Impacto ambiental de la energía nuclear y los posibles accidentes |
||||||||
Acciones de Documento
Impacto ambiental de la energía nuclear y los posibles accidentesImpacto ambiental de la energía nuclear y los posibles accidentes Si bien la energía nuclear no emite CO2 a la atmósfera, factor importante para Chile por los tratados que ha suscrito respecto a la limitación de emisiones (Kyoto), hay que tener en cuenta las emisiones durante el ciclo completo de existencia de una planta nuclear, que parte con la extracción y enriquecimiento del uranio. Según algunos de los pocos estudios hechos, podría alcanzar entre un 15% y un 40% de lo que generaría una central a gas, siempre que se use uranio de alta ley. En caso contrario, podrían incluso superarse las emisiones. El último incidente nuclear de seriedad fue en Japón, cuando en julio de 2007 un terremoto grado 6,8 en la escala Richter generó un incendio parcial en la central nuclear Kashiwazaki, liberando escapes radioactivos al mar y derramando 40 contenedores con desechos radiactivos sólidos, además de filtraciones de cromo, yodo y cobalto. Llama la atención que la nación asiática, que tiene 55 reactores operando, vasta experiencia en su uso (es el tercer país que más usa la GNE) y posee tecnologías preparadas para terremotos de esta magnitud, no pudo evitar este incidente. Y claramente en Chile se espera que en algún minuto se desate un terremoto que pudiera ser incluso de mayor intensidad que el de Japón. SeguridadPara producir energía nuclear, Chile requiere desarrollar una cultura de seguridad con estándares mucho más altos que los que actualmente posee. La manipulación de elementos radiactivos, la exposición de los mismos a un ataque para su posterior uso por terroristas, el aumento de transportes y presencia de este material aumenta estadísticamente las oportunidades de que algo salga mal, ya sea por accidente o sabotaje. Uno de los últimos atentados fue el que sufrió el ex agente ruso Alexander Litvinenko, supuestamente envenenado con polonio radioactivo. Y dentro del mismo ámbito de seguridad, dependeríamos de los pocos países que pueden fabricar combustible nuclear (Francia, Canadá, Japón, Rusia, Inglaterra, EE.UU., Bélgica, Alemania, Corea del Sur, España y Suecia). La dependencia no es una razón “sine qua non” para desechar la opción nuclear. Si fuera así, tampoco podríamos haber comprado aviones F-16, que hacen a nuestra fuerza aérea dependiente de los Estados Unidos. Lo que sí es claro es que es una variable a tener en cuenta. También hay que tener en cuenta a los pocos que reprocesan desechos radiactivos (Francia, Japón, Rusia e Inglaterra) y al único que acepta los de otras naciones en su territorio: Rusia. Y es que no es menor que los desechos radiactivos quedan emitiendo radiación por miles de años. En fin, la opción nuclear puede ser estudiada en sus diferentes escenarios. Las variables son muchas, los intereses a favor y en contra también, y un estudio debe necesariamente tratar de ver los supuestos en que se basan las cifras, los impactos económicos, ambientales, sociales y geopolíticos que implicará tomar una decisión a favor o en contra. Cualquier decisión respecto a las fuentes energéticas a elegir implicará costos de algún tipo.
|
||||||||
|
|




