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Canto XXI

 

LA ARAUCANA 105

HALI.A TEGUALDA EL CUERPO DEL MARIDO. Y HACIENDO UN LLANTO Y SOBRE ÉL LE LLEVA A SU TIERRA. LLEGAN A PENCO LOS ESPAÑOLES Y CABALLOS QUE VENIAN DE SANTIAGO Y DE LA IMPERIAL POR TIERRA, HACE CAUPOLICAN MUESTRA GENERAL DE SU GENTE.

CANTO XXI

¿QUIEN DE AMOR hizo prueba tan bastante? ¿Quién vio tal muestra y obra tan piadosa como la que tenemos hoy delante desta infehce bárbara hermosa?

La fama, engrandeciéndola, levante mi baja voz y en alta y sonorosa dando noticia della, eternamente corra de lengua en lengua y gente en gente. 1

Cese el uso daiíoso y ejercicio de las mordaces lenguas ponzoñosas que tienen de costumbre y por oficio ofender las mujeres virtuosas; pues, mirándolo bien, solo este indicio, sin haber en contrario tantas cosas, confunde su malicia y las condena a duro freno y vergonzosa pena.

¡Cuántas y cuántas vemos que han subido a la dificil cumbre de la fama!

Judic, Camila, la fenisa Dido a quien Virgilio injustamente infama; Penélope, Lucrecia, que al marido lavó con sangre la violada cama; Hippo, Tucia, Virginia, Fulvia, Cloelia, Porcia, Sulpicia, Alcestes y Cornelia. 2

1 de gente v.Gillet, III, 721, para expresión semejante, siempre en textos relacionados con la Fama; para probable Procedencia del de Ercilla, Lida de Malkiel, 519.

2 Judic por Judith, la heroína bíblica que salvó a su ciudad, Betulia, cortando la cabeza al invasor Holofernes. Camila es la legendaria guerrera y

 

106 ALONSO DE ERCILLA

Bien puede ser entre éstas colocada la hermosa Tegualda, pues parece en la rara hazaña señalada cuanto por el piadoso amor merece. Así, sobre sus obras levantada, entre las más famosas resplandece y el nombre será siempre celebrado, a la inmortalidad ya consagrado.


cazadora creada por Virgilio (Eneida, VII, 802-817,y XI 539-828)Dedicada a Diana por su Padre, se consagro a la diosa , rechazo todos los pretendientes atraidos por su fama y murio luchando contra los troyanos en el ejercito del rey Turno ;cf. Boccaccio , De claris Mulieribus XXXVII. Dido v. El canto XXXII para la verdadera historia de la reina fenicia Penelope , mujer de Ulises y simbolo de la fidelidad conyugal . Lucrecia ,patricia romana que según la leyenda popular , fue ultrajada por Sexto , hijo de Tarquinio el soberbio , ultimo rey de roma . se quito la vida luego de contar publicamente la violacion de que fue victima (Tito Livio , I,57-58;Valerio Maximo ,VI, I 1; Boccaccio ,oc;,XLVI).Hippo,joven griega ,simbolo de castidad capturada y violada por los marinos enemigos , se arrojo al mar Eritreo para salvar su honor (Valerio Maximo ,VI,13,ext.1,Boccaccio ,oc,LI;Ravisio Textor , Officina ,580).Tuccia o Tuccia , famosa vestal romana acusada injustamente de haber quebrado su voto de castidad (Valerio Maximo VIII,1,5:PLINIO, Naturalis Historia II 3, 12; Tito Livio, XX). Virginia o Verginia probablemente la mujer de Lucius Volupinus, que consagró un tenplo Pebeia Pudicitia en su casa, en repudio a las patrias romanas (Tito Livio X 23 y Boccaccio, o. c., LXI); también puede ser referencia a la hija de Licius Verginio, sacrificada por su adre para rescatarla de la lascivia de Appi Claudio (Valerio máximo, vv 1, 2; Tito Livio, III, 44-48; Boccaccio,o.c LVI). Fulvia, mujer de Clodio, de Curio y finalmente de Marco Antonio Ambiciosa y de gran voluntad, su apasionada devoción por Marco Antonio contrasta con su vida disoluta anterior este tercer matrimonio (Plutarco Vida de Antonio). Cloelia, joven romana dada como rehén a Porsenna sitiador de Roma, escapó de su prisión y cruzó a nado el Tíber; devuelta Porsenna, éste la liberó-admirado de su valor (Tito Livio, II, 13, 6-7; Eneida

VIII, 651; Valerio Máximo, III, 2, 2; Boccaccio, o. c., L). Porcia ;hija de Caton según Valerio M" (IV, 6, 5) se suicidó después de saber de la muerte de su marido; otra vercion da su muerte previa a la de M. Bruto (Plutarco, Vida de Bruto, 53, que, a variantes, trae Boccaccio, o. c., LXXX, tomada también de Valerio Máximo III, 2, 15). Sulpicia matrona romana, mujer de Fulvius Flaccus, famosa por la pureza de sus costumbres, fue elegida -entre las más castas romana para consagrar la estatua de Venus Veñicordia (Valerio Máximo, VIII, 15,12; Boccaccio o. c., LXV). Alcestes, mujer de Admeto, rey de Tesalia protagonista de dos tipos de leyendas, la que utiliza Euripides (Alcestis) cuenta que ofrece su vida para rescatar la de su marido (Valerio Máximo, V,

 

6 Cornelia , madre de los Graccos y tradicional modelo romano devoción matemal (plutarco).

 

107 LA ARAUCANA

Quedó pues (como dije) recogida en parte honesta y compañía segura, del poco beneficio agradecida según lo que esperaba en su ventura; pero la aurora y nueva luz venida, aunque el sabroso suefio con dulzura me había los lasos miembros ya trabado, me despertó el aquejador 3 cuidado.

Viniendo a toda priesa adonde estaba firmeen el triste llanto y sentimiento, que sólo un breve punto no aflojaba la dolorosa pena y el lamento, yo con gran compasión la consolaba, haciéndole seguro ofrecimiento de entregarle el marido y darle gente con que salir pudiese libremente.

Ella, del bien incrédulo, llorando, los brazos estendidos, me pedía firme seguridad y así, llamando los indios de servicio que tenía, salí con ella, acá y allá buscando; al fin, entre los muertos que allí había, hallamos el sangriento cuerpo helado, de una redonda bala atravesado.

La mísera Tegualda, que delante vio la marchita faz desfigurada, con horrendo furor en un instante sobre ella se arrojó desatinada; y junta con la suya, en abundante flujo de vivas lágrimas bañada, la boca le besaba y la herida, por ver si le podía infundir la vida.

3 aquejador 'que causa molestia, aflicción'.

108 ALONSO DE ERCILLA

"¡ Ay cuitada de mí ! decía -, ¿qué hago entre tanto dolor y desventura? Cómo al injusto amor no satisfago en esta aparejada 4 coyuntura? ¿Por qué ya, pusilánime, de un trago no acabo de pasar tanta amargura? ¿Qué es esto? La injusticia a dónde llega, que aun el morir forzoso se me niega?"

Así, furiosa por morir, echaba la rigurosa mano al blanco cuello, y no pudiendo'más, no perdonaba al afligido rostro ni al cabello, y aunque yo de estorbarle procuraba, apenas era parte a defendello, tan grande era la basca y ansia fuerte de la rabiosa gana de la muerte.

Después que algo las ansias aplacaron por la gran persuasión y ruego mío y sus promesas ya me aseguraron del gentílico intento y desvarío, los prestos yanaconas 5 levantaron sobre un tablón el yerto cuerpo frío llevándole en los hombros suficientes adonde le aguardaban sus sirvientes.

Mas, porque estando así rota la guerra no padeciese agravio y demasía, hasta pasar una vecina sierra le tuve con mi gente compañía; pero llegando a la segura tierra, encaminada en la derecha vía, se despidió de mí reconocida del beneficio y obra recebida.

4 aparejado Iprel)arado, dispuesto' (Aut.).

5 yanaconda 'índio destinado permanentemente al servicio personal'; v. la Declaración al final del poema' y documentación antigua de este vocablo quichua en Friederici.

 

LA ARAUCANA 109

Vuelto al asiento, digo que estuvimos toda aquella semana trabajando, en la cual lo deshecho reheciinos el foso y roto muro reparando; de industria y fuerza al fin nos prevenimos con buen ánimo y orden. aguardando al enemigo campo cada día, que era pública fama que venía.

También tuvimos nueva que partidos eran de Mapochó nuestros guerreros, de armas y municiones bastecidos, con mil caballos y dos mil flecheros; mas del lluvioso invierno los crecidos raudales y las ciénegas 6 y esteros, llevándoles ganado, ropa y gente, los hacían detener forzosamente.

Estando, como digo, una mañana llegó un indio a gran priesa a nuestro fuerte diciendo: "¡Oh temeraria gente insana, huid, huid la ya vecina muerte!

Que la potencia indómita araucana viene sobre vosotros de tal suerte, que no bastarán muros ni reparos, ni sé lugar donde podáis salvaros."

El mismo aviso trujo a medio día un amigo cacique de la sierra, afirmando por cierto que venía todo el poder y fuerza de la tierra con soberbio aparato, donde había instrumentos y máquinas de guerra, puentes, traviesas, 7 árboles, tablones y otras artificiosas prevenciones.

 

6 cienega por cienaga.

7 Cf. a nota 18

110 ALONSO DE ERCILLA

No desmayó por esto nuestra gente, antes venir al punto deseaba, que el menos animoso osadamente el lugar de más riesgo procuraba, y con presteza y orden conveniente todo lo necesario se aprestaba, esperando con muestra apercebida al día amenazador de tanta vida.

Fuimos también por indios avisados de nuestros espiones, 8 que sin duda nos darían el asalto por tres lados al postrer cuarto de la noche muda; así que, cuando mas desconfiados, no de divina, mas de humana ayuda, por la cumbre de un monte de repente apareció en buen orden nuestra gente.

¿Quién pudiera pintar el gran contento, el alborozo de una y otra parte, el ordenado alarde, el movimiento, el ronco estruendo del furioso Marte, tanta bandera descosida 9 al viento, tanto pendón, divisa y estandarte, trompas, clarines, voces, apellidos, 10 relinchos de caballos y bufidos?

Ya que 11 los unos y otros con razones de amor y cumplimiento nos hablamos, y para los caballos y peones lugar cómodo y sitio señalamos, tiendas labradas, toldos, pabellones

8 espion, ant. espía (Cov. y A ut.); para su uso en América en el siglo XIX, v. DCELC.

9 Cf. IV, nota 56; A ut., s. v. descosido trae este texto, como habia recogido el antes mencionado para el infinitivo correspondiente.

10 Cf. XV, nota 26'

11 Cf. IX nota 1 0.

 

LA ARAUCANA 111

en la estrecha campaña levantamos en tanta multitud, que parecía que una ciudad allí nacido había.

Fue causa la venida desta gente que el ejército bárbaro vecino, con nuevo acuerdo y parecer prudente, mudase de propósito y camino; que Colocolo, astuta y sabiamente, al consejo de muchos contravino, 12 discurriendo por términos y modos que redujo 13 a su voto los de todos.

Aunque, como ya digo, antes tuvieron gran contienda sobre ello y diferencia, pero al fin por entonces difirieron la ejecución de la áspera sentencia, y el poderoso campo retrujeron hasta tener más cierta inteligencia del español ejército arribado, que ya le había la fama acrecentado.

Pero los nuestros de mostrar ganosos aquel valor que en la nación se encierra, enemigos del ocio y deseosos de entrar talando la enemiga tierra, procuran con afectos hervorosos 14 apresurar la deseada guerra, haciendo diligencia y gran instancia en prevenir las cosas de importancia.

Reformado el bagaje brevemente de la jornada larga y desabrida, la bulliciosa y esforzado gente,

12 contravenir 'oponerse'; Aut., considera esta acepción de "muy poco uso"

13'Cf XI, nota 22.

14 Cf. XIX nota 26.

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ganosa de honra y de valor movida, murmurando el reposo impertinente pide que se acelere la partida y el día tanto de todos deseado, que fue de aquel en cinco señalado.

Venido el aplazado alegre día, al comenzar de la primer jornada, llegó de la Imperial gran compañía de caballeros y de gente armada que en aquella ocasión partido había por tierra, aunque rebelde y alterada, con gran chusma y bagaje, bastecida de municiones, armas y comida.

Ya, pues, en aquel sitio recogidos tantos soldados, armas, municiones, todos los instrumentos prevenidos, hechas las necesarias provisiones, fueron por igual orden repartidos los lugares, cuarteles y escuadrones, para que en el rebato y voz primera cada cual acudiese a su bandera.

Caupolicán también por otra parte con no menor cuidado y providencia la gente de su ejército reparte por los hombres de suerte y suficiencia que en el duro ejercicio y bélica arte era de mayor prueba y esperiencia; y todo puesto a punto, quiso un día ver la gente y las armas que tenía.

Era el primero que empezó la muestra el cacique Pillilco, el cual armado iba de fuertes armas, en la diestra un gran bastón de acero barreado; delante de su escuadra, gran maestra

LA ARAUCANA 113

de arrojar el certero dardo usado, procediendo en buen orden y manera de trece en trece iguales por hilera.

Luego pasó detrás de los postreros el fuerte Leucotón, a quien siguiendo iba una espesa banda de flecheros gran número de tiros esparciendo. Venía Rengo tras él con sus maceros 15 en paso igual y grave procediendo, arrogante, fantástico, lozano con un entero líbano 16 en la mano.

Tras él con fiero término seguía el áspero y robusto Tulcomara, que vestido en lugar de arnés, traía la piel de un fiero tigre que matara cuya espantosa boca le cefiía por la frente y quijadas la ancha cara, con dos espesas órdenes de dientes blancos, agudos, lisos y lucientes;

al cual en gran tropel acompañaban su gente agreste y ásperos soldados que en apiñada muela 17 le cercaban de pieles de animales rodeados; luego los talcamávidas pasaban, que son más aparentes 18 que esforzados, debajo del gobierno y del amparo del jatancioso mozo Cdniotaro.

Iba siguiendo la postrer hilera Millalermo, mancebo floreciente,

15 masero 'elque porta maza

16 Cf. , , nota 48 .

17 muela 'rueda o corro'.

18 aparente 'apuesto'; Aut. califica la acepción como de uso escaso "en estilo antiguo". '

 

114 ALONSO DE ERCILLA

con sus pintadas annas, el cual era del famoso Picoldo decendiente, rigiendo los que habitan la ribera del gran Nibequetén, que su corriente no deja a la pasada fuente y río, que todos no los traiga al Biobío.

Pasó luego la muestra Mareande con una cimitarra y ancho escudo, mozo de presunción y orgullo grande, alto de cuerpo, en proporción membrudo; iba con él su primo Lepomande, desnudo, al hombro un gran cuchillo agudo, ambos de una devisa, 19 rodeados de gente annada y pláticos soldados.

Seguía el orden tras éstos Lemolemo arrastrando una pica poderosa delante de su escuadra, por estremo lucida entre las otras y vistosa; un poco atrás del cual iba Gualemo, cubierto de una piel dura y pelosa de un caballo marino que su padre había muerto en defensa de la madre.

Cuentan, no sé si es fábula, que estando bañándose en la mar, algo apartada, un caballo marino allí arribando, fue dél súbitamente arrebatada y el marido, a las voces aguijando de la cara mujer, del pez robada, con el dolor y pena de perdella, al agua se arrojó luego tras ella.

Pudo tanto el amor que el mozo osado al pescado alcanzó, que se alargaba, 20

19 devisa por divisa, como más abajo, en 49, 4.

20 Cf. IX, nota 75.

115 LA ARAUCANA

y abrazado con él, por maña, a nado a la vecina orilla le acercaba donde el marino monstruo sobreaguado 21 (que también el amor ya le cegaba) dio recio en seco al tiempo que el reflujo de las huidoras olas se retrujo.

Soltó la presa libre y sacudiendo la dura cola, el suelo deshacía y aquí y allí el gran cuerpo retorciendo contra el mozo animoso se volvía, el cual, sazón y punto no perdiendo, a las cercanas armas acudía, comenzando los dos una batalla que el mar calmó y el sol paró a miralla.

Mas con destreza el bárbaro valiente de fuerza y ligereza acompañada al monstruo devoraz 22 hería en la frente con una porra de metal herrada. Al cabo el indio valerosamente dio felice remate a la jornada 23 dejando al gran pescado allí tendido, que más de treinta pies tenía medido.

Y en memoria del hecho hazañoso digno de le poner en escritura, del pellejo del pez duro y peloso hizo una fuerte y fácil 24 armadura. Muerto Guacol, Gualemo valeroso las annas heredó y a Qudacura, ques un valle estendido y muy poblado de gente rica, de oro y de ganado.

21 sobreaguado 'Que está sobre la superficie del agua'.

22 devoraz voraz ': Aut. advierte que es "voz de poco uso" y trae este texto de Ercilla.

23 jornada accion, lance' (DRAE),

24 fácil flexible (Medina).

116 ALONSO DE ERCILLA

Pasó tras éste luego Talcaguano, que cifie el mar su tierra y la rodea, un mástil grueso en la derecha mano que como un tierno junco le blandea, 25 cubierto de altas plumas, muy lozano, siguiéndole su gente de pelea, por los pechos al sesgo atravesadas bandas azules, blancas y encarnadas.

Venía tras él Tomé, que sus pisadas seguían los puelches, gentes banderizas cuyas armas son puntas enastadas de una gran braza, largas y rollizas; y los trulos también, que usan espadas, de fe rnudable y casas movedizas, hombres de poco efeto, alharaquientos, 26 de fuerza grande y chicos pensamientos.

No faltó Andalicán con su lucida y ejercitada gente en ordenanza, una cota finísima vestida, vimbrando la fornida y gruesa lanza; y Orompello, de edad aun no cumplida 27 pero de grande muestra y esperanza, otra escuadra de pláticos regía, llevando al diestro Ongolmo en compañía.

Elicura pasó luego tras éstos armado ricamente, el cual traía una banda de jóvenes dispuestos, de grande presunción y gallardía; seguían los llaucos de almagrados gestos 28 robusta y esforzado compañía, llevando en medio dellos por caudillo al sucesor del ínclito Ainavillo.

25 Cf. III. nota 20. Para la presencia del simil en Gongora, Vilanova I, 465.

26 alharaquiento 'alborotador' (Aut., con este texto).

27 Cf. 7, 7.

28 almagrado gesto 'de rostro teñido de rojo con almagre' (Medina).

LA ARAUCANA 117

Seguía después Cayocupil, mostrando la dispuesta persona y buen deseo, su veterana gente gobernando con paso grave y con vistoso arreo. Tras él venía Purén, también guiando con no menor donaire y contoneo, 29 una bizarra escuadra de soldados en la dura milicia ejercitados.

Lincoya iba tras él, casi gigante, la cresta sobre todos levantada, artnado un fuerte peto rutilante, de penachos cubierta la celada. Con desdeñoso término, delante de su lustrosa escuadra bien cerrada, el mozo Peicaví luego guiaba otro espeso escuadrón de gente brava.

Venía en esta reseña en buen concierto el grave Caniomangue, entristecido por el insigne viejo padre muerto a quien había en el cargo sucedido: todo de negro el blanco arnés cubierto y su escuadrón de aquel color vestido, al tardo són y paso los soldados, de roncos atambores destemplados.

Fue allí el postrero que pasó en la lista - primero en todo - Tucapel gallardo, cubierta una lucida sobrevista 30 de unos anchos escaques 31 de oro y pardo; grande en el cuerpo y áspero en la vista, con un hueuo 32 lozano y paso tardo,

29 contoneo "el movimiento afectado y modo de andar con gravedad y tesura, poco a poco y con desenfado" (Aut.).

30 Cf. XII, nota 7.

31 escaque 'cuadrado como en el tablero de ajedrez' (Cov. y Aut.).

32 huello 'paseo' (Aut., con este texto de Ercilla).

118 ALONSO DE ERCILLA

detrás del cual iba un tropel de gente arrogante, fantástica y valiente.

El gran Caupolicán, con la otra parte y resto del ejército araucano, más encendido que el airado Marte, iba con un bastón corto en la mano; bajo de cuya sombra y estandarte venía el valiente Curgo y Mareguano y el grave y elocuente Colocolo, Millo, Teguán, Lambecho y Guampicolo.

Seguían luego detrás sus plimaiquenes, tuncos, renoguelones y pencones, los itatas, mauleses y cauquenes de pintadas devisas y pendones; nibequetenes, puelches y cautenes con una espesa escuadra de peones 33 y multitud confusa de guerreros amigos, comarcanos y estranjeros.

Según el mar las olas tiende y crece así crece la fiera gente armada; tiembla en tomo la tierra y se estremece de tantos pies batida y golpeada; lleno el aire de estruendo se escurece con la gran polvareda 34 levantada, que en ancho remolino al cielo sube cual ciega niebla 35 espesa o parda nube.

Pues nuestro campo en orden semejante según que dije arriba, don García al tiempo del partir puesto delante de aquella valerosa compañía,

33 peón 'infante' (Aut.); espeso, v. I, nota 50.

34 f. V, nota 24.

35 Es caso de enálage, "la niebla que enceguece".

 

LA ARAUCANA 119

con un alegre término y semblante que dichoso suceso prometía, moviendo los dispuestos corazones comenzó de 36 decir estas razones:

"Valientes caballeros, a quien 37 Sólo el valor natural de la persona os trujo a descubrir el austral polo, pasando la solar tórrida zona y los distantes trópicos, que Apolo (por más que cerca el cielo y le corona) jamás en ningún tiempo pasar puede. ni el Soberano Autor se lo concede:

ya con tanto afán habéis seguido hasta aquí las católicas banderas y al español don-únio sometido innumerables gentes estranjeras, el fuerte pecho y ánimo sufrido poned contra estos bárbaros de veras, que, vencido esto poco, tenéis llano todo el mundo debajo de la mano.

"Y en cuanto dilatamos este hecho y de llegar al fin lo comenzado, poca o ninguna cosa habemos hecho ni aun es vuestro el honor que habéis ganado, que, la causa indecisa, igual derecho tiene el fiero enemigo en campo armado a todas vuestras glorias y fortuna, pues las puede ganar con sola una.

"Lo que yo os pido de mi parte y digo es que en estas batallas y revueltas, aunque os haya ofendido el enemigo,

36 Cf. XVII, nota 25.

37 quien por quienes; v. III, nota 12.

120 ALONSO DE ERCILLA

jamás vos le ofendáis a espaldas vueltas; antes le defended como al amigo si, volviéndose a vos las armas sueltas, rehuyere el morir en la batalla pues es más dar la vida que quitalla.

"Poned a todo en la razón la núra, por quien las armas siempre habéis tomado, que pasando los términos la ira pierde fuerza el derecho ya violado, pues cuando la razón no frena y tira el ímpetu y furor demasiado, el rigor excesivo en el castigo justifica la causa al enemigo.

"No sé ni tengo más acerca desto que decir ni advertimos con razones, que en detener ya tanto soy molesto la furia desos vuestros corazones. ¡Sús, sús, pues, derribad y allanad presto las palizadas, tiendas, pabellones y movamos de aquí todos a una adonde ya nos llama la fortuna!"

Súbito las escuadras presurosas con grande alarde y con gallardo brío marchan a las riberas arenosas del ancho y caudaloso Biobío; y en esquifadas 38 barcas espaciosas atravesaron luego el ancho río, entrando con ejército formado por el distrito y término vedado.

Mas según el trabajo se me ofrece que tengo de pasar forzosamente,

38 esquifado o esquipado preparado prpovistos de remos y remeros " v, .aut s.v esquifar DCELC s,v. Esquife , para documentacion muy posterior .

 

LA ARAUCANA 121

reposar algún tanto me parece para cobrar aliento suficiente, que la cansada voz me desfallece y siento ya acabárseme el torrente; mas yo me esforzaré si puedo, tanto, que os venga a contentar el otro canto.

FIN

 

 

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