<p align="justify"><span>Su carácter de “reservada” le ha otorgado a esta ley un aura de secretismo que no ha ayudado a restarle controversia en los últimos años, no sólo porque el dinero es utilizado para financiar las compras militares de las Fuerzas Armadas, sino además porque <strong>estos fondos no se rigen por las normas sobre manejo de recursos fiscales vigentes,</strong> sino por normas de excepción que permiten tomar créditos y no entregar información sobre las deudas.</span></p>
<p align="justify"><span>Estas normas excepcionales le confieren cierta libertad de acción a la Defensa Nacional para la compra de armamentos, que no es bien vista por algunos sectores.</span></p>
<p align="justify"><span>Empezando</span> por el hecho que este gasto militar <strong>no se somete a la discusión del Congreso, como ocurre con todo el resto del Presupuesto de la Nación cada año, </strong>y tampoco las inversiones realizadas por las Fuerzas Armadas son analizadas posteriormente por los parlamentarios. Sólo son analizadas administrativamente por la <a target="_blank" href="http://www.contraloria.cl">Contraloría General de la República</a>, pero ésta tampoco puede pronunciarse sobre la materia.</p>
<p align="justify">Pero en el fondo, lo que más se discute es precisamente que la mayor o menor compra de armamento varíe según el precio del cobre, ya que <strong>esta dependencia genera que el gasto militar pueda alejarse desproporcionadamente de la realidad</strong>, tanto en exceso como en déficit.</p>
<p align="justify">Es decir, en una época en que el metal rojo ha alcanzado los precios más altos de su historia, como ha ocurrido en los últimos años, el consiguiente gasto militar puede ser más elevado del que realmente necesite el país o viceversa.</p>