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Historia de la Ley

Historia de la Ley

Nº 19.413

MODIFICA EL CÓDIGO PENAL CON EL OBJETO DE TIPIFICAR Y SANCIONAR DE MANERA AUTONOMA EL DELITO DE RECEPTACIÓN.

Téngase presente

Esta Historia de Ley ha sido construida por la Biblioteca del Congreso Nacional a partir de la información disponible en sus archivos.

Se han incluido los distintos documentos de la tramitación legislativa, ordenados conforme su ocurrencia en cada uno de los trámites del proceso de formación de la ley.

Se han omitido documentos de mera o simple tramitación, que no proporcionan información relevante para efectos de la Historia de Ley.

Para efectos de facilitar la revisión de la documentación de este archivo, se incorpora un índice.

Al final del archivo se incorpora el texto de la norma aprobado conforme a la tramitación incluida en esta historia de ley.

1. Primer Trámite Constitucional: Cámara de Diputados

1.1. Moción Parlamentaria

Moción de . Fecha 13 de septiembre, 1994. Moción Parlamentaria en Sesión 40. Legislatura 329.

MOCIÓN DE LOS DIPUTADOS SEÑORES ESPINA, ALLAMAND, ERRÁZURIZ, RODRÍGUEZ, PROKURICA, VARGAS, VILCHES Y CARDEMIL. MODIFICA EL CÓDIGO PENAL CON EL OBJETO DE TIPIFICAR Y SANCIONAR DE MANERA AUTÓNOMA EL DELITO DE RECEPT ACIÓN (BOLETÍN N° 1363-07).

La delincuencia y la seguridad ciudadana constituyen en la actualidad uno de los problemas que más preocupa a la población. Este hecho se hace evidente si se considera que en un lapso de seis años esta materia ha pasado de un plano secundario y de menor importancia, a ser la primera preocupación de la ciudadanía. En efecto, mientras en 1987 aproximadamente un 17,8 % de las personas encuestadas creía que la delincuencia era un problema importante, en 1993 lo pensaba el 50%. Esto significa que, a diferencia de otros temas como la salud, el cual tradicionalmente ha estado en los niveles más altos de prioridad, la preocupación por la delincuencia ha tenido un desarrollo explosivo.

La percepción ciudadana señalada aparece confirmada por las estadísticas policiales donde, por ejemplo la tasa de denuncias por robo por 1.000 habitantes para el período 1977-1992 ha aumentado de 0,82 a 2.78 [1]. Otro aspecto que corrobora lo anterior es la demanda por seguros contra robo, la que ha tenido una evolución considerable desde 1982[2]

Como se advierte de lo anterior, los delitos más frecuentes que han llevado al aumento de la delincuencia son los que atentan contra la propiedad, especialmente hurtos y robos. Debe tenerse presente que la comisión de estos delitos sancionados en los Tribunales de Justicia ha aumentado en un 52% desde 1977 a 1993, representando en la actualidad un 38 % del universo delictivo [3]

Una de las razones que puede llevar al aumento que han experimentado estos delitos es la excesiva facilidad con que los autores de estos hechos pueden reducir las especies hurtadas o robadas.

Constituye un hecho por todos conocidos que nadie hurta o roba para coleccionar o guardar para sí el producto de estos delitos. Por el contrario, el ánimo de lucro exige la ley para configurarlos [4] , generalmente se expresa en la intención del hecho de poder reducir o vender posteriormente las especies sustraídas. Esta situación genera en la práctica una verdadera cadena delictiva, en la que en uno de sus extremos ubica al autor del delito y en el otro, al sujeto que comercializa y transforma en dinero el robo, y que generalmente se conoce con el nombre de reducidor o receptador.

El término "receptación" generalmente se utiliza para describir las acciones que realizan quienes adquieren efectos robados, a sabiendas de su origen y hacen de su tráfico su comercio habitual. En este contexto, la receptación supone la existencia de un delito contra la propiedad y que con posterioridad a su ejecución una persona que no hubiese intervenido en él ni como autor, cómplice o encubridor se aproveche de sus efectos.

Esta institución ya era conocida en el Derecho Romano, donde se castigaba como delito la recepción y comercialización de objetos provenientes de un robo. Así también, en la Edad

Media y en épocas posteriores siempre se consideró como partícipe de la responsabilidad del autor y a menudo se le equiparó a él, al tercero que después de la consumación de un delito realizaba acciones para gozar de su resultado.

En Chile la figura de la receptación tiene como antecedente el artículo 28 de la Ley Patria de 7 de agosto de 1 849. Conforme a esta norma, se aplicaba una pena que no bajaba de la mitad ni excedía de dos tercios a la que merecía el reo principal, a los que ocultaban, guardaban, compraban o recibían a cualquier título especies robadas.

El Código Penal dispuso en el inciso segundo del artículo 454 que se castigará como encubridor de robo o hurto de una cosa al que la compre o reciba a cualquier título, sabiendo su origen o no pudiendo menos que saberlo. Posteriormente la Ley 11.625 de 4 de octubre de

1954 sustituyó esta norma por la que actualmente se encuentra vigente y que dispone que se castigará como cómplice del robo o hurto de una cosa al que la compre o reciba a cualquier título, aun cuando ya hubiere dispuesto de ella, como igualmente al que la tenga en su poder, sabiendo el uno o el otro de su origen o no pudiendo menos que conocerlo. Se presumirá que concurre este último requisito respecto del que comercia habitualmente en la compra o venta de especies usadas [5]

Del análisis tanto del antecedente de nuestro Código Penal como de las formas que este ha experimentado, se advierte que la figura de la receptación o reducción de especies robadas o hurtadas ha tenido y tiene en la actualidad una aplicación sumamente restrictiva.

Por una parte, no se encuentran debidamente tipificadas como delito las acciones que consistan en la comercialización de especies robadas o hurtadas, esto es, su venta o enajenación.

En efecto, la norma vigente (inciso final del artículo 454) sólo sanciona a quien compre o reciba una especie robada o la posea sabiendo o no pudiendo menos que conocer su origen [6]. Por otra parte, los hechos anteriormente descritos no se sancionan como delito autónomo y en consecuencia a sus agentes, como autores de los mismos. Por el contrario, estas personas tienen en la actualidad la calidad de cómplices de un hurto o robo [7]

En la práctica, 10 anterior se traduce en que el sujeto que realiza acciones de receptación de especies sustraídas recibe una sanción inferior a la que le corresponde a quien materialmente las sustrae, y 10 que es más grave aún, esta sanción es aplicable a quien haya ofrecido la realización de estas conductas antes de cometerse el hurto o el robo, 10 que evidentemente no siempre ocurre asÍ. En efecto, debe tenerse presente que es de la esencia de la cooperación que las acciones del cómplice se realicen antes o a lo más simultáneamente a las que realiza el autor [8]

Así también, la doctrina (especialmente la alemana) señala íntegramente de la complicidad la "voluntad del cómplice", esto es, querer el hecho como auxilio a otro y no como hecho propio.

De lo anterior se desprende que es evidente que los criterios que en la actualidad rigen a la receptación en nada tienden a satisfacer los requerimientos actuales y en consecuencia urge la necesidad de modernizar la legislación vigente con el propósito de contribuir a enfrentar el problema de la delincuencia, y especialmente impedir la proliferación de hurtos o robos mediante el establecimiento de sanciones drásticas para quien participa en la enajenación de especies robadas.

Con este objeto se propone otorgarle a la receptación el carácter de delito autónomo y sancionar a sus autores con una pena que refleje la gravedad de estos hechos. Para ello se propone modificar el inciso final del artículo 454 del Código Penal sancionando como delito autónomo a quien compre o reciba a cualquier título una especie hurtada o robada, como igualmente al que la tenga en su poder, sabiendo el uno o el otro su origen, o no pudiendo menos que conocerlo.

Este hecho se sancionará con la pena de presidio menor en su grado máximo y multa de

100 a 200 Unidades Tributarias Mensuales.

De la misma forma, se propone introducir un artículo 454 bis que sancione expresamente con penas privativas de libertad y multa al que comercialice, venda o enajene especies hurtadas o robadas. El origen de estos bienes deberá ser conocido por estas personas y la pena variará según sea el monto de las especies de que se trate.

Por último se considerarán circunstancias agravantes especiales para este delito, la habitualidad en su ejecución y el hecho de que ellas se ejecuten en un local legalmente establecido.

Debe tenerse presente que, generalmente, lo que incentiva la receptación es el ánimo de lucro que asiste a sus agentes, por lo que su penalidad incluye también la posibilidad de aplicar multas, precisamente con el objeto de desincentivar estas conductas.

En virtud de los fundamentos expuestos y sin perjuicio de las perfecciones que esta moción pueda tener durante su tramitación legislativa, venimos en someter a la consideración de la H.

Cámara de Diputados, el siguiente

PROYECTO DE LEY:

Artículo único:

a) Sustitúyese el inciso final del artículo del Código Penal por el siguiente:

Se castigará con la pena de presidio menor en su grado máximo y multa de 100 a 200 Unidades

Tributarias Mensuales al que compre o reciba a cualquier título especies hurtadas o robadas, aun cuando ya hubiese dispuesto de ellas, como igualmente al que la tenga en su poder, sabiendo el uno o el otro su origen, o no pudiendo menos de conocerlo. Se presumirá que concurre este último requisito respecto del que comercia en la compra y venta de especies robadas.

b) Agréguese a continuación del artículo 454 del Código Penal, el siguiente artículo 454 bis nuevo.

Artículo 454 bis: El que conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo, venda, enajene o comercialice especies hurtadas o robadas será sancionado con la pena de presidio menor en su grado máximo y multa de 200 a 300 Unidades Tributarias Mensuales, si el valor de la especie excede de cuarenta sueldos vitales; con presidio menor en su grado medio a máximo y multa de 150 a 200 Unidades Tributarias Mensuales si el valor de la especie de cuarenta sueldos vitales y no pasa de cuatrocientos; con presidio menor en su grado medio y multa de 50 a 100 Unidades Tributarias Mensuales si el valor excede de cuatro sueldos vitales y no pasa de cuarenta, y con presidio menor en su grado mínimo y multa de 10 a 50 Unidades Tributarias Mensuales si el valor no excede de cuatro sueldos vitales.

Las penas señaladas en el inciso anterior se aumentarán en un grado si existe habitualidad en la ejecución de estos hechos o si ellas se ejecutan en un local legalmente establecido.

(Fdo.): Alberto Espina, Diputado; Andrés Allamand, Diputado; Claudio Rodríguez, Diputado; Maximiano Errázuriz, Diputado.

[1] Fuente: Estadísticas Policiales de Carabineros.
[2] Así por ejemplo según antecedentes de la Asociación de Asegurados de Chile A.G. el gasto en seguros contra robos en 1992 superó en un 70% el gasto de 1982.
[3] Fuente: Anuario de Estadísticas Policiales de Carabineros.
[4] Conforme al artículo 434 del Código Penal el que sin la voluntad de su dueño y con ánimo de lucrarse se apropia de cosa mueble ajena usando de violencia o intimidación en las personas o fuerza en las cosas comete robo; si falta la violencia la intimidación en las personas o fuerza en las cosas comete robo; si falta la violencia la intimidación y la fuerza el delito se califica de hurto. De esta disposición se desprende que constituye un requisito común del robo y hurto el ánimo o la intención de lucro que debe asistir al sujeto que los ejecuta.
[5] Esta norma corresponde al inciso final del artículo 454 dado que la Ley 6.873 de J 4 de abril de J 94 J dispuso en su artículo 15 que se agregaran después del inciso primero del original artículo 454 dos incisos nuevos. El primero de estos nuevos incisos (que pasó a ser segundo) presume autor del robo de animales a aquél en cuyo poder se encuentren partes identificables de la especie y el segundo (que pasó a ser tercero) presume dueño del animal a quien posea la marca puesta sobre él.
[6] Sólo el hecho de que estas sean punibles aunque el sujeto haya dispuesto de las especies sustraídas y que se presuma que una persona conoce el origen delictivo de ellas cuando habitualmente comercia en la compra o venta de especies usadas indicarían que la venta o comercialización de especies robadas es un hecho punible autónomo.
[7] Respecto de este último aspecto resulta interesante destacar que el hecho que llevó en su oportunidad a calificar como cómplice de robo o hurto (y no de encubridores como disponía en texto antiguo) a las personas que nos ocupan obedeció a la necesidad de sancionar más enérgicamente estas conductas ya que en concepto de los legisladores de la época "ellas constituían una verdadera plaga para el país.
[8] Así por ejemplo Etcheverry Alfredo Derecho Penal; Tomo Segundo Parte General pág. 74.

1.2. Informe de Comisión de Constitución

Cámara de Diputados. Fecha 09 de noviembre, 1994. Informe de Comisión de Constitución en Sesión 14. Legislatura 330.

?INFORME DE LA COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, LEGISLACIÓN Y JUSTICIA SOBRE EL PROYECTO DE LEY QUE MODIFICA EL CÓDIGO PENAL CON EL OBJETO DE TIPIFICAR Y SANCIONAR DE MANERA AUTÓNOMA EL DELITO DE RECEPTACIÓN.

BOLETÍN N° 1.363-07.

Honorable Cámara:

Vuestra Comisión de Constitución, Legislación y Justicia pasa a informaros, en primer trámite constitucional y reglamentario, sobre el proyecto de ley individualizado en el epígrafe, iniciado en moción de los señores Espina, don Alberto; Allamand, don Andrés; Rodríguez, don Claudio; Errázuriz, don Maximiano; Vilches, don Carlos; Vargas, don Alfonso; Prokuriça, don Baldo; Cardemil, don Alberto, y Elgueta, don Sergio.

Han adherido a esta moción los señores Jürgensen, don Harry; Soria, don Jorge; Morales, don Sergio, y Letelier, don Felipe.

Para los efectos de un más adecuado estudio de esta iniciativa, vuestra Comisión solicitó informe al profesor de Derecho Penal, abogado señor Juan Bustos Ramírez, el que figura anexo a los antecedentes del proyecto.

Con el mismo propósito, tuvo a la vista antecedentes doctrinarios de derecho comparado y el proyecto de ley, iniciado por una moción del ex Senador señor Hugo Ortiz De Filippi y su correspondiente informe, en el cual aparecen reproducidas las opiniones de los profesores de Derecho Penal, don Enrique Cury Urzúa, don Luis Ortiz Quiroga y don Luis Rodríguez Collao.

Fundamentos del proyecto

Sostienen los autores de esta moción que la delincuencia constituye en la actualidad uno de los problemas que más preocupa a la población, siendo los delitos más frecuentes los que atentan contra la propiedad, especialmente hurtos y robos. La sanción de estos delitos en los tribunales de justicia ha aumentado en un 52%, desde 1977 a 1993, representando en la actualidad un 38% del universo delictivo, según el Anuario de Estadísticas Policiales de Carabineros. Este aumento se refleja en el gasto en seguros contra robos en 1992, que superó en un 70% el gasto de 1982, según antecedentes de la Asociación de Aseguradores de Chile A.G.

A su juicio, una de las razones que puede haber llevado al aumento que han experimentado estos delitos es la excesiva facilidad con que los autores de estos hechos pueden reducir las especies hurtadas o robadas. Por lo general, nadie hurta o roba para coleccionar o guardar para sí el producto de estos delitos sino que lo hace con la intención reducir o vender posteriormente las especies sustraídas. Esta situación genera, en la práctica, una verdadera cadena delictiva, en la que en uno de sus extremos se ubica el autor del delito y en el otro, el sujeto que comercializa y transforma en dinero el producto del robo, al que generalmente se le conoce con el nombre de reducidor o receptador, que es tan delincuente como el anterior.

Destacan que el término "receptación" se utiliza para describir las acciones que realizan quienes adquieren efectos robados o hurtados, a sabiendas de su origen y hacen de su tráfico su comercio habitual. En este contexto, entonces, la receptación requiere la existencia de un delito contra la propiedad y que exista, con posterioridad a su ejecución, una persona, que no ha intervenido en él ni como autor, cómplice o encubridor , que se aprovecha de sus efectos.

Después de señalar algunos antecedentes históricos sobre el particular, se detienen en la disposición del inciso final del artículo 454 del Código Penal que dispone que “se castigará como cómplice o hurto de una cosa al que la compre o reciba a cualquier título, aun cuando ya hubiere dispuesto de ella, como igualmente al que la tenga en su poder, sabiendo el uno o el otro su origen, o no pudiendo menos de conocerlo. Se presumirá que concurre este último requisito respecto del que comercia habitualmente en la compra y venta de especies usadas”[1]

En su concepto, la figura de la receptación ha tenido y tiene una aplicación sumamente restrictiva.

Los hechos anteriormente descritos no se consagran como delito autónomo y, en consecuencia, a sus agentes no se les sanciona como autores del mismo, sino que se les castiga como cómplices de robo o hurto, o sea, reciben una sanción inferior a la que le corresponde a quien materialmente las sustrae.

Idea matriz o fundamental y contenido del proyecto.

La idea matriz o fundamental del proyecto, esto es, la situación, materia o problema que se desea abordar y a cuya solución tiende esta iniciativa, es la de detener la proliferación de los delitos de hurto y robo, como consecuencia de las facilidades que hay para reducir las especies hurtadas o robadas, sancionando a las personas que las adquieren o comercializan, conociendo su origen delictual o no pudiendo menos que conocerlo.

Para materializar la idea anterior, se propone otorgar a la receptación el carácter de delito autónomo y sancionar a sus autores con penas privativas de libertad y con penas pecuniarias que reflejen la gravedad de estos hechos y desincentiven estas conductas.

El proyecto, que consta de un artículo único, sustituye el inciso final del artículo 454 y agrega un artículo 455 bis al Código Penal.

El nuevo inciso final del artículo 454 sanciona a quien compre o reciba a cualquier título una especie hurtada o robada, como igualmente al que la tenga en su poder, sabiendo el uno o el otro su origen, o no pudiendo menos que conocerlo. Este hecho se sanciona con la pena de presidio menor en su grado máximo (tres años y un día a cinco años) y multa de 100 a 200 Unidades Tributarias Mensuales.

El artículo 454 bis que se incorpora al referido Código, sanciona con penas privativas de libertad y multa al que comercialice, venda o enajene especies hurtadas o robadas. El origen de estos bienes deberá ser conocido por estas personas y la pena variará según sea el monto de las especies de que se trate.

Se consideran circunstancias agravantes especiales para este delito, la habitualidad en su ejecución y el hecho de que ellas se ejecuten en un local comercial legalmente establecido.[2]

Discusión y aprobación en general del proyecto.

Después de escuchar la exposición que hiciera sobre el proyecto uno de sus autores, el diputado señor Alberto Espina Otero, vuestra Comisión se abocó al estudio de los antecedentes legales y doctrinarios de que disponía respecto de esta iniciativa.

Tuvo en especial consideración el informe del profesor Bustos, quien estima sumamente adecuada la modificación que se propone, dado que la receptación no es propiamente una forma de participación como aparece en el Código, lo cual deriva en graves inconsecuencias respecto de su penalidad, conforme al principio de proporcionalidad que debe regir en materia de determinación de la pena.[3]

En lo que respecta al articulado, considera preferible dar una unidad de tratamiento a la receptación en el artículo 454 bis que se propone, suprimiendo la disposición del inciso final del artículo 454, criterio que vuestra Comisión compartió en forma unánime. [4]

Tuvo también en cuenta vuestra Comisión las opiniones del profesor Ortiz Quiroga, quien también considera que, en rigor, el encubrimiento no es una forma de participación, pues tiene lugar cuando el delito ha terminado y no hay ocasión de participar en él; el fundamento de la pena a esa conducta es independiente del fundamento de aquélla que corresponde al autor, y, en última instancia, se la castiga, sea porque supone una obstrucción a la administración de justicia, sea porque, además, genera una nueva lesión al bien jurídico quebrantado por el delito.

Es partidario de un planteamiento legislativo coherente con ese modo de pensar, que implicaría la consagración de las siguientes ideas: suprimir el artículo 17, limitando la responsabilidad a los autores y cómplices; incluir las figuras de encubrimiento con ánimo de lucro y la receptación en los delitos contra la propiedad, y, en el caso del encubrimiento simple, crear un tipo penal nuevo que debería insertarse en un capítulo destinado a los delitos contra la Administración de Justicia, que agruparía también otras infracciones dispersas en el Código Penal.[5]

Vuestra Comisión, si bien consideró interesante este planteamiento, estimó que la materialización del mismo excedía el ámbito de las ideas matrices o fundamentales que informan esta iniciativa legal, por lo que resultaba imposible aceptar indicaciones en tal sentido.

En lo que respecta a la penalidad propuesta, se consideró necesario adecuar su texto a las disposiciones del proyecto de ley que sustituye las expresiones sueldos vitales por ingresos mínimos en determinados artículos del Código Penal (BOL. 962-07), ya aprobado por la Corporación. Tanto la pena de multa como el valor de la afección patrimonial que, en último término, determinará la sanción, se expresan en ingresos mínimos, con el fin de permitir una mejor aplicación del principio de proporcionalidad que es una consecuencia del principio de igualdad ante la ley, como lo sugiriera también el profesor Bustos.

Cerrado el debate y puesto en votación general el proyecto, se aprobó la idea de legislar por la unanimidad de los señores Diputados presentes.

Discusión y aprobación en particular del proyecto.

En cumplimiento de los acuerdos adoptados en la discusión general, se acordó derogar el inciso final del artículo 454 y recoger, parte de su contenido, en un nuevo artículo 454 bis.

Para resolver en tal sentido se tuvo presente, entre otras consideraciones, que no existían mayores diferencias entre el nuevo inciso final del artículo 454 y el nuevo artículo 454 bis, siendo razonable refundir ambas disposiciones en una sola, que presenta las siguientes características generales:

a) Se sanciona, como autor del delito de receptación, al que reciba o tenga en su poder, a cualquier título, o compre, o venda, o enajene o comercialice, especies hurtadas o robadas, aun cuando ya hubiere dispuesto de ellas, conociendo su origen o no pudiendo menos de conocerlo.

b) las penas privativas de libertad, desde presidio menor en su grado máximo hasta presidio menor en su grado mínimo, y las multas, desde veinte ingresos mínimos a cinco ingresos mínimos, son establecidas en proporción al valor de la especie hurtada o robada.

c) Las cuantías de las penas son en todo similares a las que se han propuesto para el delito de hurto en el proyecto de ley antes individualizado. El monto de las multas es armónico con las escalas contempladas en el artículo 25 del Código Penal en el mismo proyecto de ley.

d) Las penas señaladas se aumentan en un grado y la cuantía de las multas se duplica, si existe habitualidad en la ejecución de estos hechos o si ellos se efectúan en la vía pública o en establecimientos o locales comerciales o industriales.

El nuevo texto del articulado del proyecto, antes reseñado, fue aprobado por unanimidad.

Constancias reglamentarias.

Para los efectos previstos en el artículo 287 del Reglamento, se hace constar lo siguiente:

No hay artículos que deban ser calificados como normas orgánicas constitucionales o de quórum calificado, por tratarse de preceptos que dicen relación con modificaciones al Código Penal y que, a mayor abundamiento, no inciden en la organización ni en las atribuciones de los tribunales.

No hay normas que deban ser conocidas por la Comisión de Hacienda, en la medida que el proyecto no irroga gastos para el Erario Nacional ni tiene una incidencia financiera o presupuestaria que sea posible cuantificar.

El proyecto fue aprobado en general por unanimidad, por lo que no hay opiniones disidentes que consignar. Esta circunstancia hará que la discusión general de este proyecto en la Sala se limite, en los términos previstos en el artículo 84 del Reglamento.

El proyecto fue aprobado en particular por unanimidad.

Texto del proyecto aprobado

En mérito de las consideraciones expuestas y por las que os dará a conocer en su oportunidad el señor Diputado Informante, vuestra Comisión os recomienda que prestéis aprobación al siguiente

Proyecto de ley:

“Artículo único.- Introdúcense las siguientes modificaciones al Código Penal:

1) Derógase el inciso final del artículo 454.

2) Agrégase a continuación del artículo mencionado, el siguiente nuevo:

‘Artículo 454 bis.- El que reciba o tenga en su poder, a cualquier título, o compre, o venda, o enajene o comercialice, especies hurtadas o robadas, aun cuando ya hubiere dispuesto de ellas, conociendo su origen o no pudiendo menos de conocerlo, será sancionado:

1º Con presidio menor en su grado máximo y multa de veinte ingresos mínimos, si el valor de la especie excede de doscientos ingresos mínimos.

2º Con presidio menor en su grado medio a máximo y multa de quince ingresos mínimos, si el valor de la especie excede de veinte ingresos mínimos.

3º Con presidio menor en su grado medio y multa de diez ingresos mínimos, si el valor de la especie excede de dos y no pasare de veinte ingresos mínimos.

4º Con presidio menor en su grado mínimo y multa de cinco ingresos mínimos, si el valor de la especie no subiere de dos ni bajare de un cuarto ingreso mínimo.

Las penas señaladas en el inciso anterior se aumentarán en un grado y la cuantía de las multas se duplicará, si existe habitualidad en la ejecución de estos hechos o si ellos se efectúan en la vía pública o en establecimientos o locales comerciales o industriales.’.”

Se designó Diputado Informante al señor Espina Otero, don Alberto.

Sala de la Comisión, a 9 de noviembre de 1994.

Aprobado en sesión de igual fecha, con asistencia de los señores Elgueta (Presidente), Bombal, Cardemil, Espina, Luksic, Ribera y señora Wörner.

Adrián Alvarez Alvarez

Secretario de la Comisión

[1] Se trata de un delito específico de receptación o reducción de especies que se asemeja a algunas de las situaciones penadas como encubrimiento en el artículo 17 del Código Penal. A. ETCHEVERRY. El Derecho Penal en la Jurisprudencia. Tomo IV pág. 389. Cita este mismo autor un fallo de la Corte Suprema en el cual se aclara que este artículo no dice que la conducta realizada sea de complicidad pues es más bien una forma de encubrimiento sino que la pena aplicable es la correspondiente al cómplice.
[2] El tenor literal del articulado del proyecto en informe es el siguiente: “Artículo Unico: a) Sustitúyese el inciso final del artículo 454 del Código Penal por el siguiente: Se castigará con la pena de presidio menor en su grado máximo y multa de 100 a 200 Unidades Tributarias Mensuales al que compre o reciba a cualquier título especies hurtadas o robadas aún cuando ya hubiese dispuesto de ellas como igualmente al que la tenga en su poder sabiendo el uno o el otro su origen o no pudiendo menos de conocerlo. Se presumirá que concurre este último requisito respecto del que comercia habitualmente en la compra y venta de especies robadas. b) Agréguese a continuación del artículo 454 del Código Penal el siguiente artículo 454 bis nuevo: Artículo 454 bis: El que conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo venda enajene o comercialice especies hurtadas o robadas será sancionado con la pena de presidio menor en su grado máximo y multa e 200 a 300 Unidades Tributarias Mensuales si el valor de la especie excede de cuarenta sueldos vitales; con presidio menor en su grado medio a máximo y multa de 150 a 200 Unidades Tributarias Mensuales si el valor de la especie excede de cuarenta sueldos vitales y no pasa de cuatrocientos: con presidio menor en su grado medio a. y multa de 50 a 100 Unidades Tributarias Mensuales si el valor excede de cuatro sueldos vitales y no pasa de cuarenta y con presidio menor en su grado mínimo y multa de 10 a 50 Unidades Tributarias Mensuales si el valor no excede de cuatro sueldos vitales. Las penas señaladas en el inciso anterior se aumentarán en un grado si existe habitualidad en en la ejecución de estos hechos o si ellas se ejecutan en un local legalmente establecido.
[3] El profesor Bustos catedrático de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Barcelona considera que el encubrimiento no es participación ya que se produce una vez realizado el delito luego para que exista encubrimiento es necesario que se den todos los requisitos tradicionales de tipicidad antijuridicidad y culpabilidad. Además por eso mismo es un hecho autónomo al que se le pueden aplicar los requisitos generales del injusto es decir de tipificidad y antijuridicidad. De ahí que lo lógico es llevar el encubrimiento a la Parte Especial como un delito específico lo que en parte ya ha sucedido con el encubrimiento con ánimo de lucro y la receptación. J. BUSTOS “Manual de Derecho Penal Parte General Ariel Derecho 3a. Edición pág. 296 y sgtes.
[4] El profesor Bustos en su Manual refiriéndose al Código Penal de España señala que por ley de 9 de mayo de 1950 el llamado encubrimiento con ánimo de lucro y la receptación (términos sinónimos) dejaron de considerarse en el encubrimiento y se transformaron en un delito independiente contra el patrimonio. El comportamiento consiste en aprovecharse para sí de los efectos de un delito contra los bienes. En cuanto al aspecto subjetivo de la tipicidad señala que se requiere conocimiento del delito anterior el cual no necesita ser exhaustivo basta que se sepa que se ha desarrollado una actividad delictiva en general y que ha dado efectos de carácter económico. Pero además es necesario ánimo de lucro con lo cual el aprovechamiento necesariamente ha de poder dar una nueva ventaja o beneficio económico un incremento patrimonial. El dolo está dado en este caso por el conocimiento del hecho anterior (...el que conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo...) contra los bienes que ha dado efectos estimables económicamente y el querer aprovecharse de tales efectos. El artículo 546 bis del Código Penal Español sanciona al que con conocimiento de la comisión de un delito contra los bienes se aprovechare para sí de los efectos del mismo conprisión menor (seis mes y un día a seis años) y multa den mil a dos millones de pesetas. Destaca que el artículo 546 bis b) establece un tipo penal especial para los dueños gerentes o encargados de tienda almacén industria o establecimiento que lleven a cabo el delito de recpetación prestando para ello su establecimiento. Los profesores Cobo del Rosal Vives Anton Boix Reig Orts Berenguer y Carbonell Mateu (Derecho Penal Parte Especial Editorial Tirant Lo Blanch Valencia 1990) recuerdan que el delito de receptación se introdujo en el Código Penal de España bajo la rúbrica “Del encubrimiento con ánimo de lucro y de la receptación” no obstante ser términos sinónimos. Acotan en cuanto al bien jurídico que se trata de delitos contra el patrimonio en la medida que el receptador atenta contra el patrimonio ajeno en la medida que hace suyos con ánimo de lucro bienes de otras personas.
[5] Opinión reproducida en el informe de la Comisión de Constitución Legislación y Justicia del Senado recaído en el proyecto de ley BOL. 945-07 que introduce un párrafo 8 bis en el Título IX del Libro Segundo del Código Penal bajo la denominación de “De la receptación”.

1.3. Discusión en Sala

Fecha 06 de diciembre, 1994. Diario de Sesión en Sesión 22. Legislatura 330. Discusión General. Se aprueba en general y particular.

TIPIFICACIÓN Y SANCIÓN DEL DELITO DE RECEPTACIÓN. Primer trámite constitucional.

El señor SOTA (Presidente).-

A continuación, corresponde discutir el proyecto de ley, en primer trámite constitucional, que modifica el Código Penal con el objeto de tipificar y sancionar de manera autónoma el delito de receptación.

Diputado informante de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia es el señor Espina.

-Antecedentes:

-Moción boletín Nº 1363-07, sesión 40a, en 13 de septiembre de 1994. Documentos de la Cuenta Nº 7.

-Informe de la Comisión de Constitución y Justicia, sesión 14ª, en 15 de septiembre de 1994. Documentos de la Cuenta Nº 14.

El señor SOTA (Presidente).-

Tiene la palabra el señor Diputado informante.

El señor ESPINA.-

Señor Presidente, en representación de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, me corresponde informar sobre el proyecto de ley, aprobado por la unanimidad de los miembros, que modifica el Código Penal con el objeto de tipificar y sancionar el delito de receptación.

Este proyecto, originado en moción parlamentaria patrocinada por los Diputados señores Claudio Rodríguez, Maximiano Errázuriz, Carlos Vilches, Alfonso Vargas, Baldo Prokurica, Alberto Cardemil, Sergio Elgueta, Harry Jürgensen, Jorge Soria, Sergio Morales, Felipe Letelier y el que habla, tiene por objeto sancionar el delito denominado técnicamente de receptación, que es el perpetrado por los reducidores de especies.

La Comisión tuvo en vista los informes que sobre el particular emitieron los profesores de Derecho Penal Juan Bustos Ramírez, Enrique Cury, Luis Ortiz Quiroga y Luis Rodríguez Collao. Asimismo, tuvo a la vista una moción presentada en su oportunidad por el Senador señor Hugo Ortiz de Fillippi, que contenía algunos aspectos relacionados con el mismo tema. Además, estudió los antecedentes doctrinarios de derecho comparado, todo lo cual le permitió concluir en la conveniencia de aprobar el proyecto.

¿Cuáles son los fundamentos del proyecto? En primer lugar, la constatación de que desde 1977 hasta 1993 los delitos de robo y hurto sancionados en el país han aumentado en 52 por ciento, y hoy, constituyen el 38 por ciento del universo delictivo del país. La cobertura de los gastos de seguro por robo y hurto se incrementó, entre 1982 y 1992, en 70 por ciento. Las estadísticas policiales reflejan que la tasa de denuncias por robo, por cada mil habitantes, entre 1977 y 1992, aumentó del 0,82 al 2,78 por ciento. Es decir, existe conciencia del legislador de que uno de los problemas de seguridad ciudadana que más afecta a la población es, particularmente, el relativo a los delitos de robo y hurto.

¿Cuál es una de las causas fundamentales para el aumento de dichos delitos? La excesiva facilidad con que las personas que roban y hurtan pueden reducir las especies. En este sentido, es bueno recordar que nadie roba o hurta para coleccionar las especies. Si lo hace es porque tiene la posibilidad de venderlas posteriormente, y eso constituye la denominada cadena delictiva. En uno de sus extremos está el autor del delito y, en el otro, la persona que comercializa la especie que se robó, transformándola en dinero, sujeto que es conocido por todos con la denominación de reducidor de especies.

Técnicamente, el delito de reducir especies recibe el nombre doctrinario de receptación.

Esta calidad de reducidor de especies la tiene el que realiza acciones cuyo propósito es adquirir especies robadas o hurtadas, y que, conociendo su origen, hace de ellas un tráfico habitual, procediendo a su comercialización. Para configurar la receptación deben concurrir tres requisitos: que exista un delito contra la propiedad; que con posterioridad a la ejecución del delito una persona haya intervenido en la adquisición de las especies, y que alguien las esté vendiendo.

Nuestra legislación regula este delito en el artículo 454 del Código Penal, que señala las siguientes normas para sancionar a los reducidores de especies:

En primer lugar, se les castiga como cómplices de robo o hurto. Para ello, se requiere que el reducidor participe o coopere en el delito antes de su ejecución o simultáneamente. Es decir, en Chile, el reducidor sólo es castigado cuando actúa porque la ley establece su sanción como cómplice de robo antes de que se cometa el delito cuyas especies después reducirá, o simultáneamente al momento en que se produce el robo o hurto. Aquí se produce un efecto muy distorsionador, porque en la realidad, quien reduce las especies, habitualmente no participa del delito ni antes ni al momento en que se comete; interviene con posterioridad. No obstante, nuestra legislación es muy reducida según lo que unánimemente, tuvieron en cuenta los tratadistas. Lo que hace es decir: "para que usted sea sancionado como reducidor de especies tiene necesariamente que haber participado antes de que se cometiera el delito".

Es decir, haber estado en la conspiración para perpetrarlo "o en el momento en que se cometa". Por ello, se sanciona como cómplice.

Por lo tanto, si una persona recibe una especie robada o hurtada y, con posterioridad, la comercializa sin haber participado en el momento en que se cometió el delito, en la práctica queda impune. Por esta razón la inmensa mayoría de los reducidores, en Chi­le, quedan en la impunidad. Son detenidos, pero es necesario acreditarles que participaron en el delito de robo o hurto.

En segundo lugar, como la ley señala que se le sanciona como cómplice, el reducidor siempre tiene una pena muy baja cuando se le llega a probar la calidad de reducidor, porque al cómplice se le aplica un grado menos de la penalidad que al autor del delito. Por lo tanto, nos encontramos con que a diferencia de lo que ocurre con la legislación de la in mensa mayoría de los países donde la reducción es un delito autónomo, en Chile se le considera parte del delito de robo o hurto, con una penalidad extraordinariamente baja.

Estos son los dos efectos que produce el hecho de que en nuestra legislación se castigue, como cómplice de robo o hurto al reducidor. El primero como ya señalé, que se le exige haber participado antes o durante el delito, y el segundo, que siempre se le aplique una pena inferior a la de quien robó o hurtó, no obstante que la conducta del reducidor, en muchas oportunidades, puede ser más grave que la de quien cometió el robo o hurto porque, en definitiva, es él quién está obteniendo las especies robadas intencionalmente para lucrar con ellas.

En tercer lugar, la legislación actual es muy dudosa en el sentido de sancionar a quienes comercialicen especies robad.as. La ley sólo habla del que compre, reciba o tenga en su poder una especie robada, y sólo establece una presunción respecto del que se dedica en forma habitual a la compra y venta de especies usadas. Es decir, lo paradójico es que nuestra legislación actual no sanciona a la persona que vende en forma habitual especies robadas; sólo a quien las tenga en su poder, y a quien las compre, pero el legislador no dice nada respecto de quien las vende.

Por lo tanto, se da el absurdo de que, en Chile, una persona puede recibir una especie robada o hurtada, venderla, y no obstante la conducta de la venta, no aparece sancionada, salvo que hubiese participado en forma simultánea en el delito que permitió la venta de las especies con posterioridad.

De tal manera que nos encontramos con una legislación que, en forma unánime, se ha considerado insuficiente. Con esta moción se pretende cubrir las distintas hipótesis de quienes roban o hurtan; por un lado, con la sanción consignada hoy en el Código y, por el otro, estableciendo como delito autónomo la reducción de especies, sancionando a quienes están al final de la cadena delictual. Si no ponemos atajo a las personas que venden especies robadas o hurtadas, nunca podremos, controlar efectivamente la delincuencia.

¿Qué hace el proyecto en esta materia? En primer lugar, sanciona la receptación como delito autónomo. Por lo tanto, se elimina el requisito de que el reducidor debe haber participado antes o durante la comisión del robo. Es decir, se sanciona al que reciba o tenga en su poder, a cualquier título, o compre, o ven­da, o enajene o comercialice, especies hurta­das o robadas, aun cuando ya hubiese dispuesto de ellas, conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo. El legislador siempre supone que la persona que se sancionará como reducidor, sabe que las especies son robadas. El que las tiene en su poder y no sabe que las especies eran robadas o hurtadas y las vende, no será autor del delito. La ley sanciona y éste es un punto muy importante a quien sabe que está vendiendo especies robadas o, al menos, no podía ignorar que así fuera, por su naturaleza y características, norma existente hoy en el Código, a la cual le incorporamos esta sanción como delito autónomo.

En segundo lugar, el proyecto sanciona la venta, comercialización o enajenación de especies hurtadas o robadas, conociendo el origen de las especies o no pudiendo menos que conocerlo, sin que, además, sea requisito haber tomado parte en el delito. Es decir, se sanciona a la persona que se establece en la vía pública, que tiene un local comercial, y que vende impunemente especies robadas o hurtadas como sucede en muchos lugares y que, en la actualidad, no tiene sanción, pues cuando es detenida el juez debe acreditarle que participó en el robo como lo señalé con anterioridad, antes o durante el mismo. Quien reciba esas especies, sabiendo que son robadas o hurtadas y proceda a venderlas, habitualmente en un local comercial, será sancionado más allá de haber participado en forma directa en cada uno de los robos de las especies que esté vendiendo, exigencia que contiene nuestro Código actual, y que es absolutamente absurda, por lo que no mereció la defensa ni justificación de ninguno de los profesores que nos acompañaron en la elaboración y estudio del proyecto.

La penalidad del delito de robo o hurto se mantiene exactamente igual a la actual.

A raíz de una omisión en la redacción del texto, recabaré de la Sala la aprobación de una indicación para despachar el proyecto al Honorable Senado. En forma involuntaria, suprimimos una norma vigente, que establece que se presumirá que el inculpado conoce el origen de las especies robadas o hurtadas o que no pudo menos que conocerlo cuando comercia habitualmente en la compra y venta de especies usadas.

La ley establece que si una persona que se dedica en forma habitual a la compra y venta de especies usadas es sorprendida con un cargamento de cosas robadas, se le presumirá que está en conocimiento de esa situación, porque debe tener mucho más cuidado y preocupación por el origen de las especies que adquiere. La ley invierte el peso de la prueba y le dice: "Señor, usted no puede decir que no sabía que estaba comprando especies robadas o hurtadas, en circunstancias de que usted se dedica permanentemente a la compra de cosas usadas, y, por tanto, debe tener mucho más cuidado que cualquier ciudadano que esporádicamente compra una especie usada, que puede ser robada o hurtada."

La Comisión de Constitución no tuvo la intención ni la voluntad de eliminar esa norma, ya que se suprimió ese inciso al redactar un nuevo artículo, razón por la cual he presentado indicación para reponerlo, por lo que solicito la unanimidad de los señores Diputa­dos para que pueda ser votado, y evitar la demora que implicaría que el proyecto vuelva a Comisión por esa norma, en el evento de que los señores parlamentarios aprueben la idea de legislar.

Finalmente quiero expresar una vez más el agradecimiento de los autores de esta moción, porque ella se enriqueció durante el debate y su texto fue perfeccionado. Creemos que hemos hecho una importante contribución para corregir una omisión de nuestra legislación, y para que, de una vez por todas, se sancione como corresponde no sólo a quien robó o hurtó, sino a quien, a veces, aprovechándose de esas acciones se dedica a comercializar las especies robadas o hurta­das, con un beneficio económico mucho mayor del que recibe quien robó o hurtó.

He dicho.

El señor SOTA (Presidente).-

Quiero hacer presente a Su Señoría que no es necesaria la unanimidad de la Sala para que se trate su indicación; basta con los dos tercios.

Antes de ofrecer la palabra ya hay inscritos, debo recordar que cuando un proyecto es aprobado por unanimidad, y éste es el caso, en la Comisión, la discusión general en la Sala se limitará a 30 minutos.

De manera que pido a los Diputados inscritos y a los que se inscribirán que se autolimiten en el uso de la palabra.

Tiene la palabra la Diputada señora Worner.

La señora WORNER.-

Señor Presidente, tal corno lo ha señalado el Diputado informante, los mayores índices delictuales quedan radicados, según las estadísticas, en los delitos de robo y hurto, y un gran porcentaje de las personas detenidas o sometidas a proceso en los recintos carcelarios, están por haber participado en este tipo de delitos.

No obstante esto, es casi imposible sancionar a quienes cometen el delito de receptación, y, en la mayoría de los casos, quedan en la impunidad, porque, luego que los servicios policiales los detienen, los jueces se ven imposibilitados, por no existir el tipo penal, de someterlos a proceso y, posteriormente, sancionarlos.

Por lo tanto, la moción de los Diputados señores Espina, Allamand, Rodríguez y otros constituye un importante proyecto, que contó con la unanimidad de los integrantes de la Comisión de Constitución, Legislación y justicia para su aprobación, lo que permitirá subsanar este vacío y poner término a esta impunidad en que quedaban quienes delinquían en ese tipo de acciones. Tal como lo ha señalado el Diputado informante en su completísimo y acabado informe, estamos creando un delito autónomo que se sancionará, lo que evitará está vacío legal.

Es sabido que existe en este momento un amplio comercio que se dedica, no sólo en el plano interno, a la venta y enajenación de especies muebles robadas, sino que este vacío legal incluso ha permitido que se cree un comercio internacional porque se están ex­portando especies así habidas, sobre todo electrodomésticos.

Por lo tanto, junto con felicitar a los autores de esta moción, el PPD anuncia su aprobación al proyecto.

He dicho.

El señor SOTA (Presidente).-

Tiene la palabra el Diputado señor Claudio Rodríguez.

El señor RODRÍGUEZ.-

Señor, Presiden­te, seré muy breve, porque el Diputado in­formante, señor Alberto Espina, ha sido extremadamente claro y preciso en señalar el contenido y objetivo del proyecto.

Sólo quiero destacar que la iniciativa tiene especial significado, desde luego sin desmerecer lo que ocurre en otras partes, para aquellas comunas cercanas a las grandes urbes, como Santiago, Valparaíso y Concepción. ¿Por qué sostengo esto? Porque este manto de impunidad que se tiende respecto de los reducidores afecta mucho más a las comunas que ya he señalado. En la práctica, muchos de estos delincuentes concurren a estas comunas cercanas para realizar su delito, y posteriormente trasladan las especies a las grandes ciudades, donde existen verdaderas cadenas de reducidores, quedando sin penalidad quien comete el delito, como asimismo, el reducidor.

Por lo tanto, el proyecto viene a llenar un vacío muy importante, y tendrá especial significado para estas comunas cercanas a las grandes urbes.

No cabe duda de que el proyecto ayudará a aminorar el cometido de este tipo de delito de robo y hurto, porque creemos que en la práctica funcionará de esa manera.

Por tal razón, y por ser además autor de la iniciativa, pido a los señores parlamentarios que den su respaldo unánime no sólo al proyecto sino a la indicación que se ha presentado para ser votada en la Sala y, así, despachar, a la mayor brevedad, un proyecto de ley que, en definitiva, viene a responder a una inquietud de mucha gente de este país.

He dicho.

El señor SOTA (Presidente).-

Tiene la palabra el Diputado señor Viera-Gallo.

El señor VIERA-GALLO.-

Señor Presidente, este es un importante proyecto, como lo ha indicado el Diputado señor Espina, que lo ha informado, y los demás señores Diputados que han intervenido.

Me asalta sólo una duda. He presentado una indicación, más bien con el ánimo de que vuelva a la Comisión y lo podamos tratar, en el punto específico de que se equipara la situación del que comercia en especies robadas con el que las compra. Esto no me parece muy razonable, porque todos hemos incurrido en esa figura, especialmente cuando le roban las tapas de las ruedas del auto. Todos sabemos en Santiago que hay un lugar donde se venden las tapas robadas de los autos, y creo que todos han concurrido más de una vez a comprar en ese lugar. Me parecería absurdo es verdad que eso tiene un valor mínimo; pero según este artículo, esas personas incurrirían en un delito al cual se le ha asignado una pena de presidio en su grado mínimo. Me parece muy grave, porque a quien le roban las tapas de su auto no tiene otra alternativa salvo comprarlas nuevas, lo que evidentemente resulta muy caro que adquirirlas a las persona que las han robado. Esta es una práctica habitual. Me parece absurdo que quien se vea forzado a estas conductas, además se le sancione. No sólo le han robado, sino que además tiene que comprar­las de nuevo y, más encima, lo pueden meter a la cárcel. Creo que es un exceso.

He dicho.

El señor SOTA (Presidente).-

Tiene la palabra el Diputado señor Bombal.

El señor BOMBAL.-

Señor Presidente, con su venia le concedo una interrupción al Diputado señor Espina.

El señor SOTA (Presidente).-

Tiene la palabra el Diputado señor Espina.

El señor ESPINA.-

Señor Presidente, agradezco al Diputado señor Bombal la interrupción que me ha concedido. Sólo utilizaré 30 segundos.

En primer lugar, el punto que señala el Diputado señor Viera-Gallo existe en la legislación actual. El proyecto no señala nada nuevo sobre esa materia, porque la legislación actual sanciona a la persona que compra especies robadas o hurtadas, y a que la ley mantiene la misma norma al decir que castigará a quien conozca el origen de las especies hurtadas o robadas o no pudiendo menos que conocerlo. De manera que esa es una norma que el proyecto no altera, pues se mantiene vigente.

Por lo tanto, pido al Diputado señor Viera­-Gallo que, si presenta esa indicación, sea votada para que no se dilate la aprobación del proyecto con un segundo trámite en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, debido a que existe un recargo de trabajo bastante grande en ella.

En segundo lugar, le recomiendo al señor Diputado, porque lo estimo como amigo, que no siga comprando cosas robadas, pues no es un buen ejemplo para él ni para los electores de su distrito.

Risas

El señor SOTA (Presidente).-

El Diputado señor Viera-Gallo ha recibido varios consejos en esta sesión.

Tiene la palabra el Diputado señor Bombal.

El señor BOMBAL.-

Señor Presidente, me parece que la alusión merece una respuesta inmediata del Diputado señor Viera­-Gallo, por lo que le concedo una interrupción de 30 segundos.

El señor SOTA (Presidente).-

Tiene la palabra el Diputado señor Viera-Gallo.

El señor VIERA-GALLO.-

Señor Presi­dente, la conducta a la cual se ha hecho referencia se debe a que uno se ve constreñido a esas circunstancias.

Por otra parte, los señores parlamentarios que dicen no haber concurrido nunca a la calle Franklin a comprar algún tipo de repuestos de automóvil, me imagino que serán de regiones, en las cuales existirán calles con este objeto en sus diferentes ciudades.

El señor SOTA (Presidente).-

Recupera el uso de la palabra el Diputado señor Bombal.

El señor BOMBAL.-

Señor Presidente, la iniciativa nos parece de la mayor importancia, más allá de las prevenciones que ha seña­lado el Diputado señor Viera-Gallo y que han sido muy bien precisadas por el Diputado informante; en el sentido de que este delito efectivamente se encuentra tipificado en nuestro ordenamiento penal.

Lo relevante es que se le da autonomía a esta figura y no se entiende al reducidor como parte de la cadena del hurto o del robo, que era lo que precisamente alentaba a los reducidores, toda vez que quedaban exentos de la responsabilidad, desde el momento en que no participaban en los hechos.

La autonomía de esta figura delictiva viene a dar luz en lo que se necesita en este momento que, más que aumentar las penas, es clarificar la naturaleza de los delitos, y, de esa forma, dar respaldo a la ciudadanía que espera de nosotros, los legisladores, que resolvamos temas que les son relevantes.

Cuando hay un aumento en los delitos del 52 por ciento, según reza el informe, desde 1977 a la fecha, sin lugar a dudas que es un problema de gran relevancia social, que no sólo afecta a quienes tienen muchos bienes, sino que también a sectores muy modestos que se ven afectados por el robo y el hurto de sus especies, que son tremendamente importantes para ellos.

Esto tiene una connotación muy grande e importante para la autoridad pública en general, ya no sólo la policial. En el caso de aprobarse la norma, deberá servir de estímulo también para los servicios fiscalizadores de la Administración del Estado, en especial el Ser­vicio de Impuestos Internos y otros, los cuales respaldados por una figura penal como esta, se sentirán más alentados para ir a la búsqueda de los reducidores, desde el momento en que podrán someterlos al proceso penal y, en consecuencia, a que se establezca su responsabilidad penal. Hoy desalienta muchísimo a los fiscalizadores y administradores públicos accionar en contra de estas personas, pues, en la práctica, una vez que los toman, quedan en libertad.

Esto plantea un desafío importante para la autoridad política y administrativa, en orden a intensificar mucho más allá todavía los controles que se vienen haciendo sobre lugares públicos donde efectivamente se sabe que se comercializan especies robadas.

Señor Presidente, daremos nuestro voto favorable a esta iniciativa por encontrarla de gran relevancia social y porque, de una forma u otra, contribuirá a la paz ciudadana que necesita el país.

He dicho.

El señor SOTA (Presidente).-

Solicito asentimiento de la Sala para votar en general el proyecto.

Acordado.

En votación.

Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 56 votos; por la negativa ningún voto. Hubo 1 abstención.

El señor SOTA (Presidente).-

Aprobado en general el proyecto.

Votaron por la afirmativa los siguientes señores Diputados: Acuña, Aguiló, Álvarez­ Salamanca, Allende (doña Isabel), Arancibia, Ávila, Aylwin (doña Mariana), Bombal, Caminondo, Cardemil, Ceroni, Cristi (doña María Angélica), Elgueta, Encina, Espina, Estévez, Fantuzzi, Ferrada, Fuentealba, Gajardo, García (don René Manuel), García-Huidobro, González, Gutiérrez, Hernández, Hurtado, Jürgensen, Longton, Luksic, Makluf, Masferrer, Melero, Montes, Naranjo, Navarro, Ojeda, Orpis, Ortiz, Palma (don Andrés), Pérez (don Anibal), Pérez (don Ramón), Prokurica, Reyes, Ribera, Rodríguez, Sabag, Sota, Taladriz, Tuma, Valcarce, Vargas, Viera-Gallo, Vilches, Villegas, Worner (doña Martita) y Zambrano.

Se abstuvo el diputado señor Elizalde.

El señor SOTA (Presidente).-

Si le parece a la Sala se dará lectura a las indicaciones anunciadas, y se votarán de inmediato.

Acordado.

El señor LOYOLA (Secretario).-

La primera indicación es del honorable Diputado señor Viera-Gallo, y tiene por finalidad suprimir la expresión "o compre" que se encuentra en el encabezamiento del nuevo artículo 454 bis.

El señor SOTA (Presidente).-

En votación la indicación.

Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 20 votos; por la negativa, 26 votos. Hubo 3 abstenciones.

El señor SOTA (Presidente).-

Rechazada.

Votaron por la afirmativa los siguientes señores Diputados: Aguiló, Allende (doña Isabel), Arancibia, Cardemil, Encina, Estévez, González, Letelier (don Felipe), Ojeda, Pérez (don Anibal), Pérez (don Ramón), Reyes, Rocha, Sabag, Tuma, Viera-Gallo y Zambrano.

Votaron por la negativa los siguientes señores Diputados: Álvarez-Salamanca, Bombal, Coloma, Cristi (doña María Angélica), Elgueta, Elizalde, Espina, Fantuzzi, Ferrada, Fuentealba, García (don René), García­ Huidobro, Hurtado, Jürgensen, Longton, Melero, Munizaga, Orpis, Prokurica, Rodríguez, Taladriz, Valcarce, Vargas, Vilches, Villegas y Worner (doña Martita) 

Se abstuvieron los Diputados señores:

Ceroni, Naranjo y Sota.

El señor SOTA (Presidente).-

El señor Secretario dará lectura a la segunda indicación.

El señor LOYOLA (Secretario).-

Indicación de los honorables Diputados señores Espina, Elgueta, Rodríguez, Chadwick y Bombal, para agregar el siguiente inciso final al nuevo 45 bis: "Se presumirá que el inculpado conoce el origen de las especies roba­das o hurtadas, o que no pudo menos que conocerlo cuando comercia habitualmente en la compra o venta de especies usadas."

El señor SOTA (Presidente).-

En votación la indicación.

Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 56 votos; por la negativa, 1 voto. No hubo abstenciones.

El señor SOTA (Presidente).-

Aprobada.

Aprobado el resto del articulado. Despachado el proyecto.

Votaron por la afirmativa los siguientes señores Diputados: Acuña, Aguiló, Álvarez­Salamanca, Allende (doña Isabel), Arancibia, Ávila, Aylwin (doña Mariana), Bombal, Cardemil, Ceroni, Coloma, Elgueta, Elizalde, Encina, Espina, Estévez, Fantuzzi, Ferrada, Gajardo, García (don René Manuel), García-Huidobro, González, Gutiérrez, Jeame Barrueto, Jürgensen, Letelier, (don Felipe), Longton, Luksic, Makluf, Masferrer, Melero1 Munizaga, Muñoz, Naranjo, Navarro, Ojeda, Orpis, Palma (don Andrés), Pérez (don Anibal), Pérez (don Ramón), Prokurica, Reyes, Ribera, Rodríguez, Sabag, Sota, Taladriz, Tuma, Valcarce, Vargas, Viera-Gallo, Vilches, Villegas, Villouta, Worner (doña Martita) y Zambrano.

Votó por la negativa el Diputado señor Fuentealba.

1.4. Oficio de Cámara Origen a Cámara Revisora

Oficio de Ley a Cámara Revisora. Fecha 06 de diciembre, 1994. Oficio en Sesión 25. Legislatura 330.

VALPARAISO, 6 de diciembre de 1994

Oficio Nº 406

A S.E. EL PRESIDENTE DEL H. SENADO

Con motivo de la Moción, Informe y demás antecedentes que tengo a honra pasar a manos de V.E., la Cámara de Diputados ha tenido a bien prestar su aprobación al siguiente

PROYECTO DE LEY:

"Artículo único.- Introdúcense las siguientes modificaciones al Código Penal:

1. Derógase el inciso final del artículo 454.

2. Agrégase a continuación del artículo mencionado, el siguiente nuevo:

"Artículo 454 bis.- El que reciba o tenga en su poder, a cualquier título, o compre, o venda, o enajene o comercialice, especies hurtadas o robadas, aun cuando ya hubiere dispuesto de ellas, conociendo su origen o no pudiendo menos de conocerlo, será sancionado:

1º Con presidio menor en su grado máximo y multa de veinte ingresos mínimos, si el valor de la especie excede de doscientos ingresos mínimos.

2º Con presidio menor en su grado medio a máximo y multa de quince ingresos mínimos, si el valor de la especie excede de veinte ingresos mínimos.

3º Con presidio menor en su grado medio y multa de diez ingresos mínimos, si el valor de la especie excede de dos y no pasare de veinte ingresos mínimos.

4º Con presidio menor en su grado mínimo y multa de cinco ingresos mínimos, si el valor de la especie no subiere de dos ni bajare de un cuarto de ingreso mínimo.

Las penas señaladas en el inciso anterior se aumentarán en un grado y la cuantía de las multas se duplicará, si existe habitualidad en la ejecución de estos hechos o si ellos se efectúan en la vía pública o en establecimientos o locales comerciales o industriales.

Se presumirá que el inculpado conoce el origen de las especies robadas o hurtadas o que no pudo menos que conocerlo, cuando comercia habitualmente en la compra o venta de especies usadas.".".

Dios guarde a V.E.

VICENTE SOTA BARROS

Presidente de la Cámara de Diputados

CARLOS LOYOLA OPAZO

Secretario de la Cámara de Diputados

2. Segundo Trámite Constitucional: Senado

2.1. Informe de Comisión de Constitución

Senado. Fecha 01 de agosto, 1995. Informe de Comisión de Constitución en Sesión 23. Legislatura 331.

?INFORME DE LA COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, LEGISLACIÓN, JUSTICIA Y REGLAMENTO, RECAÍDO EN EL PROYECTO DE LEY, EN SEGUNDO TRÁMITE CONSTITUCIONAL, QUE MODIFICA EL CÓDIGO PENAL CON EL OBJETO DE SANCIONAR DE MANERA AUTÓNOMA EL DELITO DE RECEPTACIÓN.

BOLETÍN Nº 1.363-07

HONORABLE SENADO:

Vuestra Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, tiene el honor de informaros acerca del proyecto de ley de la referencia, que tuvo su inicio en una moción de los HH. Diputados señores Andrés Allamand Zavala, Alberto Cardemil Herrera, Sergio Elgueta Barrientos, Alberto Espina Otero, Maximiano Errázuriz Eguiguren, Baldo Procuriça Procuriça, Claudio Rodríguez Cataldo, Alfonso Vargas Lyng y Carlos Vilches Guzmán, a la que adhirieron luego otros HH. señores Diputados.

Concurrió a las sesiones en que la Comisión debatió este proyecto de ley el H. Diputado señor Espina, y, a una de ellas, el H. Diputado señor Vilches.

Se tuvo en consideración, asimismo, las opiniones solicitadas al Instituto de Ciencias Penales de Chile, a los profesores de Derecho Penal don Enrique Cury Urzúa y don Luis Ortiz Quiroga, y al Centro de Estudios y Asistencia Legislativa de la Universidad Católica de Valparaíso.

ANTECEDENTES

I.- Antecedentes legales.

El Código Penal, en su artículo 14, declara que son responsables criminalmente de los delitos los autores, los cómplices y los encubridores.

A continuación, en sus artículos 15, 16 y 17 indica a quiénes se considera autores, quiénes son cómplices y quiénes encubridores, respectivamente.

1.- En lo que interesa para los efectos del análisis de este proyecto de ley, el artículo 17 dispone que son encubridores los que, con conocimiento de la perpetración de un crimen o de un simple delito o de los actos ejecutados para llevarlo a cabo, sin haber tenido participación en él como autores ni como cómplices, intervienen, con posterioridad a su ejecución, de alguno de los modos siguientes:

1º. Aprovechándose por sí mismos o facilitando a los delicuentes medios para que se aprovechen de los efectos del crimen o simple delito;

2º. Ocultando o inutilizando el cuerpo, los efectos o instrumentos del crimen o simple delito para impedir su descubrimiento;

3º. Albergando, ocultando o proporcionando la fuga al culpable.

4º. Acogiendo, receptando o protegiendo habitualmente a los malhechores, sabiendo que lo son, aun sin conocimiento de los crímenes o simples delitos determinados que hayan cometido, o facilitándoles los medios de reunirse u ocultar sus armas o efectos, o suministrándoles auxilios o noticias para que se guarden, precavan o salven.

Exime de penas a los encubridores que lo sean de su cónyuge, de ciertos parientes legítimos consanguíneos o afines, de sus padres o hijos naturales o ilegítimos reconocidos, con la sola excepción de los que se hallaren comprendidos en el número 1º de dicho artículo.

2.- El artículo 454, inciso primero, presume autor del robo o hurto de una cosa a aquel en cuyo poder se encuentre, salvo que justifique su legítima adquisición o que la prueba de su irreprochable conducta anterior establezca una presunción en contrario.

El inciso cuarto, final, ordena que se castigue como cómplice del robo o hurto de una cosa al que la compre o reciba a cualquier título, aun cuando ya hubiere dispuesto de ella, como igualmente al que la tenga en su poder, sabiendo el uno o el otro de su origen, o no pudiendo menos que conocerlo. Presume que concurre este último requisito respecto del que comercia habitualmente en la compra y venta de especies usadas.

II.- Antecedentes de hecho.

1.- Moción Parlamentaria.

Los HH. señores Diputados autores de la moción señalan en ella que la delincuencia y la seguridad ciudadana constituyen uno de los problemas que más preocupa a la población, lo que se ve confirmado por las estadísticas policiales, que demuestran que la tasa de denuncias por robo por cada 1.000 personas en el período 19771992 ha aumentado de 0.82 a 2.78, y por antecedentes emanados de la Asociación de Aseguradores de Chile A.G., de los que resulta que el gasto de seguros contra robos en 1992 superó en un 70% el gasto de 1982.

Sostienen que los delitos más frecuentes que han llevado al aumento de la delincuencia son los que atentan en contra de la propiedad, especialmente los de robo y hurto. La comisión de estos delitos sancionados en los tribunales de justicia ha aumentado en un 52% desde 1977 a 1993, representando en la actualidad un 38% del universo delictivo.

A su juicio, una de las razones del incremento que han experimentado estos delitos es la excesiva facilidad con que sus autores pueden reducir las especies hurtadas o robadas. Esta situación genera en la práctica una verdadera cadena delictiva, en la que en uno de sus extremos se ubica el autor del delito y, en el otro, el sujeto que comercializa y transforma en dinero el producto del hurto o robo, y que, generalmente, se conoce con el nombre de reducidor o receptador.

El término "receptación" se utiliza para describir las acciones que realizan quienes adquieren efectos hurtados o robados, a sabiendas de su origen, y hacen de su tráfico su comercio habitual. En este contexto, la receptación supone la existencia de un delito contra la propiedad y el hecho de que, con posterioridad a su ejecución, una persona que no haya intervenido en él ni como autor, cómplice o encubridor, se aproveche de sus efectos.

Los autores de la moción expresan que, del análisis del artículo 454 del Código Penal, se advierte que la figura de la receptación o reducción de especies robadas o hurtadas tiene en la actualidad una aplicación sumamente restrictiva.

Por una parte, no se encuentran debidamente tipificadas como delito las acciones que consistan en la comercialización de especies robadas o hurtadas, esto es, la venta o enajenación de ellas. En efecto, puntualizan, el inciso final del artículo 454 sólo sanciona a quien compre o reciba una especie robada o la posea sabiendo o no pudiendo menos que conocer su origen.

Por otra parte, los hechos anteriormente descritos no se sancionan como delito autónomo y, en consecuencia, no están castigados sus agentes como autores de los mismos, sino que por mandato del mismo precepto como cómplices de un hurto o robo.

Enfatizan que esta regulación penal se traduce en que el sujeto que realiza acciones de receptación de especies sustraídas recibe una sanción inferior a la que le corresponde a quien materialmente las sustrae, y, lo que es más grave aún, esta sanción sólo es aplicable a quien haya ofrecido la realización de estas conductas antes de cometerse el hurto o el robo porque es de la esencia de la cooperación que las acciones del cómplice se realicen antes o en forma simultánea con los del autor, lo que no siempre ocurre así.

Con el objeto de impedir la proliferación de hurtos o robos, mediante el establecimiento de sanciones drásticas para quien participa en la enajenación de especies robadas, proponen otorgar a la receptación el carácter de delito autónomo, y sancionar a sus autores con penas que reflejen la gravedad de estos hechos y que incluyan también la multa para desincentivarlos, toda vez que actúan generalmente movidos por el ánimo de lucro.

2.- Instituto de Ciencias Penales de Chile.

El Instituto de Ciencias Penales de Chile, a solicitud de la Comisión, se pronunció sobre esta iniciativa en mayo de 1995, mediante informe suscrito por su Presidente , don Sergio Yáñez Pérez, y por el Secretario Ejecutivo y redactor del informe, don Juan Carlos Cárcamo Olmos.

i.- Manifiesta que la concurrencia de un receptador constituye un estímulo económico, un incentivo pecuniario, para la comisión de los delitos de robo y hurto, e incluso, como resulta empíricamente comprobado, para la perpetración de otros hechos delictivos, más allá de los contemplados en el Título IX del Libro Segundo del Código Penal. Lo anterior, ya que el delincuente actúa, en la consumación del delito, motivado por la certeza o seguridad de obtener un pronto provecho o beneficio por la vía del agotamiento. De esa forma, se produce una relación de causalidad entre la comisión del delito de hurto, robo u otros y la receptación.

ii.- Expresa el Instituto que, si bien es cierto que esta conducta denominada "receptación" puede ubicarse dentro de las hipótesis de encubrimiento referidas en el artículo 17 del Código Penal, nada obsta a constituirla en una figura autónoma. Coincide con los autores de la moción en que, por razones de política criminal, resulta oportuna esta ocasión para independizar la actual figura ubicada en el inciso cuarto del artículo 454 del mencionado Código punitivo, precisamente como una manera de alcanzar un mayor éxito en la disminución de la delincuencia.

Observa que, de ocurrir así, el proyecto debería tratarla con mayor extensión, es decir, hacerla comprensiva también de otros delitos que atentan en contra de la propiedad, referidas en el Título IX del Libro Segundo, o, mejor aún, respecto de otros atentados que afectan bienes ubicados en otros títulos del Código Penal, como ocurre, v.gr., respecto de las figuras de malversación de caudales públicos.

En todo caso apunta habrá de considerarse su menor disvalor respecto de las figuras que le dan origen, para los efectos de determinar la correspondiente penalidad. Así ocurre en otras legislaciones, como la española. Cabe hacer presente que, hoy en día, el inciso cuarto del artículo 454 del Código asimila al receptador, para los efectos de la penalidad, al cómplice.

iii.- En atención a lo anterior, si la causa de la receptación se encuentra en el delito de robo, como para el castigo de éste el Código Penal no se atiene al valor del objeto sustraído, la iniciativa altera el mecanismo de punibilidad, al establecerla sobre la base del valor de la especie sustraída.

Si la causa de la receptación se encuentra en el hurto, la penalidad seguirá establecida en atención al valor de la cosa sustraída, toda vez que corresponde al receptador la pena del cómplice del hurto, la que se regula según dicho valor.

Advierte el Instituto que, en cambio, la conducta del receptador es independiente de aquellas que concurren en los partícipes del hurto o robo que la origina. Esto importa que la figura en comento puede tener penalidad propia, acorde al disvalor de la conducta del receptador, que es inferior a quien incurre en las figuras de hurto o robo.

Rescata, por otro lado, la idea de incorporar a la sanción la pena de multa, y estima necesario facultar al tribunal para que, cuando los hechos a su juicio sean de extrema gravedad, o cuando existiere habitualidad, pudiera imponer también el cierre temporal, entre tres y seis meses, o definitivo, del establecimiento o local comercial o industrial correspondiente.

iv.- Considera útil precisar que las disposiciones de la iniciativa se aplicarán aún cuando el autor del hecho de que provinieren los efectos o beneficios aprovechados fuere irresponsable o estuviere exento de pena. En esa forma, se podrá sancionar, por ejemplo, al receptador que se vale del hurto o robo cometido por un menor de 16 años, o al receptador que se vale del hurto cometido por uno de los cónyuges respecto del otro, o por alguno de los parientes en perjuicio de los otros a que se refiere la excusa legal absolutoria del artículo 489 del Código Penal.

Es cierto añade que de esta manera se recoge el principio de accesoriedad mínima, toda vez que se sanciona al receptador de un hecho constitutivo de hurto o robo que en rigor no reviste los caracteres de delito, o que, revistiéndolo, pueda exento de pena. Pero no lo es menos que, en muchas ocasiones, la conducta del receptador es motivada precisamente por dichas circunstancias, en favor de su propia impunidad y provecho.

v.- En cuanto a la descripción de la figura, por último, es de opinión que la compra de especies hurtadas o robadas es una modalidad de recibirlas o tenerlas en su poder a cualquier título, de modo que esta alternativa es redundante, y se declara partidario de sustituir, en relación con el carácter subjetivo del tipo, la frase "conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo" por "con conocimiento de la comisión de un hecho".

3.- Profesor de Derecho Penal de la Universidad de Chile, señor Luis Ortiz Quiroga.

Este profesor, a quien también se le solicitó informe sobre la iniciativa en estudio, señaló que sus observaciones las remitió al Instituto Chileno de Ciencias Penales, el que informó en los términos que se han descrito anteriormente.

4.- Profesor de Derecho Penal de la Pontificia Universidad Católica de Chile, don Enrique Cury Urzúa.

El 10 de marzo de 1995, respondiendo la petición que le formuló la Comisión, el profesor señor Cury informó que comparte el criterio de la H. Cámara de Diputados, en el sentido de derogar el inciso final del artículo 454 y contemplar todas las situaciones de receptación en un artículo especial, lo que conserva mejor la armonía del texto legal. Con todo, cree que, desde este punto de vista, el ajuste debiera ser más general, ubicando el precepto propuesto en un nuevo párrafo, al que podría rotularse "De la receptación".

Estima sobrecargada la descripción de la conducta de receptación; por mencionar un solo ejemplo, la fórmula "el que reciba o tenga en su poder" es reiterativa, ya que "tener en su poder" presupone "haber recibido". Hay otras situaciones cuya mención quizás resulta ociosa y perturbadora, por lo que piensa que podría simplificarse la redacción sin perder amplitud y ganando probablemente en precisión.

Por otro lado, le parece inconveniente asociar la pena del hecho al valor de la cosa receptada, por todas las críticas que la literatura penal más autorizada hace a esta forma de determinar la sanción. En este caso, se debe agregar una más, cual es que es mucho más grave receptar una cosa de poco precio, de la cual el autor sabe que es producto de un robo con homicidio, que otra de mucho valor, de la que está enterado que es el resultado de un simple hurto. Este ejemplo enfatiza cómo la forma de asignar la pena que ha escogido el proyecto no sirve para apreciar debidamente la esencia del disvalor de la conducta de receptación.

Objeta, asimismo, las agravantes que se contemplan, especialmente la relativa a la "habitualidad", toda vez que ese concepto implica una referencia a un elemento subjetivo de prueba dificilísima, y por lo mismo, inoperante en la práctica. Las agravantes del lugar del hecho son tan amplias que habría pocos casos en los que el autor cometería una receptación simple o no agravada, y no divisa la razón por la cual es más grave que el autor reciba la cosa en la calle que en su casa, en un establecimiento industrial o en un predio agrícola.

Hace presente que la inmensa mayoría de la ciencia penal rechaza las presunciones como las que se contemplan en el inciso tercero, ya que ellas son siempre indeseables, y que comparte ese parecer.

Por último, no cree que se justifique la diferencia de tratamiento entre las cosas que proceden de un hurto o un robo de las que han sido objeto de una estafa, una apropiación indebida o una malversación de caudales públicos, en cuanto se propone sancionar como delito autónomo la receptación sólo de las primeras, y que la de las demás, en cambio, siga siendo castigada como una forma de encubrimiento, a saber, la del artículo 17 Nº 1 del Código Penal. Sin embargo, no estima prudente solucionar esta desarmonía mediante la introducción de una normativa apresurada en el proyecto.

5.- Centro de Estudios y Asistencia Legislativa de la Universidad Católica de Valparaíso.

Dicha institución, por intermedio del profesor de Derecho Penal señor Luis Rodríguez Collao, formuló, entre otros, los siguientes comentarios a la iniciativa de ley en informe:

i.- El proyecto de ley tiene un alcance restringido, pues sólo se refiere a una porción muy limitada de los delitos que puede generar tráfico ilícito de especies, y la regulación propuesta no se hace extensiva a todas las formas de encubrimiento que es posible concebir respecto del robo y el hurto.

Por la importancia del tema y por sus connotaciones dogmáticas, lo más aconsejable sería llevar a cabo un replanteamiento de la normativa que hoy regula el tema de la autoría y la participación, teniendo presente los peligros que puede tener consigo una reforma parcial en una materia tan delicada como lo es la del encubrimiento.

ii.- Uno de los objetivos perseguidos por el proyecto es el de aumentar el espectro de las conductas de receptación que resultan penalmente sancionables.

Ello se consigue, porque el tipo penal que se propone da cabida a todas las conductas que menciona el inciso final del artículo 454, esto es, las de comprar, recibir o tener una persona en su poder especies robadas o hurtadas, y agrega las de vender, enajenar y comercializar esas mismas especies.

Además, al conferirse el carácter de delito autónomo a esas conductas de receptación, admitirán el castigo no sólo a título de autoría, sino también de complicidad e, incluso, de encubrimiento. En otras palabras, tendrán perfecta cabida en este delito, como formas de participación, el hecho de colaborar con el reducidor de especies y el de encubrirlo.

iii.- Otro objetivo es elevar la pena aplicable a quien actúa como reducidor de especies robadas o hurtadas.

Las conductas que contempla el inciso final del artículo 454 son sancionadas actualmente con la pena correspondiente al cómplice en el delito de que se trate, es decir, con la pena inferior en un grado a la que la ley prevé para cada figura de robo y hurto. El proyecto propone un criterio de penalidad autónomo y uniforme, que se basa en el valor de las especies sustraídas.

Si bien es cierto que con ello se logra un aumento en la penalidad en lo que dice relación con la figura del hurto, y parcialmente respecto del robo con fuerza en las cosas, no produce el mismo efecto en el delito de robo con violencia o intimidación en las personas, lo que resulta lógico atendida la gravedad de las penas con que la ley reprime a este último delito.

Advierte que, en muchos casos, la pena aplicable al autor del delito de receptación puede resultar mayor que la que corresponda al autor del delito de robo o hurto, pero este es un punto a resolver según criterios de política criminal.

iv.- En lo que se refiere a la circunstancia agravante de la habitualidad, apuntó que ella supone la repetición más o menos constante de una determinada conducta, por lo que su aplicación en un caso concreto exigirá demostrar que el delito se ha cometido varias veces por la misma persona y con cierta regularidad.

Tal repetición, sin embargo, configuraría un concurso real de delitos, cuya regla de solución se encuentra en el inciso primero del artículo 509 del Código de Procedimiento Penal.

Por tanto, la inclusión de la agravante comentada, lejos de importar un trato más severo para el receptador, importará una ventaja, ya que el efecto agravatorio previsto es menor que el deriva de la aplicación de las reglas de concurso de delitos que se preven en el referido artículo 509 del Código de Procedimiento Penal, en cuya virtud se dispone la consideración unitaria de todas las figuras perpetradas y la elevación de la pena resultante en uno, dos o tres grados.

En consecuencia, concluye, es preferible omitir cualquier mención a la habitualidad en la ejecución de la conducta, para que esta situación quede sometida a las reglas generales aplicables a la reiteración.

v.- Manifiesta, finalmente, sus reparos a la inclusión de la cláusula "no pudiendo menos de conocerlo", referida al origen de las especies sustraídas y, más todavía, a la presunción de que ese requisito se da respecto de quien comercia en especies usadas, por el solo hecho de ejecutar tal actividad.

Expresa que, si bien es cierto que el inciso final del artículo 454 del Código Penal contempla disposiciones muy similares, éstas provienen de un momento anterior a la entrada en vigencia de la actual preceptiva constitucional, que prohíbe al legislador presumir de derecho la responsabilidad penal. El precepto en estudio envuelve una presunción de derecho de la responsabilidad penal del comerciante, pues lo presumido no es sólo que conocía el origen de las especies, sino también que no ha podido menos que conocerlo, aspecto este último que no reviste el carácter de un hecho sino el de una exigencia normativa, contra la cual el afectado no podrá oponer ninguna prueba concreta. En consecuencia, siempre se entenderá que dicho comerciante ha debido conocer la procedencia de los objetos sustraídos, lo cual implica tanto como presumir de derecho la efectividad de tal conocimiento.

Propone suprimir esta presunción, para dejar que la concurrencia de aquel componente cognoscitivo, que de todos modos tendría que estar presente como parte de dolo, quede entregada a las reglas generales.

DISCUSION GENERAL

El H. Diputado señor Espina, en el seno de la Comisión, expresó que en nuestro ordenamiento jurídico no se encuentra tipificado de manera autónoma el delito de receptación, que consiste en la reducción de especies. La persona que incurre en esta conducta, es decir, quien compra o recibe a cualquier título una especie robada o hurtada, o quien la tenga en su poder, conociendo o no pudiendo menos que conocer su origen, es sancionado como cómplice del respectivo hurto o robo, al tenor de lo señalado en el inciso final del artículo 454 del Código Penal.

Observó que en el derecho comparado este delito se encuentra sancionado de manera autónoma, ya que el castigo como cómplice se traduce en la práctica en la exigencia legal de que el reducidor de especies deba tener conocimiento del delito de hurto o robo al momento de su perpetración o con anterioridad a ella.

Ante esta regulación legal , continuó, el juez se ve enfrentado ante dos posibilidades: o lo presume autor del robo de acuerdo al inciso primero del mismo artículo 454 o lo sanciona como cómplice, ante lo cual basta que no se pueda probar que el inculpado conocía el delito original para que quede impune.

Terminó su exposición destacando que esta situación ha permitido que en nuestro país exista una gran cantidad de personas que se dedican a reducir especies, convirtiéndose en un verdadero comercio paralelo a los establecimientos que se encuentran constituídos en forma regular, y, a la vez, desalienta a los funcionarios policiales de proceder a la detención de los involucrados, al constatar que la gran mayoría queda en libertad por falta de méritos.

Cabe tener presente al efecto que, si bien el artículo 17 del Código Penal configura el encubrimiento como una forma de participación criminal, estrictamente no lo es, ya que tiene lugar cuando el delito se ha consumado. Por eso, el fundamento de la pena de esa conducta es independiente del que justifica la que se impone al autor del delito, y puede ser la obstrucción a la justicia que conlleva, o la nueva lesión que inflige al bien jurídico afectado.

Desde el punto de vista doctrinario, el encubrimiento puede serlo por "aprovechamiento" al cual se refiere el artículo 17, Nº 1, del Código Penal, y que incluye la receptación cuando hay ánimo de lucro, o por "favorecimiento", sea real o personal, descrito en los restantes numerandos de ese artículo.

El proyecto de ley sigue la línea que postula un amplio sector de especialistas, en cuanto a crear nuevos tipos penales que castiguen la receptación y el favorecimiento, con vistas a la supresión, en definitiva, del encubrimiento como forma de participación en el delito. Se limita, no obstante, a configurar la receptación como delito autónomo, en lo que respecta a especies robadas o hurtadas.

De esa forma, junto con suprimir el castigo a título de complicidad que establece el inciso final del artículo 454, modifica tácitamente el Nº 1º del artículo 17, en cuanto a la primera de las alternativas que menciona ese numerando, y sólo en lo que respecta a las cosas provenientes de los delitos de robo y hurto. En otras palabras, el "aprovechamiento" no es suprimido totalmente como forma de participación en los delitos de robo y hurto, puesto que tiene un contenido más amplio que el que fluye de las conductas descritas como receptación. Por tanto, conservará su vigencia respecto de aquellos delitos como figura residual, sancionando todas las acciones que no queden comprendidas en el nuevo delito.

La escisión restringida del ámbito del encubrimiento de la figura de la receptación se ajusta al criterio de la legislación española, que tipifica separadamente esta última, manteniendo para el resto del encubrimiento su calidad de forma de participación criminal. En esta misma línea, podrá estudiarse más adelante, asimismo, la posibilidad de tipificar autónomamente los casos de encubrimiento denominados genéricamente "favorecimiento" como delitos contra la administración de justicia, que es el bien jurídico quebrantando por la intervención criminal acaecida con posterioridad al hecho delictivo, materia en la que se ha avanzado con el actual artículo 269 bis del Código Penal, relativo a la obstrucción a la justicia, agregado por la ley Nº 19.077, de 1991.

El proyecto de ley en informe fija un amplio margen punitivo aplicable al llamado "reducidor de especies", que permitirá al tribunal, apreciando las circunstancias, castigarlo con mayor severidad que hoy, y además, amplía las conductas punibles relacionadas con la receptación, puesto que no sólo será posible penar al actual encubridor, que pasará a ser autor de la receptación, sino también a los cómplices y encubridores de esta conducta, de acuerdo con el artículo 14 del Código Penal.

En estos términos, la iniciativa de ley apunta en la dirección correcta de actualizar la normativa que rige al encubrimiento, en lo que atañe a los principales delitos que generan un tráfico ilícito de especies, y será un instrumento útil para desincentivar su comisión, en el marco del reforzamiento de las medidas destinadas a obtener la disminución de la delincuencia.

Sometido a votación, el proyecto de ley fue aprobado en general por la unanimidad de los integrantes presentes de la Comisión, HH. Senadores señores Fernández, Hamilton, Otero y Sule.

DISCUSION PARTICULAR

El proyecto en análisis consta de un artículo único, que se divide en dos números.

Número 1

Deroga el inciso final del artículo 454 del Código Penal.

Esta norma castiga como cómplice del robo o hurto de una cosa al que la compre o reciba a cualquier título, aún cuando ya hubiere dispuesto de ella, como igualmente al que la tenga en su poder, sabiendo el uno o el otro su origen, o no pudiendo menos que conocerlo. Presume que concurre este último requisito respecto del que comercia habitualmente en la compra y venta de especies usadas.

Se aprobó por la unanimidad de los miembros de la Comisión, HH. Senadores señores Díez, Fernández, Hamilton, Otero y Sule.

Número 2

Agrega, a continuación del artículo 454 del Código Penal, un artículo 454 bis, que describe la conducta de quien reciba o tenga en su poder, a cualquier título, o compre, venda, enajene o comercialice, especies hurtadas o robadas, aún cuando ya hubiere dispuesto de ellas, conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo.

Las sanciones consisten en penas privativas de libertad y multa, según el valor de las especies de que se trate, y fluctúan entre presidio menor en su grado máximo y multa de veinte ingresos mínimos, si el valor de la especie exceda de doscientos ingresos mínimos, y presidio menor en su grado mínimo y multa de cinco ingresos mínimos, si el valor de la especie no subiere de dos ni bajare de un cuarto de ingreso mínimo.

Añade que estas penas se aumentarán en un grado y la cuantía de las multas se duplicará, si existiere habitualidad en la ejecución de estos hechos o si ellos se ejecutan en la vía pública o en establecimientos o locales comerciales o industriales.

Presume, por último, que el inculpado conoce el origen de las especies o que no pudo menos que conocerlo, cuando comercia habitualmente en la compra o venta de especies usadas.

El H. Diputado señor Espina explicó que, a la luz de las observaciones recibidas en la Comisión, solicitó al profesor de Derecho Penal don Enrique Cury que redactara una proposición, en la que se subsanasen los inconvenientes que afectarían al proyecto de ley. Agregó que compartía plenamente la redacción sugerida por el mencionado profesor en su nota de 18 de mayo de 1995, que puso a disposición de la Comisión.

En lo sustancial, ella consiste en introducir, a continuación del párrafo 5º del Título IX del Libro Segundo del Código Penal, un párrafo 5º bis, titulado "De la receptación". Esta ubicación, después de las disposiciones comunes al hurto y al robo, se explica porque, de acogerse la formulación del tipo penal contenida en el nuevo artículo 456 bis A que se propone, ya no existiría ninguna de tales disposiciones que resultase aplicable al nuevo delito, y, para evitar confusiones o dudas al respecto, es preferible mostrarlo claramente.

Dicho párrafo, como se acaba de anticipar, consta de un artículo 456 bis A, que reemplaza a la norma aprobada en el primer trámite constitucional. Ese precepto, junto con simplificar la redacción, presenta las siguientes innovaciones:

a.- Sustituye la escala de penas propuesta, que se determinaba en razón del valor de la cosa hurtada o robada, por una pena privativa de libertad y otra pecuniaria: la primera será de presidio menor en cualquiera de sus grados, esto es, de 61 días a 5 años, y la segunda ascenderá a una multa de cinco a veinte ingresos mínimos;

b.- Establece que, para la determinación de la pena aplicable, el tribunal tendrá especialmente en cuenta la gravedad del delito en que se obtuvieron las especies y el valor de éstas, siempre que el autor conozca estas circunstancias, y

c.- Impone el máximo de la pena cuando el autor haya incurrido reiteradamente en estos hechos o sea reincidente. De esta forma, la agravación de la conducta queda vinculada a la reiteración o reincidencia, evitándose la referencia perturbadora a la habitualidad, y se suprime la agravante relacionada con el lugar de comisión del delito, que no parece relevante.

Al respecto, notó la Comisión que la sugerencia mantiene la receptación en el ámbito de los delitos de robo y hurto, a diferencia de los planteamientos iniciales del mismo profesor Cury, del Instituto de Ciencias Penales y del Centro de Estudios y Asistencia Legislativa de la Universidad Católica de Valparaíso, que proponían ampliar la cobertura del tipo de la receptación a otras figuras delictivas relativas a la propiedad, como la estafa y la apropiación indebida, e incluso a la malversación de caudales públicos.

Tal sugerencia fue hecha incluso, en el primer trámite constitucional, por el profesor del ramo don Juan Bustos Ramírez, quien, en nota de 20 de octubre de 1994, a solicitud de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de esa Corporación, expuso sus puntos de vista sobre esa iniciativa , entre los cuales estaba el de estimar preferible dar una unidad de tratamiento a la receptación, ampliando el precepto a todos los delitos patrimoniales, para evitar la disparidad de tratamiento, de forma de sancionar al que "con conocimiento que las especies provienen de un delito contra el patrimonio se aprovechare de ellas de cualquier modo con ánimo de lucro".

Los HH. Senadores señores Otero y Sule se declararon partidarios de incorporar la receptación de especies provenientes de otros delitos que afectan al patrimonio, además del robo y del hurto, ya que esa conducta también es de normal ocurrencia.

Los HH. Senadores señores Díez, Fernández y Hamilton así como el H. Diputado señor Espina consideraron que las otras figuras delictivas, en especial la estafa y las defraudaciones, presentan una conformación diferente, que dificultaría la aplicación de esta disposición, porque en ellas el autor hace uso del engaño con el efecto de producir un detrimento en el patrimonio de la víctima. Se altera la verdad con el objeto de provocar o mantener el error ajeno como medio para lograr la entrega la cosa, lo que motiva un error justificado por parte de la víctima, que puede extenderse a quien reciba la cosa estafada o defraudada, ante quien se podrá invocar incluso como título aparente el derivado de la comisión de la estafa. Este ardid, en cambio, no existe en los delitos de hurto y robo.

Prefirió la Comisión, en definitiva, limitar la receptación a las especies hurtadas y robadas, con lo que se satisface el problema de mayor importancia en la actualidad, sin perjuicio de que, de acuerdo a los resultados que arroje la experiencia, pueda resolver el legislador, en su momento, ampliarla a las cosas provenientes de otros delitos contra el patrimonio.

En cuando a la utilización de la fórmula de redacción "no pudiendo menos que conocerlo", juzgó la Comisión que, no obstante los reparos doctrinarios que pueda merecer, se justifica en virtud de la dificultad de probar que la persona que recepta ha conocido efectivamente el delito de robo o hurto del cual proviene las especies que comercializa. Por lo demás, ha sido recientemente utilizada por el legislador, entre otros cuerpos legales, en la ley Nº 19.366, que sanciona el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas.

Por otra parte, se decidió considerar como unidad monetaria para la pena de multa, la unidad tributaria mensual, de conformidad a lo acordado por la Comisión durante el estudio del proyecto de ley que sustituye las expresiones "sueldos vitales" en el Código Penal (Boletín Nº 96207), que será informado en fecha próxima a la Sala. Tal sugerencia ya había sido hecha por el profesor Bustos en la carta antes aludida a la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la H. Cámara de Diputados, donde planteó: "Considero adecuado que la pena de multa se establezca en unidades tributarias mensuales, ya que ello también permite una mejor aplicación del principio de proporcionalidad, que es una consecuencia del principio de igualdad ante la ley.".

Convino la Comisión en fijar, como parámetros a los que el tribunal debe atender especialmente para determinar la pena aplicable al receptador, la gravedad del delito en que se obtuvieron las especies y el valor de éstas. Este último aspecto habrá de considerarse en todo caso, puesto que cae directamente bajo la apreciación del receptador y es el que motiva su actuación, pero el primero, cual es la gravedad del robo o hurto del que provienen las especies, solamente puede estimarse que aumenta el disvalor de la conducta del receptador si era conocido por éste. En este sentido, deberá ser superior la pena del receptador de cosas que sabe provenientes de un robo con violencia o intimidación de aquel que conoce que fueron sustraídas mediante un hurto.

En lo demás, se prefirió aceptar la sugerencia del profesor señor Cury, que constituye una solución técnicamente adecuada para enfrentar, de manera efectiva, un importante foco delictivo que existe en nuestro país.

En esa virtud, fue aprobado este número, con modificaciones, por la unanimidad de los HH. Senadores señores Díez, Fernández, Hamilton, Otero y Sule.

En virtud de lo resuelto anteriormente, vuestra Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, os propone que aprobéis el texto de la H. Cámara de Diputados, con las siguientes modificaciones:

Artículo único

Número 2

Sustituirlo por el siguiente:

"2.- Introdúcese, a continuación del párrafo 5 del Título IX del Libro Segundo, el siguiente párrafo 5 bis:

"5 bis. De la receptación

Artículo 456 bis A.- El que conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo, tenga en su poder, a cualquier título, especies hurtadas o robadas, o las compre, venda o comercialice en cualquier forma, aun cuando ya hubiese dispuesto de ellas, sufrirá la pena de presidio menor en cualquiera de sus grados y multa de cinco a veinte unidades tributarias mensuales.

Para la determinación de la pena aplicable el tribunal tendrá especialmente en cuenta el valor de las especies, así como la gravedad del delito en que se obtuvieron, si éste era conocido por el autor.

Se impondrá el grado máximo de la pena establecida en el inciso primero, cuando el autor haya incurrido en reiteración de esos hechos o sea reincidente en ellos.".

De aprobarse estas enmiendas , el proyecto de ley quedaría como sigue:

PROYECTO DE LEY

"Artículo único.- Introdúcense las siguientes modificaciones al Código Penal:

1.- Derógase el inciso final del artículo 454.

2.- Introdúcese, a continuación del párrafo 5 del Título IX del Libro Segundo, el siguiente párrafo 5 bis:

"5 bis. De la receptación

Artículo 456 bis A.- El que conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo, tenga en su poder, a cualquier título, especies hurtadas o robadas, o las compre, venda o comercialice en cualquier forma, aun cuando ya hubiese dispuesto de ellas, sufrirá la pena de presidio menor en cualquiera de sus grados y multa de cinco a veinte unidades tributarias mensuales.

Para la determinación de la pena aplicable el tribunal tendrá especialmente en cuenta el valor de las especies, así como la gravedad del delito en que se obtuvieron, si éste era conocido por el autor.

Se impondrá el grado máximo de la pena establecida en el inciso primero, cuando el autor haya incurrido en reiteración de esos hechos o sea reincidente en ellos.".

Acordado en sesiones celebradas los días 20 de junio, 11 y 18 de julio de 1995, con la asistencia de sus miembros HH. Senadores señores Miguel Otero Lathrop (Presidente), Sergio Díez Urzúa, Sergio Fernández Fernández, Juan Hamilton Depassier y Anselmo Sule Candia.

Sala de la Comisión, a 1º de agosto de 1995.

JOSE LUIS ALLIENDE LEIVA

Secretario

INDICE

Página

ANTECEDENTES…2

I.- Antecedentes legales… 2

II.- Antecedentes de hecho…4

1.- Moción parlamentaria… 4

2.- Instituto de Ciencias Penales de Chile …7

3.- Profesor señor Ortiz…11

4.- Profesor señor Cury …11

5.- Centro de Estudios y Asistencia Legislativa Universidad Católica de Valparaíso…13

DISCUSION GENERAL…18

Votación…21

DISCUSION PARTICULAR…22

MODIFICACIONES PROPUESTAS AL TEXTO DE LA H. CAMARA DE DIPUTADOS… 29

PROYECTO DE LEY… 30

RESEÑA

I.BOLETÍN Nº: 1.36307

II.MATERIA: Proyecto de ley que modifica el Código Penal con el objeto de sancionar de manera autónoma el delito de receptación.

III.ORIGEN: H. Cámara de Diputados.

IV.TRAMITE CONSTITUCIONAL: Segundo trámite.

V.APROBACIÓN POR LA CÁMARA DE DIPUTADOS: Aprobado en general por unanimidad, con una abstención.

VI.INICIO TRAMITACIÓN EN EL SENADO: 7 de diciembre de 1994.

VII.TRAMITE REGLAMENTARIO: Primer informe.

VIII.URGENCIA: No tiene.

IX.LEYES QUE SE MODIFICAN O QUE SE RELACIONAN CON LA MATERIA: Código Penal, artículos 17 y 454.

X.ESTRUCTURA DEL PROYECTO PROPUESTO: Artículo único, dividido en dos numerales.

XI.PRINCIPALES OBJETIVOS DEL PROYECTO PROPUESTO POR LA COMISIÓN:

Tipificar como delito la receptación de cosas hurtadas o robadas (esto es, la "reducción de especies"), en forma separada del encubrimiento del hurto o robo.

Con ello se pone término al castigo, como cómplice del hurto o robo, a quienes realizan esa conducta, que pasarán a ser autores de receptación.

XII.NORMAS DE QUÓRUM ESPECIAL: No hay

XIII.ACUERDOS: Aprobación en general en forma unánime (40)

JOSÉ LUIS ALLIENDE LEIVA

Secretario

Valparaíso, 1º de agosto de 1995.

2.2. Discusión en Sala

Fecha 08 de agosto, 1995. Diario de Sesión en Sesión 24. Legislatura 331. Discusión General. Se aprueba en general y particular con modificaciones.

TIPIFICACIÓN Y SANCIÓN DE DELITO DE RECEPTACIÓN

El señor VALDÉS ( Presidente ).-

Proyecto de ley de la Cámara de Diputados, que modifica el Código Penal con el objeto de tipificar y sancionar de manera autónoma el delito de receptación, con informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento.

-Los antecedentes sobre el proyecto figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:

Proyecto de ley:

En segundo trámite, sesión 25a, en 7 de diciembre de 1995.

Informe de Comisión:

Constitución, sesión 23a, en 2 de agosto de 1995.

El señor LAGOS (Prosecretario).-

La Comisión en su informe consigna los antecedentes de Derecho y de hecho que tuvo en consideración para el estudio de la iniciativa, la cual fue aprobada por la unanimidad de sus miembros presentes.

El señor VALDÉS ( Presidente ).-

Al parecer, no requiere de mayor explicación, pues se trata de una normativa muy simple, aprobada por unanimidad.

--Se aprueba en general y particular el proyecto.

2.3. Oficio de Cámara Revisora a Cámara de Origen

Oficio Aprobación con Modificaciones . Fecha 09 de agosto, 1995. Oficio en Sesión 27. Legislatura 331.

Valparaíso, 9 de agosto de 1995.

Nº8912

A S. E. EL PRESIDENTE DE LA H. CÁMARA DE DIPUTADOS

Tengo a honra comunicar a V.E., que el Senado ha dado su aprobación al proyecto de ley de esa H. Cámara que modifica el Código Penal con el objeto de sancionar de manera autónoma el delito de receptación, con la siguiente modificación:

Artículo único

Nº 2

Lo ha sustituido por el siguiente:

“2.- Introdúcese, a continuación del párrafo 5 del Título IX del Libro Segundo, el siguiente párrafo 5 bis:

“5 bis. De la receptación

Artículo 45

6 bis A.- El que conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo, tenga en su poder, a cualquier título, especies hurtadas o robadas, o las compre, venda o comercialice en cualquier forma, aun cuando ya hubiese dispuesto de ellas, sufrirá la pena de presidio menor en cualquiera de sus grados y multa de cinco a veinte unidades tributarias mensuales.

Para la determinación de la pena aplicable el tribunal tendrá especialmente en cuenta el valor de las especies, así como la gravedad del delito en que se obtuvieron, si éste era conocido por el autor.

Se impondrá el grado máximo de la pena establecida en el inciso primero, cuando el autor haya incurrido en reiteración de esos hechos o sea reincidente en ellos.”.”.

Lo que comunico a V.E. en respuesta a su oficio Nº 406, de 6 de diciembre de 1994.

Acompaño los antecedentes respectivos.

Dios guarde a V.E.

GABRIEL VALDES S.

Presidente del Senado

JOSE LUIS LAGOS LOPEZ

Secretario del Senado

Subrogante

3. Tercer Trámite Constitucional: Cámara de Diputados

3.1. Discusión en Sala

Fecha 17 de agosto, 1995. Diario de Sesión en Sesión 29. Legislatura 331. Discusión única. Se aprueban modificaciones.

TIPIFICACIÓN Y PENALIDAD DEL DELITO DE RECEPTACIÓN. Tercer trámite constitucional.

El señor ORTIZ (Vicepresidente).-

Corresponde ocuparse del proyecto de ley, en tercer trámite constitucional, que modifica el Código Penal con el objeto de tipificar y sancionar de manera autónoma el delito de receptación.

Antecedentes:

- Modificaciones del Senado, boletín N° 1363-07, sesión 27a, en 10 de agosto de 1995. Documentos de la Cuenta N0 3.

El señor ORTIZ (Vicepresidente).-

Ofrezco la palabra.

Ofrezco la palabra.

Si le parece a la Sala, con el mismo espíritu y voluntad manifestados en el día de ayer, se aprobarán por unanimidad las modificaciones.

Aprobadas.

-o-

3.2. Oficio de Cámara Origen a Cámara Revisora

Oficio Aprobación de Modificaciones. Fecha 22 de agosto, 1995. Oficio en Sesión 28. Legislatura 331.

No existe constancia del oficio por el cual se aprueban las modificaciones introducidas por el Senado. Se transcribe la cuenta en la que se hace referencia a éste.

Oficios

A S.E. EL PRESIDENTE DEL H. SENADO

2.- El que modifica el Código Penal con el objeto de sancionar de manera autónoma el delito de receptación.

--Se toma conocimiento y se manda archivar los documentos junto a sus antecedentes.

4. Trámite Finalización: Cámara de Diputados

4.1. Oficio de Cámara de Origen al Ejecutivo

Oficio Ley a S. E. El Presidente de la República. Fecha 17 de agosto, 1995. Oficio

No existe constancia del Oficio por el cual se aprueba el Proyecto de Ley, enviado al Presidente de la República para su promulgación.

5. Publicación de Ley en Diario Oficial

5.1. Ley Nº 19.413

Tipo Norma
:
Ley 19413
URL
:
https://www.bcn.cl/leychile/N?i=30780&t=0
Fecha Promulgación
:
08-09-1995
URL Corta
:
http://bcn.cl/2cx42
Organismo
:
MINISTERIO DE JUSTICIA
Título
:
INTRODUCE MODIFICACIONES AL CODIGO PENAL, EN MATERIADE DELITO DE RECEPTACION
Fecha Publicación
:
20-09-1995

   INTRODUCE MODIFICACIONES AL CODIGO PENAL, EN MATERIA DE DELITO DE RECEPTACION

   Teniendo presente que el H. Congreso Nacional ha dado su aprobación al siguiente

   Proyecto de ley:

   "Artículo único.- Introdúcense las siguientes

modificaciones al Código Penal:

   1. Derógase el inciso final del artículo 454.

   2. Introdúcese, a continuación del párrafo 5 del

Título IX del Libro Segundo, el siguiente párrafo 5 bis:

   "&5 bis. De la receptación

   Artículo 456 bis A.- El que conociendo su origen o no pudiendo menos que conocerlo, tenga en su poder, a cualquier título, especies hurtadas o robadas, o las compre, venda o comercialice en cualquier forma, aun cuando ya hubiese dispuesto de ellas, sufrirá la pena de presidio menor en cualquiera de sus grados y multa de cinco a veinte unidades tributarias mensuales.

   Para la determinación de la pena aplicable el tribunal tendrá especialmente en cuenta el valor de las especies, así como la gravedad del delito en que se obtuvieron, si éste era conocido por el autor.

   Se impondrá el grado máximo de la pena establecida en el inciso primero, cuando el autor haya incurrido en reiteración de esos hechos o sea reincidente en ellos.".".

    Y por cuanto he tenido a bien aprobarlo y sancionarlo; por tanto promúlguese y llévese a efecto como Ley de la República.

    Santiago, 8 de septiembre de 1995.- CARLOS FIGUEROA SERRANO, Vicepresidente de la República.- María Soledad Alvear Valenzuela, Ministra de Justicia.- Belisario Velasco Baraona, Ministro del Interior Subrogante.

   Lo que transcribo a Ud. para su conocimiento.- Saluda atentamente a Ud., Eduardo Jara Miranda, Subsecretario de Justicia.