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Canto XXV

 

186 ALONSO DE ERCILLA

ASIENTAN LOS ESPAÑOLES SU CAMPO EN MILLARAPUÉ; LLEGA A DESAFIARLOS UN INDIO DE PARTE DE CAUPOLICÁN; VIENEN A LA BATALLA MUY REÑlDA Y SANGRIENTA; SEÑÁLANSE TUCAPEL Y PENGO; CUENTASE TAMBIÉN EL VALOR QUE LOS ESPAÑOLES MOSTRARON AQUEL DiA.

CANTO XXV

COSA Es digna de ser considerada y no pasar por ella fácilmente que gente tan ignota y desviada de la frecuencia 1 y trato de otra gente, de innavegables golfos 2 rodeada, alcance lo que así difícilmente alcanzaron por curso de la guerra los más famosos hombres de la tierra.

Dejen de encarecer los escritores a los que el arte militar hallaron, ni más celebren ya a los inventores que el duro acero y el metal fodaron pues los últimos indios moradores del araucano Estado así alcanzaron el orden de la guerra y diciplina, que podemos tomar dellos dotrina.

¿Quién les mostró 3 a formar los escuadrones, representar en orden la batalla, levantar caballeros 4 y bastiones, hacer defensas, fosos y muralla, trincheas, 5 nuevos reparos, invenciones

1 frecuencia 'frecuentación'; ésta parece ser la documentación más temprana del latinismo (DCELC, cita el Quijote); para la pareja de sinonimos v. II . nota 93.

2 golfo 'mar profundo desviado de tierra' (Cov.).

3 mostrar, ant. 'enseñar' (DCELC).

4 Cf. I, nota 49.

5 trinchea. ant. trinchera.

 

LA ARAUCANA 187

y cuanto en uso militar se halla, que todo es un bastante y claro indicio del valor desta gente y ejercicio?

Y sobre todo debe ser loado el silencio en la guerra y obediencia, que nunca fue secreto revelado por dádiva, amenaza, ni violencia, como ya en lo que dehos he contado vemos abiertamente la esperiencia; pues por maña jamás ni por espías dellos tuvimos nueva en tantos días,

aunque en los pueblos comarcanos fueron presas de sobresalto muchas gentes que al rigor del tormento resistieron, con gran constancia y firmes continentes. Tanto que muchas veces nos hicieron andar en los discursos diferentes, que pudiera causar notable daño, creciendo su cautela y nuestro engaño.

Pero, como ya dije arriba, estando a penas nuestro ejército alojado, vino un gallardo mozo preguntando do estaba el capitán aposentado, y a su presencia el bárbaro llegando, con tono sin respeto levantado, habiéndose juntado mucha gente, soltó la voz, diciendo libremente:

"¡Oh capitán cristiano!, si ambicioso eres de honor con título adquirido, al oportuno tiempo venturoso, tu próspera fortuna te ha traído: que el gran Caupolicano, deseoso de probar tu valor encarecido,

188 ALONSO DE ERCILLA

si tal virtud y esfuerzo en ti se halla, pide de solo a Solo 6 la batalla;

"que siendo de personas informado que eres mancebo noble, floreciente, en la arte militar ejercitado, capitán y cabeza desta gente, dándote por ventaja de su grado la eleción de las armas, francamente, sin excepción de condición alguna, quiere probar tu fuerza y su fortuna.

 

"Y así por entender que muestras gana de encontrar el ejército araucano, te avisa que al romper de la mañana se vendrá a presentar en este llano, do con firmeza de ambas partes llana, en medio de los campos, mano a mano si quieres combatir sobre este hecho, remitirá a las armas el derecho

"con pacto y condición que si vencieras, someterá la tierra a tu obediencia y dél podrás hacer lo que quisieras sin usar de respeto ni clemencia. Y cuando tú por él vencido fueres, libre te dejará en tu preeminencia, que no quiere otro premio ni otra gloria sino sólo el honor de la vitoria.

"Mira que sólo en que esta voz se estienda consigues nombre y fama de valiente, y en cuanto el claro sol sus rayos tienda durará tu memoria entre la gente; pues al fin se dirá que por contienda entraste valerosa y dignamente

6 Cf. XVI, nota 44.

LA ARAUCANA 189

en campo 1 con el gran Caupolicano, persona por persona y mano a mano.

"Esto es a lo que vengo y así pido te resuelvas en breve a tu albedrío, si quieres por el término ofrecido rehusar o acetar 8 el desafio; que aunque el peligro es grande y conocido, de tu altiveza y ánimo confio que al fin satisfarás con osadía a tu estimado honor y al que me envía."

Don García le responde: "Soy contento de acetar el combate y le aseguro que al plazo puesto y señalado asiento podrá a su voluntad venir seguro." El indio, que escuchando estaba atento, muy alegre le dijo: "Yo te juro que esta osada respuesta eternamente te dejará famoso entre la gente."

Con esto, sin pasar más adelante, las espaldas volvió y tomó la vía, mostrando por su término arrogante en la poca opinión que nos tenía. Algunos hubo allí que en el semblante juzgaron ser mañosa y doble espía, que iba a reconocer bajo de trato 9 la gente, alojamiento y aparato.

Venida, pues, la noche, los soldados en orden de batalla nos pusimos, y a las derechas picas arrimados contando las estrellas estuvimos,

7 entrar en campo 'pelear en desafio' (Aut., con texto del siglo XVII).

8 acetar por aceptar.

9 Fntiéndase "so pretexto de".

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del sueño y graves armas fatigados, aunque crédito entero nunca dimos al indio, por pensar que sólo vino a tomar lengua 10 y descubrir camino.

Ya la espaciosa noche declinando trastornaba al ocaso sus estrellas y la aurora al oriente despuntando deslustraba la luz de todas ellas, las flores con su fresco humor 11 ruciando, restituyendo en su color aquellas que la tiniebla lóbrega importuna las había reducido a sola una,

cuando con alto y súbito alarido apareció por uno y otro lado, en tres distintas partes dividido, el ejército bárbaro ordenado. Cada escuadrón de gente muy fornido, que con gran muestra y paso apresurado iban en igual orden, como cuento, cercando nuestro estrecho alojamiento.

La gente de caballo, aparejada sobre las riendas la enemiga espera; mas antes que llegase, anticipada, se arroja por una áspera ladera y al escuadrón siniestro encaminada le acomete furiosa, de manera que un terrapleno 12 y muro poderoso no resistiera el ímpetu furioso.

Pero Caupolicán, que gobernando iba aquel escuadrón algo delante,

10 Cf. XVI, nota 47.

11 humor, aquí'perfume'.

12 terrapleno por terraplén 'muro de tierra para defensa en la fortificación

 

LA ARAUCANA 191

el paso hasta su gente retirando, hizo calar las picas 13 a un instante, donde los pies y brazos afirmando en las agudas puntas de diamantes reciben el furor y encuentro estraño haciendo en los primeros mucho daño.

Unos, sin alas, con ligero vuelo desocupan atónitos las sillas; otros, vueltas las plantas hacia el cielo, imprimen en la tierra las costillas; y los que no probaron allí el suelo por apretar más recio las rodillas, aunque más se mostraron esforzados, quedaron del encuentro maltratados.

De sus golpes los nuestros no faltaron, 14 que todos sin errar fueron derechos: cuáles de banda a banda atravesaron, cuáles atropellaron con los pechos, todos en un instante se mezclaron, viniendo a las espadas más estrechos con tal priesa y rumor, que parecía la espantosa vulcánea herrería.15

El bravo general Caupolicano, rota la pica de la maza afierra , 16 y a la derecha y a la izquierda mano hiere, destroza, mata y echa a tierra; hallándose muy junto a Berzocano, los dientes y el furioso puño cierra descargándole encima tal puñada 17 que le abolló en los cascos la celada.

13 Cf. XXIV, nota 9.

14 faltar 'fallar. 'no corresponder al afecto esperado', v, (Aut.)

15 Cf. VII, nota 42, y II. nota 92.

16 Cf. X nota 31.

17 puñada 'el golpe que se da con el puño cerrado',

192 ALONSO DE ERCILLA

Tras éste otro derriba y otro mata, que fue por su desdicha el más vecino: abre, destroza, rompe y desbarata, haciendo llano el áspero camino y al yanacona Tambo así arrebata que como halcón a pollo o palomino, sin poderle valer los más cercanos, le ahoga y despedaza entre las manos.

Bernal y Leucotón, que deseando andaban de encontrarse en esta danza, se acometen furiosos, descargando los brazos con igual ira y pujanza, y las altas cabezas inclinando a su pesar usaron de crianza hincando a un tiempo entrambos las rodillas con un batir de dientes y termillas. 18

Mas cada cual de presto 19 se endereza, comenzando un combate fiero y crudo: ya tiran a los pies, ya a la cabeza, ya abollan la celada, ya el escudo. Así, pues, anduvieron una pieza, 20 mas pasar adelante esto no pudo, que un gran tropel de gentes que embistieron por fuerza a su pesar los despartieron.21

Don Miguel y don Pedro de Avendaño, Rodrigo de Quiroga, Aguirre, Aranda, Cortés y Juan Jufré con riesgo estraño sustentan todo el peso de su banda; también hacen efeto y mucho daño Reinoso, Peña, Córdoba, Miranda, Monguía, Lasarte, Ulloa, Castañeda, Ronquillo, Martín Ruiz, Gamboa y Pereda.

18 ternilla 'cartílago' (DRAE).

19 Cf. II, nota 38.

20 Cf. X nota 24.

21 Cf. II, nota 90.

LA ARAUCANA 193

Pues don Luis de Toledo peleando, Carranza, Aguayo, Zúñiga y Castillo resisten el furor del indio bando con Diego Cano, Pérez y Ronquillo; los primos Alvarados Juan y Hernando, Pedro de Olmos, Paredes y Carrillo derriban a sus pies gallardamente, aunque a costa de sangre, mucha gente.

El escuadrón de en medio, viendo asida por el cuerno derecho la contienda, acelerando el tiempo y la corrida, acude a socorrer con furia horrenda; mas nuestra gente en tercios repartida la sale a recebir a toda rienda y del terrible estruendo y fiero encuentro la tierra se apretó contra su centro.

Hubo muchas caídas señaladas, grandes golpes de mazas y picazos; lanzas, gorguces 22 y armas enastadas volaron hasta el cielo en mil pedazos; vienen en un momento a las espadas y aun otros más coléricos a brazos, dándose con las dagas y puñales heridas penetrables y mortales.

El fiero Tucapel, habiendo hecho su encuentro en lleno y muerto un buen soldado, poco del diestro golpe satisfecho le arrebató un estoque acicalado con el cual barrenó a Guillermo el pecho, y de un revés y tajo arrebatado arrojó dos cabezas con celadas muy lejos de sus troncos apartadas.

22 gorguz 'especie de dardo'.

194 ALONSO DE ERCILLA

Mata de un golpe a Torbo fácilmente y dio a Juan Yanaruna tal herida que la armada cabeza por la frente cayó sobre los hombros dividida; 23 tira una punta y a Picol valiente le echó fuera las tripas y la vida, pero en esta sazón inadvertido de más de diez espadas fue herido.

Carga sobre él la gente forastera al rumor del estrago que sonaba y cercándole en tomo como fiera en confuso montón le fatigaba; mas él con gran desprecio de manera el esforzado brazo rodeaba que a muchos con castigo y escarmiento les reprimió el furor y atrevimiento.

Tanto en más ira y más furor se enciende cuanto el trabajo y el peligro crece,. que allí la gloria y el honor pretende donde mayor dificultad se ofrece; lo más dudoso y de más riesgo emprende y poco lo posible le parece, que el pecho grande y ánimo invencible le allana y facilita lo imposible.

El último escuadrón y más copioso su derrota y designio 24 prosiguiendo, con paso aunque ordenado presuroso, por la tendida loma iba subiendo; y en el dispuesto llano y espacioso nuestro escuadrón del todo descubriendo, se detuvo algún tanto cautamente reconociendo el sitio y nuestra gente.

23 Cf. Eneida, IX 753-755.

24 Cf. IV. nota 9 : designio 'rumbo' (Aut.); para la sinonimia v. II, nota 93.

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Delante desta escuadra, pues, venía el mozo Galbarín sargenteando, 25 que sus trancados brazos descubría, los troncos aún sangrientos levantando. De un canto al otro a priesa discurría el daño general representando, encendiendo en furor los corazones con muestras eficaces y razones,

diciendo:" ¡ Oh valentísimos soldados tan dignos deste nombre, en cuya mano hoy la fortuna y favorables hados han puesto el ser y crédito araucano! Estad de la vitoria confiados que ese tumulto y aparato vano es todo el remanente, y son las heces de los que habéis vencido tantas veces.

"Y esta postrer batalla fenecida de vosotros así tan deseada, no queda cosa ya que nos impida, ni lanza enhiesta ni contraria espada. mirad la muerte infame o triste vida que está para el vencido aparejada, los ásperos tormentos excesivos que el vencedor promete hoy a los vivos.

"Que si en esta batalla sois vencidos la ley perece y libertad se atierra, 26 quedando al duro yugo sometidos, inhábiles del uso de la guerra; pues con las brutas bestias siempre unidos, 27 habéis de arar y cultivar la tierra, haciendo los oficios más serviles y bajos ejercicios mujeriles.

25 sargentear 'animar con denuedo y desembarazo a otros para alguna faccion valor o bullicio, yendo adelante' (Aut., con este texto de Ercilla).

26 Cf IV. nota 20

27 uñido . ant. zíncido (DCELC, para su uso regional actual).

196 ALONSO DE ERCILLA

"Tened, varones, siempre en la memoria que la deshonra eternamente dura y que perpetuamente esta vitoria todas vuestras hazañas asegura.

Considerad, soldados, pues, la gloria que os tiene aparejada la ventura y el gran premio y honor que, como digo, un tan breve trabajo trae consigo.

"Que aquel que se mostrare buen soldado, tendrá en su mano ser lo que quisiere, que todo lo que habemos deseado, la fortuna con ello hoy nos requiere; también piense que queda condenado por rebelde y traidor quien no venciere, que no hay vencido justo y sin castigo quedando por juez el enemigo."

De tal manera el bárbaro vabente despertaba la ira y la esperanza que el escuadrón a penas obediente podía sufrir el orden y tardanza; mas ya que la señal última siente, con gran resolución y confianza derribando las picas, bien cerrado, irse dejó de su furor llevado.

En el esento y pedregoso llano que más de un tiro de arco se estendía, nuestro escuadrón a un tiempo mano a mano asimismo al encuentro le salía, donde con muestra y término inhumano y el gran furor que cada cual traía se embisten los airados escuadrones cayendo cuerpos muertos a montones.

No duraron las picas mucho enteras, que en rajas por los aires discurrieron;28

28 Cf, VIII. nota 22.

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las estendidas mangas y hileras de golpe unas con otras se rompieron. Hubo muertes allí de mil maneras, que muchos sin heridas perecieron del polvo y de las armas ahogados, otros de encuentros fuertes estrellados.

Trábase entre ellos un combate horrendo con hervoroso priesa y rabia estraña, todos en un tesón igual poniendo la estrema industria, la pujanza y maña; sube a los cielos el furioso estruendo, retumba en torno toda la campaña, cubriendo los lugares descubiertos la espesa lluvia de los cuerpos muertos.

Hierve el coraje, crece la contienda y el batir sin cesar siempre más fuerte; no hay malla y pasta fina que defienda la entrada y paso a la furiosa muerte, que con irreparable furia horrenda todo ya en su figura lo convierte, naciendo del mortal y fiero estrago, de espesa y negra sangre un ancho lago.

Rengo orgulloso, que al siniestro lado iba siempre avivando la pelea, de la roedora afrenta estimulado que en Mataquito recibió de Andrea, el ronco tono y brazo levantado discurre todo el campo y le rodea acá y allá por una y otra mano, llamando el enemigo nombre en vano.

Andrea, pues, así mismo procurando fenecer la quistión, le deseaba; mas lo que el uno y otro iba buscando la dicha de los dos lo desviaba,

 

198 ALONSO DE ERCILLA

que el italiano mozo, peleando en el otro escuadrón, distante andaba, haciendo por su estraña fuerza cosas que, aunque lícitas, eran lastimosas.

Mata de un golpe a Trulo y endereza la dura punta y a Pinol barrena y sin brazo a Teguán una gran pieza le arroja dando vueltas por la arena; lleva de un golpe a Changle la cabeza y por medio del cuerpo a Pon cercena; hiende a Narpo hasta el pecho y a Brancolo como grulla le deja en un pie solo.

Veis, pues, aquí Orompello, el cual haciendo venía por esta parte mortal guerra, que al gran tumulto y voces acudiendo, vio cubierta de muertos la ancha tierra; y al ginovés gallardo conociendo, como cebado tigre con él cierra, 29 alta la maza y encendido el gesto, sobre las puntas de los pies enhiesto.

Fue de la maza el ginovés cogido en el alto crestón de la celada, que todo lo abolló y quedó sumido sobre la estofa de algodón colchada; 30 estuvo el italiano adormecido, gornita 31 sangre, la color mudada y vio, dando de manos por el suelo, vislumbres y relámpagos del cielo.

Redobla otro el gallardo mozo luego con más furor y menos bien guiado,

29 Cf. II, nota 89.

30 colchado, ant. por acolchado.

31 cf xiv, notá 19; gomitar alternó con vomitar en los textos hasta del siglo XVIII'y hoy es forma popular en zonas de España .America",para el género gramatical de color'v.'I. nota 45.

 

LA ARAUCANA 199

que a no ser a soslayo, el fiero juego del todo entre los dos fuera acabado; el ginovés, desatinado y ciego fue un poco de través; mas recobrado, se puso en pie con priesa no pensada levantando a dos manos la ancha espada.

Y con la estrema rabia y fuerza rara sobre el joven la cala de manera que si el ferrado leño no cruzara, de arriba abajo en dos le dividiera. Tajó el tronco cual junco o tiema vara y si la espada el filo no torciera, penetrara tan honda la herida que privara al mancebo de la vida.

Viéndose el araucano, pues, sin maza, no por eso amainó al furor la vela, 32 antes con gran presteza de la plaza arrebata un pedazo de rodela y al punto, sin perder tiempo, lo embraza y, como aquel que daño no recela, con sólo el trozo de bastón cortado aguija al enemigo confiado.

Hirióle en la cabeza y a una mano saltó con ligereza y diestro brío hurtando el cuerpo, así que el italiano con la espada azotó el aire vacío; quiso hacerlo otra vez, mas salió en vano, que entrando recio al tiempo del desvío, fue el fino ginovés tan presto que no pudo sino cubrirse con el roto escudo.

Echó por tierra la furiosa espada del defensivo escudo una gran pieza, 33

32 aminar la vela 'alojar, retirarse' (Correas, 613.b).

33 pieza aquí con valor espacial; para acepción temporal v. X nota 24.

200 ALONSO DE ERCILLA

bajando con rigor a la celada que defender no pudo la cabeza; hasta el casco caló la cuchillada quedando el mozo atónito una pieza, pero en sí vuelto, viéndose tan junto, le echó los fuertes brazos en un punto.

El bravo ginovés, que al fiero Marte pensara desmembrar, recio le asía pero salió engañado, que en esta arte ninguno al diestro joven le excedía. Revuélvense por una y otra parte, el uno el pie del otro rebatía, intricando las piernas y rodillas con diestras y engañosas zancadillas.

Don García de Mendoza no paraba, antes como animoso y diligente unas veces airado peleaba, otras iba esforzando allí la gente. Tampoco Juan Remón ocioso estaba, que de soldado y capitán prudente con igual diciplina y ejercicio usaba en sus lugares el oficio.

- Santilláin y don Pedro de Navarra, Avalos, Viezjna, Cáceres, Bastida, Galdámez, don Francisco Ponce, Yuarra, dando muerte, defienden bien su vida; el factor 34 Vega y contador Segarra habían echado a parte una partida, siguiéndolos Velázquez y Cabrera, Verdugo, Ruyz, Riueros y Riuera.

Pasáranlo, pues, mal al otro lado según la mucha gente que acudía,

34 fúctor'comisario de víveres' (DRAE).

 

201 LA ARAUCANA

si don Felipe, don Simón, y Prado, don Francisco Arias, Pardo, y Alegría, Barrios, Diego de Lira, Coronado y don Juan de Pineda en compañía, con valeroso esfuerzo combatiendo, no fueran los contrarios reprimiendo.

También acrecentaban el estrago Florencio de Esquivel y Altamirano, Villarroel, Morán, Vergara, Lago, Godoy, Gonzalo Hemández, y Andicano. Si de todos aquí mención no hago no culpen la intención sino la mano, que no puede escrebir lo que hacían tantas como allí a un tiempo combatían.

Sonaba a la sazón un gran ruido en el otro escuadrón de mediodía y era que el fiero Rengo embravecido, llevado de su esfuerzo y valentía se había por la batalla así metido que volver a los suyos no podía, y de menuda gente rodeado andaba muy herido y acosado;

aunque se envuelve entre ellos de manera al un lado y al otro golpeando que en rueda los hacía tener afuera, muchos en daño ajeno escarmentando, pero la turba acá y allá ligera le va por todas partes aquejando con tiros, palos y armas enastadas como a fiera, de lejos arrojadas.

Uno deja tullido y otro muerto sin valerles defensa ni armadura; a quien acierta golpe en descubierto del todo le deshace y desfigura;

202 ALONSO DE ERCILLA

y el de menos efeto y más incierto quebranta brazo, pierna o coyuntura. Vieran arneses rotos y celadas junto con las cabezas machucadas. 35

Mas aunque, como digo, combatiendo mostraba esfuerzo y ánimo invencible, le van a tanto estrecho reduciendo que poder escapar era imposible y por más que se esfuerza resistiendo, al fin era de carne, era sensible, y el furioso y continuo movimiento la fuerza le ahogaba y el aliento.

Estaba ya en el suelo una rodilla, que aun apenas así se sustentaba, y la gente solícita, en cuadrilla sin dejarle alentar le fatigaba, 36 cuando de la otra parte por la orilla de la alta loma Tucapel llegaba, haciendo con la usada y fuerte maza, por dondequiera que iba larga plaza.

Como el toro feroz desjarretado cuando brama, la lengua ya sacada, que de la turbamulta rodeado procura cada cual probar su espada y en esto de repente al otro lado la cerviz yerta y frente levantada, asoma otro famoso de Jarama 37 que deshace la junta y la derrama,

35 Cf. IX, nota 58.

36 alentar, v. IX, nota 9; fatigar 'acosar' (Aut.) es extensión del uso virgi liano (Eneida V, 252-253) que Ercilla ya había aplicado en XVII, 48,3.

37 Eran famosos por su bravura los toros de las orillas del río de Castilla la Nueva, hasta el siglo XIX. Ercilla es de los primeros poetas que introducen el tema de los toros en la literatura española (J.Maria deCossio ,los toros en la poesia castellana ,I,85); otras comparaciones en III,66;IV,42;VI,53;XI,58;XIX,7;XXII,44.

203 LA ARAUCANA

así el famoso Rengo ya en el suelo hincada una rodilla combatía

en medio del montón que sin recelo poco a poco cerrándole venía, cuando el sangriento y bravo Tucapelo que por allí la grita le traía, viéndole así tratar, sin poner duda, rompe por el tropel a darle ayuda.

Dejó por tierra cuatro o seis tendidos, que estrecha plaza y paso le dejaron, y los otros en círculo esparcidos del fatigado Rengo se arredraron, y contra Tucapel embravecidos las armas y la grita enderezaron; mas él daba de sí tan buen descargo que los hacía tener bien a lo largo.

Llegóse a Rengo y dijo: "Aunque enemigo, esfuerza, esfuerza Rengo, y ten hoy fuerte que el impar Tucapel está contigo y no puedes tener siniestra suerte; que el favorable cielo y hado amigo te tiene aparejada mejor muerte pues está cometida al brazo mío si cumples a su tiempo el desafio."

Rengo le respondió: "Si ya no fuera por ingrato en tal tiempo reputado, contigo y con mi débito cumpliera, que no estoy, como piensas, tan cansado." En esto más ligero que si hubiera diez horas en el lecho reposado, se puso en pie y a nuestra gente asalta, firme el membrudo cuerpo y la maza alta.

Tucapel replicó: "Sería bajeza y cosa entre varones condenada

204 ALONSO DE ERCILLA

acometerle, vista tu flaqueza, con fuerza y en sazón aventajada. Cobra, cobra tu fuerza y entereza, que el tiempo llegará que esta ferrada te dé la pena y muerte merecida como hoy te ha dado claro aquí la vida."

No se dijeron más y por la vía los dos competidores araucanos, haciéndose amistad y compañía, iban como si fueran dos hermanos. Guardaba el uno al otro y defendía, y así con diligencia y prestas manos, abriendo el escuadrón gallardamente, llegaron a juntarse con su gente.

En esto a todas partes la batalla andaba muy reñida y sanguinosa con tal furia y rigor, que no se halla persona sin herida ni arma ociosa; cubre la tierra la menuda malla y en la remota Turcia cavernosa por fuerza arrebatados de los vientos, hieren los duros y ásperos acentos.

Era el rumor del uno y otro bando y de golpes la furia apresurada, como ventosa y negra nube, cuando de vulturno o del céfiro 38 arrojada lanza una piedra súbita, dejando la rama de sus hojas despojada y los muros, los techos y tejados son con priesa terrible golpeados.

Pues de aquella manera y más furiosas las homicidas armas descargaban

38 Vulturno 'viento que se levanta con el sol y se va corriendo con él hasta que se pone' (Aut.); cefiro, v. XV; nota 66.

 

LA ARAUCANA 205

y con hondas heridas rigurosas los sanguinosos cuerpos desangraban. El gran rumor y voces espantosas en los vecinos montes resonaban, el mar confuso al fiero són retrujo de sus hinchadas olas el reflujo.

Pero la parte que a la izquierda mano la batalla primero había trabado, donde por su valor Caupolicano contrastaba al furor del duro hado, a pura fuerza el escuadrón cristiano del contrario tesón sobrepujado, comenzó poco a poco a perder tierra hacia la espesa falda de la sierra.

Fue tan grande la priesa desta hora y el ímpetu del bárbaro violento, que por el araucano en voz sonora se cantó la vitoria y vencimiento; mas la misma Fortuna burladora dio la vuelta a la rueda en un momento, en contra de la parte mejorada, barajando 39 la suerte declarada.

Que el último escuadrón, donde estribaba nuestro postrer remedio y esperanza, metido en el contrario peleaba haciendo fiero estrago y gran matanza, que ni el valor de Ongolmo allí bastaba, ni del fuerte Lincoya la pujanza, ni yo basto a contar de una vez tanto, que es fuerza diferirlo al otro canto.

 

FIN

 

39 Cf. X nota 18.

 

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