Manejando el riesgo de los desastres: el importante rol de la gobernanza

Para estar adecuadamente preparados para un desastre se requiere establecer una red de actores con poder de decisión, coordinados, que puedan reaccionar rápidamente y que integren los niveles locales, regionales y nacionales.

||Autor Fotografía: Osmar Valdebenito

La preparación e inversión previa a la ocurrencia de un desastre genera menor pérdida de vidas y de infraestructura. Por ello, el manejo del riesgo de los desastres es clave, particularmente en países vulnerables a este tipo de eventos, como Chile. Un elemento fundamental en la estrategia para aumentar la resiliencia es generar un modelo de gobernanza adecuado. Una buena práctica de gobernanza la podemos ver en el Pueblo Nasa en Colombia, donde la comunidad ha ido progresivamente sufriendo menos pérdidas cuando han ocurrido desastres. ¿Qué se está haciendo en Chile para fortalecer la gobernanza en este ámbito? La respuesta la encontrará en la siguiente nota. 

El cambio climático aumenta el riesgo de desastres. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR), el riesgo de la ocurrencia de desastres ha aumentado principalmente por los cambios de temperatura, el aumento de las precipitaciones y la alteración de los niveles del mar. Gestionar adecuadamente el riesgo de desastres es parte sustancial del desarrollo sostenible. Para el año 2030 se estima que las pérdidas anuales esperadas por desastres aumenten US$415.000 millones, sólo considerando financiamiento para infraestructura urbana. 

El riesgo de desastres se incrementa aún más en los países en desarrollo

Después de Asia, las Américas es el segundo continente más expuesto a la ocurrencia de desastres. Esto se explica por la geografía y por el clima, pero también por la pobreza y desigualdad imperantes. Los sectores y territorios con bajo desarrollo económico son más riesgosas por:

  • Bajos niveles de inversión en infraestructura para reducción de riesgos 
  • Inexistencia de protección social y ambiental
  • Pobreza rural y urbana
  • Segregación urbana 
  • Degradación ambiental

En América Latina existen una serie de desastres y emergencias posibles, tales como: aluviones, aludes, deslizamiento de tierras, huracanes, inundaciones, lluvias, sequías, marejadas, sismos, erupciones volcánicas, tsunami, entre otros. 

Entre 1990 y 2013, los tres países de la región que mayores pérdidas y daños han tenido por desastres son México, Colombia y Guatemala. Durante este período Chile fue el cuarto país con más personas afectadas a causa de desastres

Compromiso internacional para disminuir el riesgo de desastres

Con la adopción en 2015 del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres los Estados se han comprometido a que la gestión del riesgo de desastres sea prioridad entre 2015 y 2030. El Marco de Acción de Sendai reemplazó al Marco de Acción de Hyogo (2005-2015).

Una de las prioridades acordadas en el Marco de Sendai es generar resiliencia, es decir, fortalecer la capacidad para resistir, adaptarse y recuperarse de los efectos de desastres naturales o creados por el ser humano. Tal como señala este marco de acción, la “reducción del riesgo de desastres es una inversión rentable en la prevención de pérdidas futuras”. 

Para construir sociedades resilientes, el Marco de Sendai recomienda cuatro cursos de acción:

  1. Comprender el riesgo existente de desastres
  2. Fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres
  3. Invertir recursos en la reducción del riesgo de desastres para la resilencia
  4. Aumentar la preparación para casos de desastre 

El importante rol de la gobernanza en materia de desastres

Para reducir el riesgo de desastres se requiere una interrelación de actores, normas y prácticas que sea adecuada para actuar antes, durante y después del desastre. Este modelo de gobernanza exige un compromiso de todos los actores involucrados, desde el ámbito local hasta el global. 

Lamentablemente, según un informe del Integrated Research on Disaster Risk (IRDR), la mayoría de los modelos de gobernanza actuales se han caracterizado por estructuras burocráticas, fragmentadas en distintos sectores y actores, sin mucha interacción entre ellos. Este informe concluye que es imperativo que los actores relevantes en un desastre:

  • Estén comprometidos
  • Tengan capacidad de acción
  • Se coordinen entre sí
  • Conformen una estructura flexible y descentralizada que permita una respuesta rápida y certera
  • Tengan representación adecuada, incluyendo la sociedad civil

La importancia de la gobernanza a nivel local: el caso del pueblo Nasa en Colombia

Para lograr una gobernanza adecuada se requiere organización local. El pueblo Nasa (Colombia) ha sufrido múltiples terremotos, inundaciones y erupciones volcánicas que han resultado en la pérdida de miles de vidas. 

La comunidad Nasa ha venido aplicando hace 21 años un enfoque de gestión de riesgo de desastres basado en el trabajo comunitario, el que ha reducido significativamente la mortalidad durante los últimos desastres que han ocurrido. En el año 2015 esto les mereció el premio de la ONU “Campeón Mundial en Prevención y Reducción de Riesgos de Desastres”. ¿Cómo lo lograron? Concentrándose en la gobernanza del riesgo del desastre y aumentando la resiliencia, a través de:

  • Proyectos de recuperación y rehabilitación a las comunidades afectadas por desastres
  • Un plan de prevención territorial que incentivó la organización local de la comunidad y mejoró la relación con las instituciones
  • Reasentamiento local de personas desde zonas de peligro, con el apoyo del gobierno
  • Complementación del conocimiento científico con el conocimiento ancestral en la prevención del desastre 

Chile: en búsqueda de un nuevo marco de gobernanza de desastres

A la luz de los terremotos y el tsunami ocurridos a partir de 2010, en Chile se está discutiendo acerca de cómo construir una gobernanza más adecuada de los desastres. Actualmente se encuentra en el Senado un proyecto de ley (Boletín 7550-06) que establece el Sistema Nacional de Emergencia y Protección Civil y crea la Agencia Nacional de Protección Civil, en reemplazo de la  Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior  (ONEMI). 

Este proyecto señala que el terremoto de 2010 reveló las vulnerabilidades y deficiencias en el manejo de los desastres y en el funcionamiento de los servicios básicos ante situaciones de emergencia. En particular destaca la falta de una institucionalidad con mandos y controles claramente definidos. El proyecto establece que si bien los desastres naturales tienen distintas etapas (prevención, respuesta y reconstrucción), en Chile “la estructura institucional para la emergencia se ha concentrado sólo en el manejo de la respuesta”. 

Este proyecto de ley crea un nuevo Sistema Nacional de Emergencias basado en tres principios: prevención, subsidiariedad e intersectorialidad. Para ello se propone crear la Agencia Nacional de Protección Civil, con competencias en prevención y reducción de riesgos; se crea el Consejo Nacional de Protección Civil en el que participan distintos ministerios y la sociedad civil para crear una estrategia nacional; por último, se crea el Fondo Nacional para la Protección Civil, para garantizar un mínimo de financiamiento para aumentar las capacidades de prevención y reacción frente a emergencias.  

 

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