07/05/2025
En materia de crimen organizado, se constata que las redes criminales de
carácter internacional constituyen una de las principales problemáticas que
afectan a las sociedades contemporáneas. A nivel regional, América Latina
enfrenta desafíos únicos, debido a factores socioeconómicos, políticos e
históricos, que han contribuido al crecimiento y la consolidación de
organizaciones criminales, posicionándola como la región más peligrosa del
mundo, al concentrar la mayor tasa de homicidios a nivel mundial.
El crimen organizado no constituye un delito en sí mismo, sino una forma de
cometer ilícitos, siendo definido por Naciones Unidas como aquellos grupos
delictivos organizados, existentes durante un período de tiempo, que tienen por
fin la comisión de delitos mediante la acción concertada, utilizando la
intimidación, la violencia y la corrupción, entre otros medios.
En el caso nacional, la figura que engloba este concepto es la de asociación
ilícita, entendida como la concertación entre dos o más sujetos que, de forma
organizada y estable en el tiempo, perpetran actos ilícitos que pueden poner en
jaque al orden social, las buenas costumbres, la propiedad o a las personas.
En materia de crimen organizado, se constata que las redes criminales de
carácter internacional constituyen una de las principales problemáticas que
afectan a las sociedades contemporáneas. A nivel regional, América Latina
enfrenta desafíos únicos, debido a factores socioeconómicos, políticos e
históricos, que han contribuido al crecimiento y la consolidación de
organizaciones criminales, posicionándola como la región más peligrosa del
mundo, al concentrar la mayor tasa de homicidios a nivel mundial.
El crimen organizado no constituye un delito en sí mismo, sino una forma de
cometer ilícitos, siendo definido por Naciones Unidas como aquellos grupos
delictivos organizados, existentes durante un período de tiempo, que tienen por
fin la comisión de delitos mediante la acción concertada, utilizando la
intimidación, la violencia y la corrupción, entre otros medios.
En el caso nacional, la figura que engloba este concepto es la de asociación
ilícita, entendida como la concertación entre dos o más sujetos que, de forma
organizada y estable en el tiempo, perpetran actos ilícitos que pueden poner en
jaque al orden social, las buenas costumbres, la propiedad o a las personas.
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