Los tres últimos gobiernos se han preocupado por implantar en Chile el uso generalizado de tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Primero Eduardo Frei creó el Comité de Modernización del Estado. Luego, Ricardo Lagos instauró la Agenda Digital 2004-2006, que planteó 34 propuestas para cerrar la brecha digital como facilitar la compra de PCs y banda ancha, alfabetizar digitalmente a la población y poner servicios públicos en Internet.
Sus líneas de acción son la política tecnológica; es decir, el diseño de políticas públicas para temas como medios de pago electrónico y la privacidad de los datos personales; el desarrollo de la industria TIC, que busca aumentar la competitividad del sector, y la llamada “Agenda Digital 2.0”, que para 2010 debe generar impactos económicos y sociales en educación, productividad, gobierno y participación ciudadana.
Según el último estudio del Foro Económico Mundial (FEM) sobre competitividad tecnológica, Chile se ubica en el sitio 31 de 122 países analizados. En esa lista somos el país más aventajado de la región, seguido por México en el puesto 49. Chile tiene el 11º lugar en la categoría de Gobierno, 21º en el área de negocios y 46º en uso particular.
A fines de junio, el Comité de Ministros para el Desarrollo Digital entregó su evaluación de la agenda digital 2004-2006:
La Campaña Nacional de Alfabetización Digital instruyó a 670 mil personas (la meta era de medio millón), con lo que el Gobierno estima que el 20% de la población chilena ya tiene conocimientos en tecnologías de la información y la comunicación (TIC).
El proyecto Enlaces logró que en las escuelas hubiera un computador por cada 30 alumnos y el 76% de los estudiantes con matrícula subvencionada disfrutara de banda ancha.
El programa “Mi primer PC”, mediante el cual se ponían a la venta PCs a precios bajos, llegó en agosto de 2005 a 75 mil familias en lugar de las 20 mil inicialmente proyectadas.
El sector público ya cuenta con 350 trámites que se pueden realizar online, como la declaración del impuesto a la renta, pago de IVA y obtención de certificados del Registro Civil, entre otros. ChileCompra, el portal de compras y contrataciones del Estado, incluso recibió el premio ExcelGOB, que destaca aquellas soluciones que han contribuido al acceso de la información pública.
Otros estudios también dan cuenta del panorama chileno. Según un documento de Everis y la CELA-IESE Business School publicado en 2006, nuestro país tiene el indicador de la sociedad de la información más alto entre Argentina, Brasil y México. Tenemos 201 computadores, 654 celulares (mismo nivel que EE.UU.) y 294 usuarios de Internet por cada mil habitantes. Según el Informe Nacional Desarrollo Humano 2006, entre 1989 y 2004 el stock de computadores creció 27 veces, los usuarios de Internet crecieron entre 1997 y 2004 de 250 mil a 4,8 millones, y el 50% de los chilenos se siente de alguna manera parte de las TIC.
Sin embargo, aún hay trabajo por hacer. Viendo en detalle el mencionado estudio del FEM, nuestra ubicación en rankings por área es dispar: mientras que en la categoría “Eficacia del Gobierno” estamos en cuarto lugar mundial, un estudio del Ministerio de Economía de 2006 reveló que un 76% de las empresas tienen computador y que un 75% accede de alguna manera a Internet, pero que casi el 63% sólo usa las TIC en actividades básicas (planillas de cálculo, correo electrónico y procesador de texto) y sólo el 2,6% la usa en producción de la empresa.
Una de las áreas críticas del desarrollo digital es la educación, específicamente el acceso de los estudiantes a las TIC y la capacitación de los profesores, para crear desde el principio generaciones alfabetizadas digitalmente y contribuir así a un temprano cierre de la brecha digital. Esto es, la diferencia entre las personas que conocen, acceden y utilizan la tecnología y las que están excluidas de ese mundo.
Parte importante de esta tarea la han asumido en conjunto el proyecto Enlaces y los portales Educarchile y Biblioredes. El primero proveyendo infraestructura a las escuelas, y los segundos, ocupándose de poner en la red contenidos ciudadanos y de los programas educativos chilenos.
Enlaces ya ha dotado de tecnología a más de 9.900 escuelas y liceos, y capacitado a más de 100 mil profesores de establecimientos subvencionados. En este momento la entidad apunta al proyecto “Enlaces al Bicentenario”, cuya meta para 2010 es instalar 220 mil computadores más para lograr una tasa de 10 alumnos por PC.
Sin embargo, la brecha no se cierra sólo con más aparatos, también hay que aprovecharlos para poner a mano los contenidos educativos, como lo explica José Weinstein, Director Ejecutivo de Educarchile. “Lo que existía en Chile eran establecimientos con computadores y profesores capacitados con Internet, pero esos profesores se encontraban con que en Internet no había contenidos con qué trabajar, y de eso nos encargamos nosotros”.
Didier de Saint Pierre Sarrut, director de Enlaces, también da importancia al uso de la tecnología que se hace accesible. Afirma que hay que pasar de llevar la tecnología a las escuelas y enseñar un uso simple de ellas, a motivar su uso sofisticado para lograr una nueva forma de educar: “Debe haber una reingeniería del proceso de aprendizaje. Un uso simple sería hacer una clase usando PowerPoint. Un uso sofisticado tiene que ver con una reflexión profunda, con preguntarse cómo hacer una clase distinta aprovechando las capacidades multimedia de hoy en día, como simuladores, palms y pizarras interactivas”.
¿Bastan estas iniciativas para cerrar la brecha digital en educación? Weinstein opina que no, pero no por falta de esfuerzos: “Siempre se están creando nuevas brechas, que se generan por el dinamismo de las tecnologías. Antes eran los que tenían PC versus los que no tenían, luego los que tenían Internet versus los que no... Chile ha hecho un esfuerzo extraordinario para que la brecha sea menor que en otros países”. En esto coincide de Saint Pierre Sarrut: “La brecha no se va a cerrar nunca. Lo que uno puede hacer es disminuirla. Cuando uno cierra una brecha, aparece otra, más sofisticada. Antes era de acceso a la tecnología, luego es de uso, cómo le saco provecho. (...) Por eso no hay que dormirse en los laureles y hay que seguir tratando de nivelar las brechas cada vez más sofisticadas que se van creando”.
La nueva agenda digital aún no tiene metas específicas, pero ya plantea un cambio de modelo, tanto en su forma como en sus objetivos, como explica Alejandro Barros, Secretario Ejecutivo del Comité de Ministros para el Desarrollo Digital. “Quiero romper este paradigma de la agenda, que es como una lista de supermercado llena de proyectos, pues no es el modelo con el que se están haciendo las mejores estrategias de desarrollo digital en el mundo. Lo que debemos lograr es tener una ‘máquina de agendas’ en la cual entran y salen proyectos en función de las prioridades del Gobierno y de cambios en el mercado”. La idea es tener un modelo más flexible que el anterior, en que se “sacaba una foto” en un momento dado, se definían metas a cumplir y tiempo después se saca otra foto para ver qué se logró y qué no. El desafío, según Barros, es “transformar esas fotos en una película”.
La filosofía que guiará la nueva agenda es enfatizar la búsqueda de impacto social que la tecnología puede dar. En términos simples, si la meta de la agenda de Lagos era que más personas accedieran a un PC, la de la agenda de Bachelet será que la gente lo use para potenciar su educación y productividad. “Tenemos cierto nivel de acceso e infraestructura. ¿Cómo lo estamos usando? ¿Con qué nivel de profundidad o sofisticación?”, pregunta Barros. “Si a una dueña de casa que hizo un curso de 16 horas le preguntas para qué le sirvió, dirá que no quería saber usar una planilla Excel, sino entender de qué hablaba su hijo cuando hablaba de chat. El desafío ahora es cómo hacemos una alfabetización que apunte a mejorar niveles de empleabilidad”.
Pese a que el trabajo del comité de ministros debería estar terminado para 2010, Barros anhela que el desarrollo digital de Chile sea una tarea a largo plazo que trascienda a un gobierno particular: “Un desafío que me he planteado es que este tema quede instalado más allá de una agenda y que se establezca una institucionalidad que vaya más allá de que al ministro de turno le gusten o no las TIC. Que sea independiente de las personas y los gobiernos”.