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A mí me importa
Diputado Felipe Harboe Bascuñán (PPD), Distrito 22, Región Metropolitana
“Aquí hay gente que es capitalista a la hora de ganar y socialista a la hora de perder”
Por M.Eugenia Rodríguez Q.
Diputado, Ud. enteró seis meses en este cargo. ¿Ha echado de menos su trabajo de Subsecretario del Interior?
Bueno, son dos labores muy distintas, la del Ejecutivo y la legislativa, que dice relación más bien con la tramitación de leyes. Estoy acostumbrándome, tratando de ver cada uno de los ritmos, los tiempos, pero muy entusiasmado, sobre todo, por el contacto con la gente. Me ha tocado estar en permanentes reuniones con vecinos de la comuna de Santiago, y eso me tiene contento.
Ud. integra la comisión de Gobierno Interior y Regionalización en la Cámara de Diputados, donde me imagino que Ud. por haber sido Subsecretario del Interior ha hecho sus aportes. Cuéntenos por favor cómo ha sido su desempeño en esta comisión.
La comisión de Gobierno Interior hoy día ha sido encomendada por la Sala de la Cámara de Diputados, para estudiar todo lo que dice relación con el déficit de presupuesto que tienen los municipios. Muchos de ellos reclaman que no tienen recursos, entonces estamos viendo si el problema es el presupuesto que da el Gobierno; si es un problema de gestión, de deudas de arrastre… para así trabajar en mejor forma en un sector que es el brazo más cercano que tiene el Estado con los ciudadanos. Me ha tocado también, una participación bastante activa en el proyecto que regula la nueva ley de Protección a los Refugiados.
Anteriormente lo vi como Subsecretario del Interior y ahora en la comisión. Además estamos analizando temas como un producto especial para Isla de Pascua; una regulación sobre encuestas políticas ad portas de un proceso electoral. En definitiva yo he aportado mi experiencia de Estado, sobre todo cuando estuve a cargo del Gobierno Interior, ahora normando en la comisión respectiva.
Diputado, en general, muchas personas, entre ellos algunos parlamentarios, han objetado la forma de reemplazo de las vacantes parlamentarias. Le pediría que nos cuente cómo se realizan hoy día y si Ud. Conoce la legislación de otros países que pudiera servirle a Chile para mejorar el sistema.
Bueno, efectivamente los parlamentarios que estaban acá el año 2005, decidieron modificar la Constitución Política. Antiguamente ella establecía, que el reemplazo de las vacancias se producía por el compañero de lista. Y hubo un grupo de parlamentarios que la quisieron modificar, entre los cuales yo no estaba, por cierto.
Así la Constitución establece hoy día, que ante una vacancia, es el partido de origen de la persona, el que lo reemplaza. A mí me correspondió – al igual que a Marcelo Schilling y a Lily Pérez, asumir en virtud de esta norma constitucional, que independientemente si uno la comparte o no, está vigente y así lo determinó por absoluta mayoría el Tribunal Constitucional, desechando de paso estos requerimientos antojadizos que han representado algunas personas a este respecto.Más allá de eso, le he pedido a la Biblioteca del Congreso Nacional, un estudio de legislación comparada, para ver qué modificaciones se le pueden hacer al sistema.
Ellos me han enviado un conjunto de antecedentes las legislaciones de Uruguay, Argentina, México, Estados Unidos, Francia, Canadá y prepararemos un proyecto de Reforma Constitucional que será presentado prontamente, que establece la modificación del sistema de reemplazo de las vacancias y que va – en mi concepto – a perfeccionar esta modificación que hicieron los parlamentarios en el año 2005.
Desde luego como diputado, en este caso, he tenido que asumir un reemplazo de vacancia, tengo un deber ético de mejorar el sistema y si eso lo afecta a uno, ningún problema. Para eso establecí en mi ante proyecto la reforma constitucional, incluso hay un artículo transitorio que establece la vacancia inmediata de aquellos que no hubieren asumido por ese sistema.
Nos puede contar sobre el proyecto de ley presentado por Ud., entre otros parlamentarios, que apela a un mayor control de la propaganda electoral.
Uno de los grandes problemas que tenemos de exclusión real en Chile, es el de los gastos en que deben incurrir los candidatos en las campañas. Y la legislación que existe actualmente es bastante mala, por no decir otra cosa. Es un avance en el sentido que antes no había… Pero mientras más podamos separar el dinero y la política, mejor. Y por tanto, lo que se requiere es buscar un mecanismo para transparentar los aportes, y también de limitarlos. Porque no es lógico, que en medio de una crisis económica, con cientos de miles de personas sin empleo, haya parlamentarios o candidatos que se gasten cientos o miles de millones de pesos.
Me parece inmoral desde el punto de vista de la actividad política. Y por otro lado, atenta contra aquellas personas que son absolutamente desconocidas y que legítimamente quieren ser candidatos, o que no tienen los contactos para conseguir esos recursos. Para avanzar en una legislación que establezca igualdad, desde el punto de vista del financiamiento de las campañas, es indispensable – para que la gente joven pueda ser candidata, para la gente que no tiene un poder económico por contacto – también pueda hacerlo. Dirigentes poblaciones, gente que tiene tantos talentos más que uno, pero que producto de la imposibilidad de conseguir recursos, no puede dar a conocer sus ideas. Creo que eso hay que hacerlo con la mayor rapidez.
Con toda la experiencia que tiene Ud. en temas de seguridad pública ¿qué cree Ud. que debiera hacer el Estado para mejorar la calidad de vida de personas que viven encerradas en sus casas en distintas poblaciones de Santiago?
El tema de la seguridad creo que poco a poco ha ido adquiriendo una connotación, más bien, de política pública integral. Antiguamente, y estamos cansados ya de escuchar a sectores de este país que señalaban que la seguridad sólo se combatía con más carabineros, más Policía de Investigaciones, penas más duras…
Todo eso es importante, por cierto, porque hay que aumentarle el costo a los delincuentes, y para eso hay que contar con policías más preparados, con mayor dotación, pero también es importante ver una política integral.
Por un lado, lo que yo llamo la prevención social: cómo somos capaces de evitar que nueva gente se incorpore a la carrera del delito. Y para eso hay tres elementos que son básicos: Educación, empleabilidad, emprendimiento. Vale decir, darles oportunidades a los jóvenes y a los niños para que no caigan en la carrera del delito y desde el punto de vista de salida, la rehabilitación. Podemos hacinar a mucha gente en las cárceles, pero si éstas no cuentan con un sistema de rehabilitación, lamentablemente vamos a estar, como se dice en la jerga más reconocida en materia de seguridad, preparando delincuentes dentro de la cárcel.
Por eso que las alternativas de educación son importantes; las alternativas laborales y de desintoxicación a aquellos reos que son consumidores de drogas o roban para poder proveerse. En definitiva: prevención social, como cierre del flujo de entrada de nuevos actores del delito; control y sanción para los que delinquen y rehabilitación para abrir un flujo de salida y terminar con el círculo vicioso. Esa fórmula es la que yo propongo y la que hoy día se llama la estrategia Nacional de Seguridad Pública. Y modestia aparte, yo recibí el gobierno de la Presidenta Bachelet con un 38,4 por ciento de victimización y lo entregué con un 34,8 por ciento en tres años, en consecuencia, los resultados están a la vista, pero esto requiere de un esfuerzo permanente y constante. Fundamental para seguir avanzando y el éxito o fracaso de las políticas públicas de seguridad, dependerán de la continuidad y de la fortaleza y del liderazgo que tengan las autoridades para poder cumplir este proceso.
Diputado Ud. presentó un proyecto de acuerdo para proteger la maternidad de las mujeres que prestan servicios a honorarios en la administración pública. ¿A raíz de qué situaciones le surgió esta idea?
Efectivamente. La administración pública hoy día, está regida por normas muy estrictas, particularmente respecto de la calidad contractual. En ella existen tres tipos de contratos: Las plantas, que son una especie de derecho de propiedad, incluso las personas no pueden ser despedidas sino por sumarios y son limitadas por ley.
En segundo lugar viene la Contrata, que es una modalidad de contrato que establece beneficios previsionales y sociales a las personas que están contratadas bajo ese régimen, pero que también se encuentran limitadas por la Ley de Presupuesto.
Y la tercera modalidad, que es la más precaria, es la de Contrato de Honorarios. Dado el anquilosamiento que tiene hoy día el sistema funcional y del Estado, han accedido a él muchas personas, y muchas veces, a ellas no les dan ni siquiera esa modalidad contractual, pero el Estado, debido a la rigidez de la norma, no puede contratarlos bajo planta o contrata.
¿Qué hacemos con las mujeres que son contratadas bajo la modalidad de honorarios y no tienen ningún tipo de previsión, ni de salud, ni tampoco tienen derechos maternales? Lo que yo he planteado, es la posibilidad de que a las mujeres, que son cientos y miles, que cumplen labores habituales bajo la modalidad contractual del régimen de honorarios, les sean aplicables los derechos asignados a la maternidad de las mujeres que son contratadas en planta o contrata.
Es decir que la mujer que sea contratada a honorarios y que se transforma en mamá, tenga derecho al pre natal, al post natal y también tenga los derechos de previsión. Probablemente esto va a requerir de la modificación legal, pero lo importante es que avancemos en el tema. Muchas mujeres se sienten desprotegidas.
Cuando yo trabajé en el ministerio del Interior, uno de los puntos que establecí con mucha fuerza, fue la instrucción, en el sentido que a aquellas mujeres, aún cuando estuvieran contratadas bajo la modalidad de honorarios, se les incorporara la posibilidad de vacaciones y también en la práctica, se les respetara su pre y post natal, porque eso es un derecho esencial de la mujer y también del hombre.
A mí me tocó ser el primero en el gobierno de la presidenta Bachelet en tomar el post natal, porque mi hijo nació seis días después del cambio de mando… Y creo que eso le corresponde a la mujer en nuestro país. Un país que le da un bono por hijo a las madres por fortalecer la familia, tiene también que darle facilidades para que cualquiera que sea la modalidad contractual, sobre todo del Estado, tengan derecho a estar con sus hijos.
En Facebook Ud. se define como un ciudadano progresista. ¿Le puede explicar a la gente este término?
Es estar dispuesto a enfrentar cambios. Yo estoy convencido de que Chile cambió. El Chile del 2006 no es el mismo del 2009… Y como Chile cambió, un ciudadano progresista tiene que estar dispuesto a liderar procesos de cambio. Y yo he optado voluntariamente para iniciar este proceso al interior del Congreso Nacional, con lo que a mí me corresponde, con mi experiencia de diez años en el Gobierno.
Creo que tengo mucho que aportar y creo que hay que enfrentar temas como la modificación del sistema macroeconómico, tenemos que pasar a una economía productiva del cobre, toda tengamos un conjunto de elementos de calidad, de exportación, con tecnología, dándole valor agregado al producto. Tenemos que incorporar las redes sociales como forma de comunicación, tenemos que aplicar en la práctica lo que significa la nueva TV digital, tenemos que buscar puntos de encuentro en la sociedad. Ser progresista es tratar de poner el Estado al servicio de la gente y no acomodar a la gente al servicio del Estado, como normalmente se observa en estos días. Y desde mi experiencia, yo planteo avanzar en esa dirección.
¿Por qué diputado, hay personas que dicen que la gente no está por la vía progresista, que son otras las prioridades que tienen?
Pero yo creo que este Estado es tremendamente progresista. Cuando uno ve que la presidenta Bachelet tiene un 72 por ciento de aprobación en las encuestas, estamos viendo el ejemplo de que quieren más Estado. Si en este país no se ha dado una reflexión profunda.
En septiembre del año 2008, junto con la crisis de Lehman Brothers y la crisis del sistema financiero en Estados Unidos, cayó el capitalismo au trance, cayó la tesis que todavía algunos sustentan en Chile, de que la economía tiene que ser desregulada.
Entonces dicen “momentito, el mercado tiene que crecer, pero el Estado me tiene que proteger”. Y la protección social, la protección del Estado al servicio de la gente, es parte del progresismo. A los conservadores naturales no les gusta el Estado, les molesta, porque el Estado regula, coarta… ¿Veamos quien va a resolver la crisis del salmón? ¿Quien se llena los bolsillos con la industria del salmón? Unos pocos. ¿Y quién la resuelve? El Estado, poniendo miles de millones de pesos. Entonces aquí hay gente que es capitalista a la hora de ganar y socialista a la hora de perder. La pérdida es para los ciudadanos y las ganancias son para su bolsillo. No. Los progresistas decimos que no. Que tiene que haber justicia y regulación, para que la gente pueda crecer en un mercado desarrollado, pero también evitar la concentración de las farmacias, evitar el caos que tenemos hoy día, que es el individualismo y la codicia desmedida.
Creo que es muy importante la lección que nos está dando el presidente Obama en Estados Unidos, con su reforma de salud y del sistema financiero, y lo que ha hecho la Presidenta de la República, con su gran sistema de protección social, para que cualquier chileno o chilena, tenga derecho a una pensión básica. Eso es un tema de dignidad, y eso es ser progresista.
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Creo que no hay que engañar o distraer la antención de la población con luces y humo de protección social cuando las tendencias del mundo son ignoradas por mantener un sistema económico que hace crecer los bolsillos de la gente y también las recetas de ravotril y amprazolam en los veladores de los chilenos.