Manejo forestal sostenible: recomendaciones para América Latina

Si bien la deforestación ha disminuido en la región entre los años 2010 y 2015, es importante seguir trabajando para garantizar un manejo forestal sostenible que permita cumplir objetivos ambientales, económicos, sociales y culturales.

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Los bosques contribuyen a la lucha contra el cambio climático,  regulan los flujos de agua, proveen de alimento, permiten obtener recursos económicos, sirven para dar sombra y son un refugio de biodiversidad. De hecho, según Naciones Unidas, el 25% de la población mundial depende de los bosques para subsistir. Sin embargo, esta organización señala que en el período 1990-2015 se ha perdido un 3,1% de la superficie forestal mundial. ¿Cómo lograr conservar los bosques y evitar la pérdida de tierras forestales en América Latina? La situación de bosques en la región y como implementar el manejo forestal sustentable, en la presente nota. 

¿Por qué es importante esta temática? Gestionar los bosques de manera sostenible, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y la pérdida de biodiversidad, constituye el Objetivo de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas Nº15 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. 

Asimismo, reducir las emisiones de carbono debido a la desforestación y degradación de bosques e impulsar su gestión sostenible, es una de las obligaciones para los Estados parte del Acuerdo de París.  

Existen muchos bosques en América Latina y el Caribe, pero también mucha deforestación

En el 2017 la FAO señaló que en nuestra región se encuentra aproximadamente el 23% de los bosques del mundo. En América Latina y el Caribe los bosques cubren el 46% de la superficie terrestre, esto es casi la mitad del área no marítima. La gran parte de nuestros bosques se ubican en la Amazonía, seguido de Mesoamérica, el Cono Sur y el Caribe. 

Según el informe El estado de los bosques del mundo 2016 (FAO), entre los años 2000 y 2010 la mayor pérdida de bosques a nivel mundial se produjo en regiones tropicales, especialmente en América del Sur, África subsahariana y Asia meridional y sudoriental. 

Según la FAO, la principal causa de la deforestación en nuestra región es la conversión de tierras forestales en agrícolas, lo que sucede en el marco de la agricultura comercial. De hecho, América Latina cuenta con la segunda tasa más elevada de deforestación a nivel mundial. 

Sin embargo, la pérdida de tierras forestales se ha desacelerado entre 2010 y 2015, comparado con el período 1990-2000. En gran medida, esa desaceleración se debe a que en Brasil –el país de la región con más terrenos de bosque- se ha reducido la pérdida de estos terrenos. 

Por otra parte, para el período 2010-2015 existen países en los que ha habido un incremento de área de bosques, lo que ha sucedido en Chile, Costa Rica y Uruguay, y, en el Caribe, en Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Trinidad y Tobago. 

Aumentar el área de bosques y conservar los existentes es primordial, no sólo para disminuir la pobreza rural, mejorar la seguridad alimentaria y proveer empleos, sino también para luchar contra el cambio climático. En mayo de 2016 se publicó un paper que señala que, en los próximos 40 años, los bosques recientemente plantados en la región serán capaces de absorber por lo menos 31 billones de toneladas de dióxido de carbono, ayudando a combatir los efectos del cambio climático.

¿Cómo se logra compatibilizar la conservación de los bosques con la producción agrícola y la seguridad alimentaria? ¿Cómo se puede detener y revertir la deforestación en la región?

El manejo forestal sostenible: compatibilizando el respeto al medioambiente con la producción económica

El manejo forestal sostenible (MFS) es un proceso mediante el cual se planifican y ejecutan prácticas de administración y uso de bosques, con el objeto de cumplir ciertos objetivos ambientales, económicos, sociales y culturales. El MFS contribuye a superar la pobreza y a mejorar la disponibilidad de alimentos, además de detener la desertificación y mitigar el cambio climático.

Según la FAO, existen diferentes visiones acerca de qué es el manejo forestal sostenible, las que normalmente dependen del contexto. Sin embargo, en un nivel general, se lo puede definir como “promover y/o alcanzar el bienestar de las personas en un ambiente saludable, que implica conservar la biodiversidad y sus procesos y permitir la producción sostenida de bienes y servicios”. 

El manejo forestal sostenible, o MFS, es un conjunto de estrategias de desarrollo que pueden alcanzar distintas escalas, siendo liderado por diferentes actores. Algunos de sus aspectos claves, según la FAO, son: 

  • Comprender el contexto específico donde se llevará  a cabo el MFS, identificando los problemas sociales, económicos, culturales y ambientales
  • Contar con una organización sólida, formal, con capacidad de gestión empresarial, lo que permitirá lograr buena gestión (planificación, ejecución y control), rentabilidad económica y social (bienestar, inclusión y equidad), competitividad y mercadeo, y un medio ambiente conservado.
  • Lograr la participación activa de los actores sociales involucrados, en especial las comunidades locales
  • Asegurar la participación del Estado, un actor imprescindible para el MFS

Casos ejemplares de MFS en la región: el Predio Llancahue

En el año 2016, la FAO destacó casos ejemplares de manejo forestal sostenible en Chile, Costa Rica, Guatemala y Uruguay. Estos casos fueron gestionados por distintos actores, tales como campesinos, pequeños productores, comunidades indígenas, empresas privadas, ONGs y entidades públicas.

Uno de los casos destacados en Chile fue el Predio Llancahue, ubicado en la Comuna de Valdivia y gestionado por la Universidad Austral de Chile. El 99% de la superficie de Llancahue es bosque nativo y uno de sus propósitos es abastecer de agua a Valdivia. En el año 2008, el Estado entregó este predio en concesión a la Universidad Austral, con la tarea de proveer de madera y trabajo a pequeños propietarios rurales, conservar los bosques y asegurar el abastecimiento de agua a Valdivia. 

El caso del Predio Llancahue es destacable porque el proceso de manejo forestal ha incorporado a todos los grupos de interés, ha logrado satisfacer necesidades humanas y mantener los servicios ecosistémicos. La comunidad local ha participado en la conservación de los recursos hídricos de la cuenca, el predio ha provisto de agua a Valdivia, se ha aportado al desarrollo económico de la comunidad y se ha aprovechado turísticamente el bosque, entre otras actividades. 

Todos los casos de la región destacados por la FAO demostraron que el manejo forestal revierte la deforestación y degradación de los bosques, protege los suelos y regula el ciclo de agua, pudiendo contribuir a reducir la pobreza e inseguridad alimentaria de la población. Otros casos chilenos que fueron destacados por esta organización, fueron: Monte Alto Forestal S.A. (MAFSA); Agrícola y Forestal Taquihue S.A.; la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal (Corporación Nacional Forestal); Forestal Eucahue S.A; la Comunidad de Montecillo; y el caso de la Comunidad Indígena Quinquén. 

¿Cómo seguir avanzando en el manejo sostenible de los bosques? 

Según Naciones Unidas,  para avanzar en el cumplimiento de la Agenda 2030, conservar los bosques y luchar contra la desertificación y degradación de las tierras, se requiere, entre otros:

  • Mejorar la coordinación intersectorial de las políticas agrícolas, alimentarias y forestales
  • Aumentar la inversión pública en la agricultura, en bosques y en gestión forestal, a través de, por ejemplo: financiar programas de desarrollo rural, generar medidas para impulsar la inversión privada, proveer infraestructura, implementar políticas de innovación e investigación
  • Promover la agricultura y la gestión forestal sostenibles
  • Clarificar los derechos de tenencia de la tierra y modernizar el marco jurídico
  • Fortalecer las instituciones y el compromiso de las partes interesadas, tales como comunidades locales y organizaciones de la sociedad civil
  • Promover enfoques integrados sobre el uso de la tierra y la gestión del territorio, para equilibrar usos que pueden ser contrapuestos
  • Recopilar información exhaustiva para satisfacer las necesidades de datos objetivos, esto es, disponer de datos más sistemáticos sobre: mecanismos de gobernanza, aplicación y cumplimiento de las leyes y sobre el valor económico, social y ambiental de los bosques