Testimonio: “Yo, jugadora” |
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Testimonio: “Yo, jugadora”
por rherranz
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Última modificación
30/04/2009 17:57
Testimonio: “Yo, jugadora”
Cecilia ha vivido toda su vida cerca del casino de Viña del Mar. Viuda y madre de tres hijos, adoptó el hobby de sus amigas, todas de buena situación económica, quienes todos los viernes asisten al casino. Ella cuenta que comenzó a disfrutar de los tragamonedas y las cartas, y poco a poco comenzaron a desarrollar tácticas como llegar aproximadamente a las 2 de la mañana cuando éstas estuvieran cargadas, “teníamos máquinas regalonas, sabíamos a qué hora era mejor irse al Casino, dormíamos siesta los días en que íbamos porque en la madrugada estaríamos ocupadas y no era bueno andar con sueño. Ni siquiera nos tomábamos un traguito para recrearnos, sólo nos dedicábamos a jugar”, cuenta Cecilia. Para Cecilia lo que era algo esporádico se trasformó en algo recurrente, lo que la llevó a vender su auto, algunas joyas que poseía y por último recurrió a prestamistas. “Fueron tantas las deudas en dinero que fui teniendo, que empecé a vender las cosas de la casa, mi autito y perdí la casa en que vivía… ahora estoy arrendando y lo poco y nada que me queda es lo que me quedó de la casa, luego de pagar las deudas”. Según los estudios de la ludopatía de la OMS, el jugador se inicia en una situación social determinada, sea con amigos, familiares o compañeros de trabajo, se puede proponer apostar de manera puntual a la máquina, ir a celebrar un aniversario o cualquier evento festivo al bingo o al casino, seguir con un modelo de tradición familiar o social. “Al principio iba con mis amigas, pero cuando empecé a tener poco dinero para ir, mis amigas dejaron de invitarme, al principio más de alguna me pasaba plata para la noche con el compromiso de devolvérsela después, pero no siempre ganaba en el casino y empecé a quedar debiendo. Esto me llevó a distanciarme de mi grupo de siempre, que nos conocíamos desde el colegio. Este tema puede destruir cualquier tipo de vínculo, yo creí que esto nunca se me escaparía de las manos, pero no fue así”, se lamenta. |
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