26/04/2022
De acuerdo a las fuentes consultadas, en Estados Unidos, entre el 13% y el
20% de los niños, niñas y adolescentes (NNA) cumplen con los criterios para
algún trastorno mental, mientras aproximadamente el 5% de los
adolescentes cumplen con los criterios para el trastorno por uso de alguna
sustancia; ambas problemáticas afectan su bienestar y desempeño
educativo. Por otra parte, alrededor de 72% de niños y niñas en los EE.UU.
han experimentado al menos un evento traumático, como presenciar
violencia o experimentar abuso, situación que la investigación en la materia
ha relacionado con ausentismo crónico, fracaso escolar y abandono escolar.
De todos los NNA que tienen problemas de salud mental, solo el 12% recibe
la atención que necesitan, mientras más del 80% de los jóvenes no reciben
la atención en salud mental en sus comunidades, porque los servicios
disponibles son inadecuados. Estudios respecto de la materia muestran que
los estudiantes tienen 21 veces más probabilidad de asistir a los centros de
salud mental que se encuentran dentro de las escuelas, en vez de los
centros comunitarios de salud mental. Es más, es 6 veces más probable que
completen un tratamiento en salud mental en las escuelas que en otros
entornos comunitarios, pues estas ofrecen mayor facilidad de acceso y
menor estigmatización.
En este contexto, se firman dos marcos legales: el Every Student Succeeds
Act 2015, que incluye disposiciones que buscan entregar apoyo a jóvenes
de poblaciones vulnerable para mejorar su desempeño escolar; y el Cures
Act 2016, que genera modificaciones a diversos cuerpos legales, mejorando
el acceso a la salud mental a la población infantil y juvenil. Mientras que, a
nivel programático, se desarrolla e instaura federalmente el Comprehensive
School Mental Health Systems, modelo que entrega las bases para que
cada estado y distrito escolar pueda desarrollar una estructura programática
de calidad y redes de apoyo a nivel local, estatal y federal, que promuevan el
bienestar de estudiantes y brinden servicios y apoyos de salud mental.
Finalmente, a raíz de la pandemia, el Department of Education publica la
guía Supporting Child and Student Social, Emotional, Behavioral, and Mental
Health Needs, donde se destacan siete desafíos clave para brindar apoyo en
salud mental a estudiantes en las escuelas.
De acuerdo a las fuentes consultadas, en Estados Unidos, entre el 13% y el
20% de los niños, niñas y adolescentes (NNA) cumplen con los criterios para
algún trastorno mental, mientras aproximadamente el 5% de los
adolescentes cumplen con los criterios para el trastorno por uso de alguna
sustancia; ambas problemáticas afectan su bienestar y desempeño
educativo. Por otra parte, alrededor de 72% de niños y niñas en los EE.UU.
han experimentado al menos un evento traumático, como presenciar
violencia o experimentar abuso, situación que la investigación en la materia
ha relacionado con ausentismo crónico, fracaso escolar y abandono escolar.
De todos los NNA que tienen problemas de salud mental, solo el 12% recibe
la atención que necesitan, mientras más del 80% de los jóvenes no reciben
la atención en salud mental en sus comunidades, porque los servicios
disponibles son inadecuados. Estudios respecto de la materia muestran que
los estudiantes tienen 21 veces más probabilidad de asistir a los centros de
salud mental que se encuentran dentro de las escuelas, en vez de los
centros comunitarios de salud mental. Es más, es 6 veces más probable que
completen un tratamiento en salud mental en las escuelas que en otros
entornos comunitarios, pues estas ofrecen mayor facilidad de acceso y
menor estigmatización.
En este contexto, se firman dos marcos legales: el Every Student Succeeds
Act 2015, que incluye disposiciones que buscan entregar apoyo a jóvenes
de poblaciones vulnerable para mejorar su desempeño escolar; y el Cures
Act 2016, que genera modificaciones a diversos cuerpos legales, mejorando
el acceso a la salud mental a la población infantil y juvenil. Mientras que, a
nivel programático, se desarrolla e instaura federalmente el Comprehensive
School Mental Health Systems, modelo que entrega las bases para que
cada estado y distrito escolar pueda desarrollar una estructura programática
de calidad y redes de apoyo a nivel local, estatal y federal, que promuevan el
bienestar de estudiantes y brinden servicios y apoyos de salud mental.
Finalmente, a raíz de la pandemia, el Department of Education publica la
guía Supporting Child and Student Social, Emotional, Behavioral, and Mental
Health Needs, donde se destacan siete desafíos clave para brindar apoyo en
salud mental a estudiantes en las escuelas.
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