
Una de las aristas del Plan Nacional de Salud 2011-2020, dado a conocer por el Ministerio de Salud (Minsal) a mediados de noviembre de 2011, es la extensión del programa "Niño Sano". La iniciativa apunta a resguardar la salud de los menores mayores de 6 años y adolescentes, quienes tradicionalmente asisten al médico sólo cuando se sienten enfermos.
Hoy el programa "Niño Sano" garantiza la salud de los recién nacidos hasta los 6 años. Contempla controles periódicos y gratuitos con distintas especialidades médicas, vacunación y alimentación complementaria en las primeras etapas. No obstante, una vez que el niño cumple los 7 años queda "desprotegido", por lo que los padres deben optar por continuar con este plan de salud preventivo de acuerdo a su previsión (Fonasa o Isapres), o simplemente actuar sólo frente a una enfermedad.
Precisamente para corregir este vacío, el Minsal ha dispuesto la extensión de estos controles, ampliando el programa "Niño Sano" hasta los 9 años y creando uno similar denominado "Joven Sano" que velará por los menores entre 10 y 18 años. De esta forma un equipo de especialistas (médico pediatra o general, nutricionista, matrona y sicólogo) visitarán liceos municipales y sedes del Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) con el fin de evaluar la condición de los niños y adolescentes.
"La idea es pasar de una salud curativa a una preventiva. El Minsal debe adelantarse a las enfermedades, y entre ellas, la obesidad es una de las que más nos preocupa. Por ello el programa 'Joven Sano' contemplará la evolución del estado nutricional, entre otros aspectos", indicó el titular de Salud, Jaime Mañalich en la "Cumbre de las Américas y el Caribe sobre Prevención de las Obesidad y Enfermedades No Transmisibles (ENT)", realizada en octubre pasado en el Congreso Nacional.
Cabe destacar que el mayor logro del programa "Niño Sano" fue disminuir la desnutrición infantil en nuestro país, de allí que el recién creado "Joven Sano" intente hacerse cargo de reducir los índices de sobrepeso infantil y adolescente. En esta línea, los controles incluirán medición del Índice de Masa Corporal (IMC), exámenes de sangre para estudiar niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa.
En función de los resultados de cada comuna se diseñará un plan de control en los consultorios al que deberán asistir los niños y jóvenes. Estas consultas incluirán aspectos de educación nutricional como las guías alimentarias, el cálculo de calorías por día y el gasto energético promedio.