espaciador Biblioteca del Congreso Nacional de Chile.
     






 Logo RSS Suscríbase | ¿Qué es?
Encuesta imagen del Congreso Nacional, Datavoz 2006

NOVEDADES BCN
· BCN presentó su portal de Historia Política en seminario sobre uso de las TIC’s
· Horario de funcionamiento de la sala de lectura Valparaíso 11 y 12 de mayo
· BCN firma convenio de cooperación con la Superintendencia de Bancos

Descargue lector de PDF Acrobat

Descargue lector Flash

 

Los tres vendedores y la conectividad

Acciones de Documento
  • Atrás
  • Enviar a un amigo
  • Print this page
  • Agranda letra
  • Achica letra
  • Compartir

Los tres vendedores y la conectividad

por Rodrigo MazzoÚltima modificación 06/07/2010 21:08

Los tres vendedores y la conectividad

Puede encontrar contenidos más actuales de este tema aquí:

- Leyes

- May 2010- David Post, el “fair use” y la Propiedad Intelectual

- Oct 2009 - Neutralidad en la Red 

- Mar 2009 - Software libre... ¿de verdad sirve?

- May 2007 - Web 3.0: la inteligencia hecha web 

Lo más probable es que usted conozca Microsoft Office, usualmente llamado “Office”, que incluye un procesador de texto (“Word”), planilla de cálculo (“Excel”) y una herramienta para hacer presentaciones (“Power Point”)´, entre otras aplicaciones.

Pues también hay otro “Office” llamado “Open Office” que incluye características similares a las del que ofrece Microsoft. Y lo puede bajar gratis de manera totalmente legal.

Otro ejemplo de software libre es Linux, que se ha ido posicionando como competencia de  Windows, de Microsoft, que es el sistema operativo más usado en el mundo y que se ha transformado en un estándar de facto en el mercado.

Linux, que es una opción a Windows, se puede descargar gratuitamente desde Internet, y de manera totalmente legal. Tiene ventajas y desventajas. La principal ventaja es el costo de compra (cero, aunque hay empresas que cobran por conceptos de distribución, manuales, entre otros) y las principales desventajas son, en primera instancia, que es incompatible con el software más usado y no todo el mundo sabe utilizarlo.

Uno podría preguntarse por qué no tienen más éxito, cuál es el truco que no permite que este tipo de software “gratuito” se más usado aun que los pagados. La respuesta es que existen varios factores que influyen en la decisión de optar por uno u otro software, y el costo de compra de un programa es sólo una de ellas.

 

El software libre ha encontrado alero y difusión en la “Free Software Foundation”, creada por  Richard Stallman en 1985, en un intento por proteger el espíritu de cooperación de los primeros tiempos de la informática.

En un principio, la fundación se dedicaba a pagar a programadores para que desarrollaran aplicaciones libres.

Como ahora ya hay empresas que se dedican a eso, han asumido la tarea de difundir los valores (éticos, sociales y monetarios) del software libre. 

Costo total de propiedad

Cuando una empresa o una persona compran un software, requiere un tiempo para aprender a usarlo. Entre más nuevo es el software, hay más posibilidades de que no sea conocido por los usuarios, por lo que se tendrá que gastar recursos en aprender a manejarlo. A veces puede ser necesario pagar a una empresa externa para que enseñe a los usuarios. Como sea, ese tiempo donde se deja de trabajar para aprender, es un costo que no siempre se ve a primera vista, pero que las empresas conocen y evalúan, y que los usuarios comunes aplican inconscientemente cuando optan por lo conocido… las pocas veces que tienen la opción de optar porque muchas aplicaciones informáticas vienen por defecto en la mayor parte de los computadores.

Otro costo, además del de capacitación, es el de mantenimiento y soporte: ¿quién me puede ayudar cuando hay problemas? ¿Necesito un antivirus especial? ¿Es fácil de instalar o necesito que lo haga una empresa externa? Un software muy usado tendrá un amplio mercado de personas que podrán ofrecer el servicio, lo que abarata los costos.

 

¿Software libre o propietario?

El precio no es lo único que influye en la elección de un software. Hay otros factores que hacen que el software propietario mantenga su sitial como más usado en muchos campos.

-Confianza: los nuevos usuarios se sienten confiados en que lo que usa la mayoría también será bueno para ellos. Los jefes de tecnología de una empresa pueden justificar sus inversiones con que compran un producto que está reconocido por el mercado. En caso de fallas no serán acusados de “experimentar” con un producto nuevo en vez de trabajar con una marca reconocida.

-Soporte: como hay muchas personas e instituciones que usan buena parte del software propietario (como es el caso de Windows), ya hay mucho conocimiento y experiencia en el mercado sobre cómo usarlo y resolver los problemas que se puedan presentar: No sólo puede ser más barato sino que resulta más simple encontrar rápidamente a alguien en caso de problemas.

-Responsables: El software propietario depende de empresas conocidas que se comprometen a dar soporte y continuidad a una línea de productos. En el caso del software libre, si bien existen empresas que se dedican a explotarlo y comprometerse a dar soporte y seguir desarrollando productos compatibles, éstas dependen en gran medida de una comunidad de voluntarios que potencialmente podría desinteresarse del tema y dejar el software a la deriva. (Aunque claro, por otro lado una empresa privada siempre puede quebrar).

-Independencia: Si una empresa compra software propietario, dependerá del desarrollo o la voluntad de una empresa externa para las mejoras. Si adquiere software libre, tendrá a su disposición el código fuente para hacer los cambios que requiera, o para encargar adaptaciones del tipo que le interese a la institución. Una empresa pierde capacidad de negociación cuando tiene un único proveedor para que le resuelva sus problemas informáticos. 

-Apego a estándares: el software libre tiende a seguir los estándares abiertos, lo que facilita la interacción entre programas y cambios en futuras versiones.  Una empresa con software propietario no necesariamente seguirá esos estándares, colocando en duda su compatibilidad con otros programas (lo cual muchas veces sirve a la empresa para mantener una situación de dominio porque encierra al usuario dentro de su propio grupo de aplicaciones).

-Transparencia y seguridad: el software libre implica que todos conocen lo que hay detrás de un programa, lo que hace cualquiera con los conocimientos técnicos necesarios pueda enterarse de posibles fallas de seguridad del mismo. Por otro lado, esta misma transparencia ayuda a que la comunidad de desarrolladores que está detrás de la herramienta reaccione rápidamente y arregle el problema. 

En el lado del software propietario no existe esa transparencia, lo que en primera instancia haría que las fallas no sean conocidas. Pero quienes descubran los “bugs” (como se llama a los errores en informática) pueden hacerlo antes que la empresa dueña del software, o antes de que la solución sea desarrollada.. y aprovecharse de ellos. Por ejemplo, un navegador con un agujero de seguridad puede hacer que su computador sea susceptible a daños si navega por sitios considerados peligrosos.

-Costo de migración: cambiar a una plataforma de software libre no sólo implica capacitación, sino también un trabajo que asegure que la información que estaba pensada para una plataforma específica pueda ser usada en otra nueva. Esto incluye desde bases de datos hasta documentos de texto.
 

Imagine que hay tres vendedores, cada uno con su respectivo cliente, en una zona alejada de las oficinas centrales, y a punto de cerrar un importante negocio. Sólo necesitan comunicarse con su compañía para recibir un dato específico: puede ser una cifra de ventas, una tabla en Excel o un simple sí o no, de parte de sus superiores.

Supongamos que para ello disponen de un teléfono celular, pero como los recursos son escasos (un axioma clásico de la economía) el aparato no es una Blackberry ni un I-phone ni nada que se le parezca. Es un aparato de prestaciones modestas: toma fotografías pero de baja calidad, puede navegar por sitios web básicos (olvídese de ver animaciones flash en él) y para colmo sólo le queda dinero para llamar y hablar medio minuto antes que su llamada se corte.

El primer vendedor llama por teléfono para comunicarse, pero mientras habla se acaba su dinero y se corta la comunicación (delante de su cliente). Debe esperar que le llamen de vuelta para seguir comunicándose. El negocio está en riesgo.

El segundo vendedor, envía un mensaje de texto con la petición y luego llama para asegurarse de que hayan recibido el mensaje y le den la prioridad correspondiente. En 30 segundas alcanza a avisar del mensaje y a los pocos minutos recibe la información necesaria, ya sea mediante un mensaje de texto o una llamada por voz. Obviamente la persona que contestó el mensaje de texto no olvidó su propio aparato celular en casa ni estaba ocupada en una importante reunión.

El tercer vendedor usa su celular para navegar por Internet y obtiene los datos de la página de su empresa: El jefe de informática de su institución se preocupó de que el sitio web fuera liviano y siguiera los estándares oficiales, de manera que pudiera ser navegado incluso desde un teléfono móvil sencillo. El negocio se concreta.

Ahora imagine los mismos tres vendedores, pero frente a un único cliente. Si no tomamos en cuenta relaciones comerciales anteriores es probable sólo los dos últimos tengan posibilidades de lograr la venta.

En este simplificado ejemplo, vemos cómo con la misma infraestructura (un teléfono celular) se pueden lograr diferentes rendimientos en el ámbito de los negocios. Claramente hemos dejado fuera muchas otras variables, como relaciones anteriores entre vendedor y cliente, un plan de llamadas que no se corte cuando se copa su cuota mensual o simplemente la posibilidad de pedir el teléfono prestado a la secretaria. Pero como dicen los economistas “ceteris paribus” (si todas las demás variables se mantienen constantes), el caso es válido.

Es este tipo de situaciones (aunque en una medida mucho más global) las que busca medir el informe Connectivity Socorecard 2009. La conectividad no es sólo un cable o una señal inalámbrica con Internet. Además involucra habilidades y conocimientos de cómo usar las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación).

Si llevamos esta situación a relaciones entre varias empresas, Estado, consumidores, y extrapolamos no sólo al uso de celulares, sino TIC en general,  podemos hacernos una idea de la importancia de tener las habilidades y conocimientos necesarios para sacarle partido a la infraestructura disponible.

Primero, tenemos una infraestructura básica similar:
●    Telefonía celular
●    Servidores de Internet
●    Navegadores básico para páginas web
●    Un sitio Internet de la empresa.

En términos de habilidades, podemos apreciar a quienes poseen la capacidad de sacar mayor provecho a estas tecnologías. Esta habilidad no incluye sólo a los vendedores, sino también al jefe de tecnologías de la tercera empresa, que optó por un sitio web sencillo y que siguiera los estándares, lo que hizo posible que su vendedor usara un teléfono sencillo para acceder a su correo.

La infraestructura es vital, pero es imprescindible tener las capacidades y habilidades para sacarle provecho y orientarla a los resultados deseados, tal como lo reafirma el último estudio Connectivity Socrecard 2009.

Este reporte tiene la “gracia” de aplicar una metodología diferente a los estudios tradicionales. No sólo mide la presencia de infraestructura en tres ámbitos (Estado, empresas y consumidores), sino también aplica una medida de las habilidades y conocimientos que se usan y que apoyan el crecimiento del país.

Además, hace una diferenciación entre países cuyas economías se basan en la innovación y aquellos que lo hacen en la eficiencia y la explotación de recursos. En este último grupo de estudio, Chile ocupa el tercer lugar entre 25 países, superando por ejemplo a India, que si bien tiene una gran presencia de tecnología de punta, usa la misma principalmente para exportarla junto con sus servicios y termina ayudando así al crecimiento económico de los Estados Unidos.

En el ejemplo hablamos en términos de relaciones entre empresas, pero también podemos extrapolarlo agregando como actores al Estado y las personas naturales. Como en el caso de un estudiante que se dedica a copiar y pegar textos desde internet para hacer un trabajo. Podemos comparar su uso de las TICs con el de un compañero que lo que hace es verificar las fuentes de información de esos sitios web, de manera de poder acceder a diferentes visiones y no sólo al diferentes páginas que se remiten a una única fuente.

El ejemplo es básico pero aclarador: el segundo contará con mejores herramientas porque terminará conociendo más fuentes de información, podrá contrastarlas, y su uso más intensivo de la tecnología le permitirá aprender nuevas formas de usar la misma, las que probablemente no hubiera descubierto con un uso más básico.

Como decía un diario de circulación nacional: no hay que usar una regla de cálculo sólo para tirar líneas.




Temas anteriores   




Enlaces externos
• Descargar estudio Connectivity Scorecard 2009
• Vea el caso de Chile según Connectivity Scorecard 2009
• Estadísticas de la Subtel
• Sitio web de Pablo Matamoros
• Liberación Digital
• Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de la Información
• Consultora Divergente
• Link a artículo de Cultura Digital


Anteriores de "Mirada en profundidad"
• Ley Antidiscriminación fue aprobada por el Congreso Nacional

• Innovación con impacto humanitario: entrevista a Alfredo Zolezzi

• Se acelera tramitación del proyecto sobre elecciones primarias

• Aborto terapéutico: hitos legislativos


 

  Construido por la BCN en Plone, software libre    ·    Políticas de privacidad    ·    Mapa del sitio   ·     Ubicación horarios y teléfonos   ·     Senado    ·    Cámara de Diputados