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Canto XXVI

 

206 ALONSO DE ERCILLA

EN ESTE CANTO SE TRATA EL FIN DE LA BATALLA Y RETIRADA DE LOS ARAUCANOS: LA OBSTINACIÓN Y PERTINACIA DE GALBARINO Y SU MUERTE. ASIMISMO SE PINTA EL JARDIN Y ESTANCIA DEL MAGO FITÓN

CANTO XXVI

NADIE puede llamarse venturoso hasta ver de la vida el fin incierto, ni está libre del mar tempestuoso quien surto no se vee dentro del puerto; venir un bien tras otro es muy dudoso y un mal tras otro mal es siempre cierto; jamás próspero tiempo fue durable ni dejó de durar el miserable.

El ejemplo tenemos en las manos y nos muestra bien claro aquí la historia, cuán poco les duró a los araucanos el nuevo gozo y engañosa gloria; pues llevando de rota 2 a los cristianos y habiendo ya cantado la vitoria, de los contrarios hados rebatidos, quedaron vencedores los vencidos:

que, como os dije, el escuadrón postrero adonde por testigo yo venía, ganando tierra siempre más entero al bárbaro enemigo retraía; que aunque el fuerte Lincoya el delantero a la adversa fortuna resistía, no pudo resistir últimamente el ímpetu y la furia de la gente.

Por una espesa y áspera quebrada que en medio de dos lomas se hacía,

 

1 Para la fuente de estos dos versos en Petrarca (soneto 36) v. Ducamin,

LXXIV.

2 Cf. XVIII, nota 7.

 

LA ARAUCANA 207

la bárbara canalla, quebrantada la dañosa soberbia y osadía, ya del torpe temor sefíoreada, esforzadas espaldas revolvía, huyendo de la muerte el rostro airado, que clara a todos ya se había mostrado.

Siguen los nuestros la vitoria a priesa, que aun no quieren venir en el partido, 3 y de la inculta breña y selva espesa inquieren lo secreto y escondido; el gran estrago y mortandad no cesa, suena el destrozo y áspero ruido, tirando a tiento golpes y estocadas por la espesura y matas intricadas.

Jamás de los monteros en ojeo 4 fue caza tan buscada y perseguida, cuando con ancho círculo y rodeo es a término estrecho reducida, que con impacientísimo deseo atajados los pasos y huida, arrojan en las fieras montesinas 5 lanzas, dardos, venablos, jabalinas,

como los nuestros hasta allí cristianos, que los términos lícitos pasando, con crueles armas y actos inhumanos, iban la gran vitoria deslustrando, que ni el rendirse, puestas ya las manos, la obediencia y servicio protestando, bastaba aquella gente desalmada a reprimir la furia de la espada.

3 venir en partido ceder de su empeño (DRAE): partido opinión, concierto (V.Guille, III ,532 ) para venir convenir ,cf.XI ,nota 17

4 ojeo accion de ahuyentar con voces de caza para que se levante y vaya al sitio donde se le ha de tirar "(aut).

208 ALONSO DE ERCILLA

Así el entendimiento y pluma mía, aunque usada al destrozo de la guerra, huye del grande estrago que este día hubo en los defensores de su tierra; la sangre, que en arroyos ya corría por las abiertas grietas de la sierra, las lástimas, las voces y gernidos de los míseros bárbaros rendidos.

Los de la izquierda mano, que miraron su mayor escuadrón desbaratado, perdiendo todo el ánimo dejaron la tierra y el honor que habían ganado; así, la trompa a retirar tocaron, y con paso, aunque largo, concertado, altas y campeando 6 las banderas se dejaron calar 7 por las laderas.

No será bien pasar calladamente la braveza de Rengo sin medida, pues que, desbaratada ya su gente y puesta en rota y mísera huida, fiero, arrogante, indómito, impaciente, sin mirar al peligro de la vida, dando más furia a la ferrada maza, solo sustenta la ganada plaza.

Y allí como invencible y valeroso solo estuvo gran rato peleando; pero viendo el trabajo infrutuoso y gente ya ninguna de su bando, con paso tardo, grave y espacioso, 8 volviendo el rostro atrás de cuando en cuando tomó a la mano diestra una vereda, hasta entrar en un bosque y arboleda

6 campear'disMner alguna cosa de modo que sea vista de todos' (Aut.) C

7 Cf .IV nota 12,

8 espacioso, "lento, pausado, tardío"; cf. II, nota 93 para sinonimia.

 

LA ARAUCANA 209

donde ya de la gente destrozada había el temor algunos escondido; pero viendo de Rengo la llegada cobrando luego el ánimo perdido, con nuevo esfuerzo y muestra confiada, en escuadrón formado y recogido, vuelven el rostro y pechos esforzados a la corriente de los duros hados.

Yo, que de aquella parte discurriendo a vueltas del rumor también andaba, la grita y nuevo estrépito sintiendo que en el vecino bosque resonaba, apresuré los pasos, acudiendo hacia donde el rumor me encaminaba, viendo al entrar del bosque detenidos algunos españoles conocidos.

Estaba a un lado Juan Remón gritando:"Caballeros, entrad, no temáis nada . mas ellos. el peligro ponderando, dificultaban la dudosa entrada.

Yo, pues, a la sazón a pie arribando donde estaba la gente recatada, Juan Remón, que me vio luego de frente, quiso obligarme allí públicamente,

diciendo:" ¡ Oh don Alonso! quien procura ganar estimación y aventajarse, éste es el tiempo y ésta es coyuntura en que puede con honra señalarse: no iinpida vuestra suerte esta espesura donde quieren los indios entregarse, que el que abriere la entrada defendida, le será la vitoria atribuida."

Oyendo, pues, mi nombre conocido y que todos volvieron 9 mirarme,

9 volver, "volverse, darse vuelta"

210 ALONSO DE ERCILLA

del honor y vergüenza compelido, no pudiendo del trance ya escusarme, por lo espeso del bosque y más temido comencé de romper y aventurarme, siguiéndome Arias Pardo, Maldonado, Manrique, don Simón y Coronado.

Los cuales, de vivir desesperados, los obstinados indios embistieron, que en una espesa muela 10 bien cerrados las españolas armas atendieron. En esto ya al rumor por todos lados de nuestra gente muchos acudieron, comenzando n furia presurosa una guerra sangrienta y peligrosa.

Renuévase el destrozo, reduciendo a término dudoso el vencimiento, el menos animoso acometiendo el más dificultoso impedimento. ¿Cuál será aquel que pueda ir escribiendo de los brazos la furia y movimiento y déste y de aquel otro la herida, y quién a cuál allí quitó la vida?

Unos hienden por medio, otros barrenan de parte a parte los airados pechos; por los muslos y cuerpo otros cercenan, otros miembro por miembro caen deshechos; los duros golpes todo el bosque atruenan, andando de ambas partes tan estrechos que vinieron algunos de impacientes a los brazos, a puños y a los dientes.

Pero la muerte allí difinidora de la cruda batalla porfiada,

10 Cf. XXI. nota 17.

LA ARAUCANA 211

ayudando a la parte vencedora remató la contienda y gran jornada, que la gente araucana en poca de hora 11 en aquel sitio estrecho destrozada, quiso rendir al hierro antes la vida que al odioso español quedar rendida.

Tendidos por el campo amontonados los indómitos bárbaros quedaron y los demás con pasos ordenados, como ya dije atrás, se retiraron; de manera que ya nuestros soldados, recogiendo el despojo que hallaron y un número copioso de prisiones 12 volvieron a su asiento y pabellones.

Fueron entre estos presos escogidos doce, los más dispuestos y valientes, que en las nobles insignias y vestidos mostraban ser personas preeminentes; éstos fueron allí constituidos para amenaza y miedo de las gentes, quedando por ejemplo y escarmiento colgados de los árboles al viento.

Yo a la sazón al señalar 13 llegando, de la cruda sentencia condolido, salvar quise uno dellos, alegando haberse a nuestro ejército venido; mas él luego los brazos levantando, que debajo del peto había escondido, mostró en alto la falta de las manos por los cortados troncos aún no sanos.

11 poca de hora, "breve espacio de tiempo"; Aut. la consideraba locución 'que se usaba en lo antiguo" (s. v. hora); para la concordancia adjetiva v. Keniston, 39.14.

12 prisión, "prisionero"; para Aut. "en este sentido no tiene uso".

13 Entiéndase "en el momento en que se señalaba".

212 ALONSO DE ERCILLA

Era, pues, Galbarino éste que cuento, de quien el canto atrás os dio noticia, 14 que para ejemplo y público escarmiento le cortaron las manos por justicia; el cual con el usado 15 atrevimiento, mostrando la encubierta inimicicia, 16 sin respeto ni miedo de la muerte habló, mirando a todos, desta suerte:

¡Oh gentes fementidas, detestables,indignas de la gloria deste día!

Hartad vuestras gargantas insaciables, en esta aborrecida sangre mía que aunque los fieros hados variables trastomen la araucana monarquía, muertos podremos ser, mas no vencidos ni los ánimos libres oprimidos.

"No penséis que la muerte rehusamos, que en ella estriba ya nuestra esperanza; que si la odiosa vida dilatamos es por hacer mayor nuestra venganza; que cuando el justo fin no consigamos tenemos en la espada confianza que os quitará, en nosotros convertida, 17 la gloria de poder damos la vida.

"Sús, pues, ya ¿qué esperáis o qué os detiene de no me dar mi premio y justo pago? La muerte y no la vida me conviene pues con ella a mi deuda satisfago, pero si algún disgusto y pena tiene este importante y deseado trago,

14 Cf. XXII , 45 y ss.

15 Cf. II , nota 17.

16 inimicicia, "enemistad" (Aut.).

17 Cf. XX, nota 7.

LA ARAUCANA 213

es no veros primero hechos pedazos con estos dientes y trancados brazos."

De tal manera el bárbaro esforzado la muerte en alta voz solicitaba de la hifelice vida ya cansado, que largo espacio a su pesar duraba; y en el gentil propósito obstinado, diciéndonos injurias procuraba un fin honroso de una honrosa espada y rematar la mísera jornada.

Yo, que estaba a par dél, considerando el propósito firme y osadía, me opuse contra algunos, procurando dar la vida a quien ya la aborrecía; pero al fin los ministros, 18 porfiando que a la salud 19 de todos convenía, forzado me aparté y él fue llevado a ser con los caciques justiciado. 20

A la entrada de un monte que vecino está de aquel asiento, en un repecho por el cual atraviesa un gran camino que al valle de Lincoya va derecho, con gran solennidad y desatino fue el insulto 21 y castigo injusto hecho, pagando allí la deuda con la vida, en muchas opiniones no debida.

Por falta de verdugo, que no había quien el oficio hubiese acostumbrado, quedó casi por uso de aquel día

18 Ministro, 'alguacil, corchete y demás oficiales inferiores que ejecutan los mandatos y autos del juez' (Aut.).

19 salud, 'libertad o bien público' (Aut.).

20 justiciar por ajusticiar.

21 Cf. XIII, nota 15.

214 ALONSO DE ERCILLA

un modo de matar jamás usado: que a cada indio de aquella compañía un bastante cordel le fue entregado diciéndole que el árbol erigiese donde a su voluntad se suspendiese.

No tan presto los pláticos guerreros del cierto asalto la señal tocando, por escalas, por picas y maderos suben a la muralla gateando cuanto aquellos caciques, que ligeros por los más grandes árboles trepando, en un punto a las cimas arribaron y de las altas ramas se colgaron.

Mas uno dellos, algo arrepentido de su ligera priesa y diligencia, a nuestra devoción ya reducido, vuelto pidió para hablar licencia; y habiéndosela todos concedido, con voz algo turbada y-aparencia, los ánimos cristianos comoviendo, habló contritamente así diciendo:

"Valerosa nación, invicta gente, donde el estremo de virtud se encierra, sabed que soy cacique y decendiente del tronco más antiguo desta tierra. No tengo padre, hermano, ni pariente, que todos son ya muertos en la guerra; y pues se acaba en mí la decendencia os ruego uséis conniigo de clemencia."

Quisiera proseguir, si Galbarino, que le miraba con airada cara, de súbito saliéndose al camino, la doméstica voz no le atajara diciendo: "Pusilánime, mezquino,

215 LA ARAUCANA

deslustrador de la progenie clara, ¿por qué a tan gran bajeza así te mueve el miedo torpe de una muerte breve?

"Dime, infame traidor, de fe mudable, ¿tienes por más partido y mejor suerte el vivir en estado miserable que el morir como debe un varón fuerte? Sigue el hado, aunque adverso, tolerable, que el fin de los trabajos es la muerte y es poquedad que un afrentoso medio te saque de la mano este remedio."

Apenas la razón había acabado, cuando el noble cacique arrepentido al cuello el corredizo lazo echado, quedó de una alta rama suspendido; tras él fue el audaz bárbaro obstinado, aun a la misma muerte no rendido, y los robustos robles desta prueba llevaron aquel año fruta nueva.

Habida la vitoria, como cuento, y el enemigo roto retirado, dejando el infelice alojamiento todo de cuerpos bárbaros sembrado, llegamos sin desmán ni impedimento a la bajada y sitio desdichado do Valdivia fundó la casa fuerte y le dieron después infame muerte.

Levantamos un muro brevemente que el sitio de la casa circundaba, donde el bagaje, chusma y remanente con menos daño y más seguro estaba: de allí el contorno y tierra inobediente, sin poderlo estorbar se salteaba, haciendo siempre instancia y diligencia de traerla sin sangre a la obediencia.

216 ALONSO DE ERCILLA

Una mañana al comenzar del día saliendo yo a correr aquella tierra, donde por cierto aviso se tenía que andaba gente bárbara de guerra, dejando un trecho atrás la compañía, cerca de un bosque espeso y alta sierra sentí cerca una voz envejecida, diciendo: "¿Dónde vais?, que no hay salida."

Volví el rostro y las riendas hacia el lado donde la estraña voz había salido y vi a Fitón el Mágico 22 arrimado al tronco de un gran roble carcomido, sobre el herrado junco recostado; que como fue de mí reconocido del caballo salté ligeramente, saludándole alegre y cortésmente.

El me dijo: "Por cierto, bien pudiera tomar de vos legítima venganza y en esa vuestra gente que anda fuera, que habéis hecho en los nuestros tal matanza; pero aunque más razón y causa hubiera, haciendo vos de mí tal confianza, no quiero ni será justo dañaros, antes en lo que es lícito ayudaros.

"Que es orden de los cielos que padezca esta indómita gente su castigo y antes que contra Dios se ensoberbezca le abaje la soberbia el enemigo; y aunque vuestra ventura agora crezca, no durará gran tiempo; porque os digo que, como a los demás, el duro hado os tiene su descuento aparejado.

22 Cf. XVIII, nota 38.

LA ARAUCANA 217

"Si la fortuna así a pedir de boca 23 os abre el paso próspero a la entrada, grandes trabajos y ganancia poca al cabo sacaréis desta jornada; y porque a mí decir más no me toca, me quiero retirar a mi morada, que también desta banda 24 tiene puerta pero a todos oculta y encubierta."

Yo de le ver así maravillado, y más de la siniestra profecía, mi caballo en un líbano arrendado, 25 le quise hacer un rato compañía y al fin de muchos ruegos acetado, 26 siendo el viejo decrépito la guía, hendimos la espesura y breña estrafia hasta llegar al pie de la montaña.

En un lado secreto y escondido donde no había resquicio ni abertura, con el potente báculo torcido blandamente tocó en la peña dura; y luego con horrísono ruido, se abrió una estrecha puerta y boca escura por do tras él entré, erizado el pelo, pisando a tiento el peñascoso suelo.

Salimos a un hermoso y verde prado que recreaba el ánimo y la vista, do estaba en ancho cuadro fabricado un muro de belleza nunca vista, de vario jaspe y pórfido escacado 27 y al fin de cada escaque una amatista;

23 a pedir de boca, cf. Correas, 60 1.a.

24 Cf. IV, nota 62.

25 arrendado, 'atado por las riendas' ; para Líbano, cf. II, nota 48.

26 Cf. XXV, nota 8.

27 escacado o escaqueado, 'labor repartida y formada en cuadritos o casitas cuadradas como lo está el tablero de ajedrez' (Aut., con este texto de Ercilla).

218 ALONSO DE ERCILLA

en las puertas de cedro barreadas 28mil sabrosas historias entalladas. 29

Abriéndose en llegando el mago a punto y en un jardín entramos espacioso, do se puede decir que estaba junto todo lo natural y artificioso: hoja no discrepaba de otra un punto, haciendo cuadro o círculo hermoso, en medio un claro estanque, do las fuentes murmurando enviaban sus corrientes.

No produce natura tantas flores cuando más rica primavera envía ni tantas variedades de colores como en aquel jardín vicioso había; los frescos y suavísimos olores, las aves y su acorde melodía dejaban las potencias y sentidos de un ajeno 30 descuido poseídos.

De mi fin y camino me olvidara, según suspenso estuve una gran pieza, si el anciano Fitón no me llamara haciéndome señal con la cabeza. Metióme por la mano en una clara bóveda de alabastro, que a la pieza del milagroso globo respondía, adonde ya otra vez estado había.

Quisiera ver la bola, mas no osaba sin licencia del mago avecinarme; mas él, que mis designios penetraba, teniendo voluntad de contentarme,

28 Cf'. I, nota 27.

29 entallado 'esculpido' (Aut.).

30 ajeno 'enajenador.

 

LA ARAUCANA 219

asido por la mano me acercaba, y comenzando él mesmo a señalarme, el mundo me mostró como si fuera en su forma real y verdadera.

Pero para decir por orden cuanto vi dentro de la gran poma lucida es, cierto, menester un nuevo canto y tener la memoria recogida. Así, Señor, os ruego que entretanto que refuerzo la voz enflaquecida, perdonéis si lo dejo en este punto, que no puedo deciros tanto junto.

 

FIN

 

 

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