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Canto IX

 

LLEGAN LOS ARAUCANOS A TRES LEGUAS DE LA IMPERIAL CON GRUESO EJÉRCITO: NO HA EFETO SU INTENCIÓN POR PERMISIÓN DIVINA DAN LA VUELTA A SUS TIERRAS, ADONDE LES VINO NUEVA QUE LOS ESPAÑOLES ESTABAN EN EL ASIENTO DE PENCO REEDIFICANDO LA CIUDAD DE LA CONCEPCIÓN: VIENEN SOBRE LOS ESPAÑOLES, Y HUBO ENTRE ELLOS UNA RECIA BATALLA

CANTO IX

Si los Hombres no veen milagros tantos como se vieron en la edad pasada, es causa haber agora pocos santos, y estar la ley cristiana autorizada; y así de cualquier cosa hacen espantos que sobre el natural uso es obrada, y no sólo al Autor no dan creencia, mas ponen en su crédito dolencia. 1

Que si al enfermo quiere Dios sanarle, por su costumbre y tiempo convalece;

26 Cf. 1, nota 5.

1 poner dolencia o poner dolo 'juzgar mal' (Aut. s. v. dolo).

 

289 LA ARAUCANA

si al bajo miserable levantarle, por modos ordinarios le engrandece; si al soberbio hinchado derribarle, por naturales tértninos se ofrece: de suerte que las cosas desta vida van por su natural curso y medida.

Por do vemos que Dios quiere y procura hacer su voluntad naturalmente, sirviendo de instrumento la natura sobre la cual El sólo es el potente; y así los que creyeren por fe pura merecen más que si palpablemente viesen lo que, después de ya visible, sacarlos de que fue sería imposible.

En contar una cosa estoy dudoso, que soy de poner dudas enemigo, y es un estraño caso milagroso, que fue todo un ejército testigo; aunque yo soy en esto escrupuloso por lo que deho arriba, Señor, digo, no dejaré en efeto de contarlo, pues los indios no dejan de afirmarlo. 2

Y manifiesto vemos hoy en día que, porque la ley sacra se estendiese nuestro Dios los milagros permitía, y que el natural orden se excediese; presumiese podrá por esta vía que para que a la fe se redujese la bárbara costumbre y ciega gente usase de milagros claramente.

Yo dije que el ejército araucano de la Imperial tres leguas se alojaba

2 Para esta reserva ante la aparición milagrosa que luego se describe v. Chevalier, 146.

290 ALONSO DE ERCILLA

en un dispuesto asiento y campo llano y que Caupolicán determinaba entrar 3 el pueblo con armada mano; también cómo el castigo dilataba Dios a su pueblo ingrato y sin emienda, usando de clemencia y larga rienda.

Estaba la Imperial desbastecida de armas, de munición y vitualla; bien que la gente dera era escogida pero muy poca para dar batalla; fuera por los cimientos destruida, cualquier fuerza bastara arruinada y persona de dentro no escapara, si a vista el pueblo bárbaro llegara.

Cuando el campo de allí quería mudarse, que ya la trompa a caminar tocaba, súbito comenzó el aire a turbarse y de prodigios tristes se espesaba; nubes con nubes vienen a cerrarse, turbulento rumor se levantaba que con airados ímpetus violentos mostraban su furor los cuatro vientos.

Agua recia, granizo, piedra espesa las intricadas 4 nubes despendían; rayos, truenos, relámpagos apriesa rompen los cielos y la tierra abrían; hacen los vientos áspera represa 5 que en su entera violencia competían; cuanto topa arrebata el torbellino, alzándolo en furioso remolino.

3 entrar'invadir' (Aut.).

4 intricado o intrincado, que es la forma usual a partir del siglo XVIII (DCELC).

5 represa 'súbita explosión de fuerza contenida'; cf la expresión de represa cuando uno estuvo detenido y entra con furia en algo' Correas, 750.a).

291 LA ARAUCANA

Un miedo igual a todos atormenta; no hay corazón, no hay ánimo así entero que en tanta confusión, furia y tormenta no temblase, aunque Más 6 fuese de acero; en esto Eponamón se les presenta en forma de un dragón horrible y fiero con enroscada cola envuelto en fuego y en ronca y torpe voz les habló luego

diciéndoles que apriesa caminasen sobre el pueblo español amedrentado, que por cualquiera banda 7 que llegasen con gran facilidad sería tomado y que al cuchillo y fuego la entregasen sin dejar hombre a vida y muro alzado. Esto dicho, que todos lo entendieron, en humo se deshizo y no lo vieron.

Al punto los confusos elementos fueron sus movimientos aplacando y los desenfrenados cuatro vientos se van a sus cavernas retirando; las nubes se retraen a sus asientos el cielo y claro sol desocupando; sólo el miedo en el pecho más osado no dejó su lugar desocupado.

La tempestad cesó y el raso cielo vistió el húmido campo de alegría, cuando con claro y presuroso vuelo en una nube una mujer venía cubierta de un hermoso y liinpio velo, con tanto resplandor, que al mediodía la claridad del sol delante deua es la que cerca dél tiene una estrella.

6 aunque más , por más que' (Keniston, 29.721, para ejemplos en prosa).

7 Cf. , nota 62

292 ALONSO DE ERCILLA

Desterrando el temor la faz sagrada a todos confortó con su venida; venía de un viejo cano acompañada, al llarecer de grave y santa vida; con una blanda voz y delicada les dice: "¿A dónde andáis, gente perdida? Volved, volved el paso a vuestra tierra, no vais a la Imperial a mover guerra.

"Que Dios quiere ayudar a sus cristianos y darles sobre vos mando y potencia; pues ingratos, rebeldes, inhumanos así le habéis negado la obediencia. Mirad, no vais 8 allá, porque en sus manos pondrá Dios el cuchillo y la sentencia." Diciendo esto y dejando el bajo suelo, por el aire espacioso subió al cielo.

Los araucanos la visión gloriosa de aquel velo blanquísimo cubierta siguen con vista fija y codiciosa, casi sin alentar, 9 la boca abierta: ya que 10 despareció, fue estrafia cosa, que, como quien atónito despierta, los unos a los otros se núraban y ninguna palabra se hablaban.

Todos de un corazón y pensamiento, sin esperar mandato ni otro ruego, como si solo aquel fuera su intento el camino de Arauco toman luego; van sin orden, ligeros como el viento, paréceles que de un sensible fuego

8 Cf. VII, nota 17.

9 alentar 'respirar'.

10 ya que 'apenas'; otra acepción, no temporal, en IX, 30, 5 (Keniston, 28,56, para diferentes acepciones y usos en la época).

LA ARAUCANA 293

por detrás las espaldas se encendían y así con mayor ímpetu corrían.

Heme, Señor, de muchos informado porque con más autoridad se cuente; a veintitrés de abril, que hoy es mediado, hará cuatro años cierta y justamente que el caso milagroso aquí contado aconteció, un ejército presente, el año de quinientos y cincuenta y cuatro sobre mil por cierta cuenta. 11

Va la verdad, en suma, declarada según que de los bárbaros se sabe y no de fingimientos adornada, que es cosa que en materia tal no cabe; tienen ellos por cosa averiguada (que no es en prueba desto poco grave) que por esta visión hubo en dos años hambres, dolencias, muertes y otros daños.

Que la mar reprimiendo sus vapores, faltó la agua y vertientes de la sierra, talando el sol en tierna edad las flores, ayudado del fuego de la guerra; como creció la seca 12 y las calores, por falta de hwnidad la árida tierra rompió banco 13 y alzóse con los frutos, dejando de acudir con sus tributos.

Causó que una maldad se introdujese en el distrito y ténnino araucano

 

11 texto habría sido escrito , pues, estando Ercilla todavía en América; téngase en cuenta el cuidado documental con que trata esta aparición maravillosa, de acuerdo con su voluntad historicista; para la presencia en sueños de Bellona v. Canto XVII.

12 seca 'sequía' (Aut. con este texto de Ercilla); calor femenino en la época (Bello-Cuervó, par. 179 y nota correspondiente).

13 romper banco'no cumplir con su oficio'; cf. rompepoyos "el ocioso que se anda sentado en los poyos de los barrios a conversaciones baldías y ociosas" (Correas, 752.b).

294 ALONSO DE ERCILLA

y fue que carne humana se comiese (¡inorme introdución, caso inhumano!) y en parricidio error se convirtiese el hermano en sustancia del hermano; tal madre hubo que al hijo muy querido al vientre le volvió do había salido.

Digo, pues, que los bárbaros llegando al valle de Purén, paterno suelo, las armas por entonces arrimando, dieron lugar al tempestuoso cielo. Es este tiempo, en estas partes, cuando el encogido invierno con su yelo del todo apoderándose en la tierra pone punto al discurso 14 de la guerra, espárcese y derramase la gente, dejan el campo 15 y buscan los poblados, cesa el fiero ejercicio comúnmente, la tierra cubren húmidos Nublados; mas cuando enciende a Scorpio 16 el sol ardiente y la frígida nieve los collados sacuden de sus cimas levantadas ya de la nueva yerba coronadas;

en este tiempo el bullicioso Marte saca su carro con horrible estruendo y ardiendo en ira belicosa, parte por el dispuesto Arauco discurriendo; hace temblar la tierra a cada parte los ferrados 17 caballos impeliendo y en la diestra el sangriento hierro agudo, bate con la siniestra el fuerte escudo. 18

 

14 discurso 'espacio de tienpo, duración' (Aut.). 15 Cf. i, nota 38.

16 Referencia a la constelación del zodiaco; la posición solar es la de la primavera.

17 ferrado por herrado.

18 Cf. pará este retrato de Marte, Eneida, XII, 331-336.

 

295 LA ARAUCANA

Luego a furor movidos los guerreros toman las artnas, dejan el reposo; acuden los remotos forasteros al cebo de la guerra codicioso; de los hierros renuevan los aceros, tiemplan la cuerda al arco vigoroso, el peso de las mazas acrecientan y el duro fresno de las astas tientan.

La gente andaba ya desta manera con el són de las armas y bullicio, que codiciosa comenzar espera el deseado bélico ejercicio; juntáronse a la usada borrachera (orden 19 antigua y detestable vicio) la más ilustre gente y señalada a dar difinición en la jornada.

Tratando en general concilio estaban del bien y alimentación 20 de aquel Estado, cuando cuatro soldados arribaban con triste muestra y paso apresurado, haciéndoles saber como ya andaban en el sitio de Penco arruinado cantidad de españoles trabajando, un grueso y fuerte muro levantando, diciéndoles: "Venirnos, ¡oh guerreros!, de parte de los pueblos comarcanos con facultad bastante a prometemos, si desterráis de nuevo a los cristianos, que pagarán con suma de dineros el trabajo y labor de vuestras manos; y no habiendo el efeto deseado, la tercia parte hayáis de lo asentado.

19 orden 'uso'; para la concordancia femenina v. nota 12 de este Canto.
20 aumentación ant. aumento.

296 ALONSO DE ERCILLA

"Viendo el poco reparo y resistencia que sin vuestro favor todos tenemos, les dimos llanamente la obediencia que en el tiempo infelice dar solemos; no fue por opresión, no fue violencia pues, aunque desdichados, entendemos cuán breve es el sospiro de la muerte que pone fin y lftnite a la suerte;

" mas, porque estando Arauco tan vecino y fija en su favor la instable rueda, 21 la paz nos pareció mejor camino para que remediar todo se pueda; ya que 22 lo estrague el áspero destino, tiempo para morir después nos queda; pues no estarán los brazos tan cansados que no puedan abrir nuestros costados.

"Y pues os es patente y manifiesta la embajada y gran priesa que traemos en ella hora 23 tratad, que la respuesta con la resolución esperaremos. Brevedad os pedimos, que con ésta podrá ser que sin riesgo derribemos la soberbia española y confianza antes que les dé esfuerzo la tardanza."

No se puede decir el gran contento que les dio a los caciques la embajada; de todos desde allí en el pensamiento, antes que se acabase fue acetada pero tuvieron freno y sufrimiento, que la primera voz estaba dada al hijo de Leocán, que consultado así responde en nombre del senado:

21 Referencia a la Fortuna o destino. CE 11, nota 2.

22 ya que 'aunque' (Keniston, 29, 721, para ejemplos en prosa de este uso concésivo) '

23 hora"ahora'.

297 LA ARAUCANA

"Estamos con razón maravillados de lo que en este caso hemos oído; ¿y es verdad que hay cristianos tan osados que quieren con nosotros más ruido? Sús, sús, que estos varones esforzados acetan la promesa y el partido; no dando entero fin a la jornada del trabajo no quieren llevar nada.

"Bien os podéis volver luego con esto, que sin duda en efeto lo pondremos y sobre los cristianos, lo más presto que se pueda dar orden, llegaremos; donde se mostrará bien manifiesto lo poco en que nosotros los tenemos; pero habéis de advertir con sabio modo que aviso se nos dé siempre de todo."

Muy alegres los cuatro se partieron por llevar tal respuesta y caminando en breve a sus señores se volvieron, que estaban por momentos aguardando; y visto el buen despacho que trujeron, el contento y traición disi-tnulando, sufrían con discreción las vejaciones encubriendo las falsas intenciones.

Domésticos se muestran en el trato, nadie toma la causa y la defiende, conociendo que el medio más barato del araucano ejército depende; y con doble y solícito contrato la esperada venganza se pretende debajo de humildad y gran secreto, para que su intención viniese a efeto.

De nuestra gente y pueblo destrozado gran descuido en hablar he yo tenido mas, como es en el mundo acostumbrado

298 ALONSO DE ERCILLA

desamparar la parte del vencido, así yo tras el bando afortunado he llevado camino tan seguido y si aquí la ocasión no me avisara, jamás pienso que deua me acordara.

Conté de la ciudad la despoblada 24 y de sus ciudadanos el camino; púselos en el fin de la jornada do forzoso dejarlos me convino; pues volviendo a la historia comenzada y al duro proceder de su destino, estuvieron el tiempo en Santiago que yo dellos mención aquí no hago.

Retirados allí se reformaron 25 de todo el aparato conveniente, donde por los más votos acordaron reedificar a Penco nuevamente. Con gran trabajo y gasto levantaron pequeña copia y número de gente; afirmar la ocasión desto no puedo, si fue la poca paga o mucho miedo.

Al yermo Penco herboso habían llegado y un sitio que en mitad del pueblo había le tenían de tapión 26 fortificado que en recogido cuadro le cefiía, de dos fuertes hastiones 27 abrigado, que cada uno dos frentes descubría y a cada frente asiste una bombarda 28 que con maciza bala el paso guarda. 29

 

24 despoblada ant. 'despoblación' (DRAE).

25 Cf.- I, nota 4 1.

26 tapión aumentativo de tapia 'muro de tierra amasada'; tal vez el aumenfativo implica un refuerzo de cal o piedra que era frecuente según Cov.S. v tapia y según se desprende del texto' '

29 on 'fortificación', era palabra reciente en espafiol (DCELC).

28 bombarda 'antigua pieza de artillería'.

29 guardar 'proteger, defender".

299 LA ARAUCANA

La gente comarcana con fingida muestra la paz malvada aseguraba, esperando la ayuda prometida que a cencerros tapados 30 caminaba; pero no fue secreta esta partida pues entre los cristianos se trataba que el valiente Lautaro había pasado las lomas con ejército formado.

Suénase que Purén allí venía, Tomé, Pillolco, Angol y Cayeguano, Tucapel, que con orgullo y bizarría no le igualaba bárbaro araucano; Ongolmo, Lemolemo y Lebopía, Caniomangue, Elicura, Mareguano Cayocupil, Lincoya, Lepomande, Chilcano, Leucotón y Mareande.

Todos estos varones señalados fueron para esta guerra apercebidos, con otros dos mil pláticos 31 soldados en el copioso ejército escogidos; venían de fuertes petos arreados, 32 gruesas picas de hierros muy fornidos, ferradas mazas, hachas aceradas, armas arrojadizas y enastadas.

Desta manera el escuadrón camina en la callada noche y sombra escura debajo del gobierno y disciplina del cuidoso 33 Lautaro, que procura llegar cuando la estrella matutina

30 a cencerros tapados 'secretamente, a escondidas' (Correas, 599.a).

31 Cf. II, nota 76.

32 arreado 'engalanado' (Cov., Aut.).

33 cuidoso por cuidadoso; Aut. ya lo considera adjetivo anticuado, pero se usó en poesía'hasta el siglo xix (t)CELC).

300 ALONSO DE ERCILLA

alegra el mustio campo y la verdura, antes que por aviso y doble trato de su venida hubiese algún recato.

Pero los españoles, de un amigo bárbaro que con ellos contrataba, saben cómo el ejército enemigo con riguroso 34 intento se acercaba; pues avisados desto, como digo, y de cuanto en secreto se trataba, al trance se aparejan y batalla, requiriendo 35 los fosos y muralla.

Era caudillo y capitán de España el noble montañés Juan de Alvarado, hombre sagaz, solícito y de mafía, de gran esfuerzo y discreción dotado; el cual con orden y presteza estraña del presente peligro recatado, 36 sazón no pierde, tiempo y coyuntura, antes las prevenciones apresura.

Que al punto apercebidos los soldados, en su lugar cada uno dellos puesto, manda a nueve guerreros más cursados 37 que salgan a correr 38 la tierra presto y en la cerrada noche confiados llegan al campo bárbaro y en esto del callado escuadrón fueron sentidos, levantando terribles alaridos.

La grita, el sobresalto, los rumores, el súbito alboroto de la guerra,

34 riguroso 'áspero, cruel'.

35 requerir'examinar'

36 recatado 'advertido' (Aut.).

37 cursado 'experimentado, acostumbrado'.

38 Cf. VII, nota 29.

 

301 LA ARAUCANA

las sonorosas trompas y atambores hacen gemir y estremecer la tierra; en esto los astutos corredores, atravesando una pequeña sierra, toman la vuelta por más corta vía, dando aviso a la amiga compañía.

Juan de Alvarado con ingenio y arte de la fuerza lo flaco fortifica y en lo más necesario allí reparte gente del arcabuz y de la pica, 39 proveído recaudo en toda parte, a recebir al araucano pica con la figera escuadra de caballo por no mostrar temor en esperarlo.

La nueva claridad del día siguiente sobre el claro horizonte se mostraba y el sol por el dorado y fresco oriente de rojo ya las nubes coloraba; 40 a tal hora Alvarado con su gente del prevenido fuerte se alejaba en busca de la escuadra lautarina, que a más andar 41 también se le avecina.

Los nuestros media legua aún no se habían de aquel su muro lejos alongado 42 cuando al calar 43 de un monte descubrían el araucano ejército ordenado.

Allí las limpias armas relucían más que el claro cristal del sol tocado, cubiertas de altas plumas las celadas, verdes, azules, blancas, encarnadas.

 

39 Entiéndase "arcabuceros y piqueros".

40 colorar ant. 'colorear, especialmente, de rojo' (Aut.).

41 Cf. III, nota 31.

42 alongarse 'apartarse'; Aut. la considera "voz antigua"; su uso literario, muy frecuente hasta el siglo xvi, llega hasta Cervantes (Cuervo, Dicc., I, 354). 43 Cf. IV, nota 12.

302 ALONSO DE ERCILLA

¿Quién pintaros podrá el contento cuando sienten los araucanos el ruido, que las diestras en alto levantando pusieron en el cielo un alarido? Mil instrumentos bárbaros tocando con grande orgullo y paso más tendido 44 se vienen acercando a los de España, sonando en tomo toda la campaña.

Quieren los españoles responderlos con el horrible són de armada mano; casan el monte a fin de acometerlos teniendo por mejor el sitio llano; bajas las lanzas vienen a romperlos pero la osada muestra salió en vano que los bárbaros, ya diciplinados, del todo se cerraron apiñados.

Tan espesas las picas derribaron con pie y con rostro firme hacia delante, que no sólo el encuentro repararon pero a desbaratarlos fue bastante; los nuestros sin romper se retiraron y ellos gloriosos con furor pujante, por dar remate al venturoso lance siguen con pies ligeros el alcance.

Apretándolos iban reciamente, los nuestros resistiendo y peleando, hasta el estrecho paso de una puente, 45 que allí Lautaro, al cuerno aliento dando, el araucano ejército obediente se va al són conocido reparando;

44 tendido aplicase a la carrera violenta del hombre o de cualquier animal' (DRAE. s. v. tendido).

45 puente era de género gramatical femenino en la época y hasta principios del sigloXVII (DCELC).

303 LA ARAUCANA

del fuerte tanto estrecho esto sería cuanto tira un cañón de puntería.

Detúvose Lautaro con intento de esperar al caliente mediodía porque de la mañana el fresco viento los caballos y gente alentaría; refortna su escuadrón, haciendo asiento a vista de los nuestros, que a porfia se habían al sitio fuerte recogido teniendo por mejor aquel partido.

Cuando el sol en el medio cielo estaba no declinando a parte un solo punto y la aguda chicharra 46 se entonaba con un desapacible contrapunto, el astuto Lautaro levantaba su campo en escuadrón cerrado y junto, con grande estruendo y paso concertado hacia el sitio español fortificado.

Con audacia, desdén y confianza Lautaro contra el fuerte caminaba; síguele atrás la gente en ordenanza y él con gracioso témúno 47 arrastraba una larga, ñudosa y gruesa lanza que airoso poco a poco la terciaba 48 y tanto por el cuento 49 la blandía que juntar los estremos parecía.

Los pocos españoles salen fuera, que encerrados no quieren esperarlos; de arcabuces delante una hilera,

46 chicharra o cigarra Cov. considera ésta pronunciación toledana (s. v. cigarra); v. Documentación posterior a este texto en DCELC.

47 termino 'modo, trato' (Aut.).

48 terciar 'poner al sesgo, ladear, colocar diagonalmente'.

49 Cf. I, nota 43.

304 ALONSO DE ERCILLA

otra de picas luego y los caballos a los lados y así desta manera con fiera muestra vienen a buscarlos; llegados donde ya podían herirse, los unos a los otros dejan irse.

Y de rencor intrínsico aguijados los movidos ejércitos venían; suenan los arcabuces asestados, 50 del humo, fuego y polvo se cubrían los corvos arcos con vigor flechados gran número de tiros despedían; vuelan nubadas 51 de armas enastadas por los valientes brazos arrojadas.

Cuales contrarias aguas a toparse van con rauda corriente sonorosa 52 que, resistiendo al tiempo del mezclarse, aquélla más violenta y poderosa a la menos pujante sin pararse volverla contra el curso es cierta cosa, así a nuestro escuadrón forzosamente la arrebató la bárbara corriente.

No pudiendo sufrir la fuerza brava del número de gente y movimiento, al español el bárbaro llevaba como a liviana paja el recio viento. Entran sin orden, que ya rota 53 andaba, todos mezclados en el fuerte asiento y dentro del cuadrado y ancho muro comienzan pie con pie un combate duro.

50 asestado 'apuntado, dirigido' (Cov.).

51 nubada 'concurso abundante de algunas cosas' (Aut.).

52 sonoroso por sonoro (A ut. lo da como menos usual, con texto posterior al de Ercilla). Cf. Vilanova, II, 132 para su uso en la poesía del siglo XVI.

53 rota concuerda gramaticalmente en femenino con orden , ordenamiento'.

 

305 LA ARAUCANA

Algunos españoles castigados 54 recogerse en la fuerza 55 no quisieron, que eran de corazones congojados y de verse en estrecho rehuyeron. Quieren el campo abierto y por los lados del turbado montón se dividieron, pero los de más ser, 56 con mano osada procuran amparar la plaza entrada:

allí quieren morir o defenderse; la carrera más larga otros tomaron, que acordaron con tiempo guarecerse; otros a la marina se llegaron; metiéndose en un barco, sin poderse sufrir, las corvas áncoras alzaron; satisfaciendo al miedo y bajo intento, las velas con presteza dan al viento.

Quien en llegar es algo perezoso, viendo levar el áncora a la nave, no duda en arrojarse al mar furioso teniendo aquel morir por menos grave; quien antes no nadaba, de medroso las olas rompe agora y nadar sabe; núrad, pues, el temor a qué ha llegado que viene a ser de miedo el hombre osado.

Los que están en la fuerza retraídos como buenos guerreros se defienden; muertos quieren quedar y no vencidos que ya sólo un honrado fin pretenden; y con tal presupuesto embravecidos, sin esperanza de vivir ofenden, haciendo en los contrarios tal estrago que la plaza de sangre era ya lago.

54 castigado 'escarmentado' (Medina).

55Cf. IV, nota 1, y así también en 66, 1 y 67, 2 de este Canto.

56 ver 'valor' (Cov.).

306 ALONSO DE ERCILLA

Lautaro, gente y armas contrastando, en la fuerza el primero entrado había y muerto a dos soldados en entrando que en suerte le cupieron aquel día; Lincoya iba hiriendo y derribando mas ¿quién podrá decir la bravería 57 de Tucapel que el cielo acometiera si hallara algún camino o escalera?

No entró el fuerte por puerta ni por puente, antes con desenvuelto y diestro salto libre el foso salvó Egeramente y estaba en un momento en lo más alto; no le pudo seguir por allí gente, él solo de aquel lado dio el asalto mas como si de mil fuera guardado, se arroja luego en medio del cercado.

Apenas puso el pie firme en la plaza cuando el furioso bárbaro esgrimiendo la ejercitada, dura y gruesa maza, iba los enemigos esparciendo; no vale malla fina ni coraza y las celadas fuertes, no pudiendo sufrir los recios golpes que bajaban, machucando 58 los sesos se abollaban.

Unos deja tullidos y contrechos, 59 otros para en su vida lastimados; a quien hunde el pescuezo por los pechos, a quién rompe los lomos y costados cual si fueran de blanda cera hechos; magulla, muele y deja derrengados y en el mayor peligro osadamente se arroja sin temor de armas y gente.

 

57 bravería "bravata, amenaza o fanfarria es voz de poco uso" (Aut.).

58 nuchucar'herir, machacar'.

59 contrecho 'lisiado' (Cov.).

307 LA ARAUCANA

Contra Ortiz revolvió con muestra airada que había muerto a Torquín, mozo animoso; la maza alta y la vista en él clavada, rompe por el tropel de armas furioso; no sé cuál fue la espada señalada ni aquel brazo pujante y provechoso, que el mástil cercenó del araucano y dos dedos con él de la una mano.

Con el encendimiento que llevaba no sintió la herida de repente mas, cuando el brazo y golpe descargaba, que los dedos y maza faltar siente, herida tigre hircana 60 no es tan brava ni acosado león tan impaciente como el indio, que Heno de postema, 61 del cielo, infierno, tierra y mar blasfema.

Sobre las puntas de los pies estriba y en ellas la persona más levanta; el brazo cuanto puede atrás derriba y el trozo impele con violencia tanta que a Ortiz, que alta la espada sobre él iba, la celada y los cascos le quebranta y del grave dolor desvanecido dio en el suelo de manos sin sentido.

El bárbaro, con esto no vengado, viene sobre él con furia acelerada y con la diestra aún no medrosa, airado, a Ortiz arrebató la aguda espada; alzándole la cota por un lado, le atravesó de la una a la otra ijada y la alma del corpóreo alojamiento hizo el duro y forzoso apartamiento.

60 Proverbial imagen de la crueldad usada desde Virgilio (Eneida IV, 367; hircana 'perteneciente al mar Caspio', lat. Hyrcanus.

61 postema 'absceso, supuración'.

308 ALONSO DE ERCILLA

La espada a la siniestra el indio trueca, sintiéndose tullido de la diestra y del golpe primero otro derrueca, 62 que también en herir era maestra; como suele segar la paja seca el presto segador con mano diestra, así aquel Tucapel con fuerza brava brazos, piernas y cuello cercenaba.

Dejándose guiar por do la ira le llevaba furioso discurriendo, unos hiere, maltrata, otros retira, la espesa selva de astas deshaciendo; a caso 63 al Padre Lobo un golpe tira que contra cuatro estaba combatiendo, el cual sin ver el fin de aquella guerra dio el alma a Dios y el cuerpo dio a la tierra.

El grave Leucotón, no menos fuerte, con el valor que el cielo le concede hiere, aturde, derriba y da la muerte, que nadie en fuerza y ánimo le excede. No sé cómo a escribirlo todo acierte, que mi cansada mano ya no puede por tanta confusión llevar la pluma y así reduce mucho a breve suma.

También Angol, soberbio y esforzado su corvo y gran cuchillo en tomo esgrime hiere al joven Diego Oro y del pesado golpe en la dura tierra el cuerpo imprime pero en esta sazón Juan de Alvarado la furia de una punta le reprime,

62 V. Bello-Cuervo, nota 76 para la conjugación irregular en el siglo de oro.

63 Cf. III, nota 17.

 

309 LA ARAUCANA

que al tiempo que el furioso alfanje 64 alzaba, por debajo del brazo le calaba.

No halló defensa la enemiga espada, lanzándose por parte descubierta derecho al corazón hizo la entrada abriendo una sangrienta y ancha puerta; la cara antes del joven colorada se vio de amarillez mustia cubierta; descoyuntóle el brazo un mortal yelo batiendo el cuerpo helado el duro suelo.

El corpulento mozo Mareguano, que airado a todas partes discurría, llegó al tiempo que Angol por diestra mano al riguroso hierro se rendía; era su íntimo amigo y primo hermano, de estrecho trato antiguo y compañía, "Pues fue siempre en la vida igual la suerte, quiero, dijo, también que sea en la muerte."

Y contra el matador con repentina rabia que el pecho y venas le abrasaba, un macizo y fornido tronco empina y con fuerza sobre él lo derribaba; mas temiendo del golpe la ruina Alvarado, que el ojo alerto estaba, saca presto el caballo apercebido y en el suelo el troncón quedó metido.

Chilcán, Ongohno, Cayeguán de un lado, Lepomande y Purén en compañía, habían así a los nuestros apretado, que ganaron gran crédito aquel día.

 

64 alfanje 'espada ancha y corta que tiene corte sólo por un lado y remata en punta y sóló hiere de cúchilladá' (Aut.), de aquí ef verbo alzar que usa Ercilla.

 

310 ALONSO DE ERCILLA

Tomé, Cayocupil, y el esforzado Pillolco, Caniomangue y Lebopía, Mareande, Flicura y Lemolemo de su valor mostraron el estremo.

En esto un rumor súbito se siente que los cóncavos cielos atronaba y era que la vitoria abiertamente por el bárbaro infiel se declaraba; ya la española destrozada gente al camino de Itata enderezaba, desamparando el suelo desdichado de sangre y enemigos ocupado.

Del todo a toda furia comenzando iban los españoles la huida, siempre más el temor apresurando con agudas espuelas la corrida; sigue el alcance y valos aquejando la bárbara canalla embravecida, envuelta en una espesa polvareda, matando al que por flojo atrás se queda.

Alvarado con ánimo y cordura los anima y esfuerza y no aprovecha; que la turbada gente en tal rotura 65 huye la muerte y plaza tan estrecha. Cuál encamina al monte y cuál procura de Mapocho la senda más derecha y cuál y cuál 66 constante todavía, animoso con Atropos 67 porfia.

Éstos, honrosa muerte deseando, despreciaban la vida deshonrada,

 

65 rotura 'descalabro'.

66 y cual y cual con valor indefinido 'y otro... y otro'.

67 'Una de las tres Parcas, representaciones greco-romanas del destino: Atropos se representaba con una! tijeras con las que cortaba el hilo vital.

 

311 LA ARAUCANA

aquel forzoso punto dilatando con raro esfuerzo y valerosa espada; presto quedó la plaza sin un bando, 68 de almas vacia y de cuerpos ocupada, que animosos los pocos que quedaban a las armas y muerte se entregaban.

Unos por los costados caen abiertos, otros de parte a parte atravesados, otros, que de su sangre están cubiertos, se rinden a la muerte desangrados; al fin todos quedaron allí muertos, del riguroso hierro apedazados. 69 Vamos tras los que aguijan los caballos, que no haremos poco en alcanzarlos.

Quién por camino incierto, quién por senda áspera, peligrosa y desusada bate al caballo y dale suelta rienda, quel miedo es grande y grande la jornada; el bárbaro escuadrón, con grita horrenda, por sierra, monte, llano y por cañada las espaldas los iba calentando, 70 hiriendo, dando muerte y derribando.

Había de la comarca concurrido gente armada por uno y otro lado, que a la mira imparcial había asistido hasta ver el derecho declarado; en esto, alzando un súbito alarido, con el orgullo a vencedores dado, baja las armas hasta allí neutrales en dafio de las señas 71 imperiales.

 

68 Entiéndase "sin ninguno de los dos bandos".

69 (Aut., que la da como voz "de poco uso", trae texto de la La Araucana XIV,21,6)

70 calentar las espaldas 'azotarlas' (DRAE, s. v. calentar).

71 seña 'estandarte, bandera'.

312 ALONSO DE ERCILLA

Sale en el codicioso seguimiento de la española gente que corría con furia y ligereza más que el viento sin hacerse uno a otro compañía; la mucha turbación y desatiento 72 que a los nuestros el miedo les ponía, los lleva sin caminos, esparcidos por sierras, valles, montes, por ejidos.

Los que tienen caballos más hgeros ¡oh cuán de corazón son envidiados!, ¡qué poco se conocen compañeros de largo tiempo y amistad tratados! No aprovechan promesas de dineros ni de bienes allí representados, tanto el miedo ocupado los había que lugar la codicia aun no tenía;

antes los intereses despreciando se muestran allí poco codiciosos, tras las ricas celadas arrojando petos de fina plata embarazosos; y así de las promesas no curando 73 jugaban los talones presurosos; sólo las alas de Icaro quisieran aunque pasando el mar se derritieran. 74

Juan y Hemando Alvarados la jornada con el valiente Ibarra apresuraban animando la gente desmayada, mas no por esto el paso moderaban;

 

72 desatiento 'turbación, enajenación del sentido'; Aut. con texto de La Araucana (XXIX, 40, 8); para la duplicación sustantivo, que se repite en XXVIII, 14, 4, cf II, nota 93.

73 Cf. IV, nota 46.

74 Hijo de Dédalo, legendario artesano; encerrados ambos por el rey Minos, Dédalo fabricó dos pares de alas que, implantadas con cera, les permitieron huir del laberinto. Icaro se acercó-demasíado al sol y, derretida la cera de sus alas, se ahogó en el mar Egeo.

313 LA ARAUCANA

abren por la carrera embarazada que hgeros caballos gobernaban y aunque con viva espuela los batían, alargarse 75 de un indio no podían.

Delante largo trecho de la gente a los tres les da caza y atormenta un espaldudo bárbaro valiente Rengo llamado, mozo de gran cuenta; éste solo los sigue osadamente y a voces con palabras los afrenta y los aprieta y corre a campo raso, sin poderle ganar un solo paso.

¡Jo!, ¡ jo!", les va gritando: "¡Espera, espera!" 95 (que más en castellano no sabía) pero en su natural lengua primera atrevidas injurias les decía.

Tres leguas los corrió desta manera, que jamás de las colas se partía por mucho que aguijasen los rocines, llamándolos infames y ruines.

Llevaba una arma en alto levantada que no hay quien su fación 76 y forma diga; era una gruesa haya mal labrada de la grandeza y peso de una viga, de metal la cabeza barreada, y esgrímela el garzón 77 sin más fatiga quel presto esgrimidor suelto y liviano juega 78 el fácil bastón con diestra mano.

Si alguna vez con el troncón pesado los caballos el bárbaro alcanzaba,

 

75 alargarse 'apartarse, desviarse'.

76 Cf. I, nota 26.

77 garzón 'mancebo', tal vez con sentido peyorativo (DCELC para los varios matices); Aut. para la acepción 'mozo bien dispuesto' que ilustra con texto de Góngora.

78 Cf. 1. nota 37.

314 ALONSO DE ERCILLA

era de fuerza el golpe tan cargado que casi derrengados los dejaba; así cada caballo escarmentado sin espuelas el curso apresuraba; que jamás fue baqueta en la corrida como el bastón del bárbaro temida.

Aunque gran trecho aquel follón se aleja del seguro montón y amigo bando no por esto la dura empresa deja, antes más los persigue y va afrentando; con prestos pies y maza los aqueja, la nación española profazando 79 en lenguaje araucano, que entendían los tres que a más correr dél se desvían.

Veinte veces revuelven los cristianos dando sobre él con súbita presteza; a todos tres les da llenas las manos 80 con su diabólica arma y ligereza. Entretanto Hegaban los ufanos indios en el alcance sin pereza, y volviendo los tres a su carrera, el bárbaro y bastón sobre ellos era.

No por áspero monte ni agna cuesta afloja el curso y animoso brío, antes cual correr suele sobre apuesta tras las fieras el puelche en desafio los corre, aflige, aprieta y los molesta; y a diez millas de alcance, por do un río el camino atraviesa al mar corriendo se fue en la húmida orilla deteniendo.

79 'profazar 'censurar, injuriar', voz anticuada para Aut., que trae texto de Juan de Mena.

80 dar las manos llenas 'castigar duramente'; cf. dar una mano en Correas, 677.b.

 

315 LA ARAUCANA

El bárbaro escuadrón parado había, solo el contumaz Rengo porfiando; desistir de la empresa no quería aunque no vee persona de su bando; los tres lasos cristianos a porfia iban el ancho vado atravesando cuando Rengo cargó de una pesada piedra la presta honda dél usada.

. El tronco en el suelo húmido fijado rodea el brazo dos veces, despidiendo el tosco y gran guijarro así arrojado, que el monte retumbó del sordo estruendo; las ninfas por lo más sesgo 81 del vado las cristalinas aguas revolviendo sus doradas cabezas levantaron y a ver el caso atentas se pararon.

El importuno bárbaro no cesa ni afloja de la empresa que pretende, antes con silbos, grita y piedra espesa, la agua a más de la cinta, 82 los ofende y dándoles en esto mucha priesa, el beber los caballos les defiende diciendo: " ¡ Sús, 83 salid, salid afuera, que yo os manterné 84 campo en la ribera!"

Viendo Alvarado a Rengo así orguboso, de la soberbia tema 85 ya impaciente, dice a los dos: " i Oh caso vergonzoso, que a tres nos siga un indio solamente y triunfe de nosotros vitorioso!

81 sesgo 'sereno, sosegado' (Aut., DCELC).

82 cinta 'cintura'.

83 Cf. II, nota 32.

84 manterné ant. por mantendré,- mantener campo'enfrentar, ofrecer lucha':Cf hacer campo 'baiallar cuerpo a cuerpo' en A ut.

85 tema era también femenino en la época.

316 ALONSO DE ERCILLA

No es bien que de españoles tal se cuente: volvamos y de aquí jamás pasemos si primero morir no le hacemos."

Así dijo y las riendas revolviendo, segunda vez el vado atravesaban; de morir o matarle proponiendo, los cansados caballos aguijaban; en esto el araucano conociendo la cólera y furor con que tomaban, olvidando la maza y presupuesto, las voladoras plantas mueve presto.

Una larga carrera por la arena los tres a toda furia le siguieron, aunque en balde tomaron esta pena, quel indio más corrió que ellos corrieron. Faltos no de intención, pero de lena, 86 de cansados las riendas recogieron y en un áspero sitio y peligroso les hizo rostro el bárbaro animoso.

Por espaldas tomó una gran quebrada revolviendo a los tres con osadía y a falta de la maza acostumbrada a menudo la honda sacudía; de allí con mofa, silbos y pedrada, sin poderle ofender, los ofendía, por ser aquel lugar despeñadero y más que ellos el bárbaro ligero.

Visto Alvarado serle así escusado el fin de lo que tanto deseaba, dejando libre al bárbaro esforzado que bien de mala gana se quedaba,

 

86 lena 'vigor, aliento', es italianismo de cierto uso en el siglo de oro (DWCELC. s.v. alentar).

317 LA ARAUCANA

pasa otra vez el ya seguro vado y al usado camino enderezaba, triste en ver que Fortuna por tal modo se le mostraba adversa y dura en todo.

Había dejado el campo lautarino de seguir el alcance grande rato; iban los españoles sin camino como ovejas que van fuera de hato. De no seguirlos más me determino, que por lo que adelante dellos trato, dejarlos por agora me es forzado donde otras veces ya los he dejado.

Con la gente araucana quiero andanne, 87 dichosa a la sazón y afortunada y, como se acostumbra, desviarme de la parte vencida y desdichada; por donde tantos van quiero guiarine, siguiendo la carrera tan usada pues la costumbre y tiempo me convence y todo el mundo es ya ¡viva quien vence! 88

¡Cuán usado es huir los abatidos y seguir los soberbios levantados, de la instable Fortuna favoridos 89 para sólo después ser derribados! Al cabo destos favores, reducidos a su valor, son bienes emprestados que habemos de pagar con siete tanto como claro nos muestra el nuevo canto.

FIN

87 andarse 'irse' (Medina).

88 ¡viva quien vence! es expresión proverbial que señala la disposición a seguir al vencedor (Correas,'357.b y Aut.); Medina recuerda el texto del Quijote II 20, en el episodio de las bodas de Camacho.

89 Cf. III, nota 30.

 

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