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El bosque nativo chileno

  23 de agosto 2005


En Chile, el sector forestal esta jugando, desde los últimos 15 años, un papel fundamental en nuestra economía. Este recurso representa el 2.7% del producto interno bruto (PIB), genera 420.000 empleos (120.000 directos y 300.000 indirectos) y aporta divisas que bordean los 2.400 millones de dólares, lo que representa el 11% de las exportaciones chilenas. Las proyecciones apuntan a que en el año 2010 el aporte de este sector al PIB será de 3,5%.

Según el documento Catastro y Evaluación de los Recursos Vegetacionales de Chile (publicado en 1999 por la CONAF y la CONAMA) de los 33,8 millones de hectáreas de aptitud forestal existente en el país, 15,7 millones corresponden a bosques. La mayoría de esa superficie corresponde a bosque nativo, término que se refiere a las especies autóctonas del país, con 13,4 millones de hectáreas (17.8% del territorio nacional). El bosque nativo adulto se concentra en mayor medida en la XII Región, con un 36% del total, y en la X Región, con 26,9%.

El tipo de bosque más abundante es el siempreverde, que representa el 32,4 % del bosque nativo (4.350.814 de hectáreas). Le sigue el tipo lenga, con el 25,3 % (3.400.346 de hectáreas). El alerce abarca 264.993 hectáreas, sólo el 2% del bosque nativo chileno. La araucaria es menos aún: 1,9% del total. El tipo más escaso es el ciprés de la cordillera, con tan sólo el 0,3%.

 

Conservación v/s explotación


Un elemento que siempre ha sido central en el tema del bosque nativo es el de su mantención, conservación y regeneración frente a la explotación comercial. Para esto existe el Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), que corresponde a ambientes naturales, terrestres o acuáticos que el Estado protege y maneja para lograr su conservación. El sistema está formado por 31 parques nacionales, 48 reservas nacionales y 15 monumentos naturales. En total cubren una superficie de 14 millones de hectáreas, o sea el 19% del territorio nacional. Sin embargo, sólo el 28,9% del bosque nativo chileno está contenido en este sistema.

Distintas ONGs tanto nacionales como internacionales han denunciado un mal uso de estos recursos por parte de las empresas forestales chilenas y extranjeras, debido principalmente a la alta demanda mundial por productos derivados de la madera. Según la organización Global Forest Watch, una de las principales amenazas sobre nuestro recurso es el reemplazo de bosque nativo por plantaciones forestales de una sola especie tales como el eucalipto y el pino radiata. En este caso, se da prioridad a aquellas especies implantadas en nuestro país que tienen una mayor demanda internacional, lo que va mermando los espacios ocupados por las plantaciones originarias chilenas. Según estudios de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés), 40 especies arbóreas de Chile están bajo amenaza.

Como contraparte están los productores madereros agrupados en organizaciones como la Corporación de la Madera, quienes argumentan que su explotación cumple con las condiciones impuestas por certificaciones internacionales. Según cifras del instituto Libertad y Desarrollo, el 60% de las plantaciones forestales están certificadas por la norma ISO 14.001, apoyada por la CONAF, y ya está funcionando la norma CertforChile, desarrollada por la industria en conjunto con Fundación Chile y financiado por CORFO. Estas certificaciones tienen como objetivo asegurar la sustentabilidad del bosque, es decir, su explotación responsable. Además, según el citado Catastro y Evaluación de los Recursos Vegetacionales de Chile, el bosque nativo chileno no se encuentra en ningún peligro de extinción general

El proyecto de ley de bosque nativo


En cuanto a leyes sobre protección forestal en Chile, desde la época de la Colonia ya existían normas sobre la explotación de bosques, pero recién en 1931, mediante la Ley de Bosques, se estableció un cuerpo centralizado que integra y resume la normativa antes existente, dando énfasis al cuidado de los suelos y las aguas.

En 1974 se publicó el Decreto Ley N° 701, que establece la exigencia de mantener la superficie forestal del país a través de la reforestación de árboles talados, define la normativa que rige el uso de los bosques y clasifica las especies boscosas para que sean aprovechadas con reglas particulares que aseguren su regeneración.

Sin embargo, tales leyes ahora se consideran insuficientes, pues el panorama ha cambiado. Es necesario ahora hacer una nueva clasificación de especies arbóreas, pues se considera que la que hizo el DL 701 es muy general (sólo doce tipos forestales). Además esas normas no consideran un tratamiento especial para especies consideradas como monumentos naturales o amenazadas, como el queule y el raulí, que pueden ser cortadas sin ninguna restricción.

Desde 1992 se tramita en el Congreso Nacional un proyecto de ley que pretende dar normas precisas para la protección y explotación del bosque nativo. Entre sus ideas matrices están el definir claramente lo que es bosque nativo, incorporar a la normativa los nuevos conocimientos científicos y ambientales, establecer un estatuto jurídico para especies amenazadas y fijar mayores sanciones a quienes contravengan las normas.

Este proyecto ha sido de larga tramitación por la complejidad de su estudio. Además de considerar a los muchos actores que se verán afectados de una u otra forma cuando se transforme en ley (productores madereros, organizaciones ambientalistas, etc.), hay factores que deben quedar muy bien establecidos. Por ejemplo, cuál debe ser la definición legal y exacta de "bosque" y "árbol", cómo mantener la compatibilidad con convenciones internacionales y qué tratamiento preciso deben tener los árboles afectados por plagas. En este momento el proyecto se encuentra en su segundo trámite constitucional, en donde las comisiones unidas de Agricultura y Medio Ambiente deben analizar más de 200 indicaciones. Aún queda mucho por zanjar en el tema del bosque nativo.
 



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