|
|
| |

Electorado chileno sigue envejeciendo cada día
Cada año menos chilenos está interesados en inscribirse en los Registros Electorales, situación que preocupa a las autoridades, parlamentarios y a los partidos en general, quienes buscan reencantar especialmente a los jóvenes con la actividad política.
28
de agosto
2008
Por José Luis Riffo y Andrea Bustos B.
El artículo 13 de la Constitución Política de la República de Chile define como “ciudadanos” a todas las personas que han cumplido 18 años y que “no hayan sido condenados a pena aflictiva”, reconociendo en ellos el derecho de sufragio.
Es decir, no se establecen mayores exigencias para participar con el voto en una elección. Sin embargo, nuestro marco legal también estipula que para ejercer este derecho constitucional, los ciudadanos deben estar inscritos en los Registros Electorales, trámite que cada año menos chilenos está interesados en realizar.
Una situación que preocupa a las autoridades, parlamentarios y a los partidos políticos en general, quienes buscan reencantar especialmente a los jóvenes con la actividad política, atraerlos a que se sumen a sus colectividades o al menos, a que se pronuncien emitiendo su voto en cada elección municipal, parlamentaria o presidencial.
El último intento fue un proyecto de ley sobre inscripción automática en los Registros Electorales, cuya tramitación en el Congreso fracasó en agosto de 2008 y acrecentó las dudas sobre cómo revertir un fenómeno que volvió a repetirse este año, tras el cierre de las inscripciones de los ciudadanos, con miras a las elecciones de alcaldes y concejales del próximo 26 de octubre.
El llamado “envejecimiento del padrón electoral” es un fenómeno que se ha acrecentado desde 1988, cuando se reiniciaron los procesos eleccionarios en Chile con el Plebiscito del 5 de octubre de ese año, restringiendo cada vez más la participación política al segmento de mayor edad de la población.
Cifras relevantes
La progresiva baja en las cifras de
jóvenes inscritos en los Registros Electorales, es claramente visible
en la base de datos que se manejan en las oficinas del Servicio Electoral (Servel), donde se aprecia que las
personas que se ubican en el rango de edad entre los 18 y los 34 años
pasaron de 2.305.275 inscritos en el año 2000 a un total de 1.213.521
en 2008.
Un aspecto relevante de estos datos es que al contrastar estos números con las estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
sobre población según sexo y edad, estas cifras reflejan que a
comienzos de la década el 55,3% de los jóvenes en edad de votar estaban
inscritos, mientras que en el presente año sólo el 27,2% de dicho
segmento etáreo ha realizado este trámite.
Esta tendencia a la baja sólo se vio levemente revertida en 2005,
cuando por primera vez en 16 años se anotó un crecimiento en la
inscripción de jóvenes de 33.761 respecto al año anterior.
El último censo poblacional realizado en nuestro país en
2002, estableció que 10.444.605 chilenos tienen más de 18 años, lo que
significa que hay cerca de dos millones 400 mil ciudadanos que no se
han inscrito en los registros electorales, pese a reunir los requisitos
para votar.
De éstos, según las cifras del Servicio Electoral, casi dos millones
tienen menos de 29 años, de lo cual se desprende que sólo el 62% de los
mayores de 18 años está inscrito y, peor aún, los menores de 30 años representan apenas el 7,6%.
De esta manera, muy lejos queda la época del plebiscito de
1988 cuando cerca del 95% de las personas aptas para votar estaban
inscritas. Hoy día, si se observa sólo el caso de los más jóvenes, las
estimaciones señalan que de cada 100 chilenos entre 18 y 24 años, sólo
siete ejercen su derecho a voto.
Juventud del Bicentenario no se inscribe
En relación a la situación de los jóvenes según la Quinta Encuesta Nacional de Juventud, realizada a fines de 2006 por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), refleja cómo está el escenario juvenil chileno, el cual va de los 15 a 29 años.
En este sondeo los jóvenes encuestados consideran al voto como un elemento que contribuye al cambio y a la democracia.
La inscripción juvenil en los Registros Electorales arroja datos curiosos:
-
Se inscriben más varones que mujeres
-
Se inscriben más los jóvenes entre 25 y 29 años
-
Se inscriben más los jóvenes de nivel socioeconómico ABC1, que de los estratos C3, D y E
-
Se inscriben menos los jóvenes de sectores rurales
Todos estos aspectos hacen que el padrón electoral
se envejezca. Por lo mismo, el Instituto Nacional de la Juventud lanzó
antes del cierre de las inscripciones electorales para votar en las
próximas elecciones municipales (26 octubre 2008), la Campaña Nacional de Participación Electoral Juvenil “DALE”,
la cual invitaba a los jóvenes mayores de 18 años del país a
inscribirse en los registros electorales, con el fin de fortalecer el
sistema democrático y asegurar un derecho fundamental de la vida en
sociedad, como es la acción de votar.
Durante su lanzamiento, el director del INJUV, Juan Eduardo Faúndez,
decía que la democracia es el sistema de gobierno preferido por los
jóvenes chilenos, la mitad de éstos se declara insatisfecho con su
funcionamiento. “De acuerdo a la Quinta Encuesta Nacional de Juventud,
el 50,1 por ciento de los jóvenes está muy insatisfecho o nada
satisfecho con la forma como opera la democracia en Chile, por lo que
el hecho de inscribirse y votar es una clara invitación a producir los
cambios que necesita el país y el mundo juvenil, y participar en las
grandes decisiones a nivel nacional y local”.
Durante la elección municipal de 1992, los jóvenes
eran el 30 por ciento de electores hábiles; mientras que a febrero de
2008, este grupo sólo representa el 7.6 por ciento del padrón
electoral, lo que implica que hay más de 2 millones de jóvenes con
derecho a voto fuera de los registros electorales.
Faundéz señaló que el problema no
es sólo que los jóvenes no estén inscritos, sino que sus temas e
intereses pierden vigor desde el punto de vista de las prioridades de
los actores políticos. Dentro de las explicaciones que se enuncian está
la marginación que sufren este grupo etareo, el desapego a la autoridad
y a las decisiones públicas.
"En la última elección en Chile (2005) votó un 66%
de los ciudadanos y un 68% de la juventud chilena no votó, es decir, 2
millones y medio de jóvenes quedaron fuera. Esto es lo que debemos
revertir, porque si tenemos una democracia donde cada vez menos gente
participa, hay menos representatividad”, agregó el director de Injuv.
En cuanto al tema del voto voluntario e inscripción automática la
encuesta del INJUV arroja que un 79,6% de los jóvenes se muestra a
favor del voto voluntario y sólo el 14,8% está en desacuerdo. Sin
embargo por la inscripción automática el porcentaje en desacuerdo es de
67,1% y en acuerdo un 27,1%.
Para el director del Servicio Electoral (Servel), Juan Ignacio García, "como
la inscripción de la gente joven, entre 18 y 30 años disminuye, eso
hace el padrón electoral está representado por grupos etareos mayores
de 40 años... creo que el tema de la inscripción deficitaria empieza
inmediatamente después de 1989. Estamos hablando de un periodo de 20
años, lo que hace pensar que hay causales más importantes que otras. La
causa más importante es que la inscripción sea un acto voluntario. Otra
causal podría ser el desinterés por la política, aspectos sociológicos
que tienen que ver con los jóvenes".
En relación a la participación de los jóvenes en política Dina Krauskopf, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
(FLACSO), “Los jóvenes sí están interesados en mejorar su calidad de
vida, es decir, están interesados en la política, pero la política no
está interesada en ellos”.
También la socióloga venezolana especialista en participación
ciudadana Isabel Licha, dice que "Ya hay un desprestigio y, además, los
partidos siguen con una actitud adultocéntrica”.
A pesar de la baja inscripción juvenil, son más de 12 mil candidatos
inscritos para las elecciones municipales de este 26 octubre de 2008,
quienes que tendrán la misión de dirigir a las 345 comunas del país en
sus cargos de alcaldes y concejales.

Elecciones en manos de los adultos
No es una novedad que la población chilena viva un progresivo envejecimiento, con un aumento de los adultos mayores – mayor a 65 años – y una disminución en las personas menores a 15 años.
El Censo de 1982 arrojó que los menores de 15 años
representaban un 32% de la población y los mayores de 65 años un 5,85
%. En tanto, el Censo de 2002 mostró que el 27,7% de la población correspondía a menores de 15 años y un 7,7 a mayores de 65 años.
De acuerdo a un estudio elaborado por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade), División de Población de Cepal, proyecta que para el 2050
uno de cada cuatro latinoamericanos será persona mayor, grupo que
sumará más de 180 millones de personas en la región. Esta última cifra
refleja que entre los años 2000 y 2050 el envejecimiento poblacional se
habrá triplicado en América Latina y el Caribe.
Según cifras del Servicio Electoral,
sólo el 62% de los mayores de 18 años está inscrito en los registros
electorales de un total de 8 millones de personas inscritas. De éstas,
los menores de 30 años representan un 7,6%, con 715 mil personas.
Antes del cierre de los registros para votar en las próximas elecciones municipales, el director del Servicio Electoral (Servel), Juan Ignacio García, señalaba que “si
consideramos que el segmento juvenil está entre 18 y 29 años, ese grupo
representa un poco más de 7 u 8 por ciento (del total de
inscritos)”. Situación lamentable si se compara con la apertura de las
Juntas Inscriptoras en 1988, cuando la participación de juvenil
alcanzaba el 25%. Hoy, más de tres millones de jóvenes están en edad de
participar, pero no lo hacen.
En cuanto a lo que arroja al día de hoy - 25
de agosto de 2008 - el padrón electoral, García señala que "éste aún no
se está terminado ya que se deben tener los datos de la cancelación por
cambio de domicilio, lo cual estará concluido en los próximamente. Sin
embargo se puede estimar un padrón de 8.100.000 personas.
Con respecto al 2005 el padrón no ha aumentado sino que disminuido y
eso se debe a que los nuevos inscritos son menos que la cantidad de
fallecidos".
"Creo que se debe acabar la discusión
sobre si la persona debe estar inscrita o no inscrita y debe
concentrarse en que si la persona vota o no vota, es decir analizar el tema de la abstención y no de la inscripción. El tema de la inscripción debe ser solucionado en forma administrativa y de una manera definitiva... parece
impensable que un país tenga un padrón electoral tan desmembrado,
concentrado en uno o dos grupos etareos, tendrá que haber un concenso
político para solucionarlo", enfatiza García.
Hay que tener presente que la misma disminución en
la tasa de natalidad y el aumento de expectativas de vida de la
población adulta, generará una mayor concentración de electores en este
segmento.
Al respecto, el director del Instituto Nacional de la Juventud, Injuv, Juan Faúndez, señaló que el envejecimiento del padrón electoral "es un hecho que no se puede negar. La
baja participación electoral juvenil es una realidad que no sólo afecta
a Chile sino que a una gran mayoría de los países que tienen una
democracia consolidada. Históricamente la participación de
jóvenes aumenta cuando existen coyunturas políticas que pueden generar
grandes transformaciones lo que hace a los jóvenes sentirse parte de
proyectos mayores ante lo cual aumenta su participación, como por
ejemplo plebiscito de 1988 en Chile, y uno de los ejemplos más
recientes de participación juvenil frente a una coyuntura especifica es
el caso de la elección de Zapatero en España, post atentado de Atocha,
que se explica por el rechazo de los jóvenes al apoyo manifestado por
Aznar en el conflicto en Irak".
Al ser consultado el director del Injuv si a los jóvenes les importa realmente que las decisiones políticas estén en manos de los adultos dijo
que " es un círculo vicioso que se da entre la falta de
representatividad que sienten los jóvenes con instituciones o actores
políticos y la falta de participación por parte de ellos. Hay que
romper este círculo y permitir que se renueven los rostros políticos
por nuevos que sean más afines y cercanos a los jóvenes. Es importante
aclarar que no se debe generalizar el tema de la falta de
participación juvenil y por ende de toma de decisiones. Existe
participación activa por parte de los jóvenes pero en otras áreas como
pertenecer a organizaciones filantrópicas o de voluntariado,
artístico-culturales, o en los denominados nuevos movimientos sociales donde la lucha por un ideal o una causa común es fundamental".
Finalmente de acuerdo al informe "Chile: Proyecciones y Estimaciones del total del país. 1950-2050", del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) el 2040 la población chilena mayor de 65 años alcanzará una cantidad de 3.975.493 personas, lo cual supera a los menores de 15 años, que serán 3.479.088.
El liderazgo juvenil
Frente
al desinterés de los jóvenes por participar en política o simplemente
inscribirse en los Registros Electorales, la visión de quienes hoy
lideran a estos potenciales votantes es coincidente a la hora de
diagnosticar las razones de este desapego.
“Creo que la política no ha sabido conquistar a los jóvenes”, comentó el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC),
Felipe Bettancourt, quien argumentó que “se ha culpado al sistema de
inscripción electoral, también a otros factores, pero lo cierto es que
los políticos no logran atraer”.
En este sentido, el
dirigente desestimó que los jóvenes “no estén ni ahí” con participar
como ciudadanos, señalando que muy por el contrario, “podemos ver la
impresionante cantidad de jóvenes que, tanto en sus vacaciones de
invierno como de verano, dan parte de sus días por ir a misiones o a
trabajos voluntarios a lo largo de Chile. Creo que eso demuestra
un compromiso real por nuestra sociedad y por los distintos problemas
que nos afectan. Y no es sólo una preocupación, sino que también una
voluntad por hacer algo para cambiarlo”.
A título personal, sin embargo,
Bettancourt reveló que él sí está inscrito en los Registros
Electorales, ya que estima que “sin perjuicio de la mala o buena imagen
que podamos tener de la política nacional, es importante expresar
nuestra opinión a través de estas instancias. Las cosas que no están
funcionando hay que cambiarlas, no simplemente apartándose, sino que
también estando dispuestos a jugársela para hacer de esos espacios,
lugares que aporten para mejorar día a día nuestra sociedad”.
Una opinión similar expresó el presidente del centro de alumnos del Instituto Nacional,
Maximiliano Núñez, quien pese a que la mayoría de los estudiantes
secundarios no están interesados en votar, también decidió inscribirse
en los Registros Electorales cuando tenía 17 años.
“Yo
confío en poder proponer ideas de una manera más formal que
manifestándome en la calle. A modo personal, tengo un poco más de
confianza en el diálogo, a pesar de que las autoridades actuales en
general me generan un tanto de desconfianza. Creo que si participo con
mi voto, también puedo lograr manifestarme, independiente que en
paralelo lo haga con otro grupo de jóvenes en expresiones artísticas o
culturales”, sostuvo.
Núñez acotó que la visión generalizada
en su entorno es que “la participación no pasa por estar inscrito en
los registros electorales, ya que muchos de mis compañeros piensan que
por ese medio no se logran las cosas. Sí, manifestándose en las calles
o de forma cultural. Esa es su forma de emitir el voto”.
En tanto el director del Instituto Nacional de la Juventud, Injuv, Juan Faúndez, al ser consultado acerca de los mecánismos o cambios que se requieren para lograr una mayor inscripción de los jóvenes al sistema electoral, señaló
que "terminando con la permanente marginación del segmento joven del
sistema, el que afecta directamente la legitimidad de la democracia
representativa. Entregándoles más y nuevos mecanismos que los inviten a
ser parte del proceso democrático y a producir los cambios que necesita
el país y el mundo juvenil. Hay que abrirles las puertas para que sean
parte de las grandes decisiones a nivel nacional y local"
"Esto se lograría, entre otras cosas, con una matriz de doble entrada, por un lado la gestación de una
gran política pública de juventud por parte del estado, que ayude a que
los jóvenes encuentren sentido a la participación democrática, y por
otro lado con la generación de un cambio de eje discursivo por parte de
la clase política chilena, en la cual priorice este segmento", finalizó.
Cifras relevantes
Juventud del Bicentenario no se inscribe
Elecciones en manos de los adultos
El liderazgo juvenil
|
| |
| |
|
|
|
|