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A mí me importa
Diputado Arturo Squella Ovalle (UDI), Distrito N°12 de la región de Valparaíso
“Es importante que toda persona, particularmente los jóvenes que tienen interés o vocación por el servicio público, lo cultiven y lo trabajen”
Cuando uno revisa su página web del Congreso, se ve que Ud. ha solicitado bastantes comisiones especiales y también investigadoras. ¿Cómo operan estos dos mecanismos de fiscalización y cuáles han sido sus solicitudes más emblemáticas?
El rol fiscalizador que tenemos como diputados es tremendamente importante. Si nosotros en la Cámara no estamos permanentemente analizando e investigando que las cosas se hagan bien en los otros poderes del Estado, la verdad es que no existiría un equilibrio como corresponde. En ese sentido, junto al trabajo legislativo que me ha tocado realizar en estos primeros ocho meses como diputado, nos ha tocado también tener una participación importante en lo que son las comisiones investigadoras y en el rol fiscalizador propiamente tal. Muchas veces uno ejerce este rol, a través, del envío de oficios, o de solicitudes a los distintos servicios públicos, lo cual nos permite recabar y analizar dicha información. A pesar de esto, me atrevería a decir, que el punto neurálgico donde se concentra este rol fiscalizador es en las comisiones investigadoras, siendo una de las más emblemáticas aquella que tuvo relación con los acontecimientos acaecidos en la V Región y de los presuntos fraudes en la Intendencia y en el Gobierno Regional, la cual iniciamos a principio de año, en paralelo a la investigación que llevaba a cabo el Ministerio Público. Estuvimos tres o cuatro meses trabajando en ella. Creo que se hizo un gran trabajo, sobre todo al no haber distinciones políticas por parte de los miembros de la comisión. Se pudo investigar, colaborar también con el Ministerio Público y con el trabajo que hacía en paralelo la Contraloría Regional y emitimos un informe, que si mal no recuerdo, fue unánime. Yo he quedado conforme. Me gustaría - y creo que este es el sentir de muchos diputados - contar con algún grado superior de atribuciones. El hecho de que uno pueda acusar constitucionalmente sólo dentro de los tres meses siguientes en que la persona dejó el cargo, creo que es muy poco tiempo, para quien, por ejemplo estuvo a cargo de una intendencia. Es muy poco tiempo para analizar si efectivamente su administración estuvo acorde a derecho. Y en ese sentido ya hay algunos proyectos de ley presentados para extender el plazo de acusación.
¿Y estas investigaciones son solamente para ver las responsabilidades políticas, cierto?
Así es, y este es un punto bien relevante, ya que en el caso de la Intendencia, nos vimos frente a la necesidad de definir bien a qué se refiere la responsabilidad política. Concretamente nos dimos cuenta de que una persona que ha estado a cargo y que de alguna forma ha sido el responsable de nombrar a directores de división o de departamento, aunque que no tenga ninguna participación en el fraude propiamente tal, si tiene responsabilidad al haber nombrado a personas que se vieron envueltas en él. En ese sentido, tenemos que ser precisos y claros en que se debe condenar firmemente, y que de alguna forma “tenemos que pasarle la cuenta” – por decirlo en buen chileno – a alguien que no fue lo suficientemente riguroso en el nombramiento de las personas que iban a estar a cargo de divisiones y departamentos tan importantes como el de administración y finanzas en el gobierno regional.
Se anunció por los diarios que Ud. junto a otros parlamentarios y políticos de su partido, recorrerían el país buscando candidatos a los cargos de alcaldes y concejales para las municipales del 2012. ¿Qué consideraciones son las que más pesan al momento de seleccionar?
Eso tiene que ver con el rol que me corresponde ahora que formo parte de la Comisión Electoral de mi partido que es la UDI. Y quizás estoy ahí, porque me tocó desde mi trabajo anterior, desde la Fundación Jaime Guzmán, colaborar con la UDI en la búsqueda de personas jóvenes que tengan vocación de servicio público y que verdaderamente puedan ser un aporte en sus respectivas comunas, teniendo también un costo alternativo relevante. Es decir, que no estén apostando a formar parte de los concejos municipales, únicamente porque les falta algún tipo de ocupación o porque tienen alguna inquietud política, sino que buscamos a las personas que se han desempeñado de buena manera en el mundo privado o también en algún rol público y que efectivamente creemos que serían un aporte relevante, siempre detrás de la lógica de representar las ideas y principios que tiene mi partido.
Ud. es uno de los más fervientes partidarios de que en el gobierno del Presidente Sebastián Piñera, se le otorgue a la UDI más preponderancia e influencia. ¿Piensa que se ha avanzado en ese tema?
Nos ha ido bien, pero tenemos que seguir adelante. Siempre hemos dicho, que la UDI es la gran responsable de que hoy día el Presidente Piñera esté a cargo del país. Somos el partido más grande, no sólo por lo que se refleja acá en la Cámara de Diputados o en el Senado, sino que, por la representación popular que tenemos. Nosotros llegamos a todos los rincones de Chile y en ese sentido es muy importante que se vea reflejado en los cargos de responsabilidad. Todavía quedan muchas personas por elegir… Es una demanda permanente. Nosotros siempre vamos a estar – con mucho respeto – pidiéndole al Presidente de la República que se acuerde que acá tiene a un grupo de personas muy bien formadas, muy bien preparadas, para sacar adelante las tareas de este excelente programa de gobierno.
Usted es partidario del derecho a sufragio a chilenos en el extranjero. ¿La legislación comparada de cuáles países le ha hecho sentido para implementar en Chile?
He sido partidario de otorgarle la oportunidad de participar en nuestros procesos electorales a chilenos en el extranjero, pero siempre con reparos, con algunas cláusulas. Por lo mismo, me gusta mucho el proyecto de Reforma Constitucional que nos presentó el Presidente Piñera, donde establece la necesidad de que exista un vínculo de ese chileno que vive fuera, con el país. Y ese vínculo se puede dar de distintas maneras. Creo que es evidente que una persona que está trabajando, prestándole servicios a Chile en el extranjero – como delegaciones de militares o diplomáticos – tengan la oportunidad de votar. Así también a las personas que están por un corto tiempo estudiando o trabajando, pero que vuelven a Chile, evidentemente también tienen que tener la participación que corresponde. Entrando estrictamente a la pregunta, de lo que no soy partidario, es que se les otorgue ese derecho a personas que llevan 30 o 40 años afuera y que no tienen ningún grado de vinculación con Chile. Es decir, otorgarle derecho a voto – a decidir, en el fondo – quienes van a estar tomando las decisiones del país, que en definitiva nos afectan a nosotros y no a ellos, me parece injusto. Hay varios países que se están cuestionando firmemente el hecho de en su momento, haber otorgado un derecho tan sin restricciones, tan abierto. En este sentido acabo de estudiar la realidad de México, que tiene una escasa participación y donde su población fuera del territorio nacional está muy concentrada en un solo país, como es Estados Unidos. Así y todo, tienen un grado de interés muy bajo y ya se escuchan voces que se cuestionan esta modalidad de participación.
Me llamó la atención lo que ocurre en España, donde se estipula que los españoles que tengan un bien raíz en su país, pueden votar… ¿Qué le parece a usted?
Es un poco la lógica que se exige en la mayoría de los países. O sea, cuando existe algún tipo de participación económica, desde el punto de vista tributario, efectivamente los países tienden a reconocerle el derecho a ese connacional que vive fuera del país. Creo que no es bueno centrarnos en el tema económico, pero sirve para saber que efectivamente existe una vinculación. Una persona que por ejemplo, está tributando su impuesto a la Renta desde el extranjero, e ingresa a las arcas fiscales de Chile, evidentemente tiene una vinculación. En ese caso esta persona tiene un interés y le preocupan las políticas que se están siguiendo en su país. Pero no sólo por el hecho de estar contribuyendo económicamente. Es aquí donde existe una línea muy delgada. Es importante que quienes nos están viendo o escuchando lo tengan claro. No es que nosotros digamos “la persona que está pagando tributos, que tiene casas repartidas por todo el mundo y también en Chile, va a tener derecho a votar”… Creo que es mucho más relevante y me da la idea de que lo que se ha hecho en Chile, es el otorgarle el derecho a voto a las personas que están sufriendo los efectos… Es por eso que nosotros le otorgamos derecho a voto a los extranjeros que viven o se avecindan en Chile por más de cinco años… Creo que es gravitante el hecho de que nosotros reconozcamos a un boliviano, a un peruano, derecho a voto, por el solo hecho de avecindarse en Chile… Quiere decir que nos preocupa principalmente el que tengan interacción con la sociedad. Es un camino largo, pero veo bastante consenso. El tema va a estar en definir bien qué significa el vínculo. Y en eso estamos trabajando.
Ud. fue invitado a España en octubre pasado por la Fundación Carolina a la quinta versión del Programa Jóvenes Políticos Iberoamericanos. Le pediría que le cuente a la gente cómo fue su experiencia allá.
Fue muy interesante participar en este encuentro parlamentario porque nos permite saber lo que está pasando en el resto de la región, en Latinoamérica. Y nos sirve también para compararnos, incluso no con Latinoamérica, sino que con España. Pese a que ellos hoy día están en una tremenda crisis, uno analiza los períodos en que no las han tenido y, al compararlas con las peores épocas de Chile, nos damos cuenta de que estamos re bien, que estamos avanzando, aunque no sea a los ritmos que nos gustaría. Pero por mucho que tengamos como norte lo que está ocurriendo en países desarrollados, en países que tienen ingresos per cápita muy por sobre los nuestros, algunas veces su situación es un poco irreal. Esa calidad de vida que puede tener un español hoy día, es difícil que se proyecte durante treinta o cuarenta años. En cambio Chile, haciendo las cosas bien, siendo más cauto, tomando decisiones más consensuadas, puede proyectarse a que luego tengamos estándares de vida bastante mejores que los de España, y por qué no decirlo, que otros países de Europa. Y la realidad latinoamericana nos toma mucho de ejemplo. Y eso es importante que lo sepan los ciudadanos que nos están escuchando, porque muchas veces nos ven a nosotros los mismos políticos, criticar y patalear porque las cosas no se hacen de la mejor manera, pero en países como Colombia, como México, Perú o Bolivia, nos toman de ejemplo. Países con cortes ideológicos distintos al nuestro – algunos coinciden como quizás podrían ser México y Colombia – pero Perú y Bolivia tienen cortes distintos y ellos se fijan mucho en lo que está ocurriendo en Chile. Eso nos da un grado de responsabilidad…
¿Qué es lo que destacan?
Destacan el orden institucional, el nivel de democracia que tiene Chile, aunque incluso uno a veces escucha voces cuestionándola; destacan la estabilidad económica; la capacidad que tenemos para crecer… Hoy destacaban los 300 mil nuevos empleos que se han creado en poco tiempo y cómo le estamos ganando la batalla al desempleo… Es decir, creen que estamos haciendo las cosas bien. Sería injusto decir que sólo en este gobierno se han hecho bien, los anteriores han permitido que Chile tenga una estabilidad económica; también han colaborado muchísimo en la estabilidad institucional. Creo que hay un esfuerzo compartido. No es conveniente politizar estos macro temas, sobretodo cuando estamos de cara al resto del mundo.
Ud. fue nombrado dentro de los 100 líderes jóvenes por la Revista Sábado del Mercurio y la UAI. Se dijo que además de haberse destacado en el plano legislativo, Ud. hacía trabajo social de formación de Jóvenes al Servicio Público. Explíquenos sobre eso.
Veo el servicio público mucho más amplio de lo que es la política propiamente tal. La gente de repente tiende a pensar que son sinónimos. Para mí, no. El trabajo que hace un carabinero o un bombero no es político, es servicio público. El rol que cumple un profesor, es servicio público también. Y en ese sentido toda persona que tiene – y particularmente los jóvenes – algún grado de interés o de vocación por el servicio público, es importante que lo cultive y lo trabaje. En esa línea, cuando trabajé en la Fundación Jaime Guzmán, creamos un taller de formación, que era un curso con evaluaciones, con tareas, que se fue expandiendo por todo Chile. Partía el trabajo en una comuna determinada y con los mejores alumnos que teníamos en ese curso, nos pasábamos a hacer clases en la comuna del lado. Y así se empezó a generar un árbol tremendo en todo Chile, promoviendo vocaciones de servicio. Eso es lo que he mantenido, ya no a cargo de esos programas, pero sí desde mi rol parlamentario mostrándoles lo que se puede hacer desde la política. Puntualmente desde el servicio público en la política, es donde más necesitamos el compromiso de personas jóvenes que estén dispuestas a asumir desafíos desde el interior de esta actividad que muchas veces se habla del desprestigio que tiene, pero a mí me gustaría destacar la nobleza que implica dedicarse al servicio de los demás, particularmente en una actividad tan difícil y compleja como lo es la política.
Me gustaría pedirle que lo graficara con un ejemplo…
En estas charlas, nosotros no hablamos de política partidista en ningún caso. Hablamos de los temas de fondo, de por qué cuando hablamos de pobreza, hay que mencionar también la pobreza espiritual, que es la más importante. La pobreza material es la antesala simplemente de lo que es el tema de fondo. Y en ese sentido, nos referimos a la dignidad y a que las personas logren comprender los alcances que tiene la dignidad. Y me acuerdo que haciendo una clase -si no me equivoco, en la comuna de Lo Espejo, en la población José María Caro– una señora se emocionó profundamente cuando estábamos hablando de la dignidad del ser humano; de por qué todos somos verdaderamente iguales y por qué no caben diferencias que se basan en cuanta plata tenemos en el bolsillo… Esta señora lloraba a mares y cuando terminó la clase me dijo abiertamente “a mí nunca nadie me habían dicho que soy igual al resto, al rico, al que tiene todas las oportunidades de la vida…” Ella incluso frente a sus vecinos se sentía muy disminuida y entendió que esto de la dignidad es algo muchísimo más profundo… Que somos todos iguales… Entonces, cuando uno logra ese cambio, empoderar a las personas, les da muestras concretas, reales, con argumentos sólidos de que son tan importantes para Chile y para nosotros, como lo podría ser alguien con mejores oportunidades, uno dice “por acá vamos bien y eso es lo que me gusta…”
Cuando uno revisa su trayectoria y la difusión de su gestión en la prensa, resulta que da la sensación de que todo lo hace bien... En lo único que encontré en que perdió, fue en las elecciones de la presidencia de su partido, donde Ud. fue partidario de la candidatura del diputado José Antonio Kast. ¿Es así o no?
Bueno, es que no en todas las elecciones se puede lograr ganar. Creo que es importante mantenerse firme en las convicciones. Creo que José Antonio Kast –y esto no es una crítica a otras personas porque en la UDI tenemos un clima muy distinto al que se ve comúnmente en el resto de los partidos políticos- y todos los que participamos de la UDI tenemos un norte bastante claro y con la confianza que nos garantiza la amistad que hay detrás, somos capaces de decir con firmeza “mire creo que los cambios deben de ir por esta línea…” En ese sentido fui uno de los que más promovío la candidatura de Kast a presidente del partido, porque creo que en las circunstancias en que estamos, formando parte de una coalición de gobierno, estábamos en un momento adecuado para proyectarnos durante los próximos veinte años. Creo que es importante también hacer un salto generacional, y por eso José Antonio Kast, que tiene una sintonía más fina con las nuevas generaciones de servidores públicos, particularmente de personas interesadas en hacer política a través de la UDI, creía que era lo indicado… Eso no significa que por haber perdido, nosotros nos restamos a ese trabajo. El mismo José Antonio es uno de los promotores del trabajo de formación que recién comentaba…
¿Y cómo le resulta a la gente tan joven como Ud. surgir dentro de la UDI?
Creo que hay que ganarse el espacio y de alguna forma el partido ha ido generando esos espacios. Nosotros, como buenos jóvenes, somos proactivos, somos enérgicos y siempre queremos tener algún grado mayor de participación. Pero si es que analizamos los últimos 15 diputados que se sumaron a la bancada UDI en la Cámara, me atrevería a decir que es una de las camadas de promedio de edad más joven que hay. Lo mismo a nivel municipal, particularmente en el mundo de los concejales. Hay un grupo importante de personas jóvenes, que se estuvieron preparando y esperamos que en las próximas elecciones municipales den el salto, para poder influir de mejor manera, y quizás pensando en alguna alcaldía. Vamos a seguir trabajando para tener una mayor participación del mundo joven y cuando hablamos de jóvenes, no hay que fijarse únicamente en la edad para que esto verdaderamente sea el traspaso de un testimonio, que es como tiene que ser el trabajo político.
M. Eugenia Rodríguez Q.
Diciembre 2010
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