Conozca la institución que centraliza las actividades de filantropía en Australia

Considerada como una actividad necesaria para del desarrollo de la democracia por las redes de colaboración, y la economía, ya que genera más de 900 mil empleos, la Comisión Australiana de Caridad y Beneficencia regula todas las donaciones del país.

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Conozca la institución que centraliza las actividades de filantropía en Australia

Conocida por sus siglas en inglés ACNC, es el órgano oficial de todas las actividades filantrópicas realizadas en Australia. Mediante el establecimiento de un “Pasaporte de Caridad” que agiliza los procesos de donación, y un grupo de estudios que transparenta los datos producidos por la beneficencia, esta institución centraliza todas las transacciones solidarias. Una revisión general de este organismo, en la siguiente nota.

El significado de la filantropía para el desarrollo de la democracia

Las donaciones e instituciones filantrópicas pese a no jugar un rol clave en las transformación sociales o en la construcción de modelos políticos determinados, son actores importantes para la economía y los procesos de democratización. Como es un hecho que el Estado no puede suplir todas las necesidades de la sociedad, la cooperación entre la empresa privada y la sociedad civil contribuye a la formación de capital social y fortalece las redes de apoyo entre ciudadanos.

En una descripción simple, el diccionario de la Real Academia Española define filantropía como “amor al género humano”. Esta acepción coincide con la visión de muchas fundaciones religiosas en todo el mundo, aunque no todas las instituciones filantrópicas pertenecen a este ámbito. La necesidad de brindar beneficencia a personas e instituciones que trabajan por suplir necesidades básicas de la población, o de revertir su condición de vulnerabilidad, es una actividad de carácter universal, por lo que su institucionalización es un asunto perentorio para los gobiernos.

Aunque la filantropía no solo aporta a instituciones de vulnerabilidad social, según Fran Adloff en un artículo sobre filantropía y teoría social, este tipo de ayudas puede contribuir al desarrollo científico a través de donaciones a instituciones de investigación, principalmente destinadas al combate de enfermedades.

La regulación de la filantropía en Australia

La necesidad de regular institucionalmente las actividades filantrópicas, más que por un afán de controlar las transacciones de dinero, cumple con el objetivo de fomentarlas. Este principio fue comprendido por el gobierno australiano, que a partir de la promulgación de la Ley de Caridad y Beneficencia el año 2012, creó la Comisión Australiana de Caridad y Beneficencia (ACNC), organismo regulador de todas las acciones de beneficencia del país. Con el fin de mantener -incluso aumentar- la confianza pública en las organizaciones filantrópicas.

Desde que comenzó su funcionamiento el año 2013 establece las normas para la rendición de cuentas, mecanismos de transparencia para todos quienes quieran aportar y reduce las obligaciones burocráticas que existen para realizar estas actividades. Para lograr estos objetivos, la ACNC inscribe a todas las organizaciones benéficas en un registro nacional, donde se les hace cumplir obligaciones relacionadas con la probidad. Además, se les asesora con el fin de establecer protocolos de transparencia que les permita ser encontrada por cualquier ciudadano. Para el ingreso a este registro, la Oficina de Impuestos de Australia es quien decide, ya que se toman en cuenta criterios tributarios y financieros en la elegibilidad.

La elección de las empresas que ingresan al registro se realiza según la Ley de Caridad y Beneficencia que entre otros deberes, establece obligaciones para realizar declaraciones anuales e informes financieros. Sin embargo, la ley cumple con un propósito mayor, que es el establecimiento de los principios básicos mediante los cuales se reconoce esta actividad en el país oceánico, siendo el más importante, el beneficio de toda la sociedad.

Un pasaporte para agilizar la caridad

Con el fin de reducir la burocracia para las organizaciones benéficas, la Comisión dispone de un Pasaporte de Caridad, que reduce la cantidad de requisitos por parte de las organizaciones benéficas para solicitar datos, pero también autoriza a todos los organismos gubernamentales a acceder a los datos de caridad de manera directa a través de una red FTP. El pasaporte contiene todos los datos de caridad pública, incluso de información financiera.

Este pasaporte contiene información proveniente de cuatro fuentes, el formulario de solicitud de registro, las declaraciones anuales, informes financieros, tipos de contrato y detalles históricos sobre los beneficiarios y el tipo de operación para la entrega de los recursos. Si bien esta información se rige bajo la Ley de Privacidad de 1988, el contenido del pasaporte se pone a disposición para las agencias gubernamentales que lo requieran.

El pasaporte, más que un documento, es un proceso en línea mediante el cual las organizaciones de beneficencia e instituciones gubernamentales solicitan información sobre la actividad filantrópica, es decir que la ACNC es la institución encargada de facilitar toda la información relacionada con las donaciones. De esta manera, las instituciones beneficiadas quedan libres de entregar información oficial.

Mejorar la comprensión pública de lo que es caridad

Entre las funciones de la ACNC está la producción de conocimiento sobre filantropía. A través de un grupo de investigadores que trabaja en coordinación con instituciones académicas, se orienta a mejorar la comprensión pública sobre el trabajo de las organizaciones benéficas y sin fines de lucro. Para ello, se construyen bases de datos e impulsan proyectos de investigación donde se de cuenta de las actividades filantrópicas y su repercusión social.

Este conocimiento no solo es valioso para el gobierno o la ciudadanía interesada, sino también para científicos que quieran atraer aportes a su sector. En el sitio Data.Gov se encuentran los datos relacionados con todos los organismos de Estado, y es donde se transparenta la información de la ACNC. En este lugar tanto empresas como instituciones receptoras de donación pueden acceder a las estadísticas y publicaciones de la comisión.

Una de estas publicaciones es el Informe de Caridad 2013, que determinó que durante el primer año de funcionamiento de la ACNC se registraron 38 mil actividades de caridad, sumando un total de 100 mil millones de dólares australianos. Un 44 por ciento de este total corresponde a personas voluntarias con una edad promedio de 34 años. Asimismo, el sector filantrópico emplea a más de 919 mil personas, lo que corresponde al 8 por ciento de la fuerza laboral australiana.

La filantropía y beneficencia en la realidad chilena

Es una realidad que en nuestro país la filantropía como actividad no forma parte de los temas de urgencia legislativa, en efecto, desde marzo de 2014 que el proyecto de Ley Única de Donaciones se encuentra en espera de su discusión. Este proyecto tiene como fin de unificar 92 cuerpos legales que, hasta ese momento, se encontraban vigentes. Entre las innovaciones de esta iniciativa, se encuentra el establecimiento de nuevos fines para las donaciones, como son los culturales, sociales, deportivos, educacionales y universitarios, aunque también en salud, cuidado del medioambiente y culto religioso.

Sin embargo, la filantropía como objeto de estudio aplicado a la realidad de nuestro país, ha sido ampliamente estudiado por el Centro de Filantropía e Inversiones Sociales (Cefis) de la Universidad Adolfo Ibañez (UAI), que desde el año 2015 realiza investigaciones sobre esta actividad. Según su directora, Magdalena Aninat, busca ser un aporte de conocimiento para fortalecer las contribuciones privadas al bienestar social. “Por una parte hacemos investigación, pero también nos interesa que con base a datos más específicos hacer propuestas de política pública, que tiendan a desarrollar una cultura de la solidaridad en Chile”, comentó.

Desde el año 2016 el Cefis desarrolla un trabajo en conjunto con la Universidad de Harvard y más de veinte países –entre los que se encuentra Australia- llamado Global Philantropy Report que permitirá comparar con otras economías la realidad de nuestro país. “Tenemos una metodología común que nos permitirá llegar a conclusiones sobre la filantropía institucional, que es aquella que arma una estructura para canalizar las donaciones. En Chile son un grupo de fundaciones, donde ya no realizan donación uno a uno, sino que hay una especie de administración con un objetivo. Estamos haciendo un mapeo de la filantropía en Chile donde incluiremos a inversionistas sociales y family office que hacen inversión social e inversiones de impacto, que en Australia están bien desarrolladas”, sostuvo.

En relación a la realidad de la filantropía en nuestro país, Magdalena Aninat fue clara en señalar que existe necesidad de centralizar. “Aquí la realidad es distinta a la de Australia porque no está centralizado, uno tiene que pasarse por distintas agencias públicas cuando existe la posibilidad, pero también pasa que hay agencias que no tienen, como es el caso del medioambiente. No hay un ente que centralice o facilite, situación que se agrava con un gran déficit de datos y transparencia, que también atenta contra la posibilidad de crear un ecosistema favorable a la filantropía”, evaluó.

Sobre la posibilidad de tener una ACNC en nuestro país, la directora del Cefis se mostró de acuerdo, pero aludió a ciertas características que debería acentuar. “Tiene que ser una institución muy ágil para no burocratizar el sistema, pero que además tenga este énfasis en cuidar las buenas prácticas y la transparencia de la información. La normativa que lo regule tiene que ser de fácil acceso a modo que ningún donante o donatario tenga que contratar un abogado. La normativa es bien relevante para tener una mirada más transversal e incentivar el aporte privado que permita el desarrollo social”, afirmó.

Más información sobre la labor de la Comisión de Caridad y Beneficencia de Australia, en el siguiente video.



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