Historia de la Ley

Historia de la Ley

Nº 21.238

Reforma la Constitución Política de la República limitando la reelección de los Diputados y Senadores.

Téngase presente

Esta Historia de Ley ha sido construida por la Biblioteca del Congreso Nacional a partir de la información disponible en sus archivos.

Se han incluido los distintos documentos de la tramitación legislativa, ordenados conforme su ocurrencia en cada uno de los trámites del proceso de formación de la ley.

Se han omitido documentos de mera o simple tramitación, que no proporcionan información relevante para efectos de la Historia de Ley.

Para efectos de facilitar la revisión de la documentación de este archivo, se incorpora un índice.

Al final del archivo se incorpora el texto de la norma aprobado conforme a la tramitación incluida en esta historia de ley.

1. Primer Trámite Constitucional: Cámara de Diputados

1.1. Moción Parlamentaria

Moción de Raúl Súnico Galdames, Jorge Burgos Varela, Alberto Eugenio Cardemil Herrera, Fulvio Rossi Ciocca, Francisco Chahuán Chahuán, Karla Rubilar Barahona, Marcelo Díaz Díaz, Fidel Espinoza Sandoval, Víctor Torres Jeldes, Rodrigo González Torres, Fuad Chahin Valenzuela, René Alinco Bustos, Clemira Pacheco Rivas, Carolina Goic Boroevic, Denise Pascal Allende, Jorge Sabag Villalobos, Ramón Farías Ponce, Ximena Valcarce Becerra, Ximena Vidal Lázaro, Edmundo Eluchans Urenda, Alfonso De Urresti Longton, René Aedo Ormeño, Guillermo Ceroni Fuentes, Marco Antonio Enriquez-Ominami Gumucio, Matías Walker Prieto, Tucapel Jiménez Fuentes y René Saffirio Espinoza. Fecha 22 de marzo, 2006. Moción Parlamentaria en Sesión 5. Legislatura 354.

Esta Historia de la Ley fue construida con los documentos disponibles a la fecha de publicación de la Ley.

REFORMA CONSTITUCIONAL QUE LIMITA LA REELECCIÓN DE LOS DIPUTADOS Y SENADORES

BOLETÍN N° 4115-07

De acuerdo a lo establece nuestro ordenamiento constitucional de 1980, los parlamentarios pueden ser reelegidos en sus cargos de manera indefinida (Artículo 51, inciso segundo de la Constitución Política).

Esta materia ha suscitado un gran debate a través del tiempo, por cuanto la posibilidad de la reelección o no de quienes ejercen los cargos de elección popular se vincula directamente, y al mismo tiempo, con dos elementos de enorme relevancia política. Por una parte con el ejercicio de los liderazgos políticos ya sea dentro del Gobierno, de los partidos políticos o respecto de la ciudadanía en general; y por otra, se relaciona con la discusión en torno a la igualdad de oportunidades para participar en la vida pública y la forma en que se desempeñan estos cargos públicos, en términos de vocación de servicio, transparencia y eficiencia, y de ese modo finalmente con la calidad de la democracia.

Así mismo, como lo señala el sociólogo uruguayo, Oscar Bottinelli (2004), se trata de un tema complejo, porque pasa además por la profesionalidad de la actividad política (materia que ya destacaba Max Weber a comienzos del siglo XX), en cuanto a definir si la política es una actividad transitoria y coyuntural de personas primordialmente dedicadas a otros menesteres y por consiguiente se entiende que no requiere habilidades ni formaciones específicas. O bien, si la política es una actividad que necesita formación y habilidad determinada y por tanto se requieren profesionales para la misma.

En este escenario, de múltiples variables y por tanto, de una enorme complejidad, surge también la pregunta sobre la virtud de la renovación en los liderazgos políticos, tema siempre preocupante así como reiterado en los debates públicos.

De esta forma, creemos necesario buscar una solución que sea capaz de equilibrar todos los elementos antes señalados, alcanzando un punto medio entre la necesidad de permitir la renovación de los representantes en el parlamento, con el objetivo de promover el bien común, la alternancia en el poder, la mayor eficiencia en el ejercicio de los cargos, la participación de la ciudadanía y la posibilidad de que quien lo ha hecho en forma exitosa pueda continuar sometiéndose a la voluntad del escrutinio público, promoviendo con ello a su vez, los proyectos de largo plazo.

Puesto que junto con reconocer una serie de ventajas de la reelección indefinida que contempla nuestro ordenamiento jurídico, es preciso también dar cuenta de las desventajas que este sistema trae consigo. Entre las posibles desventajas, que hacen plausible proponer un sistema limitado de reelecciones, se encuentra el enquistamiento nocivo de las elites en el poder.

Sobre este punto, destaca la reflexión que realiza el abogado mexicano Francisco de Andrea Sánchez, a propósito del debate sobre la reelección parlamentaria en su país (2006), cuando señala que “lo que inicialmente se consideró que era precisamente una muestra de la democracia llevada a su más pura expresión: el que un electorado pueda, si así lo desea, continuar reeligiéndose casi ilimitadamente (...) ahora resulta más bien una fórmula para alcanzar un autoritarismo legislativo”. En otras palabras, se consideraba que para que un sistema político fuese plenamente democrático, debía contemplar la posibilidad de la reelección consecutiva, y que en caso contrario, de entrada se estaría limitando las opciones del elector.

Sin embargo, existen algunos llamados de alerta a este razonamiento que muchas veces parece ser implacable. Principalmente se trata de efectuar modificaciones con el objeto de nivelar las oportunidades de quienes pretenden desafiar a los que actualmente se encuentran en el ejercicio del poder (los incumbentes). Estos últimos, de decidir volver a presentarse a elecciones, lo hacen con todas las ventajas que implica disponer de las estructuras administrativas, logísticas, de medios de comunicación, de contactos y de poder ocupar un lugar de privilegio en cualquier acto público.

Por otra parte, también están los eventuales riesgos de la corrupción, la falta de renovación de las elites, el debilitamiento de la clase política y el favorecimiento de la formación de alianzas y vínculos “clientelares” entre representantes políticos y grupos de interés (De Andrea, Francisco. 2006).

En este marco de ideas y debate, en nuestro país, desde el primer período legislativo luego del retorno a la democracia, los mismos parlamentarios han sido promotores de iniciativas legales tendientes a limitar la facultad que hoy contempla nuestra Constitución en esta materia. En este sentido, se han presentado a la fecha cinco mociones de Reforma Constitucional con el mismo fin, desde 1992.

Asimismo, cabe destacar el resultado de la Encuesta “Trabajo y vida parlamentaria. Chile y Argentina”, realizada por la Corporación de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), en septiembre del año 2005, respecto a la posibilidad de limitar la reelección, opción con la que un 60% de los diputados estuvo de acuerdo.

Por tanto, en mérito de todos los antecedentes anteriormente expuestos, estimamos conveniente proponer el siguiente Proyecto de Reforma Constitucional, con el objeto de limitar la reelección inmediata de los Diputados y Senadores, a tres y dos períodos respectivamente, y de esa forma lograr un justo equilibrio entre las ventajas y desventajas que presenta nuestro actual sistema de reelección indefinida. Con la fórmula que se sugiere, un Diputado podría permanecer en el cargo hasta por doce años y en el caso de un Senador, hasta dieciséis, estimando que, en ambos casos, es un tiempo razonable para permitir el desarrollo y discusión de proyectos legislativos de largo aliento y el esfuerzo por implementar políticas públicas vinculadas a los compromisos adquiridos con la ciudadanía.

PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL

Artículo 1º.- Reemplázase la segunda oración del inciso segundo del artículo 51º, por la siguiente oración nueva: “Los Diputados podrán ser elegidos en forma consecutiva en sus cargos hasta por tres períodos, mientras que los Senadores sólo podrán serlo consecutivamente, por dos períodos.”.

Artículo 2º.- Incorpórase la siguiente nueva vigésima primera disposición transitoria:

“Vigésima Primera: Las modificaciones dispuestas en el artículo 51º inciso segundo, se aplicarán respecto de los Diputados y Senadores en ejercicio, a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, considerando para tales efectos que el período que actualmente ejercen es el primero.”.

FRANCISCO CHAHUÁN CH.

DIPUTADO

VIÑA DEL MAR - CONCÓN

1.2. Moción Parlamentaria

Moción de Raúl Súnico Galdames, Jorge Burgos Varela, Alberto Eugenio Cardemil Herrera, Fulvio Rossi Ciocca, Francisco Chahuán Chahuán, Karla Rubilar Barahona, Marcelo Díaz Díaz, Fidel Espinoza Sandoval, Víctor Torres Jeldes, Rodrigo González Torres, Fuad Chahin Valenzuela, René Alinco Bustos, Clemira Pacheco Rivas, Carolina Goic Boroevic, Denise Pascal Allende, Jorge Sabag Villalobos, Ramón Farías Ponce, Ximena Valcarce Becerra, Ximena Vidal Lázaro, Edmundo Eluchans Urenda, Alfonso De Urresti Longton, René Aedo Ormeño, Guillermo Ceroni Fuentes, Marco Antonio Enriquez-Ominami Gumucio, Matías Walker Prieto, Tucapel Jiménez Fuentes y René Saffirio Espinoza. Fecha 07 de septiembre, 2006. Moción Parlamentaria en Sesión 73. Legislatura 354.

Reforma constitucional para establecer un límite a la reelección a los cargos de diputado, senador y concejal

Boletín N° 4499-07

Fundamentos.

La presente iniciativa legal tiene como objeto modificar la periodicidad en la elección de cargos y la alternancia en el poder, tema que posee una enorme importancia en los sistemas democráticos de todos los tiempos.

La discusión jurídico-política en torno a la conveniencia de establecer limitaciones a la elegibilidad de un ciudadano que es candidato a un cargo de elección popular, tiene varias lecturas que son posibles de ser analizadas a la luz de los tiempos que corren. Sin duda nuestra sociedad aspira a que quienes representan a los ciudadanos y ciudadanas, den señales de transparencia que posibiliten una mayor legitimidad del sistema democrático y una estabilidad en el poder político, así como de las instituciones que conforman el Estado.

La alternancia establecida legalmente, implica un cambio obligatorio. Interpone entre la voluntad política y el ejercicio del poder, una dinámica que contribuye a generar nuevos espacios, nuevos rostros e innovaciones que encaminen a la democracia hacia rumbos en que las transformaciones necesarias se empiecen a dar, debido a que el acceso a los cargos que se eligen por sufragio popular, cuenten con figuras cuyo poder y peso político no impidan una rotación para materializar nuevas visiones ni tampoco el aporte de nuevas ideas que vengan a perfeccionar el sistema democrático.

Gran parte de los saltos cualitativos que el Chile de hoy requiere dar, se inician en los cambios que la política puede y debe aportar, uno de los cuales sin duda alguna, está presente en este proyecto.

Motivos del proyecto.

Sabemos que algunos parlamentarios, a través de reelecciones consecutivas, dominan electoralmente distritos sin representar adecuadamente los intereses y necesidades reales de las personas insertas en el contexto cultural y político que nos rodea. En este mismo sentido, el cargo de concejal debe garantizar sin lugar a dudas la necesaria traslación que requiere un adecuado rol fiscalizador al interior del Gobierno Comunal.

Frente a esto pensamos que la diversidad exige que para existir como tales, dichos espacios a los cuales accede un parlamentario, un concejal o un alcalde, sean relativizados y limitados con el objeto de dar paso a nuevas ideas y nuevas personas que hagan del servicio público su porvenir y su tarea.

Creemos firmemente que una de las limitantes que más incidencia tiene en la renovación del Congreso Nacional y de los Gobiernos locales, es la dificultad que para un simple ciudadano existe en triunfar electoralmente sobre un parlamentario o concejal en ejercicio. No sólo por los recursos económicos y partidistas empleados en ello, sino además porque el lugar notorio y privilegiado que ocupa dicha autoridad en cualquier acto público y la tribuna permanente que puede llegar a ostentar en los medios de comunicación impiden la rotación la cual es enormemente necesaria para las renovaciones y reestructuraciones que el Chile de hoy requiere.

Un constante debate acerca del país al que aspiramos, nos obliga tener como viga maestra de la política a las ideas que en ella se viertan. Un sistema binominal como el que tenemos que no da paso a la diversidad, hace que las ideas reales pasen a un segundo plano siendo las personas como tales y la escasa información que proporciona su imagen, los protagonistas de una política que no construye país. A esto debe sumarse, el excesivo presidencialismo del que hace gala la Constitución Política de 1980, todo lo cual desemboca en un escenario donde la rotación, creación de espacios y la potenciación de las ideas, es precario, y los personalismos, recurrentes y nocivos.

Aspiramos ciertamente a que la eficacia y bondad de las ideas que se generan en la política, en conjunto con todas las señales que se han dado en dichas materias, abran paso a una manera de entender a la ciudadanía y a lo público, en la cual las condiciones y características personales del parlamentario en ejercicio, como asimismo las de un concejal, sean secundarias en relación al proyecto de sociedad que propone y sustenta.

Aún cuando en el derecho comparado la ausencia de límites a la reelegibilidad de los cargos de elección popular, sea la regla general, encontramos casos en que se presenta la regla contraria.

Al efecto, en el caso de México, su Constitución Política en su artículo 59, nos señala que “Los Senadores y Diputados al Congreso de la Unión no podrán ser reelectos para el período inmediato.”

Asimismo, en el caso de Costa Rica, su Constitución Política en el artículo 107, nos expresa: “Los Diputados durarán en sus cargos cuatro años y no podrán ser reelectos en forma sucesiva.”

Estructura del proyecto de ley.

La presente moción modifica la Constitución Política de la República.

Dichos cambios se introducen para limitar la reelección de diputados, senadores y concejales en los ámbitos del Poder Legislativo y de la Administración Comunal respectivamente, fijándose como límite el de una reelección para el período inmediatamente sucesivo.

Para ello es indispensable que mucho de lo que existe y que impide aquel salto cualitativo que la política requiere, debe ser entendido como una tarea por hacer y por sobre todo, como un insoslayable compromiso con quienes emiten su voto en las urnas, y que para elegir a quienes han decidido hacer del servicio público su función, han hecho sobretodo una apuesta, un voto de confianza.

En virtud de los argumentos expuestos, proponemos a la Honorable Cámara de Diputados el siguiente proyecto de ley:

PROYECTO DE LEY.

Artículo único. Sustitúyase el inciso segundo del artículo 51 de la Constitución Política de la República por el siguiente:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los parlamentarios sólo podrán ser reelegidos por una sola vez para el período inmediatamente siguiente.”

-Sustitúyase el inciso primero del artículo 119 de la Constitución Política de la República por el siguiente:

“En cada municipalidad habrá un concejo integrado por concejales elegidos por sufragio universal en conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades. Durarán cuatro años en sus cargos y sólo podrán ser reelegidos por una sola vez para el período inmediatamente siguiente. La misma ley determinará el número de concejales y la forma de elegir el alcalde.”

1.3. Moción Parlamentaria

Moción de Raúl Súnico Galdames, Jorge Burgos Varela, Alberto Eugenio Cardemil Herrera, Fulvio Rossi Ciocca, Francisco Chahuán Chahuán, Karla Rubilar Barahona, Marcelo Díaz Díaz, Fidel Espinoza Sandoval, Víctor Torres Jeldes, Rodrigo González Torres, Fuad Chahin Valenzuela, René Alinco Bustos, Clemira Pacheco Rivas, Carolina Goic Boroevic, Denise Pascal Allende, Jorge Sabag Villalobos, Ramón Farías Ponce, Ximena Valcarce Becerra, Ximena Vidal Lázaro, Edmundo Eluchans Urenda, Alfonso De Urresti Longton, René Aedo Ormeño, Guillermo Ceroni Fuentes, Marco Antonio Enriquez-Ominami Gumucio, Matías Walker Prieto, Tucapel Jiménez Fuentes y René Saffirio Espinoza. Fecha 05 de diciembre, 2006. Moción Parlamentaria en Sesión 103. Legislatura 354.

Reforma Constitucional que limita la reelección de Diputados y Senadores

Boletín N° 4701-07

VISTOS:

Lo dispuesto en los artículos 63 y 65 de la Constitución Política de la República; lo prevenido por la Ley Nº 18.918 Orgánica Constitucional del Congreso Nacional y lo establecido por el Reglamento de la H. Cámara de Diputados.

CONSIDERANDO:

1° Que una democracia, entre otras muchas se caracteriza como un sistema que permite la alternancia en el poder, de modo que todas las tendencias políticas de una sociedad puedan ejercer cargos de relevancia política con el fin de desarrollar sus propuestas y programas.

2° Que en Chile la actividad política de desarrolla fundamentalmente desde los partidos políticos, sin perjuicio de la existencia de coaliciones y otras formas de organización que modernamente podemos ir vislumbrando, siendo la participación independiente prácticamente nula.

3° Que en nuestro país, con cierta madurez política, la mayoría de los partidos políticos son organizaciones con un amplio sentido democrático, al interior de los cuales coexisten diversos sectores, agrupados –desde luego- bajo unos principios determinados.

4° Que la política por definición es una actividad dinámica, que experimenta constantes cambios, sin perjuicio de desarrollarse -como hemos- dicho bajo ciertos criterios y principios que aseguran continuidad de ideas a quienes participan activamente en las organizaciones sociales, que son por excelencia los partidos políticos.

5° Que no obstante lo anterior, en lo que dice relación con la participación de pública de los militantes, ésta se desarrolla fundamentalmente a través de los cargos públicos de elección popular, al extremo que muchas veces el anhelo de un militante, y hasta la causa que explica su adscripción a un determinado partido político, es poder llegar a ser alcalde, senador o diputado.

6° Que la experiencia de los últimos 15 años nos ha mostrado una realidad en la cual, las mismas personas son quienes ejercen los mismos cargos y se eternizan en ellos por años. Lo que en sí no es malo, pues supone que a esas personas, cuyos cargos son de elección popular, se las ha vuelto a elegir porque han desarrollado de buena manera sus cargos. No obstante, tal afirmación no es siempre correcta, si consideramos que el voto en Chile se ejerce pensando en un partido político o en una coalición determinada. La inmensa mayoría del país vota, actualmente, por la Concertación de Partidos por la Democracia, una mayoría relativa lo hace por la denominada Alianza por Chile y otros muchos por otras corrientes políticas. Lo que queremos significar con ello es que las personas en Chile confían en las ideas representadas por determinadas personas, y en este bien entendido poco importa el nombre del candidato, como no sea para una elección determinada (para saber por quién se vota) como sí interesa saber a qué sector político adscribe.

7° Que, siguiendo la idea anterior, y tomando en cuenta que al interior de los partidos hay personas que “no ascienden” hasta lograr ser candidatos porque no hay cupos disponibles, se hace necesario limitar los períodos en que se puede repostular a un cargo de elección popular, dando de este modo “tiraje a la chimenea” y permitiendo que nuevas caras sean las que representen a sus partidos o colaciones en el Congreso Nacional o las Municipalidades.

8° Que de otro punto vista, y aunque son los mismos electores quienes determinan la permanencia de sus representantes en el Congreso Nacional y las Municipalidades (porque prefieren eso a permitir que otras fuerzas políticas conquisten tales o cuales espacios) esta es precisamente una de las situaciones que hacen recelar de la actividad política a las persona comunes y corrientes, que son en definitiva para quienes ejercemos los cargos públicos.

POR LO TANTO,

El diputado que suscribe viene en someter a la consideración de este Honorable Congreso Nacional el siguiente,

PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL

Artículo único: Agregase a continuación del punto y seguido del inciso segundo del artículo 47 de la Constitución política de la República, que se elimina, la siguiente frese: “hasta por un período.”

RODRIGO GONZÁLEZ TORRES

Diputado

1.4. Moción Parlamentaria

Moción de Raúl Súnico Galdames, Jorge Burgos Varela, Alberto Eugenio Cardemil Herrera, Fulvio Rossi Ciocca, Francisco Chahuán Chahuán, Karla Rubilar Barahona, Marcelo Díaz Díaz, Fidel Espinoza Sandoval, Víctor Torres Jeldes, Rodrigo González Torres, Fuad Chahin Valenzuela, René Alinco Bustos, Clemira Pacheco Rivas, Carolina Goic Boroevic, Denise Pascal Allende, Jorge Sabag Villalobos, Ramón Farías Ponce, Ximena Valcarce Becerra, Ximena Vidal Lázaro, Edmundo Eluchans Urenda, Alfonso De Urresti Longton, René Aedo Ormeño, Guillermo Ceroni Fuentes, Marco Antonio Enriquez-Ominami Gumucio, Matías Walker Prieto, Tucapel Jiménez Fuentes y René Saffirio Espinoza. Fecha 08 de marzo, 2007. Moción Parlamentaria en Sesión 128. Legislatura 354.

Reforma constitucional que modifica el artículo 51, estableciendo reglas especiales en materia de reelección de cargos parlamentarios.

BOLETÍN N° 4891-07

1. Prolegómenos.- ¿Qué es el poder? La definición de FOUCAULT parece muy simple, el poder es una relación de fuerzas, o más bien, toda relación de fuerzas es una “relación de poder”. Como bien explica DELEUZE “eso quiere decir, en primer lugar, que el poder no es una forma, por ejemplo la forma-Estado; y que la relación de poder no se produce entre dos formas, como el saber. En segundo lugar, eso quiere decir que la fuerza nunca esta en singular, que su característica fundamental es estar en relación con otras fuerzas, de suerte que toda fuerza ya es relación, es decir, poder: la fuerza no tiene otro objeto ni sujeto que la fuerza”[1].

Las disposiciones programáticas de la Carta fundamental de 1980, asume una relación de poder optando por la reelección sin limitaciones, -como modo de ejercicio en este ámbito-, concretamente al establecer que el mandato parlamentario es renovable indefinidamente, como se desprende expresamente de la segunda oración del inciso segundo del art. 51 (antiguo art. 47). Esta posición ha sido controvertida, y existen criterios divergentes sobre su mantención en la carta de 1980, es así que la prohibición de la reelección se explica dogmáticamente, al decir del profesor SILVA BASCUÑAN “en el propósito que los mandatos electivos se ejerza sin sufrir la influencia que provenga del afán confesado o implícito de lograr del electorado la confirmación en el mandato; y de impedir así la transformación del cargo en una verdadera profesión, que tiene también sus inconvenientes, considerando que la inamovilidad puede ser obstáculo para la elevación al solio de otros ciudadanos cuando menos más aptos y sostenerse esa permanencia en compromisos desfavorables para el interés general”[2].

2. Historia legislativa. Desde la perspectiva histórica, no existía norma que impidiera la reelección de diputados y senadores en la carta de 1925 ni en las anteriores, siendo el mandato renovable indefinidamente (expresamente en el art. 36 Carta de 1823)[3]. En materia de reelección, existen varios proyectos presentados a la fecha tanto en materia parlamentaria como municipal, entre ellos el Boletín 712-07, de 3 de junio de 1992 (Dip. Schaulson), a la fecha archivado; el Boletín 1098-07 de 15 de septiembre de 1993 (Sen. Cantuarias), consagrando una limitación relativa a los Senadores, pero rechazado; el Boletín 2181-07 de 9 de junio de 1998 (Dip. Errázuriz), modificando el régimen de inhabilidades (antiguo art. 54) y con una fundamentación sorprendente al señalar que la reelección sin límites “…dificulta que los parlamentarios que quieren dejar la vida pública, puedan hacerlo si no hay un buen reemplazante que los sustituya”(¿quién determina que es un buen reemplazante?); el Boletín 2652-07 de 16 de enero de 2001 (Diputados Aguiló, Montes) en Primer trámite legislativo; el Boletín 2764-07, de 1 de agosto de 2001 (Sen. Ominami), a la fecha archivado; más reciente el Boletín 4115-07 de 22 de marzo de 2006 (Diputados Chahuán, Aedo, Rubilar y Valcarce); y el Boletín 4499-07 de 7 de septiembre de 2006 (Diputados Enríquez-Ominami, Alinco, Farías, Jiménez y Vidal).

3. Ideas Matrices.- Es por tales razones, que se propone un modelo que pretende limitar la reelección de diputados e impedir la de senadores, sin perjuicio de que postulen nuevamente al Congreso Nacional, al cabo de un período sin ejercer el poder en el Congreso Nacional, pues en definitiva se busca posibilitar una nueva relación de fuerzas en que los ciudadanos puedan optar al ejercicio de la función parlamentaria.

Es por eso que sobre la base de estos antecedentes y fundamentos venimos en proponer el siguiente:

Proyecto de reforma Constitucional

Art. Único. Para sustituir en el inciso segundo del artículo 51 de la Constitución Política, la expresión “Los parlamentarios podrán ser reelegidos en sus cargos” por la siguiente; “Los diputados podrán ser reelegidos en sus cargos por una sola vez. Los senadores no podrán ser reelegidos”.

MARCELO DÍAZ D.

DIPUTADO DE LA REPÚBLICA

[1] Deleuze Gilles Las estrategias o lo no estratificado: el pensamiento del afuera (poder) en Foucault p. 99 y ss. traducción de José Vásquez P. 1ª reimpresión de la 2ª edición Paidos Studio Buenos Aires 2005.
[2] Cfr. por todos SILVA BASCUÑAN Alejandro “Tratado de derecho constitucional” Tomo VI p. 85 2ª edición Editorial Jurídica de Chile 2000; véase además Constituciones Políticas de la República de Chile 1810-2005 p. 269 Diario Oficial Gráfica Puerto Madero.
[3] SILVA BASCUÑAN ob. cit. p. 99.

1.5. Moción Parlamentaria

Moción de Raúl Súnico Galdames, Jorge Burgos Varela, Alberto Eugenio Cardemil Herrera, Fulvio Rossi Ciocca, Francisco Chahuán Chahuán, Karla Rubilar Barahona, Marcelo Díaz Díaz, Fidel Espinoza Sandoval, Víctor Torres Jeldes, Rodrigo González Torres, Fuad Chahin Valenzuela, René Alinco Bustos, Clemira Pacheco Rivas, Carolina Goic Boroevic, Denise Pascal Allende, Jorge Sabag Villalobos, Ramón Farías Ponce, Ximena Valcarce Becerra, Ximena Vidal Lázaro, Edmundo Eluchans Urenda, Alfonso De Urresti Longton, René Aedo Ormeño, Guillermo Ceroni Fuentes, Marco Antonio Enriquez-Ominami Gumucio, Matías Walker Prieto, Tucapel Jiménez Fuentes y René Saffirio Espinoza. Fecha 31 de agosto, 2011. Moción Parlamentaria en Sesión 76. Legislatura 359.

Reforma Constitucional que limita la reelección de Senadores y Diputados a uno y dos períodos máximos, respectivamente

Boletín N°7888-07

CONSIDERANDO:

1° Que, a la luz de los recientes acontecimientos de organización y movilización ciudadana de que hemos sido testigos y protagonistas millones de chilenos y chilenas, mediante los cuales se expresa una demanda generalizada por mayor participación en las decisiones del Ejecutivo y el Legislativo, se plantea la urgencia de llevar a cabo reformas políticas que apunten a mejorar nuestra consolidada democracia representativa.

De manera especial y en el contexto señalado, importa crear condiciones mínimas para el surgimiento, desarrollo y potenciación de mayores y renovados liderazgos democráticos.

2° Que, igualmente el actual sistema electoral binominal que se arrastra en nuestro país desde hace mas de dos décadas, restringe la renovación de tales liderazgos, pues contribuye en gran parte a perpetuar la reelección de 'los actuales parlamentarios, tal cual ha sido desde el año 1990 a la fecha.

Efectivamente, el sistema binominal tiene poco de competitivo a la hora de ofrecer a la ciudadanía las alternativas políticas electorales que permitan renovar los liderazgos en nuestro Congreso Nacional.

3° Que, de la misma forma, las estructuras, dinámicas y cultura organizacional de los partidos políticos tienen rasgos que no favorecen su democracia interna, dentro de los cuales tenemos la falta de una acción concertada para promover nuevos liderazgos.

Al respecto, el Partido Demócrata Cristiano, en su V Congreso Ideológico Programático, se comprometió y acordó que es urgente, no solo en la DC, sino también en todos los partidos de Chile, una renovación de sus liderazgos, estableciendo que es su decisión que los cargos de elección popular ocupados por los militantes de partido tengan limite a la reelección indefinida.

4° Que, nuestra Carta Fundamental, en su artículo 51, inciso segundo, contempla la reelección por periodos indefinidos de parlamentarios, tanto de Senadores como de Diputados. De la misma forma, en su artículo 119, inciso primero, la Constitución de la República contempla de reelección por periodos indefinidos de los concejales, incluido por cierto la figura del Alcalde.

En virtud de lo expuesto y con la convicción de querer contribuir al fortalecimiento de nuestra democracia y facilitar el surgimiento de más y renovados liderazgos, los Diputados y las Diputadas abajo firmantes, vienen en proponer el siguiente:

PROYECTO DE LEY

Refórmese la Constitución Política de la República, en el siguiente sentido:

ARTÍCULO PRIMERO: En el artículo 51, inciso segundo, reemplácese la última frase, luego del punto seguido (.), por la siguiente:

"Los Senadores podrán ser reelegidos consecutivamente solo por una vez; mientras que los Diputados podrán ser reelegidos consecutivamente solo por dos veces"

ARTÍCULO SEGUNDO: Intégrese una vigésima primera disposición transitoria, nueva, en los siguientes términos:

"Vigésima Primera: Las modificaciones dispuestas en el artículo 51, inciso segundo, serán aplicables a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, considerándose que el actual periodo en ejercicio es el primero".

1.6. Moción Parlamentaria

Moción de Raúl Súnico Galdames, Jorge Burgos Varela, Alberto Eugenio Cardemil Herrera, Fulvio Rossi Ciocca, Francisco Chahuán Chahuán, Karla Rubilar Barahona, Marcelo Díaz Díaz, Fidel Espinoza Sandoval, Víctor Torres Jeldes, Rodrigo González Torres, Fuad Chahin Valenzuela, René Alinco Bustos, Clemira Pacheco Rivas, Carolina Goic Boroevic, Denise Pascal Allende, Jorge Sabag Villalobos, Ramón Farías Ponce, Ximena Valcarce Becerra, Ximena Vidal Lázaro, Edmundo Eluchans Urenda, Alfonso De Urresti Longton, René Aedo Ormeño, Guillermo Ceroni Fuentes, Marco Antonio Enriquez-Ominami Gumucio, Matías Walker Prieto, Tucapel Jiménez Fuentes y René Saffirio Espinoza. Fecha 04 de abril, 2012. Moción Parlamentaria en Sesión 10. Legislatura 360.

Reforma constitucional que modifica el artículo 51, referido a la elección de Diputados y Senadores

Boletín N° 8221-07

I. Antecedentes

El día 30 de octubre de 2007 algunos de los que suscribimos esta moción, presentamos un proyecto de reforma constitucional (Boletín N°5429-07) que luego de los trámites de rigor fue rechazada en la Sala de la Cámara de Diputados con fecha 12 de agosto de 2009, al haber obtenido 70 votos favorables, en circunstancias que constitucionalmente requería 72 votos. Por ello, habiendo transcurrido ya sobradamente el periodo de tiempo necesario para presentar una nueva moción sobre la materia, los firmantes reiteramos, en idénticos términos la propuesta de reforma constitucional contenida en la presentación de octubre de 2007.

II. Fundamentos que justifican la propuesta

A continuación se desarrollan los argumentos que justificarían la reforma constitucional de acuerdo en los términos planteados en la propuesta. Considerando:

a. Que el desprestigio de la política y de quienes actúan en ella es creciente, todo lo cual hace que parte importante de la ciudadanía no confíe en las autoridades e, incluso, no tenga interés en participar en los procesos eleccionarios. Es algo común que gente valiosa, preparada y con vocación de servicio público, se margine completamente de las actividades políticas y no asuma responsabilidades por considerar que se les niegan las oportunidades y porque las tareas en el servicio público estarían reservadas para quienes hacen carrera política y se afirman en los cargos para los que han sido elegidos, de manera tal que sólo excepcionalmente alguien que provenga del mundo privado puede llegar a desplazarlos.

b. Que el hecho que haya personas que ejercen determinados cargos por largos períodos de tiempo, indiscutiblemente atenta contra la renovación de las ideas y propuestas, en contra de la eficiencia y el correcto ejercicio de los cargos y en contra de la seriedad, respetabilidad e independencia de las instituciones en que se cumplen dichas funciones, sin perjuicio, además, de que pueda constituirse en una fuente de corrupción.

c. Que desde la restauración democrática, se han presentado diversos proyectos de reforma constitucional destinados a limitar el número de reelecciones de los parlamentarios, todos los cuales, sea que se hayan archivado o rechazado, en la práctica, se encuentran con su tramitación paralizada, lo que pareciera indicar que no existe mayor interés en el mundo político por ocuparse de este tema que, por el contrario, interesa de sobremanera a la opinión pública, circunstancia que no hace más que aumentar el desprestigio de la política y de quienes se dedican a ella.

d. Que es menester evitar que los cargos de elección popular para el ejercicio de funciones parlamentarias, puedan convertirse en oficios o trabajos a que los elegidos dediquen toda su vida laboral, en circunstancias que lo que corresponde es que al servicio público se venga a aportar, para lo cual resulta primordial que lleguen a él los mejores, los que deberían poder competir sin tener que afrontar las trabas en que se traduce el hecho de que quienes detentan los cargos puedan mantenerlos indefinidamente.

e. Que es gravemente riesgosa para el sistema democrático, la reelección indefinida en los cargos de elección popular, por cuanto ello fomentaría el clientelismo político y la falta de renovación y de acceso de nuevas personas al servicio público. Es primordial que en una democracia moderna exista una efectiva alternancia en el poder, facilitando la renovación de ideas y de personas, en beneficio de un régimen político que debe estar cada vez más cerca de la gente y al servicio de sus necesidades.

f. Es por todo lo anterior, que presentamos el presente proyecto de reforma constitucional, en la esperanza de que tenga verdadera acogida en el Poder Ejecutivo y en el Congreso Nacional, ya que lo entendemos de urgente necesidad para el mejoramiento de nuestra democracia.

Texto de la propuesta

Por lo tanto, en base a las consideraciones precedentemente expuestas, los diputados que suscriben, vienen en presentar el siguiente:

PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL

"Artículo único.- Introclúcense las siguientes modificaciones en la Constitución Política de la República:

1 Sustitúyese el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

"Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados, en cambio, podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo por dos períodos.",

2.- Agrégase la siguiente disposición transitoria:

"Vigésima primera.- Lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 51, tendrá aplicación sólo a partir de las elecciones parlamentarias del año 2013".

1.7. Primer Informe de Comisión de Constitución

Cámara de Diputados. Fecha 05 de septiembre, 2012. Informe de Comisión de Constitución en Sesión 79. Legislatura 360.

?INFORME DE LA COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, LEGISLACIÓN Y JUSTICIA RECAÍDO EN SEIS PROYECTOS DE REFORMA CONSTITUCIONAL REFUNDIDOS QUE LIMITAN LA REELECCIÓN DE PARLAMENTARIOS Y CONCEJALES.

BOLETINES N°s. 4115-07; 4499-07; 4701-07; 4891-07; 7888-07 y 8221-07.

HONORABLE CÁMARA:

La Comisión de Constitución, Legislación y Justicia viene en informar, en primer trámite constitucional y primero reglamentario, los siguientes proyectos de reforma constitucional refundidos:

1.-Reforma constitucional que limita la reelección de los diputados y senadores. Boletín N° 4115-07, originada en una moción del entonces diputado señor Francisco Chahuán Chahuán, de la diputada señora Karla Rubilar Barahona y de los ex diputados señora Ximena Valcarce Becerra y René Aedo Ormeño.

2.- Reforma constitucional para establecer un límite a la reelección a los cargos de diputado, senador y concejal. Boletín N° 4499-07, originada en una moción de la diputada señora Ximena Vidal Lázaro, diputados señores René Alinco Bustos, Ramón Farías Ponce y Tucapel Jiménez Fuentes y del ex diputado señor Marco Enríquez-Ominami Gumucio.

3.- Reforma constitucional que limita la reelección de diputados y senadores. Boletín N° 4701-07, originada en una moción del diputado señor Rodrigo González Torres.

4.- Reforma constitucional que modifica el artículo 51, estableciendo reglas especiales en materia de reelección de cargos parlamentarios. Boletín N° 4891-07, originada en una moción de los diputados señores Marcelo Díaz Díaz, Alfonso de Urresti Longton y del entonces diputado señor Fulvio Rossi Ciocca y con el copatrocinio de los diputados señoras Clemira Pacheco Rivas y Denise Pascal Allende y señor Fidel Espinoza Sandoval y del ex diputado señor Raúl Súnico Galdames.

5.- Reforma constitucional que limita la reelección de senadores y diputados a uno y dos períodos máximos, respectivamente. Boletín N° 7888-07, originada en una moción de los diputados señores Fuad Chahín Valenzuela, Jorge Sabag Villalobos y Matías Walker Prieto y el copatrocinio de los diputados señora Carolina Goic Boroevic, René Saffirio Espinoza y Víctor Torres Jeldes.

6.- Reforma constitucional que modifica el artículo 51, referido a la elección de diputados y senadores. Boletín N° 8221-07, originada en una moción de los diputados señores Jorge Burgos Varela, Alberto Cardemil Herrera, Guillermo Ceroni Fuentes, Marcelo Díaz Díaz y Edmundo Eluchans Urenda.

Durante el análisis de esta iniciativa, la Comisión contó con la colaboración del abogado señor Roberto Munita Morgan, asesor de la bancada del partido Renovación Nacional.

I.- IDEAS MATRICES O FUNDAMENTALES

La idea central de todos estos proyectos tiene por objeto limitar las reelecciones consecutivas de quienes sirvan cargos de representación popular.

Con tal propósito:

a) El proyecto Boletín 4115-07 permite la reelección de diputados hasta por dos períodos y la de los senadores hasta por uno, a la vez que agrega una norma transitoria para que se considere el actual período como el primero.

b) El proyecto Boletín 4499-07 limita la reelección de diputados, senadores y concejales a sólo una vez.

c) El proyecto Boletín 4701-07 autoriza la reelección de diputados y senadores hasta por una vez.

d) El proyecto Boletín 4891-07 permite solamente la reelección de los diputados, limitada a un período. Mediante una indicación, se considera el actual período como el primero.

e) El proyecto Boletín 7888-07 autoriza la reelección de los diputados hasta por dos períodos y la de los senadores solamente por uno, agregando mediante una norma transitoria que esta normativa será aplicable a partir de las próximas elecciones parlamentarias, pero considerando el actual período como el primero.

f) El proyecto Boletín 8221-07 permite la reelección de diputados hasta por dos períodos y la de los senadores sólo por uno, estableciendo mediante una norma transitoria que esta limitante empezará a aplicarse a partir de las elecciones parlamentarias de 2013.

II.- CONSTANCIAS REGLAMENTARIAS.

Para los efectos de lo establecido en los números 5° y 7° del artículo 287 del Reglamento de la Corporación, la Comisión, teniendo en consideración el acuerdo adoptado en el sentido de refundir las seis iniciativas pero tomando como base para el debate el proyecto contenido en el boletín N° 8221-07, dejó constancia de lo siguiente:

1.- Que se aprobó la idea de legislar por mayoría de votos ( 8 votos favor, 1 en contra y 1 abstención). Votaron a favor los diputados señores Burgos, Calderón, Cardemil, Ceroni, Eluchans, Cristián Monckeberg, Squella y Walker. En contra lo hizo el diputado señor Rincón. Se abstuvo la diputada señora Turres.

2.- Que se rechazaron las siguientes indicaciones:

a.- La del diputado señor Díaz para agregar la siguiente disposición vigésimo sexta transitoria:

“ Las modificaciones introducidas en el artículo 51 se aplicarán a los Diputados y Senadores actualmente en ejercicio.”.

b.- La de los diputados señora Turres y señores Calderón y Rincón para introducir las siguientes modificaciones en el artículo único:

1.- Suprimir las expresiones “ en cambio”.

2.- Reemplazar el vocablo “ dos” por “ tres”.

III.- DIPUTADO INFORMANTE.

Se designó Diputado Informante al señor Edmundo Eluchans Urenda.

IV.- QUÓRUM DE VOTACIÓN.

De conformidad a lo establecido en el inciso segundo del artículo 127 de la Constitución Política, afectando las modificaciones que introduce este proyecto a los capítulos V y XIV de la Carta Fundamental, requieren para su aprobación del voto conforme de las tres quintas partes de los diputados y senadores en ejercicio.

V.- RESEÑA DE LAS MOCIONES PARLAMENTARIAS REFUNDIDAS EN ESTE PROYECTO.

El texto de las mociones parlamentarias consideradas en este proyecto es el siguiente:

a.- Boletín N° 4115-07

1.- reemplaza en su artículo 1° la segunda oración del inciso segundo del artículo 51 por la siguiente:

“Los diputados podrán ser elegidos en forma consecutiva en sus cargos hasta por tres períodos, mientras que los senadores sólo podrán serlo consecutivamente por dos períodos.”.

2.- agrega una norma transitoria del siguiente tenor:

“ Las modificaciones dispuestas en el artículo 51, inciso segundo, se aplicarán respecto de los diputados y senadores en ejercicio, a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, considerando para tales efectos que el período que actualmente ejercen es el primero.”.

b.- Boletín N° 4499-07.

Sustituye el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

“ Las elecciones de diputados y senadores se efectuarán conjuntamente. Los parlamentarios sólo podrán ser reelegidos por una sola vez para el período inmediatamente siguiente.”.

c.- Boletín N° 4701-07.

Este proyecto, presentado antes de la reforma constitucional introducida por la ley N° 20.050, suprime el punto seguido del inciso segundo del artículo 47 ( que después de la reforma pasó a ser 51), y agrega a continuación lo siguiente:

“hasta por un período.”.

d.- Boletín N° 4891-07.

Sustituye en el inciso segundo del artículo 51 los términos “ Los parlamentarios podrán ser reelegidos en sus cargos” por los siguientes:

“ Los diputados podrán ser reelegidos en sus cargos por una sola vez. Los senadores no podrán ser reelegidos.”.

e.- Boletín N° 7888-07.

1.- Reemplaza por su artículo 1°, en el inciso segundo del artículo 51, la frase que sigue al punto seguido por la siguiente:

“ Los senadores podrán ser reelegidos consecutivamente sólo por una vez; mientras que los diputados podrán ser reelegidos consecutivamente sólo por dos veces.”.

2.- Por su artículo 2° agrega una norma transitoria del siguiente tenor:

“ Las modificaciones dispuestas en el artículo 51, inciso segundo, serán aplicables a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, considerándose que el actual período en ejercicio es el primero.”.

f.- Boletín N° 8221-07.

Introduce las siguientes modificaciones en la Constitución Política:

Por su número 1 sustituye el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

“ Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados, en cambio, podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo por dos períodos.”.

Por su número 2 agrega la siguiente disposición transitoria:

“ Lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 51, tendrá aplicación sólo a partir de las elecciones parlamentarias del año 2013.”.

VI.- LEGISLACIÓN COMPARADA.

Conforme a un trabajo preparado por la Asesoría Técnica Parlamentaria de la Biblioteca del Congreso Nacional, de un total de 17 países analizados, solamente Costa Rica y México impiden la reelección inmediata, sin perjuicio de la posibilidad de repostularse pasada una legislatura.

Tomando como base un trabajo titulado “Debate sobre la reelección en Latinoamérica” del señor John Carey, se señala que sobre la materia existen visiones antagónicas, argumentando quienes están a favor de la reelección, que ello debiera alentar la responsabilidad democrática y la rendición de cuentas debido a que se alinean los intereses de la autoridad política en ejercicio con los futuros votantes; en otras palabras, quienes aspiran a la reelección están más atentos a las preferencias de los ciudadanos y a responder ante ellos.

Otro argumento a favor de la reelección consiste en que ella tendería a generar una profesionalización de la carrera legislativa por cuanto entregaría más experiencia a los legisladores, quienes “ saben que la prudencia, la negociación y la discreción son herramientas básicas del quehacer político y legislativo y hacen más estable la relación Ejecutivo – Legislativo”.

Quienes son contrarios a la reelección, sostienen, como principal argumento, que los políticos podrían abusar del poder con que cuentan a fin de perpetuarse en sus cargos, además de que podría fomentar la corrupción ya que está en juego la mantención de un cargo de poder y el político en ejercicio que, a la vez, es candidato, puede disponer de mayores recursos para fines electorales, lo que también conlleva el riesgo del clientelismo con determinados sectores de la sociedad en desmedro de otros.

Otro argumento sostiene que una clase política que no se renueva, pierde vigor en el debate y las ideas, transformándose en una especie de club cerrado de caras conocidas.

Finalmente, de acuerdo al autor mencionado, las prohibiciones a la reelección inmediata son poco comunes, haciendo presente que el sistema estadounidense, que sirvió de base para el establecimiento de las democracias latinoamericanas, permite la reelección indefinida de los miembros del Congreso y, por ende, la gran mayoría de los países de la región no contemplan restricciones al respecto. Algo similar sucede con los países que tienen sistemas parlamentarios.

VII.- ANTECEDENTES.

En atención a que la Comisión en la sesión de fecha 29 de agosto del año en curso, acordó refundir los seis proyectos reseñados y tomar como base para el debate el texto propuesto en el boletín N° 8221-07, en este capítulo se efectúa un resumen de los fundamentos de tal iniciativa.

1.- Los autores de esta moción empiezan recordando que una anterior iniciativa, presentada el 30 de octubre de 2007, suscrita por varios de los patrocinantes de la que ahora se analiza, fue rechazada en la Cámara no obstante haber obtenido 70 votos a favor, insuficientes para cumplir con la exigencia constitucional de los tres quintos de los diputados en ejercicio, es decir, 72 votos, razón por la cual, transcurrido el plazo legal, vienen en reiterar en los mismos términos dicha presentación.

Al efecto, sostienen en su fundamentación, que el desprestigio de la política y de quienes actúan en ella es creciente, lo que redunda en que parte importante de la ciudadanía no confíe en las autoridades e, incluso, se desinterese en participar en los procesos eleccionarios. Agregan que ya es algo común que gente valiosa y con preparación, se margine de la actividad política y rehúya asumir responsabilidades por estimar que las tareas propias del servicio público están reservadas para quienes hacen carrera política, los que además se afirman en sus cargos, de tal manera que sólo por excepción quienes provienen del mundo privado tienen la posibilidad de desplazarlos.

Agregan que el hecho que haya personas que detenten determinados cargos por largos períodos, atenta contra la renovación de las ideas y del correcto ejercicio de la función como también de la seriedad, respetabilidad e independencia de las instituciones en que estas personas se desempeñan, sin perjuicio, además, de que ello pueda dar lugar a actos de corrupción.

Recuerdan que desde la restauración democrática, han sido presentadas diversas iniciativas de reforma a la Constitución para limitar el número de reelecciones de los parlamentarios, todas las que han sido rechazadas o archivadas o su tramitación se encuentra paralizada, lo que estaría demostrando el poco interés del medio político por tratar este tema, cuestión que, en cambio, sí es del interés de la opinión pública, dicotomía que evidentemente aumenta el desprestigio de la política y de quienes a ella se dedican.

Estiman necesario evitar que los cargos parlamentarios puedan convertirse en verdaderos oficios o trabajos a los que los elegidos dediquen toda su vida laboral, por cuanto lo que corresponde es que al servicio público se venga a aportar, lo que requiere la incorporación de los mejores, lo que, en otras palabras, significa permitirles competir por tales cargos sin que deban afrontar las trabas que representan quienes pueden mantenerlos indefinidamente.

De todo lo anterior, deducen lo altamente riesgoso para el buen desarrollo del sistema democrático que resulta el permitir la reelección indefinida en los cargos de elección popular, por cuanto ello fomenta el clientelismo político y conlleva la falta de renovación y de acceso de nuevas personas al servicio público. Agregan que en una democracia moderna parece primordial una efectiva alternancia en el poder, que facilite una verdadera renovación de las ideas y personas, en beneficio de un sistema político más cercano a la gente y a la atención de sus necesidades.

2.- El artículo 51 de la Constitución Política establece lo siguiente:

“Se entenderá que los diputados tienen, por el solo ministerio de la ley, su residencia en la región correspondiente, mientras se encuentren en ejercicio de su cargo.

Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los parlamentarios podrán ser reelegidos en sus cargos.

Las vacantes de diputados y las de senadores se proveerán con el ciudadano que señale el partido político al que pertenecía el parlamentario que produjo la vacante al momento de ser elegido.

Los parlamentarios elegidos como independientes no serán reemplazados.

Los parlamentarios elegidos como independientes que hubieren postulado integrando lista en conjunto con uno o más partidos políticos, serán reemplazados por el ciudadano que señale el partido indicado por el respectivo parlamentario al momento de presentar su declaración de candidatura.

El reemplazante deberá reunir los requisitos para ser elegido diputado o senador, según el caso.

Con todo, un diputado podrá ser nominado para ocupar el puesto de un senador, debiendo aplicarse, en ese caso, las normas de los incisos anteriores para llenar la vacante que deja el diputado, quien al asumir su nuevo cargo cesará en el que ejercía.

El nuevo diputado o senador ejercerá sus funciones por el término que faltaba a quien originó la vacante.

En ningún caso procederán elecciones complementarias.”.

VIII.- DISCUSIÓN DEL PROYECTO.

a.- Discusión general.

1.- Durante el debate acerca de la idea de legislar, la Comisión consideró en un principio, sobre la base de las seis iniciativas analizadas, la posibilidad de incluir en el límite de la reelección no sólo todos los cargos que son de elección popular, sino también aquéllos de representación gremial o sindical como también los de las directivas de los partidos políticos, idea que encontró oposición en las opiniones de los diputados señores Araya, Squella y Letelier.

En efecto, el diputado señor Araya expresó dudas acerca de la posibilidad de limitar las reelecciones en el campo gremial, aduciendo que ello constituiría una intromisión indebida del legislador en la vida interna de las organizaciones intermedias de la sociedad civil. Creía que la forma más eficaz de evitar la eternización de ciertos dirigentes en sus cargos, podría darse por la vía de establecer un control efectivo de las elecciones internas de dichas organizaciones, sin perjuicio, además, de que medidas como las que se proponían, podrían traducirse en un entorpecimiento de las funciones de muchas organizaciones que sólo cuentan con cantidades relativamente pequeñas de afiliados.

Se mostró partidario de limitar los alcances de la iniciativa sólo a los cargos de elección popular.

El diputado señor Squella, citando el inciso tercero del artículo 1° de la Constitución Política, sostuvo que la proposición, en lo que se refiere a los dirigentes gremiales, sería inconstitucional, por cuanto las entidades gremiales como grupos intermedios de la sociedad civil, son soberanas en decidir acerca de la reelección de sus dirigentes, toda vez que, de acuerdo a la citada norma, el Estado garantiza a dichas entidades la adecuada autonomía para cumplir sus propios fines específicos, opinión que compartió en todas sus partes el diputado señor Letelier y de la que discrepó el diputado señor Cristián Mönckeberg.

La Comisión acogiendo las opiniones mencionadas y contando, además, con el parecer favorable de los Diputados señores Burgos, Calderón, Díaz y Eluchans, acordó limitar los alcances de la iniciativa solamente a los cargos de elección popular.

El diputado señor Mönckeberg junto con efectuar una reseña de los puntos en discusión, señaló ser partidario de fijar un límite común de tiempo como máximo para el ejercicio de todos los cargos, dejándolo en 16 años, lo que permitiría una reelección para los senadores y tres para todas las demás autoridades. Igualmente, fue partidario de no considerar tal límite en el caso de quienes no postulen a la misma circunscripción, distrito o comuna por cuanto ello significaría una situación nueva y no reflejaría la intención de perpetuarse en el cargo.

El diputado señor Eluchans recordó una anterior moción suya en el mismo sentido del tema que se analiza, que se perdió en la Sala por no haber obtenido el quórum constitucional requerido, en la que se proponía una reelección para los senadores, es decir, 16 años en el cargo; dos en el caso de los diputados, es decir 12 años de ejercicio; una para los alcaldes, vale decir 8 años en el cargo, y dos para los concejales, o sea, 12 años de duración. No obstante, estaba llano a considerar la propuesta del diputado señor Mönckeberg.

Explicó que, en realidad, no creía que esta reforma por sí sola fuera a solucionar el problema de la permanencia excesiva en sus cargos de algunos parlamentarios ni la mala imagen que se tiene en general de la política, pero, en todo caso, sería un paso positivo que junto con varios otros que se darán a futuro, podrán ayudar a recuperar la respetabilidad de estas funciones, sin perjuicio, además, de que permitirá una renovación de los políticos y el surgimiento de nuevos liderazgos.

En lo referente a la posibilidad de no considerar límite de tiempo en el cargo si la postulación se efectúa a una circunscripción, distrito o comuna distintos, sostuvo que si bien podría ser una idea que concitara mayor respaldo para la aprobación de esta reforma, no le parecía adecuada, insistiendo en que la restricción debería ser de carácter general.

Con respecto a que esta restricción se aplicara con efecto retroactivo, es decir, a quienes sirven actualmente sus cargos, creía que la norma que se proponía debería regir para las reelecciones consecutivas y no hacia atrás por cuanto ello haría inviable el proyecto. Ante una objeción formulada por el diputado señor Díaz, agregó que no sólo tal inviabilidad lo llevaba a sostener su opinión, sino porque podría darse lugar a situaciones injustas respecto de quienes ganaron sus cargos sin esta limitación, sin perjuicio, además, de las suspicacias que podrían despertarse en el sentido de querer perjudicar a determinadas personas.

Terminó señalando que todas estas consideraciones lo habían llevado a plantear en la iniciativa que patrocinaba, que la limitación que se imponía rigiera solamente a contar de las elecciones del año 2013, de tal manera que el primer período comenzara a correr cuando asumieran sus cargos los electos en dicha elección.

El diputado señor Walker explicó que en la moción que patrocinaba se permitía hasta por dos veces la reelección de los diputados, por tanto, 12 años en el cargo, y una en el caso de los senadores, es decir, 16 años de ejercicio. En cuanto a su aplicación en el tiempo no compartía la posibilidad de la retroactividad, toda vez que ello abriría la puerta a sospechas de una conjura de los diputados para desbancar a algunos senadores. A su juicio, la norma debería ser general, abstracta y permanente aunque ello permitiera que quienes detentan sus cargos por veinte años, puedan aún optar a dos reelecciones más, no obstante lo cual estaba llano a considerar el actual período como el primero y así lo proponía en su moción a fin de evitar se desvirtuara la reforma.

En cuanto al número de reelecciones permitidas a los integrantes de la Cámara que proponía el diputado señor Mönckeberg, consideró que tres reelecciones podría resultar excesivo, aún cuando apreciaba se homologara la cantidad máxima de años en el cargo de las autoridades. Concordó también con la idea de que la limitación de las reelecciones debería ser de carácter general, sin atender a que la postulación fuera a otra circunscripción, distrito o comuna por cuanto los parlamentarios son diputados y senadores de la República

Coincidió también con la idea de limitar las reelecciones de alcaldes y concejales a una vez para los primeros y dos para los segundos, pero respecto de los consejeros regionales debería ser una sola por cuanto el ejercicio de esos cargos está asociado a la disposición de los recursos de la región.

El diputado señor Ceroni expresó su conformidad con las ideas matrices de las mociones en análisis, en especial por las ventajas que implica renovar a los miembros del Congreso Nacional y por el sistema electoral imperante, ya que si este último fuera distinto, permitiría competir bajo condiciones de mayor igualdad y, en tal caso no parecería necesaria esta reforma, correspondiendo a la ciudadanía decidir sobre la permanencia de sus representantes en los cargos parlamentarios, aunque ello pueda significar que algunos congresistas conserven sus plazas casi de forma vitalicia.

Estaba de acuerdo con el planteamiento efectuado por el diputado señor Walker en cuanto al número de reelecciones permitidas, creyendo, además, necesario compatibilizar la idea de la renovación con la que impone la realidad, es decir, de que quienes ejercen hoy labores parlamentarias, tengan en cuenta la inevitable retoma de las actividades que ejercían antes de ser electos. Al respecto, pensaba que la prohibición del ejercicio de la abogacía que afectaba a los parlamentarios, atentaba a la posibilidad de éstos de reinsertarse en el mundo laboral.

Creía importante esta iniciativa en cuanto constituía una señal de apertura en el sentido de que todos podrían acceder a la función parlamentaria, pero no concordaba con la idea de darle efecto retroactivo a sus disposiciones, no sólo por las inevitables polémicas y suspicacias que podría ocasionar sino porque impediría a los electores decidir si los actuales parlamentarios que los representan pueden o no seguir en sus cargos.

El diputado señor Burgos señaló que la moción que patrocinaba, permitía la reelección de diputados y senadores en cualquier distrito o circunscripción, hasta dos veces en el caso de los primeros y una en el de los segundos, pero, en todo caso, debería señalarse en la ley la fecha de su entrada en vigencia porque, en caso contrario, regiría de inmediato, cuestión que solamente le preocupaba por la posibilidad de que se rechazará la iniciativa. En lo que se refería a la reelección de alcaldes, concejales y consejeros creía razonable establecer igual límite, es decir, dos veces o, lo que es lo mismo, 12 años de ejercicio a fin de no establecer asimetrías en cuanto al tratamiento de estos cargos.

El diputado señor Araya dijo creer que el problema que se generaba era producto del sistema electoral binominal, por cuanto, a pesar de las buenas intenciones de estas mociones, podrían generarse efectos perversos. Así, en el caso de los senadores el establecimiento del límite a la reelección, significaría que en el último período que sirvieran, carecerían de incentivos para acudir a sus circunscripciones e incluso, para no ausentarse de su propio trabajo legislativo, sin que exista un adecuado control del cumplimiento de sus funciones. Creía que estas modificaciones no solucionarían el problema, siendo para ello indispensable reformar el sistema electoral, ya que bajo un régimen proporcional se darían las condiciones para una real competencia y sería innecesaria esta reforma.

En todo caso, era partidario que tanto senadores, diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales duraran en sus cargos, como máximo, 16 años, a fin de estandarizar su ejercicio para todas estas autoridades.

El diputado señor Díaz manifestó su total acuerdo con lo afirmado por el diputado señor Araya acerca de la necesidad de reformar el sistema electoral, pero como no había seguridad de que se aprobaran las mociones que en tal sentido se habían presentado, parecía razonable analizar la posibilidad de la limitación de las reelecciones, por lo que había suscrito la moción del diputado señor Eluchans.

Concordó, asimismo, con la opinión del diputado señor Burgos en cuanto a que si no se fijaba una fecha de vigencia en la ley, ésta entraría a regir de inmediato. No obstante lo cual, dijo ser partidario de establecer expresamente la posibilidad de la retroactividad a fin de que la ciudadanía supiera como votan sus representantes, argumentando que la disociación que existe entre las acciones y dichos de los diputados en la Cámara y en sus distritos, ha contribuido al desprestigio de la política. No le parecía aceptable oponerse a la retroactividad por el simple temor de que se rechazara la iniciativa, por cuanto la verdadera razón de la imposición de límites, obedecía a que el mecanismo que permite la reelección indefinida es equivocado. Al respecto, señaló que al término del actual período legislativo, habrá senadores que habrán ejercido sus cargos por 24 años y a los que, al no establecer la aplicación retroactiva de esta reforma, les permitirá completar 40 años en sus cargos.

El diputado señor Rincón, citando como ejemplo las regulaciones restrictivas impuestas sobre la materia en el Congreso de México, las que actualmente se busca revertir por no haber dado los resultados que se esperaban, dijo no creer que esta reforma contribuyera a solucionar los problemas de imagen que afectan al Parlamento, pero, en todo caso, de persistirse en la idea de limitar las reelecciones, ésta debería ser igual en sus efectos para senadores y diputados, porque no habría razón para permitir que los primeros, con una reelección, pudieran detentar sus cargos por 16 años y los segundos con dos, solamente 12 años. Sostuvo que la extensa duración del mandato senatorial, constituye un caso único en lo que respecta a cargos de elección popular y que si lo que se busca es renovar el Congreso en un ambiente de real competencia, parece imprescindible velar por la igualdad de armas, permitiendo que un diputado pueda desafiar a un senador en la postulación a un cargo en la Cámara Alta. Por todo lo anterior, era partidario de permitir una reelección para los senadores y tres para los diputados, de tal manera de igualar el tiempo máximo en el cargo en un total de 16 años.

El diputado señor Calderón apoyó la opinión del diputado señor Díaz por cuanto si se optaba por no pronunciarse acerca del efecto retroactivo de esta reforma, esta propuesta carecería de sentido, ya que no será posible evitar que algunos parlamentarios superen con creces los límites que se desea establecer, pudiendo alcanzar el tiempo ya señalado de 40 años en el cargo.

Coincidió, asimismo, con la opinión del diputado señor Rincón en cuanto a que no había fundamentos suficientes para hacer distingos entre diputados y senadores en lo referente a la limitación de las reelecciones y el tiempo máximo de permanencia en los cargos, toda vez que la asimetría en tal materia dificultaría la competencia.

Creía, al igual como lo habían afirmado los demás diputados, que la reelección indefinida constituía una barrera para el ingreso de nuevos candidatos, aun cuando pensaba que el traslado del parlamentario a otra circunscripción o distrito, no debería ser impedimento para su postulación, no afectándole los límites que se quería imponer ya que ello no afectaría la competencia, opinión esta última con la que coincidió el diputado señor Cardemil.

La diputada señora Saa consideró que el problema de las reelecciones se vinculaba directamente con el régimen electoral imperante, por cuanto con la aplicación del sistema binominal, la reelección indefinida constituye un abuso de poder, puesto que si se considera, por una parte, la paridad de parlamentarios electos en los dos conglomerados mayoritarios y, por la otra, la inmensa ventaja que tiene quien postula a la reelección sobre quien aspira al mismo cargo, la desigualdad resulta evidente. Citó en apoyo de sus afirmaciones el ejemplo de su propia carrera parlamentaria, señalando que había sido reelecta en cuatro oportunidades, lo que significaba que fuera conocida por el 90% de los electores de su distrito, porcentaje que para un competidor que fuera en su misma lista, difícilmente superaría el 12%.

Estuvo de acuerdo con que esta iniciativa podría contribuir a mejorar la imagen que se tiene sobre los parlamentarios, razón que la llevaba a apoyar la idea de legislar, pero no por ello dejaba de considerar que dicho efecto podría conseguirse en forma más efectiva si el sistema electoral permitiera una real competencia. Terminó su intervención reflexionando acerca de si convenía que la política se convirtiera en una verdadera profesión, como sucedía con las personas que desempeñaban cargos parlamentarios por largo tiempo.

El diputado señor Schilling señaló no creer que esta iniciativa contribuyera a mejorar la percepción existente sobre la democracia representativa, sus actores y los partidos políticos y, refiriéndose a la propuesta del diputado señor Rincón, en cuanto a igualar la cantidad de años que puede un parlamentario permanecer en su cargo, dijo que ello, en la práctica, equivaldría a designar diputados como senadores, por cuanto una vez agotada la reelección a que puede aspirar el segundo, el diputado que gane la correspondiente elección, podrá ocupar su cargo de inmediato, opinión esta última que no compartió la diputada señora Turres, quien sostuvo que tal situación podría darse únicamente en las regiones de Aysén y Magallanes, pero no en las demás en que hay más de un distrito por circunscripción.

Cerrado finalmente el debate, la Comisión llegó a los siguientes acuerdos:

1° Limitar los alcances de la iniciativa solamente a los cargos de elección popular, vale decir, diputados, senadores, alcaldes, concejales y consejeros regionales.

2° Fijar como límite para las reelecciones una para los senadores, es decir, 16 años y dos para los diputados y demás autoridades, o sea, 12 años.

Cabe señalar que esta opción contó con el voto favorable de los diputados señores Burgos, Cardemil, Ceroni, Díaz, Eluchans y Walker.

Los diputados señores Araya, Calderón y Cristián Mönckeberg fueron partidarios de fijar los límites en 16 años para todos los cargos.

3° La reforma no tendrá efecto retroactivo, sin perjuicio de la opinión contraria del diputado señor Díaz.

4° La limitación regirá para las reelecciones consecutivas, de tal manera que una vez alcanzadas una o dos reelecciones, no podrá el parlamentario postular al cargo para el período inmediatamente siguiente, pero si podrá hacerlo para el subsiguiente.

5° El límite será de carácter absoluto, es decir, afectará todas las reelecciones independientemente de si se trata de la misma circunscripción, distrito, comuna o región.

Esta opción contó con el apoyo de los diputados señores Araya, Burgos, Ceroni, Díaz, Eluchans y Walker.

Los diputados señores Calderón, Cardemil y Cristián Mönckeberg fueron partidarios de no aplicar el límite si la postulación fuera a una circunscripción, distrito, comuna o región distintos.

6° No habrá impedimento para quien luego de haber sido reelecto por el número de veces que se autoriza, se postule a un cargo distinto, como sería el caso de un diputado dos veces reelecto al cargo de senador.

7° Las disposiciones de esta reforma serán aplicables a partir de las próximas elecciones parlamentarias y municipales, considerando como el primer período el que empiece a correr una vez que asuman las nuevas autoridades.

Esta opción contó el apoyo de los Diputados señores Araya, Calderón, Cardemil, Eluchans y Cristián Mönckeberg.

Los Diputados señores Burgos, Ceroni, Díaz y Walker fueron partidarios de considerar el período en ejercicio como el primero.

Puesto en votación en general el proyecto, se aprobó por mayoría de votos (8 votos a favor; 1 en contra y 1 abstención). Votaron a favor los diputados señores Burgos, Calderón, Cardemil, Ceroni, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Squella y Walker. En contra lo hizo el diputado señor Rincón. Se abstuvo la diputada señora Turres.

b.- Discusión en particular.

Como ya se dijo en el capítulo II al tratar de las constancias reglamentarias, el debate en particular se efectuó sobre la base del texto propuesto en el boletín N° 8221-07, de autoría de los diputados señores Burgos, Cardemil, Ceroni, Díaz y Eluchans.

Artículo único.

Introduce dos modificaciones en la Constitución Política.

Número 1.-

Sustituye el inciso segundo del artículo 51, el que dispone que “Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los parlamentarios podrán ser reelegidos en sus cargos.”.

La modificación reemplaza esta norma por lo siguiente:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrá ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados, en cambio, podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo por dos períodos.”.

Los diputados señora Turres y señores Calderón y Rincón presentaron una indicación para suprimir la expresión “ en cambio” y sustituir el término “dos” por “ tres”.

La indicación, en parte formal y en parte de fondo, no tuvo otro objetivo que el de igualar la cantidad máxima de tiempo que diputados y senadores pueden permanecer ininterrumpidamente en el cargo.

No se produjo mayo debate, rechazándosela por mayoría de votos. (4 votos a favor y 6 en contra). Votaron a favor los diputados señora Turres y señores Calderón, Cristián Mönckeberg y Rincón. En contra lo hicieron los diputados señora Saa y señores Cardemil, Díaz, Eluchans, Squella y Walker.

Puesto en votación luego el número, fue aprobado por mayoría de votos (9 votos a favor y 1 en contra). Votaron a favor los Diputados señoras Saa y Turres y señores Calderón, Cardemil, Díaz, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Squella y Walker; en contra lo hizo el diputado señor Rincón.

Posteriormente a la aprobación de esta norma, la Comisión acordó, por unanimidad, suprimir las expresiones “ en cambio”.

Número nuevo ( pasó a ser 2).

Los diputados señora Turres y señores Calderón, Cardemil, Ceroni, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Squella y Walker presentaron una indicación para introducir una modificación en el inciso segundo del artículo 113, disposición que junto con señalar el carácter normativo, resolutivo y fiscalizador dentro del ámbito de competencia del gobierno regional que competen al consejo regional y señalar las funciones que le corresponden, indica en su inciso segundo que “estará integrado por consejeros elegidos por sufragio universal en votación directa, de conformidad con la ley orgánica constitucional respectiva. Durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos. La misma ley establecerá la organización del consejo regional, determinará el número de consejeros que lo integrarán y su forma de reemplazo, cuidando siempre que tanto la población como el territorio de la región estén equitativamente representados.”.

La indicación agrega a continuación de los términos destacados y antes del punto seguido, las expresiones “hasta por dos veces consecutivas”.

La modificación que no tiene otro objeto más que limitar la reelección de los consejeros regionales para hacerlos coincidir con el tiempo máximo de duración en el cargo de un diputado, se aprobó sin mayor debate por mayoría de votos (7 votos a favor, 1 en contra y 1 abstención). Votaron a favor los diputados señores Calderón, Cardemil, Ceroni, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Squella y Walker. En contra lo hizo el diputado señor Rincón. Se abstuvo la diputada señora Turres.

Número nuevo (pasó a ser 3).

Los mismos diputados señora Turres y señores Calderón, Cardemil, Ceroni, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Squella y Walker presentaron una indicación para modificar el inciso primero del artículo 119, norma que en dicho inciso señala que en “cada municipalidad habrá un concejo integrado por concejales elegidos por sufragio universal en conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades. Durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos. La misma ley determinará el número de concejales y la forma de elegir al alcalde.”.

La indicación, al igual que en el caso anterior y con similar finalidad, intercala entre los términos destacados y el punto que los sigue, las expresiones “hasta por dos veces consecutivas”.

Se aprobó la indicación sin mayor debate, por mayoría de votos (7 votos a favor, 1 en contra y 1 abstención). Votaron a favor los diputados señores Calderón, Cardemil. Ceroni, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Squella y Walker. En contra lo hizo el diputado señor Rincón. Se abstuvo la diputada señora Turres.

Respecto de estos dos nuevos números, el Diputado señor Rincón precisó que su voto en general respecto del proyecto y en particular sobre estos dos números nuevos, obedeció a la falta de aplicación de un criterio uniforme en lo que respecta a la cantidad máxima de años en que pueden ejercerse, en forma consecutiva, los cargos de parlamentario, concejales y consejeros regionales, lo cuales deberían uniformarse en 16 años.

Número 2. ( pasó a ser 4).

Agrega una nueva norma transitoria a la Constitución Política para establecer que lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 51, tendrá aplicación sólo a partir de las elecciones parlamentarias del año 2013.

El diputado señor Eluchans, previendo posibles demoras en la aprobación de esta iniciativa, sugirió precisar que la reforma será aplicable a partir de la primera elección parlamentaria que se efectúe con posterioridad a la publicación de esta ley.

El diputado señor Walker recordó que en la iniciativa que el patrocinaba, se planteaba en una norma transitoria que las modificaciones que se introducen en el artículo 51, regirían a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, pero entendiendo que el período en ejercicio es el primero, propuesta que rebatió el diputado señor Squella por estimar que ello sería inconstitucional, por cuanto afectaría el ejercicio de un cargo para el cual se fue elegido, sin que la Constitución señalara límites en lo referente a la reelección.

El diputado señor Calderón reiteró su parecer en cuanto a que si se omitía la norma transitoria, la reforma constitucional, una vez publicada, regiría de inmediato, con lo cual aquellos parlamentarios que ya hubieren servido sus cargos el número de veces que se fijan como límite, no podrían postular en las siguientes elecciones al mismo cargo.

1.- Al respecto, el diputado señor Díaz presentó una indicación para sustituir este número por el siguiente:

“Vigésimo sexta: Las modificaciones introducidas en el artículo 51 serán aplicables a los diputados y senadores actualmente en ejercicio.”.

Se rechazó la indicación, sin nuevo debate, por mayoría de votos (2 votos a favor, 7 en contra y 1 abstención). Votaron a favor los diputados señores Calderón y Díaz; en contra lo hicieron los diputados señora Turres y señores Cardemil, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Rincón, Squella y Walker. Se abstuvo la diputada señora Saa.

2.- El diputado señor Walker presentó una segunda indicación para sustituir este número por el siguiente:

“ Las modificaciones dispuestas en el artículo 51, inciso segundo, serán aplicables a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, considerándose que el actual período en ejercicio es el primero.”.

No se produjo mayor debate en cuanto a los fines perseguidos por la indicación, sin perjuicio de la necesidad de complementarla para incluir en ella las modificaciones introducidas a los artículos 113 y 119, aprobándosela en definitiva por mayoría de votos ( 8 votos a favor y 2 en contra). Votaron a favor los diputados señoras Saa y Turres y señores Calderón, Cardemil, Díaz, Cristián Mönckeberg, Squella y Walker. En contra lo hicieron los diputados señores Eluchans y Rincón.

Conforme a lo anterior, el texto de esta disposición quedó como sigue:

“ Vigésimo sexta.- Las modificaciones introducidas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113 y primero del artículo 119 serán aplicables a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, de consejeros regionales y de concejales, respectivamente, entendiendo para los efectos señalados en las disposiciones citadas, que el período en actual ejercicio corresponde al primero.”.

Finalmente, la Comisión con el objeto de que la suma o denominación del proyecto correspondiera a la totalidad de las modificaciones que se introducían en el texto constitucional, acordó sustituirla por la siguiente:

“ Reforma constitucional que establece límites a la reelección de senadores, diputados, concejales y consejeros regionales.”.

******

Por las razones señaladas y por las que indicará oportunamente el señor diputado informante, esta Comisión recomienda aprobar el proyecto de conformidad al siguiente texto:

“PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL

Artículo único.- Introdúcense las siguientes modificaciones en la Constitución Política de la República:

1.- Sustitúyese el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

“ Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo por dos períodos.”.

2.- Intercálanse en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, las expresiones “ hasta por dos veces consecutivas”.

3.- Intercálanse en el inciso primero del artículo 119, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, las expresiones “ hasta por dos veces consecutivas”.

4.- Agrégase la siguiente disposición transitoria:

“ Vigésimo sexta.- Las modificaciones introducidas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113 y primero del artículo 119 serán aplicables a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, de consejeros regionales y de concejales, respectivamente, entendiendo para los efectos señalados en las disposiciones citadas, que el período en actual ejercicio corresponde al primero.”.

******

Sala de la Comisión, a 5 de septiembre de 2012.

Acordado en sesiones de fechas 6 de junio, 7, 14 y 29 de agosto y 5 de septiembre del año en curso, con la asistencia de los diputados señor Cristián Mönckeberg Bruner ( Presidente), señora Marisol Turres Figueroa y señores Pedro Araya Guerrero, Jorge Burgos Varela, Giovanni Calderón Bassi, Alberto Cardemil Herrera, Guillermo Ceroni Fuentes, Aldo Cornejo González, Marcelo Díaz Díaz, Edmundo Eluchans Urenda, Felipe Harboe Bascuñán, Ricardo Rincón González y Arturo Squella Ovalle.

En reemplazo del diputado señor Marcelo Díaz Díaz asistió el diputado señor Marcelo Schilling Rodríguez; en reemplazo de la diputada señora Marisol Turres Figueroa asistió el diputado señor Cristián Letelier Aguilar; en reemplazo del diputado señor Aldo Cornejo González asistió el diputado señor Matías Walker Prieto y en reemplazo de los diputados señores Guillermo Ceroni Fuentes y Felipe Harboe Bascuñan asistió la diputada señora María Antonieta Saa Díaz.

EUGENIO FORTER MORENO

Abogado Secretario de la Comisión

1.8. Discusión en Sala

Fecha 12 de septiembre, 2012. Diario de Sesión en Sesión 80. Legislatura 360. Discusión General. Se aprueba en general.

REFORMA CONSTITUCIONAL PARA ESTABLECER LÍMITE A REELECCIÓN SUCESIVA DE DIPUTADOS Y SENADORES, CONSEJEROS REGIONALES Y CONCEJALES. Primer trámite constitucional.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás (Presidente).-

Corresponde tratar el proyecto de reforma constitucional, iniciado en mociones refundidas, que limita la reelección de los diputados y senadores, consejeros regionales y concejales.

Diputado informante de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia es el señor Edmundo Eluchans.

-Antecedentes:

-Moción, boletín 4115-07, sesión 5ª, en 22 de marzo de 2006. Documentos de la Cuenta N° 4.

-Moción, boletín 4499-07, sesión 73ª, en 7 de septiembre de 2006. Documentos de la Cuenta N° 7.

-Moción, boletín 4701-07, sesión 103ª, en 5 de diciembre de 2006. Documentos de la Cuenta N° 13

-Moción, boletín 4891-07, sesión 128ª, en 8 de marzo de 2007. Documentos de la Cuenta N° 7.

-Moción, boletín 7888-07, sesión 76ª, en 31 de agosto de 2011. Documentos de la Cuenta N° 7.

-Moción, boletín 8221-07, sesión 10ª, en 4 de abril de 2012. Documentos de la Cuenta N° 7.

-Informe de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, sesión 79ª, en 12 de septiembre de 2012. Documentos de la Cuenta N° 5.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

El diputado señor Giovanni Calderón rendirá el informe, en reemplazo del diputado informante .

Tiene la palabra su señoría.

El señor CALDERÓN.-

Señor Presidente , en nombre de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, paso a informar el proyecto de reforma constitucional, que recoge las propuestas de seis iniciativas parlamentarias, que buscan el mismo objetivo: modificar la Carta Política para los efectos de limitar la reelección sucesiva de diputados, senadores, concejales y consejeros regionales.

Las seis iniciativas parlamentarias mencionadas, cuyo contenido y finalidades se reseñan en el informe, cuentan con el patrocinio de representantes de todas las corrientes políticas y fueron presentadas a tramitación en este período legislativo y en anteriores. Todo ello demuestra la transversalidad de su origen y el interés que esta materia despierta en el medio político desde hace ya algún tiempo.

En virtud de un acuerdo de la Comisión, refrendado por esta Sala, se procedió a refundir tales iniciativas, tomando como base el texto del proyecto propuesto por los diputados señores Burgos , Cardemil , Ceroni , Díaz y Eluchans .

Los fundamentos de las limitaciones que se proponen se basan en la necesidad de revertir el creciente desprestigio que hoy afecta a la política y a quienes actúan en ella, sentimiento que provoca desconfianza en las autoridades e, incluso, desinterés en participar en los procesos eleccionarios. Además, la permanente reelección de las mismas personas en los cargos de elección popular, provoca que gente capacitada y con vocación de servicio sea renuente a asumir responsabilidades, por cuanto consideran que los cargos del servicio público están prácticamente reservados para quienes hacen carrera política y, por lo mismo, desplazarlos resulta casi imposible.

Cabe agregar que la mantención de cargos por largos períodos impide la renovación de las ideas y el correcto ejercicio de la función, afectando la respetabilidad e independencia de las instituciones en que esas personas se desempeñan, sin perjuicio de la posibilidad de que tal situación pueda dar lugar a actos de corrupción.

Los patrocinantes de estas iniciativas estiman necesario evitar que los cargos de elección popular devengan en verdaderos oficios o trabajos a los que puedan dedicar toda su vida laboral quienes los detentan, por cuanto lo que corresponde es que al servicio público se vaya a aportar, para lo cual se requiere la concurrencia de los mejores. Para ello parece imprescindible permitir a las personas competir por tales cargos sin tener que afrontar las trabas que representan quienes pueden mantenerlos indefinidamente.

Para lograr la consecución de los propósitos anunciados se plantea limitar la reelección de senadores a un solo período, pudiendo completar así un total de 16 años ininterrumpidos en el cargo; y la de diputados, concejales y consejeros regionales, a dos reelecciones consecutivas, con un total de 12 años en el cargo. En todo caso, esta limitación en nada impedirá al interesado, una vez completado el total de reelecciones a que puede aspirar, presentarse para el período subsiguiente.

Ante algunas prevenciones acerca de la conveniencia de homologar el tiempo máximo de permanencia ininterrumpida en los cargos para todos quienes accedan a ellos por medio de votaciones populares, se estimó que tres reelecciones sucesivas para diputados, concejales y consejeros podrían resultar excesivas.

Como complemento de lo anterior, se acordó que la limitación de la reelección consecutiva tendría carácter de absoluto; es decir, afectaría igualmente a quien, luego de cumplida la cantidad de reelecciones permitidas, postule al mismo cargo en otra circunscripción, distrito, comuna o región. No obstante, nada impediría aspirar a un cargo diferente, como sería el caso de un alcalde a diputado o de un diputado a senador.

Finalmente, en lo que se refiere a la aplicación en el tiempo de estas nuevas disposiciones, se planteó que regirían a partir de las próximas elecciones parlamentarias, de concejales y de consejeros regionales, respectivamente, pero considerando que el período en actual ejercicio es el primero.

Es cuanto puedo informar.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

En discusión general el proyecto.

Tiene la palabra el diputado señor René Manuel García.

El señor GARCÍA (don René Manuel).-

Señor Presidente , pedí la palabra para fijar mi posición respecto de este proyecto, por una razón muy sencilla: estoy pareado con mi colega de distrito Fernando Meza.

No obstante ello, estoy absolutamente de acuerdo con la restricción de la elección de los parlamentarios (diputados y senadores), consejeros regionales y concejales.

Por lo tanto, más que un discurso, quiero fijar mi postura, ya que estoy pareado.

Quiero dar esta explicación para que no se preste a interpretaciones equívocas de algunas personas que pueden usar esto en forma política. La verdad es que estoy absolutamente de acuerdo con el proyecto y si no hubiese estado pareado con mi colega Fernando Meza, lo hubiera votado en forma favorable.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el diputado señor Jorge Burgos.

El señor BURGOS.-

Señor Presidente , como cuestión formal, creo que es una lástima que el diputado René Manuel García esté pareado, porque, si mal no recuerdo, la última vez que se votó una moción en este sentido él votó en contra y veo que ha tenido un cambio muy positivo y lo felicito.

Por tanto, le pido que haga una gestión con el Partido Radical, porque presumo que el diputado Meza también está a favor de esta moción, por tanto, estamos perdiendo dos votos. En consecuencia, por esta vez, ojalá el Partido Radical libere al diputado René Manuel García del pareo para que pueda votar esta moción en forma favorable, ya que pueden faltar votos para su aprobación.

Le doy una interrupción al diputado don René Manuel García , señor Presidente .

El señor RECONDO ( Vicepresidente ).-

Por la vía de la interrupción, tiene la palabra el diputado señor René Manuel García.

El señor GARCÍA (don René Manuel).-

Señor Presidente , que no quede suspicacia en el ambiente. Mociones en este sentido se han votado otras veces y siempre lo he hecho en forma favorable. No estoy buscando ningún subterfugio para esto. Además, el pareo lo tengo con el colega Fernando Meza y no con el Partido Radical. En la mañana, le consulté al señor Secretario si era posible levantar el pareo por hoy y respondió negativamente, ya que había órdenes expresas de que se mantuviera hasta el día 14 de septiembre.

No son suspicacias. Si el señor Secretario revisa las votaciones realizadas respecto de otras mociones en este sentido, va a encontrar mi voto favorable a limitar la reelección de los parlamentarios por el tiempo que establece el proyecto.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Puede continuar con el uso de la palabra el diputado señor Jorge Burgos.

El señor BURGOS.-

Señor Presidente , mejor todavía. Creo que era una gran oportunidad para seguir votando esto en forma favorable.

Volviendo al tema de fondo, la simplicidad del proyecto es obvia. Se trata de poner un límite a una cuestión que en Chile hoy no lo tiene, que es la reelección de ciertas autoridades, particularmente los parlamentarios. Creo que, con justa razón, se ha agregado a cores, concejales y alcaldes.

Me parece que es bueno para la democracia que se ponga un límite a las reelecciones, tal como existe para la reelección de Presidente de la República y también para otros cargos que no tienen tanta connotación política, como ocurre con el Tribunal Constitucional y Banco Central, ya que en ninguna de esas entidades las personas pueden ser reelegidas.

Me parece que es una regla sana y positiva. Es particularmente positiva en el caso de las elecciones universales, en que se incluyen los parlamentarios, porque cuando la ausencia de una norma restrictiva de reelecciones permanentes va acompañada de un sistema electoral que es favorable al incumbente, las cosas son aún más complejas.

Siempre se dice que, al terminar un período, el cambio de parlamentarios está dentro de la regla histórica, que es de un tercio en cada Cámara, pero buena parte de ese tercio se compone de personas que no van a la reelección u optan a ser candidatos al Senado.

En consecuencia, si uno desagrega esas dos situaciones puede ver que la renovación es bastante mínima, y eso tiene que ver con la dificultad que existe para derrotar al incumbente en un sistema brutal y excesivamente mayoritario. Ahí hay una reforma pendiente, ojala que algún día se apruebe.

A mi juicio, no siendo esta la reforma más esencial de las que están pendientes, ayuda a dar más tiraje a la chimenea, pero también a una cuestión que es fundamental, que es intentar legitimar a las instituciones democráticas de nuestro país. Qué duda cabe, no hay ninguna encuesta ni informe de cualquier naturaleza que no dé cuenta del grado de desprestigio de nuestras instituciones políticas, incluido, por cierto, en un lugar muy privilegiado, el Congreso Nacional. Ello es grave, porque si hay una institución distintiva entre una democracia y una dictadura, es el Congreso Nacional. Suelen haber dictaduras, o las hay, todas con Ejecutivo y, muchas veces, con poder judicial seudoautónomo, como ocurrió en Chile, pero lo que nunca hay es un Congreso Nacional. Es, por esencia, la institución más demostrativa de la existencia de un régimen democrático en una determinada nación.

Cuando el grado de prestigio de ese Congreso Nacional está por los suelos, o muy cerca, es motivo de preocupación para cambiar ciertas conductas -qué duda cabe-, pero también para dar cuenta de reformas institucionales, y esta es una de ellas que, probablemente, no es la más esencial. A mi juicio, lo es mucho más abordar el tema de los altísimos quorums, que van más allá de una mayoría natural en cualquiera Constitución, y también el sistema binominal.

Pero, sin duda, esta reforma, que ha sido transversalmente apoyada no solo en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, sino que también por los mocionantes de las seis o siete propuestas, en las que hay nombres de diputados de todos los partidos representados en esta Cámara y desde hace mucho tiempo.

En consecuencia, tenemos una gran oportunidad para dar una señal y, más que eso, para dar un paso concreto que permita avanzar en una norma que limite las elecciones en los términos señalados en el proyecto. No son limitaciones brutales, sino que tienen que ver con dos períodos, considerando el actual como el primero. En consecuencia, si se aprueba, los actuales diputados van a tener la posibilidad de tener dos reelecciones y los senadores una elección más, completando un período de ocho años más.

Por último, es una buena oportunidad para que esta reforma -la última vez que se votó una moción similar se perdió por dos o tres votos- se apruebe en esta sesión, sobre todo, en un momento en que, como Cámara de Diputados, no hemos dado buenas señales respecto de modificaciones que también llevan a una mayor legitimación de la política chilena. Me refiero, fundamentalmente, al cambio de la Constitución, lo cual hace unas semanas se perdió por dos o tres votos.

En resumen, se trata de un buen proyecto, una buena reforma constitucional que ayuda a un objetivo central frente a la sociedad, que es crear mayores condiciones de legitimidad del sistema político en las instituciones y da cuenta de una necesidad. En Chile es necesario abrir las ventanas y permitir que, a partir de nuevas candidaturas, más personas participen en la democracia. El proyecto se inserta en esa lógica.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el diputado señor Guillermo Ceroni.

El señor CERONI.-

Señor Presidente , no hay duda que muchos parlamentarios queríamos que llegara el momento de votar un proyecto así, que esperamos se apruebe.

La iniciativa se viene gestando desde hace muchos años y no solo en el último tiempo, como algunos pueden pensar. Ya en el año 2007 -si no me equivoco- existían mociones en este sentido. Incluso esta es consecuencia de alrededor de seis mociones de diversos parlamentarios.

En mi opinión, la causa más profunda de presentar este proyecto y apoyarlo para limitar la reelección de parlamentarios y otras autoridades es el sistema binominal, que no permite que puedan llegar al Congreso Nacional nuevas caras. No cabe duda de que si tuviéramos un sistema electoral más representativo sería distinto y, a lo mejor, no estaríamos discutiendo esta materia, porque la ciudadanía podría expresarse en forma mucho más clara, libre y democrática sobre si quiere seguir votando por determinado diputado o senador y cuántos años más quiere que sigan desempeñando sus cargos. Pero como el sistema binominal tergiversa la voluntad popular, hay que legislar para establecer límites.

Sin duda, son muchas las opiniones que se dan en uno y otro sentido. También se han realizado estudios, como los que nos entregó la Biblioteca del Congreso Nacional: de 17 países analizados, solo en Costa Rica y México no existe reelección inmediata. No son muchos los casos, pero en Chile estamos así debido al sistema electoral existente. La bestia del binominal, como algunos llaman a este sistema, complica la vida y desprestigia las instituciones y al sistema. Por lo tanto, es urgente cambiarlo, para prestigiar la política.

Este proyecto ha sido bastante consensuado y en la Comisión fue aprobado, prácticamente, por todos los sectores políti-

cos, lo que habla muy bien de la Cámara. El proyecto fija claramente el número de reelecciones, estableciendo que un senador no podrá ocupar el cargo por más de 16 años, y los diputados y otras autoridades por más de 12 años. Es decir, un senador puede ser reelecto una vez, y un diputado , dos veces.

Pero, para que no queden dudas, el límite que se establece para las reelecciones es absoluto, porque algunos podrían pensar que si un diputado se presentara por otro distrito o un senador por otra circunscripción, podría considerarse que no es una reelección. Pero no es así, pues también se considera como tal. Como digo es un límite absoluto, porque se considera cualquier distrito o circunscripción para los efectos de que un candidato no supere el límite de las reelecciones.

También queda claro que si un diputado es reelegido dos veces, después de cumplir con la restricción impuesta, podrá volver a postular a futuro, incluso a otro cargo. Es algo que el proyecto también deja claro.

Se trata de una iniciativa bastante clara y sencilla, y considero que aprobarla sería bueno para nuestra democracia y para el prestigio de la política. Nuestro deseo es que cuente con los votos que requiere para ello y, por supuesto, será una forma de ir respondiéndole a la ciudadanía respecto de lo que quiere íntimamente.

Sin embargo, la señal más de fondo es modificar el sistema electoral, así como también efectuar algunos cambios institucionales mucho más profundos.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el diputado señor Fidel Espinoza.

El señor ESPINOZA (don Fidel).-

Señor Presidente , sin perjuicio de compartir algunos criterios expresados con anterioridad, considero que si bien este proyecto no es la panacea, representa un avance importante para un régimen democrático que ofrece pocas posibilidades a las coaliciones y a los partidos políticos para que se produzca el necesario tiraje a la chimenea que requiere la actividad política.

No comparto plenamente lo manifestado por el diputado Burgos , quien señaló que es un muy buen proyecto; considero que no es tan bueno. Como digo, es un avance porque, a partir de su promulgación como ley, permitirá limitar los períodos que podrá cumplir un parlamentario, sea senador o diputado , así como también otras autoridades públicas, como alcaldes, concejales y consejeros regionales. Reitero que, desde ese punto de vista, el proyecto constituye un avance.

Comparto algunos lineamientos que planteó en la Comisión el diputado Marcelo Díaz , en cuanto a que este proyecto podría haber tenido otro carácter. Incluso, manifestó que podría tener efecto retroactivo.

Quiero iniciar mi intervención expresando, en primer lugar, que no comparto el hecho de que en Chile tengamos un sistema que establece distinto número de años para el ejercicio de los cargos de senador y diputado . Es excesivo que los senadores permanezcan ocho años en su cargo, lo que se traduce en perjuicio para la propia comunidad que los elige, por una razón muy sencilla. Hay muchos candidatos y candidatas que se han especializado en ser elegidos senadores o senadoras y que después, simplemente, desaparecen de la región en la cual fueron elegidos, para reaparecer 18 o 24 meses antes de una nueva elección. Es un problema que debemos tener claro, que ocurre no solo en la región que represento, sino también en otros lugares del país, porque los períodos de los senadores son muy extensos.

He conversado con muchos colegas que me han dicho que, en siete años, algunos senadores van una o dos veces a las comunas de la circunscripción que representan y después se olvidan de ellas. Suelen concurrir, por ejemplo, a los actos oficiales de Fiestas Patrias y a otras actividades similares, pero no a trabajar con la comunidad, que es lo que todos quisieran. Parto de esta base, porque es algo que no se puede solucionar.

Además, tenemos otro problema, que hoy nos convoca, relacionado con el número ilimitado de reelecciones existente en la actualidad. Así, por ejemplo, en el Congreso Nacional -por más que para algunos sea motivo de orgullo-, algunos parlamentarios que fueron elegidos cuando recuperamos la democracia, es decir, en 1990, han sido reelegidos desde la siguiente elección en adelante. Pero muchos de ellos -destaco su labor porque considero que ha sido positiva- han sido reelegidos porque no han tenido una verdadera competencia en su distrito o circunscripción senatorial. Al final, para no perder un cupo, sus partidos optan por seguir nominándolos, lo que ha facilitado su reelección en forma ilimitada. Me parece un exceso que algunos diputados lleven seis períodos parlamentarios, situación que el proyecto corrige, aunque solo en parte.

Algunos dirán por ahí que si son reelegidos es porque lo han hecho muy bien, lo que puede ser cierto en muchos casos; pero también sucede porque la gente no tiene otra alternativa, debido a que nuestro actual sistema electoral se lo impide. En el pasado, un partido político podía llevar uno, dos o tres candidatos, y la gente elegía al que consideraba su mejor representante.

Obviamente, vamos a votar a favor de este proyecto de ley, sin dejar de plantear algunos aspectos que me parecen preocupantes, como la diferenciación en la cantidad de años -como dijo el diputado Rincón- que pueden permanecer en sus cargos diputados y senadores. No estoy de acuerdo con la indicación que apuntaba a nivelar esta cifra en 16 años, porque es un período excesivo. Lo ideal sería que los diputados tuvieran derecho a una reelección, y los senadores a ninguna. Sería algo interesante porque, reitero, desde mi punto de vista, 16 años es un período excesivo.

Asimismo, me gustaría que a futuro pudiéramos discutir -es un tema que ha estado en el tapete, después de las brillantes intervenciones del diputado Urrutia , que hoy, nuevamente, ha hecho una apología del odio- sobre la posibilidad de introducir otras inhabilidades. Por ejemplo, los candidatos que colaboraron con quienes violaron los derechos humanos no deberían ser elegidos parlamentarios. Incluso, en las bancadas de enfrente, tenemos exmiembros de la DINA, órgano represor que violentó los derechos humanos de las personas. En la UDI, también hay diputados que fueron colaboradores directos de Colonia Dignidad y que, por lo tanto, no deberían ser elegidos parlamentarios.

Después de volver a escuchar, hace algunos minutos, la intervención del diputado Urrutia , me doy cuenta de que, a pesar de que han pasado tantos que años desde que recuperamos la democracia, hay algunos que siguen con la prédica del genocidio. No me cabe duda alguna de que, si volviera a producirse una situación similar a la del 11 de septiembre de 1973, -Dios no lo quiera-, algunas mentes enfermizas como la del diputado Urrutia -no podría tener otro calificativo- acusarían a diputados de nuestras bancadas para que nos hicieran desaparecer o para que nuestros derechos humanos fueran atropellados, tal como quedó demostrado con la segunda intervención del diputado que acabo de mencionar.

No me quiero desviar del sentido del proyecto que, como dije al inicio de mi intervención, constituye un avance que hay que valorar. Pero no tenemos que quedarnos solo en eso. El principal mal de nuestra democracia es el sistema binominal, que empaña el sentido de la iniciativa como la que conocemos hoy, que busca mayor participación ciudadana, que haya nuevos candidatos, nuevos postulantes, y que exista un nuevo Parlamento. El sistema binominal causa deterioro en nuestra democracia, porque impide que los partidos opten, como ocurría en la década de los 60 o 70. En ese entonces existía un sistema proporcional, en el que los partidos podían llevar más candidatos, no como ocurre con el cerrado sistema actual, que impide a la ciudadanía elegir, dentro de un abanico mucho más grande de oportunidades, a parlamentarios, concejales y consejeros regionales.

Termino mis palabras expresando que vamos a votar favorablemente la iniciativa, porque es un paso importante, sin perjuicio de dejar establecido en la Sala que eso no debe limitar nuestra posibilidad de seguir avanzando para, en el futuro, perfeccionar la democracia, lo que significa terminar con el perverso sistema binominal, que tanto daño ha hecho a la democracia de nuestro país.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el diputado señor Cristián Monckeberg.

El señor MONCKEBERG (don Cristian) .-

Señor Presidente , este es uno de los buenos proyectos que nos ha tocado conocer que, quizá, no genera mayor noticia o revuelo, pero constituye una buena señal desde el Congreso Nacional a la ciudadanía.

Tengo mis dudas de si el Senado le dará la celeridad que nosotros le dimos en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados, y espero que esas dudas se despejen. Como se sabe, el proyecto se está tramitando sin urgencia -el Ejecutivo no se la ha puesto- y tuvo su origen en moción, no en mensaje del Presidente de la República . Por lo tanto, tiene doble o triple valor, porque somos los propios parlamentarios -en este caso, los diputados- quienes, tras recoger la crítica o la mala opinión sobre la labor del Parlamento y de los diputados, los que hemos sido capaces de estudiar y sacar adelante un proyecto para limitar nuestras reelecciones, de manera que no puedan ser indefinidas, como está consagrado hoy.

Reitero que uno de los primeros puntos dignos de destacar es que se trata de un proyecto originado en moción parlamentaria.

Como bien indicó el diputado informante , se encuentran en tramitación dos proyectos: el primero, reforma la Constitución en lo que dice relación con la reelección de diputados y senadores, consejeros regionales y concejales; el segundo, modifica la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades en relación con la reelección de alcaldes.

La Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, pese a su recargada agenda legislativa, plagada de importantes proyectos, algunos calificados con discusión inmediata y otros con suma urgencia, se ha dado tiempo -dentro del escaso de que dispone, porque es una de las comisiones que sesiona más veces por semana- para llevar adelante la discusión de estos proyectos.

El primero trata del reemplazo parlamentario, que se discutió en la Sala en dos oportunidades y no ha sido objeto de consenso. A buen entendedor, pocas palabras, habrá que hacer reposar la iniciativa hasta que logremos ese consenso. Pero eso no significa que no vamos a seguir tramitando otras reformas políticas que a la bancada de Renovación Nacional le interesan y generan debate interno.

La primera es la que ahora nos convoca, sobre el límite a la reelección indefinida. Todos sabemos que la reelección solo está limitada para el cargo de Presidente de la República , por lo tanto, forma parte de la agenda de los temas que nosotros creemos que hay que estudiar y sacar adelante, entendiendo las legítimas diferencias dentro de las propias bancadas. Ojalá se genere un consenso y un acuerdo necesario en la materia.

Otro punto que forma parte de la discusión de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia -y en esto es importante que quede claro que actuamos absolutamente coordinados con las directivas de los partidos políticos, pues así debe ser en estos temas-, es el que dice relación con el cambio del sistema electoral para elegir a los parlamentarios. Ahí tenemos que hacer esfuerzos importantes y todos debemos ceder de una u otra manera. Ha habido grandes avances; esfuerzos de la UDI, de mi partido, Renovación Nacional, y de los partidos de la Oposición, con el ánimo de buscar consenso y alcanzar acuerdos. Es obvio que requieren ciertas condiciones, una de las cuales, insoslayablemente, es que dejemos operar el nuevo padrón electoral, que es la gran reforma en la materia que ha llevado adelante el Gobierno con la inscripción automática y el voto voluntario. Lo lógico y obvio, antes de llevar adelante una modificación sobre el particular, es que probemos cómo se comporta el padrón electoral en la próxima elección municipal.

De los temas que nos interesaban y en los que no fuimos capaces de alcanzar consenso, y es importante que quede establecido para la historia fidedigna del establecimiento de la ley, es que también en la Comisión se discutió limitar no solo la elección a los cargos que hemos señalado en innumerables ocasiones, sino que también a otros. ¿Por qué no limitar las elecciones de las directivas de los gremios, de las directivas de los partidos políticos, de los colegios profesionales? Es decir, limitar las reelecciones de las organizaciones intermedias.

Había un atisbo de consenso, pero surgieron argumentos que dicen relación con inconstitucionalidades, como la del artículo 1° que todavía no me convence mucho, en el sentido de que las organizaciones intermedias tienen la autonomía plena para cumplir sus propios fines específicos, por lo tanto, la Constitución se los garantiza y a través de esa norma no podríamos limitar la reelección sino cambiando ese artículo.

No quisimos seguir explorando y ampliando la reforma, porque vimos que, a lo mejor, eso iba a limitar o a imposibilitar llegar a un acuerdo importante.

Creemos que esa reforma debiera abordarse en una segunda etapa, porque así como un parlamentario o un alcalde tendrán una limitación de 12 o 16 años, según el cargo, no nos parece adecuado que un señor, por ejemplo, que es presidente de la CUT, esté 20, 30 o 40 años en el cargo; que nadie le diga nada, que nadie lo saque y por osmosis se vaya repitiendo. Eso no nos cabe en la cabeza, no creemos que sea bueno ni sano y es importante que también se aborde.

Por lo tanto, como se ha dicho en los informes, en los cargos de senadores se permitirá la reelección por un período, y en todos los demás cargos, diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales, en la reforma que lleva adelante el Gobierno para que se elijan por votación popular, podrán estar en sus cargos 12 años.

Sin ir más lejos, el informe plantea en sus páginas 13 y 14 los principios que dicen relación con la reforma y que votamos uno por uno. Primero votamos los principios, para ver si alcanzábamos acuerdos y, luego, redactamos y aprobamos lo que dice relación con la normativa constitucional. No los voy a repetir, pero es importante señalar que están en la página 13 y 14 del número 1 al 7, donde están claramente establecidos los principios que rigen esta reforma en cuanto a número de períodos, reglas de si soy diputado y después de cumplir mi período puedo o no presentarme inmediatamente a senador. Eso se podrá hacer, lo que no puede ocurrir es que si soy diputado y me quiero cambiar de distrito, no lo voy a poder hacer y tendré que esperar un tiempo de cuatro años para presentarme de nuevo al mismo cargo.

Es importante que se conozcan esos principios y que después quedan reflejados en el articulado del proyecto.

Otro tema importante es que el primer período desde el cual se cuenta esta reforma es el actual, el que estamos ejerciendo ahora. Es bueno que eso se sepa, por lo tanto, los diputados, los senadores, los alcaldes, están ahora cumpliendo su primer período y quien lleva un período, en el caso de los diputados, podrá ser reelegido por dos períodos más.

Esto forma parte de una agenda que opera por convicción y principios y porque, efectivamente, los diputados que concurrimos con nuestros votos a aprobar el proyecto -y espero que hoy también exista mayoría en la Sala para eso- actuemos por convicción.

Creemos que la democracia debe estar marcada por la participación masiva de la ciudadanía, pero también hay que buscar la manera de que la reelección tenga límites. ¿Qué quiere decir esto? Que haya una mezcla que permita, por un lado, que la experiencia se mantenga en el Congreso Nacional, por ejemplo, y también en las alcaldías, en los concejos y en los consejos regionales, pero con renovación de liderazgos. Un plazo de 16 años va a permitir esa mezcla. A su vez, los parlamentarios se van a renovar y también van a recoger la experiencia de los que se queden, pero incorporando a los nuevos, que traen las ganas, las fuerzas y el empeño suficiente para sacar adelante las iniciativas.

Para terminar, agrego que forma parte del convencimiento de efectuar una serie de reformas políticas que este Gobierno ha impulsado, que hay que destacar, porque cuando se dijo que la administración del Presidente Piñera iba a sacar adelante reformas políticas, el signo de interrogación fue gigantesco.

Pues bien, se han efectuado reformas políticas. La primera, se miró muy en menos, pero es importantísima porque va a facilitar la participación y adelanta la elección presidencial y parlamentaria en un mes, en el caso de la primera y segunda vuelta, para que queden en noviembre y diciembre.

Además, debo señalar que el proyecto de ley que establece el sistema de primarias se acaba de aprobar en el Senado. Se trata de una normativa importantísima, que va a permitir mayor participación de la ciudadanía. En este caso, de las personas que van a optar a ser candidatos en algunas de las diferentes elecciones que establece la ley.

El proyecto de ley que reforma a los partidos políticos es otro tema importantísimo. Entiendo que ingresó a tramitación, la que espero sea expedita, porque si la iniciativa sobre primarias va a salir adelante, los partidos políticos, que son los que las gatillan, van a requerir de una reformulación importante, en cuanto a sus facultades, límites y normas que los deben regular.

Por último, no puedo dejar de lado lo que dice relación con el cambio en el sistema electoral.

Así como el sistema binominal tuvo sus bondades y aspectos positivos, también permitió dar estabilidad en cierta época política. Sin embargo, considero que debemos dar pasos importantes para buscar acuerdos en esa materia.

La Comisión de Constitución, Legislación y Justicia está haciendo esfuerzos, los partidos políticos también; la bancada de la UDI, comandada por el diputado señor Felipe Ward , también hace sus esfuerzos en relación con buscar los consensos sobre la materia. Todos esperamos que los acuerdos se produzcan en la medida de la posible. No sé si en todo, pero creo que en casi todo.

Hace falta un sistema electoral que corrija, mejore y arregle los desperfectos. No voy a hablar de vicios, porque no podría respecto de un sistema que ha funcionado relativamente bien, salvo en casos excepcionales. Se pueden buscar arreglos respecto del sistema electoral por el cual se elige a los parlamentarios.

Estas iniciativas son de aquellas que no se aprueban para modificarlas en seis o diez meses. Por lo tanto, debemos estudiar en profundidad las normativas, que deben ser probadas elección tras elección.

Por lo tanto, estimo que estamos con el tiempo suficiente para aprobar normas como estas, que permiten, como dije al principio, aprovechar la experiencia de los parlamentarios y autoridades en diferentes cargos, pero también la renovación de los liderazgos.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el diputado señor Matías Walker.

El señor WALKER.-

Señor Presidente, es gratificante llegar al día en que podemos votar este proyecto de reforma constitucional, respecto del cual tengo el honor de ser el autor de uno de los seis que se refundieron.

Esta iniciativa fue elaborada por los diputados señores Fuad Chahín , Jorge Sabag , señora Carolina Goic , y por los diputados señores René Saffirio y Víctor Torres .

Me satisface haber participado en el análisis y discusión del proyecto en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia. Espero que el resultado sea similar al contenido del proyecto de reforma constitucional presentado por un conjunto de diputados de la Democracia Cristiana, que se integró por los diputados señores Jorge Burgos , Ricardo Rincón y Aldo Cornejo, pues coincide en muchos aspectos con los proyectos presentados por los diputados señores Edmundo Eluchans y Jorge Burgos , y también con otras mociones que se mencionan en el informe que hoy se somete a nuestra consideración.

El contenido del proyecto fue acogido en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia. Establece que los diputados no podrán estar en sus cargos por más de tres períodos consecutivos. Es decir, dos reelecciones, y los senadores por un período máximo de 16 años, con una sola reelección, como lo dijo el presidente de la Comisión , el diputado Cristián Monckeberg , a quien aprovecho de felicitar por la celeridad que le dio al proyecto de reforma que habíamos presentado el 2011. Sin el apoyo del presidente de la Comisión , en cuanto a colocar en tabla este proyecto de reforma, hubiese sido muy difícil su concreción.

Se establece, al mismo tiempo, que estos períodos son consecutivos y que la prohibición es absoluta. Es decir, cumplido el período de 12 años, en el caso de los diputados, y cumplido el período de 16 años en el caso de los senadores, no pueden participar de una nueva reelección, aun cuando sea en distritos o circunscripciones distintas.

Finalmente, en cuanto a la disposición transitoria sobre cuándo se empieza a aplicar esta norma, se acogió en el seno de la Comisión de Constitución la propuesta establecida en nuestro proyecto de reforma constitucional. Se estableció que, para todos los efectos legales, este es el período que se va a considerar como el primero.

Había otras ideas, una de las cuales planteaba que el próximo período, a partir de la elección de 2013, iba a ser el primero. Nos pareció mucho más adecuado considerar a este como tal para todos los efectos legales.

Algunos diputados legítimamente, y lo van a defender probablemente en esta sesión, han sostenido que esta norma debiese ser de carácter retroactivo. Nuestro proyecto no lo considero así; tampoco la Comisión, por un argumento muy sencillo que quiero explicar. Las normas deben ser siempre generales, abstractas y permanentes. No podemos, a mi juicio, establecer proyectos de reforma constitucional con nombres y apellidos como resultado de los cuales se va a afectar a uno y otro parlamentario con nombre y apellidos.

Tenemos que legislar para el futuro. Creemos que esto es lo más sano. Es decir, establecer que este período para todos los efectos legales se considera como el primero. De lo contrario, se podría haber pensado, con alguna suspicacia, que este proyecto tenía por intención, por parte de un grupo de diputados, sacar a algunos senadores y no ha sido ese el objeto de este proyecto de reforma constitucional. Esperamos que tenga un carácter permanente, en el sentido que aquí se ha señalado y que explicaron muy bien los diputados señores Jorge Burgos y Cristián Monckeberg . Se trata de abrir nuevos espacios de participación; que la reelección indefinida de los parlamentarios no sea y no constituya una barrera de entrada para la generación de nuevos liderazgos que puedan participar en el servicio público y, particularmente, pensando en la gente joven.

Sabemos que la mezcla de reelección indefinida y sistema binominal resulta nefasta para la renovación de la política y la mala imagen que tiene la ciudadanía respecto de los servidores públicos.

Un grupo de parlamentarios tiene la esperanza de contar con el apoyo de los tres quintos de los diputados en ejercicio -necesitamos 72 votos- para refrendar esta opción, que constituye el gesto que queremos para autolimitar nuestra propia posibilidad de reelección futura.

Esos son los gestos que la ciudadanía espera de nosotros, junto con el cambio definitivo al sistema binominal. Espero que dentro de esta legislatura podamos votar su sustitución y la ciudadanía pueda evaluar quién es quién en esta materia.

También podemos aprobar el proyecto de ley que establece el mecanismo de primarias, ojalá con financiamiento público, para que aquellas sean posible. En ese sentido, estaremos dando un gran paso respecto de lo que nos pide la ciudadanía. De lo contrario, no nos asombremos que debates como el de instalar una asamblea constituyente vayan ganando terreno, si la ciudadanía observa un Congreso Nacional que reniega la posibilidad de hacer reformas democráticas y tener una Constitución Política a la altura del Chile democrático del siglo XXI.

Por último, cabe señalar que, por un sentido de economía legislativa, algunos miembros de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia -agradezco la invitación que me hicieron en tal sentido- suscribimos el proyecto que modifica la ley orgánica constitucional de Municipalidades y otros cuerpos legales, tendientes a que el límite de la reelección afecte a los concejales, alcaldes y consejeros regionales por el mismo período máximo que tienen los diputados; es decir, 12 años.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el diputado señor Patricio Melero.

El señor MELERO.-

Señor Presidente , ¿qué puede motivar a este Congreso Nacional para que, a través de una ley, restrinja la soberanía popular que democráticamente quiera elegir tantas veces como le parezca a un representante ante el Parlamento, un municipio o la Presidencia de la República ? ¿Qué cosa puede hacer que, por ley, queramos limitar lo que democráticamente la soberanía popular quisiera reiterar tantas veces como le parezca necesario, como ha ocurrido hasta hoy?

La historia de nuestro Congreso Nacional demuestra que ha tenido una muy alta renovación sin esa norma, es decir, entre 30 y 40 por ciento entre un período y otro.

Si nos remontamos a los inicios de la vuelta a la democracia y la reapertura del Congreso Nacional, desde 1990 a la fecha, no más de ocho diputados, entre los cuales me incluyo, hemos sido reelegidos sucesivamente. Unos han llegado al Senado y otros se han alejado del Congreso.

Considero que la primera regulación, más que por ley, parte por una decisión y una voluntad política que debe ser ejercida al interior de los partidos políticos. Hablo con la autoridad moral de la UDI, por cuanto es el partido que ha tenido una mayor renovación de sus integrantes, que ha integrado una mayor cantidad de parlamentarios jóvenes, que presenta el mayor porcentaje de jóvenes en las elecciones de alcaldes y concejales y que lleva la mayor cantidad de candidatas sin norma alguna que la obligue, ni siquiera con su norma interna, como ocurre con otros partidos en el Congreso Nacional, que han resuelto establecer un porcentaje obligatorio al interior de sus tiendas políticas.

¿Por qué lo hemos hecho así? Por convicción. No ha sido por el imperativo de una ley, sino porque creemos necesario generar al interior de los partidos un tipo de incentivo que permita abrir las puertas a las generaciones de jóvenes, para que se vaya produciendo la necesaria renovación. Quizá en el partido político que represento existe mayor voluntad a tener menor aversión al riesgo y mayor disposición a enfrentar elecciones o, muchas veces, a perderlas. Hoy, muchos buscan las “sandías caladas” y los candidatos aceptan participar en elecciones en la medida que tengan la posibilidad de ganar o las condiciones para que el del lado no compita mucho. Incluso, eso se arregla entre los mismos conglomerados políticos y las coaliciones para no afectar a otros. Muchos se eligen prácticamente solos, porque claramente hay un candidato y otro que solo acompaña. Por decirlo de algún modo, es como el filete y el arroz. Esa es la historia de cómo ha sido nuestro comportamiento democrático.

Pero, a la luz de los hechos, la evidencia empírica demuestra que ha habido una muy importante renovación de nuestros parlamentarios sin norma alguna que lo genere.

Es cierto que la mayor permanencia en el Congreso Nacional genera una especialización muy favorable. Es bueno que los parlamentarios nos vayamos especializando en determinados temas y hagamos un seguimiento de la historia de la ley, más aún ahora que hemos implementado un Departamento de Evaluación de la ley. Es bueno que los parlamentarios sepan más sobre un tema u otro y sean contraparte ante el Ejecutivo . Entonces, qué duda cabe que en este Congreso tengamos a muy buenos parlamentarios. Cualquier gobierno sabe, al momento de discutir un proyecto de ley, quiénes son los parlamentarios con los cuales deberá dialogar más intensamente, por el nivel de experiencia y conocimiento que tienen. Sin duda, eso es generado por la posibilidad de la reelección.

Ahora bien, cabe preguntarse si es necesario tanto o más de tres períodos, en el caso de la Cámara de Diputados, o más de dos y hasta 16 años en el caso del Senado.

Otro tema importante dice relación con que la ley se hace necesaria a consecuencia del sistema binominal, porque actualmente no hay posibilidad alguna de generar espacios para aquellos que quieren competir y que el incumbente es muy difícil de cambiar. Nuevamente la evidencia empírica destierra aquello y este Congreso Nacional tiene representados a ocho de los 12 partidos políticos legalmente constituidos en el país, las fuerzas políticas se han integrado y la renovación se ha ido produciendo. Quizá, el ejemplo del Partido Radical y del Partido Comunista es una expresión de aquello, en la medida que han logrado convenir y ponerse de acuerdo con los grandes conglomerados y han logrado ser elegidos con el subsidio de aquellos, porque por sí solos no obtendrían las votaciones que sacan, lo cual me parece bueno. Pero no le echemos la culpa al sistema binominal o al sistema electoral respecto de la menor representatividad que tienen algunos o del factor de la no renovación, porque los hechos demuestran que los partidos políticos pequeños también ingresan y la renovación se produce. Por consiguiente, los elementos deben estar puestos en otro ámbito.

Dicho todo lo anterior, no comparto el criterio de que no se permita -y hemos presentado una indicación en ese sentido- que un parlamentario pueda, una vez vencido el plazo, ser reelegido en un distrito o una circunscripción distinta. ¿Por qué ello no se puede? Todos sabemos que las comunidades que representamos son muy distintas y que hay personas que lo han hecho varias veces en su vida política. De ese modo, si una persona que ha sido diputado por Arica, por qué mañana no podría serlo en Punta Arenas, o por qué un senador de la Región Metropolitana el día de mañana, vencido su período, no puede serlo en otra circunscripción si tiene la vocación de servicio público. Es el caso del senador Andrés Zaldívar , del exsenador Salvador Allende y de muchos otros que han representado a distintas regiones durante su trayectoria política. No tiene sentido restringir eso mediante la ley y más bien debe quedar abierto para que, una vez vencido el plazo, el candidato que quiera cambiarse de circunscripción o distrito, o de municipio en el caso de los alcaldes, pueda optar a eso si tiene vocación pública.

Ahora bien, ¿qué está ocurriendo? En la medida que avanza el tiempo, los parlamentarios empiezan a esforzarse y a destinar más horas para atender a los habitantes de sus distritos que la labor legislativa, porque sobreviene el instinto natural de sobrevivencia. Por lo tanto, en esa medida se van dando cuenta de que el desgaste va siendo cada vez mayor y, por consiguiente, cuidan más a su electorado que su tarea legislativa. Con el respeto que todos se merecen, creo que hoy tenemos un Congreso Nacional con un desempeño mediocre. El nivel de dedicación a la tarea legislativa es cada día menor, como asimismo la capacidad de estudiar las leyes. Existe falta de rigor en la forma como se preparan y, muchas veces, llegan a votar a la Sala sin saber lo que está en discusión o estudian muy poco los proyectos. ¿Somos flojos los parlamentarios? ¿Somos ineptos o no tenemos ganas? ¿Qué nos ocurre? En verdad, bajo este sistema, el grueso del incentivo está en dedicarle más tiempo al distrito o a la circunscripción electoral que a sus funciones en el Congreso Nacional, porque allí está la sobrevivencia que fomenta la continuidad de los parlamentarios, lo cual, como es obvio, genera un incentivo a brindarle más tiempo a las labores políticas proselitistas que a las políticas legislativas, lo cual se produce en la medida en que avanza el tiempo.

Cabe preguntarse qué ocurrirá con el diputado o senador que se encuentre en su último período parlamentario y que sabe que no será reelegido. En ese caso, puede producirse un efecto de desincentivo al trabajo legislativo, puesto que podría reflexionar: “Para qué me voy a esforzar más si estoy en mi último período”. “No tengo para qué hacer mi pega tan bien, puesto que nadie me evaluará”. No obstante, prefiero apostar a que lo hará bien y que se dedicará al trabajo legislativo, puesto que me cuesta creer -por la vocación y trayectoria del diputado o senador respectivo- que vaya a dejar de lado sus funciones.

Todas esos aspectos -lo señalo desde la perspectiva de alguien que lleva veintidós años en el Congreso Nacional- son algunas de las materias que he querido compartir y analizar, las cuales, en definitiva, me impulsan a apoyar el proyecto de ley en discusión.

Creo que lo que propone la iniciativa genera una modalidad que debemos analizar, pero con el resguardo de establecer un sistema que permita la reelección en distritos o circunscripciones electorales distintas, porque me parece legítimo que quien tenga una vocación pública pueda hacerlo de ese modo.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el diputado señor Orlando Vargas.

El señor VARGAS.-

Señor Presidente , de las mociones que se presentaron para legislar sobre el establecimiento de una ley que limita la reelección de los diputados y senadores, consejeros regionales y concejales, se elaboró una iniciativa que propone una serie de reformas a nuestra Constitución Política, en particular a los artículos 51, 113 y 119.

La reelección posee una serie de beneficios, como muy bien lo señala el doctor Miguel Carbonell, que es un famoso jurista e investigador mexicano, entre los cuales se deben destacar los siguientes:

1.- Crear una relación más directa entre los representantes y los electores.

Al tener que regresar los legisladores a buscar el voto en sus distritos o circunscripciones, se generara un incentivo para una mejor y más eficaz gestión por parte de los representantes y para mantener un contacto más estrecho con los votantes.

2.- Fortalecer la responsabilidad de los legisladores.

Se puede entender que bajo el incentivo de la reelección quizá aumente la preocupación de los legisladores para desempeñar diligente y transparentemente su cargo.

3.- Profesionalizar a los legisladores.

Se enfoca en la complejidad de las sociedades actuales, lo cual se ha traducido, también, en una complejidad de las tareas legislativas y de sus respectivos productos normativos. Hoy los legisladores igual tienen que votar y eso lo otorga el tiempo. Así, también, la continuidad permite concretar y terminar tareas que son de mayor plazo.

Ahora bien, ¿qué es lo más importante de regular en materia de reelección? Para mí, sin duda alguna, se debe ser cauteloso con los plazos que se otorgan para ese cometido, ya que dentro de la posibilidad de continuidad se puede caer en el empoderamiento de un cargo, situación a partir de la cual no nacen nuevas ideas, decae el compromiso con los electores y, por sobre todo, se priva a nuestro querido Chile de nuevas generaciones de legisladores, consejeros regionales y concejales, que posean aires frescos y representen el avance y evolución de los tiempo y de la sociedad.

Además, se debe considerar los tiempos en que se deben llevar a cabo los recambios naturales. Por eso, hago una invitación a los jóvenes, a quienes insto a que se interesen en participar en estas materias, en especial a los que salen a la calle a participar de los movimientos ciudadanos y que no son interlocutores con el Congreso Nacional. Los invitamos a participar en cualquier tipo de elección y de cargo de elección popular, con el propósito de que ellos también se interesen en la política, puesto que eso generará un recambio natural.

Por todo lo expuesto, limitar a los senadores a un período de reelección y a los diputados, consejeros regionales y concejales a dos períodos de reelección constituye una formula exacta para obtener beneficios de nuestros electores y, a su vez, de no privar a otros de poder aportar -si los ciudadanos así lo determinan- a nuestro gran país.

En consecuencia, por las razones señaladas, votaré a favor el proyecto.

He dicho.

El señor BURGOS.-

Señor Presidente, pido la palabra para referirme a un asunto reglamentario.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra, su señoría.

El señor BURGOS.-

Señor Presidente , quiero ofrecer mis disculpas al diputado señor René Manuel García , porque en mi intervención presumí que con anterioridad había votado en contra del proyecto respectivo, pero al revisar el archivo de votaciones pude comprobar que lo hizo a favor.

He dicho.

El señor RECONDO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el diputado señor Marcelo Díaz.

El señor DÍAZ.-

Señor Presidente , en primer lugar, hay que hacer una valoración en términos de lo que significa estar discutiendo este proyecto en la Sala de la Cámara de Diputados en un contexto de mayor respaldo. Lo señalo porque cuando discutimos una iniciativa similar -de la que soy autor-, hace dos o tres años, nos faltaron dos votos para alcanzar el quorum requerido.

Como se ha señalado en la Sala, sin duda se trata de reformas parciales, porque una modificación más integral debe partir o tener origen en la reforma del sistema electoral, que es parte importante de los lastres que nos ha heredado la Constitución Política de 1980, sistema que sobrerrepresenta a la minoría, subrepresenta a la mayoría, lo cual, combinado con los quorums elevados que establece la Carta Fundamental, particularmente para las leyes orgánicas constitucionales -engendro único en la especie constitucional en América Latina y en el mundo-, entrega a la minoría poder de veto, la cual está representada por quienes durante todo este período han sido minoría en el Congreso Nacional y que, sin embargo, han puesto la tasa y la medida de los cambios que se pueden hacer en Chile. Por cierto, me refiero a los herederos más legítimos de la Carta Fundamental de 1980 y del pinochetismo.

Entonces, en ese contexto, lo que hemos visto es que hay parlamentarios que pueden estar en el Congreso Nacional -dado que el sistema electoral lo permite- 4, 8, 12, 16, 20 años; es decir, prácticamente ad eternum.

El proyecto en discusión a lo mejor no sería estrictamente necesario en un contexto de un sistema más abierto, con primarias, con mecanismos de representación proporcional, con partidos políticos con mecanismos de control democrático y de respeto al legítimo juego de las mayorías y las minorías y de democracia interna. Tal vez, en ese contexto, la iniciativa no tendría la prioridad que tiene hoy. Sin embargo, la tiene, precisamente, por la imperfección, la opacidad y la oligarquización de nuestro sistema político.

Desde esa perspectiva, a lo que hemos asistido en los últimos veintidós años, desde la restauración de la democracia, es al enquistamiento de una elite política que se reproduce y autorreproduce al amparo de mecanismos como el sistema binominal, combinado con la reelección indefinida que hoy contempla nuestra Constitución Política.

En ese sentido, el proyecto tramitado por la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia dista de la moción que presenté originalmente. Sin embargo, con posterioridad, suscribí una iniciativa del diputado señor Eluchans y de otros diputados, con el objeto de llegar a un consenso, toda vez que esta es de las reformas que requiere de los quorums más elevados exigidos por la Constitución Política -72 votos-, lo cual en 22 años ninguna coalición ha obtenido por sí misma ni lo obtendrá, dadas las bondades que el sistema binominal entrega a la minoría para asegurar su poder de veto a las reformas políticas sociales y económicas relevantes que el país demanda.

En la versión original que suscribí en el período legislativo anterior -el primero como diputado -, planteé que los diputados pudiesen ser reelegidos solo una vez y que no hubiese reelección para los senadores. Desde esa perspectiva, me parece que la fórmula a la que hemos llegado hoy, que plantea un sistema de elección con un máximo de tres períodos -dos reelecciones para diputados y de un solo período de reelección para senadores-, parece una fórmula transaccional aceptable para todos, de manera que la quiero valorar. Lo quiero hacer porque creo que si las cosas no cambian a lo que se informó en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, debiésemos contar con los votos para avanzar, al menos en esta reforma.

Sin embargo, quiero hacer extensiva esa proposición para el resto de los cargos de elección popular que se plantea en las reformas que se discuten en sede legislativa, de alcaldes y concejales, una vez que se concrete esa larga, dilatada, esperada y anhelada reforma que permita materializar lo que ya resolvimos sobre la elección directa de los consejeros regionales, que resuelven sus recursos también de una manera importante y a quienes no los elige mucha gente. De hecho, en varias regiones hay algunos consejeros regionales que son electos por el voto de un concejal.

Entonces, sin perjuicio de valorar aquello y de sumarme a este planteamiento, he repuesto una indicación para mantener el sentido natural de esta norma en el debate en la Sala.

Las leyes sobre asuntos de derecho público rigen in actum, es decir, se aplican desde el mismo momento en que son aprobadas, de conformidad con lo que dispone la Constitución Política y desde el momento en que son promulgadas y publicadas, según corresponda.

Eso significa que de aprobarse la iniciativa en debate, debería aplicarse, de manera retroactiva la disposición que estamos acordando. Algunos se ríen, porque no les gustaría; pero esa es la norma. Dice que aprobado esto, debiese contarse con efecto retroactivo los plazos, a fin de determinar si se puede o no ir a una reelección. Pero, como algunos han dicho que quieren salir con los pies por delante, yo he repuesto esa indicación para que votemos y decidamos si lo que queremos es alterar el sentido natural de la norma que proponemos o si queremos garantizar que algunos estén 30 o 40 años acá o en la Cámara del lado.

Una de las cosas que se nos reprocha es que los parlamentarios y los políticos -ese discurso también se escucha muchas veces en esta misma Sala- legislamos siempre poniendo a salvo nuestros intereses, resguardando aquello que nos importa. Bueno, aquí podemos hacer una demostración de que buscamos dos objetivos que pueden ser materializados hoy: que no es necesario esperar 16 años para ello. Si lo que queremos es limitar la reelección de los parlamentarios y estamos dispuestos a votarla, podemos hacerlo para que tenga efecto desde ahora y provocar una inmediata renovación en las próximas elecciones parlamentarias. Eso, a mi juicio, es coherente con lo que estamos planteando detrás de este proyecto. ¿Dónde está escrito, en qué texto sagrado, que quienes estamos acá tenemos derecho a estar 20, 30 o 40 años, porque así lo resolvemos nosotros? Si hoy llegamos a la convicción de que es necesario limitar las reelecciones parlamentarias, aquellos que vamos a votar a favor -hay otros que, legítimamente, sostienen su negativa y creo que es hasta más sincero, más franco, más honesto y transparente ese punto- que creemos que la limitación a la reelección de los parlamentarios es una necesidad pública, un bien público, que el país requiere para mejorar y dignificar la función pública, no entiendo, entonces, cuál es la razón para dilatarlo en el tiempo y hacer que tenga efecto en 16 años más; es decir, en tres lustros más; en una década y media más, cuando podemos hacerlo desde ahora.

No recuerdo si la última versión del proyecto salió con que el primer período que se cuenta es desde ahora. Ni siquiera éste se cuenta, me dicen. O sea, partimos de cero; nos estamos autoamnistiando; estamos diciendo que partimos todos de nuevo y el que lleva 22 años tiene derecho a 16 más. Considero que eso es francamente impresentable. Es decir, repito, nos hacemos una autoamnistía: nunca más, ahora sí sólo 16 años e igual período en el Senado. Estamos garantizando el derecho para que entre los 158 parlamentarios del país algunos puedan llegar a cumplir casi medio siglo en funciones; o sea, prácticamente vitalicios.

Estoy del lado de aquellos que combatieron a los designados y vitalicios. Por eso, voy a votar a favor de esta reforma constitucional y también de la indicación que hemos renovado para que no se altere el sentido natural que implica aprobar esta norma. Digamos las cosas como son. Si esta norma se aprueba, sin el transitorio que organiza el cómputo del plazo a partir de la próxima elección, nos autoamnistiamos o autoconcedimos la posibilidad de estar acá, al menos, 16 años más, como asimismo los senadores.

Esa es una modificación a la norma que hemos propuesto, al sentido natural de esta reforma que se quiere implementar. Lo demás es seguir ahondando en la misma dinámica de siempre. Si los sistemas políticos requieren de dinamismo, sería bueno que miráramos lo que está pasando en el conjunto de los dispositivos institucionales y políticos del país. Los nombres se repiten en los partidos, en los municipios, en los concejos, en los consejos regionales, en la Cámara de Diputados y en el Senado. Entonces, cuando uno siente que tiene una suerte de derecho divino a estar sentado en el Congreso Nacional, donde se está para representar a los ciudadanos y no para proteger los derechos propios, es entonces cuando se llega a la cifra de descrédito que hemos conocido que tiene el Parlamento en el último tiempo.

Si queremos dar una señal de verdad, de renovación, de oxigenación del sistema político, del Parlamento, invito a mis colegas a aprobar este proyecto, pero que también mantengamos la norma de tal manera para que esto se haga efectivo desde ahora. No me parece razonable autoconcedernos una amnistía para postular o garantizar la permanencia en esta Sala de aquellos que aún quieren 16 años más de escaño.

He dicho.

El señor MARINOVIC ( Vicepresidente ).-

Tiene la palabra la diputada señora Marisol Turres.

La señora TURRES (doña Marisol).-

Señor Presidente , escuché atentamente las intervenciones previas y quiero retomar un poco la idea de cuál fue la inspiración de este proyecto y hacerme, de alguna manera, cargo de lo que significa hoy el descrédito de la Cámara de Diputados o del Senado, del Congreso en general.

Y me hago cargo de ello sin sentirme responsable, porque el descrédito obedece a malas prácticas que son de otra naturaleza. La mayoría de los 120 diputados y 38 senadores vivimos en regiones; hacemos nuestro trabajo allá y acá en la forma más seria posible. Tenemos un contacto con la gente lo más estrecho posible, dentro de las limitaciones del tiempo que significa viajar constantemente a nuestros hogares. Pero no todos salimos en la prensa o somos figuras nacionales. A veces por 30 segundos en la televisión o en esa pequeña página o media plana en algún diario, efectivamente, hemos visto casos que han sido vergonzosos. Pero no somos todos iguales. La gran mayoría de nosotros trabaja de manera seria y responsable en los distritos y acá. Podríamos hacerlo mejor, qué duda cabe. Siempre se puede hacer mejor. Pero aquellos que piensan que por una modificación, en este caso, a la Constitución que limita nuestros períodos va a cambiar la visión que tiene la ciudadanía de nosotros, están equivocados. Es bueno limitar la reelección, no nos confundamos, pero no tengo la esperanza de que sea ello lo que lleve a la ciudadanía a tener una mejor opinión de nosotros. Dicha opinión se va a basar, exclusivamente, no solo en el trabajo que realicemos, sino, además, en aquello que podamos poner en conocimiento de la ciudadanía, porque, lamentablemente, lo que se sabe y aparece en la prensa, usualmente, son malas noticias, debates álgidos, disputas, muchas veces, de bajo nivel, a veces con groserías, y eso, sin duda, no representa el quehacer diario de esta Cámara de Diputados o del Senado.

Ahora, en relación a lo que vamos a votar, algunos parlamentarios estamos proponiendo indicaciones. Queremos limitar, de alguna manera, el número de períodos durante los cuales van a estar en sus cargos concejales, alcaldes, diputados y senadores. Se da una cifra bastante desigual, cual es que a concejales, a alcaldes y a diputados se les considera un tiempo máximo de 12 años; sin embargo, a los senadores, 16 años. Eso me parece injusto. En términos generales, si vamos a hacer una revisión sobre las normas que nos rigen, tenemos dos opciones: o reducir el período de ejercicio de los senadores de 8 a 6 años o permitir que los diputados sean reelegidos hasta por tres veces.

Además, el diputado Díaz planteaba que esto rigiera a partir de ahora, porque no hay rostros nuevos. Invito al señor diputado -por su intermedio, señor Presidente - a que mire hacia el frente, a esta bancada, y vea cómo ha crecido. Los 12 o 14 que hubo primero no se han triplicado por sí mismos; no son clones. Aquí hay un ejemplo de que cuando el trabajo se hace en serio es posible que vayan ingresando nuevos rostros a la política, de manera que se vaya renovando. Es más, en cada elección parlamentaria, esta Cámara se renueva, al menos, en un tercio. En las dos últimas elecciones, si no me equivoco, han sido cuarenta y tres diputados que no han seguido siéndolo en el período siguiente.

Por lo tanto, tampoco demonicemos lo que sucede en esta Cámara. Hay parlamentarios que llevan más períodos que otros y tenemos algunos muy buenos. Si es hora de que se vayan a su casa y la ciudadanía así lo decide, muy bien. Si es hora de que algunos senadores no sigan siendo reelegidos, porque la ciudadanía no quiere, muy bien, pero tengamos reglas justas. No me parece que sea justo venir a decir que, a partir del próximo año, muchas personas que son un importante aporte al desarrollo legislativo de este Congreso deben jubilarse porque sí. ¿Qué pasa con aquel parlamentario que está en su último período y le dicen: oye, el próximo año no puedes ser reelegido, no puedes ser parlamentario en otro distrito. Me temo que descuide, de alguna manera, su trabajo parlamentario.

Por lo tanto, me parece que es importante que este debate se dé y que revisemos el número de períodos razonables que debe estar cada miembro en el Congreso, pero no nos desacreditemos, diciendo que todos llevamos aquí muchísimos años, que no ha habido renovación, que no hay rostros nuevos, porque, en verdad, el promedio de edad de la actual Cámara de Diputados es bastante menor. Incluso, me atrevería a decir que, al menos, diez años menor que cualquier Congreso que hubo antes de 1973.

Creo que hay renovación en política y rostros jóvenes, pero también rostros no tan jóvenes, que tienen más experiencia en este Congreso, han sido y siguen siendo un aporte.

¿Limitemos? Sí, pero más descrédito y seguir hablando más de nosotros mismos no me parece que sea el camino correcto.

He dicho.

El señor MARINOVIC ( Vicepresidente ).-

Tiene la palabra el diputado señor Ricardo Rincón.

El señor RINCÓN.-

Señor Presidente , en verdad, creo que hay bastantes coincidencias transversales en distintos temas y ello debería ser un tema a analizar en un segundo informe reglamentario de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia. Por lógica, el proyecto debería volver a nuestra Comisión.

Dicho eso, quiero señalar que pude haber inducido a un error a mi colega Marcelo Díaz . Si fue así, me hago cargo, porque, reitero, lo pude haber inducido a un error con una seña que le hice cuando él hablaba respecto de una norma que yo no había leído en detalle, que es la vigésima sexta, que está en el numeral 4 del artículo único, en la página final del informe.

De su lectura, todo indica que esta reforma entraría a regir, incluyendo el actual período, que sería el primero del límite que se quiere fijar. Esto lo señalo, para hacer una aclaración al colega Marcelo Díaz , al cual, insisto, pude haber inducido a un error cuando estaba interviniendo.

No creo que este proyecto de ley vaya en la dirección correcta, porque aquí hay mucho mito respecto de la especie de enclaustramiento en que se encuentran las cámaras del Congreso Nacional y la dificultad de acceso de nuevos rostros. Lo digo basado en cifras que, incluso, debieran ser parte de un análisis estadístico bastante rápido que tendrían que hacer esta Corporación y el Senado. Por ejemplo, cuando algunos parlamentarios dicen que más de 40 diputados salen del Hemiciclo cada cuatro años, lo obvio es que no salen para irse al Senado, pues este no tiene ni siquiera cuarenta miembros. Además, el Senado se renueva por parcialidades. O sea, no se pueden renovar los 38 senadores; máximo se pueden renovar 19. Y comprenderán que esos 19 senadores no pueden tener tan poco piso electoral, que se vayan todos para la casa. Por lo tanto, por lógica, no puede ser que la esencia del cambio sea que el diputado no quiso repostularse o que se fue al Senado. Todo lo contario. Por alguna razón determinada, buena parte de esos cuarenta o más pierden la elección.

Ahora, ¿con eso estoy sosteniendo que es fácil acceder a un cupo en la Cámara de Diputados o en el Senado? No, yo creo que es difícil, primero, porque este país, aún con los posibles errores del nuevo Censo, somos más o menos 17 millones de personas y sus representantes en el ámbito legislativo son un número bastante pequeño.

Eso da una complejidad enorme a la posibilidad de acceder a la Cámara de Diputados o al Senado. Por eso, mientras más joven se es, más dificultades existen para tener la posibilidad de representar, porque en la vida, mientras más joven, menos armas se tienen para los desafíos electorales de todo tipo.

Entonces, es difícil, pero no por una suerte de enclaustramiento o cierre con candados para que no sea fácil acceder. Además, no es tan fácil llegar y decir: ¡Qué derecho tenemos a estar en los sillones tal cantidad de años! Si nadie tiene el sillón amarrado. Le guste o no, va a ser desafiado por alguien en su zona.

El sistema electoral binominal podría generar más competencia, incluso manteniéndolo -yo no soy partidario de ese sistema- si las listas, en vez de dos, fueran cuatro. Ahí ni siquiera alteraríamos el sistema, aun cuando yo no soy partidario de él, pero el propio binominal podría tener más competencia si tuviéramos listas que pudieran cerrarse, no en dos, sino que en cuatro. Eso aumentaría la competencia en la Alianza, en la Oposición y en la coalición que quiera armar alianzas de partidos para competir por un escaño parlamentario. Entonces, con cualquier sistema electoral se puede tener más competencia. Sin embargo, un sistema electoral, con listas bien cerraditas, contribuye a la limitación. Pero, no es la reelección indefinida la que genera un enclaustramiento o impedimentos para que otros puedan acceder. Son múltiples los factores, algunos propios de la naturaleza humana, propios de la representación, propios de la vida.

Por cierto, quien ve el debate, a lo mejor, está de acuerdo -en la opinión pública puede estar instalada la idea- con limitar el período parlamentario, porque hay que oxigenar. Bueno, mejor cerremos el Congreso. ¿Qué más oxígeno? Se cierra o, simplemente, se dice que todos pueden estar un solo período y le damos un oxígeno espectacular. Con tanto oxígeno, quizá qué cosas podrían cambiar, pero creo que ese no es el tema. ¿Cómo va a ser ese el tema? Lo que tenemos que hacer en este país es contribuir a que las instituciones se fortalezcan y no a que se debiliten.

El proyecto de ley, a mi juicio, contiene una debilidad natural, una capitis diminutio para los diputados que no optan al cargo de senador, porque solo podrían ejercer el cargo 12 años. Es una capitis diminutio para los diputados, para los alcaldes, para los concejales, para los consejeros regionales. No hay ninguna razón objetiva, ni subjetiva, ni racional, ni directa, ni indirecta que justifique esa distinción, salvo que -lo digo para que quede en la historia de la ley- se quiera, por esta vía, establecer un incentivo para que el Senado apruebe este proyecto de ley. A lo mejor, a alguien se le ha ocurrido y no ha querido decir que es un buen incentivo para que el Senado apruebe este proyecto, porque donde obviamente hay senadores de todos los sectores inteligentes y hábiles políticamente, podrían sentirse tentados a eliminar la competencia mediante una ley. Es evidente que la competencia más natural de un senador es un buen diputado o un buen alcalde. ¿Qué va a pasar, entonces, si tiene la obligación de abandonar por ley el mandato popular, siendo mayoría, siendo querido, habiendo sido reelecto y habiéndosele aprobado legítimamente el mandato? A lo mejor, eso es lo que está implícito en esto y es el sentido de este capitis diminutio. Yo no la voy a aprobar, porque creo en la igualdad de armas y creo en la competencia. Se dice que tiene que haber más oxígeno y más competencia. Pero, ¿qué más competencia que darle la oportunidad a todos y, sobre todo, a aquellos que tienen igualdad de armas para desafiar legítimamente a otros en la brega electoral?

Entonces, uniformemos todos los períodos en un determinado número de años, porque el límite a la reelección, fundamento del proyecto, idea matriz del mismo, no tiene nada que ver con el número de años en el ejercicio del cargo. Nada que ver.

Es más, si se revisan las actas de la Comisión Ortúzar, en las que está la génesis de los mandatos de 8 años, se advierte que el único fundamento para establecer un período de 8 años en el Senado era igualar el presidencial, que recordarán era de 8 años también. Pero el periodo presidencial se rebajó a 6 años y después a 4. Cambió, pero quedó la única autoridad de elección popular con ese mandato. No tengo problema con que lo tengan. Lo que no creo que sea bueno es que terminemos estableciendo, a partir de la idea de limitar períodos, distinciones que, a mi juicio, son arbitrarias, infundadas e ilógicas, en los períodos de todas las autoridades de la República, con una excepcionalidad especial para los senadores, que van a quedar, no porque ellos lo quieran, ya que no lo han propuesto, con un tiempo más prolongado. Así que no estoy haciendo ninguna imputación a los senadores, tentados con este proyecto a eliminar la natural competencia del sistema, porque buenos alcaldes o buenos diputados van a tener que salir cuatro años antes del sistema, para que disminuya la competencia y la capacidad, con igualdad de armas, de desafiarlos electoralmente. La brega electoral legítima es una buena cosa, porque esa es la forma como los pueblos democráticos eligen a sus autoridades.

El proyecto tiene deficiencias concretas, y las he expresado con total claridad. Por eso, lo vote en contra en la Comisión. Aprovecho de agradecer a los diputados -están las constancias en las páginas del informe- que nos siguieron en algunas de estas argumentaciones. Nobleza obliga. Lo reconozco.

Pero creo que esto no apunta en la dirección correcta, no contribuye a tener un sistema más democrático, más competitivo, en que los acentos estén puestos donde deben estar. Podríamos dar tantos ejemplos. Conversaba con parlamentarios, con ocasión de una discusión en el Senado, donde una senadora planteó, no en la ley de cuotas, lo que habría sido legítimo, que el voto para la mujer tenga una compensación económica doble de parte del Estado. ¡Y por qué no! ¿Cuánto les cuesta a las mujeres llegar al Congreso? ¿Cuánto les cuesta ser gerentas en el mundo privado? Este no es un problema político, eso es falso. En cualquier actividad de la vida, a la mujer le cuesta mucho más. Entonces, ¿por qué no podríamos, desde el Estado, tener un incentivo económico doblado en el voto? Esto haría que los partidos, automáticamente, tuvieran el incentivo para elegir buenas candidatas, porque por ese solo hecho tendrían la posibilidad de allegar más recursos en las campañas, potenciarse y potenciar a sus candidatas. Y compensaría lo harto que le cuesta, lo mucho que les cuesta a las mujeres, en todo ámbito de la vida, abrirse espacio, porque nunca se desligan del hogar, porque siempre son las primeras que se preocupan de la familia, porque siempre son las primeras que velan por los hijos.

Pero esas discusiones no las queremos tener, y pretendemos que mediante estas limitaciones a la reelección vamos a mejorar la imagen del Congreso. A mi juicio, eso es totalmente y absolutamente errado. Por lo demás, las discusiones pendientes tienen mucho consenso transversal en este Hemiciclo y, por cierto, en el Senado. Por eso, se debieran abordar y debatir.

¡Cómo no vamos a tener, por ejemplo, la posibilidad, si tenemos primarias para elegir a los candidatos presidenciales, de contar con franja electoral! Algunos dirán que el gasto es excesivo. Creo que sería una crítica demasiado simplista. Nunca lo que se gasta en democracia es excesivo, porque esta contribuye a la paz social. A lo mejor, no podrán existir franjas electorales gratuitas para otras elecciones, incluida las de diputados, pero tratándose de primarias, reguladas electoralmente, al país le haría bien tener garantizado por el Estado franjas electorales televisivas gratuitas para los candidatos presidenciales de los distintos bloques, porque tienden a ser los mejores de los mejores los que se baten en esas lides para conducir el país. Pero en la ley de primarias eso se está prohibiendo. Digámoslo con todas sus letras: eso se está prohibiendo. Esta Cámara, por supuesto, transversalmente no lo aprobó, pero el proyecto de ley de primarias no va en esa dirección.

Entonces, y reconociendo el esfuerzo de los parlamentarios, porque siempre en este esfuerzo hay una intención buena por tratar de ayudar en el proceso de mejorar nuestras instituciones, se cometen errores que lamentablemente desvirtúan su buen sentido.

Por lo tanto, es total y absolutamente necesario que eso sea reparado y enmendado. Para eso, varios parlamentarios hemos presentado indicaciones, las que deben verse en el mérito del mayor rigor, no solo político-electoral, sino que también jurídico, y eso solo será posible si ese segundo debate se hace en la Comisión de Constitución.

He dicho.

El señor MARINOVIC ( Vicepresidente ).-

Tiene la palabra el diputado señor Pedro Browne.

El señor BROWNE.-

Señor Presidente, valoro esta iniciativa, porque es importante para nuestra ciudadanía y para nuestra democracia.

Se dice que hay renovación en el Congreso, que en cada elección se renueva 30 a 35 por ciento de sus integrantes. Pero si miramos con detalle esta cifra, veremos que cuando se trata de la competencia, dentro de una misma lista, con un diputado incumbente, ese porcentaje baja considerablemente. Derrotar a un parlamentario en ejercicio es tarea muy difícil, y así lo demuestran las cifras, habida consideración de su experiencia, del recorrido que tiene en el distrito y que, además, cuenta con una cantidad de recursos importante. Si a esto le sumamos el actual sistema electoral para elegir a nuestros parlamentarios, la situación se complejiza aún más, toda vez que compite un candidato fuerte, que es el parlamentario en ejercicio, que va a la reelección, con un candidato sin recorrido, sin recursos, y que compite dentro de ese pacto.

En el caso de los alcaldes, la situación es aún más dramática, cuando hablamos de renovación en la política. Para esta elección municipal -hablaré de mi conglomerado- 96 por ciento de los alcaldes de la UDI va a la reelección y 87 por ciento de Renovación Nacional. Entonces, ¿de qué renovación estamos hablando? Es imposible que una persona, que quiere representar a uno de los partidos de mi coalición en la contienda municipal, lo pueda hacer, toda vez que los alcaldes van a la reelección. Si a esto le agregamos que, además, nos hemos repartido las comunas, algunas son RN y las otras son UDI, quiere decir que un militante de estos partidos, que le toca estar en una comuna del partido de la coalición, como alcalde, no tiene ni siquiera la posibilidad de participar, porque si no va el alcalde a la reelección, es casi seguro que irá a la elección un militante del otro partido.

Por lo tanto, es necesaria una renovación en la política, es necesario que existan posibilidades de acceder a cargos de representación popular. Considero que es importante correr riesgos y tener que asumir nuevos desafíos en cualquier ámbito de la vida. No creo que sea bueno permanecer eternamente haciendo exactamente lo mismo. Algunos me dicen que en las diferentes áreas profesionales de la vida hay muchas personas que hacen lo mismo por años; pero, en muchos de esos casos, se debe a que han podido acceder por sus capacidades profesionales. No obstante, los profesionales exitosos suelen tener mucha movilidad. En el caso de los parlamentarios no hay movilidad, somos una élite, un grupo pequeño que se mantiene dentro del Congreso. No hay parlamentarios de categoría A o B, o mejor o peor ubicados; somos todos iguales. Y esa diferencia no existe en el Congreso, como sí la hace el mercado laboral fuera del Congreso.

Hay una situación que es aún más de fondo para limitar la reelección, que es que nosotros ostentamos un cargo de representación popular. En consecuencia, debemos ponernos por un segundo en los zapatos de quienes representamos. Para eso no podemos estar permanentemente haciendo lo mismo, no podemos ser diputados per sé, porque si es así, nunca seremos representados y estaremos siempre en el rol de representantes. Y toda vez que queremos representar de buena manera a nuestro electorado y a la ciudadanía, tenemos que estar en los zapatos de ellos. Para eso tenemos que estar también fuera del sistema político. Creo que es una necesidad del cargo.

Aquí se ha preguntado por qué no se puede optar al mismo cargo, cuando se elimina la reelección, en otro distrito. Creo que ahí se produce una situación que es completamente irregular, porque la persona se debe abocar durante dos años, a lo menos, a hacer campaña en el distrito B en circunstancias de que ha sido elegido para representar el distrito A. Eso no es correcto, porque estaríamos utilizando los recursos de la Cámara de Diputados para que un parlamentario que fue elegido por la ciudadanía para representar a un distrito específico, destine parte importante de su tiempo en hacer campaña en otro distrito, lo que considero una situación irregular.

Por otra parte, si no puede postular al mismo cargo, en su último período parlamentario se dedicaría mucho más tiempo a la Cámara de Diputados, algo que es necesario, toda vez que vemos que muchas veces el distrito pasa a ser más importante que legislar en el Congreso, lo que es una realidad. Lo vamos a ver el día de mañana, cuando observemos cuántos parlamentarios estarán en el Congreso y cuántos en su distrito, lo que se agrava aún más cuando no le damos la prioridad que tiene legislar por sobre el trabajo en terreno. De alguna manera, habrá un porcentaje de diputados dedicados con mayor energía, tiempo y capacidades a legislar.

Finalmente, podemos discutir muchísimo si lo adecuado son una, dos o tres reelecciones. Creo que es una discusión eterna. Lo importante es que se ha llagado a un acuerdo transversal, que tiene un apoyo mayoritario. Puede ser perfectible, corregible y mejorable; pero es un acuerdo que avanza y da una señal clara de que queremos renovación, de que no vamos a quedarnos apernados eternamente no sólo dentro del Congreso, sino que en los cargos de alcaldes, concejales y senadores. Creo que es un avance importante para nuestra democracia.

Por lo tanto, como bancada de Renovación Nacional, votaremos mayoritariamente a favor y esperamos conseguir los votos para aprobar esta reforma.

He dicho.

El señor MARINOVIC ( Vicepresidente ).-

Tiene la palabra el diputado señor Pedro Araya.

El señor ARAYA.-

Señor Presidente , hemos discutido latamente el tema en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, y ha sido debatido por lo menos en un par de ocasiones en la Sala.

Seguiré insistiendo en algo que dije en dicha comisión. Creo que el problema de la renovación de los parlamentarios no pasa necesariamente por limitar la reelección. Aquí no hemos querido entrar al problema de fondo, que es el sistema electoral. En la medida en que mantengamos el actual sistema electoral binominal, no tiene ningún sentido, a mi juicio, aprobar este tipo de normas. Sostuve en esa comisión, y lo ratificaré en la Sala, que este tipo de normas harán más mal que bien. Me explico, porque lo que vamos a consagrar en la práctica son períodos parlamentarios, en el caso de los senadores, de 16 años, y en el caso de los diputados, de 12 años, punto que ya no comparto, porque no entiendo por qué los diputados tienen que sufrir una disminución respecto del tiempo que pueden ser reelectos los senadores.

Ante la posibilidad de que un parlamentario no vaya a la reelección, esto será más complejo en el caso de los senadores, que podrán ser reelegidos por 16 años. En su último período, en la práctica, no tendrán ningún incentivo para hacer bien su trabajo, porque, mal que mal, si un diputado o un senador quiere ir a la reelección, tiene que esforzarse en hacer bien su trabajo en el distrito o en la circunscripción respectiva. Además, quien no haga bien su trabajo, producirá un mayor descrédito al Parlamento que el que existe en la actualidad.

Coincido con lo dicho por algunos colegas, en el sentido de que no podemos seguir desprestigiando a la Cámara de Diputados. Cuando uno mira lo que ocurre cada inicio de período parlamentario, podrá observar que la Cámara de Diputados se renueva a lo menos en un tercio de sus miembros. Todos los que llegamos por primera vez a la Cámara, salvo aquellos que la integran desde 1990, competimos en una elección en que tuvimos que derrotar a algún diputado o senador en ejercicio. Eso da cuenta que hay un grado de renovación.

A mi juicio, la mayor renovación no se dará por limitar las reelecciones, sino que más bien en la medida en que seamos capaces de modificar el sistema binominal, respecto de lo cual tenemos que tomar decisiones como parlamentarios. Estimo que uno de los grandes déficits, entre muchos otros que tiene la Constitución del 80, es que nunca estableció adecuadamente un estatuto parlamentario; es decir, un documento que señale cuáles son los fueros de un senador o diputado , cuál es su sistema de elección, si se limitan o no sus reelecciones.

El proyecto, si bien es cierto pareciera tener un fin loable, y en esa línea apoyé la idea de legislar sobre la materia, demanda que nos hagamos cargo de los otros problemas que tiene aparejados. Insisto, el principal problema sigue siendo el sistema electoral binominal. Mientras no lo modifiquemos, este tipo de normas no tiene mucho sentido.

Por lo demás, hay que tener presente que vamos a enfrentar por primera vez una elección con inscripción automática y voto voluntario, lo que puede significar una verdadera revolución en los resultados electorales de los últimos veinte años, ya que tenemos una cantidad importante de jóvenes que podrán votar por primera vez, lo que podría cambiar la mirada electoral.

A mi juicio, el desafío es, más allá de limitar la reelección de diputados y senadores, el cambio del sistema electoral y tener un adecuado estatuto parlamentario, que establezca con claridad las obligaciones, las responsabilidades, los derechos y deberes que tienen los parlamentarios en el ejercicio de sus cargos.

En esa misma línea, me parece demasiado corto el período de ocho años que plantea el proyecto para concejales y alcaldes. Como sostuve en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, si vamos a limitar la reelección, soy partidario de que se fije un lapso de 16 años como tope para reelegir a las autoridades mencionadas, con excepción del Presidente de la República , aunque eso signifique una reelección para los senadores y tres reelecciones para los diputados, alcaldes y concejales.

Asimismo, de aprobarse el proyecto, es importante que se haga con la norma transitoria que establece que se computará como primero el período que se lleva a cabo cuando entre en vigencia esta legislación. Me ha tocado conocer colegas que vienen ganando elecciones desde los años 90 y 94, a quienes considero que son un muy buen aporte para la Cámara de Diputados. No ocurrió lo mismo cuando teníamos la institución de los senadores designados, en que se hacía una designación a dedo, tal como sucede con el sistema de remplazo de parlamentarios que tenemos actualmente.

Cada diputado y cada senador, sobre todo cada alcalde y cada concejal, termina ganando la elección porque consigue los votos necesarios y porque es capaz de presentar un proyecto más atractivo a los ciudadanos.

En esa línea, hago un llamado para que seamos capaces de mirar el sistema político en su conjunto; es decir, para tener una legislación más acorde y democrática en relación con los diputados y senadores, para avanzar en el logro de un sistema electoral proporcional representativo y para modernizar la ley de Partidos Políticos.

El proyecto, si bien es cierto limita la reelección de diputados, senadores, alcaldes y concejales, nada dice qué ocurre con las democracias internas de los partidos. Y la pregunta natural y obvia que uno se hace, porque nos ha tocado ver en elecciones anteriores cuando un determinado partido nomina un candidato y el pacto electoral decide que no tenga competencia, en la práctica está designando a un parlamentario.

El proyecto no se hace cargo de ese problema. Y lo complejo es que si no miramos esto en su conjunto, puede ocurrir que, al final, las directivas de los partidos terminen nominando candidatos que vayan solos en el pacto y, con nuestro actual sistema electoral parlamentario, resulten elegidos técnicamente por secretaría.

Vimos en elecciones pasadas cómo en algunas circunscripciones senatoriales se nominó solo un candidato a senador o se designó un candidato a senador con un acompañante que ni siquiera quería ser candidato.

Entonces, en esa lógica, la limitación de la reelección tiene que ir acompañada de un nuevo estatuto del sistema político chileno; una nueva ley de partidos políticos, un nuevo sistema electoral, un nuevo estatuto de los parlamentarios.

Por lo expuesto, anuncio que estoy por la idea de legislar, pero con la salvedad que apoyaré la indicación del diputado Rincón , en el sentido de igualar a 16 años los períodos a las autoridades que señala el proyecto.

He dicho.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Tiene la palabra el diputado señor Hugo Gutiérrez.

El señor GUTIÉRREZ (don Hugo).-

Señor Presidente , solo quiero recalcar la importancia de este proyecto.

Es sabido por la opinión pública que después de largos 20 años de transición democrática, el Partido Comunista de Chile pudo llegar a este Parlamento.

Bien podríamos haber estado de acuerdo y sumarnos a todos los proyectos de reforma constitucional, que posteriormente se han rechazado, o archivado, o su tramitación se encuentra paralizada; sin embargo, hemos adherido a los que expresan que se debe limitar la reelección de parlamentarios, concejales, consejeros regionales, por una sencilla razón: así lo quiere el soberano.

Y el soberano es el pueblo que ha hecho una evaluación de todas las autoridades que hoy están ejerciendo sus cargos en el país. Su opinión ha sido categórica, sobre todo la que recae sobre este Parlamento -Senado y Cámara de Diputados-: no somos representativos de ellos. Sin duda, eso hay que tenerlo en cuenta.

Bien podríamos decir que concordamos con la reelección indefinida, dado que no hemos estado en este Congreso y nos podría hasta convenir. Pero el problema no es la conveniencia de este Partido, sino realmente lo que le interesa al pueblo chileno, que ya ha expresado una opinión sobre nosotros, y nosotros nos debemos a ellos.

En una democracia representativa, en un Estado representativo quien tiene no solo la última palabra, sino también la primera voluntad, es el soberano: el pueblo de Chile. En ese sentido, sin duda, son ellos quienes no han sido escuchados, los no atendidos, y deben tener la posibilidad, si no es posible terminar con el sistema electoral binominal, de resolver si el mandato permanece o no y así también ayudar a renovar a quienes los representan.

El sistema electoral binominal ha tergiversado esa representatividad. Si no existiese este sistema en nuestro país, hoy no nos encontraríamos debatiendo esta materia. ¿Por qué? Porque sería la voluntad soberana la que se expresara permanentemente en cada elección, y no como ocurre ahora, que finalmente queda entregado a la decisión de los partidos políticos quiénes son o no candidatos. Eso le hace mal a la democracia.

Como manifestó el diputado Melero , el Partido Radical y el Partido Comunista tuvieron que ponerse de acuerdo con los grandes conglomerados políticos para poder salir electos. Pero ahí está el problema. ¿Por qué teníamos que ponernos de acuerdo con los “grandes conglomerados” para poder ser elegidos si también tenemos nuestra votación y en un sistema proporcional podríamos aspirar a que el pueblo nos eligiera?

Ahí es donde da cuenta la perversión del sistema: hay que ponerse de acuerdo con los grandes conglomerados políticos para poder salir electos. ¿Por qué? Si no queremos ponernos de acuerdo, o que el pueblo nos elija como corresponde: ir a una elección y que él elija. Pero el pueblo no tiene oportunidad de hacer eso. Y como no la tiene, no queda otra cosa que lo que estamos haciendo. ¿Y qué estamos haciendo? Poniéndole un límite a la reelección.

Uno siempre debería dejar que la soberanía se expresara. Pero eso no ocurre; por eso, inventamos esta coartada. Puede ser buena, puede ser mala, puede ser la correcta, puede ser la incorrecta, pero, en definitiva, es la que tenemos a la mano para poder, de una forma u otra, ponerle límite a un sistema electoral que hoy es perverso y obliga a lo que indicó hace unos instantes el diputado Melero : a ponerse de acuerdo con los grandes conglomerados políticos. Lo que él señala es justamente la incorrección de este sistema.

No queremos eso, sino la oportunidad de que el pueblo, el soberano elija. Y más aún, creo que el límite a la reelección no es más que otra coartada a un tema mayor, que es la imposibilidad, de acuerdo a nuestra Constitución, de la revocabilidad del mandato.

Vuelvo a insistir en lo que manifestó el diputado Melero: que este es un Parlamento mediocre. Y él, en consecuencia, se une a todos quienes están diciendo afuera que nosotros lo hacemos mal.

Con mayor razón aquí debería existir un principio constitucional que contienen las constituciones más modernas, cual es la revocabilidad del mandato; es decir, que vuelva al soberano no solo la posibilidad de elegir cada cierto tiempo a sus autoridades, sino también de revocarles el mandato cuando, por ejemplo, un diputado o un senador ejerce mal su cargo, expresa ideas facinerosas, fascistas, que van contra el soberano, que -insisto- es el pueblo.

Si en nuestro ordenamiento jurídico existiera la revocabilidad del mandato, ni siquiera tendríamos posibilidad de discutir el límite de la reelección. Más aún, puede que ni siquiera tuviese que discutir el sistema electoral del país.

El pueblo chileno, en el ejercicio del principio de la revocabilidad -reitero: se encuentra contenido en las principales constituciones modernas-, podría decir: Quiero que este diputado siga en su mandato. Quiero que este senador siga en su mandato. De lo contrario, que se revoque el mandato y se pueda decir: No queremos que este diputado siga en su puesto. No queremos que este senador siga en su puesto.

Pero acá tenemos límites para la elección, y no existe la posibilidad de que el soberano, de una vez por todas, diga qué quiere respecto de quien mandata.

Esta es una democracia representativa, pero en el sentido de que, de cuando en cuando, tiene alguna posibilidad de elegir a sus parlamentarios. Pero no tiene ninguna posibilidad de decirles: Váyanse para su casa, porque lo están haciendo mal.

Creo que el pueblo chileno nos exige más en esta materia.

Y si es cierto lo que dice el diputado Melero, que este es un Parlamento mediocre, con mayor razón debería existir el principio de revocabilidad para que, quien sea, se vaya para la casa y no permanezca aquí desarrollando una labor mediocre.

Este proyecto, como dije, puede ser hasta una mala coartada. Puede que no sea el más indicado, pero hoy no queda otra opción más que aprobarlo, tomar una postura en cuanto a que debe haber un límite a la reelección de las autoridades que señala, por una sencilla razón: el pueblo chileno así lo está pidiendo.

He dicho.

El señor ULLOA.-

Señor Presidente , ¿por qué los que están en contra de la reelección nos avisan que no van en las próximas elecciones y así se acaba el problema?

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

En virtud del artículo 56 de la Constitución Política de la República, se ha pedido a la Mesa el cierre del debate.

Si le parece a la Sala, así se procederá.

El señor MONTES.-

No, señor Presidente, que se vote.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

En votación.

-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 64 votos; por la negativa, 11 votos. Hubo 2 abstenciones.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Aprobado.

-Votaron por la afirmativa los siguientes señores diputados:

Araya Guerrero Pedro; Baltolu Rasera Nino; Bertolino Rendic Mario; Browne Urrejola Pedro; Burgos Varela Jorge; Calderón Bassi Giovanni; Campos Jara Cristián; Cardemil Herrera Alberto; Carmona Soto Lautaro; Castro González Juan Luis; Ceroni Fuentes Guillermo; Cornejo González Aldo; De Urresti Longton Alfonso; Díaz Díaz Marcelo; Edwards Silva José Manuel; Espinosa Monardes Marcos; Espinoza Sandoval Fidel; Estay Peñaloza Enrique; Girardi Lavín Cristina; Gutiérrez Gálvez Hugo; Gutiérrez Pino Romilio; Hales Dib Patricio; Harboe Bascuñán Felipe; Hoffmann Opazo María José; Jiménez Fuentes Tucapel; Kast Rist José Antonio; Lemus Aracena Luis; León Ramírez Roberto; Rosales Guzmán Joel; Marinovic Solo De Zaldívar Miodrag; Melero Abaroa Patricio; Monckeberg Bruner Cristián; Monckeberg Díaz Nicolás; Monsalve Benavides Manuel; Moreira Barros Iván; Ojeda Uribe Sergio; Ortiz Novoa José Miguel; Pacheco Rivas Clemira; Pérez Arriagada José; Pérez Lahsen Leopoldo; Recondo Lavanderos Carlos; Saa Díaz María Antonieta; Sabat Fernández Marcela; Saffirio Espinoza René; Salaberry Soto Felipe; Santana Tirachini Alejandro; Sauerbaum Muñoz Frank; Silber Romo Gabriel; Silva Méndez Ernesto; Squella Ovalle Arturo; Teillier Del Valle Guillermo; Torres Jeldes Víctor; Turres Figueroa Marisol; Ulloa Aguillón Jorge; Letelier Aguilar Cristian; Urrutia Bonilla Ignacio; Vallespín López Patricio; Van Rysselberghe Herrera Enrique; Venegas Cárdenas Mario; Verdugo Soto Germán; Vidal Lázaro Ximena; Vilches Guzmán Carlos; Walker Prieto Matías; Ward Edwards Felipe.

-Votaron por la negativa los siguientes señores diputados:

Ascencio Mansilla Gabriel; Auth Stewart Pepe; Chahín Valenzuela Fuad; Jarpa Wevar Carlos Abel; Muñoz D’Albora Adriana; Rincón González Ricardo; Robles Pantoja Alberto; Schilling Rodríguez Marcelo; Sepúlveda Orbenes Alejandra; Tuma Zedan Joaquín; Vargas Pizarro Orlando.

-Se abstuvieron los diputados señores:

Jaramillo Becker Enrique; Montes Cisternas Carlos.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás (Presidente).-

Para un asunto de Reglamento, tiene la palabra el diputado señor Carlos Montes.

El señor MONTES.-

Señor Presidente, pido a la Mesa que solicite el asentimiento de la Sala para insertar los discursos.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás (Presidente).-

Hago presente a la Sala que, por haber sido objeto de indicaciones, el proyecto solo se va a votar en general y vuelve a la Comisión respectiva.

Pido el asentimiento de la Sala para insertar los discursos de las diputadas señoras Andrea Molina, de los diputados señores Moreira, Saffirio, Chahín, Ortiz, Ojeda, Auth, Jiménez, de la señora Ximena Vidal y de los diputados señores Jaramillo, Cardemil, Bertolino, De Urresti, Montes, Shilling y Robles.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás (Presidente).-

Para un asunto de Reglamento, tiene la palabra el diputado señor Jorge Burgos.

El señor BURGOS.-

Señor Presidente, pido a la Mesa que solicite el asentimiento

de la Sala para votar las indicaciones en esta sesión.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás (Presidente).-

Recabo el asentimiento de la Sala para votar ahora las indicaciones.

Varios señores DIPUTADOS.-

¡No!

El señor MONCKEBERG, don Nicolás (Presidente).-

Tiene la palabra el diputado señor Pepe Auth.

El señor AUTH.-

Señor Presidente, quisiera saber si es posible dejar el mismo orden de inscritos para cuando se lleve a efecto la discusión en particular del proyecto.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

No hay ningún problema, señor diputado . Así se hará.

-Con posterioridad, la Sala se pronunció sobre el proyecto en los siguientes términos:

El señor MONCKEBERG, don Nicolás (Presidente).-

Corresponde votar, en general, el proyecto de reforma constitucional, iniciado en mociones refundidas, que limita la reelección de los diputados y senadores, consejeros regionales y concejales.

Hago presente a la sala que por tratarse de una reforma constitucional, que recae en los Capítulos V y XIV de la Constitución Política de la República, se requiere el voto afirmativo de las tres quintas partes de los diputados en ejercicio.

En votación.

-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 79 votos; por la negativa, 9 votos. Hubo 7 abstenciones.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).- Aprobado.

-Votaron por la afirmativa los siguientes señores diputados:

Andrade Lara Osvaldo; Araya Guerrero Pedro; Ascencio Mansilla Gabriel; Auth Stewart Pepe; Becker Alvear Germán; Browne Urrejola Pedro; Burgos Varela Jorge; Calderón Bassi Giovanni; Campos Jara Cristián; Cardemil Herrera Alberto; Carmona Soto Lautaro; Castro González Juan Luis; Ceroni Fuentes Guillermo; Cornejo González Aldo; Chahín Valenzuela Fuad; De Urresti Longton Alfonso; Díaz Díaz Marcelo; Edwards Silva José Manuel; Espinosa Monardes Marcos; Espinoza Sandoval Fidel; Girardi Lavín Cristina; González Torres Rodrigo; Gutiérrez Gálvez Hugo; Gutiérrez Pino Romilio; Hales Dib Patricio; Harboe Bascuñán Felipe; Hernández Hernández Javier; Isasi Barbieri Marta; Jaramillo Becker Enrique; Jarpa Wevar Carlos Abel; Jiménez Fuentes Tucapel; Kast Rist José Antonio; Latorre Carmona Juan Carlos; Lemus Aracena Luis; León Ramírez Roberto; Marinovic Solo De Zaldívar Miodrag; Melero Abaroa Patricio; Monckeberg Bruner Cristián; Monckeberg Díaz Nicolás; Monsalve Benavides Manuel; Montes Cisternas Carlos; Moreira Barros Iván; Muñoz D’Albora Adriana; Núñez Lozano Marco Antonio; Ojeda Uribe Sergio; Ortiz Novoa José Miguel; Pacheco Rivas Clemira; Pérez Lahsen Leopoldo; Recondo Lavanderos Carlos; Rincón González Ricardo; Rivas Sánchez Gaspar; Robles Pantoja Alberto; Rojas Molina Manuel; Saa Díaz María Antonieta; Sabag Villalobos Jorge; Sabat Fernández Marcela; Saffirio Espinoza René; Sandoval Plaza David; Santana Tirachini Alejandro; Sauerbaum Muñoz Frank; Schilling Rodríguez Marcelo; Sepúlveda Orbenes Alejandra; Silber Romo Gabriel; Silva Méndez Ernesto; Squella Ovalle Arturo; Teillier Del Valle Guillermo; Torres Jeldes Víctor; Tuma Zedan Joaquín; Turres Figueroa Marisol; Vallespín López Patricio; Van Rysselberghe Herrera Enrique; Vargas Pizarro Orlando; Venegas Cárdenas Mario; Vidal Lázaro Ximena; Vilches Guzmán Carlos; Von Mühlenbrock Zamora Gastón; Walker Prieto Matías; Ward Edwards Felipe; Zalaquett Said Mónica.

-Votaron por la negativa los siguientes señores diputados:

Baltolu Rasera Nino; Bobadilla Muñoz Sergio; Estay Peñaloza Enrique; Rosales Guzmán Joel; Norambuena Farías Iván; Tarud Daccarett Jorge; Ulloa Aguillón Jorge; Letelier Aguilar Cristian; Urrutia Bonilla Ignacio.

-Se abstuvieron los diputados señores:

Bauer Jouanne Eugenio; Cristi Marfil María Angélica; Kort Garriga Issa; Hoffmann Opazo María José; Martínez Labbé Rosauro; Salaberry Soto Felipe; Verdugo Soto Germán.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Por haber sido objeto de indicaciones, vuelve a la Comisión para un segundo informe.

-El proyecto fue objeto de las siguientes indicaciones:

Boletines refundidos N° 4115-07, 4499-07, 4701-07, 4891-07, 7888-07 y 8221-07

-De los diputados señores José Pérez y Ricardo Rincón,

con el propósito de sustituir el epígrafe del proyecto por el siguiente: “Reforma constitucional para limitar la reelección de las autoridades que indica”.

-De la diputada señora Marisol Turres y del diputado señor Ricardo Rincón

, con el fin de sustituir en el artículo 49 inciso segundo de la Constitución Política las palabras “ocho” por “seis” y “cuatro” por “tres”.

-De la diputada señora Andrea Molina y de los diputados señores Giovanni Calderón, Patricio Melero y Ricardo Rincón, para sustituir el numeral 1) del artículo único del proyecto (artículo 51 de la Carta Fundamental), por el siguiente:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez, y los diputados por dos veces, en sus respectivas circunscripciones y distritos.”.

-De los diputados señores José Pérez y Ricardo Rincón

, con el fin de reemplazar en el numeral 1) del artículo único del proyecto (artículo 51 del a Constitución Política) las palabras “una” por “dos”, y “vez” por “veces”; como asimismo sustituir en la frase final, relativa a los diputados, la expresión “dos” por “tres”.

-De los diputados señores José Pérez y Ricardo Rincón

, para reemplazar en el numeral 2) del artículo único del proyecto (artículo 113 de la Constitución Política) el vocablo “dos” por “tres”.

-De los diputados señores José Pérez y Ricardo Rincón

, para reemplazar en el numeral 3) del artículo único del proyecto (artículo 119 de la Carta Fundamental) la palabra “dos” por “tres”.

-Del diputado señor Marcelo Díaz, con la finalidad de agregar la siguiente disposición Vigésimo sexta transitoria a la Carta Fundamental:

“Vigésimo sexta.- Las modificaciones introducidas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113 y primero del artículo 119 serán aplicables a los cargos actualmente en ejercicio.”.

-o-

1.9. Segundo Informe de Comisión de Constitución

Cámara de Diputados. Fecha 03 de octubre, 2012. Informe de Comisión de Constitución en Sesión 86. Legislatura 360.

?SEGUNDO INFORME DE LA COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, LEGISLACIÓN Y JUSTICIA RECAIDO EN SEIS PROYECTOS DE REFORMA CONSTITUCIONAL REFUNDIDOS QUE LIMITAN LA REELECCIÓN DE PARLAMENTARIOS Y CONCEJALES.

BOLETINES N°s. 4115-07: 4499-07; 4701-07; 4891-07;7888-07 y 8221-07.

HONORABLE CÁMARA:

La Comisión de Constitución, Legislación y Justicia viene en informar, en primer trámite constitucional y segundo reglamentario, los proyectos de reforma constitucional mencionados en el epígrafe, refundidos de acuerdo al texto propuesto en su primer informe.

De conformidad a lo establecido en el artículo 130 del Reglamento de la Corporación, este informe recae sobre el citado texto refundido, aprobado en general por la Cámara en su sesión 80ª. de 12 de septiembre del año en curso, con todas las indicaciones presentadas en la Sala y admitidas a tramitación.

De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 288 del Reglamento, en lo que es aplicable tratándose de una reforma constitucional, en este informe debe dejarse constancia de lo siguiente:

1.- De las disposiciones que no fueron objeto de indicaciones durante la discusión del primer informe en la Sala ni de modificaciones durante la elaboración del segundo en la Comisión.

No hubo.

2.- De las disposiciones suprimidas.

No hubo.

3.- De las disposiciones modificadas.

No hubo.

4.- De las disposiciones nuevas introducidas.

No hubo

5.- De las indicaciones rechazadas.

Se rechazaron las siguientes indicaciones:

a.- La de los diputados señora Molina y señores Calderón, Melero y Rincón para sustituir el número 1 del artículo único por el siguiente:

“ Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez, y los diputados por dos veces, en sus respectivas circunscripciones y distritos.”.

Se rechazó por mayoría de votos ( 3 votos a favor, 6 en contra y 2 abstenciones). Votaron a favor los diputados señora Turres y señores Calderón y Squella. En contra lo hicieron los diputados señora Saa y señores Burgos, Eluchans, Cristián Mónckeberg, Schilling y Walker. Se abstuvo el diputado señor Cardemil.

b.- La de los diputados señores Pérez y Rincón para reemplazar en el número 1 del artículo único las expresiones “una vez” por “dos veces” y “ dos períodos “ por “ tres períodos “.

Se rechazó por mayoría de votos (3 votos a favor y 8 en contra). Votaron a favor los diputados señora Turres y señores Calderón y Rincón. En contra lo hicieron los diputados señora Saa y señores Burgos, Cardemil, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Schilling, Squella y Walker.

c.- La de los diputados señores Pérez y Rincón para reemplazar en el número 2 del artículo único, la palabra “ dos” por “ tres”.

Se rechazó por mayoría de votos ( 3 votos a favor y 8 en contra). Votaron a favor los diputados señora Turres y señores Calderón y Rincón. En contra lo hicieron los diputados señora Saa y señores Burgos, Cardemil, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Schilling, Squella y Walker.

d.- La de los diputados señores Pérez y Rincón para reemplazar en el número 3 del artículo único la expresión “ dos” por “ tres”.

Se rechazo por mayoría de votos ( 3 votos a favor y 8 en contra). Votaron a favor los diputados señora Turres y señores Calderón y Rincón. En contra lo hicieron los diputados señora Saa y señores Burgos, Cardemil, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Schilling, Squella y Walker.

e.- La del diputado señor Díaz para reemplazar el número 4 del artículo único por el siguiente:

“ Vigésimo sexta.- Las modificaciones introducidas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113 y primero del artículo 119 serán aplicables a los cargos actualmente en ejercicio.”.

Se rechazó por mayoría de votos ( 4 votos a favor y 7 en contra). Votaron a favor los diputados señora Saa y señores Burgos, Calderón y Schilling. En contra lo hicieron los diputados señora Turres y señores Cardemil, Eluchans, Cristián Mönckeberg, Rincón, Squella y Walker.

6.- Texto o mención de las disposiciones que el

proyecto modifica o deroga.

El proyecto modifica únicamente el inciso segundo del artículo 51; el inciso segundo del artículo 113 y el inciso primero del artículo 119 de la Constitución Política. Agrega, además, en el texto señalado, una nueva disposición transitoria.

*****

ACUERDO DE LA COMISIÓN.

La Comisión, en virtud de una indicación de los diputados señores Pérez y Rincón, basada en que el objetivo del proyecto excedía la sola reelección de parlamentarios, acordó, por unanimidad, sustituir el epígrafe, por el siguiente:

“Reforma constitucional para limitar la reelección de las autoridades que indica.”.

QUORÚM DE VOTACIÓN.

De conformidad a lo establecido en el inciso segundo del artículo 127 de la Constitución Política, tratándose de modificaciones introducidas a disposiciones contenidas en los capítulos V y XIV de la Carta Fundamental, requieren para su aprobación del voto conforme de las tres quintas partes de los diputados y senadores en ejercicio.

***

Por las razones señaladas y por las que expondrá oportunamente el señor diputado informante, esta Comisión recomienda aprobar el proyecto de conformidad al siguiente texto:

“Proyecto de reforma constitucional para limitar la reelección de las autoridades que indica.

Artículo único.- Introdúcense las siguientes modificaciones en la Constitución Política de la República:

1.- Sustitúyese el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

“ Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo por dos períodos.”.

2.- Intercálanse en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, las expresiones “hasta por dos veces consecutivas”.

3.- Intercálanse en el inciso primero del artículo 119, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, las expresiones “hasta por dos veces consecutivas”.

4.- Agrégase la siguiente disposición transitoria:

“ Vigésimo sexta.- Las modificaciones introducidas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113 y primero del artículo 119 serán aplicables a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, de consejeros regionales y de concejales, respectivamente, entendiendo para los efectos señalados en las disposiciones citadas, que el período en actual ejercicio corresponde al primero.”.

******

Sala de la Comisión, a 3 de octubre de 2012.

Continúa como diputado informante el señor Edmundo Eluchans Urenda.

Acordado en sesión de igual fecha con la asistencia de los diputados señor Cristián Mönckeberg Bruner, ( Presidente), señora Marisol Turres Figueroa y señores Pedro Araya Guerrero, Jorge Burgos Varela, Giovanni Calderón Bassi, Alberto Cardemil Herrera, Ricardo Rincón González y Arturo Squella Ovalle.

En reemplazo de los diputados señores Guillermo Ceroni Fuentes, Aldo Cornejo González y Marcelo Díaz Díaz asistieron los diputados señora María Antonieta Saa Díaz y señores Matías Walker Prieto y Marcelo Schilling Rodríguez.

EUGENIO FOSTER MORENO

Abogado Secretario de la Comisión

1.10. Discusión en Sala

Fecha 10 de octubre, 2012. Diario de Sesión en Sesión 88. Legislatura 360. Discusión Particular. Se aprueba en particular.

REFORMA CONSTITUCIONAL SOBRE LÍMITE A REELECCIÓN DE AUTORIDADES. Primer trámite constitucional.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás (Presidente).-

Corresponde tratar el proyecto de reforma constitucional, iniciado en mociones refundidas, que limita la reelección de las autoridades que indica.

Diputado informante de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia es el señor Edmundo Eluchans.

Antecedentes:

-Segundo informe de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, boletines N° 4115-07, 4499-07, 8221-07, 7888-07, 4891-07, 4701-07, sesión 86ª, en 9 de octubre de 2012. Documentos de la Cuenta N° 5.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Recabo el acuerdo de la Sala para que el proyecto se dé por informado y procedamos solo a su votación, en atención a que las indicaciones presentadas en su oportunidad fueron rechazadas, razón por la cual su redacción es similar a la despachada por la Cámara cuando debatió la iniciativa en general.

Tiene la palabra el diputado Jaramillo.

El señor JARAMILLO.-

Señor Presidente , estoy de acuerdo con lo planteado por su señoría, siempre y cuando el diputado Eluchans rinda el informe respectivo.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Acordado.

Tiene la palabra el diputado informante .

El señor ELUCHANS (de pie).-

Señor Presidente , en representación de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, vengo en informar, en primer trámite constitucional y segundo reglamentario, un proyecto de reforma constitucional que recoge las propuestas de seis iniciativas parlamentarias, que tienen por finalidad limitar la reelección sucesiva de diputados, senadores, concejales y consejeros regionales.

Como se recordará, en una sesión de hace un par de semanas, se aprobó la idea de legislar y el proyecto tuvo que volver a la Comisión de Constitución, porque se presentaron siete indicaciones, de las cuales una fue aprobada, otra retirada y las cinco restantes rechazadas. Brevemente, me referiré a cada una de ellas.

La primera indicación tiene por propósito sustituir el epígrafe del proyecto por el siguiente: “Reforma constitucional para limitar la reelección de las autoridades que indica.”. La indicación fue aprobada.

La segunda indicación, de la diputada señora Turres y del diputado señor Rincón , que tenía por propósito establecer que los senadores durarán seis años en el cargo y renovarse, alternadamente, cada tres años, fue retirada.

La tercera indicación, de la diputada señora Molina y de los diputados señores Calderón , Melero y Rincón, que pretendía restringir la reelección de los parlamentarios en los respectivos distritos y circunscripciones, fue rechazada.

La cuarta indicación, de los diputados señores Pérez y Rincón, que pretendía que las reelecciones de los diputados pudieran ser tres, de manera tal que el período inicial de 4 años más tres reelecciones sumara un total de 16 años, igual período que se permite a los senadores, fue rechazada.

La quinta indicación, que pretendía lo mismo respecto de los consejeros regionales, fue rechazada.

La sexta indicación, de los diputados señores Pérez y Rincón, que pretendía lo mismo respecto de los concejales, esto es, tres reelecciones, fue rechazada.

La séptima y última indicación, del diputado Marcelo Díaz , que tenía por propósito establecer que esta reforma constitucional, de aprobarse, tuviera vigencia en el tiempo, de manera que a los parlamentarios que ya tuviesen períodos cumplidos se le imputara esta nueva norma constitucional, fue rechazada.

Es todo cuanto puedo informar a la Sala.

He dicho.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Como se acordó con anterioridad, el proyecto se votará sin discusión.

Se suspende la sesión por dos minutos.

-Transcurrido el tiempo de suspensión:

-Con posterioridad, la Sala se pronunció sobre este proyecto en los siguientes términos:

El señor MONCKEBERG, don Nicolás (Presidente).-

Corresponde votar en particular el proyecto de reforma constitucional, iniciado en mociones refundidas, que limita la reelección de las autoridades que indica.

El señor RINCÓN.-

Señor Presidente, punto de Reglamento.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Tiene la palabra, diputado Rincón.

El señor RINCÓN.-

Señor Presidente , a continuación corresponde votar el tercer proyecto de la Tabla, que limita la reelección de las autoridades que indica.

Señor Presidente , a usted le consta que, en su momento, hubo a lo menos dos diputados que se opusieron a que no hubiera debate, a lo que su señoría señaló que dependería del tiempo que hubiera para el término del Orden del Día. Como no hubo tiempo, el señor Presidente cerró el debate, pese a que había diputados que queríamos intervenir.

Entonces, dado que nuevamente no pudimos presentar indicaciones, porque su señoría cerró automáticamente el debate, lo mínimo que puede hacer ahora, señor Presidente , es recabar la unanimidad de la Sala para dar lectura a dos de ellas, que dicen relación con temas fundamentales: Una, prohíbe toda posibilidad de elección en otros distritos y circunscripciones, y la otra, establece el igualamiento en años de diputados y senadores.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Señor diputado , se antepone el acuerdo de Comités de votar hoy el proyecto.

 Durante la sesión llegó una indicación de los diputados Díaz, Schilling y Gutiérrez, don Hugo, que se deberá votar. Por lo tanto, recabo la unanimidad de la Sala para ingresar nuevas indicaciones.

No hay unanimidad.

Corresponde votar en particular el proyecto de reforma constitucional, con la salvedad, del numeral 4 del artículo único, por haber sido objeto de indicación renovada.

Hago presente a la Sala que por tratarse de un proyecto de reforma constitucional que recae en los capítulos V y XIV de la Constitución Política de la República, para su aprobación se requiere el voto afirmativo de las tres quintas partes de los diputados y diputadas en ejercicio, esto es, 71 votos.

Por último, hago presente a la Sala que la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia rechazó todas las indicaciones presentadas, por lo que el texto que se vota en este momento es el mismo que se tuvo a la vista en la discusión general.

En votación

-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 87 votos, por la negativa 9 votos. Hubo 4 abstenciones.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Aprobado.

-Votaron por la afirmativa los siguientes señores diputados:

Alinco Bustos René; Álvarez-Salamanca Ramírez Pedro Pablo; Andrade Lara Osvaldo; Araya Guerrero Pedro; Ascencio Mansilla Gabriel; Auth Stewart Pepe; Baltolu Rasera Nino; Barros Montero Ramón; Becker Alvear Germán; Bertolino Rendic Mario; Bobadilla Muñoz Sergio; Browne Urrejola Pedro; Burgos Varela Jorge; Calderón Bassi Giovanni; Campos Jara Cristián; Cardemil Herrera Alberto; Carmona Soto Lautaro; Ceroni Fuentes Guillermo; Cornejo González Aldo; Chahín Valenzuela Fuad; Díaz Díaz Marcelo; Edwards Silva José Manuel; Eluchans Urenda Edmundo; Espinosa Monardes Marcos; Espinoza Sandoval Fidel; Estay Peñaloza Enrique; Farías Ponce Ramón; García García René Manuel; Kort Garriga Issa; Godoy Ibáñez Joaquín; González Torres Rodrigo; Gutiérrez Gálvez Hugo; Gutiérrez Pino Romilio; Hales Dib Patricio; Harboe Bascuñán Felipe; Hasbún Selume Gustavo; Hernández Hernández Javier; Jaramillo Becker Enrique; Jarpa Wevar Carlos Abel; Jiménez Fuentes Tucapel; Kast Rist José Antonio; Latorre Carmona Juan Carlos; Lemus Aracena Luis; Rosales Guzmán Joel; Macaya Danús Javier; Melero Abaroa Patricio; Meza Moncada Fernando; Monckeberg Bruner Cristián; Monckeberg Díaz Nicolás; Montes Cisternas Carlos; Moreira Barros Iván; Muñoz D’Albora Adriana; Nogueira Fernández Claudia; Ojeda Uribe Sergio; Ortiz Novoa José Miguel; Pascal Allende Denise; Pérez Arriagada José; Pérez Lahsen Leopoldo; Recondo Lavanderos Carlos; Rivas Sánchez Gaspar; Robles Pantoja Alberto; Rojas Molina Manuel; Saa Díaz María Antonieta; Sabag Villalobos Jorge; Sabat Fernández Marcela; Saffirio Espinoza René; Salaberry Soto Felipe; Sandoval Plaza David; Santana Tirachini Alejandro; Sauerbaum Muñoz Frank; Schilling Rodríguez Marcelo; Sepúlveda Orbenes Alejandra; Silber Romo Gabriel; Silva Méndez Ernesto; Squella Ovalle Arturo; Teillier Del Valle Guillermo; Torres Jeldes Víctor; Tuma Zedan Joaquín; Vallespín López Patricio; Vargas Pizarro Orlando; Venegas Cárdenas Mario; Vidal Lázaro Ximena; Vilches Guzmán Carlos; Von Mühlenbrock Zamora Gastón; Walker Prieto Matías; Ward Edwards Felipe; Zalaquett Said Mónica.

-Votaron por la negativa los siguientes señores diputados:

Cerda García Eduardo; León Ramírez Roberto; Norambuena Farías Iván; Rincón González Ricardo; Tarud Daccarett Jorge; Ulloa Aguillón Jorge; Letelier Aguilar Cristian; Urrutia Bonilla Ignacio; Velásquez Seguel Pedro.

-Se abstuvieron los diputados señores:

Cristi Marfil María Angélica; Isasi Barbieri Marta; Lorenzini Basso Pablo; Van Rysselberghe Herrera Enrique.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Corresponde votar la indicación renovada de los diputados Díaz, Schilling y Gutiérrez, don Hugo“Para reemplazar el numeral 4 del artículo único del proyecto por el siguiente:“Vigésimo sexta.- Las modificaciones introducidas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113 y primero del artículo 119 serán aplicables a los cargos actualmente en ejercicio.”.”

En votación.

-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 26 votos, por la negativa, 59 votos. Hubo 7 abstenciones.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Rechazada.

-Votaron por la afirmativa los siguientes señores diputados:

Andrade Lara Osvaldo; Barros Montero Ramón; Burgos Varela Jorge; Calderón Bassi Giovanni; Campos Jara Cristián; Carmona Soto Lautaro; Chahín Valenzuela Fuad; Díaz Díaz Marcelo; Espinosa Monardes Marcos; Espinoza Sandoval Fidel; Gutiérrez Gálvez Hugo; Gutiérrez Pino Romilio; Harboe Bascuñán Felipe; Jaramillo Becker Enrique; Jarpa Wevar Carlos Abel; Jiménez Fuentes Tucapel; Lemus Aracena Luis; Montes Cisternas Carlos; Pascal Allende Denise; Pérez Arriagada José; Saa Díaz María Antonieta; Schilling Rodríguez Marcelo; Silber Romo Gabriel; Teillier Del Valle Guillermo; Vallespín López Patricio; Vidal Lázaro Ximena.

-Votaron por la negativa los siguientes señores diputados:

Álvarez-Salamanca Ramírez Pedro Pablo; Ascencio Mansilla Gabriel; Auth Stewart Pepe; Becker Alvear Germán; Bertolino Rendic Mario; Bobadilla Muñoz Sergio; Cardemil Herrera Alberto; Cerda García Eduardo; Ceroni Fuentes Guillermo; Cornejo González Aldo; Cristi Marfil María Angélica; Edwards Silva José Manuel; Eluchans Urenda Edmundo; Estay Peñaloza Enrique; García García René Manuel; Kort Garriga Issa; Godoy Ibáñez Joaquín; Hasbún Selume Gustavo; Hernández Hernández Javier; Kast Rist José Antonio; Latorre Carmona Juan Carlos; León Ramírez Roberto; Rosales Guzmán Joel; Lorenzini Basso Pablo; Macaya Danús Javier; Melero Abaroa Patricio; Meza Moncada Fernando; Monckeberg Bruner Cristián; Moreira Barros Iván; Nogueira Fernández Claudia; Norambuena Farías Iván; Ojeda Uribe Sergio; Ortiz Novoa José Miguel; Pérez Lahsen Leopoldo; Rincón González Ricardo; Robles Pantoja Alberto; Rojas Molina Manuel; Sabag Villalobos Jorge; Sabat Fernández Marcela; Saffirio Espinoza René; Salaberry Soto Felipe; Sandoval Plaza David; Santana Tirachini Alejandro; Sauerbaum Muñoz Frank; Sepúlveda Orbenes Alejandra; Silva Méndez Ernesto; Squella Ovalle Arturo; Torres Jeldes Víctor; Ulloa Aguillón Jorge; Letelier Aguilar Cristian; Urrutia Bonilla Ignacio; Van Rysselberghe Herrera Enrique; Vargas Pizarro Orlando; Velásquez Seguel Pedro; Venegas Cárdenas Mario; Vilches Guzmán Carlos; Von Mühlenbrock Zamora Gastón; Walker Prieto Matías; Ward Edwards Felipe.

-Se abstuvieron los diputados señores:

Araya Guerrero Pedro; Farías Ponce Ramón; González Torres Rodrigo; Hales Dib Patricio; Isasi Barbieri Marta; Muñoz D’Albora Adriana; Tarud Daccarett Jorge.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Corresponde votar el numeral 4 del artículo único propuesto por la Comisión de Constitución, al cual va a dar lectura el señor Secretario .

El señor ÁLVAREZ ( Secretario ).-

“4.- Agrégase la siguiente disposición transitoria:

“Vigésimo sexta.- Las modificaciones introducidas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113 y primero del artículo 119 serán aplicables a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, de consejeros regionales y de concejales, respectivamente, entendiendo para los efectos señalados en las disposiciones citadas, que el período en actual ejercicio corresponde al primero.”.”

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

En votación.

-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 80 votos; por la negativa, 6 votos. Hubo 10 abstenciones.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

Aprobado.

-Votaron por la afirmativa los siguientes señores diputados:

Alinco Bustos René; Álvarez-Salamanca Ramírez Pedro Pablo; Araya Guerrero Pedro; Ascencio Mansilla Gabriel; Auth Stewart Pepe; Baltolu Rasera Nino; Barros Montero Ramón; Becker Alvear Germán; Bertolino Rendic Mario; Bobadilla Muñoz Sergio; Browne Urrejola Pedro; Burgos Varela Jorge; Calderón Bassi Giovanni; Campos Jara Cristián; Cardemil Herrera Alberto; Cerda García Eduardo; Ceroni Fuentes Guillermo; Cornejo González Aldo; Cristi Marfil María Angélica; Edwards Silva José Manuel; Eluchans Urenda Edmundo; Espinosa Monardes Marcos; Estay Peñaloza Enrique; Farías Ponce Ramón; García García René Manuel; Kort Garriga Issa; Godoy Ibáñez Joaquín; Gutiérrez Pino Romilio; Harboe Bascuñán Felipe; Hasbún Selume Gustavo; Hernández Hernández Javier; Isasi Barbieri Marta; Jaramillo Becker Enrique; Jarpa Wevar Carlos Abel; Kast Rist José Antonio; Latorre Carmona Juan Carlos; Rosales Guzmán Joel; Lorenzini Basso Pablo; Macaya Danús Javier; Melero Abaroa Patricio; Meza Moncada Fernando; Molina Oliva Andrea; Monckeberg Bruner Cristián; Monckeberg Díaz Nicolás; Montes Cisternas Carlos; Moreira Barros Iván; Nogueira Fernández Claudia; Norambuena Farías Iván; Ojeda Uribe Sergio; Ortiz Novoa José Miguel; Pérez Lahsen Leopoldo; Recondo Lavanderos Carlos; Robles Pantoja Alberto; Rojas Molina Manuel; Saa Díaz María Antonieta; Sabag Villalobos Jorge; Sabat Fernández Marcela; Saffirio Espinoza René; Salaberry Soto Felipe; Sandoval Plaza David; Santana Tirachini Alejandro; Sauerbaum Muñoz Frank; Sepúlveda Orbenes Alejandra; Silber Romo Gabriel; Silva Méndez Ernesto; Squella Ovalle Arturo; Teillier Del Valle Guillermo; Torres Jeldes Víctor; Tuma Zedan Joaquín; Ulloa Aguillón Jorge; Vallespín López Patricio; Van Rysselberghe Herrera Enrique; Vargas Pizarro Orlando; Velásquez Seguel Pedro; Venegas Cárdenas Mario; Vilches Guzmán Carlos; Von Mühlenbrock Zamora Gastón; Walker Prieto Matías; Ward Edwards Felipe; Zalaquett Said Mónica.

-Votaron por la negativa los siguientes señores diputados:

Carmona Soto Lautaro; Díaz Díaz Marcelo; González Torres Rodrigo; Gutiérrez Gálvez Hugo; Hales Dib Patricio; Jiménez Fuentes Tucapel.

-Se abstuvieron los diputados señores:

Andrade Lara Osvaldo; Chahín Valenzuela Fuad; Lemus Aracena Luis; León Ramírez Roberto; Muñoz D’Albora Adriana; Pascal Allende Denise; Rincón González Ricardo; Tarud Daccarett Jorge; Letelier Aguilar Cristian; Urrutia Bonilla Ignacio.

El señor MONCKEBERG, don Nicolás ( Presidente ).-

La Comisión ha propuesto cambiar el epígrafe del proyecto por el siguiente: “Reforma constitucional para limitar la reelección de las autoridades que indica”.

¿Habría acuerdo?

Acordado.

Despachado el proyecto.

1.11. Oficio de Cámara Origen a Cámara Revisora

Oficio de Ley a Cámara Revisora. Fecha 10 de octubre, 2012. Oficio en Sesión 55. Legislatura 360.

VALPARAÍSO, 10 de octubre de 2012

Oficio Nº 10416

A S.E. EL PRESIDENTE DEL H. SENADO

Con motivo de las Mociones refundidas, Informes y demás antecedentes que tengo a honra pasar a manos de V.E., la Cámara de Diputados ha tenido a bien prestar su aprobación al siguiente proyecto de reforma constitucional, correspondiente a los boletines N°4115-07, 4499-07, 4701-07, 4891-07, 7888-07 y 8221-07.

“PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL PARA LIMITAR LA REELECCIÓN DE LAS AUTORIDADES QUE INDICA

Artículo único.- Introdúcense las siguientes modificaciones en la Constitución Política de la República:

1.- Sustitúyese el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo por dos períodos.”.

2.- Intercálase en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

3.- Intercálase en el inciso primero del artículo 119, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

4.- Agrégase la siguiente disposición transitoria:

“Vigésimo sexta.- Las modificaciones introducidas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113 y primero del artículo 119 serán aplicables a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, de consejeros regionales y de concejales, respectivamente, entendiendo para los efectos señalados en las disposiciones citadas, que el período en actual ejercicio corresponde al primero.”.”.

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Hago presente a V.E. que el artículo único del proyecto fue aprobado, en general, por 79 diputados, de 118 en ejercicio; y, en particular, por 87, con excepción de su numeral 4, que lo fue por 79 diputados, en ambos casos de 119 en ejercicio, dándose cumplimiento de esta manera a lo preceptuado en la primera oración del inciso segundo del artículo 127 de la Constitución Política.

Dios guarde a V.E.

NICOLÁS MONCKEBERG DÍAZ

Presidente de la Cámara de Diputados

ADRIÁN ÁLVAREZ ÁLVAREZ

Secretario General de la Cámara de Diputados

2. Segundo Trámite Constitucional: Senado

2.1. Informe de Comisión Especial

Senado. Fecha 18 de mayo, 2015. Informe de Comisión Especial en Sesión 19. Legislatura 363.

?INFORME DE LA COMISIÓN ESPECIAL ENCARGADA DE CONOCER PROYECTOS RELATIVOS A PROBIDAD Y TRANSPARENCIA, recaído en el proyecto de reforma constitucional, en segundo trámite, para limitar la reelección de las autoridades que indica.

BOLETINES NÚMEROS 4.115-07, 4.499-07, 8.221-07, 7.888-07, 4.701-07 Y 4.891-07, refundidos.

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HONORABLE SENADO:

La Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia, tiene el honor de informar respecto del proyecto de reforma constitucional aludido, que se inició en la Cámara de Diputados en seis mociones que fueron refundidas, con urgencia calificada de “discusión inmediata”.

Se hace presente que, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 127 del Reglamento de la Corporación, la Comisión discutió en general y en particular esta iniciativa de reforma constitucional, por haberse hecho presente la urgencia de discusión inmediata a su respecto.

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OBJETIVOS DEL PROYECTO

-Limitar la reelección de los Senadores –por una sola vez-, de los Diputados –por dos períodos sucesivos- y de los alcaldes, consejeros regionales y concejales por dos veces consecutivas, y considerar el período en actual ejercicio de las autoridades mencionadas como el primero.

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NORMAS DE QUÓRUM ESPECIAL

Conforme a lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 127 de la Constitución Política de la República, los cinco numerales del artículo único del proyecto de reforma constitucional en informe requieren de la aprobación de las tres quintas partes de los Senadores en ejercicio, por cuanto recaen sobre los Capítulos V y XIV del Texto Fundamental.

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A las sesiones en que la Comisión estudió esta reforma constitucional asistieron, además de sus miembros, el Ministro Secretario General de Presidencia, señor Jorge Insunza Gregorio de las Heras, la ex Ministra Secretaria General de la Presidencia, señora Ximena Rincón González, la Subsecretaria del mismo Ministerio, señora Patricia Silva Meléndez, el Jefe de la División de Relaciones Políticas e Institucionales, señor Gabriel de la Fuente y el abogado señor Nicolás Torrealba; la abogada de la División Jurídica de dicha Secretaría de Estado, señora Valeria Lubbert y los asesores señores Tomás Jordán y Daniel Portilla; el asesor del Comité Partido por la Democracia, señor Sebastián Abarca; el asesor del Comité Partido Comunista de la Cámara de Diputados, señor Matías Jiménez y el asesor del Instituto Igualdad, señor Sebastián Divin. Asesores parlamentarios: del Senador señor Ignacio Walker, la señora Constanza González; del Senador Espina el señor Pablo Urquízar y del Senador Harboe, la Jefa de Gabinete, señora Deborah Bailey.

ANTECEDENTES

Para el debido estudio de esta iniciativa de reforma constitucional se han tenido en consideración, entre otros, los siguientes:

I.- ANTECEDENTES JURÍDICOS

-La Constitución Política de la República, especialmente los artículos que dicen relación con la generación de la Cámara de Diputados y del Senado, la elección de los alcaldes, la integración de los consejos regionales y la conformación de los concejos municipales.

El artículo 47 preceptúa que la Cámara de Diputados está integrada por miembros elegidos en votación directa por distritos electorales, renovándose en su totalidad cada cuatro años. A su vez, el artículo 49 consagra la integración del Senado por votación directa por circunscripciones senatoriales, durando ocho años en sus cargos y renovándose alternadamente cada cuatro años.

El artículo 51, en su inciso segundo establece que las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente y que los parlamentarios podrán ser reelegidos en sus cargos, sin considerar límites a esta posibilidad.

El artículo 113, referido al consejo regional, partícipe del gobierno de cada región, estatuye que estará integrado por consejeros elegidos por sufragio universal en votación directa y que durarán cuatro años en sus cargos pudiendo ser reelegidos.

El artículo 118, en su inciso primero hace recaer la administración local de cada comuna o agrupación de comunas en una municipalidad, entidad que estará constituida por el alcalde, que es su máxima autoridad y por el concejo.

El artículo 119 contempla que los concejales municipales, elegidos por sufragio universal, durarán cuatro años en sus cargos y que podrán ser reelegidos.

II.- ANTECEDENTES DE HECHO

Esta iniciativa tuvo su origen en las siguientes seis mociones presentadas en la Cámara de Diputados:

-Boletín N° 4.115-07. Del ex Diputado y actual Senador señor Chahuán, de la Diputada Rubilar, y de los ex Diputados Aedo y Ximena Valcarce, cuya idea central era permitir la reelección de diputados hasta por dos períodos y la de los senadores hasta por uno, a la vez que agregaba una norma transitoria para que se considere el actual período como el primero.

-Boletín N° 4.499-07. De los Diputados Farías y Jiménez y de los ex Diputados Alinco y Ximena Vidal, para limitar la reelección de diputados, senadores y concejales a sólo una vez.

-Boletín N° 4.701-07. Del Diputado Rodrigo González, que autorizaba la reelección de diputados y senadores hasta por una vez.

-Boletín N° 4.891-07. Del Diputado Fidel Espinoza y de las Diputadas Pacheco y Pascal, y de los ex Diputados De Urresti y Díaz, para permitir solamente la reelección de los diputados, limitada a un período.

-Boletín N° 7.888-07. De los Diputados Chahín, Sabag, Saffirio, Torres y Walker y de la ex Diputada Carolina Goic, cuya idea central era autorizar la reelección de los diputados hasta por dos períodos y la de los senadores solamente por uno, agregando mediante una norma transitoria que esta normativa será aplicable a partir de las próximas elecciones parlamentarias, pero considerando el actual período como el primero.

-Boletín N° 8.221-07. Del Diputado Ceroni y de los ex Diputados Burgos, Cardemil, Díaz y Eluchans, para permitir la reelección de diputados hasta por dos períodos y la de los senadores sólo por uno y establecía mediante una norma transitoria que esta limitante empezaría a aplicarse a partir de las elecciones parlamentarias de 2013.

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PROYECTOS DE REFORMA CONSTITUCIONAL INICIADOS EN MOCIÓN EN EL SENADO RELACIONADOS CON LA INICIATIVA EN DISCUSIÓN

La Comisión Especial tuvo a la vista los siguientes proyectos de reforma constitucional que se vinculan con la materia en discusión, todos en primer trámite constitucional:

1) El iniciado en Moción de los Senadores señores Ossandón, Guillier y Quinteros, que limita la reelección de autoridades –diputados, senadores, concejales, alcaldes y consejeros regionales-, establece elecciones complementarias, amplía las causales de cesación y renuncia de los cargos parlamentarios y elimina el fuero de los diputados y senadores, correspondiente al Boletín N° 9.978-07.

2) El iniciado en Mensaje del ex Presidente de la República, señor Sebastián Piñera Echenique, sobre reelección y vacancia de parlamentarios, correspondiente al Boletín N° 9.031-07.

3) El iniciado en Moción del Senador señor Navarro, que modifica el inciso primero del artículo 119 de la Carta Fundamental para limitar a tres los períodos consecutivos en que un ciudadano puede ser elegido como concejal, correspondiente al Boletín N° 9.215-07.

4) El iniciado en Moción del Senador señor Navarro, que incorpora un inciso final al artículo 48 de la Carta Constitucional para limitar a tres los períodos consecutivos en que un ciudadano puede ser elegido como diputado, correspondiente al Boletín N° 9.126-07.

5) El iniciado en Moción del Senador señor Navarro, que incorpora un inciso final al artículo 50 de la Carta Constitucional para limitar a dos los períodos consecutivos en que un ciudadano puede ser elegido como senador, correspondiente al Boletín N° 9.217-07.

6) El iniciado en Moción del Senador señor Navarro, que modifica el inciso segundo del artículo 113 de la Carta Fundamental para limitar a tres los períodos consecutivos en que un ciudadano puede ser elegido como consejero regional, correspondiente al Boletín N° 9.218-07.

Además de las reformas constitucionales precedentemente enumeradas, la Comisión Especial tuvo en consideración la idea matriz del proyecto de ley, iniciado en Moción del Senador señor Navarro, que limita a un máximo de dos reelecciones consecutivas la participación de un candidato a alcalde, correspondiente al Boletín N° 9.225-07.

Informe de la Biblioteca del Congreso Nacional sobre la reelección de autoridades públicas en la experiencia comparada

La Comisión Especial también tuvo a la vista el informe elaborado por el área de Asesoría Técnica Parlamentaria de la Biblioteca del Congreso Nacional, cuyo texto se puede consultar en la página web del Senado, asociado al Boletín N° 4.115-07.

Dicho documento señala resumidamente que en el ámbito presidencial, la experiencia comparada exhibe casos en que la reelección está permitida en forma inmediata e indefinida, como en Francia y Venezuela; inmediata, aunque limitada a un solo período consecutivo, como ocurre en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador; inmediata, con dos períodos contiguos, como en Estados Unidos; o alterna, con la opción de postular nuevamente al cargo una vez transcurrido uno o dos mandatos, como ocurre hoy en Chile, Perú y Uruguay. En contraste, en países como México y Paraguay, la reelección no es admitida.

Respecto a los parlamentarios, en el análisis comparado no se aprecian mayores limitaciones a la reelección, salvo en los casos de Costa Rica y México, en que los legisladores que culminan su período, deben esperar el paso de una legislatura para volver a re-postular.

Finalmente, a nivel local, existen cortapisas a la reelección en estados como Brasil, Uruguay y México.

Asimismo, este informe expresa que la reelección de autoridades públicas es una realidad visible en una buena proporción de países, pese al argumento de algunos especialistas, que afirman que esta posibilidad se puede prestar para abusos de poder.

En los planos presidencial y local se advierten mayores matices en torno a la figura de la reelección, por cuanto en la mayoría de los países analizados esta no es ilimitada ni inmediata, existiendo algunos estados en los cuales, incluso, se encuentra prohibida.

En contraste, a nivel parlamentario se advierte una mayoritaria tendencia en favor de esta alternativa, como lo refrendan los casos ya revisados.

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Texto aprobado por la Cámara de Diputados

El proyecto de reforma constitucional despachado por la Cámara de Diputados consta de un artículo único, que contempla cuatro numerales. El primero, referido a las elecciones de diputados y senadores, sustituye el inciso segundo del artículo 51 para disponer que los senadores puedan ser reelegidos sucesivamente sólo por una vez y que los diputados puedan ser reelegidos sucesivamente por dos períodos.

El numeral 2 modifica el inciso segundo del artículo 113 con el objeto de limitar la reelección de los consejeros regionales hasta por dos veces consecutivas.

El numeral 3 introduce una enmienda en el inciso primero del artículo 119 para limitar la reelección de los concejales municipales hasta por dos veces consecutivas.

El numeral 4 agrega una disposición transitoria a la Carta Fundamental con la finalidad de establecer que las limitaciones a la reelección ya mencionadas serán aplicables a contar de las próximas elecciones de parlamentarios, de consejeros regionales y de concejales. Asimismo, se declara –en relación a las limitaciones contempladas- que el período en actual ejercicio de dichas autoridades corresponde al primero.

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DISCUSIÓN EN GENERAL Y EN PARTICULAR

Sesión celebrada el 6 de mayo de 2015

La Comisión Especial, en la primera sesión dedicada al estudio de esta reforma constitucional, escuchó los planteamientos de la entonces Ministra Secretaria General de la Presidencia, señora Ximena Rincón González, para continuar con la expresión de los puntos vista de cada de uno de sus integrantes respecto de la iniciativa.

MINISTERIO SECRETARÍA GENERAL DE LA PRESIDENCIA

La ex Ministra Secretaria General de la Presidencia, señora Ximena Rincón González, manifestó que este proyecto pretende mejorar los niveles de confianza de la ciudadanía hacia las instituciones y las personas que se desempeñan en ellas mediante los procesos eleccionarios, en cuyo contexto deben considerarse las modificaciones que introdujo la ley N° 20.840, publicada 5 de mayo de 2015, que sustituye el sistema electoral binominal por uno de carácter proporcional inclusivo y fortalece la representatividad del Congreso Nacional.

En esa línea, aseveró que la aprobación de la iniciativa puede mejorar el funcionamiento de las instituciones democráticas, al limitar los períodos en que es posible ejercer el cargo de Senador, Diputado, Concejal o Consejero Regional. Al efecto, afirmó que los índices de renovación en el Parlamento señalan que el 87% de los parlamentarios en ejercicio se presentaron a las elecciones parlamentarias de 2013, de cuyo universo el 72% resultó electo.

Con todo, afirmó que la iniciativa de reforma constitucional en estudio introduciría una restricción a la voluntad de la ciudadanía, en un contexto internacional en que sólo en México, Costa Rica y Perú se contemplan mecanismos de esa índole.

En consecuencia, abogó por equiparar los períodos en que las autoridades públicas pueden ejercer sus funciones. Asimismo, sostuvo que, tratándose de la administración comunal, debe establecerse una limitación a los períodos en que un alcalde puede desempeñarse en tal condición, toda vez que el texto aprobado en primer trámite constitucional por la Cámara de Diputados sólo consagra dicha restricción respecto de los concejales.

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El Senador señor Prokurica abogó por resolver las problemáticas derivadas de la posibilidad de reelección indefinida de autoridades en cargos de elección popular, incluyendo a los presidentes de partidos políticos, toda vez que dicha materia resulta relevante para mejorar los índices de confianza de la ciudadanía respecto de las instituciones públicas.

En ese sentido, sostuvo que, en los años 2006 y 2010, la directiva de la colectividad de la que forma parte envió un documento a la Presidenta de la República representándole dicha situación, lo que habría sido considerado en la iniciativa en estudio.

El Senador señor Pérez Varela sostuvo que, sin perjuicio de la necesidad de evaluar la procedencia de limitar la reelección indefinida de autoridades públicas, la mejoría en los índices de confianza de la ciudadanía hacia la instituciones públicas requiere de propuestas de reformas legales en diversas materias, tal como ocurre tratándose de la legislación relativa al funcionamiento y financiamiento de los partidos políticos.

En efecto, aseveró que, aun cuando la iniciativa en estudio propone favorecer la renovación de las autoridades de elección popular, nuestro país presenta altos índices en el ingreso de nuevos parlamentarios. En la misma línea, agregó que entre las conclusiones del Consejo Asesor Presidencial contra los conflictos de interés, tráfico de influencias y corrupción, no se consigna el establecimiento de un límite a la reelección de parlamentarios, lo que sí ocurre tratándose de alcaldes[1].

En ese contexto, aseveró que, sin perjuicio de concordar en la necesidad de establecer un límite a la reelección, dicha medida debe ser analizada reflexivamente, habida cuenta de los efectos que pudiere producir en el funcionamiento del Parlamento, y los indicadores que señalan que, en general, nuestro país presenta una permanente renovación de sus autoridades.

El Senador señor Harboe afirmó que la iniciativa recoge uno de los elementos que la ciudadanía ha cuestionado respecto del funcionamiento de las instituciones públicas.

En efecto, indicó que las reformas en materia de transparencia de la política requieren limitar el período en que las autoridades de elección popular pueden ejercer tales labores, incluyendo a funcionarios de organismos específicos, tales como los fiscales regionales del Ministerio Público. En ese sentido, enfatizó que existe la necesidad de implementar una regulación coherente que, desde diversos ángulos, permita mejorar la calidad de la actividad política en materias tales como transparencia y financiamiento de los partidos políticos.

Sin perjuicio de ello, manifestó que, durante el análisis de la iniciativa, deben ponderarse adecuadamente los efectos que la limitación a la reelección de autoridades públicas puede generar respecto de quienes han acumulado la experiencia necesaria para ejercer correctamente sus labores.

En ese sentido, expresó que, en momentos en que la evaluación ciudadana respecto de la labor de las instituciones públicas resulta ser negativa, la labor que debe cumplir el Parlamento debe desarrollarse buscando lo mejor para el país, con prescindencia de las consecuencias que se pudieren producir en términos de popularidad.

Agregó que el inciso segundo del artículo 49 de la Constitución Política de la República, al disponer que los Senadores durarán ocho años en su cargo y se renovarán alternadamente cada cuatro años, pretende evitar la total renovación del Senado en conjunto con la Cámara de Diputados y la elección del Presidente de la República, de modo de favorecer la estabilidad del proceso democrático.

En consecuencia, puntualizó que, al limitar la reelección de las autoridades, se establecería, en rigor, una restricción hacia la forma en que la ciudadanía puede elegir a sus representantes, lo que podría afectar injustamente a aquellos servidores públicos de mayor experiencia que desempeñan adecuadamente sus labores.

El Senador señor Guillier sostuvo que el país se enfrenta a un contexto en que la ciudadanía advierte la tendencia de las autoridades públicas a reelegirse indefinidamente en sus cargos, lo que, en general, puede constituir un síntoma de corrupción, junto a una evaluación especialmente crítica respecto de la labor de las instituciones públicas, en general, y del Congreso Nacional, en particular.

En ese sentido, enfatizó que la respuesta que debe provenir desde las instituciones públicas debe ser clara, con la finalidad de dar cuenta de una voluntad seria y drástica en materia de limitación a la reelección indefinida.

En consecuencia, manifestó que, en el evento de implementar un límite a la reelección de ciertas autoridades públicas, debe tratarse de un mecanismo que impida que, en los hechos, se produzca la situación actual, en que algunas de ellas ejercen sus funciones durante varias décadas de modo consecutivo.

Enfatizó que es necesario que las autoridades promuevan una verdadera autolimitación de sus facultades en el ejercicio del poder. Bajo esa premisa, añadió, no resulta adecuado que la iniciativa en análisis, en lugar de introducir una modificación sustantiva en la materia, proponga legalizar una situación que se produce de facto, la que ha sido evaluada muy negativamente por la ciudadanía, consistente en la excesiva permanencia de ciertas autoridades en sus cargos.

El Senador señor Walker, don Ignacio, afirmó que, en el marco de la democracia representativa, corresponde diseñar los mecanismos que permitan garantizar la calidad de las instituciones públicas y favorecer la gobernabilidad, considerando que, de ese modo, es posible evitar la aparición de gobiernos populistas o liderazgos individualistas.

En ese contexto, aseveró que el establecimiento de un límite a la reelección indefinida de autoridades públicas puede desempeñar un rol muy relevante, aun cuando ello podría constituir una limitación a las facultades de la ciudadanía respecto de la elección de sus representantes en cargos de elección popular. En efecto, agregó que la regla general, en las democracias más desarrolladas, es la inexistencia de restricciones en materia de reelección, habida cuenta de que se trata de una materia que debe ser resuelta, en último término, mediante el voto popular.

Por otra parte, señaló que, en conformidad al numeral 17° del artículo 19 de la Constitución Política de la República, la admisión a las funciones y empleos públicos, en la forma establecida por la Constitución y las leyes, constituye un derecho fundamental de toda persona. Asimismo, agregó que el inciso segundo del artículo 13 de la Carta Fundamental consagra que la calidad de ciudadano otorga el derecho a optar a cargos de elección popular. Ambas disposiciones, afirmó, deben ser consideradas durante el debate de la iniciativa, considerando que ésta pretende limitar la posibilidad de ejercer determinados cargos públicos.

Sesión celebrada el 13 de mayo de 2015

Al inicio de esta sesión, el Presidente de la Comisión Especial, Senador señor Walker, don Ignacio, puso en votación la idea de legislar respecto de la reforma constitucional en estudio, resultando aprobada por la unanimidad de los integrantes de la Comisión, Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica y Walker, don Ignacio.

Seguidamente, la Comisión Especial efectuó la discusión en particular de esta iniciativa.

Artículo único

Numeral 1)

El numeral 1) del artículo único del proyecto de reforma constitucional apunta a sustituir el inciso segundo del artículo 51 de la Constitución Política de la República, estableciendo que los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez, en tanto que los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo por dos períodos.

El Senador señor Walker, don Ignacio, explicó que la disposición en análisis limita la reelección de los diputados hasta por dos períodos consecutivos.

Agregó que la iniciativa consagra un máximo equivalente a doce años de ejercicio consecutivo del cargo de diputado, los que resultarían de sumar los cuatro años de la primera elección junto al período de ocho años, en el evento de producirse dos reelecciones sucesivas.

A su turno, especificó que tratándose de los senadores, el proyecto de reforma constitucional permite la posibilidad de una sola reelección, la que, sumada a la primera elección, equivale a un período máximo sucesivo de dieciséis años en el cargo.

-Puesto en votación el numeral 1) del artículo único del proyecto de reforma constitucional, fue aprobado, con una adecuación de carácter formal, por la unanimidad de los integrantes de la Comisión, Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica y Walker, don Ignacio.

Numeral 2)

El numeral 2) del artículo único del proyecto en estudio propone establecer, en el inciso segundo del artículo 113 de la Constitución Política de la República, que, tratándose de los consejeros regionales -cuyo período equivale a cuatro años-, podrán ser reelegidos en sus cargos hasta por dos veces consecutivas.

-Puesto en votación el numeral 2) del artículo único del proyecto de reforma constitucional, fue aprobado por la unanimidad de los miembros de la Comisión, Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica (Espina) y Walker, don Ignacio, en los mismos términos que la Cámara de Diputados.

Indicación de S.E. la Presidenta de la República

La Presidenta de la República, señora Michelle Bachelet Jeria, presentó una indicación para intercalar, en el artículo único del proyecto de reforma constitucional, un numeral 3, nuevo, pasando los actuales numerales 3) y 4) a ser 4) y 5), respectivamente.

En efecto, la disposición propuesta apunta a establecer, en el inciso primero del artículo 118 de la Constitución Política de la República, que los alcaldes serán elegidos por sufragio universal de conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades, durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas.

Al inicio del análisis de la indicación del Ejecutivo, el Jefe de la División de Relaciones Políticas e Institucionales del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, señor Gabriel de la Fuente, afirmó que, mediante la aprobación de dicha disposición, se propone limitar el período en que los alcaldes pueden ejercer sus funciones de modo consecutivo, por el equivalente a doce años.

Al mismo tiempo, aseveró que, de ese modo, se incorporan las normas relativas a la forma de elección y duración del mandato de los alcaldes al texto constitucional vigente, toda vez que dichas disposiciones se encuentran contenidas en el Título II del decreto con fuerza de ley N° 1, del Ministerio del Interior, de 2014, que fija el texto refundido, coordinado y sistematizado de la ley N° 18.695, orgánica constitucional de Municipalidades.

-Puesto en votación el numeral 3, nuevo, que la indicación de S.E. la Presidenta de la República propone agregar al artículo único del proyecto de reforma constitucional, fue aprobado por la unanimidad de los miembros de la Comisión, Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica y Walker, don Ignacio.

Numeral 3, que ha pasado a ser 4)

El numeral 3), que ha pasado a ser numeral 4), del artículo único del proyecto de reforma constitucional, propone establecer, en el inciso primero del artículo 119 de la Constitución Política de la República, que los concejales que forman parte de la Administración Comunal, cuyo período equivale a cuatro años, podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas.

-Puesto en votación el numeral 3) del artículo único del proyecto de reforma constitucional, que ha pasado a ser numeral 4), fue aprobado por la unanimidad de los miembros de la Comisión, Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica y Walker, don Ignacio, en los mismos términos que la Cámara de Diputados.

Numeral 4), que ha pasado a ser 5)

El numeral 4), que ha pasado a ser numeral 5), del artículo único del proyecto de reforma constitucional, propone incorporar, a la Constitución Política de la República, una disposición transitoria, nueva, estableciendo que las modificaciones introducidas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113 y primero del artículo 119 serán aplicables a partir de las siguientes elecciones parlamentarias, de consejeros regionales y de concejales, respectivamente, entendiendo para los efectos señalados en las disposiciones citadas que el período en actual ejercicio corresponde al primero.

A su respecto, S.E. la Presidenta de la República presentó una indicación para introducir una disposición transitoria vigésimo séptima, nueva, estableciendo que los límites a la reelección que operan respecto de senadores, diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales serán aplicables a partir de las primeras elecciones posteriores a su elección. Asimismo, propone que, para las autoridades en ejercicio al momento en que tales restricciones se encuentren vigentes, se contabilizará la próxima elección como su primera candidatura a reelección, en su caso.

En la misma línea, el Senador señor Harboe propuso establecer un texto que consigne el actual período de las distintas autoridades como el primero, para los efectos de los límites a la reelección establecidos.

-Puesta en votación la indicación de S.E. la Presidenta de la República, que incorpora una disposición transitoria vigésimo séptima, nueva, a la Constitución Política de la República, fue aprobada, con modificaciones, por la unanimidad de los miembros de la Comisión, Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica y Walker, don Ignacio.

MODIFICACIONES

En mérito de los acuerdos recién consignados, la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia propone aprobar el texto despachado por la Cámara de Diputados con las siguientes enmiendas:

ARTÍCULO ÚNICO

NUMERAL 1

Ha intercalado, a continuación de la expresión “en el cargo” la segunda vez que aparece, la preposición “hasta”.

(Adecuación formal)

ooooooo

Ha incorporado, a continuación del numeral 2, el siguiente nuevo:

“3.- Agrégase, en el inciso primero del artículo 118, la siguiente oración final: “Los alcaldes serán elegidos por sufragio universal de conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades, durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas.”.

(Unanimidad 5X0. Indicación del Ejecutivo. Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica y Walker, don Ignacio).

NUMERAL 3

Ha pasado a ser numeral 4, sin modificaciones.

NUMERAL 4

Ha pasado a ser numeral 5, sustituido por el siguiente:

“5.- Agrégase la siguiente disposición transitoria:

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerará su actual período como el primero.”.”.

(Unanimidad 5X0. Indicación del Ejecutivo, con modificaciones. Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica y Walker, don Ignacio).

TEXTO DEL PROYECTO

En conformidad con los acuerdos adoptados, la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia propone aprobar el proyecto de reforma constitucional en informe en los siguientes términos:

“PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL PARA LIMITAR LA REELECCIÓN DE LAS AUTORIDADES QUE INDICA

Artículo único.- Introdúcense las siguientes modificaciones en la Constitución Política de la República:

1.- Sustitúyese el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”.

2.- Intercálase en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

3.- Agrégase, en el inciso primero del artículo 118, la siguiente oración final: “Los alcaldes serán elegidos por sufragio universal de conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades, durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas.”.

4.- Intercálase en el inciso primero del artículo 119, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

5.- Agrégase la siguiente disposición transitoria:

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerará su actual período como el primero.”.”.

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Acordado en sesiones celebradas los días 6 y 13 de mayo de 2015, con asistencia de los Senadores señores Ignacio Walker Prieto (Presidente), Alejandro Guillier Álvarez, Felipe Harboe Bascuñán, Víctor Pérez Varela y Baldo Prokurica Prokurica (en reemplazo del Senador señor Espina).

Sala de la Comisión, a 18 de mayo de 2015.

PILAR SILVA GARCÍA DE CORTÁZAR

Secretaria de la Comisión

RESUMEN EJECUTIVO

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INFORME DE LA COMISIÓN ESPECIAL ENCARGADA DE CONOCER PROYECTOS RELATIVOS A PROBIDAD Y TRANSPARENCIA, RECAÍDO EN EL PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL, EN SEGUNDO TRÁMITE, PARA LIMITAR LA REELECCIÓN DE LAS AUTORIDADES QUE INDICA.

BOLETINES NÚMEROS 4.115-07, 4.499-07, 8.221-07, 7.888-07, 4.701-07 Y 4.891-07, REFUNDIDOS.

I. PRINCIPALES OBJETIVOS DEL PROYECTO PROPUESTO POR LA COMISIÓN: -Limitar la reelección de los Senadores –por una sola vez-, de los Diputados –por dos períodos sucesivos- y de los alcaldes, consejeros regionales y concejales por dos veces consecutivas, y considerar el período en actual ejercicio de las autoridades mencionadas como el primero.

II. ACUERDOS: aprobado en general y en particular (5X0) (Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica y Walker, don Ignacio).

III. ESTRUCTURA DEL PROYECTO APROBADO POR LA COMISIÓN: consta de un artículo único dividido en cinco numerales.

IV. NORMAS DE QUÓRUM ESPECIAL: Conforme a lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 127 de la Constitución Política de la República, los cinco numerales del artículo único del proyecto de reforma constitucional en informe requieren de la aprobación de las tres quintas partes de los Senadores en ejercicio, por cuanto recaen sobre los Capítulos V y XIV del Texto Fundamental.

V. URGENCIA: discusión inmediata.

VI. ORIGEN INICIATIVA: Cámara de Diputados. Seis Mociones.

VII. TRÁMITE CONSTITUCIONAL: segundo.

VIII. APROBACIÓN POR LA CÁMARA DE DIPUTADOS: en general 79 votos a favor, 9 en contra y 7 abstenciones. En particular, los numerales 1 al 3 contaron con 87 votos a favor, 9 en contra y 4 abstenciones y el numeral 4 fue aprobado por 80 votos a favor, 6 en contra y 10 abstenciones.

IX. INICIO TRAMITACIÓN EN EL SENADO: 16 de octubre de 2012.

X. TRÁMITE REGLAMENTARIO: primer informe, en general y en particular.

XI. LEYES QUE SE MODIFICAN O QUE SE RELACIONAN CON LA MATERIA: La Constitución Política de la República.

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Valparaíso, 18 de mayo de 2015.

PILAR SILVA GARCÍA DE CORTÁZAR

Secretaria de la Comisión

[1] Página 38 del Informe Final del Consejo Asesor Presidencial contra los conflictos de interés tráfico de influencias y corrupción.

2.2. Discusión en Sala

Fecha 20 de mayo, 2015. Diario de Sesión en Sesión 23. Legislatura 363. Discusión General. Pendiente.

LÍMITE A REELECCIÓN DE PARLAMENTARIOS, ALCALDES, CONSEJEROS REGIONALES Y CONCEJALES

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Corresponde ocuparse en el proyecto, en segundo trámite constitucional, que modifica la Carta Fundamental para limitar la reelección de las autoridades que indica, con informe de la Comisión Especial Encargada de Conocer Proyectos Relativos a Probidad y Transparencia y urgencia calificada de "suma".

--Los antecedentes sobre el proyecto (4.115-07, 4.499-07, 8.221- 07, 7.888-07, 4.701-07 y 4.891-07, refundidos) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:

Proyecto de reforma constitucional:

En segundo trámite, sesión 55ª, en 16 de octubre de 2012.

Informe de Comisión:

Especial Encargada de Conocer Proyectos Relativos a Probidad y Transparencia: sesión 19ª, en 19 de mayo de 2015.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor LABBÉ ( Secretario General ).-

Los objetivos de este proyecto son limitar la reelección de los senadores, por una sola vez; la de los diputados, por dos períodos sucesivos, y la de los alcaldes, consejeros regionales y concejales, por dos veces consecutivas, y considerar como primero el período en actual ejercicio de las mencionadas autoridades.

La Comisión Especial de Probidad y Transparencia discutió esta iniciativa en general y particular, en virtud de lo dispuesto en el artículo 127 del Reglamento de la Cámara Alta, por tener "discusión inmediata" en ese momento, y aprobó la idea de legislar por la unanimidad de sus miembros, Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela, Prokurica e Ignacio Walker.

En cuanto a la discusión particular, la Comisión efectuó diversas enmiendas, todas las cuales se aprobaron por unanimidad.

Cabe hacer presente que para la aprobación de los cinco numerales del artículo único del proyecto en informe se requieren tres quintas partes de los Senadores en ejercicio (en este momento, al menos 22 votos favorables), por cuanto esas normas recaen en los Capítulos V y XIV de la Carta Fundamental.

El texto que se propone aprobar se consigna en la página 13 del informe de la Comisión y en el boletín comparado que Sus Señorías tienen a su disposición.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

En discusión general.

Tiene la palabra el Presidente de la Comisión Especial de Probidad y Transparencia, Senador señor Ignacio Walker.

El señor WALKER (don Ignacio).-

Señor Presidente , sin duda alguna, este tema es opinable, muy debatible en cuanto a si colocar o no límites a la reelección en los cargos de representación popular.

Si uno mira el informe que nos entregó la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se revisa la política comparada sobre la materia, puede percibir que existen al menos tres visiones.

En primer lugar, en el caso de los parlamentarios -me concentraré principalmente en ellos; pero, como veremos, el proyecto es más general-, hay quienes sostienen que la reelección permite profesionalizar la carrera legislativa. Este primer argumento valora la experiencia. Por lo tanto, poner límites sería contradictorio con la acumulación de experiencia; con la profesionalización de la carrera legislativa, y, en general, con lo que significa el ejercicio de esos cargos de representación popular.

Existe otra teoría, opuesta a la anterior -estoy hablando de la legislación comparada-, que es contraria a la reelección, principalmente por la mayor probabilidad de abusos en el ejercicio del poder; por la perpetuación en los cargos -dicen algunos autores-, y, de otro lado, por la cristalización de una clase política anquilosada, sin mayor renovación. De ahí que esa teoría tienda a favorecer el límite a la reelección.

Finalmente, existen posturas intermedias, como aquella que sostiene que las restricciones a la reelección no debiesen existir en los países que cuentan con institucionalidad democrática sólida.

La verdad es que la inmensa mayoría de las democracias maduras, de las naciones desarrolladas, no contemplan límite alguno a la reelección.

Por ejemplo, en Estados Unidos no hay ninguna cortapisa a ese respecto. Ello, a nivel federal. Porque, desde el año 90 en adelante, 20 estados han adoptado la modalidad de limitar la reelección.

Sin embargo, los estudios de que disponemos sobre las consecuencias que ha producido ese experimento en el país del norte señalan que existen grandes distorsiones. Entre ellas, el hecho de que los parlamentarios abandonan el distrito en el último período.

Pero hay algo más preocupante: empíricamente, los últimos 25 años, desde que rige aquel límite a la reelección en algunos estados -no en el nivel federal, repito-, demuestran que la inmensa mayoría de los exparlamentarios se dedican al lobby,se transforman en lobistas, pues tienen la experiencia del trabajo legislativo; o sea, como después necesitan reinsertarse en el mercado laboral, abandonan los distritos y terminan de lobistas.

Estados Unidos, por consiguiente, no tiene límite alguno a la reelección ni de senadores ni de diputados.

Tampoco ponen límite Argentina , Brasil, Perú , Uruguay , España , Francia, Italia.

Entonces, la evidencia comparada es categórica: la inmensa mayoría de las democracias del mundo no contemplan restricciones a la reelección.

Hay solo dos excepciones: México y Costa Rica.

México viene de vuelta, pues tenía un solo período (ya hay dos). Y Costa Rica establece alguna limitación.

Punto: no hay más excepciones.

Chile sería la tercera excepción en el mundo si limitara la reelección en los cargos de representación popular.

Los casos que di de ausencia de límite constituyen la inmensa mayoría. Repito: en Europa, España , Francia, Italia; en América Latina, Argentina , Brasil, Perú, Uruguay ; en Norteamérica, Estados Unidos, etcétera.

¡Estamos con mucho ánimo en la Sala...!

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Les ruego a Sus Señorías guardar silencio para escuchar al Presidente de la Comisión Especial de Probidad y Transparencia.

El señor WALKER (don Ignacio).-

Gracias.

Señor Presidente , ¿cuál es el gran argumento en contra del límite a la reelección? Un principio democrático: la libre expresión de la voluntad popular.

Ese es el principio para no establecer límite. O sea, que los cargos de representación popular se ejerzan mientras quienes los ostentan cuenten con el apoyo popular.

¿Por qué?

Seamos claros: lo que estamos haciendo en este proyecto al restringir la reelección es limitar la libertad del ciudadano

Evidentemente, nos estamos autolimitando como senadores o diputados y limitamos además a quienes ejercen los otros cargos de representación popular; pero también estamos restringiendo la libertad del ciudadano para elegir.

Doy un ejemplo de mi Circunscripción.

El doctor Luis Mella Gajardo , señalado recientemente en una encuesta como el mejor alcalde de la Región de Valparaíso (38 comunas), lleva siete períodos. Y en los últimos comicios fue elegido con 70 por ciento de la votación.

¿Por qué nosotros habríamos de decirles a los quillotanos y a las quillotanas: "Usted no puede elegir más al doctor Mella "? "¡Pero es que yo quiero elegirlo! ¡Es un tremendo alcalde! ¡Acaba de obtener 70 por ciento de los votos!". "No, porque puede anquilosarse, perpetuarse en el poder...".

Entonces, aquí por un lado hay una contraposición con la libre expresión de la voluntad popular, que nos debiera llevar a no establecer límites, y por otro estamos limitando los derechos a elegir y ser elegido, que emanan de la calidad de ciudadano.

En consecuencia, estamos procediendo a una autolimitación (es cierto), pero también estableciéndoles una limitación a los ciudadanos.

Por eso la inmensa mayoría de las naciones del mundo no pone restricciones a la reelección.

Ahora, en nuestro país hay un argumento a favor del límite -es el único que he encontrado- que me parece razonable: el proyecto de ley sobre financiamiento de la política -está en la Cámara de Diputados y va a venir al Senado- tiende a favorecer a los incumbentes, a quienes ejercemos un cargo de representación popular. Porque tenemos dieta, secretarías, sedes, difusión; en consecuencia, existe una ventaja con respecto al retador, para el que, con las iniciativas sobre financiamiento de la política que estamos aprobando, el solo aparecimiento en el radar va a ser muy difícil.

Entonces, hay una ventaja para quienes ejercemos cargos de representación popular.

Por lo tanto -me lo decían dos o tres académicos; algunos participaron en la Comisión Especial de Probidad y Transparencia-, fijar un límite a la reelección es un contrapeso adecuado.

Yo no quiero hablar de los climas de opinión -se dice que el actual hace impensable no establecer restricciones, en fin-, pues son muy subjetivos, muy precarios y muy débiles.

Recordemos lo que ocurrió en enero de 2010 con el voto voluntario. Clima de opinión: había que complacer a cierta candidatura. Por ende, el Congreso Nacional -yo no era parlamentario; pero habría votado en contra- resolvió a favor de aquel.

Sin embargo, hoy parece haber preocupación por el voto voluntario, pues en las últimas elecciones sufragó 40 por ciento de los ciudadanos.

No hablo de los climas de opinión, pero sí de los pesos y contrapesos, pues son un principio importante en la democracia.

De consiguiente, si el financiamiento de la política, que nos va a beneficiar a quienes ejercemos un cargo de representación popular, es tal que nos da ventaja con respecto a los retadores, pareciera razonable el establecimiento de algún tipo de contrapeso.

¿Qué dispone este proyecto de ley? Un máximo de dos períodos para senadores -es decir, una sola reelección consecutiva- y un máximo de tres períodos para diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales (o sea, dos reelecciones consecutivas).

Evidentemente, un diputado que deja de serlo puede aspirar a ser Senador, y un alcalde, a ser diputado . Pero el ejercicio del cargo se limita.

Tampoco se trata de que sea posible cambiarse de distrito o de circunscripción. No: el ejercicio del cargo es consecutivo.

Reitero: un máximo de tres períodos para diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales, y un máximo de dos períodos para senadores; es decir, dos reelecciones y una reelección, respectivamente. Ello, con un artículo transitorio que dispone que en todos esos casos el actual período se considerará como el primero.

En consecuencia, descartamos dos cosas: uno, que lo dispuesto empezara a regir desde la próxima elección, de ahí para delante -de lo contrario la presentación habría sido más difícil-, y dos, que la norma fuera retroactiva.

En el último caso habría que ver lo que significa la retroactividad en Derecho Público y en Derecho Constitucional. ¿Por qué? Porque el ciudadano que votó y eligió a su senador, diputado , alcalde, concejal, consejero regional lo hizo bajo las reglas del juego que regían en su momento.

A la Comisión, pues, le pareció razonable -la decisión fue unánime: 5 votos contra 0- establecer en un artículo transitorio que se considerará como primero el actual período, de manera que no haya retroactividad y que la entrada en vigencia de la ley no sea desde la próxima elección.

Señor Presidente , termino con una frase -no pediré la palabra de nuevo- para fijar mi posición personal.

Por principio, siempre he sido contrario a limitar las reelecciones, pues ello envuelve una restricción a la libertad de los ciudadanos para elegir; porque la norma rectora de la democracia es la libre expresión de la voluntad popular. Pero me hace fuerza el argumento de que la nueva institucionalidad que estamos construyendo, especialmente en materia de financiamiento de la política y de las campañas, nos da una ventaja a quienes estamos en el ejercicio de cargos de representación popular, por lo que pareciera razonable establecer algún tipo de contrapeso.

He dicho.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Prokurica.

El señor PROKURICA.-

Señor Presidente , la verdad es que en Chile, y especialmente en política, la memoria es cada día más corta. Y es por eso que quiero recordar a la Sala que Renovación Nacional ya en 2006 le planteó al primer Gobierno de la Presidenta Bachelet -después lo hizo en 2012- el asunto que nos ocupa.

De hecho, el proyecto de ley tiene entre sus autores al Honorable señor Chahuán , en esa época Diputado ; a los entonces Diputados señor Aedo y señora Valcarce , y a otros parlamentarios de mi Partido. Fue presentado el 22 de marzo de 2006.

En caso de haberse aprobado, quizás habríamos evitado muchos de los problemas actuales de la política. Preveíamos una situación adversa y proponíamos adelantarnos a ella, pero eso no fue posible por distintas razones.

Como lo ha dicho el señor Presidente de la Comisión, esta es una materia totalmente discutible, porque no se da en todas las democracias y porque, claro, a lo mejor desde la calle o desde quienes han pretendido ser parlamentarios se quiere hacer ver que poco menos que el cargo les fue regalado a quienes lo desempeñamos.

Eso no es así. Aquí nos estamos autorrestringiendo, por una parte, los propios parlamentarios que aprobaremos la iniciativa, pero, además, se está limitando la voluntad popular. Porque, como se ha expuesto, hay personas que han integrado el Congreso por mucho tiempo, o alcaldes o concejales que se han desempeñado durante largos años, y por algo la gente los sigue eligiendo.

Un informe de la Biblioteca del Congreso Nacional consigna que la experiencia comparada exhibe casos en que la reelección en el ámbito presidencial se permite en forma inmediata e indefinida, como en Francia y Venezuela; inmediata, aunque limitada solo a un período, como en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador ; inmediata, con dos períodos consecutivos, como en los Estados Unidos, o alterna, con la opción de repostular al cargo una vez transcurridos uno o dos mandatos, como en nuestro país, Perú y Uruguay. En México y Paraguay la reelección no es admitida.

En el ámbito parlamentario, tal como lo ha planteado el señor Senador que me antecedió en el uso de la palabra, solo hay limitación a la reelección en Costa Rica y en México, donde los parlamentarios que culminan su período deben esperar el paso de una legislatura para volver.

Hay argumentos a favor y en contra que se han señalado en muchas oportunidades.

Por un lado, algunos juzgan que la experiencia parlamentaria es un plus. Y creo que eso es cierto. Quienes hemos estado ya mucho tiempo en el Congreso nos damos cuenta de que a veces no es fácil encontrar gente con experiencia para desempeñarse en nuestra labor, o en la de alcalde o la de concejal. Muchos de los elegidos pasan períodos completos aprendiendo cómo ser jefe comunal, por ejemplo.

Y, por el otro, hay críticas de quienes afirman que se trata de una especie de "apernamiento" de personas que se profesionalizan en la política.

Me parece que es una cuestión totalmente opinable.

Estimo que el proyecto, que tiene por objeto limitar la reelección de los Senadores a un período, la de los Diputados a dos períodos sucesivos, y la de los alcaldes, concejales y consejeros regionales a dos veces consecutivas, constituye una buena medida. Creo que va a provocar un efecto en la opinión pública desde el punto de vista de que existirá una carrera con límites y que eventualmente podrá dar espacio a nuevas generaciones. Considero que la propuesta va en la línea correcta.

No es, a diferencia de lo que algunos medios han querido exponer, una fórmula con letra chica porque, supuestamente, quienes ocupamos los cargos podríamos repostular.

A mi juicio, se presentaban tres opciones. Una de ellas era determinar que el sistema empezara a regir a partir del próximo período, lo que, a lo mejor, hubiera sido más difícil presentar con el ambiente actual. Otra era disponer un efecto retroactivo, lo que presenta el problema de que mucha gente fue elegida en ciertas y determinadas condiciones, que se estarían cambiando. La Comisión adoptó el justo medio, que es decir: "Se aprueba la limitación, pero se computa el período actual como el primero para los efectos de la inhabilidad en cuanto a volver a ser candidato".

Finalmente, deseo hacer constar, en el poco tiempo que me queda, que en 2006 y 2012 nosotros no solo planteamos la limitación en la reelección de parlamentarios, alcaldes y concejales -en esa época no había elección popular de consejeros regionales, y estimo que en un tiempo más vamos a tener que agregar a los intendentes, que serán designados en esa forma-, sino también en los períodos de los dirigentes políticos.

Y aquí hay un trabajo pendiente para la Comisión. ¡Hay partidos cuyos presidentes duran treinta años! ¡Ese es un desprestigio total! Me parece que la gente percibe mal a estas colectividades por creer que se trata de un grupo de personas al que no se puede ingresar y que mantiene la llave de la posibilidad de las inscripciones o las elecciones.

Pienso que es un caso que también debiéramos estudiar en el futuro.

Finalmente, deseo comunicar una reflexión: las últimas modificaciones que hemos hecho van en una línea incorrecta. Con la modificación del sistema binominal, los parlamentarios aumentaron en 47, en circunstancias de que en las democracias se procede al revés en el mundo entero: se disminuyen.

Por eso, con varios colegas presentamos un proyecto tiempo atrás para volver a la cantidad actual. Frente a la opinión pública, estimo que hoy día es francamente impresentable incrementar en un tercio los integrantes del Congreso.

He dicho.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Puede intervenir el Honorable señor Moreira.

El señor MOREIRA.-

Señor Presidente, voy a votar a favor de la iniciativa.

Sabemos que, en la actualidad, el Gobierno y todos los parlamentarios estamos empeñados en el estudio de una serie de normativas en torno a la transparencia y la probidad, y en que los índices de confianza mejoren en los chilenos.

El informante, Senador señor Ignacio Walker , ha sido muy explícito al mostrar distintas líneas de argumentación, y, obviamente, ha hecho presente por cuál se inclina.

A propósito de lo mismo, se ha dicho aquí y a través de los medios de comunicación: "No podemos legislar porque la calle quiere esto". ¡Pero si cuántas veces hemos legislado por la calle! Y hoy, más que nunca, es importante escuchar a la ciudadanía en la materia de que se trata. Y tenemos que dar señales.

Aquí no está en juego el desfortalecimiento de la democracia. Al contrario. Creo que es una forma de que el Congreso logre mejorar la confianza entre todos los chilenos.

En ese orden de cosas, se ha hecho referencia a que el voto voluntario ha sido un desastre.

El primer proyecto de ley al respecto fue presentado en 1997 -y eso se puede verificar- por quien habla y por parlamentarios de la UDI. Con el tiempo, algunos de ellos desistieron y sostuvieron otra opinión.

Hasta hoy, soy un convencido de que la iniciativa sobre el particular es una de las importantes que se han acogido.

¿Qué ha significado? Que quizás más del 50 por ciento de los chilenos no van a votar. Pero ¿por qué no analizamos las causas? El mundo político no ha tenido capacidad de convocatoria. A lo menos, nuestro deber es atraer con ideas, con proyectos.

Por eso, reivindico -y voy a hacerlo siempre- el voto voluntario.

No estoy de acuerdo con la obligatoriedad, y menos bajo apercibimiento de arresto. Porque el que no sufragaba recibía, de parte del juzgado de policía local, una conminación de esa índole si no concurría al tribunal a pagar la multa correspondiente.

El voto voluntario involucra principios relevantes, y creo que nuestra responsabilidad es ejercer la capacidad para convocar.

Ahora, aunque aquí se diga que siempre hay una renovación porque a la política ingresa un porcentaje muy considerable de gente nueva que representa un aporte -algunos de ellos, no todos-, eso no implica que tengamos que rechazar un proyecto de esta naturaleza.

No vamos a aprobar el texto solo porque la calle o la ciudadanía se manifiesten de acuerdo. En lo personal, lo estimo trascendental: se señala el tipo de reelección que se puede dar y la posibilidad de que sea una sola para los Senadores. Ello me parece tremendamente significativo.

Como lo ha expuesto el señor Presidente de la Comisión especial, el articulado forma parte de una serie de iniciativas que se llevan adelante como una forma de mejorar las confianzas, de fortalecer la democracia, y que tienen que ir acompañadas de leyes sobre el funcionamiento y financiamiento de los partidos y de algo a lo que en un momento quizás nos oponíamos muchos de nosotros: el solventar las campañas.

Si esta es la manera más transparente de lograr dicho mejoramiento y los niveles en que se encuentran el Congreso y la política, muchas veces por responsabilidad de cada uno, indudablemente votaré que sí. Celebro el proyecto. Me asiste la convicción de que el límite a las reelecciones será un instrumento para mejorar las confianzas -lo reitero una y otra vez- y la imagen de que estos cargos son prácticamente a perpetuidad.

Gracias.

El señor NAVARRO ( Vicepresidente ).-

Tiene la palabra la Honorable señora Lily Pérez.

La señora PÉREZ ( doña Lily).-

Señor Presidente , años atrás, siendo Diputada , junto a colegas de entonces -con algunos de ellos, como el Senador señor Chahuán , integramos hoy día esta Corporación- fuimos coautores de un proyecto de ley tendiente a regular e impedir las reelecciones permanentes. Y lo perdimos por varios votos.

Afortunadamente, las cosas han cambiado. Una masa crítica muy grande a nivel de la opinión pública, de los ciudadanos, de la gente, ha considerado con mucha más comprensión la necesidad de un límite, no solo en relación con los parlamentarios, sino también de cualquier persona con un cargo de representación popular: alcaldes, concejales, consejeros regionales, y el día de mañana, los intendentes.

Por conocer el Derecho comparado, sé que en muchos países no existe una norma en tal sentido.

Respeto a quienes concluyen que una disposición como la que nos ocupa a lo mejor no va a generar un gran impacto, pero estoy convencida de que le dará un enorme tiraje a la chimenea.

Me parece que lo importante, cuando uno participa en la política, que resulta tan desgastadora, es que los cargos se ocupen por motivaciones y convicciones. No es una forma de ganarse la vida, de obtener una remuneración, ni constituye una profesión. Hay profesionales de la política, sin duda, que la convierten en su modo de vida. Para la Senadora que habla, es una actividad no solo conforme a una convicción, sino también vocacional. Y las vocaciones se aman, pero asimismo se sufren. Por lo tanto, son limitadas. La motivación se va perdiendo después de muchos años de desempeño.

Recuerdo haber escuchado en más de alguna oportunidad a un Diputado que iba a una tercera o cuarta reelección expresar: "Si llego a perder, ¿qué voy a hacer? ¿De qué voy a vivir?". Creo que eso tiene que ver con la pérdida de motivación de muchas personas en estos cargos.

Por estas razones, estoy bien convencida de que haber cambiado el sistema electoral binominal por uno representativo; haber aprobado las cuotas para las mujeres, con muchas de las cuales sostuve en la mañana un encuentro -no concibo el liderazgo femenino sin conciencia de género, por ejemplo-, y lograr el establecimiento de un límite a las reelecciones, sumadas a otras medidas que se están tomando, sin duda contribuirán, más que a mejorar la imagen de los parlamentarios o de los políticos, en general, a que mayor número de ciudadanos y ciudadanas comunes y corrientes entren a la política. Porque muchos de los participantes en esta actividad vienen desde el mundo de la misma política o de grupos familiares o económicos.

Desde ese punto de vista, estoy convencida de que estamos dando un paso muy correcto.

Ahora, en lo personal, considero que la medida debiera ser retroactiva; que, en el fondo, muchos automáticamente debieran quedar fuera y no postular a la elección como Diputado o Senador. Voy a presentar una indicación en esa línea cuando corresponda formularlas.

Entiendo que la Comisión Especial votó por considerar el actual período, es decir, por no partir de cero, lo que me parece un gran paso adelante y lo saludo. No lo critico para nada. Pero estimo que ello debiera ser retroactivo.

Con todo, obviamente voto a favor de la iniciativa.

A mi entender, el Congreso Nacional está dando el gran paso adelante de predicar con el ejemplo.

He dicho.

El señor NAVARRO ( Vicepresidente ).-

Puede intervenir el Senador señor Chahuán.

El señor CHAHUÁN.-

Señor Presidente , Honorables colegas, en el contexto de las recientes acciones anunciadas para combatir la corrupción, mejorar la normativa sobre probidad y transparencia, y terminar con la relación entre política y dinero, la Primera Mandataria ha dispuesto aplicarle urgencia al proyecto de ley que limita la reelección de diversas autoridades de representación popular, aprobado por la Cámara de Diputados en octubre de 2012 y sometido ahora a la consideración de esta Corporación.

No puedo manifestar sino mi satisfacción por esa decisión, ya que el primer proyecto de ley que presenté cuando asumí el cargo de Diputado , en 2006, precisamente apuntó a establecer dicha restricción, habiendo sido ingresada la moción respectiva el 22 de marzo de ese año, con el boletín N° 4.115-07. Posteriormente se sumaron otras cinco que perseguían el mismo objetivo y que se fusionaron con la nuestra, agregándose, para este propósito, a los concejales y a los consejeros regionales.

Adicionalmente, nuestro Partido estuvo trabajando en una propuesta contenida en el Informe Prokurica, entregado en 2006 a la Presidenta de la República , y que proponía medidas con las cuales pretendíamos generar, ya en aquella época, las condiciones para mejorar el sistema político chileno, entre otras, el establecimiento de una ley de cuotas, el límite a la reelección indefinida de los parlamentarios, la modificación del sistema electoral binominal mediante un mecanismo de cupos compensatorios. Nunca obtuvimos respuesta del Ejecutivo.

Desde entonces, hemos llevado a cabo una intensa cruzada para lograr la aprobación de esta iniciativa, cuya tramitación ha durado más de nueve años. Tuvo que pasar todo ese tiempo y debió vivirse una crisis política de esta envergadura para que finalmente se le pusiera urgencia. Desde octubre de 2012 este proyecto se encontraba en la Comisión de Constitución, pero no se trataba.

Hoy en día se hace más necesario que nunca establecer este límite, ya que entre las desventajas que hacen indispensable consagrar un sistema limitado de reelecciones se encuentra un enquistamiento nocivo de las elites en el poder.

Con el sistema de reelección indefinida de los representantes de la soberanía popular, tal como lo permite actualmente nuestra Carta Fundamental, se transita a una especie de autoritarismo legislativo que por cierto es pernicioso para nuestra democracia.

Resulta indudable que debe consagrarse una igualdad de oportunidades para participar en la vida pública, lo que incidirá en que estos cargos de representación de la soberanía popular se desempeñen con verdadera vocación de servicio público. Ello redundará en una mejor calidad de la democracia y de la participación ciudadana, evitando el "clientelismo político" por parte de los incumbentes.

Asimismo, la iniciativa permite una necesaria y adecuada renovación de las autoridades en sus distintos ámbitos de acción, lo que también resulta saludable para la democracia. Entra aire nuevo al Congreso, a los concejos municipales, a los consejos regionales, y, consecuentemente, se van renovando tanto las visiones respecto de los temas como el ímpetu inicial.

Durante la tramitación en el Senado de las mociones señaladas, la Presidenta de la República introdujo una indicación, en virtud de la cual se incorporan también, entre las autoridades sometidas a límite de reelección, a los alcaldes, que podrán ser reelegidos hasta por dos períodos consecutivos.

Les recuerdo que este proyecto fue presentado junto con el que establecía el límite a la reelección de alcaldes y concejales, pero el que finalmente logró saltar la valla fue el que nos ocupa.

Hubo otras iniciativas al respecto, presentadas por innumerable cantidad de parlamentarios. Lamentablemente, en aquel entonces no pasaron la valla de la Cámara de Diputados. Recuerdo que en alguna oportunidad a una le faltaron tres o cuatro votos. Curiosamente, algunos parlamentarios se levantaron al baño o a alguna reunión y finalmente no votaron. Así, a un proyecto que obtuvo 72 votos no le alcanzó para ser aprobado.

Concordamos totalmente con la modificación que se propone, pues deja en condiciones de igualdad, para los efectos de limitar su reelección, a todas las autoridades de representación popular.

Por ello, no podemos sino felicitar la adopción de esta acertada medida legislativa, impulsada por la Primera Mandataria, que por fin acoge la reiterada propuesta de muchos parlamentarios que hoy están presentes en esta Sala, la cual le hará muy bien a nuestra democracia y que estoy convencido de que cuenta con el apoyo mayoritario de la ciudadanía.

Por estas consideraciones, anuncio mi voto favorable a este proyecto de reforma constitucional, que constituye un anhelo de larga data de quienes lo plantearon originalmente y de distintos parlamentarios que se sumaron a nuestra idea inicial.

Espero que finalmente hoy demos una señal política importante en cuanto al término de los privilegios del Parlamento, uno de los cuales es que no haya límite a la reelección.

De igual forma, ojalá este ímpetu continúe para que también sean realidad otros proyectos que hemos presentado, como el relativo al descuento en las dietas de los parlamentarios que falten injustificadamente a las sesiones o el de la renuncia al fuero parlamentario.

He dicho.

El señor NAVARRO ( Vicepresidente ).-

Tiene la palabra la Senadora señora Van Rysselberghe.

La señora VAN RYSSELBERGHE.-

Señor Presidente, probablemente voy a ser políticamente incorrecta, pero creo que en este Hemiciclo uno tiene que decir lo que piensa.

Efectivamente, la política y las instituciones en general están pasando por una crisis. Pero suponer que esta se va a resolver al limitar las reelecciones de los parlamentarios me parece francamente una ilusión. Considero que la crisis de confianza que se está viviendo en la sociedad es infinitamente más profunda que la desconfianza que la ciudadanía tiene hacia la política en particular. Existe un resentimiento hacia todas las instituciones, públicas y privadas. Las personas se sienten vulneradas en sus derechos y culpan a los políticos porque ven que estos no hacen nada por defenderlas o por cambiar la situación que están viviendo.

¿De dónde surge la idea de la no reelección de los cargos de elección popular? Del clamor de la calle.

Pero, si vemos los números, nos daremos cuenta de que nuestro sistema permite que en cada elección el Parlamento se renueve en cerca de 40 por ciento. ¿Y quiénes se quedan? Quienes hacen bien la pega; quienes de alguna manera representan a sus comunidades; quienes están en sus distritos y en sus circunscripciones; quienes tienen la capacidad de levantar temas ciudadanos. Por lo tanto, me parece absolutamente legítimo que puedan ganar sus escaños. Porque quienes no hacen aquello, o no van a la reelección, o pierden sus cargos.

Esta actitud de autocensura, de creer que nos debemos castigar porque en la calle hay una rebelión en contra de todos, y que de alguna manera se focaliza en los políticos, me parece que a lo único que ayuda es a cristalizar esta especie de profecía autocumplida.

Me llama mucho la atención que la "Comisión Engel", que justamente apuntaba en este sentido, no haya propuesto dentro de sus medidas la no reelección de los parlamentarios. Y me imagino que esta materia debe de haber estado dentro de su discusión. La reelección parlamentaria puede ser una medida popular -yo diría más bien populista-, pero no apunta al fondo del problema. Y les recuerdo que, tal como dije, el sistema actual permite la renovación de más del 40 por ciento del Parlamento en cada elección.

Creo que avanzar legislando por la superficie, con medidas que son populares y que responden a tratar de tranquilizar y dejar en una especie de statu quo a la opinión pública, sin atender el tema de fondo, es exactamente lo mismo que hizo el Parlamento con el voto voluntario y con un montón de otras materias. Y estoy segura de que a la larga, cuando se cristalicen, se darán cuenta de que son un profundo error.

Yo considero -lo digo como Senadora que está por primera vez en el cargo- que la experiencia es un bien que hay que valorar. Yo veo a colegas con experiencia, de distintas bancadas, y en verdad creo que son buenos parlamentarios, que conocen la técnica legislativa, que saben cómo avanzar.

Lo más probable es que esta iniciativa se apruebe. Y seguramente muchos de quienes voten a favor no estén muy de acuerdo con lo que estén aprobando, pero lo hagan porque es políticamente correcto, porque es impopular decir que no nos molesta la reelección de los parlamentarios.

Sin embargo, me parece que hay que ser coherente, que hay que ser valiente, que hay que ser capaz de decir lo que uno cree, y también tener la capacidad de apoyar lo que dice la calle, pero cuando creemos en ello. Tratar de ser complaciente, como una hoja al viento, con los vaivenes de los movimientos populares, pienso que de verdad no le hace bien al país.

Así que yo, aunque vaya a ser la única, me voy a oponer a este proyecto.

El señor NAVARRO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Letelier.

El señor LETELIER.-

Señor Presidente , agradezco poder hacer uso de la palabra después de la Senadora Van Rysselberghe, con quien probablemente, en materias culturales, políticas e ideológicas, tenemos una distancia tremenda, ¡tremenda! Y pienso que allí está el valor de este debate.

Yo creo en la democracia y en el rol que los partidos políticos juegan en ella. Y considero que es consustancial a la democracia y a los partidos políticos el lugar donde se expresan. Y estos se expresan, por excelencia, en el Poder Legislativo.

Lo que aquí se propone -repitiendo una experiencia que ha sido muy nociva en otros países- es que el eje del poder de los partidos salga del Parlamento y se traslade a un lugar oscuro.

Voy a volver sobre esto después.

En segundo término, se meten en un mismo debate cargos de elección popular, de naturaleza absolutamente distinta, y cargos de naturaleza ejecutiva, que administran recursos públicos, programas y políticas que se ejecutan, versus los de quienes fijan reglas, normas.

Creo que aquí se está mezclando agua con aceite, lo cual resulta absolutamente inadecuado.

En tercer término, señor Presidente , hay un debate sobre qué es el ejercicio profesional. ¿Es la política una actividad de desarrollo profesional, es decir, una actividad que se valora, que se considera consustancial al desarrollo democrático de una sociedad, o es un oficio?

Pienso que la limitación de los cargos de elección popular es la elección.

Yo no he visto que un abogado contratado por una firma se someta al escrutinio público. Se somete al escrutinio de quien lo contrata.

A los periodistas, que a veces plantean este tema con tanta vehemencia, ¿quiénes los eligen? Nadie. Los contratan.

Y cuando alguien desempeña mal su trabajo, ¿qué hace su empleador? Lo echa.

Nosotros, en el caso del Parlamento, al igual que otros cargos de elección popular, estamos sometidos a la soberanía popular. Por el momento que vivimos, estamos sometidos a la opinión de la calle.

Recuerdo que cuando se discutió el tema del voto voluntario, junto con el entonces Senador Longueira nos opusimos. Pero la calle y la coyuntura fueron las que se impusieron. Hoy, estoy seguro de que, si hubiese que discutir y votar nuevamente lo mismo, los resultados serían distintos.

Ahora se pretende que este debate, sobre reelección de un mandato público, se sitúe en el contexto de una ley de transparencia.

Yo quiero decir que me rebelo, porque me opongo a pensar -y hablo de esta institución y de la Cámara de Diputados- que aquí estamos rodeados de personas no transparentes, corruptas o que actúan fuera del margen de la ley.

Pero esa es la insinuación, al haber sido tratado este proyecto por una comisión especial y en un contexto inadecuado.

Este debate se debe dar en el marco de la discusión de una nueva Constitución, de cuáles deben ser las instituciones permanentes del Estado. Y evaluar si es que esta renovación, que algunos creen necesaria, se logra efectivamente con la limitación de la reelección.

La experiencia, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, muestra que se ha producido un proceso de renovación a pesar del sistema binominal, que estaba vigente hasta ayer. Hoy, con un cambio en el sistema electoral, donde se han bajado los umbrales de ingreso a esta actividad; donde, efectivamente, habrá un mayor incentivo a la renovación; donde se va a reducir el gasto electoral; donde se va a limitar las campañas y el tipo de campañas, sin duda se generará algo que muchos de nosotros queremos desde hace años: mayor competencia; menor "apernamiento", como dicen algunos. Porque se presume que quien está en un cargo tiene una ventaja comparativa. Eso es parte de la discusión de por qué se debe limitar la reelección.

Con el cambio del sistema electoral, en que la cantidad de candidatos será mayor a los cupos a elegir, se rompe uno de los principales obstáculos que había para aumentar aún más la renovación.

En la Cámara de Diputados, de los que fueron elegidos a principios de los noventa, creo que quedan cuatro; seis -voy a decir, para ser generoso- de ciento veinte. O sea, es una falacia afirmar que no ha habido renovación. ¡Una absoluta falacia!

Estas instituciones se han renovado.

Pero la pregunta es: los liderazgos políticos y el rol de los partidos en estas instituciones, ¿importan, o no importan? Personalmente, creo que aportan a la estabilidad democrática, a la representación. Y es por eso que en todos los sistemas parlamentarios, en casi todos los sistemas democráticos -con dos excepciones-, no existe un mecanismo para limitar la reelección de un parlamentario como instrumento que ayude a la transparencia o al fortalecimiento de la democracia.

Yo, señor Presidente , en verdad me rebelo.

Sé que políticamente no es correcto, en estos tiempos, expresar lo que uno piensa en esta materia. Porque, por otro lado, hay quienes están en un afán de destruir ciertas instituciones. Hay quienes -y lo quiero decir- plantean -con una cierta liviandad, a mi juicio- que la limitación de la reelección va a generar tiraje. Habría que ver cuál es el beneficio de la medida propuesta.

Con este proyecto lo que puede ocurrir es que un parlamentario salte del Senado a la Cámara de Diputados o de la Cámara de Diputados al Senado. Eso es lo que se instala como lógica.

¿Es eso bueno?

Yo, al menos, lo considero menos transparente de lo que tenemos hoy.

En lo que se refiere a los alcaldes y a otros cargos de autoridad ejecutiva, uno puede hacer una reflexión distinta, por cuanto administran recursos públicos y, por consiguiente, se puede hacer uso o mal uso de ellos para promover campañas en su favor.

Es lo que está implícito, en el plano presidencial, con la no reelección. Cuando se redujo el período de seis a cuatro años, yo manifesté en el Congreso Pleno que era partidario de la posibilidad de reelección del primer mandatario, por una sola vez, porque considero que un gobierno de cuatro años es insuficiente para sacar adelante un programa. Pero fui minoría.

Tratándose de los cargos de los gobiernos locales, estimo que la reflexión es distinta de la que debe hacerse a nivel parlamentario, por cuanto la autoridad ahí no es una autoridad exclusivamente partidaria; no tiene que ver con la esencia de la institucionalidad democrática en el sentido de los grandes acuerdos del país; tiene que ver con quienes administran recursos. Me parece que allí hay un punto.

Yo no tengo convicción en ese aspecto, señor Presidente , pero creo que se debería abrir un debate para ponderar si una situación es igual que la otra.

En verdad, para muchos de nosotros, la reflexión en torno a esta materia no se relaciona -es mi caso, señor Presidente- con si uno va a ir o no a la reelección.

Soy de aquellos parlamentarios -y no me siento acomplejado por esto, sino, por el contrario, honrado- que fueron electos en 1989. Ejercí cuatro períodos como Diputado . Siempre fui la primera mayoría en mi región, y siempre he estado entre las primeras mayorías nacionales, desde 1993 hasta la fecha. Lo mismo como Senador. Y me siento honrado de haber estado entre las tres primeras mayorías de esta Corporación en mi reelección. Son pocos los casos en que se aumenta la votación.

Yo me someto al escrutinio de la soberanía popular.

Alguien podrá decir: "Eso no es suficiente".

Yo me pregunto cuál es el concepto de democracia que tenemos.

Yo me someto a que sean los electores de un territorio los que digan si quieren que uno siga o no, tal como dijo la Senadora que me antecedió en el uso de la palabra.

Yo me pregunto si todos quienes cuestionan la reelección tienen la convicción -y me refiero a personas que no pertenecen a esta institución- de que un ejercicio profesional debe estar limitado: que los médicos sean médicos por diez años, que los abogados lo sean por doce años, y así sucesivamente.

Me parece que lo que está en discusión aquí es si hay una defensa, no corporativa, sino de las instituciones de la democracia y los partidos.

Yo, señor Presidente , creo que los partidos son esenciales para la democracia, y que la representación y los límites a la reelección los definen las elecciones, la soberanía popular.

He dicho.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Quinteros.

El señor QUINTEROS.-

Señor Presidente , voy a concurrir con mi voto a la aprobación de este proyecto de reforma constitucional que limita la reelección de las autoridades.

Esta misma idea fue recogida en una iniciativa que presentamos junto con los Senadores Ossandón y Guillier.

Es claro que no se trata de un tema de principios. Hay democracias que funcionan bien con o sin reelección. Hay autoridades que cumplen cabalmente sus funciones sin importar el número de períodos que ejerzan.

El verdadero problema de fondo del que nos hacemos cargo es la crisis de confianza ciudadana en el sistema político.

No cabe debatir si las autoridades reelectas lo han hecho bien o mal, pues eso se mide precisamente en las elecciones. Es justo decir que quienes han sido reelectos por varios períodos, entre los cuales se encuentran algunos Senadores presentes, lo han hecho por sus méritos, después de enfrentar el escrutinio ciudadano. Y son acreedores, por tanto, al reconocimiento de todos nosotros.

En consecuencia, señor Presidente, el objetivo de esta reforma no es provocar un cambio en los representantes de elección popular, sino en las instituciones a las cuales ellos pertenecen.

Serán este Congreso Nacional, los gobiernos regionales, los municipios los que cambiarán con esta reforma, en cuanto a la manera en que se relacionan los ciudadanos con estos organismos, su imagen y su gestión interna.

Desde luego, esta proposición no asegura que tendremos mejores instituciones. Eso, al final, dependerá de las personas que sean electas. Pero sí será una oportunidad para que tales entidades se renueven con mayor frecuencia que la actual.

Por otra parte, esta iniciativa fortalecerá a los partidos políticos, en perjuicio de los liderazgos caudillistas, que se basan en una política clientelista y pueden instalarse en algunas ciudades o regiones. Este proyecto, por tanto, también tiene un objetivo de prevención.

Aquello es particularmente importante si pensamos que próximamente contaremos con intendentes surgidos del voto popular.

Por último, hay una razón de coherencia en esta iniciativa. Todos los altos cargos de servicio público tienen límites tanto en el período de duración como en la edad de sus autoridades.

En conclusión, si bien sus efectos solo podrán medirse de verdad en diez años más, esta reforma es necesaria hoy, porque es sana para nuestras instituciones: permitirá la renovación de autoridades; ayudará a cambiar la deteriorada imagen del sistema y a prevenir focos de caudillismo; fortalecerá a los partidos políticos, y dará mayor coherencia a nuestra institucionalidad.

Como dije esta mañana en la discusión del proyecto sobre probidad en la función pública, los problemas de la política se resuelven con más y mejor política.

Un paso importante en ese sentido es el término del sistema binominal. Sin embargo, se requiere además modificar el mecanismo de financiamiento electoral y el régimen de partidos políticos.

Otro elemento está dado por la formación cívica de la gente, que confunde roles ejecutivos y parlamentarios, lo que genera expectativas equivocadas y, al final, condiciona la acción de las respectivas autoridades.

Ninguna medida por sí sola nos sacará de la crisis, pero pienso que esta reforma ayudará a recomponer en parte la deteriorada autoridad de las instituciones.

He dicho.

El señor NAVARRO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Bianchi.

El señor BIANCHI.-

Señor Presidente, observo con bastante agrado este proyecto de ley, sobre todo porque al menos mi realidad hace que tenga una mirada tremendamente distinta de quienes han participado toda su vida dentro de las estructuras partidarias, muy necesarias, por lo demás, para una democracia sana en cualquier Estado.

No obstante, quienes venimos absolutamente desde afuera, quienes hemos sido los invitados de piedra en este proceso, quienes no tenemos familias con cargos importantes, quienes éramos personas comunes y corrientes, podemos decir con satisfacción y orgullo que hemos llegado desde la calle al Senado. La Senadora Lily Pérez me señala lo mismo. Ambos fuimos concejales. Y, con la mayor honra, puedo manifestar que he conocido el mundo municipal, el mundo más cercano a la ciudadanía.

Creo que es bueno expresarlo porque muchas veces aquí todos somos vistos por igual, pero hay situaciones de vida que claramente marcan la forma en que uno actúa, hace su trabajo y representa a quienes lo eligieron.

Señor Presidente, yo también elaboré varias iniciativas previamente a este proyecto de ley, que lo que busca precisamente es oxigenar, producir cambios.

Sin embargo, el problema no está en lo político. Aquí se comete un error al señalar que existe una crisis política. No la hay, desde mi óptica. Lo que se aprecia es una crisis de las "instituciones políticas": la política habitacional, la política de salud, la política educacional, la política laboral.

Todo ello, obviamente, dice relación con el ordenamiento de un Estado en lo que respecta a su administración.

Por cierto, el problema radica en que hay una crisis de credibilidad, de representación. De ahí que no solo el recambio sea tan necesario. Los propios partidos políticos están llamados, hoy más que nunca, a dar mayor confianza, a reinventarse, a fortalecerse, porque es lo único que nos permitirá tener una democracia estable, sana, y que evitará la aparición de individualismos que, a la postre, puedan producirle un daño a la política nacional.

Eso lo digo desde mi perspectiva como Senador completa y absolutamente independiente. Con todo, aun cuando no he militado nunca en las estructuras partidarias, las respeto y las creo del todo necesarias para la sanidad de la democracia.

Y quiero agregar algo más.

A mí me preocupa la estabilidad de las políticas del Estado en la siguiente lógica.

En Chile existen períodos presidenciales de cuatro años, que en la práctica se traducen en dos y un poco más: alrededor de tres años. ¿Y estos períodos presidenciales de cuatro años permiten que tengamos políticas públicas más allá del tiempo durante el cual se gobierna? ¡No lo permiten!

Entonces, junto con la discusión que hoy sostenemos, sería bueno realizar ese otro debate: revisar en algún momento si es conveniente un período presidencial de seis años, para establecer políticas públicas de largo plazo, políticas necesarias en materia laboral, de salud, previsional, donde no se actúe para el titular de la prensa de mañana, donde no se trabaje para la opinión inmediata, sino para establecer políticas de mucha más larga extensión.

Podrá considerarse un período presidencial de seis años o uno de cuatro con una sola reelección.

A mi juicio, ese debate está pendiente, es necesario, y tenemos que realizarlo en el país para empezar a generar políticas públicas serias, políticas públicas responsables, pero no en función de estos cortos períodos que, al final, no nos permiten llevar a cabo lo que señalé.

Con respecto a este proyecto -lo dijeron Senadoras y Senadores que me antecedieron en el uso de la palabra-, debo expresar que cumplí un período como Senador y después gane la reelección. Y la gané -aprovecho de mencionarlo- con tres querellas de mis eventuales y permanentes contrincantes políticos. Ahora por lo menos estoy viviendo la etapa final del último proceso. La situación es tremendamente difícil.

En esta Sala he escuchado argumentos en un sentido y en otro. Y quiero señalar con gran fuerza que estos cargos no se nos regalan a quienes venimos desde afuera. Uno compite, con los grados de desigualdad que he mencionado, pero compite.

¡Aun así, soy partidario de la renovación absoluta!

Yo habría sido mucho más transparente en esta materia: simplemente hubiese contado el período en el que estamos ejerciendo. Como lo dijo la Senadora Lily Pérez, habría aplicado esa retroactividad. Porque -sinceremos el tema-, a la postre, todos los que estamos acá recién en dieciséis años más podremos ver un cambio. Antes no.

Ahora bien, ¿es esa la solución para la situación de crisis que estamos enfrentando? Obviamente que no.

Hoy todas las instituciones están en crisis: las iglesias, el Poder Judicial , el propio Gobierno, el Congreso. Es decir, existe una crisis institucional.

Lo que hacemos acá es enviar una señal al país, a la gente, de que a lo menos nosotros tenemos la voluntad de no apernarnos, de no perpetuarnos en el cargo, sino de dar tiraje a la chimenea para que ojalá participen muchas personas que ven tan lejos un cargo de esta naturaleza, que ven tan distante la posibilidad de ser Diputado , Senador, Alcalde , o lo que sea.

Queremos que se entienda -como yo lo hago- que existirá la posibilidad de hacer cambios en el sentido de que no vamos a ocupar un cargo de por vida o a valernos, a aprovecharnos, para hacer de esto una profesión permanente que, después de tantos años, conduzca a que el entusiasmo inicial ya no sea el mismo.

Por eso, es necesario llevar adelante este proyecto de ley. Sin embargo, lamento que no se haya considerado el cargo que hoy desempeñamos, lo cual, en el fondo, hará que recién en bastante tiempo más comience a haber una verdadera renovación.

He dicho.

El señor NAVARRO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Coloma.

El señor COLOMA.-

Señor Presidente , si hay algo más complicado que vivir una crisis política, es resolverla mal. Esto generaría una situación de complejidad mucho mayor, de peores efectos y de bastante daño para nuestro país.

Más allá del interés de quienes están detrás de esta iniciativa, no alcanzo a entender -lo digo con franqueza- la forma de tramitarla, pues tiene urgencia calificada de "suma", y podría tener vigencia en dos años y medio más. Esto es bastante raro, por cuanto aborda un tema complejo.

No llego a comprender las razones para defender una idea como la que se propone.

Y déjenme mostrar un pequeño estándar de los efectos que uno le pediría a una reforma de este tipo para considerar adecuada su realización.

Primero, ¿esto es más democrático o no?

Me parece esencial plantearlo. Incluso, el Presidente de la Comisión , al explicar esta iniciativa -de la que es partidario-, hizo una reflexión muy profunda. Esto limita la soberanía democrática. Se les dice a los ciudadanos que no les será posible elegir a quienes deseen, como lo consagra un principio esencial, porque habrá determinados ciudadanos que no podrán optar a ser electos al impedirlo la Constitución, en este caso, y no por creerse que no harán bien la tarea.

Yo creo en la democracia representativa, noción que ha tenido una larga discusión desde la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, en 1776. Y lo que hacemos acá es introducir excepciones al concepto profundo de la democracia representativa.

¿En qué descansa esto? En el derecho a votar por quién a uno le parezca, por creer en esa persona, por confiar en ella y por sentir que el país estará mejor con su elección. Esa es una realidad consustancial a la democracia.

No sé si los chilenos somos tan geniales en esta materia como para ser casi los únicos a quienes se les ocurre una fórmula que supone que "limitando la democracia" habrá mejores resultados.

Se decía que hay dos naciones -¡dos de doscientas!- que tienen límites a la reelección. Les quiero informar que no es así: ¡es una! Costa Rica lo mantiene, pero México no, pues acaba de modificar la no reelección de sus autoridades por los malos efectos que produjo.

Tengo el informe de la revista jurídica de la Universidad Nacional de México que explica las razones del cambio del sistema.

¡Acaba de ocurrir ahora!

Se consideró que justamente el desprestigio del Parlamento mexicano se debía a la falta de experiencia de los parlamentarios. Eso expresa ese informe.

En definitiva, la importancia de la estabilidad política y legislativa, la responsabilidad de los legisladores, el mejor contacto y nexo entre representantes políticos y electores, el fomento -lo mencionaba un Senador- de proyectos legislativos coherentes a largo plazo, son las razones por las cuales México acaba de cambiar lo que Chile ahora quiere imponer.

Entonces, señores Senadores, desde un punto de vista conceptual, o en Costa Rica son unos genios únicos en el mundo, o nosotros estamos cometiendo un error gravísimo, puesto que otros países van en sentido inverso.

Algunos han señalado: "bueno, pero aquí hay un problema".

Debo decir que personas como Eduardo Frei , Salvador Allende , Arturo Alessandri , Francisco Bulnes o Mario Palestro -busqué las cinco personas más transversales-, no habrían podido ser parlamentarios en los períodos en que lo fueron porque habrían excedido lo que esta iniciativa plantea, y casualmente se trata de los ex Presidentes o los dirigentes políticos de mayor valoración ciudadana y democrática de Chile.

A eso, entonces, decimos "No".

¿Se equivocaron todos? Por favor, lo único que pido es sentido común en la reflexión.

Alguien dice que hay un problema de renovación. Tengo aquí un informe acerca del porcentaje de renovación que existe en Chile cada cuatro años: 32,5 por ciento. Es uno de los más altos estándares de renovación periódica del mundo parlamentario.

Les pido que busquen si existe un sistema con índices mejores.

Las democracias más consolidadas, como la estadounidense o la inglesa, tienen indicadores muy elevados de reelección, y eso no es sinónimo de que estén equivocados.

Otro argumento pudo haber sido que le cuesta mucho a quien quiere optar a un cargo obtener un cupo. Ese pudo haber sido un argumento, pero ya cambió el sistema electoral. Y hoy existen básicamente espacios de competencia amplios: de siete, nueve, once, dependiendo del número de lugares.

Entonces, eso tampoco es una buena argumentación.

Si alguien cree que se trata de un tema ético y no político, bueno, tomará su decisión en ese sentido como le parezca, y de igual forma si se piensa que no puede mantenerla. No obstante, aquí estamos haciendo políticas públicas.

Un Senador que me antecedió en el uso de la palabra manifestó: "No hay nada peor que tratar de personalizar a partir del rol de uno".

Señor Presidente , en Chile, ¡en Chile con mayúsculas!, tenemos que construir entre todos los mejores escenarios para producir un proceso legislativo coherente. Y no los he encontrado en los estudios -este tema me gusta- de Ciencia Política. Según estos, los sistemas de Costa Rica y de México son ejemplos del paraíso de cualquier Gobierno, no de este.

El Ejecutivo disfruta intensamente si logra ir armando y alterando a quienes hacen el seguimiento a las políticas públicas o tienen alguna experiencia en materia legislativa. Además, ahí hay procesos en donde las coaliciones se van manteniendo.

Esto se encuentra en toda la Ciencia Política. No estoy diciendo nada diferente de lo que he leído, y no he encontrado opiniones en sentido contrario.

Señor Presidente , entiendo que uno diga: "Oiga, es muy complicado no apoyar esto, porque la crisis política...". Pero será complicado si resolvemos una crisis política y después debemos reponer algo, o reclamar que no hay coherencia en políticas públicas de largo plazo; que se impide votar por el alcalde lejos más realizador, del partido A, B o Z, que ha sido un baluarte en el progreso de una región; o que no se puede reelegir al Senador o a cualquiera otra autoridad que haya establecido en su región políticas públicas potentes, pues así lo decidió el Parlamento.

Señor Presidente , este debate es profundo, es de fondo, y no alcanzo a entender el estándar que se busca con este proyecto en materia democrática, en materia de renovación de autoridades, en materia de políticas serias a largo plazo, en materia de dificultad de cupos.

Yo sé que esta función es ingrata, incómoda, pero para pasarlo bien hay otros escenarios. Aquí uno viene a cumplir un deber público.

Para la Administración Pública -en particular, respecto de la Alta Dirección Pública-, suelo pedir que haya coherencia de largo plazo. Lo solicito permanentemente. No me gusta cuando un gobierno cambia todo.

¡Pero es lo que estamos haciendo!

Le decimos a la ciudadanía que vamos a terminar con un espacio de continuidad, lo cual, bien entendido, es sano, aunque implica ya no creer mucho en la democracia. Equivale a decir: "Es que la gente no tiene la capacidad de decidir quién lo está haciendo bien y quién, mal".

Eso es como una capitis diminutio social, lo que me parece completamente impresentable en una sociedad madura como la nuestra.

Necesitaba hacer estas reflexiones.

No se trata de una materia cualquiera: es importante; no contingente, sino de largo plazo; no del pasado, sino de futuro. Y no hay nada peor que resolver mal los desafíos en políticas públicas.

He dicho.

El señor NAVARRO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Lagos.

El señor LAGOS.-

Señor Presidente, va a ser bien compleja la tramitación de este proyecto en el Parlamento.

El Senador informante , el colega Ignacio Walker , señaló que no se dejaba llevar por la opinión pública. Puede ser, pero creo que esta sí va a pesar muchísimo a la hora de abordar esta materia, por cuanto existe una percepción negativa hacia quienes estamos en la cosa pública, en especial los que estamos en el Congreso.

Según la última encuesta que hizo en la Región de Valparaíso la Fundación Piensa, a través de una empresa muy conocida a nivel nacional, las tres instituciones peor evaluadas son: el Poder Judicial , el Congreso y los partidos políticos. Y yo pertenezco a dos de ellas, igual que ustedes.

Hablando en castellano, la cuestión podría traducirse de la siguiente forma: "Si usted está a favor de la reelección, lo va a pasar mal. Si usted limita la relección, está en la senda correcta y va a tener apoyo".

Como el asunto está en discusión, digo con franqueza que no estoy en condiciones de respaldar la propuesta que se nos presenta; sobre todo, su disposición transitoria.

Algo de peso debe hacernos el hecho de que solo dos países en el mundo han restringido la reelección de autoridades.

Dicho eso, el artículo transitorio -lo expreso con mucho respecto- me parece un poco hipócrita.

Para explicarles a los que nos ven por la tele -porque esta materia se va a discutir también afuera-, hago presente que el proyecto establece limitaciones a la reelección de Senadores y Diputados, entre otras autoridades. En el caso de los Diputados, podrán ser reelegidos hasta por dos períodos (doce años en el ejercicio del cargo como máximo), y en el de los Senadores, por una sola vez (dieciséis años como máximo).

La pregunta es desde cuándo se cuenta.

En general, las leyes que aprobamos en el Congreso rigen a partir del día de su publicación, desde ahí hacia adelante. Sin embargo, acá parece que la opinión pública sí pesa, porque se dice: "El actual período hay que imputarlo".

Yo podría apretar los dientes y manifestar mi acuerdo a legislar para limitar la reelección. Pero con la disposición transitoria propuesta me parece que caemos en una hipocresía.

Me plantean ser hipócrita. ¡Mejor seamos populistas completos...! En tal caso digamos: "Se imputan todos los períodos, desde el año 90 hasta la fecha".

¡Eso es populismo!

Yo encuentro muy injusta la norma transitoria, en especial para quienes están cumpliendo su primer período parlamentario. Y ni siquiera saben si van a un segundo, porque para eso hay que tener la voluntad de competir y ganar la reelección.

Se los empata a todos: a los que están en su primer período con los que llevan bastante tiempo. Y muchos de los que tomaron la decisión de presentar esta iniciativa -ya vi quiénes son- llevan varios períodos en el cuerpo.

¿Cuál es la hipocresía?

En el informe aparecen todas las mociones presentadas. Figuran mi compañero Chahuán , Navarro , Fuad Chahín , De Urresti , entre varios más. Todos propusieron límites a la reelección cuando eran Diputados. Entonces, ellos no requieren ley. ¡No requieren ley!

El 3 de diciembre del año pasado presenté dos proyectos de ley: uno, para establecer la elección complementaria como procedimiento de provisión de los cargos parlamentarios vacantes, y otro, para impedir el nombramiento de parlamentarios en cargo de Ministros.

Sí, presenté dichas iniciativas. Porque creo en ello.

En consecuencia, si alguien me pidiera prestar servicios o colaboración en el Ejecutivo , le iría mal. ¡Yo quedé inhabilitado a partir de ese momento, pues! ¡Porque en eso creo!

Entonces, con todos los que están acá convencidos de lo que plantea la iniciativa en estudio, ya tenemos una buena renovación. Basta que anuncien que no van a la reelección. De lo contrario, dejémonos de hipocresías.

Reitero: no comparto el artículo transitorio propuesto.

Estoy considerando qué hacemos ahora con el límite a la reelección. Me parece que será muy difícil aprobar este proyecto, desde el punto de vista de la experiencia internacional.

Ahora, yo sabía lo que iba a pasar con este argumento en las redes sociales: "¡Se quiere quedar!"; "¡Apitutado!".

Uno no se reelige, lo reeligen. Y el aseguramiento de una mejor calidad de la política no pasa por la reelección.

Vamos a cosas más concretas.

Harto discutimos hoy sobre el tema del patrimonio, de la transparencia, de los intereses que algunos tenemos. Tal vez habría que ser más exigentes en eso.

¿Qué pasa con las fundaciones? ¿Un parlamentario puede ser miembro de una fundación? Consideremos que una fundación recibe donaciones de empresas privadas -con rebaja tributaria, por supuesto- y, con esos recursos, aquella puede entregar donaciones y ayuda a los electores.

No sé si esto se halla regulado en el proyecto que aprobamos hoy. Lo digo porque me llegó dicha información hace poco.

¿Qué les parecería a ustedes si alguno de nosotros tuviera una fundación y saliera en los medios entregando sillas de ruedas, las que fueron donadas por un empresario, quien por ello rebajó tributos?

La señora PEREZ ( doña Lily ).-

¡Mal!

El señor LAGOS.-

¡Mal, pues!

¿Y si una fundación beca a un joven para estudiar? Este es el sueño de todo papá. Pero ¿de dónde salió la plata? De las donaciones. ¡Ah, qué bien! Entonces, ¿quién otorgó de verdad esa beca: el parlamentario o el que hizo la rebaja tributaria?

El señor TUMA .-

¡El Fisco!

El señor LAGOS.-

¡El Fisco! ¡Todos nosotros!

Entonces, revisemos esa situación.

Si queremos mejorar la política, sugiero que el Servicio Electoral regule las elecciones internas de todos partidos políticos. ¡Eso quiero yo! Porque es ahí donde se decide quiénes son los candidatos al Parlamento, sobre todo en el sistema binominal.

El señor COLOMA .-

¡Ya no existe!

El señor LAGOS.-

Cierto. Hoy no tenemos binominal -¡afortunadamente!-, lo cual va a ayudar a dar representatividad.

Si se trata de recuperar la confianza, de terminar con el hastío que hay contra la clase política, lo primero es que den un paso al costado todos los que no están a favor de la reelección, que presentaron mociones para limitarla y que han cumplido hartos años en el cargo.

Me da lo mismo si fueron dos períodos como Senadores, tres como Diputados. "Mi amigo, sume cuántos años lleva y, si es partidario de restringir la reelección, solito dígalo; pronúnciese". Aquí cualquiera lo puede hacer, al igual que en la Cámara de Diputados. Basta explicitarlo: "Mire, yo presenté tal moción". En esa situación está Chahín, De Urresti .

¡Que lo digan! "Llevo quince años de parlamentario, y no voy más". ¡Bien!

Ahora, ¡por qué hay que dictar una ley para eso, con lo cual se arrastra a todo un sistema!

Yo quiero mejorar el sistema político.

Estamos en esta situación debido a que algunos -y aquí les voy a pasar la cuenta- no quisieron modificar el sistema binominal antes.

Se ha podrido todo y no se alcanzó a ver ningún cambio al respecto. Como el binominal producía un empate permanente, era noticia cuando había una ventaja para alguien. Salía en los diarios: "Doblaron en la Cuarta Región"; "En el distrito 9 se dobló". Porque no era habitual. Y ahí lográbamos la mayoría.

Entonces, hay responsabilidad cuando uno estira el chicle.

Una persona que ya no está acá, cuando conversábamos acerca de la necesidad de introducir reformas a tiempo, me dijo: "Ricardo, no te preocupes; el sistema aguanta una vuelta más de tuerca". Esto fue cuatro años atrás. Sin embargo, creo que llegamos tarde. Se melló el hilo de la tuerca.

Entonces, debemos abordar los problemas reales. Los relativos al financiamiento de la política, por ejemplo. En medio de ellos, lo concerniente a la reelección cabe en el paquete completo.

Y como bien indicó el Senador Letelier, quien me interpretó en muchas de las cosas que expuso, ahora resulta que el asunto de la reelección pasa por la probidad. De hecho, este proyecto se encuentra radicado en la Comisión Especial de Probidad y Transparencia. O sea, si alguien desea ser reelegido, cumpliendo con la Constitución, que lo permite, ¿deberá responder ante dicho órgano técnico? ¡No, pues! ¡Modifiquemos la Carta Fundamental entonces! Que ahí se establezca cuánto duran los Presidentes, quiénes se reeligen y de qué forma.

Esto de legislar ad hoc ocurre porque algunos están escuchando la opinión de la calle, aunque acá manifiesten lo contrario.

En esta materia debemos tener mucha responsabilidad. Sé que implica un costo. Algunos están recién elegidos; les quedan seis años todavía como Senadores, y otros tenemos que enfrentar la decisión de ir a una reelección en el corto plazo. ¡Y esto seguramente va a pesar!

Mientras estoy hablando acá, hay gente que me dice: "No digas esas cosas, Lagos".

Pese a ello, pienso que esta no es la forma de abordar el Parlamento que requerimos.

Regulemos el modo en que se designan a las autoridades al interior de los partidos. ¡Son estos los que deciden quién será candidato a concejal, a core, a Diputado y a Presidente de la República ! ¡Ahí está el meollo! ¡Ahí se resuelve quiénes son los que se sientan acá al final de día! Porque de ahí salen los postulantes por los cuales los ciudadanos se van a pronunciar y la soberanía popular se va a ejercer.

Y si pido al sistema público la plata para financiar a los partidos, como contrapartida exijo transparencia full al interior de estos -¡full!-, no con cojines en las ventanas para que no se sepa cómo se eligen las autoridades. ¡No, señor! Hay que transparentar todo si queremos recursos públicos.

En consecuencia, esto de la reelección debiera incorporarse en un conjunto de reformas más integrales y globales, y no quedar supeditada a la crisis de confianza que se vive hoy -con razón, por lo demás- ni a esta forma de legislar.

He dicho.

El señor NAVARRO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el Senador señor García-Huidobro.

El señor GARCÍA-HUIDOBRO.-

Señor Presidente , en mi opinión, se ha realizado un debate y una reflexión muy profundos respecto de esta propuesta de reforma constitucional.

Quienes estamos aquí ingresamos por una decisión de vida, por vocación y no por conseguir una pega.

En ese sentido...

Por favor, pido a mis colegas que me permitan intervenir.

El señor NAVARRO (Vicepresidente).-

Solicito a los señores Senadores que guarden silencio.

Continúe, señor Senador.

El señor GARCÍA-HUIDOBRO.-

Gracias.

Se ha dicho que el promedio histórico de renovación del Parlamento es superior a 33 por ciento cada cuatro años. Y con el cambio del sistema electoral lo más probable es que ese porcentaje se acerque a 50. Cabe concluir, por tanto, que ha existido renovación permanente.

Voy a ser muy sincero: noto que los autores de estas mociones, que son presentadas siempre en períodos cercanos a procesos eleccionarios, son personas que, en su mayoría, han ganado elecciones desde 1989. ¡Están acá desde el 89, y firmaron estas mociones! ¡Por qué mejor no se retiraron en forma voluntaria! Eso habría sido mucho más auténtico y transparente.

Por otra parte, al limitar las reelecciones, se plantea que los alcaldes podrán tener máximo tres períodos, al igual que los concejales, los cores y los Diputados. Los Senadores, dos períodos. Me pregunto: ¿Por qué no tres en vez de dos? o ¿por qué no cuatro en vez de tres? Argumento: ¡ninguno!

En mi opinión, quien realiza bien su trabajo y cumple con lo que ha ofrecido a su gente es elegido permanentemente. En cambio, el que pierde la reelección es probablemente el que no hizo bien su labor. Aquí se propone dejar sin opción al primero por secretaría -porque eso es lo que se está planteando-, impidiendo la decisión de la voluntad popular.

Debemos sacar esto a la luz pública.

Lo peor que puede ocurrir -lo han manifestado varios colegas que me antecedieron en el uso de la palabra- es que votemos una iniciativa de esta índole. Por lo mismo, estoy seguro de que mi jefe de bancada pedirá segunda discusión para este proyecto.

Debemos hacer las cosas bien y reflexionar como corresponde.

Somos un país que está interesado en seguir a la OECD. Pues bien, no veo a este organismo planteando recomendaciones de este tipo. Ni siquiera lo hizo la Comisión Engel, como recordó el Senador Letelier o el Senador Coloma .

Por lo tanto, creo que se está actuando de una manera precipitada.

Voy a agregar un problema más complejo: ¿cómo actuarán las autoridades que dejaron sus profesiones para insertarse en la política, una vez que sean reelegidas en su último período? Porque entonces empezarán a analizar cómo reinsertarse en el mundo laboral. Me pregunto si durante el período final en el cargo van a realizar su trabajo como el país necesita.

Pido una mayor reflexión al respecto. Tenemos que ser supertransparentes y examinar con mayor tranquilidad esta materia.

Y comparto plenamente lo dicho por el Senador Lagos: ¡cómo este proyecto puede estar radicado en la Comisión Especial de Probidad!

¡Si este asunto ha sido permanentemente presentado cerca de momentos electorales! ¡Y luego se olvida!

¡No sé cuántas mociones ha habido sobre el particular!

Por primera vez -me imagino- se habla de esta forma aquí, en el Senado.

Señor Presidente , este será el único país del mundo, como ya dije, que va a impedir al pueblo reelegir a un alcalde, a un concejal, a un consejero regional -cargo recién instalado por votación popular- o a un parlamentario.

Lo que podría ocurrir a futuro es que tengamos una "sillita musical": de Diputado a alcalde; de Senador a Diputado, etcétera.

Creo que este proyecto causa más daño a la imagen de la política y a la del Parlamento.

Insisto: les pido una reflexión en esta materia.

Pienso que ninguno de nosotros está aquí por conseguir una pega, sino por vocación de servir a la gente que más lo necesita. Entregamos nuestras vidas en esta función para que a nuestro querido país le vaya mejor.

En consecuencia, señor Presidente , conforme a la solicitud que formulará mi jefe de bancada, creemos que debemos tener una segunda discusión.

He dicho.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Señor Senador, ¿es efectivo que su jefe de bancada va a pedir segunda discusión?

El señor GARCÍA-HUIDOBRO.-

Sí.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Okay

Tiene la palabra el Senador señor Navarro.

El señor NAVARRO.-

Señor Presidente , estamos debatiendo un proyecto para limitar la reelección de autoridades, a raíz de una crítica que se ha planteado al sistema con relación a cómo se ha generado el Parlamento.

En todo caso, la responsabilidad de dicha crítica no se encuentra en el Congreso.

Las normas que rigen el proceso de elección parlamentaria se fijaron en una Constitución, la cual no contó con participación democrática (tres generales y un almirante). Se generó gracias a un acuerdo político pero dentro de un clima muy complejo: saliendo de una dictadura.

Entonces se instaló un sistema único en el mundo: el binominal, mediante el cual 33 por ciento era igual a 66 por ciento, produciendo una distorsión, una anomalía, una situación absolutamente descompensada, en el pronunciamiento de la soberanía popular.

Dicho sistema -maligno, perverso- sacrificó la legitimidad democrática en pos de la estabilidad política.

Este largo andar ha devenido en crisis: crisis de legitimidad, crisis de participación, crisis de representación.

De esto último padece hoy el Congreso Nacional. Ello se expresa en que solo cuatro de cada diez chilenos vota en las elecciones para determinar quiénes llegan a este Hemiciclo. Es decir, ¡el 60 por ciento de los chilenos no quiere participar o no puede!

Por lo tanto, lo primero es asumir que estamos en una crisis de participación, de legitimidad y de representación.

En ese sentido el problema global de la política no es entre Izquierda y Derecha; no es entre Gobierno y Oposición; no es entre liberales y conservadores. Es entre ciudadanía e institucionalidad.

A la ciudadanía le da exactamente lo mismo -se lo digo al colega Víctor Pérez , por su intermedio, señor Presidente - si será reelecto un Senador de la UDI o un Senador del MAS. Como aquella tiene una bronca acumulada con la política, no distingue a unos y otros, solo ve rostros de poder. No identifica bien de dónde provienen, pero percibe que representan el poder.

Por eso, señor Presidente , ante esta crisis profunda el Parlamento ha de efectuar un aporte. El Gobierno ya lo hizo cuando la Presidenta sacó completamente a su equipo político y descabezó al equipo económico.

Esa acción, que causó dolor, dio una señal clara de que se quiere enmendar las cosas.

La ciudadanía está expectante respecto de cómo actuará el Congreso, de si hará un acto de contrición, de si enviará una señal que le posibilite advertir que los parlamentarios han entendido que esta situación de cuestionamiento, de descrédito, debe comenzar a ser subsanada.

Se eligió el camino de limitar la reelección. Pudo haber sido otro, pero se escogió este.

Señor Presidente , el año 2003 en la Sala de la Cámara de Diputados se aprobaron las donaciones secretas a las campañas y no se estableció la pérdida del cargo para el parlamentario.

En esa oportunidad advertimos -fuimos tratados de desleales, de díscolos, de traidores- que ese sistema era perverso, que legitimaba y legalizaba la intromisión del dinero en la política.

A pesar de eso, la normativa se aprobó igual.

Como dije, hemos resuelto que el acto de contrición que la ciudadanía nos está pidiendo lo haremos sobre la base de limitar nuestro mandato.

El sistema binominal y, particularmente, medidas como el castigo a los independientes posibilitaron la falta de legitimidad. Es cierto: competimos para ser elegidos; sin embargo, la mayoría no participa.

La Comisión Engel propuso 236 medidas.

Si las cumpliéramos -pedí en más de una ocasión en este mismo Hemiciclo que fueran vinculantes-; si le hiciéramos caso al informe del Consejo Asesor Presidencial, 173 alcaldes y 91 parlamentarios no podrían ir a la reelección en 2017.

Hay planteado un debate sobre la efectividad del cambio.

En México -ya se señaló- no existe reelección, y el resultado ha sido un desastre: alta rotación, escasa preparación, gran inexperiencia. Están de vuelta. El 85 por ciento de sus parlamentarios no tiene experiencia legislativa.

Ciertamente, ello en nada se compara con el Senado de Estados Unidos, donde 26 de sus miembros son multimillonarios que acaparan fortunas por 195 mil millones de dólares, que equivalen a lo que percibe el 43 por ciento más modesto de la población, es decir, cerca de 50 millones de estadounidenses.

Allí también existe el dinero. Y hay reelección infinita, indefinida.

El problema, entonces, radica en el camino elegido.

Tenemos distorsionada la presencia de parlamentarios en ambas Cámaras por el sistema binominal.

Ese sistema no le permitía a la gente participar en igualdad, con derecho a elegir y ser elegido.

Se vino la crisis.

¿Cómo salimos de ella? La Presidenta pagó el costo.

La ley que nos proponen dice que en diez años más veremos el resultado de esta medida, en el caso de los Senadores y Diputados.

Me parece un período muy largo.

Señor Presidente , el numeral 1 del artículo único del proyecto propone sustituir el inciso segundo del artículo 51 de la Constitución por el siguiente: "Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.".

Eso abre la posibilidad de que haya un período de descanso y de que, después, la persona vuelva a ser elegida por la misma cantidad de tiempo. Es decir, un Diputado dura tres períodos en su cargo; deja pasar cuatro años, y se postula de nuevo para estar 12 años más. Lo mismo ocurriría con los Senadores.

La norma dispone que "podrán ser reelegidos sucesivamente".

Si existe alternancia entre Diputado y Senador o si media un período de receso, se retoma todo el proceso.

Si esa fuera la norma permanente, ¿cuál sería, entonces, la señal de contrición?

Yo habría preferido una normativa que estableciera por única vez la retroactividad.

Le pregunté al Secretario del Senado dónde está la norma de la ley en proyecto que impide la retroactividad; por qué no podemos limitar la reelección a tres períodos para los Diputados y a dos para los Senadores a partir de hoy y decir: "Se limita ahora, y la norma definitiva la discutiremos cuando tengamos una nueva Constitución; que la ciudadanía decida".

Porque nuestra principal limitante en este debate es que somos incumbentes: en la crisis, en la decisión que nos afecta directamente.

Quisimos evitar que determináramos nuestros sueldos, y creamos una Comisión especial. Hoy los parlamentarios en Chile no deciden cuánto ganan: el Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias lo hace.

Pero, en este caso, la ciudadanía observa que los incumbentes deben resolver sobre sí mismos: "¿Quieren que siga? ¿Quieren que pare?".

Carecemos de legitimidad para opinar sobre esta materia.

Señor Presidente , creo tanto en hacer efectiva la no reelección en diez años más, como incluso (es lo que pienso) en una ley que permita establecer la retroactividad y limitar ahora -¡ahora!- la reelección a tres períodos como máximo para los Diputados y a dos para los Senadores, lo que provocaría el recambio de 91 parlamentarios.

Lo que hay aquí es una decisión adoptada entre cuatro paredes. No hubo debate con la ciudadanía; no le hemos dado la oportunidad de participar.

Siento que solo una nueva Carta, y en particular una Asamblea Constituyente, pueden determinar el mecanismo que los chilenos quieren para elegir parlamentarios y permitir su reelección.

Entonces, no me gusta el proyecto como viene planteado; no tendrá efectividad ni impacto.

Yo habría querido -espero debatir sobre esta materia, pues se va a pedir segunda discusión- una ley que permita la limitación ipso facto, ahora; que se sienta y duela ahora...

El señor TUMA.-

¡Para todos!

El señor NAVARRO.-

O sea, que no haya reelección.

Algunos dicen: "Claro, yo tendría un período y medio totalmente disponible".

Hay que interrumpir el período parlamentario. Y esta es una posición del Movimiento Amplio y Social (MAS); lo discutimos.

Si no, como hay elecciones el 2017, algunos tendríamos hasta el 2021.

Yo manifiesto mi completa disposición a que el período llegue hasta el 2017, independiente de que falten algunos años para completar el mandato. Pero lo que no podemos hacer...

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Continúe, señor Senador.

El señor NAVARRO.-

... es dictar una norma que regirá en diez años más y todo va a continuar igual.

Yo digo: una norma que limite la reelección a tres períodos para los Diputados y a dos para los Senadores a partir de 2017 por única vez, y que luego la Constitución, tras un debate ciudadano amplio, no de este mismo poder parlamentario, defina la norma general.

Es decir, cuando se fije la normativa que aúne el sentimiento del Chile del futuro allí se discutirá, no por nosotros mismos.

Lo señalo porque, a mi entender, no tenemos ahora legitimidad para legislar y autorregularnos a través de una legislación que la ciudadanía va a rechazar.

De aprobarse la ley en proyecto, no surtirá ningún efecto en el mejoramiento de la imagen del Congreso; no habrá ningún resultado respecto de lo que la ciudadanía espera, y nos habremos autoimpuesto una limitación que podría ser muy antidemocrática, pues la gente tiene el derecho a elegir y ser elegida.

Estoy por la alternativa que indiqué, señor Presidente.

Me voy a abstener en este proyecto.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Pérez Varela.

El señor PÉREZ VARELA.-

Señor Presidente , tal como lo anticipó el Senador García-Huidobro , quiero partir pidiendo, en nombre del Comité Unión Demócrata Independiente, segunda discusión, toda vez que aquí se ha generado un debate muy superior al que tuvimos en la Comisión Especial de Probidad y Transparencia.

Se trata de una discusión que, sin duda, debemos realizar. Porque la falta de confianza y de credibilidad hacia nosotros por parte de la ciudadanía debe ser analizada en el Senado, con los parlamentarios elegidos por ella.

La ley en proyecto abre un amplio debate sobre esta materia, lo cual me parece sano, oportuno y necesario.

Desde que empezó a agudizarse la situación que estamos viviendo, en esta Alta Corporación no hemos conversado ni discutido sobre sus aspectos fundamentales.

Considero extraordinariamente positivo y sano que aquí se genere un debate al respecto.

Pero es muy importante que leamos bien los documentos, que compartamos los mismos datos y que podamos tener distintas opiniones.

Yo discrepo del Senador Navarro, quien dice que este proyecto empezará a surtir efecto en diez años más.

¡Este proyecto comenzará a regir desde el momento en que la ley se publique en el Diario Oficial, no en diez años más: inmediatamente!

A Su Señoría, a mí y a los demás Senadores nos computarán un período desde ya.

El señor NAVARRO ( Vicepresidente ).-

Dos más ocho.

El señor PÉREZ VARELA.-

No nos empezarán a computar en diez años: el proceso se inicia ahora.

Por lo tanto, tenemos la más absoluta competencia para discutir sobre esta materia.

El Senador Navarro señalaba que no podemos legislar porque carecemos de legitimidad y que sí tendría legitimidad la Asamblea Constituyente.

Ese dato no guarda ninguna relación con una evidencia democrática: en la última elección, siete candidatos a Presidente de la República plantearon la Asamblea Constituyente como una bandera de lucha, ¡y todos fueron derrotados!

En consecuencia, nadie puede sostener que la ciudadanía está detrás de la Asamblea Constituyente. Si estuviera, los candidatos que plantearon públicamente que iban a realizarla habrían tenido una adhesión popular en el voto.

Entonces, lo que Su Señoría afirma no es efectivo: aquí, en el Senado, nosotros tenemos perfecto derecho a debatir esta materia y a tratar de ser eficaces en las soluciones.

Ahora bien, no se puede discutir el límite de las reelecciones solo en la perspectiva de determinado proyecto. Ello debe debatirse en el contexto nacional en que nos encontramos, en la situación política en que nos hallamos, en la que la ciudadanía cuestiona nuestro actuar básicamente en función de la falta de eficacia. Por ende, hay que analizar esta iniciativa en tal dimensión.

Algunos hablan de que deben limitarse las reelecciones para permitir la renovación.

Yo quiero decirles que tienen que empezar a buscar otro argumento.

Aquí alguien señalaba: "De los parlamentarios que van a la reelección, 32 por ciento no se reeligen. Si se suman los que no van, la renovación sube al 40 por ciento".

¡No hay en el mundo desarrollado, en el mundo democrático occidental, otro Congreso que tenga ese nivel de renovación!

Por consiguiente, llamo a quienes buscan renovar que cambien de argumento, porque el indicado carece de validez.

La renovación ha sido una fuente permanente cada cuatro años en nuestro país. El Parlamento se renueva.

Cuando uno quiere saber si hay o no renovación, debe comparar con Parlamentos de países a los cuales quiere acercarse: los de las naciones del mundo occidental, los de las democracias europeas, donde la renovación difícilmente llega al diez por ciento.

Ahora, el Senador Navarro sostiene que nuestro problema de falta de legitimidad emana del sistema binominal.

Según lo que dice Su Señoría, ya tendríamos la solución, porque cambiamos el referido sistema. No habría necesidad de hacer nada más: ya remplazamos el binominal, y la próxima elección será con un sistema proporcional.

Pero le quiero decir al Senador Navarro que ponga ojo a lo que afirma en cuanto a que en la siguiente elección la gente irá a votar. Yo tengo mis dudas. Me gustaría apostar a cuánto llegará la participación ciudadana en ese acto.

En todos los países democráticos donde existe el voto voluntario -en todos- los umbrales de votación más altos no superan el 60 por ciento.

Hace pocas semanas el Parlamento inglés tuvo una elección extraordinariamente reñida, y votó el 66 por ciento de las personas con derecho a sufragio. ¡El 66 por ciento!

En España -y no se puede decir que estamos hablando de democracias decadentes, ilegítimas, en fin- la cifra más alta de votación alcanzó a 75 por ciento 48 horas después del atentado de Atocha. Nunca más se ha alcanzado ese nivel. Las otras votaciones han estado incluso bajo el 50 por ciento.

Por lo tanto, Senador Navarro, habiendo en Chile voto voluntario, tendrá que esperar que la gente concurra a las urnas. Pero es parte de la libertad de las personas decidir a ese respecto.

Por ende, debemos empezar a buscar en nuestros datos y en nuestras discusiones qué tenemos que hacer para superar la crisis de credibilidad y confianza que nos afecta.

Para ello hay un solo camino: la eficacia en nuestra acción.

Debemos ser eficaces para resolver los problemas de los ciudadanos, para darles cauce a los anhelos de la gente. Así la ciudadanía podrá mirarnos de mejor manera.

Eso significa tomar una serie de medidas que hace cinco, diez años eran absolutamente impensadas -muchos otros Parlamentos están pensando en tomarlas-: transparencia, probidad, declaración de intereses, cesación en el cargo. Y otra puede ser limitar la reelección para buscar elevar la calidad de la política.

Considero que nuestro gran desafío -y nosotros podemos hacer una contribución- es elevar la calidad de la política.

En la medida que tengamos mejores políticas públicas y mejores políticos a lo largo de toda la institucionalidad estaremos aportando de manera más eficaz.

Por cierto, eso significa debatir y analizar todo: la duración del régimen presidencial y el régimen presidencial en sí.

Pienso que últimamente todos nos hemos dado cuenta de que un período presidencial de cuatro años es extraordinariamente breve.

Por consiguiente, de acuerdo a nuestra tradición y cultura, a lo mejor debemos llegar nuevamente a los seis años sin reelección. Porque, además, en Chile existe la tradición de que no haya reelección de Presidente de la República . Ello puede deberse a que tenemos un régimen presidencial con una dimensión extraordinariamente influyente en la vida ciudadana.

De otro lado, alguien dijo aquí que cuando la Comisión Asesora de la Presidenta de la República habló del límite de las reelecciones lo hizo solo con relación a los alcaldes; no lo recomendó tratándose de los Senadores y Diputados.

Por lo tanto, Senador Navarro , no es efectivo lo que usted dijo en el sentido de que si aplicáramos el Informe Engel noventa y tantos parlamentarios no podrían ir a la próxima elección. Y la Comisión Engel estableció un límite a la reelección de los alcaldes únicamente por el eventual riesgo de corrupción: por los recursos, por los programas, etcétera.

Por ende, hay que tener especial cuidado a ese respecto.

Ahora, pienso que el debate no podemos hacerlo a base de descalificaciones, de peyorar a quienes piensan distinto.

Si queremos ser de verdad una generación política que contribuya a salir de la crisis de confianza y credibilidad, hemos de actuar con la mayor responsabilidad posible, con la máxima seriedad.

En mi concepto, establecer un límite a las reelecciones es una prueba importante para procurar mejorar la calidad de la política.

Puede que a la larga eso no se dé; puede que cuanto se haga no sea suficiente. Pero debemos realizar un esfuerzo.

Lo que a mí me insta a apoyar esta medida y otras es el mejoramiento de la calidad de nuestra política, de nuestras políticas públicas. Porque eso es, en definitiva, lo que espera la ciudadanía.

La gente está indignada, está molesta, está insatisfecha, porque no hemos sido eficaces en nuestro accionar.

¿Qué ocurre en el norte de nuestro país: en Copiapó, en Atacama, en Antofagasta?

Yo he conversado con la gente. He estado en contacto con muchas de las personas que salen a protestar, amigos míos...

Se acabó mi tiempo.

El señor NAVARRO ( Vicepresidente ).-

Su Señoría dispone de un minuto adicional.

El señor PÉREZ VARELA.-

Gracias.

Señor Presidente, el problema estriba en la ineficacia de la acción gubernamental para resolver un problema angustiante de aquella gente.

¿Qué vivíamos nosotros luego del 27 de febrero cuando demorábamos un año, dos años en reconstruir poblaciones enteras? ¿Por qué estaba indignada la gente? Porque quería más rapidez, más inmediatez en las soluciones.

Es la calidad de la política la que hemos de conjugar.

Esta materia es opinable, discutible. Y debemos hacer un debate como el que hemos esbozado hoy.

Lo peor que podríamos haber hecho, señor Presidente , habría sido llegar y votar esta iniciativa a rajatabla para cumplir: "Hemos despachado un proyecto más, y mañana se anunciará con bombos y platillos en el Congreso Pleno".

¡Sería el error más grande que podríamos cometer!

Senadores de ambos lados han manifestado aquí opiniones contrarias al límite a la reelección. Y tienen argumentos.

Por lo tanto, esto no es algo en lo que vamos a clavar la rueda de la fortuna.

Ahora, lo que no podemos hacer es decir que no tenemos legitimidad para enfrentar esta materia, y usar datos absolutamente erróneos, falsos o inexistentes para resolver, pues así no vamos a contribuir a que el país, la democracia y la política salgan de la crisis de confianza y credibilidad en que se encuentran.

Este debate debe continuar. Hay que ampliarlo, hay que hacerlo realidad para ver si logramos adoptar medidas claras al objeto de avanzar en la materia.

Yo he escuchado plantear muchas medidas populistas: "¡Que se vayan todos altiro!", "¡Rebaja de sueldos!", etcétera.

Solo quiero expresarles lo siguiente: en la última reforma tributaria nos subimos los impuestos, en comparación con los demás. ¡Pero a la ciudadanía eso le importó absolutamente nada!

El señor NAVARRO ( Vicepresidente ).-

Debo recordar que el Senador señor García-Huidobro, del Comité UDI, pidió segunda discusión.

Por lo tanto, en esta sesión no va a haber votación sobre este proyecto.

Tiene la palabra el Senador señor De Urresti.

El señor DE URRESTI.-

Señor Presidente , Honorable Sala, hemos escuchado una serie de intervenciones, y me alegra que la discusión se vaya reconduciendo hacia un debate de fondo encaminado a entender cómo mejoramos la política, de qué manera transparentamos, pero sin discursos para la galería.

Por convicción personal, creo que uno no debe permanecer largo tiempo en un cargo. Sin embargo, no soy de los que pontifican sobre esta situación, porque considero que hay grandes parlamentarios, de todos los colores, de todos los sectores, de la Oposición y del Gobierno, que llevan largo tiempo en el Congreso Nacional y son un aporte. Otros, teniendo poco tiempo, un período o dos, no han aportado mucho.

Entonces, la cuestión no radica en la reelección o en la no reelección, sino principalmente en qué tipo de Parlamento queremos tener, cómo incluimos -fue una de las indicaciones que formulé en el proyecto de reforma al sistema binominal- mayor proporcionalidad, pero también mayor diversidad.

A este último respecto, con algunos Senadores presentamos una indicación para establecer la representación indígena en el Congreso Nacional. Y eso no se logra cambiando el binominal o estableciendo límites a la reelección, sino teniendo la voluntad, tanto la Cámara de Diputados cuanto el Senado y la política en general, de incluir la mayor representatividad y la mayor diversidad territorial, política, étnica, cultural de nuestro país.

El Parlamento continúa siendo muy homogéneo. Sigue habiendo, no los mismos de siempre, sino una casta, un tipo de parlamentario.

Hay barreras de entrada desde el punto de vista del financiamiento de la política. Espero que con el límite a los gastos tengamos más capacidad de acceso. Eso va a significar mayor integración: más gente joven, más gente de la periferia, más gente de los pueblos originarios asegurando su representación en el Poder Legislativo .

¡Con qué autoridad el Parlamento puede muchas veces discutir grandes temas vinculados a los pueblos originarios, a su reconocimiento constitucional, a la tenencia de tierras, a la devolución de territorios, cuando en él no hay representación indígena!

Entonces, claramente, el Congreso Nacional no representa a toda la sociedad. Y en ello debiéramos avanzar.

Por eso creo en una Asamblea Constituyente. Por eso creo que el gran debate va más allá del límite de la reelección, de si son dos períodos o uno, de si existe retroactividad. ¡No! ¡Eso es populismo!

Algunos Senadores hicieron hoy buenos discursos para la galería. Sin embargo, ahora no están presentes para defender su posición. Y eso no es correcto.

Nosotros debemos pensar en cómo mejoramos la política, en cómo logramos que el Parlamento represente a todos y a todas: diversidad territorial, diversidad de origen.

En el Congreso Nacional, habiéndose establecido ya las elecciones primarias, tenemos mayor inclusión. No tenemos barreras de entrada.

Lo señalaba el Senador Lagos Weber, sin ir más lejos: la gran barrera de entrada al Parlamento no es la reelección indefinida o el sistema binominal, sino lo que ocurre dentro de los partidos, la forma de definir los candidatos.

Y lo digo por experiencia.

Creo ser el único Senador -al menos de los que estamos en este momento- que se halla aquí producto de una elección primaria, la que hizo el Partido Socialista, con la oposición de muchos conservadores, los que existen en todas las instituciones.

Ganamos una primaria del Partido Socialista en la que quienes teníamos una visión regional y habíamos construido fuerza parlamentaria desde Los Ríos enfrentamos a un señor hijo de un conde, quien quería ir a esa Región a heredar un cupo.

¡Gente que nunca se ha mojado y que jamás se ha embarrado en el territorio!

¡Gente que cree que desde Santiago puede estar disponible para ser representante en otra región!

¡Gente que no vive en Los Ríos y que con suerte tiene casas de veraneo allí!

¡Esos son los que distorsionan la realidad!

¡Y le ganamos en la elección primaria!

¡Y estoy presente aquí, tras obtener la primera mayoría en la Región de Los Ríos luego de romper las barreras de entrada, para representar con legitimidad a quienes votaron por mí!

Señor Presidente , hago esta alegación porque, en mi concepto, el tema de fondo no es cuántos límites se ponen a la reelección, si hay o no efecto retroactivo.

¡Por favor! ¡Eso es para la galería!

La cuestión de fondo es cómo renovamos el Parlamento; cómo logramos mayor integración; cómo hacemos mejor política; cómo establecemos barreras fuertes y claras en materia de intereses y de patrimonio, en términos de lo que apoyamos y aprobamos esta mañana.

Hago esta alegación, señor Presidente , porque considero importante ver este proyecto, para el cual se solicitó segunda discusión, dentro del marco constitucional.

Esta iniciativa fue despachada por la Comisión de Probidad y Transparencia. Me parece bien haberla tratado allí. Pero hay que discutirla también en el marco constitucional.

Por eso, creo relevante debatirla además en la Comisión de Constitución.

En tal sentido, para quienes pregonamos la necesidad de una Asamblea Constituyente existen temas de fondo.

Primero, qué tipo de Parlamento queremos.

¿Por qué no discutimos en torno a un Congreso unicameral?

¡Ese es un debate central!

Hay que preguntarles a los ciudadanos si luego de 200 años se explica, se entiende, se justifica tener un Parlamento bicameral.

Propongo el tema para su discusión.

No voy a fijar una posición única y exclusiva. Pero que sea la ciudadanía, que sea el pueblo en su conjunto, que sea la mayor cantidad de ciudadanos la que diga si el país está disponible para tener un Parlamento unicameral; si debemos avanzar hacia un sistema político semipresidencial; si tenemos capacidad para reestructurar y remirar nuestros ordenamientos regional y político.

Me parece bien -reitero- que se abra debate sobre ese tipo de situaciones. Pero fijemos la discusión en un contexto mayor, no en el contexto fácil de sacar una ley antes de tal o cual fecha para decir "Hemos cumplido y con esto se arregla el problema".

Este problema no tiene arreglo si no hay una repolitización en nuestro país, si no existe una valorización de la importancia que revisten los partidos políticos.

Me parece bien que la Derecha se haya abierto a la discusión sobre una nueva Constitución.

Algunos postulamos la Asamblea Constituyente. Y si la Alianza propone otra fórmula, veamos qué es mejor. Pero debemos arribar a una Carta Fundamental que nos represente a todos; con un sistema político que nos integre a todos, no autoritario y sin estos cambios cosméticos de plazos, pues simplemente son una golondrina que no hace un verano.

Esos cambios no me interesan. Yo quiero tener mejor política, mejor representación del territorio, mejor identificación de los parlamentarios con sus electores.

¡Ahí está el fondo de la discusión!

Por eso, señor Presidente , me parece bien la solicitud de segunda discusión.

Estimo relevante, asimismo, considerar lo que señalé en el sentido de que la Comisión de Constitución pueda ver esta materia a la luz de la discusión constitucional. Y espero que el 21 de mayo la Presidenta de la República haga un anuncio en cuanto a esa discusión y al proceso de Asamblea Constituyente, que anhelo sea una realidad un nuestro país.

El señor NAVARRO (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Guillier.

El señor GUILLIER.-

Señor Presidente, este proyecto no se explica sino por las circunstancias que estamos viviendo.

En mi concepto, estamos asistiendo a una crisis general de las instituciones, agravada por ciertas prácticas, probablemente basadas en la costumbre y la tradición, pero que, ante los nuevos estándares, cada vez más críticos y de mayor demanda ciudadana por transparencia y probidad, se nos presentó abruptamente y se procura resolver sobre la marcha.

Ahora, discutir sobre las instituciones bajo una presión de tal índole generalmente es complicado, sobre todo cuando uno debe autolimitarse o legislar para sí mismo.

Evidentemente, existen problemas complejos. Pero quiero decir que la opción que estamos planteando no es un drama.

En la situación que nos ocupa, se pretende proteger un bien público por la vía de mejorar -se supone- la probidad y la transparencia a través de iniciativas como la que estamos analizando esta tarde.

Quizá, dados los momentos que vive nuestro país, el segundo de aquellos principios sea particularmente significativo.

Más allá de si hemos incurrido o no en conductas inapropiadas, la gente quiere más transparencia y, de alguna manera, asocia la continuidad en los cargos por períodos prolongados a algo negativo para la democracia.

Esa opinión ya está instalada. Por consiguiente, modificarla resulta difícil y nos obliga a emprender acciones.

Si los postulantes a un cargo de elección popular -y en el proyecto hay cierta racionalidad- ven que determinadas figuras copan el escenario o que la competencia frente a un incumbente es singularmente difícil, la ciudadanía empieza a tratar de poner límites a situaciones como la reelección o el ejercicio del poder.

Me queda claro que en el desempeño de los cargos que implican que las autoridades administren recursos públicos la prudencia también se asocia a la probidad.

El manejo de fondos públicos durante períodos prolongados probablemente motiva que muchas veces se relajen normas básicas de gestión pública y se aumente el riesgo.

En el caso de las autoridades cuya labor tiene que ver más con la administración de justicia también existen límites. Recordemos que pusimos restricciones de edad para los miembros de los tribunales de justicia, en circunstancias de que varios jueces podrían seguir ejerciendo sus cargos por varios años más; sin embargo, colocamos limitaciones, pues estimamos necesaria una renovación de estilos y de visiones.

Asimismo, numerosos académicos de universidades, al llegar a cierta edad -salvo situaciones muy excepcionales, como la de los premios nacionales-, se ven impedidos de continuar ejerciendo sus funciones.

Lo mismo pasa en otros ámbitos.

Ahora, es evidente que nuestra experiencia reciente hace aconsejable que haya mayor transparencia y algunos límites en muchas instituciones afectadas por la crisis generalizada que existe.

De hecho, quiero recordar que el propio Congreso redujo el período presidencial de seis a cuatro años después de haberse registrado una elección: una Presidenta elegida para gobernar por seis años finalmente gobernó por cuatro. Y ese proceso no provocó ningún trauma.

Por consiguiente, el Parlamento debe ver el autolimitarse, no como un trauma, sino como una respuesta frente a un hecho coyuntural. Y, debido a que ella tendrá permanencia en el tiempo, hay que reflexionarla.

En todo caso, me parece que no es un drama la reforma que estamos discutiendo. Al contrario, debemos mirarla como un sacrificio que hacemos frente a una ciudadanía particularmente decepcionada de los estilos políticos y que quiere, entre otras cosas, ver la renovación y rotación de sus representantes en diversas instituciones, las que, por lo demás, adolecen de debilidades derivadas de la burocracia, de la jerarquización, del hecho de ser organismos representativos en momentos en que la gente parece querer avanzar hacia un concepto de democracia más participativa, con mayor presencia en la toma de decisiones, por lo cual asocia la renovación permanente a una virtud, y la permanencia en los cargos, a un defecto.

Eso también debe analizarse.

Habría que ver, por ejemplo, lo que está ocurriendo con los movimientos y las organizaciones estudiantiles, cuyos dirigentes rara vez son reelectos, pues los jóvenes sienten que de alguna manera la reelección transforma a sus líderes en figuras políticas autónomas de la ciudadanía y los pone a creciente distancia de ella en la medida que se constituyen en parte de la institucionalidad.

Eso explica por qué en este momento estamos discutiendo algo respecto de lo cual en otras circunstancias simplemente habríamos defendido, para la mantención en determinado cargo, la suficiencia tanto del voto popular cuanto de la confianza ciudadana.

Pero la verdad es que en nuestro país hay cambios muy profundos, que recién estamos empezando a sopesar. Y ellos exigen una renovación efectiva.

De hecho, dicha renovación ocurre. En cada elección la Cámara Baja se renueva prácticamente en un tercio, lo que está a tono con los doce años considerados como límite para la reelección de los Diputados.

Empero -repito-, también se exigen formas nuevas. Y este proyecto, sin duda, las plantea.

Nuestro país, que está cambiando, en el futuro va a mirar de manera diferente nuestra historia política, nuestra institucionalidad política. En ese contexto, va a querer mayor rotación de las figuras que lo lideran, en los distintos ámbitos, pero sobre todo en el de la representación popular. Y va a querer también acciones políticas más transparentes, especialmente en lo que respecta a la toma de decisiones.

Todo eso es parte de una institucionalidad nueva, a la que deberemos acostumbrarnos.

Por lo tanto, no le veo drama a este proyecto de reforma constitucional.

Entiendo que hay otras opiniones sustentables y serias. Pero creo que llegó la hora de acoger el sentimiento ciudadano en cuanto a que las virtudes públicas requieren transparencia y se asocian a una rotación en el poder más que a una permanencia indefinida en él.

En tal sentido, opino que esta iniciativa será una pequeña contribución junto a muchas otras reformas que están por desarrollarse.

Anuncio mi voto favorable.

El señor NAVARRO (Vicepresidente).-

A continuación tengo inscritos a los Senadores señores Tuma, Araya y Horvath, quienes no se encuentran en la Sala.

La discusión, conforme a lo solicitado por el Comité de la UDI, continuará en la sesión que determinen los Comités, manteniéndose el orden de inscripción señalado.

)---------(

El señor NAVARRO ( Vicepresidente ).-

Habiéndose cumplido su objetivo, levantaré la sesión, sin perjuicio de dar curso a las peticiones de oficios que han llegado a la Mesa.

2.3. Discusión en Sala

Fecha 02 de junio, 2015. Diario de Sesión en Sesión 24. Legislatura 363. Discusión General. Pendiente.

LÍMITE A REELECCIÓN DE PARLAMENTARIOS, ALCALDES, CONSEJEROS REGIONALES Y CONCEJALES

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Corresponde ocuparse en el proyecto de reforma constitucional, en segundo trámite, para limitar la reelección de las autoridades que indica, con informe de la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a Probidad y Transparencia, y calificado con urgencia "suma". El asunto fue objeto de una petición de segunda discusión.

--Los antecedentes sobre el proyecto (4.115-07, 4.499-07, 8.221- 07, 7.888-07, 4.701-07 y 4.891-07, refundidos) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:

Proyecto de reforma constitucional:

En segundo trámite, sesión 55ª, en 16 de octubre de 2012.

Informe de Comisión:

Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia: sesión 19ª, en 19 de mayo de 2015.

Discusión:

Sesión 23ª, en 20 de mayo de 2015 (queda pendiente la discusión en general).

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor LABBÉ ( Secretario General ).- Se hace presente que la aprobación de los cinco números del artículo único requiere tres quintas partes de los Senadores en ejercicio -esto es, 22 votos a favor-, por cuanto esas normas recaen en los Capítulos V y XIV de la Carta Fundamental.

El texto que se propone acoger se consigna en el informe y en el boletín comparado que Sus Señorías tienen a su disposición.

Cabe recordar que en la sesión de 20 de mayo se solicitó segunda discusión respecto de la iniciativa, pero quedaron inscritos para hacer uso de la palabra, en la primera discusión, los Senadores señores Tuma, Araya y Horvath.

Nada más.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Puede intervenir el Honorable señor Tuma.

El señor TUMA.-

Lo haré más tarde, señor Presidente .

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

¿Y usted, Senador señor Araya?

El señor ARAYA.-

No usaré de la palabra, señor Presidente.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Le corresponde hacerlo, entonces, al Honorable señor Horvath.

El señor HORVATH.-

Señor Presidente, creo que es preciso considerar el proyecto en el marco de las nuevas reformas efectuadas, particularmente en cuanto al sistema electoral, con el que se abren mejores expectativas para candidaturas de partidos regionales, algo que mantenemos en discusión.

Estimo que los independientes también pueden asociarse bajo ese alero o crear su propia instancia en el ámbito local.

Por lo tanto, más que negarme a que se cercene -y, además, no en forma pareja- la posibilidad de que los parlamentarios o las autoridades, llámense intendentes, consejeros regionales, concejales o alcaldes, sean reelegidos y se fije un número determinado de períodos en que puedan desempeñarse, hago presente que no se trata de una materia de ley, sino que son los propios ciudadanos los que tienen que tomar una decisión.

Claro, uno puede parecer interesado o incumbente en la causa, pero me parece que lo anterior es lo mejor.

Gracias.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Puede intervenir el Senador señor Rossi.

Le ruego a la Sala guardar silencio.

El señor ROSSI.-

Señor Presidente , este es uno de los casos clásicos en que, muchas veces, se legisla a la ligera, pensando en el aplauso fácil y no en lo mejor para el Congreso, para el país, para la democracia.

No sé por qué la materia se planteó en la agenda de probidad, porque en absoluto guarda relación con esta última el ser o no reelegido. El Consejo Asesor Presidencial solo planteó la restricción en cuanto a los alcaldes y, como Sus Señorías lo saben, dio para ello una serie de razones, entre otras la de que disponen de una fuerte cantidad de recursos.

A mí me llama la atención que estemos aprobando un proyecto de esta índole cuando toda la experiencia internacional ha sido desastrosa. Evidentemente, el que habla mal de la política y de los políticos gana aplausos, pero también es cierto que se debiera tener en cuenta lo sucedido en otras naciones.

Fíjense mis Honorables colegas en la situación de los Estados Unidos: en más de la mitad de los estados se registró un desbalance tremendo entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo . El Congreso resultó debilitado, con parlamentarios nuevos sin experiencia y otros que se encontraban en su último período, por lo que presentaban algo así como el "síndrome del pato cojo".

Más aún, eso es preocupante en países como el nuestro, con regímenes presidenciales y un Congreso de por sí ya desmejorado.

Además, se observó que el hecho de limitar la reelección bajaba la calidad legislativa.

Y, por otro lado, si se buscaba aumentar la participación de las mujeres o de minorías, ello tampoco se logró. Por el contrario, hubo una baja participación en los procesos electorales. Se estima que esta podría obedecer a que la papeleta incluía pocos nombres conocidos.

En consecuencia, la pregunta que uno debiera hacerse ante este tipo de proyectos es si la renovación por la renovación implica o no un valor intrínseco y, por otra parte, si lo realmente importante es o no una verdadera competencia electoral, en la que los incumbentes sean realmente desafiados.

La iniciativa en debate no afecta en particular a quien habla, porque el actual sería el primer período, de manera que no enfrento una restricción. Así que mi comentario no tiene que ver con un interés personal, sino más bien con una mirada integral del tema.

Juzgo que nos arrepentimos a menudo. Escucho a muchos de nosotros lamentar la votación respecto del sufragio voluntario, porque legislamos en un período electoral. El mismo Senador que habla asume el error. Y numerosa gente ha deplorado, años después, haberse pronunciado a favor. Eso lo sabemos en todos los sectores políticos.

Algunos incluso han planteado reponer el voto obligatorio.

A mi juicio, lo verdaderamente importante es que exista un financiamiento electoral, un verdadero financiamiento electoral. Eso es clave, como también lo es que seamos capaces de evaluar las experiencias que ha habido a nivel internacional en esta materia.

Incluso más: no deja de llamarme la atención que se utilice como argumento el hecho de que no hay renovación.

Cuando uno analiza lo que pasa en la Cámara de Diputados cada cuatro años con el sistema electoral binominal que tenemos -no con el que se va a comenzar a aplicar a partir de la próxima elección-, que genera poca competencia y, muchas veces, poca participación, vemos que se renueva un tercio de sus miembros.

O sea, tampoco es que el sistema actual no permita renovar el Parlamento.

Y, finalmente, me llama la atención que el proyecto también parezca ser un traje a la medida, porque, si uno realmente pensase que la renovación es intrínsecamente buena y que tener parlamentarios con más experiencia y más años en el cargo es algo negativo para la democracia y para la política, entonces debiesen contarse todos los períodos hacia atrás.

Cómodamente, algunos dicen: "¡Ah, no! No pueden ser todos los períodos para atrás, sino que el actual debe ser considerado el primero". ¿Qué significa eso? Que no hay una convicción detrás. Lo que hay detrás es señalarle a la ciudadanía algo que muchos quieren escuchar, porque suena bonito, pero que no necesariamente es bueno para la democracia. Pero aún no se asumen los costos, porque se afirma: "Este es mi primer período", cuando sabemos que, si la ley tuviese efecto retroactivo, probablemente ninguno o casi ninguno de los aquí presentes seguirían sentados en esta Sala, porque no podrían ir a la reelección.

Además, hay una serie de efectos inesperados y perniciosos cuando se plantean límites a la reelección. El "sindrome del pato cojo" es el más claro. ¿Cuál es la vinculación que tiene con su territorio un parlamentario electo por ocho años que desde el día uno sabe que ya no va a seguir en el cargo? Nosotros, en el norte, lo vivimos claramente con el caso bastante conocido de un Senador que nunca más apareció, porque sabía que no iba a continuar en el siguiente período.

Por lo tanto, señor Presidente , creo que hace falta que proyectos de este tipo sean sometidos a una mayor reflexión, sobre todo cuando contienen normativas que no son para mañana ni pasado mañana, sino para los próximos diez, quince, veinte o treinta años.

Gracias.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Chahuán.

El señor CHAHUÁN.-

Señor Presidente , Honorable Sala, hoy día estamos dando un paso muy importante para nuestra democracia al terminar con la reelección indefinida de los parlamentarios.

Entre varios Diputados, que ahora somos Senadores , presentamos proyectos de ley sobre esta materia, la cual también estuvo considerada en el informe de la Comisión que presidió el Senador Baldo Prokurica . Con la colega Lily Pérez planteamos una moción en su oportunidad, al igual que como lo hicieron otros parlamentarios. Finalmente, logramos que todas estas iniciativas se fusionaran, aunque debieron pasar nueve años y generarse una crisis política de envergadura para poder llegar a tener este proyecto ad portas de ser votado por la Sala del Senado.

Creemos, sin lugar a dudas, que sus normas van a permitir que entre aire nuevo: a los concejos comunales, a los consejos regionales, al Parlamento, a las alcaldías. También se incorpora al intendente regional, otra figura que será elegida y que igualmente requiere un límite a la reelección.

¿Por qué es tan importante? Porque creemos que los incumbentes tienen, de alguna manera, una posición privilegiada respecto de aquellos que entran a disputar un cupo parlamentario.

Mi moción, que finalmente determinó la fusión de las cinco iniciativas presentadas sobre la materia, la presenté el 21 de marzo del 2006, solo días después de haber asumido mi mandato. Y venía acompañada de otra, que buscaba limitar la reelección indefinida de alcaldes y concejales, la cual quedó incorporada, en definitiva, en el proyecto que hoy estamos analizando.

Estoy cierto de que hay que avanzar en esta dirección, que es la misma que debemos tomar respecto de la renunciabilidad del fuero parlamentario y del descuento en las dietas para los Diputados y Senadores que no asistan, injustificadamente, a las sesiones. Hay que dar señales de que los legisladores somos iguales a cualquier otro trabajador chileno. Y esta no es una señal de populismo, es una señal de sentido de la realidad.

Creemos que, en la medida en que entre aire nuevo, que el ímpetu se mantenga, se apunta en la dirección correcta.

Pienso que hoy estamos dando un paso importante.

Hubo alguna discusión acerca de la retroactividad. Pero la normativa que estamos estudiando ya lo es. Considerar que este es el primer período por supuesto que ya involucra la pérdida de un privilegio y establece efectivamente un piso a los actuales incumbentes. Ahora, consagrar una retroactividad hacia atrás me parecería un populismo sin límites, y quiero decirlo. Aquellos que llevan dos o tres períodos fueron elegidos con otras reglas del juego, e impedirles una nueva reelección me parecería -repito- un populismo sin límites. Sí creo que considerar el actual como el primer período es relevante y constituye un signo.

Así que esperemos que el Parlamento dé una señal positiva ante la opinión pública aprobando este proyecto de ley, el que, como ya indiqué, va en la dirección correcta.

He dicho.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra la Senadora señora Lily Pérez.

La señora PÉREZ ( doña Lily).-

Señor Presidente , al igual que como lo hice hace algunos días, cuando argumenté a favor de este proyecto de ley, hoy me pronuncio de todas maneras por limitar la reelección de todos los representantes populares.

Me parece superinjusto que algunas señoras y señores Senadores a los que escuché días atrás y también hoy en la Sala afirmen que él es producto de la crisis actual o de exacerbados populismos. Precisamente, quienes somos autores o coautores de mociones sobre la materia hemos apoyado esta idea desde que éramos Diputados, o desde siempre. Y eso es refácil verlo, porque uno es esclavo de sus palabras, de sus dichos y de sus entrevistas, que son públicas, todas.

Por lo tanto, quienes siempre hemos sido partidarios de limitar las reelecciones, no solamente de los parlamentarios (también de los alcaldes, de los concejales y ahora de los cores, que son electos popularmente; el día de mañana será igualmente de los intendentes, ojalá lo antes posible y no con posterioridad al año 2016), queremos dar además, en este contexto de crisis en que se halla la actividad pública y en particular la política, una señal sumamente relevante.

Todo lo que estamos viviendo hoy no es solo culpa de los medios de comunicación, sino que hay una responsabilidad enorme de los políticos, en general, y de los propios parlamentarios. Por eso, me sumo a quienes piensan que es muy importante dar una señal en ese sentido.

Creo que es bueno renovar siempre la política, aunque sea parcialmente: la Cámara y el Senado. Me parece que el hecho de haber reemplazado el sistema electoral binominal nos va a dar un dinamismo para cambiar los paradigmas de este "binominalismo mental" que todavía está presente en Chile. Pienso que eso igualmente va a dar muchas más oportunidades a más mujeres, y por eso también voté a favor de una ley de cuotas.

Por esas razones, señor Presidente , por coherencia política, porque siempre he sido partidaria de limitar la reelección permanente de los parlamentarios, voy a aprobar este proyecto, incluido su artículo transitorio -había anunciado una indicación a esta norma-, pues entiendo que ya ingresa a contabilidad el período actual dentro de aquellos que se considerarán para los efectos de la reelección.

He dicho.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Tuma.

El señor TUMA.-

Señor Presidente, de alguna manera hay que administrar la sociedad, los bienes, el Estado. Y no se ha descubierto mejor modo que aquel en que los ciudadanos pueden elegir a sus autoridades.

Evidentemente, la democracia representativa a veces pasa por momentos de crisis -y qué duda cabe de que en Chile estamos en una de ellas-, pero me parece que debemos buscar una forma para que los ciudadanos vuelvan a confiar en sus parlamentarios, en sus autoridades. Y tengo la convicción de que el obstáculo que les impide hacerlo no pasa por la reelección, de que un proyecto de esta naturaleza no hace más democrática a una sociedad. Los vicios de una democracia se resuelven, en mi opinión, con más democracia.

Con esta limitación estamos privando a los ciudadanos de ampliar el abanico para elegir entre aquellos candidatos que pudiesen ser sus representantes.

Si alguien siente que competir con quienes se hallan instalados en los cargos significa una competencia desleal, entonces busquemos formas de equilibrar esa competencia, pero en ningún caso me parece que eliminar a autoridades que han sido elegidas o reelegidas varias veces vaya a resolver el problema de la legitimidad de la política. Un proyecto de esta naturaleza no resuelve la falta de legitimidad.

Aquí se busca aprobar una legislación con la cual los Diputados podrán ser reelegidos solo por dos períodos y los Senadores por una sola vez, pero luego se presenta un artículo transitorio para establecer que el período actual se considerará como el primero, de forma tal que quienes lleven tres, cuatro o cinco en el cargo van a poder ser reelegidos de nuevo. Pues bien, cuando cumplan los años para jubilar largamente no estarán presentes en la lista de candidatos, pero por razones de edad.

Por lo tanto, es fantasioso hacer creer a la comunidad, a la opinión pública, a los ciudadanos, que estamos votando una iniciativa que impide la reelección, cuando en realidad no va a pasar nada: va a dejar las cosas tal como están.

Considero que este proyecto es de un cinismo y una hipocresía increíbles: junto con establecer toda una normativa para impedir la reelección, incluye un artículo transitorio que dispone que dicha reelección se va a limitar en 16, 8 o 10 años más.

En definitiva, me parece que la señal es mala. No podemos decir: "Mire, la reelección es negativa y, en consecuencia, vamos a impedir a las autoridades reelegirse. Sin embargo, sí lo podrán hacer a partir de 15 años más".

Bueno, si la reelección es tan mala, comencemos a aplicarla de inmediato.

El problema que los ciudadanos tienen con la política no se relaciona con la reelección, sino con la falta de compromiso de un sistema que no les brinda solución a sus problemas.

Si el Parlamento hubiese sido capaz de modificar la Constitución para convertir una sociedad de mercado en una sociedad de derecho no estaríamos en este debate.

El punto de fondo no es si se reelige o no a las autoridades, sino cómo resolvemos los problemas de los ciudadanos: la salud, la educación, el ingreso a un trabajo, el acceso al agua. Esos son los temas que preocupan a los ciudadanos hoy día.

Entonces, no me vengan a decir que todo eso se va a resolver y que los ciudadanos van a recuperar la confianza con un proyecto "mentiroso", que establece que las autoridades no serán reelegidas, pero que agrega un artículo que señala que aquello regirá en no sé cuántos años más.

Lo primero que tenemos que hacer -y se lo digo a los parlamentarios que presentaron la indicación- es sincerar nuestra posición con los ciudadanos. Digámosles la verdad: que queremos seguir manteniendo este privilegio, aunque para mí no es un privilegio ni genera un daño el que exista reelección. A mi juicio, es un mérito para una sociedad tener parlamentarios experimentados. ¿Y si lo hacen mal? Para eso están los ciudadanos: para elegir. Si lo hacen mal, no los reelegirán.

¿Por qué no permitir que sus nombres estén en la papeleta? Por celo.

Si un candidato no parlamentario siente que no se halla en igualdad de oportunidades con quien ocupa el cargo, lo cual le hará muy difícil derrotarlo, bueno, hablemos y hagamos un proyecto sobre eso; démosles, desde el Estado, un financiamiento mayor a quienes no son parlamentarios; nivelemos la cancha; busquemos una forma para que todos compitan en igualdad de condiciones, pero no les quitemos a los ciudadanos la posibilidad de elegir de entre un abanico de personas con y sin experiencia. Dejemos que ellos decidan. ¿Por qué nos vamos a arrogar nosotros el derecho a determinar cuáles candidatos deben conocer y cuáles no?

Los ciudadanos son dueños de votar por quienes estimen conveniente.

Por eso, insisto en que los vicios de la democracia no se resuelven con menos democracia, con más opacidad, con menos transparencia, ocultando a potenciales candidatos o prohibiendo que lo sean quienes tienen condiciones y experiencia.

Creo que ese es un camino equivocado. Estamos distrayendo a la opinión pública con iniciativas y mociones que no resuelven los problemas. El tiempo que hemos invertido en debatir este proyecto, o el que hemos usado en discutir, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, iniciativas engañosas que no atienden a los temas ciudadanos, empleémoslo en aquellas materias que efectivamente sí podemos resolver.

Si hoy hubiésemos estado analizando la reforma al Código de Aguas y hubiésemos logrado sacar un proyecto de ley que permitiera dar acceso al agua a quienes la necesitan, eso sí que prestigiaría al Congreso, y no estos voladores de luces, estos proyectos que buscan limitar la reelección pero que al final dejan las cosas tal como están y que también pretenden limitar a los ciudadanos para poder mejor elegir y construir una mejor democracia.

Por eso, señor Presidente, creo que esta iniciativa es dañina.

He dicho.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Lagos.

El señor LAGOS.-

Señor Presidente, este proyecto de ley es muy importante para la ciudadanía en general.

La premisa es: hay que limitar la reelección básicamente porque el descontento es muy grande con el tipo de trabajo que realizamos acá. Cualquier encuesta demuestra que, junto con el Poder Judicial y los partidos políticos, el Congreso es una de las instituciones peor evaluadas en Chile. ¡De las peor evaluadas!

En consecuencia, una solución es impedir la reelección porque de esa forma va a mejorar la política. El problema no sería el sistema (ni para elegir ni para permitir la reelección), sino las personas que estamos aquí dentro. Eso explicaría por qué se ha presentado esta iniciativa, y además con un artículo transitorio que es bien odioso. Y voy a explicar por qué.

Primero, les quiero recordar que solamente hay dos países en el mundo que prohíben la reelección: Costa Rica y México . En todos los demás (del hemisferio norte, del hemisferio sur; las democracias del sudeste asiático; Australia, Nueva Zelandia ; nómbrenme el que quieran) no hay límites para la reelección de los parlamentarios. Puede ser consecuencia de que quienes tienen que aprobar dichos límites son los propios parlamentarios. ¡Podría ser¿! Me pongo el parche antes de la herida.

Sin embargo, creo que el problema que tenemos hoy no es el de la reelección, porque ocurre que hay renovación. Leí estadísticas y artículos que muestran lo siguiente.

En la Cámara de Diputados, solo 6 de sus 120 miembros (esto es, el 5 por ciento) son Diputados desde el retorno a la democracia. ¡Seis de ciento veinte!

Ninguno de los Senadores actuales ha mantenido su cargo de forma continua desde 1990.

Cuando se considera la carrera política de legisladores que han sido Diputados, Senadores o la secuencia de ambos en forma ininterrumpida, vemos que son 14, es decir, un 9 por ciento del total de actuales parlamentarios.

Es un dato duro.

Ahora, puede ocurrir que los pocos que forman parte de ese 9 por ciento sean tremendamente influyentes y sean las caras que han visto muchos chilenos y la razón por la cual estos piden un recambio.

Les dejo el dato porque voy a entrar a ese mismo tema a propósito del artículo transitorio.

Repito que solamente el 9 por ciento de todos los legisladores, tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, han estado vigentes estos 25 años de democracia.

Entonces, la pregunta que corresponde hacerse es la siguiente: ¿es ese 9 por ciento el que los chilenos han visto durante tanto rato? Tal vez han sido muy influyentes y han motivado esta necesidad de recambio tan brusco.

Como los datos no reflejan que sean los mismos los que han estado en los cargos, creo que los vicios que tenemos que erradicar o los asuntos sobre los cuales debemos pronunciarnos son otros, y tienen que ver, creo yo, con la forma de seleccionar las candidaturas y no con el sistema electoral: cómo se eligen los candidatos en cada uno de los partidos y el control que hay sobre estos.

Y al respecto se plantea una propuesta -imagino que el Ejecutivo la va a enviar con "discusión inmediata" y que la vamos a aprobar con gusto-: que el SERVEL se haga parte y fiscalice las elecciones internas de los partidos. Porque ellas definen si Lagos Weber, Víctor Pérez Varela o el Alcalde Castro son candidatos; o si Lily Pérez es candidata nuevamente al Parlamento, por cuarta vez. Eso lo determinará el partido con su elección interna.

En consecuencia, se quiere mejorar la forma de elegir a los candidatos en los partidos. Esto es mucho más democrático que decir: "Usted no llegue". Ya se demostró, en los números, que eso no es cierto. ¿Por qué? Porque ha existido una renovación tremenda. Pero, si ha habido renovación de caras y nombres, y no ha cambiado el proceso, tal vez existe otra razón.

Vuelvo, entonces, a este tema. Como es popular, vamos a aprobar en general el proyecto. No obstante, les digo lo siguiente: donde yo me voy a cruzar, en lo personal -espero tener muchos adeptos-, es en el artículo transitorio. Porque ¿qué dice la propuesta de reelección? Los Senadores no podrán serlo por más de dos veces: una reelección, dos períodos. Y los Diputados, por más de tres.

No me gusta. Seremos el tercer país con límites en la reelección. Como hay que hacerse cargo del duro ambiente que existe actualmente, lo haré. Sin embargo, no me parece adecuado que en el artículo transitorio se diga que este es el primer período para todos quienes estamos acá.

¡Perdónenme! No estimo justo que a aquellos que venimos debutando en el Parlamento con solo un período nos igualen con los que llevan hartos años acá.

Por lo tanto, yo planteo que, si vamos a hacer algo conforme al sentido de la calle, se imputen todos los años como parlamentario. Así se tiene que hacer con los que han sido dos veces Diputados.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Concluyó su tiempo, señor Senador.

Tiene un minuto adicional.

El señor LAGOS.-

Yo les quiero pedir que en el artículo transitorio se presenten indicaciones para que se tomen en cuenta todos y cada uno de los años como parlamentario.

¿Quiénes son nuevos aquí? Los Senadores Rabindranath Quinteros y Pedro Araya , por ejemplo. Es su primer período como parlamentarios y, eventualmente, se les va a igualar a alguien como el Senador Fulvio Rossi , que lleva un par de años; o como los Senadores Larraín , Pérez Varela , García-Huidobro , Allamand , Lily Pérez , Bianchi , Prokurica , Horvath , Zaldívar .

Yo les propongo que, como debemos escuchar a la calle con muchas ganas, seamos consistentes e imputemos todos los años de ejercicio parlamentario. ¿No les parece más justo? ¡Es obvio!

Por ello, algunos tal vez no podrán reelegirse por llevar ya muchos años. Y será bastante más sano que la hipocresía contemplada en el artículo transitorio.

Votaré gustosamente a favor de esta iniciativa, señor Presidente.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor García.

El señor GARCÍA .-

Señor Presidente , yo me inclino por quienes piensan que la mejor manera de que la ciudadanía ejerza un control es permitir la reelección y no privarla.

El ciudadano pocas veces se equivoca. Y si lo hace, será por una vez, pero no por dos, ni tres.

El ciudadano debe tener la oportunidad de pronunciarse respecto de la gestión de sus Diputados y Senadores . Y la forma concreta de hacerlo en democracia es reelegirlo si se presenta a la reelección, para premiarlo con su voto y continuar con su relación de confianza; o respaldar otra opción, con el propósito de castigarlo, cambiando a su representante a fin de que no sea la persona por la que votó anteriormente.

Esa es mi posición respecto de esta iniciativa.

Sin embargo, yo más bien pedí la palabra para señalarle al Presidente de la Comisión Especial Encargada de Conocer Proyectos Relativos a Probidad y Transparencia que este proyecto, en estricto rigor, lo debería ver la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento.

Seguramente nosotros, debido a la enorme cantidad de iniciativas que hemos debido tramitar en los últimos meses, no nos percatamos cuando se planteó en la Sala que este proyecto iría a esa Comisión Especial. Y yo también me sumo a las muchas opiniones vertidas en el sentido de que al menos la reelección parlamentaria no se relaciona con la probidad.

Los problemas de nuestra democracia no tienen nada que ver con la reelección, por lo menos, parlamentaria.

Señor Presidente , me gustaría que el Presidente de la Comisión Especial pudiera decirnos qué reelección se pretende impedir.

¿Va a poder un Diputado , que lleva tres períodos en el distrito 1, ser candidato por el 2 o por el 25? ¿Será posible trasladarse de una región a otra y, de esa manera, diremos que ahí no hubo reelección pues no sería el mismo distrito o circunscripción senatorial? Y, en el caso de los alcaldes, el de Padre Las Casas , si completa tres períodos, ¿no podría ser candidato a Alcalde en Temuco? ¿Por qué lo vamos a impedir? ¿El Alcalde de Estación Central , si lleva tres períodos, no podría ser candidato por Santiago? ¿Qué razón habría para ello?

No tengo claro si eso lo prohibimos. Porque, en realidad, si nos ajustamos solo a lo que yo entiendo por reelección -es decir, a ser elegido en el mismo lugar y por los mismos ciudadanos que participaron en las elecciones anteriores-, concedo que ahí hay un punto. Pero, si incluso impedimos la movilidad dentro de los territorios electorales a lo largo y ancho del país, creo que la privación que le hacemos a la ciudadanía es todavía mucho mayor.

Escuché al Senador Ignacio Walker , quien preside esta Comisión, cuando hizo su exposición respecto del proyecto. Y me quedó la idea de que se prohíbe todo tipo de reelección. Nadie podría moverse de su distrito, de su circunscripción o de su comuna. Y quisiera que nos ratificaran si es así o no, para asimilarlo como un elemento más al momento de votar.

Finalmente, señor Presidente , es bueno decir que en la propia Comisión Engel (a quien la Presidenta de la República le encargó el estudio de una serie de medidas precisamente para lograr mayor transparencia en la relación entre política y dinero y entre representación ciudadana y dinero, derechamente en el financiamiento de las campañas y de los partidos políticos) no está la recomendación de prohibir la reelección de Diputados y Senadores.

Y no aparece, creo, porque, primero, hubo opinión dividida en su interior. Y, segundo -se debe ser muy claro en reiterarlo, pues ya lo han dicho otros señores Senadores-, no es la tendencia en el mundo. La tendencia en el mundo es permitir la reelección sin límite a lo menos de los parlamentarios. Esa ha sido, por lo demás, la tradición republicana y democrática de nuestro país.

Insisto: a mí me gustaría que se aclarara qué tipo de reelección estaríamos impidiendo con esta ley en proyecto.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor García-Huidobro.

El señor GARCÍA-HUIDOBRO.-

Señor Presidente , estimadas Senadoras y Senadores , son relevantes las cifras que entregó el Senador Lagos hace unos minutos.

Yo las corroboraré con otras, pues es importante que la Sala tenga conocimiento cabal de la situación.

En el año 1993 hubo 40 por ciento de Diputados nuevos; en 1997 dicha cifra llegó a 38,3 por ciento; en 2001 alcanzó a 37,5; al igual que el año 2005, y en 2009 subió a 38,33 por ciento.

En el caso de los Senadores -es importante señalarlo-, entre los años 1993 y 1997 el 58 por ciento de la Corporación se constituyó con Senadores distintos, nuevos; entre 2001 y 2005, el 56 por ciento, y en 2009, el 50.

Si se sostiene que no ha habido renovación, debo decir que las cifras indican lo contrario: ha existido permanentemente.

Y qué mayor incentivo para quien ha adoptado como vocación de vida servir a su pueblo que pueda seguir haciéndolo, y no que por secretaría se le impida a ese mismo pueblo reelegir a quien estime conveniente.

Considero que por secretaría no se puede atacar a la democracia. Al revés, hay que permitirle a la democracia que elija a su Alcalde, a su concejal, a su consejero regional, a su Diputado, a su Senador, a su Presidente de la República.

Y lo anterior debe ser siempre analizado desde el punto de vista de qué quiere la ciudadanía. Efectivamente, si se aprueba esta reforma constitucional, ¿qué va a ocurrir, considerando que en el Senado se requiere experiencia legislativa, experiencia política? ¿Se va a impedir acceder a estas? ¡Buena consulta!

Debemos analizar este punto en conciencia.

Por otro lado, en la sesión anterior pregunté -escuché que algunos parlamentarios, me parece que el Senador Rossi, también lo hicieron- ¿qué incentivo va a tener un Senador, un Alcalde o un Diputado que sea elegido y que no podrá ir a una nueva elección? Esa persona se deberá reinsertar en el mundo laboral. ¿Y qué ocurrirá con ella? ¿Estará en su mente la preocupación por el trabajo que deberá desempeñar una vez que termine su período o se concentrará en su labor legislativa y de contacto con su comunidad?

Es decir, con el sistema propuesto se aleja la posibilidad del contacto directo entre esos representantes y su gente. Por la vía administrativa, se les impide ir a una nueva elección.

Y como bien dije, las cifras son bastante claras en cuanto a que la renovación del Parlamento ha sido muy importante en toda la historia desde el retorno a la democracia.

De otra parte, señor Presidente -y sobre todo en ese aspecto-, a un Alcalde que hace un buen trabajo en algunas localidades chicas (no solamente rurales), que se ha entregado por entero, que ha dedicado su vida a servir a su pueblo, se le niega, también por una legislación, la posibilidad de seguir sirviendo a su gente, en circunstancias de que hay jefes comunales que sacan 60, 70, 80 por ciento de los votos, de manera transversal, porque realizan una gestión valorizada por su propio electorado y su pueblo.

Por eso, señor Presidente, pienso que lo contemplado en el proyecto que nos ocupa no es lo que debiera existir hoy.

Valoro el análisis hecho por los parlamentarios, donde resulta legítimo sustentar diferencias, pero también llamo la atención en el sentido de que muchas personas que plantean iniciativas de tal naturaleza han sido reelegidas permanentemente. Ellos debieran haberse retirado en forma voluntaria del Parlamento y no pueden impedirle al resto de los legisladores, alcaldes o concejales...

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Ha concluido su tiempo, señor Senador.

Dispone de un minuto adicional.

El señor GARCÍA-HUIDOBRO.-

Muchas gracias.

Decía que no pueden impedir seguir sirviendo lo que significa una vocación de vida, una disposición que realmente se debe valorar.

Habrá que entender que el Parlamento, y sobre todo el Senado, necesitan personas con experiencia legislativa. Y veo a algunos legisladores aquí con mucha experiencia. Conversaba el otro día con el Honorable señor Zaldívar . ¡Qué bueno contar con un hombre como él, porque conoce la historia, porque ha sido Ministro , porque ha dedicado su vida entera al servicio público! Y ¡por Dios! qué importante es consultarle materias respecto a las cuales muchos de nosotros necesitamos su experiencia.

El Senado es un lugar de experiencia. Y aquí justamente no se estaría aprovechando.

A mi juicio, señor Presidente , el país requiere mayor trabajo político, mayor contacto con la ciudadanía, y no sacar a los parlamentarios, a los alcaldes, a los concejales, a los consejeros regionales por vía administrativa.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Letelier.

El señor LETELIER.-

Señor Presidente , estimados colegas, en lo personal, creo que el actual debate requiere ser insertado en la discusión de una nueva Constitución para el país, y que tiene que ver con los ordenamientos institucionales permanentes de nuestra democracia.

Yo podría emitir opiniones más específicas, como las expresadas por otros, relacionadas con la diferencia de tipos de actividades o funciones que desempeñan las personas electas: algunas desarrollan funciones ejecutivas; otras, normativas.

A mi entender, el proyecto peca, por ende, no solo en lo que se refiere al contexto en que se debe discutir, sino también al juntar categorías de elección popular de naturaleza distinta.

Una razón por la cual en numerosos países con modelos presidenciales se limita la reelección se vincula a que la administración del poder y de los recursos de todos no incida en un mal uso, una prolongación de un modelo de Gobierno por parte de quien los administra. Ello puede constituir un argumento para discutir si, a nivel alcaldicio, en un modelo bastante presidencialista de nuestros Gobiernos -y mañana quizás de los intendentes o intendentas electas- debe restringirse la reelección.

En tercer término, señor Presidente , hay un debate que dice relación con nuestro modelo institucional y con dónde radica el poder de una institución fundamental para la democracia, independiente de que se halle más o menos cuestionada hoy, que tiene que ver con los partidos políticos.

Los partidos políticos -soy de aquellos que tienen esta convicción- son fundamentales para la democracia. Y los países que han podido sortear crisis y ponerse al día en las demandas sociales, que van cambiando en el tiempo, dependen de un sistema de partidos fuertes.

¿Dónde radica la expresión y el poderío o la presencia de los partidos políticos? Por excelencia, en el Parlamento. Cuando se ha limitado que ese sea su espacio de expresión (como ha pasado en México), ¿dónde se traslada el eje del poder? Fuera del Congreso, cayéndose en un área gris y, en ese caso, yo diría también de claroscuros.

Señor Presidente , porque considero que existen muchas aristas en el presente debate que no se relacionan con cierta pasión que mostró un colega hace poco rato al usar conceptos de hipocresía o de otra naturaleza; porque esta discusión tampoco se relaciona con probidad, sino con la institucionalidad de una sociedad democrática, quiero solicitar que se recabe la autorización de la Sala a fin de que se emita un nuevo informe, pero de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, para que se discuta este asunto en donde debe ser analizado.

Me resisto, señor Presidente, a este debate medio forzado.

Hago presente -porque lo planteaba un Senador que me antecedió en el uso de la palabra- que efectivamente yo fui electo rompiendo el sistema binominal el año 1989 por el Partido Amplio de Izquierda Socialista (PAIS). Me siento honrado de haber representado al distrito 33, de la provincia de Cachapoal, obteniendo sucesivamente las más altas votaciones en la Región y siendo una de las tres primeras mayorías nacionales desde mi segundo período de Diputado en adelante. Y como Senador, he sido reelecto una vez con una de las votaciones más altas del país.

En mi concepto, el límite a la reelección es la elección misma. ¡Es la soberanía popular! Y en este punto de vista me acompañan incluso colegas que no han sido reelectos. Me parece que eso es de la esencia de la representación y la democracia.

Yo sé que mi postura puede ser una opinión minoritaria o una que pocos se atreven a plantear. Por eso agradezco el debate que se ha ido abriendo en el Senado. Porque, cuando leí el boletín de sesiones respectivo de la Cámara de Diputados, no vi expresada dicha posición.

En consecuencia, insisto en la petición de un nuevo informe, de parte de la Comisión de Constitución, a fin de explorar si esto debiera estar en la discusión de la nueva Carta Fundamental.

He dicho.

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Allamand.

El señor ALLAMAND.-

Señor Presidente, por cierto, me sumo a las expresiones que han vertido distintos parlamentarios que reflejan por lo menos un buen ánimo para revisar esta materia tan importante, la cual -para decir las cosas como son- se presta para tanta demagogia. Algunas ya se han manifestado en esta Sala y otras, extramuros.

En esa misma línea, cabe señalar que me siento un tanto comprometido en este tema, porque, cuando me correspondió participar en una candidatura primaria, fui de los que sostuvieron que era aconsejable impedir las reelecciones. Lo digo en aras de la claridad.

Al parecer, en este ámbito hay dos principios a cautelar: por un lado, el valor de la experiencia de los legisladores y la expresión amplia de la soberanía popular y, por otro, en contraste, la idea de impedir que existan privilegios para los actuales parlamentarios.

Esto último de alguna manera se lograría limitando la reelección, lo que, a su turno, traería otro valor positivo: la oxigenación del sistema político.

Dicho lo anterior, resulta particularmente interesante mirar bien la experiencia comparada en esta materia.

Al respecto, me sorprende cómo en esta Sala a veces se le da un extraordinario valor a la legislación comparada y acto seguido, ninguno. Por ejemplo, cuando discutimos lo relativo al lucro en educación, la realidad de los países de la OCDE se consideró casi una piedra filosofal. No obstante, cuando hablamos de gratuidad universitaria, aquella no vale absolutamente para nada.

¡Cómo no va a ser importante que el Senado atienda lo que dice la experiencia comparada!

El Senador Letelier tiene toda la razón: en la mayoría de las democracias de reconocido prestigio en el mundo sí hay limitaciones a las reelecciones pero en cargos ejecutivos. Tal norma no se traslada automáticamente, como lo hace el proyecto en estudio, a las autoridades de carácter legislativo.

¿Cómo nos ilumina la experiencia comparada de las democracias más sólidas en este ámbito? A lo menos en los regímenes presidenciales, la reelección indefinida de cargos ejecutivos es rechazada en la mayoría de los países y, a la inversa, la reelección parlamentaria se encuentra aceptada.

Por consiguiente, esta iniciativa a lo menos debería tomar nota de esa diferencia. Tal como mencionó el Senador Letelier, estamos metiendo hoy en un mismo saco circunstancias distintas.

Mi segunda reflexión tiene que ver, por así decirlo, con el presente.

Otro argumento para restringir la reelección es evitar que se utilicen los privilegios que provendrían del cargo parlamentario.

Al respecto, señor Presidente, hago la siguiente pregunta: ¿existen esos privilegios?

Si en la actualidad la investidura parlamentaria sufre el descrédito que muestran las encuestas, si es casi un deporte nacional criticar a los parlamentarios con o sin razón, ¿estar en el Congreso es efectivamente una ventaja a la hora de enfrentar una elección?

Miremos, por ejemplo, la experiencia de las elecciones primarias. ¿Quién tiene ventaja en esa disputa: el que debe estar tres o cuatro veces a la semana cumpliendo tareas legislativas, muchas veces anónimas, o quien puede dedicar todo el tiempo disponible al contacto con los votantes?

Yo no observo que exista en forma tan nítida, como algunos quisieran hacerlo ver, tal privilegio para quienes ejercen el cargo parlamentario. El motivo es el que estoy explicando: el descrédito de la institución.

Creo que parte importante del desprestigio del Congreso se debe a la falta de facultades que este tiene. La gente piensa que los Diputados y Senadores cuentan con mucho más poder que el que efectivamente poseen. Una de las razones de dicho descrédito es precisamente que ese poder no existe como tal.

¡Y qué decir del total desconocimiento acerca del trabajo legislativo! Este se encuentra completamente menospreciado en nuestro país. El parlamentario acucioso, que perfecciona la legislación, que contribuye a que esta sea mejor, que aporta a la solución de los problemas, no puede ni siquiera competir en los medios de comunicación con aquellos parlamentarios que hacen de la estridencia, de la acusación sin fundamento, de la descalificación a todo evento una forma de actuar en política.

Entonces, señor Presidente , pienso que, por las razones expuestas, debiéramos darnos el tiempo necesario para una adecuada reflexión sobre la materia en análisis.

Así como en otras oportunidades hemos hecho ver que de pronto el debate parlamentario parece no conducir a una mejor iluminación y a una mejor resolución, siento que esta discusión ha sido particularmente constructiva y ha ido permitiendo que vayamos acercándonos por lo menos a una mirada mucho más decantada y mucho más objetiva respecto de aquello que debemos resolver.

He dicho.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

El Senador señor Letelier ha solicitado que este proyecto vaya a la Comisión de Constitución para un nuevo informe.

¿Habría acuerdo?

--El proyecto pasa a la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento para el propósito señalado.

)----------(

La señora VAN RYSSELBERGHE.-

¿Me permite, señor Presidente?

El señor WALKER, don Patricio (Presidente).-

Tiene la palabra, Su Señoría.

La señora VAN RYSSELBERGHE.-

A petición del Ministerio Secretaría General de Gobierno, pido que se amplíe el plazo para presentar indicaciones al proyecto de ley sobre identidad de género, hasta el 24 de junio.

El señor WALKER, don Patricio ( Presidente ).-

Si le parece a la Sala, se accederá a lo solicitado.

--Se autoriza.

2.4. Primer Informe de Comisión de Constitución

Senado. Fecha 05 de noviembre, 2019. Informe de Comisión de Constitución en Sesión 65. Legislatura 367.

?

INFORME DE LA COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, LEGISLACIÓN, JUSTICIA Y REGLAMENTO recaído en el proyecto de reforma constitucional, en segundo trámite constitucional, para limitar la reelección de las autoridades que indica.

BOLETINES NÚMEROS 4.115-07, 4.499-07, 4.701-07, 4.891-07, 7.888-07 y 8.221-07, refundidos.

__________________________________

HONORABLE SENADO:

La Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento tiene el honor de presentar su informe sobre el proyecto señalado en el epígrafe, iniciado en la Cámara de Diputados en seis mociones que fueron refundidas, con urgencia calificada de “suma”.

Hacemos presente que el día 2 de junio del año 2015 la Sala del Senado acordó que esta iniciativa fuera informada por esta Comisión, luego de que la Comisión Especial Encargada de Conocer Proyectos Relativos a Probidad y Transparencia ya había evacuado su informe.

A la sesión en que se analizó este proyecto asistieron, además de los integrantes de la Comisión, los Honorables Senadores señores Francisco Chahuán Chahuán y José Miguel Insulza Salinas.

Igualmente, se contó con la presencia de la asesora del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, señora Begoña Jugo; del asesor de la Biblioteca del Congreso Nacional, señor Juan Pablo Cavada; de la asesora del Honorable Senador señor De Urresti, señora Melissa Mallega; del asesor del Honorable Senador señor Insulza, señor Nicolás Godoy, y de los asesores del Comité PPD, señores Sebastián Abarca y José Miguel Bolados.

-.-.-

OBJETIVO DEL PROYECTO

Limitar la reelección de los Senadores –por una sola vez-, de los Diputados –por dos períodos sucesivos- y de los alcaldes, consejeros regionales y concejales por dos veces consecutivas, y considerar el período en actual ejercicio de las autoridades mencionadas como el primero.

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NORMAS DE QUÓRUM

Conforme a lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 127 de la Constitución Política de la República, los cinco numerales del artículo único del proyecto de reforma constitucional en informe requieren de la aprobación de las tres quintas partes de los Senadores en ejercicio, por cuanto recaen sobre los Capítulos V y XIV del Texto Fundamental.

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ANTECEDENTES

Para el debido estudio de esta iniciativa de reforma constitucional se han tenido en consideración, entre otros, los siguientes:

I.- ANTECEDENTES JURÍDICOS

-La Constitución Política de la República, especialmente los artículos que dicen relación con la generación de la Cámara de Diputados y del Senado, la integración de los consejos regionales, la elección de los alcaldes, y la conformación de los concejos municipales, a saber, los artículos 51, 113, 118 y 119, respectivamente.

- Los artículos 25 y 111 de la Carta Política, que contienen reglas especiales respecto de la posibilidad de reelección del Presidente de la República y de los Gobernadores Regionales, respectivamente.

II.- ANTECEDENTES DE HECHO

Esta iniciativa tuvo su origen en las siguientes seis mociones presentadas en la Cámara de Diputados:

- Boletín N° 4.115-07. Del ex Diputado y actual Senador señor Francisco Chahuán, y de los ex Diputados señoras Karla Rubilar y Ximena Valcarce y señor René Aedo, cuya idea central era permitir la reelección de diputados hasta por dos períodos y la de los senadores hasta por uno, a la vez que agregaba una norma transitoria para que se considere el actual período como el primero.

- Boletín N° 4.499-07. De los Honorables Diputados señores René Alinco y Tucapel Jiménez y de los ex Diputados señora Ximena Vidal y señores Ramón Farías, para limitar la reelección de diputados, senadores y concejales a sólo una vez.

- Boletín N° 4.701-07. Del Honorable Diputado señor Rodrigo González, que autorizaba la reelección de diputados y senadores hasta por una vez.

- Boletín N° 4.891-07. De los Honorables Diputados señores Fidel Espinoza y Marcelo Díaz y de las ex Diputadas señores Clemira Pacheco y Denise Pascal, y del ex Diputado y actual Senador señor Alfonso De Urresti, para permitir solamente la reelección de los diputados, limitada a un período.

- Boletín N° 7.888-07. De los Honorables Diputados señores Jorge Sabag, René Saffirio, Víctor Torres y Matías Walker y de la ex Diputada y actual Honorable Senadora señora Carolina Goic y del ex Diputado señor Fuad Chahín, cuya idea central era autorizar la reelección de los diputados hasta por dos períodos y la de los senadores solamente por uno, agregando mediante una norma transitoria que esta normativa será aplicable a partir de las próximas elecciones parlamentarias, pero considerando el actual período como el primero.

- Boletín N° 8.221-07. Del Honorable Diputado señor Marcelo Díaz y de los ex Diputados señores Jorge Burgos, Alberto Cardemil, Guillermo Ceroni y Edmundo Eluchans, para permitir la reelección de diputados hasta por dos períodos y la de los senadores sólo por uno y establecía mediante una norma transitoria que esta limitante empezaría a aplicarse a partir de las elecciones parlamentarias de 2013.

Hacemos presente que la Comisión estimó necesario, para el estudio de la presente iniciativa, tener a la vista los siguientes proyectos de reforma constitucional en tramitación en el Senado, que se relacionan con el asunto materia del presente informe:

1) El iniciado en Moción de los Honorables Senadores señores Manuel José Ossandón, Alejandro Guillier y Rabindranath Quinteros, que limita la reelección de autoridades –diputados, senadores, concejales, alcaldes y consejeros regionales-, establece elecciones complementarias, amplía las causales de cesación y renuncia de los cargos parlamentarios y elimina el fuero de los diputados y senadores, correspondiente al Boletín N° 9.978-07.

2) El iniciado en Mensaje del Presidente de la República, señor Sebastián Piñera Echenique, sobre reelección y vacancia de parlamentarios, correspondiente al Boletín N° 9.031-07.

3) El iniciado en Moción del Honorable Senador señor Alejandro Navarro, que modifica el inciso primero del artículo 119 de la Carta Fundamental para limitar a tres los períodos consecutivos en que un ciudadano puede ser elegido como concejal, correspondiente al Boletín N° 9.215-07.

4) El iniciado en Moción del Honorable Senador señor Alejandro Navarro, que incorpora un inciso final al artículo 48 de la Carta Constitucional para limitar a tres los períodos consecutivos en que un ciudadano puede ser elegido como diputado, correspondiente al Boletín N° 9.216-07.

5) El iniciado en Moción del Honorable Senador señor Alejandro Navarro, que incorpora un inciso final al artículo 50 de la Carta Constitucional para limitar a dos los períodos consecutivos en que un ciudadano puede ser elegido como senador, correspondiente al Boletín N° 9.217-07.

6) El iniciado en Moción del Honorable Senador señor Alejandro Navarro, que modifica el inciso segundo del artículo 113 de la Carta Fundamental para limitar a tres los períodos consecutivos en que un ciudadano puede ser elegido como consejero regional, correspondiente al Boletín N° 9.218-07.

7) El iniciado en Moción del Honorable Senador señor Alejandro Navarro, que limita la reelección de Senadores y Diputados en ejercicio, correspondiente al Boletín N° 10.134-07.

8) El iniciado en moción de los Honorables Senadores señora Carmen Gloria Aravena y señores Juan Castro y Kenneth Pugh, sobre reelección de las autoridades que indica y duración del período presidencial, correspondiente al Boletín N° 12.035-07.

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ESTRUCTURA DEL PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL APROBADO POR LA COMISIÓN ESPECIAL ENCARGADA DE CONOCER PROYECTOS RELATIVOS A PROBIDAD Y TRANSPARENCIA

El proyecto aprobado por la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia del Senado consta de un artículo único, conformado por cinco numerales.

El artículo único introduce diversas modificaciones en la Constitución Política de la República:

El número 1 sustituye el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”.

El referido inciso segundo del artículo 51 de la Carta Política establece que las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente y que los parlamentarios podrán ser reelegidos en sus cargos, sin considerar límites a esta posibilidad.

Luego, el número 2 intercala en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

Al efecto, cabe señalar que el inciso segundo del artículo 113 consigna que el consejo regional estará integrado por consejeros elegidos por sufragio universal en votación directa y que durarán cuatro años en sus cargos pudiendo ser reelegidos.

El número 3, en tanto agrega en el inciso primero del artículo 118, la siguiente oración final: “Los alcaldes serán elegidos por sufragio universal de conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades, durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas.”.

El indicado precepto constitucional estatuye que la administración local de cada comuna o agrupación de comunas que determine la ley reside en una municipalidad, la que estará constituida por el alcalde, que es su máxima autoridad, y por el concejo.

Seguidamente, el número 4 intercala en el inciso primero del artículo 119, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

Es preciso hacer presente que el citado precepto, en el inciso primero, contiene un texto del siguiente tenor:

“En cada municipalidad habrá un concejo integrado por concejales elegidos por sufragio universal en conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades. Durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos. La misma ley determinará el número de concejales y la forma de elegir al alcalde.”.

Finalmente, el número 5 agrega la siguiente disposición transitoria a la Carta Fundamental:

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerará su actual período como el primero.”.

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DISCUSIÓN EN GENERAL

Al iniciarse el estudio del proyecto de reforma constitucional en informe, el Honorable Senador señor Pérez recordó que, junto con el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, formaron parte de la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia que discutió inicialmente el proyecto en su tramitación en el Senado y que, además de analizar la iniciativa de forma pormenorizada, alcanzó un alto consenso en la pertinencia de las disposiciones sancionadas. Por lo mismo, se mostró favorable a su aprobación en general en esta instancia.

Luego, advirtió que la iniciativa no se hizo cargo de la regulación de la reelección de los Gobernadores Regionales, toda vez que fue aprobada antes de la incorporación en el Texto Fundamental de la regulación de esas autoridades.

Sobre ese punto, la Comisión tomó nota de que el inciso cuarto del artículo 111 de la Constitución Política de la República dispone, en lo atingente, que los Gobernadores Regionales durarán en el ejercicio de sus funciones por el término de cuatro años, pudiendo ser reelegidos consecutivamente sólo para el período siguiente.

A su turno, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, confirmó que la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia se abocó en su oportunidad al conocimiento de diversas iniciativas destinadas a elevar los estándares en esas materias, entre las cuales estuvo el referido al establecimiento de límites a la reelección de diversas autoridades. Así, se discutió extensamente acerca de este asunto y se tuvo a la vista la experiencia comparada, que regula este ámbito de forma variada.

A modo de ejemplo, se observó que naciones como Argentina, Uruguay, Italia, España y Francia no poseen límites a la reelección de sus autoridades, pero que sí hay otros países que la han instituido. En particular, evocó la realidad de diversos estados norteamericanos que, a partir de la década de 1990, han adoptado esos límites. No obstante ello, afirmó que algunos de ellos han retrocedido en esas medidas en los últimos años, porque se ha entendido que, en definitiva, dichas restricciones se imponen finalmente como una barrera a la decisión soberana de los ciudadanos para elegir a una persona en un cargo determinado.

Una vez aprobado el proyecto en la referida instancia legislativa, la Sala del Senado tomó la decisión de que, antes de proceder a su votación en general, se requería el informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento. Sin embargo, en el tiempo intermedio se produjo la discusión que dio origen al cambio del sistema electoral binominal por uno de carácter proporcional, lo cual derivó en que algunos de los parlamentarios que tenían una predisposición favorable a esta iniciativa retrocedieran en esa postura, ya que se suponía que era el sistema binominal el que en definitiva generaba un efecto de inmovilismo entre quienes ya ostentaban los cargos de elección popular. En efecto, en la última elección parlamentaria se produjo una importante renovación entre quienes conforman la Cámara de Diputados.

Sin perjuicio de lo expuesto, expresó que comparte los objetivos del proyecto de reforma constitucional, el cual, por lo demás, luego de ser sometido a la aprobación en general del Senado, puede ser perfeccionado mediante la formulación de indicaciones a su texto, por ejemplo, en lo relativo a la materia que aborda la disposición transitoria que se pretende incorporar en la Carta Fundamental.

El Honorable Senador señor Allamand, junto con compartir los fundamentos de la iniciativa y adelantar su votación favorable a la idea de legislar, planteó que algunas de las dudas que surgen del texto sancionado podrán ser aclaradas durante la discusión en particular del proyecto de reforma constitucional, entre las cuales está la diferencia que se dispondría entre la reelección de los Gobernadores Regionales y la de aquellas autoridades que también ejercen sus períodos por cuatro años, como alcaldes y concejales.

En ese entendido, sostuvo que la normativa que se dicte al respecto debería tender a uniformar esas situaciones análogas.

Los Honorables Senadores señores De Urresti y Huenchumilla también expresaron su disposición favorable a votar en general este proyecto de reforma constitucional y, de esa forma, avanzar en la regulación de tan relevante materia.

Finalmente, la Comisión tuvo en consideración que, dadas las últimas modificaciones introducidas en los preceptos transitorios de la Carta Fundamental, la que incorpora el numeral 5 del artículo único del proyecto correspondería, en realidad, a la disposición vigésimo novena transitoria.

IDEA DE LEGISLAR

Culminada la discusión y el estudio de los antecedentes de la iniciativa, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, sometió a votación la idea de legislar.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, aprobó en general este proyecto de reforma constitucional.

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En conformidad con el acuerdo adoptado precedentemente, la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento tiene a honra proponer la aprobación en general del siguiente texto:

“PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL PARA LIMITAR LA REELECCIÓN DE LAS AUTORIDADES QUE INDICA

Artículo único.- Introdúcense las siguientes modificaciones en la Constitución Política de la República:

1.- Sustitúyese el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”.

2.- Intercálase en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

3.- Agrégase, en el inciso primero del artículo 118, la siguiente oración final: “Los alcaldes serán elegidos por sufragio universal de conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades, durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas.”.

4.- Intercálase en el inciso primero del artículo 119, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

5.- Agrégase la siguiente disposición transitoria:

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerará su actual período como el primero.”.”.

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Acordado en sesión celebrada el día 4 de noviembre de 2019, con la asistencia de los Honorables Senadores señores Felipe Harboe Bascuñán (Presidente), Andrés Allamand Zavala, Alfonso De Urresti Longton, Francisco Huenchumilla Jaramillo y Víctor Pérez Varela.

Sala de la Comisión, a 5 de noviembre de 2019.

RODRIGO PINEDA GARFIAS

Secretario

RESUMEN EJECUTIVO

INFORME DE LA COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, LEGISLACIÓN, JUSTICIA Y REGLAMENTO, RECAÍDO EN EL PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL, EN SEGUNDO TRÁMITE CONSTITUCIONAL, PARA LIMITAR LA REELECCIÓN DE LAS AUTORIDADES QUE INDICA.

(BOLETINES NÚMEROS 4.115-07, 4.499-07, 4.701-07, 4.891-07, 7.888-07 y 8.221-07, refundidos.)

I. OBJETIVOS DEL PROYECTO PROPUESTO POR LA COMISIÓN: Limitar la reelección de los Senadores –por una sola vez-, de los Diputados –por dos períodos sucesivos- y de los alcaldes, consejeros regionales y concejales por dos veces consecutivas, y considerar el período en actual ejercicio de las autoridades mencionadas como el primero.

II. ACUERDOS: Aprobado en general (5 x 0).

III. ESTRUCTURA DEL PROYECTO APROBADO POR LA COMISIÓN: Un artículo único, conformado por cinco numerales.

IV. NORMAS DE QUÓRUM ESPECIAL: Conforme a lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 127 de la Constitución Política de la República, los cinco numerales del artículo único del proyecto de reforma constitucional en informe requieren de la aprobación de las tres quintas partes de los Senadores en ejercicio, por cuanto recaen sobre los Capítulos V y XIV del Texto Fundamental.

V. URGENCIA: suma, vence el 12 de noviembre de 2019.

VI. ORIGEN E INICIATIVA: Cámara de Diputados. Seis mociones refundidas, de autoría del ex Diputado y actual Honorable Senador señor Francisco Chahuán, y de los ex Diputados señoras Karla Rubilar y Ximena Valcarce y señor René Aedo, Boletín N° 4.115-07; de los Honorables Diputados señores René Alinco y Tucapel Jiménez y de los ex Diputados señora Ximena Vidal y señor Ramón Farías, Boletín N° 4.499-07; del Honorable Diputado señor Rodrigo González, Boletín N° 4.701-07; de los Honorables Diputados señores Fidel Espinoza y Marcelo Díaz y de las ex Diputadas señoras Clemira Pacheco y Denise Pascal, y del ex Diputado y actual Honorable Senador señor Alfonso De Urresti, Boletín N° 4.891-07; de los Honorables Diputados señores Jorge Sabag, René Saffirio, Víctor Torres y Matías Walker y de la ex Diputada y actual Honorable Senadora señora Carolina Goic y del ex Diputado señor Fuad Chahín, Boletín N° 7.888-07, y del Honorable Diputado señor Marcelo Díaz y de los ex Diputados señores Jorge Burgos, Alberto Cardemil, Guillermo Ceroni y Edmundo Eluchans, Boletín N° 8.221-07.

VII. TRÁMITE CONSTITUCIONAL: segundo.

VIII. APROBACIÓN POR LA CÁMARA DE DIPUTADOS: en general 79 votos a favor, 9 en contra y 7 abstenciones. En particular, los numerales 1 al 3 contaron con 87 votos a favor, 9 en contra y 4 abstenciones y el numeral 4 fue aprobado por 80 votos a favor, 6 en contra y 10 abstenciones.

IX. INICIO TRAMITACIÓN EN EL SENADO: 16 de octubre de 2012.

X. TRÁMITE REGLAMENTARIO: primer informe.

XI. LEYES QUE SE MODIFICAN O QUE SE RELACIONAN CON LA MATERIA:

-La Constitución Política de la República, especialmente los artículos que dicen relación con la generación de la Cámara de Diputados y del Senado, la integración de los consejos regionales, la elección de los alcaldes, y la conformación de los concejos municipales, a saber, los artículos 51, 113, 118 y 119, respectivamente.

- Los artículos 25 y 111 de la Carta Política, que contienen reglas especiales respecto de la posibilidad de reelección del Presidente de la República y de los Gobernadores Regionales, respectivamente.

Sala de la Comisión, a 5 de noviembre de 2019.

Rodrigo Pineda Garfias

Secretario

ANEXO

INFORME

BIBLIOTECA DEL CONGRESO NACIONAL

Límites a la reelección de autoridades públicas en la experiencia comparada

El debate en torno a la reelección presidencial y parlamentaria presenta encontradas posiciones. Autores como Linz y Carey se muestran más proclives a esta alternativa, al considerar que permite una mayor responsabilidad de las autoridades políticas frente al electorado, fomentando de paso la profesionalización de la actividad.

En contrapartida, otros especialistas afirman que la reelección se puede prestar para abusos de poder, constituyendo un aliciente propicio para quienes buscan perpetuarse en un cargo.

En el ámbito presidencial, la experiencia comparada exhibe casos en que la reelección está permitida en forma inmediata e indefinida, como en Francia y Venezuela; inmediata, aunque limitada a un solo período consecutivo, como ocurre en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador; inmediata, con dos períodos contiguos, como en Estados Unidos; o alterna, con la opción de repostular al cargo una vez transcurrido uno o dos mandatos, como ocurre hoy en Chile, Perú y Uruguay. En contraste, en países como México y Paraguay, la reelección no es admitida.

Respecto a los parlamentarios, en el análisis comparado no se aprecian mayores limitaciones a la reelección, salvo en los casos de Costa Rica y México, en que los legisladores que culminan su período, deben esperar el paso de una legislatura para volver a repostular.

Finalmente, a nivel local, existen cortapisas a la reelección en estados como Brasil, Uruguay y México.

Introducción

El presente documento da cuenta de la realidad comparada en materia de reelección de autoridades públicas, contrastando entre aquellos países en que sí se permite esta posibilidad, con aquellos que presentan una fórmula más restrictiva a la opción de que un personero público pueda repostular a su cargo.

En primer término, el informe entrega un breve marco teórico en torno a la figura de la reelección, exponiendo argumentos politológicos a favor y en contra de esta perspectiva.

Luego el texto se enfoca en el análisis comparado, describiendo brevemente la realidad de una serie de países, a partir de los ámbitos presidencial, parlamentario y local.

El documento finaliza con algunas conclusiones generales.

I. Debate en torno a la reelección

A nivel teórico, existen dispares visiones respecto a la conveniencia de permitir la reelección de autoridades en los sistemas políticos democráticos.

Al respecto, académicos como Juan Linz y John Carey se han mostrado a favor de la reelección de cargos públicos. El primero de ellos, aduciendo que las limitaciones a una repostulación inmediata pueden privar a una sociedad de un jefe de gobierno competente y popular[1]; en tanto que el segundo, estableciendo que la reelección estimularía la responsabilidad democrática y la rendición de cuentas, pues produciría “una alineación entre los intereses de la autoridad política en ejercicio con los futuros votantes”[2]. En otras palabras, las autoridades estarían más atentas a las preferencias y necesidades de los ciudadanos.

En el caso parlamentario, los mismos autores aducen que la reelección permitiría profesionalizar la carrera legislativa, al entregarles una mayor experiencia a los representantes políticos, tanto desde el punto de vista del proceso de formación de la ley, como en la esfera de la negociación política.

Este elemento, sostienen, generaría una relación de mayor estabilidad entre los poderes Ejecutivo y Legislativo[3]; a la vez que estimularía los proyectos legislativos de largo plazo y la buena convivencia, tanto entre los partidos, como al interior de cada uno de ellos[4].

En contrapartida, los argumentos en contra de la reelección popular giran en torno a la mayor probabilidad de abusos en el ejercicio del poder y la perpetuación en los cargos[5].

En esta línea, la chance de reelección podría ser caldo de cultivo para fomentar prácticas de corrupción y de utilización ilícita de fondos públicos para objetivos electorales[6].

Asimismo, redundaría en el afiatamiento de vínculos clientelares entre los políticos y determinados segmentos de la sociedad, nexos que irían en directo detrimento de terceras partes[7].

Por último, otro argumento en contra de la reelección es su incidencia en la cristalización de una clase política anquilosada y sin mayor renovación, que perdería vigor en el debate de las ideas, conformándose como una suerte de ‘club cerrado de caras conocidas’[8].

Una postura intermedia aparece en autores como Mainwaring y Shugart, para quienes los límites a la reelección, si bien se justificarían como barreras al abuso de poder, no debiesen existir en aquellos países que cuenten con una sólida institucionalidad democrática[9].

II. Experiencia comparada

1. Reelección presidencial

A nivel de autoridades presidenciales, la posibilidad de reelección está normada de dispar forma en una serie de países incluidos en el presente análisis.

En el caso de Estados Unidos (EE.UU.), que encarna el sistema presidencialista de más larga data, la posibilidad de que un Primer Mandatario sea reelecto, está supeditada, desde 1951, a un máximo de dos períodos consecutivos.

En contraste, en el sistema semipresidencial de Francia, la Constitución Política de 1958 permite la reelección indefinida del Presidente de la República.

Por su parte, hasta fines de la década de 1990, la mayoría de los países latinoamericanos rechazaba la reelección presidencial, actitud explicable –a juicio de Serrafero- por la experiencia histórico-política autoritaria, que había caracterizado hasta entonces a buena parte de los estados del continente[10].

Una opinión compartida por Dieter Nohlen, quien establece que la no reelección cuenta con un amplio respaldo histórico en América Latina, tanto como previsión constitucional contra cualquier intento de un Presidente por perpetuarse en el cargo; como a manera de antídoto frente a prácticas coactivas y fraudulentas durante los procesos electorales[11].

No obstante lo anterior, en las últimas dos décadas, distintos países de la región han llevado a cabo reformas para posibilitar el proceso de reelección, que ha pasado a ser la tendencia predominante en esta área geográfica[12].

En síntesis, existen cuatro modalidades vigentes a nivel mundial, a saber[13]:

• Países con reelección inmediata e indefinida, como Francia, España y Venezuela;

• Países con reelección inmediata, tales como Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador;

• Países con reelección alterna, como Chile, Perú y Uruguay, en los que un ex Jefe de Gobierno debe aguardar a lo menos un mandato para volver a elevar su candidatura. Costa Rica igualmente presenta este esquema, con la salvedad de que, en este caso, se exige el transcurso de dos períodos presidenciales para que un exgobernante pueda volver a postular; y

• Países sin reelección de ninguna índole, como México y Paraguay.

2. Reelección parlamentaria

En contraste con los modelos vigentes en materia de reelección presidencial, la evidencia internacional avala la casi completa ausencia de limitaciones a la reelección parlamentaria.

Así, por ejemplo, en EE.UU.[14], a nivel federal, no hay cortapisa alguna a la repostulación de parlamentarios[15]. No obstante, a partir de 1990, un total de veinte estados incorporaron límites a la reelección de sus respectivos parlamentarios, aunque seis de ellos optaron posteriormente por suprimir tal disposición[16].

La siguiente tabla ilustra esta realidad:

Tabla 2: Restricciones a la reelección de parlamentarios en Congresos estatales de Estados Unidos[16].

Argentina es otro país que no pone mayores limitaciones a la opción de reelegir sus autoridades parlamentarias. En esta línea, y de conformidad con el artículo 50 de la Constitución Política, los diputados se mantienen en sus cargos por cuatro años, siendo reelegibles. Cabe consignar que esta cámara se renueva por mitades, a razón de dos años[17].

Los senadores, por su parte, asumen su función por seis años, con la opción de ser reelegidos indefinidamente, como lo expresa el artículo 56 de la Carta Magna trasandina. Cada dos años, esta corporación renueva una tercera parte de los distritos electorales[18].

Similar situación a la que acontece en Brasil, donde el Texto Fundamental[19] puntualiza que la función legislativa recae en el Congreso Nacional, que está conformado por el Senado federal y la Cámara de Diputados.

El mandato senatorial es de ocho años, en tanto que el de los diputados se extiende por cuatro años, sin que existan, ni a nivel constitucional ni electoral, normas que pongan freno a la reelección.

En el caso peruano, en tanto, el artículo 90 de la Constitución Política[20] dispone que el Poder Legislativo reside en un Congreso de carácter unicameral, conformado por 120 miembros, que ejercen sus funciones por cinco años, sin que exista, ni a nivel constitucional ni en la Ley Orgánica de Elecciones de este país, disposiciones que limiten la reelección de estas autoridades[21].

Tampoco en Uruguay se aprecian limitantes constitucionales ni electorales a la repostulación de los legisladores[22], que en este país se distribuyen entre el Senado y la Cámara de Representantes, con períodos que duran cinco años (artículos 84 a 89 de la Constitución[23]).

La misma carta libre para la reelección mantiene vigencia en una serie de países de Europa Occidental.

En tal sentido, el artículo 68 de la Constitución española consagra la elección por cuatro años de los integrantes del Senado y el Congreso de los Diputados, con la plena libertad de que puedan ser reelegidos[24].

Asimismo, el artículo 24 de la Constitución francesa establece que los diputados de la Asamblea Nacional son elegidos por sufragio directo, en tanto que los integrantes del Senado, lo son por votación indirecta[25].

De acuerdo al ordenamiento legal vigente en el país, no existen límites a la reelección parlamentaria, más allá de los requisitos legales que deben cumplir los candidatos, como por ejemplo la edad mínima de 23 años de edad.

Con todo, cada parlamentario tiene la obligación de presentar en su elección un suplente, quien pasa a llenar el lugar del titular, en caso de que este sea designado en un cargo gubernamental o incurra en alguna inhabilidad[26].

Por último, junto con permitir la reelección parlamentaria, el artículo 60 de la Constitución italiana dispone que los integrantes del Senado y la Cámara de Diputados son elegidos por períodos de cinco años, sin opción de prórroga, salvo en caso de guerra[27]. La reelección parlamentaria está permitida[28].

Solo en los casos de México y Costa Rica, existen limitaciones a la reelección inmediata.

En el primer caso, la Constitución Política establece que la Cámara de Diputados debe renovarse cada tres años y el Senado, cada seis; a la vez que consigna, en su artículo 59, que los senadores y diputados al Congreso de la Unión, no pueden ser reelectos para el período inmediato[29], salvo en el caso de los parlamentarios suplentes[30], que no estén en ejercicio del cargo.

En el paradigma costarricense, a su vez, la Carta Magna precisa que la potestad legislativa se halla delegada en la Asamblea Legislativa, conformada por diputados elegidos por provincias.

El artículo 107 del Texto Fundamental dispone igualmente que “los diputados durarán en sus cargos cuatro años, no pudiendo ser reelectos en forma sucesiva”[31][32].

3. Reelección de autoridades locales

En el plano de las autoridades locales o municipales, existen distintas modalidades de reelección, así como también algunos casos en que esta posibilidad se halla completamente vetada.

En países como Argentina, Perú y Costa Rica, no existe límite alguno a la reelección de esta clase de personeros.

En el primer caso, cada provincia federal trasandina fija su propia forma de gobierno municipal, dejando en manos de un Intendente Municipal la administración del territorio.

En términos generales, estas autoridades duran cuatro años en sus cargos, pudiendo ser reelectas[33].

El gobierno local peruano, a su vez, reside en las municipalidades provinciales y distritales.

Esta institucionalidad exhibe una estructura orgánica conformada por el Concejo Municipal y la Alcaldía, en tanto que las autoridades de estas unidades, vale decir, los alcaldes y regidores, son elegidas por sufragio directo, por un lapso de cuatro años, pudiendo ser reelegidas.

En Costa Rica, en tanto, los gobiernos municipales se encargan de administrar los intereses y servicios locales de cada cantón.

Se trata de cuerpos deliberantes, conformados por regidores municipales de elección popular y por un funcionario ejecutivo nombrado por ley.

Cada alcalde municipal es elegido por cuatro años, no existiendo restricciones a su reelección, ni en la Constitución Política del país ni en las normas municipales[34].

En una posición más matizada, países como EE.UU., Brasil, Uruguay y México admiten la reelección de autoridades de alcance local, aunque bajo ciertas circunstancias y con claros límites.

Es así como el paradigma estadounidense muestra ciertas diferencias entre cada uno de los estados federales que lo componen.

Por ejemplo, el Consejo de la Ciudad de Nueva York está sometido a un límite de reelección de tres mandatos de cuatro años cada uno, tal cual quedó estipulado en 2008, cuando se modificó el Reglamento de la Ciudad, o City Charter, que establecía desde 1993 un límite de dos períodos[35].

En el caso de Los Ángeles, los miembros de su Consejo pueden ejercer funciones por un máximo de tres mandatos, de cuatro años cada cual, conforme lo indica el Reglamento de la Ciudad[36][37].

La situación es parecida en la experiencia de Brasil, donde la máxima autoridad municipal es el Prefecto, o jefe del poder ejecutivo municipal. Este personero es elegido por cuatro años, con la posibilidad de ser reelecto solo una vez consecutiva[38].

Respecto a Uruguay, la división administrativa de menor alcance es el departamento, que es gestionado por una junta departamental, a la cabeza de un Intendente.

Esta autoridad ejerce por cinco años, con la chance de repostular por una sola vez y haciendo la salvedad de que, para ser candidato, tiene que dimitir con un mínimo de tres meses de anticipación a la fecha de los comicios[39].

Finalmente, en México los municipios son gobernados por un ayuntamiento, cuya cabeza visible es el Presidente Municipal. Este cargo es elegido en votación popular cada tres años, sin la posibilidad de ser reelecto para el período inmediatamente posterior[40].

III. Conclusiones

La reelección de autoridades públicas es una realidad visible en una buena proporción de países, pese al argumento de algunos especialistas, que afirman que esta posibilidad se puede prestar para abusos de poder.

En los planos presidencial y local se advierten mayores matices en torno a la figura de la reelección, por cuanto en la mayoría de los países analizados esta no es ilimitada ni inmediata, existiendo algunos estados en los cuales, incluso, se encuentra prohibida.

En contraste, a nivel parlamentario se advierte una mayoritaria tendencia en favor de esta alternativa, como lo refrendan los casos ya revisados.

.-.-.-

[1] Linz Juan. “Presidentialism or Parliamentarism: Does It Make a Difference?”. Disponible en: “In The Failure of Presidential Democracy: The Case of Latin America”. Linz y Valenzuela (editores). 1993. Baltimore: Johns Hopkins University Press (Abril 2015).
[2] Béjar Luisa. “La reelección parlamentaria inmediata: un reto a la agenda política en México”. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales vol. XLVI Nº 187 2003 p. 205 (Abril 2015).
[3] De Andrea Francisco. “Reelección legislativa consecutiva: una iniciativa de reforma riesgosa”. Boletín parlamentario de derecho comparado UNAM vol. XXXV Nº 103. 2002 (Abril 2015).
[4] Ibídem.
[5] Carey John. “The Reelection Debate in Latin America”. Latin American Politics and Society (Abril 2015).
[6] De Andrea F. Op. cit.
[7] Ibídem.
[8] Ibídem.
[9] Serrafero Mario. “Reelección presidencial en América Latina: evolución y situación actual”. Anales de la Academia Nacional de Ciencias Políticas y Morales. Buenos Aires. 2010 (Abril 2015).
[10] Ibídem.
[11] Nohlen Dieter. “La Reelección”. Extracted from Treatise on Compared Electoral Law of Latin America. IDEA. 2007. Disponible en: http://www.idea.int/publications/electoral_law_la/upload/XV.pdf (Abril 2015).
[13] Información basada en el informe BCN “Reelección presidencial y parlamentaria: Debate y Experiencia Comparada” del autor Gonzalo Álvarez. Disponible en: http://bcn.cl/1qld5 (Abril 2015).
[14] Información basada en el informe BCN “Reelección de parlamentarios y autoridades locales: Derecho Comparado” de la analista Annette Hafner. Disponible en: https://repositorio.bcn.cl/jspui/bitstream/10221/15779/1/Informe3__v3%20Reeleccion_v4_v5.doc (Abril 2015).
[15] Supreme Court of the United States. ‘U.S. Term Limits Inc. v. Thornton 514 U.S. 779 (1995)’. Disponible en: http://www.law.cornell.edu/supct/html/93-1456.ZO.html (Abril 2015).
[16] ‘Econstor’. “Legislative term limits and state aid to local governments”. Disponible en: https://www.econstor.eu/dspace/bitstream/10419/58887/1/71581186X.pdf (Abril 2015).
[17] Información basada en el informe BCN “Experiencia extranjera sobre límites a la reelección de parlamentarios” de la analista Gabriela Dazarola. Disponible en: http://bcn.cl/1qldl (Abril 2015).
[18] Constitución Política argentina. Disponible en: http://www.senado.gov.ar/deInteres (Abril 2015).
[19] bídem.
[20] Constituicao da República Federativa do Brasil de 1988. Disponible en: http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/Constituicao/Constituicao.htm (Abril 2015).
[21] Constitución Política del Perú. Disponible en: http://www4.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/Constitu/Cons1993.pdf (Abril 2015).
[22] Información basada en la minuta BCN “Reelección de parlamentarios y autoridades locales en América Latina” de la analista Gabriela Dazarola. Disponible en: http://bcn.cl/1qlds (Abril 2015).
[23] Ley de Elecciones. Disponible en: http://pdba.georgetown.edu/Parties/Uruguay/Leyes/LeyElecciones.pdf (Abril 2015).
[24] Constitución Política de Uruguay. Disponible en: http://bcn.cl/1qjot (Abril 2015).
[25] Constitución de España. Disponible en: http://www.lamoncloa.gob.es/documents/constitucion_es1.pdf (Abril 2015).
[26] Constitución de 4 de octubre de 1958. Disponible en: http://www.senat.fr/fileadmin/Fichiers/Images/lng/constitution-espagnol_juillet2008.pdf pp. 11-12 (Abril 2015).
[27] Beytía José Miguel y Vergara Eugenio. “Reelección parlamentaria”. Disponible en: http://bcn.cl/1qlei p. 107 (Abril 2015).
[28] Constitución de la República Italiana. Disponible en: http://wwwext.comune.fi.it/costituzione/spagnolo.pdf pp. 23-24 (Abril 2015).
[29] González Jorge. “El Sistema Parlamentario en cinco Países de Europa”. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/spi/DPI-12-Jun-2000.pdf p. 21 (Abril 2015).
[30] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf (Abril 2015).
[31] En el caso mexicano por cada senador y diputado electo se elige también a uno como suplente para que en los casos establecidos en la ley ocupe el cargo cuando se produzca una vacancia.
[32] Constitución Política de la República de Costa Rica. Disponible en: http://www.constitution.org/cons/costaric.htm (Abril 2015).
[33] Información basada en el informe BCN “Reelección presidencial y parlamentaria: Debate y Experiencia Comparada” del autor Gonzalo Álvarez. Disponible en: http://bcn.cl/1qld5 (Abril 2015).
[34] Ley N° 4233 Orgánica de Municipalidades. Disponible en: http://www.mininterior.gov.ar/municipios/archivos_regimen/Ley_Organica_Chaco.pdf. (Abril 2015).
[35] Información basada en la minuta BCN “Reelección de parlamentarios y autoridades locales en América Latina” de la analista Gabriela Dazarola. Disponible en: http://bcn.cl/1qlds (Abril 2015).
[36] New York City Charter Revision Commission. Disponible en: http://www.nyc.gov/html/charter/html/home/home.shtml (Abril 2015).
[37] City Charter. Disponible en: http://www.bixby.org/charter/charters/Los%20Angeles.pdf (Abril 2015).
[38] Media Kit. Los Angeles City elections. Disponible en: http://cityclerk.lacity.org/election/mediakit.pdf (Abril 2015).
[39] Constituicao da República Federativa do Brasil de 1988. Op. cit.
[40] Constitución Política de Uruguay. Op. cit.
[41] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Op. cit.

2.5. Discusión en Sala

Fecha 11 de noviembre, 2019. Diario de Sesión en Sesión 67. Legislatura 367. Discusión General. Pendiente.

LÍMITE A REELECCIÓN DE SENADORES, DIPUTADOS, CONSEJEROS REGIONALES, ALCALDES Y CONCEJALES

El señor QUINTANA (Presidente).-

A continuación, corresponde ocuparse en el proyecto de reforma constitucional, en segundo trámite constitucional, para limitar la reelección de las autoridades que indica, con informes de la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia y de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, y urgencia calificada de "suma".

--Los antecedentes sobre el proyecto (4.115-07, 4.499-07, 8.221-07, 7.888-07, 4.701-07 y 4.891-07, refundidos) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:

Proyecto de reforma constitucional:

En segundo trámite, sesión 55ª, en 16 de octubre de 2012 (se da cuenta).

Informes de Comisión:

Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia: sesión 19ª, en 19 de mayo de 2015.

Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento: sesión 65ª, en 5 de noviembre de 2019.

Discusión:

Sesiones 23ª, en 20 de mayo de 2015 (queda para segunda discusión en general); 24ª, en 2 de junio de 2015 (se solicita nuevo informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento).

El señor QUINTANA (Presidente).-

Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor GUZMÁN (Secretario General).-

Cabe hacer presente que en sesión de fecha 2 de junio del año 2015 la Sala del Senado acordó que esta iniciativa fuera informada por la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, luego de que la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia evacuara su informe, en que se había aprobado en general y en particular el proyecto por la unanimidad de sus miembros, Senadores señores Guillier, Harboe, Pérez Varela y los entonces Senadores señores Prokurica e Ignacio Walker.

La Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, por su parte, discutió la iniciativa solamente en general, y aprobó la idea de legislar por la unanimidad de sus miembros, Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez Varela.

Cabe consignar que para la aprobación de este proyecto de reforma constitucional se requieren tres quintos de los Senadores en ejercicio, esto es, 26 votos favorables.

El texto que se propone aprobar se transcribe en las páginas 8 y 9 del informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento y en el boletín comparado que Sus Señorías tienen a su disposición.

Es todo, señor Presidente.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Muchas gracias, señor Secretario.

Para informar esta iniciativa de reforma constitucional, tiene la palabra el Presidente de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, Senador Felipe Harboe.

El señor HARBOE.-

Señor Presidente, el proyecto que esta Sala va a discutir en general en esta oportunidad fue originado en seis mociones refundidas, presentadas en la Cámara de Diputados y cuyo segundo trámite constitucional se inició en el Senado con fecha 16 de octubre de 2012. En primer término, fue analizado por la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia, para luego disponerse su estudio también por la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, antes de ser sometido a la aprobación en general en la Sala del Senado.

El objetivo fundamental de la proposición de reforma constitucional es limitar la reelección de los senadores, por una sola vez; de los diputados, por dos períodos sucesivos; y de los alcaldes, consejeros regionales y concejales, por dos veces consecutivas, y considerar el período en actual ejercicio de las autoridades mencionadas como el primero.

Ese fue el proyecto que llegó de la Cámara Baja.

En ese contexto, las exposiciones de motivos de las mociones que dieron origen al articulado de la iniciativa de reforma constitucional señalan, en lo medular, la pertinencia de limitar la reelección indefinida de diversas autoridades que han accedido a sus cargos en procesos de elección popular, con el objeto de consagrar un equilibrio entre la necesidad de permitir la renovación de tales representantes de la ciudadanía, la alternancia en el poder, la mayor eficiencia en el ejercicio de los cargos, la participación de la ciudadanía y la posibilidad de que quien lo ha hecho en forma exitosa pueda continuar sometiéndose a la voluntad del escrutinio público, promoviendo con ello los proyectos de largo plazo.

De igual modo, la Comisión de Constitución tuvo presente que algunas disposiciones constitucionales ya imponen restricciones en ese sentido, a saber, las vinculadas con el ejercicio de los cargos de Presidente de la República y de gobernadores regionales.

Así, la iniciativa sometida a la consideración del mencionado órgano técnico consta de un artículo único, conformado por cinco numerales que introducen las siguientes enmiendas a la Constitución Política de la República.

La primera modifica el inciso segundo del artículo 51, referido a las elecciones de los parlamentarios, con el fin de establecer la factibilidad de que los senadores sean reelegidos sucesivamente solo por una vez y que los diputados puedan ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.

La segunda modifica el inciso segundo del artículo 113 con el objeto de limitar la reelección de los consejeros regionales hasta por dos veces consecutivas.

La tercera modifica el inciso primero del artículo 118 para establecer que los alcaldes serán elegidos por sufragio universal de conformidad con la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades; que durarán cuatro años en sus cargos, y que podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas.

La cuarta introduce una modificación en el inciso primero del artículo 119 para limitar la reelección de los concejales municipales hasta por dos veces consecutivas.

Finalmente, la última agrega una disposición transitoria a la Carta Fundamental con la finalidad de precisar que, para los efectos de los límites de reelección de las autoridades ya señaladas, se considerará su actual período como el primero.

Cabe señalar que los cambios sustantivos que introdujo la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia respecto del texto despachado por la Cámara de Diputados en el primer trámite constitucional están relacionados con la inclusión de los alcaldes entre las autoridades que verían limitada su reelección indefinida y el reemplazo de la disposición transitoria de la iniciativa, que postula que, para los efectos de los límites a la reelección de los senadores, diputados, consejeros regionales, alcaldes y concejales, se considera su actual período como el primero.

Una vez analizado el proyecto de reforma constitucional por la Comisión, para lo cual se tuvo en vista el estudio elaborado por la Biblioteca del Congreso Nacional respecto de la experiencia extranjera sobre límites a la reelección de parlamentarios y los diversos proyectos de reforma constitucional en tramitación en el Senado que se relacionan con el asunto materia del presente informe, si bien se alcanzó un consenso unánime en la pertinencia de avanzar en su tramitación y de apoyar, por tanto, la idea de legislar a su respecto, se formularon algunas observaciones que podrán ser aclaradas durante la fase de discusión en particular.

En efecto, se planteó la idea de conciliar las restricciones que dispone el proyecto de reforma constitucional con el respeto a la decisión soberana de los ciudadanos para elegir a una persona en determinado cargo.

De igual manera, se propuso analizar la posibilidad de uniformar la regulación que propone esta iniciativa de reforma constitucional con aquellas disposiciones análogas que ya forman parte de la Carta Política, como la vinculada con la reelección de los gobernadores regionales, en que se advierten diferencias con la situación de las autoridades que también ejercen sus períodos por cuatro años, como alcaldes y concejales.

Por último, se instó a revisar con mayor detalle el contenido de la materia que aborda la disposición transitoria que se pretende incorporar en el Texto Fundamental.

Sometido a votación en general el proyecto en estudio fue aprobado por la unanimidad de los miembros de la Comisión, Senadores señores Allamand , De Urresti , Huenchumiila , Pérez Varela y quien habla.

En síntesis, el mencionado órgano técnico propone a la Sala la aprobación en general de esta iniciativa de reforma constitucional, con el objeto de dar espacio a un mayor estudio de las modificaciones propuestas y otorgar a los señores Senadores y a las señoras Senadoras que no participaron en su análisis la oportunidad de perfeccionarla con ocasión del segundo informe.

En último término, hago notar que el informe de la Comisión da cuenta del trabajo realizado, consignando las intervenciones efectuadas, la discusión de los preceptos abordados y los acuerdos alcanzados a su respecto.

Es cuanto puedo señalar, señor Presidente.

He dicho.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Ofrezco la palabra.

Ofrezco la palabra.

El señor ELIZALDE.-

¿Puede abrir la votación, señor Presidente?

El señor QUINTANA (Presidente).-

¿En votación?

Tiene la palabra la Senadora Carolina Goic.

La señora GOIC.-

Señor Presidente, estuve revisando los antecedentes, y este proyecto ha sido objeto de una larga tramitación. Se presentaron varias mociones sobre la materia. En particular, como Diputada me tocó encabezar una junto con Matías Walker. Ha sido un esfuerzo de varios años. Lo retomamos el 2012 en la Comisión Especial que se constituyó para ver materias relativas a probidad y transparencia a fin de dar una señal sobre cómo contribuimos a hacer mejor política.

Todos hemos seguido el debate durante estos años. En un momento la tramitación quedó detenida. Es un proyecto que genera legítimas diferencias sobre si se debe limitar la reelección de estas autoridades o más bien es la ciudadanía la que ha de pronunciarse al respecto.

Sin embargo, me alegra que hoy día estemos debatiéndolo; que tengamos la posibilidad de aprobarlo en general; que demos un paso hacia la revisión de una serie de detalles que deben ser parte de su texto, porque constituye una señal concreta, que probablemente en algunos casos cuesta, en cuanto a decir que aquí también tenemos que dar espacio para la renovación; que debemos ver cómo se combina la experiencia, que es buena, sana para el Parlamento y la tarea legislativa, con la preocupación por dejar lugar para otros y ayudarlos en su formación.

Hay que permitir la existencia de ciclos, como sucede en distintas áreas, no solo en el Parlamento, que posibiliten que otras generaciones también puedan estar aquí presentes.

Considero que hay varios aspectos que analizar, y ojalá lo hagamos además con serenidad, sobre todo en un momento en que la discusión se polariza y donde se cae en la descalificación.

Espero que este sea un debate que nos permita poner sobre la mesa con mucha generosidad un proyecto que creo que sirve, que es una señal concreta en la línea de reconstruir confianzas frente a la ciudadanía.

En esa perspectiva se inscribe la revisión de la dieta parlamentaria, no porque vaya a generar mayor equidad o mayor justicia social o porque resuelva los problemas de la distribución de la riqueza en nuestro país, sino porque es una señal de decir "aquí estamos dispuestos". Y estas señales las debe dar no solo el Parlamento, sino también otros sectores.

Cuando hoy hablamos de Chile, de un país valioso, de un país con una tremenda riqueza, uno se pregunta: ¿qué hacemos para estar a la altura del desafío que nos plantea la crisis, a la altura de lo que nos demandan los ciudadanos, que es una apertura? Y es lo que decía hace mucho tiempo el padre Berríos: ceder poder, porque es lo que nos pide una democracia que madura y que se debe fortalecer.

Es lo que quiero plantear.

Ojalá que el debate que realicemos parta por entender que tenemos que ser parte de la solución a la crisis, que debemos dar espacio a formas mucho más participativas respecto de cómo hacemos nuestro trabajo, incluyendo, además, la necesaria renovación; algo que no siempre es fácil, no solo aquí, en el Parlamento, sino también dentro de nuestros partidos.

Se ha puesto sobre la mesa la discusión de si las normas del proyecto deben ser retroactivas o no. Yo lo que pediría es que el eje que guíe esa discusión sea el que desde este Parlamento seamos parte de la solución a una crisis, donde ya no podemos discutir entre cuatro paredes, donde ya no se puede alcanzar un acuerdo bajo la lógica tradicional de cuánto cede el Gobierno y cuánto cede la Oposición, sino desde el punto de vista de cómo respondemos a una ciudadanía mucho más crítica. Pero -repito-, más que agravar la crisis, debemos ser parte de quienes la conducen, debemos ser parte de la solución.

Por eso, me alegro de que hoy día hayamos dado la señal de poner primero en la tabla este proyecto, avanzando en su votación general, para después discutirlo en detalle, en el ánimo de sacar adelante una agenda que permita hacer mejor política, que facilite, también, el desarrollo de una mejor labor legislativa y, de ese modo, hacernos cargo de los legítimos cuestionamientos que se formulan desde la ciudadanía, sin hacernos a un lado, sino permitiendo, efectivamente, que esto nos lleve a mejorar el trabajo legislativo y el aporte que realiza este Poder del Estado a la construcción de nuestro país.

Gracias.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Antes de darle la palabra al siguiente orador, ¿habría acuerdo para que durante el transcurso de la sesión presida la Senadora Ximena Rincón?

El señor MOREIRA.-

Sí.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Acordado.

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El señor QUINTANA (Presidente).-

El Senador Girardi ha hecho llegar el número de boletín del proyecto que se ha autorizado desarchivar. Es el 7.667-11.

)------------(

El señor QUINTANA (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador Moreira.

El señor MOREIRA.-

Señor Presidente, todos han expresado aquí...

Si ordena la Sala, señor Presidente, puedo continuar.

¡Claro, a algunos no les gusta lo que voy a decir...!

¡Que me descuenten el tiempo perdido, señor Presidente!

Gracias.

Bueno, yo sé que hoy es un día muy importante para nosotros. Somos muchos los que hemos presentado proyectos de ley, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, con respecto al límite de la reelección. Basta verlo.

Pero eso no viene al caso ahora. Solamente lo menciono como un téngase presente, porque este es el momento de la verdad, este es el momento del desprendimiento del poder, es el momento de actuar, de dejar las declaraciones y poner los hechos sobre la mesa, de tomar decisiones que pueden doler mucho en lo personal, pero que implican un sacrificio necesario para el restablecimiento de la confianza que la ciudadanía debe depositar en nosotros.

Son tiempos difíciles, son tiempos de crisis, son tiempos en que cada día la credibilidad de este Congreso y el mundo político es verdaderamente muy reprochable y muy insignificante, porque, para no decir que no nos creen nada, debo señalar que, en verdad, nos creen muy poco.

Si queremos entregar una señal, esta debe ser completa, transparente, perfectamente entendible y no sujeta a interpretaciones mañosas; en definitiva, debe ser, como siempre se habla, "sin letra chica". Por ello, este proyecto, que busca limitar las reelecciones a cargos de elección popular, tiene que ser claro y transparente como el agua.

En primer lugar, establece que los Senadores solo podrán ser reelegidos una vez y que el actual será el primer período, pudiendo permanecer un máximo de dieciséis años en el cargo. Los Diputados, alcaldes y consejeros regionales podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas, también considerando este término como su primer período, llegando a un total de doce años.

Hasta ahí, el proyecto cumple con lo que la ciudadanía ha reclamado y viene reclamando desde hace tiempo: promover la renovación de rostros nuevos y, con suerte, de las ideas que dominan la política, pues no hay nada peor que jóvenes con ideas viejas, como hemos visto, lamentablemente, en estos tiempos.

Pero aún falta y debemos ser claros en despejar las dudas que este proyecto puede plantear. Debemos cerrar la puerta y las ventanas a las entradas traseras de las interpretaciones antojadizas que harían de este proyecto solo un decorado más en la mala impresión que, justa o injustamente, tiene la gente sobre la clase política.

Se debe dejar muy claro que el límite a la reelección es para el cargo, sin importar el lugar, distrito, circunscripción, comuna o región donde se postule. ¡Nada de pasearse por diferentes lugares para burlar la prohibición! Tampoco se podrá nombrar como reemplazo de un parlamentario fallecido a un excongresista que haya cumplido con el límite de las reelecciones en el período inmediatamente anterior.

Además, una persona que ya haya cumplido el límite de reelecciones como Diputado y Senador, vale decir, habiendo transcurrido veintiocho años entre ambas, debe tener prohibición de volver a postular al Congreso. No tiene que haber "sillas musicales". Es lo que exige la ciudadanía: un proyecto sin trampas, sin dobles interpretaciones, sin entradas traseras.

Lo mismo debe quedar claro para alcaldes, consejeros regionales y los aún no elegidos gobernadores regionales, sin excepciones. La actual redacción omite a los gobernadores regionales, por cuanto al momento de discutirse el proyecto aún no estaban incorporados a nuestra legislación, pero ya pronto debieran ser una realidad.

Sin embargo, señor Presidente, desde el principio hay que dejar en claro una cosa: que ahora estemos hablando de límites a nuestras reelecciones no significa ni puede significar que este Congreso sea ilegitimo.

Hay algunos parlamentarios, algunos candidatos presidenciales que han señalado que debemos irnos para la casa, que tenemos que renunciar, que ponen sus cargos a disposición. Yo no acepto que me digan que este Congreso es ilegítimo. Yo he ganado distintas elecciones, en los lugares más difíciles, todas las veces necesarias, como hijo del rigor, y he sido siempre un parlamentario elegido democráticamente.

Es fácil usar cuñas en la televisión, pedir renuncias, renunciar al cargo. Eso no es serio. ¡Es circo; circo que hoy no quiere el país! No los nombro porque ustedes los conocen y yo no tengo intención de que me contesten en esta Sala. Por lo tanto, el que quiera ponerse el saco, que se lo ponga.

Por eso, hablar de ilegitimidad es una mentira; es una falsedad; es ignorancia; es conveniencia electoral, pensando que quienes están en la calle saqueando o protestando pacíficamente los van a admirar.

Señor Presidente, toda la Cámara de Diputados fue elegida bajo el nuevo sistema electoral y el nuevo sistema de financiamiento electoral hace menos de dos años. La mitad de este Senado también fue elegido bajo esas nuevas reglas.

Nuestro deber no es renunciar ni echarnos a correr. Nuestra obligación es cumplir con nuestro mandato constitucional y responderle a la gente que nos eligió.

El que se sienta ilegítimo, o incapaz, o tenga miedo, ¡que renuncie!, pero que no arrastre al fango del populismo y la demagogia a una institución fundamental de la democracia. El "todos para la casa" no resuelve nada.

Yo me siento orgulloso de ser Senador de la República, porque este Congreso y este Senado tienen tradición. Aquí se pueden resolver los problemas que el país requiere hoy día, con discusión inmediata.

Si hemos hecho la autocrítica que en el pasado no hicimos, bueno, este es el momento, porque fuimos elegidos democráticamente.

Ayer, el Gobierno anunció que está pronto a iniciar la discusión de una nueva Constitución mediante el mecanismo del congreso constituyente.

Insisto en mi convicción: una nueva Constitución no es la solución para algunos de los problemas que plantea la sociedad. Sin embargo, estoy dispuesto a discutirla, de cara al país, y ahora, pero siempre dentro de nuestra institucionalidad.

Dije "sí" a una Constitución que defendí por años, la cual puede ser reemplazada, puede ser modificada, pero nunca desde cero, pues en ella están plasmados algunos principios y valores que he defendido por cuatro décadas. ¡Por eso su modificación tiene que hacerse institucionalmente, aquí, en este Congreso!

Finalmente, tengo el convencimiento de que si hacemos las cosas bien pensadas, no a la rápida, con tiempos acotados, de cara a la gente, con la gente y para la gente, como primera prioridad, podremos, eventualmente, volver a ganarnos su confianza.

Esta iniciativa puede ser simple, pero es la prueba de fuego para la credibilidad de este Congreso.

Insisto: estoy disponible para una "nueva Constitución", o para una "modificación de la Constitución", como la quieran llamar, siempre y cuando no se empiece desde cero.

Si en algún minuto se discute un mecanismo relativamente aceptable dentro de la institucionalidad de este Congreso, estaré disponible. Pero quiero decirlo ahora: ¡no estaré disponible para una asamblea constituyente, porque en una asamblea constituyente el que gana es el que grita más fuerte!

Si la Constitución es el camino para la paz en Chile, por supuesto que voy a estar disponible.

Anuncio mi voto a favor.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Tiene la palabra la Senadora Ximena Rincón.

La señora RINCÓN.-

Señor Presidente, qué duda cabe de que las manifestaciones ciudadanas tienen hoy día expresión en esta Sala, y de que la discusión de este proyecto, ingresado el 31 de agosto del año 2011 (son varios boletines refundidos), da cuenta de que la ciudadanía ganó.

Permítanme ponerlo en ese término: ganó, porque en el Parlamento estamos debatiendo un tema que se había puesto en la palestra muchas veces, ya aprobado en la Cámara de Diputados, y ganó, porque ayer el Presidente de la República, finalmente, anunció que habrá un camino hacia una nueva Constitución.

Tendremos que discutir la forma, pues en este minuto las formas son quizás más importantes que entrar a discutir el fondo, que constituirá el segundo debate.

Ver, por primera vez, un atisbo de cambio de actitud da cuenta de que lo que la ciudadanía ha puesto encima del debate en materia de reformas políticas está siendo recogido.

Señor Presidente, hoy día iniciamos la discusión general de este proyecto, el cual espero que todos quienes estamos en la Sala aprobemos sin ninguna duda, sin perjuicio, obviamente, de abrir un breve período de análisis en particular que permita mejorarlo en todo aquello que sea posible.

Creo, además, que es el minuto de decir basta a la violencia, que les ha costado la vida a muchos, y daños físicos irreparables, a tantos otros.

Creo que necesitamos hacer una pausa para poder conversar y tomar cartas en el asunto respecto de lo que la ciudadanía nos ha dicho.

Este proyecto es una primera muestra, pero no es suficiente. Necesitamos hacer más; hacerlo en la forma y en el fondo, y hacerlo en los tiempos de urgencia que amerita el debate que la gente nos ha puesto a todos y a todas.

El 18 de octubre -lo hemos dicho todos- marca un antes y un después. Y este Senado, este Parlamento, tiene que emitir una voz clara, contundente, rotunda, respecto de las demandas ciudadanas.

Estas demandas no son por nada. Durante un largo tiempo hemos avanzado, sin lugar a dudas, pero hemos dejado a muchos atrás. Y creo que nuestra responsabilidad nos obliga, como Senado de la República, a hacer un alto, una pausa, y establecer cuáles van a ser los pilares de la conversación que la ciudadanía ha puesto encima de la mesa y de la cual no podemos rehuir.

No podemos rehuir -incluyo aquello- diciendo que es más fácil arrancar y dejar el cargo para el cual nos han elegido. Pido seriedad a todos; seriedad y valentía para enfrentar lo que los tiempos, que no son fáciles, nos imponen, y que nos demandan humildad, generosidad y también coraje.

Este proyecto de ley es una primera muestra del triunfo ciudadano, pero quedan muchas más que tendremos que enfrentar en el Congreso y en el país.

Gracias.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Solicito la anuencia de la Sala para que el Subsecretario General de la Presidencia, don Juan Francisco Galli, pueda incorporarse a esta sesión.

¿Habría acuerdo?

--Se accede a lo solicitado.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador Chahuán.

El señor CHAHUÁN.-

Señor Presidente, Honorable Sala, en el mes de abril del año 2006, a poco más de un mes de asumir el cargo de Diputado, presenté esta moción, destinada a limitar la reelección indefinida de Diputados y Senadores, tal cual lo permite expresamente el inciso segundo del artículo 51 de la Constitución Política, a la cual se sumaron varias otras de diversos parlamentarios.

En los fundamentos contenidos en su exposición de motivos señalé que debe existir igualdad de oportunidades para participar en la vida pública y en la forma en que se desempeñan los cargos públicos, en términos de vocación de servicio, transparencia y eficiencia, de tal modo de mejorar, finalmente, la calidad de nuestra democracia.

Asimismo, expuse que es necesaria la alternancia, a fin de evitar el enquistamiento de las élites en el poder y terminar con estas castas que van quedando, básicamente, en el Parlamento y otras instituciones.

Se trata, igualmente, de nivelar las oportunidades de quienes pretenden desafiar a los que actualmente se encuentran en el ejercicio del poder, esto es, los incumbentes. Estos últimos, de decidir volver a presentarse a elecciones, lo hacen con todas las ventajas que implica disponer de estructuras administrativas y logísticas, de medios de comunicación, de contactos, y de ocupar un lugar de privilegio en cualquier acto público.

Por otra parte, están los eventuales riesgos de corrupción, la falta de renovación de las élites, el debilitamiento de la clase política, y el favorecimiento de la formación de alianzas y vínculos "clientelares" entre los representantes políticos y los grupos de interés.

Por ello, estimamos que era necesario reformar la Carta Fundamental en esta materia y, de ese modo, lograr un justo equilibrio entre las ventajas y las desventajas que presenta nuestro actual sistema de reelección indefinida.

Consideramos como fórmula a aplicar para la permanencia máxima en el cargo, en el caso de un Senador, hasta dos períodos, y en el de un Diputado, hasta tres períodos, estimando que, en ambas situaciones, se trata de un tiempo razonable para permitir el desarrollo y discusión de proyectos legislativos de largo aliento, así como el esfuerzo por implementar políticas públicas vinculadas a los compromisos adquiridos con la ciudadanía.

Las otras mociones refundidas también consideran un límite a la reelección de los consejeros regionales, los alcaldes y los concejales, el que de igual modo apoyamos, por estimar que existe la misma razón que para los parlamentarios. De hecho, en la Cámara de Diputados presentamos asimismo un proyecto que buscaba limitar la reelección indefinida de dichas autoridades.

En la moción de reforma que planteáramos hace dieciséis años consideramos, como una disposición transitoria de la Constitución Política, que estas normas modificatorias entrarían en vigencia, respecto de los Senadores y Diputados, en las siguientes elecciones parlamentarias. Durante el debate de los proyectos refundidos se ha considerado establecer igual disposición transitoria para consejeros regionales, alcaldes y concejales, tomándose el actual período como el primero.

Sin embargo, señora Presidenta, estamos disponibles para buscar la mejor fórmula que nos permita dar la señal de que hoy día, más que nunca, es necesario airear la casa para que entre fuerza, energía nueva al Parlamento, a los municipios y a los gobiernos regionales.

Tuvo que pasar un largo trecho para que este proyecto se pudiera discutir en la Comisión de Constitución del Senado. Y agradezco a sus integrantes porque finalmente esta iniciativa se puso en tabla y se logró que llegara a esta instancia.

Espero que busquemos la mejor fórmula.

Estamos en un momento y en un punto de inflexión de nuestra historia republicana y democrática. ¡Y acá hay que actuar alejados de los populismos de izquierdas y derechas y sin la irresponsabilidad de aquellos que pretenden hacer un llamado anticipado a elecciones generales!

Yo quiero señalar claramente: ¡me parece de una irresponsabilidad mayúscula lo que hacen quienes buscan terminar tempranamente con un mandato popular!

¡Y claro que hay legitimidad en este Parlamento! ¡Por supuesto que hay legitimidad en este Parlamento para resolver la crisis!

Porque la responsabilidad de los mandatados es poder conducir la crisis.

Y hoy día tenemos dos alternativas: o nos quedamos pasmados e inmovilizados ante la crisis o somos capaces de conducir, de facilitar el diálogo, de generar los cambios que Chile necesita. Sí, Chile necesita muchos cambios, no solo una agenda social sustantiva; no solo modificaciones constitucionales capaces de hacerse cargo del nuevo pacto social que el país reclama; no solo el diálogo; también es preciso que nos hagamos cargo con mucha fuerza de los propios quehaceres de este Parlamento.

¡Cómo no va a ser importante modificar, modernizar el tratamiento de los proyectos de ley!

¡Cómo no va a ser relevante que la política vuelva a redignificarse como un instrumento al servicio de las personas!

¡Cómo no va a ser importante que la política vuelva a ser relevante para los chilenos!

¡Esas y otras señales son importantes!

Este proyecto de ley también es un elemento de aquello. El límite a la reelección indefinida es absolutamente necesario.

Yo quiero señalarles a los que están renunciando al mandato -¡sí, al mandato que les dio la ciudadanía!-, sosteniendo que están dispuestos a que se llame a elecciones anticipadas de Presidente de la República y de parlamentarios, que la responsabilidad con aquellos que nos eligieron es conducir, buscar soluciones, facilitar el diálogo, ser capaces de generar el reencuentro entre los chilenos.

El populismo y la irresponsabilidad, claramente, son tentaciones en las cuales quienes fuimos elegidos con el voto popular no podemos caer.

Llamo no solo a aprobar este proyecto, sino también a buscar fórmulas para que, en definitiva, esta también sea una señal del propio Parlamento y de los incumbentes en cuanto a que somos capaces de disminuir nuestros propios privilegios, a fin de que los ciudadanos vuelvan a creer, vuelvan a confiar.

¡Pero con esa misma fuerza rechazo a los que llaman a elecciones anticipadas, pidiendo la renuncia al Presidente Piñera y terminar con el mandato popular que le dieron los chilenos!

¡No entienden que la propia ciudadanía, cuando eligió a este Senado, lo mandató para ser el punto de reflexión, el punto de encuentro, el punto que nos permita con liderazgo, con capacidad, resolver las crisis y los problemas que vive el país!

Renunciar anticipadamente a esa responsabilidad me parece una afrenta para este Parlamento.

He dicho.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador Bianchi.

El señor BIANCHI.-

Señora Presidenta, yo voy a contrariar absolutamente a quienes me dijeron que no hiciera uso de la palabra hoy.

Mi situación personal, más que comentársela a ustedes, que la conocen, se la planteo al país. Efectivamente, de todos los aquí presentes, soy el único Senador que en dos oportunidades ha podido llegar a este cargo desde afuera de las estructuras de los partidos políticos. En dos ocasiones rompí el sistema binominal y llegué desde afuera, no perteneciendo al establishment, a grupos, a estructuras de partidos políticos.

Entonces, algo tengo yo que decir con respecto a lo que aquí estamos tratando.

Escuché con mucha atención a algunas Senadoras y algunos Senadores cuando emitían sus discursos, y a ratos hasta me emocioné, por la forma en que le dicen al país que se debe cambiar la lógica, la estructura y que hay que responderle a Chile. Me parece que eso es lo legítimo, lo responsable, lo serio. Pero yo pido en esto coherencia y honestidad.

Porque, efectivamente, este proyecto de ley permite que las parlamentarias y los parlamentarios que fueron Diputados por dos, tres o cuatro períodos ahora puedan ser Senadores por dos períodos más.

Yo pensé que en este Hemiciclo íbamos a hablar de que la parlamentaria o el parlamentario estuvieran en el cargo, como máximo, dos períodos, así fuese Diputada o Diputado, Senadora o Senador.

¡Eso es lo honesto!

Ahora bien, yo entiendo que al aproximarse las contiendas políticas del próximo año o de dos años más hay quienes ven en esto una oportunidad para sacar por secretaría a los que podrían ser sus competidores.

¡Y eso es lo que hay que decirle al país: que aquí se está llevando a cabo una operación política para sacar a aquellos parlamentarios que le han respondido a su región, que han hecho el trabajo en su región, pero como no se les puede ganar, he aquí una tremenda oportunidad para sacarlos del camino por secretaría, no a través de una competencia electoral, no democráticamente!

Hay otras experiencias, señora Presidenta, en el resto del mundo, en que se señala que cuando un parlamentario no tiene reelección le dan lo mismo los cuatro, seis, ocho años, porque sabe que no va a ser reelegido. Y hasta hay corrupción, desinterés, porque ese parlamentario o esa parlamentaria tiene claro que en ocho o seis años más, aun cuando lo quiera, no podrá ser reelegido.

Esas experiencias existen hoy día en el mundo.

Habiendo venido desde afuera, habiendo roto el sistema binominal, llevando dos períodos en mi calidad de Senador, podría torcer la ley y decir: "Como no puedo ser Senador, ahora voy a ser Diputado".

Sin embargo, eso es torcer la ley. Eso no es hablar de manera honesta. Eso no es responderle a la ciudadanía, que hoy día está en una catarsis personal, en cuanto a ponerle fin a la reelección.

Voy a votar a favor de este proyecto de ley, porque quiero creer que si la persona ha tenido dos, tres o cuatro períodos como Diputado y uno o dos como Senador la regla será pareja.

Quienes hemos tenido dos períodos como parlamentario simplemente no tenemos ninguna posibilidad de ser reelegidos. ¡Pero que sea parejo, parejo! Que no se busque por esta vía una salida por secretaría para competir en las próximas elecciones parlamentarias.

Me parece que eso es lo honesto. Y eso es lo que la gente entendió, además.

Quienes han conversado conmigo me han dicho: "Yo supuse que, habiendo estado dos períodos en determinado cargo, esa persona, simplemente, no tenía la opción de postularse".

Por lo tanto, señora Presidenta, voy a votar favorablemente.

Pienso que nosotros debemos hacer todos los esfuerzos y todo lo que sea necesario para buscar vías de salida, para llegar a consensos, a acuerdos. Y tenemos que encontrar la forma para responder a la ciudadanía, que hoy día más que nunca nos reclama dignidad, igualdad y todo lo que hemos venido escuchando en todo este proceso, para que aquello, efectivamente, le permita a este Congreso abrir las puertas -como alguien dijo: abrir las ventanas- para nueva sabia, para nuevas fuerzas políticas.

Pero hagamos eso de manera honesta.

Anuncio mi voto a favor, señora Presidenta.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador Sandoval.

El señor SANDOVAL.-

Señora Presidenta, sin duda, hoy día estamos siendo interpelados por nuestra sociedad, por nuestra comunidad, por la gente, y creo que es el minuto para sentarse a establecer los grandes diálogos que la ciudadanía nos reclama.

Me parece que las diferencias que tengamos, legítimas obviamente desde el punto de vista político, no deben ser causa ni pretexto para no ser capaces de sentarnos a la mesa, de construir los acuerdos y -lo que es más importante- de generar los espacios para las verdaderas soluciones a aquello por lo que la gente nos está interpelando en la calle.

¿De qué sirven encendidos discursos o justificaciones hoy día?

¿De qué sirve hoy realizar acciones que apunten, en definitiva, a desviar el foco del centro de la discusión? Estamos absolutamente de acuerdo con el proyecto que se está debatiendo hoy día.

Pero el 17 de octubre cada uno de los que nos encontramos en esta Sala peleábamos por la presentación o por la tramitación de nuestras iniciativas legislativas. Algunos querían proteger a los animales; otros deseaban impulsar acciones vinculadas a sus propios territorios.

El 17 de octubre -no nos olvidemos, amigos y amigas- estábamos todos desfasados de un aspecto tan fundamental y sustantivo como es la sintonía de nuestros pensamientos, de nuestros deseos con relación a lo que la gente en las calles estaba planteando.

Y tenemos que hacer el ejercicio de asumir que cometimos un gravísimo error en no olfatear clara y adecuadamente esa situación.

Por eso hoy día nos encontramos interpelados y ante la obligación de legislar sobre aquellas acciones que permitan hacerle un guiño a la comunidad que ha salido a las calles pretendiendo resolver los problemas de esa manera.

Creo que el Gobierno ha abierto las puertas, como se señaló acá, para iniciar un proceso de transformación en un aspecto que ha sido cuestionado durante tantos años, respecto de la Constitución. Y, a propósito de lo mismo, evidentemente estamos disponibles para que esta discusión se realice en los tiempos y en la forma más apropiados.

Y, sin duda, en lo personal creo y valoro que es el Congreso, con todas sus virtudes y debilidades, el espacio para ello. Si somos realmente dignos representantes de la voluntad de nuestras comunidades, aquí está, con sus defectos y sus virtudes, la sociedad chilena representada democráticamente, sin ningún acto de duda. ¡Democráticamente!

Nos gustarán algunos, nos gustarán otros. Pero aquí está la sociedad chilena debidamente representada con todos sus defectos y sus virtudes.

Y esperamos, sinceramente, que en la discusión a la cual hoy día estamos interpelados saquemos nuestras mejores virtudes para construir la sociedad que todos queremos.

¡Pero este no es el momento para la grandilocuencia!

Hoy día es el momento para construir diálogos, para sentarse a la mesa y avanzar, definitiva y realmente, en el cómo somos capaces de construir esa sociedad que la comunidad y la gente en las calles nos reclama: no más abuso, no más corrupción, no más injusticia.

¡Cómo nos hacemos parte y carne de esas legítimas demandas cuando a nosotros aquí mismo se nos han cuestionado la suma de acciones y privilegios que hemos tenido por diversos años y respecto de los cuales, por lo demás, nunca hemos hecho mención ni mucho menos cuestionamiento!

Por eso creo que este minuto, cuando nos convoca con tanta fuerza el reclamo de nuestra comunidad, nos exige hacer frente a la situación con la misma claridad.

Pienso que hoy día es el momento de sentarse a la mesa para conversar, sentarse a la mesa para dialogar, sentarse a la mesa para construir los acuerdos. ¡Ya no está nuestro país ni nuestra sociedad en condiciones de seguir enfrentados en trincheras!

¡Que las diferencias que tenemos los de aquí con los de allá, los de arriba con los de abajo, sean un aporte para construir mejores propuestas, una mejor sociedad!

Esa es la convocatoria que hoy día tenemos.

Ante estas oportunidades, evidentemente debemos estar a la altura, humana, responsable políticamente, frente a una sociedad que en mi opinión tiene el más legítimo derecho de reclamar lo que está planteando.

Y, como aquí se ha señalado, en este proyecto habrá que avanzar. Sin duda.

Incluso más, contra los cuestionamientos que aquí se han formulado -estamos en la votación general-, esperamos sinceramente que en la discusión particular se aclaren tales dudas.

Yo soy partidario de establecer limitaciones significativas. Alguien hablaba acá de dos períodos para la reelección de los Senadores. Eso significa veinticuatro años en esta Corporación. ¡Imposible!

Creo que hay que establecer esas limitaciones.

El señor HARBOE .-

Dieciséis años.

La señora VON BAER.-

Solo una.

El señor SANDOVAL.-

Se hablaba de dos reelecciones, la elección más dos reelecciones.

El señor HARBOE .-

Una.

El señor SANDOVAL.-

Bueno, está bien. Solo una. ¡Son dieciséis años!

Independiente de ese punto, ojalá seamos dignos representantes, al final del día, de las interpelaciones que nos están haciendo hoy día para que construyamos la sociedad que la gente se merece.

Vamos a votar a favor de esta reforma constitucional, pero lo que más queremos, fundamentalmente, es la exigencia política que tenemos todos para lograr que nuestras diferencias sean una apuesta orientada a construir las mejores propuestas, el mejor diseño, las mejores políticas con la finalidad de conseguir ese país que la ciudadanía nos está reclamando allá afuera, en las calles.

Muchas gracias, señora Presidenta.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador Latorre, y luego el Senador Girardi.

El señor LATORRE.-

Señora Presidenta, nos encontramos en un momento de profunda crisis política y social. Parte importante de esta crisis también se refiere a nosotros y nosotras, el Poder Legislativo de Chile, por una serie de problemas en los que tal vez no valga la pena ahora redundar: crisis de confianza, de representatividad, de corrupción. Hay un problema de legitimidad.

Este es un momento en que debemos tomar medidas y dar señales adecuadas, que permitan, aunque sea paso a paso, comenzar un proceso de relegitimación y de confianza en nuestras instituciones políticas.

Por eso considero grave que este proyecto, que en principio parece estar bien encaminado hacia no permitir la reelección y a través de ese mecanismo mantener oxigenado al Congreso, mediante su letra chica no esté orientado efectivamente hacia ese fin.

En primer lugar, el proyecto en su modificación al artículo 51 consagra un máximo de dos reelecciones para las Diputadas y los Diputados y de una reelección para las Senadoras y los Senadores.

En número de años esto permitiría tener personas en la Cámara de Diputados por doce años y en el Senado, por dieciséis.

Dado que es posible postular a diversos cargos, una persona que pase doce años en la Cámara podría luego estar dieciséis años en el Senado. O sea, permanecería veintiocho años en el Congreso Nacional.

Como si esto fuera poco, la modificación al artículo 113 que propone el proyecto permite que los consejeros y las consejeras regionales (cores), los alcaldes y las alcaldesas puedan ser reelectos hasta dos veces consecutivas, o sea, ejercer durante tres períodos.

Otro de los aspectos graves del proyecto es que limita la reelección dentro de un mismo territorio, pero no en el ejercicio de un cargo. A nivel de alcaldías y cores no es tan común ejercer en diversos períodos el mismo cargo en diferentes territorios. Pero en el caso de la Cámara de Diputados y Diputadas y del Senado podría ocurrir que las personas se movieran de distrito en distrito y así pasarían toda la vida en el Parlamento.

Finalmente, como si lo anterior no fuera una concepción torcida del límite a la reelección, el proyecto contiene una disposición transitoria a través de la cual se concibe que las próximas elecciones serán consideradas como el primer período. O sea, resetea y vuelve a fojas cero la contabilización de los períodos en el ejercicio del cargo. O sea, aquellos que ya llevan muchos años en el Congreso podrán partir de cero.

En este contexto de deslegitimación de la política y en que la consigna "No más abusos; no más privilegios" se ha enarbolado con gran fuerza por parte de la ciudadanía, no podemos estar aprobando proyectos que, a través de la letra chica, hagan torcer el espíritu de la ley.

Puede ser legítimo que alguien, conceptualmente, se oponga a limitar la reelección. De hecho, muchas democracias en el mundo no ponen límites a la reelección. Ese es un debate legítimo, respecto del cual podemos argumentar.

Sin embargo, decir que este proyecto efectivamente limitará la reelección es una burla a los chilenos y las chilenas.

A eso obedecen el desprestigio, la desconfianza, el enojo, la bronca que la gente tiene hacia la clase política: decir que las cosas cambian para que, al final, no cambie nada.

¡Por favor! No sigamos desvirtuando el objetivo de los proyectos de ley a través de la letra chica. Escuchemos al país que nos dice: ¡No más abusos! ¡No más privilegios!

¡Y seamos claros, seamos transparentes, seamos honestos con los cambios que estamos dispuestos o dispuestas a realizar!

Oxigenemos nuestro sistema político.

Demos espacio a dirigentes sociales y sindicales. Todavía -esta es otra herencia de la dictadura- los dirigentes sindicales no pueden -¡no pueden!- participar en el Parlamento. Eso no ocurre en gran parte de las democracias del mundo.

Consideremos escaños reservados a pueblos originarios. Todavía Chile no reconoce a los pueblos originarios en su Constitución. ¡Cuántos años llevamos discutiendo esto! ¡Escaños reservados para los pueblos originarios!

Avancemos hacia un Parlamento genuinamente paritario, con igualdad de género. Las mujeres están subrepresentadas en nuestro Parlamento. Son la mitad de la población, pero en el Parlamento están subrepresentadas.

Profundicemos la democracia. Busquemos una salida profundamente democrática a la crisis en la que nos encontramos. Construyamos la casa de todos y todas, donde nos sintamos parte y representados: una nueva Constitución construida y legitimada en democracia a través de un mecanismo participativo, institucional, inclusivo. Eso es, en opinión nuestra, una asamblea constituyente. Pero que ese mecanismo lo defina el pueblo soberano en un plebiscito (por ejemplo, la consulta que han convocado los alcaldes y alcaldesas el 7 y 8 de diciembre). Que ahí comience, de facto, institucionalmente, el plebiscito de entrada para el proceso constituyente, para la nueva Constitución.

Yo voy a votar a favor de la idea de legislar, pero claramente hay que presentar indicaciones -insisto- para no torcer el espíritu de la ley, donde, por ejemplo, se diga:

"Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo solo por un período" o "hasta por una vez consecutiva".

"Se considerarán, según sea el caso, el actual período como el primero para las autoridades electas en el cargo por primera vez, y el segundo para las autoridades que hayan sido electas en el cargo por dos o más ocasiones.".

La idea es que esas y otras indicaciones, en el fondo, permitan acotar y, con mucha transparencia, explicarle a la ciudadanía de qué estamos hablando cuando hablamos de limitar la reelección de los parlamentarios.

Lo mismo en relación con la reducción de la dieta parlamentaria. Creo que son medidas simbólicas. Esto no va a resolver el problema de fondo, no va a resolver el problema de desigualdad social, pero son pasos simbólicos en términos de recuperar en parte la confianza de la ciudadanía.

Me parece que hay que avanzar en esa dirección, pero debemos ser muy honestos y muy transparentes con lo que legislemos, lo que debe hacerse de cara a la ciudadanía, sin letra chica.

Voto a favor.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador señor Girardi. Y luego, el Senador señor Castro.

El señor GIRARDI.-

Señora Presidenta, creo que todos los momentos de crisis requieren de hechos simbólicos, y este es un hecho simbólico. Tal vez uno podría discutir la conveniencia de que no sea la ciudadanía, sino que sean normas las que establezcan la elección de las personas y los períodos en los cuales pueden seguir siendo candidatos y aspirando a determinados cargos. Yo creo que hay experiencias buenas. También hay experiencias más o menos. Por ejemplo, en México esto generó una gran problemática cuando se hizo.

De todas maneras, lo sustantivo acá es que el país espera señales de nosotros. Muchas personas piensan que los Senadores no trabajan. A veces, uno dice: "Mire, los Senadores trabajan lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo". La gente no tiene esa percepción. Tal vez esto sea un tema simbólico. A lo mejor tendremos que venir más acá, a Valparaíso, porque aparentemente la señal de trabajo tiene que ver con que los Senadores estén acá; el resto no se valora.

Es contradictorio, porque después hay quejas muchas veces de que los Senadores no están en su circunscripción, de que no tienen vínculos con las personas. Pero son temas simbólicos en los cuales deberemos ir avanzando. Lo mismo con la reducción de la dieta, en fin.

Pero no quisiera dejar pasar la oportunidad para decir que, claro, estos son hechos simbólicos, son la manifestación de una crisis. Es como la fiebre respecto de una enfermedad, pero, cuidado, porque si el esfuerzo es tratar la fiebre con una aspirina simbólica y no se trata la enfermedad propiamente tal, creo que ese sería el peor error de todos.

Y desde mi punto de vista, ¿por qué nuestro Congreso se ha venido deslegitimando? Yo pienso que él, al igual que la democracia, se ha deslegitimado porque las expectativas que tenían los chilenos y las chilenas de los cambios que iba a generar su democracia eran mayores a lo que se ha logrado.

Creo que fue muy importante el pacto de gobernabilidad. Aquí hay varios que fueron protagonistas -yo no lo fui- del pacto de transición para pasar de la dictadura a la democracia. A mí me tocó ser dirigente estudiantil. Hay otros colegas, que están al frente, a los que les tocó ser protagonistas, como el Senador Allamand, en esa transición. Y pienso que esa transición fue importante. Pero se mantuvo un pacto de gobernabilidad que fue mucho más allá de la transición.

A mi juicio, la prolongación de la transición hizo que, finalmente, renunciáramos a algo, que era muy importante: el vínculo permanente que debiera tener cualquier movimiento político, cualquier movimiento intelectual vinculado a la política con el movimiento social.

De hecho, gran parte de los cambios que hemos vivido no fueron cambios que hizo la política, son cambios que nacieron de lo más profundo de Chile a través del movimiento social. Ahí estuvo la Asamblea de la Civilidad. Y aquí hubo una forma tácita de desmovilizar a la Asamblea de la Civilidad, de desmovilizar a las organizaciones.

Y creo que tanto para el mundo oficialista como para la Oposición (en ese tiempo, la Derecha), o los movimientos de Izquierda fueron feneciendo y perdiendo creatividad, capacidad de innovación, capacidad de renovarse, porque todos los procesos se renuevan desde los bordes. Y lo que nosotros eliminamos fue ese borde creativo, que era el vínculo con la ciudadanía.

Finalmente, eso hizo que también fuéramos olvidando y dejando de lado muchas de las demandas que tenía la ciudadanía.

La política de los acuerdos, si bien fue positiva, también tuvo externalidades negativas. De hecho, en el mundo nuestro se generó un debate muy profundo entre los "autocomplacientes" y los "autoflagelantes". Desde hace mucho tiempo que se venía planteando esta intuición que había de que el país avanzaba hacia un modelo de crecimiento económico que era monopolizado por unos pocos, pero que tenía niveles de desigualdad que eran muy profundos, como una externalidad. Si bien estaba permitiendo sacar al país de la pobreza, tenía externalidades muy profundas que, tal vez, justamente no fuimos capaces de corregir.

Y puede que ese sea el elemento central, que hoy día se hace evidente. También entramos en un modelo de consumo, en un modelo de competencia, en un modelo individualista, donde las personas olvidaron la construcción de un colectivo, de un nosotros, y cada uno se centró en su propia lógica individual. Y quizá esa lógica neoliberal convenció a todos. Y todos, en cierta manera, también fuimos tributarios de eso: que lo único que valía y tenía sentido eran las cosas, era el consumo, era el estatus que te daba el consumo.

Por ello, la dimensión aspiracional de las personas ya no estaba en las ideas, en las ideologías, en las religiones; estaba en las marcas: "Dime la marca que tienes y yo te digo quién eres"; "dime el barrio en que vives y yo te digo quién eres", "dime el auto que tienes...".

Finalmente, la autorrealización de las personas y su relación en la sociedad era puramente individualista.

Lo más maravilloso de lo que ha pasado es una toma de consciencia de que ese mundo es frágil, es un mundo que justamente carece de sentido de vida.

A mí me parece que aquí hay un proceso muy profundo: en cierta manera, se ha desinvisibilizado una situación tremendamente dramática. Estoy convencido de que muchas de las personas que, en sus familias, a la hora de almuerzo y la cena conversaban del auto que se iban a comprar, de la nueva bicicleta, de la visita al último mall, hoy día todas ellas están conversando del país. Hay un proceso de repolitización, que no es partidario, pero que es tremendamente auspicioso, que es tremendamente renovador. Pienso que ahí hay una fuerza muy importante.

Pero me hago cargo de esa crítica. De hecho, habiendo sido uno de los críticos, justamente, de estos acuerdos que se pactaron en la Concertación, y habiendo sido parte de esos "autoflagelantes", creo que tenemos responsabilidades: cuando pudimos cambiar el sistema de isapres, no tuvimos convicción. De hecho, quiero recordar que el Presidente Lagos intentó cambiarlo y, no obstante, no se le tocó un pelo de la cola al sistema.

Y muchos dijimos: "Mire, no podemos votar esa reforma porque cómo vamos a tener autoridad moral después para cambiar las isapres".

No hubo ninguna voluntad para ir más allá en la reforma a las AFP. Hay algunos que tienen más responsabilidad que otros, evidentemente. Hace mucho tiempo que estos señores son los verdaderos delincuentes de cuello y corbata que hay en este país, que están teniendo utilidades sobre las normales a expensas de las cotizaciones de las personas.

A mi juicio, ahí tampoco hubo voluntad para poder transformar esto.

Tampoco hubo voluntad en materia laboral.

Tampoco hubo voluntad -y no la hay todavía- para devolverles a todos los chilenos el agua que les expropiaron ilegítimamente en el año 80.

No nos parece anómalo que Chile sea el único país del planeta en que la salud, constitucionalmente, no es derecho; en que se garantiza solo el libre acceso.

No nos parece extraño que sea un país que no tiene la educación garantizada como un derecho a nivel constitucional.

No nos parece extraño que Chile sea uno de los pocos países civilizados del planeta donde la seguridad social no es un derecho. Y por eso existen las AFP. Cada cual se rasca con sus propias uñas porque no es un derecho. Usted va a tener seguridad social, va a tener salud, va a tener educación en función de su capacidad económica.

No nos parece extraño que tengamos el rol subsidiario del Estado, donde este solo puede hacer lo que al mundo privado no le interesa, lo que no es negocio o lo que no considera atractivo.

No nos parece extraño que estemos en el año 2019 y no haya reconocimiento de los pueblos originarios.

No nos parece extraño -o no nos pareció extraño- que no se reconozcan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, a los efectos de que puedan decidir sobre su propia vida.

Por lo tanto, hemos sido cómplices de sistemas clasistas, homofóbicos, discriminatorios, que incluso, por ejemplo, por instancia constitucional han impedido -así se señalaba acá- que sectores de la sociedad civil, como los sindicatos, pudieran participar de la sociedad y de los procesos legislativos y políticos.

Entonces, también hoy día tenemos el desafío de decir que la actual Constitución está obsoleta porque no incluye nuevos derechos, como el derecho a internet, a borrar la memoria, a la privacidad; los neuroderechos, etcétera.

Estamos viviendo una crisis que es muy profunda.

En tal sentido, quiero valorar la apertura que muestra hoy día el oficialismo al señalar: "necesitamos una nueva Constitución".

Pero ha pasado mucho tiempo y lamentablemente esto lo hicimos todos un poco tarde. Hoy día, me parece que, si queremos canalizar la inmensa voluntad de participar que manifiesta la ciudadanía, que está en una asamblea constituyente permanente en sus casas, en las calles, y que se ganó el derecho a participar, la única forma de lograrlo -y no nos equivoquemos de nuevo- es a través de un plebiscito.

Y espero que el Presidente convoque a un plebiscito para que los chilenos diriman -ellos y no nosotros-, primero, si quieren una nueva Constitución. Cometeríamos el mayor de los errores si no lo hacemos. Y aprovechemos esta instancia municipal que va a haber el 7 de diciembre, para recoger todas esas propuestas, para las cuales incluso podamos pensar: "Cuando se construya este espacio constituyente, serán las bases sobre las cuales se va a trabajar, dado que hubo un esfuerzo inmenso de recoger iniciativas".

Por lo tanto, me parece muy importante...

Le pido un minuto más, señora Presidenta.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Puede continuar.

El señor GIRARDI.-

Me parece muy importante que podamos avanzar en esa dirección. Debemos convencernos todos, y convencer al Gobierno, de que lo que se necesita aquí es canalizar ese ímpetu, ese deseo, esa gana, conquistada legítimamente, de participar, de poder decidir sobre el país. Porque la mayoría siente que estuvo absolutamente impedida de hacer eso durante décadas, y hoy día se abre una oportunidad. ¡Y no neguemos nosotros eso! Va a ser como detener un tsunami con un dedo: nos va a pasar por encima.

Yo quiero ser muy claro. No estoy de acuerdo en hacer lo mismo que está ocurriendo en Bolivia; o sea, golpes blancos, en que Presidentes que son elegidos o que convocan a elecciones son derrotados por golpes militares.

A mí me parece que tenemos que hacer todos los esfuerzos para que el Presidente Piñera, Presidente constitucional de Chile, termine su período.

Y si queremos derrotar a la Derecha, lo haremos democráticamente, pero no por la vía de un golpe blanco.

Y, en segundo lugar -ahora sí termino-, yo creo que no debemos tenerle miedo a la eventualidad de una asamblea constituyente. Para mí, los chilenos tienen que decidir el mecanismo constituyente, ya sea bicameral, convención constituyente o asamblea constituyente, porque se ha de elegir sobre la base de parámetros conocidos, de parámetros que corresponderán a los distritos donde se eligen los diputados, donde los partidos tienen injerencia.

Aquí hay una realidad que muchas veces asusta, pero creo que las cosas son mucho más simples de lo que parecen. Y si efectivamente hay cambios en las correlaciones de fuerzas, no van a ser tampoco dramáticos, e incluso puede haber una asamblea constituyente donde establezcamos quorum que puedan garantizar que nadie pueda llevarse esta Constitución para la casa.

Pero me parece muy muy importante que no entrabemos nosotros este deseo, que tal vez es de las cosas más interesantes que han ocurrido en Chile, este proceso de politización, de democratización, donde todos quieren participar.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador Castro.

El señor CASTRO.-

Señora Presidenta, estoy muy preocupado por lo que está pasando en el país el día de hoy, porque creo que todos los destrozos originados por los desmanes no se recuperan tan fácilmente. Hablo de la propiedad privada, de la propiedad pública. Es un tema que me preocupa, porque sabemos que la calle hoy día tiene mucha fuerza y sabemos lo que la gente está pidiendo.

Por otro lado, he escuchado acá que varios parlamentarios han presentado proyectos de ley para limitar la reelección de las autoridades políticas.

Cuando llegué a este Senado, mi primer proyecto iba en la misma línea. Y se me respondió que había mucho trabajo, que no era posible verlo.

Entonces, cuando uno mira lo que está pasando en la calle y lo que hace este Senado -no puedo hablar de la Cámara de Diputados porque formo parte de esta Corporación-, se da cuenta de que algo malo estamos haciendo. Nosotros, que estamos sentados en este lugar, no somos capaces de trabajar de una manera organizada, para dar la señal de que nuestro país necesita paz social. Y no damos la señal de decir que tenemos voluntad de reparar las cosas malas que se han hecho.

Sin duda que la calle pide hoy día cambio de autoridades. Y tienen toda la razón, señora Presidenta. Cuando uno ve desde afuera a las autoridades políticas, se empieza a dar cuenta de que aquí, en el Senado, las autoridades políticas llevan una vida trabajando en este lugar, lo que no puede ser, porque cuando uno llega a este cargo viene a servir y no a servirse de él.

Es un tema que duele en la calle. Duele cuando uno tiene sintonía con la comunidad y la gente le hace esos comentarios.

Considero que ahora, con toda esta presión social que estamos viviendo, debemos entender que tenemos que dar un paso al lado, debemos dejar que llegue gente nueva. La forma como está presentado este proyecto de ley, a mí la verdad es que tampoco me gusta mucho, porque me encantaría que uno viniera acá por un período. Yo vengo a servir ocho años de mi vida, vengo a entregar lo mejor de mí. Y no puedo pretender contar con reelecciones, porque una reelección para un parlamentario o para un Senador en ejercicio es muy fácil. Y ese es el dolor que tiene la sociedad, que está viendo que un Senador se repite una y otra vez en el cargo. Eso debemos ser capaces de corregirlo.

Venir a servir a este lugar es venir a trabajar con responsabilidad por el bien social. Y en los pocos meses que llevo como Senador me doy cuenta de que eso no sucede, porque este Senado lleva 209 años funcionando de la misma forma y no avanza como se necesita.

Hoy día, con el problema social que estamos viviendo, acá todos pedimos la palabra y hablamos. Yo sería partidario de que todas las bancadas fuesen capaces de entregar una propuesta de mejora para esta iniciativa. Creo que andaríamos bastante más rápido. Porque, si todos presentáramos ahora nuestras propuestas, no me cabe ninguna duda de que en la sesión de mañana ya estaríamos viendo en qué puntos hay acuerdo, para así avanzar. Y a lo mejor en una o dos semanas tendríamos un proyecto ya entregado para que se transformara en ley de la república.

Lo que no debe ocurrir es que lleguemos a esta Sala a ver proyectos sin ningún sentido para la sociedad que estamos viviendo o para la sociedad que está demandando cambios grandes en nuestra legislación.

En lo referente a la Constitución, muchos estamos dispuestos a trabajar con responsabilidad un cambio constitucional.

¿Pero uno qué debe ver, entender y aceptar? Que hay profesionales mejor preparados que muchos de los Senadores sentados en este lugar. Hay académicos, científicos, abogados constitucionalistas, personas vinculadas a lo que significa una Constitución.

Y por qué no poder tener un equipo de elite, integrado por profesionales de diferentes tendencias políticas, que nos genere propuestas de verdad para ver cómo las validamos. Y las formas para validarlas pueden ser varias.

Pero creo que ese trabajo se hace día a día y no llegando a esta Sala a pedir la palabra y seguir hablando durante toda la sesión y, al final, si vemos el resultado, es pocazo lo que avanzamos.

Por eso, ante la situación que estamos viviendo, que me parece muy muy grave porque siento que la democracia está en riesgo, creo que es el momento de que trabajemos con responsabilidad, con interés por mantener nuestra institucionalidad democrática.

No nos podemos quejar el día de mañana de todo lo que sucede en Chile si no somos capaces ahora de estar unidos para pedir que este país cambie su mirada a fin de evitar los destrozos que estamos sufriendo.

La verdad es que me parece doloroso, pues mucha gente humilde sufre y no me cabe ninguna duda de que seguirá sufriendo porque todos los desmanes y destrozos que se han producido les quitan las fuentes laborales a muchas personas que de verdad quieren tener un país en tranquilidad, en desarrollo, en crecimiento.

Creo que podemos trabajar para ayudar a terminar con todas esas desigualdades que la gente reclama.

Quienes estamos sentados en este lado no estamos amparando ni los abusos ni las desigualdades. Queremos que Chile vaya por el camino del trabajo, del crecimiento, del desarrollo personal y que la gente entienda que las cosas se ganan trabajando con responsabilidad.

Obviamente, la educación es un pilar fundamental. Y sabemos que la educación que tenemos, aparte de ser de mala calidad, carece de valores. No estamos entregando valores a nuestros jóvenes. Hoy día los jóvenes no tienen ningún valor por el respeto, el trabajo, asunto respecto del cual debemos ser capaces de legislar, para mejorar la educación que tantos necesitan.

Señora Presidenta, como mensaje, quiero señalar que debemos cambiar la forma de legislar. Deberíamos revisarla como Senado, porque, desde mi punto de vista, conversamos mucho, hablamos mucho y avanzamos muy poco. Es una invitación para ver cómo somos capaces de hacer de esta Corporación un mejor lugar de trabajo por el bien de nuestro país.

He dicho.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador Durana.

El señor DURANA.-

Señora Presidenta, este proyecto, que limita la reelección de diputados, senadores y alcaldes, tiene por objeto que nuestra Constitución Política del Estado determine que quienes somos elegidos para el ejercicio de estas funciones no nos eternicemos en ellas.

La alternancia en las funciones públicas electas es parte de la esencia de un sistema democrático sano. Solo así se garantiza que todos los ciudadanos tengan acceso al ejercicio de la representación de sus pares, llevando sus iniciativas y vivencias a refrescar el enfoque y las prioridades de las entidades del Estado.

Esta reforma constitucional, que estoy seguro de que será aprobada transversalmente por todos nosotros, demuestra, entre otras cosas, que es posible reformar la Carta Fundamental y que esta instancia, el Congreso de la República, es el legítimo escenario para su discusión, con toda la representatividad que nos otorga el voto de los ciudadanos que nos eligieron, poniéndonos como legisladores constituyentes, y es donde nosotros mismos hoy nos fijamos límites a nuestra propia reelección.

Este diálogo y consenso constitucional que se han dado para aprobar esta reforma se oponen a quienes buscan deslegitimizar y deteriorar nuestras instituciones, y, al parecer, se molestan cuando el diálogo, la institucionalidad y la convivencia política funcionan.

Una norma como la que ahora tratamos ha sido discutida y vulnerada en países donde sus textos constitucionales, provenientes todos de asambleas constituyentes como las que muchos pregonan, derivaron en gobernantes promotores, por cierto, de esas mismas asambleas, que solo buscaron eternizarse en el poder.

El concepto de alternancia en el poder o de limitación a la reelección simplemente no existe, por el simple hecho de que no les interesa la democracia. Y una de las herramientas para destruirla es la falsedad y el espejismo de una asamblea constituyente, para posteriormente realizar increíbles interpretaciones que solo buscan asegurar muchas veces eternas reelecciones.

Esta iniciativa protege nuestro sistema democrático al garantizar límites a la reelección de nuestras propias funciones y nos invita a ser vigilantes de nuestra institucionalidad y garantes de la democracia a la cual nos debemos.

Por ello, a la vez que manifiesto mi aprobación a este proyecto de ley, hago votos porque todos cuidemos a través de este tipo de iniciativas y reformas constitucionales nuestra democracia.

Gracias.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador Navarro.

El señor NAVARRO.-

Señora Presidenta, qué paradójico que quienes llegaron al poder bombardeando La Moneda mediante el uso indiscriminado de la violencia, el asesinato, la persecución y el exilio pretendan venir a darnos, cuarenta años después, cuando aún las heridas no se cierran respecto a un golpe de Estado cruento, lecciones sobre cómo hacer los cambios sin violencia.

¡Pero son los que se especializaron en la violencia, los que acompañaron a Pinochet en el gabinete, los que fueron a Chacarilla, los que establecieron la hegemonía civil dentro de la dictadura!

Y son responsables civiles de esa dictadura militar, porque esta no solo fue militar, ¡fue cívico militar! ¡Y algunos de ellos están presentes en la Sala! ¡Participaron en esa dictadura! ¡Avalaron los atroces crímenes que esa dictadura cometió!

Yo quiero un cambio en Chile, pero no quiero que sea por medio de la violencia. Hemos condenado la violencia; hemos condenado a los saqueadores, a los delincuentes.

Pero lo que oculta ese discurso contra la violencia es precisamente la resistencia al cambio.

"Vamos a perseguir la delincuencia", dijo Piñera en su primer Gobierno. ¡Los delincuentes estaban de fiesta! No solamente tuvieron acceso a la puerta giratoria, ¡estuvieron de fiesta!

Y la violencia hay que perseguirla entre todos, ¡entre todos! Y esa es la invitación que tenemos que hacer hoy día en esta Sala: ¿cómo enfrentamos la violencia que se ha generado producto de la movilización?

La gente quiere cambios profundos, y los quiere ahora, no en dos años más.

Este proyecto de ley que hoy día discutimos es el ejemplo más nítido de cómo desviarnos del camino. Se discute una iniciativa para limitar la elección de los parlamentarios.

Mañana discutiremos un proyecto para devolver el agua al Estado. Se requiere un quorum de tres quintos (26 votos). Se va a aprobar; yo votaré a favor.

Asimismo, mañana debatiremos una iniciativa para restituir el agua que nos robó la dictadura y se la entregó a los privados, quienes se hicieron millonarios. Se requieren, por cierto, dos tercios (29 votos). Y se va a perder.

¡Estos parches no resisten más! ¡No resiste más esta vieja, arcaica, maloliente Constitución! ¡No resiste más cambio!

Quienes hemos estado en esta convicción no a partir de ahora, sino desde hace dos décadas, hemos venido repitiendo: "¡Nueva Constitución, ahora!", "¡No más AFP!", "¡Patagonia sin represas!". Y éramos objeto de bullying en esta Sala,¡bullying directo, abierto, sarcástico!

Entonces, señora Presidenta, permítame decir que a ese congreso constituyente, que de manera mágica en San Damián convenció a la UDI, no le creo. No le creo a la UDI, porque hasta hace veinticuatro horas su Presidenta, quien me acompaña en mi circunscripción, decía que no era necesario ningún cambio a la Constitución. El Senador Coloma: ni un cambio a la Constitución. Melero vino a esta Sala y dijo que no se requiere ningún cambio a la Constitución.

¡Qué bebieron en San Damián! ¡Cuál fue el polvo mágico que allí se aplicó para decir que cambiaron de la noche a la mañana!

¡No les creo! No, porque han demostrado durante más de cuarenta años su fidelidad a esta Constitución.

¿Cuál es el mandato, entonces, que tiene hoy día el Gobierno?

Yo quiero afirmarlo: el Presidente Piñera y el Gobierno son rehenes de la UDI; están secuestrados. La UDI prefiere sacrificarlos y no ceder un milímetro en el modelo económico neoliberal y tampoco, por cierto, en la nueva Constitución.

¿Qué dice el Presidente de RN, Mario Desbordes? Que hay que abrirse. ¿Qué dice Chahuán? ¿Qué dice Allamand? Todos señalan que hay que dar un paso.

¿Cuál es la resistencia de la UDI? ¿Cuál es el tema de fondo? Ellos saben perfectamente que comenzar un proceso para cambiar la Constitución implica no solo abordar el contenido de la Carta Fundamental y resolver la ausencia de participación ciudadana, sino también abrirse al cuestionamiento del modelo neoliberal completo, que ha fracasado en Chile.

Tal como sucedió en noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín y se vino abajo un socialismo que no era real ni socialista, hoy día el mundo nos mira.

Se cae el modelo económico que ha fracasado en Chile, el que ha generado riqueza, pero no la ha distribuido. ¡Se cae el modelo económico! Pero la UDI está dispuesta a defenderlo, aun sacrificando a Piñera, aun sacrificando al Gobierno, porque no quiere cambiar los parámetros.

¡Nos mira el mundo!

Chile era presentado como un ejemplo a nivel mundial. Iba a ser sede de la APEC, de la COP25. Este era un paraíso. El 17 de octubre el Presidente Piñera dijo que Chile era el oasis de América Latina, tan convulsionada. Luego, el 21 de octubre, partió la revolución ciudadana.

¿Algo ha cambiado de la noche de este domingo hasta ahora? No. Solo la estrategia del Gobierno, que ha decidido comenzar un proceso de congreso constituyente, que no está en la Constitución. Yo desafío a mis colegas abogados constitucionalistas a que me digan dónde se habla de congreso constituyente; en qué parte de la Carta dice cómo va a funcionar.

Lo que sí sé es que el artículo 42, inciso tercero, de la Constitución obliga al Presidente Piñera a rendir cuenta al Congreso sobre los estados de excepción, y aun cuando la Comisión de Derechos Humanos solicitó por unanimidad que Piñera rindiera dicha cuenta, todavía no lo hace. ¡No cumple la Constitución!

El señor MOREIRA .-

¡Lo va a hacer!

El señor NAVARRO.-

Piñera es rehén de la UDI, señora Presidenta. Por tanto, estamos frente a una batalla ideológica, ¡absolutamente ideológica!, de negación al cambio, para que los mismos que han avalado esta Constitución tengan la facultad de cambiarla.

Algunos Senadores de Derecha han dicho: "La soberanía radica en mí, porque me eligieron; entonces, yo puedo ahora hacer la nueva Constitución". ¡Se equivocan, señores Senadores! ¡La soberanía siempre reside en el pueblo! ¡La soberanía es del pueblo! Solo la cede momentánea y voluntariamente.

En tal sentido, el fracaso del modelo es claro.

¿Qué nos dice la Cepal? El 1 por ciento es dueño del 26,5 por ciento del PIB; el 50 por ciento de los chilenos ganan 371 mil pesos o menos; el 75 por ciento de las familias están endeudadas, sin ninguna capacidad de pago, pues deben veinte, cuarenta, cincuenta veces lo que ganan; hay 4,5 millones de morosos en Chile, quienes viven, como dice la calle, del crédito de una tarjeta para llegar a fin de mes.

¡Se endeudan para comer!

Entonces, ¿cómo va a resolver este congreso constituyente que no está en la Constitución y no tiene plebiscito? Se trata de un proceso sin plebiscito, sin participación ciudadana. No hay cómo consultar a los ciudadanos de manera formal, porque no tenemos plebiscito. Las bancadas de Derecha, siendo Oposición o de Gobierno, siempre se han negado. Al parecer hay un acuerdo que desconozco, y se conversa a diario con Piñera.

Lo único que les advierto es que no quiero que pasemos de la "cocina de Zaldívar" a la "cocina de Quintana". Si hubiera un proceso de búsqueda de acuerdo político, sería bueno que lo conociéramos todas las bancadas y que hubiera transparencia. ¡No negocien de espaldas a la gente! ¡Negocien sobre la mesa! Porque la gente que está en la calle nos ha dado un mensaje concreto: "¡No queremos más `juegos democráticos'! ¡Queremos transparencia!".

Se dice aquí que debemos valorar la postura del oficialismo, que ha habido un cambio de actitud. Efectivamente, hoy día se ve una nueva voluntad del Gobierno.

Sin embargo, quiero decirles a los señores Senadores, con muchos de los cuales nos hemos acompañado durante veinticinco años, que este cambio de actitud en el Gobierno conlleva cero respeto por los derechos humanos. ¡Este es un Gobierno violador de los derechos humanos, de manera sistemática! Hay 200 personas que han perdido sus globos oculares; más de 250 ciudadanos están heridos a bala; 25 muertos; 3.600 heridos, ¡y sigue!

Y el General Rozas nos sigue con la monserga de que ahora va a traer una comisión de expertos y que ahora sí va a capacitar a los policías.

¡Hay que terminar ahora con las escopetas de balines y perdigones!

Pero pareciera que a nadie le importan los derechos humanos. ¡En este país se violan ahora, por el Gobierno de Sebastián Piñera, de manera sistemática los derechos humanos! Y por ello va a ser perseguido por la Corte Penal Internacional en juicios históricos.

Se abrió, lamentablemente y con el dolor de mi corazón, una nueva herida en el alma de Chile. Los derechos humanos han sido violentados, y esto aún no para. ¡No para!

Mañana hay un gran paro nacional y la Mesa del Senado acordó sesionar. ¡Chile para! ¡Este Congreso va a ser rodeado mañana por los portuarios, por los camioneros, por los profesores, por los estudiantes! ¡A nadie le importa la integridad física de los funcionarios! Pareciera que hay que dar señales de normalidad y funcionar. No importa lo que discutamos.

Y vamos a discutir una iniciativa de ley para la que no tenemos votos. Sepa el país que se va votar la reforma del agua, y la Derecha va a oponerse. Se requieren 29 votos. La mal llamada "Oposición", que poco tiene de Oposición, tiene solo 23. ¡Entonces, no le mintamos al país diciendo que vamos a sacar ese proyecto! ¡No va a haber reforma constitucional con relación al agua!

Tampoco habrá una nueva Constitución con esta conformación del Congreso. Si esta ni siquiera quiere devolvernos el agua, menos va a plantear una Constitución legítima.

Insisto en que Piñera tiene que acceder a un proceso constitucional.

Por eso, hemos venido diciendo durante dieciséis años: ¡Patagonia sin represas! ¡Nueva Constitución, ahora! ¡No más AFP!

¡No más AFP! ¡Nueva Constitución, ahora! ¡Patagonia sin represas!

Y eso no se ha escuchado.

Yo solo quiero decir que estoy disponible para renunciar aquí y ahora;...

El señor MOREIRA .-

¡Renuncia!

El señor NAVARRO.-

... poner nuestros cargos a disposición.

El señor MOREIRA .-

¡Renuncia!

El señor NAVARRO.-

Chile requiere un Congreso digno;...

El señor MOREIRA .-

¡Eres un mentiroso!

El señor NAVARRO.-

... requiere una nueva Constitución, y este Congreso no tiene la legitimidad para discutir una nueva Constitución.

He dicho, Presidenta.

El señor MOREIRA .-

¡Renuncia!

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Señor Secretario.

El señor MOREIRA.-

¡No seas mentiroso!

¡Tienes a tu gente hasta las diez de la noche en Santiago!

El señor NAVARRO.-

¡Algunos cacerolean con la olla que otros raspan...!

El señor MOREIRA.-

¡Tienes a tu gente hasta las diez de la noche!

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

¡Silencio, por favor!

¡Silencio, por favor, Senador Navarro!

El señor MOREIRA.-

¡Renuncia!

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

¡Senador Moreira, silencio, por favor!

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La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

El señor Secretario va a dar cuenta de unos asuntos.

El señor GUZMÁN (Secretario General).-

Gracias, señora Presidenta.

En este momento han llegado a la Mesa los siguientes documentos:

Informes

De la Comisión de Minería y Energía, recaído en el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que rebaja la rentabilidad de las empresas de distribución y perfecciona el proceso tarifario de distribución eléctrica (boletines Nos 12.567-08 y 12.471-08, refundidos) (con urgencia calificada de "discusión inmediata").

De la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, recaído en el Oficio de Su Excelencia el Presidente de la República por el que solicita el acuerdo del Senado para nombrar Ministro de la Excelentísima Corte Suprema al señor Leopoldo Llanos Sagristá (boletín N° S 2.086-05) (con la urgencia calificada conforme a los términos del párrafo segundo del N° 5) del artículo 53 de la Carta Fundamental).

De la Comisión de Economía, recaído en el proyecto de ley, en primer trámite constitucional, que modifica diversos cuerpos legales sobre endeudamiento y derechos del consumidor (boletín No 13.020-03).

Segundo informe de la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización recaído en el proyecto de ley, en primer trámite constitucional, que modifica diversos cuerpos legales con el objeto de agilizar la aplicación de sanciones a los alcaldes en caso de responsabilidades administrativas (boletín N° 11.900-06).

De la Comisión de Relaciones Exteriores, recaído en el proyecto de acuerdo, en segundo trámite constitucional, aprobatorio del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, "Protocolo de San Salvador", adoptado en San Salvador, el 17 de noviembre de 1988 y suscrito por Chile el 5 de junio de 2001 (boletín N° 4.087-10).

--Quedan para tabla.

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La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tienen la palabra la Senadora Ena von Baer.

La señora VON BAER.-

Señora Presidenta, en el debate de este proyecto de ley, yo sé que es fácil decir, en los momentos que estamos viviendo, que este es el único camino para salvar nuestra democracia.

Mirando el contenido de esta iniciativa, me pregunto si al votarla favorablemente estaremos diciendo realmente que confiamos en la democracia o, más bien, si confiamos en los ciudadanos. Al final del día, luego de votar a favor, de alguna manera vamos a estar señalando que los ciudadanos actúan incorrectamente cuando eligen tres o cuatro veces al mismo Senador o Diputado; que están equivocados; que lo están haciendo mal, o que, por alguna razón que no alcanzo a comprender, están incapacitados para tomar dicha decisión, pues les vamos a decir que no pueden volver a votar por ese parlamentario.

Es ahí donde yo me pregunto si creemos en la democracia, si creemos en las capacidades de las personas para tomar decisiones correctas para sus vidas y para el país; o tal vez no creemos que los ciudadanos estén capacitados para decidir correctamente sobre ellos y su país.

Y la argumentación que se da es que se necesita renovar más. Entonces, la pregunta que me hago de vuelta es: ¿tenemos un sistema político que se renueva poco? La verdad es que no.

Cuando nos comparamos con otros países del mundo, observamos que el sistema binominal tenía un alto grado de renovación. O sea, no es correcto decir que existía poca renovación. Y tendremos que ver qué pasa con el nuevo sistema electoral, porque ahora no es posible hacer una comparación.

Uno se pregunta por qué es buena la renovación. Imagino que lo es porque entran personas nuevas. Ahora, no entra poca gente nueva a nuestro sistema político; pero partamos de la base de que debiera ser mejor renovar más. La pregunta es: ¿Eso es así? Creo que no necesariamente. Porque la idea que está detrás de que es bueno renovar mucho es que en la política o en la actividad que realizamos como legisladores (esta concepción de una actividad que se hace en paralelo a otra estaba arraigada en la democracia antigua, no en una democracia moderna donde la política, siguiendo lo planteado por Max Weber , es una profesión) el tener poca experiencia es algo bueno. Y yo, al revés, considero que tener experiencia en la actividad de legislar es algo bueno.

Yo no llevo tanto tiempo en el Senado, pero sí más que otras personas. Y quiero reivindicar, de alguna manera, a los Senadores que llevan harto tiempo en esta actividad. Porque uno aprende de ellos, señora Presidenta. Y me parece que eso es bueno y hace que aquel funcione mejor.

Sin embargo, hoy día pareciera que todo lo que hemos hecho está mal. Y no concuerdo con ello, señora Presidenta. Pienso que no puedo decir que todo lo que hicieron los Gobiernos de la Concertación, Nueva Mayoría, que gobernaron 24 años -nosotros llevamos solo cinco-, estuvo mal. No coincido con esa opinión. Y si hacemos el análisis de lo que sucede actualmente en la calle en cuanto a decir que está todo mal, que echemos a la basura el Chile que tenemos y empecemos todo de nuevo, me parece que no es lo que la mayoría de los chilenos desean.

¿Los chilenos quieren cambios? Sí. ¿Quieren cambios profundos? Sí. ¿Quieren llegar de mejor forma a fin de mes? Sí. ¿Quieren reformas sociales? Sí. ¿Quieren probablemente más cosas que esas? Sí. Pero no sé si los chilenos quieren que echemos por la borda todo lo que hemos logrado hasta ahora.

De hecho, creo que no desean echar a la basura los veinticuatro años de la Nueva Mayoría. Y lamento escuchar a parlamentarios que formaron parte del Gobierno de la Nueva Mayoría decir que todo lo que se hizo está mal. Lamento que esa sea la forma de aproximarse a nuestra democracia.

¿Significa esto que no hay que efectuar ningún cambio? No, señora Presidenta, hay que hacer cambios, y muchos. Pero no nos podemos equivocar en el camino que tomamos. Porque puede ser que cambiemos todo, o que digamos que lo haremos, y que a la vuelta de la esquina la ciudadanía nuevamente esté frustrada.

Me asusta un poco -y deseo plantearlo derechamente- cuando se dice: "Aquí todo se soluciona con un cambio a la Constitución". No me estoy negando a ello. Pero cuando se señala aquello, ¡cuidado! Porque puede ser que en dos años más la gente sienta que la cambiamos, y que no le cambió la vida. Y si no fue así, ¿cómo le daremos legitimidad a esa nueva Constitución?

En consecuencia, el llamado que hago es a que seamos honestos con lo que podemos prometer respecto a los cambios y con lo que no podemos prometer.

Señora Presidenta, decir que la política chilena tendrá mejores resultados con la aprobación de este proyecto de ley, no es real. Porque puede pasar que Senadores y Diputados que hacen un gran aporte y son muy buenos legisladores, no se puedan reelegir. Y es posible que ellos, que hubieran sido un gran aporte, tengan mayoría en sus distritos. Entonces, nosotros diremos que la gente está equivocada por no elegirlos. Y esta nos podrá responder: "Bueno; no existe esa opción".

Pero resulta que cambiamos el sistema electoral para dar más opciones.

En conclusión, la única razón por la cual estamos votando este proyecto es para enviar una señal, porque se dice que es relevante hacerlo en esta situación.

Yo comparto esa opinión: la ciudadanía necesita señales de parte de nosotros. Y estamos dispuestos a darlas. Pero no digamos que va a suceder algo que no pasará. Votemos a favor de esta iniciativa para que no se puedan reelegir los parlamentarios. ¿Pero ustedes pueden asegurar de verdad que con eso la política chilena va a mejorar? ¿Pueden asegurar de verdad que el Congreso legislará mejor porque no se va a reelegir más de una vez a los parlamentarios?

¡Ojo con eso! Porque a la vuelta de la esquina, en dos, en tres, en seis años más (para aquellos que están más tiempo en política, ¡qué rápido pasaron cuarenta años o veinte!), van a tener que responder por este día. Acuérdense de este día, cuando afirmaron que por votar este proyecto la política chilena iba a funcionar mejor. No soy capaz de sostener eso. Sí puedo votar a favor para dar una señal, porque entiendo el momento que estamos viviendo, pero no puedo manifestar algo en que no creo.

Con esta iniciativa no necesariamente tendremos un mejor Congreso. La renovación no asegura mejores políticas públicas. Para nada. El no poder reelegir a buenos Senadores que tienen apoyo en sus distritos no asegura una mejor política. Para nada.

Yo, señora Presidenta, creo en las personas y en que toman buenas decisiones. Por eso creo en la democracia. Si no creemos en ella y consideramos que las personas no pueden tomar buenas decisiones, entonces, para qué dejamos que decidan, porque estamos diciéndoles que algunas veces está bien lo que deciden y que en otras está mal. A mí me parece que siempre está bien, pues. ¿De acuerdo?

Pero, en fin, demos una señal, que puede ser buena. Pero -repito- no pienso que podamos afirmar que con esto la política chilena mejorará. Y el que lo haga, que sea honesto, porque de verdad no lo puede asegurar.

He dicho.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra la Senadora Carmen Gloria Aravena, luego el Senador Pizarro y después el Senador Pérez Varela.

La señora ARAVENA.-

Señora Presidenta, quiero partir diciendo que en momentos difíciles como el que vive hoy día el país, también se puede evidenciar quiénes demuestran generosidad por su patria, por su país y por sus ciudadanos y quiénes están por sacar cálculos pequeños y personales.

Lamento muchísimo que el Senador Navarro, que me antecedió en el uso de la palabra, no esté presente. Solamente llevo este período; ni siquiera dos años, y me parece preocupante que señale -no es primera vez que lo hace- que tenemos que transferirle a este Senado, de alguna manera, la responsabilidad, cuando él ha estado un buen tiempo acá.

Aquí la responsabilidad de lo bien o lo mal que está funcionando el país es de muchos. Y una actitud constructiva es analizar cómo somos capaces de avanzar.

Pedirle a un Presidente de la República que renuncie -y lo quiero decir con todas sus letras- me parece una irresponsabilidad. Es un llamado legal a la sedición, lo cual me parece grave. El Primer Mandatario fue electo y también participó democráticamente en una elección que perdió, y puede volver a participar todas las veces que desee. Pero un Presidente elegido democráticamente tiene el derecho de gobernar. Y la Oposición y las personas que hoy día estamos apoyando al Presidente debemos tener la capacidad de ser generosos y de ver cómo podemos llegar a acuerdo para que el país efectivamente comprenda que la labor que está realizando el Congreso es importante y que nosotros somos parte de la solución y no del problema.

A mí la verdad es que me avergüenza que tengamos que analizar ese tipo de cosas; pero es muy necesario que esto lo planteamos acá con mucho respeto. Si no somos capaces de respetar a un Presidente de la República, si no somos capaces de respetarnos entre nosotros, lo cierto es que es muy difícil que le pidamos a la ciudadanía respeto también por los demás.

Me parece que nosotros debemos dar el ejemplo al resto de la ciudadanía.

En cuanto al proyecto que estamos votando, yo soy más positiva y sí creo que, efectivamente, esta no es solo una señal, sino que es algo necesario. Hay muchos estudios internacionales que plantean que es importante, por un lado, la participación ciudadana para una democracia sana, pero también es relevante la renovación de la política.

Pienso que aquí -y coincido con la Senadora que me antecedió-están presentes numerosos legisladores que han hecho un gran aporte al país. Y yo, que soy de una generación que está por primera vez acá -y, probablemente, por última vez-, quiero darles las gracias en nombre de todos los ciudadanos que hemos sido beneficiados con muchas de las cosas que ustedes legislaron.

Pero considero que es muy relevante que esto no solo sea una señal. Y por eso nosotros también vamos a aportar con indicaciones para que este proyecto se mejore y efectivamente no tenga letra chica. No obstante, sí quisiera plantear lo siguiente: es esencial que el límite de las reelecciones lo analicemos en detalle, pero no solamente eso, sino también un aspecto que para mí es fundamental: el establecimiento del voto obligatorio.

No se ha planteado ese tema acá, pero estimo que debemos reconocer que el proyecto de ley que eliminó el voto obligatorio fue un atentado contra la democracia, porque todavía somos ciudadanos que necesitamos cierto de grado de obligación para dar nuestra opinión. Mientras eso no cambie, creo que es muy importante, dado que el Presidente, el Gobierno en general, se ha abierto a la posibilidad de una nueva Constitución, que lo que estamos analizando vaya de la mano con el voto obligatorio, porque eso permitiría que lo que salga de aquí sea legitimado por todos los ciudadanos.

Voy a votar a favor de esta iniciativa y anuncio que con mi equipo estamos preparando indicaciones que permitan mejorarla.

Por cierto, yo sí confío en los políticos, sí confío en este Congreso, confío en quienes nos gobiernan y principalmente confío en la democracia.

Muchas gracias.

El señor DE URRESTI (Vicepresidente).-

Tiene, a continuación, la palabra el Senador Jorge Pizarro.

El señor PIZARRO.-

Señor Presidente, curiosamente, la discusión de este proyecto de ley, que establece un límite a las reelecciones tanto de parlamentarios, de alcaldes, de concejales -porque se nos olvida que esta iniciativa también coloca una limitación a la reelección de otras autoridades del Estado y no solamente del Congreso-, en mi modesta opinión debiera estar inserta dentro de una discusión mayor; porque, si no, no lograría entenderse. Y esta tiene que ver con el régimen político y con el sistema presidencial que existe en nuestro país, que es producto de una larga tradición en la sociedad chilena del siglo pasado y antepasado. Cuando se debatió, hubo incluso enfrentamientos civiles respecto de cómo establecer un régimen político en nuestro país.

Como tenemos un sistema presidencial extraordinariamente fuerte, entonces uno debiera pensar qué es lo que persigue el equilibrio de poderes y ver la forma de ese equilibrio de poderes se pueda expresar en nuestra Constitución. Y ahí es donde lo que en definitiva está en discusión es el rol del Parlamento, el papel que juega el Congreso en la mantención de un cierto equilibrio frente a un Ejecutivo extraordinariamente fuerte, extraordinariamente potente: un Presidente de la República que es el que determina el Presupuesto, el que tiene iniciativa legislativa, un colegislador, el que coloca las urgencias, el que pone los temas.

Aquí se ha planteado el debate que tiene la sociedad chilena, desde hace un tiempo largo a esta fecha, acerca de su Constitución Política. Y, en este sentido, quien tiene una parte importantísima de la iniciativa es el Ejecutivo. Pero no basta solo con la voluntad de este para llevar adelante una discusión constitucional; se requiere también la participación de otros actores de la ciudadanía.

La ex Presidenta Michelle Bachelet desarrolló un proceso durante su mandato que posibilitó, a través de la participación ciudadana, establecer una propuesta de cambios constitucionales importantes, una nueva Constitución, producto de un debate público.

Se alcanzó a presentar ese proyecto antes de que terminara su Administración, pero no ha sido discutido hasta la fecha. Y ahora se produce una situación de explosión social, de manifestaciones pacíficas, masivas, lamentablemente marcadas por hechos de violencia: saqueos, desorden público y la expresión de grupos antisistema, que están por la violencia, por generar condiciones para que el Estado en la práctica no exista, por situaciones que sobrepasan lo que es el Estado de derecho y la convivencia ciudadana.

Pero, en realidad, lo que deberíamos estar discutiendo acá es el tema de fondo: los cambios a la Constitución para decidir entre todos los chilenos qué tipo de régimen político es el que creemos que es mejor para los tiempos que vienen.

En mi modesta opinión, es evidente que un sistema presidencialista tan fuerte, tan potente como el que tenemos, no será la solución ni va a dar alternativas de flexibilidad para generar los cambios sociales que se producen en todas las sociedades y que estamos viendo acá en Chile, al igual que en el resto de nuestra América Latina. ¡Claramente, no! Claramente, la mantención de este esquema, de este régimen político, acompañado además de un modelo económico y social, no está dando el ancho. Y los reclamos, las manifestaciones y las protestas tienen que ver también con el tipo o el modelo de sociedad en el cual estamos insertos.

En seguida, con franqueza, quiero referirme a la intervención que hizo un colega hace un rato, cuando dijo: "En realidad, aquí nosotros hacemos mal las cosas, porque cada uno viene, habla y no avanzamos; lo lógico sería que cada bancada tomara la decisión, que se pusieran de acuerdo en cinco minutos y que votaran. Así tendríamos una ley de la república".

Claro, eso puede ser para el común de la gente. Afuera a lo mejor dirán: "Sí, qué sentido tiene que cada uno de estos señores, cada uno de los Senadores o las Senadoras expresen su punto de vista". Pero, justamente, es de la esencia del Parlamento que exista diversidad y que cada uno de nosotros consecuentemente sea capaz de representar ideas, valores, principios o proyectos de sociedad que uno cree que son los mejores para nuestros compatriotas.

Son visiones distintas.

La gracia de un organismo colegiado, como el Senado o la Cámara de Diputados, los concejos comunales, los consejos regionales es que haya expresión de la diversidad de la sociedad, y esta expresión de la diversidad de la sociedad se da por la representación que tiene cada uno de nosotros.

La gente tiende a votar por lo que podemos representar en términos de ideas, de cómo concebimos una sociedad; pero también por lo que representamos desde el punto de vista del territorio; por lo que representamos respecto a sectores de interés, de grupos de presión legítimos.

Eso es lo más normal que hay en cada uno de los Congresos. Y es bueno que así sea; porque las leyes que hacemos aquí tienen que ser normativas que permitan establecer reglas del juego claras para todo el mundo y donde se concilien los intereses de unos y otros, pero sobre la base de principios y una concepción social.

Entonces, es bueno que se exprese la diversidad y que los que aquí estamos, que hemos sido elegidos para representar a quienes nos eligen, manifestemos nuestro punto de vista y nuestra posición.

Es evidente que eso forma parte de cualquier ejercicio democrático mínimo.

Y, por lo tanto, con un proyecto de este tipo nos estamos yendo por las ramas y no al tronco del problema. Y esto necesariamente sí pasa por un cambio en la Constitución, porque el sistema político y el sistema económico tienen que adecuarse a los desafíos de esta sociedad moderna, que lo que está exigiendo es mejor calidad de vida, sobre la base de mayor igualdad y de justicia social, con más participación de los ciudadanos en la toma de decisiones.

Ahí pasa a ser irrelevante cuántos periodos puede durar cada uno de nosotros.

Para ser franco, a mí me parece que es lógico y razonable que los parlamentarios rindan cuenta a quienes los eligen; que cada cierto tiempo, si alguien quiere postularse para una reelección, sea sometido al escrutinio popular. Y si lo ha hecho bien o los ciudadanos creen que los ha representado de buena manera, volverá a ser elegido; si se desempeñó mal o dejó de representar a sus electores, no lo van a elegir nuevamente.

Las experiencias en otros Congresos de países amigos que han establecido la no reelección han sido tremendamente negativas. De hecho, han tenido que cambiar sus propias Constituciones para adecuar el funcionamiento del Parlamento a un régimen político distinto.

En México por décadas existió la posibilidad de reelección de diputados y senadores solo por una vez. ¿Y qué hacían? Quienes terminaban su período como diputados se pasaban al Senado. Y si concluían su mandato en el cargo de senador volvían a la Cámara de Diputados. Si ello no les coincidía se iban a las cámaras estaduales; y si tampoco alcanzaban a presentarse a esos cargos, pasaban a las gobernaciones o a los municipios. ¡Pero seguían haciendo exactamente lo mismo!

¿Cuál era el problema más grave? Que en el fondo no tenían la representatividad de sus electores. La razón es muy sencilla: no debían rendirle cuenta a nadie; le rendían cuenta al partido, no a quienes votaban por ellos. Y en la medida en que su partido estuviera en la estructura del poder, entonces podían ir haciendo el juego que les estoy reseñando.

Ese, sin duda, es un engaño. Tan así es que debieron cambiar el sistema, y hoy día la reelección será posible en México.

Pero a mi juicio, señor Presidente, el tema acá está más vinculado con los necesarios cambios constitucionales. En tal sentido, el solo hecho de que el jefe del equipo político del Gobierno haya hablado ayer por primera vez de avanzar hacia una nueva Constitución, me parece un cambio sumamente importante, porque hasta el momento, como aquí se ha señalado varias veces, esa señal no se había entregado.

Entonces, va a ser nuestra responsabilidad el ser capaces de ir creando condiciones para los efectos de que podamos avanzar hacia esa nueva Carta Fundamental con una participación ciudadana que va mucho más allá de la representatividad que tenemos en el Congreso, porque hoy día sin esa participación va a ser muy difícil entender que de verdad queremos hacer los necesarios cambios a la Constitución.

Este debate -y con esto termino, señor Presidente-, en que considero que nos estamos yendo por las ramas -porque esto no es lo más importante en un sistema democrático, en un régimen político-, nos da la oportunidad de analizar la forma como nuestra sociedad puede generar un Texto Constitucional que se plantee los desafíos que vienen de aquí a treinta, cuarenta, cincuenta años más.

En sociedades cambiantes, en que las cosas mutan mucho más rápido, las estructuras institucionales del país deben tener también la flexibilidad necesaria para ir anticipándose a esas necesidades de cambio.

Si en tal sentido sirve esta señal que se quiere dar acá, votaré favorablemente cuando corresponda, solo en ese entendido, pues, evidentemente, el tema de fondo es otro.

He dicho.

El señor DE URRESTI (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el Senador Víctor Pérez Varela.

El señor PÉREZ VARELA.-

Señor Presidente, considero que cometen un error quienes creen que este es un proyecto cuya discusión se haya inserta en el marco de la crisis que está viviendo nuestro país.

Esta es una iniciativa que el Senado tenía lista desde el año 2015, en que fue necesario que la analizara una Comisión Especial que creó el propio Senado para conocer proyectos relativos a probidad y transparencia, que presidía el entonces Senador Ignacio Walker, a propósito de la crisis que se vivía en ese momento y que requería respuestas a cuestiones planteadas por todos los chilenos.

Esa Comisión y el Senado aprobaron el proyecto sobre fortalecimiento y transparencia de la democracia, un cambio sustancial en cuanto a la forma como se financiaban los partidos y las campañas políticas; elevaron a rango constitucional el Servicio Electoral para darle una potestad que hasta ese momento no tenía; establecieron modificaciones a la Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional, cuya iniciativa, al igual que este proyecto, quedó paralizada en 2015 -y digámoslo con todas sus letras- porque muchos parlamentarios de la hoy Oposición frenaron su discusión.

Por lo tanto, la materia que ahora nos ocupa, sin duda, pudo haber estado totalmente resuelta hace tres o cuatro años.

Ahora bien, reconozco que se trata de un asunto opinable; aquí nadie posee la razón absoluta. Limitar la reelección de las autoridades tiene pros y contras. En lo personal he votado a favor de esta iniciativa siempre, pues creo que hay que limitar ante la opinión pública ciertos privilegios; que se deben hacer esfuerzos para mejorar la calidad de la política, y que tenemos que establecer un cambio generacional, que siempre es importante, en las autoridades políticas.

Entiendo que quienes tienen una idea contraria exhiben argumentos igualmente válidos, por lo que resulta absolutamente legítimo votar a favor de este proyecto o hacerlo en contra.

Yo lo voy a votar favorablemente, porque creo -y así lo habría hecho el 2015- que esta reforma a la Constitución y a las leyes orgánicas respectivas constituye un avance para mejorar la calidad de la política y para dar una señal en el sentido de que el Parlamento y las autoridades políticas no deben eternizarse en sus cargos, ya que eso genera -y así se ha demostrado en muchos casos- vínculos con la corrupción, con cierto grado de privilegios. De modo que me parece muy relevante despejar eso.

Ahora bien, hay muchos ejemplos de personas que han ejercido su cargo con absoluta dignidad, con total prestigio, por lo que esto puede ser injusto para ellas. Pero uno legisla respecto del conjunto, sobre la regla general.

Por eso me llama profundamente la atención el debate que estamos sosteniendo hoy día, porque he escuchado a personas argumentar aquí que esta es una normativa para sacar a los competidores por secretaría; otros han planteado que esta iniciativa tiene letra chica, o que aquí hay una actitud -lo que no es cierto- de mala fe o de ignorancia.

Digo aquello porque todos sabemos que la tramitación legislativa permite la participación de todos los señores Senadores que están aquí sentados. Por lo tanto, si alguna norma, un inciso, una disposición, un artículo no les gusta, pueden presentar las indicaciones respetivas para modificarlo. Aquí nadie -y me he preocupado firmemente de verlo en el debate en las Comisiones- ha actuado con esa actitud baja o de mala fe para sacar personas por secretaría o para establecer letra chica en el proyecto.

En el debate parlamentario se podrá mejorar su texto si a alguno no le gusta determinada norma. Si alguien está a favor de limitar las reelecciones de las autoridades y cree que es preferible perfeccionar esto de una manera distinta a como se plantea, tiene todo el derecho a plantear el punto, y ello se verá en la discusión en particular en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia.

Pero aquí se busca en definitiva -eso es lo que verdaderamente nos hallamos estableciendo- generar un límite a las reelecciones en el conjunto de las autoridades.

Sin duda, tenemos que perfeccionar la iniciativa presentada, pues no me parece adecuado que los alcaldes puedan ser reelegidos hasta por dos veces y los gobernadores regionales solo por una. Creo que hay que establecer ciertas coherencias ahí. Esto, porque los alcaldes podrán ser reelegidos hasta por dos veces y los gobernadores regionales, cuyos cargos duran el mismo período que el de aquellos (cuatro años), solo en una oportunidad. Hasta ahora nadie me ha podido convencer de que esa diferencia tiene un verdadero sustento.

Por lo tanto, este proyecto, que -reitero- estamos discutiendo de manera bastante atrasada, no tiene nada que ver con el contexto político en que estamos; pero su debate ha permitido traer cuestiones que verdaderamente demuestran por qué la ciudadanía desconfía de los políticos; por qué la ciudadanía manifiesta un profundo resquemor hacia nosotros, por lo que tenemos un problema serio para representarla adecuadamente.

Primero, no podemos llegar de una manera evidentemente irresponsable y plantear: "Vamos a renunciar a este cargo".

¡Somos Senadores! ¡Y todos sabemos que aquello no es posible!

¿Qué se busca con plantear la renuncia? ¡Quebrar el ordenamiento institucional! ¡Agudizar el conflicto! ¡Llamar a la comunidad para que ataque al Senado!

Eso no tiene otro sentido; a mi juicio, esto no corresponde a una actitud patriótica o de bien común. Con ello se busca agudizar, radicalizar la situación de crisis, así como generar en los ciudadanos una duda más respecto del Senado y el Congreso.

Me parece muy irresponsable que desde el interior del Parlamento se realicen estas acciones, que contribuyen a acrecentar el desprestigio del Senado y del Congreso en general frente al país.

Se habla mucho de eso, de que estamos desacreditados, de que la gente no confía en nosotros. Pero actitudes como esas son las que verdaderamente contribuyen a ello, pues producen falsas expectativas en las personas.

Si un Senador dice "Voy a renunciar", la gente cree que esto es posible. ¡Pero eso no es efectivo!

Cuando se le miente al ciudadano este dice: "¡No puedo creer en esta persona, pues me está mintiendo!".

Considero aquello extraordinariamente grave, señor Presidente.

En el marco institucional, en el contexto nacional en que estamos viviendo esa nos parece una actitud extraordinariamente gravosa.

Entonces, esta es una reforma absolutamente opinable. Existen argumentos a favor y en contra de ella. Nadie tiene clavada la rueda de la fortuna acá.

Hay países que han tenido buenas experiencias limitando las reelecciones; en otras naciones ello no ha sido así. Existen países que no tienen límite para la reelección de sus autoridades y que registran buenas experiencias.

Lo importante aquí es que en el año 2015, ante la crisis que se generó por los hechos que todos conocimos vinculados a la forma como se financiaban los partidos y las campañas políticas, en que era necesario dictar una serie de normativas, el Senado reaccionó adecuadamente bien y estableció -reitero- modificaciones en materia de financiamiento y de transparencia de la política; de potestades del Servicio Electoral, en fin. Pero nos quedó este asunto pendiente, producto de intereses subalternos.

Eso es lo que estamos haciendo ahora con este proyecto -espero que se apruebe-: completar ese conjunto de normativas absolutamente necesarias e indispensables para que la política vuelva a generar confianza; para que verdaderamente se constituya en un instrumento de participación, de debates de ideas y contribuya al desarrollo de nuestro país.

No existe otra intención, ni tampoco hay otra forma de ver las cosas.

Reitero: aquí no se quiere sacar a nadie por secretaría; acá no hay letra chica, sino un debate abierto, claro y contundente, en que cualquier Senador puede participar a fin de mejorar o perfeccionar el proyecto o de eliminar de su texto aquellas normas que no considere pertinentes.

Así que yo por lo menos anuncio mi voto a favor de esta iniciativa.

El señor DE URRESTI (Vicepresidente).-

Ha llegado la hora de término de esta sesión extraordinaria.

--Queda pendiente la discusión general del proyecto.

2.6. Discusión en Sala

Fecha 13 de noviembre, 2019. Diario de Sesión en Sesión 68. Legislatura 367. Discusión General. Se aprueba en general.

LÍMITE A REELECCIÓN DE SENADORES, DIPUTADOS, CONSEJEROS REGIONALES, ALCALDES Y CONCEJALES

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Proyecto de reforma constitucional, en segundo trámite constitucional, para limitar la reelección de las autoridades que se indica, con informe de la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia e informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento. La urgencia ha sido calificada de "suma".

--Los antecedentes sobre el proyecto (4.115-07, 4.499-07, 8.221-07, 7.888-07, 4.701-07 y 4.891-07, refundidos) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:

Proyecto de reforma constitucional:

En segundo trámite, sesión 55ª, en 16 de octubre de 2012 (se da cuenta).

Informes de Comisión:

Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia: sesión 19ª, en 19 de mayo de 2015.

Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento: sesión 65ª, en 5 de noviembre de 2019.

Discusión:

Sesiones 23ª, en 20 de mayo de 2015 (queda para segunda discusión en general); 24ª, en 2 de junio de 2015 (se solicita nuevo informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento); 67ª, en 11 de noviembre de 2019 (queda pendiente la discusión en general).

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor GUZMÁN (Secretario General).-

Cabe recordar que este proyecto de reforma constitucional requiere para su aprobación tres quintos de los Senadores en ejercicio, esto es, 26 votos favorables.

Quedaron inscritos para hacer uso de la palabra los Senadores señores Elizalde, Quinteros, Araya, Coloma; Senadora señora Ebensperger; Senadores señores Letelier, Huenchumilla; Senadoras señoras Órdenes y Muñoz, y Senadores señores De Urresti e Insulza.

Es todo, señor Presidente.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Continúa la discusión general del proyecto.

Hago presente a la Sala que los Comités acordaron votar esto hoy. Si les parece, abriremos la votación y se continuará con las intervenciones, conservando los tiempos.

La señora RINCÓN.-

Sí, abra la votación.

El señor COLOMA.-

No, votemos después.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Bueno,no hay inconveniente. El Senador tiene todo el derecho a pedir que se vote después. Igualmente, estamos obligados a votar al final del Orden del Día, hayan o no hayan hablado todos.

La señora RINCÓN.-

Señor Presidente, tengo una propuesta.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Senadora Rincón, tiene la palabra.

La señora RINCÓN.-

Entiendo que el Senador Coloma está proponiendo que votemos al final.

¿La sesión a qué hora termina?

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

A las 14 horas.

La señora RINCÓN.-

Entonces, pido que a las 13:45 se abra la votación.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

¿Tendría inconveniente, Senador Coloma, en acceder a la solicitud de la Senadora Rincón? Es difícil negarse, ¿no es cierto?

El señor COLOMA.-

Ni un problema; es razonable.

El señor MONTES.-

Está bien.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Así lo acordamos.

Tiene la palabra el Senador señor Elizalde.

El señor ELIZALDE.-

Señor Presidente, respecto de este proyecto quisiera plantear la importancia de que demos una señal como Corporación ante la sensación que tiene la ciudadanía, y que muchas veces es expresión de realidad, sobre los privilegios que tenemos los parlamentarios.

Yo tengo dudas conceptuales respecto del tema de la reelección -lo señalo con mucha claridad- por lo que se ha visto en los países en que se ha restringido. Pero creo que efectivamente se ha instalado en Chile, sobre todo por la situación de la dieta, esta percepción de que los parlamentarios, los políticos somos parte de un grupo privilegiado.

Por tanto, se desconoce el sentido fundamental de la política, que es una labor de servicio. A mi juicio, eso debiéramos recuperarlo, dando señales potentes en esta materia.

Por lo anterior -reitero-, teniendo dudas conceptuales, voy a votar a favor de esta iniciativa. Pero aquí hay que abordar un tema más de fondo, que dice relación con lo que está aconteciendo hoy en día en las calles, el descontento que se expresa ante situaciones de abusos y cómo el sistema político es capaz de dar respuestas.

Al respecto, varias reflexiones.

La primera, como Presidente del Partido Socialista quiero reiterar la solidaridad que hemos expresado públicamente ante los hechos de violencia de que han sido víctimas nuestros adversarios políticos

La semana pasada se atentó contra la sede de la UDI. Yo llamé a la Senadora Van Rysselberghe para expresarle nuestra solidaridad. Y junto a otros presidentes de partidos de Oposición manifestamos nuestro rechazo a ese hecho de violencia. Y, también, respecto del incendio -ya es el tercer atentado- de la sede del Senador Coloma.

El Senador Coloma es de mi circunscripción. Tenemos profundas diferencias; acostumbramos a votar en un sentido contrario; argumentamos en un sentido contrario, pero a mí me parece necesario dar una señal de que nada justifica la violencia y de que en democracia debemos saber respetarnos.

Es altamente probable que respecto de esta coyuntura incluso tengamos posturas radicalmente opuestas con las que ha expresado la Unión Demócrata Independiente. Nosotros creemos que aquí se ha producido una brecha entre la ciudadanía y el sistema político y que, por tanto, hay que dar una señal de apertura democrática que nos permita avanzar hacia una nueva Constitución en que los ciudadanos sean protagonistas. Por eso, hemos planteado en concreto el mecanismo de la asamblea constituyente. Pero nuestras diferencias no pueden significar, bajo ninguna circunstancia, que seamos ambiguos respecto de hechos de violencia que en el pasado llevaron a una polarización inaceptable en nuestro país, con las consecuencias dramáticas que todos conocemos.

Por eso, creo que en esto no es posible que uno tenga ambigüedades. Cuando se defienden principios, se defienden siempre.

Nosotros no creemos en la violencia como método de acción política. Creemos profundamente en la democracia y creemos profundamente en los derechos humanos. Por tanto, en esta materia no puede existir doble estándar.

Y reitero en esta sesión la solidaridad con nuestros adversarios políticos que han sido víctimas de hechos de violencia que son inaceptables. Sepan que el Partido Socialista en esta materia tiene una conducta y un compromiso indubitados. Y ese compromiso se expresa en declaraciones y en acciones que ratificamos, obviamente, en este Hemiciclo.

Ahora, es evidente que la brecha que existe entre la ciudadanía y el sistema político exige que este último esté a la altura de las demandas ciudadanas. Y por eso nosotros hemos expresado la importancia de, en primer lugar, impulsar una ambiciosa agenda antiabusos. Porque la verdad es que los chilenos se están movilizando ante el hastío, ante el malestar que generan las situaciones de abuso de que son víctimas permanentemente.

Creo que es importante que demos una señal clara al respecto y, en segundo lugar, que iniciemos una apertura democrática que nos permita avanzar hacia una Constitución de la que todos nos sintamos parte.

Nosotros lo decimos con mucha claridad: la actual Constitución, que fue impuesta en dictadura, que ha recibido reformas importantes -no las vamos a desmerecer-, sigue siendo una Constitución que da cuenta de una mirada del país. Una mirada legítima, pero que es solo la de un sector. Y las Constituciones, por ser normas fundamentales, deben ser expresión de amplios consensos y responder a la mirada compartida del país que tienen los distintos sectores políticos.

Bajo esta Constitución, nuestras ideas, las ideas al menos de la mitad de los chilenos -y diría que incluso de más de la mitad- son inconstitucionales. De ahí que consideremos que es una Norma Fundamental que no responde a lo que debe ser una Constitución.

Y el planteamiento que hemos hecho es que aquí no debe ser reemplazada una Constitución conservadora o de Derecha por una Constitución de Izquierda. Aquí lo que necesitamos es una Carta Fundamental de la que todos nos sintamos parte y en la que todos nos sintamos interpretados. Ese es el planteamiento que estamos formulando.

En efecto, la idea es que respecto del marco regulatorio que existe como Norma Fundamental, todos podamos señalar con orgullo el día de mañana: "Esta es mi Constitución, es nuestra Constitución, es la Constitución de Chile".

Y eso no acontece hoy día. Lamentablemente, no acontece.

Yo entiendo que haya temor de parte de los sectores conservadores ante los cambios que estamos impulsando. Pero lo decimos con toda claridad: aquí no se trata de reemplazar una Constitución de un signo por la Constitución de otro signo.

Y será el pueblo el que soberanamente decidirá, el día de mañana, la orientación que siga el país. Si elige a quienes son partidarios de un Estado subsidiario o de políticas neoliberales, podrán llevar adelante su programa porque cuentan con el mandato del pueblo. Pero si eligen a quienes creemos en un Estado social de derecho, debemos poder llevar adelante esas iniciativas sin que a priori se declare que nuestras ideas son inconstitucionales. Porque resulta inadmisible que en una democracia como la nuestra las ideas de un sector de la sociedad -reitero- a priori sean consideradas inconstitucionales. Eso no da cuenta del consenso que requiere una Norma Fundamental en esta materia.

Y respecto de la brecha que existe con la sociedad, con la ciudadanía, considero que es necesario dar señales. Nosotros tenemos como partido voluntad de diálogo y entendimiento, qué duda cabe. Pero se lo hemos dicho al Gobierno: si alguien cree que una foto de las máximas autoridades del país con los representantes de todos los partidos políticos va a ser suficiente para dar una señal a la ciudadanía sobre lo que está pasando, nosotros pensamos que no va a ser suficiente.

Aquí se tiene que dar una señal de cambio. Y esa señal de cambio implica una apertura democratizadora, un salto que nos permita contar con un nuevo pacto social y un nuevo pacto político donde efectivamente los ciudadanos, cualquiera sea su corriente de pensamiento, sientan que forman parte de una comunidad que se llama Chile y que, por tanto, entre todos debemos preservar la convivencia.

Por cierto, cuando rechazamos la violencia, estamos diciendo que aquellos que cometen delitos tienen que ser detenidos por la fuerza pública y responder ante la justicia. Pero no nos parece que sea una buena señal que se criminalice la protesta per se o, lo que es peor, que se repriman manifestaciones pacíficas.

Estamos viviendo momentos muy difíciles, que requieren que todos actuemos con altura de miras y también con un importante grado de generosidad.

Por eso, nosotros, como partido de Oposición, reiteramos nuestra disposición a dialogar todo lo que sea necesario para buscar una fórmula de salida, pero que esa fórmula de salida no solo sea suficiente para quienes estamos representados en este Hemiciclo, sino también para los ciudadanos que hoy día se expresan en las calles, para los ciudadanos que han manifestado su malestar, lamentablemente, ante las formas de abuso de que son permanentemente víctimas.

Porque no cabe duda de que cuando la pensión no alcanza para llegar a fin de mes, cuando la pensión no alcanza a garantizar que nuestros jubilados tengan un nivel mínimo de vida, eso genera malestar. Y un malestar profundo.

Yo he visto hoy cómo adultos y jóvenes se manifiestan, por ejemplo, con carteles que dicen: "Estoy aquí por mi padre, estoy aquí por mi abuelo, porque su pensión no alcanza para llegar a fin de mes".

Sin ir más lejos, el Presidente del principal partido del oficialismo señaló en un programa de televisión donde ambos participamos que su padre percibía una pensión de 180 y tantos mil pesos. Y que él entendía que por eso su hijo era parte de los que se estaban manifestando en las calles.

Pues bien, debemos acoger esa demanda con políticas responsables, no con populismo; con propuestas serias, que permitan dar solución a esta deuda social. Pero, sobre todo, con un sistema democrático que canalice las demandas y que les dé respuesta. Y que la gente sienta que cuando vota, su voto pesa y hace la diferencia; no como se siente hoy día, donde da lo mismo quien gane porque al final todo sigue igual y nada cambia de manera sustantiva.

Eso va a permitir, obviamente, mayores niveles de participación, va a incentivar la incorporación de los jóvenes a la actividad política y nos va a conducir a una democracia de mayor calidad.

Es un desafío que tenemos como sociedad. Y todos debemos contribuir de la misma forma a enfrentarlo, poniendo lo mejor de nosotros y, por cierto, actuando con todos los grados de generosidad necesarios, pero entendiendo que aquí hay una demanda mayor y nuestra deuda no es entre nosotros, sino con la sociedad que está afuera, la ciudadanía que siente que el sistema político no le está dando respuesta.

Y ante esa demanda tenemos que estar a la altura, dando una respuesta de fondo.

He dicho.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Tiene la palabra la Senadora Luz Ebensperger, hasta por diez minutos.

La señora EBENSPERGER.-

Señor Presidente, voy a votar a favor de esta reforma constitucional que limita la reelección de los Senadores, por una vez; de los Diputados, por dos períodos sucesivos; de los alcaldes, consejeros regionales y concejales, por dos veces consecutivas. Y lo voy a hacer como una señal, efectivamente, frente a lo que hoy pasa en nuestro país.

Sin embargo, creo que se trata de un tema absolutamente discutible.

Todas las autoridades a quienes hoy día se les pretende limitar la reelección son elegidas por el pueblo, por la ciudadanía. Y no permitirle a la gente seguir eligiendo a las autoridades que ellos quieren me parece a mí que es atentar contra la soberanía.

Dicho eso, y no estando, en el fondo, de acuerdo con la modificación propuesta, pero entendiendo que constituye una señal importante, votaré a favor. Sin embargo, creo que si vamos a avanzar en esta materia, me parece impresentable y un engaño para la ciudadanía lo que se establece en el artículo transitorio, que señala: "Para los efectos de los límites a la reelección (...) se considerará su actual período como el primero".

Si queremos dar una señal, demos una señal de verdad. No con letra chica, no tratando de avanzar pero sin hacerlo en definitiva.

Me preocupa ese artículo transitorio. Estimo que hay que reestudiarlo.

De la misma forma, me preocupa sobremanera la limitación de la reelección de los concejales, sobre todo en comunas rurales pequeñas, muy acotadas en habitantes, donde es muy difícil encontrar personas dispuestas a asumir esos cargos.

Respecto de lo que hoy día pasa en el país, y que señalara el Senador que me antecedió, todos hemos escuchado a esa gran cantidad de ciudadanos que están en las calles, que quieren que se conozcan sus carencias, sus dolores, que mejoremos su calidad de vida, pero también hemos escuchado a esa gran cantidad de personas, y probablemente muchas más en número, que están en sus casas asustadas con la violencia desmedida que ocurre en las calles.

Y esas personas, que hoy día nos piden a gritos restablecer el orden público y vivir en paz, disponen del mismo derecho a ser escuchadas que aquellas que se encuentran en la calle manifestándose.

En lo que no nos podemos equivocar es en repudiar la violencia. ¡No puede ser legitimada bajo ninguna circunstancia!

Estos días hemos visto cómo se quema y se destruye nuestro país. Las noticias y la televisión muestran lo que sucede en Santiago, Valparaíso, Concepción; pero eso no ocurre solo en estas ciudades, sino también en las más pequeñas, las cuales, precisamente por ser pequeñas, se destruyen inmediatamente en su totalidad.

Creo que Chile requiere con urgencia restablecer el orden público. Hecho eso, sin duda podremos avanzar en todas las demás reformas políticas y sociales que la ciudadanía exige, dándoles prioridad, por cierto, a las políticas sociales.

Modificar hoy día la Constitución no les mejorará el sueldo a las personas; no les ayudará a tener una mejor pensión; no les ayudará a tener una mejor salud. No digo que no sean necesarias las modificaciones políticas. Lo son, y estamos dispuestos a conversarlas dentro de un margen de institucionalidad.

Y a aquellos de las bancadas del frente que nos quieren sacar a la pizarra como si fuéramos los principales responsables, les recuerdo, aunque les duela, que esto no es responsabilidad solamente de este Gobierno o de este Congreso, sino de todos los gobiernos anteriores y de todos los parlamentarios que han pasado por acá.

Ustedes, que hoy exigen y ponen condiciones para dialogar, gobernaron veinticuatro años. Y sé que les duele que uno les diga eso, pero es la verdad; es la historia. Chile no comenzó hace de dos años.

Por lo tanto, el llamado es a entender la historia de nuestro país, a asumir nuestras responsabilidades y a actuar en consecuencia con lo que la gente quiere y necesita. Y la gente quiere y necesita que seamos responsables, que restablezcamos con urgencia el orden público y que avancemos en buscar las soluciones a sus necesidades: que reciban pensiones dignas; que tengan una mejor salud; que nadie muera porque no fue atendido; que los remedios tengan un precio razonable, en fin; que los adultos mayores sean protegidos por una política pública coherente y que vivan los años que les quedan de manera digna, porque el país hoy día es lo que es, gracias al trabajo que hicieron ellos por muchos años.

Y avancemos también -vuelvo a decirlo- en las modificaciones políticas que se requieren, pero siempre en un ambiente de orden público y dentro de la legislación e institucionalidad vigentes.

He dicho.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Tiene la palabra el Senador Rabindranath Quinteros.

El señor QUINTEROS.-

Señor Presidente, la sesión que estamos realizando grafica muy bien la tragedia de este país.

Estamos discutiendo poner límite a la reelección de las autoridades con un problema diagnosticado una y otra vez durante años. Conocemos sobradamente la opinión de la gente y, sin embargo, estamos llegando tarde.

A estas alturas, ¿alguien valorará este avance?

Es la expresión nítida de lo que ocurre en Chile.

Las tensiones sociales se han acumulado hace años y hace cuatro semanas se han tomado las calles, sumiendo al país en la mayor crisis de los últimos treinta años. Pero no bastan las millones de personas reclamando sus demandas.

Adicionalmente, el orden público está sobrepasado por las expresiones de violencia aguda y delincuencia pura y simple a niveles nunca vistos. Y, sin embargo, escuchando anoche las palabras del Presidente de la República, siento que una vez más llegaremos tarde.

Pero, en este caso, la responsabilidad es exclusiva del Presidente de la República. De él depende destrabar este conflicto que está desgarrando al país; de él depende tomar decisiones para llegar a un acuerdo concreto y sin ambigüedades para una salida política entre todos los sectores. Pero lo más importante, de él depende enviar una señal clara a la ciudadanía respecto de que efectivamente se ha escuchado su voz y se cambiará el rumbo, posibilitando que se imponga el camino de la paz.

Algunos colegas, con mucha buena disposición, tratan de leer entre líneas para encontrar voluntad para el acuerdo en las palabras o en el silencio del Presidente.

¡Pero la ciudadanía es la que necesita un mensaje claro! Es la gente la que no encuentra respuesta, la que no ve una salida y se debate entre la angustia de que las cosas no cambiarán, mientras que la violencia y el descontrol seguirán aumentando.

Señor Presidente, estamos debatiendo una reforma constitucional que necesita de un alto quorum para ser aprobada. Se nos ha achacado acá que gobernamos durante muchos años y no hicimos los cambios necesarios. ¡Y precisamente no se hicieron por los altos quorum que nunca logramos!

No es fácil alcanzar un quorum elevado. Confío en que hoy día lo lograremos. Sin embargo, ante la gravedad de la crisis que vivimos, esta reforma parece casi intrascendente.

El proyecto tomó casi seis años en la Cámara de Diputados para ser aprobado y lleva siete más en este Senado. En el intertanto, varias autoridades han sido una vez más reelegidas en sus cargos. Y seamos francos, si hoy no estuviésemos en la situación de cuestionamiento y crisis en que nos encontramos, probablemente este proyecto seguiría congelado.

Podría mantener íntegramente mi intervención de hace cuatro años, la primera vez que debatimos esta iniciativa en general. En aquella oportunidad señalé que la limitación de la reelección permitía prevenir focos de caudillismo que, lamentablemente, están instalados en todas las regiones y en todos los partidos, incluidos mi región y mi partido.

Tal vez lo único que tendría que cambiar es que en aquella oportunidad me referí a la necesidad de hacernos cargo de la "crisis de confianza ciudadana en el sistema político". Hoy esa crisis es general, política y social, la más grave que hemos vivido en los últimos treinta años.

Por cierto, no habríamos desactivado este estallido si hubiésemos aprobado este proyecto en su tiempo.

Pero esta crisis, que tiene múltiples responsables, es el resultado de una sumatoria de muchos errores, de muchas omisiones, en los planos político, económico, ambiental y social. Y este es uno de ellos.

El elemento común que exhiben todas estas fallas es que, al momento de tomar las decisiones políticas, económicas, ambientales o sociales, muchas veces no se ha considerado la voluntad de la mayoría, y hace mucho tiempo que esa mayoría es partidaria de poner límites a la reelección.

En la actualidad,...

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Les pido silencio a los señores Senadores, por favor.

El señor QUINTEROS.-

Que me deje terminar el Presidente de mi partido.

En la actualidad, no hay explicación que justifique este desfase de las instituciones con el sentir ciudadano.

Los altos quorum que establece la Constitución, que supuestamente aseguraban la estabilidad del país, al transformarse en un tapón para los cambios, han sumido a Chile en la inestabilidad.

Este proyecto requiere para su aprobación tres quintos de este Senado. Confío en que contaremos con esos 26 votos para resolver este aspecto puntual.

Pero esta no es una solución definitiva ni mucho menos. Esa solución de fondo para devolverle la legitimidad al sistema político la hará un plebiscito y una nueva Constitución. Para ello se requieren dos tercios: 29 votos. Espero que no nos demoremos otros cuatro años, ni siquiera cuatro meses o cuatro días, para llegar a un acuerdo. La situación del país demanda reaccionar con responsabilidad y con urgencia.

He dicho, señor Presidente.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Les voy a pedir a los colegas que tratemos de no interrumpir a quienes están haciendo uso de la palabra.

El señor PÉREZ VARELA.-

¡Sobre todo si son del mismo partido...!

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Tiene la palabra el Senador Juan Antonio Coloma.

¡Espero que la Presidenta de su partido lo respalde y lo deje hablar tranquilo, Senador...!

El señor COLOMA.-

Nuestro partido es muy respetuoso, señor Presidente.

Quizá por la experiencia que tengo, la misma que esta reforma trata de impedir -a mi juicio, equivocadamente-, no voy a caer en la tentación, aunque la tengo, de referirme a la contingencia, pues soy de los que creen que las historias de las leyes al final importan y quedan reflejadas. Alguien las leerá en un futuro y dirá: "¿Por qué estas instituciones, que eran A, B o C, se modificaron?".

Por ello, quiero señalar dos breves comentarios, aunque son muchos los que me gustaría hacer.

Antes, quiero agradecerle -por su intermedio, señor Presidente- al Presidente del Partido Socialista por lo que ha planteado en materia de solidaridad frente a los atentados de que hemos sido objeto. Lo valoro y le manifiesto lo mismo con relación a los atentados en contra de su partido. He visto que en Valdivia han saqueado la sede del Partido Socialista, al igual que la de la Democracia Cristiana. Encuentro que son hechos lamentables y claros reflejos de que estamos ante una situación que va mucho más allá de una política partidista. Eso es violencia política, que amenaza con destruir la convivencia social.

¡Eso agrede, eso duele, eso afecta!

Si no somos capaces entre nosotros de dar una señal de comprensión de aquel fenómeno, quiere decir que estamos fuera de sintonía con lo que está ocurriendo en Chile.

Brevemente, quiero decirle -también por su intermedio, señor Presidente- al parlamentario que señaló que la responsabilidad aquí era excluyente del Presidente de la República que no comparto esa inquietud. Creo que este es un problema mucho más global, que no partió el día que el Presidente prestó juramento; es algo que se arrastra de antes. Y sentirse siempre acreedores de las soluciones es un mal consejero en política pública.

Ahora me hago cargo, señor Presidente, del proyecto que estamos discutiendo.

La primera reflexión que quiero hacer apunta a dilucidar si existe una directa relación entre la reelección de parlamentarios o la antigüedad de estos con los problemas que tiene Chile. Y me bajó una duda metodológica. ¿Acaso nuestro país tiene un porcentaje de reelección extraordinariamente superior al de otros países? Más aún, ¿la modificación de caras es casi inexistente como para ameritar una norma de este tipo?

Hice una pega que no sé cuántos la harían. Les cuento que, para bien o para mal, si uno compara la conformación del Senado de hace diez años con la que actualmente se halla en ejercicio, nota que hay solo un 32 por ciento de caras iguales. En el mismo período en la Cámara de Diputados, el porcentaje de reelección fue solo de 27 por ciento.

Si usted compara esos datos -porque en la vida hay que ser serios- con los de países latinoamericanos o los de la OCDE, que es el nuevo referente, se dará cuenta de que somos la nación que presenta más cambios de caras en materia política.

Entonces, a quienes plantean con una liviandad simplemente brutal que aquí habría poco espacio para el recambio, les quiero dar una noticia que no sé si los va a alegrar o a amargar: Chile es uno de los países donde se da la renovación de caras más importante a nivel político. No sé si ese antecedente pesa sobre la reflexión de algunos de los que están presentes aquí.

Esa primera teoría no existe, no es verdad, es falsa. Es mentira que el sistema electoral o que la lógica electoral vigente no garantiza que haya renovación. ¿Saben por qué? Porque es difícil ser elegido. Yo que he sido candidato lo puedo decir: ¡no es fácil! Aquel que crea que es simplemente un ejercicio, está equivocado. Es difícil. Hay que tener responsabilidad y capacidad para creer en el electorado.

Entonces, humildemente, por lo menos quiero cambiar ese argumento.

Segundo, yo creo que esto no le hace bien a la democracia, entendida como la capacidad que tiene el elector para elegir lo mejor. Yo no veo ninguna razón por la cual en Chile le restemos oportunidades a la gente para elegir. No lo logro entender. Para mí la democracia es la capacidad de elegir entre las máximas opciones posibles.

Voy a hacer referencia a un alcalde que ha sido muy importante en Chile y que no es de mi bancada. Estoy pensando, por ejemplo, en el alcalde de Quillota, Luis Mella, quien, según entiendo, es de la Democracia Cristiana y ha sido -así le he oído decir a todo el mundo- un muy buen alcalde.

El señor QUINTEROS.-

¡El alcalde Ojeda!

El señor COLOMA.-

A Mella es al que yo conozco. Pueden haber otros más.

Pues bien, el día de mañana, en virtud de esta futura ley, los quillotanos, a quienes conozco poco pero valoro, van a decir: "Podemos elegir a cualquiera, menos al mejor". Lo encuentro raro. Lo encuentro curioso. Lo encuentro debilitante del derecho a elegir.

Como me gusta la democracia más amplia, no entiendo bien esta lógica de eliminar opciones para poder tomar decisiones. Me agravia. Me parece un error. Y creo que va a tener, sobre todo en comunas chicas -porque esto no se refiere solamente a los parlamentarios-, un costo grande.

Por lo tanto, desde un punto de vista democrático, para mí esto no significa ningún avance. Es quitar opciones de elección. ¡Digámoslo en su exacta dimensión!

Pensé que esta idea podía tener -porque siempre se dice- una referencia mundial. Me di la lata -porque es latoso, señor Presidente- de revisar todos los parlamentos del mundo, labor en la que me ayudó la Unión Interparlamentaria: de 196 países que cuentan con un sistema democrático, dos no tienen reelección. ¡O sea, están todos equivocados! ¡Son todos unos ineptos! ¡Nunca han pensado! No sé cómo calificar a la democracia francesa, a la inglesa y a la americana, porque a ellas no se les ha ocurrido esta solución "fantástica", que consiste en decir: "¿Sabe qué? Elimine las opciones para poder tomar decisiones".

Tercero, estudié la legislación comparada y los autores sobre la materia, y todos señalan algo bien sorprendente: la falta de experiencia en el congreso o los "parlamentos noveles", como se les dice en doctrina, es el sueño de cualquier gobierno, porque no hay nada más cómodo para un gobierno que tener un parlamento que no signifique contrapeso. Y a mí nadie me va a discutir que en esto la experiencia ayuda a generar contrapeso, ayuda a tener gobernabilidad, ayuda a abrir espacios de entendimiento con reglas del juego claras.

Entonces, ¿contribuye eso a fortalecer el rol de nuestro Parlamento? ¿Contribuye a una democracia decir "tengo un contrapeso adecuado"?

A mi juicio, con el cambio permanente vamos a tener debilidades permanentes.

Yo sé que a los gobiernos -a este, al anterior- les encantaría no tener buenos contrapesos. Como no soy de aquellos que creen que los únicos que hacen la pega son los gobiernos, pues los parlamentos también aportan, me duele que con esta iniciativa se esté disminuyendo el rol del Congreso en esta instancia.

En cuarto lugar, creo que ello genera una irresponsabilidad en el ámbito político. El hecho de ser o no reelecto no es una cosa semántica; implica tener la capacidad, cuando uno tiene vocación -porque no es obligatorio- de medirse con el electorado, para saber si lo ha hecho bien o mal.

Yo sé que desde afuera se ve fácil, pero les digo una cosa: es muy difícil. Son muchos más los que van cayendo, que los que van quedando, porque ser reelegido supone tener capacidad de representar, supone tener humildad, supone tener terreno, supone tener sensibilidad, supone estudiar las leyes, supone saber lo que está ocurriendo hasta el último rincón, supone recorrer el territorio. Y eso, señor Presidente -no me lo explique nadie-, va a disminuir.

Si una persona no tiene opción de volver a ser elegido, para exhibirse, para plantear si ha hecho bien o mal el trabajo, obviamente vamos a caer en una irresponsabilidad. Y eso ha ocurrido en los dos países donde se ha empleado este procedimiento, que, dicho sea de paso, son Costa Rica y México . Y México -de hecho, está cambiando el sistema- es uno de los países que presenta la mayor corrupción política. ¿Por qué? Porque una vez electa la persona -lo he hablado con los mexicanos-, como ya no tendrá ni una posibilidad de volver a preguntarle a su electorado si lo ha hecho bien o mal, simplemente hace lo que le da la gana: deja de preguntar, deja de tener contactos, deja de tener responsabilidad y se transforma en un caudillo personal.

Entonces, señor Presidente, si eso es lo que se quiere, ¡bienvenido! No lo voy a discutir; a estas alturas cada país toma la decisión que quiere. Pero quiero que quede constancia de que a lo menos un parlamentario no se avergonzó de haber sido reelecto. Y considera que eso fortalece la democracia, que eso fortalece la responsabilidad, que eso da capacidad de contrapeso a los Gobiernos y que constituye la capacidad de dar dignidad a algo que está muy desprestigiado, que es la política.

Por eso yo, al menos, no voy a aprobar el proyecto.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Tiene la palabra el Senador señor Huenchumilla.

El señor HUENCHUMILLA.-

Señor Presidente, he escuchado atentamente los distintos discursos y sobre todo el del Senador Coloma, quien me acaba de preceder en el uso de la palabra.

Entonces, me pregunto de qué estamos hablando cuando tramitamos una ley que limita la reelección.

A mi juicio, es un error pensar que lo que estamos discutiendo es la bondad o no de los parlamentarios, si hay buenos o malos parlamentarios, o si algunos son más preparados que otros, con sus distintas especialidades.

Me parece que es un error conceptual ya que todos los parlamentarios política y jurídicamente son iguales. ¿Por qué? Porque, independientemente de la especialidad o capacidad que puedan tener, ese parlamentario fue electo con el fin de ejercer una cuota de poder para tomar decisiones obligatorias en el Estado. Esa es la característica del parlamentario. Y ese voto es igual, cualquiera que sea su capacidad.

Por lo tanto, cuando hay una elección, se está haciendo operativa la democracia representativa, no la democracia directa de los griegos. Es la democracia moderna que actúa mediante el sistema de representación.

Lo que está eligiendo la gente es la forma como el Estado toma decisiones obligatorias para la colectividad. Esa decisión es la ley.

A ese parlamentario elegido se le da la plenitud de esa cuota de poder para concurrir a la formación de la voluntad colectiva, que es la ley. Pero debemos mirar en perspectiva cómo funciona esto.

En el fondo, de lo que estamos hablando es de cómo se ejerce el poder en una sociedad. Y esto es nuevo. La democracia moderna tiene 250 años, con la revolución francesa, con la revolución americana, que establecieron la democracia representativa. Pero antes de eso, ¿qué había? ¡Antes de eso existía la concentración del poder, pues! El poder era hereditario, no había el tipo de representación que existe aquí, no había dispersión del poder. La humanidad vivió miles de años en que una sola persona tenía el poder absoluto y te mandaba a la hoguera o te cortaba la cabeza. Y la diferencia de la democracia es que el poder se reguló.

Por lo tanto, la reelección de los parlamentarios es la regulación de la concentración del poder y no un juicio de mérito respecto de sus capacidades personales para ejercer esa cuota de poder.

Eso nace con los nuevos estados modernos territoriales. Acuérdense de que entre los principales autores que tratan el tema se encuentra Thomas Hobbes, el autor del Leviatán, que habla de la concentración del poder absoluto que le damos todos al Estado, renunciando a nuestra libertad.

Pero el Estado democrático significa que tú le pones límites al poder. ¿Y cuáles son esos límites? El primero es la división de poderes, el contrapeso entre los distintos poderes. Tú repartes el poder. Es al revés del anterior Estado absolutista, en el que el poder estaba concentrado.

Tú a esta nueva democracia y nuevo poder le pones "Estado de derecho". La ley regula y limita su poder. "Usted solamente puede hacer lo que indica la ley".

Ahí están los artículos 6º y 7º de nuestra actual Constitución. El Estado de derecho y la alternancia en el poder. Tú no puedes eternizarte en el poder, como los antiguos reyes absolutistas, que gobernaban desde que nacían hasta que morían. En la democracia no es así, aunque seas un excelente Presidente, un excelente mandatario. Porque de acuerdo con los criterios que aquí se han dado, si alguien es excelente podría gobernar toda la vida. ¿Por qué no puede gobernar toda la vida un excelente mandatario que pudiera existir? Porque la ley y la democracia resguardan previamente el ejercicio del poder para que no se vea expuesto a distorsiones. Por eso se regulan el dinero y la política, con todos los problemas que nosotros tuvimos acá.

Por último, hoy día, en el Chile del siglo XXI, y en el contexto que estamos viviendo, tenemos un problema con la crisis de representatividad. Actualmente todos nosotros estamos cuestionados, independientemente de los muchos méritos personales que tienen todos los que estamos aquí, desde el punto de vista de su formación intelectual, de su probidad, del aporte que hacen en cada una de las leyes. No es ese el problema. El problema es que la democracia necesita colocar límites. Porque si no, tú ganas en redes sociales, en conocimiento de todos los que ejercen el poder en el Estado, en los poderes económicos.

De eso se trata la reelección; de darle ventilación al sistema, para que tú no vayas acumulando poder. Porque en la medida que estás uno, dos, tres, cuatro o cinco períodos, evidentemente estás acumulando poder en el conocimiento que te dan todas las redes del Estado para tomar decisiones que afectan a numerosos ámbitos de la economía, de la sociedad y de la política.

En consecuencia, esa es la filosofía que existe para colocar límites a la reelección: evitar la concentración del poder, que nos ha hecho mal. Porque todo lo que pasó en estos años en los que tuvimos el poder, en el caso de la Policía, por ejemplo, significó un tremendo problema con dineros del Estado, porque algunos pensaban que no existía un control del poder; o en el Ejército, o en la política, porque no había regulación.

Entonces, de lo que se trata es de ventilar el sistema. Eso es lo que nos está pidiendo la gente hoy día. Las personas nos están diciendo: "No creo en ustedes". Aquí existe un problema de legitimidad del sistema político. Y la ciudadanía, que está en la calle, nos está cuestionando.

Por lo tanto, la respuesta que podríamos decir es: "Mire, no. Tengo tanta experiencia, que quiero seguir aquí indefinidamente".

No considero que eso vaya en la línea correcta de lo que el país necesita. Debemos tener un sistema transparente, dar posibilidades de que venga otra gente, con nuevas ideas, en que no concentremos el poder.

De esa forma, la democracia estará ahí, jugando entre nosotros, como es la filosofía que imbuye al sistema de convivencia llamado "democracia", que cuenta con un poco más de doscientos cincuenta años y que debemos perfeccionar en Chile.

Me parece que es una buena señal que nosotros con generosidad, en virtud de los problemas que tenemos, le digamos a la gente: "Estamos disponibles para que el soberano elija a quien va a estar aquí, en estos organismos colegiados para tomar decisiones obligatorias, como son las leyes".

Esa es la filosofía que está en este proyecto, señor Presidente. Por eso, votaré favorablemente.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Tiene la palabra el Senador señor Pugh.

El señor PUGH.-

Señor Presidente, nos encontramos frente a una situación que nunca habíamos presenciado en nuestra historia, en la que, de alguna manera, estamos yendo al fondo de lo que es nuestro Estado.

El Estado de derecho, como muy bien han indicado los Senadores y las Senadoras que me antecedieron, requiere la separación del poder.

Por eso debemos respetar esta institucionalidad y reforzarla. El reforzamiento viene no solo por la falta de representatividad de la que hoy se nos acusa, sino también de legitimidad. Y la legitimidad tiene su origen en los procesos constituyentes. El proceso constituyente más importante que ha tenido nuestro país es el del plebiscito del año 88. Porque en ese momento se decidió qué se quería hacer. Ese proceso es lo que da validez y legitima lo que estamos haciendo en estos momentos.

Por esa razón es tan importante que en este minuto estemos discutiendo precisamente una reforma constitucional, que nos regula a nosotros mismos, a los parlamentarios, a quienes fuimos electos.

También deseo recordar que quienes ingresamos a este Parlamento, hace un año y medio, lo hicimos con nuevas reglas del juego, cuando decidimos incorporarnos con el estándar europeo. Y quizás esto no se ha considerado en la actual discusión. Hubo una reforma tremenda, que eliminaba un sistema que tenía particularidades y defectos, pero también virtudes, para pasar a uno de mucha más representatividad.

Por lo tanto, me extraña que haya quienes nos acusen de que nos falta representatividad; porque quizás como nunca antes el Parlamento tiene esa representatividad tan anhelada.

Primer argumento, entonces.

Hemos sido capaces de expandirnos. ¿Y con qué? Con más parlamentarios. ¿Y por qué? Porque eso permite más representatividad en territorios que son difíciles de cubrir y, también, dar mucha más apertura en cuotas de género, que hoy son tan necesarias.

Así que el nuevo sistema de elección que tenemos, que les permite entrar a la política a aquellos que quieran venir a servir al país y no a servirse del cargo que puedan ostentar, es lo primero que debemos postularnos.

Hoy nuestra crisis no es económica; es moral, es ética, es de fundamento, de esencia, de familia.

Eso es lo que estamos viendo en la calle, en las discusiones, en el odio que se ha instalado, en la destrucción de unos a otros. ¿Por qué? Porque no se concibe cómo vamos a destruir lo que nos da progreso; cómo vamos a destruir las empresas; cómo vamos a destruir el Metro; cómo vamos a destruir todas aquellas cosas que nos permiten recaudar recursos para precisamente ir en beneficio de los más necesitados.

Esta crisis, entonces, no es de representatividad. Y, por consiguiente, quienes hoy tenemos la importante función de definir los cambios trascendentes de nuestra forma de ser, de nuestro Estado, estamos hoy aquí convocados y sentados en el lugar que corresponde: en sede legislativa, donde se tiene que producir la discusión necesaria. Además, es preciso entender los argumentos de aquellos que sostienen que la experiencia y el voto popular, que democráticamente ejercen las personas cada cuatro años para elegir Diputados y cada ocho años para elegir Senadores, es lo que manda.

Pero asimismo está el sentimiento de cómo poder limitar y generar espacios incluso para otros. Porque no podemos desentendernos de que hay personas que también tienen talento y que lo único que esperan es una oportunidad.

¡Esa es la verdadera reflexión que en este minuto estamos enfrentando!: el tener igualdad de oportunidades para que las personas con talento puedan acceder a lugares en los diferentes ámbitos y no solo en el político.

Ese es el dilema ético de fondo que hoy estamos discutiendo.

Valido el sistema democrático, y estoy convencido de que las urnas es lo mejor que un país puede tener. Porque fue el plebiscito del año 88 lo que le dio precisamente la constitucionalidad y la legitimidad a todo nuestro sistema. Y por eso estamos hoy sentados aquí.

Valoro también que se haya puesto en discusión este proyecto de ley, que nos involucra a nosotros para que seamos capaces de sincerar nuestras posiciones y así poder apoyar una u otra opción: o seguir el modelo mundial en el cual las urnas deciden quiénes siguen o empezar definitivamente a construir otro modelo en donde nos limitemos. ¿Para qué? Para permitir la participación a otros.

Y yo quiero en ese sentido explicar qué es la generosidad: esta significa dar no lo que sobra, sino lo que a uno más le duele. El padre Alberto Hurtado nos decía: "Dar hasta que duela". Bueno, llega un minuto en que aquellos que están en el servicio público y que realmente se encuentran convencidos del servicio público tienen que estar conscientes de que en algún momento deben dejar ese espacio tan valioso para que otra persona, un hombre o una mujer, se pueda incorporar.

¡Eso es limitarse! Y podemos definir desde qué momento y por cuánto tiempo.

También es preciso reconocer que quienes estamos sentados hoy día aquí tenemos que hacernos cargo de otras personas, no solo de los parlamentarios, me refiero a los alcaldes, como también instalar, desde ya, la discusión. ¿Por qué a los alcaldes se les va a limitar fijándoles un periodo menor que a los Senadores? Para estos últimos, ya se dijo, se quiere que sean dos periodos: dieciséis años. ¿Y por qué para los alcaldes no pueden ser también dieciséis años? ¿Por qué no pueden tener un poco más de tiempo? ¿Por qué tiene que ser igual?

Esos son los temas de fondo que debemos abordar.

Ya se mencionó aquí: efectivamente las urnas demuestran que hay alcaldes de un color político y que toda la comuna vota por ellos. Porque lo que vale es la persona.

Eso es lo valioso: que en las elecciones se pueda decidir quién queremos que continúe y por cuánto tiempo. Porque también hay gente talentosa, que tiene capacidades y todos los méritos, y lo único que espera es una oportunidad. Insisto: quienes se quieren incorporar al servicio público no vienen a servirse de él; vienen a servir.

Quizás, ese es el criterio con el que tenemos que formar a esta nueva sociedad, una sociedad basada en el respeto y en la dignidad, que es lo que nos está faltando. Porque si no nos respetamos unos a otros, nos vamos a destruir. Y la dignidad de las personas es lo primero.

Por lo tanto, no solo debemos tener acuerdos de paz y una agenda de justicia social, sino también entender que ello está en lo esencial, en lo básico, en la ética, en lo que corresponde hacer.

Este es un buen debate para dar en sede legislativa, y por eso yo estoy abierto a esa discusión, a ver los pros y los contras, a determinar qué es lo mejor para el país en las condiciones actuales, entendiendo que lo más frágil que tenemos es precisamente nuestra democracia, la cual hemos armado de a poco y hoy ha sufrido un sismo de una naturaleza que la tiene con una fractura tremenda.

Entonces, debemos hacernos cargo de esa realidad y entender que ya no es el mismo edificio que teníamos treinta años atrás; que ahora es preciso reforzarlo, y reforzarlo de verdad.

Y por eso esta discusión aquí, en sede legislativa, se hace en el momento adecuado, en el lugar adecuado y con las personas adecuadas. ¡Porque ustedes, Senadoras y Senadores, tienen toda la legitimidad! Y, por favor, no pierdan eso de vista.

Esa legitimidad se dio hace treinta años y esa legitimidad es la que tienen porque fueron elegidos. No nos dejemos llevar por encuestas de percepción ciudadana. Dejémonos ver por nuestro trabajo, por la seriedad con que lo hacemos.

Señor Presidente, creo sinceramente que este es el momento apropiado para comenzar a construir un Chile nuevo, un Chile distinto, basado en hechos concretos, en evidencias, en datos, y de saber si efectivamente las medidas que hemos tomado son las correctas.

La calidad de las leyes se debe medir: primero, viendo si efectivamente el nuevo sistema de elección que tenemos es el adecuado, y además, si nos representa a todos en la forma que queremos. Porque las minorías deben tener representatividad, pero hay que aceptar los votos de las mayorías, porque esos son los que finalmente permiten encontrar acuerdo en este lugar.

Valoro -por su intermedio, señor Presidente- las palabras del Senador Álvaro Elizalde, quien se hizo cargo de condenar la violencia. Esta no se puede aceptar. Porque si se pierde el respeto y la dignidad de las personas, Chile, por más que cambie su Constitución, de la forma que sea, no va a llegar a ningún lado.

Tenemos que ir a las esencias, a las bases del porqué estamos aquí sentados, del porqué estamos debatiendo y qué queremos construir.

Y somos nosotros, no otra gente, quienes tenemos las facultades para hacerlo, no solo por la experiencia acumulada de algunos de los que están acá o por las múltiples experiencias de vida de otros, sino porque hemos sido elegidos para esto. ¡Y debemos estar a la altura de las circunstancias!

El país, más que nunca, demanda ese compromiso. No hay que abandonarlo. Tenemos que debatir, pero con respeto. Y ese respeto es el que yo he visto en este lugar.

Aprecio y valoro todas las medidas de confianza que se han podido demostrar, especialmente hoy, un día después de ocurridos hechos vandálicos y actos que superaron la imaginación, poniendo en peligro incluso cuarteles militares, pues fueron asaltados.

Los militares están dentro de sus cuarteles cuidando sus armas. No han salido. Por eso los civiles no pueden ingresar a esos recintos. Si entendemos esto, el respeto básico y la esencia, protegeremos nuestro Estado de derecho.

Estoy convencido de que ha llegado el momento de comenzar a construir este Chile nuevo aquí, en sede legislativa. Y por eso voy a estar disponible para votar a favor en general y para discutir posteriormente cuáles serán la forma y los términos en que esto concluirá.

He dicho.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Tiene la palabra la Senadora Ximena Rincón.

La señora RINCÓN.-

Señor Presidente, seré muy breve.

Yo creo que los hechos de estas últimas semanas, ya casi un mes, imponen generosidad. Porque uno podría rebatir cada uno de los argumentos que se han dado.

Conversábamos con la Senadora Provoste y coincidíamos con el Senador Coloma en orden a que todo el mundo piensa que es fácil llegar acá. Pero en general no lo es. A algunos les podrá salir más fácil producto del resultado de su lista. Sin embargo, reitero, no es fácil; es muy difícil.

Como decía, obviamente, uno podría cuestionar cada uno de los argumentos que se dan para no apoyar esta idea; por ejemplo, el que la experiencia es un argumento válido, necesario, importante. Y la verdad es que el primer Parlamento, producido el retorno a la democracia, tenía mucha inexperiencia en el mundo legislativo, pero contaba con experiencia en el mundo de lo social, de lo económico, de lo político, todo lo cual era un aporte.

Pienso que hoy día se imponen gestos, generosidad, y hay que entender que el mundo y nuestro país cambiaron, que no podemos seguir llegando tarde y con poco. Lo digo porque este proyecto, si no lo aprobamos, va a llegar tarde, aunque no sea poco.

Por lo tanto, con todos los antecedentes que tenemos, con toda la discusión legislativa que hay detrás, con todos los años que han pasado, pero por sobre todo con la urgencia y el llamado de la ciudadanía, considero que se impone que aprobemos esta iniciativa y que vayamos por los otros temas que también se nos están imponiendo desde la ciudadanía, desde la sociedad civil como prioritarios.

He dicho.

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Tiene la palabra la Senadora señora Van Rysselberghe.

La señora VAN RYSSELBERGHE.-

Señor Presidente, ante todo, no quiero entrar de lleno en lo que es la contingencia, pero sí deseo referirme a un par de puntos que se tocaron previamente en esta Sala...

El señor PIZARRO (Presidente accidental).-

Les ruego a Sus Señorías guardar silencio.

Puede continuar, señora Senadora .

La señora VAN RYSSELBERGHE.-

Decía, señor Presidente, que quiero referirme básicamente a los hechos de violencia que hemos vivido, no solo a la violencia política de la que nuestro partido ha sido víctima, sino también a la violencia generalizada que uno ha visto en las calles.

En efecto, se han registrado ataques a la sede nacional de la UDI y a nuestras sedes en distintas regiones del país; se han producido agresiones directas a vehículos de nuestros parlamentarios.

Ante esas situaciones de violencia hemos recibido la solidaridad de casi todos los partidos -me habría encantado que hubiesen sido todos- representados en el Congreso.

Pero ojalá pudiéramos dar un paso más. Acá no basta con decir: "Lo sentimos". Debemos avanzar; hay que controlar.

La gente que está en las calles quemando iglesias; atacando sedes políticas; saqueando e intimidando a la población; generando violencia, no es la que salió a cacerolear al comienzo. Estas personas son violentistas que no buscan el fortalecimiento de la democracia, y tampoco creo que les importen mucho las demandas sociales que estuvieron en algún minuto en la calle: les interesa la violencia por la violencia y hacer daño.

Entonces, me gustaría que no nos quedáramos en la condena solo de palabra, sino que avanzáramos en el respaldo explícito a medidas tendientes a controlar esta violencia. No es posible que las personas no se hagan responsables de los actos que cometen y anden encapuchadas para cometer delitos.

¡Apoyemos la ley pertinente!

Seamos capaces de lograr cosas que sustenten las declaraciones públicas. De lo contrario, vamos a seguir viendo violencia en las calles en cada una de las regiones.

¡Cómo es posible que quemen las intendencias, independientemente del Gobierno de turno! ¡Cómo es posible que quemen las gobernaciones! ¡Cómo es posible que la Fiscalía, por estos delitos graves en que se provocan incendios, tenga apenas dos formalizados!

Si de verdad creemos que vamos a controlar la violencia haciendo declaraciones, que son valiosas, pero que no pasan de ser de buena crianza, sin que exista una actitud real detrás para combatirla, no vamos a lograr avanzar en algo que a mi juicio está solicitando a gritos la comunidad.

Sinceramente, pienso que las personas desean vivir tranquilas. ¿Quieren mejoras sociales? Sí. ¿Quieren vivir en paz? Sí.

Ya escuchamos a la gente. Ahora queda oír también al resto de los chilenos que no están saliendo a la calle y que esperan continuar con su vida y salir adelante con el fruto de su trabajo.

Con respecto a este proyecto, señor Presidente, quiero respaldar lo que planteó el Senador Coloma.

Es mi primer período como parlamentaria -ni siquiera como Senadora, sino como parlamentaria, pues nunca fui Diputada-, y, por lo tanto, en principio la ley en proyecto no me afecta.

Y digo en principio porque cuando llegué, al comienzo, probablemente por no haber sido parlamentaria antes, de verdad fue un aporte contar con la visión y experiencia de Senadores antiguos de distintos sectores.

En tal sentido, recuerdo al Senador Zaldívar y al propio colega Letelier, con quien tengo muchísimas diferencias; sin embargo, para quienes no pertenecíamos a este mundo, ellos han sido un aporte sobre todo al principio, cuando llegamos a esta Alta Corporación.

Entonces, me cuesta entender esto, sobre todo porque los parlamentarios no son nominados a dedo, sino que elegidos democráticamente. En verdad, creo que acá necesitamos poner en valor la experiencia. Para que alguien sea reelecto debe hallarse validado en su comunidad. No es fácil que una persona sea elegida con el desprestigio que tienen los políticos; además, está el factor de las redes sociales.

Cuando un parlamentario es reelecto es porque de alguna manera la ciudadanía opina que a lo menos él está haciendo bien su trabajo. Por otro lado, debo decir que nuestro Parlamento registra una renovación altísima.

Por lo tanto, como ya lo señaló un Senador de manera previa, aquí el poder de un parlamentario no puede estar concentrado, pues somos un poder colectivo. La gente decide, y las mayorías políticas se ven reflejadas en el Congreso. De modo que es imposible la concentración del poder, porque lo que hoy día tenemos en el Parlamento es definitivamente la manifestación de la voluntad popular.

Si creemos que puede decirse que alguien va a seguir indefinidamente en el poder, debo señalar que eso tampoco es efectivo. Ello, porque estamos sometidos a elecciones, y si la persona no ha hecho bien su trabajo, no la reelegirán. Eso ha pasado muchísimo, y la gente dice: "¡Nunca más!".

Asimismo, si esto lo hacemos extensivo a los alcaldes, debo decir que me parece grave. Yo fui alcaldesa durante dos períodos y medio. Y, en verdad, no es fácil en el caso de los alcaldes, pues se necesita una gran mayoría de votos para ser elegido. Son muchos los alcaldes que han sido derrotados en las urnas. ¿Por qué? Porque no hicieron una buena gestión.

Entonces, me llama la atención que hoy día digamos que la ciudadanía tiene la capacidad para elegir bien solo la primera vez y la segunda no; o sea, no va a poder decidir si quien los representa lo ha hecho bien o mal, pues no tendrá la opción para ello.

Me parece que eso de verdad debilita la democracia. También se debilita hoy día porque, en lugar de plantear lo que pensamos, nos hacemos eco de las encuestas.

Yo creo que la experiencia es un valor. Lo digo con responsabilidad y, además, porque -reitero- la ley en proyecto no me afecta para la próxima elección. Valoro la experiencia de la gente que estuvo antes, independientemente de la bancada de que forme parte. Para quienes llegamos por primera vez al Parlamento -ese fue mi caso al menos-, ello constituyó un activo, pues nos dio la posibilidad de aprender distintas cosas, de tener diferentes miradas, cuestión que se cultiva con la experiencia.

En consecuencia, lo que estamos haciendo acá no me parece correcto. A mi juicio, dejarse llevar en este tipo de cosas deslegitimando a una institución y a personas que muchas veces fueron un aporte, porque han sido capaces de plantear con respeto y responsabilidad las distintas miradas de una sociedad, y no darle a la gente la posibilidad de elegir, lo considero un error.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Conforme al acuerdo que adoptamos, correspondería abrir la votación.

El señor NAVARRO.-

Pero respetando los tiempos, señor Presidente.

El señor QUINTANA (Presidente).-

El Senador Navarro intervino ayer. Y estamos discutiendo la misma materia en esta sesión. Pero Su Señoría tiene derecho a fundamentar su voto.

El señor LETELIER.-

Pido la palabra para un punto de reglamento, señor Presidente.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Entonces, abriremos la votación.

El señor LETELIER.-

¡No, Presidente!

El señor QUINTANA (Presidente).-

Hay acuerdo para abrirla, Senador Letelier.

El señor LETELIER.-

¡Pero antes de eso, señor Presidente!

El señor QUINTANA (Presidente).-

No puedo pasar por sobre los Senadores: había un acuerdo para abrir la votación.

Tiene la palabra el Senador señor Letelier para un punto de reglamento.

El señor LETELIER.-

Señor Presidente, no me opongo a la apertura de la votación; quizás no me expresé bien o se me entendió mal. Lo que pido es que respecto de quienes no hemos usado de la palabra aún dispongamos del mismo tiempo que tuvieron aquellos que ya han intervenido.

Una cosa distinta es que alguien quiera fundamentar su voto para hablar nuevamente.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Tendría todo el derecho a hacerlo.

Entonces, los Senadores que no han usado de la palabra en esta materia tendrán diez minutos para intervenir; y quienes quieran fundamentar el voto y ya hablaron dispondrán de cinco minutos.

En votación general el proyecto.

--(Durante la votación).

El señor QUINTANA (Presidente).-

Tiene la palabra el Senador señor Letelier, hasta por diez minutos.

Antes de que intervenga Su Señoría, solicito la autorización de la Sala para que me reemplace en la testera la Senadora Ximena Rincón.

El señor HARBOE.-

Sí.

El señor QUINTANA (Presidente).-

Acordado.

--Pasa a presidir la sesión la Senadora señora Rincón, en calidad de Presidenta accidental.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador señor Letelier.

El señor LETELIER.-

Señora Presidenta, estimados colegas, la democracia en nuestro país es representativa, donde hemos optado porque la soberanía popular, que radica en los ciudadanos, se delegue temporalmente para funciones específicas. Ello, a nivel local, en los concejales, en los alcaldes, en los consejeros regionales y, por cierto, en el Parlamento.

Aquí algunas personas han querido cuestionar o replantear nuestra democracia representativa.

En el primer nivel de la discusión teórica de la Ciencia Política, en muchos países se ha debatido y se ha probado delimitar el ejercicio de la delegación de la representación del soberano; pero ello ha fracasado y ha llevado a malas prácticas.

Sin embargo, más allá de la Ciencia Política; más allá de que se trata de una discusión acerca de la democracia representativa, y más allá de lo que han planteado varios colegas con respecto a la experiencia, yo no le voy a decir, por ejemplo, a un actor que debe bajarse del escenario porque le ha ido bien y sigue siendo exitoso, ni tampoco le señalaré a un médico, que es una eminencia en su área de especialización, que no puede continuar operando porque no nomás.

Hay algunos a los que les molesta o no comparten una dimensión de la democracia representativa, que tiene que ver con que la actividad política conlleva la existencia de partidos políticos y de personas que se dedican a esta actividad de por vida.

En materia de democracia puede que aquello les guste a algunos y a otros no.

Se trata de un debate legítimo.

En nuestra democracia -como se señaló- ha habido un proceso de rotación y de experiencia. Y está demostrado tanto respecto de la rotación como de la experiencia que, por regla general, el proceso de elección no tiene por qué limitarse.

¿Pero qué ha ocurrido? Y aquí quiero explicar por qué tengo un reparo con la ley en proyecto.

Voy a partir de un juicio personal.

Yo primero fui elegido fuera del binominal: le gané a ese sistema. En cada elección de diputados en que participé posteriormente siempre aumenté mi votación: estaba dentro de las primeras tres mayorías nacionales.

En las elecciones para el cargo de senador en 2005 obtuve más de 120 mil votos. He sido de los pocos Senadores que han ido a la reelección y que han aumentado su votación a más de 150 mil votos. El que me siguió tuvo 98 mil votos.

Si eso se halla vinculado con la representatividad o no, no lo sé.

Lo cierto es que hay un debate más allá del hecho de que mi presencia en el Congreso se encuentre relacionada con el respaldo de la gente, por cuanto existe en la ciudadanía un cuestionamiento a la legitimidad del Parlamento. Quizá ello tenga que ver con que acá no existe voto obligatorio. Lo planteo como un primer punto a discutir, porque tal vez está votando el 40 o el 50 por ciento de la población y hay otro porcentaje de compatriotas que no se sienten representados.

Algunos dirán: "Bueno, es culpa de ellos, porque no fueron a votar".

Sin embargo, pienso que ahí nosotros tenemos responsabilidad, y parte de lo que debemos asumir es reponer el voto obligatorio para enfrentar lo relativo a la legitimidad.

Yo he dicho -y en la zona que represento ha causado sorpresa- que en estas condiciones no voy a la reelección.

La gente que conoce mi región sabe que no tengo ninguna dificultad para salir reelecto. Es más, sistemáticamente he sido centro de ataques -y no quiero que me entiendan mal mis colegas de enfrente, pues eso forma parte de la política-, porque yo soy el objeto para evitar que la Oposición de hoy, la Centroizquierda, saque dos de los tres Senadores que se van a elegir. Y entiendo perfectamente que por eso a uno le pegan más; es parte de la actividad en que estamos.

No obstante, he señalado que estoy disponible para dar un paso al lado si el propósito de la ley en proyecto es crear un saneamiento, buscar una salida a la crisis política en que estamos.

No estoy -y me van a perdonar los Senadores Navarro y Guillier- con aquellos que dicen: "¡Adelantemos las elecciones!".

¡No, señor Presidente!

Tiene sentido dar un paso al lado si logramos un nuevo pacto constitucional; tiene sentido no presentarse a la reelección si acaso resolvemos la crisis.

Yo no deseo ir a la reelección con la misma Constitución, sin que haya un proceso constituyente participativo. No: porque no resolvemos la crisis.

Pero si queremos hacer esto en serio, bueno, entonces que nadie que tenga cierta cantidad de períodos en sus cargos vaya a la reelección, no importa que sea Diputado o Senador.

Porque cuando uno ve la arquitectura de este proyecto, se da cuenta de que está hecha para que algunos Diputados sean Senadores.

Eso tampoco es sano, pues no se está abordando el tema sustantivo, si es que deseamos hacer un saneamiento.

Estoy disponible para ayudar a salir de la crisis.

No creo ser el problema, y lo digo humildemente. Y tampoco pienso que lo sean el Senador Pérez Varela, quien ha estado en el Congreso por varios años, pues ha sido reelecto en elecciones sucesivas, o el Senador García, quien también ha enfrentado varios procesos electorales -me refiero a las bancas de enfrente-, porque tienen legitimidad, porque han recibido el respaldo ciudadano.

El señor PÉREZ VARELA .-

Gracias.

El señor LETELIER.-

Planteo aquello porque el debate de este proyecto de reforma constitucional requiere que se sepa qué queremos resolver.

¿Es cambiar nuestra democracia representativa? ¿O, como lo conversé con el Senador Latorre, airear, dar oxígeno?

¡Qué es eso!

La representación política no es un problema de oxígeno, sino de representatividad.

Yo no sé si lo que están planteando algunos aquí es simplemente cambiar un modelo para acomodar ciertos intereses particulares.

Señora Presidenta, no tengo ningún problema para votar esta iniciativa en general; no tengo ningún problema en dar un paso al lado si esto es para resolver la crisis que vivimos.

Pero si es para fines subalternos y no nos hacemos cargo de que necesitamos una nueva Constitución, de que requerimos reponer el voto obligatorio para que nuestra democracia tenga efectivamente más representatividad y, por sobre todo, legitimidad; si es solo una operación para dejar contentos a algunos, no va a servir, no va a ayudar.

Por ello hago un llamado a que tengamos esta conversación más plenamente.

¿Por qué en otros países se abandonó esto de restringir el proceso de la reelección -y también lo quiero decir- y se volvió (en el caso de México) al sistema que posibilita a las personas ser reelegidas? Para evitar que los parlamentarios dejen de tener compromiso para trabajar; para impedir que se generen malas prácticas. Porque si uno resulta electo por un período y no tiene ningún incentivo para seguir trabajando, se distancia absolutamente de su electorado, lo deja de representar desde el minuto en que sale elegido.

Creo que el proyecto da pie para que discutamos acerca de nuestro modelo político, de nuestro sistema de representación. Es indispensable que lo debatamos abiertamente. Pero, si vamos a limitar la reelección para sanear a cualquiera que haya estado más de dos períodos, da igual que sea Diputado o Senador, demos el paso al lado. Si es necesario que todos demos el paso al lado, hagámoslo si es eso lo que realmente va a permitir el nuevo pacto constitucional que Chile requiere.

En ese sentido, señora Presidenta, yo me abro al debate, desprendidamente, porque debemos hacer algo para resolver esta crisis, que, sobre todo, es política y social. De nosotros depende cómo dar los siguientes pasos.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra la Senadora Muñoz.

La señora MUÑOZ.-

Yo me borré, señora Presidenta.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Entonces, puede hacer uso de la palabra el Senador Insulza.

El señor INSULZA.-

Señora Presidenta, en realidad esta no es una discusión menor, sobre todo por el día y las circunstancias en que se está dando.

Además, he escuchado muchos argumentos relacionados con esas circunstancias. El Senador Elizalde, por ejemplo, dijo que esta era una forma de mandar una señal a la sociedad en cuanto a que nosotros no estamos aquí para quedarnos de manera permanente. Creo que tiene razón: es una buena señal.

Otros han argumentado, muy correctamente además, a mi juicio, respecto de que, si la gente lo quiere elegir a uno, ¿por qué no va a poder hacerlo? Y, si lo quiere elegir ocho veces, pues que lo elija ocho veces.

Considero importante, señora Presidenta, decir desde el comienzo que yo soy partidario de esta reforma -que, en mi opinión, ha llegado bastante tarde- y, por alguna razón, del principio que ella quiere exponer.

Soy de aquellos que creen que la democracia debe tener límites. La tendencia natural de las personas, de los seres humanos, es a perpetuar su permanencia en el poder. Y es algo que se da mucho en nuestra región.

En América Latina, en general, la idea es que, mientras alguien lo haga bien, mientras sea exitoso, que se quede. En los países anglosajones existe un sistema algo más restrictivo. Se fijan más en el respeto a la norma que en el respeto al resultado. Por lo tanto, el que está y le toca irse, se va, le haya ido bien o le haya ido mal. Cumple su período y se va. Para mí, es una sana práctica. Yo estoy convencido de que el que se puede quedar se queda. ¡Por lo general!

Por eso existen los límites. A algunos les gustan, a otros no. En mi caso personal, para decirlo claramente, fui Secretario General de la OEA dos veces y me vine de vuelta a Chile el mismo día en que terminó mi mandato, porque quería mandar la señal de que era hasta por dos veces y punto.

Otros prefieren una manera distinta. En Bolivia todavía se está viviendo un drama. El Presidente Morales fue elegido por cinco años. A los cuatro cambió la Constitución y prometió que, si postulaba de nuevo -y lo hizo de inmediato: perdió un año-, iba a ser su única y última reelección. Cuatros años después, cuando ya llevaba nueve y la economía boliviana andaba muy bien y todo el mundo estaba muy contento, dijo "¿por qué no de nuevo?", dejando de lado la promesa que había hecho. Como la Constitución no tenía límites, se volvió a elegir. Y poco después pasó lo mismo.

¿Había en ello algo de ambición? No. En nuestro continente es habitual la actitud de "no he terminado mi tarea", "el pueblo me confirió un mandato y no he terminado de hacer lo que tengo que hacer". Y nos quedamos para siempre.

Yo creo que eso está mal, señora Presidenta. Lo digo muy francamente. Creo que el incumbente, sea que estemos hablando de un alcalde, un Diputado, un Senador, un gobernador, tiene una ventaja: el que se presenta contra ellos no tiene la disposición del cargo para seguir haciendo el bien, entre comillas.

Por lo tanto, la tendencia a la reelección es, desgraciadamente, una cosa natural; nace en las personas; todos creen que la próxima vez lo van a hacer mejor que la vez anterior; está en el ser humano.

Soy de aquellos que creen que la democracia tiene cierta cantidad de defectos. Una es que estimula determinadas pasiones y entusiasmos en el ser humano que deben ser limitadas.

Por esa razón, soy partidario, no de que no haya reelección. ¡Si aquí hay reelección! ¡Por favor! Un Senador se va reelegir una vez, y un Diputado, dos veces. Pero no sigamos con un sistema, en general, en el cual las reelecciones indefinidas al final terminan anquilosando la democracia y provocando reacciones como las que ha provocado en nuestros países en muchas oportunidades.

Gracias.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador señor Navarro, por cinco minutos.

El señor NAVARRO.-

Señora Presidenta, he insistido y lo vuelvo a hacer: claramente, nos hemos abocado al debate de proyectos de ley que en nada inciden en la demanda ciudadana.

En este proyecto no hay paz, no hay justicia, no hay nueva Constitución, que fueron las peticiones que anoche nos hizo el Presidente de la República: paz, justicia y nueva Constitución.

¿Y qué hace el Congreso? Debate una minúscula parte de lo que tiene que ser una nueva Constitución y que no le importa a nadie. ¿O ustedes creen que a quienes están en las calles, a los pequeños comerciantes saqueados, a la gente que ha visto arder la propiedad de al lado, a la gente que se manifiesta en la calle, ¡millones!, les importa algo si un parlamentario dura un período más o un período menos? ¡No les importa nada!

Esto me revela que no hemos entendido nada. Este Congreso no ha entendido nada. Este Senado ¡no ha entendido nada de nada de lo que está pasando en la calle, en la mente, en el corazón, en el estómago, en la pasión de millones de chilenos, que esperan de nosotros respuestas para salir de la crisis! Y lo que ofrece esta Corporación es discutir si los Senadores seguimos un período más o un período menos. ¡Absurdo! ¡Ridículo! ¡Una vergüenza!

¡"La orquesta del Titanic"! Tradujeron mi artículo al italiano, al francés.

Lo que debiéramos estar debatiendo ahora es una ley sobre plebiscito. Me hubiera encantado que el Senador Harboe me hubiera hecho caso cuando la semana pasada le pedí que discutiéramos el lunes -estamos a miércoles- los tres proyectos de ley existentes sobre la materia, a fin de convocar este 15 de diciembre a la ciudadanía a salir de la calle y marchar por el voto, para votar dos cosas: una nueva Constitución, o reforma a la Constitución en definitiva; y el mecanismo: congreso constitucional, como lo ha indicado el Presidente Piñera, que no sé lo que es; convención constitucional, que tampoco sé lo que es... ¡Sí sé lo que es una asamblea constituyente! Se han realizado veinticinco en el mundo y la ONU ha entregado un informe estricto, categórico, de cómo funcionan con la idiosincrasia propia. ¡Asamblea constituyente en Chile! ¡No en Islandia, no en Venezuela, no en Ecuador, no en Bolivia! ¡En Chile!

Por lo tanto, debiéramos estar discutiendo un proyecto de ley para hacer realidad un plebiscito que posibilite realizar una consulta sobre si Chile quiere voto obligatorio. Hoy el voto es voluntario. ¡No! Los trece o catorce millones de chilenos debieran votar. ¿Queremos nueva Constitución o queremos reforzar la actual, parcharla? ¿Queremos que esto se haga a través de una asamblea constituyente, un congreso constituyente, una convención constituyente? Y estarle preguntando a la ciudadanía para que, antes de que finalice el año, podamos tener una salida, una luz al final del túnel, que es lo que la gente pide porque está angustiada. Pero no, discutimos si duramos un período más o un período menos.

Lo único posible hoy día es una nueva Constitución.

¿Y por qué este proyecto no sirve? Porque yo quiero saber cuántos períodos tiene que durar el Presidente, cuántos años. ¡Cuatro son insuficientes!

¿Por qué seguimos con un Senado y una Cámara de Diputados? ¿Por qué no un régimen parlamentario donde el Presidente electo tenga mayorías en las Cámaras para gobernar?

En definitiva, debe haber una nueva Constitución, una transformación constitucional y no una mera "reformita", como este proyecto de ley sobre períodos parlamentarios y en donde ya estamos claros: no tenemos la mejor solución.

Yo no quiero que decida el Congreso. Yo no quiero que decida el Senador Letelier si él puede continuar o no. Yo no quiero que decida el Senador Navarro si puede continuar o no. O el Senador Pérez. ¡Que decida la gente! La ciudadanía puede decidir cuánto quiere que duren los parlamentarios, el Presidente de la República, cuál debe ser el régimen político-institucional, cuáles las instituciones que vamos a fortalecer, cuál será la participación ciudadana, el reconocimiento a los pueblos originarios, la defensa del medio ambiente y nuestros recursos naturales. En definitiva, que defina todo a través de un plebiscito y una asamblea constituyente para tener una nueva Constitución.

¡Eso debiéramos estar discutiendo!

Sin embargo, señora Presidenta, voy a votar a favor de este proyecto de ley. Que nadie piense que queremos continuar. Lo he dicho: "Pongo mi cargo a disposición ahora. ¡Renunciemos todos!".

Si Piñera no es capaz de sacarnos de esta crisis, ¡que renuncie! ¡Y que renuncien también los Diputados y los Senadores y tengamos un nuevo Congreso!

Lo hemos dicho. Porque la gente no aguanta más, el país no soporta más. ¡Chile está en llamas!

Se requiere generosidad, decisión y conducción. Y hoy un Presidente que no conduce ha hecho una propuesta. Yo espero la respuesta de la Oposición.

¡Patagonia sin represas!

¡Nueva Constitución, ahora!

¡No más AFP!

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador Soria, por cinco minutos.

El señor SORIA.-

Señora Presidenta, colegas Senadores, les voy a hablar muy poquito.

La voluntad de los pueblos se expresa en las urnas. Por eso todos estamos acá.

La mejor experiencia que les puedo dar es mi vida misma.

Yo, desde 1963, he ganado las elecciones normalmente con la primera mayoría nacional porcentual.

¡Qué mayor respeto al pueblo y a la democracia que el voto de la gente! Por lo tanto, yo no puedo quitarle el derecho a alguien de reelegirse diez, quince, veinte veces. ¡Que haga lo que quiera! ¡Es su vida! ¡Es la democracia! Quien lo pone -de alcalde, concejal, Diputado, Senador- es el pueblo.

Hay que buscar la mejor ecuación para que el pueblo pueda expresarse. Pero no diciendo "vas a ser Senador dos veces y vas a ser Diputado otras dos", pudiendo yo ser dos veces Diputado y de ahí me voy a Senador, y ahí estoy dos veces más y luego me devuelvo al cargo anterior. ¡Ese es un juego! Seamos sinceros y respetemos al pueblo.

El pueblo siempre ha querido elegir él. Debemos seguir igual que siempre. Lo otro lo podemos arreglar. ¡Lógico! Podemos poner mil ejemplos, como he escuchado. Me he educado esta mañana sobre cómo eligen en el mundo. Eso no lo sabía. Y me da la razón en cuanto a lo que les estoy diciendo, de ir por el camino de la democracia plena. El pueblo vota por uno y, si lo quiere tener cincuenta años, por algo será.

Muchas gracias, colegas.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador Alejandro García-Huidobro.

El señor GARCÍA-HUIDOBRO.-

Señora Presidenta, varios años atrás estuvimos analizando y discutiendo, pero no votando, el tema que aborda este proyecto, compuesto por varias mociones que vienen tanto de Diputados como de Senadores.

Lo primero que quiero consultar entre nosotros, a nuestra propia conciencia, es saber efectivamente por qué estamos aquí. ¿Por qué tomamos esta decisión de vida?

Y yo los miro a la cara y veo, por ejemplo, al Senador Pizarro, a quien recuerdo que conocí cuando fuimos dirigentes en la Universidad de Chile. Tenía vocación política. Y la vocación política es algo muy profundo, que cada uno tiene en su corazón en cuanto a entender por qué está en este mundo y para qué quiere adelantar el mejoramiento de la calidad de vida de todos los chilenos.

Todos nosotros, señora Presidenta, tenemos vocación de servicio, porque la felicidad en la vida se da cuando el corazón se siente contento por servir a otros y, sobre todo, por servir a otros en su representación.

He escuchado, con toda franqueza, distintas visiones. Escuché al Senador Letelier, que planteó algo que no le había escuchado: que está disponible para dar un paso al costado, en circunstancias de que tuvo la posibilidad de romper el binominal en su primera elección, algo que yo también puedo decir, señora Presidenta, pues rompí el binominal en mi segunda elección. ¿Por qué nos eligieron? Porque tratamos de hacer un trabajo honesto, cercano a la comunidad. Y así hemos sido reelegidos.

Me pregunto: la manera moderna de sacar a los parlamentarios, a los alcaldes, a los concejales, a los consejeros regionales, ¿será por secretaría?

Y quiero ir más allá. Hay que entender que por una reforma constitucional vamos a impedirles a muchas personas que se han dedicado a servir -por ejemplo, a su comuna- a ser candidatos, cuando han realizado una muy buena gestión, cuando han sido, a lo mejor, reelectos varias veces, y cuando han sido personas que han levantado a su comunidad.

¿Se lo vamos a impedir por secretaría?

Lo entiendo, pero en México y en otros países vienen de vuelta.

Considero lamentable -quiero ser superfranco- que muchas veces se le impida a una persona seguir desarrollando su vocación de servicio. ¡Eso sí que atenta contra los derechos humanos, sí que atenta, también, contra la decisión de un pueblo de elegir a quien estima que es el mejor, sea para concejal, alcalde, parlamentario o core!

Y me preocupa, señora Presidenta, que esto vaya a ser así de aquí para adelante. Es decir, lo que haya para atrás no cuenta.

Seamos sinceros: si no se quiere que se reelijan después de dos elecciones los parlamentarios, los alcaldes, los concejales, eso partirá de aquí para adelante. Pero hay indicaciones que dicen algo distinto. Y quisiera ver cómo las van a votar tanto en la Cámara como en el Senado.

Llamo a la reflexión al respecto.

Yo quiero que el pueblo sea el que decida, siempre. Si una persona ha dedicado su vida entera a servir a su gente, me parece impresentable que nosotros les estemos quitando la posibilidad, a esa persona y a ese pueblo, de designarla vía elecciones.

Sé que este tema se está viendo por la presión circunstancial que hay. ¿Profunda? Sí. ¿Por mucha responsabilidad que tenemos todos? Sí. Pero lo que se está haciendo aquí, de alguna manera, es atentar contra la democracia; contra una democracia libre, señora Presidenta, en que el pueblo resuelve quiénes son sus representantes. Y como esta es una democracia representativa, al estar impidiéndoles a los representados elegir a las personas que les corresponde creo que no vamos en el camino correcto.

Señora Presidenta, creo que estamos, tal como lo han planteado varios colegas, en un momento difícil. Pero tenemos que llamar a la serenidad. Debemos ser todos responsables, en cuanto a que una cosa es lo que pensamos y otra distinta lo que tenemos que manifestar, sobre todo, respecto de la tranquilidad que requiere nuestro país.

No podemos seguir alentando en forma indirecta, y algunos de manera directa, la delincuencia, el saqueo, lo que se está haciendo hoy día para destruir todo el esfuerzo que ha hecho esta democracia para que nuestro país esté en el primer lugar en calidad de vida en Latinoamérica. No podemos echar eso por la borda.

No es cierto que una asamblea constituyente y una nueva Constitución vayan a solucionar todos los problemas de este país. Podemos reformarla, podemos mejorarla con amplios acuerdos. Pero pensar que aquí se aprieta un botón y los problemas se solucionan es nuevamente engañar a la gente, es nuevamente seguir vendiendo humo.

La responsabilidad que tenemos todos nosotros es justamente al revés. Las políticas públicas dependen fundamentalmente de lo que podamos hacer entre todos nosotros. Pero, por ningún motivo, ¡no sentirnos legítimos representantes del pueblo! ¡Lo peor que puede existir en nuestra democracia es no saber asumir como corresponde lo que el pueblo mismo nos indicó cuando nos eligió!

¿Podemos mejorar? ¡Mucho!

Pero, primero que nada, debemos entender que si no hay paz social, si no hay paz en las calles, si no hay orden público, esta democracia puede dejar de existir, y nos vamos a ir, posiblemente, a los extremos que este país no quiere. ¡A los extremos que este país no quiere! ¡Porque el extremismo no lleva a ninguna parte!

Yo creo que todos tenemos que ser muy responsables. Nos conocemos, y yo confío en la calidad moral y en la calidad ética de todos los Senadores de mi país.

Señora Presidenta, este tipo de proyectos, que se ponen en discusión por decisión de la Mesa y -me imagino- también de los Comités, no van a solucionar ningún problema, los van a fomentar.

Creo que si nos preocupamos fundamentalmente de los temas sociales, de la agenda social, de lo que nosotros también queremos para Chile, estamos en el camino correcto.

Todo lo demás, muchas veces, es vender ilusiones, y el día de mañana las consecuencias van a ser peores.

He dicho.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Tiene la palabra el Senador De Urresti.

El señor DE URRESTI.-

Señora Presidenta, Honorable Sala, estamos llamados a pronunciarnos sobre un proyecto de ley que, precisamente, busca limitar la reelección de las autoridades.

Y el debate apunta a escuchar qué está sucediendo en este país, por qué hay cansancio, por qué hay aburrimiento, por qué hay malestar.

Yo difiero de lo que ha señalado el colega que me antecedió en el uso de la palabra. Tenemos que preguntarle a la ciudadanía, efectivamente, pero preguntémosle de todo. Para eso hemos propuesto que se hagan plebiscitos y que sea el soberano, que sea el pueblo el que en esta tesitura, en esta situación, plantee si quiere una nueva Constitución.

Pero queremos consultar para determinados temas y para otros, no.

A mi juicio, nosotros debemos garantizar, a través de instrumentos constitucionales, la posibilidad de consultar permanentemente al pueblo. Y creo que los plebiscitos son buenos. Los plebiscitos para estas grandes coyunturas, para estas grandes crisis, permiten destrabar situaciones difíciles. Por eso hemos insistido en el plebiscito.

Creo que este proyecto avanza en el camino correcto. Hay que hacer precisiones, pero pienso que avanza.

Me parece que uno, al ser electo, tiene la legitimidad y el respaldo de la ciudadanía. En todos los que estamos acá ha confiado un conjunto de ciudadanos, un conjunto de electores, quienes han dicho: "Usted está investido para tal o cual posición".

Puedo hablar desde mi experiencia personal: soy el único Senador que pasó por primarias, donde votaron más de diez mil personas para que yo llegara hasta acá. En todas las elecciones en que he participado he sido primera mayoría, en mi distrito como Diputado y también en mi circunscripción como Senador. En la última elección fui segunda mayoría nacional.

Pero uno debe estar dispuesto también a ceder y a entender que, precisamente, la ciudadanía quiere un reemplazo, quiere que no se eternicen en los cargos. Y no lo digo por el Senado o por la Cámara de Diputados. Sé que hay colegas que llevan largo tiempo y tienen una tremenda trayectoria y hay un acumulado, hay experiencia. Pero yo siento que no es bueno eternizarse en los cargos.

Y así como esto es importante en la Cámara Alta y en la Cámara de Diputados, creo que también es relevante en materia municipal.

La eternización en un cargo termina profesionalizándolo y desvinculando muchos aspectos fundamentales para la rotación, para la oxigenación y también, a veces, hace que se incurra en determinadas malas prácticas.

Yo valoro la oportunidad de haber llegado al Senado, luego de ser ocho años Diputado, y de conocer la experiencia.

Aquí hay Senadores y Senadoras a los que, precisamente, el transcurso del tiempo, su trayectoria como funcionarios, como altas autoridades, como Diputados y como Senadores les permiten tener capacidad y una técnica legislativa que no se aprende si no es estando acá.

Sin embargo, considero que dieciséis años en el Senado es un tiempo suficiente, lo mismo que estar doce años en la Cámara de Diputados, doce años en un municipio o en los consejos regionales.

Creo que esto es parte, precisamente, de la capacidad de renovar -como lo sostuvieron algunos colegas que me antecedieron en el uso de la palabra-, de ceder y de entender que debe haber recambios. Uno no puede profesionalizarse, no puede institucionalizarse donde está.

Las elecciones periódicas son la prueba de fuego, la nota, la evaluación que hace la ciudadanía respecto a si una gestión ha estado buena o mala.

Pero pienso que lo planteado para las elecciones de Diputados en los tres períodos que se consideran; de Senadores, con una reelección para completar dieciséis años; de alcaldes, de concejales y de consejeros regionales, va en el camino correcto.

Tengo un par de aprensiones del debate que estimo importantes.

¿Qué ocurre cuando se tiene una norma de entrada y se sabe que alguien no va a ser reelecto? ¿Cómo se asegura eso, cómo se focaliza con rendimiento? Porque se dirá: "Soy electo para este período, pero ya sé que, aunque quiera, no voy a poder postular para ser reelegido".

Pienso que ahí tiene que haber una discusión.

Recuerdo haber conversado sobre esto con parlamentarios de Costa Rica, de México, donde se ha establecido esto. Y, a mi juicio, hay que considerar una fórmula para que, en definitiva, no exista un desincentivo, ya que inmediatamente de elegido en un cargo ya se sabe que no se va a repostular. Ahí se debe buscar una fórmula...

El señor GARCÍA-HUIDOBRO .-

¿Cuál?

El señor DE URRESTI.-

Creo que hay que mejorar un sistema político, un sistema que permita volcar lo que uno ha aprendido en otras experiencias.

Vamos a tener los gobiernos regionales, con un gobernador regional como una instancia de participación. Y, en mi concepto, ahí se debe contar con una mirada más integral.

Pero estoy de acuerdo con este principio.

Por otra parte, cuando se produce la perpetuación en el cargo, la capacidad de control baja y la imposibilidad de acceso a ese cargo por parte de otros no incumbentes es más alta. Y en eso debemos ser claros.

Quien se reelige tiene mayor capacidad de conocimiento de su zona, de su territorio, de sus electores, lo cual tiene un valor por la cercanía, pero también puede significar una situación de eternización en el cargo.

Creo que también debe haber un estudio del modelo de elección.

Valoro, y ojalá que también se ponga en discusión, una norma, que se corrigió precisamente con el nuevo sistema electoral proporcional, respecto de quienes ingresan con baja representación.

Me parece que un parlamentario debiera tener un respaldo suficiente, una cantidad de miles de electores, un guarismo que diga: "A usted lo apoyó tal porcentaje de la ciudadanía".

Yo siempre lo señalo: el parlamentario que no hace su pega no es reelecto; el que no hace un buen trabajo no tiene asegurado su cargo, y más aún hoy día considerando la enorme competencia, porque -y esto también hay que valorarlo- entendemos que la reforma al sistema binominal, con sus aciertos y sus defectos, ha permitido mayor diversidad y mayor competencia. En el sistema binominal era uno y uno, y prácticamente estaban predeterminados los elegidos.

Entonces, a mi juicio, tiene que haber un profundo debate al respecto.

Otro punto, que no se ha formulado en esta discusión -lo planteé en la Comisión; no es la idea matriz del proyecto que nos ocupa-, dice relación con la eternización de cargos en otro tipo de entidades, por ejemplo, las gremiales.

En esa materia también debiéramos sostener una discusión.

El señor CHAHUÁN.-

Está presentado el proyecto.

El señor DE URRESTI.-

¡Qué bueno! Si está presentado, pienso que sería bueno sumarlo a la discusión para que no se produzca la repetición de las mismas caras de siempre, contando con un conjunto de elementos que nos permitan dinamizar los distintos cuerpos gremiales y sociales.

Ahí también debe prevalecer este mensaje, este principio.

Asimismo, quiero hacer presentes dos elementos que en mi opinión son tremendamente importantes y que debieran quedar claros en la discusión.

Yo no soy partidario de las sillitas musicales. En buen chileno, esa práctica significa que el Diputado de determinado distrito cumple su período en él y se va al del lado. Esto ocurre principalmente en la Región Metropolitana, donde hay numerosos distritos.

Veo en este Hemiciclo a muchos colegas con los que fuimos compañeros en la Cámara de Diputados. Es sabido que uno en su región tiene uno o dos distritos y ahí pertenece. Y los que hemos hecho el trabajo saltamos a la Cámara Alta, pero desde nuestro territorio.

A mí no me gusta que se eludan estas normas yéndose a otro distrito o a otra región. Creo que eso es burlar el objetivo del proyecto.

Los Senadores tienen una identidad territorial regional; los Diputados, proporcional en la representación.

Uno tiene que construir identidad territorial, identidad con sus electores, sobre todo con sus regiones, más aún hoy día cuando hemos establecido que cada región corresponde a una circunscripción.

Podrá haber cinco, tres o dos, dependiendo de cómo haya quedado el guarismo, pero ese es el lugar de representación y es ahí donde el parlamentario debiera desplegar su capacidad.

Otra discusión que también se ha planteado -y creo que es necesario señalarla- se refiere a si habrá Senadores nacionales, es decir, entender este dinamismo y plantear que hay figuras que tienen una representación nacional. Hagamos esa discusión, pero no sigamos con este trasvasije de "Soy Senador en esta región. Para no infringir la norma, me voy a otra y así no me corre el plazo".

Por último, me parece importante aclarar algo respecto de la retroactividad.

Creo que aquí tenemos que ser claros.

Si nosotros no establecemos una norma retroactiva, estos plazos van a ser in aeternum: de aquí a dieciséis o veinte años. Y eso significaría burlar el objetivo que está detrás de esta reforma constitucional.

Por esas razones, voto a favor.

Pienso que tenemos que hacer esa discusión para un mejor sistema político, para que efectivamente seamos representantes de nuestros electores, de nuestros territorios y, en definitiva...

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Concluyó su tiempo, señor Senador.

Dispone de un minuto adicional.

El señor DE URRESTI.-

Gracias, señora Presidenta.

Decía que, en definitiva, se debe tener la capacidad de ganar las elecciones con el respaldo genuino, popular de quienes creen y confían en nosotros.

Y los procesos electorales, con las limitaciones que se han mencionado, precisamente sirven para evaluar a los parlamentarios con una nota: si hizo el trabajo, es reelecto; si hizo bien el trabajo, será promovido de Diputado a Senador o a otro cargo que quiera cumplir.

Creo que el debate tiene que ser un poquito más amplio, pero el principio, sobre todo con lo que está sucediendo en nuestro país y con lo que hemos escuchado de la sociedad, debe ser avanzar.

Termino señalando que, si le consultamos a la ciudadanía, tenemos que hacerlo en lo local, en lo regional y en lo nacional. Y para eso necesitamos avanzar con un plebiscito que le posibilite a la ciudadanía definir una nueva Constitución para nuestro país.

He dicho.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

No hay más inscritos.

Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor GUZMÁN (Secretario General).-

¿Alguna señora Senadora o algún señor Senador no ha emitido su voto?

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Terminada la votación.

--Se aprueba en general el proyecto (36 votos a favor y 4 en contra), dejándose constancia de que se cumple el quorum constitucional requerido.

Votaron por la afirmativa las señoras Allende, Aravena, Ebensperger, Goic, Muñoz, Órdenes, Provoste, Rincón y Von Baer y los señores Allamand, Castro, Chahuán, De Urresti, Durana, Elizalde, Galilea, García, Girardi, Guillier, Harboe, Huenchumilla, Insulza, Kast, Lagos, Latorre, Letelier, Montes, Moreira, Navarro, Ossandón, Pérez Varela, Pizarro, Prohens, Pugh, Quinteros y Sandoval.

Votaron por la negativa la señora Van Rysselberghe y los señores Coloma, García-Huidobro y Soria.

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Se deja constancia de la intención de voto favorable del Senador señor Quintana.

Si le parece a la Sala, se fijará plazo para presentar indicaciones hasta el jueves 28 de noviembre, a las 12 horas.

--Así se acuerda.

)----------(

La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

En otro orden de cosas, el Senador Víctor Pérez Varela ha solicitado reabrir el plazo para formular indicaciones al proyecto que fortalece y moderniza el sistema de inteligencia del Estado (boletín No 12.234-02), que se encuentra en la Comisión de Defensa Nacional, hasta hoy miércoles a las 15:30.

¿Le parece a la Sala acceder a lo solicitado?

Acordado.

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La señora RINCÓN (Presidenta accidental).-

Ha concluido el Orden del Día.

Por haberse cumplido su objetivo, procederé a levantar la sesión, sin perjuicio de dar curso reglamentario a las peticiones de oficios que han llegado a la Mesa.

2.7. Boletín de Indicaciones

Fecha 28 de noviembre, 2019. Boletín de Indicaciones

BOLETINES Nºs 4.115-07, 4.499-07, 4.701-07, 4.891-07, 7.888-07 y 8.221-07, refundidos

INDICACIONES

28.11.19

INDICACIONES FORMULADAS DURANTE LA DISCUSIÓN EN GENERAL DEL PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL, EN SEGUNDO TRÁMITE CONSTITUCIONAL, PARA LIMITAR LA REELECCIÓN DE LAS AUTORIDADES QUE INDICA.

ARTÍCULO ÚNICO

Número 1

1.- De los Honorables Senadores señora Aravena y señores García, Ossandón, Prohens y Pugh, para reemplazarlo por el siguiente:

“1.- Agrégase en el inciso segundo del artículo 51 la siguiente oración final: “Los diputados podrán ser reelegidos en el cargo hasta por dos períodos y los senadores podrán ser reelegidos solo por una vez.”.”.

Inciso segundo propuesto

2.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para reemplazarlo por el siguiente:

“Las elecciones de Diputados y de Senadores se efectuarán conjuntamente. Los Senadores podrán ser reelegidos en el cargo sólo por una vez; los Diputados podrán ser reelegidos en el cargo hasta por dos períodos.”.

3.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para reemplazar el texto que señala: “Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”, por el siguiente: “Los senadores podrán ser reelegidos en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos en el cargo solo por un período.”.

4.- De los Honorables Senadores señores Castro y Prohens, para agregar la siguiente oración final: “Los senadores que hayan sido reelegidos y cumplan el límite antes señalado no podrán participar en elecciones a cargos de elección popular en el plazo de 4 años, desde que termine su último período, con excepción de la elección de Presidente de la República.”.

5.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para agregar la siguiente oración final: “Tanto en el caso de los senadores como en el de los diputados, el límite a la reelección se efectuará con prescindencia del distrito o circunscripción a los que se presentaren, respectivamente.”.

o o o o o

6.- De los Honorables Senadores señora Aravena y señores García, Ossandón, Prohens y Pugh, para introducir en el artículo 51, después del inciso segundo, el siguiente inciso, nuevo:

“Para el cálculo de cada elección, se tomará en consideración aquellas elecciones que se hubiesen realizado en diferentes distritos o circunscripciones, respectivamente.”.

o o o o o

7.- De los Honorables Senadores señores Castro y Prohens, para agregar al artículo 51 un inciso nuevo, del siguiente tenor:

“En el caso de los diputados estos no podrán ser electos como gobernador regional, consejero regional, alcalde y concejal en un plazo de 4 años, el que será contado desde que termine su último período.”.

o o o o o

8.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para introducir el siguiente numeral, nuevo:

“… Sustitúyese el inciso final del artículo 60 por el siguiente:

“Los Diputados y Senadores podrán renunciar a sus cargos transcurrido la mitad de su período para el cual fueron electos.”.”.

o o o o o

9.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para consultar un numeral nuevo, del tenor que se señala:

“… Elimínase el número 15° del artículo 93.”.

o o o o o

10.- Del Honorable Senador señor Castro, para contemplar un numeral, nuevo, del siguiente tenor:

“… Sustitúyese en el inciso cuarto del artículo 111 la expresión “sólo para el período siguiente” por “hasta por dos veces consecutivas”.”.

o o o o o

Número 2

11.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para reemplazarlo por el siguiente:

“2.- Intercálase en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue la expresión “hasta por dos veces”.”.

12.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para sustituir la expresión “hasta por dos veces consecutivas” por la que sigue: “hasta por una vez consecutiva”.

Número 3

13.- De la Honorable Senadora señora Rincón, para suprimirlo.

Oración final propuesta

14.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para reemplazar la frase “podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas” por la siguiente: “podrán ser reelegidos hasta por una vez consecutiva”.

15.- Del Honorable Senador señor Moreira, para reemplazar el vocablo “dos” por “tres”.

16.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para eliminar la palabra “consecutivas”.

Número 4

17.- De la Honorable Senadora señora Rincón, para eliminarlo.

18.- Del Honorable Senador señor Moreira, para reemplazar el vocablo “dos” por “tres”.

19.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para eliminar la palabra “consecutivas”.

Número 5

Disposición transitoria propuesta

20.- Del Honorable Senador señor Ossandón, para reemplazarla por la siguiente.

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerarán todos los períodos que hayan ejercido las actuales autoridades que estén ejerciendo el cargo. En caso de que alguna de las mencionadas autoridades excediere el límite de reelecciones establecido, podrá terminar su actual período sin poder reelegirse.”.

21.- Del Honorable Senador señor Pérez Varela, para sustituirla por la que sigue:

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51 y segundo del artículo 113, se considerará su actual período como el primero. En el caso de las autoridades señaladas en los incisos primero del artículo 118 y primero del artículo 119, el límite a la reelección se considerará a partir de la próxima elección de alcaldes y concejales.”.

22.- De la Honorable Senadora señora Rincón, para eliminar la expresión “primero del artículo 118 y primero del artículo 119”.

23.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para reemplazar la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán todos los períodos ejercidos en el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito, comuna o circunscripción provincial”.

24.- Del Honorable Senador señor Castro, para reemplazar la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán todos los períodos ejercidos sucesivamente en uno de los cargos señalados, a partir del año 1990”.

25.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para sustituir la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán, según sea el caso, el actual período como el primero para las autoridades electas en el cargo por primera vez, y el segundo para las autoridades que hayan sido electas en el cargo por dos o más ocasiones”.

o o o o o

26.- Del Honorable Senador señor Castro, para introducir el siguiente inciso, nuevo:

“Lo prescrito en el inciso anterior será con independencia del territorio electoral en el cual haya resultado electo el ciudadano a quien se le haga aplicable la limitación.”.

o o o o o

27.- Del Honorable Senador señor Castro, para incorporar un inciso nuevo, del tenor que se señala:

“Las limitaciones de este artículo en el caso de los alcaldes tendrán aplicación a partir de la elección municipal siguiente a la que se verificará el año 2020.”.

o o o o o

28.- De los Honorables Senadores señora Aravena y señores García, Ossandón, Prohens y Pugh, para agregar una disposición transitoria nueva, del tenor que se indica:

“Vigésimo ...- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51 y segundo del artículo 113, se considerarán todos los períodos anteriores, si es que los hubiese, incluidos los ejercidos en otra cámara para el caso de Diputados y Senadores.

No obstante lo establecido en el inciso precedente, las autoridades señaladas en los incisos primero del artículo 118 y primero del artículo 119, se considerará su actual período como el primero para los efectos de la elección del año 2020.”.

o o o o o

2.8. Boletín de Indicaciones

Fecha 03 de diciembre, 2019. Boletín de Indicaciones

BOLETINES Nºs 4.115-07, 4.499-07, 4.701-07, 4.891-07, 7.888-07 y 8.221-07, refundidos

INDICACIONES II

03.12.19

INDICACIONES FORMULADAS DURANTE LA DISCUSIÓN EN GENERAL DEL PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL, EN SEGUNDO TRÁMITE CONSTITUCIONAL, PARA LIMITAR LA REELECCIÓN DE LAS AUTORIDADES QUE INDICA.

ARTÍCULO ÚNICO

Número 1

1.- De los Honorables Senadores señora Aravena y señores García, Ossandón, Prohens y Pugh, para reemplazarlo por el siguiente:

“1.- Agrégase en el inciso segundo del artículo 51 la siguiente oración final: “Los diputados podrán ser reelegidos en el cargo hasta por dos períodos y los senadores podrán ser reelegidos solo por una vez.”.”.

Inciso segundo propuesto

2.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para reemplazarlo por el siguiente:

“Las elecciones de Diputados y de Senadores se efectuarán conjuntamente. Los Senadores podrán ser reelegidos en el cargo sólo por una vez; los Diputados podrán ser reelegidos en el cargo hasta por dos períodos.”.

3.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para reemplazar el texto que señala: “Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”, por el siguiente: “Los senadores podrán ser reelegidos en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos en el cargo solo por un período.”.

4.- De los Honorables Senadores señores Castro y Prohens, para agregar la siguiente oración final: “Los senadores que hayan sido reelegidos y cumplan el límite antes señalado no podrán participar en elecciones a cargos de elección popular en el plazo de 4 años, desde que termine su último período, con excepción de la elección de Presidente de la República.”.

4 A.- De la Honorable Senadora señora Provoste, para agregar después del punto (.) ubicado a continuación de la expresión "dos periodos" lo siguiente: "Esta limitación no será aplicable a los senadores y diputados que hayan sido elegidos como independientes fuera de una lista de partido político o pacto electoral.".

5.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para agregar la siguiente oración final: “Tanto en el caso de los senadores como en el de los diputados, el límite a la reelección se efectuará con prescindencia del distrito o circunscripción a los que se presentaren, respectivamente.”.

o o o o o

6.- De los Honorables Senadores señora Aravena y señores García, Ossandón, Prohens y Pugh, para introducir en el artículo 51, después del inciso segundo, el siguiente inciso, nuevo:

“Para el cálculo de cada elección, se tomará en consideración aquellas elecciones que se hubiesen realizado en diferentes distritos o circunscripciones, respectivamente.”.

o o o o o

7.- De los Honorables Senadores señores Castro y Prohens, para agregar al artículo 51 un inciso nuevo, del siguiente tenor:

“En el caso de los diputados estos no podrán ser electos como gobernador regional, consejero regional, alcalde y concejal en un plazo de 4 años, el que será contado desde que termine su último período.”.

o o o o o

7 A.- De los Honorables Senadores señores Bianchi y Letelier, para agregar al final del art. 51 lo siguiente:

“En cualquier caso, ninguna persona podrá ser parlamentario por más de 12 años”.

7 B.- Del Honorable Senador señor Letelier, para agregar al final del art. 51 lo siguiente:

"En cualquier caso, ninguna persona podrá ser parlamentario por más de 16 años".

o o o o o

8.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para introducir el siguiente numeral, nuevo:

“… Sustitúyese el inciso final del artículo 60 por el siguiente:

“Los Diputados y Senadores podrán renunciar a sus cargos transcurrido la mitad de su período para el cual fueron electos.”.”.

o o o o o

9.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para consultar un numeral nuevo, del tenor que se señala:

“… Elimínase el número 15° del artículo 93.”.

o o o o o

10.- Del Honorable Senador señor Castro, para contemplar un numeral, nuevo, del siguiente tenor:

“… Sustitúyese en el inciso cuarto del artículo 111 la expresión “sólo para el período siguiente” por “hasta por dos veces consecutivas”.”.

o o o o o

Número 2

11.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para reemplazarlo por el siguiente:

“2.- Intercálase en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue la expresión “hasta por dos veces”.”.

12.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para sustituir la expresión “hasta por dos veces consecutivas” por la que sigue: “hasta por una vez consecutiva”.

Número 3

13.- De la Honorable Senadora señora Rincón, para suprimirlo.

Oración final propuesta

14.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para reemplazar la frase “podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas” por la siguiente: “podrán ser reelegidos hasta por una vez consecutiva”.

15.- Del Honorable Senador señor Moreira, para reemplazar el vocablo “dos” por “tres”.

16.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para eliminar la palabra “consecutivas”.

Número 4

17.- De la Honorable Senadora señora Rincón, para eliminarlo.

18.- Del Honorable Senador señor Moreira, para reemplazar el vocablo “dos” por “tres”.

19.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para eliminar la palabra “consecutivas”.

Número 5

Disposición transitoria propuesta

20.- Del Honorable Senador señor Ossandón, para reemplazarla por la siguiente.

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerarán todos los períodos que hayan ejercido las actuales autoridades que estén ejerciendo el cargo. En caso de que alguna de las mencionadas autoridades excediere el límite de reelecciones establecido, podrá terminar su actual período sin poder reelegirse.”.

21.- Del Honorable Senador señor Pérez Varela, para sustituirla por la que sigue:

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51 y segundo del artículo 113, se considerará su actual período como el primero. En el caso de las autoridades señaladas en los incisos primero del artículo 118 y primero del artículo 119, el límite a la reelección se considerará a partir de la próxima elección de alcaldes y concejales.”.

21 A.- De la Honorable Senadora señora Provoste, para reemplazarla por la siguiente:

"Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, se considerará su actual período como el primero, en caso que hayan sido elegidos como independientes fuera de una lista de partido político o pacto electoral.".

21 B.- De la Honorable Senadora señora Provoste, para reemplazarla por la que sigue:

"Vigésimo séptima: Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerarán todos los períodos ejercidos en el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito, comuna o circunscripción provincial.

En el caso de que por la aplicación de la presente disposición transitoria, alguna de las autoridades mencionadas en el inciso anterior estuviera imposibilitada de presentarse como candidato en la elección inmediatamente siguiente, se le permitirá la oportunidad de reelegirse en el cargo solo por un período adicional.".

21 C.- De los Honorables Senadores señores Bianchi y Letelier, para sustituirla por la siguiente:

“Para los efectos de la próxima elección, a integrantes del Congreso Nacional, ninguna persona podrá postular a participar en ella si ya ha ejercido como parlamentario 12 o más años”.

21 D.- Del Honorable Senador señor Letelier, para sustituirla por la siguiente:

“Para los efectos de la próxima elección, a integrantes del Congreso Nacional, ninguna persona podrá postular a participar en ella si ya ha ejercido como parlamentario 12 o más años".

22.- De la Honorable Senadora señora Rincón, para eliminar la expresión “primero del artículo 118 y primero del artículo 119”.

23.- Del Honorable Senador señor Huenchumilla, para reemplazar la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán todos los períodos ejercidos en el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito, comuna o circunscripción provincial”.

24.- Del Honorable Senador señor Castro, para reemplazar la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán todos los períodos ejercidos sucesivamente en uno de los cargos señalados, a partir del año 1990”.

25.- De los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, para sustituir la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán, según sea el caso, el actual período como el primero para las autoridades electas en el cargo por primera vez, y el segundo para las autoridades que hayan sido electas en el cargo por dos o más ocasiones”.

o o o o o

26.- Del Honorable Senador señor Castro, para introducir el siguiente inciso, nuevo:

“Lo prescrito en el inciso anterior será con independencia del territorio electoral en el cual haya resultado electo el ciudadano a quien se le haga aplicable la limitación.”.

o o o o o

27.- Del Honorable Senador señor Castro, para incorporar un inciso nuevo, del tenor que se señala:

“Las limitaciones de este artículo en el caso de los alcaldes tendrán aplicación a partir de la elección municipal siguiente a la que se verificará el año 2020.”.

o o o o o

28.- De los Honorables Senadores señora Aravena y señores García, Ossandón, Prohens y Pugh, para agregar una disposición transitoria nueva, del tenor que se indica:

“Vigésimo ...- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51 y segundo del artículo 113, se considerarán todos los períodos anteriores, si es que los hubiese, incluidos los ejercidos en otra cámara para el caso de Diputados y Senadores.

No obstante lo establecido en el inciso precedente, las autoridades señaladas en los incisos primero del artículo 118 y primero del artículo 119, se considerará su actual período como el primero para los efectos de la elección del año 2020.”.

o o o o o

2.9. Segundo Informe de Comisión de Constitución

Senado. Fecha 27 de enero, 2020. Informe de Comisión de Constitución en Sesión 102. Legislatura 367.

?SEGUNDO INFORME DE LA COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, LEGISLACIÓN, JUSTICIA Y REGLAMENTO recaído en el proyecto de reforma constitucional, en segundo trámite constitucional, para limitar la reelección de las autoridades que indica.

BOLETINES NÚMEROS 4.115-07, 4.499-07, 4.701-07, 4.891-07, 7.888-07 y 8.221-07, refundidos.

____________________________

HONORABLE SENADO:

La Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento tiene el honor de presentar su segundo informe sobre el proyecto de reforma constitucional señalado en el epígrafe, iniciado en la Cámara de Diputados en mociones del ex Diputado y actual Senador señor Francisco Chahuán, y de los ex Diputados señoras Karla Rubilar y Ximena Valcarce y señor René Aedo (Boletín N° 4.115-07); de los Honorables Diputados señores René Alinco y Tucapel Jiménez y de los ex Diputados señora Ximena Vidal y señores Ramón Farías (Boletín N° 4.499-07); del Honorable Diputado señor Rodrigo González (Boletín N° 4.701-07); de los Honorables Diputados señores Fidel Espinoza y Marcelo Díaz y de las ex Diputadas señores Clemira Pacheco y Denise Pascal, y del ex Diputado y actual Senador señor Alfonso De Urresti (Boletín N° 4.891-07); de los Honorables Diputados señores Jorge Sabag, René Saffirio, Víctor Torres y Matías Walker y de la ex Diputada y actual Honorable Senadora señora Carolina Goic y del ex Diputado señor Fuad Chahín (Boletín N° 7.888-07), y del Honorable Diputado señor Marcelo Díaz y de los ex Diputados señores Jorge Burgos, Alberto Cardemil, Guillermo Ceroni y Edmundo Eluchans (Boletín N° 8.221-07), refundidos, con urgencia calificada de “suma”.

Se hace presente que, en sesión celebrada con fecha 13 de noviembre de 2019, el Honorable Senado aprobó en general esta iniciativa.

Asistieron a una o más sesiones en que la Comisión analizó este asunto, además de sus miembros, los Honorables Senadores señores Carlos Bianchi Chelech e Iván Moreira Barros.

Asimismo, concurrieron, por la Asociación de Municipalidades de Chile, el Alcalde de la Municipalidad de Talcahuano, señor Henry Campos y el Coordinador del área jurídica, señor César Rojas. Igualmente, por la Asociación Chilena de Municipalidades, participaron el Subsecretario Ejecutivo, señor Miguel Moreno y la asesora legislativa, señora Marcia González.

De igual manera, se contó con la presencia de los asesores del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, señora Antonia Andreani y señor Víctor Inostroza; de la Jefa de Gabinete del Honorable Senador señor Harboe, señora Joanna Ledever; de la asesora del Honorable Senador señor De Urresti, señora Melissa Mallega; de los asesores del Honorable Senador señor Huenchumilla, señora Alejandra Leiva y señor Felipe Barra; de los asesores del Honorable Senador señor Bianchi, señora Constanza Sanhueza y señor Mauricio Henríquez; del asesor del Honorable Senador señor Insulza, señor Nicolás Godoy; del asesor legislativo de la Honorable Senadora señora Aravena, señor Eduardo Méndez; del asesor de la Honorable Senadora señora Allende, señor Rafael Ferrada; de los asesores del Comité PPD, señores Robert Angelbeck, Sebastián Abarca y José Miguel Bolados y del periodista, señor Gabriel Muñoz; de la asesora legislativa del Comité PS, señora Evelyn Pino; del asesor del Comité UDI, señor Emiliano García; del asesor del Comité DC, señor Mauricio Burgos, y del asesor de la Biblioteca del Congreso Nacional, señor Juan Pablo Cavada.

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NORMAS DE QUÓRUM ESPECIAL

Conforme a lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 127 de la Constitución Política de la República, los seis numerales del artículo único del proyecto de reforma constitucional en informe requieren de la aprobación de las tres quintas partes de los Senadores en ejercicio, por cuanto recaen sobre los Capítulos V y XIV del Texto Fundamental.

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Para los efectos de lo dispuesto en el artículo 124 del Reglamento del Senado, se deja constancia de lo siguiente:

1.- Artículos que no fueron objeto de indicaciones ni modificaciones: Ninguno.

2.- Indicaciones aprobadas sin modificaciones: Ninguna.

3.- Indicaciones aprobadas con modificaciones: 21 E y 23.

4.- Indicaciones rechazadas: N°s 1; 2; 3; 4; 4 A; 5; 6; 7; 7 A; 7 B; 10; 11; 12; 14; 15; 16; 18; 19; 20; 21; 21 A; 21 B; 21 C; 21 D; 24; 25; 26; 27, y 28.

5.- Indicaciones retiradas: N°s 8; 9; 13; 17, y 22.

6.- Indicaciones declaradas inadmisibles: Ninguna.

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Cabe señalar que durante esta discusión en particular hubo tres plazos para formular indicaciones. Todas las proposiciones de enmienda presentadas figuran en el presente informe, dándose cuenta, además, del debate que ellas motivaron y de los acuerdos adoptados a su respecto.

Del mismo modo, debe hacerse notar que la Comisión acordó introducir algunas modificaciones al proyecto en virtud de lo establecido por el inciso final artículo 121 Reglamento del Senado, contándose, en cada caso, con el voto favorable de la unanimidad de los señores Senadores presentes. De ello se dará cuenta en el curso de la discusión.

Asimismo, se deja constancia de que en una sesión el Honorable Senador señor Francisco Huenchumilla Jaramillo fue reemplazado por la Honorable Senadora señora Ximena Rincón González.

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DELIBERACIÓN PREVIA EN LA COMISIÓN

Previo al estudio en particular de las indicaciones, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, ofreció la palabra al Honorable Senador señor Bianchi, quien connotó que, dada la situación actual del país, un proyecto de esta índole genera gran interés y, al respecto, hizo presente algunos asuntos que le han generado preocupación.

En primer término, dio cuenta de que las experiencias comparadas de reglas de límite a la reelección son escasas y, en algunos casos, han tenido efectos que no se pueden catalogar como positivos, dado que los congresistas, puestos en la situación de contar con límites en sus mandatos, no muestran demasiado interés en ser parte activa del debate parlamentario e, incluso, durante el último tiempo de sus períodos podrían ser cuestionados en algunas de las decisiones que tomen en determinadas materias.

En ese contexto, continuó, se le ha querido presentar al país esta iniciativa como una solución a la crisis política, pese a que, en general, quienes ejercen la labor parlamentaria lo hacen con total responsabilidad y compromiso, instalándose como un ejemplo para otros órganos legislativos.

Aseguró, por tanto, que, si bien está plenamente dispuesto a debatir este asunto, es preciso considerar de forma especial la situación de aquellos congresistas que han ganado un escaño en calidad de independientes. En efecto, la iniciativa no hace distinciones en ese sentido, a pesar de que, por ejemplo, en su caso personal tuvo que enfrentar en su momento serias dificultades para romper el sistema binominal imperante y competir en desigualdad de condiciones con quienes lo hacían con respaldo partidario y financiamiento superior. En el escenario actual del sistema proporcional en vigor un candidato independiente, para resultar elegido, debe superar las votaciones de todos los demás postulantes que conforman una lista, lo que también plantea dificultades.

Destacó, por tanto, que no es asimilable la condición de un candidato que pertenece a una estructura partidaria de quienes lo hacen en calidad de independientes, con otras perspectivas y desafíos.

En tal sentido, pidió analizar concienzudamente estas particularidades y, en lo que atañe a las indicaciones presentadas, se declaró partidario de aprobar la proposición de enmienda promovida por la Honorable Senadora señora Provoste, signada con el número 4 A.

Postuló posteriormente que la regulación debe ser justa y, por lo mismo, instó a los miembros de la Comisión a no caer en análisis superficiales como lo que se han planteado en otras instancias, en especial por las experiencias negativas que se han constatado en otras latitudes.

Sobre ese último juicio, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, propuso, para tener más antecedentes al respecto, solicitar a la Biblioteca del Congreso Nacional un informe acerca de lo que ha ocurrido en otras experiencias comparadas y qué grado de eficacia ha tenido el límite a la reelección para solucionar crisis de representatividad.

El Honorable Senador señor Pérez reparó en que la presente iniciativa no se formuló a partir de la situación que afecta actualmente al país, sino que fue tramitada, al menos en el Senado, durante el año 2015 en la Comisión Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia, de la que también formó parte.

Luego, advirtió que, a su juicio, las normas de este proyecto no se deberían aplicar a los alcaldes y concejales, cuyo período electoral ya ha comenzado y culminará en algunos meses. Por lo mismo, anunció la formulación de una indicación en ese sentido.

A su turno, el Honorable Senador señor De Urresti sugirió analizar de forma detallada las legislaciones comparadas en la materia, pues a partir de ello se podrá determinar cuáles son los méritos, beneficios y perjuicios involucrados y los casos de rotación y eternización en el poder que se pueden constatar. En definitiva, contar con todos los elementos atingentes para ilustrar adecuadamente la discusión en el seno de la Comisión.

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En la siguiente sesión, la Comisión recibió el parecer de los representantes de la Asociación de Municipalidades de Chile y de la Asociación Chilena de Municipalidades.

En primer término, expuso el Alcalde de la Municipalidad de Talcahuano, señor Henry Campos, en representación de la Asociación de Municipalidades de Chile.

El referido edil expuso que la soberanía reside esencialmente en la Nación, y así como en las democracias modernas el derecho a sufragio se sustenta sobre bases ampliamente aceptadas y cuidadosamente protegidas que permiten al ciudadano elegir a sus autoridades, es cada sistema de gobierno el que determina la extensión del derecho a ser elegido, no siendo esta facultad de carácter absoluta.

En este sentido, continuó, existe amplio consenso en la comunidad global de que los límites a la reelección, entonces, están orientados a proteger los derechos humanos, la democracia y el estado de derecho, que son objetivos legítimos dentro del significado de las normas internacionales, los que en todo caso se deben basar en criterios razonables y objetivos. Ahora bien, resulta fundamental comprender que la relación entre los límites a la reelección y el derecho a postular a cargos de elección popular no se puede considerar como un obstáculo para el ejercicio de la participación política. En efecto, si no existen criterios razonables y objetivos, la definición en ese ámbito se podría instituir como una restricción a la soberanía de la Nación para elegir libremente a sus autoridades y representantes y una limitación al derecho a sufragio, en su doble acepción, la facultad para elegir y la potestad para ser elegido.

Agregó que hoy en día los ciudadanos poseen el derecho a elegir a sus autoridades y, si estiman pertinente que dicho representante está ejerciendo de manera leal y razonable su cargo, pueden depositar su confianza nuevamente en esa persona mediante los procesos electorales democráticos. El ejercicio de esa soberanía es el que se podría ver afectado con una reforma como la que se ha sometido a la consideración de la Comisión.

Sobre el particular, añadió que una situación que debe ser analizada por la Comisión es que el proceso eleccionario municipal se encuentra en curso. De hecho comenzó el día 25 de octubre de 2019, fecha en que se cumplió el plazo para que las autoridades renunciaran a sus cargos para participar de las elecciones de Gobernadores Regionales. Ello, sin considerar que para el mes de junio próximo están programadas las elecciones primarias en aquellas comunas que así lo requieran.

A mayor abundamiento, planteó que los alcaldes y concejales, cuya continuidad pudiera estar en cuestionamiento en aplicación de las normas en debate, ya iniciaron el próximo proceso eleccionario en el marco de la preceptiva vigente. En definitiva, se estarían cambiando las reglas, no sólo para quienes deseen ser reelectos, sino que también para aquellos ciudadanos que quieran elegir a esa autoridad.

En otro ámbito, es sabido que la ley sólo puede disponer para el futuro y no tendrá jamás efecto retroactivo, salvo cuando un precepto de rango legal establezca una excepción al respecto. Así, se ha entendido que las excepciones se fundamentan cuando se beneficia a las personas, por ejemplo, mediante la aplicación de los principios pro operario y pro reo.

Enfatizó que, aunque es competencia del Congreso Nacional discutir sobre los eventuales límites a la reelección, ello se debe realizar dentro de un marco jurídico razonable y concreto, con reglas preestablecidas con claridad. Por lo mismo, si se sancionará un régimen en ese sentido, su vigencia debería comenzar con posterioridad a la elección del mes de octubre del año 2020, particularmente para los alcaldes y concejales que se encuentran en el curso de un proceso eleccionario ya iniciado.

El Subsecretario Ejecutivo de la Asociación Chilena de Municipalidades, señor Miguel Moreno, sostuvo que la entidad que representa entiende que el presente proyecto de reforma constitucional, dadas las circunstancias actuales y que comenzaron a partir del mes de octubre del año 2019, está dentro de aquellas normas que requieren ser debatidas y modernizadas. No obstante, hizo notar que las mociones que dieron origen a la presente iniciativa no son nuevas, sino que responden a un interés parlamentario que se había expresado hace bastante tiempo.

Sostuvo que la iniciativa en debate es bienvenida, en el afán de refrescar la política y de incorporar rostros nuevos en el debate público, junto con la actualización de los marcos que regulan los procesos electorales. Sin perjuicio de lo expuesto, llamó la atención sobre los estándares en vigor aplicables a los alcaldes y concejales al proceso electoral que se avecina.

En seguida, instó a tener en cuenta la legislación comparada y las regulaciones internacionales sobre la materia. Así, mencionó que la Comisión de Venecia, dependiente de la Comunidad Económica Europea, plantea que la elección o reelección de determinados actores en la política no forma parte del concepto de los derechos humanos y, por tal motivo, los países son los que disponen sus propios mecanismos regulatorios para sus autoridades. En conclusión, la reelección no forma parte del régimen de los derechos humanos.

En otro aspecto, la citada Comisión ha postulado que cuando se proponen reformas constitucionales que aumenten, prolonguen o disminuyan los poderes de los altos niveles del Estado o de autoridades dentro de él, dichas enmiendas, de ser promulgadas, sólo deben surtir efectos para los mandatos futuros y no para quienes están en ejercicio del cargo. En resumen, cualquier acción o modificación que se pretendiera en este campo debe tener consecuencias a futuro, lo cual resulta lógico, toda vez que cuando una persona toma la decisión de representar a una parte de la ciudadanía en un cargo determinado de elección popular, debe tener claras las reglas para ejercerlo, no siendo adecuado que posteriormente se pretenda cambiar esas condiciones que, quizás, de haberlas conocido de antemano, habrían desincentivado su deseo de asumir el puesto respectivo.

Clarificó que esos comentarios no se deben entender como una oposición al presente proyecto de reforma constitucional, sino que sólo se ha estimado que el marco jurídico aplicable a las autoridades electas debe ser anunciado con anterioridad a los procesos eleccionarios que las determinen.

La Honorable Senadora señora Rincón, al inicio de su intervención, felicitó a las autoridades presentes por el ejercicio democrático que conllevó la consulta ciudadana realizada recientemente por los gobiernos comunales del país, ejemplo que se debería replicar con mayor frecuencia. Solicitó un reporte acerca de la forma en que se llevó a cabo el proceso y las conclusiones que se obtuvieron a partir de ese ejercicio ciudadano, en particular, del sistema de votación electrónica aplicado.

En segundo orden, hizo presente que el momento de aplicación de las normas que se estipulan en la presente iniciativa está incluido en el debate, por lo que será analizado en su oportunidad.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, junto con manifestar su complacencia por la reciente consulta patrocinada por los municipios, llamó a distinguir algunas de las situaciones en esta discusión. La primera está relacionada con la situación particular de los alcaldes, en que parece adecuado hacer algún tipo de salvedad respecto de la aplicación de las normas a un proceso electoral que ya está en curso. Sin embargo, instó a circunscribir las excepciones sólo a esos casos, porque la invocación de ciertos principios -como la limitación de los derechos ciudadanos- es aplicable a todas las elecciones de autoridades y no sólo a algunos de ellos, como en este caso los alcaldes y concejales. Por lo demás, el argumento de que no corresponde cambiar las reglas en curso aplicaría todos los incumbentes, incluidos los parlamentarios, quienes podrían aducir que se está afectando el ejercicio de su cargo.

Connotó que, según las cifras que se han expuesto, de aplicarse inmediatamente las reglas de esta iniciativa, habría 96 alcaldes que estarían inhabilitados para competir en la próxima elección. Por lo mismo, exhortó a los intervinientes en este debate a abstraer la discusión de los nombres específicos que se podrían ver afectados o beneficiados, de manera de instituir preceptos estables en el tiempo y que el sistema político equilibre la experiencia con una apropiada renovación que permita la generación de nuevos liderazgos. Sobre el particular, llamó la atención acerca de la última elección parlamentaria que, sin esta regla, condujo a una renovación de cerca de un 60% de la Cámara de Diputados.

En definitiva, enfatizó, el fondo del asunto tiene que ver realmente con la calidad de quienes acceden a los cargos de elección popular y, por lo tanto, los principales esfuerzos se deberían enfocar en los requisitos de ingreso a la Administración, con parámetros de mayor transparencia en la gestión.

En otro orden de ideas, observó que una alta rotación de autoridades que envuelva un cambio permanente en la capacidad de aprender todo lo que implica el ejercicio de un cargo determinado, reduciría de forma relevante la eficacia en la administración de los órganos respectivos. En un escenario hipotético, sin reelección, estimó que el Congreso Nacional se vería tremendamente debilitado respecto del Ejecutivo y los municipios tendrían problemas graves de gestión, porque sus ediles no alcanzarían a contar con el tiempo necesario para instruirse sobre todas las especificidades del cargo.

El Alcalde de la Municipalidad de Talcahuano, señor Campos, puso de manifiesto que la aplicación inmediata de estas normas a la elección que se avecina en el mes de octubre de 2020 supondría afectar no solo a 96 alcaldes, sino que también a alrededor de 700 concejales.

En la misma línea, consignó las alternativas que, en su opinión, resultan atendibles en este punto, pensando en no afectar a los alcaldes que ya llevan tres períodos o más en el ejercicio del cargo. La primera es iniciar la aplicación de la reforma constitucional con posterioridad a las elecciones del mes de octubre de 2020. La segunda es que dicho proceso eleccionario sea considerado como la primera reelección y, por tanto, se entienda que el período actual es el primero. Finalmente, una tercera opción es que el referido proceso eleccionario sea la última posibilidad de reelección.

La Honorable Senadora señora Rincón hizo notar que, en los hechos, se proponen períodos adicionales de 12, 8 y 4 años, respectivamente.

Postuló que si se postula el principio de que los cambios en esta materia se deberían aplicar para el futuro, sin afectar a las autoridades que actualmente ejercen los cargos por los que han sido elegidos, se debería hacer sin distinción.

El Honorable Senador señor Bianchi se sumó a las congratulaciones por la positiva experiencia que significó la consulta ciudadana llevada a cabo por los gobiernos comunales, aún sin contar con el debido apoyo estatal.

Luego, entrando al debate que ha convocado a la Comisión, sostuvo que otra situación que requiere ser analizada es la de aquellos diputados que luego desean optar a ser senadores, casos en los cuales, sumados los períodos parlamentarios, se puede alcanzar una cantidad de años estimable.

Acotó, en otro sentido, que comparte las apreciaciones sobre la relevancia de la experiencia en la administración municipal, dada la complejidad de las materias que se deben tratar, y que, por lo mismo, han significado que las experiencias comparadas de países que han establecido límites a la reelección no sean positivas.

Puso de manifiesto que escenarios de alta renovación de autoridades, como la que aconteció en la Cámara de Diputados en la elección del año 2017, no han derivado en una mayor valoración ciudadana de la función parlamentaria. Instó, por tanto, a tener en consideración esos antecedentes al momento de adoptar resoluciones en este proyecto de reforma constitucional.

En lo que atañe a la situación de las autoridades municipales, subrayó que le parece apropiada la segunda opción que se ha puesto en debate, esto es, aquella que postula que el próximo proceso eleccionario sea considerado como la primera reelección.

En relación con lo expuesto precedentemente, el Subsecretario Ejecutivo de la Asociación Chilena de Municipalidades, señor Miguel Moreno, evocó las graves dificultades que enfrentaron los municipios para poder llevar adelante la consulta ciudadana efectuada recientemente. Al efecto, dio cuenta de la extrema rigidez de la regulación estatal, que no está en línea con las demandas de la ciudadanía.

A modo de ejemplo, relató que el Servicio Electoral se negó rotundamente a entregar a la Asociación Chilena de Municipalidades el padrón electoral actualizado, pese a que tiene un carácter público, aduciendo que tenían la exclusividad en la supervisión de los procesos electorales. Por su lado, el Registro Civil tampoco accedió a entregar la información de los jóvenes de 14 a 19 años para que pudiesen participar del proceso y canalizar sus particulares visiones.

En definitiva, recomendó abordar en profundidad la forma en que el Estado dará cuenta de las necesidades evolutivas de la sociedad, de manera que las instituciones nacionales estén alineadas con las demandas actuales.

Connotó que los resultados de la consulta serán puestos en conocimiento de los Presidentes de ambas Cámaras apenas esté terminado el trabajo destinado a consolidar las conclusiones de las opciones más votadas. Destacó, asimismo, la alta participación constatada, probablemente por el hecho de que los ciudadanos se sintieron tomados en cuenta por sus autoridades.

Finalmente, hizo hincapié en que las principales dificultades que se han advertido en materia de administración municipal se verifican en aquellos gobiernos comunales que tienen alcaldes que se encuentran en su primer período en el cargo.

El Honorable Senador señor Allamand pidió a los representantes municipales a ahondar en aquellas fórmulas que permitirían, en la práctica que el próximo proceso eleccionario sea considerado la primera reelección o, en subsidio, como la última posibilidad para reelegirse.

El Alcalde de la Municipalidad de Talcahuano, señor Campos, consignó que la postura que han defendido es que el nuevo marco regulatorio rija con posterioridad a la elección del año 2020. Sin perjuicio de ello, manifestó que no se oponen a que haya un límite a la reelección, con un máximo de tres períodos. Esa opción ha sido consensuada entre las dos asociaciones de gobiernos comunales.

A su turno, el Honorable Senador señor De Urresti connotó que la primera definición que se debe adoptar es si se está de acuerdo con establecer un límite a la reelección y si esa restricción se aplicará a los alcaldes y concejales que ya han cumplido tres períodos en el cargo. En ese sentido, expresó que es efectivo que la aplicación inmediata de estas normas podría afectar a quienes ya han iniciado el proceso electoral que se llevará a cabo en el mes de octubre de 2020.

Sostuvo que, aunque se ha convencido en la necesidad de establecer límites a la reelección, particularmente para aquellas autoridades que administran recursos, puesto que por esa particularidad la capacidad de perpetuación en el cargo es mucho mayor.

Entonces, consignó que, más allá de propuestas concretas o la afectación de determinados ediles, lo relevante es estatuir los principios rectores que se aplicarán en la discusión, ya que a partir de ellos se podrán resolver las situaciones específicas que surjan del debate. A modo de ejemplo, subrayó que, tomada la decisión de disponer un límite, no está disponible para la aplicación de la reforma constitucional con posterioridad a las elecciones del mes de octubre de 2020 y que, en definitiva, se “parta de cero”, pues ello sería burlar el espíritu de la reforma.

A continuación, hizo hincapié en que, más relevante que la afectación a determinadas personas de lo que se resuelva a partir del proyecto que ocupa a la Comisión, sería conocer cuál es la tasa de renovación que generalmente hay en los gobiernos comunales después de cada elección y cómo ello ha impactado en la eficacia de la administración municipal. Asimismo, si ha tenido influencia en la evaluación de la gestión de los alcaldes y concejales.

Sin perjuicio de lo expuesto, también valoró la acumulación de experiencia en el cometido comunal que otorga el paso del tiempo y, por lo mismo, es aceptable que, por ejemplo, un alcalde planifique su gestión en un horizonte de doce años para medidas u obras de largo plazo.

Acogiendo el planteamiento efectuado por el señor Senador que le antecedió en el uso de la palabra, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, informó que se solicitará un informe a la Biblioteca del Congreso Nacional acerca de la tasa de renovación en materia municipal y parlamentaria.

En otro asunto, vinculado con la consulta municipal recientemente realizada, preguntó a los representantes comunales cómo consiguieron los padrones actualizados, si el Servicio Electoral no los quiso proporcionar. Lo anterior, por cuanto en la entrevista en un medio de comunicación social a un alcalde se señaló que la adquisición se había hecho a través de una empresa que los ofrecía, cuestión que, a su juicio, resultaría extremadamente grave.

El Subsecretario Ejecutivo de la Asociación Chilena de Municipalidades, señor Moreno, puntualizó que se utilizó el padrón del año 2017. Sin perjuicio de ello, es efectivo que ciertas empresas decían contar con el padrón actualizado, pero no se aceptaron esos ofrecimientos.

En otro aspecto, destacó que, si bien los municipios administran una cantidad relevante de recursos, también es preciso tener en cuenta que muchas de las leyes aprobadas no cuentan con financiamiento suficiente para ser posteriormente aplicadas.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, hizo presente que en el Senado está asentado el criterio de que no se aprueban nuevas normativas sobre competencias municipales si ellas no poseen el debido financiamiento.

Luego, preguntó si la votación electrónica que se utilizó en la consulta ciudadana es secreta o quedó almacenada en alguna base de datos. En esta última opción, preguntó quién administra esos datos.

El Subsecretario Ejecutivo de la Asociación Chilena de Municipalidades, señor Moreno, puso de manifiesto que la votación electrónica es absolutamente privada y, respecto de ella, resulta imposible conocer la ponencia de cada uno de los votantes. En cuanto a los datos, sostuvo que las empresas encargadas para administrar estos sistemas son las que se quedaron con la información, desde la perspectiva de los resultados de la votación, pero no de las opciones elegidas.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, pidió a las dos asociaciones concurrentes que indiquen los municipios que contrataron a empresas que manejen las bases de datos de las personas que votaron electrónicamente y que, eventualmente, las podrían ofrecer en una próxima elección. Además, pidió adjuntar los contratos respectivos.

La Honorable Senadora señora Rincón compartió la preocupación expresada, toda vez que los datos representan uno de los bienes más valiosos en la actualidad. De igual manera, consignó que esta discusión se enmarca en el debate mayor acerca de la pertinencia de la implementación del voto electrónico y, por lo mismo, la información solicitada resulta fundamental.

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En la siguiente sesión en que la Comisión se abocó al estudio de este asunto, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, sugirió a esta instancia legislativa discutir algunas ideas y definir, en primer lugar, ciertos criterios generales, ejercicio que colaborará en la posterior votación de las indicaciones formuladas al texto aprobado en general por el Senado. Entre los temas generales que identificó está la fijación de los períodos máximos en que se podrá ejercer un cargo de los que aborda el proyecto de reforma constitucional; la definición de si ellos serán sucesivos o no; las eventuales inhabilidades para el ejercicio de otros cargos; la posibilidad de renuncia de los parlamentarios; la eventualidad de que una autoridad cambie de zona para continuar ejerciendo el cargo; la situación de los independientes, y la aplicación en el tiempo de las normas en debate. Consignó que todos esos asuntos son tratados por las proposiciones de enmienda que se han presentado.

El Honorable Senador señor Pérez adelantó que en el último plazo acordado para la formulación de indicaciones presentó una propuesta para analizar de forma separada la situación de los alcaldes y concejales, quienes ya se encuentran en el curso de un proceso eleccionario que culminará en el mes de octubre del año 2020. Lo anterior, sin perjuicio de estar de acuerdo en que se instituya un límite a la reelección de las autoridades.

En cuanto al primero de los temas propuestos, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, hizo presente que algunas indicaciones han propuesto que los diputados opten a tres períodos como máximo en el cargo, mientras que los senadores podrían acceder a dos. Lo anterior, sin importar la eventual calidad de independiente del parlamentario.

Los miembros de la Comisión concordaron con ese planteamiento.

El Honorable Senador señor De Urresti estimó, luego, que la situación de los consejeros regionales se debería asimilar a la de los alcaldes y concejales y, por lo tanto, todos ellos deberían poder optar a tres períodos como máximo.

Seguidamente, ante la consulta referida sobre si los períodos en el cargo deben ser sucesivos o no, consignó que, si el espíritu del proyecto es evitar que alguien se eternice en un cargo y, por lo mismo, generar renovación, sostuvo que esa limitación se debería aplicar al ejercicio de períodos sucesivos en el cargo. Si no lo son, no operaría la restricción.

El Honorable Senador señor Allamand opinó que la norma debería ser absoluta, ya que, de lo contrario, se podría dar el caso de parlamentarios que ejerzan más de los períodos máximos que se han aludido.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, postuló que el sentido de la reelección y de establecer períodos sucesivos como límite es evitar la perpetuación de una autoridad en un determinado cargo y que, eventualmente, la ostentación de dicho cargo haga prácticamente imposible que alguien le pueda competir. Así, por ejemplo, un alcalde que haya servido su cargo durante tres períodos podría dejar pasar uno y volver a ejercerlo, si así lo decreta democráticamente la ciudadanía.

El Honorable Senador señor Allamand concluyó que, en cierto sentido, a esas autoridades se les aplicaría el régimen que se prevé para los Presidentes de la República, quienes no pueden tener reelecciones sucesivas, pero sí alternadas.

A su vez, el Honorable Senador señor Huenchumilla se mostró partidario de una limitación absoluta. En el ejemplo de los parlamentarios, diputados solamente por un máximo de tres períodos. Si no se opera de ese modo, enfatizó, sería estipular una especie de “letra chica” en la iniciativa, que permitiría, en los hechos, una eternización en el cargo, simplemente dejando pasar algún período sin ejercerlo.

Esa postura también sería aplicable a las otras autoridades que regula la iniciativa de reforma constitucional, sentenció.

El Honorable Senador señor De Urresti expresó una posición opuesta, toda vez que, tal como lo ha explicitado previamente, lo que este proyecto intenta impedir que alguien se perpetúe en el cargo, puesto que esa situación genera acomodo en las funciones y control del territorio en el cual se ejerce.

Señaló a continuación que, desde el año 1990, la Cámara de Diputados se ha renovado aproximadamente en un tercio de sus integrantes en cada elección periódica, lo cual, desde el punto de vista de la alteración periódica de los miembros de un órgano legislativo resulta significativo.

En el ejemplo propuesto por el Presidente de la Comisión, referido a la situación de los alcaldes, sostuvo que si alguien ha ostentado el cargo más alto en un gobierno comunal por 12 años y no puede reelegirse nuevamente, el hecho de que deba estar al menos un período fuera, igualmente cumple los objetivos perseguidos. Por el contrario, si no puede postular nuevamente y someterse a la decisión democrática de la ciudadanía, después de haber pasado ese lapso, se perdería de antemano un capital humano relevante que podría ser provechoso para la comunidad respectiva. Afirmó que una decisión en contrario perjudicaría especialmente a quienes han ejercido los cargos desde muy jóvenes o que no desean cumplir otras funciones sometidas a la decisión popular.

Mencionó que un período intermedio de 4 años en el caso de diputados, concejales, alcaldes o consejeros regionales u 8 años en el caso de senadores permite una renovación, la entrada de nuevos candidatos a la zona y una sana competencia, sin que se mantenga la influencia que otorga el ejercicio del cargo.

Por su parte, el Honorable Senador señor Huenchumilla se preguntó, para resolver el presente debate, cuál es el objetivo que se pretende con el establecimiento de un límite. En su opinión, la idea de la iniciativa es “oxigenar” el sistema político. En efecto, aclaró que la ciudadanía piensa que hay un grupo de privilegiados que se eternizan en los cargos mediante el poder que les otorga esa dignidad. Así, si un alcalde ha servido por tres períodos, lo más probable es que, luego de dejar el cargo comience su campaña para postular en la siguiente elección, convirtiéndose en un factor de perturbación para el nuevo edil.

El Honorable Senador señor Pérez observó que un régimen de limitación de las elecciones provoca un efecto de tensión en los derechos a elegir y a ser elegido. En la práctica, lo que se pretende es que la persona que ejerce un determinado cargo no lo utilice para perpetuarse en él. Sin embargo, adujo que estipular una inhabilidad absoluta para optar nuevamente de forma democrática al mismo puesto resulta excesivo.

Precisó, en otro orden de ideas, que no es partidario de que, por ejemplo, alguien se cambie de distrito o circunscripción para eludir la disposición que limita las reelecciones. No obstante, la norma no puede ser tan estricta para impedir que una persona que no ha ostentado un puesto de elección popular lo ejerza nuevamente, luego de transcurrido uno o más períodos. Una restricción de esa naturaleza afectaría directamente los derechos a elegir y ser elegidos.

El Honorable Senador señor Allamand señaló su concordancia con la postura esgrimida por el Honorable Senador señor Huenchumilla, porque, en definitiva, se trata de las inhabilidades para un mismo cargo. A modo de ejemplo, hizo notar que un concejal que ha cumplido doce años en el cargo perfectamente podría decidir postular al cargo de alcalde y, este último, puesto en la misma circunstancia, podría optar también a otro cargo de elección popular. En resumen, la inhabilidad se aplica al mismo cargo.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, acotó que el proyecto limita la “reelección” de autoridades, acción que no se produce cuando hay cargos alternados. En efecto, formalmente la reelección supone una elección sucesiva, es decir, cuando se elige a una autoridad por un mismo período en su mismo cargo. Por tal motivo, se distingue entre períodos y reelecciones.

Puso como ejemplo el caso de los Presidentes de la República que, si bien pueden volver al puesto de Jefe de Estado, no lo hacen mediante el mecanismo de la reelección.

En seguida, connotó que el objetivo tenido a la vista para el límite a la reelección es la renovación de la política, que supone que la persona que ha ostentado un cargo por una determinada cantidad de períodos da un paso al costado para que otros se postulen en ese puesto. Esa oportunidad, a su juicio, es muy valiosa, pero no puede significar que se hipoteque la posibilidad de que en el futuro esa persona se pueda someter a la decisión democrática de los electores. Se trataría, en los hechos, de una inhabilidad sobreviniente por haber servido un cargo.

En torno a lo señalado por el Honorable Senador señor De Urresti, coincidió en que muchas personas, sobre todo a nivel municipal, no tienen aspiraciones de servir cargos diferentes de los que ya han ejercido. En definitiva, no es una opción para ellos cambiarse a otro puesto de elección popular.

En conclusión, expresaron su postura favorable a que la limitación se aplique a la reelección sucesiva los Honorables Senadores señores De Urresti, Harboe y Pérez. Por la opción contraria se manifestaron los Honorables Senadores señores Allamand y Huenchumilla.

Luego, se sometió a debate la posibilidad de establecer una inhabilidad para otro cargo, esto es, que alguien que ha completado el tiempo máximo en una función determinada, pueda postular inmediatamente a un cargo diferente de elección popular.

Con el objeto de ejemplificar esa situación, el Honorable Senador señor Pérez adujo que un senador que ha ejercido dos periodos sucesivos estaría habilitado para postular seguidamente como diputado.

Al respecto, el Honorable Senador señor De Urresti mencionó el caso del Honorable Diputado señor Matta, quien ejerció previamente como senador.

Los miembros de la Comisión coincidieron en la postura de no establecer una inhabilidad para otros cargos.

En torno a la indicación de su autoría que aborda la factibilidad de los parlamentarios renuncien a sus cargos, el Honorable Senador señor Huenchumilla planteó que la Constitución impide la renuncia de tales servidores públicos, a menos que se constate una enfermedad grave que lo afecte, circunstancia que calificará en su oportunidad el Tribunal Constitucional. Sin embargo, si alguien ha postulado a un puesto de parlamentario y después de un cierto período -que la indicación postula como la mitad del período- estima que, por distintas razones, debe dejar su escaño, debería contar con la posibilidad de renunciar sin mediar la intervención del Tribunal Constitucional.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, adujo que la prohibición de la renuncia se introdujo en el derecho comparado como un mecanismo para evitar actos de amenaza o amedrentamiento a las autoridades e incluso de faltas a la probidad.

En el primer caso, indicó que un parlamentario podría ser amenazado para que vote de determinada forma y, si no desea hacerlo, se le compele a renunciar.

Otros argumentos de peso son las situaciones de faltas a la probidad, pues algún parlamentario podría votar una propuesta que favorezca a determinado tipo de industria y, al día siguiente renunciar para trabajar en ese rubro.

Aclaró que en Chile no se permite la renuncia parlamentaria y, lo que sí es posible, es que en situaciones de enfermedad grave, calificadas como tales por el Tribunal Constitucional, se declara su cesación en el cargo. Lo mismo ocurre si, por ejemplo, es nombrado en el cargo de Ministro o Subsecretario.

Sin perjuicio de lo anterior, se mostró disponible a aprobar una idea como la que contiene la proposición de enmienda, para que no se reiteren casos como el del ex Senador señor Fernando Flores quien, al segundo año de su mandato, había perdido la motivación para ejercer el cargo. Ello significó, en la práctica, que la Región de Arica tuvo, durante un largo período, un representante ausente.

Llamó la atención, sin embargo, sobre el sistema de reemplazo que se podría emplear en esta circunstancia.

El Honorable Senador señor De Urresti connotó que, por razones de técnica legislativa, este tema debería ser discutido a partir de una iniciativa diferente, pues contiene elementos y fundamentos diversos de los que han sustentado el presente proyecto de reforma constitucional.

Al recuerdo del ex Senador señor Fernando Flores sumó la situación del ex Senador señor Marco Cariola. No obstante, instó a analizar igualmente la responsabilidad de los partidos políticos y organizaciones que promovieron a esos candidatos.

Aseguró que la última afirmación cobra relevancia ante la posibilidad de que se formen instancias de “titulares y reemplazantes”, en que se lleva un buen candidato que gana el cupo, pero que, superada la mitad del período, renuncia y el partido en el cual milita es el que, con criterios de maquinaria interna, decide sobre su sustituto dejando de lado la voluntad popular. Planteó, entonces, que la renuncia tiene que significar un costo para el sistema político.

Otra opción para estudiar sería una elección complementaria en caso de renuncia, sentenció.

Por último, señaló que la única objeción que tiene acerca del límite a la reelección, como institución, es que acceder a un cargo con fecha de caducidad puede desmotivar a esa persona en esa gestión.

El Honorable Senador señor Huenchumilla, aunque reconoció que se trata de un asunto discutible, subrayó que una persona que acepta ser candidato asume una responsabilidad. Sin embargo, es posible que alguien, en el curso de su trabajo parlamentario, sienta que no puede hacer una contribución, por distintos motivos. Indicó que cuando ejerció como diputado pudo advertir ese ánimo en algunos de sus colegas.

Afirmó que, de todas maneras se impone una limitación, a saber, que se ejerza al menos la mitad del período.

El Honorable Senador señor Pérez se mostró contrario a instituir la renuncia como una posibilidad en el Texto Constitucional. En efecto, el rol y la responsabilidad de un parlamentario es tal en la vida democrática que no sería aconsejable su institución, particularmente por las desventajas que, en un análisis sucinto, ya se han advertido.

Por lo demás, aseveró que tiene dudas de que las indicaciones sobre este tema estén acordes a las ideas matrices del presente proyecto de reforma constitucional, pues la discusión de la renuncia lleva a estudiar de forma íntegra el rol institucional y de representación que le cabe a un parlamentario, que se podría ver debilitado con una facultad de esa naturaleza.

A su vez, el Honorable Senador señor Allamand coincidió con el reparo de constitucionalidad antes formulado, pues excede las ideas matrices de la iniciativa en discusión. No obstante, concordó en que una discusión separada podría ser la oportunidad de analizar tan relevante asunto.

En ese contexto, el Honorable Senador señor Huenchumilla anunció el retiro de las indicaciones formuladas a ese respecto.

En seguida, la Comisión se abocó al debate de la eventualidad de que una autoridad cambie de zona para continuar ejerciendo el cargo. En definitiva, una inhabilidad por cambio de zona.

Al efecto, el Honorable Senador señor Pérez connotó que si alguien ha alcanzado el límite de las reelecciones permitidas, no es posible que luego postule en otra zona. En efecto, el límite opera sobre el cargo, con independencia del territorio en que se aplique.

Para precisarlo aún más, el Honorable Senador señor De Urresti señaló que, eventualmente, sí se podría modificar el territorio si se opta a otro cargo de elección popular. En la práctica, la inhabilidad aplica en el mismo cargo.

A modo de ejemplo, el Honorable Senador señor Huenchumilla planteó que un diputado podría cumplir tres períodos sucesivos, ya sea en Arica, Punta Arenas y Coquimbo, o en un solo distrito.

Los integrantes de la Comisión concordaron con el postulado de que la limitación se aplica al cargo, con independencia de la circunscripción, distrito o territorio en que éste se ejerce.

Respecto de la aplicación de las disposiciones de la iniciativa a los independientes, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, consignó que la indicación número 4 A, de autoría de la Honorable Senadora señora Provoste, propone que la limitación de las reelecciones no sea aplicable a los senadores y diputados independientes. Discrepó de esa postura, en razón del principio de igualdad ante la ley.

El Honorable Senador señor Huenchumilla explicó que la naturaleza del independiente es distinta de la de aquellos que pertenecen a un partido político, dado que estos últimos conglomerados tienen como objetivo conducir el Estado. En efecto, en democracia los ciudadanos se organizan en partidos políticos, cuyo objetivo principal es acceder al poder estatal.

Un independiente, por el contrario, es un ciudadano que, por sobre esas estructuras, solo y sin pretensiones de contar con una orgánica para administrar el Estado, busca una situación de poder en ese ámbito. En definitiva, el independiente, desde su soledad, desafía a los partidos políticos.

Por lo mismo, en esta materia deben tener un régimen excepcional.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, manifestó que las decisiones que ha adoptado la Comisión apuntan a la limitación del cargo, con independencia de la naturaleza u origen de la candidatura. Aunque es probable que también haya parlamentarios de partidos políticos que no pretenden administrar el Estado, ello no puede ser una justificación para hacer una excepción a las reglas generales. En efecto, el objetivo de esta iniciativa es la fijación de un límite para propender a la renovación de la política y, por tal motivo, no corresponde que un independiente pueda estar sucesivamente en el cargo cuatro o más períodos.

En la misma línea, el Honorable Senador señor Pérez planteó que la limitación de la reelección se sustenta en que resulta positivo que una persona no se perpetúe en el ejercicio de un cargo determinado, sin importar la forma en que ha sido elegido.

Además, se generaría una desigualdad ante la ley entre un militante de partido o un independiente electo en un pacto con partidos con aquellos independientes propiamente tales.

Con la oposición del Honorable Senador señor Huenchumilla, la Comisión acordó no hacer distinciones en el caso de los independientes.

En lo que atañe a la eventual aplicación retroactiva de las normas de este proyecto de reforma constitucional, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso de manifiesto que, a su juicio, resulta evidente que esta iniciativa debe tener efecto retroactivo. Así, sería una burla a la ciudadanía si se hace alguna excepción al respecto.

El Honorable Senador señor Pérez coincidió con esa premisa, salvo en lo atingente a la situación de los alcaldes y concejales, quienes, como se ha señalado, ya se encuentran en medio de un proceso electoral. La indicación número 21 E, de su autoría, aborda ese asunto.

El Honorable Senador señor Huenchumilla hizo presente que, con una norma de ese tipo, alcaldes que han cumplido tres o más períodos en el cargo podrían postular a uno adicional, lo que sobrepasa los límites que se han fijado.

En respuesta a esa inquietud, el Honorable Senador señor Pérez afirmó que la aplicación retroactiva de las disposiciones de la iniciativa a alcaldes y concejales que han ejercido el cargo por tres o más períodos alteraría las reglas para el proceso eleccionario que se realizará en unos meses. En los hechos habría una afectación del principio de igualdad ante la ley. Para ellos, enfatizó, la próxima sería la última elección a la que se podrían presentar de forma sucesiva.

El Honorable Senador señor Huenchumilla sostuvo que esa regla parece razonable para quienes llevan tres períodos en el cargo, pero no para los que han alcanzado un número superior.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, hizo hincapié en que el punto central de esta discusión es que el período electoral municipal se ha iniciado. Por ejemplo, si bien esta norma afectaría a 96 alcaldes, el proceso de inscripción de las candidaturas ya comenzó y, por de pronto, tienen vedada la posibilidad de renunciar para optar a otro cargo.

En definitiva, los miembros de la Comisión se inclinaron por la aplicación retroactiva de las normas del proyecto, con la salvedad de los alcaldes y concejales que hayan servido el cargo por tres o más períodos.

DISCUSIÓN EN PARTICULAR

A continuación, se efectúa una descripción de las normas aprobadas en general, las indicaciones que se han formulado a su texto y los acuerdos adoptados a su respecto por la Comisión.

ARTÍCULO ÚNICO

El artículo único del proyecto, conformado por cinco numerales, introduce diversas modificaciones a la Constitución Política de la República.

Número 1

El numeral 1 del artículo único de la iniciativa sustituye el inciso segundo del artículo 51 por el siguiente:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente. Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”.

El inciso que se reemplaza consigna actualmente que los parlamentarios podrán ser reelegidos en sus cargos, sin establecer limitaciones a su respecto.

Respecto de este numeral se formularon 13 proposiciones de enmienda.

La indicación número 1, de los Honorables Senadores señora Aravena y señores García, Ossandón, Prohens y Pugh, lo reemplaza por el siguiente:

“1.- Agrégase en el inciso segundo del artículo 51 la siguiente oración final:

“Los diputados podrán ser reelegidos en el cargo hasta por dos períodos y los senadores podrán ser reelegidos solo por una vez.”.”.

La indicación número 2, del Honorable Senador señor Huenchumilla, lo reemplaza por el siguiente:

“Las elecciones de Diputados y de Senadores se efectuarán conjuntamente. Los Senadores podrán ser reelegidos en el cargo sólo por una vez; los Diputados podrán ser reelegidos en el cargo hasta por dos períodos.”.

La indicación número 3, de los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, reemplaza el texto que señala: “Los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”, por el siguiente: “Los senadores podrán ser reelegidos en el cargo sólo por una vez; los diputados podrán ser reelegidos en el cargo solo por un período.”.

La Comisión acordó discutir conjuntamente las tres indicaciones precedentes, dado que proponen textos similares, sobre la base de una limitación de carácter absoluto.

Para una mayor claridad, el Honorable Senador señor Huenchumilla puntualizó que, si no se aprueban las proposiciones de enmienda, se permitirá la reelección alternada.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso en votación las mencionadas proposiciones de enmienda.

- La Comisión, por la mayoría de sus miembros, Honorables Senadores señores De Urresti, Harboe y Pérez, las rechazó. Votaron a favor los Honorables Senadores señores Allamand y Huenchumilla.

La indicación número 4, de los Honorables Senadores señores Castro y Prohens, agrega la siguiente oración final: “Los senadores que hayan sido reelegidos y cumplan el límite antes señalado no podrán participar en elecciones a cargos de elección popular en el plazo de 4 años, desde que termine su último período, con excepción de la elección de Presidente de la República.”.

Dado los criterios generales adoptados, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso en votación la indicación.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

La indicación número 4 A, de la Honorable Senadora señora Provoste, agrega después del punto (.) ubicado a continuación de la expresión "dos periodos" lo siguiente: "Esta limitación no será aplicable a los senadores y diputados que hayan sido elegidos como independientes fuera de una lista de partido político o pacto electoral.".

Dado que ya quedó consignada la postura expresada en su momento por el Honorable Senador señor Huenchumilla, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, sometió a votación la indicación.

- La Comisión, por la mayoría de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe y Pérez, la rechazó. Se pronunció por la afirmativa el Honorable Senador señor Huenchumilla.

La indicación número 5, de los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, agrega la siguiente oración final: “Tanto en el caso de los senadores como en el de los diputados, el límite a la reelección se efectuará con prescindencia del distrito o circunscripción a los que se presentaren, respectivamente.”.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, hizo notar que la indicación hace una distinción que no concuerda con los criterios aprobados, porque, por ejemplo, no incluye a alcaldes, concejales ni consejeros regionales. En definitiva, la inhabilidad está dirigida al cargo respectivo, tal como se convino previamente entre los miembros de la Comisión y, en ese sentido, es suficiente el texto aprobado en general por el Senado.

Entendiendo esa argumentación, el Honorable Senador señor De Urresti se inclinó por la mantención de los criterios generales sancionados en el seno de la Comisión.

Acto seguido, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso en votación la indicación.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

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La indicación número 6, de los Honorables Senadores señora Aravena y señores García, Ossandón, Prohens y Pugh, introduce en el artículo 51, después del inciso segundo, el siguiente inciso, nuevo:

“Para el cálculo de cada elección, se tomará en consideración aquellas elecciones que se hubiesen realizado en diferentes distritos o circunscripciones, respectivamente.”.

Siguiendo el criterio antes adoptado, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso en votación la indicación.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

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La indicación número 7, de los Honorables Senadores señores Castro y Prohens, agrega al artículo 51 un inciso nuevo, del siguiente tenor:

“En el caso de los diputados estos no podrán ser electos como gobernador regional, consejero regional, alcalde y concejal en un plazo de 4 años, el que será contado desde que termine su último período.”.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, sometió inmediatamente a votación la indicación.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

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La indicación número 7 A, de los Honorables Senadores señores Bianchi y Letelier, agrega al final del art. 51 lo siguiente:

“En cualquier caso, ninguna persona podrá ser parlamentario por más de 12 años”.

En virtud de los postulados generales adoptados, la Comisión se inclinó por el rechazo de la presente indicación.

Así, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, la sometió a votación.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

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La indicación número 7 B, del Honorable Senador señor Letelier, agrega al final del art. 51 lo siguiente:

"En cualquier caso, ninguna persona podrá ser parlamentario por más de 16 años".

En la misma línea de lo aprobado previamente, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso en votación la indicación.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

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La indicación número 8, del Honorable Senador señor Huenchumilla, introduce el siguiente numeral, nuevo:

“… Sustitúyese el inciso final del artículo 60 por el siguiente:

“Los Diputados y Senadores podrán renunciar a sus cargos transcurrido la mitad de su período para el cual fueron electos.”.”.

Al efecto, cabe señalar que el inciso que se pretende sustituir estipula que los diputados y senadores podrán renunciar a sus cargos cuando les afecte una enfermedad grave que les impida desempeñarlos y así lo califique el Tribunal Constitucional.

- La indicación número 8 fue retirada por su autor.

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La indicación número 9, del Honorable Senador señor Huenchumilla, consulta un numeral nuevo, del tenor que se señala:

“… Elimínase el número 15° del artículo 93.”.

El referido numeral, situado en el precepto que regula las atribuciones del Tribunal Constitucional, postula que esta magistratura podrá calificar la inhabilidad invocada por un parlamentario en los términos del inciso final del artículo 60 y pronunciarse sobre su renuncia al cargo.

- La indicación número 9 fue retirada por su autor.

Al retirar estas indicaciones, el Honorable Senador Huenchumilla expresó que esta materia debería ser objeto de un mayor análisis en un proyecto distinto, idea que fue respaldada por los demás integrantes de la Comisión.

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La indicación número 10, del Honorable Senador señor Castro, contempla un numeral, nuevo, del siguiente tenor:

“… Sustitúyese en el inciso cuarto del artículo 111 la expresión “sólo para el período siguiente” por “hasta por dos veces consecutivas”.”.

El mencionado inciso cuarto del artículo 111 de la Carta Política, en lo que interesa a la proposición de enmienda, dispone que el Gobernador Regional durará en el ejercicio de sus funciones por el término de cuatro años, pudiendo ser reelegido consecutivamente sólo para el período siguiente.

La Comisión prefirió no innovar en esta materia y, por lo tanto, optó por el rechazo de la proposición de enmienda.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, sometió a votación la indicación.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

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Número 2

El numeral 2 del artículo único de la iniciativa intercala en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

La referida modificación, en los hechos, limita la posibilidad de reelección de los consejeros regionales hasta por dos veces consecutivas.

Sobre este numeral recayeron 2 indicaciones.

La indicación número 11, del Honorable Senador señor Huenchumilla, lo reemplaza por el siguiente:

“2.- Intercálase en el inciso segundo del artículo 113, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue la expresión “hasta por dos veces”.”.

Los miembros de la Comisión entendieron que la propuesta está en la misma línea de los criterios generales asentados en la votación de las indicaciones números 1, 2 y 3, por lo que se remitieron a los argumentos ya expresados a ese respecto.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso en votación la mencionada proposición de enmienda.

- La Comisión, por la mayoría de sus miembros, Honorables Senadores señores De Urresti, Harboe y Pérez, la rechazó. Votaron a favor los Honorables Senadores señores Allamand y Huenchumilla, quienes fueron de la opinión que la regla de la limitación de la reelección no debía estar acotada a la exigencia de dos períodos sucesivos.

La indicación número 12, de los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, sustituye la expresión “hasta por dos veces consecutivas” por la que sigue: “hasta por una vez consecutiva”.

Dado lo resuelto previamente, la Comisión postuló su rechazo, con la intención de seguir los criterios ya instituidos.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, sometió a votación la indicación.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

Número 3

El numeral 3 del artículo único del proyecto agrega en el inciso primero del artículo 118, la siguiente oración final:

“Los alcaldes serán elegidos por sufragio universal de conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades, durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas.”.

Respecto de este numeral se presentaron 4 indicaciones.

La indicación número 13, de la Honorable Senadora señora Rincón, lo suprime.

- Esta indicación fue retirada por su autora.

Oración final propuesta

La indicación número 14, de los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, reemplaza la frase “podrán ser reelegidos hasta por dos veces consecutivas” por la siguiente: “podrán ser reelegidos hasta por una vez consecutiva”.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, sometió inmediatamente a votación la indicación, con la misma argumentación señalada en la votación de la indicación número 12, respecto de la reducción de los períodos en que se puede ejercer el cargo.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

La indicación número 15, del Honorable Senador señor Moreira, reemplaza el vocablo “dos” por “tres”.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, sometió a votación la proposición de enmienda sin mayor debate, ya que sobre este punto la Comisión fijó un criterio, tal como se consignó en la discusión previa a la votación de las indicaciones, en orden a no aumentar el período por el que pueden ser reelegidas las autoridades políticas.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

La indicación número 16, del Honorable Senador señor Huenchumilla, elimina la palabra “consecutivas”.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso en votación la mencionada proposición de enmienda, que está en consonancia con lo que ya se ha resuelto a partir de las indicaciones números 1, 2, 3 y 11.

- La Comisión, por la mayoría de sus miembros, Honorables Senadores señores De Urresti, Harboe y Pérez, la rechazó. Votaron a favor los Honorables Senadores señores Allamand y Huenchumilla.

Número 4

El numeral 4 del artículo único intercala en el inciso primero del artículo 119, entre la palabra “reelegidos” y el punto (.) que la sigue, la expresión “hasta por dos veces consecutivas”.

El citado inciso postula que los concejales durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos.

En torno a este numeral se formularon 3 proposiciones de enmienda.

La indicación número 17, de la Honorable Senadora señora Rincón, lo elimina.

- Esta indicación fue retirada por su autora.

La indicación número 18, del Honorable Senador señor Moreira, reemplaza el vocablo “dos” por “tres”.

En relación a esta enmienda, la Comisión siguió el criterio establecido a partir de lo resuelto en la indicación número 15.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, sometió a votación la indicación.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la rechazó.

La indicación número 19, del Honorable Senador señor Huenchumilla, elimina la palabra “consecutivas”.

Al iniciarse el estudio de esta materia, se recordó que, por mayoría de votos, la Comisión, ya había respaldado la idea de limitar las elecciones consecutivas, por lo que no resulta concordante eliminarla en este precepto.

El Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso en votación la indicación.

- La Comisión, por la mayoría de sus miembros, Honorables Senadores señores De Urresti, Harboe y Pérez, la rechazó. Votaron a favor los Honorables Senadores señores Allamand y Huenchumilla, quienes fundaron su voto en los argumentos señalados previamente en este informe.

Número 5

El numeral 5 del artículo único del proyecto agrega la siguiente disposición transitoria:

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerará su actual período como el primero.”.

En relación con esta disposición se formularon 14 indicaciones.

La indicación número 20, del Honorable Senador señor Ossandón, la reemplaza por la siguiente.

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerarán todos los períodos que hayan ejercido las actuales autoridades que estén ejerciendo el cargo. En caso de que alguna de las mencionadas autoridades excediere el límite de reelecciones establecido, podrá terminar su actual período sin poder reelegirse.”.

La indicación número 21, del Honorable Senador señor Pérez Varela, la sustituye por la que sigue:

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51 y segundo del artículo 113, se considerará su actual período como el primero. En el caso de las autoridades señaladas en los incisos primero del artículo 118 y primero del artículo 119, el límite a la reelección se considerará a partir de la próxima elección de alcaldes y concejales.”.

La indicación número 21 A, de la Honorable Senadora señora Provoste, la reemplaza por la siguiente:

"Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, se considerará su actual período como el primero, en caso que hayan sido elegidos como independientes fuera de una lista de partido político o pacto electoral.".

La indicación número 21 B, de la Honorable Senadora señora Provoste, la reemplaza por la que sigue:

"Vigésimo séptima: Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51, segundo del artículo 113, primero del artículo 118 y primero del artículo 119 se considerarán todos los períodos ejercidos en el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito, comuna o circunscripción provincial.

En el caso de que por la aplicación de la presente disposición transitoria, alguna de las autoridades mencionadas en el inciso anterior estuviera imposibilitada de presentarse como candidato en la elección inmediatamente siguiente, se le permitirá la oportunidad de reelegirse en el cargo solo por un período adicional.".

La indicación número 21 C, de los Honorables Senadores señores Bianchi y Letelier, la sustituye por la siguiente:

“Para los efectos de la próxima elección, a integrantes del Congreso Nacional, ninguna persona podrá postular a participar en ella si ya ha ejercido como parlamentario 12 o más años”.

La indicación número 21 D.- Del Honorable Senador señor Letelier, la sustituye por la siguiente:

“Para los efectos de la próxima elección, a integrantes del Congreso Nacional, ninguna persona podrá postular a participar en ella si ya ha ejercido como parlamentario 12 o más años".

La indicación número 21 E, del Honorable Senador señor Pérez, la reemplaza por la siguiente:

“Vigésimo séptima.- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos primero del artículo 118 y primero del artículo 119 que ya han servido tres o más períodos, el período que se inicia con las elecciones de octubre de 2020 se considerara el último al que podrán postular.”.

La indicación número 22, de la Honorable Senadora señora Rincón, elimina la expresión “primero del artículo 118 y primero del artículo 119”.

La indicación número 23, del Honorable Senador señor Huenchumilla, para reemplaza la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán todos los períodos ejercidos en el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito, comuna o circunscripción provincial”.

La indicación número 24, del Honorable Senador señor Castro, reemplaza la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán todos los períodos ejercidos sucesivamente en uno de los cargos señalados, a partir del año 1990”.

La indicación número 25, de los Honorables Senadores señores De Urresti y Latorre, sustituye la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán, según sea el caso, el actual período como el primero para las autoridades electas en el cargo por primera vez, y el segundo para las autoridades que hayan sido electas en el cargo por dos o más ocasiones”.

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La indicación número 26, del Honorable Senador señor Castro, introduce el siguiente inciso, nuevo:

“Lo prescrito en el inciso anterior será con independencia del territorio electoral en el cual haya resultado electo el ciudadano a quien se le haga aplicable la limitación.”.

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La indicación número 27, del Honorable Senador señor Castro, incorpora un inciso nuevo, del tenor que se señala:

“Las limitaciones de este artículo en el caso de los alcaldes tendrán aplicación a partir de la elección municipal siguiente a la que se verificará el año 2020.”.

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La indicación número 28, de los Honorables Senadores señora Aravena y señores García, Ossandón, Prohens y Pugh, agrega una disposición transitoria nueva, del tenor que se indica:

“Vigésimo ...- Para los efectos de los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos segundo del artículo 51 y segundo del artículo 113, se considerarán todos los períodos anteriores, si es que los hubiese, incluidos los ejercidos en otra cámara para el caso de Diputados y Senadores.

No obstante lo establecido en el inciso precedente, las autoridades señaladas en los incisos primero del artículo 118 y primero del artículo 119, se considerará su actual período como el primero para los efectos de la elección del año 2020.”.

-.-.-.-

Dado que todas estas indicaciones abordan, en lo medular, un mismo asunto, el señor Presidente de la Comisión propuso a esta instancia discutirlas conjuntamente.

- En primer lugar, se deja constancia que la indicación número 22 fue retirada por su autora, la Honorable Senadora señora Rincón.

- Seguidamente, la Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, rechazó las indicaciones números 20, 21, 21 A, 21 B, 21 C, 21 D, 24, 25, 26, 27 y 28.

A continuación, el señor Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, puso en discusión la indicación número 21 E, de autoría del Honorable Senador señor Pérez. Al comenzar su análisis, se constató, que sin perjuicio de que se hace la salvedad necesaria respecto de los alcaldes y concejales, no se contiene una regulación para los parlamentarios y consejeros regionales, en la línea de los criterios generales que ya adoptó la Comisión.

Como forma se solucionar ese vacío, la Comisión consideró oportuno aprobar la indicación número 23, promovida por el Honorable Senador señor Huenchumilla, que reemplaza la frase “se considerará su actual período como el primero” por la siguiente: “se considerarán todos los períodos ejercidos en el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito, comuna o circunscripción provincial”.

Al efecto, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, si bien concordó con la propuesta antedicha, sugirió eliminar de su texto la referencia a la “comuna”, toda vez que esa regulación quedará contenida en la redacción aprobada a partir de la indicación número 21 E.

Con esa enmienda, sometió a votación la indicación número 23.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la aprobó con modificaciones.

De igual manera, se puso en votación la indicación número 21 E.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros, Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez, la aprobó con modificaciones.

En definitiva, el Presidente de la Comisión, Honorable Senador señor Harboe, concluyó que la Comisión ha sancionado la retroactividad de la aplicación de las disposiciones de esta iniciativa, salvo en lo referido a la situación de los alcaldes y concejales.

De igual manera, se aclaró que la disposición transitoria aprobada tendrá efecto únicamente respecto de las autoridades que actualmente están en posesión de los cargos cuya reelección se limita.

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Con posterioridad al despacho en particular de la iniciativa, la unanimidad de los miembros presentes de la Comisión, Honorables Senadores señores Allamand, Harboe, Huenchumilla y Pérez, decidieron reabrir la discusión del proyecto, de conformidad con lo estatuido en el artículo 185 del Reglamento del Senado.

En primer lugar, se observó que resulta necesario, por razones de técnica legislativa, uniformar las redacciones de las normas constitucionales que regulan la reelección de autoridades, de conformidad con los postulados adoptados previamente en la discusión de esta iniciativa.

La Comisión coincidió con esa postura y, de conformidad con lo dispuesto en el inciso final del artículo 121 del Reglamento del Senado, convino en hacer los ajustes de redacción necesarios en los artículos 113, 118 y 119 de la Constitución Política de la República.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros presentes, Honorables Senadores señores Allamand Harboe, Huenchumilla y Pérez, aprobó esa proposición.

Seguidamente, la Comisión estimó pertinente dejar establecido expresamente en el texto de la disposición transitoria que se agrega por la presente reforma constitucional que, para efectos de la contabilización de los períodos servidos por los consejeros regionales, ellos se contabilizarán a partir de la aplicación de la ley N° 20.678, que establece la elección directa de los consejeros regionales, y que dispuso que dichas autoridades se elegirían por sufragio universal, en votación directa.

Dicha disposición, en aplicación de lo prescrito en el inciso final del artículo 121 del Reglamento del Senado, se incorporó como oración final en el inciso primero de la disposición vigesimonovena transitoria que el proyecto agrega en el texto de la Carta Fundamental.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros presentes, Honorables Senadores señores Allamand Harboe, Huenchumilla y Pérez, aprobó esa propuesta.

Finalmente, a partir del debate que se suscitó respecto del contenido propuesto en la indicación número 23, la Comisión discutió sobre la necesidad de aclarar en el proyecto de reforma constitucional la situación de aquellas autoridades que, por diversos motivos, no alcanzan a cumplir la totalidad del período para el cual fueron elegidos. Lo anterior, para efectos del cómputo de los períodos que determinarán la aplicación del límite a la reelección.

A pesar de que la referida proposición de enmienda propone una regulación de carácter transitorio, la Comisión juzgó conveniente consignar una regla permanente para resolver esa situación.

En tal sentido, se convino en estatuir que la correspondiente autoridad ha ejercido su cargo durante un período cuando haya cumplido la mitad de su mandato. Dicha precisión se efectuó respecto de los diputados y senadores como oración final en el nuevo inciso tercero que se intercala en el artículo 51 constitucional, y en torno a la regulación de los gobernadores regionales, consejeros regionales, alcaldes y concejales, mediante la agregación de un nuevo artículo 125 bis en la Constitución Política de la República.

De igual modo, se acordó, a proposición del Honorable Senador señor De Urresti, perfeccionar la redacción de la primera oración del citado inciso tercero del artículo 51 de la Carta Fundamental, de manera de hacer coherente su texto con los términos usados en otras disposiciones para reglar los límites a la reelección de los parlamentarios.

Los acuerdos anteriormente mencionados se adoptaron en virtud de lo establecido en el inciso final del artículo 121 del Reglamento del Senado.

- La Comisión, por la unanimidad de sus miembros presentes, Honorables Senadores señores Allamand Harboe, Huenchumilla y Pérez, aprobó ambas proposiciones.

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MODIFICACIONES

De conformidad con los acuerdos precedentemente consignados, la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento tiene el honor de proponer la aprobación del proyecto de reforma constitucional acordado en general por el Honorable Senado, con las siguientes enmiendas:

ARTÍCULO ÚNICO

Número 1

- Reemplazarlo por el siguiente:

“1.- Sustitúyese el inciso segundo del artículo 51 por los siguientes:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente.

Los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos; los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por un período. Para estos efectos se entenderá que los diputados y senadores han ejercido su cargo durante un período cuando han cumplido más de la mitad de su mandato.”. (Unanimidad 4 x 0. Honorables Senadores señores Allamand, Harboe, Huenchumilla y Pérez). Inciso final del artículo 121 del Reglamento del Senado.

Número 2

- Reemplazarlo por el siguiente:

2.- Sustitúyese en el inciso segundo del artículo 113 la frase: “y podrán ser reelegidos” por “y podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos” (Unanimidad 4 x 0. Honorables Senadores señores Allamand, Harboe, Huenchumilla y Pérez) Inciso final del artículo 121 del Reglamento del Senado.

Número 3

- Sustituirlo por el siguiente:

“3.- Agrégase, en el inciso primero del artículo 118, la siguiente oración final:

“Los alcaldes serán elegidos por sufragio universal de conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades, durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.” (Unanimidad 4 x 0. Honorables Senadores señores Allamand, Harboe, Huenchumilla y Pérez) Inciso final del artículo 121 del Reglamento del Senado.

Número 4

- Reemplazarlo por el siguiente:

“4.- Reemplázase en el inciso primero del artículo 119 la frase “y podrán ser reelegidos.” por “y podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.” (Unanimidad 4 x 0. Honorables Senadores señores Allamand, Harboe, Huenchumilla y Pérez) Inciso final del artículo 121 del Reglamento del Senado.

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- A continuación, agregar el siguiente número 5, nuevo:

“5.- Agrégase el siguiente artículo 125 bis, nuevo:

“Artículo 125 bis. Para determinar el límite a la reelección que se aplica a los gobernadores regionales, consejeros regionales, alcaldes y concejales, se considerará que han ejercido su cargo durante un período cuando hayan cumplido más de la mitad de su mandato.”. (Unanimidad 4 x 0. Honorables Senadores señores Allamand, Harboe, Huenchumilla y Pérez) Inciso final del artículo 121 del Reglamento del Senado.

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Número 5

Pasa a ser número 6

- Sustituirlo por el siguiente:

“6.- Agrégase la siguiente disposición transitoria.

“Vigesimonovena. Para los efectos de determinar los límites a la reelección de las autoridades señaladas en el inciso segundo del artículo 51 y en el inciso segundo del artículo 113 se considerarán todos los períodos ejercidos en el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito, o circunscripción provincial. (Unanimidad. 5 x 0. Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez. Indicación número 23, con modificaciones). Para el cómputo del plazo aplicable a los consejeros regionales se contabilizarán los períodos en que hayan sido elegidos por sufragio universal, de conformidad con la ley N° 20.678. (Unanimidad. 4 x 0. Honorables Senadores señores Allamand, De Urresti, Harboe, Huenchumilla y Pérez) Inciso final del artículo 121 del Reglamento del Senado.

Asimismo, para determinar los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos primero del artículo 118 y primero del artículo 119 que ya han servido tres o más períodos, el período que se inicia luego de las elecciones de octubre de 2020 se considerará el último al que podrán postular.”. (Unanimidad 4 x 0. Honorables Senadores señores Allamand, Harboe, Huenchumilla y Pérez) Indicación 21 E, con modificaciones.

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TEXTO DEL PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL

En virtud de las modificaciones anteriores, el proyecto de reforma constitucional quedaría como sigue:

PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL PARA LIMITAR LA REELECCIÓN DE LAS AUTORIDADES QUE INDICA:

Artículo único.- Introdúcense las siguientes modificaciones en la Constitución Política de la República:

1.- Sustitúyese el inciso segundo del artículo 51 por los siguientes:

“Las elecciones de diputados y de senadores se efectuarán conjuntamente.

Los diputados podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos; los senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por un período. Para estos efectos se entenderá que los diputados y senadores han ejercido su cargo durante un período cuando han cumplido más de la mitad de su mandato.”.

2.- Sustitúyese en el inciso segundo del artículo 113 la frase: “y podrán ser reelegidos.” por “y podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”.

3.- Agrégase, en el inciso primero del artículo 118, la siguiente oración final:

“Los alcaldes serán elegidos por sufragio universal de conformidad a la ley orgánica constitucional de municipalidades, durarán cuatro años en sus cargos y podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”.

4.- Reemplázase en el inciso primero del artículo 119 la frase “y podrán ser reelegidos.” por “y podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.”.

5.- Agrégase el siguiente artículo 125 bis, nuevo:

“Artículo 125 bis. Para determinar el límite a la reelección que se aplica a los gobernadores regionales, consejeros regionales, alcaldes y concejales, se considerará que han ejercido su cargo durante un período cuando hayan cumplido más de la mitad de su mandato.”.

6.- Agrégase la siguiente disposición transitoria.

“Vigesimonovena. Para los efectos de determinar los límites a la reelección de las autoridades señaladas en el inciso segundo del artículo 51 y en el inciso segundo del artículo 113, se considerarán todos los períodos ejercidos en el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito, o circunscripción provincial. Para el cómputo del plazo aplicable a los consejeros regionales se contabilizarán los períodos en que hayan sido elegidos por sufragio universal, de conformidad con la ley N° 20.678.

Asimismo, para determinar los límites a la reelección de las autoridades señaladas en los incisos primero del artículo 118 y primero del artículo 119 que ya han servido tres o más períodos, el período que se inicia luego de las elecciones de octubre de 2020 se considerará el último al que podrán postular.”.”.

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Acordado en sesiones celebradas los días 9 y 17 de diciembre de 2019,y 16 y 21 de enero de 2020, con la asistencia de los Honorables Senadores señores Felipe Harboe Bascuñán (Presidente), Francisco Huenchumilla Jaramillo (H. Senadora señora Ximena Rincón González), Andrés Allamand Zavala, Alfonso de Urresti Longton, y Víctor Pérez Varela.

Sala de la Comisión, 27 de enero de 2019.

RODRIGO PINEDA GARFIAS

Abogado Secretario de la Comisión

RESUMEN EJECUTIVO

SEGUNDO INFORME DE LA COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, LEGISLACIÓN, JUSTICIA Y REGLAMENTO RECAÍDO EN EL PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL, EN SEGUNDO TRÁMITE CONSTITUCIONAL, PARA LIMITAR LA REELECCIÓN DE LAS AUTORIDADES QUE INDICA.

(BOLETINES NÚMEROS 4.115-07,

4.499-07, 4.701-07, 4.891-07, 7.888-07 Y 8.221-07, REFUNDIDOS).

I. OBJETIVO DEL PROYECTO PROPUESTO POR LA COMISIÓN:

Limitar la reelección sucesiva de los Senadores, de los Diputados, de los alcaldes, consejeros regionales y concejales, a los períodos que se indica.

Precisar que la aplicación de esta limitación a los actuales Senadores, Diputados y Consejeros Regionales considerará todos los períodos en que han ejercido el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito, o circunscripción provincial en que lo hayan desempeñado.

Establecer que a los actuales alcaldes y concejales que han servido tres o más períodos sus cargos, excepcionalmente podrán postular a un período adicional que se inicia luego de las elecciones de octubre de 2020.

II. ACUERDOS:

Indicación N° 1 Rechazada (Mayoría 3 x 2)

Indicación N° 2 Rechazada (Mayoría 3 x 2)

Indicación N° 3 Rechazada (Mayoría 3 x 2)

Indicación N° 4 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 4 A Rechazada (Mayoría 4 x 1)

Indicación N° 5 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 6 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 7 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 7 A Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 7 B Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 8 Retirada

Indicación N° 9 Retirada

Indicación N° 10 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 11 Rechazada (Mayoría 3 x 2)

Indicación N° 12 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 13 Retirada.

Indicación N° 14 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 15 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 16 Rechazada (Mayoría 3 x 2)

Indicación N° 17 Retirada.

Indicación N° 18 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 19 Rechazada (Mayoría 3 x 2)

Indicación N° 20 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 21 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 21 A Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 21 B Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 21 C Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 21 D Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 21 E Aprobada con modificaciones (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 22 Retirada.

Indicación N° 23 Aprobada con modificaciones (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 24 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 25 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 26 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 27 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

Indicación N° 28 Rechazada (Unanimidad 5 x 0)

III. ESTRUCTURA DEL PROYECTO APROBADO POR LA COMISIÓN: Consta de un artículo único, conformado por seis numerales.

IV. NORMAS DE QUÓRUM ESPECIAL: Conforme a lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 127 de la Constitución Política de la República, los cinco numerales del artículo único del proyecto de reforma constitucional en informe requieren de la aprobación de las tres quintas partes de los Senadores en ejercicio, por cuanto recaen sobre los Capítulos V y XIV del Texto Fundamental.

V. URGENCIA: Suma. Vence el 28 de enero de 2020.

VI. ORIGEN INICIATIVA: Cámara de Diputados. Seis mociones refundidas, de autoría del ex Diputado y actual Honorable Senador señor Francisco Chahuán, y de los ex Diputados señoras Karla Rubilar y Ximena Valcarce y señor René Aedo, Boletín N° 4.115-07; de los Honorables Diputados señores René Alinco y Tucapel Jiménez y de los ex Diputados señora Ximena Vidal y señor Ramón Farías, Boletín N° 4.499-07; del Honorable Diputado señor Rodrigo González, Boletín N° 4.701-07; de los Honorables Diputados señores Fidel Espinoza y Marcelo Díaz y de las ex Diputadas señoras Clemira Pacheco y Denise Pascal, y del ex Diputado y actual Honorable Senador señor Alfonso De Urresti, Boletín N° 4.891-07; de los Honorables Diputados señores Jorge Sabag, René Saffirio, Víctor Torres y Matías Walker y de la ex Diputada y actual Honorable Senadora señora Carolina Goic y del ex Diputado señor Fuad Chahín, Boletín N° 7.888-07, y del Honorable Diputado señor Marcelo Díaz y de los ex Diputados señores Jorge Burgos, Alberto Cardemil, Guillermo Ceroni y Edmundo Eluchans, Boletín N° 8.221-07.

VII. TRÁMITE CONSTITUCIONAL: Segundo.

VIII. INICIO TRAMITACIÓN EN EL SENADO: 16 de octubre de 2012.

IX. TRÁMITE REGLAMENTARIO: Segundo informe.

X. LEYES QUE SE MODIFICAN O QUE SE RELACIONAN CON LA MATERIA:

- La Constitución Política de la República, especialmente los artículos que dicen relación con la generación de la Cámara de Diputados y del Senado, la integración de los consejos regionales, la elección de los alcaldes, y la conformación de los concejos municipales, a saber, los artículos 51, 113, 118 y 119, respectivamente.

- Los artículos 25 y 111 de la Carta Política, que contienen reglas especiales respecto de la posibilidad de reelección del Presidente de la República y de los Gobernadores Regionales, respectivamente.

Rodrigo Pineda Garfias

Abogado Secretario de la Comisión

Valparaíso, 27 de enero de 2020.

2.10. Discusión en Sala

Fecha 26 de mayo, 2020. Diario de Sesión en Sesión 29. Legislatura 368. Discusión Particular. Se aprueba en particular con modificaciones.

LÍMITE A REELECCIÓN DE SENADORES, DIPUTADOS, CONSEJEROS REGIONALES, ALCALDES Y CONCEJALES

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Conforme a lo resuelto por los Comités, corresponde ocuparse en el proyecto de reforma constitucional, en segundo trámite constitucional, para limitar la reelección de las autoridades que indica, que cuenta con segundo informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, y urgencia calificada de "suma".

--Los antecedentes sobre el proyecto (4.115-07, 4.499-07, 8.221- 07, 7.888-07, 4.701-07 y 4.891-07, refundidos) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:

Proyecto de reforma constitucional:

En segundo trámite, sesión 55ª, en 16 de octubre de 2012 (se da cuenta).

Informes de Comisión:

Especial encargada de conocer proyectos relativos a probidad y transparencia: sesión 19ª, en 19 de mayo de 2015.

Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento: sesión 65ª, en 5 de noviembre de 2019.

Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento: sesión 102ª, en 28 de enero de 2020.

Discusión:

Sesiones 23ª, en 20 de mayo de 2015 (queda para segunda discusión en general); 24ª, en 2 de junio de 2015 (se solicita nuevo informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento); 67ª, en 11 de noviembre de 2019 (queda pendiente la discusión en general); 68ª, en 13 de noviembre de 2019 (se aprueba en general).

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Esta iniciativa fue aprobada en general en sesión de 13 de noviembre de 2019 y cuenta con segundo informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, la que deja constancia para los efectos reglamentarios de que no existen artículos que no hayan sido objeto de indicaciones ni de modificaciones.

El referido órgano técnico efectuó diversas enmiendas al texto aprobado en general, todas las cuales fueron aprobadas por unanimidad.

Cabe recordar que estas enmiendas unánimes deben ser votadas sin debate, salvo que alguna señora Senadora o algún señor Senador manifieste su intención de impugnar la proposición de la Comisión a su respecto o existieren indicaciones renovadas.

Dichas enmiendas unánimes, referidas a los seis numerales que integran el artículo único que compone la iniciativa, requieren la aprobación de las tres quintas partes de las señoras Senadoras y los señores Senadores en ejercicio; esto es, el día de hoy, 26 votos favorables para ser aprobadas, por cuanto recaen sobre los Capítulos V y XIV de la Carta Fundamental.

Sus Señorías, en la plataforma, en la sección de los documentos, tienen a su disposición un boletín comparado que transcribe el texto aprobado en general, las enmiendas realizadas por la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, y el texto como quedaría de ser aprobadas dichas modificaciones.

Es todo, señora Presidenta.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

En discusión particular el proyecto.

Ofrezco la palabra al Senador De Urresti.

¿Usted va a dar cuenta del informe, señor Senador ?

El señor DE URRESTI.-

Así es, señora Presidenta . Como Presidente de la Comisión de Constitución, voy a proceder a rendir el informe correspondiente.

El proyecto que esta Sala va a discutir en particular tiene su origen en seis mociones refundidas presentadas en la Cámara de Diputados, y cuyo segundo trámite constitucional se inició en el Senado con fecha 16 de octubre del 2012. En primer término, por acuerdo de la Sala, fue analizado por la Comisión especial encargada de conocer proyectos relativos a la probidad y transparencia, para luego disponer su estudio por parte de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento.

En los antecedentes de estas iniciativas se señala en lo medular la pertinencia de limitar la reelección indefinida de diversas autoridades que han accedido a sus cargos en procesos de elección popular, con el objeto de consagrar un equilibrio entre la necesidad de permitir la renovación de tales representantes de la ciudadanía, la alternancia en el poder, la mayor eficiencia en el ejercicio de los cargos, la participación de la ciudadanía y la posibilidad de que quien lo ha hecho en forma exitosa pueda continuar, sometiéndolo a la voluntad del escrutinio popular, promovido por ello en los proyectos de largo plazo.

La iniciativa fue aprobada en general por el Senado con fecha 13 de noviembre del año 2019, disponiendo tres plazos para formular indicaciones, términos en los cuales se recibieron diversos aportes de señoras y señores Senadores.

Los objetivos fundamentales de la proposición de reforma constitucional que la Comisión efectúa a la Sala del Senado se pueden sintetizar en los tres siguientes aspectos fundamentales:

Primero, limitar la reelección sucesiva de los Senadores, de los Diputados, de los alcaldes, consejeros regionales y concejales en los períodos que indica.

Segundo, precisar que la aplicación de esta limitación a los actuales Senadores, Diputados y consejeros regionales considerará todos los períodos en que han ejercido el cargo, cualquiera que sea la circunscripción, distrito o circunscripción provincial en que lo hayan desempeñado.

Tercero, establecer que los actuales alcaldes y concejales que han ejercido en tres o más períodos en sus cargos excepcionalmente podrán postular a un período adicional que se inicia luego de las elecciones de octubre del 2020. Ahí, valga la precisión, donde dice "octubre del 2020" debiera decir "abril del 2021", producto de las últimas reformas que se generaron para el calendario electoral, tanto del plebiscito como de elecciones municipales.

Para enfrentar el cometido que se le encargó a la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, se recibió en audiencia a representantes de la Asociación Chilena de Municipalidades y de la Asociación de Municipalidades de Chile, quienes expusieron sus puntos de vista acerca del mérito del proyecto de ley y de las indicaciones formuladas a su respecto; en particular, hicieron presente que el proceso electoral que se llevará a cabo el próximo mes de octubre para la elección de alcaldes y concejales -valga la aclaración, en el mes de abril- ya se encuentra en curso, cuestión que a su juicio debiera ser considerado por la Comisión al momento de analizar los eventuales límites a la reelección de dichas autoridades.

Además, se contó con la colaboración de la Biblioteca del Congreso Nacional, que emitió un informe que ayudó a ilustrar el debate.

Con el objetivo de ordenar la discusión, la Comisión decidió, en primer término, efectuar un debate acerca de los temas generales abordados por las indicaciones formuladas al texto aprobado en general. A saber, la fijación de los períodos máximos en que se podrá ejercer un cargo de los que aborda el proyecto de reforma constitucional; la definición de si ellos serán sucesivos o no; las eventuales inhabilidades para el ejercicio de otros cargos; la posibilidad de renuncia de los parlamentarios en la eventualidad de que una autoridad cambie de zona para continuar ejerciendo el cargo; la situación de los independientes y la aplicación en el tiempo de las normas en debate.

En términos generales se estableció que los diputados, consejeros regionales, alcaldes y concejales podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por dos períodos.

A su vez, los Senadores podrán ser reelegidos sucesivamente en el cargo hasta por un período.

Así, luego del estudio de las proposiciones de enmiendas que incidían en dichos temas generales, se decidió rechazar varias de ellas y centrar el debate...(falla de audio en transmisión telemática)... en las indicaciones que recaían en el último de los aspectos antes referidos.

En este contexto, la Comisión decidió el reemplazo de la disposición transitoria aprobada en general por esta Corporación por otra que en lo medular consigna que, a los efectos de determinar los límites a la reelección de diputados, senadores y consejeros regionales, se considerarán todos los períodos ejercidos en el cargo, cualesquiera que sean la circunscripción, el distrito o la circunscripción provincial.

No obstante, se previno en el texto aprobado que para el cómputo del plazo aplicable a los consejeros regionales se contabilizarían los períodos en que hayan sido elegidos por sufragio universal, de conformidad a la ley N° 20.678.

De igual manera, como forma de acoger los planteamientos efectuados en torno a la proximidad del proceso por el cual se elegirá a los representantes comunales, el precepto transitorio que se incorpora en la Carta Política dispone que para determinar los límites a la reelección de los alcaldes y concejales que ya han servido tres o más períodos, el período que se inicia luego de las próximas elecciones se considerará el último al que podrán postular.

Una vez concluida esta discusión, la Comisión estimó pertinente efectuar diversas enmiendas tanto de forma como de fondo en los demás preceptos en que incide la iniciativa de reforma constitucional.

Así, las modificaciones formales se ocuparon de uniformar los términos en que se instituyeron las restricciones a la reelección de las autoridades mientras que aquellas enmiendas de mérito versaron especialmente en la definición de que, para los efectos de la reelección, se entenderá que las autoridades afectadas han ejercido su cargo durante un período cuando han cumplido más de la mitad del mandato.

Dicha norma se hace cargo en particular de la situación de aquellos representantes ciudadanos que por diversos motivos no pueden culminar el período para el cual han sido electos.

Señora Presidenta , debo hacer presente que la totalidad de las enmiendas ya explicitadas contó con el voto favorable de la unanimidad de los miembros presentes en la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento.

Ello da cuenta del transversal apoyo alcanzado en esta materia en aras de otorgar una respuesta efectiva desde el Poder Legislativo y de la necesidad de equilibrar la experiencia parlamentaria y el respeto a la voluntad democráticamente ejercida por la apropiada renovación que permita la generación de nuevos liderazgos políticos y ciudadanos.

En último término, quiero hacer notar que el informe de la Comisión da cuenta del trabajo realizado, consignando las intervenciones efectuadas, la discusión de los preceptos abordados y los acuerdos alcanzados al respecto.

He dicho.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Gracias, señor Senador.

Me ha pedido la palabra el Senador Pedro Araya para un tema reglamentario.

Puede intervenir, Su Señoría.

El señor ARAYA.-

Señora Presidenta , quisiera solicitarle a usted y, por su intermedio, al señor Secretario lo siguiente.

Primero, la votación separada de la totalidad de los artículos del proyecto y, segundo, que me clarifiquen una duda que me surge en este minuto.

Todos sabemos que este proyecto es bastante controvertido, especialmente en lo que dice relación con el tema de la retroactividad. Y al respecto quiero consultarle a la Mesa dos cosas.

La primera es si en el caso de que sea rechazada la enmienda propuesta por la Comisión de Constitución como consecuencia de una votación separada queda vigente el texto aprobado en general por el Senado y que proviene de la Cámara de Diputados.

En razón de ello, de no aprobarse dicha norma, se entiende que no habría retroactividad y que el período que ejercen los Senadores se contaría como el primero, así como también para el resto de las autoridades.

En segundo lugar, quiero consultarle a la Mesa si, en el caso de que algún señor Senador o señora Senadora se inhabilite en la votación, ¿el requerido quorum para la aprobación de las normas del proyecto baja o se mantiene?

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Lo primero es que usted ha solicitado votación separada, y eso se acepta por el solo hecho de pedirlo.

El señor Secretario responderá a los dos planteamientos que usted ha hecho.

Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Gracias, señora Presidenta .

Efectivamente, es posible solicitar votaciones separadas, pues si bien se trata de un proyecto de artículo único está compuesto por seis numerales.

Con respecto a la consulta que se ha planteado -estoy buscando el documento-, si ustedes revisan el comparado verán que tiene cinco columnas. Ahí figura el texto aprobado en particular por la Comisión, que es el que se someterá a votación en esta sesión.

En el caso de no aprobarse el numeral 6, debería votarse el texto aprobado en general por el Senado, que viene de la Cámara Baja y al cual se le han incorporado algunas modificaciones.

De no haber quorum para aprobar ese texto, cabe tener presente que ese numeral no venía en el texto original de la Cámara de Diputados, sino que se incorporó con posterioridad, caso en el cual no habría texto en esta materia.

Esa es la situación del proyecto en cuanto a su texto, señora Presidenta.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

¿Y sobre las inhabilidades?

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Sobre las inhabilidades que pueden hacer valer las señoras y los señores Senadores que estimen que concurre alguna causal de tal naturaleza, cabe tener presente que las inhabilidades son situaciones de interpretación y aplicación estricta, toda vez que normalmente el Parlamento conoce normas de aplicación de carácter general, de modo tal que de alguna u otra forma una normativa de carácter general también puede afectar a algunos legisladores a los cuales les corresponde pronunciarse acerca de ellas.

Por lo tanto, la interpretación relativa a las inhabilidades debe ser estricta, caso en el cual debiera concurrir una serie de ellas para afectar estrechamente al parlamentario.

De inhabilitarse las señoras y los señores Senadores, no se produce variación en el quorum. El quorum que exige la reforma constitucional es mínimo, es decir, se debe alcanzar el número mínimo de 26 votos en este caso, de acuerdo a los 43 Senadores en ejercicio.

De no alcanzarse esos 26 votos, no se aprobaría el respectivo numeral de la reforma constitucional.

Eso es, señora Presidenta.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Gracias, señor Secretario .

Tiene la palabra el Senador señor García.

El señor GARCÍA .-

Señora Presidenta , si entendí bien, ¿el Senador Araya pidió votación separada de cada numeral? ¿Cuántas votaciones tendríamos entonces?

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Tendríamos seis votaciones, porque son seis numerales.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Así es.

Muy bien.

Tiene la palabra el Senador señor Harboe.

Micrófono para el Senador Harboe.

El señor HARBOE.-

Gracias, señora Presidenta .

En la misma línea, quiero preguntarle a la Secretaría si, de conformidad a los artículos 8º de la Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional y 5º del Reglamento del Senado, corresponde la inhabilidad de algún señor Senador, toda vez que la interpretación es particular.

No obstante, por aplicación de precedentes, si se estableciera una inhabilidad a este respecto, podría pedirse la inhabilidad con relación a cualquier tipo de proyecto de ley que afecte directa o indirectamente a un Senador; por ejemplo, la reforma tributaria u otro de carácter laboral.

Le pregunto a la Secretaría. Nosotros conversamos con ella en la Comisión de Constitución, y hubo una interpretación.

Sería bueno saber qué opina el Secretario .

La señora MUÑOZ (Presidente).-

Muy bien.

Señor Secretario, tiene la palabra.

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Señora Presidenta , voy a revisar los textos de rigor.

Efectivamente, el artículo 8º del Reglamento establece lo relativo a las inhabilidades. Dice: "No podrán los Senadores promover ni votar ningún asunto que interese directa o personalmente a ellos, sus ascendientes, sus descendientes, su cónyuge, sus colaterales hasta el tercer grado de consanguinidad y el segundo de afinidad, ambos inclusive, o a las personas ligadas a ellos por adopción. Con todo, podrán participar en el debate advirtiendo previamente el interés que ellos, o las personas mencionadas, tengan en el asunto.".

Hay un inciso segundo, que señala: "Sin embargo, no regirá este impedimento en negocios de índole general que interesen al gremio, profesión, industria o comercio a que pertenezcan, en elecciones, o en aquellos asuntos de que trata el Título XII de este Reglamento", que son las materias exclusivas que conoce el Senado.

Debemos tener presente, Sus Señorías, que esta norma se modificó en 1954. Antes de ello, estaba contenida en el antiguo artículo 140 del Reglamento, que también contenía una circunstancia de excepción respecto de la situación de los gremios, norma que se había interpretado de manera bastante laxa para establecer o generar inhabilidades.

La regulación que determina el Reglamento del Senado respecto de las inhabilidades de los señores Senadores, particularmente teniendo presente tanto los efectos que genera la participación en cierto tipo de actividades que están reguladas en la Constitución de parlamentarios que tuvieran algún grado de interés como las situaciones de excepción donde también se prohíbe que parlamentarios puedan formar parte, por ejemplo, de directorios de sociedades anónimas, hay que entenderla en el sentido de que tales inhabilidades puedan ser hechas valer por terceros o por otros parlamentarios respecto de Senadores que han intervenido de alguna forma en un negocio que sea de su interés.

A este respecto, el interés que normalmente se debe comprender dentro de las situaciones de inhabilidad puede ser directo y de carácter pecuniario.

En ese sentido, existió un informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento a propósito del planteamiento que formuló un Honorable señor Senador, quien era accionista de una empresa en un porcentaje que equivalía al 0,3 por ciento, para determinar si concurría o no un interés estrecho y directo que pudiera afectar la independencia y autonomía de su decisión al momento de votar el proyecto en cuestión. Dicha Comisión estimó que en ese caso no concurría la causal de inhabilidad, de modo tal que no se daba la situación de vinculación estrecha y directa que pudiera afectar la voluntad o la decisión del parlamentario.

Desde esa perspectiva, señora Presidenta , las inhabilidades, en primer lugar, sin duda las tienen que evaluar los propios parlamentarios en su fuero interno, en cuanto a la eventualidad de verse afectada su votación o su decisión por la existencia de algún interés.

Desde el punto de vista externo, formal, las inhabilidades están reguladas en el Reglamento a efectos de que algún otro parlamentario, al momento de decidirse alguna cuestión, haga valer los antecedentes pertinentes y el parlamentario aludido decida inhabilitarse efectivamente y no votar, o bien, esa decisión la adopte, en definitiva, la Sala mediante una votación para determinar si concurre la inhabilidad hecha valer respecto de la señora Senadora o el señor Senador que se vea afectado por esa circunstancia.

Por otra parte, también hay que tener presente que, desde esa perspectiva, si concurre alguna circunstancia que no configure este interés estrecho y directo, existe la posibilidad, para alguna señora Senadora o algún señor Senador , de abstenerse en la votación.

Eso es, señora Presidenta.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Gracias, señor Secretario .

Muy bien.

Senador Manuel José Ossandón, tiene la palabra.

Activen el micrófono del Senador.

El señor OSSANDÓN.-

¿Ahí? ¿Me escucha?

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Sí.

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Se escucha bien, Senador.

El señor OSSANDÓN.-

Señora Presidenta , solo quiero dejar constancia de que aquí hay algo bien extraño, porque si uno aplica el sentido común, sin ser ningún especialista en leyes, se da cuenta de que la inhabilidad hoy día opera justamente al revés: me podría inhabilitar para sacar un beneficio.

Claramente, a los que estén en contra de la retroactividad les conviene inhabilitarse.

Entonces, pido que, por lo menos, quede constancia de que eso debiera ser por votación y no por decisión personal, porque lo que pase en el resultado de la votación de esta parte del proyecto igual nos van a descuerar a todos. O sea, aquí, según lo que salga, va a aumentar o disminuir el desprestigio de nuestro Senado.

Pero, claramente, para quienes están en contra, el inhabilitarse es más conveniente que no hacerlo. Por lo tanto, se da un juego bastante nefasto.

Por consiguiente, quiero que quede constancia, por lo menos en la historia de la ley y en el Diario de Sesiones, de que aquí la inhabilidad es exactamente lo contrario de lo que se dice que se va a hacer.

Gracias.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Me ha pedido la palabra el Senador Moreira.

El señor MOREIRA.-

No, señora Presidenta .

¡Lo que pasa es que moví el dedito para decir que estoy de acuerdo con mi nuevo mejor amigo, Manuel José Ossandón...!

Nada más.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Muy bien.

El Senador Huenchumilla ha pedido la palabra por un asunto de reglamento.

El señor HUENCHUMILLA.-

Señora Presidenta, todos sabemos que esta es una materia compleja, controvertida. Por lo tanto, es muy importante que, antes de empezar el debate y, sobre todo, antes de votar, tengamos absoluto acuerdo respecto de los procedimientos, porque si nos enredamos en ellos, creo que no saldremos bien de esta sesión.

Entonces, me parece que debemos resolver adecuadamente este tema de las inhabilidades. Efectivamente tenemos una regulación en el artículo 8º del Reglamento, pero también está el artículo 5º B de nuestra Ley Orgánica.

En segundo lugar, de la explicación que aquí se dio, no me quedó claro qué pasa si, puesta en votación una cuestión, ya sea por separado o en conjunto -como sea-, esta se rechaza. Alguien insinuó: "Bueno, en tal caso, ¿qué es lo que revive?". ¡Si se rechaza, no hay norma simplemente!

Aquí estamos en el segundo trámite y lo que votamos en la discusión en general no fue un texto específico, sino la idea de legislar, las ideas matrices del proyecto. ¡No un texto en particular!

La ley dice que después, en la tramitación en particular, se entra al articulado. Mediante las indicaciones se configura un texto que después va a la Sala para su discusión y votación. Si la Sala lo debate, lo vota y lo rechaza, simplemente no hay texto. De lo contrario, vamos a empezar a revivir los que estaban anteriormente. Nunca había visto en la tramitación de un proyecto de ley en el Senado o en la Cámara Baja que el rechazo de un texto hiciera revivir un trámite anterior.

Entonces, me parece que sería bueno que tuviéramos claridad en esto, señora Presidenta . Si usted estima pertinente suspender la sesión y realizar una reunión de Comités para aclararlo bien, bienvenido sea.

En el fondo, le pido que aplique todas las facultades de la Mesa para resolver adecuadamente los temas de procedimiento, para que todos estemos tranquilos de que aquí no habrá problemas.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

La única complejidad de procedimiento que hasta ahora habíamos previsto era la relativa a la votación separada. Pero ha surgido el tema de la inhabilidad, que no estaba dentro de las conversaciones que habíamos sostenido con el Secretario y la Mesa.

Hay varios Senadores inscritos. No sé si están solicitando la palabra para referirse a algún punto de reglamento o para entrar al debate del proyecto.

Para acoger la propuesta del Senador Huenchumilla, dado que se complejizó el procedimiento, habría que suspender y hacer una pequeña reunión de Comités.

Senador Pizarro, ¿está pidiendo la palabra por reglamento?

El señor PIZARRO.-

Señora Presidenta, estaba pidiendo intervenir desde el inicio, cuando el Senador Araya planteó, acertadamente a mi juicio, que se discutiera lo referente a las inhabilidades.

Pido al Senado y a todos los colegas que no nos declaremos interdictos entre nosotros a propósito de este proyecto. Con el criterio que plantean algunos, en cuanto a que esta materia podría afectarnos a cualquiera hoy, mañana o en el futuro, prácticamente nunca podríamos votar ninguna iniciativa de ley.

Hemos sido suficientemente masoquistas y nadie se ha inhabilitado, por ejemplo, cuando subirnos los impuestos, ¡y pagamos más impuestos que cualquier chileno! Tampoco nos hemos inhabilitado cuando decidimos respecto de cualquier norma que termina afectándonos en temas económicos, sociales, laborales, previsionales, de todo tipo. Entonces, ¿por qué alguien se va a inhabilitar ahora diciendo: "Es que esto me podría afectar"?

Concuerdo con el Senador Ossandón, quien tiene una obsesión con que cada cosa que decidimos es pésima para la imagen del Senado, en que lo lógico y natural es que cada uno exprese con claridad y trasparencia lo que piensa y lo que quiere.

Mi opinión la conoce todo el mundo desde hace muchísimos años. En la última elección decidí no volver a postularme para un nuevo período.

Y tengo mi postura respecto al tema de fondo: yo no creo que sea positivo para un organismo colegiado, cualquiera que sea, el que sus componentes tengan límites. Pero, en fin, es opinable.

En todo caso, a ese respecto, ninguno de nosotros se puede inhibir, ¡ninguno!

Debemos decidir lo que sea mejor para el país, para nuestra democracia y, obviamente, para la institución del Congreso y del Senado que tanto queremos.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Hay varias palabras pedidas. Quiero consultar si son para hablar del tema reglamentario o para entrar al debate.

Senador Harboe, lo tengo anotado.

Están inscritos también los Senadores Coloma, Insulza y Aravena.

¿Sobre reglamento, Senador Coloma?

No lo escucho.

Mientras tanto, le entrego la palabra al Senador Harboe.

El señor COLOMA.-

¡No! Ahí pude, Presidenta .

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Ahí está.

Tiene la palabra, Senador Coloma.

El señor COLOMA.-

Señora Presidenta , lo que pasa es que el tema reglamentario en este caso con lleva una diferencia básica: nos afectaría a todos.

Yo quiero explicar el criterio de fondo.

Efectivamente, inhabilitarse procede cuando hay implicado un eventual beneficio particular, propio, distintivo. Pero en el inciso siguiente de la misma norma, se dice que en todas las disposiciones que regulen asuntos de índole general uno tiene que votar.

El Senador Pizarro lo ha explicado con razón: si fuera por eso, no podríamos votar normas sobre impuestos y tampoco habríamos podido regular nuestras dietas, como lo hicimos la semana pasada, porque obviamente existe un eventual interés en esas materias.

Entonces, uno podrá tener posiciones, pero estas influyen en este caso. En efecto, cuando alguien se inhabilita, no baja el quorum; por tanto, la inhabilidad es una decisión.

Si algún colega se inhabilita por esa causa, ¿por qué otro no lo hace?

Debemos tomar nota en general de esto o nunca se podrá votar en tales circunstancias, porque bastaría con que uno diga: "Yo me inhabilito" para que todos estemos en la misma condición, pues no hay una situación distinta, dado que tiene que ver con la reelección de los parlamentarios.

¡Imagínense! En la Cámara de Diputados también podría ocurrir lo mismo.

En consecuencia, pido que, cuando esto se vea o lo acuerden los Comités, se entienda que se trata de normas de carácter general que nos afectan a todos.

No puede ser que uno diga, ante la misma norma y ante la misma lógica, que se siente inhabilitado, porque eso obviamente pugna con el sentido del inciso que señala que en todas las disposiciones de carácter general tenemos la obligación de votar.

Eso es lo que quería agregar, señora Presidenta.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Senador Harboe, tiene la palabra.

El señor HARBOE.-

Señora Presidenta , intervendré en la misma línea del Senador Coloma .

Creo que en este proyecto evidentemente tenemos diferencias, y es muy legítimo que así sea. Cada uno las ponderará pertinentemente.

Pero plantearse -por eso mantengo la pregunta del principio- la inhabilidad a propósito de una iniciativa como esta puede generar un precedente muy nefasto: ¿por qué uno se inhabilitaría en esta materia y no en otras?, sobre todo considerando que la inhabilidad constituye decisión. En efecto, la inhabilidad en este caso es rechazo, porque, al no bajar el quorum, implica tal decisión.

Yo quisiera pedir una explicación en tres líneas al Secretario .

La Comisión de Constitución discutió esta materia y la Secretaría de dicho órgano dio una opinión jurídica respecto de si procedía o no inhabilitarse.

Quisiera saber si el Secretario del Senado tiene una opinión respecto de si hay que inhabilitarse o no a este respecto.

Eso es, señora Presidenta.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Hay varias palabras pedidas sobre el punto reglamentario.

Mejor hagamos aquí el debate que propone el Senador Huenchumilla y definamos el asunto, porque estar llamando a otra reunión de Comités será complicado.

Están inscritos el Senador Víctor Pérez y la Senadora Von Baer.

Antes tiene la palabra la Senadora Aravena.

La señora ARAVENA.-

Señora Presidenta , en la misma línea de lo que planteó el Senador Harboe, creo que no podemos iniciar ningún debate sin antes resolver lo relativo al procedimiento.

También le pido a nuestro Secretario, que ya nos entregó una explicación, que se defina un poquito más respecto de las inhabilidades. Si no las tratamos cuando la semana pasada votamos sobre nuestras remuneraciones, lo que claramente nos afectaba a todos, es bastante extraño que hoy día estemos abordando este tema; sobre todo porque, desde el punto de vista de la afección, es mucho más relevante decidir sobre las remuneraciones del Senado que lo que estamos viendo hoy día.

No soy abogada, pero entiendo muy bien lo que estamos haciendo ahora. Me parece que la inhabilidad no se puede interpretar para la ciudadanía ni para nosotros mismos como un pretexto para no votar.

Muchas gracias.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Le voy a pedir al señor Secretario que se pronuncie sobre la pregunta que le ha hecho el Senador Felipe Harboe.

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Señora Presidenta , tal como se ha señalado, acá juegan fundamentalmente dos normas con relación a las inhabilidades que puedan afectar a un parlamentario: el artículo 5 B de la Ley Orgánica Constitucional del Congreso y en el artículo 8° del Reglamento.

Todas las normativas vinculadas al ejercicio de la función parlamentaria en general están también en la Constitución, la cual establece ciertos efectos respecto a algunos quebrantamientos e infracciones de normas para los parlamentarios mediante sanciones bastante drásticas.

Sin perjuicio de lo señalado y tal como ya lo indiqué en mi primera intervención, cabe tener presente que el Congreso -y cualquier parlamento en el mundo- dicta normas de aplicación general, es decir, para todos los ciudadanos, entre los cuales también se encuentran los propios parlamentarios.

Cuando se establecen inhabilidades, ya sea a nivel constitucional (la ley orgánica constitucional, como ocurre en nuestro caso) o de Reglamento (artículo 8°), estas deben entenderse en sentido estricto.

Respecto de quiénes las pueden hacer valer, en primer lugar, el propio parlamentario que la pueda percibir, pero en segundo lugar, sobre todo, otros parlamentarios respecto de su intervención o votación en ciertos proyectos, en función de los cuales pueden tener algún interés directo.

Considero importante recordar lo que se informó cuando se modificó el Reglamento en 1941, al discutirse estas materias, en que se señala: "negar el derecho a voto a los Senadores que se encuentren en presencia de un asunto que, sobre interesarle directa o personalmente a ellos o a sus parientes indicados, los afecta, además en forma también exclusiva. Cuando el interés que está en juego rebasa los límites estrictos del círculo estrecho del Senador o sus familiares, este recobra la plenitud de sus facultades para ejercer la función parlamentaria y poder votar todos aquellos proyectos que son de conocimiento de la respectiva sala".

Y cuando se habló de que rebasa los intereses de sus familiares, es decir, cuando estamos hablando de normas generales, concurre esta interpretación restrictiva y estricta de las inhabilidades.

Me parece que acá hay un punto que bien lo clarificó y ejemplificó la Senadora señora Aravena . La semana pasada se votó en esta Sala todo lo que dice relación con las dietas parlamentarias, que es precisamente un interés pecuniario de cada uno de los parlamentarios, que es una cuestión estrictamente personal, directa. No puede haber otro ejemplo más claro de un interés en la decisión o en la votación de un proyecto de ley o de una reforma constitucional como aquella que estaba vinculada a lo que se puede entender como remuneración o dieta de un parlamentario.

Tanto es así, señora Presidenta y Sus Señorías, que si fuera cualquier tipo de interés que generara esta inhabilidad, los parlamentarios no podrían, por ejemplo, votar normas que establezcan regulaciones para las administradoras de fondos de pensiones, porque la mayoría de ellos están adscritos a ellas; no podrían votar modificaciones a la Ley de Tránsito que digan relación con permisos de circulación o patentes, porque la mayoría posee vehículos inscritos a su nombre y paga permisos de circulación; no podrían votar modificaciones al sistema de salud, a los sistemas de libre competencia en el mercado de las farmacias, porque todos de alguna forma y en algún momento pueden recurrir a un sistema de salud y concurrir con una receta médica a una farmacia a comprar un medicamento determinado.

En tal sentido, a juicio de la Secretaría, respecto de este caso en particular y teniendo presente que esta va a ser una reforma constitucional de aplicación general, tanto para quienes hoy día ejercen la labor de parlamentarios como para aquellos que en el futuro la desempeñarán, no concurriría un interés directo que generara una inhabilidad para abstenerse de votar en este proyecto.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Gracias, señor Secretario .

Yo comparto plenamente su criterio. Creo que en un sentido estricto tendríamos que inhabilitarnos absolutamente todos y todas, porque estamos comprometidos con los procesos electorales.

Entonces, estoy completamente de acuerdo con la opinión del señor Secretario.

Me han pedido la palabra el Senador Víctor Pérez, la Senadora Von Baer y el Senador Lagos, y cerramos este debate.

El señor PÉREZ VARELA.-

¿Me escucha, señora Presidenta ?

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Escucho bien, muy bien.

El señor PÉREZ VARELA.-

Señora Presidenta , sin duda, la explicación que ha dado el señor Secretario y lo planteado por los Senadores Pizarro, Coloma y Harboe me ahorran muchos argumentos.

Aquí estamos votando una norma política que forma parte del sistema y la organización político-democrática del país. Por lo tanto, es una disposición de interés absolutamente general, más allá o más acá de que cada uno de nosotros tenga la posibilidad de ser o no ser reelecto. Lo que estamos haciendo es dar un nuevo ordenamiento a la estructura electoral del país, lo cual corresponde a una norma general en todas partes.

Ahora bien, se pidió votación separada de seis normas distintas, y la principal es el numeral 6, que establece la retroactividad. Si se rechaza esa retroactividad, la norma que opera es la que establece la Cámara de Diputados, y como tiene que ir nuevamente a esa Corporación, ahí se verá si existe una discrepancia y, por lo tanto, terminaríamos en Comisión Mixta. No hay otra dificultad en eso.

En consecuencia, creo que se debe resolver el tema de la inhabilidad, que ha quedado meridianamente claro, y procedamos a pronunciarnos utilizando ese sistema, porque votando esa disposición se aclaran las cuatro o cinco restantes.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Está inscrito el Senador Lagos.

No sé si todavía quiere hacer uso de la palabra.

La Senadora Von Baer no va a intervenir.

Senador Lagos, Senadora Rincón y Senador Letelier, y después concluimos el debate.

Tiene la palabra el Senador Lagos.

El señor LAGOS.-

Un segundo.

Ahí estoy.

¿Se ve de ahí?

Perdón.

Señora Presidenta , creo que después de su intervención y de la del Secretario queda más claro el tema de las inhabilidades.

Mi intervención apunta a despejar el asunto en caso de que hubiera dudas, porque hasta ahora estamos discutiendo sobre la eventualidad de que algún Senador o alguna Senadora quisiera inhabilitarse.

Esto se resolvería más fácilmente si supiéramos de inmediato si hay alguien que tiene esa intención, porque si nadie quiere inhabilitarse nos saltaríamos esta etapa.

Entonces, pregunto si el señor Secretario o la Mesa han recibido la voluntad expresada por algún Senador o alguna Senadora de inhabilitarse en esta discusión.

Hago míos todos los argumentos que dicen que es inapropiado inhabilitarse, realmente, porque eso va a influir en el quorum al final.

Si alguien tiene una mirada distinta, mejor que vote en contra, a favor, que no vote, que no esté en la Sala, pero inhabilitarse va a generar un problema aún mayor, desde todo punto de vista, de comentarios, de interpretaciones, de complejidades.

Pero, reitero: le pregunto formalmente si usted ha recibido, o el señor Secretario , la información de algún señor Senador que haya señalado de manera expresa a la Mesa su intención de inhabilitarse. Podría ocurrir que estemos discutiendo en el aire, porque tal vez no hay nadie que tenga esa decisión tomada o que la haya expresado, mejor dicho. Y sería bueno preguntarlo, porque así despejamos esta inquietud.

Gracias.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

No ha llegado nada a la Mesa.

Esa inquietud la planteó el Senador Araya en la Sala. Por eso se abrió el debate para revisar las normas que regulan la posibilidad de que un Senador o una Senadora se inhabilite.

La Mesa no ha recibido un planteamiento formal.

Voy a entregar la palabra al Senador Letelier, después a la Senadora Rincón y luego al Senador Moreira, quien tiene un planteamiento en otras materias.

Senador Letelier, tiene la palabra.

El señor LETELIER.-

Señora Presidenta , quiero exponer dos temas.

La inhabilidad es una decisión estrictamente personal de cualquier parlamentario, de acuerdo con nuestro Reglamento.

Quiero recordar, adicionalmente, que quienes plantearon esta discusión de las inhabilidades, emplazando a algunos a inhabilitarse, fueron personas que tienen un interés creado en el debate y en el resultado de la votación del artículo transitorio. Esto no surgió del aire. Esto se debe a que hay quienes tienen una opinión sobre el efecto retroactivo y querían evitar que algunos participaran de la votación.

Y en eso me van a perdonar, porque no hay que andar con hipocresía ni con dobles estándares de ningún tipo. Algunos tienen una visión del proyecto, otros tienen una distinta, y eso es muy legítimo.

La inhabilidad es una decisión personalísima de los individuos. Podrá haber alguien que no comparta esa opinión, pero no es una decisión del colectivo determinar cuándo hay una inhabilidad o no, es una decisión del parlamentario o de la parlamentaria, de acuerdo con la votación que se realice.

En todo caso, quiero recordar que esto surgió de quienes son partidarios de una tesis que está en votación en el día de hoy y que emplazaron a otros a inhabilitarse. Pero ninguno de los que abrieron el debate son miembros del Senado.

Por ende, creo que lo único cierto de esta discusión es que no influye en los quorum, la decisión que uno tenga de votar o no votar no afecta reglamentariamente y es personalísima de quien lo plantea. Y tampoco es una decisión, con todo respeto al señor Secretario , que le corresponda calificar a él.

Pero la razón por la que he pedido punto de reglamento es por la interpretación del Senador Huenchumilla sobre los resultados, sobre la implicancia de una votación. Porque cuando la Sala completa vota en general un texto y después una Comisión de cinco miembros cambia el texto, el suponer que esta última tiene más peso que la mayoría que votó en general un texto no me parece correcto. La práctica siempre ha sido que se aprueba en general un texto, no solo la idea. Y ha habido dos Comisiones que han hecho modificaciones -no una, ¡dos!-.

Lo planteo porque si el texto que propone la Comisión de Constitución es rechazado, lo que se revive es el texto que aprobamos en la votación en general propuesto por la Comisión que en ese tiempo estaba integrada por los Senadores Pérez , García , Walker y otros. ¿Por qué? Porque, a mayor abundamiento, esa votación fue explícita de un nuevo texto incluso votado en general, pues la Comisión Especial lo discutió a partir de una votación en que se le dieron atribuciones para discutir en general y en particular.

En este caso, si rechazamos el texto de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, queda el que se aprobó en general, que fue explícitamente votado para ese fin.

Lo he querido clarificar, señora Presidenta, porque no comparto la interpretación del Senador Huenchumilla al respecto.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Tiene la palabra la Senadora Ximena Rincón.

La señora RINCÓN.-

Señora Presidenta , no tiene que ver con este tema. Quería referirme a la Cuenta, pero no alcancé a pedir la palabra.

Solicito que la Sala apruebe pedir al Ejecutivo que publique la modificación a la ley N° 21.227, de protección al empleo. Eso aún no ocurre, lo que significa que muchos no han podido recibir esta ayuda; entre otras cosas, a muchos niños y niñas en nuestro país no les está llegando la pensión alimenticia.

Así que pido que se solicite al Gobierno que publique esta ley.

Gracias.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Estoy completamente de acuerdo.

¡La aplaude el Presidente de la Comisión de Trabajo...!

Tiene la palabra el Senador Moreira.

El señor MOREIRA.-

Señora Presidenta , muy cortito.

Dos cosas.

En primer lugar, quiero pedirle que tratemos de avanzar lo antes posible en este proyecto, que se ha demorado tanto.

En lo personal, que se inhabilite... (falla de audio en la transmisión telemática)... más que un problema de reglamento, es un problema de transparencia. El Senador Letelier dijo: "Ya basta de hipocresía". Él esbozó su inquietud. Cada uno tiene que votar como estime conveniente; quien quiera usar esta cuestión de la inhabilidad, ¡que la use!

Ahora, claro, si afectara la votación, uno podría decir: "No, no tienen por qué inhabilitarse". Pero da exactamente lo mismo.

Este proyecto se debe votar. No sigamos en esta discusión porque, si bien sé que estamos citados hasta total despacho, es demorar las cosas.

Pido que entremos en el debate yo sigamos con lo relativo al Reglamento.

En lo que sí quiero pedir un punto de reglamento, señora Presidenta , es en que la Secretaría y usted evalúen lo siguiente: es un poquitito absurdo -no sé si es la palabra indicada- que haya seis votaciones.

Sugiero -por eso quiero que lo revisen la Secretaría, usted, y también el Presidente de la Comisión de Constitución- que haya solo tres votaciones: una sobre los límites a las reelecciones; otra referida al artículo 125 bis (llevar más de la mitad del mandato); y la tercera sobre la retroactividad. Esas son, de alguna manera, las tres votaciones que debiésemos realizar, porque son las más pertinentes. Yo no entiendo por qué tenemos que aumentarlas a seis.

Me gustaría conocer, de parte de la Secretaría, si se puede hacer esta economía procesal, por decirlo así.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Respecto al tema de la inhabilidad, vamos a cerrar acá el debate.

La Mesa ya se ha pronunciado -el señor Secretario y yo misma- en el sentido de que en este proyecto de ley no es pertinente inhabilitarse, por las materias que tenemos presentes en el debate.

Sin embargo, si un Senador o una Senadora considera en su fuero interno que se debe inhabilitar, es su decisión. Ya hemos establecido que ello no altera el quorum.

Entonces, cerremos el debate ahí. Esa es la decisión que podemos concluir, de acuerdo con lo que el señor Secretario ha informado a partir de la lectura de las disposiciones reglamentarias.

Han pedido la palabra los Senadores Harboe y Elizalde sobre esta propuesta.

Ofrezco la palabra al Senador Harboe .

El señor HARBOE.-

Señora Presidenta , encuentro que usted tiene toda la razón. Ya han dicho el Secretario y usted misma que no corresponde inhabilitarse, pero es una decisión, como decía el Senador Letelier, individual. No obstante, es (falla de audio en transmisión telemática)... señalar que quien se inhabilita está marcando opción, porque obviamente, como este es un artículo de quorum especial, los que se inhabiliten, en la práctica -y para ser muy claro-, van a estar beneficiando la opción de rechazo a la norma transitoria.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

El señor Secretario ha señalado que esto no impacta en el quorum.

Pero si vamos a hacer una lectura de cada situación, es otro tema. Y si después lo debatimos públicamente, es otra cosa; me refiero a los medios.

Senador Elizalde, tiene la palabra.

El señor ELIZALDE.-

Señora Presidenta , me gustaría, si es posible, que la Secretaría del Senado clarificara el debate respecto del efecto de la votación que se generó entre los Senadores Huenchumilla y Letelier, porque para saber cómo se vota hay que conocer las consecuencias que va a tener esa votación y cuál será finalmente el texto que se va a aprobar.

Creo que antes de iniciar la votación se debiera clarificar ese punto. Así que pido un pronunciamiento expreso respecto de qué ocurriría en caso de que alguna de estas normas no tuviera quorum para ser aprobada, en relación con el texto que fue aprobado hace ya bastante tiempo, la vez anterior en que se tramitó el proyecto. No olvidemos que se votó la iniciativa que había sido estudiada y propuesta por una Comisión Especial, que no es exactamente el mismo texto que llegó de la Cámara de Diputados. En muchas disposiciones es el mismo contenido de fondo, pero cambió la redacción.

Entonces, quisiera saber cuál va a ser el efecto práctico en caso de que alguna de estas disposiciones no se aprobara, pues eso nos permite formarnos una opinión de cómo votar, porque lo importante es cuál es el contenido final que tendrá la norma.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Ese es el segundo tema que está pendiente, Senador Elizalde.

Quería concluir con lo relativo a las inhabilidades, que lo hemos hecho recién.

Ahora podemos entrar al procedimiento de tramitación.

Propongo que suspendamos la sesión y quedemos con el señor Secretario y los jefes de Comités para definir, porque si vamos a hacer una asamblea nuevamente, demoraremos otra hora más. ¡Y llevamos cuánto rato!

Veo que se opone el Senador Harboe.

Senador Harboe, tiene la palabra para pronunciarse sobre el tema.

¿Usted se opuso a que lo viéramos en Comités?

El señor HARBOE .-

Sí.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Entonces, debe de tener alguna propuesta.

El señor HARBOE.-

Sí, efectivamente, señora Presidenta .

Evidentemente, aquí hay dos puntos.

El primero dice relación con lo que plantea el Senador Huenchumilla, que creo que tiene toda lógica. Me tocó participar en la Comisión Especial de Transparencia, donde discutimos en su origen este proyecto, que es el típico que pasa por más de una Comisión. En la primera se aprobó un texto determinado; después pasó a la Sala, que aprobó el proyecto en general; y de ahí se envió a la Comisión de Constitución -también participé en ella-, en que luego de la discusión se cambió el texto del proyecto. Es decir, tenemos tres textos: el original y de la Cámara; el que modificó la Comisión de Transparencia, y el que aprobó la Comisión de Constitución.

En consecuencia, a mi entender, si se aprueba el texto de Constitución, no habría problemas; si hay un rechazo, la discusión va a estar dada por si se revive la norma de la Comisión de Transparencia, que fue la aprobada en general, o bien, no hay norma.

En mi concepto, por lo menos de lo que me ha tocado ver a mí, efectivamente reviviría la disposición aprobada en general.

Ese es el punto en discusión.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Senador Víctor Pérez, tiene la palabra.

El señor PÉREZ VARELA.-

Señora Presidenta , vuelvo a reiterar que tenemos básicamente tres materias por las cuales hay que votar.

El tema del límite de las reelecciones fue aprobado por el Senado. Eso no está en discusión. Está aprobado.

Ahora bien, ¿qué genera debate? Primero, desde cuándo se empieza a contar ese límite, que es la norma retroactiva; segundo, a partir de qué momento se considera que alguien ha cumplido determinado período, y, tercero, lo relacionado con los alcaldes.

Lo que va a definir hoy el Senado es la postura de nuestra Corporación. Por lo tanto, así va a volver el proyecto a la Cámara de Diputados, la cual deberá ver si lo que se resolvió es distinto a lo que ellos aprobaron. ¡Y sin duda que lo es!

En consecuencia, si la Cámara Baja aprueba el texto despachado por nuestra Corporación, no habría Comisión Mixta; pero si insiste en su predicamento, puede haberla.

Al final del día, ese el resultado: lo que ahora determinemos será la posición del Senado sobre la materia.

Si se aprueba lo relativo a la retroactividad, la Cámara de Diputados verá si acoge o no la norma respectiva. Si no se aprueba, pero hay diferencias en otra disposición, podemos llegar a una Comisión Mixta.

Entonces, señora Presidenta , básicamente son tres las materias respecto de las cuales debemos pronunciarnos, que se hallan en el numeral 6. La indicación tiene que ver con la retroactividad respecto de los períodos efectivamente cumplidos.

Ello despejará el resto de los temas que debemos votar, y hará más fácil su despacho.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Tiene la palabra el Senador señor Huenchumilla.

El señor HUENCHUMILLA.-

Señora Presidenta , de repente da lata que estemos entrampados en este asunto reglamentario; pero esto tiene importancia, pues lo que resolvamos ahora va a sentar un precedente para el futuro, porque lo que se está diciendo acá es que si la Sala rechaza el texto aprobado por una Comisión, se revive el anterior.

Eso es lo que se está expresando aquí.

En tal sentido, cuando el Senador Letelier expresa "¡Cómo una Comisión le va a imponer a la Sala!", debo señalar que justamente se trata de aquello: la Comisión no le impone a la Sala, pues su texto se halla sujeto a la aprobación de esta. Si la Sala lo acoge, queda a firme; si no lo aprueba, queda rechazado, y, en consecuencia, no hay norma.

No debemos confundir la aprobación de un texto con la aprobación de una indicación. Naturalmente, si la Sala rechaza una indicación, queda el texto anterior. Pero lo que estamos votando aquí no es una indicación, sino el texto final que despachó la Comisión de Constitución.

Por lo tanto, si se rechaza, simplemente no hay norma en esa materia, y así pasará a la Cámara de Diputados. Porque si no, después tendríamos que explicarle a dicha Corporación señalándole: "Fíjese que rechazamos, y ahora el texto vigente es este otro".

Quiero preguntarles a los Senadores y a la Secretaría cuál es la norma que autoriza a revivir un texto anterior. En qué parte del Reglamento, de la Constitución o de la ley orgánica respectiva se encuentra el artículo que establece esto.

Porque partamos de la base de que acá estamos hablando de materias de Derecho Público. En consecuencia, debe haber una norma expresa que diga que, rechazado un texto aprobado en la Comisión por la Sala, revive un texto anterior que no se sabe cuál es.

Entonces, me parece mejor no sentar ese precedente. Clarifiquemos el punto.

En tal sentido, vuelvo a insistir en que sería bueno tomarse un par de minutos para que este asunto lo vean adecuadamente la Mesa con la Secretaría, a fin de que no cometamos un error. A lo mejor podría ser del caso consultarle también al Secretario de la Comisión de Constitución , quien intervino en la redacción de este proyecto durante su estudio en dicho órgano técnico.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Acabo de solicitar el acuerdo para que se reúnan la Mesa con la Secretaría y se pueda incluir al Secretario de la Comisión de Constitución a fin de presentarle a la Sala una propuesta de procedimiento para tramitar esta iniciativa.

Les daré la palabra a los Senadores Insulza y Elizalde. Luego de ello nuevamente voy a recabar el acuerdo de la Sala para que podamos proceder de esa manera.

Puede intervenir, Senador señor Insulza.

El señor INSULZA.-

Señora Presidenta , en verdad, voy a hablar sobre este mismo asunto.

Tenía la impresión de que, cuando se aprobaba un proyecto en general, este podía ser objeto de modificaciones, las cuales se plantean a través de indicaciones. Estas se deciden en la Comisión, y luego se votan en la Sala.

Cuando no hay indicaciones, no se vuelve a votar en la Sala: el texto queda como estaba.

No entiendo por qué razón habría que votar de nuevo, o peor todavía, porque lo que está diciendo el Senador Huenchumilla es como que ya no se vota y necesariamente pasa sin ley en esa parte a la Cámara de Diputados.

Por lo tanto, ahí sí tiene razón el Senador Letelier cuando dice: "Entonces, la Comisión manda más que la Sala". La Sala lo aprobó en general, pero lo hizo. Y luego lo que planteó la Comisión se rechazó, y, por lo tanto, lo que aprobó la Sala no vale.

Creo que eso es bien discutible, señora Presidenta.

Me parece que en aquello que no ha sido objeto de una indicación aprobada se mantiene el texto que estaba originalmente en la iniciativa que llegó al Senado.

Esa es mi opinión.

Ahora, me pueden decir lo contrario y lo acato. En verdad, no soy un especialista en estas materias, y estoy dispuesto a escuchar la voz que haya al respecto. Pero me llama la atención, porque la Constitución señala que los proyectos de reforma constitucional se tramitan como leyes, salvo en el caso de que haya alguna norma especial que indique lo contrario.

Aquí no hay ninguna norma especial que diga lo contrario. Yo no sabía que cualquier texto, que cualquier indicación de la Comisión que la Sala rechaza significa que no se vuelve al texto anterior y que, por tanto, queda un vacío.

Para mí es nuevo esto; lo digo sinceramente. Esto, sí, es constitucional; estoy de acuerdo. Pero la Carta Fundamental resuelve el problema, pues establece claramente que aquello en lo que no hay norma se trata como si fuera una ley. Y en las iniciativas de ley no se votan de nuevo los textos rechazados: se votan las normas despachadas por la Comisión, y el resto queda tal como se aprobó en general.

Eso es lo que al menos yo conozco en cuanto a la tramitación.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Tiene la palabra el Senador señor Elizalde.

El señor ELIZALDE.-

Señora Presidenta , yo más bien comparto la interpretación que le escuché al Senador Harboe, en el sentido de que si se rechazara la indicación acogida por la Comisión, se entendería aprobado el texto que había sido discutido y sancionado por la Sala. Fue la explicación que dio Su Señoría. Porque en caso contrario, se produciría el absurdo siguiente: se aprueba un texto; una Comisión lo modifica; esto se somete a consideración, y si la Sala no comparte aquello, entonces ¿no hay norma; no se aprueba ningún texto?

El problema es que tampoco se trata de una indicación. Porque alguien podrá decir: "Es que no se presentó ese texto como indicación en la Comisión". Pues bien, uno no presenta una indicación para ratificar una norma aprobada por la Sala: se presenta una indicación para modificar un texto que fue acogido por la Sala en general.

Por consiguiente, sería un absurdo que cada vez que se rechace el texto de una Comisión no haya norma, salvo que se autorice a votar lo que no está. Pero en este caso ni siquiera así ocurriría, porque ya se votó en general ese texto.

Ahora bien, pongámonos en otra hipótesis: si la indicación se hubiese rechazado en la Comisión, ¿cuál sería el texto? El que fue aprobado en general en la Sala.

Luego, quién manda: ¿la Comisión o la Sala? La Sala.

Por tanto, así como cuando se rechaza una indicación en una Comisión se mantiene el texto aprobado por la Sala, con mayor razón rechazada una indicación en la Sala se mantiene la norma aprobada por ella.

Lo otro sería un absurdo desde el punto de vista de la lógica legislativa, porque llevaría a la conclusión de que cada vez que la Sala rechaza un cambio que introduce una Comisión no se legisla respecto de esa materia y se cae la norma.

Aquella me parece una interpretación absurda.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Tiene la palabra el señor Secretario , y luego vamos a llamar a reunión de Comités.

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Señora Presidenta , escuchando el debate y teniendo presentes las normas reglamentarias y también de la Constitución, en el caso de la discusión y votación de este tipo de proyectos, centrando la cuestión en el numeral 6 del artículo único, se produce el efecto que han indicado los Senadores señores Elizalde y Harboe .

Es decir, si no se acoge el texto aprobado en particular por la Comisión -hay que tener presente, además, que nos encontramos en la discusión particular, pues así lo ha dispuesto dicho órgano técnico-, pasaríamos al texto despachado en general, que era el antiguo número 5 aprobado por la Sala, el cual se debería votar.

Como esta norma, particularmente el numeral 6, se introdujo durante la tramitación en el Senado, no había texto en la Cámara de Diputados al respecto; pero sí quedan los otros numerales de la disposición.

Ahora bien, ¿cómo se produce esta votación y por qué se va votando hacia atrás? No se trata de revivir los textos anteriores, sino de que estos han sido objeto de indicaciones o de modificaciones.

El artículo 124 del Reglamento, en su inciso final, regula expresamente esa situación, pues señala: "Ante el rechazo de una proposición de la Comisión, se someterá a votación la disposición contenida en el texto aprobado en general, en cuanto sea pertinente".

Acá tenemos una disposición que había sido aprobada en general por el Senado, y sería esta la que debería someterse a votación de no aprobarse la propuesta por la Comisión.

Eso es todo, señora Presidenta.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Gracias, señor Secretario .

Tiene la palabra el Senador señor Pizarro, a quien le doy excusas por cuanto no sabía que me hacía señas para intervenir.

El señor PIZARRO.-

Está bien, señora Presidenta . ¡Además, estos temas son los que apasionan a la opinión pública...!

Creo que la última explicación del Secretario ahorra mucho debate, porque por algo existe la discusión en particular.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Así es.

El señor PIZARRO.-

Si no, aprobaríamos en general y no habría discusión en particular, y punto.

Lo que corresponde acá el señor Secretario ya lo dejó bastante claro.

No hay que olvidarse de que -aparte toda la argumentación que se ha dado- es la Sala la que aprueba la idea de legislar; el proyecto regresa nuevamente a la Comisión, la cual después de analizarlo envía de vuelta su propuesta, que puede ser igual o distinta a la que aprobó aquella, y es la Sala la que rechaza o acoge dicha proposición.

Si se rechaza lo que propuso la Comisión, la norma pertinente tiene que ser ratificada nuevamente por la Sala, la que incluso puede votar otra cosa distinta si quiere.

Así que no se produce la situación que algunos han planteado.

Lo que quiero pedir, señora Presidenta , es algo muy sencillo.

Sé que la pasión, el debate y todo se centran en la retroactividad; pero para mí al menos la cuestión estriba también en lo relativo a la reelección. De manera que me parece que debe mantenerse la solicitud del Senador Araya . Si quiere retirarla, la voy a plantear yo: que se discuta artículo por artículo.

Asimismo, deseo relevar que tengo un distingo entre lo que son las autoridades ejecutivas unipersonales y los organismos colegiados.

Entonces, no considero lógico, tal como viene en el proyecto, que se meta en el mismo saco a concejales con alcaldes, a consejeros regionales con el futuro gobernador: son autoridades distintas, son roles distintos, son funciones distintas. Además, tienen origen diferente, porque uno es proporcional representativo y el otro es una autoridad ejecutiva.

Por lo tanto, quiero que se mantenga la referida solicitud.

Usted tiene facultad para suspender inmediatamente la sesión a fin de tomar las consideraciones que necesite con el Secretario y después hacer una propuesta que despeje todo el debate que se ha generado acá.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Es lo que vamos a hacer de inmediato, porque llevamos una hora y media en este apasionante tema de reglamento.

La Mesa hará una propuesta recogiendo, por cierto, lo que ha dicho el señor Secretario y lo que hemos escuchado de los Senadores.

Se suspende la sesión por quince minutos.

)---------(

--Se suspendió a las 17:03.

--Se reanudó a las 18:09.

El señor PIZARRO.-

Antes de suspender la sesión, le pedí que se mantuviera la separación de la votación -no quiero hacer problema por ello ahora-, porque entendía que en el punto 3 es donde está la situación de los alcaldes y quería dejar constancia de mi votación distinta al resto.

Sé que en esto seguramente voy a estar solo toda la noche, porque soy partidario de que la gente sea la que decida, pero con el sistema que adoptaron los Comités, de una sola votación, se complica y quería dejar constancia de eso. No quiero hacer problema, pero para una próxima oportunidad pido que se respete el derecho que tienen los Senadores a que se mantenga su voluntad.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Se agruparon los numerales del 1 al 5, Senador señor Pizarro, y solo el 6 quedó para una votación y un debate aparte.

Vamos a continuar, entonces, el debate del proyecto de reforma constitucional, en segundo trámite constitucional, que limita la reelección de las autoridades que indica.

Tiene la palabra el Senador señor Insulza, hasta por cinco minutos.

El señor INSULZA.-

Muchas gracias, Presidenta .

Voy a tratar de ser más breve, incluso.

A mí, en general, las normas que excluyen personas de ser elegidas no me gustan. Estoy de acuerdo con lo que recién decía el Senador Jorge Pizarro . Creo que la gente tiene derecho a elegir a una persona del tamaño, de la edad, del domicilio, del género que estime conveniente y que le parezca, aunque lo haya elegido cinco veces. Por lo tanto, yo no soy muy partidario de esto.

Reconozco que hay excepciones. Una excepción importante es la que estamos haciendo recién para la Asamblea Constituyente, en que decidimos elegir en paridad hombres y mujeres. Otra excepción que ha existido es la del domicilio.

Pero me preocupa que se vayan generalizando más excepciones al principio de que cada persona debe elegir a quien le parezca y que de pronto nos encontremos con otras similares a esta, debido a que, por ejemplo, una mayoría del Senado opine que las personas no se pueden ya reelegir después de cierta edad, o cosas por el estilo. Y de ahí vamos cayendo en una visión en que las mayorías configuran el Parlamento como les parece. A mí eso no me gusta en general.

Sin embargo, reconozco que existe un problema fuerte con la incumbencia. La incumbencia efectivamente permite una cierta facilidad para quien va a ser elegido. Entre paréntesis, este es el gran tema de una elección, en realidad, porque, si nos vamos a las cifras -las proporcionó un conocido analista esta mañana-, el gran problema de la reelección no existe: el 60 por ciento de la Cámara de Diputados son parlamentarios nuevos, que se eligieron por primera vez; y en el caso del Senado, un 72 por ciento salimos electos en la última elección también por primera vez. Entonces, es muy raro que se diga que el problema de la reelección es terrible.

Al margen de eso, reconozco que también existe una cifra que muestra que los incumbentes, por lo general, se reeligen bastante más que otros participantes.

Por esa razón, señora Presidenta , de manera muy simple, en esta parte de la votación voy a manifestar mi abstención. Creo que hay demasiados argumentos a favor, pero yo sostengo el principio de que la reelección debería ser posible en todos los casos.

Muchas gracias.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Senadora Luz Ebensperger, tiene la palabra.

La señora EBENSPERGER.-

Señora Presidenta, simplemente quiero solicitar que, si es posible, se ponga el texto en la pantalla.

Voy a hacer uso de la palabra más tarde.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Muy bien.

Tiene la palabra el Senador Víctor Pérez.

El señor PÉREZ VARELA.-

Presidenta, usted ha puesto en votación los numerales del 1 al 5, en que se establecen todas las normas de limitación para las reelecciones de las distintas autoridades: Senadores, Diputados, consejeros regionales, concejales y alcaldes. Eso es lo que hoy día estamos sometiendo a votación, e implica refrendar lo que mayoritariamente el Senado determinó hace algunos meses atrás, con solo 4 o 5 votos en contra en ese momento.

Por lo tanto, el Senado lo que hizo fue expresar con absoluta claridad que estaba de acuerdo con que se limitaran las reelecciones. Por eso, a mí me llama la atención que hoy día el límite de las reelecciones vuelva a figurar. Eso se determinó aquella vez, y creo saber casi de memoria quiénes fueron los cuatro o cinco Senadores que votaron en contra.

Entonces, lo que no estamos discutiendo aquí, ni debiéramos hacerlo, es fijar un límite. El límite ya lo aprobó el Senado.

Todas las normas que se encuentran en los numerales 1 y 5 ordenan qué límite existe para cada autoridad: los Senadores, los Diputados, los consejeros regionales, los alcaldes, los concejales. Hay una norma especial al final que establece que se considera que hizo uso del período quien ha ejercido la mitad de él más un día.

Por lo tanto, a mi juicio, estas cinco normas no presentan mayores dificultades. Si existe una coherencia con lo que el Senado votó hace algunas semanas atrás, esto lo debiéramos aprobar. Y espero que ello sea solo con los 4 o 5 votos en contra de quienes se manifestaron en ese momento.

Pero, para información de la Sala, aquí se establece cuál es el límite para los Senadores, los Diputados, los consejeros regionales, los alcaldes y los concejales. Estas normas no tienen otras cuestiones. Por lo tanto, si ustedes pueden ver los textos, se van a dar cuenta de que las modificaciones que realizó la Comisión de Constitución son bastante menores; en algunos casos, corresponden a la redacción, no al fondo de las normas que el Senado ya había aprobado en general. Distinta es la situación del numeral 6, que genera una diferencia fundamental con respecto a las disposiciones ya aprobadas.

En consecuencia, señora Presidenta, creo que esta es una norma que debiera aprobarse, a lo menos, por una amplia mayoría.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Tiene la palabra el Senador Pedro Araya.

El señor ARAYA.-

Señora Presidenta , en la primera parte o en esta primera votación voy a pronunciarme a favor de la iniciativa del límite a la reelección. Creo que efectivamente es una norma necesaria, aun cuando, en lo personal, no estoy muy convencido de que sea la mejor.

Considero que efectivamente el límite a la reelección tendría que ir aparejado de una serie de normas que permitieran que de manera efectiva se cumpliera con el cargo. Por ejemplo, en el caso de los parlamentarios, al haber límites a la reelección, alguno podría sentirse tentado de no volver nunca más al distrito electoral que lo eligió. Nosotros en el norte ya tuvimos esa experiencia: parlamentarios que fueron electos y no volvieron nunca más a la región. Lo mismo puede ocurrir, por ejemplo, en el caso de los alcaldes: cuando existe un límite a la reelección y saben que no van a postular nuevamente, pueden tomar decisiones que terminen perjudicando a la futura administración municipal, porque sienten que no tienen un mayor grado de responsabilidad fiscal respecto de la administración de las arcas del municipio.

En esa línea, me hubiera gustado que junto con el límite a la reelección uno hubiera fijado ciertos criterios respecto de cómo hacer exigible la responsabilidad de aquellas autoridades que no van a la reelección y que no están cumpliendo efectivamente con el mandato constitucional o legal que tienen.

De todas maneras, a mi juicio resulta necesario que en algún minuto legislemos respecto de qué forma puede existir una especie de referéndum revocatorio para aquellas autoridades que dejan de cumplir con su mandato legal o constitucional.

Dicho eso, señora Presidenta , voy a votar a favor de esta primera parte del límite a la reelección, porque creo que esta norma, si bien no tiene muchos fundamentos o no es muy clara, sí entrega un mensaje sobre lo que debiera ser la renovación de las distintas autoridades políticas; aunque, como ya se ha dicho por parte de algunos parlamentarios durante el debate, cuando uno mira las estadísticas, principalmente de la Cámara de Diputados y del Senado, advierte que en el Congreso existe una alta renovación en cada elección. Entonces, esto de eternizarse en los cargos no es tan así, ya que la ciudadanía siempre tiene la posibilidad de elegir; y eso ha quedado demostrado cada vez que hay una elección parlamentaria, donde se produce una alta renovación en cada Cámara.

Dicho eso, señora Presidenta , voto a favor.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Tiene la palabra el Senador Durana.

El señor DURANA.-

Señora Presidenta , con relación al proyecto que establece limitaciones creo sinceramente que la democracia es patrimonio de los ciudadanos; está basada en el principio de la capacidad de elegir y la posibilidad de ser reelegido. La verdad es que surge, entonces, una interrogante de por qué, si los ciudadanos quieren elegir repetidas veces a un mismo representante, esta voluntad popular va a ser limitada.

En esta reflexión no puede haber dobles lecturas. No importa a quien favorezca o perjudique esta limitación a la reelección, pensando en los próximos procesos electorales. Se trata, simplemente, de respetar el voto de los ciudadanos, y si en las urnas deciden reelegir a alguien, creo que debe respetarse. En este mismo sentido, es inaceptable que esta norma se aplique retroactivamente. Ello aparece como una sanción a quienes han sido elegidos democráticamente en períodos anteriores y no puede ser aceptado, pues resulta atentatorio contra principios básicos como la igualdad jurídica.

De hecho, en este Senado de la República, independiente de los colores políticos, existen parlamentarios que han servido y contribuido al país en diversos períodos; y en nuestra experiencia y pericia parlamentaria esto no debe tomarse ligeramente.

La Cámara de Diputados tuvo una importante penetración de parlamentarios novatos, quienes han llevado a una paupérrima gestión institucional y legislativa, considerando además el poco respeto por las normas que rigen el proceso de formación de una ley, como lo demuestra la gran cantidad de iniciativas inadmisibles que han ingresado, a sabiendas de que no cumplen con los requisitos, burlándose de la institucionalidad y con el fin de obtener pequeñas ganancias políticas, a costa del respeto a las normas e instituciones. Ninguna de las grandes democracias del mundo tiene límite a la reelección; eso no mejora la labor legislativa; cuestiona la institucionalidad y las prácticas consuetudinarias legítimas que han dado estabilidad a la democracia.

Finalmente, quiero hacer presente la posición de la Asociación Nacional de Consejeros Regionales (Ancore), a través de un oficio que le han hecho llegar a todos los parlamentarios. Ellos también manifiestan que de aprobar la aplicación retroactiva de la norma resultaría un sistema profundamente injusto.

Una cosa muy distinta es que nuestro sistema democrático sea perfeccionado para permitir que los ciudadanos tengan la garantía de ser candidatos en igualdad de condiciones. Y para ello siempre voy a estar dispuesto.

El día de mañana, a lo mejor, también sería importante que los Ministros no se repitan el plato en cada gobierno, porque algunas autoridades han sido demasiadas veces Ministros, incluso muchos más años que los mismos parlamentarios.

Gracias, señora Presidenta.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

A usted, señor Senador.

Le voy a entregar la palabra al señor Secretario, porque ha llegado una indicación a la Mesa.

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Gracias, señora Presidenta .

Voy a dar cuenta de una indicación que se ha presentado a la Mesa por el Senador señor Francisco Chahuán , al proyecto de reforma a la Carta Fundamental, en segundo trámite constitucional, que limita la reelección de las autoridades que señala.

La indicación tiene por objeto:

1) Agregar un nuevo inciso al artículo 51 de la Constitución Política de la República del siguiente tenor:

"En cualquier caso, ninguna persona podrá ser integrante del Congreso Nacional por un plazo superior a 16 años".

2) Asimismo, intercala, como inciso segundo nuevo, en la disposición vigésimo novena transitoria, el siguiente:

"Para los efectos de la próxima elección de integrantes del Congreso Nacional en cualquiera de sus Cámaras, ninguna persona podrá participar en ella si ha ejercido como parlamentario por más de 16 años".

Esta no es una indicación renovada. No fue presentada en su oportunidad en la Comisión. Sin embargo, no estando aún abierta la votación, es posible presentar nuevas indicaciones y para admitirla a discusión se requiere la unanimidad de la Sala, señora Presidenta .

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Gracias, señor Secretario .

Voy a recabar la unanimidad de la Sala para admitir a discusión la indicación presentada por el Senador Chahuán.

¿Habría acuerdo para incorporar esta indicación al debate de la Sala?

El señor PIZARRO.-

¿Me permite, señora Presidenta ?

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Senador Pizarro, tiene la palabra.

El señor PIZARRO.-

Quiero hacer una consulta respecto de la indicación, para entenderla bien.

Cuando la indicación, en la primera parte, habla de que una persona no puede estar en el Congreso Nacional más de 16 años, ¿eso es válido para Diputados y Senadores? ¿No pueden cambiarse de una Cámara a otra? O sea, ¿un Senador no podría ser candidato a Diputado , una vez cumplido su límite, y los Diputados tampoco podrían ser candidatos a Senadores? De lo contrario, esto sería un carrusel.

Quiero que se me aclare bien esa duda, porque, según entendí de la lectura de la indicación, se podría llegar a tal extremo. Sería absurdo que un Senador no pudiera postular a la Cámara de Diputados y un Diputado no pudiera postular a ser Senador.

Quisiera que se me aclarara esa interrogante.

Francamente, no sé qué piensa el resto de los Senadores, pero se ha discutido tanto este tema que presentar una indicación de este tipo me parece que complica aún más las cosas. Y no sé si corresponde o no.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Se requiere la unanimidad de la Sala para poder incorporarla al debate. No abriré discusión sobre ella si no hay unanimidad al respecto.

Por lo tanto, vuelvo a recabar la unanimidad de la Sala para que podamos debatirla. De lo contrario, no soy partidaria de discutirla.

¿Habría acuerdo en tal sentido?

No hay acuerdo.

Entonces, no se acoge a debate.

Muy bien.

Seguiré entregando la palabra.

Puede intervenir el Senador señor De Urresti.

El señor DE URRESTI.-

Señora Presidenta , solo un comentario, como Presidente de la Comisión de Constitución .

Todas las indicaciones son siempre válidas y yo nunca me he negado a discutir algo por secretaría. Sin embargo, me parece que la instancia para debatir la propuesta del Senador y para confrontar distintas opiniones es la Comisión. Hoy día estamos convocados para pronunciarnos sobre el proyecto que estamos analizando.

No creo que esta sea la instancia ni el momento para hacer una discusión de ese tenor. Puede ser en la Comisión Mixta o en otra etapa.

Por eso, insisto: concentrémonos en el debate de fondo acerca del mérito de lo que se nos ha presentado y avancemos en esa línea.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Muy bien.

No hubo acuerdo para incorporar la indicación.

Por lo tanto, proseguimos con el debate.

Está inscrito a continuación el Senador señor Chahuán.

Tiene la palabra, Su Señoría.

El señor CHAHUÁN.-

Señora Presidenta, Honorable Sala, soy uno de los autores del primer proyecto que fue presentado.

Cabe hacer presente que hay diversos proyectos de Senadores y Senadoras que fueron Diputados y Diputadas en su oportunidad y que hoy conforman la iniciativa que estamos debatiendo en su segundo trámite constitucional.

El primer proyecto data del año 2007. Fue presentado hace trece años.

Evidentemente, yo estoy de acuerdo con regular y poner límites a las reelecciones indefinidas, pues me parece necesario actuar por principios y sin sacar cuentas electorales.

Además, creo que la renovación de los cuadros políticos en los municipios, en el Congreso Nacional, en los gobiernos regionales es una norma de sana democracia.

Lo más relevante es que encontremos una fórmula mediante la cual se garantice el interés legítimo que hemos tenido para impulsar esta iniciativa que limita la reelección, urgente y necesaria, en aras de darle una renovación a la política en general, y que no termine siendo utilizada para que algunos hagan pasadas de cuentas políticas a otros o saquen cálculos mezquinos para conseguir cupos.

El espíritu del proyecto se debe respetar sin importar a quienes afecte o beneficie.

Además, yo he anunciado que no seré candidato a la reelección -me quedan seis años más en mi cargo, pero ya lo he dicho- y, por tanto, lo que uno debiera esperar es que este proyecto no termine siendo un acomodo para algunos que pretenden despejarse una futura elección sacando a alguien que haya acumulado varias reelecciones.

Esa es la razón por la cual presenté la indicación. Está bien: quedará para la historia y veremos si es posible incorporarla en la Cámara de Diputados o en la discusión de la Comisión Mixta.

Sin lugar a dudas, la regulación de las reelecciones es, por supuesto, una materia que hemos impulsado.

Voy a votar favorablemente en este tema central, pero una cosa distinta es la aplicación retroactiva.

Ciertamente, si es por principio y por voluntad... (falla de audio en transmisión telemática)... tenemos que regular las reelecciones indefinidas, sí o sí, tanto para alcaldes, concejales y consejeros regionales como para Diputados y Senadores.

Señora Presidenta , anuncio mi pronunciamiento favorable en la primera votación.

He dicho.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Tiene la palabra el Senador Jaime Quintana.

El señor QUINTANA.-

Señora Presidenta , la verdad es que limitar la reelección no es la regla general en el mundo, ni siquiera para las elecciones presidenciales, pues en muchos países se permite la reelección de Presidentes...(falla de audio en transmisión telemática)... de forma inmediata e indefinida.

Y estamos hablando incluso de sociedades democráticas, con democracias muy sólidas y acentuadas. Es el caso, por ejemplo, de Francia o de... (falla de audio en transmisión telemática)... de Alemania, donde al Presidente se le permite postular indefinidamente al cargo.

En consecuencia, no es la regla general, tampoco para el caso de los Presidentes.

Lo que uno más encuentra en el mundo en esta materia es que se permite la reelección inmediata del Presidente . Y tomo estos tres países como modelo, pues son los que uno más mira en distintas áreas. No hay ningún tipo de límite; la reelección es indefinida. Y, en general, en los comicios presidenciales se permite la reelección inmediata.

En el caso de los parlamentarios -evidentemente, todos hemos leído literatura comparada-, si uno mira lo que ocurre en otros países, son muy pocos los casos...(falla de audio en transmisión telemática)... Costa Rica, y fundamentalmente México , que es el ejemplo que se ha dado. Pero no es la tónica, no es la regla general limitar la postulación a cargos parlamentarios.

Insisto, eso ocurre en la mayoría de los países: Noruega , Suecia, Dinamarca . No hay ningún límite. O sea, si uno quiere mirar los países...(falla de audio en transmisión telemática)

Ahora, también me parece necesario hacer una distinción, que no he escuchado en el debate y que tampoco aparece en el informe de la Comisión de Constitución, que tiene que ver con la naturaleza distinta de los cargos. Porque una cosa es un Presidente y otra un alcalde. Bueno, es bien raro que tengamos incorporados a los alcaldes, que hoy día gozan de la mejor opinión ciudadana. Sin embargo, aquí los estamos limitando a dos períodos. Pero está bien; esa es otra discusión.

Sin embargo, a mí siempre me parece oportuno hacer la distinción entre aquellas autoridades que asignan fondos públicos y tienen responsabilidad en su administración y custodia versus aquellas que no la tienen. Y el Parlamento no administra fondos públicos. Alguien dirá: "Sí, las asignaciones". Bueno, ojalá eso lo hubiéramos sacado hace bastante rato. Cada vez que se plantea el tema, algunos Senadores impiden que esa discusión se dé, pero, evidentemente, tenemos que dejar fuera aquello. Un parlamentario no administra fondos, provisiones de recursos, como sí lo hace un alcalde, un intendente, un gobernador o el Presidente de la República .

Yo esa distinción la echo de menos en toda esta discusión.

Seguidamente, se ha dado el argumento de renovar las caras, de oxigenar la política. Y, efectivamente, lo que también se...(falla de audio en transmisión telemática)...

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Está mala su señal.

El señor QUINTANA.-

... la renovación que...(falla de audio en transmisión telemática)... porque aún falta la incorporación de Senadores de las nuevas regiones. Es una situación que, por tanto, aún está pendiente.

En consecuencia, creo que es importante mirar acá distintos aspectos para ver si, efectivamente, el cambio propuesto se correlaciona o no con una mayor fortaleza...(falla de audio en transmisión telemática)...

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Está sin señal, señor Senador.

¿Se podrá reconectar, Secretario?

El señor GUZMÁN ( Secretario General ).-

Estoy tratando de conectarlo, Presidenta .

Está sin señal.

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Bueno, tendrá que retomar su intervención con posterioridad.

Le voy a entregar la palabra al Senador Pizarro, mientras vemos si puede recuperar la señal el Senador Quintana.

El señor PIZARRO.-

¡Voy a hacer de telonero de Quintana, Presidenta , con mucho gusto...!

Mire, ojalá que este tema se pueda debatir en su justo mérito y no producto de las presiones de la opinión pública, o de redes, o de grupos de presión, o, lo que es más delicado -y ha estado en el ambiente en el propio Senado-, de intereses de unos o de otros, para que algunos sigan, otros queden y otros no se presenten más.

A mí lo que me importa -y quiero insistir en este punto- es que quede claro que considero de la esencia de la democracia que sean los ciudadanos los que puedan elegir a sus representantes, en cualquiera de los niveles: a nivel local, a nivel comunal, a nivel regional, a nivel nacional. Lo importante es que los ciudadanos tengan, de manera transparente e informada, la posibilidad de contar con una diversidad de candidatos que les permita elegir al que les parezca mejor, de acuerdo a sus ideas, de acuerdo a su proyecto de sociedad, de acuerdo a sus convicciones políticas, o de acuerdo a sus intereses, que son legítimos, respecto de quien creen que los puede representar mejor.

Entonces, colocar cortapisas o límites a ese ejercicio democrático tan esencial como es el voto (secreto, libre e informado) de cada ciudadano, me parece que no es lo mejor para el funcionamiento de una democracia que cada día quiere ser más participativa, más proactiva.

¿Cuáles son los vicios que se producen acá?

Yo puedo entender el tema que se expone por algunos, relativo a la renovación de los liderazgos en un sistema electoral como el binominal, donde la diversidad o la oferta era poca, donde no había muchas opciones de elegir. El Senador Soria ya lo planteó en su momento.

Hoy día eso lisa y llanamente ya no es tema, no es un problema, porque, con la proporcionalidad, existe mayor representatividad de la diversidad, de proyectos sociales, pluralidad en la representación de los distintos sectores y una cantidad enorme de candidatos donde poder elegir. Algunos se quejaban, en la última elección, de que los votos eran unas verdaderas sábanas. Y es cierto. Pero cada ciudadano elegirá al candidato que le parezca mejor. Y si alguien lo ha hecho bien, si alguien ha cumplido, ha realizado su trabajo, ha representado bien, ¿por qué no reelegirlo?

En los organismos colegiados no es tan sencillo aprender cómo es un concejo comunal, cómo es un CORE, cómo es el Parlamento, la Cámara o el Senado. Y lo que empieza a suceder, entonces, cuando se plantean estas limitantes, es que en definitiva comienzan a decidir los partidos por sobre lo que resuelven los ciudadanos, porque aquellos que saben que tienen un límite a la reelección o tienen limitantes para postular a los cargos empiezan a preocuparse más de las estructuras partidarias.

Yo creo que lo fundamental acá es distinguir lo que son las autoridades unilaterales o ejecutivas, en este caso alcaldes, gobernadores, presidente. Ellos tienen recursos, disponen de una serie de facultades; en un régimen presidencial como el nuestro, son prácticamente omnímodos. Los alcaldes son verdaderos amos, dueños y señores. Hoy día tendrán un "veranito de San Juan", pero lo que uno escucha, en las bases, es que el alcalde, cuando hace las cosas mal, abusa del poder y, como sabe que se puede reelegir, entonces empieza a usar el recurso del Estado, el recurso municipal de acuerdo a sus propios intereses y no conforme a las conveniencias de la comunidad.

Eso es parte de los vicios. Hay otros que lo hacen muy bien. Ahí creo que se da una suerte de situación intermedia, porque ser alcalde es también como un oficio. Y si alguien lo hace bien, ¿por qué no reelegirlo? Me parece que en el nivel local puede resultar razonable colocar un límite intermedio, tal como lo hace este proyecto.

Pero, en lo esencial, no entiendo por qué los miembros de organismos colegiados no pueden ser reelegidos todas las veces que sea necesario, como los concejales o los cores. Los cuerpos colegiados no administran recursos; toman decisiones colectivas; tienen la posibilidad de ser diversos y representar a toda una comunidad: al mundo de la cultura, al mundo social, al mundo del deporte, al mundo político; en fin, hay diversidad.

A mí me parece, Presidenta , que aquí se está cometiendo un error. En México se terminó con este problema porque los parlamentarios, por instrucciones de los partidos, se pasaban de una Cámara a otra: del Senado se pasaban a la de Diputados; de la de Diputados se pasaban a la de Diputados del Estado federal; de esta última al gobierno local, y así empezaban a subir de nuevo. ¿Qué ligazón tenían con su electorado, con sus ciudadanos, a los cuales representaban? Muy poca, casi nula. Y ello significó el término de ese sistema en dicho país, donde buscaron por el lado de una reelección indefinida.

Creo, Presidenta , que además hay mucha presión extemporánea o fuera de la lógica en esta discusión.

Yo ya he dicho varias veces...

La señora MUÑOZ ( Presidenta ).-

Dele otro minuto, señor Secretario .

El señor PIZARRO.-

Presidenta, ya lo he dicho en otras oportunidades: voy a votar en contra.

Me parece que es la gente la que tiene que decidir. Y créanme, por favor. Ustedes me conocen y lo he señalado públicamente hasta el cansancio. Desde el año 1993 vengo con elecciones primarias al interior de mi partido y con elecciones públicas después. Y también ha habido todo un proceso de apertura de los partidos que, creo yo, ayuda a la renovación de los buenos liderazgos y a la no reelección de los malos liderazgos. Es la gente, en definitiva, la que tiene que decidir.

Así que, cuando sea el momento, Presidenta, voy a votar en contra.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Tiene la palabra la Senadora Carmen Gloria Aravena.

La señora ARAVENA.-

Presidenta, hoy día nos toca tomar una decisión que, a mi juicio, tiene a buena parte de la ciudadanía expectante. Por supuesto que, como estamos en democracia, vamos a respetar -y así debe ser- la opinión de cada uno y, evidentemente, de los que tienen más experiencia en el Senado. Como yo no tengo tanta, voy a hablar desde la poca experiencia que me dan los dos años y medio que me mantienen hasta el día de hoy en este trabajo.

La experiencia es servir. Y que con nuestra labor podamos cambiar positivamente la vida de las personas es siempre, en mi opinión, un privilegio. Desde mi experiencia particular, en lo laboral, aquello puede realizarse de muchas maneras: desde los municipios, en las universidades, en las instituciones públicas, el Poder Legislativo y, por supuesto, desde la sociedad civil. Elegir el servicio público como propósito de vida implica, en mi concepto, un profundo compromiso con la sociedad y con su pleno desarrollo.

La actividad legislativa, según mi experiencia, es sin duda una importante oportunidad de servicio público, pero no la única. Tampoco está exenta de dificultades, cuestión que todos hemos vivido, de una manera u otra, en estos tiempos.

La falta de confianza de la ciudadanía en nuestras instituciones, y especialmente en la clase política, es, a mi juicio, uno de los grandes problemas que enfrenta nuestra sociedad.

En este nivel de problemática se puede vivenciar claramente que en marzo del 2019 el Consejo para la Transparencia indicó que, de diez personas que eran entrevistadas, ocho pensaban que las instituciones públicas eran corruptas.

Por otro lado, después del estallido social del 18 de octubre, la ciudadanía volvía a reiterar su opinión negativa y planteaba que las instituciones más confiables eran Bomberos, juntas de vecinos y organismos de ayuda.

¿Por qué es tan relevante la confianza? Porque a partir de ella se construye capital social y se permite que la democracia esté en un lugar privilegiado de la ciudadanía y que tenga efectivamente la sanidad que se requiere para construir desarrollo.

Estos dos conceptos que hoy estoy planteado han cambiado muchísimo con el tiempo, porque las nuevas tecnologías, la información y el conocimiento hacen que la ciudadanía cuente con mucho más acceso a la información y, por lo tanto, se siente en la necesidad y el derecho de ser partícipe del desarrollo y de comprender las decisiones que cada uno de nosotros tomamos.

Por lo tanto, en mi opinión, la democracia -y no lo digo yo, lo dicen muchos estudios- está en peligro cuando efectivamente se pierde la confianza en las autoridades y en la instituciones.

Las decisiones se toman siempre en un contexto. Yo no creo que Chile pueda compararse con lo que pasa actualmente en otros países, porque no solo estamos enfrentando las complejidades que provoca el COVID, sino que nos encontramos profundamente complicados con una crisis social que no va a cambiar después de la pandemia si no le damos señales a la ciudadanía.

Hoy debemos decidir si estamos a favor de limitar la reelección, con lo cual estoy absolutamente de acuerdo, y también si es retroactiva o no.

En mi opinión, si no estuviéramos en medio de la crisis que actualmente nos afecta este tema no estaría en discusión. Pero en este momento sí vivimos una crisis y hay que asumirla. Por tanto, votaré a favor de ambas.

Hoy el destino nos regala la oportunidad de dar a la ciudadanía una posibilidad de recambio en la composición del Parlamento. Esto no implica que quienes han estado por años en el Senado o en la Cámara de Diputados no hayan contribuido profundamente al desarrollo del país, todo lo contrario. Fueron tiempos muy difíciles y todas las generaciones van a valorar el trabajo que hemos hecho. Pero Chile es un país de grandes hombres y mujeres. Muchos estarán dispuestos, al igual que nosotros, a trabajar fielmente por el país que tanto queremos.

Señora Presidenta , agradezco la oportunidad histórica de hacer cambios, y por supuesto que vamos a respetar la mayoría, como corresponde a un país democrático.

Vuelvo a reiterar mi voto de aprobación a ambas indicaciones de este proyecto, porque creo que van en el camino correcto. Muchos chilenos esperan que esto suceda porque confían plenamente en la democracia.

Muchas gracias.

La señora MUÑOZ (Presidenta).-

Tiene la palabra el Senador Sandoval.

El señor SANDOVAL.-

Señora Presidenta , sin duda que estamos en la discusión de un proyecto de ley que procura o busca en realidad revertir el enorme rechazo y cuestionamiento que existen desde la sociedad hacia la actividad política.

Se han hecho diversos esfuerzos por parte del Congreso para procurar caminos a fin de revertir esta situación. Mientras más apertura, más transparencia, más instancias, los efectos curiosamente han sido inversamente proporcionales en lo que significa el respaldo...(falla de audio en transmisión telemática)... nos sitúa trabajando en el ambiente, en la empresa, en el negocio que, a su vez, tiene los peores niveles de aprobación. Y eso evidentemente no es grato para nadie.

Se han hecho diversos esfuerzos. Y quiero también señalar que este proyecto fue aprobado -como lo decía el Senador Pérez- el día 13 de noviembre del año pasado, con 36 votos a favor y 4 votos en contra. Yo voté a favor en ese minuto. Hoy día estamos enfrentados al desafío de cómo hacemos estos cambios.

A propósito de ello, hace poco leía sobre la experiencia en España. Después de casi cuarenta años del PSOE gobernando, no tomaron preso al Primer Ministro solamente porque lograron suscribir los Pactos de la Moncloa, que permitieron salvarlo. No obstante, aún no pueden recuperarse del desprestigio que los afectó, a pesar de todos los esfuerzos y de todos los intentos en tal sentido.

Volviendo a nuestro país, en un minuto dado el binominal era la causa fundamental de todos los males de la democracia, ¡de todos! Y los parlamentarios que aquí estaban hicieron grandes discursos del importante cambio que modificarlo iba a significar para la renovación, para terminar con los enclaves de la dictadura y otros tantos epítetos más. Pero, desgraciadamente, con la mejor de las intenciones, ese cambio no se transformó, a pesar de su buena intención, en el producto y en la realidad que nosotros quisiéramos.

Incluso, es más, hubo nuevos parlamentarios, un Diputado de RD , que llegó a señalar que estaban los Locos Adams en algún nivel de representación en la Cámara de Diputados.

Y aquella Corporación, ¡para qué decir!, ha sido fuente de una imagen muy deteriorada de la institucionalidad. Bien lo señalaba el Senador Durana cuando explicaba el proceso a través del cual el cuestionamiento de cierta gente busca debilitar la institución, ¡porque no la quiere!, ¡no la respeta!, no está en su ADN asumir y representar lo que significan estos desafíos.

Voté a favor el día 13 de noviembre porque creo que debemos buscar los mecanismos para abrir espacios de oxigenación y ver cómo somos capaces de avanzar en la búsqueda de un camino que, probablemente, ni con este proyecto vamos a encontrar.

La sociedad nos interpela con exigencias cada vez más grandes. Hoy día mismo la sociedad nos interpela. El propio Presidente nos interpela a construir un gran acuerdo para avanzar en los relevantes temas que tenemos por delante.

Espero sinceramente que demos una discusión que realmente esté a la altura.

Si hoy día estamos aprobando una norma en estos primeros cinco aspectos, con relación a que de aquí en adelante se van a establecer estas limitaciones, aparentemente si ello es válido -entre comillas- por qué...(falla de audio en transmisión telemática)... pudiera eventualmente, bueno, será parte de la última votación que tendremos que... (falla de audio en transmisión telemática).

Me parece que para enfrentar esta complejidad debemos ponernos a tono con la nueva realidad política y social que se manifiesta en nuestro país.

Como lo dijo la Senadora Carmen Gloria Aravena, en este minuto o damos un gran salto hacia delante o nos quedamos en los encendidos discursos de algunos llamando a tomar aeropuertos, a la revolución, al caos.

No me parece que ese sea el camino.

La gente nos pide salud de calidad, ¡miren!, educación de calidad. ¿Cuántos fueron los discursos por una educación gratuita y de calida