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Discurso del diputado Rodrigo Álvarez Zenteno
| Discurso del Diputado Rodrigo Álvarez Zenteno |
Al asumir la Presidencia de la Cámara de Diputados 18 de marzo de 2009 |
1909 Francisco De Paula Pleiteado
1950 Astolfo Tapia
1965 Eugenio Ballesteros
1993 Jorge Molina
Hoy, me uno a este pequeño grupo de antiguos diputados.
¿Quienes son… pues algunas improntas empiezan a desvanecerse en el tiempo?
Ellos fueron, el primer presidente de la Cámara de Diputados del Partido Radical; el primer presidente del Partido Socialista; el primer presidente de la Democracia Cristiana y el primer presidente del Partido por la Democracia.
En esta jornada, me transformo en el primer presidente de la Cámara de Diputados de mi partido, de la UDI, de la Union Demócrata Independiente que fundara Jaime Guzmán.
Por ello, sean mis palabras iniciales de inmenso agradecimiento ¡desde la razón y el corazon! A quienes me conceden este gran honor:
A mis amigos y amigas de los partidos de la Concertacion, que con voluntad profundamente democrática y respeto a la palabra empeñada, cumplen un acuerdo político que buscó darle a esta institución estabilidad y tranquilidad. Espero responder su confianza con mis mejores esfuerzos de concordia, ecuanimidad y caballerosidad.
Sé que para muchos su voto no fue una tarea sencilla… unas gotas de cicuta al modelo socrático me decía alguien… lo entiendo íntimamente… ¿saben por qué? Porque para nosotros tampoco fue fácil apoyar a dos presidentes socialistas: el gran Juan Bustos y mi estimado amigo Francisco Encina… pero lo hicimos… y los siento “mis presidentes”… y estoy plenamente convencido que su dirección conjunta, acompañados notablemente por Guillermo Ceroni y Jorge Ulloa, destacan por su calidad y compromiso con la Cámara.
Los invito, sinceramente, a sentir esta elección como una señal del mejor Chile republicano que podemos hoy construir y a recordar que este tipo de decisiones fueron la característica, por décadas, de nuestra historia patria… cuando supimos respetar nuestras diferencias y trabajar por todos… con sueños distintos, pero esperanzas comunes.
Gracias, a mis aliados y amigos de Renovación Nacional, con quienes comparto ideales, convicciones y –ustedes bien lo saben- anhelos de futuro; por su apoyo y generosidad tienen mi permanente compromiso.
Por último, muchísimas gracias a todos los diputados de mi partido, que me han brindado este privilegio y me han impuesto esta inmensa responsabilidad. En particular, al jefe de mi bancada, Claudio Alvarado, quien con prudencia, habilidad y buen humor permitió esta ocasión.
Amigas y amigos… recordaba en un principio nombres de las páginas de la historia parlamentaria. Quiero que sepan que lo hago por dos razones fundamentales:
Una, es para no olvidar, humildemente, que si entendiera este momento desde la limitada perspectiva personal… todo se tornaría breve, efímero y pasajero. Claro, lo transitorio del cargo impone un sentido de la urgencia y la obligación de cumplir incansablemente con mi deber… pero son muchos los hombres que han ocupado este puesto, y si le concedo más espacio al orgullo individual, me encontraré al final… como dice el poeta que el tiempo lo borra todo como una blanca tempestad de arena.
Por ello, se agiganta la segunda razón de mis recuerdos de antaño: el entender… no, que entendamos todos… que sólo le dan adecuado sentido a estos actos y a nuestros esfuerzos diarios, una titánica tarea colectiva, a veces de tu partido. Hoy se expresa en el profundo vínculo con la historia y el pasado que esta Cámara tiene… los ecos de cientos de voces y almas que con brillo construyeron Chile… todos los dias, grandes diputadas y diputados nos acompañan, muchos ya desde la eternidad; otros desde el quehacer habitual… Ramón Barros Luco; Gabriel González Videla, único presidente de la Cámara y de Chile durante el siglo XX; Arturo Alessandri; Rafael Gumucio; Julio Durán… o Adriana Muñoz, la primera mujer Presidenta de la Cámara.
Esos doscientos años de historia y las filas interminables de hombres y mujeres que fueron diputados … que sirvieron a los demás, nos urgen día a día a preguntarnos ¿por qué estamos aquí?… cuál es el significado de nuestra decisión de perseverar en nuestros empeños parlamentarios….
Saben, contemplo las tribunas donde están las personas que más quiero: mi familia y buena parte de mis mejores amigos. Todos ellos, alguna o muchas veces, ante el desprestigio, las críticas – justas aquellas, falaces otras- que se abaten tormentosamente sobre la Cámara, me preguntan, nos preguntan ¿qué hacemos aquí? ¿Por qué aceptamos y queremos seguir bajo el fuego cruzado del reproche, muchisimas veces causado por faltas ajenas?
La verdad es que la pregunta es otra: ¿por qué somos políticos? ¿por qué somos políticos?…
La respuesta, sin duda, encierra cientos de posibilidades. Virtuosas muchas, pero también menores y mezquinas.
Cuando hace algunas semanas empecé a preparar este discurso… Digo semanas pero mi familia y algunos amigos dirán que lo vengo preparando desde que nací…. Ante esta pregunta imprescindible ¿por qué estamos en política?… recordé una conversacion sostenida 11 años atrás por cuatro diputados… Los nombres son una extraña coincidencia: Antonio Leal, Patricio Walker, Juan Bustos y quien habla… curiosamente los últimos 4 presidentes elegidos en el mes de marzo.
Comentábamos, en esa oportunidad, una magnífica obra basada en un todavía mejor libro: Los miserables... En el escenario cada uno sentía, conmovido, representadas, en parte, nuestras visiones y pasiones políticas. Justicia, ley, piedad y perdón; libertad y lucha social; un grupo de jóvenes que se echaban al hombro la historia y ofrendaban sus vidas por principios… pero, con el correr de los años me doy cuenta que la visión más clara surgió al centrar nuestra preocupación critica en los más pobres, en los necesitados; en los miserables – brutal definición para los que material o espiritualmente no pueden esperar- …de hecho una de las frases de la obra aún acosa nuestras conciencias… “al final del día sólo eres un día más pobre… al final del día sólo es un día menos que vivir”.
Sí, mis amigos… libertad, justicia, orden social, honor, gloria o figuración son verdades y realidades que nos acompañan a los políticos diariamente… pero, la inmensa mayoría de los diputados a lo largo de la historia, están aquí porque alguna vez, porque muchas veces, con cien edades distintas, se emocionaron con un niño pidiendo limosna en la calle, al recorrer una población o al visitar a un anciano desamparado o enfermo… y con pasión e idealismo quisieron cambiar el mundo y torcer el destino…
Todos los diputados, especialmente los diputados, entienden que hay tanto por hacer… tantas oportunidades que crear y permitir para construir un Chile grande.
Muchas veces pienso, en cien años atrás, cuando desembarcó en Punta Arenas un niño asturiano de escasos 16 años, sólo acompañado por la pobreza, la nostalgia y el dolor; era mi abuelo y venía como tantos otros a hacerse la América a punta de esfuerzo agotador; así lo hizo y esa tierra magallánica formidable le permitió educar a sus tres hijos y a sus nietos… y que hoy uno de ellos asuma la presidencia de la Cámara de Diputados… me pregunto cuántos jóvenes de 16 años hoy, sin educación, sin riqueza, en una población marginal de Santiago, Valparaíso, Concepción o Antofagasta pueden aspirar a algo similar, basándose sólo en su trabajo y superación… creo que muy pocos y eso nos conmueve a todos.
Pero si esto es cierto… es aún más terrible, entonces, que para la inmensa mayoría de nuestros compatriotas sólo somos un grupo de privilegiados, sin mayor destino y sentido… ¿qué nos pasó?, ¿por qué la gente piensa que nuestras almas están encallecidas; nuestras voluntades menguantes; nuestros ideales olvidados?… así en la actual realidad política la sutil diferencia entre nuestros sueños y una pesadilla se desvanece…
Durante años hemos vivido la delirante fantasía que los chilenos nos criticaban duramente como grupo, pero nos valoraban individualmente… eso hoy no es plenamente verdad, o al menos no es suficiente… estamos en problemas cuando, como nunca antes… como nunca antes… buenos diputados, a muchísimos meses de la próxima elección, deciden no postular nuevamente… sus razones y respuestas encierran y revelan hastío, cansancio, bien pensados análisis y la desilusión por la crítica colectiva desmedida… y para mí, lo más terrible ¿se van acaso porque descubrieron una nueva vocación? No. No se van a sus hogares. No… ¡seguirán en política y en el servicio publico!… pero no ven, ni estiman, que la Cámara sea el lugar imprescindible para hacerlo… qué triste… Porque estamos en el lugar donde todo empezó… Sí, antes que Presidente de Chile, antes que presidente del Senado, antes que presidente de la Corte Suprema… hubo un presidente del Congreso de los Diputados llamado Juan Antonio Ovalle… este es el lugar para hacer política en grande, de la que transforma las sociedades, construye leyendas épicas y vive jornadas heróicas… eso debemos recuperar….
Eso es urgente de recuperar en esta sala. ¿Cuántas veces nos han dicho para qué sirven los políticos?… no hay problema que se vayan algunos.
No, si alguien cae en la tentación de pensar que es irrelevante la partida de tan buenos amigos y líderes… no se equivoque… Los pedófilos en Chile estarían más felices si Patricio Walker no hubiera sido diputado… el imprescindible debate sobre la educación hubiera sido menos profundo y, sin duda, menos apasionado, sin las diputadas Cubillos y Tohá liderándolo… la legislación minera mejoró por la sensatez del diputado Encina… Nuestra política exterior fue distinta por la presencia de la diputada Allende y el diputado Forni… la calidad de la ley cambió con el aporte de los diputados Eluchans o Burgos… y así con Roberto Delmastro; Sergio Correa, Eugenio Tuma; Darío Paya; Andrés Egaña o Juan Masferrer… todos ellos y algún otro, no desean estar más en esta Cámara; optan por destinos diversos y eso vaya que es una pérdida.
Es cierto, cometemos equivocaciones… incluso buena parte de nuestros errores están, más que en cualquier otro poder del Estado, libremente a la vista y ante las cámaras de todos.
Entendemos que nos hemos ganado parte de nuestra mala imagen, pero a su vez otra parte de ella es injusta… Necesitamos un cambio. Un cambio de actitudes y decisiones… un alma y un ariete, diría Huidobro.
Pero necesitamos también decir basta… basta… basta… este es un lugar digno, es una actividad noble; es un servicio imprescindible; que en decenas de casos se cumple con visión; fuerza, honestidad y sacrificio.
Debemos enfrentar el futuro, con el orgullo de ser diputados; el orgullo de ser diputados… y no a escondidas, casi disculpándonos por esta tarea y vocación.
A recordar la dignidad de este lugar, pero también a honrarlo con evolución y sencillez.
Estimados diputados: Mis cuatro prioridades durante este año irán en esa línea y contemplan un gran número de iniciativas que en los próximos días anunciaré. Primero; acercarnos a la gente. Para ello, por ejemplo, como presidente, espero recorrer las 15 capitales regionales y quiero invitarlos a que en 10 semanas visitemos 600 colegios, explicando nuestro trabajo e instando a los jóvenes a inscribirse y participar.
Un segundo elemento de mi gestión: que nuestros debates cuenten; que la discusión y las ideas de la Cámara sean de primera línea. Que respondan a los problemas, incertidumbres y dilemas de los chilenos. Espero iniciar, por ejemplo, una nueva tradición: que anualmente tengamos tres sesiones sobre el estado de la nación: Hacienda, Relaciones Exteriores y Gobierno Interior… todo ello, sin la urgencia política del momento, ni la tensión de una interpelación… a debatir ante el país ¡en serio! Pensando en grandes desafíos y no en meses, sino en las décadas que vendrán.
En tercer lugar … un sello de nuestra mesa será buscar austeridad financiera, disciplina económica y administración renovada. Todo, en un año en que el mundo y Chile serán impactados por la mayor crisis en ocho décadas. Se lo debemos… a los más pobres de nuestra patria… a esos jóvenes que no encontrarán trabajo o a las familias que sufrirán desempleo y privaciones.
Por último, aspiro a conducir un proceso de modificación a nuestro reglamento y procedimientos legislativos, enfrentando algunas de esas críticas o prácticas que sólo perviven por el peso de la costumbre, pero que deben por nuestro propio bien y eficacia, necesariamente cambiar.
Cada una de estas tareas las emprenderé como presidente de todos los diputados. Es un orgullo para mí ser el presidente escogido por la Alianza por Chile… después de 50 años… pero en mi trabajo trataré de representar a la Cámara como institución; salvaguardando sus derechos y atribuciones, con las mejores relaciones hacia otros poderes del Estado y, en particular, hacia la presidenta Michelle Bachelet.
Amigos míos,
Chile merece nuestros mejores esfuerzos… la venerable historia de esta Cámara nos demanda esos esfuerzos… es más, a algunos de ustedes, ciertas voces los invocan y les exigen de manera especial esa preocupación por el destino del Congreso… Pues resuenan en estas paredes, nombres como Emilio Lorenzini; Abel Jarpa; German Becker; Laura Allende; Jaime Egaña; Juan Tuma; René García; Salvador Allende; Edmundo Eluchans; Domingo Godoy; Jorge Insunza; Luis Espinoza; Hossain Sabag; Carlos Valcarce… todos ellos diputados del ayer, cuyos descendientes hoy nos acompañan, representando su tierra y honrando su estirpe… ¡que enorme responsabilidad!
Para otros, son los que vendrán los que nos exigen un cambio… En las tribunas están cuatro de mis cinco hijos y cómo me gustaría que… – después de hacer sus tareas- alguna de sus voces en el futuro llene esta sala y lo haga con profundo orgullo, por lo que la Cámara representa y por lo que 120 compañeros de camino – entre ellos su padre- supieron cambiar y dignificar.
Finalmente,
Les pido su comprension para dos notas personales.
En mí y en mis cuatro hermanos, confluyen sangres de Iquique; Rengo; Galicia y Asturias, pero todas ellas se fundieron a Orillas del estrecho… allá en Magallanes, en la Patagonia inmensa… un distrito que desde Puerto Edén hasta la Antártica he representado, con alegría y decisión, por tres periodos. A todos sus habitantes: mi agradecimiento, admiración y cariño. Espero que también estén orgullosos, pues por primera vez un puntarenense preside un poder del Estado. .. Renuevo con cada uno de ellos mi compromiso de seguir trabajando –desde donde la vida me lleve- por la tierra, en el confín del mundo, en el ocaso de América, que me vio nacer.
Por otra parte, hoy tengo una inusual fortuna, una bendición del buen Dios, me acompañan no sólo mis hijos y mi esposa Pamela, sino también mis tíos –en especial, Gerardo que me contagió con la política y el derecho- mis hermanos, primos y sobrinos, y muy particularmente mis padres: Lucía y Manuel. Reciban todos mi amor y agradecimiento por su inmenso apoyo, entrega y compañía. Son permanente luz y ejemplo para mis días.
Amigas y amigos,
La política es una actividad digna.
Esta Cámara es una institución noble.
Hace 19 años –vaya que transcurre el tiempo- el actual ministro José Antonio Viera-Gallo asumía la presidencia de la Camara de diputados diciendo:
Es grande nuestra patria. Es grande su gente…
Permítanme terminar mi discurso, representando a los diputados Alfonso Vargas y Raúl Súnico, con similares palabras, pero con una importante variación.
Qué grande es nuestra patria. Qué grande es su gente… y qué grande debe ser siempre… siempre, nuestra Cámara de Diputados.
¡Viva Chile!
Muchas gracias.





