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Radiografía de las pymes 2006

  29 de agosto 2006


Tras un trienio de oro en lo económico, en 1997, Chile resintió los efectos de la mundialmente devastadora crisis asiática. Con el desempleo apenas superando el 6% y la economía creciendo al 7%, el país vio quebrarse de súbito la inmunidad de un sistema saludable. Los créditos se hicieron más caros, el consumo disminuyó y las empresas comenzaron a despedir gente. Las más chicas, simplemente, quebraron, al tiempo que sus deudas las dejaron en el temido Dicom. Varias regiones elevaron sus desocupados a cifras de dos dígitos. Y aunque un estudio señala que, pese a que el número general de empresas disminuyó, el de las microempresas se mantuvo estable, en el discurso público se instaló la idea de que la coyuntura se había ensañado particularmente con las generadoras de más del 80% del empleo en Chile: las pequeñas y medianas empresas o pymes. Y los dardos apuntaron hacia la banca, por su rigidez para tratar el endeudamiento de las pymes, y al gobierno, por su aparente parsimonia frente a un potencial socio contra el desempleo.

Un lustro después, en 2002, la economía chilena comenzó a mostrar signos de recuperación. Pero, esta vez, el crecimiento se acompañó de desempleo. Chile pagaba su deuda externa, firmaba tratados de libre comercio y recibía divisas por un cobre alto, pero la retirada de la cesantía seguía demasiado lenta. Resurgía entonces la convocatoria a las únicas capaces de aglutinar gran parte de la fuerza laboral, las pymes, y volaban nuevamente los dardos de antaño. A tanto llegó su inclusión en el debate público, que las políticas pro pymes integraron los programas de los tres candidatos a la presidencia en 2005: Michelle Bachelet, Joquín Lavín y Sebastián Piñera.

Cuando se inicia el segundo semestre de 2006 y a poco de que la Presidenta Michelle Bachelet anunciara en el discurso a la nación del 21 de mayo un paquete de medidas para revitalizar a las pymes, la BCN reclutó al profesor de finanzas de la Universidad Católica de Valparaíso, Eduardo Cartagena, para revisar el estado actual, las oportunidades y los peligros que enfrentan las pymes en un escenario económico expectante.

-Un estudio del Comité gubernamental de Fomento de la Micro y Pequeña Empresa, de marzo de 2003, señala que ellas no alcanzan a generar el 13% de las ventas totales del país -o Producto Interno Bruto (PIB)- y que participan de manera marginal en las exportaciones. ¿Puede esto seguir siendo una realidad hoy?
-Nosotros no manejamos datos rigurosos sobre las pymes precisamente por el carácter informal que ellas tienen, pero no me sorprenden esas cifras y creo que no han cambiado, es decir, que su producción, ventas y exportaciones no superen el 20% del PIB, está dentro de lo esperable. Lo único que las pymes acaparan con gran fuerza es la empleabilidad, la contratación de mano de obra.

-Precisamente, uno de los caballos de batalla del discurso de las pymes es que otorgarían más del 80% del empleo nacional.
-Eso es muy cierto. Pasa que una de las características de este sector es que sus empresas son muy intensivas en mano de obra, principalmente, en mano de obra no calificada o semicalificada. Por eso, entonces, como pagan poco, no pueden contratar muchas personas calificadas. En vez de calidad de trabajadores, usan cantidad.

-Así, ocurre que dentro de los planes de apoyo gubernamentales dirigidos a las Pymes, están los de fomento a la capacitación de sus trabajadores.
-Es una forma de que mejoren la rentabilidad y las remuneraciones de los trabajadores y, por lo tanto, que puedan contratar aún más personas. Por eso se les subsidia la capacitación. Incluso muchos de los trabajadores no calificados empiezan a ejercer en las pymes, ya sea como ayudantes de maestro o de oficios diversos, y después se capacitan. Cuando ya están más entrenados, más capacitados y tienen más experiencia, son “levantados” por otras empresas más sofisticadas.

-El mismo estudio del Comité de Fomento de la Micro y Pequeña Empresa dice que, entre 1998 y 1999, años de plena crisis económica, el número general de empresas disminuyó, excepto el de las microempresas. O sea que éstas actuarían como un factor amortiguador del desempleo en períodos de crisis.
-Ocurre que muchas veces, por ejemplo, una empresa mediana que en la época de crisis le ha ido mal quiebra, entrega las indemnizaciones a los trabajadores y qué hace ese trabajador: se convierte en un taxista, colectivero o instala un kiosco en la casa, entonces de esa empresa salen varias microempresas. Ése es el amortiguador que tienen, que surgen del capital de las indemnizaciones por despido. Además, se dedican mucho al comercio intensivo y esto implica mucha mano de obra.

-¿Y esta concentración de mano de obra se condice con el bajo empleo de tecnología de punta que exhiben?
-Claro, porque justamente la mano de obra que emplean no está calificada ni tan entrenada para utilizar tecnología de punta, sino más bien tecnología retrasada. Por ejemplo, un trabajador que llega a una pequeña o mediana empresa no va a empezar a utilizar una grúa de cargador frontal con tecnología computarizada para detectar distancia, etc. Seguramente, usará una grúa horquilla. El accidente del micrero sin licencia de conducir que manejaba un bus amarillo de recorrido pirata en Santiago y que, al chocar con un bus articulado del Transantiago, dejó a 36 personas heridas, es un ejemplo de eso: un señor no calificado que no puede ejercer como chofer de una empresa con tecnología como los buses del Transantiago. Y esto puede extrapolarse a cualquier actividad.

-Según su experiencia, ¿qué porcentaje de informalidad puede encontrarse entre las micro, pequeñas y medianas empresas?
-Nuestra experiencia es que, como país, la informalidad nunca ha sido mayoría. Hay otros países donde lo informal, lo paralelo, es una actividad mayoritaria. Un buen ejemplo en Chile es un estudiante secundario que comienza a trabajar o a “boletear” antes siquiera de pensar en un contrato. ¿Qué significa esto? Que tiene que ir al Servicio de Impuestos Internos (SII) y emitir un talonario de boletas que le permitan iniciar sus actividades productivas, asunto con el que ingresa al sistema con absoluta formalidad. Y eso es rápido, sobre todo ahora que se puede hacer por Internet. Entonces, ¿hay harta informalidad? Sí, pero no es mayoría. ¿Ha ido en disminución? También. Hay muchos programas para formalizar o lo que se llama “bancarizar” a las personas, y para que las pymes puedan operar a través de bancos y no de prestamistas informales de dinero, necesitan tener sus escrituras, sus formalización ante el SII, su Rol Único Tributario, y esto mismo las obliga a entrar al plano formal.

-Un tema que aparece como pendiente en el discurso de las pymes al momento de señalar las dificultades que encuentran para operar es el acceso a financiamiento bancario.
-Aquí hay dos temas. Una cosa es el riesgo de no pago y otra es el riesgo del monto de la pérdida. Por ejemplo, para un banco prestarle uno o dos millones a un microempresario es poco comparado con lo que le presta a un gran empresario; pero el riesgo de que pierda el dinero al prestarlo a una micro, pequeña o mediana empresa no deja de ser alto, precisamente porque la capacitación es escasa, porque su administración es poco profesionalizada, porque la entrada, salida y quiebra en esta zona es alta, porque no dan muchas garantías. En cambio, el riesgo de perder una gran suma de dinero no existe. Por esto, a veces los gobiernos, las autoridades, el Banco Estado y el resto de la banca, entre otros, tienen temor a prestarles dinero por un problema de gestión, porque cómo las pymes van a manejar esos recursos.

Lo normal es que una pequeña empresa se maneja no con un sistema contable completo; las cuentas las lleva en la chequera el dueño, ahí es donde sabe en qué ítem gasta qué cosa. Me ha tocado mucho conocer esos casos, por lo tanto, el sistema de información de la gestión comercial es débil y eso hace entonces que la banca no esté muy dispuesta a prestarles dinero.

Las pymes confunden mucho lo que es su actividad privada como persona con su actividad productiva. Están muy mezclados su taller, su laboratorio, su empresa está muchas veces en la misma casa, en un segundo piso, entonces confunden mucho y ahí está el riesgo. De ahí que muchas de las cosas que hay en capacitación es en informática y en gestión, ya sea contable o comercial. Por ejemplo, las pymes producen y no saben cuánto cobrar, cobran muy poco, lo que les reporta pocas utilidades.

En las capacitaciones que hemos hecho en la universidad a empresarios de este sector hemos detectado que lo que más necesitan es comercializar, o sea, cómo fijar precios, y cómo calcular sus costos. Y esto pasa porque les falta capacitación en algo que no es su área. Por ejemplo, un buen soldador, que hace rejas de fierro, que sabe bastante sobre su materia, pero como no se ha involucrado con la gestión comercial, a veces no compra en los mejores lugares ni a los mejores precios o no compra por volúmenes y no le hacen descuentos, o no va a comprar Santiago sino a la esquina. Así, su gestión está debilitada y eso hace que el riesgo de que pierda lo que le prestan, crezca, aunque lo que pierda sea poco para el banco, pues para él puede ser todo lo que tiene. Por eso es que se fomenta la capacitación y formación y después le prestan y lo monitorean bastante.

-Actualmente, existe en el Congreso un proyecto de ley enviado por el Ejecutivo que libera una serie de procedimientos burocráticos para simplificar la tributación de las pymes. El Colegio de Contadores se opuso a la iniciativa. ¿Cómo evalúa usted esta acción del gobierno?
-Una ley como esta le facilita las cosas al pequeño empresario, pues se evita un costo más. Muchas veces él tiene que pagarle a un contador porque él no sabe llevar los números de su empresa. Entonces, mientras más cosas tenga para pedirle al contador, le va a salir más caro. Si necesita encargar los balances mensuales, la declaración del IVA, las imposiciones a los trabajadores, los pagos de utilidades, va a sumar servicios contables y elevará el precio a pagar. Es distinto para una empresa grande, porque tiene un contador propio. Entonces le pidan dos, tres o cuatro informes le va a costar lo mismo.

Ahora, el gobierno quiere hacer esto porque se justifica que una empresa tenga una contabilidad completa cuando la probabilidad de fraude o evasión tributaria es grande, pero en el caso de los pequeños empresarios muchos de ellos están exentos de algunos impuestos por la cantidad de producción y ganancias que tienen. Por lo tanto, no se justifica tener las mismas exigencias que tiene una empresa grande.

Tratados de Libre Comercio (TLC)


-¿Qué oportunidades tienen las pymes frente a los TLC?
-Con los tratados de libre comercio hay un problema. Pasa que una de las principales ventajas que pueden tener estas empresas es por intermedio de la subcontratación. Es muy difícil que una pyme pueda exportar de manera directa. Pero sí puede hacerlo indirectamente, porque aporta en un pequeño paso a la cadena de producción de una empresa grande. A lo mejor una pyme lo que hace son las etiquetas que van pegadas en los frascos de mermelada, y eso lo hace en una imprenta que tiene en el segundo piso de su casa y de forma casi manual. Él no va a poder exportar etiquetas, pero en forma indirecta, a través de las otras empresas, sí lo va a hacer. A lo mejor él no va a exportar, por ejemplo, una camisa, pero sí le va a poder pegar botones a la camisa y claro, eso lo hace una pyme. La empresa grande, en cambio, compra grandes cantidades de telas, una gran cantidad de botones y corta un alto de tela con una tecnología avanzada, pero si quiere ponerle “terminado a mano”, ese detalle lo va a hacer una pyme. Por eso es que estas empresas corren un riesgo si se restringe demasiado la subcontratación. El problema es que también se puede abusar. Esto ocurre si una empresa subcontrata casi todos los procesos que efectúa con sólo el fin de reducir costos y de hacerse más competitiva. Pero también es problema que la regulación se pase al otro extremo e impida optimizar costos. Puede que, con esto, el grande ya no pueda exportar porque no va a poder contratar a este señor que le hace las etiquetas. Entonces el riesgo en sí no es el tratado de libre comercio, sino una regulación que restrinja demasiado la subcontratación.

Tenemos entonces que los TLC son una oportunidad para las pymes, pero no directa.

Ahora, también se ven amenazadas cuando se van a firmar, porque esta dinámica es de ida y vuelta. Llegan productos importados que a veces son competidores de ellos, pero la ventaja de las pymes es que son más flexibles, por ejemplo, ocurre que un señor estaba haciendo etiquetas y le dicen “sabe qué, ahora ya no va a poder hacer etiquetas para frascos de mermeladas, sino que necesito etiquetas para botellas de vinos”; en cambio, ese señor que producía las mermeladas no puede llegar y decir “ahora bajo la cortina, dejo de producir mermeladas y me pongo a producir vinos”.

Muchas de las pymes están orientadas a servicios denominados no transables, por ejemplo, las peluquerías. ¿En qué capacitaron a la gente cuando se cerraron las minas de Lota? Una gran cantidad de los recursos fueron para emprender peluquerías. Y esto sucede porque para transformarse en un prestador de servicios se necesita poca maquinaria, por eso que no debe sorprender que las pymes tengan una gran cantidad de recursos humanos y poco recurso capital, porque se fomentan en esa dirección.

-A su juicio, ¿qué instrumentos financieros podrían utilizarse en Chile para fomentar el desarrollo de las micros, pequeñas y medianas empresas?
-Acá, lo que se llama capital de riesgo e inversionistas ángeles. Ya sea para otorgarle incentivos al sector privado para que desarrolle capital de riesgo y facilidades para inversionistas ángeles o que el Estado lo desarrolle por su cuenta, sea a través del BancoEstado, de la Corfo, de Sercotec, de Sence, etc.

 

Según Ministerio de Economía

Pymes_economia

 
Según la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa)

 Pyme_sofofa

 


¿Cuántas son las pymes en Chile?

grafico pymes

Fuente: Estudio "La situación de la micro y pequeña empresa en Chile 2003", Comité de Fomento de la Micro y Pequeña Empresa, Ministerio de Economía.

 
Medidas del gobierno


Además de las medidas pro pymes anunciadas por la Presidenta Michelle Bachelet en el Encuentro Anual de la Micro y Pequeña Empresa 2006 en junio pasado, el gobierno difundió un plan para incentivar una mayor competitividad, productividad y crecimiento económico en el país.

El plan, llamado Chile Compite, contiene varias medidas que apuntan a estimular el emprendimiento. Entre ellas, destacan:

 

a. Facilidades para cumplimientos tributarios

Antes de fines de julio de 2006, el Ministerio de Hacienda compromete dictar la resolución que facilita el pago de deudas tributarias, facultando a la Tesorería a reducir hasta en un 80% las multas e intereses a quienes salden sus compromisos.
Hacienda estima que de 362 mil deudores, un 82% (casi 297 mil personas) podrían ser beneficiados.

 

b. Perfeccionamiento y reducción del Impuesto de Timbres y Estampillas

En agosto de 2006 se tramita el proyecto que evita el pago de este impuesto a las reprogramaciones y reduce gradualmente la tasa hasta un 1,2% para las nuevas operaciones.
La transición será de 1,5% el 2007; 1,35% el 2008 y 1,2% el 2009.

 

c. Fortalecimiento del Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (Fogape)

En julio de 2006 se envía la iniciativa que perfecciona su operación y aumenta su patrimonio, permitiendo un incremento de 46% en las operaciones. Esto es unos 10 millones de dólares.

Adicionalmente, y en un escenario donde la economía registró su crecimiento más bajo en tres años durante el primer semestre de 2006 (4,9%), el gobierno creó en agosto de ese año un nuevo plan para incentivar el desarrollo de las mipymes.

El plan consiste en:

1. Eliminación gradual, hasta llegar a cero, del cobro para aclarar deudas en el boletín comercial.

2. Postergar pago de IVA y Pago Previsional Mensual del 12 al día 20 de cada mes.

3. Reforma al sistema de registro, notario y conservadores.

4. Cuadruplicar los recursos para capital semilla, los que alcanzan a $3 mil millones.

5. Simplificación para crear y cerrar sociedades individuales y colectivas.

6. Creación de un sistema de financiamiento bancario de largo plazo para las pymes.

7. Fortalecimiento de ChileCompra; 10 mil nuevas empresas se sumarán al sistema de compras públicas.




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