Diego Portales Palazuelos

Reseñas Biográficas



Nació en el "Molino de los Portales", situado en la chacra perteneciente a su padre, al poniente de la calle Esperanza en Santiago, el 16 de junio de 1793; fue hijo de José Santiago Portales Larraín y María Encarnación Fernández de Palazuelos; fue bautizado como Diego José Pedro Víctor.

Se casó con su prima hermana, Josefa Portales Larraín, el 15 de agosto de 1819 y tuvieron dos hijas que fallecieron, como también su mujer, que falleció en 1821. Con su compañera, Constanza Nordenflycht tuvieron tres hijos, los que posteriormente quedaron huérfanos; el presidente Joaquín Prieto los declaró hijos legítimos de Diego Portales Palazuelos y Constanza Nordenflicht y Cortés.

En su juventud estudió latín, filosofía, jurisprudencia, teología y bellas artes, en el Colegio de Santiago, cuyas aulas abandonó para ser ensayador de la Casa de Moneda, donde su padre era superintendente, como también lo había sido su abuelo. En 1813 ingresó al Instituto Nacional para estudiar Derecho Natural y de Gentes. En julio de 1821 abandonó su trabajo en la Casa de Moneda y se dedicó al comercio; fundó una casa en Valparaíso y estableció una sucursal en Perú; fue famosa la firma de Cea y Portales, generadora del partido denominado de Los Estanqueros, por haber conseguido, en 1824, el monopolio del tabaco y otras especies.

En el Perú comenzó a gestarse su interés por la política. En esta época las revoluciones se sucedían unas a otras y el móvil de ellas era la ambición de gobernar. El comercio, fuente de prosperidad y riqueza no podía desarrollarse en un régimen inestable. La anarquía imperaba en todas partes y la revolución del general Prieto, perteneciente al peluconismo, le ofreció a Portales la posibilidad de seguir el desarrollo de los sucesos y entrar en el campo de la política. Portales fue el alma del movimiento contra el estado caótico existente; cooperó activamente para imponerse por la fuerza, secundando al general Joaquín Prieto. Así la situación política, se le presentó la ocasión de implementar una organización política basada exclusivamente en el principio de autoridad, que era la única que correspondía a los momentos críticos por los que atravesaba la República.

Fue diputado suplente por Santiago, en las Asambleas Provinciales de 1823, Asamblea Provincial de Santiago, 29 de marzo-3 de abril de 1823.

Fue electo senador, periodo 1837-1846; fue asesinado en los días de apertura del período y no alcanzó a incorporarse. En 1840 fue electo por seis años, como subrrogante de don Diego Portales, el coronel Ramón de la Cavareda Trucios.

Fue nombrado ministro del Interior y Relaciones Exteriores, 6 de abril de 1830 al 1° de mayo de 1831, durante los gobiernos de José Tomás Ovalle, y Fernando Errázuriz. Y ministro de Guerra y Marina, en el mismo período. Reasumió como ministro del Interior y Relaciones Exteriores, el 9 de julio al 31 de agosto de 1831; y reasumió también, paralelamente y durante el mismo período, como ministro de Guerra y Marina.

Fue nombrado ministro de Guerra y Marina, 21 de septiembre de 1835 al 19 de abril de 1837, en el gobierno de Joaquín Prieto.

Su actuación como ministro y sus ideas sobre la forma de ejercer el poder político quedaron plasmados en la Constitución de 1833, en cuya redacción no intervino directamente, pero influyó decisivamente, en el sentido de establecer un régimen impersonal y fuerte.

Su presencia en el gobierno ya impuso el orden; con sus primeras medidas como multiministro, indicó que había que hacer cambios profundos. Impuso un nuevo concepto de sanción, basado en que el gobierno legítimo de Chile estaba compuesto por los mandatarios designados por el congreso de representantes. Según esto, Freire y sus sucesores no eran gobernantes legítimos, sino simples facciosos. Para estabilizar el gobierno, era necesario también erradicar de la administración y del ejército a todos los participantes en las revueltas y desterrar a los más peligrosos. Así Freire salió de Chile y se dió de baja a 136 uniformados que no juraron fidelidad a la autoridad civil. También se separó de sus puestos a los funcionarios que los abandonaron, para seguir a Freire. Pensaba que todos debían opinar contra el gobierno, pero no subvertir el orden. La conspiración y el estímulo de ella se transformaron en delito. Otra de sus medidas fue que las fuerzas armadas no deliberaran, sino que debieran ciega obediencia a los poderes constituídos; para que ello fuera entendido desde las bases, ordenó reorganizar la Academia Militar. Como contrapeso al ejército estableció una guardia civil, la cual organizó personalmente. Se preocupó también, de que los funcionarios de la administración pública trabajaran responsablemente. En materia educacional, se preocupó de mejorar el Instituto Nacional e instituyó el 18 de septiembre como fiesta patria. Creó el Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública, en febrero de 1837; modificó la planta de empleados y delimitó las funciones de cada secretaría de Estado. También cursó un decreto que obligaba a los Tribunales a fundamentar sus sentencias y citar la ley que las sustentaba; estableció exigencias de conocimientos para los empleados públicos; realizó una profunda reforma penitenciaria. La iglesia no quedó fuera de sus ansias reorganizadoras: creó dos nuevos obispados, uno en Coquimbo y otro en Chiloé, y con la venia papal convirtió en arzobispado de Santiago en obispado. En cuanto a educación, abrió más escuelas y solicitó a los agentes de la República en otros países, que enviaran información acerca de otros sistemas pedagógicos, sobre todo, respecto a escuelas normales para profesores. Impulsó el desarrollo de la Marina de Guerra y Mercante y para ello creó la Escuela Náutica, que comenzó a funcionar en 1834; dos años después promulgó una ley destinada al fomento del cabotaje; la Escuadra, que no era más que un bergantín, aumentó a dos fragatas, dos corbetas y una goleta.

Entre otras actividades, fue también gobernador de Valparaíso.

Portales estuvo a favor de la guerra, cuando Perú y Bolivia formaban la Confederación Perú-Boliviana, ya que en esta vio una amenaza para Chile. Debido a intrigas del diplomático boliviano en Chile, Portales perdió cada vez más popularidad, hasta que fue fusilado por un sector del Ejército, en Valparaíso, el 6 de junio de 1837.

Soldados del Regimiento Valdivia encontraron los restos del ministro, los que fueron trasladados a Santiago.

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