La contaminación del agua en América Latina y Chile

La contaminación de los ríos ha empeorado en la región, sin embargo todavía estamos a tiempo de revertir esta situación. Un análisis de los desafíos de Chile, en la siguiente nota.

||Autor Fotografía: Emilian Robert Vicol

Los países de la región gozan de las más grandes reservas de agua dulce del mundo; sin embargo tienen muchos desafíos por delante respecto de la gestión de los recursos hídricos. Tal como analiza una nota anterior, los países de América Latina requieren garantizar acceso universal al agua,  mejorar la eficiencia de su gestión y disminuir la contaminación de los acuíferos. Desde los años noventa, la contaminación de los ríos ha empeorado en la región. En la siguiente nota se explica cuál es el estado de la calidad del agua en América Latina y cuáles son los desafíos de Chile en este ámbito.

Un futuro sostenible depende del acceso a agua limpia

Tener acceso a agua limpia es una condición esencial para la vida humana. Según Naciones Unidas, es probable que hacia el año 2050 al menos 1 de cada 4 personas viva en un país que sufre escasez de agua apta para beber. Las proyecciones no son auspiciosas, por lo que los estados deben tomar acciones hoy para asegurar que sus ciudadanos tendrán agua de calidad en el futuro.

Una de las acciones requeridas por parte de los Estados es disminuir la contaminación del agua. Esta es una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº6 “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión y saneamiento para todos”. El agua contaminada es un riesgo para la salud pública, la seguridad alimentaria, la biodiversidad y el ecosistema.

La contaminación del agua en América Latina ha empeorado… 

Según el Snapshot of the World’s Water Quality (2016), desde los años noventa la contaminación de los ríos ha empeorado en América Latina, África y Asia. De esta forma, mientras en los países desarrollados la calidad del agua mejora con el paso de los años, la contaminación de ríos empeora en países en desarrollo. 

Según el informe recién mencionado del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), en la actualidad:

  • La contaminación patógena severa afecta a casi un tercio de los tramos de río de América Latina, Asia y África. Este tipo de contaminación es aquella en que se presentan elementos en el agua capaces de producir una enfermedad.
  • La contaminación orgánica severa y moderada aqueja a cerca de un séptimo de todos los tramos de río de América Latina, Asia y África. Este tipo de contaminación está compuesta por desechos de personas y ganado, lo que es especialmente grave para la pesca de agua dulce y la seguridad alimentaria.
  • La contaminación salina severa y moderada afecta a casi un décimo de los tramos de río de América Latina, lo que es preocupante toda vez que puede contaminar el agua de río para regadío y la industria.

Las personas más vulnerables a la contaminación de aguas en nuestra región son los habitantes de zonas rurales, las mujeres (ya que normalmente usan aguas contaminadas para labores domésticas), los niños (por realizar actividades recreativas en las aguas) y los pescadores.

Las causas de la contaminación en la región son: crecimiento de la población, aumento de la actividad económica, la intensificación y expansión de la agricultura y una mayor cantidad de conexiones al alcantarillado con un nivel bajo o nulo de tratamiento de aguas. 

… Sin embargo, aún es posible mejorar la calidad de los recursos hídricos

Desde el punto de vista de UNEP, a pesar de que los niveles de contaminación de los ríos en la región son graves y están empeorando, la mayor parte de los tramos de los ríos aún no se encuentran contaminados. 

Según este programa de Naciones Unidas, existen oportunidades para detener la contaminación y recuperar la calidad de nuestros ríos. Para ello se necesitan principalmente políticas públicas inteligentes y una adecuada gobernanza.

El Banco Mundial señala que para reducir e incluso eliminar los efectos negativos de la contaminación de acuíferos, los estados deben implementar políticas públicas que resulten en un uso eficiente del agua; que generen incentivos para los actores relevantes; y que garanticen niveles adecuados de inversión en tecnología. 

Desafíos y recomendaciones para Chile

Según el informe Evaluaciones del desempeño ambiental: Chile 2016 de la OCDE, en la última década Chile ha logrado avances considerables en materia de política ambiental. Sin embargo, existen desafíos relevantes en torno a los recursos hídricos. Uno de estos desafíos es la escasez y contaminación del agua, especialmente en zonas donde se concentra la agricultura y la minería.

En relación a la calidad de agua, el informe de la OCDE señala que es en la región central del país donde existen los principales problemas de contaminación. El limitado acceso a plantas de tratamiento de aguas servidas, sumado a las grandes escorrentías de tierras agrícolas han implicado una acumulación de residuos orgánicos en los estuarios, humedales y lagos costeros. Asimismo, en el norte del país la actividad minera ha generado un aumento en los niveles de cobre y sales en algunos ríos. En contraste, en la región austral el agua es de muy buena calidad. 

El informe de la OCDE señala que Chile, entre otras medidas, debe:

  • Adoptar normas secundarias de calidad de las aguas superficiales para la mayoría de las cuencas fluviales del norte, que son particularmente afectadas por la minería.
  • Diseñar normas adecuadas para las aguas subterráneas
  • Mejorar la obtención de datos para evaluar el estado de los cuerpos de agua y las zonas costeras
  • Eliminar la práctica que tienen algunos municipios de descargar aguas servidas en el mar tras sólo realizar un tratamiento primario
  • Recopilar datos oficiales acerca del tratamiento de aguas en zonas rurales

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), todavía se está a tiempo para que los estados decidan frenar la contaminación y restablecer la calidad de los ríos y lagos ya contaminados. Para ello, esta organización de Naciones Unidas recomienda a los estados llevar a cabo:

  • Monitorización, ya que medir constantemente y recabar datos permite comprender la magnitud del desafío mundial respecto de la calidad del agua. Se debe enfatizar el monitoreo de ríos acerca de los cuales no se tienen datos
  • Evaluaciones, toda vez que  se requiere identificar lugares prioritarios y acciones recomendadas
  • Implementar nuevas opciones técnicas y de gestión, ya que los países en desarrollo tienen la oportunidad de implementar opciones técnicas modernas para gestionar la calidad del agua, dejando de lado enfoques tradicionales que en otros países no lograron los resultados esperados
  • Establecer instituciones efectivas, puesto que se necesita crear instituciones fuertes, con recursos, que puedan implementar las acciones correctas para controlar la contaminación del agua
 

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