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A mí me importa
Senador Jorge Arancibia Reyes (UDI), V Región Costa
“Hay un mundo marítimo más grande que el territorial, que no hemos logrado articular bien”
Senador, la Quinta Región Costa parece ser muy atractiva desde el punto de vista parlamentario, ya que tanto desde la Alianza como de la Concertación, hay varios que quieren representarlos en el Congreso. ¿Por qué cree Ud. que existe tanto interés por esta zona?
Hay varias razones. La principal, es que es la región más grande después de la Metropolitana cuando uno ve la importancia en cuanto a electorado y el peso específico que cada una tiene, ya que aporta del orden del 10 por ciento del Producto Interno Bruto del país y está cerca de Santiago. O sea, desde el punto de vista parlamentario, donde en la capital se hacen tantas cosas, para la gente que vive allá, le es atractivo ser senador por la Quinta Región Costa, porque su desplazamiento es corto y eso hace que la competencia por llegar es particularmente atractiva. Pero esta región ha tenido características especiales: el hombre del puerto, de mar, el que se ha asentado en esta región tiene unos rasgos y una estructura conductual, que es particular.
¿Cómo es este hombre del puerto , senador?
Es un hombre de rango, medio bohemio, tranquilo y pacífico, pero que reacciona como león, cuando se le pincha más allá de lo prudente. Es un hombre de esfuerzo, de sacrificio. Aquí se ha construido parte importante del destino de nuestro país. Aquí nacieron las grandes ideas de cambio. Esta es una región universitaria, es portuaria, es comercial… es espectacular. De una variedad y una riqueza increíble. Tiene campo, costa, balnearios y una gente fantástica, pero no fácil de entender.
Visto desde fuera, parece raro o incomprensible que dos candidatos de un mismo partido se disputen por la postulación. ¿Eso cómo lo decide el partido?
No, ese fue un error que yo cometí, y hay que reconocerlo. Error que ahora soy capaz de ver en su justa dimensión. Hace un tiempo atrás, un tiempo largo, no estando satisfecho con lo que estaba aportando al sistema político – le recuerdo que yo venía de una actividad muy potente, Comandante en Jefe de la Armada – una actividad súper demandante, pero al mismo tiempo con un tremendo compromiso y con una oferta y un desafío gigante. Cuando entré al Senado, venía con toda esa fuerza y quería entregársela a mi colectividad política.
Traer ideas nuevas, cambios. Traté de hacerlo durante mucho tiempo y me di cuenta que en política las cosas son bastante más lentas, tienen otro ritmo y otra visión, incluso. En ese momento, me produjo a mí una profunda decepción y llegó un punto en que me dije “no quiero más de esto”. Pensaba que el rol que iba a poder jugar en este mundo al cual ingresaba, era más potente que el que estaba jugando y por lo tanto, se lo expresé al partido.
Cuando yo expreso eso, inmediatamente se abre una puerta. Y en este caso hubo una persona muy correcta, muy digna, que es el diputado Edmundo Eluchans, que expresó entonces su deseo de disputar ese escaño. ¿Qué me pasó? Y lo he repetido muchas veces. Que cuando hago público este deseo, de no ir a la reelección, me encuentro con una presión súper importante de parte de mucha gente, de los más variados sectores, que me decían que ellos me votaban a mí. Y que yo me debía un poco a mi electorado. Es decir, que yo les inspiraba confianza, que era una persona con la cual ellos compartían valores y principios, que los representaba cómo ellos esperaban en el Congreso y de la noche a la mañana, como que me canso y me quiero ir… No lo encontraron justo.
Y todo esto ciertamente, me hizo reflexionar. Me dije “ya no soy tan sólo yo”. Al entrar a una función pública como ésta, uno empieza a obligarse en una relación con terceros, que dependen de alguna manera de uno, que confían, creen o lo necesitan a uno como intérprete de sus inquietudes. Y eso me hizo decirle a la directiva de mi partido “señores, he cometido un error, me he dado cuenta de esto, creo que ahora no soy yo solo el que decide, si no que hay más personas y por lo tanto, estoy en carrera. Y eso ciertamente, le afectó y le modificó el escenario que tenía Edmundo Eluchans.
Hay que ser justo. Pero lo vamos a resolver ahora en la forma más conveniente posible. Hemos acordado hacer una encuesta del partido, de la comisión electoral, en terreno – no telefónicas, que son rápidas y de menor confiabilidad – para preguntarle a la gente en la región qué opina respecto a estas opciones y que se definan frente al tema, como también frente a los eventuales adversarios que tengamos que enfrentar en las próximas elecciones. Ahí está el PPD, Lagos Weber, etc. Nos va a permitir ver cómo estamos posicionados y en base a eso, creo que el partido va a tomar su decisión. Ahí la acataremos y vamos adelante…
¿Cómo ve Ud. la campaña presidencial de Sebastián Piñera, teniendo en cuenta que su rival más fuerte es el ex presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle?
Va a ser una llegada estrecha. Creo que son dos candidatos que tienen sus elementos de potencia, de fuerzas, que tienen un respaldo de dos grandes agrupaciones. Espero y confío que Piñera, por el desgaste que ha tenido la Concertación, logre llevar a la centro derecha a un triunfo en esta oportunidad y creo que ese es el gran punto en contra que enfrenta el ex presidente Frei.
El tiene una valiosa experiencia presidencial, no cabe ninguna duda; ha ejercido cargos importantes de poder siendo presidente del Senado hace un par de años, es un hombre que ha ido logrando estructurar una idea básica, pero se enfrenta a un candidato de una potencia realmente reconocida. O sea, Sebastián Piñera tiene mil ideas por segundo, tiene un equipo de asesoría muy, muy importante; es un hombre exitoso en su desempeño general; no es una persona que vaya tras fortuna o algo así, realmente creo que se va a constituir en un aporte para el país.
Esa es la imagen que queremos transmitir y básicamente, pienso que ha llegado el momento de un natural y sano cambio. Cuando el poder se ejerce por muy largo tiempo, en cualesquiera de las funciones, se empieza a sentir como propio, y uno a hacer cosa que no debiera, porque no es dueño absoluto ni de la verdad, ni de los medios, ni de los recursos ni de la gente. Y eso es lo que hace conveniente que se produzcan estas alternancias. Pero además ahora ella se va a producir, porque creo que realmente ha llegado a un agotamiento de la Concertación. Propuesta que fue exitosa, que cumplió su etapa, que abrió al país al mundo, que logró concretar esta transición a la democracia plena, pero que está agotada, en este momento, está sin propuestas.
Está dando botes, y creo que nos falta un segundo impulso para llevar a este país al nivel que tenía dentro del futuro previsible. Se ha ido borrando, hemos ido bajando nuestra potencia como país y eso es indesmentible. Creo que Sebastián le va a lograr dar este nuevo salto, para llevarlo nuevamente a una carrera ascendente de cara al futuro. Eso es lo que el país necesita. Mayor crecimiento, mayor desarrollo, pero con justicia social… Eso ya está puesto dentro de la cultura nacional. Veo con gran esperanza el futuro.
Creo que Ud. conoce como nadie el litoral de Chile ¿Cuáles son a su juicio los mayores desafíos de nuestro país en ese ámbito?
Nosotros tenemos que mejorar la administración de todo este tremendo espacio, en forma considerable. El mar, es el mar y su entorno, su contacto con la tierra, porque no lo podemos aislar. Nos presenta el desafío, por ejemplo, del borde costero, que en este momento es un poco anárquico. Si uno sobrevuela la línea de la costa, se va a encontrar con una serie de construcciones que van saliendo casi como “tomas elegantes” y de alguna manera tiene que normarse para que el acceso de la gente a este bien general, esté correctamente establecido.
Si uno mira el desarrollo portuario de Chile, por ejemplo Valparaíso: Estamos discutiendo ahora cómo se va a modificar el puerto. Va a tener un impacto por un lado, donde el proyecto Puerto Varón le va a quitar un espacio portuario y esto lo va a llevar más hacia el sur oeste – por decirlo de alguna manera - sin embargo tenemos dos puertos: el que está funcionando ahora y El Espigón. Este último va a tener un desarrollo, pero entremedio tenemos el muelle Prat, donde pasan camiones y trenes entre la gente que va en el otro sentido…Por eso digo que tenemos que ser capaces de normar. Cuando uno habla del mar, se debe pensar en el contacto de éste con la tierra.
Los puertos necesitan de ciertos espacios que les sean propios, que operen con seguridad y con eficiencia. Valparaíso es un ejemplo de que vamos a tener que modificarlo sustantivamente: por un lado, entregándole a la ciudad, mar, porque la gente quiere tener acceso al mar, a mirar una linda puesta de sol, a disponer de botes para los turistas, en fin. Eso lo tiene que entregar puerto Barón. Pero el puerto de Valparaíso tiene que consolidarse como una unidad en la cual haya seguridad de operación, efectividad y eficiencia. Paso a otro tema: la pesca.
Estamos con serios problemas en ese ámbito, porque la administración que hemos hecho de los recursos pesqueros, no ha logrado asentarse en una base científica, potente y fuerte, que nos permita decir cuánto es lo que se puede extraer.
Hemos luchado en la comisión de Pesca, donde yo llevo ya siete años, para lograr avanzar en una legislación que regule y norme la investigación científica y que la haga funcional a la determinación de las cuotas de captura. No hemos logrado avanzar en ese tema. Ahí nos falta una comunicación con el Ejecutivo, que administra esto como un bien propio, con el cual transa para resolver problemas sociales puntuales, otorgando sobre cuotas, etc., que en este momento tienen a los pescadores artesanales, sin cuota. Se discute mucho si el arrastre que hacen los industriales afecta o no…
Es un tema que tenemos que ser capaces de definir científicamente. Entonces el mar – pesca, el mar – puerto, el mar – borde, el mar – soberanía, con este espacio gigantesco que tenemos hacia la Isla de Pascua, que se nos olvida de tanto en tanto… Hay un mundo marítimo más grande que el territorial, que nosotros realmente no hemos logrado articular bien, que es uno de los defectos que a veces se presenta en los países que no logran armar bien este puzzle. Porque dependen de varios ministerios distintos y cada uno, como que no conversa entre sí con el otro.
Entonces Vivienda y la municipalidad están viendo puerto Barón; Obras Públicas está viendo el desarrollo del puerto de Valparaíso. O con otros sectores: el BID está viendo el desarrollo de la plaza Sotomayor, que llega hasta el muelle Prat. Y ese muelle tiene sus horas contadas, con cualquier lógica que lo analicemos. A estas inversiones que se están haciendo asociadas a Valparaíso y al mar, como que les falta una conversación entre ellas. Y creo que ese es un tema que está pendiente. Debiera haber una visión - país que estructurara este sistema y que lo hiciera consistente, efectivo y eficiente.
Para finalizar senador, me gustaría preguntarle acerca de la mediterraneidad de Bolivia, porque estábamos en período de receso legislativo cuando la presidenta Bachelet fue a Cuba y las posteriores declaraciones de Fidel Castro. ¿Ud. cree que ellas van a influir para Chile?
Creo que las declaraciones de Fidel Castro van a influir negativamente cuando nosotros vemos interferencias de terceros en un tema que hemos definido como absolutamente bilateral. Y pienso que de esta manera, es como mejor se pueden resolver casos que no tienen nada pendiente. Por favor, dejémosle claro a la gente, que aquí estamos frente a una situación de delimitaciones limítrofes que están absolutamente zanjadas, legítima y legalmente.
Y sobre las cuales se ha hecho soberanía, durante ciento y tantos años. O sea cuando no hay algo pendiente, y uno tiene una pretensión respecto a algo que es posesión de otro, la única forma de resolverlo, no es con los tribunales internacionales, porque jurídicamente no hay nada pendiente. Entonces la forma de resolver esa pretensión, es bilateral. Conversándolo. Y yo voy a estar disponible para decir “mira, por el buen entendimiento de las partes, para que tengamos un desarrollo más armónico, yo estaría en condiciones de ofrecer esto…” Si el otro quiere otra cosa, hay que ir buscando la forma de resolverla.
La interferencia internacional en este tema, lo único que hace es dañar la buena conversación que se pudiera estar llevando. Incentivar incluso a una de las partes – Bolivia, en este caso – a alguna pretensión mayor a la que pudiera tener razonable de acuerdo con Chile, que es con quien va a tener que llegar a la solución de lo que para ellos han fijado como un problema, que nosotros lo vemos con ojos distintos. Le tenemos una oferta portuaria a Bolivia, que se la quisiera cualquier país. Con almacenaje gratis.
O sea cuando uno va al Norte y se encuentra con rumas de cereales, ese es un material que va o viene de Bolivia y que está ocupando espacios portuarios que son caros y que se los tenemos entregados por compromiso y por acuerdo a los bolivianos para libre tránsito. Entonces el tema creo que apunta por ahí… Internacionalizarlo, lo único que va a hacer es complicar una relación bilateral sobre una materia que repito, está jurídicamente resuelta. Hace mucho tiempo que nuestro país ejerce la soberanía del caso en esos territorios y no hay nada pendiente.
M. Eugenia Rodríguez Q.
Marzo 2009
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