El aporte de la innovación |
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El aporte de la innovaciónChile potencia alimentaria Probablemente Chile no está muy bien parado si se observan las cifras que destinan los países desarrollados para resguardar sus posiciones en el mercado mundial. Pero el trabajo de la Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad y de entidades como la Fundación Chile y la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, Conicyt, ya hace años está abriendo nuevos caminos en la materia.
En un reciente estudio de esta última entidad, se hizo un balance de las experiencias en materia de centros de investigación avanzada que se han desarrollado en el rubro agroalimentario, claves en la tarea de tratar de ubicar a Chile como una potencia en el rubro.
Dentro de los 600 proyectos de investigación y desarrollo que ha implementado, por ejemplo, el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico, Fondef, destacan varios relacionados con el mundo de la alimentación, tales como el mejoramiento de la dieta del adulto mayor, el fomento de una dieta mediterránea saludable, el desarrollo de productos orgánicos en base a avellanas, las tecnologías de producción de hongos comestibles y la protección de la salud del hombre moderno a través de nutrientes del salmón.
Otra prueba del avance en este ámbito lo constituyen los Centros Regionales en Ciencia y Tecnología, que comenzaron a crearse a partir del 2000 y que hoy ya existen en todas las regiones menos la Metropolitana.
Aquí merece una mención especial el Centro Regional de Estudios en Alimentos Saludables (Creas) de la región de Valparaíso, que partió justamente el presente año. Este cuenta con financiamiento de Conicyt y el gobierno regional local y participan en su gestión la Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad de Valparaíso, la Universidad Federico Santa María y el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, INIA.
El principal objetivo del citado centro es el desarrollo y la innovación en tecnologías sustentables, a fin de generar productos para una sana alimentación. Para ello, el centro desarrollará disciplinas comprendidas en las ciencias de la salud, de los alimentos agropecuarios y de la ingeniería, que apuntan a aumentar la competitividad y a consolidar a Chile como un actor relevante de la escena alimentaria mundial. También se espera reducir el nivel de riesgos para la salud humana y medioambiental, y mejorar los estilos de vida saludables de la población, con sus consecuentes beneficios sociales y económicos.
Ejemplos, de cómo este tipo de investigaciones resultan claves para tener éxito en los difíciles mercados internacionales, son simples y conocidos. Las sanas propiedades del Omega 3 contenido en el salmón o las propiedades antioxidantes de las bayas (mora, frutillas, frambuesas, entre otras), productos agrícolas estrellas en mercados como el europeo, son claros ejemplos de cómo las dietas saludables resultan un aliado fundamental a la hora de ganar mercados.
Ya hay investigaciones destinadas a la obtención de huevos de gallina fortificados con vitamina E y ácidos grasos omega 3, para usarse como complemento alimenticio. Se han profundizado los estudios sobre las propiedades antioxidantes de los vinos y su efecto en patologías como la hipertensión arterial y el síndrome metabólico. Estos mismos beneficios antioxidantes se han estudiado en otros alimentos que se producen a gran escala en Chile tales como frutas y verduras, aceites vegetales, pescado y carnes blancas, con la idea de prevenir daños patogénicos como la arteriosclerosis, diabetes, enfermedades inmunodegenerativas, cáncer, demencias e inflamaciones crónicas.
Hay que recordar asimismo que en la nueva estrategia desarrollada por la Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad, se proponen ocho clusters o sectores con potencial desarrollo futuro. Y entre ellos se encuentra la fruticultura, porcicultura, avicultura y alimentos procesados.
Otro trabajo destacable en esta materia es lo que está haciendo ya hace tiempo la Fundación Chile, que ha desarrollado muchos proyectos de innovación en el sector alimentario. El trabajo implementado, ya desde principios de los 80, en los hoy famosos “berries”; los avances desarrollados en productos marinos como el abalón, muy apreciado en el mercado japonés; los importantes aportes a la partida de la industria del salmón en Chile ─y no sólo desde la teoría, sino incluso desde la creación de empresas hoy traspasadas al sector privado─, así como el cultivo de nuevas especies marinas, son una gran prueba de ello.
Por último, el amplio y novedoso mundo relacionado con la biotecnología y los alimentos transgénicos, materias sobre las cuales Chile, aún no se da un marco legal más definitivo, dan cuenta también de los enormes desafíos existentes al respecto. Si |
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