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Canto XXVIII

 

CUENTA GLAURA SUS DESDICHAS Y LA CAUSA DE SU VENIDA. ASALTAN LOS ARAUCANOS A LOS ESPAÑOLES EN LA QUEBRADA DE PUREN; PASA ENTRE ELLOS UNA RECIA BATALLA: SAQUEAN LOS ENEMIGOS EL BAGAJE 1 RETIRANSE ALEGRES, AUNQUE DESBARATADOS.

CANTO XXVIII

QUIEN tiene libre y sosegada vida le conviene vivir más recatado, que siempre es peligrosa la caída del que está del peligro descuidado; y vemos muchas veces convertida la alegre suerte en miserable estado, en dura sujeción las libertades, y tras prosperidad adversidades.

Es Fortuna tan varia, es tan incierta, ya que se muestra alguna vez amiga, que no ha llamado el bien a nuestra puerta cuando el mal dentro en casa nos fatiga; y pues sabemos ya por cosa cierta que nunca hay bien a quien un mal no siga, roguemos que no venga, y si viniere, que sea pequeño el mal que le siguiere.

65 avanguardia por vanguardia, es forma usual hasta el siglo XVI.

1 bagaje " todo lo que se lleva en los ejércitos para su manutención y comodidad Aut.).

237 LA ARAUCANA

Que yo, de acuchillado 2 en esto, siento que es de temer en parte la ventura; el tiempo alegre pasa en un momento y el triste hasta la muerte siempre dura; y porque viene bien a nuestro cuento, a la bárbara oíd, que en la espesura alcancé, como os dije, que en su traje mostraba ser persona de linaje.

Era mochacha grande, bien formada, de frente alegre y ojos estremados, nariz perfeta, boca colorada, los dientes en coral fino engastados; espaciosa de pecho y relevada, 3 hermosas manos, brazos bien sacados, acrecentando más su hermosura un natural donaire y apostura.

Yo, queriendo saber a qué venía sola por aquel bosque y aspereza, con más seguridad que prometía su bello rostro y rara gentileza, la aseguré del miedo que traía; la cual, dando un sospiro que a terneza al más rebelde corazón moviera, comenzó su razon en tal manera:

"No sé si ya me queje desdichada, o agradezca a los hados y a mi suerte, que me abren puerta y que me dan entrada para que pueda recebir la muerte; pero si ya la historia desastrada quieres saber y mi dolor, tan fuerte que aun le agravia mi poco sentimiento, te ruego que al proceso estés atento. 4

2 acuchillado 'experimentado' (Aut., con texto de Garcilaso, Egl. 11, 355).

3 Cf. nota 56.

4 Para la función estética y fuentes del episodio de Glaura v. Charles V. Aubrun, Revista Iberoamericana. XXI (1956). 261-273.

238 ALONSO DE ERCILLA

"Mi nombre es Glaura, en fuerte hora 5 nacida, hija del buen cacique Quilacura, de la sangre de Friso esclarecida, rica de hacienda, pobre de ventura; respetada de muchos y servida por mi linaje y vana hermosura; mas, ¡ay de mí!, ¡cuánto mejor me fuera ser una simple y pobre ganadera! 6

"En casa de mi padre a mi contento como única heredera yo vivía, que su felicidad y pensamiento en sólo darme gusto lo ponía; mi voluntad en todo y mandanúento como inviolable ley se obedecía, no habiendo de contento y gusto cosa que fuese para mí dificultosa.

Mas presto el invidioso amor tirano, turbador del sosiego, adredemente 7 trujo a mi tierra y casa a Fresolano, mozo de fuerzas y ánimo valiente, de mi infelice padre primo hermano y mucho más amigo que pariente, a quien la voluntad tenía rendida, no habiendo entre los dos cosa partida.

"Mi padre, como amigo aficionado que yo le regalase me mandaba, y así yo con llaneza y gran cuidado, por hacerle placer, lo procuraba; mas él, luego, el propósito estragado, cuya fidelidad ya vacilaba,

 

5 fúerte hora 'la desgraciada y aciaga' (Cov., s. v. hora).

6 ganadero, aquí vale 'rústico', por oposición a aristócrata o persona de linaje.

7 adredemente por adrede; v. ejemplos posteriores y uno solo anterior (1550) en Diccionario histórico.

LA ARAUCANA 239

corrompió la amistad, salió de tino, echando por ilícito camino.

"O fue el trato que tuvo allí conmigo o por mejor decir, mi desventura, que ésta sería más cierto, como digo, que no la mal juzgada hermosura, que ingrato al hospedaje del amigo, del deudo y deuda haciendo poca.cura, 8 me comenzó de amar y buscar medio de dar a su cuidado 9 algún remedio.

"Visto yo que por muestras y rodeo muchas veces su pena descubría, conocí que su intento y mal deseo de los honestos límites salía; mas, ¡ay!, que en lo que yo padezco, veo lo que el mísero entonces padecía, que a término he llegado al pie del palo 10 que aun no puedo decir mal de lo malo.

"Hallábale mil veces sospirando en mí los engañados 11 ojos puestos; otras andaba tímido tentando entrada a sus osados presupuestos; 12 yo la ocasión dañosa desviando, con gravedad y términos honestos (que es lo que más refrena la osadía), sus erradas quimeras deshacía.

"Estando sola en mi aposento un día, temerosa de algún atrevimiento,

8 cura cuidado (aut). 9 cuidado preocupacion 10 al pie del palo al pie de la horca (Correas, 63 1. b, "estar al pie del palo es estar al pie de la horca en el texto , entiendase " he llegado al final"

11 engañado aquí con valor activo quen engaña .

 

240 ALONSO DE ERCILLA

ante mí de rodillas se ponía con grande turbación y desatiento, 13 diciéndome temblando: - ¡ Oh Glaura mía !, ya no basta razón ni sufrimiento, ni de fuerza una mínima 14 me queda que a la del fuerte amor resistir pueda.

"Tú, señora, sabrás que el día primero de mi felice y próspera venida, me trujo amor al término postrero desta penosa y desdichada vida; mas ya que por tu amor y causa muero quiero saber si dello eres servida, porque siéndolo tú, no sé yo cosa que pueda para mí ser tan dichosa.

"Viéndole al parecer determinado a cualquiera violencia y desacato, disimuladamente por un lado salí dél, sin mostrar algún recato, diciéndole de lejos: - i Oh malvado, incestuoso, desleal, ingrato, corrompedor de la amistad jurada y ley de parentesco conservada! ...

"Iba estas y otras cosas yo diciendo que el repentino enojo me mostraba, cuando con priesa súbita y estruendo un cristiano escuadrón nos salteaba, 15 que en cerrado tropel arremetiendo, nuestra alta casa en tomo rodeaba, saltando Fresolano en mi presencia, a la debida y justa resistencia

13 Cf. IX nota 72.

14 Cf. V, nota 29.

15 Cf. II. nota 83.

LA ARAUCANA 241

"diciendo: - i Oh fiera tigre endurecida, inhumana y cruel con los humanos! Vuelve, acaba de ser tú la homicida, no dejes que hacer a los cristianos, vuelve, verás que acabo aquí la vida, pues no puedo a las tuyas, a sus manos; que aunque no sea la muerte tan honrosa, a lo menos será más piadosa.

"Así furioso, sin mirar en nada se arroja en medio de la armada gente, donde luego una bala arrebatada le atravesó el desnudo pecho ardiente; cayó, ya la color y voz turbada, diciendo: - ¡ Glaura, Glaura!, últimamente recibe allá mi espíritu cansado de dar vida a este cuerpo desdichado.

"Llegó mi padre en esto al gran ruido, sólo armado de esfuerzo y confianza, mas luego en el costado fue herido de una furiosa y atrevida lanza; cayó el cuerpo mortal descolorido, y vista mi fortuna 16 y malandanza, por el postigo de una falsa puerta 17 salí, a mi parecer, más que ellos muerta.

"Acá y allá turbada al fin por una montaña comencé luego a emboscarme, 18 dejándome llevar de mi fortuna, que siempre me ha guiado a despeñarme. Así que ya sin tino y senda alguna

16 Cf XIV. nota 6; nótese la acepción "destino" en la octava siguiente (II, nota 3).

17 puerta falsa 'la que no es la principal de la casa y suele salir a otra calle excusada'(Aut., s. v . falso) postigo la puerta pequeña que ordinariamente v, esta colocada en sitio excusado de la casa (Aut). 18 emboscarse 'ocultarse en lo más espeso del bosque'.

242 ALONSO DE ERCILLA

procuraba, ¡cuitada!, de 19 alejarme, que con el gran temor me parecía que yendo a más correr, no me movía.

"Mas como suele acontecer contino, que huyendo el peligro y mal presente se suele ir a parar en un camino que nos coge y anega la creciente, así a mí, desdichada, pues, me avino que por salvar la vida impertinente, de un mal en otro mal, de lance en lance vine a mayor peligro y mayor trance.

"Iba, pues, siempre mísera corriendo por espinas, por zarzas, por abrojos, aquí y allí y acá y allá volviendo a cada paso los atentos ojos, cuando por unos árboles saliendo vi dos negros cargados de despojos, que luego en el instante que me vieron a la mísera presa arremetieron.

"Fui dellos prestamente despojada de todo cuanto allí venía vestida, aunque yo triste no estimaba en nada el perder los vestidos y la vida; pero el honor y castidad preciada estuvo a punto ya de ser perdida, mas mis voces y quejas fueron tantas, que a lástima y piedad movía las plantas.

"Usó el cielo comnigo de clemencia guiando a Cariolán a mis clamores, que visto el acto inorme 20 y la insolencia

19 procurar de; v. Keniston, 37. 541, para esta construcción, que reaparece en 65, 3.

20 inorme por enorme 'grave, perverso' (Aut.); con este sentido moral. Boscán la evita en su traducción de Il libro del Cortegiano (1534), pero Ercilla la usa más de una vez; v. M. Morreale, Castiglione.y Boscán, II, 78.

243 LA ARAUCANA

de aquellos enemigos violadores, corrió con provechosa diligencia, diciendo: ¡Perros, bárbaros, traidores! Dejad, dejad al punto la doncella, si no la vida dejaréis con ella.

"Fueron sobre él los dos encontinente, 21 mas él, flechando 22 el arco que traía, al más adelantado y diligente la flecha hasta las plumas le escondía; hízose atrás dos pasos diestramente y al otro la segunda flecha envía con brújula tan cierta y diestro tino, que al bruto corazón halló el camino.

"Cayó muerto y el otro mal herido cerró 23 con él furioso y emperrado; más Cariolán, valiente y prevenido, en la arte de la lucha ejercitado, aunque el negro era grande y muy fomido, de su destreza y fuerzas ayudado, alzándole en los brazos hacia el cielo le trabucó 24 de espaldas en el suelo;

" y sacando una daga acicalada, 25queriendo a hierro rematar la cuenta, por el desnudo vientre y por la ijada, tres veces la metió y sacó sangrienta; huyó por allí la alma acelerada y libre Cariolán de aquella afrenta, se vino para mí con gran crianza 26 pidiéndome perdón de la tardanza.

21 encontinente, ant. incontinente.

22 flechar'estirar el arco disparando la flecha' (Aut.).

23 Cf. II, nota 89.

24 Cf. XIX nota 7.

25 acicalado 'afilado'.

26 crianza cortesia'.

 

244 ALONSO DE ERCILLA

"Supo decir allí tantas razones (haciendo amor conmigo así el oficio) que medrosa de andar en opiniones, que es ya dolencia de honra y ruin indicio, por evitar al fin murmuraciones y no mostrarrne ingrata al beneficio en tal sazón y tiempo recebido, le tomé por mi guarda y mi marido.

"Y temiendo que gente acudiría, por el espeso monte nos metimos, donde sin rastro ni señal de vía, un gran rato perdidos anduvimos; pero, señor, al declinar del día a la ribera de Lauquén salimos, por do venía una escuadra de cristianos con diez indios atrás presas las manos.

"Descubriéronnos súbito en saliendo, que en todo al fin nos perseguía la suerte, sobre nosotros de tropel corriendo - ¡Aguarda, aguarda!, ¡ten!, gritando fuerte; pero nu nuevo esposo allí temiendo mucho más mi deshonra que su muerte, me rogó que en el bosque me escondiese núentras que él con morir los detuviese.

"Luego el temor, a trastornar bastante una flaca mujer inadvertida, me persuadió poniéndome delante la horrenda muerte y la estimada vida; así cobarde, tímida, inconstante, a los primeros ímpitus rendida, me entré, viéndolos cerca, a toda priesa, por lo más agrio 21 de la selva espesa.

27 Cf. IV, nota 61.

LA ARAUCANA 245

"Y en lo hueco de un tronco que tejido de zarzas y maleza en tomo estaba, me escondí sin aliento ni sentido, que aun a penas de miedo resollaba; de donde escuché luego un gran ruido que el bosque cerca y lejos atronaba, de espadas, lanzas y tropel de gente como que 28 combatiesen fuertemente.

"Fue poco a poco, al parecer, cesando aquel rumor y grita que se oía, cuando la obligación ya calentando la sangre que el temor helado había, revolví 29 sobre mí, considerando la maldad y traición que cometía en no correr con mi marido a una 30 un peligro, una muerte, una fortuna.

"Salí de aquel lugar, que a Dios pluguiera que en él quedara viva sepultada, corriendo con presteza a la ribera adonde le dejé desatinada; mas cuando no vi rastro ni manera de le poder hallar, sola y cuitada, podrás ver qué sentí pues era cierto que no pudo escapar de preso o muerto.

"Solté ya sin temor la voz en vano llamando al sordo cielo, injusto y crudo; preguntaba: - ¿Dó está mi Cariolano? Y todo al responder lo hallaba mudo. Ya entraba en la espesura, ya a lo llano salía corriendo, que el dolor agudo, en mis entrañas siempre más furioso, no me daba momento de reposo.

28 Como que, usado con valor comparativo, como si; cf. Keniston, 29.751, para ejemplo en prosa.

29 Cf. II, nota 4.

30 a una juntamente': cf. ejemplos en prosa en Keniston. 39.96.

246 ALONSO DE ERCILLA

"No te quiero cansar ni lastimarme en decirte las bascas 31 que sentía; no sabiendo qué hacer ni aconsejarme frenética y furiosa discurría; muchas veces propuse de matarme, mas por torpeza y gran maldad tenía que aquel dolor en mí tan poco obrase que a quitarme la vida no bastase.

"En tanta pena y confusión envuelta, de contrarios y dudas combatida, al cabo ya de le buscar resuelta pues no daba el dolor fin a mi vida, hacia el campo español he dado vuelta de noche y desde lejos escondida, por el honor que mal me le asegura mi poca edad y mucha desventura.

"Y teniendo noticia que esta gente era la vuelta de 32 Cautén pasada, también que había de ser forzosamente por este paso estrecho la tomada,33 quise venir en traje diferente, pensando que entre tantos, disfrazada, alguna nueva o rastro hallaría deste que la fortuna me desvía.

"¿Qué remedio me queda ya captiva, sujeta al mando y voluntad ajena, que para que mayor pena reciba, aun la muerte no viene porque es buena? Pero aunque el cielo cruel quiera que viva al fin me ha de acabar ya tanta pena, bien que el estado en que me toma es fuerte, mas nadie escoge el tiempo de su muerte."

31 Cf. III, nota 26.

32 Cf. II, nota 59.

33 tornada 'vuelta'.

 

LA ARAUCANA 247

Así la bella joven lastimada iba sus desventuras recontando, cuando una gruesa bárbara emboscada que estaba a los dos lados aguardando, alzó al cielo una súbita algarada 34 las salidas y pasos ocupando, creciendo indios así, que parecían que de las yerbas bárbaros nacían.

Llegó al instante un yanacona 35 Mío ganado no había un mes en buena guerra, diciéndome: "Señor, échate al río que yo te salvaré, que sé la tierra; que pensar resistir es desvarío a la gente que cala -36 de la sierra. Bien puedes, ¡oh señor!, de mí fiarte que me verás morir por escaparte."

YO, que al mancebo el rostro revolvía a agradecer la oferta y buen deseo, vi a Glaura que sin tiento arremetía diciendo: " i Oh justo Dios!, ¿qué es lo que veo? ¿Eres mi dulce esposo? hay vida mía! En mis brazos te tengo y no lo creo: ¿Qués esto? ( - ' Estoy soñando o estoy despierta? ¡Ay, que tan grande bien no es cosa cierta!"

Yo atónito de tal acaecimiento, alegre tanto dél como admirado, visto de Glaura el mísero lamento en felice suceso rematado, no habiendo allí lugar de cumplimiento por ser revuelto el tiempo y limitado, dije: "Amigos, adiós; y lo que puedo, que es daros libertad, yo os la concedo."

34 algarada grita y vocería grande de la tropa que sale a dar de repente sobre el enemigo (Aut.).

35 Cf. XXI, nota 5.

36 Cf, IV, nota 12.

248 ALONSO DE ERCILLA

Sin otro ofrecimiento ni promesa piqué al caballo que salió ligero; pero aunque más los indios me den priesa quiero, Señor, que aquí sepáis primero cómo a la entrada de la selva espesa Cariolán vino a ser mi prisionero, cuando medrosa de perder la vida en el tronco quedó Glaura escondida.

Sabed, sacro Señor, que yo venía con algunos amigos y soldados, después de haber andado todo el día en busca de enemigos desmandados; mas ya que a nuestro asiento me volvía con diez prisiones 37 bárbaros atados, a la entrada de un monte y fin de un llano descubrimos muy cerca a Cariolano.

Corrió luego sobre él toda la gente pensando que alas le prestara el miedo; pero con gran desprecio y alta frente apercibiendo el arco estuvo quedo. Llegando, pues, a tiro diestramente hirió a Francisco Osorio y Acebedo, arrancando una daga, desenvuelto el largo manto al brazo ya revuelto.

Tanta fue la destreza, tanto el arte del temerario bárbaro araucano, que no fue el gran tropel de gente parte a que dejase un solo paso el llano; que saltando de aquella y desta parte todos los golpes hizo dar en vano, unos hurtando el cuerpo desmentidos, otros del manto y daga rebatidos. 38

 

37 Cf. XXVI, nota 12.

38 rebatir'rechazar, desviar la espada del contrario' (Aut.).

 

LA ARAUCANA 249

Yo, que ver tal batalla no quisiera, al animoso mozo aficionado, en medio me lancé diciendo: "¡Afuera, caballeros, afuera, haceos a un lado!, que no es bien que el valiente mozo muera, antes merece ser remunerado y darle así la muerte ya sería no esfuerzo ni valor, mas villanía."

Todos se detuvieron conociendo cuán mal el acto infame les estaba; sólo el indio no cesa, pareciendo que de alargar la vida le pesaba. Al fin la daga y paso recogiendo, pues ya la cortesía le obligaba, revuelto 39 a mí me dijo: ",Qué te importa que sea mi vida larga o que sea corta?

"Pero de mí será reconocida la obra pía y voluntad humana: pía por la intención, pero entendida se puede decir impía y inhumana, que a quien ha de vivir mísera vida no le puede estar mal muerte temprana; así que en no matarme, como digo, cruel misericordia usas conmigo.

"Mas porque no me digan que ya niego haber de ti la vida recebido, me pongo en tu poder y así me entrego a mi fortuna mísera rendido."

Esto dicho, la daga arrojó luego doméstico el que indómito había sido, quedando desde allí siempre conmigo no en figura de siervo mas de amigo.

39 Cf. II, nota 4.

250 ALONSO DE ERCILLA

Ya el ejercicio y belicoso estruendo de las armas y voces resonaban; unos van en montón allá corriendo, otros acá socorro demandaban. Era la senda estrecha y no pudiendo ir atrás ni adelante, reparaban que el bagaje, 40 la chusma y el ganado tenía impedido el paso y ocupado.

Es el camino de Purén derecho hacia la entrada y paso del Estado; después va en forma oblica 41 largo trecho de los ásperos cerros apretado, y vienen a ceñirle en tanto estrecho que a penas pueden ir dos lado a lado, haciendo aun más angosta aquella vía un arroyo que lleva en compañía.

Así a trechos en partes del camino revueltos unos y otros voceando, andaban en confuso remolino, la tempestad de tiros reparando. No basta de la pasta 42 el temple fino, grebas, petos, celadas abollando la furia que zumbaba a la redonda de galga, 43 lanza, dardo, flecha y honda.

Unos al suelo van descalabrados, sin poder en las sillas sostenerse; otros, cual rana o sapo, aporreados no pueden aunque quieren removerse; otros a gatas, otros derrengados, arrastrando procuran acogerse a algún reparo o hueco de la senda que de aquel torbellino los defienda;

40 Cf. este canto, nota 1.

41 oblica por oblicua (DCELC, para documentación de ambas formas).

42 Cf. XV, nota 20.

43 galga 'piedra grande arrojada desde lo alto' ( Aut.).

251 LA ARAUCANA

que en este paso estrecho el enemigo, la gente y munición por orden puesta, tenía a nuestros soldados, como digo, de ventaja las piedras y la cuesta, donde puedo afirmar como testigo que era la lluvia tan espesa y presta de las piedras, que, cierto, parecía que el cerro abajo en piezas se venía.

Como cuando se vee el airado cielo de espesas nubes lóbregas cerrado querer hundir y arruinar el suelo, de rayos, piedra y tempestad cargado; las aves mata en medio de su vuelo, la gente, bestias, fieras y ganado buscan, corriendo acá y allá perdidas, los reparos, defensas y guaridas,

así los españoles constreñidos de aquel granizo y tempestad furiosa buscan por todas partes mal heridos algún árbol o peña cavernosa, do reparados algo y defendidos con la virtud antigua generosa, cobrando nuevo esfuerzo y esperanza, a la vitoria aspiran y venganza.

Y desde allí con la presteza usada las apuntadas miras asestando, les comienzan a dar una ruciada, muchos en poco tiempo derribando. Ya por la áspera cuesta derrumbada venían cuerpos y peñas volteando con un furor terrible y tan estraño que muertos aun hacían notable daño.

Así andaba la cosa, y entre tanto que en esta estrecha plaza peleaban,

 

252 ALONSO DE ERCILLA

con no menor revuelta al otro canto donde mayores voces resonaban; se habían los indios desmandado tanto que ya el bagaje y cargas saqueaban, haciendo grande riza y sacrificio en la gente de guarda y de servicio.

Quién con carne, con pan' fruta o pescado sube ligeramente a la alta cumbre; quién de petaca 44 o de fardel cargado corre sin embarazo y pesadumbre; del alto y bajo, de uno y otro lado al saco acude allí la muchedumbre, cual banda de palomas al verano suele acudir al derramado grano.

Viéndonos ya vencidos sin remedio por la gran multitud que concurría, procuré de tentar el postrer medio que en nuestra vida y salvación habia; y así, rompiendo súbito por medio de la revuelta empachado 45 vía,llegué do estaban hasta diez soldados en un hueco del monte arrinconados,

diciéndoles el punto en que la guerra andaba de ambas partes tan reñida que, ganada la cumbre de la sierra, la vitoria era nuestra conocida; porque toda la gente de la tierra andaba ya en el saco 46 embebecido,, y sólo en ver así ganado el alto los 47 bastaba a vencer el sobresalto.

44 petaca 'especie de arca de cañas', es indigenismo de origen náhuad (,Friederici, pará documentación desde 1530) que fue rápidamente adoptado y se expandió a todo el territorio americano.

45 Cf. VI, nota 21.

46 Cf. VII, nota 1.

47 los, se refiere a toda la gente.

LA ARAUCANA 253

Luego, resueltos a morir de hecho, todos los once untos, de cuadrilla los caballos lanzamos al repecho, cada cual solevado 48 alto en la silla; y aunque el fragoso cerro era derecho, por la tendida y áspera cuchilla llegamos a la cumbre deseada, de breña espesa y árboles poblada.

Saltamos a pie todos al momento, que ya allí los caballos no prestaban, que Henos de sudor, faltos de aliento, no pudiendo moverse, ijadeaban; 49 donde sin dilación ni impedimento al lado que los indios más cargaban, en un derecho y gran derrumbadero, nos pusiinos a vista y caballero, 50

dándoles una carga de repente de arcabuces y piedras, que os prometo que aunque llevó de golpe mucha gente, hizo el súbito miedo más efeto y así, remohnando 51 torpemente, les pareció, según el grande aprieto, moverse en contra deflos cielo y tierra, viendo por alto y bajo tanta guerra.

Luego con animosa confianza en nuestra ayuda algunos arribaron que, deseosos de áspera venganza, el daño y miedo en ellos aumentaron tanto que ya perdida la esperanza. a retirarse algunos comenzaron , poniendo prestos pies en la huida, remedio de escapar la ropa y vida.

48 solevado 'levantado, elevado'.

49 Cf IV. nota 29.

50 CE I. nota 49.

51 Cf VI. nota 5.

254 ALONSO DE ERCILLA

Cuál por aquella parte, cuál por ésta, cargado de fardel o saco guía; cuál por lo más espeso de la cuesta arrastrando el ganado se metía. Cuál con hambre y codicia deshonesta por sólo llevar más se detenía, costando a más de diez allí la vida la carga y la codicia desmedida.

Así la fiesta se acabó, quedando saqueados en parte y vencedores la vitoria y honor solennizando con trompetas, clarines y atambores, al rumor de las cuales caminando con buena guardia y diestros corredores, llegamos al real todos heridos, donde fuimos con salva recebidos.

Los bárbaros a un tiempo retirados por un áspero risco y monte espeso se fueron a gran paso consolados, con el sabroso robo, del suceso. Y adonde estaba el General llegados, (que sabido el desorden y el exceso que rindió la vitoria al enemigo) hizo de algunos ejemplar castigo.

Y habiendo en Talcamávida juntado del destrozado campo el remanente, a consultar las cosas del Estado llamó a la principal y digna gente; donde, después de haber allí tratado de lo más importante y conveniente, les dijo libremente todo cuanto podrá ver quien leyere el otro canto.

FIN

 

 

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