¿Cuánto costó el sistema operativo que usa en su computador? ¿Cuánto tuvo que pagar su empresa para que pudiera usar el procesador de texto con el que escribe sus informes o investigaciones? ¿Por qué pagar por este tipo de software cuando hay opciones gratuitas y altamente funcionales?
Esto es lo que existe en el mundo del software libre y por el otro lado, en el software de propietario, cada uno con partidarios y detractores de cada lado. Dinero, política, libertad, seguridad, confiabilidad, todo se suma en una ecuación que decide quién y a qué costo nos proporcionará las herramientas para el trabajo día a día. Incluso el Estado se ha interesado cada vez más en este tema como se demuestra en un estudio presentado sobre su presencia en organizaciones gubernamentales.
Lo más probable es que usted conozca Microsoft Office, usualmente llamado “Office”, que incluye un procesador de texto (“Word”), planilla de cálculo (“Excel”) y una herramienta para hacer presentaciones (“Power Point”)´, entre otras aplicaciones.
Pues también hay otro “Office” llamado “Open Office” que incluye características similares a las del que ofrece Microsoft. Y lo puede bajar gratis de manera totalmente legal.
Otro ejemplo de software libre es Linux, que se ha ido posicionando como competencia de Windows, de Microsoft, que es el sistema operativo más usado en el mundo y que se ha transformado en un estándar de facto en el mercado.
Linux, que es una opción a Windows, se puede descargar gratuitamente desde Internet, y de manera totalmente legal. Tiene ventajas y desventajas. La principal ventaja es el costo de compra (cero, aunque hay empresas que cobran por conceptos de distribución, manuales, entre otros) y las principales desventajas son, en primera instancia, que es incompatible con el software más usado y no todo el mundo sabe utilizarlo.
Uno podría preguntarse por qué no tienen más éxito, cuál es el truco que no permite que este tipo de software “gratuito” se más usado aun que los pagados. La respuesta es que existen varios factores que influyen en la decisión de optar por uno u otro software, y el costo de compra de un programa es sólo una de ellas.
El software libre ha encontrado alero y difusión en la “Free Software Foundation”, creada por Richard Stallman en 1985, en un intento por proteger el espíritu de cooperación de los primeros tiempos de la informática.
En un principio, la fundación se dedicaba a pagar a programadores para que desarrollaran aplicaciones libres.
Como ahora ya hay empresas que se dedican a eso, han asumido la tarea de difundir los valores (éticos, sociales y monetarios) del software libre.
Costo total de propiedad
Cuando una empresa o una persona compran un software, requiere un tiempo para aprender a usarlo. Entre más nuevo es el software, hay más posibilidades de que no sea conocido por los usuarios, por lo que se tendrá que gastar recursos en aprender a manejarlo. A veces puede ser necesario pagar a una empresa externa para que enseñe a los usuarios. Como sea, ese tiempo donde se deja de trabajar para aprender, es un costo que no siempre se ve a primera vista, pero que las empresas conocen y evalúan, y que los usuarios comunes aplican inconscientemente cuando optan por lo conocido… las pocas veces que tienen la opción de optar porque muchas aplicaciones informáticas vienen por defecto en la mayor parte de los computadores.
Otro costo, además del de capacitación, es el de mantenimiento y soporte: ¿quién me puede ayudar cuando hay problemas? ¿Necesito un antivirus especial? ¿Es fácil de instalar o necesito que lo haga una empresa externa? Un software muy usado tendrá un amplio mercado de personas que podrán ofrecer el servicio, lo que abarata los costos.
¿Software libre o propietario?
El precio no es lo único que influye en la elección de un software. Hay otros factores que hacen que el software propietario mantenga su sitial como más usado en muchos campos.
-Confianza: los nuevos usuarios se sienten confiados en que lo que usa la mayoría también será bueno para ellos. Los jefes de tecnología de una empresa pueden justificar sus inversiones con que compran un producto que está reconocido por el mercado. En caso de fallas no serán acusados de “experimentar” con un producto nuevo en vez de trabajar con una marca reconocida.
-Soporte: como hay muchas personas e instituciones que usan buena parte del software propietario (como es el caso de Windows), ya hay mucho conocimiento y experiencia en el mercado sobre cómo usarlo y resolver los problemas que se puedan presentar: No sólo puede ser más barato sino que resulta más simple encontrar rápidamente a alguien en caso de problemas.
-Responsables: El software propietario depende de empresas conocidas que se comprometen a dar soporte y continuidad a una línea de productos. En el caso del software libre, si bien existen empresas que se dedican a explotarlo y comprometerse a dar soporte y seguir desarrollando productos compatibles, éstas dependen en gran medida de una comunidad de voluntarios que potencialmente podría desinteresarse del tema y dejar el software a la deriva. (Aunque claro, por otro lado una empresa privada siempre puede quebrar).
-Independencia: Si una empresa compra software propietario, dependerá del desarrollo o la voluntad de una empresa externa para las mejoras. Si adquiere software libre, tendrá a su disposición el código fuente para hacer los cambios que requiera, o para encargar adaptaciones del tipo que le interese a la institución. Una empresa pierde capacidad de negociación cuando tiene un único proveedor para que le resuelva sus problemas informáticos.
-Apego a estándares: el software libre tiende a seguir los estándares abiertos, lo que facilita la interacción entre programas y cambios en futuras versiones. Una empresa con software propietario no necesariamente seguirá esos estándares, colocando en duda su compatibilidad con otros programas (lo cual muchas veces sirve a la empresa para mantener una situación de dominio porque encierra al usuario dentro de su propio grupo de aplicaciones).
-Transparencia y seguridad: el software libre implica que todos conocen lo que hay detrás de un programa, lo que hace cualquiera con los conocimientos técnicos necesarios pueda enterarse de posibles fallas de seguridad del mismo. Por otro lado, esta misma transparencia ayuda a que la comunidad de desarrolladores que está detrás de la herramienta reaccione rápidamente y arregle el problema.
En el lado del software propietario no existe esa transparencia, lo que en primera instancia haría que las fallas no sean conocidas. Pero quienes descubran los “bugs” (como se llama a los errores en informática) pueden hacerlo antes que la empresa dueña del software, o antes de que la solución sea desarrollada.. y aprovecharse de ellos. Por ejemplo, un navegador con un agujero de seguridad puede hacer que su computador sea susceptible a daños si navega por sitios considerados peligrosos.
-Costo de migración: cambiar a una plataforma de software libre no sólo implica capacitación, sino también un trabajo que asegure que la información que estaba pensada para una plataforma específica pueda ser usada en otra nueva. Esto incluye desde bases de datos hasta documentos de texto.
Nótese que la palabra “free” no se refiere necesariamente a gratis, sino a “libre”, es decir, que este software no necesariamente es gratuito, aunque generalmente es y gran parte están disponibles en internet.
Los costos de venta normalmente son por ítems como soporte, capacitación, manuales, distribución, etc.
El software libre (“Free Software”) es un tipo de programa informático (como el sistema operativo de su computador o un procesador de texto) que es desarrollado por una comunidad de usuarios alrededor del mundo, casi siempre de manera gratuita.
Para que un software sea libre, su licencia de uso debe permitir que:
Se puedan hacer las copias que se quiera, y distribuirlas de manera gratuita o remunerada.
Instalarlo en uno o en mil computadores, o regalarlas en la calle.
Se le puede dar el uso que se quiera (no hay restricciones como “este software no podrá usarse en impresoras de tal marca o en tal empresa porque ellos son mi competencia”).
Hay autorización legal para estudiarlo por dentro y mejorarlo para cualquier fin, y hacer públicos los cambios o mejoras. Para esto, cuando se entrega un software libre, se debe permitir acceso a su código fuente, que es el que originalmente permitió generar el programa final.
La idea de este tipo de movimiento, con miles de adeptos alrededor del mundo y que se ha transformado en una fuerza económica importante, tal como lo declara Thomas L. Friedman en su libro “El mundo es plano”, es defender el espíritu de comunidad y colaboración que dominaba al comunidad informática hasta fines de los 70, cuando empezó a crecer la industria de software.
Las licencias
Código fuente: cuando se ejecuta un programa en un computador, normalmente la máquina trabaja con lo que se llama “binario”, el que funciona pero no puede modificarse ni estudiarse de manera libre.
El código fuente son las instrucciones que permiten crear este binario, y modificarlo permite crear nuevos binarios con diferentes características.
Por ejemplo, una modificación al código fuente de un programa para comprar y vender podría hacer que en vez de manejar dólares manejara pesos, o incluso ambos. Éste es el tipo de cambios que quiere posibilitar la comunidad open source.
En algunos casos se puede aplicar ingeniería inversa para poder modificar código binario, pero esto requiere mucho esfuerzo y no siempre se puede lograr.
Además aunque a veces se logra, normalmente es ilegal en el software propietario.
Si bien hay distintos tipos de licencias que permiten ocupar (y modificar el software libre), éstas se clasifican en dos tipos:
Con copyleft
El usuario puede hacer las modificaciones que quiera, pero el producto final tiene que estar liberado bajo las mismas reglas: es decir, todo el mundo tiene derecho a acceder al nuevo código fuente modificado.
Como muestra de este tipo de licencias están la GNU Public License (GPL) administrada por la FSF de Richard Stallman.
Sin copyleft
No hay obligación de que el resultado final sea 100% software libre. Sería el caso de un programa para manejar servidores que se usarán para manejar transacciones bancarias. Aquí se puede tomar un software libre (que se puede modificar) pero con una licencia sin copyleft.
Así, no hay obligación de revelar el nuevo código, especialmente la parte del programa que maneja la encriptación de los números de tarjeta de crédito, por ejemplo.
Un ejemplo de este tipo de licencia es el BSD (Berkeley Software Distribution) y la MIT License.
¿Es confiable el software libre? ¿Dónde está el negocio?
Ciertamente hay una filosofía y valores detrás del movimiento de Software Libre, pero esto no es incompatible con vivir de este tipo de desarrollos para sus seguidores.
Hay empresas que viven de software libre, como Red Hat, especializada en el sistema operativo Linux y que vive tanto de la distribución del software como de la implementación de soluciones informáticas relacionadas.
Por otro lado, hay comunidades que recaudan fondos de las donaciones, mientras que los líderes de proyectos reciben dinero de sus trabajos individuales o desarrollos para otras empresas, donde muchas veces es bien pagada la experiencia de pertenecer o liderar una comunidad de desarrollo de software libre.
Muchas veces los jefes de tecnologías tienen temor de confiar en un desarrollo informático basado en voluntarios: ¿Qué pasa cuando la gente pierda el interés, quién responderá y me dará apoyo cuando requiera una actualización o solucionar un problema si el proyecto open source en que estoy confiando muere?
Si bien cada caso es diferente, en la práctica el movimiento Free Software no ha hecho sino crecer, y muchas veces las comunidades más que desintegrarse por falta de interés, crecen tanto que empiezan a surgir ramas que dirigen el desarrollo de un programa hacia una u otra dirección.
Conocidas en el mundo informático son las diferentes versiones de Linux, las que esencialmente son compatibles entre sí (como Ubuntu orientado a usuarios sin mucha experiencia, o Debian, para los más avanzados).
Otro ejemplo es el caso de los administradores de contenido (CMS) usados para subir contenidos en los sitios web de manera sencilla. Un caso es el de Joomla, que es la rama más exitosa de Mambo, ambos proyectos bastante saludables.
No podemos dejar de mencionar a Plone, plataforma que usa la Biblioteca del Congreso Nacional como administrador de contenidos y que soporta el sitio web en que usted lee este reportaje.
Ejemplos de software comercial y sus contrapartidas del mundo "Free Software"
Según un estudio del gobierno, en el Estado de Chile, el nivel de penetración del Software Libre es bajo, y radica básicamente en aplicaciones ocupadas por informáticos (bases de datos), mientras que las aplicaciones de escritorio se mantienen fundamentalmente con software comercial.
Generalmente el Estado opta por desarrollos de tipo comercial porque la migración implica costos de capacitación y los responsables de la toma de decisiones sienten que puedan contar con un soporte profesional garantizado.
Y es que la capacitación puede llegar a alcanzar a 2/3 del costo total de la migración, según la experiencia que el estudio pudo recoger de Alemania.
Sin embargo, cerca de un 1/3 de las instituciones gubernamentales chilenas tienen incluidos en sus planes de desarrollo informático la implementación de herramientas de software libre.
Casos de implementación de software libre en Chile
En 2002 la Dirección de Aduanas de Chile tenía varios problemas: había diferentes sistemas operativos y suites operando, alta dependencia de fuentes y almacenamiento de datos en diferentes formatos, lo que complicaba desarrollar aplicaciones que explotaran todas las potencialidades.
En este caso se optó por soluciones basadas en Linux, porque salía mucho más barato administrar remotamente los equipos que usando herramientas comerciales, además de la diferencia en costos de licencias. El principal problema fue que el costo total de propiedad no incluyó la capacitación de usuarios, lo que generó además una percepción negativa frente a cualquier inconveniente porque no se hizo la adecuada gestión al cambio.
Así, mientras en el lado de los servidores y redes la migración fue un éxito, los usuarios finales volvieron a usar sistemas propietarios (Windows). Aunque la percepción fue la de un sistema que fracasó, en la práctica se logró un 60% de ahorro en el costo total de propiedad, y quedaron dos experiencias remarcables:
● No subestimar la percepción de los usuarios y realizar un programa de gestión del cambio que incluya capacitación en el nuevo ambiente.
● Es importante apoyar proyectos de innovación como este tipo de cambios a fin de evaluar nuevas formas de hacer las cosas, como agregar variables que puedan ser interesantes para otros casos. Las conclusiones pueden ser aplicadas más adelante a otros organismos gubernamentales.
En 2004, en la Biblioteca del Congreso Nacional, una nueva jefatura informática, apoyada fuertemente por la dirección, estableció una serie de criterios para apoyar el cumplimiento de sus tareas:
Estricto apego a estándares abiertos: para cumplir con su rol de gestionar la
memoria legislativa de Chile, la BCN utiliza estándares abiertos cuando sea posible.
Velar por la Seguridad y Transparencia: Optan por software libre para poder certificar el funcionamiento del mismo software, lo que es difícil de lograr con software propietario.
El sitio web de la BCN está construido en base a Plone, el que cumple con estos criterios, además de ser una solución mucho más barata que sus contrapartes comerciales. Sin embargo, en caso de que una solución de comercial cumpliera con estos criterios de mejor manera, no habría ningún problema por parte de la institución en elegirla llegado el momento.
El caso de la Superintendencia de Pensiones es interesante. Desde el año 1987 (cuando eran la Superintendencia de Administradores de Fondos de Pensiones) ha aplicado una política de apego a los estándares y de tratar de escoger soluciones que no colocaran en riesgo la confiabilidad, estabilidad y eficiencia.
Por esos años la elección iba por diferentes variantes de Unix, que si bien no Software Libre, sí tuvo que ver con muchos de sus desarrollos.
Actualmente usan Linux como sistema operativo y PostgreSQL (Free Software) comobase de datos. Destaca que ellos sólo usan instrucciones estándar, a pesar de que PostgreeSQL permite aplicar otras que optimizan su trabajo.
La idea es que no haya problemas para migrar de plataforma en el futuro. De todas maneras, tampoco mantienen sistemas comerciales en los computadores de escritorio, especialmente Microsoft Office. Y esta política de independencia se mantiene incluso en el hardware, el que es arrendado, disponiéndose una renovación periódica del mismo.