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Interpelaciones a ministros: una facultad parlamentaria que vuelve a escena


13 de diciembre 2010

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El 1 de diciembre pasado, los jefes de bancada de los partidos de la Concertación ingresaron de manera formal las 45 firmas necesarias para concretar la interpelación a la Ministra de Vivienda Patricia Matte, que se llevará a cabo definitivamente el 20 de diciembre de 2010.

La acción tiene por objeto recabar respuestas sobre lo que la oposición considera una lentitud en el proceso de reconstrucción tras la catástrofe del 27 de febrero, además de múltiples cuestionamientos a las cifras que la cartera ha entregado, particularmente en lo que se refiere a la asignación de subsidios habitacionales para las familias damnificadas.

De acuerdo a los parlamentarios de oposición, se ha definido un cuestionario que busca ahondar en los detalles del plan de reconstrucción, qué presupuesto que ha estimado para esto, qué tipo de catastro de damnificados se está manejando y cuáles son los procedimientos internos del ministerio, entre otros puntos.

Tras la entrega de firmas de diputados, la ministra Matte criticó el uso de la herramienta de la interpelación, argumentando que se trata de un intento por parte de la Concertación de politizar la tragedia del 27 de febrero, dijo, sobre todo en consideración a que los parlamentarios de la oposición, según afirma, tienen “toda la posibilidad de estar sentados en el ministerio, preguntando, consultando”, dijo recientemente a la prensa.

Por su parte, los diputados de la Concertación justifican el recurso de la interpelación explicando que “es una forma de corregir este proceso de reconstrucción y hacerlo más transparente”, dijo a la prensa el diputado DC Juan Carlos Latorre, quien probablemente desempeñe el rol de contraparte de la ministra en la sala. “La interpelación no es para inhabilitar a nadie; es para que se explique, en base a un cuestionario de preguntas, porqué hay fallas que a nosotros nos parecen inexcusables”, agrega el jefe de bancada DC, Patricio Vallespín.

De manera oficial, el Gobierno ha buscado darle un giro positivo a la situación, señalando a través de la vocera Ena Von Baer, que el mecanismo de la interpelación representa una buena oportunidad para resaltar los buenos resultados que ha conseguido el Ministerio de Vivienda en materia de reconstrucción.

Lo siguiente será definir quién será el diputado interpelador. Además del diputado Latorre, en la prensa ha aparecido mencionado el diputado PPD Patricio Hales, especializado en estos temas e integrante de la comisión de Vivienda y Desarrollo Urbano.

La interpelación de ministros ha cobrado fuerza también en el actual escenario de recortes de personal en el sector público: La Asociación Nacional de Funcionarios de Conadi (Anfuco) ha anunciado que viajarán a Valparaíso la semana del 13 de diciembre para solicitar a las comisiones de Derechos Humanos y de Trabajo del Congreso que se interpele al ministro Cristián Larroulet en relación a los despidos en Conadi, que de acuerdo a Anfuco, llegan a más de 100.

Interpelación: Una de las tres herramientas de fiscalización del Congreso


El Congreso cuenta con tres herramientas de fiscalización al Poder Ejecutivo: las acusaciones constitucionales, las comisiones investigadoras y las interpelaciones.

La interpelación consiste en la citación a un ministro de Estado a presentarse ante la Cámara Baja, donde se le hace una serie de preguntas que debe responder acerca de materias relacionadas al ejercicio de su cargo.

De acuerdo a la actual Constitución (Artículo 52) un ministro no puede ser citado más de tres veces dentro de un año calendario, sin previo acuerdo de la mayoría absoluta de los diputados en ejercicio y su asistencia a la Cámara es obligatoria

Para concretar una interpelación, se requiere de la aprobación de un tercio de los diputados en ejercicio. Una vez concretada, supone dos obligaciones para el ministro en cuestión: primero, asistir a la sesión convocada, y segundo, responder al cuestionario de los parlamentarios.

Sin embargo, lo que informe el ministro no tiene poder vinculante ni sancionatorio, pues la ley es explícita en establecer que “en ningún caso los acuerdos u observaciones afectarán la responsabilidad política de los ministros” (Art. 33) considerando que son funcionarios de exclusiva confianza del presidente y por tanto sólo éste puede removerlos de sus cargos.

De acuerdo al reglamento, una vez finalizado el cuestionario del parlamentario interpelador, los jefes de bancadas –o aquellos que éstos designen- disponen de tres minutos cada uno para realizar precisiones sobre las materias tratadas durante el cuestionario. De los mismos tres minutos dispone el ministro interpelado, tras lo cual se da por concluida la interpelación.


El modelo de la interpelación parlamentaria en Chile


La interpelación nació en el Parlamento del Reino Unido como una figura a través de la cual los miembros de la Cámara de los Comunes interrogaban a uno de los ministros del gabinete de la Reina, estando estos últimos obligados a contestar.

El origen de la interpelación es fundamental para entender su existencia en Chile, porque se trata de una figura propia de un régimen parlamentario como el inglés, no de uno presidencialista como el de Chile.

De hecho, en nuestro país la interpelación no se existió en la mayoría de las cartas constitucionales. La constitución de 1833 representa una especie de excepción, pues si bien no la incorporaba, tras la guerra civil de 1899 se le dio al texto una interpretación parlamentaria que permitió la interpelación hasta las postrimerías de la década del 20, previo a la Constitución de 1925, donde la interpelación no existió, ni tampoco en la de 1980.

La interpelación volvió a ser incorporada en la carta fundamental recién en 2005, cuando el entonces Presidente Ricardo Lagos Escobar la incluyó en las reformas constitucionales aprobadas ese año.

Sin embargo, la interpelación de nuestra legislación actual es distinta a la del sistema inglés original: en éste último, luego de las preguntas y el cuestionamiento, se vota respecto a sus respuestas o su desempeño, lo que implica un voto de censura y eventualmente una destitución. Esto no existe en Chile.


Anteriores interpelaciones a ministros en la era Concertación


En la era de los gobiernos de la Concertación se iniciaron formalmente las interpelaciones, con la realizada en julio de 2006 al entonces ministro de Educación Martín Zilic, en medio de la tensa situación provocada por las movilizaciones estudiantiles en el marco de la llamada “Revolución Pingüina”.

Luego de ésta, se sucedieron en el estrado para ser interpelados los entonces ministros María Soledad Barría (Salud), Belisario Velasco (Interior), Francisco Vidal (Gobierno), Yasna Provoste (Educación), Carlos Maldonado (Justicia) y finalmente, en agosto de 2009, el titular de Interior, Edmundo Pérez Yoma.

 




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