Manejo de datos: una herramienta esencial en la lucha contra el cambio climático

El manejo de grandes cantidades de información ha sido visto, en el último tiempo, como una herramienta fundamental para lograr una mejor adaptación al cambio climático, para informar y empoderar a los consumidores y para el cuidado de nuestros océanos.

Por Equipo Bioética

||Autor Fotografía: wiki commons

La importancia de los datos en materia medioambiental ha pasado a ser altísima en el último tiempo. Nuevas tecnologías, desde imágenes satelitales que dan cuenta de los avances del cambio climático en las décadas recién pasadas, hasta herramientas que permiten rastrear las enormes cantidades de plástico en los océanos, han dotado de tal cantidad de información a los gobiernos que ya es imposible no actuar al respecto.

De hecho, gracias a estas herramientas es que se ha podido avanzar con fuerza en la identificación de conflictos medioambientales, y en el conocimiento de numerosos procesos productivos nocivos para el medio ambiente, malas prácticas empresariales y diversos abusos ejercidos por compañías multinacionales con presencia en países en desarrollo. Por lo mismo, el manejo de datos para estudios ambientales merece cierta atención.

Desclasificación de información en los procesos productivos

El manejo de datos de los procesos productivos de las empresas es, sin dudas, una herramienta fundamental para mejorar las cadenas de información hacia los consumidores. Como ya se ha señalado en notas anteriores, la desclasificación de información es clave para el manejo de demanda de varios bienes de consumo, pues revela cómo estos bienes han sido producidos, y si estos han o no respetado los derechos humanos de las personas y el entorno.

Como bien expresa el World Bank Group, la desclasificación de información – entendida como la revelación, publicidad y uso transparente de la misma -  puede conducir a una alta competencia entre los contaminadores que conlleve una reducción en sus emisiones contaminantes. Este grupo señala que a través de la implementación de un sistema de desclasificación, los gobiernos locales o regionales pueden evaluar de mejor manera el estado de medio ambientes locales, y pueden usar los resultados como uno de los factores de evaluación de los riesgos a la salud humana y al medio ambiente.

La desclasificación de información, está en directa concordancia con el Principio 10 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, suscrita por Chile el año 1992. Este Principio busca “asegurar que toda persona tenga acceso a la información, participe en la toma de decisiones y acceda a la justicia en asuntos ambientales, con el fin de garantizar el derecho a un medio ambiente sano y sostenible para las generaciones presentes y futuras”. Por lo mismo, sus pilares son la justicia, la participación ciudadana y el acceso a la información proveniente tanto de empresas productoras del sector privado, como de entidades gubernamentales.

Así, el acuerdo regional sobre el Principio 10 busca, en primer lugar, profundizar la cohesión social y fortalecer a las democracias de cada uno de los Estados nacionales signatarios, con el fin de prevenir conflictos socio-ambientales. Al mismo tiempo, redefine las relaciones entre Gobiernos, mercados y la sociedad civil. Y por último, sin lugar a dudas que contribuye a la implementación de la Agenda 2030 de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible; en particular, refuerza los Objetivos (ODS) número 9 “Industria, innovación e infraestructura”, 12 “Producción y consumo responsable”, y 13 “Acción por el clima”, así como las metas contenidas en éstos. La lista, empero, no es taxativa: varios otros ODS, como el número 3 referido a “salud y bienestar”, el 10 que implica una “reducción de las desigualdades” y por supuesto el 14 de “vida submarina” y el 15 que tiende a “proteger la vida de ecosistemas terrestres”.

La aplicación de programas de transparencia y desclasificación de información en los procesos productivos ha sido una tendencia a nivel internacional en la última década. En este sentido, se pueden encontrar distintas calificaciones de comportamiento medioambiental basadas en indicadores claros y con una adecuada metodología, en países como China, Indonesia, Ucrania y las Filipinas, cuyos gobiernos han establecido Rankings de Comportamiento Ambiental y Desclasificación (Environmental Performance Rating and Disclosure, EPRD).

Manejo de datos para exponer conflictos medioambientales y el estado actual de los océanos

Varias de las herramientas disponibles que permiten un manejo de grandes volúmenes de datos han sido fruto de largas discusiones en foros multilaterales. En particular, uno de los reportes de mayor importancia a este respecto ha sido la “Desclasificación del cambio climático en los países G20: Inventario de los programas de reporte corporativo”, fruto de foros de la OCDE y de la Climate Standards Disclosure Board (CDSB), en el cual se analizan varias políticas vinculantes en estos países, identificando sus aspectos en común y formas en las cuales dichos programas podrían escalarse.

Según señala el informe, la mayoría de los países G20 tiene algún tipo de reportes corporativos vinculantes que requiere desclasificación de la información relacionada con el cambio climático, como por ejemplo las emisiones de gases de efecto invernadero, políticas para reducir dichas emisiones, exposición a riesgos climáticos y conflictos socio-ambientales, entre otros. En los aspectos comunes de los diversos programas, varios de ellos requieren reportar las emisiones -por parte del sector privado- relacionadas al consumo de energía de las empresas.

De este modo, se valida el manejo de grandes datos para obtener información sobre potenciales conflictos, así como sobre los actuales. Por ejemplo, el sitio web Environmental Justice Atlas utiliza herramientas que permiten mapear los diversos conflictos ambientales en todos los continentes y  regiones a nivel mundial, estableciendo grados de conflicto de acuerdo a una escala de colores que da cuenta de su gravedad. A la fecha, más de 2.200 casos se encuentran en esta base de datos, aunque se espera que esto se incremente en el tiempo.

En el mismo sentido, iniciativas enmarcadas en proyectos de cooperación científica internacional para el cuidado de los océanos están aprovechando los grandes volúmenes de información hoy disponibles. En particular, resulta más que interesante el programa de investigación creado por la Fondation Tara Expéditions y el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial, que intenta transformar la multiplicidad de datos sobre la disponibilidad de plancton oceánico y la contaminación en las aguas en información útil para la efectiva descontaminación de los mares. Sin ir más lejos, hace tan sólo unos días se identificó un enorme basural de más de un millón de kilómetros cuadrados -comparable con la extensión territorial de Colombia- flotando en el océano Pacífico, según detalla la prensa internacional

Iniciativas de manejo de datos como las de la embarcación Tara, que intentan entender cómo el cambio climático y la contaminación humana impactan en los océanos, son altamente necesarias en la actualidad. En su travesía, la embarcación ya ha recolectado más de 35.000 muestras para poder identificar alrededor de 40 millones de genes para su completo estudio.

En este sentido aprovechar esa información y trabajar estos grandes volúmenes de datos para prevenir las indeseadas consecuencias que está teniendo el cambio climático en los océanos, parece urgente. Especialmente en un país como Chile, que cuenta con más de 6.000 kms de costa y cuyo deterioro influirá, sin dudas, negativamente en la calidad de vida de la población.

Manejo de datos para el cambio climático en Chile

El manejo de datos para protección del medio ambiente y mejoras en los procesos productivos se ha dado con lentitud en Chile. Ante ello, iniciativas como la del Congreso Futuro, que está reuniendo a más de 40 especialistas para evaluar los avances del proyecto de la Fondation Tara, señalado en el acápite anterior, son altamente necesarias y deseables para un mejor manejo y mayor comprensión de la ciencia oceánica y su relación con el manejo de grandes volúmenes de datos.

Así, el día 7 de septiembre se realizará un encuentro en el Auditorio Gorbea de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (Beauchef 850, Santiago), instancia en la que se reunirán científicos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Francia y Perú, para dialogar sobre los avances científicos y tecnológicos que ayuden a solucionar la contaminación oceánica. Se analizarán los desafíos de la industria pesquera para el manejo sustentable del océano en un contexto donde se han sucedido varios eventos críticos recientes, como las vedas de machas, merluzas y locos; el varamiento masivo de ballenas en el norte, o la marea roja en 2016.

Para acceder a inscripciones y a mayor información sobre este evento, que contará con exposiciones de expertos como el biólogo molecular Eric Karsenti, director científico de la expedición Tara Oceans entre 2009 y 2012, sólo debe hacer click aquí.

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