Cerca de dos mil personas asistieron este domingo 9 de noviembre de 2008 a la inauguración del Memorial en honor al senador Jaime Guzmán Errázuriz (UDI), iniciativa impulsada por uno de sus amigos y compañero de partido, Pablo Longueira.
Participaron de este acto el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, el ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, el secretario general de Gobierno, Francisco Vidal, en representación de la Presidenta Michelle Bachelet.
Además asistieron el secretario del Trabajo, Osvaldo Andrade, quien fue alumno del senador en la Universidad Católica y el candidato presidencial de RN, Sebastián Piñera.
En el memorial se destaca una gran escultura de María Angélica Echavarri, la cual representa a 66 personas anónimas dibujando la forma geográfica de Chile mirando a la Virgen del cerro San Cristóbal.
Según el senador Pablo Longueira " En la escultura de bronce envejecido, Jaime Guzmán, figura protagónica, aunque no central, participa de un abrazo fraterno y de un camino incansable. Un abrazo de todos los chilenos unidos, representados en 66 figuras, que a pesar de sus diferencias, construyen finalmente todos juntos la silueta de Chile, que emerge del agua, de nuestro mar, y con una mirada solemne hacia la Virgen del Cerro San Cristóbal", expresó. "Fue un hombre de un inmenso coraje moral, al extremo que dio su vida por los principios y valores que profesaba. Fue, indiscutiblemente, un líder".
Este monumento a Jaime Guzmán se encuentra ubicado frente a la embajada de Estados Unidos, en Vitacura, y junto a él se encontrará abierta al público por lo menos durante seis meses una exposición en la que los visitantes pueden encontrar recuerdos de infancia del parlamentario, objetos, diarios de viaje, fotografías familiares y de su vida política.
Disciplina y constitucionalidad en la vida de Guzmán
Jaime Guzmán E.
El senador Jaime Guzmán Errázuriz murió a los 44 años, asesinado el 1 de abril de 1991 por miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). En su cargo en el primer Congreso conformado tras el retorno de la democracia a Chile fue reemplazado en el parlamento por Miguel Otero Lathrop (RN).
El parlamentario nació en Santiago y realizó sus estudios el Colegio de los Sagrados Corazones de Santiago, SSCC, donde siempre fue un alumno destacado y fanático del ajedrez.
Guzmán siempre fue un hombre de reconocida fe católica y de comunión diaria. Según se ha documentado posteriormente de su vida, él no pensaba ser abogado sino sacerdote, pero fue su madre Carmen Errázuriz quien insistió con las leyes.
Con sólo 16 años ingresó a Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile donde también se destacó como alumno. Fue ayudante de Teoría Política y Derecho Constitucional, más tarde recibió los premios "Monseñor Carlos Casanueva" y del Instituto de Ciencias Penales.
Durante su paso universitario fue parte del movimiento gremialista y llegó a ser presidente del centro de alumnos de la Escuela de Derecho y posteriormente fue parte del consejo superior y académico en su universidad.
En 1969 fue elegido presidente de la Juventud Alessandrista Independiente, transformándose en amigo cercano del ex Presidente de la República Jorge Alessandri Rodríguez, con quien todos los sábados tomaba el té.
Durante 1970 luchó contra el gobierno de la Unidad Popular (UP) y ya producida la llegada militar al poder se le designó como miembro del Consejo Nacional de Televisión de la Universidad Católica de Chile, asesor jurídico-político del general Augusto Pinochet y parte de la Comisión redactora de la Constitución de la República de 1980.
En materia constitucional integró la comisión asesora de las Leyes Orgánicas Constitucionales, LOC, entre 1983 y 1989, funda en 1983 la Unión Demócrata Independiente, UDI, que presidió hasta1987 y en 1989 fue elegido senador por la Séptima Circunscripción Senatorial, Región Metropolitana, período 1990-1998, integró la Comisión Permanente de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento y la de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía.
En la labor parlamentaria del senador asesinado Jaime Guzmán Errázuriz, figuran la intervención que realizó en la discusión legislativa del proyecto de reforma constitucional que otorgó un indulto general, fundamentando su posición en torno a las exclusiones al indulto, y cuestiones sobre la constitucionalidad de alguna de sus normas.
Este proyecto buscaba lograr el reencuentro del pueblo chileno, reconocer la grave crisis que afectaba al sistema carcelario, con personas recluidas en recintos poco aptos para la rehabilitación.
El proyecto de ley proponía la rebaja de dos años en sus condenas a todas las personas que, sin tener la calidad de reincidentes en delitos de la misma especie, a la fecha de vigencia de la ley se encontraban condenadas por sentencia ejecutoriadas y cumpliendo sus penas, estableciendo además, ciertas exclusiones respecto de delitos de mucha gravedad.
Otro de los proyectos que discutió Guzmán fue en discusión relativa al proyecto sobre Reforma Tributaria, fundamentando la oposición de la Unión Demócrata Independiente a la idea de legislar sobre la materia.
El objeto principal del proyecto era aumentar la recaudación tributaria con el propósito de disponer de mayores recursos fiscales tendientes a satisfacer los requerimientos sociales para los primeros 4 años del gobierno del Presidente Aylwin, conciliando el desarrollo económico con la justicia social. Este proyecto se transformó en Ley N°18.985, el 28 de Junio de 1990.
El senador participó también del trámite legislativo relativo al proyecto sobre Mideplan, argumentando la necesidad de acotar el debate parlamentario, dilatando la aprobación del proyecto. Por otra parte, centró su argumentación en el tema de la Planificación y el rol que cumple el Estado.
La iniciativa tuvo por finalidad satisfacer los requerimientos de desarrollo social de los sectores más desposeídos a través de mecanismos que aseguren una eficiente y equitativa distribución de los recursos disponibles. Para este efecto, dispone la transformación de la Oficina de Planificación Nacional, ODEPLAN, en el Ministerio de Planificación y Cooperación, crea el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), y busca canalizar los recursos provenientes de convenios de cooperación suscritos con los gobiernos de países desarrollados, en el área social, mediante la estructura jurídica administrativa de la Agencia de Cooperación Internacional. Fue publicada como Ley N°18.989, el 19 de Julio de 1990. Conozca la Historia de la Ley.
El parlamentario también participó en la discusión de la Ley N°19.048, del 13 de Febrero de 1991, que establece normas sobre Ley sobre Libertad de Expresión, apoyando la idea de legislar una mayor libertad de expresión, pero todo ello armonizando el respeto a la vida privada y a la honra de las personas.
El proyecto buscaba crear las condiciones apropiadas para el efectivo ejercicio de dicha libertad, tanto en lo que se refiere al aspecto informativo como en lo que dice relación con las opiniones que se puedan verter en los distintos medios de difusión.
Jaime Guzmán también fue parte del Proyecto de Acuerdo sobre el reconocimiento a labor de Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, que reconoció la labor efectuada por esta comisión en la contribución del reencuentro nacional.
Dentro de los análisis sobre el rol del Estado que realizó el senador en el Congreso están las referidas acerca de las declaraciones de la juventud demócrata cristiana relativas a los desafíos en materia de economía y justicia social, el senador interviene argumentando los lineamientos de su partido en torno a cual debe ser el rol socioeconómico del Estado, fijando la postura del principio de subsidiariedad, que respeta la libertad, y favorece el progreso y la justicia, no siendo legítimo al Estado, en el rol que debe cumplir en sociedad, asumir tareas que pueden llevar a cabo los particulares.
“Pocos meses compartimos el trabajo en el Senado, pero antes habíamos estado en las mismas tareas políticas fundamentales durante el gobierno de las Fuerzas Armadas y en la lucha universitaria con los muchachos de la Juventud Nacional y los gremialistas”.
“Hay una cosa que se dijo en esta acto que no es exacto, la discusión de la ley que habría originado el problema del asesinato de Jaime Guzmán no fue para absolver o dejar libre a los terroristas sino para otorgar facultades al presidente de la República para que interviniera en una hecho que estaba pendiente hace años en los tribunales de justicia”.
José Antonio Coloma: Presidente de la UDI
“Para la UDI este memorial es muy importante y no sólo para la UDI sino que para todo Chile. Es bueno que la memoria histórica de los pueblos se mantenga con las personas que han hecho un esfuerzo dentro de sus ideas por construir un país mejor, y que se les reconozca me parece una señal muy importante de la forma, del espíritu y con la alegría que se hizo”.
“Jaime fue un hombre talentoso, exigente, que no sólo fue capaz de construir espacios de entendimiento sino que fue capaz de pensar a Chile cien años más, muy generoso…creo el mejor senador que ha tenido Chile”.
Pablo Longueira: Senador de la República
“Agradezco a los dirigentes de Renovación, al presidente de la democracia cristiana Jorge Burgos, a quien los unía una amistad, también al presidente del Senado don Gabriel Valdés, son autoridades que entendieron que se necesitan acto o encuentros como estos. Ha sido una gran ceremonia”.
"Cuando se hacen estos monumentos se hacen para los servidores públicos. Me alegra que Allende, Frei, Alessandri, tenga un monumento. Los chilenos debemos aprender a convivir con nuestra diversidad, de lo contrario creo que en Chile habría un solo monumento que sería para el padre Hurtado o para los Héroes de la Patria”.
“Creo que el legado de Jaime fue su seriedad en la legislación, fue una persona muy honesta y trabajadora, y eso lo refleja cuando la UDI y él se opuso al indulto de los terroristas. Jaime lo consideraba una pésima señal para la sociedad…ojala tuviéramos legisladores con ese grado de coherencia al rechazar el indulto”.
Sebastian Piñera: Candidato presidencial y ex senador de Renovación Nacional
“Yo conocí a Jaime Guzmán hace más de cuarenta años, en los tiempos en que éramos universitarios y después me tocó ser colega con él en el primer senado, luego de que recuperamos la democracia, él tenía convicciones muy profundas, las defendía con mucho talento y fuerza. Uno en la vida debe aprender a admirar la coherencia, la misma coherencia se puede expresa con pensamientos distintos y por eso creo que los chilenos debemos dejar de dividirnos”
Carlos Bombal: Ex senador de la República
“Un gran senador, preocupado de todos los temas de Chile, un hombre muy completo, acucioso, gran conocedor de la leyes. Fue mi profesor, las clases de derecho constitucional eran verdaderamente una música, porque Jaime tenía el gran don de la pedagogía, era muy didáctico, sintético y racional. Al Senado de la República le dio mucho, corto fue su paso, pero muy marcador”.
Gabriel Valdés: Ex presidente del Senado
“A Jaime Guzmán lo recuerdo como una persona muy vecina…le voy a confesar que cuando estaba presidiendo, él estaba muerto y su sillón estaba desocupado, y en dos oportunidades lo vi, lo vi… sonriéndome y mirándome. Esto lo conté, pero ningún senador lo creyó por cierto, pero para mí fue una especie de aparición.
“Tenía una personalidad muy fuerte, yo lo quería mucho, fue un gran senador en el poco tiempo que estuvo demostró una gran habilidad dialéctica, mucha simpatía y una gran elegancia para referirse en la sala”.
Este el fundamento del voto del senador Jaime Guzmán E. en la discusión legislativa acerca de la facultad presidencial para indultar terroristas.
Su último discurso en el Congreso Pleno del 23 de Marzo de 1991:
Los parlamentarios de Unión Demócrata Independiente (UDI) asumimos eli mperativo de conciencia de rechazar el proyecto de reforma constitucional sobre el cual hoy se pronuncia el Congreso Pleno.
Durante el debate de este proyecto en ambas ramas del Congreso, la posición de nuestro partido fue expuesta en forma detenida y fundada.
Reafirmamos aquí esas intervenciones y nos remitimos a ellas para un conocimiento más completo de nuestro punto de vista.
Como entonces lo manifestamos, el proyecto en cuestión contiene algunos aspectos que nos parecen plausibles, con las salvedades y reservas que en esa ocasión señalamos.
Sin embargo, la médula de esta iniciativa radica en la atribución que se concede al Presidente de la República para indultar terroristas, por delitos de ese carácter cometidos antes del 11 de marzo de 1990.
Se mantiene así, hacia el futuro, la sabia norma de la Constitución de 1980 que excluye del indulto presidencial a quienes sean condenados por delitos terroristas. Pero se le introduce una excepción. Se permite dicho indulto, si se trata de delitos terroristas cometidos antes del 11 de marzo de 1990.
Señor Presidente:
En estos días, han entrado en vigencia diversas normas destinadas a agilizar los procesos de personas procesadas por leyes especiales, a los que algunos equivocadamente denominan “presos políticos”. Tales disposiciones incluyen importantes cambios de competencia.
Nuestro partido concurrió a aprobar esas modificaciones en ambas Cámaras, porque aun cuando los mal llamados “presos políticos’ están inculpados de graves delitos, ellos merecen -como toda persona- un juzgamiento adecuado y justo.
De consiguiente, sin necesidad de la reforma que hoy vota este Congreso Pleno, el Presidente de la República podría indultar a todos los denominados ‘presos políticos”, una vez dictadas las sentencias respectivas, salvo exclusivamente a quienes sean o resulten condenados por delitos terroristas.
La ciudadanía debe saber así que esta iniciativa tiene por objeto preciso que el Jefe del Estado también pueda indultar terroristas.
Cuando aludimos a terroristas, no formulamos ninguna apreciación subjetiva o controvertible. Nos referimos a personas condenadas judicialmente por delitos que la ley define como conductas terroristas, según el texto legal revisado y aprobado por este mismo Parlamento. Son esas las únicas personas que sin esta reforma, no podrían beneficiarse con el indulto presidencial. Para permitir tal indulto de esas personas, que objetiva e incuestionablemente son terroristas, se ha impulsado la enmienda constitucional que hoy vota este Congreso Pleno.
Esta reforma tiene así como potenciales beneficiados al grupo más peligroso de los mal llamados “presos políticos’, porque el eventual indulto de todos los demás, no requeriría en absoluto de esta modificación constitucional.
Juzgamos que lo anterior es profundamente grave e inconveniente para el país. Por eso rechazamos esta reforma.
Se pretende tranquilizar a la opinión pública, invocando la prudencia con que cabría presumir el ejercicio de esta atribución por el actual Presidente de la República. La ciudadanía no debe dejarse confundir por ese argumento, ya que él arranca de un supuesto equivocado.
Por una parte, la facultad de indultar a los referidos terroristas no se está confiriendo aquí sólo al actual Jefe del Estado, sino también a quienes le sucedan en su cargo hacia el futuro. Aquellos terroristas que no sean acreedores al referido beneficio, conforme al criterio del Presidente Aylwin, podrán ser así indultados por futuros gobernantes, cuyos criterios obviamente nadie puede adivinar.
En consecuencia, no es admisible aprobar esta reforma ponderando sólo los enfoques
o cualidades personales del actual Jefe del Estado.
Pero hay más, señor Presidente.
Consideramos que esta iniciativa representa un gigantesco error, del cual tal vez muy pronto tendrán que arrepentirse los propios sectores que hoy la están aprobando.
En efecto, si el actual Presidente de la República ejerce esta atribución en forma más restrictiva que lo comprometido en el programa de la Concertación, no indultando a terroristas que conforme a dicho documento deberían ser indultados, se generará una explicable presión de los grupos más extremos que apoyaron a don Patricio Aylwin corno candidato presidencial. Los efectos de esas presiones, que pueden ser sangrientas, aparte de dañar a los afectados por ellas, no perjudicarán sólo al Gobierno, sino al país entero.
Por el contrario, si el actual Jefe del Estado se atiene al programa de la Concertación, otorgando el indulto con la amplitud establecida en su texto, quienes desde la oposición han contribuido a posibilitar la aprobación de esta reforma, no podrán eximirse de su propia responsabilidad respecto de tales indultos.
Cualquier intento por desligarse de esa responsabilidad pretendiendo circunscribirla únicamente en el Jefe del Estado, les sería replicado con la evidencia de que nadie podía dejar de prever que la facultad que hoy se otorgue al Presidente de la República se ejercería ciñéndose al programa que lo llevó a la Primera Magistratura de la Nación.
Desde otra perspectiva, el año transcurrido desde marzo de 1990, nos demuestra, en forma tan elocuente como dramática, que la amenaza terrorista sigue vigente. La creencia de que el advenimiento de la plenitud democrática haría desistir a los terroristas de sus desquiciados afanes se ha visto crudamente contradicha por los hechos.
Más aún, muchas de las personas que podrían ser beneficiadas por esta enmienda constitucional, están vinculadas a las mismas agrupaciones que hoy continúan ejecutando y reivindicando crímenes o atentados terroristas, como el Frente Lautaro o el Frente Manuel Rodríguez.
El desafiante recrudecimiento del terrorismo se ve actualmente agudizado por el incremento de la delincuencia común, que también inquieta con creciente angustia a los chilenos. Los vasos comunicantes entre el terrorismo y la delincuencia común son suficientemente conocidos, como para perfilar las reales dimensiones de tan delicado problema.
Estamos convencidos que la ciudadanía observa con desconcierto y estupor que, en este preciso momento, el actual Congreso Pleno se reúna para ratificar -como la primera reforma constitucional que aprueba- una enmienda que permite el indulto Presidencial de terroristas.
Nuestro partido ha contribuido en este Congreso a muchas iniciativas tendientes a la reconciliación entre los chilenos. El país puede estar cierto de que continuaremos haciéndolo, teniendo siempre presente que tan noble objetivo requiere una adecuada ecuación entre la generosidad y el realismo.
La reconciliación nacional exige especial acierto, tino y equilibrio en los instrumentos que se diseñen para lograrla. Consideramos que esta enmienda constitucional no cumple con esos requisitos, porque ningún paso tenderá efectivamente a dicha reconciliación, si él pone en peligro la seguridad de las personas o la paz social.
Señor Presidente:
Votamos en contra de esta reforma constitucional, porque somos contrarios a que personas condenadas por delitos terroristas, puedan ser indultados por la sola voluntad del Presidente de la República, cualquiera que ésta sea.
Votamos en contra de esta reforma constitucional, porque tanto en la campaña electoral de 1989 como hoy, discrepamos del programa de la Concertación en materia de indultos. No podríamos sentirnos actuando de modo consecuente con ello, si concurriéramos a ampliar ahora el ámbito del indulto presidencial.
Votamos en contra de esta reforma constitucional, porque nos parece que ella envuelve una pésima e incomprensible señal para el país, cuando el recrudecimiento terrorista y de la delincuencia común, reclama una actitud particularmente firme, y sin equívocos, de todas las autoridades públicas ante tan seria amenaza.