espaciador Biblioteca del Congreso Nacional de Chile.
     






 Logo RSS Suscríbase | ¿Qué es?
Encuesta imagen del Congreso Nacional, Datavoz 2006

NOVEDADES BCN
· BCN presentó su portal de Historia Política en seminario sobre uso de las TIC’s
· Horario de funcionamiento de la sala de lectura Valparaíso 11 y 12 de mayo
· BCN firma convenio de cooperación con la Superintendencia de Bancos

Descargue lector de PDF Acrobat

Descargue lector Flash

 

Humberto Vega: Concentración económica favorece la falta de equidad

Acciones de Documento
  • Atrás
  • Enviar a un amigo
  • Print this page
  • Agranda letra
  • Achica letra
  • Compartir

Humberto Vega: Concentración económica favorece la falta de equidad

por Raúl ConstanzoÚltima modificación 15/11/2007 06:30

Equidad

Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Central de Chile, Humberto Vega fue subdirector de la Dirección Nacional de Presupuestos (Dipres), durante el gobierno de la Unidad Popular. Miembro del comité consultivo de la revista Mensaje y militante del Partido Socialista, es autor del libro “En vez de la injusticia”, que aborda el tema de la falta de equidad en nuestro país.

- ¿Qué tipos de políticas públicas pueden ir corrigiendo la falta de equidad en la distribución del ingreso y las oportunidades que se observan en Chile?
 
-Nosotros, en la subcomisión de Institucionalidad y Relaciones Laborales, partimos de la base de que una de las fuentes de la desigualdad en la sociedad chilena y su injusticia, es el mercado del trabajo y las relaciones laborales. En Chile, y hay que hacer historia, se suprimieron los derechos de los trabajadores por el golpe de Estado y después se impuso un plan laboral que no respeta los derechos básicos y elementales de los trabajadores. Y que genera una gran asimetría en la relación capital-trabajo, que se ha traducido en que los trabajadores no sean capaces de aumentar sus remuneraciones de acuerdo con las utilidades, que en teoría debieran en forma proporcional.
 
Además hay una tremenda inestabilidad en el mercado del trabajo, muy pocas garantías en la estabilidad en el empleo y, en definitiva, el carácter protector del derecho del trabajo –que es uno de los elementos fundamentales que está asegurado en todas las Constituciones de países democráticos-, no se cumple. Entonces, esto, en los últimos 17 años, a través de básicamente tres oleadas de reformas a la legislación laboral se ha ido corrigiendo. Pero dada la composición del Congreso y dado además que este es un elemento típico de la transición, no ha sido posible llegar a elementos satisfactorios y estamos muy atrasados no sólo en relación a la legislación de los países desarrollados, sino incluso de los países latinoamericanos.

 
- Al término de su mandato Patricio Aylwin dijo que una de sus grandes frustraciones había sido no poder corregir la desigualdad que existe en Chile. Incluso comentó que “el mercado es cruel”. La Concertación continúa gobernando, y el problema subsiste, si bien han existido avances en otros terrenos, como la superación de la pobreza. ¿Cuál es el tema estructural que impide corregir esta desigualdad?
 
-Yo acabo de escribir un libro sobre el tema…El libro se llama “En vez de la injusticia: un camino para el desarrollo de Chile en el siglo XXI”. En ese libro yo hago un planteamiento muy general y además estudio los orígenes de la desigualdad en Chile, que están vinculados a las estructuras y a las instituciones que se generaron en la historia de Chile desde la llegada de los españoles. Incluso la historia de Chile se podría resumir como una tensión tremenda de equidad.
 
En términos concretos, para responder la pregunta, lo que hago es un análisis histórico. Las fuentes de la inequidad están, primero, en las diferencias sociales que se generan a nivel de la familia. Cuando un niño a los dos años o tres años, maneja dos mil palabras y otro niño maneja 300, porque tiene un hogar que no tiene acceso a medios de comunicación, no tiene padres con educación avanzada, etc.…, ahí ya se generó una tremenda desigualdad y lo mismo pasa en todas las cosas.
 
La primera fuente de inequidad son las desigualdades sociales vinculadas a la familia. Y eso es antes de la escuela, el colegio o el jardín. Porque cada uno de nosotros pertenece a una familia que le da un cierto potencial frente a la vida –lenguaje, ubicación, disciplinas de trabajo, formas de trabajo–, que en el fondo después multiplica estas desigualdades. Eso es lo primero.
 
Lo segundo es que en Chile hay un crecimiento hipertrofiado, yo diría, de las grandes empresas y de los grupos económicos, que copan un espacio y marginan del desarrollo y las de posibilidades crecimiento a las pequeñas y medianas empresas. O sea, ahí hay otra fuente de desigualdad. Porque las pymes no pueden tener una alta productividad y pagar altos salarios y modernizarse y tener innovación, ya que básicamente gran parte del excedente que generan es apropiado por las grandes empresas. Hoy día están en cuestión las grandes cadenas de supermercados, los monopolios, los monopsonios, y este comportamiento de los grupos económicos.
 
Claramente cuando la Concertación hace esta aceptación de la democracia de mercado, se entendió como que en el mercado no se iba a meter y decretó la libertad más absoluta. Y la verdad es que en todos los países del mundo, cuando hay libertad de mercado, hay competencia al comienzo pero después hay ganadores y perdedores.
 
Una gran economista inglesa decía: Preguntémonos por “the day after” (el día después). ¿Qué pasa cuando alguien ganó la competencia en el mercado? El que ganó se transforma en monopolista o en una empresa que tiene gran parte del mercado…Entonces, en Chile ha habido un proceso de concentración económica al cual nosotros, los chilenos en general, no le hemos sabido poner coto y límites, y ahí hay otra gran fuente de desigualdad.
 
Y lo tercero, ya un poco lo dije, está en términos de que hay un tercer segmento de la economía y la sociedad chilena que son estas economías de las grandes corporaciones, que son empresas o grupos de empresas, que algunas están entre las más grandes del mundo, y que se apoderan y controlan la mayoría del país. Por ejemplo, en mi libro tengo un gráfico extremadamente importante donde se muestra que en el año 2005, seiscientas y tantas empresas tenían el 68 % de todas las ventas del país, en una economía en que hay más de un millón 800 mil empresas. Entonces, la concentración económica es muy fuerte.
 
El desafío es decir: Mire, ustedes que tienen estas empresas, que han copado el desarrollo exportador y que se benefician con el mismo, no generan y no comparten sus utilidades en la cadena de valor. Incluso uno dice cómo es posible que en la cadena de valor, donde la celulosa y el papel que se exportan en este país generen cientos o miles de millones de dólares de utilidades, los trabajadores forestales no tengan buenas condiciones laborales. Eso hay que corregirlo a la brevedad, porque sino este es un país que va a tener quiebres sociales y políticos muy importantes, o vamos a vivir en una situación muy insatisfactoria.
 
- ¿Cómo revertir la tendencia declinante de los trabajadores que negocian colectivamente? En Chile primero tenemos una muy baja tasa de sindicalización. Y luego, los que negocian colectivamente cada vez son menos. ¿Cómo se vuelve a situar a los trabajadores como un actor social relevante?
 
-Aquí ha habido un círculo vicioso, porque el plan laboral del gobierno militar, el plan Piñera, le quitó facultades y capacidades al sindicato de modo que el sindicato les sirve de poco. Eso es lo primero. Y lo segundo, es que los mismos trabajadores han tratado de desarrollar un sindicalismo que tiene muchos resabios del sindicalismo confrontacional del pasado, en un contexto en el que el sindicato no tiene facultades ni capacidades para mejorar la situación de los trabajadores.
 
Con estos dos factores sumados, el resultado es un sindicalismo estéril, que no tiene capacidad de atraer ni agrupar a los trabajadores, pero tampoco tiene capacidad de beneficiarlos. Porque está amarrado por la Constitución y leyes que son tremendamente injustas y regresivas, y que no les reconocen derechos esenciales. Entonces, lo esencial es cambiar eso, y desde ese punto de vista mi comisión entiende que de eso se trata su trabajo. En el fondo, hemos visto que la institucionalidad laboral tiene que enriquecerse y que la negociación colectiva debe ser en condiciones de simetría.
 
Lo cierto es que hemos avanzado bastante en términos de institucionalidad. Nosotros queremos que la negociación colectiva sea una instancia de diálogo, de mejoramiento de la empresa, que haya una preocupación por la productividad de la empresa, pero también por las condiciones de trabajo. Y para eso, a nivel general, estamos proponiendo un Consejo Económico y Social, y hemos abogado por la existencia de una Defensoría Laboral para aquellos que no están organizados. Un defensor laboral que además tenga facultades a lo largo de todo el país, y esté descentralizado y regionalizado.
 
- ¿Qué le parece que de alguna forma haya tenido que ser la Iglesia la que ha contribuido a instalar este debate a través de la propuesta de “salario ético” hecha por el obispo Goic?
 
-La Iglesia Católica, a lo largo de la historia de Chile, siempre ha estado buscando la justicia en las relaciones laborales y siempre ha estado del lado de los trabajadores. Desde el año 1556, con el establecimiento de la tasa de Santillán, y después con la labor de los jesuitas y los franciscanos. En Chile ellos fueron muy importantes desde el punto de vista de defender los derechos de lo que llamaban naturales. Y después yo diría que es muy desconocido lo que hizo en el siglo XIX don Ramón Angel Jara. Y en el siglo XX, con otras grandes figuras. Entonces, lo que hace el obispo Goic es responder a una tradición frente a una situación de flagrante injusticia.
 
Yo incluso agregaría una cosa: hay injusticia en las relaciones laborales en el sector público. Hay trabajadores del sector público que están años a honorarios y a los que se les niegan sus derechos provisionales. Eso es inaceptable. En el sector público no hay derecho a huelga y tampoco hay formas de arbitraje que permitan un mejoramiento de los trabajadores del sector público. Diría más: en todo este problema de la subcontratación, uno de los abusos más grandes de subcontratación era en empresas públicas, que a Dios gracias se están corrigiendo con mucha velocidad en el último año.
 
- ¿Cree que será posible cumplir los objetivos de este Consejo y hacer un gran pacto social donde el país se ponga de acuerdo en ciertos temas fundamentales?
 
-Hasta aquí, y reconociendo que ha habido algunos desacuerdos importantes, hay un muy buen espíritu y una base muy grande para llegar a un gran pacto social por la equidad, como nos encargó la presidenta Bachelet. Yo soy muy optimista del resultado del Consejo de Trabajo y Equidad.

Si





Anteriores de "Mirada en profundidad"
• Ley Antidiscriminación fue aprobada por el Congreso Nacional

• Innovación con impacto humanitario: entrevista a Alfredo Zolezzi

• Se acelera tramitación del proyecto sobre elecciones primarias

• Aborto terapéutico: hitos legislativos


 

  Construido por la BCN en Plone, software libre    ·    Políticas de privacidad    ·    Mapa del sitio   ·     Ubicación horarios y teléfonos   ·     Senado    ·    Cámara de Diputados