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Los jóvenes y su compromiso con la política


27 de noviembre 2008

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Según las últimas cifras del Servicio Electoral, correspondientes a julio de 2008, un total de 8.110.265 chilenos están inscritos hoy día en los registros electorales, de los cuales sólo 654.639 corresponden a jóvenes entre 18 y 29 años. Cifras que reflejan crudamente el desapego de dicho grupo etáreo con los procesos políticos.

Sin embargo, sabido es que también existe otro porcentaje de jóvenes que no sólo está interesado en participar de los temas públicos, sino además en motivar a otros jóvenes a sumarse o formar parte de las grandes decisiones del país.

Desde universidades, centros de estudio y organizaciones sociales, estos líderes del Bicentenario buscan formar nuevas generaciones opinantes, participativas y comprometidas con el desarrollo de Chile.

Instituciones tan alejadas de lo político como la fundación Un Techo Para Chile, también han servido para fomentar entre sus jóvenes voluntarios el interés por proyectar el trabajo que realizan con los más necesitados, instándolos a plasmar sus intereses en la propuesta de nuevas políticas públicas en beneficio de los más pobres.

“Nuestro discurso oficial es promover la participación política todo el tiempo”, comenta el director social general de la organización, Sebastián Bowen, quien explica gracias a seminarios y actividades de reflexión en los mismos campamentos de trabajo, han logrado que algunos voluntarios se interesen en participar en centros de estudiantes o federaciones de sus respectivas universidades.

“Ahí es donde las ONG también tenemos que ser responsables. No se trata sólo del sistema de inscripciones electorales, sino también de que los jóvenes vayan entendiendo que todos estos movimientos de voluntariado o cualquier movimiento ciudadano que surja no puede pecar de ingenuo, porque detrás de toda acción pública tiene que haber una visión de país”, dice Bowen.

Y aunque asume que los mismos jóvenes deben tomar el compromiso de preocuparse por los grandes problemas del país, también sostiene que “los referentes políticos tienen que ser capaces de acercarse a la juventud. Yo lo veo con los cabros que están en Un Techo para Chile, el gran problema es que no conocemos la política; nos interesan mucho los temas públicos, pero no conocemos la política”.

 

¿Qué pasa en las universidades?


La realidad al interior de las universidades no siempre dista mucho de lo que ocurre a nivel de política nacional. Así al menos lo cree el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, José Piña, quien explica el fenómeno.

“En general, la gente no participa ni siquiera de la política universitaria. Se ve bastante alejada y cuando uno les pregunta por qué no participan, dicen simplemente que no les interesa”, reveló.

“Yo creo que el problema está en que incluso en la política universitaria, los dirigentes no saben llegar a las personas. Están más preocupados de ganar votos que de ganar corazones y ese es el problema”, asegura.

Aunque al mismo tiempo, sostiene que la idea es no bajar los brazos frente al desinterés y no sólo existe un proyecto en curso para fomentar la inscripción en los registros electorales desde la federación, sino también están impulsando una campaña de acercamiento con los centros de estudiantes con muy buenos resultados.

“Este año aumentaron las votaciones para la federación de estudiantes; para los centros de alumnos ya no se presenta una sola lista, como estaba pasando hace un par de años, entonces la gente se está motivando a participar. El gran desafío que tienen los líderes hoy en día es romper con la apatía que tiene la gente en cualquier ámbito”, subraya.

A juicio de Camila Romero, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica del Norte, “cuando a los jóvenes se les dan espacios para participar, sí participan. Por eso creo que es super importante la inscripción automática”.

Para sustentar su visión del problema, la dirigente argumenta que “cuando estamos en periodos de movilizaciones, los consejos de presidentes se llenan de gente, no sólo dirigentes y eso demuestra que sí están interesados en participar, pero que necesitan los espacios para hacerlo. En la política tradicional no están los espacios y por eso los jóvenes no participan”.

Al igual que sus compañeros del sur, Romero detalla que como federación ya hicieron una campaña de inscripción en los registros electorales, la que se repetirá para las elecciones presidenciales.

“Cuando nos presentamos a la federación, nuestro programa apuntaba a la participación del estudiante, no sólo al interior de la universidad, sino también en el ámbito social y eso involucra a la política. Por eso creamos la figura de los consejeros de federación, que nos apoyarán en temas específicos como medio ambiente, bienestar social, deportes y cultura, y de esta forma se genera más participación y la conciencia de que todos somos importantes para construir un proyecto”.

 


El trabajo de los think tanks


“Escuela Generación Bicentenario” es el nombre del programa que hace 12 años viene desarrollando la Fundación Chile 21, con el objetivo de formar nuevos líderes políticos para que se inserten en el ámbito público.

Cerca de 500 jóvenes han sido parte de esta experiencia y según cuentan con orgullo en dicho centro de estudios, muchos de ellos hoy se encuentran ejerciendo labores en puestos relevantes del aparato del Estado.

“Se han hecho escuelas nacionales y escuelas regionales. Es una instancia de formación política, pero con un componente académico y de contenido super potente”, detalla la socióloga Loreto Maza, una de las encargadas del programa.

Temáticas como partidos políticos, desarrollo económico, gobierno transparente y gestión local son algunos de los tópicos sobre los que aprenden jóvenes de entre 18 y 29 años, quienes tuvieron una concurrencia masiva a estas jornadas hasta el presente año, cuando por primera vez se constató una baja considerable en el nivel de participantes, lo que es atribuido por Maza al fenómeno generalizado de distanciamento de los jóvenes y la política.

“Yo creo que por primera vez la escuela ha sido permeada por la realidad política nacional. Esto ha significado que nosotros nos estemos replanteando los objetivos de la escuela, tanto en contenidos como en orientación. Vamos a hacer focus group con jóvenes políticos para saber cuál son sus necesidades de formación, qué es lo que quieren y por qué ha bajado la participación”, sostuvo.

Un trabajo constante que no termina, tal como ha ocurrido hace 12 años también en otro think tank: el Instituto Libertad y Desarrollo. Allí, la directora del "Programa Estudiantes", Cristina Cortés, explica en qué consiste el trabajo de formación en políticas públicas que realizan en forma permanente.

“Tenemos una serie de actividades de formación durante el año, ciclos sobre diversas temáticas donde los jóvenes pasan por una docena de charlas”, señala. Además, el año pasado se dio inicio a un proyecto denominado “Universidad de Verano”, que a punta directamente a la formación de liderazgos en políticas públicas.

“Nosotros pensamos que los jóvenes tienen que aprender a analizar las políticas públicas y proponer otras nuevas, tener opinión antes de entrar de lleno en la actividad política”, destaca Cortés.

“A través de todos nuestros programas, nosotros vemos que los jóvenes que aquí participan después se presentan como candidatos en federaciones de estudiantes en universidades y a cargos un poco más políticos, si se quiere. Es decir, en algo estamos contribuyendo para la formación de estas personas”, añadió.

 


Desazón en la Comisión de Juventud de la Cámara


La diputada Ximena Valcarce (RN) es una de las integrantes de la Comisión Especial de la Juventud de la Cámara de Diputados, la que según ella misma revela no ha podido desarrollar plenamente su misión de generar una legislación acorde a las necesidades de la población joven.

“Ha sido una dificultad porque pese a que está conformada por 13 diputados, somos siempre los mismos los que asistimos, no ha habido mayor interés. Ha sido una tarea titánica. Con la diputada Karla Rubilar (RN) propusimos dos veces salidas a regiones para conocer la problemática de los jóvenes y realizar foros con la colaboración del Injuv, pero lamentablemente, en la misma Cámara de Diputados no nos apoyaron”, acusó.

La parlamentaria manifestó su preocupación por lo que, a su juicio, refleja un desinterés general de los jóvenes por participar en instancias en que pueden hacer saber sus opiniones: “No es sólo un problema de participación en elecciones políticas como las municipales o las presidenciales, sino que también en procesos eleccionarios como los universitarios, donde se están tratando temas directamente relacionados con lo que están haciendo que es estudiar, y en que tampoco se ve una mayor participación. Entonces, no sólo debemos ver por qué no participan en política, sino también preocuparnos en qué quieren hacer los jóvenes”.

Como posibles soluciones a esta problemática, otro de los integrantes de la Comisión de la Juventud, el diputado Marcos Espinosa (PRSD) dice que no basta con avanzar en el proyecto de ley de inscripción automática y voto voluntario –muy necesario a su entender-, sino que se requiere además “incentivar a los jóvenes desde el punto de vista intelectual y emocional, en la construcción del futuro de la sociedad chilena”.

Por tal motivo, instó a volver a incluir en los contenidos obligatorios de la enseñanza media y básica, la educación cívica.

“Ahí los jóvenes tendrían mayor posibilidad de acceder, a través de contenidos formales, a mayor información sobre la cosa pública. Porque una cosa super natural es que uno tienda a despreciar lo que desconoce y este sería un buen mecanismo para que los jóvenes se acerquen a la política, a través del entendimiento”, concluyó.

Por José Luis Riffo M.




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