Partidos, movimientos y coaliciones

1990-



En términos políticos, sociales y culturales, desde el 11 de marzo de 1990 Chile asumió la compleja tarea de restablecer la institucionalidad democrática, interrumpida por diecisiete años. Dentro de este proceso de transición, se desmontaron gradualmente los enclaves heredados del régimen militar, avanzando también hacia una sociedad plenamente democrática y pluralista. En este contexto, el renacimiento de los partidos políticos y el restablecimiento del sistema de partidos, se consideran componentes fundamentales de la recuperación democrática.

A partir de marzo de 1990, la Concertación de Partidos por la Democracia se convirtió en la coalición política mayoritaria y en el eje del Poder Ejecutivo. Fundada en 1988 por 17 partidos, sus principales referentes fueron Partido Demócrata Cristiano, el Partido Radical Socialdemócrata, el Partido por la Democracia y el Partido Socialista de Chile. Entre 1990 y 2010, esta coalición gobernó durante cuatro administraciones sucesivas, completando un ciclo político que consolidó la democracia en el país.

A partir de 2010, asume el gobierno Sebastián Piñera, marcando un giro en la coalición dominante, denominada Coalición por el Cambio. Esta agrupó a los partidos de derecha, Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional, más otras fuerzas menores. Luego de esa administración, la centro-izquierda retorna al poder con Michelle Bachelet (2014-2018), apoyada por la Nueva Mayoría, alianza de mayor amplitud que la Concertación pues integró a otras fuerzas de izquierda como el Partido Comunista.

El sistema de partidos políticos que surgió en 1990, tiene elementos de continuidad y cambio respecto al período anterior al quiebre democrático del 11 de septiembre de 1973. Desde el punto de vista del centro político, el Partido Demócrata Cristiano sigue teniendo un peso electoral fundamental, mientras que su estrategia de alianzas confirmó su realineamiento con la izquierda socialdemócrata. Esta última estuvo representada por el Partido Socialista de Chile y por el Partido Radical Socialdemócrata, además de organizaciones más nuevas como el Partido por la Democracia. Mientras tanto, el Partido Comunista planteó una estrategia de izquierda más radical, al menos hasta los años 2000.

Respecto a la derecha, se integraron al sistema democrático organizaciones que habían surgido en los años ochenta, como Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente, partidos que establecieron una sólida alianza electoral y política desde comienzos de la transición, a pesar de sus diferencias internas.

De modo tal que, en los primeros veinte años de transición democrática, el sistema de partidos se caracterizó por dos grandes bloques mayoritarios. Por un lado, una alianza de centro-izquierda moderada, y por otro, por una derecha bipartidista que se sumó a determinados acuerdos clave para la transición.

Durante el primer gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010), dentro del sistema de partidos aparecieron nuevos referentes políticos como consecuencia de conflictos más bien personales entre dirigentes, lo que diversificó en parte dicho sistema. Del mismo modo, no se puede dejar de señalar que muchos de los partidos políticos actuales nacen a partir de su fusión con otras colectividades que en procesos eleccionarios no alcanzan el 5% de los votos, requisito exigido por la ley de partidos políticos para continuar su existencia legal.

Un ejemplo de esto se manifiesta el 2006, cuando se fundó el Partido Regionalista de los Independientes, a partir de la fusión de dos colectividades de identidad regionalista – Alianza Nacional de los Independientes (ANI) y el Partido de Acción Regionalista de Chile(PAR)-, quienes no alcanzaron el 5% de los votos en las elecciones parlamentarias de 2005. En 2007, se unen a la colectividad militantes retirados de la Democracia Cristiana. El nuevo partido sobrevive exitosamente, como fuerza alternativa a los dos grandes bloques políticos vigentes.

En 2007, sectores del PPD que renunciaron a la colectividad, formaron el partido ChilePrimero. Éste estuvo liderado en primera instancia por Fernando Flores Labra, Jorge Schaulsohn Brodsky y Esteban Valenzuela. Este último se retirará de la colectividad en 2009, cuando ChilePrimero se unió a la Coalición por el Cambio, para apoyar la candidatura presidencial de Sebastián Piñera Echenique-.

En el 2008 se organizó el Movimiento Amplio Social, fundado por Alejandro Navarro Brain, parlamentario que renunció al Partido Socialista el 6 de noviembre del mismo año a causa de fuertes desacuerdos con la dirigencia del partido. El 12 de junio de 2009 siguió los pasos de Navarro Marco Enríquez-Ominami, quien decidió renunciar al Partido Socialista por desavenencias con la conducción de la dirigencia del partido. En junio de 2010 se constituyó el Partido Progresista, legalizado como partido político a partir del 15 de abril de 2011.

Todas estas colectividades encauzaron sus estrategias con el fin de obtener cargos de representación a nivel local en la elección municipal realizada en octubre de 2012, comicios en los cuales entró en vigencia la inscripción automática y el voto voluntario (Ley N° 20.568). Esta situación modificaría el padrón electoral y provocaría que la participación de la ciudadanía cayera significativamente, a poco más del 40%, lo que repercutió en el quehacer y la redefinición de todas las fuerzas políticas.

En este contexto, y producto de la disminución de las barreras para constituirse legalmente, la fragmentación de algunas colectividades tradicionales y al surgimiento de movimientos y referentes ciudadanos, el número de partidos políticos ha experimentando un aumento explosivo. Según datos oficiales del Servicio Electoral, a octubre de 2016 los partidos legalizados variaron en más de un cien por ciento. En la actualidad (diciembre de 2016), se contabilizan 33 colectividades legalmente constituidas ante el Servicio Electoral.

De estas agrupaciones, algunas cuentan con representación política a partir de las elecciones parlamentarias de 2013. Es así como Evópoli, el Partido Liberal de Chile, Amplitud, Revolución Democrática y el Partido Izquierda Ciudadana de Chile, cuentan con representantes en el Congreso Nacional.

En abril de 2013, los partidos políticos integrantes de la Concertación de Partidos por la Democracia lograron un acuerdo político electoral con el Partido Comunista de Chile, la Izquierda Ciudadana y el Movimiento Amplio Social (MAS) constituyendo la Nueva Mayoría. La coalición logró imponerse ante los partidos de derecha en las elecciones parlamentarias, de consejeros regionales y presidenciales de 2013, logrando la reelección de Michelle Bachelet para un segundo período presidencial (2014-2018).

En enero de 2015, los partidos políticos que conformaron la Coalición por el Cambio conformaron una nueva coalición denominada Chile Vamos, que está integrada por Unión Demócrata Independiente, Renovación Nacional y Partido Evolución Política (Evópoli), que competirá frente a la Nueva Mayoría en las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales de noviembre de 2017.

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