04/06/2026
La violencia contra la mujer es uno de los principales obstáculos para el logro de
la igualdad sustantiva, a la vez, de un grave problema de salud pública que puede
afectar negativamente la salud física, mental, sexual y reproductiva de las
mujeres.
Según datos de la región, 1 de cada 3 mujeres de 15 años o más ha
experimentado violencia física o sexual a lo largo de su vida, mientras que 1 de
cada 4 mujeres de entre 15 y 49 años ha sufrido violencia física o sexual por parte
de una pareja íntima al menos una vez en su vida, de hecho, la violencia de pareja
es la forma más común de violencia contra la mujer.
El desafío de erradicar la violencia contra las mujeres responde a una
transformación cultural integral, por lo que, en los últimos 40 años, se ha
intentado abordar este problema desde una serie de estrategias, entre las que se
encuentran las campañas de comunicación social en todo el mundo, las que
pueden ser muy efectivas en ayudar a promover cambios en conocimientos,
actitudes, normas, creencias y comportamientos.
En particular, la evidencia específica de campañas basadas en letreros en
servicios higiénicos es limitada, ya que, si bien existen muchos casos
implementados, hay pocas evaluaciones rigurosas y públicas. Sin embargo, al
analizar la evidencia disponible respecto a las campañas de sensibilización en
violencia intrafamiliar basada en letreros, estas muestran que son efectivas en
aumentar llamados y búsqueda de ayuda.
De la experiencia internacional revisada se reportan campañas sobre violencia
intrafamiliar basadas en letreros en Estados Unidos, Reino Unido, Argentina,
Chile y México, las que presentan diversos modelos de organización y
financiamiento. El primero es un modelo público obligatorio, donde mediante una
ley u ordenanza municipal se exige instalar señalética en servicios higiénicos y
es un organismo público quien entrega materiales estandarizados y hace la
fiscalización.
Un segundo modelo es público-privado, de carácter voluntario donde
organizaciones no gubernamentales, universidades u organización de
comerciantes se unen en una campaña y piden el apoyo estatal para llevarla a
cabo.
La violencia contra la mujer es uno de los principales obstáculos para el logro de
la igualdad sustantiva, a la vez, de un grave problema de salud pública que puede
afectar negativamente la salud física, mental, sexual y reproductiva de las
mujeres.
Según datos de la región, 1 de cada 3 mujeres de 15 años o más ha
experimentado violencia física o sexual a lo largo de su vida, mientras que 1 de
cada 4 mujeres de entre 15 y 49 años ha sufrido violencia física o sexual por parte
de una pareja íntima al menos una vez en su vida, de hecho, la violencia de pareja
es la forma más común de violencia contra la mujer.
El desafío de erradicar la violencia contra las mujeres responde a una
transformación cultural integral, por lo que, en los últimos 40 años, se ha
intentado abordar este problema desde una serie de estrategias, entre las que se
encuentran las campañas de comunicación social en todo el mundo, las que
pueden ser muy efectivas en ayudar a promover cambios en conocimientos,
actitudes, normas, creencias y comportamientos.
En particular, la evidencia específica de campañas basadas en letreros en
servicios higiénicos es limitada, ya que, si bien existen muchos casos
implementados, hay pocas evaluaciones rigurosas y públicas. Sin embargo, al
analizar la evidencia disponible respecto a las campañas de sensibilización en
violencia intrafamiliar basada en letreros, estas muestran que son efectivas en
aumentar llamados y búsqueda de ayuda.
De la experiencia internacional revisada se reportan campañas sobre violencia
intrafamiliar basadas en letreros en Estados Unidos, Reino Unido, Argentina,
Chile y México, las que presentan diversos modelos de organización y
financiamiento. El primero es un modelo público obligatorio, donde mediante una
ley u ordenanza municipal se exige instalar señalética en servicios higiénicos y
es un organismo público quien entrega materiales estandarizados y hace la
fiscalización.
Un segundo modelo es público-privado, de carácter voluntario donde
organizaciones no gubernamentales, universidades u organización de
comerciantes se unen en una campaña y piden el apoyo estatal para llevarla a
cabo.
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