Te Deum y Homilía dedicada a la labor política en el segundo acto de conmemoración de los 200 años del Congreso
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Biblioteca del Congreso Nacional de Chile
Te Deum y Homilía dedicada a la labor política en el segundo acto de conmemoración de los 200 años del Congreso
Una promesa solemne de los parlamentarios para poner todo el empeño “en hacer de Chile una Patria de hermanos, donde cada uno tenga pan, respeto y alegría, donde reine la paz, la justicia, la solidaridad, y para que Chile sea una nación bendecida por Dios, tierra de encuentro y esperanza” fue uno de los momentos culminantes del Te Deum Ecuménico, el segundo de los eventos de conmemoración del Bicentenario del Congreso Nacional realizada este domingo 3 de julio del 2011.
03
de julio2011
En la ceremonia religiosa realizada en la Catedral Metropolitana de Santiago, se hizo también una ofrenda simbólica de la labor desarrollada en 200 años de trabajo legislativo, depositando un conjunto de leyes emblemáticas a los pies de la misma imagen de Cristo que presidió la sesión de la Primera Junta Nacional de Gobierno y luego las primeras sesiones de la primera Cámara de Diputados constituida en 1811.
El Te Deum se realizó a partir de una solicitud de las mesas del Senado y la Cámara al arzobispado de Santiago para conmemorar y dar gracias por los 200 años de labor legislativa del Congreso Nacional y fue celebrado por Cristián Contreras, obispo auxiliar de Santiago y vicario general de la Arquidiócesis.
Encabezaron la ceremonia los presidentes del Senado, Guido Girardi y de la Cámara de Diputados, Patricio Melero, y participaron el Presidente de la República, Sebastián Piñera; el ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet; la ministra secretaria general de Gobierno, Ena von Baer; el ministro de Defensa, Andrés Allamand, entre otras autoridades de gobierno.
Como en el acto de la mañana de este domingo 3 de julio, participaron ex parlamentarios; el ex presidente de la República y ex senador, Patricio Aylwin; representantes invitados de otros parlamentos del mundo y diplomáticos.
Homilía
Uno de los momentos más importantes del Te Deum es la homilía en la que los pastores y líderes religiosos celebrantes, a través del obispo auxiliar, Cristián Contreras, hablan a los concurrentes y en este caso, en especial, a los parlamentarios. Las palabras de la Iglesia hablaron del Congreso en tanto lugar de encuentro, pero también se abordó la coyuntura, mencionando el descrédito de la política y de las instituciones y pidiendo a quienes tienen a su cargo la representación política incluir y recoger todas las demandas ciudadanas que se están expresando en Chile en estos momentos.
La homilía comenzó hablando del Congreso Nacional como lugar de encuentro. “Las cámaras legislativas han sido espacio de encuentro de las diversas sensibilidades de la sociedad para buscar el bien de todos. El diálogo y la búsqueda de consensos ha sido un norte seguro para avanzar por la historia como un pueblo de hermanos”.
“Así como los pasillos del parlamento han sido testigos de los momentos más amargos de nuestra historia política, de la polarización y desencuentros que han marcado las grandes crisis de la institucionalidad, también en sus mismas dependencias se han logrado grandes acuerdos nacionales y se han sellado hitos claves hacia la reconciliación y la paz”, dijo el obispo auxiliar de Santiago.
“Al mirar los 200 años de vida independiente de nuestro país y sus innegables progresos, sin duda tenemos que dar gracias a Dios por el aporte valioso del Poder Legislativo y de quienes, en representación de la ciudadanía, han servido en el Senado y en la Cámara de Diputados”.
Hacia un desarrollo humano integral
El obispo auxiliar propuso el concepto que llamó Desarrollo Humano Integral como rector de la labor de los representantes políticos. Dijo que ésta es una noción que aporta la Iglesia, desde su doctrina social, para hablar de aquellas dimensiones de los seres humanos como lo social, lo cultural, lo espiritual y la vocación trascendente, variables todas necesarias para el desarrollo de las personas y de la sociedad y que van mucho más allá de la economía. Agregó que el Desarrollo Humano Integral abarca también dimensiones colectivas como el medio ambiente y el consumo responsable.
“Como espacio de encuentro de distintos sectores del país, el Congreso Nacional ha debido estar a la altura de los desafíos de la historia. Hoy nuestro país vive un momento particular, una coyuntura crítica entre muchos avances y esperanzas; un tiempo también de muchos desafíos pendientes. Puede ser ésta una oportunidad propicia para preguntarnos cuál es el rol de nuestras instituciones, entre ellas las cámaras legislativas, frente a los acuciantes desafíos que enfrentamos y que podríamos sintetizar en la pregunta; ¿Cómo construir un Desarrollo Humano Integral para todos los habitantes de nuestra patria?”.
Agregó monseñor Contreras, que “este Desarrollo Humano Integral es desarrollo de toda la persona. Y también de todas las personas. Y ciertamente, sabemos que en este aspecto nuestro país está al debe. Son conocidos los indicadores que reflejan nuestro desarrollo: alto crecimiento, disminución significativa de la pobreza, incremento del ingreso per cápita; bajo nivel de corrupción, estabilidad política y tranquilidad social, entre otros”.
“Pero también sabemos que junto a estos aspectos positivos, hay situaciones graves. Particularmente, las insostenibles desigualdades económicas y sociales que excluyen del progreso a amplios sectores de la población. Aunque hay avances significativos en la cobertura de las políticas públicas, no hay soluciones de calidad para todos en educación, salud, vivienda”.
El malestar y la función política
Junto con pedir “una adecuada comprensión de estas dinámicas sociales emergentes”, Monseñor Cristián Contreras abordó luego los problemas de legitimidad que están teniendo en Chile y en el mundo las instituciones políticas, así como quienes ejercen el trabajo político.
“Nuestros déficit sociales y económicos probablemente están asociados también la incapacidad del sistema político para generar mayor reconocimiento y adhesión ciudadana. Politólogos y sociólogos hablan de crisis de los sistemas de representación, que la participación política es baja y que existe una brecha entre el mundo político y la sociedad. En efecto, crece en el país un conjunto de manifestaciones sociales vinculadas inicialmente a la protesta por el proyecto de una hidroeléctrica en el extremo sur de Chile y las demandas educacionales entre otras. Estas expresiones de descontento social no se limitan sólo a demandas específicas o sectoriales, sino que expresan un malestar más generalizado con un sistema, al que se le critica la falta de participación real en lo político y la exclusión en los beneficios del desarrollo en lo socioeconómico, incluso para quienes han logrado cursar estudios superiores. Se trata de manifestaciones que no responder a la conducción de los partidos políticos y que reivindican un liderazgo alternativo que los sobrepasa, convocándose a través de un uso intensivo de las redes sociales”.
Agregó el religioso que “el desprestigio de la política y el surgimiento de expresiones sociales alternativas a la lógica institucional generan un desafío importante para la legitimidad y capacidad de las sociedades de dotarse de mecanismos de gobierno. Y antes de ellos, por la necesidad de una adecuada comprensión de estas dinámicas sociales emergentes”
Añadió que “ciertamente el Poder Legislativo es un espacio privilegiado para reflexionar sobre este tema y para buscar los puntos de encuentro entre una sociedad civil activa y protagonista y la institucionalidad política, para sustentar una auténtica democracia”.
Un nuevo modo de hacer política
“¿Cómo podemos poner a dialogar a distintas generaciones cuya relación con la política, las leyes y el servicio publico pudiera ser tan disímil? ¿Cómo explicar la nobleza de la actividad política junto a las impopulares cifras de desconfianza en las instituciones políticas? ¿Cómo valorar la amistad cívica y el ejercicio de los acuerdo en tiempos en que a la consigna se suma el marketing en apenas 140 caracteres de twitter?”
El obispo auxiliar puso como ejemplo el símbolo religioso del Buen Pastor de la parábola, como ejemplo del liderazgo social y también político. “Es responsabilidad de todos los que son autoridades con mandato de la ciudadanía, superando sus partidismos e ideologías, procurar ser los ‘éticos de la polis’, es decir, los primeros testigos y hacedores de la ética de la ciudad”.
Un futuro de esperanza
“Muy probablemente, los honorables senadores y diputados de la República de Chile tengan hoy en los 200 años del Congreso Nacional, la posibilidad histórica de inaugurar un nuevo futuro en la política chilena, un tiempo de diálogos profundos y transparentes, de acuerdos realistas y generosos, de una búsqueda incesante para el mayor bien de la sociedad. Eso se construye mirando de frente a los interlocutores y no a la cámaras de televisión. Poniendo sobre la mesa la verdad –dificultades y esperanzas, problemas y sueños- y no las simples promesas, aportando a Chile desde nuestra identidad propia, y no desde el discurso ‘políticamente correcto’ ”.
“Las futuras generaciones agradecerán el gesto de los políticos de este comienzo de siglo, del mismo modo en que el país valora hoy la nobleza de quienes se pusieron de acuerdo hace 26 años, para el renacer de la democracia. Que el Señor bendiga nuestro Congreso Nacional, a quienes sirven en el Senado y en la Cámara de Diputados, a sus familias, y a todos aquellos que han consagrado su vida al servicio público, al bien común, a la patria de todos. Que chile sea una mesa para todos”.
Ofrenda de leyes y oraciones
Después de la homilía del obispo auxiliar, Cristián Contreras, la acción de gracias fue ofrendar a los pies de la imagen del Cristo que presidió la constitución de la Primera Junta Nacional de Gobierno en 1810, y que presidió las sesiones de ese primer Congreso en 1811, un conjunto de leyes que se consideran emblemáticas en la historia de Chile. La ofrenda simbolizó el trabajo de todos los parlamentarios que han pasado por el Congreso y el aporte a la institucionalidad y al desarrollo del país.
El Presidente del Senado, Guido Girardi, y los vicepresidentes de la Cámara de Diputados, Pedro Araya y Mario Bertolino, portaron unas bandejas en las que estaban los textos de estas “leyes emblemáticas”: Acuerdo de libertad de vientre (para abolir la esclavitud en 1811); Ley de Instrucción Primaria de 1860; Ley de Sufragio Universal de 1874; Leyes Sociales de septiembre de 1924; Código del Trabajo de 1931; Ley de Reforma Agraria de 1967; Ley de Nacionalización del Cobre de 1971 y Reforma Procesal Penal del 2001.
Luego de la ofrenda de estas leyes emblemáticas, se invitó a los presentes, pero sobre todo a los parlamentarios, a realizar solemnemente la Promesa de Chile: “prometo poner todo mi empeño en hacer de Chile una Patria de hermanos, donde cada uno tenga pan, respeto y alegría, donde reine la paz, la justicia, la solidaridad, y para que Chile sea una nación bendecida por Dios, tierra de encuentro y esperanza”.
Participaron en otras partes de la ceremonia representantes de las distintas Iglesias y credos que se suman al Te Deum Ecuménico. La primera lectura la realizó Manuel Hernández, pastor de la Iglesia Evangélica Metodista, mientras que el arcipreste de la Iglesia Ortodoxa de Santiago del Patriarcado de Antioquía, George Abed, proclamó la solemne lectura del Evangelio.
En las rogativas participaron David Muñoz, pastor de la Iglesia Bautista, con la oración por las autoridades; Juan Pablo Letelier, Vicepresidente del Senado, con la oración por los parlamentarios; el pastor Siegfried Sander, obispo (s) de la Iglesia Luterana, con una oración por la paz; el diputado Patricio Melero, presidente de la Cámara de Diputados, con la oración por las familias; Héctor Zavala, obispo de la Iglesia Anglicana, con una oración por los que hacen el bien; Jorge Cárdenas Brito, pastor de la Iglesia Evangélica Presbiteriana, con petición por todos los habitantes de Chile y el diácono Juan Carlos González, a nombre de los trabajadores del Congreso Nacional, con una oración por los trabajadores.
La ceremonia concluyó con el Himno Nacional y el tradicional Canto del Te Deum, el mismo que se entona durante las fiestas patrias, en la que un coro multitudinario y una orquesta, agradecen a Dios por los bienes y bendiciones del Chile.