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De qué se habla
Desarrollo energético v/s protección ambiental: el caso de El Tatio y la geotermia
Todos los sectores reconocen la falta de mayores atribuciones para la autoridad ambiental, por lo que hoy se discute en el Parlamento un proyecto que busca modificar la Ley sobre Concesiones Geotérmicas, para entregarle mayor poder regulador y fiscalizador al Estado.
19 de octubre 2009Por José Luis Riffo M.
Los Géiseres del Tatio y la Patagonia. Dos de los puntos más visitados de nuestro país por turistas de todo el mundo. Pero también zonas de alto potencial para desarrollar proyectos energéticos, ya sean de geotermia en el norte o hidroeléctricos en el extremo sur.
Una mediática campaña ambientalista llamada “Patagonia sin represas”, primero, y el incidente que generó una enorme fumarola artificial en El Tatio a raíz de trabajos de exploración por parte de una empresa extranjera, han reflotado por estos días la pregunta respecto a cómo compatibilizar el desarrollo de las energías en Chile con la protección de nuestro patrimonio natural y turístico con el medioambiente.
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En cuanto a la segunda variable, todos los sectores reconocen la falta de mayores atribuciones para la autoridad ambiental o incluso más, la ausencia de una institucionalidad que proteja zonas como El Tatio. Hoy día se discute en el Parlamento un proyecto que busca modificar la Ley sobre Concesiones Geotérmicas, de manera de entregarle mayor poder regulador y fiscalizador al Estado.
El director del Centro de Derecho Ambiental de la Universidad de Chile, Sergio Montenegro, consultado por BCN, reconoce que la actual normativa ambiental carece de herramientas para ejercer un efectivo control sobre las empresas, particularmente cuando también están presentes empresas del Estado, como ocurrió en el caso de los Géiseres del Tatio, específicamente en la zona de la quebrada El Zoquete.
Al igual que la académica de la Universidad Diego Portales, Dominique Hervé, quien explica que “las concesiones de exploración están sujetas al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, que contemplan los posibles efectos que va a generar la exploración. En la evaluación debió haberse previsto que era posible que ocurriera una cosa como ésta. Es por esto que resulta necesario fortalecer a las Coremas (Comisiones Regionales de Medioambiente), de manera que tengan especialistas en temas geotérmicos para que las asesoren adecuadamente y se ejerza así un mayor control”.
Experiencias en el mundo
La energía geotérmica es una de las alternativas más estudiadas actualmente para el desarrollo energético, junto con la energía eólica y la solar. Estados Unidos, Filipinas, México, Italia, Japón y Nueva Zelandia se anotan entre los países que más han avanzado en sistemas energéticos en base a la geotermia.
El criterio que se ha utilizado en cada país para implementar las energías alternativas como la geotérmica, sin perjudicar el patrimonio natural y cultural, se presenta como demasiado diverso a la hora de comparar normas, pero sí se puede decir que las naciones más desarrolladas llevan años de ventaja en esta materia.
En Italia, por ejemplo, ya en 1927 la energía geotérmica fue incluida como un mineral más en el Código Minero y en 1953, Nueva Zelandia estableció mediante una ley su primer sistema de concesiones otorgadas por el Estado, para el desarrollo de este tipo de energía.
Sin embargo, lo anterior no impidió que cinco años después, el campo neozelandés de Wairakei desapareciera a raíz de los efectos que provocó una planta de producción de energía geotermal cercana, la que bajó los niveles de agua y temperatura en la zona. Este hecho obligó a las autoridades a desarrollar fuertes planes de conservación en estas áreas donde también –igual como ocurre en El Tatio- los alrededores son habitados por comunidades indígenas.
Hoy día, las normas de ese país respecto de la protección de los campos de generación geotérmicos, aparecen como unas de las más estrictas, no sólo para proteger el entorno a las centrales geotérmicas, sino también para incluir a la pueblos originarios maoríes en el desarrollo de dichos proyectos. Aun así, académicos de la Universidad de Auckland, citados en informes preparados por la Mesa de Trabajo por el Tatio, sostienen que el desarrollo geotermal y la conservación de géiseres son “actividades incompatibles (…) y no existe un caso conocido de éxito en el desarrollo de explotación geotermal y simultánea conservación de géiseres en Nueva Zelandia” y agregan que en su país, todos los recursos geotermales de alta temperatura están catalogados en términos de su estatus de conservación, por lo que sólo algunos campos están disponibles para la explotación.
En Islandia, la geotermia se regía por el Código de Aguas de 1923, pero posteriormente se la incorporó en un Código de Energía, por lo que hoy le corresponde a la Autoridad Nacional de Energía -institución del Estado- realizar la exploración de los recursos geotérmicos, y la supervisión de su conservación y desarrollo, mientras que en Nicaragua e Italia existen leyes de cuotas para la extracción de este tipo de fuentes energéticas, con el objetivo de impedir que los campos de generación se agoten por una explotación no sustentable.
Una discusión que recién comienza
La exploración en El Tatio es el primer proyecto geotérmico en la zona, sin embargo, existen otros en carpeta para ser concesionados y el Ministerio de Minería ya inició el proceso de licitación de unas 20 zonas de exploración entre Arica y la Araucanía.
Por su parte, la Comisión Nacional de Energía (CNE) evalúa que el potencial geotérmico en Chile podría llegar incluso hasta los 15 mil megavatios. “En el caso del Norte Grande, donde obviamente no hay capacidad de generación hidroeléctrica, la geotermia representa un potencial muy importante, sobre todo mientras no se desarrolle la energía solar de manera competitiva”, comentó el ministro de la cartera, Marcelo Tokman, ante la sala del Senado.
El secretario de Estado hizo un llamado a perseverar en los esfuerzos por seguir desarrollando la geotermia en nuestro país, evitando que lo ocurrido en El Tatio, “donde ella (la energía geotérmica) se concibió por primera vez en Chile, en 1908, se convierta también en el lugar donde la enterremos cien años después”.
En la Comisión de Minería y Energía del Senado se ha analizado en profundidad el tema, inclinándose mayoritariamente a defender la geotermia como una gran fuente energética para el país. El senador Jaime Orpis, integrante de la instancia legislativa, lamenta que el accidente de quebrada El Zoquete pueda afectar el desarrollo de alternativas en materia energética.
“En la comisión llegamos al absoluto convencimiento de que la geotermia es compatible, o debería serlo, con los lugares en que existen los géiseres, porque están a profundidades distintas. Los géiseres son aguas superficiales y la geotermia está a más de 4 mil metros de profundidad. Vimos en la práctica que pueden convivir el turismo con la geotermia y cómo la geotermia puede desarrollar un tremendo potencial”.





