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Familias homoparentales: ¿cómo influyen en los niños?


03 de abril 2009

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Rodrigo Mazzo Iturriaga

¿Es igual para un niño crecer bajo el alero de una pareja conformada por un hombre y una mujer que hacerlo bajo el cuidado de dos hombres? ¿Cambia la situación si quienes cuidan al menor son dos mujeres, una de ellas la madre biológica? ¿Tiene relevancia la orientación sexual de los progenitores en la decisión de quién se hará cargo de su custodia?

Proyectos de Ley, fallos de la justicia, opiniones de expertos de diferentes ámbitos dan su parecer.

Padre gay recibe tuición de sus dos hijos


Hace poco volvió a cobrar relevancia un debate en el que difícilmente habrá un consenso total. En diciembre de 2008 una pareja de hombres homosexuales de Santiago recibió la custodia legal de dos niños de 10 y 17 años, que fueron concebidos cuando uno de ellos estuvo legalmente casado. En primera instancia su ex mujer habría cedido la custodia al padre biológico, pero ahora estaría tratando de recuperar al menos la de su hijo menor.

El caso se hizo notorio para la opinión pública en marzo de este año, cuando los medios  le dieron cobertura al fallo, que contrasta con uno que tuvo lugar en 2004, cuando Karen Tala, una jueza lesbiana quien convive con su pareja, perdió la custodia de sus hijas cuando la Corte Suprema dictaminó que su condición sexual “atentaba contra el bien superior” de las niñas.

Los casos difieren no sólo por el resultado (en uno la condición de minoría sexual fue causal de pérdida de la tuición, y en el otro no fue impedimento para obtenerla). La madre biológica, en el segundo caso, había manifestado su intención de intentar revertir el fallo en el caso del niño más pequeño, preocupada de que su hijo crezca viendo a su padre convivir con otro hombre.

El progenitor, por su parte, dice que sus hijos viven felices con él y que tienen claro que el común denominador de las parejas es heterosexual, (incluso su hijo mayor, de 17 años, pololea con una niña), destacando la felicidad que tienen ahora los niños, quienes han manifestado su voluntad de estar con él. "En la audiencia del tribunal... ella misma dijo que los niños estaban mejor conmigo porque yo era la persona más idónea para estar con ellos, independientemente de mi condición sexual".


¿Pueden hacerse cargo de los niños parejas del mismo sexo? Opiniones


Para Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Integración y
Liberación Homosexual (Movilh), el verdadero impedimento recaería en los prejuicios.

"Hay una serie de estudios a lo largo del mundo que señalan que al crianza por parte de gays o lesbianas de hijos propios o adoptados no tiene ninguna consecuencia negativa, y que la tasa de homosexualidad en chicos o chicas criados por parejas homoparentales no es más alta que la de los criados por parejas heterosexuales. Y el sentido común señala que esto es así, porque el 99% de los que hoy día se asumen como homosexuales o lesbianas fuimos criados parejas heterosexuales".

Respecto a la posible discriminación social que sufrirían los menores, dice que lo mismo podría pasar por otras causas como ser  inmigrante o gordo."Pero lo que hay que hacer es generar condiciones socioculturales, especialmente en el colegio, para que la discriminación no opere con la violencia de hoy en día".

Según Paulina Azar, experta en Orientación y Mediación Familiar, dice que en su opinión la tuición de personas homosexuales "no tendría ninguna contraindicación... la crianza de los hijos puede ser por cualquier adulto con capacidad de distinguir al otro en su real valor, como un otro legítimo".

Ante la posibilidad de que los menores sufran discriminación social, dice que claramente es una posibilidad, aunque hoy día, menos que antes "porque es bien visto ser más abierto, aunque la gente no lo sea de verdad". Compara esta situación con la discriminación que sufrían 30 años atrás los hijos de padres separados.

Otro estudio bastante nombrado es el de la sicóloga Charlotte Patterson, de la U. de Virginia en EE.UU, quien concluye que vivir bajo el cuidado de personas del mismo sexo no tiene influencia en la orientación sexual de los niños.

Sin embargo estas posturas no son unánimes. Andrés Pucheu, profesor de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica, cuenta que hay edades especialmente sensibles a la influencia de los padres en la definición de la identidad sexual. Entre los cero y los tres años el influjo es mucho más fuerte en la aprehensión del género, y "obviamente no es lo mismo una familia héterosexual que una familia homoparental... son modelos (diferentes). Si hasta los hijos adoptados se parecen a los padres en la forma de hablar, de enojarse, de relacionarse y hacerse cariño. Uno aprende un montón de cosas de los padres no por genética, sino por aprehensión directa".

Recalca que eso va a tener una fuerte influencia en cómo aprehenden la realidad, "qué es lo adecuado y lo inadecuado en las relaciones de género".

Pasada esa edad, explica que la influencia decrece, pero hay otra ventana de vulnerabilidad a influencias que modelen su identidad sexual, que es entre los once y los quince años. Según el experto, la evidencia muestra que la orientación sexual de los padres sí es uno de los factores que modela la identidad de los menores, así como sucede con las preferencias religiosas, políticas, deportivas (un hijo de padres deportistas tiene más posibilidades de practicar deporte, por ejemplo). Si bien en ningún caso define esta influencia como absoluta, dice que "si me preguntan si influye, la respuesta es sí".

Recalca que prácticamente todos los estudios que conoce hablan de la influencia de "los hermanos, los tíos, los abuelos... y si los hermanos son importantes, con mayor razón los padres. Creo que ni siquiera hay que ser sicólogo para ver que los padres influyen".

Respecto al costo social de ser criado por una pareja homoparental, dice que "Chile sigue siendo un país homofóbico", lo que se ve reflejado en las encuestas, donde el rechazo ha ido disminuyendo, pero sigue siendo mayoritario, y que la apertura de mente frente a estos temas todavía es limitada, "no es como la vemos en las series norteamericanas".

Según Claudia Tarud, del Instituto Ciencias de la Familia de la Universidad de Los Andes, los niños sí se ven afectados cuando son criados por una pareja del mismo sexo: "la conformación de la identidad sexual y de género necesita un referente cercano, y éste se logra en la vivencia de una relación heterosexual", según ella misma declaró a la prensa.

Coincide con esta opinión la diputada María Angélica Cristi (RN) quien dice que este tipo de familias "no es lo mejor para los niños... no estoy cuestionando el derecho de un padre homosexual a tener sus hijos" pero sí dice que no puede estar de acuerdo que los niños vivan con su padre o madre homosexual que conviva con su pareja, como fue en el caso de la jueza que perdió la custodia, reconociendo que en el del padre que la ganó se dieron otro tipo de circunstancias. También menciona el costo social que pudieran pagar los niños en una sociedad que estigmatiza a las minorías sexuales.


Mauricio Tapia, profesor de derecho de la Universidad de de Chile, dice que la legislación chilena no cuestiona el derecho de los padres a cuidar de sus hijos dependiendo de su orientación sexual. En la misma línea, Jorge Contesse, director del Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales, explica que "lo que es dañino para la formación de un niño, es crecer en un hogar en el que no hay afecto, cariño, cuidado y hay maltrato. A su juicio, estos factores no son patrimonio de personas de una misma condición sexual, esas condiciones se pueden dar en hogares de heterosexuales y homosexuales".

Lorena Fríes, abogada Master en Derecho Internacional de los Derechos Humanos de la Universidad de Oxford y presidente de Corporación Humanas, dijo que "la posibilidad de que una madre entregue la tuición a un padre gay o que asuma la tuición una madre lesbiana sobre sus hijos es perfectamente normal". Explica que en estos casos lo  importante no es la orientación sexual de los padres, sino la capacidad que tienen de dar amor y cuidarlos".

Las posturas claramente dividen a la sociedad. Por ejemplo, el tema fue tratado por Carlos Peña en una columna de El Mercurio, la que en su versión digital ha recibido a la fecha más de 250 comentarios. La misma noticia en el diario recabó 350 post. Y en la columna de Christian Vidal de La Tercera, la convocatoria de opiniones no fue menor.


Proyectos de Ley Anti Discriminación


Existe en el Congreso un proyecto de ley por la no discriminación y el contrato de unión civil entre personas del mismo sexo, el que fue presentado por los diputados Enrique Accorsi, Gabriel Ascencio, Víctor Barrueto, Patricio Hales, Antonio Leal, Osvaldo Palma, Fulvio Rossi, María Antonieta Saa, Carolina Tohá y Ximena Vidal.  

En este proyecto no se pretende equiparar la unión civil con el concepto de matrimonio, lo cual está expuesto expresamente en su redacción.

Por su parte, los senadores Adolfo Zaldívar y Eduardo Arancibia propusieron en octubre de 2003  agregar un inciso que especifique que “lo anterior no permitirá en ningún caso y bajo ninguna circunstancia, autorizar vínculo matrimonial distinto del consagrado en el artículo 102 del Código Civil”. La idea es asegurar que con la “unión civil” no se consagre un vínculo matrimonial distinto al actualmente definido en el Código Civil.

Otra moción fue presentada por el diputado Marco Enríquez-Ominami, quien va más allá, al proponer modificar el concepto mismo de matrimonio en el Código Civil. Éste actualmente se define  como "un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente". El parlamentario propone cambiar "un hombre y una mujer" por "dos personas", y eliminar "de procrear".

También el Senador Carlos Ominami presentó modificaciones al Código Civil, a la ley que crea los tribunales de familia (nº 19.968) y a la de menores (nº 16.618), donde especifica que “No se comprende dentro de las inhabilidades para ejercer el cuidado personal del menor, la orientación sexual diversa de la madre, padre o adulto que ejerza o pueda ejercer, de acuerdo con las reglas generales, este cuidado. Tampoco será causal de inhabilidad el hecho que quien detente o pueda detentar, el cuidado personal del niño mantenga o no alguna relación con otra persona de su mismo sexo, ya sea en la esfera de su vida privada o pública.”
 




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