
Luego de años de insistencia, la Truthful Labelling Coalition logró que el Departamento de Agricultura norteamericano (USDA) estudiara sus demandas. La instancia -que agrupa a los productores de aves de corral- solicita a las autoridades transparentar los etiquetados de estos productos, considerando las altas concentraciones de sal con que son inyectados los pollos y pavos.
La historia no es nueva. Desde la década del 70 se ha generalizado la práctica de fortificar el marinado de estos productos inyectando concentraciones de sal que van desde los 75 milígramos hasta los 500 por porción en Estados Unidos. La idea es hacer más pesados y a la vez sabrosos los pollos y pavos con esta solución frente al desconocimiento de los consumidores.
Ante esta situación, la citada colación que rechaza esta práctica, ha logrado que el Food Safety and Inspection Service of USDA anunciara la creación de un reglamento que regule esta materia. Actualmente, sólo algunos productos han declarado esta práctica bajo la frase "mejorado con caldo", sin embargo, la mayoría de los productores omite esta información.
En nuestro país, en el 2006 la Organización de Consumidores y Usuarios (Odecu) elaboró un estudio donde se analizaban los niveles de sal en las principales marcas de pollos. Las soluciones iban de entre 255 milígramos de sal y 395 milígramos por cada 100 gramos de producto. Por ello solicitaron a la autoridad regular dichas inyecciones que eran calificadas como excesivas y perjudiciales para la salud.
El Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA) en sus artículos 292 y 293 detalla la definición de carne marinada de ave y plantea cómo debe ser informado dicho proceso en el rótulo. También señala que debe indicarse la proporción del marinado con respecto al peso total del producto. Ello tanto en las bandejas como en la venta a granel. En cuanto a las proporciones, se detallan las proporciones de salmuera permitida en aves faenadas y congeladas de acuerdo a su proceso de enfriamiento (aire, agua o mixto).