Políticas efectivas para un futuro resiliente: el caso exitoso de la ciudad de Nueva Orleans

La institucionalización de la resiliencia puede ser una estrategia efectiva para preparar de mejor manera a las ciudades frente a la ocurrencia de desastres y potenciar su capacidad de reconstrucción.

||Autor Fotografía: No Disponible

El cambio climático aumenta el riesgo de desastres. El continente americano es, después de Asia, el más expuesto a la ocurrencia de eventos de gran magnitud.  Por ello, aumentar la resiliencia de las ciudades de la región debe ser una prioridad en materia de políticas públicas. Pero, ¿cómo se logra incrementar la resiliencia urbana? Una de las maneras es a través de la implementación de políticas que institucionalicen la resiliencia. Las recomendaciones del Banco Mundial en este ámbito y las lecciones de la ciudad de Nueva Orleans (EE.UU.), en la siguiente nota. 

Este tema ha tomado especial relevancia para la ciudad de Santiago, en cuanto la intendencia acaba de aprobar un plan para lograr ser una ciudad resiliente. 

Resiliencia urbana

Una de las prioridades del Marco de Sendai para la Reducción de Riesgo de Desastres 2015-2030 es generar resiliencia, lo que implica fortalecer la capacidad de las ciudades para resistir, adaptarse y recuperarse de los efectos de los desastres. 

Tal como se mencionó en una nota anterior, el Marco de Sendai recomienda cuatro cursos de acción para aumentar la resiliencia de las ciudades:

  • Comprender el riesgo existente de desastres
  • Fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres 
  • Invertir recursos en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia
  • Aumentar la preparación para casos de desastres

Adicionalmente a estos cursos de acción, para aumentar la resiliencia de las ciudades también se deben abordar factores que generan presión sobre la ciudad. Esto es sostenido por la organización 100 Resilient Cities, financiada por la Fundación Rockefeller. Esta organización plantea que factores tales como alto desempleo, un sistema de transporte ineficiente y violencia endémica, también inciden en el riesgo de desastres. 

La resiliencia urbana, desde este punto de vista, es la capacidad que tienen los individuos, comunidades, instituciones, empresas y sistemas, de sobrevivir, adaptarse, y crecer, pese a la ocurrencia de desastres o a la existencia de factores que dificultan el desarrollo. 

Políticas efectivas para un futuro resiliente 

La organización Global Facility for Disaster Reduction and Recovery (GFDRR), asociada al Banco Mundial, sostiene que las políticas para generar resiliencia en las ciudades deberían estar orientadas a:

  • Mitigar el cambio climático. Para disminuir el riesgo de desastres es importante implementar políticas que limiten el aumento de la temperatura, lo que se puede lograr, por ejemplo, al incentivar el uso de nuevas tecnologías y al cambiar patrones de consumo a través de regulación e impuestos.
  • Reducir la vulnerabilidad de las ciudades a través del diseño urbano. Al tomar decisiones relacionadas con la planificación urbana se debe considerar el efecto que estas pueden tener en el riesgo de desastres. 
  • Manejar el riesgo a través de la construcción. La construcción de edificios y obras públicas debe considerar de qué manera el diseño, los materiales y las prácticas de construcción afectarán el riesgo de desastres en las condiciones climáticas actuales y futuras. 
  • Disminuir el riesgo de desastres respetando los ecosistemas. Se debe garantizar que las grandes obras de ingeniería no dañen procesos naturales que alteren los ecosistemas. Las políticas tendientes a controlar el riesgo de desastres deben respetar el entorno natural, considerar a las comunidades locales y ser válidas no sólo en el presente sino que también en el futuro.
  • Mejorar los datos para modelar riesgos. Los Estados deben hacer un esfuerzo para poder contar con datos cada vez más exactos que puedan ser utilizados para crear modelos de riesgo más robustos. La recolección de datos debe realizarse de manera continua, y deben ser útiles para medir las capacidades existentes de adaptación y resistencia frente a desastres, efectuar análisis de vulnerabilidades y de cuantificación de daños actuales y potenciales.

 En el proceso de elaboración de todas estas políticas, se debe informar e incluir a la ciudadanía al nivel local, ya que sólo así se podrán diseñar políticas informadas y legítimas. 

La institucionalización de la resiliencia: el caso de Nueva Orleans (EE.UU.)

Para construir ciudades resilientes se requiere que las medidas que fortalecen la resiliencia estén institucionalizadas a nivel del Estado. Este es el camino que ha seguido la ciudad de Nueva Orleans, en EE.UU. 

Nueva Orleans se ha recuperado de varios tipos de desastres, desde el huracán Katrina al derrame de petróleo “Deepwater Horizon” en el Golfo de México. Esa ciudad es, según el programa 100 Resilient Cities, una de las primeras del mundo en desarrollar una estrategia holística de resiliencia: Resilient New Orleans. La clave de esta estrategia ha sido la institucionalización de la resiliencia. 

Esta estrategia ha implicado institucionalizar medidas de resiliencia en el diseño, elaboración de presupuestos y en los programas de vinculación con la ciudadanía

En el ámbito del diseño, la ciudad de Nueva Orleans detectó que muchas agencias e instituciones tenían bajo su competencia el diseño de políticas para la resiliencia urbana, por lo que se decidió institucionalizar una red de colaboración entre múltiples organizaciones a través de la creación de un Comité de Revisión de Diseño de Resiliencia. Este Comité interdepartamental revisa todos los grandes proyectos de la ciudad que buscan potenciar la resiliencia. 

Asimismo, en el ámbito del diseño, esta ciudad ha implementado determinados estándares de diseño para obras públicas, con el propósito de incorporar medidas relacionadas, por ejemplo, con el manejo de agua lluvias, el transporte multimodal –articulación entre distintos modos de transporte- y espacios recreacionales. En esta misma línea, la ciudad actualizó sus planes reguladores a la realidad actual de la ciudad.

Por otra parte, las distintas instituciones de la ciudad de Nueva Orleans deben incluir en sus solicitudes de presupuesto una explicación de cómo los proyectos propuestos crean beneficios de largo plazo en el ámbito de la resiliencia. Todos los proyectos son evaluados considerando, entre otros, su contribución a:

  • Disminuir el riesgo de desastres
  • Lograr la igualdad de oportunidades para la ciudadanía en los ámbitos de la economía, desarrollo social y salud
  • Preparar la infraestructura para resistir los efectos de desastres
  • Incrementar la eficiencia operacional y la capacidad de adaptación frente a eventos de este tipo

Finalmente, la ciudad de Nueva Orleans ha institucionalizado medidas de resiliencia en distintas iniciativas de vinculación con la ciudadanía. A modo de ilustración, la ciudad implementa proyectos que contribuyen a la comprensión y a la educación de los principios de resiliencia, a nivel local, regional y estatal. Asimismo, a nivel local existe un/a administrador/a que vincula a la comunidad con instituciones relacionadas con el manejo de desastres, con el propósito de generar visibilidad de estos temas y obtener retroalimentación de proyectos relacionados con resiliencia. En esta misma línea tendiente a la institucionalización de la resiliencia, la ciudad de Nueva Orleans creó un Comité Regional de Resiliencia que agrupa a representantes de jurisdicciones vecinas e instituciones del Estado para discutir acerca de prioridades de resiliencia. 

La estrategia de institucionalización de la resiliencia en Nueva Orleans se ha articulado en torno a tres propósitos principales, con una visión hacia el año 2050: adaptar la planificación urbana al medio ambiente, sin intentar resistirse al mismo; generar oportunidades para todos los habitantes, apoyando la creación de cohesión social; y transformar los sistemas urbanos con una visión de futuro, con especial énfasis en sistemas de transporte, infraestructura energética, planificación de respuestas ante desastres y recuperación posteriormente a la ocurrencia de estos eventos.  

 

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