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A mí me importa

“Me desilusiona que muchos de mis colegas se dediquen a la farándula de un modo abusivo”

Diputado Ignacio Urrutia Bonilla (UDI), comunas de Cauquenes, Chanco, Longaví, Parral, Pelluhue y Retiro


“Me desilusiona que muchos de mis colegas se dediquen a la farándula de un modo abusivo”

Reconoce que como diputado le gusta servir al país y a su partido, que tiene muchos amigos en el Congreso y si la UDI lo dispone, se repostulará el 2009. Está conciente que en la Cámara de Diputados hay problemas que los están llevando a un “desprestigio gigantesco, a pesar de que la mayoría de los parlamentarios es gente excelente”.

24 de mayo 2008
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Diputado, una crónica del Diario El Sur de Concepción anota que su familia procede de pobladores nobles, y que don Francisco Urrutia Mendiburu habría llegado a Chile en 1765, en barco. ¿Nos puede contar brevemente la historia de su familia?

Efectivamente. Hay dos familias Urrutia, más o menos numerosas en el país. Uno que es José Francisco, que llegó en barco porque tenía una flota, y se dedicaba al traslado mercante, principalmente hacía transportes entre Concepción y Lima. Y la otra familia Urrutia que proviene del General Urrutia, ellos se asentaron en la comuna de Cauquenes. Me imagino que a la larga, las familias descienden de España, así es que algún parentesco tiene que haber entre ellas.

José Francisco era un hombre muy rico, era dueño de gran parte de Concepción, no solo los alrededores de la plaza, donde tenía su casa, sino de varios campos por la zona, que se fueron heredando de familia en familia y hasta el día de hoy nosotros conservamos parte de su herencia. Mi bisabuelo, mi abuelo  mi padre y mis hermanos, al día de hoy, hemos mantenido en sociedad la herencia. Además de tener tierras en la zona de Concepción, José Francisco tenía tierras en la zona de Bulnes, que siguen en manos de la familia. También predios de Parral. Independiente de lo que fue la Reforma Agraria, que nos quitó prácticamente todo lo que teníamos, pero después pudimos recuperar gran parte de eso.

 

Diputado, Ud. Integra la Comisión de Agricultura en la Cámara de Diputados, entonces me gustaría que me diga cuáles son sus intereses en esa área..

Yo llegué al Congreso, entre otras cosas, porque me hice conocido en la zona como dirigente gremial principalmente. Fui presidente de los agricultores. Me tocó dirigir el gremio en momentos muy difíciles, cuando estábamos en la disyuntiva de defender los productos básicos o tradicionales, o dedicarnos de frentón a la exportación. Entonces ahí hubo un trance que fue muy difícil en los años 92 y 93. Los agricultores debieron adaptarse y fue motivo de tomas de carreteras, movilizaciones en las ciudades, y a mí me tocó liderar eso.

Poco después se me presentó la oportunidad de presentarme de candidato a diputado, me lo planteó Hernán Larraín y acepté con la idea principal de que podía hacer algo más a través de la Comisión de Agricultura, de la que jamás he salido. Tengo bastante conocimiento en el tema agrícola, y por lo tanto pienso que he sido un buen aporte.

 

¿Diputado, y esa reconversión de productos para exportar ha sido exitosa?

Creo que fue muy exitosa. Nuestro país es pequeño, entonces es difícil que su economía “tire para arriba” o vaya por buen camino, entonces lo que hizo Chile fue copiar un poco el modelo australiano o neozelandés, en el cual se plantea el desarrollo no sólo desde la perspectiva de la agricultura, sino que en muchos ámbitos, abriendo mercados, suscribiendo tratados de libre comercio.

Reconozco lo que los gobiernos de la Concertación han hecho durante estos años, salvo el Tratado del Mercosur, que para nosotros agrícolamente ha sido un desastre, pero el resto de los tratados ha sido muy bueno. Y toda esta apertura, para el modelo de exportaciones que se creó – ya que no sólo de cobre vive el hombre – sino que de harina de pescado, salmones, celulosa, toda la agricultura, los vinos, ha sido sumamente importante, hasta hace dos años atrás. Ahí empezó a decaer fuertemente esta actividad porque ella depende mucho de una moneda y todo lo que exportamos, es en base al dólar. Inclusive cuando el ministro de Hacienda nos dice que exportemos a la Unión Europea, pero pasa que los europeos también nos compran en dólares y ellos venden en euros. Porque es mucho mejor negocio para ellos…

Esta moneda, el dólar que ha bajado fuertemente de 760 pesos a 470, ha sido una debacle gigantesca, porque los costos tales como mano de obra e insumos, los conflictos laborales que se han presentado en el último tiempo, han producido un clima muy difícil. Todos los esfuerzos que se hicieron de inversión, no sólo de particulares, sino que del Estado, se está viniendo abajo, porque la gente está arrancando viñas, árboles frutales, para volver a los cultivos tradicionales que aparentemente, van a estar bastante caros por mucho tiempo.

 

Se lo preguntaba porque en el mercado interno salió la noticia de que había escasez de legumbres porque los agricultores habían preferido sembrar trigo y maíz.

No. Yo creo que no hay que confundir las cosas. Efectivamente muchas tierras se trasladaron a plantaciones de eucaliptos, de pinos, como también de fruticultura. Pero nuestro país tiene tierras suficientes como para poder abastecernos de trigo, maíz y arroz, por ejemplo. Alimentos muy importantes en la canasta básica.

El problema que hay es que los precios de esos productos siempre fueron muy bajos y muy inestables, entonces cuando uno vive en esa incertidumbre, la gente va buscando otros rubros que sean al menos más estables. Tiene más claro a qué precios va a poder vender. Eso es lo que provocó la escasez.

Si el gobierno se pone las pilas en incentivar la construcción de pequeños tranques sobre todo en el secano, tendríamos esos sectores con regadío y nos podríamos auto abastecer de trigo, arroz y eventualmente de maíz, pero si no se tiene riego, no vamos a poder aumentar la producción.

 

Háblenos por favor de su trabajo distrital. ¿En qué sectores pone usted sus énfasis?

Cuando ingresé a la Cámara de Diputados hace seis años atrás, me integré a un trabajo que venía Hernán Larraín desde hacía un tiempo, en el que beneficiaba a diferentes grupos de la población. Tenía un pre universitario con alrededor de quinientos alumnos. Cuando yo me integré, hemos logrado tener 1.500, porque entre dos, podemos hacer más fuerza. Capacitación para  más de 200 mujeres en manualidades.

A final de año les entregamos los insumos, más de dos mil productos cada año, para que puedan aplicar lo que han aprendido. Todo en base a financiamiento compartido. Hemos entregado más de mil máquinas de coser, una cantidad de ollas, cuchillerías, en fin, de materiales que les puedan ser útiles. Hoy día trabajan en los talleres alrededor de cuatro mil mujeres.

Los beneficios llegan a unas dos mil, ya que no todas tienen dinero para hacer su aporte. Y después fuimos creando más programas, como la entrega de lentes para la presbicia. Tenemos un convenio con la Fundación Los Andes desde hace varios años, lo que nos ha permitido mandar a operar a mucha gente en forma absolutamente gratuita.

También tenemos un programa para jóvenes de sectores rurales, a los que les entregamos bicicletas. Estas personas tienen que caminar largas distancias para poder llegar a sus escuelas. Pedimos a las comunas más ricas de Santiago, que nos regalen bicicletas en desuso.

Nosotros ponemos avisos en los colegios y en todas partes y así nos van llegando… Las arreglamos y se las entregamos a niños de escasos recursos de sectores rurales. Hoy estamos con un programa nuevo, que es un acuerdo al que llegó la Cámara de Diputados, con una empresa (Johnson & Johnson) que nos permite entregarle a la gente unas máquinas para la glicemia. En el mercado valen 18.000 pesos y a nosotros nos la entrega por seis mil. También actuamos con financiamiento compartido.

En el último mes entregamos cerca de setecientas. Ahora estamos haciendo una campaña para entregar las cintas reactivas que permiten hacer el examen. Tengo en forma particular, un bingo con tómbola, que lo ofrezco a las distintas instituciones y siempre lo entrego con dos premios, no muy grandes, pero útiles. Tiene mucha demanda. Si alguien me lo pidiera ahora, tendría que inscribirse para el próximo año…

 

Diputado, ¿se puede tener amigos en el Congreso?

Yo tengo muchos amigos en el Congreso, lo que siento es que he perdido a los que tenía antes, porque ser diputado me quita mucho tiempo, y me dedico cien por ciento a este trabajo. Hecho de menos compartir con los amigos que tenía antes.

Yo alojo acá los días de sesiones, entonces en las noches comemos juntos en el Congreso o vamos a un restaurante, entonces uno se va haciendo de amigos… No se que va a ocurrir el día en que dejemos de ser diputados…si vamos a seguir siendo amigos o no.

 

Se le ve muy contento a usted como diputado. ¿Piensa repostularse?

Yo sirvo a un país, pero sirvo también a un partido.. Y es él el que tiene que determinarlo. Hasta el momento, tengo entendido que voy. A mí me gusta lo que hago. Pero también estoy muy desencantado y muy triste por cómo aprecia la política la gente. Cómo la ve. Porque es muy distinto cómo la aprecia la gente en Santiago o en las grandes ciudades y en provincia.

Creo que hay mucha más indiferencia en las grandes ciudades, en Santiago, en Concepción, principalmente. En ciudades agrícolas como la mía, la gente se interesa más. Cuando la invitan a una reunión, por ejemplo, o a una determinada población, va harta gente. No es que yo me sienta importante, pero se valora mucho más el trabajo de un parlamentario.

 

¿Qué es lo que en el fondo lo desilusiona?

Es lo que pasa con muchos de mis colegas que se dedican a la farándula de modo abusivo. Eso no corresponde. Uno tiene que dedicarse a hacer su trabajo. Tenemos también un problema grave:  seis diputados que han sido desaforados en los últimos años, y creo que tenemos que buscar un mecanismo para poder arreglar ese asunto. Porque cuando se desafuera, es culpable en forma inmediata y eso ha llevado al desprestigio del político. Hay muchos políticos que prometen muchas cosas y después no cumplen. Acá se nos entrega una plata para tener oficina y secretaria, pero hay muchos que no tienen nada de nada o tienen contratada a su señora o a sus parientes más cercanos.

Esa plata la sacan para el bolsillo de ellos. Entonces eso va llevando a un desprestigio gigantesco, a pesar de que la gran mayoría de los diputados y me imagino de los diputados, es gente excelente. Trabajan con ganas, haciendo bien las cosas y lamentablemente cuando hay estos grupos pequeños, nos contaminan a todos.

 

¿Y qué puede hacer la Cámara de Diputados para mejorar esa imagen?

Como Cámara de Diputados se están haciendo grandes esfuerzos en bloque. A través de régimen interno, hemos dispuesto de algunos recursos para  buscar la manera de poder llegar a mayor cantidad de gente a través del propio Canal de la Cámara, también por radio. Otro medio es lo que estamos haciendo hoy día acá en la Biblioteca, de poder enseñarle a la gente lo que hacemos en el trabajo parlamentario.

Por ejemplo, acá al Congreso vienen muchas visitas. Suben al tercer piso y miran hacia abajo y hay tres diputados en la Sala. Lo que nadie les explica, es que la mayoría de los diputados están en comisiones al mismo tiempo. Nadie conoce el trabajo de comisiones afuera, porque lo que televisa la Cámara de Diputados principalmente es la Sala. Salvo cuando se trata de comisiones especiales. Por lo tanto ahí hay que contar un poco más de lo que se hace en el tema de comisiones, que es dónde funciona realmente el Parlamento.

Independiente de lo que haga la Cámara como bloque, creo que tiene que haber conciencia entre los diputados, de que hay que hacer las cosas bien, que hay que dedicarse a trabajar en esto, no de figurar tanto en los medios. Si es impresionante hay veces que están entrevistando a alguien, y otros  se ponen detrás levantando el cogote para que les salga la cara. Uno dice ¿pero cómo, en qué mundo estamos? Esto pasa por un tema individual y mientras haya uno de los 120 diputados que la “embarre”, nos contaminamos todos y va a ser difícil que esto cambie. Y  lamentablemente, cada vez la ciudadanía nos ve más mal.

M. Eugenia Rodríguez Q.

Mayo 2008

(1) comentarios

 

#1 | Escrito por RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ | 31/05/2008 13:37
HOLA iGNACIO:

MIENTRAS EN Chile aún no entramos en la primera generación de biocombustibles en el mundo avanzado ya se habla de la cuarta generación
Los «biocombustibles de primera generación» utilizan materias primas de uso alimentario (como el maíz, la caña de azúcar o la soja) y tecnologías de proceso como la fermentación (para el etanol) y la transesterificación (para el biodiésel).
Los «biocombustibles de segunda generación» se obtienen a partir de materias primas que no tienen usos alimentarios (el Panicum virgatum o el álamo) y semillas oleaginosas no comestibles (la jatrofa) por las vías convencionales antes mencionadas y por medio de procesos termoquímicos (para la producción de «biocombustibles sintéticos» líquidos).
Los «biocombustibles de tercera generación» utilizan métodos de producción similares en cultivos bioenergéticos específicamente diseñados o «adaptados» (a menudo por medio de técnicas de biología molecular) para mejorar la conversión de biomasa a biocombustible. Un ejemplo es el desarrollo de los árboles «bajos en lignina», que reducen los costes de pretratamiento y mejoran la producción de etanol, o el maíz con celulasas integradas.

Los «biocombustibles de cuarta generación» simplemente llevan la tercera generación un paso más allá. La clave es la «captación y almacenamiento de carbono (CAC)», tanto a nivel de la materia prima como de la tecnología de proceso. La materia prima no sólo se adapta para mejorar la eficiencia de proceso, sino que se diseña para captar más dióxido de carbono, a medida que el cultivo crece. Los métodos de proceso (principalmente termoquímicos) también se combinan con tecnologías de «captación y almacenamiento de carbono» que encauza el dióxido de carbono generado a las formaciones geológicas (almacenamiento geológico, por ejemplo, en yacimientos petrolíferos agotados) o a través del almacenamiento en minerales (en forma de carbonatos). De esta manera, se cree que los biocombustibles de cuarta generación contribuyen más a reducir las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero), porque son más neutros o incluso negativos en carbono si se comparan con los biocombustibles de las otras generaciones. Los biocombustibles de cuarta generación encarnan el concepto de «bioenergía con almacenamiento de carbono».
En consecuencia, en Chile hay que apurar el tranco.
www.biocombustibles.blogspot.com




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