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Inmigrantes en Chile

  26 de mayo 2006


Se estima que en el mundo, sin contar refugiados ni emigrantes irregulares, 180 millones de personas viven en un país distinto al de su nacimiento, fundamentalmente debido a migraciones laborales, tema que parece ser un fenómeno en expansión en la mayoría de las naciones.

Las cifras del Censo 2002 arrojan un porcentaje de extranjeros en el país que apenas alcanza al 1.2 % de la población, pero con un aumento del 75% respecto del Censo de 1992. Aun así lejano a los índices mostrados por países históricamente receptores de población como Argentina (4%), y lejos también del 4% que ostentábamos en la primera mitad del siglo XX, época que marcó nuestro techo en materia de población extranjera residente.

Una característica del Chile republicano ha sido su fuerte emigración de población, estadística que comparte con otras naciones latinoamericanas como Uruguay, Paraguay, Perú y Bolivia.

Desde el punto de vista del arribo, Chile no ha sido un destino preferido por las continuas oleadas migratorias que se sucedieron en el continente. Más aún, cuantitativamente, tampoco la última década se ha caracterizado por un aumento explosivo en el número de extranjeros avecindados en el país.

Lo que crea una sensación distinta parece radicar en que, según círculos académicos, la migración desde países limítrofes aumentó en los últimos 10 años y esto dio pié para generar la sensación de que Chile se había convertido en un polo para inmigrantes. Lo anterior fuertemente potenciado en el imaginario colectivo por la línea editorial de los medios de comunicación nacionales.


Las cifras desagregadas

En datos del mismo Censo, la principal colonia extranjera en Chile corresponde a argentinos con un 26%, seguida por peruanos con un 21% y bolivianos con un 6%. En menor cuantía se ubican brasileños, venezolanos, colombianos, uruguayos y paraguayos. Aunque estadísticas de extranjería más recientes indican que los peruanos han pasado a ocupar el primer lugar de los inmigrantes en el país.

Del resto del mundo marcan presencia europeos con un 17%, de América del Norte con 6% y asiáticos con 4.2%. En cifras muy minoritarias, representantes de África  y Oceanía.

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Percepción


Un tema relevante es la notoriedad de algunos grupos por sobre otros. Al hacer un examen a la prensa, sin suda, la colonia peruana parece más pródiga. Pero sólo en los últimos años se ha convertido en una realidad, dado que hasta el Censo de 2002 los argentinos fueron los extranjeros más numerosos. Algunos estudios indican que la razón de esto parece estar dada por la integración de los trasandinos en la sociedad chilena, en contraposición a la vida de colonia y mayor cohesión que presentan los peruanos residentes en territorio nacional.

Otro dato importante es la calificación de los inmigrantes. Mientras Argentina y Ecuador aportan mayoritariamente profesionales, técnicos y estudiantes, Perú lo hace principalmente con mano de obra no especializada y, en menor medida, con profesionales y estudiantes, por lo que es más probable que sean víctimas de actitudes xenófobas, de marginación o explotación laboral, dada su mayor vulnerabilidad.


Legislación

Como Chile no tiene una política explícita en esta materia, nuestra legislación actúa más bien reaccionando a los fenómenos migratorios. El Decreto Ley Nº 1.094 de 1975, conocido como Ley de Extranjería es la columna vertebral de nuestro ordenamiento jurídico, no obstante, se le han introducido numerosas modificaciones con el objeto de hacer la norma consonante con nuestra política exterior y los fenómenos globalizadores y de integración en que estamos inmersos.

La Ley Nº 19.476 de octubre de 1996 modificó la Ley de Extranjería en materia de asilo y refugio, reconociendo el principio de no devolución de quienes se encuentran en nuestro país solicitando dicha condición. Del mismo modo despenaliza el ingreso irregular al territorio nacional de extranjeros que soliciten refugio o asilo, entre otras garantías.

En 1998, se publica la Ley Nº 19.581, que crea la categoría de ingreso de habitante de zona fronteriza, con lo que quienes se encuentren en esta situación pueden obtener una “Tarjeta vecinal fronteriza” gracias a la cual se les otorga la facilidad de ingresar y egresar de Chile con la sólo presentarla.

También los acuerdos de libre comercio firmados por Chile han incorporado cláusulas tendientes a disminuir las barreras que impiden la movilidad entre países con intereses comunes. Así, Canadá, México, Centroamérica, Corea y la Asociación Europea de Libre Comercio contemplan capítulos que regulan la entrada de profesionales y capitales, permitiendo de paso incrementar mutuamente niveles de productividad, así como la creación de empleos, vía llegada de inversionistas.


Política migratoria

La tendencia universal, a la hora de elaborar una política migratoria, es armonizar la capacidad institucional del país, la política pública y la necesaria protección de los derechos humanos de los migrantes. No obstante Chile, quizás por su condición de expulsor más que polo de atracción, nunca ha tenido una política clara en esta materia. Más aún, documentos históricos hablan de consideraciones que podrían considerarse racistas y que tenían como fin dotar al país de una “estructura cultural superior”.

En 2001, se formó una comisión para elaborar la Política de Migración del Estado Chileno con funcionarios técnicos del Ministerio del Interior, Defensa, Trabajo y Relaciones Exteriores. A la fecha, aún no se ha evacuado un documento definitivo, no obstante, existe un instrumento de trabajo que postula la creación de un Consejo de Política Migratoria, que estaría integrado por agentes públicos del área política como administrativa y que tendría carácter de asesor del Ejecutivo.

La misión de esta comisión, además de perfeccionar la legislación sobre la materia y promover la migración segura, sería garantizar ciertos principios reguladores de la gestión migratoria, entre ellos:

  • El derecho de residencia y la libertad de circulación
  • La libertad de pensamiento y de conciencia
  • El acceso a la residencia en condiciones igualitarias y debidamente informadas
  • El acceso a la justicia
  • La protección social de los inmigrantes
  • La regularidad de los flujos migratorios
  • Los derechos laborales de los trabajadores extranjeros en Chile
  • La no discriminación
  • La reunificación familiar




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