El sistema de pensiones de Australia que se construye a través del ahorro personal

Conocido popularmente como “Super”, este sistema se fundamenta en tres pilares: empleador, individuo y Estado, que aportan a la pensión final, aunque el monto más alto corresponde a un 9 por ciento del sueldo que debe pagar el empleados. Para el año 2020 este porcentaje debería aumentar a 12.

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El sistema de pensiones de Australia que se construye a través del ahorro personal

Pese a que se trata de un modelo de capitalización individual, el sistema de pensiones de Australia es considerado uno de los mejores del mundo porque consigue que las personas logren altas tasas de ahorro. Esto, porque además de los aportes obligatorios y voluntarios que pueda realizar cada individuo, el Estado interviene en la compensación de aquellas personas que luego de imponer ordenadamente tengan ingresos bajos. Una aproximación a este sistema, en la siguiente nota.

Tres pilares para la construcción de uno de los sistemas mejor valorados

Con un 9 por ciento del sueldo de cotización por parte de los empleadores, se inicia el proceso de capitalización individual que tiene el Sistema Australiano de Ingresos de Jubilación. Además de esta base obligatoria, agrega aportes voluntarios a través de una gran cantidad de empresas administradoras de fondos o seguros. Sin embargo, el elemento característico de este sistema es el aporte que realiza el Estado para mejorar la pensión final, con el fin de que los jubilados no tengan ingresos muy bajos.

En comparación con otros países industrializados, Australia mantiene altas tasas de ahorro individual y bajo gasto público en pensiones, no obstante el éxito del Super –de la palabra jubilación en inglés superannuation- no solo se explica por las altas sumas de dinero que ahorran las personas, sino por la combinación de tres tipos de aportes, conocidos como pilares: cargo a empleadores, ahorro particular y programa de pensión estatal.

Aporte de compensación por edad promedio

El primer pilar es la pensión por edad promedio, consiste en que en función de los recursos obtenidos durante todos los años de cotización, se introduce un aporte estatal, es decir, proporciona un ingreso básico a aquellos que tengan activos menores al umbral mínimo de pensión, establecido por ley en 1908. En el caso de que el cotizante sea una persona soltera, podrá recibir aproximadamente un 28 por ciento del salario promedio, mientras que las parejas obtienen un 41 por ciento.

Para Julie Agnew, investigadora del Center for Retirement Research del Boston College, en un artículo publicado en 2013, aquellas personas que están por encima del umbral no tienen, o se les elimina este beneficio. No obstante -asegura Agnew- que las personas deben tener 65 años para calificar y que aproximadamente la mitad de los jubilados australianos tiene su pensión con este beneficio, mientras un cuarto tiene una ayuda parcial y solo el cuarto restante tiene ingresos por encima del umbral.

Programa de ahorro obligatorio

Conocido también como la “Garantía de Jubilación”, requiere que los empleadores hagan un aporte a la jubilación de sus empleados de un 9 por ciento de su salario. Según un estudio realizado por el Departamento del Tesoro Australiano, ello debería aumentar progresivamente al 12 por ciento el año 2020. Esto se complementa con una ventaja fiscal para las empresas por cada empleado que gane más de la cantidad mínima especificada.

Para Agnew, el 90 por ciento de los australianos tiene sus ahorros en ese fondo, cuyo total general excede el Producto Interno Bruto (PIB) del país. Es por eso que a partir de 2005 los empleados pueden escoger los fondos de su jubilación. Es decir, si se invierten en activos, bonos, bienes raíces o en alternativas de capital privado.

El sacrificio salarial del ahorro voluntario

Este pilar conocido también conocido como el “sacrificio salarial” es el ahorro que se realiza fuera de los fondos con ventajas fiscales. Aproximadamente, un 20 por ciento de todos los cotizantes australianos utiliza este tipo de programas, cifra que coincide con la mayoría de quienes se concentran en el extremo más alto de la distribución poblacional según su nivel de ingreso.

Si bien la tendencia determina que a medida que las contribuciones de jubilación aumenta, el ahorro voluntario no necesariamente se incrementa, para Agnew en Australia es de conocimiento común que en la medida que se hagan más sacrificios salariales, mejor se construirá la jubilación a futuro. Asimismo, la investigadora agrega que es necesaria la realización de asesorías a los trabajadores para que tomen mejores decisiones en función de su ahorro voluntario. “La Comisión Australiana de Valores e Inversiones ha demostrado que los trabajadores son incapaces de discernir entre los buenos consejos de los malos, por lo que el gobierno se encuentra en un proceso de replanteamiento de sus modelos de asesoría”, aseguró.

De esta manera, el sistema de ingresos de jubilación de Australia ha producido altos niveles de ahorro individual, sumado a un costo relativamente bajo para el gobierno. Según Hazel Bateman, experto australiano en un artículo publicado sobre este modelo, ningún sistema es perfecto. “El aspecto clave del caso australiano es la preocupación por jugar en el sistema, mejorar las anualidades débiles y aumentar la alfabetización financiera”, señaló.

El sistema australiano de pensiones en la realidad chilena

La experiencia australiana fundamentada en tres pilares fue analizado por César Galleguillos, cientista político experto en sistemas de seguridad social del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, quien lo valoró por incentivar al ahorro. “Cumple su cometido en cuanto a que crea la percepción de que la base de una buena jubilación está en el ahorro y que todo lo demás es compensación, y no al revés. Esta es la premisa de los sistemas de capitalización individual que en se cumpliría en este caso”, destacó.

En cuanto a la posibilidad de que el Estado ponga un dólar, por cada dólar aportado por una persona que no alcance el umbral de pensión, el experto se mostró de acuerdo con algo similar en nuestro país. “La capacidad fiscal de Australia es mayor que la que tenemos en Chile. Pero también sucede que las jubilaciones no son el eje central de los sistemas de previsión social, las prestaciones son solo una parte de un conjunto de otros aspectos como salud, educación, derecho a trabajar, etc. Entonces, el 13 por ciento del PIB designado a seguridad social no debería irse solamente en mejorar las jubilaciones, por eso es necesario fortalecerlas a través de otros mecanismos”, expresó.

En su conclusión, Galleguillos valoró el Super de Australia como un sistema bien administrado. “En Chile tenemos algo similar, porque una parte importante de la capitalización proviene del presupuesto público. Esto nos demostraría que el aporte privado es importante, pero también que el Estado no es mejor administrador que los privados. Actualmente en Chile existe un 70 por ciento de rentabilidad por parte de las AFP y un 30 por cierto de nominalidad”, comentó.

Más detalles de la forma de capitalizar individualmente las pensiones, en el siguiente video de Super Australia.



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