18/10/2022
La literatura ha identificado que los factores a intervenir para mitigar la violencia
escolar son: „la seguridad escolar‟, es decir, dirigidas a prevenir crímenes en el
contexto escolar; „el clima escolar‟, entendido como el nivel de calidad de la
vida estudiantil en un determinado establecimiento; el „involucramiento de la
comunidad‟, en otras palabras la participación de todos los actores que juegan
un rol en el proceso educativo; y el „involucramiento parental‟, que se refiere al
rol específico que juegan los padres, madres y otros miembros de las familias
en el proceso educativo del estudiantado. Bajo este panorama, se ha sostenido
que ninguno de estos factores por sí solo es lo suficientemente efectivo para
disminuir la violencia escolar, sino que abordarlos en conjunto o paralelamente
contribuiría a la reducción de la violencia escolar.
Sin embargo, existen diversas políticas y programas que se han desarrollado
para abordar estos factores por separado. En efecto, un grupo de ellas está
dirigida a potenciar el rol parental en la prevención de la violencia escolar. Este
sería el caso de las políticas de involucramiento parental en los EE.UU. Estas
políticas son prescritas en la legislación federal, especialmente en la Every
Student Succeeds Act de 2015, la cual entrega un marco general para la
elaboración de políticas educativas de este tipo a nivel sub-nacional.
De esta forma, son las „agencias locales de educación‟ –unidades
administrativas que congregan grupos de establecimientos educacionales
dentro de los estados– las que están encargadas del diseño de estas políticas.
Así, estas agencias entregan los lineamientos de la política, junto con una serie
de regulaciones, para que cada establecimiento educacional implemente los
programas y acciones necesarias que dan forma concreta a la manera en que
padres, madres y otros miembros de las familias se involucren en todo lo que
concierne al proceso educativo.
Dentro de las acciones que se implementan están: informar clara y
oportunamente de los derechos parentales para participar del proceso
educativo; informar de los avances o retrocesos en cuestiones de aprendizaje
de los estudiantes, así como en otros aspectos escolares; facilitar la
participación parental y familiar en la escuela; adecuar mecanismos de
participación a la vida de padres, madres y otros miembros de las familias de
los estudiantes; implementar mecanismos de comunicación eficientes y
permanentes entre escuela y familias, como puede ser el uso de redes sociales;
preparar a todo el personal escolar en la valoración de la participación parental
y familiar en el proceso educativo estudiantil; entre otros.
La literatura ha identificado que los factores a intervenir para mitigar la violencia
escolar son: „la seguridad escolar‟, es decir, dirigidas a prevenir crímenes en el
contexto escolar; „el clima escolar‟, entendido como el nivel de calidad de la
vida estudiantil en un determinado establecimiento; el „involucramiento de la
comunidad‟, en otras palabras la participación de todos los actores que juegan
un rol en el proceso educativo; y el „involucramiento parental‟, que se refiere al
rol específico que juegan los padres, madres y otros miembros de las familias
en el proceso educativo del estudiantado. Bajo este panorama, se ha sostenido
que ninguno de estos factores por sí solo es lo suficientemente efectivo para
disminuir la violencia escolar, sino que abordarlos en conjunto o paralelamente
contribuiría a la reducción de la violencia escolar.
Sin embargo, existen diversas políticas y programas que se han desarrollado
para abordar estos factores por separado. En efecto, un grupo de ellas está
dirigida a potenciar el rol parental en la prevención de la violencia escolar. Este
sería el caso de las políticas de involucramiento parental en los EE.UU. Estas
políticas son prescritas en la legislación federal, especialmente en la Every
Student Succeeds Act de 2015, la cual entrega un marco general para la
elaboración de políticas educativas de este tipo a nivel sub-nacional.
De esta forma, son las „agencias locales de educación‟ –unidades
administrativas que congregan grupos de establecimientos educacionales
dentro de los estados– las que están encargadas del diseño de estas políticas.
Así, estas agencias entregan los lineamientos de la política, junto con una serie
de regulaciones, para que cada establecimiento educacional implemente los
programas y acciones necesarias que dan forma concreta a la manera en que
padres, madres y otros miembros de las familias se involucren en todo lo que
concierne al proceso educativo.
Dentro de las acciones que se implementan están: informar clara y
oportunamente de los derechos parentales para participar del proceso
educativo; informar de los avances o retrocesos en cuestiones de aprendizaje
de los estudiantes, así como en otros aspectos escolares; facilitar la
participación parental y familiar en la escuela; adecuar mecanismos de
participación a la vida de padres, madres y otros miembros de las familias de
los estudiantes; implementar mecanismos de comunicación eficientes y
permanentes entre escuela y familias, como puede ser el uso de redes sociales;
preparar a todo el personal escolar en la valoración de la participación parental
y familiar en el proceso educativo estudiantil; entre otros.
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