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A mí me importa
Presidente del Senado Jorge Pizarro Soto (PDC) Circunscripción Senatorial N°4 Región de Coquimbo
“Lamentablemente hoy priman más los proyectos personales de algunos liderazgos políticos, que los colectivos”
Ud. es la segunda autoridad de la Nación y le ha tocado ser un presidente del Senado de oposición al gobierno. ¿Cómo se ha sentido en este cargo? ¿Qué ha sido lo más difícil?
Me he sentido bien. Ser presidente del Senado posibilita que uno ayude a generar acuerdos, un diálogo con el Gobierno para poder despachar los proyectos de ley más importantes. Creo que las dificultades han estado en una inexperiencia del equipo de Gobierno, que muchas veces lo ha llevado a cometer errores en el trámite legislativo y segundo, algo que parece que es la característica del Presidente y es que escucha poco a quienes no piensan como él. Y es nuestro papel, desde la oposición, plantear nuestros puntos de vista; generar los debates y buscar los acuerdos y si estos últimos no se producen, expresar la opinión de la mayoría.
Eso hemos tenido que hacer, por ejemplo, en el proyecto del Royalty Minero, donde rechazamos en primera instancia lo que enviaron, porque era regalarle mucho a las empresas a cambio de poca plata. Eso se corrigió y después tuvimos un proyecto más equilibrado. Lo mismo sucedió con el Presupuesto: obligamos al Gobierno a subir partidas que son importantes, por ejemplo, para sostener toda la construcción de jardines infantiles, de salas cunas, porque es ahí, en la más temprana edad, donde se define la calidad de la educación que va a tener después ese niño o niña. En fin, en varias materias nos ha tocado, por decirlo así, ser más duro como oposición y el Gobierno tiene que entender que hay que conversar, no se pueden imponer los criterios porque ellos crean que son poseedores de la verdad. Siempre hay opiniones que deben de ser respetadas y ese es mi papel.
O sea que no le ha sido muy fácil llegar a los acuerdos…
(Se ríe) A veces… Pero voluntad nosotros hemos colocado de manera sistemática y ya cuando hay diferencias que son insalvables, bueno, cada cual votará de acuerdo a lo que representa y eso es parte del juego democrático…
¿A qué atribuye que los parlamentarios estén tan desprestigiados?
A dos o tres razones. Primero, porque los partidos políticos y la política, en general, se han distanciado de la gente y diría que hay una desconfianza, o una sensación de decir “los que se dedican a la política lo hacen por beneficio particular…” Y esa visión, creo que está avalada, porque lamentablemente hoy día, priman más los proyectos personales de algunos liderazgos políticos, que los colectivos. Da la impresión de que hubiera una ambición desmedida por resaltar a una persona, a un liderazgo, por sobre las ideas, los valores y los principios. Y esa inconsecuencia es la que hace que la gente deje de creer en quienes estamos en la actividad pública. Pero yo soy de los que tengo la convicción que también cuando los ciudadanos tienen que escoger a sus representantes en una región determinada, hacen los distingos porque conocen más de cerca a las personas. El otro tema es que se ha farandulizado mucho el debate político. Hay gente que entiende que es mejor salir en los programas de farándula o en los diarios que se dedican al comidillo, al escándalo, a la cosa pequeña, que a plantear un proyecto o una idea de sociedad. Lamentablemente la opinión pública en eso es bien frágil también…
Si tuviera que hacer un análisis al funcionamiento actual del Congreso, ¿cuáles diría que son sus principales talones de Aquiles?
Primero, en que el Congreso no tiene una capacidad de asesoría técnica legislativa que permita equilibrarse con el Ejecutivo. Y eso hace que normalmente el Ejecutivo, los ministros y los ministerios, tengan una capacidad de propuesta mayor que la que tiene el Congreso. Y segundo, producto de no tener esa autonomía, de no tener nosotros los equipos suficientes como para hacer mejor nuestro papel, somos permeables también a este lobby exagerado o destemplado que hace el sector privado. Empresas que a los parlamentarios les entregan un determinado tipo de información o de antecedentes que obviamente responden a los intereses de esa empresa y no necesariamente a los intereses de la gente. Entonces se produce también ahí una relación que no es la óptima, ni la mejor. En tercer lugar, hemos avanzado mucho en transparencia, en entrega de información, en clarificarle a la opinión pública de cómo se votan los proyectos; cuál es la participación de cada parlamentario, etc.… Pero sin duda hace falta mayor participación ciudadana también en la toma de decisiones. Y eso afecta al buen funcionamiento del Congreso.
Su período legislativo vence a principios del 2014. ¿Cuáles son sus planes para la campaña legislativa del 2013? Se lo pregunto porque, dada la excelente votación que Ud. obtuvo en el 2005, y luego que la senadora Matthei ha dicho que no se repostulará, es posible que Ud. pudiera auspiciar un doblaje en su circunscripción…
El plan mío es tratar de hacer bien la pega ahora, que es lo que he hecho permanentemente. Lo único que le he dicho a la gente de mi región es que voy a trabajar fuertemente y a cumplir con la representación que me da. ¿Qué va a pasar en tres años? Creo que uno no puede estar pensando solamente en eso, porque ese tipo de actitudes o de proyectos personales es lo que le hace daño a la política. Si uno postula a un cargo es en función de ideas, principios y valores y no porque yo tome esto como un trabajo personal. O porque me interese ser senador para tener una figuración no se de qué. Creo que la peor forma de hacer política es la de aquellos que andan con la ambición, arrastrándola en el día a día… Si mañana postulo o no postulo a una reelección, primero, lo va a decidir la gente de la Cuarta Región y segundo, tendré que formar parte de un proyecto que tenga sentido.
Pero Ud. tiene mucha gente que lo sigue, a la que no puede defraudar…
Bueno, es que eso va a suceder en la medida que yo haga bien mi trabajo y que los represente bien. Y si nosotros somos capaces de tener una propuesta programática de gobierno para los diez o quince años, que implique un respaldo y un apoyo, tanto en el Parlamento como en una candidatura presidencial de no se quién… Bueno, tendremos que estar, porque eso es parte de los principios que queremos implementar en la sociedad chilena. Pero si eso no existe y es solamente un personalismo, lo más probable es que muchos de nosotros no estemos en eso.
¿Cuál es su postura respecto a ampliar la Concertación? ¿Coincide con el senador Ignacio Walker?
Lo primero, es que cada partido, tiene que clarificar sus objetivos para los próximos años. Y eso es a lo que yo aspiro que haga mi partido y el resto de los partidos de la Concertación, individualmente. Una vez que tengamos claridad de qué queremos hacer en los próximos años, lo lógico y natural es dialogarlo, conversarlo con el resto de las fuerzas. ¿Por qué? Porque tenemos diferencias, pero tenemos muchos más puntos en común, con los cuales le podemos ofrecer a Chile una sociedad en la que creamos de manera mayoritaria que es la mejor para todos. Y a partir de ahí, todos, los que quieran estar. Todos, bienvenidos sean. Si vienen del mundo de la izquierda, del centro, de la derecha, del pensamiento humanista laico, bienvenidos sean. Porque lo que se requiere es constituir una mayoría que sea capaz no sólo de ganar, sino que de gobernar. Y para eso Ud. no puede marginar a nadie. A mí todo este debate que se ha dado me parece bien falso, un poco torpe, motivado por esta cosa personalista de algunos. Parece que creen que el país funciona en torno a sus personas y a sus objetivos personales y eso es lo que la gente repudia de la política. Primero pongámonos de acuerdo en qué queremos hacer. Después vemos quien puede conducir y ojala esa propuesta y esos liderazgos que se definan, puedan ser respaldados por las grandes mayorías.
¿A lo mejor en ese sentido Ud. piensa que el Congreso es como una feria de vanidades?
Hay de todo. Creo que el Congreso es expresión de lo que es el país. No veo que haya mucha diferencia en lo que es la expresión de nuestra sociedad: Hay personalismos, hay vanidades, hay compromiso, hay vocación de servicio, hay talento, hay mediocridad también… Hay egoísmo, mucho individualismo… Pero también se de lo otro. Muchos de nuestros colegas están por una visión más colectiva, en torno a ideas y a encontrar formas para que nuestra sociedad mejore su calidad de vida… Por eso digo que somos bastante representativos de lo que se da en el resto del país.
Se ha planteado la idea, que tiene seguidores y detractores, que la Concertación tiene que cambiar de nombre. ¿Cuánta importancia le atribuye Ud. a eso?
Lo más importante es el contenido, no el envoltorio. Y hay gente que funciona en torno al marketing, y eso es lo que le hace daño a la política. Algunos creen que porque salen arreglándose el pelito en la tele, porque tienen buena pinta o porque dicen tres frases que parecen inteligentes y son marketeras, creen que ya tienen construido el liderazgo. O algunos que van a un partido de fútbol – y como está la prensa- se ponen una camiseta del equipo de turno, sin haber jugado nunca fútbol o nunca han sido hinchas de ese club… O de aparecer en la farándula porque hay diez segundos en la tele que llega a tal segmento. Hacer política así, es la peor de todas las formas. Creer que porque se cambia un nombre; unos se dicen más progresistas; otros más democráticos; otros más no se qué y creen que con eso ya están listos, es de una mediocridad y una falta de definición estratégica política, que es la que la gente después castiga. Los liderazgos políticos se construyen, se forman y se hacen sobre la base de valores y principios, pero por sobre todo, de consecuencia. De consecuencia en el día a día y durante mucho tiempo. Esas flores de un día que aparecen por ahí y que son producto de los medios, duran lo que duran, se marchitan rápidamente.
En su calidad de titular del Parlamento Latinoamericano Ud. se reunió hace poco con el Presidente de Perú. ¿Qué conclusiones pudo sacar de ese encuentro?
El presidente Alan García es un político muy hábil, talentoso, que tiene ideas claras y que sabe lo que quiere para su país. Y en lo que respecta a la relación con Chile, de lo que conversábamos es que a él le interesa mucho la posibilidad de potenciar y complementar más lo que es la visión de desarrollo económico que puede tener Chile y Perú, mirando hacia el Asia Pacífico. Él me planteó en esa reunión esta idea que se concretó ahora – este fin de semana – de crear este acuerdo económico – comercial de los países del Pacífico que incluye a Colombia, Ecuador, Perú Chile y Panamá, de manera de acceder en conjunto con una estrategia comercial de penetración a los mercados asiáticos. ¿Por qué? Por que en general, nosotros somos más complementarios que competitivos y podemos llegar a esos mercados en mejores condiciones. Y a mí me parece que ese tipo de planteamientos, son muy buenas ideas que el presidente García ha buscado implementar desde el Perú, posicionando a ese país en el ámbito internacional. Y hay que reconocer que en los últimos años eso ha sido exitoso por parte de ellos. Sin duda, el rol que está jugando Perú hoy día, es mucho más proactivo que lo que ha sido en tiempos del presidente Toledo y eso se nota. En las otras materias, el presidente García entiende que la relación política con Chile, requiere de fineza, porque hay mucha sensibilidad todavía. Tanto en Perú como en Chile, hay resabios de chauvinismo, de nacionalismos un poquito trasnochados que cuando se producen diferencias, las exageran para crear un problema y un retroceso en las relaciones. También hablamos del tema de la presentación hecha por Perú en La Haya. Yo por lo menos, tengo la política de ese viejo dicho popular que dice que “lo cortés no quita lo valiente”. Uno con claridad tiene que expresarle al presidente peruano y al gobierno de Perú, la molestia que para Chile significa el desconocimiento de tratados en materia de límites marítimos que colocan en entredicho los tratados internacionales y el funcionamiento que hemos tenido por más de seis décadas. Eso obedece más bien a una lógica de política interna del Perú que a una realidad. Y por mucho que ese tema esté en el Tribunal de La Haya, es una piedra en el zapato que uno no puede olvidar. Fue una reunión de más de una hora con él y como dije al principio, García no sólo es un político hábil, sino que además es un hombre muy culto, muy bien informado, con una sensibilidad y manejo de la situación interna chilena muy clara y muy precisa, por lo tanto, siempre digo que a García hay que aprender a respetarlo y también a valorarlo, porque “no da puntada sin hilo”, como dicen.
¿Cómo está la democracia en América Latina?
Diría que hemos tenido veinte años de consolidación de procesos democráticos en todos los países de América Latina. Veinte años, además – hablando en términos gruesos, se han producido hechos puntuales – que cuando ha habido problemas en algunos países, por lo menos, las soluciones que se han dado han estado dentro de los causes democráticos y no han sido a través de golpes militares, como se hacía tradicionalmente. Esa situación la hemos vivido en Argentina, en el propio Perú, en Bolivia, en Ecuador, en fin, en varios países de Centroamérica también. Y tal vez el único lunar negro o más complejo que tuvimos, fue el golpe en Honduras al Presidente Zelaya, que después terminó corregido con el proceso democrático, que es la forma como están reconstruyendo un sistema democrático que siempre ha sido inestable. Pero en general, las democracias latinoamericanas se han ido fortaleciendo y además han estado acompañadas de buenos años en lo económico y social: Ha habido crecimiento, desarrollo, ha habido un énfasis por el tema de la pobreza y de ir mejorando la condición de vida de nuestros compatriotas… Pero igual, el desafío para nosotros sigue siendo muy fuerte. En América Latina tenemos todavía 200 millones de ciudadanos que están en situación de pobreza y 50 millones en situación de indigencia. Hay sociedades en las cuales se ha avanzado más y en otras menos, pero ese sigue siendo el gran desafío para cualquier gobierno democrático… Diría que hasta el momento se ha avanzado, no todo lo rápido que quisiéramos, pero países como Brasil y el mismo Perú, sí que lo han hecho. Tal vez la situación más compleja de crisis, más estructural en la sociedad, es la que se está dando en México, con el crimen organizado y la verdadera guerra que se ha desatado entre la sociedad mexicana y el narcotráfico.
¿Cuál cree d. que va a ser la trascendencia de los documentos que se han filtrado vía Wikileaks con información secreta de la diplomacia norteamericana en el mundo?
Ninguna, porque ahí todo lo que sale es chimuchina, conventilleo, copucha… Que dicen que preguntara si la Presidenta Fernández veía al psiquiatra… De todo lo que sale ahí, más allá de lo anecdótico no hay ninguna cosa consistente, salvo que haya mayor información, pero hasta el momento, lo que se conoce, va más por la vía de la anécdota… Ahora, la única conclusión que saco, es que con los gringos no se puede hablar absolutamente nada, porque después lo filtran todo…
M. Eugenia Rodríguez Q.
Diciembre 2010
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