Elecciones parlamentarias de 1912.


03-03-1912

Se llevaron a cabo durante la administración de Ramón Barros Luco (1910-1915). Votaron 290.234 ciudadanos, que equivalen al 8,48% de la población total del país, y al 17% de la población calificada para inscribirse en los registros electorales. Desde estas elecciones se comienza a producir una mayor movilización de las bases de los partidos políticos, lo que comienza a transformar el carácter de las campañas y de la política misma. Por ejemplo, entre los radicales y liberales se conformaron “centros de propaganda”, e incluso los conservadores fundaron el Club Domingo Fernández Concha en 1911. Esto tiene relación con la manifestación de la “cuestión social” y la mayor movilización de las clases medias y populares, lo cual comenzó a tensionar el sistema político en Chile. Fruto de esta politización de las clases populares, en 1912 se funda el Partido Obrero Socialista (POS), lo cual se considera un paso importante para la formación de organizaciones partidistas de carácter socialista. En cuanto a los resultados de estas elecciones parlamentarias, el primer lugar lo obtuvo el Partido Conservador, dejando más atrás al Liberal-Democrático, los liberales y los radicales. A nivel de las alianzas, la Alianza Liberal obtuvo 62 diputados, y la Coalición, 56. En el Senado, la Coalición logró 19 cupos, y la Alianza Liberal 18 miembros. Respecto a los resultados individuales, se destaca el crecimiento del Partido Democrático (que se había fundado en 1887 como primera expresión de grupos medios y bajos), que eligió a su primer senador, Ángel Guarello Costa, por la provincia de Valparaíso. Por último, se verifica una brusca caída electoral del Partido Nacional o Monttvarista, considerada una fuerza política importante en la segunda mitad del siglo XIX.


Citas en orden de aparición:
-Ricardo Nazer y Jaime Rosemblit, “Electores, sufragio y democracia en Chile. Una mirada histórica”, Mapocho N°48, segundo semestre 2000, p. 220.
-Julio Heise, El período parlamentario 1861-1925. Tomo 2, Editorial Universitaria, Santiago, 1982, p. 142.


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