Labor Parlamentaria
Diario de sesiones
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Índice
- DOCUMENTO
- PORTADA
- I.- ASISTENCIA.
- II.- APERTURA DE LA SESION.
- III.- TRAMITACION DE ACTAS.
- IV.- LECTURA DE LA CUENTA.
- LECTURA DE LA CUENTA
- V. - ORDEN DEL DIA.
- CONFLICTO GREMIAL DE LOS TRABAJADORES DEL MINERAL DE EL TENIENTE.
- INTERVENCIÓN : Ricardo Valenzuela Saez
- INTERVENCIÓN : Alejandro Noemi Huerta
- INTERVENCIÓN : Ricardo Valenzuela Saez
- INTERVENCIÓN : Alfredo Macario Lorca Valencia
- INTERVENCIÓN : Luis Valente Rossi
- INTERVENCIÓN : Ricardo Valenzuela Saez
- INTERVENCIÓN : Rafael Adolfo Moreno Rojas
- INTERVENCIÓN : Juan De Dios Carmona Peralta
- INTERVENCIÓN : Rafael Adolfo Moreno Rojas
- INTERVENCIÓN : Jorge Antonio Montes Moraga
- INTERVENCIÓN : Luis Valente Rossi
- INTERVENCIÓN : Victor Joaquin Garcia Garzena
- INTERVENCIÓN : Maria Elena Carrera Villavicencio
- INTERVENCIÓN
- Ricardo Valenzuela Saez
- INTERVENCIÓN
- INTERVENCIÓN : Tomas Chadwick Valdes
- INTERVENCIÓN : Maria Elena Carrera Villavicencio
- CONFLICTO GREMIAL DE LOS TRABAJADORES DEL MINERAL DE EL TENIENTE.
- CIERRE DE LA SESIÓN
Notas aclaratorias
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- Para priorizar la vizualización del contenido relevante, y dada su extensión, se ha omitido la sección "Indice" de los documentos.
REPUBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACION OFICIAL.
LEGISLATURA 317ª, EXTRAORDINARIA.
Sesión 102ª, en miércoles 16 de mayo de 1973.
Especial,
(De 11.41 a 16).
PRESIDENCIA DEL SEÑOR IGNACIO PALMA VICUÑA.
SECRETARIOS, EL SEÑOR PELAGIO FIGUEROA TORO , Y EL PROSECRETARIO, SEÑOR DANIEL EGAS MATAMALA.
INDICE.
Versión taquigráfica.
Pág.
I.- ASISTENCIA 4152
II.- APERTURA DE LA SESION ... 4152
III.- TRAMITACION DE ACTAS ... 4152
IV.- LECTURA DE LA CUENTA 4152
V.- ORDEN DEL DIA:
Conflicto gremial de los trabajadores del Mineral El Teniente 4153
VERSION TAQUIGRAFICA.
I.-ASISTENCIA.
Asistieron los señores:
Ballesteros Reyes, Eugenio Bulnes Sanfuentes, Francisca Carmona Peralta, Juan de Dios Carrera Villavicencio, María Elena Chadwick Valdés, Tomás Darán Neumann, Julio Ferrando Keun, Ricardo Foncea Aedo, José Fuentealba Moena, Renán García Garzena, Víctor Gormaz Molina, Raúl Gumucio Vives, Rafael Agustín Hamilton Depassier, Juan Ibáñez Ojeda, Pedro Jerez Horta, Alberto Lorca Valencia, Alfredo Luengo Escalona, Luis Femando Miranda Ramírez, Hugo Montes Moraga, Jorge Moreno Rojas, Rafael Musalem Saffie, José Noemi Huerta, Alejandro Olguín Zapata, Osvaldo Palma Vicuña, Ignacio Papic Ramos, Luis Prado Casas, Benjamín Reyes Vicuña, Tomás Silva Ulloa Ramón Valente Rossi, Luis Valenzuela Sáez, Ricardo, y
Von Mühlenbrock Lira, Julio Actuó de Secretario el señor Pelagio Figueroa Toro, y de Prosecretario, el señor Daniel Egas Matamala.
II.-APERTURA DE LA SESION.
Se abrió la sesión a las 11.41, en presencia de 17 señores Senadores.
En el nombre de Dios, se abre la sesión.
III.-TRAMITACION DE ACTAS.
Se da por aprobada el acta de la sesión 99ª, que no ha sido observada.
(Véase en el Boletín el acta aprobada).
IV.-LECTURA DE LA CUENTA.
El señor PALMA (Presidente).- Se va a dar cuenta de los asuntos que han llegado a Secretaría.
El señor EGAS (Prosecretario).- Las siguientes son las comunicaciones recibidas:
Oficios.
Uno de la Honorable Cámara de Diputados, con el que comunica que ha tenido a bien adoptar los mismos acuerdos que el Senado respecto de las observaciones formuladas por el Ejecutivo al proyecto que crea una Corte de Apelaciones en Puerto Montt.
Se manda comunicarlo a Su Excelencia el Presidente de la República.
Tres de los señores Ministros de Obras Públicas y Transportes, y Director de Planificación, con los cuales dan respuesta a las peticiones que se indican, formuladas por los Honorables Senadores señores Carmona (1), Jerez (2) y Papic (3):
1) Estado del molo de abrigo del Balneario Municipal de Antofagasta; 2) Número de profesionales chilenos que han emigrado en los años 1970, 1971 y 1972, y
3) Captación de aguas en Calbuco.
Quedan a disposición de los señores Senadores.
El señor PALMA (Presidente).- Terminada la Cuenta.
Solicito el acuerdo de la Sala para empalmar esta sesión con la siguiente a que está citada la Corporación.
Acordado.
V.- ORDEN DEL DIA.
CONFLICTO GREMIAL DE LOS TRABAJADORES DEL MINERAL DE EL TENIENTE.
En el Orden del Día está inscrito, en primer lugar, el Honorable señor Valenzuela.
Puede hacer uso de la palabra Su Señoría.
El señor PALMA (Presidente).-
El señor VALENZUELA.-
Señor Presidente, en nuestra América Latina, lo mismo que en muchas de las otras naciones que se denominan subdesarrolladas, se han producido, durante largo tiempo, movimientos de los trabajadores tendientes a conseguir que sus respectivos países puedan emplear en beneficio propio una herramienta fundamental: la recuperación de sus riquezas básicas. Son esas naciones las que, explotadas por los imperialismos, han visto succionadas sus riquezas. Y entre ellas, Chile, en lo que se relaciona con el salitre y el cobre.
En la iniciación del Gobierno del Presidente Frei, cumpliendo con el programa que se había anunciado durante la campaña presidencial respectiva, comenzó en nuestra patria el proceso de recuperación de las riquezas básicas, especialmente del cobre. El asunto se planteó ante la opinión pública nacional, y ésta, al elegir al señor Frei como Presidente de Chile, dio su respaldo a lo que se denominó la chilenización del cobre.
Más tarde, en la campaña presidencial por la sucesión del señor Frei, el que fue candidato de la Democracia Cristiana, señor Tomic, expuso un programa que tendía a poner término a dicho proceso y a realizar, por lo tanto, la nacionalización completa de la gran minería del cobre.
Dicha campaña presidencial, como es sabido, culminó con el triunfo del señor Allende, que fue reconocido en el Congreso Pleno por una gran mayoría de parlamentarios, entre los cuales estuvimos nosotros, los democratacristianos. Y el Gobierno del actual Primer Mandatario, para dar cumplimiento al programa que había ofrecido al pueblo chileno, propuso la reforma constitucional de 1971, en cuya tramitación nuestro partido tuvo una actuación clara y definida: apoyamos la reforma constitucional para nacionalizar el cobre. A nuestro camarada el Honorable señor Renán Fuentealba cupo precisamente, en la Comisión de Legislación una actuación preponderante en las modificaciones al proyecto del Ejecutivo tendientes a convertirlo verdaderamente en un instrumento jurídico de primera categoría a fin de completar el proceso de nacionalización del cobre chileno. Y esta actuación de la Democracia Cristiana en el Senado fue reconocida por el Ministro del ramo en su oportunidad, quien expresó que la iniciativa se había mejorado y que se había proporcionado al Gobierno la oportunidad de actuar en las mejores condiciones posibles para operar en lo que a la nacionalización del metal rojo se refería.
En efecto, la cláusula decimoséptima de dicha reforma constitucional dice expresamente:
Por exigirlo el interés nacional y en ejercicio del derecho soberano e inalienable del Estado a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, en conformidad a lo dispuesto en el artículo 10 Nº 10 de esta Constitución Política, nacionalízanse y decláranse, por tanto, incorporadas al pleno y exclusivo dominio de la nación, las empresas que constituyen la Gran Minería del Cobre, considerándose como tales las que señala la ley, y, además, la Compañía Minera Andina.
En virtud de lo dispuesto en el inciso anterior, pasan al dominio nacional todos los bienes de dichas empresas y, además, los de sus filiales que determine el Presidente de la República.
El Estado tomará posesión material inmediata de estos bienes en la oportunidad que determine el Presidente de la República.
Cuando esa reforma constitucional se estaba discutiendo en el Congreso, los parlamentarios de la Democracia Cristiana que representamos en el Poder Legislativo a las provincias productoras de cobre estuvimos alertas en lo que guarda relación con dos problemas fundamentales, cuya solución se materializó en dos letras de la reforma en referencia: la letra k), sobre los derechos de los trabajadores, y la letra 1), relativa a los derechos de las provincias cupreras, ambos preceptos establecidos por leyes anteriores. Nosotros, como integrantes de un partido de trabajadores, consultamos con nuestros dirigentes sindicales y realizamos diversas reuniones para estudiar qué debíamos hacer frente a las garantías que se hacía indispensable estatuir en el proyecto de reforma; constitucional para nacionalizar el cobre de Chile. De esta manera, y junto con otro Senador de las provincias cupreras, el señor Ramón Silva Ulloa, tuvimos ocasión de presentar las indicaciones del caso.
De ahí que en este instante, cuando estamos analizando un problema de orden social y económico de los trabajadores de esos minerales, que ha motivado una huelga de extraordinaria trascendencia para el país, es conveniente hacer un análisis de la disposición constitucional consignada en la letra k) de la cláusula decimoséptima. En ella; se expresan ideas que son de extraordinaria importancia para fundar las tesis que están desarrollando los sindicatos de trabajadores del mineral de El Teniente. En efecto, dice que mientras se dicte por ley un nuevo Estatuto de los Trabajadores del Cobre, éstos continuarán rigiéndose por las disposiciones legales vigentes, sus contratos de trabajo se mantendrán, y no se verán afectados por cualquier cambio de sistema. Es decir, el primer inciso de esta disposición constitucional que hizo posible la nacionalización del cobre en nuestro país garantiza a los trabajadores de esos minerales la estabilidad de sus contratos y que éstos, sean individuales, colectivos, actas de avenimiento o fallos arbitrales, no podrán verse afectados por cambio alguno de sistema.
A continuación, la letra k) de esa norma constitucional expresa que los trabajadores seguirán gozando de los derechos de sindicación y huelga que el actual Estatuto les confiere, conforme a las modalidades y condiciones establecidas en él o sea, en ese Estatuto. La Confederación Nacional de Trabajadores del Cobre y sus sindicatos afiliados, industriales y profesionales, conservarán su personalidad jurídica y continuarán rigiéndose por sus estatutos y reglamentos actualmente vigentes.
Se mantienen las disposiciones legales que reglan los derechos previsionales de los actuales trabajadores de la Gran Minería del Cobre y de los que pasan a depender de las empresas nacionalizadas.
En la misma disposición constitucional se consigna, también, una norma relativa a la antigüedad de los trabajadores. Al respecto, se dice:
...para todos los efectos legales, los trabajadores de la Gran Minería del Cobre conservarán su antigüedad, la que se seguirá contando desde la fecha de su contratación por la respectiva empresa nacionalizada.
Luego se dice que el Estado o las empresas que se formen deberán hacerse cargo de las deudas y obligaciones que emanen de los contratos de trabajo o del ejercicio de los derechos de los trabajadores a que se refiere esta letra. La Corporación del Cobre deberá velar o hacerse cargo, en su caso, del cumplimiento exacto y oportuno de estas obligaciones.
Vale decir, el ejercicio de los derechos de los trabajadores está garantizado en esta reforma constitucional, en este precepto consagrado en nuestra Carta Política.
Se establece que, al dictarse un nuevo estatuto, el legislador en caso alguno, podrá suprimir, disminuir o suspender los derechos o beneficios económicos, sociales, sindicales o cualesquiera otros que actualmente disfruten los trabajadores de las empresas de la Gran Minería del Cobre, sea que éstos se hayan establecido por aplicación de disposiciones legales, actas de avenimiento, contratos colectivos, fallos arbitrales o por cualquiera otra forma. Deberá consultar, igualmente, la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas u organismos que se hagan cargo de las faenas productoras.
¿A qué derechos de los trabajadores se refiere este precepto? Precisamente, a los que señala el último inciso de la letra k) de la disposición 17ª, o sea, los que derivan de las acciones que aquéllos ejercen por medio de sus sindicatos para defender y obtener conquistas sociales, y que constan en las actas de avenimiento, los contratos colectivos y los fallos arbitrales. Se trata, pues, del avenimiento final a que se llega mediante la conciliación o la huelga.
Y la Constitución encarga expresamente a la Corporación del Cobre, CODELCO, el cumplimiento exacto y oportuno de estas obligaciones. Por lo tanto, es un deber de orden constitucional el que tiene el Estado chileno, representado por la Corporación del Cobre, de cumplir exactamente lo dispuesto en los fallos arbitrales y en las actas de avenimiento a que se refiere esta reforma constitucional que nacionalizó el cobre de nuestro país.
El señor NOEMI.-
¿Me permite, una interrupción, Honorable colega?
Es muy útil la lectura que dio Su Señoría a estas disposiciones; pero parece conveniente dejar constancia de que fue precisamente por iniciativa de los Senadores democratacristianos representantes de las provincias productoras de cobre, que ellas se incluyeron en el proyecto. En efecto, cuando el Presidente de la República presentó la iniciativa de reforma constitucional para nacionalizar nuestra riqueza básica, no se incluía en ella disposición alguna que garantizara los derechos de los trabajadores. Como digo, esos preceptos nacieron en indicaciones presentadas y, naturalmente, aprobadas, por nosotros.
Mientras Su Señoría daba lectura a esos preceptos, me preguntaba qué habría ocurrido con los trabajadores del cobre, a quienes hoy día se desconocen sus derechos pese a estar consagrados en la Constitución Política, si no se hubiesen incorporado a la reforma las disposiciones de que fuimos autores.
El señor LORCA.-
¿Me concede una interrupción, señor Senador?
El señor VALENZUELA.-
Con todo gusto.
El Señor VALENZUELA.-
Agradezco la aclaración del Honorable colega, porque viene a poner énfasis precisamente en lo que señalaba al comenzar mi intervención: que los Senadores democratacristianos, junto con el señor Silva Ulloa, Senador socialista popular, presentamos tales indicaciones, y que lo hicimos sobre la base del estudio que sobre el particular realizaron nuestros dirigentes sindicales de la gran minería del cobre.
Continúo con mi exposición. ¿Qué dice el precepto constitucional en cuanto al nuevo Estatuto? Señala que tal Estatuto sólo puede dictarse por ley. Vale decir, es exclusivamente el Parlamento el organismo que puede reformar el Estatuto de los Trabajadores del Cobre.
Como se ha dicho, nosotros queríamos garantizar no sólo en el espíritu de la Constitución, sino en la letra, estos derechos de las provincias productoras de cobre y de sus trabajadores, que los conquistaron después de muchos años de lucha, de unidad y de sacrificio.
El Presidente de la República, doctor Salvador Allende, manifestó con gran orgullo en la ciudad de Rancagua que allí donde O'Higgins había proferido el grito liberador de nuestra patria se celebraba un acto que caracterizaba el día de la dignidad nacional. Creo que todos los días de nuestra historia patria han sido dignos, porque siempre hemos actuado con la mayor dignidad posible. Esto no significa, desde luego, que no hayamos celebrado todos los chilenos el día en que se nacionalizó el cobre del país.
¿Qué otra cosa dijo Su Excelencia el Presidente de la República en ese discurso? Agregó:
Quiero decir, honestamente, que me opuse a que quedaran consignados en la reforma constitucional los derechos de los trabajadores del cobre. Me opuse, óiganlo bien compañeros, porque al hacerlo y quedó establecido así, hay como una desconfianza en el propio Gobierno de ustedes. Yo he pensado siempre que en la Carta Fundamental no pueden incorporarse ni siquiera las conquistas de un sector de la importancia de los trabajadores del cobre. Además, quise hacer entender a los trabajadores del cobre que la garantía no está en la boca de la Carta Fundamental sino en la conciencia de los trabajadores y en su presencia en el Gobierno de la República. No voy a vetar el precepto, que está incorporado, pero señalo que es innecesario.
Esto es lo que dijo Su Excelencia el Presidente de la República, en la ciudad de Rancagua, en su discurso anunciando la nacionalización del cobre aprobada por el Congreso Nacional. Se dolió de que se establecieran estas disposiciones en la Carta Fundamental, como si incluirlas en la Constitución implicara que no había confianza en él, en su fe revolucionaria de toda una vida. No se trata de que los, parlamentarios de la Democracia Cristiana y de otros sectores políticos desconfiemos de los seres humanos. Pero, por muy alta que sea la jerarquía que ellos tengan y dada nuestra responsabilidad política frente a los trabajadores, creímos que era mucho más seguro incorporar estas normas en nuestra Carta Fundamental. ¡Qué previsores fuimos! Los hechos de hoy nos están dando la razón. ¿Qué pensarán ahora el Presidente de la República y los trabajadores del cobre frente a lo que está pasando en nuestro país? ¿Sigue creyendo don Salvador Allende que éramos exagerados al establecer estas disposiciones en garantía de los derechos de los trabajadores?
La huelga en el mineral El Teniente entera hoy 28 días. Son 13 mil los trabajadores parados. La pérdida que esto significa para la economía nacional asciende a un millón de dólares diarios. Todo esto ha significado, además, la decepción de miles de trabajadores chilenos, de sus mujeres y sus hijos, ante lo que ellos creían que sería una revolución social.
Desgraciadamente, los hechos nos dan la razón en haber tomado esas precauciones. Sin embargo -lo digo leal y honestamente en esta tribuna, hubiéramos preferido no tener la razón en nuestras prevenciones, porque el proceso de la nacionalización del cobre representa algo muy profundo de nuestras convicciones doctrinarias.
¿Es ésta, acaso, una huelga política, como se afirma en la propaganda del Gobierno? Veamos, a este respecto, quiénes dirigen el movimiento: el Presidente Zonal de los trabajadores de El Teniente, don Guillermo Medina, independiente de Izquierda, que fue jefe del comando del ex dirigente de los trabajadores del cobre de Chile y actual Diputado socialista reelecto, de la provincia de O'Higgins, don Héctor Olivares Solís. También han intervenido dirigentes socialistas populares, democratacristianos y de partidos de la Unidad Popular, como por ejemplo don Jorge Orellana, perteneciente al MAPU, quien en una gran concentración de los trabajadores del cobre en Rancagua señaló que, como dirigente sindical, estaba en favor de la unidad gremial, para que el movimiento finalizara con un acuerdo. Protestó, además, contra las maniobras divisionistas. Estas declaraciones demuestran claramente cuál es el alcance de esta huelga. Tanto es así que hace algunos días el otro gran mineral de cobre de Chile, Chuquicamata, también paralizó por 48 horas en solidaridad con sus compañeros del mineral El Teniente.
¿Qué proyecciones tiene este conflicto?
Creo que es una voz de alerta de los trabajadores frente a la prepotencia de un Estado totalitario, que no quiere ver la realidad de lo que pasa en el país.
¿Han tenido participación los trabajadores del cobre en la dirección de la Sociedad Minera El Teniente? En lo formal, sí; pero en la realidad, no.
Veamos qué dice al respecto en su edición del 25 de abril del año en curso el diario Las Noticias de Ultima Hora, perteneciente a los Ministros socialistas señores Almeyda, Matte Valdés y Tohá. Lo siguiente:
El conflicto ha venido a demostrar algunos hechos palmarios:
1) La gran desconexión que existe entre los dirigentes sindicales y las masas, fenómeno que ha provocado una virtual descomposición en la superestructura sindical del cobre.
2) El mal trabajo político de los partidos de izquierda, los que han sido incapaces de neutralizar la campaña sistemática y permanente de desprestigio de los sectores de Oposición.
En otro párrafo, agrega el artículo:
El Gobierno no ha elaborado una estrategia para resolver los graves problemas laborales de la Gran Minería del Cobre y sólo ha recurrido a mecanismos de parche para resolver problemas parciales y evitar un enfrentamiento que será inevitable tarde o temprano. Porque cabe preguntarse: ¿es posible seguir permitiendo que elementos antipatriotas sigan paralizando los minerales por motivos fútiles, provocando pérdidas cuantiosas a la economía chilena y al pueblo?
Finalmente, señala dicho periódico:
Pero, ¿cómo se solucionará el próximo pliego de peticiones fíjenle, señores Senadores, hacia dónde apunta, en el fondo, el pensamiento delineado en este artículo que se está preparando y que a todas luces tendrá un costo sideral? Estas son interrogantes que valen también para los otros yacimientos y que demuestran que el problema a corto plazo se agudizará.
Es precisamente un diario que pertenece a la Unidad Popular, manejado por dirigentes y Ministros del Partido Socialista, el que está reconociendo que no existe tal participación de los trabajadores en la gran minería del cobre. Nosotros concordamos con esta opinión, y en esta mañana reafirmamos que verdaderamente hay una participación formal, hay un representante de los trabajadores en los consejos de administración, pero que ellos no tienen posibilidad de tomar determinaciones que signifiquen efectivamente realizar actos, pues tienen carácter sólo de consultivos.
El señor PALMA (Presidente).-
Con la venia de la Mesa, tiene la palabra Su Señoría.
Señor Presidente, ha estado escuchando con mucha atención al Senador señor Ricardo Valenzuela. Sé que él es el llamado a hablar con propiedad en esta materia, porque es representante de la provincia de O'Higgins, al igual que el Honorable señor Moreno, que seguramente intervendrá después.
Sin embargo, no he resistido el deseo de comentar muy brevemente un artículo de Ricardo Boizard, aparecido en La Segunda de ayer, bajo el título de Un discurso que pudo pronunciarse.
Todos conocemos a Ricardo Boizard, que tiene gran cultura y extraordinaria capacidad y facilidad para escribir, y bien vale la pena relatar en dos minutos ese artículo.
El pide volver atrás, con la imaginación, cuatro o cinco años en la historia de Chile, al momento en que no dirige el país el llamado Gobierno de los trabajadores, tan discutible y denominado de esa forma por quienes administran la nación, sino en que existía el Gobierno de. Frei, que, según decían, estaba entregado al imperialismo, a la CIA, a los monopolios, era multiplicador de la inflación, sometido a la influencia del Fondo Monetario del imperialismo, y suponer que en esos momentos los trabajadores del cobre han declarado una huelga.
En su artículo, Boizard imagina a Luis Figueroa en esos días, y se atreve a decir manifiesta lo que esta persona habría expresado en esas circunstancias, durante ese Gobierno enemigo de los trabajadores, en que la inflación alcanzaba a 35 % y no a 200 %, como ocurre ahora. A lo mejor, ésa es la diferencia con la actual Administración.
En esa eventualidad, ¿qué diría el joven Luis Figueroa, hoy Ministro del Trabajo de este Gobierno? Según Boizard, expresaría lo siguiente: Compañeros trabajadores del cobre: yo comprendo que, frente a la embestida del actual Gobierno contra el pueblo, llevando la inflación a límites gigantescos y ofreciendo reajustes parecidos a la altura de los liliputienses, no existe otro camino que la unidad obrera para combatir al imperialismo en acción y también para combatir a los krumiros que, por míseras granjerías, se ponen al servicio de los patrones en su intento de romper vuestra firme organización sindical. Pero no sólo ha llegado a esto la audacia y prepotencia del capitalismo imperante, del Gobierno reaccionario. En seguida agrega: Fuera de que somete a los trabajadores del país a una miseria obligatoria, les amenaza a ustedes con imponer el estado de emergencia para aplastarlos.
¡Pero la amenaza de imponer estado de emergencia es la que usa el Gobierno del señor Allende! Incluso, impone el estado de emergencia.
Luego, Ricardo Boizard señala en la supuesta intervención de Luis Figueroa lo siguiente: A la violencia con que los obreros exigen un trato de justicia y de compensación a sus esfuerzos, el Gobierno amenaza con responder con la violencia de las obligadas y sumisas Fuerzas Armadas. Vale decir, en este país se han pisoteado los más sagrados derechos que interesan a la clase obrera, Como el derecho de reunión, como el derecho de expresión.
Todos sabemos que este Gobierno popular impidió una reunión en la medialuna de Rancagua, y a usar del derecho de pedir una justa compensación por el alza creciente de los artículos más importantes para cada individuo.
En la supuesta intervención, el señor Figueroa continuaba: Yo me pongo al frente de este movimiento justo de la clase obrera, yo entrego la adhesión de la CUT para llegar hasta las últimas consecuencias en la obtención de un reajuste serio y en el apoyo de una huelga como la que ustedes mantienen hace ya 25 días.
Ahora la CUT ha estado sorda y muda.
No quiero cansar al Senado ni abusar de la interrupción que me concedió el colega señor Valenzuela. Pero debo decir que imagino en esos momentos a Luis Figueroa expresar a los trabajadores que ya, cambiarán las cosas; ya tendremos los trabajadores el poder; ya las minas serán chilenas; y cuando ello ocurra y los trabajadores gobiernen, les daremos participación en la dirección de las empresas, y lo que se roban los gringos se lo entregaremos a los trabajadores.
Pero ¿qué ha pasado ahora que han llegado los trabajadores al Gobierno? Hay zona de emergencia; hay krumiros; hay rompehuelgas; no les dan permiso para reunirse; se les amenaze con la fuerza y, por último, se ocupa a las Fuerzas Armadas.
Yo quería leer este artículo porque demuestra cómo han cambiado los hombres nuevos cuando han llegado al poder.
En los hechos sindicales,...
¿Me permite una interrupción, señor Senador?
Con todo agrado.
Tiene la venia de la Mesa el Honorable señor Valente para hacer uso de una interrupción.
Señor Presidente, entiendo que más o menos falta una hora y 45 minutos para el término de la sesión, y como creo que el Senador señor Valenzuela ocupará buena parte de ese lapso, y después hablará el señor Moreno, solicito a la Mesa que haga una distribución equitativa del tiempo entre los Senadores inscritos, para que podamos hablar todos.
Así se hará, señor Senador.
El señor VALENZUELA.-
Los trabajadores de ese mineral han obtenido muchas conquistas, pero ellos no son privilegiados frente a los demás asalariados de todo el país, como se pretende hacerlos aparecer en los órganos de difusión del Gobierno.
Tengo a mano un editorial de La Nación, del día 12 de mayo, que en uno de sus párrafos dice lo siguiente, refiriéndose a la petición de los trabajadores de El Teniente:
Eso significaría que, además de los mejores salarios que ganan los trabajadores del cobre, respecto de los demás trabajadores del país, ellos estarían recibiendo un reajuste igual al 150 por ciento del alza del costo de la vida.
Eso es de una injusticia irritante y la clase trabajadora chilena toma debida nota de la actitud antipatriótica y anticlasista de aquellos que, engañados en los propósitos finales del movimiento del cobre, se han mantenido remisos a cumplir con la tarea de sostener el esfuerzo productivo que está realizando todo Chile.
Se quiere, señor Presidente, poner a trabajadores contra trabajadores. ¡Unos, son privilegiados, y otros, no!
Yo pregunto si estos trabajadores, que obtuvieron la escala móvil para los obreros en 1943 ¡hace treinta años!, y para los empleados en 1949, son privilegiados.
Por lo demás ellos sufren por graves problemas. Vale la pena recordar que durante casi toda la existencia del mineral El Teniente vivieron enclavados en la mina, en los cerros. Durante el crudo invierno, con 3, 4, ó 5 metros de nieve, esos trabajadores debían vivir allá, hasta que el Gobierno de la Democracia Cristiana trasladó los campamentos a la ciudad de Rancagua.
Mucho más importante que todo lo que se hizo con relación al camino, para el transporte de ida y de regreso de los trabajadores, como para la bajada al mineral, fue el aspecto social de la obra de la Democracia Cristiana, que, en su profunda fe revolucionaria al servicio da los trabajadores, significó el traslado de ellos desde ese verdadero campo de concentración en que habitaban a la ciudad de Rancagua, a fin de que vivieran como seres humanos que son.
Soy parlamentario antiguo de la provincia de O'Higgins, y son muchas las oportunidades en que he estado comiendo, almorzando en las casas de los trabajadores, en Sewell, en El Teniente, y dos o tres meses después los he acompañado hasta el cementerio de Rancagua o Machalí, porque ahí se han debido llevar sus despojos después de la tremenda silicosis que les ha carcomido los pulmones. ¿Son privilegiados, estos trabajadores?
Hace años, en la llamada catástrofe del humo, murieron asfixiados dentro de los socavones de la mina más de trescientos trabajadores de El Teniente. ¡Recuerdo cómo iban amontonados los ataúdes en los vagones de los trenes que los llevaban al cementerio de Rancagua, y que por ese hecho doloroso estaban conmovidos la provincia y el país entero! ¿Son privilegiados los trabajadores que mueren asfixiados por humo en los socavones de las minas?
También recuerdo el inmenso rodado que destruyó el Puente Rebolledo, cuando las casas de los trabajadores fueron arrolladas por aludes de los cerros en que está el mineral de El Teniente.
¿Eran privilegiados, acaso, esos trabajadores del cobre, que murieron allí con sus mujeres y sus hijos?
También recuerdo cuando el Tranque Barahona rompió los diques, y el agua fue avanzando con todos los relaves del cobre, matando a toda la gente diseminada en los diferentes campamentos pequeños del mineral. ¿Son privilegiados los trabajadores que así mueren, sirviendo el interés do nuestra patria?
Por eso, en realidad, uno no puede entender que no se haya dado solución a este conflicto.
Los trabajadores han llamado a Su Excelencia el Presidente de la República. Se le ha dicho que vaya a ver la realidad en el terreno, que es mentira lo que se le ha informado; que lo han engañado al decirle que todo está solucionado, porque la gente está en pie, luchando por mantener sus conquistas sociales y económicas.
El Presidente de la República, el doctor Salvador Allende, en la ciudad de Rancagua, a que me referí hace un instante, dijo lo siguiente: Yo que tantas veces fui a conversar con ustedes, volveré a subir a las blancas montañas para hundirme en el pique, en el hogar, en las secciones, para decirle al hombre de El Teniente. ¡Eso es lo que están pidiendo los trabajadores del cobre: que vuelva allá; que vaya a conversar con ellos, a ver la realidad que está viviendo el mineral El Teniente! El es quien puede solucionar el conflicto. El Presidente de la República es quien debe resolver la situación, porque las personas que están bajo su control, sea el Ministro de Minería, el del Trabajo, o el Vicepresidente de CODELCO, no tienen ninguna autoridad para poner fin a un conflicto de esta naturaleza. Es a Su Excelencia el Presidente de la República a quien compete, en definitiva, abrir camino, al arreglo, a fin de que vuelva la calma a nuestro país, para que surja de nuevo el humo de las chimeneas de Calefones, y los trabajadores puedan laborar en beneficio de nuestra patria, como lo queremos todos los chilenos.
En vista de la angustia tremenda de la inflación que vive Chile, inflación que provoca tanta zozobra en los hogares, pareciera que nada es posible obtener en forma normal en nuestra patria. Por eso que en el artículo 1º transitorio, letra P), de la ley 17.713, se estableció un beneficio para los trabajadores sujetos a convenio, actas de avenimiento y fallos arbitrales, estableciendo una opción para incorporar como reajustes a sueldos y salarios el alza del costo de la vida que se hubiera producido desde el comienzo de la vigencia del acta de avenimiento hasta el 30 de septiembre, y aplicar dicho porcentaje del alza del costo de la vida a partir del primero de octubre de 1972.
Con fecha 28 de octubre de 1972, los trabajadores del mineral El Teniente tomaron esta opción, y dejaron establecida una reserva, para obtener de las autoridades de la empresa y del Gobierno, según dicen, el pago íntegro del reajuste que nos corresponde percibir con motivo de la opción ejercida, sin perjuicio de establecer las acciones judiciales que procedan en su caso.
La Sociedad Minera El Teniente tomó nota debida de esta reserva, contestando por escrito: Nos permitimos puntualizar enfáticamente que a los sindicatos, como a cualquier otra organización, les asiste el derecho para formular declaraciones y/o recurrir a los organismos que el ordenamiento jurídico establece.
Todos los dirigentes de los nueve sindicatos hicieron gestiones directas ante la empresa, como lo he probado. Más aún, dentro de un espíritu de comprensión de sus deberes de trabajadores, agotaron todos los procedimientos. Consultaron a la Contraloría General de la República, organismo que, como es natural, se declaró incompetente, porque no se trataba de funcionarios públicos. Hicieron diversas presentaciones directas. Y, con la limpia conciencia de trabajadores-dirigentes de larga experiencia, de dilatada vida sindical algunos, y otros más jóvenes, de cortos años en este tipo de labores, todos ellos no algunos, en conformidad a lo dispuesto en el artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores del Cobre, recurrieron mediante una documentada presentación a la Junta de Conciliación de la Gran Minería del Cobre para que dictaminara sobre la interpretación de la ley que hacían los trabajadores de El Teniente frente a la empresa.
Con fecha 16 de abril de 1973, esa Junta, compuesta por los señores Jorge Arrate, Vicepresidente de CODELCO; Luis Figueroa, Ministro del Trabajo; Sergio Bitar, Ministro de Minería, y Mario Aguirre, no dio lugar a la presentación ni a la réplica de los trabajadores de la zonal de El Teniente.
Señor Presidente, para posibilitar la intervención de otros señores Senadores, pido insertar en mi discurso la presentación hecha por los nueve sindicatos de los trabajadores del cobre a la Junta de Conciliación de la Gran Minería del Cobre, donde se establece, con acopio de detalles y con la debida información de orden jurídico, lo que significa este movimiento.
Si le parece a la Sala, se acogerá la solicitud de Su Señoría.
Acordado.
El documento que se acuerda insertar dice como sigue:
Confederación Nacional de Trabajadores del Cobre.
Minerales afiliados:
Chuquicamata El Salvador Potrerillos El Teniente.
En lo principal: solicitan interpretación de las cláusulas que indican de las Actas de Avenimiento que señala.
Primer otrosí: acompaña documentos.
Segundo otrosí: se tenga presente.
Honorable Junta Permanente de Conciliación para la Gran Minería del Cobre.
El Consejo Zonal de El Teniente, de la Confederación de Trabajadores del Cobre, en adelante Consejo, representado por los señores Guillermo Medina Gálvez, Presidente; Carlos Robles Messina, Secretario; Julio Gálvez Aránguiz, Primer Director; concurriendo además, los dirigentes sindicales en representación de los Sindicatos Industriales y Profesionales que integran el referido Consejo, en nombre de todos los trabajadores, empleados no supervisores y obreros de la Sociedad Minera El Teniente, a la Honorable Junta Permanente de Conciliación para la Gran Minería del Cobre, exponemos:
De conformidad a lo dispuesto en el artículo 37 del Decreto Supremo Nº 307, Estatuto de los Trabajadores del Cobre, venimos en recurrir ante la Honorable Junta para que fije el verdadero sentido y alcance de las cláusulas Nº 2, Escala Móvil, del Acta de Avenimiento celebrada entre la Sociedad Minera El Teniente, y sus Sindicatos de Empleados y Obreros con fecha 4 de abril de 1972, y primera, segunda, tercera y cuarta del Acuerdo Complementario suscrito entre las mismas partes el 4 de noviembre del mismo año de acuerdo a lo ordenado por el artículo P, del artículo 1º transitorio de la Ley Nº 17.713.
La diferente interpretación que la Sociedad Minera El Teniente y los trabajadores dan a las mencionadas cláusulas constituyen una cuestión susceptible de provocar un conflicto colectivo que confiamos evitar con la intervención y mediación de la Honorable Junta, o de alguno de sus miembros, según se estime conveniente para el mejor conocimiento y resolución de esta dificultad.
Esperamos que la actuación de la Honorable Junta permita a los trabajadores obtener, después de una breve y acuciosa tramitación, la adecuada interpretación que favorezca sus intereses o una justa satisfacción a las demandas que plantean, todo ello de acuerdo a los antecedentes de hecho y de derecho que pasamos a exponer en los párrafos siguientes.
I.- Antecedentes de hecho
1.- Acta de Avenimiento
El 4 de abril de 1972, se suscribió el Acta de Avenimiento que puso término al conflicto colectivo del trabajo planteado por los empleados no supervisores y los obreros de la Sociedad Minera El Teniente, al presentar el correspondiente pliego de peticiones con fecha 17 de febrero de ese año.
2.- Escala Móvil:
En la cláusula Nº 2 del Acta referida en el número anterior se convino el referido beneficio en los siguientes términos: Durante la vigencia del presente convenio regirá el mecanismo de reajuste automático de sueldos y salarios, según las fluctuaciones del costo de la vida, denominado Escala Móvil, y que operará en la siguiente forma:
Al experimentar fluctuaciones el costo de la vida en un porcentaje igual o superior a un 5%, se reajustarán en forma creciente o decreciente los sueldos básicos o de tarjeta y salario y tratos reajustados a la fecha de iniciación de la vigencia de este Convenio, en el 50% de alza o baja que haya experimentado el costo de la vida, de acuerdo con el Indice de Precios al Consumidor proporcionado por la Dirección de Estadística y Censos y sobre la base de las cifras correspondientes al mes de marzo de 1972.
Si el porcentaje de variación del costo de la vida anotare una fracción de entero, se redondeará al entero más próximo de modo que si, por ejemplo, la fluctuación fuere de 5,4% el redondeo sería a 5% y el reajuste sería de 2,5% y si dicha fluctuación fuere del 6,5% el redondeo sería a 7% y el reajuste de 8,5%.
Los reajustes a que se ha hecho referencia se harán efectivos a contar del l9 del mes siguiente a aquel en que, de acuerdo con los datos estadísticos mensuales de la Dirección de Estadística y Censos, se produzca una fluctuación del costo de la vida en un porcentaje igual o superior al 5%, cualquiera que sea la fecha en que se reciban dichos datos.
El funcionamiento de este mecanismo en ningún caso podrá rebajar los sueldos, salarios y tratos con que se inicia el presente Convenio.
3.- Variación de los sueldos, salarios y tratos, con motivo de la aplicación de la cláusula sobre Escala Móvil.
Con motilo de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, antes transcrita, los sueldos, salarios y tratos de los trabajadores de la Sociedad Minera El Teniente tuvieron los siguientes aumentos :
4.- Sueldos, Salarios y Tratos vigentes en el mes de septiembre de 1972
De acuerdo al cuadro anterior, durante el mes de septiembre de 1972, los sueldos, salarios y tratos de los trabajadores de la Sociedad Minera El Teniente convenidos a la fecha de iniciación del Acta de Avenimiento experimentaron un aumento de 20%.
A contar del 1º de octubre del año referido, los sueldos, salarios y tratos de los mencionados trabajadores tuvieron un nuevo aumento de 11%, derivado de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972.
Por lo tanto, a contar desde esa fecha el aumento total en relación con los sueldos, salarios y tratos vigentes al 3 de abril de 1972, fue de 31%.
Para una más fácil comprensión de lo antes expresado, desarrollaremos experimentados por un sueldo o salario teórico de Eº 5.000 mensuales, por la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, pactada en el Acta de Avenimiento antes referida:
Acta de avenimiento
De acuerdo, al ejemplo propuesto, el sueldo o salario de Eº 5.000 vigente a la iniciación del Convenio aumentó el mes de septiembre de 1972 a Eº 6.000; esto es, un 20%.
A contar del lº de octubre de ese año se aplicó nuevamente el mecanismo de la Escala Móvil en la forma convenida en el Acta de Avenimiento y alcanzó a Eº 6.550 lo que implica un reajuste de 31?% sobre los primitivos Eº 5.000 de la iniciación del Convenio indicado.
5.- Ley Nº 17.713, artículo P, del artículo 1º transitorio.
El 2 de septiembre de 1972 se publicó en el Diario Oficial la ley Nº 17.713, disponiendo el artículo P, del artículo 1º transitorio, lo siguiente:
Los trabajadores sujetos a convenio, contrato colectivo, acta de avenimiento, fallo arbitral o resoluciones de las comisiones tripartitas creadas por el artículo 49 de la ley Nº 17.074, podrán, por una sola vez, y dentro del plazo de 60 días, contado desde la fecha de publicación de la presente ley, solicitar la modificación del convenio, contrato colectivo, acta de avenimiento, fallo arbitral o resolución vigente, para incorporar a éstos, a contar del 1º de octubre de 1972, el reajuste de sus remuneraciones, tratos, bonos y demás beneficios pagados en dinero, conforme al porcentaje de alza que hubiere experimentado el índice de Precios al Consumidor, desde la fecha de inicio del convenio, contrato colectivo, acta de avenimiento, fallo arbitral o resolución de una comisión tripartita, hasta el 30 de septiembre de 1972.
Acordada y presentada dicha petición por la respectiva organización sindical o por el acuerdo de la mayoría de los trabajadores afectados cuando no existiere organización, deberá concederse automáticamente por los empresarios, y las partes firmarán el Acuerdo Complementario correspondiente.
El convenio, contrato colectivo, acta de avenimiento, fallo arbitral o resolución vigente, se entenderá automáticamente prorrogado por el tiempo transcurrido desde la fecha del inicio de su vigencia y el 30 de septiembre de 1972.
6.- Ejercicio por los trabajadores de la Sociedad Minera El Teniente del derecho que les otorga la disposición transcrita.
El 28 de octubre de 1972, la Directiva del Consejo Zonal El Teniente comunicó a la Empresa que por acuerdo de dicha Zonal y de las resoluciones adoptadas por las respectivas asambleas sindicales se acogían a la disposición transcrita en el número anterior.
Hicieron presente a la Sociedad Minera El Teniente que el reajuste que se establece en la ley antes mencionada debe calcularse sobre los sueldos y salarios vigentes al 30 de septiembre del año en curso, sin considerar ninguna variación experimentada por aquéllos durante el acta de avenimiento que se prorroga por el período señalado en la ley Nº 17.713.
7.- Respuesta de la Sociedad Minera El Teniente a los trabajadores.
El 30 de octubre de 1972, la Vicepresidencia Ejecutiva de la Sociedad Minera El Teniente acusó recibo de la nota referida en el número anterior y refiriéndose a lo manifestado en ella sobre la forma de calcular y pagar el reajuste de la ley Nº 17.713, señala que se remite a lo expresado sobre el particular por su Departamento Jurídico, cuyo informe es del siguiente tenor:
Respecto de la posición que han señalado los dirigentes sindicales, en orden a que lo ya entregado por concepto de Escala Móvil no debe ser descontado del porcentaje correspondiente, vale decir que el Indice se aplicaría sobre los sueldos y salarios al 30 de septiembre de 1972, mantenemos nuestra posición contraria. En nuestro concepto el reajuste debe operar sobre los iniciales y en ningún caso sobre los terminales, ya que sostener lo contrario es excederse de la ley.
8.- Suscripción del Acuerdo Complementario a que se refiere el artículo P, del artículo 1° transitorio de la ley Nº 17.713.
El 4 de noviembre de 1972, se suscribió entre la Sociedad Minera El Teniente y sus Sindicatos Industriales y Profesionales el Acuerdo Complementario antes referido, pese al desacuerdo existente en la interpretación que debía darse a la cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972, en relación con lo dispuesto en la ley Nº 17.713.
En dicho acuerdo complementario se dejó constancia de las siguientes cláusulas atinentes con la materia en análisis:
Tercero.- Dando cumplimiento a las disposiciones legales aludidas, las partes vienen en dejar testimonio por medio de la suscripción del presente Acuerdo Complementario que habiéndose producido una variación en el Indice de Precios al Consumidor ascendente a un 76,2% desde la fecha de inicio del Acta aludida en la cláusula 1º y el 30 de septiembre de 1972, y habiendo dichos trabajadores recibido por concepto de Escala Móvil en sus sueldos y salarios, tratos y contratos, un porcentaje de 31%, en el porcentaje restante serán reajustadas las remuneraciones vigentes al 3 de abril de 1972. Los demás Bonos y beneficios que no han sido afectados por Escala Móvil se reajustarán en el 76,2%.
Cuarto.- En consecuencia, para los efectos de facilitar el cálculo del reajuste correspondiente, los sueldos y salarios en tarjeta vigentes al 1º de octubre de 1972 se multiplicarán por el factor 34.50382 obteniéndose de ese modo el porcentaje de alza correspondiente al período a que se refiere la ley.
9.- Reserva de derecho por parte de los trabajadores.
Los Dirigentes Sindicales con el fin de no perjudicar a los trabajadores en la rápida percepción de por lo menos un reajuste parcial de sus sueldos, salarios, tratos y contratos, suscribieron el Acuerdo Complementario referido en el número anterior, bajo expresa reserva de sus derechos para reclamar el pago de las diferencias correspondientes.
En efecto, al momento de la suscripción del Acuerdo Complementario referido, la Directiva del Consejo Zonal El Teniente entregó al señor Vicepresidente Ejecutivo una nota cuyo tenor es el siguiente:
La Zonal El Teniente hace presente a Ud. que al suscribir el Acta Complementaria, de acuerdo a la ley Nº 17.713, que nos reservamos el derecho los trabajadores para realizar las gestiones que estimemos conveniente ante las autoridades superiores del Gobierno u Organismos pertinentes para obtener el pago íntegro del reajuste que nos corresponde percibir con motivo de la opción ejercida el 28 de octubre de 1972, en virtud de lo dispuesto en el artículo P, del artículo transitorio de la ley Nº 17.713, sin perjuicio de entablar las acciones judiciales que procedan, en su caso.
10.- Respuesta de la Sociedad Minera El Teniente a la reserva de derecho mencionada.
La Sociedad Minera El Teniente, en la misma fecha, respondió acusando recibo de la nota referida y señalando en la parte pertinente:
En relación con ese particular, nos permitimos puntualizar enfáticamente que a los Sindicatos, como a cualquiera otra organización, les asiste el derecho para formular las declaraciones y/o recurrir a los organismos que el ordenamiento jurídico establece.
En cuanto al pago íntegro del reajuste, nos remitimos a los alcances, Reglamentos e instrucciones de la Ley Nº 17.713, y a las estipulaciones del Acuerdo Complementario suscrito con esta misma fecha.
II.- Las Actas de Avenimiento y su interpretación.
11.- Actas de Avenimiento.
Entre los antecedentes de hecho expuestos en el párrafo anterior, hemos mencionado la existencia de dos actas de avenimiento:
a) La del 4 de abril de 1972: convenida con motivo de la negociación colectiva iniciada con la presentación del Pliego de Peticiones de 17 de febrero del mismo año y una vez cumplida con los trámites, formalidades y actuaciones ordenadas por el Estatuto de los Trabajadores del Cobre en su párrafo III. De los Conflictos Colectivos; y
b) La del 4 de noviembre de 1972, modificatoria del Acta mencionada en la letra anterior: su objeto fue incorporar a ésta el reajuste a que se refiere el artículo P, del artículo 1° transitorio de la ley Nº 17.713 y se suscribió cumpliendo con los trámites, formalidades y actuaciones ordenadas por dicha norma legal.
En la primera de ellas se conviene repitiendo el beneficio estipulado a través de distintas Actas de Avenimiento suscritas entre las mismas partes la: cláusula Nº 2, Escala Móvil, cuyo texto se transcribe en el número 2 de este recurso.
En la segunda, sólo se incorpora a la anterior un reajuste de las remuneraciones, tratos, bonos y demás beneficios pagados en dinero, equivalente a la variación experimentada por el I. P. C. entre el 3 de abril y el 30 de septiembre de 1972.
12.- Diferente Interpretación de las Actas de Avenimiento.
La Sociedad Minera El Teniente sostiene, y así se dejó constancia en la segunda Acta de Avenimiento, o Acuerdo Complementario, que los aumentos de los sueldos, salarios y tratos producidos a consecuencia de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, convenida en el Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972, deben imputarse al reajuste mencionado en el Acuerdo Complementario ya referido y celebrado en conformidad a lo dispuesto en el artículo P, del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713;
Los trabajadores sostenemos que el reajuste señalado en el Acuerdo Complementario no absorbe los aumentos de los sueldos, salarios y tratos producidos como consecuencia de la aplicación de la referida cláusula Nº 2, Escala Móvil. Por lo tanto, como al 30 de septiembre la aplicación de esta cláusula había significado para los trabajadores un aumento de sus sueldos, salarios y tratos de un 20% sobre los convenidos a la iniciación de la vigencia del Convenio, sobre esas remuneraciones debe calcularse y pagarse el reajuste señalado en el Acuerdo Complementario de 4 de noviembre de 1972 y sumarse a los sueldos, salarios y tratos aumentados en un 11% a contar del 1º de octubre del mismo año, en conformidad a lo convenido en la cláusula Nº 2, Escala Móvil, tantas veces mencionada.
En otras palabras, la Sociedad Minera El Teniente sostiene que el reajuste señalado en el Acuerdo Complementario de 4 de noviembre de 1972 debe calcularse, en virtud de lo dispuesto en la ley Nº 17.713, sobre los sueldos, salarios y tratos vigentes al 3 de abril de 1972, época de la iniciación de la vigencia del Acta de Avenimiento de 4 del mismo mes y año.
Por su parte, los trabajadores sostenemos, en virtud de lo dispuesto en la ley Nº 17.713, que el reajuste mencionado en el Acuerdo Complementario de 4 de noviembre de 1972, debe calcularse sobre los sueldos, salarios y tratos vigentes al 30 de septiembre de 1972 y la cantidad que resulte, incorporarse, a contar del 1º de octubre, a los sueldos, salarios y tratos que a contar desde esa fecha perciban los trabajadores de la Sociedad Minera El Teniente. Debemos recordar que a contar del 1º de octubre las referidas remuneraciones han sido aumentadas en un 11% por aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Acta tantas veces mencionada y a esas remuneraciones debe incorporarse el reajuste indicado en el Acuerdo Complementario referido.
13.- Ejemplos de las interpretaciones mencionadas en el número anterior.
Consideremos el ejemplo propuesto en el Nº 4 de este recurso:
Interpretaciones
Interpretación de la Sociedad Minera El Teniente: el reajuste de 76% mencionado en el Acuerdo Complementario se calcula sobre Eº 5.000, lo que significa un aumento de Eº 3.825 el que sumado al referido sueldo o salario nos da un total de Eº 8.825 que el trabajador percibe a contar del 1º de octubre de 1972.
Interpretación de los trabajadores: el reajuste de 76,2% mencionado se calcula sobre Eº 6.000, lo que significa un aumento de Eº 4.572 que sumado a Eº 6.550 nos da un total de Eº 11.122 que el trabajador percibe a contar del 1º de octubre de 1972.
En ambos casos, los trabajadores seguirán percibiendo los aumentos de sus sueldos, salarios y tratos derivados de la aplicación de la Escala Móvil que operó a contar desde esa fecha.
III.- Antecedentes de Derecho que Justifican la interpretación dada por los Trabajadores.
14.- Inaplicabilidad del artículo P, del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713, de 2 de septiembre de 1972.
Al exponer los argumentos que hacen innegable el derecho que nos corresponde, no cuestionaremos la constitucionalidad de que adolece la disposición legal de la referencia. Sin embargo, para evitar dificultades posteriores, hacemos expresa reserva de nuestro derecho para plantear la ante quien corresponda, si no obtenemos una adecuada satisfacción a nuestras demandas.
15.- El Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972 no contiene convenio alguno de imputabilidad o abono de los aumentos obtenidos por los trabajadores con motivo de la aplicación de la Escala Móvil.
La cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Acta referida no contiene norma alguna que establezca que los reajustes de los sueldos, salarios y tratos obtenidos por los trabajadores con motivo de su aplicación, se imputen a ningún tipo de aumento de aquellos establecido por ley.
No cabe duda alguna que la intención de las partes al convenirla fue que dichos reajustes no fueren absorbidos por aumentos de remuneraciones establecidos en virtud de disposiciones legales dictadas durante la vigencia del Acta de Avenimiento.
Si la intención de los contratantes hubiere sido la contraria, lo habrían convenido expresamente, corno sucede en la cláusula Nº 1. Aumento de Sueldos y Salarios Escala Unica y Reagrupamiento de Categoría, del Acta en análisis.
Confirma lo anterior, lo dispuesto en diversas cláusulas de las Actas de Avenimiento de las Compañías de Cobre Chuquicamata y Salvador, las que se indican a continuación:
A.- Compañía de Cobre Chuquicamata, Acta de Avenimiento de 7 de enero de 1972:
a) 2.- Sueldos y Salarios, c; y
b) 19.- Reajustes, e);
B.- Compañía de Cobre Salvador, Acta de Avenimiento de 6 de noviembre de 1973:
a) 26.- Reajustes, b); y
b) 67.- Imputación.
En consecuencia, la intención de las partes al convenir la cláusula Nº 2, Escala Móvil, fue que los aumentos obtenidos por los trabajadores en virtud de su aplicación no se imputarán a reajustes otorgados por leyes dictadas en el futuro.
16.- Los Aumentos de sueldos, salarios y tratos derivados de la aplicación de Un cláusula Nº 2, Escala Móvil, no, se imputan a los reajustes convenidos en Actas de Avenimiento posteriores.
En el Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972 se convino:
1.- Aumentos de sueldos y salarios Escala Unica y Reagrupamiento de Categorías. La empresa reajustará a contar del 3 de abril de 1972 los sueldos y salarios de los trabajadores vigentes a dicha fecha, en la forma qué se indica más adelante.
Los reajustes de dichas remuneraciones provenientes de la aplicación de la Escala Móvil convenida en el Acta de Avenimiento de 4 de enero de 1971 y habidos durante su vigencia, no se imputaron, ni sirvieron de abono al pactado en la cláusula transcrita en su parte pertinente.
Por lo tanto, el referido aumento de sueldos y salarios se calculó y pagó sobre las remuneraciones ya reajustadas por la aplicación de la Escala Móvil convenida en el Acta de Avenimiento anterior.
Tal cláusula indica claramente la existencia de una política de la Empresa y de los Trabajadores expresada en que los reajustes pactados en las Actas de Avenimiento se calculan y pagan sobre los sueldos y salarios vigentes a la expiración de la misma.
Ahora bien, esta política fue impuesta por los trabajadores a la empresa a través de duras luchas sindicales y desde el Acta de Avenimiento suscrita el 31 de marzo de 1966, después de una huelga de 90 días de duración, jamás los reajustes de sueldos y salarios provenientes de la aplicación del mecanismo de Escala Móvil se ha imputado o servido de abono a los aumentos convenidos en las Actas de Avenimiento celebradas entre las partes; como consta en los siguientes Convenios:
a) Acta de Avenimiento de 31 de marzo de 1966;
b) Acta de Avenimiento de 1º de abril de 1967;
c) Acta de Avenimiento de 2 de julio ,de. 1968;
d) Acta de Avenimiento de 7 de octubre de 1969;
e) Acta de Avenimiento de 4 de enero de 1971; y
f) Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972.
La política anteriormente expuesta se ha mantenido también en las Actas de Avenimiento celebradas por las Compañías de Cobre Chuquicamata y Salvador con sus Sindicatos de Empleados y Obreros, en las que los aumentos de sueldos y salarios convenidos en ellas se han calculado y pagado sobre los vigentes a la época de expiración del Acta anterior, sin imputar ni abonar los reajustes habidos durante su vigencia por la aplicación de los sistemas de reajustes automáticos de aquellos, como consta en los siguientes Convenios:
A.- Compañía de Cobre Chuquicamata:
a) Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1968;
b) Acta de Avenimiento de 17 de Julio de 1969;
c) Acta de Avenimiento de 26 de octubre de 1970; y
d) Acta de Avenimiento de 7 de enero de 1972;
B.- Compañía de Cobre Salvador:
a) Acta de Avenimiento de 1º de febrero de 1969;
b) Acta de Avenimiento de 1º de mayo de 1970;
c) Acta de Avenimiento de 18 de agosto de 1971; y
d) Acta de Avenimiento de 6 de noviembre de 1972, en la que se sustituyeron las escalas de sueldos y salarios vigentes por las allí convenidas.
Los antecedentes anteriores demuestran la existencia de una política mantenida por la férrea y decidida posición de los trabajadores de no aceptar la imputación de los aumentos de sueldos y salarios provenientes de la aplicación de la Escala Móvil u otro sistema de reajuste automático de aquellos, a los convenidos en las Actas de Avenimiento.
Esa política debe mantenerse en la aplicación del reajuste señalado en el Acuerdo Complementario de 4 de noviembre de 1972 celebrado entre la Sociedad Minera, El Teniente y sus Sindicatos de Empleados y de Obreros, considerando que el artículo P, del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713, nada dice sobre ese particular.
En consecuencia, la Sociedad Minera El Teniente debe calcular y pagar el reajuste de 76,2% establecido en el Acuerdo Complementario referido sobre los sueldos, salarios y tratos vigentes al 30 de septiembre de 1972.
Lo anterior no obsta a que, a contar del 1º de octubre del año mencionado, la Sociedad Minera El Teniente debió cancelar el aumento de los sueldos y salarios proveniente de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972.
17.- La Compañía de Cobre Chuquicamata no imputó, ni abonó los aumentos de sueldos y salarios obtenidos por sus trabajadores a consecuencia del convenio sobre reajuste automático de los mismos durante la vigencia del Acta de Avenimiento, al reajuste señalado en el Acta de Cumplimiento de la Ley de Reajuste otorgada con fecha 7 de noviembre de 1972, en cumplimiento de lo dispuesto en la, ley Nº 17.713.
En el Acta de Avenimiento celebrada entre la Compañía de Cobre Chuquicamata y sus Sindicatos de Empleados y de Obreros con fecha 7 de enero de 1972, se contempla un sistema especial de reajuste de sueldos y salarios, cuya síntesis podemos hacerla transcribiendo las cláusulas esenciales en las que tiene su fundamento:
a) 17 Base para Reajustes. Para los Trabajadores de Chuquicamata, Antofagasta y Tocopilla. Como parte integrante de este Convenio se agrega una lista de artículos comestibles y de vestuario, con sus respectivos precios, que servirá de base para los reajustes establecidos en la cláusula 19 del presente Convenio...;
b) Reajuste, a) y c).- Para los Trabajadores de Chuquicamata, Tocopilla y Antofagasta. a) El primer día de cada trimestre se calculará el valor de las listas establecidas en la cláusula 17 y se comparará con el valor de la misma vigencia en el primer día del trimestre inmediatamente anterior. Si de esa comparación resultare que el valor de la lista ha experimentado algún alza, los sueldos y salarios y la compensación por cargas familiares, serán aumentados en el monto de la diferencia;
c) Los reajustes que se agregan al sueldo o salario se imputarán y servirán de abono a cualquier aumento de sueldo o salario establecido por una ley...
De la simple lectura de las cláusulas señaladas se desprende que en la Compañía de Cobre Chuquicamata existe un sistema de reajuste automático de los sueldos y salarios que opera durante la vigencia del Acta de Avenimiento respectiva, tal como sucede en la Sociedad Minera El Teniente, como ya lo hemos señalado.
Entre ambos sistemas existe, sin embargo, una diferencia esencial: los rea justes obtenidos por los trabajadores de la Compañía de Cobre Chuquicamata con motivo de la aplicación de la respectiva clausula se imputa y sirven de abono a cualquier aumento de sueldo o salario establecido por una ley, según se convino expresamente; los reajustes obtenidos por los trabajadores de la Sociedad Minera El Teniente con motivo de la aplicación del sistema de Escala Móvil, no se imputan, ni sirven de abono a los aumentos de sueldos y salarios establecidos por una ley, pues nada se convino al respecto.
La Compañía de Cobre Chuquicamata, pese al pacto antes señalado, ofreció a sus trabajadores, al señalar la forma en que se aplicaría la ley Nº 17.713, que sus sueldos y salarios vigentes al 30 de septiembre de 1972 se reajustaran en un 100%, equivalente a la variación del I.P. C. entre los meses de enero y septiembre de 1972 (Nota de 24 de octubre de 1972 dirigida por la empresa a sus diversos Sindicatos Industriales y Profesionales).
De lo anterior se dejó expresa constancia en el Acta de Cumplimiento de la Ley de Reajuste suscrita por las partes con fecha 7 de noviembre de 1972, agregándose que se procede en esa forma, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo P del Título II del artículo primero transitorio de la ley 17.713.
En el ánimo de dar a la referida disposición legal su verdadero sentido y alcance y consecuente con la política aplicada conjuntamente con sus trabajadores en materia de imputación o abono de los aumentos obtenidos por éstos con motivo de la aplicación del sistema de reajuste automático de sus sueldos y salarios, la Compañía de Cobre de Chuquicamata no hizo uso de la facultad que le otorga la letra e), de la cláusula 19, ya transcrita y, en consecuencia, no efectuó imputación ni abono de ninguna especie al reajuste establecido en el Acta de Cumplimiento de la Ley de Reajuste, otorgada en conformidad a lo dispuesto en la ley Nº 17.713.
Por su parte, la Sociedad Minera El Teniente en cumplimiento de la misma norma legal antes mencionada y dándole una interpretación antojadiza totalmente distinta, imputa los aumentos de los sueldos y salarios otorgados por ella a sus trabajadores en cumplimiento de lo dispuesto en la cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972, al indicado en el Acuerdo Complementario de 4 de noviembre de ese año, suscrito en conformidad a las disposiciones de la ley Nº 17.713. Debemos recordar que no existe convenio de imputabilidad de los reajustes señalados, al otorgado por leyes que se dicten en el futuro, como sucede en el caso de la Compañía de Cobre Chuquicamata, y que la ley referida no autoriza imputación de ninguna especie, como tácitamente lo re conoce la Compañía de Cobre Chuquicamata al aplicar el reajuste mencionado en la ley Nº 17.713 en la forma antes señalada.
La interpretación dada por la Compañía de Cobre Chuquicamata concuerda plenamente con la sostenida por nosotros en la nota de 28 de octubre de 1972 dirigida a la Empresa y en la reserva de nuestros derechos de 4 de noviembre de 1972, según lo señalamos en los Nºs 6 y 9 de este recurso.
18.- El artículo P, del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713 es una, norma excepcional.
No cabe duda alguna que el precepto legal citado constituye una excepción a las normas contenidas en el D.S. Nº 307, Estatuto de los Trabajadores, sobre Conflictos Colectivos. En consecuencia, su interpretación debe ser restrictiva y aplicarse a los casos, en las condiciones y con los efectos expresamente señalados por ella.
El precepto en análisis nada dice sobre imputación de los aumentos de sueldos percibidos por los trabajadores en cumplimiento de cláusulas de un Acta de Avenimiento vigente.
No pueden abonarse al reajuste indicado en dicho cuerpo legal.
La Sociedad Minera El Teniente al imputar los aumentos de los sueldos y salarios percibidos por sus trabajadores con motivo de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972, al establecido en el Acuerdo Complementario de 4 de noviembre del mismo convenido en cumplimiento de la disposición referida, ha dado a dicha norma legal una interpretación contraria a lo que expresa en su texto.
19.- La ley Nº 17.713 no contiene disposición alguna que permita imputar o abonar los reajustes automáticos de remuneraciones provenientes de un convenio sobre Escala Móvil y percibidos por los trabajadores en cumplimiento del Acta de Avenimiento que lo contiene, a los otorgados por las empresas en cumplimiento de los respectivos Acuerdos Complementarios celebrados en conformidad con lo dispuesto en el artículo P, del artículo 1° transitorio.
Una simple lectura de dicha ley basta para concluir en la forma en que lo hacemos.
Por lo tanto, si no existe disposición legal que permita la imputación aludida, la Sociedad Minera El Teniente no pudo abonar los reajustes obtenidos por los trabajadores con motivo de la aplicación de la Escala Móvil convenida en el Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972, al otorgado por el artículo P, del artículo transitorio de la ley Nº 17.713, ya que la ley nada dijo sobre ese particular.
Cada vez que el legislador permite la imputación de los reajustes obtenidos por los trabajadores en compensación total o parcial del alza del costo de la vida, a los aumentos dé remuneraciones concedidos por una, ley, lo he dicho expresamente, como ha sucedido en las siguientes leyes de reajuste:
a) Ley Nº 12.006, art. 4º;
b) Ley Nº 12.432, art. 2º;
c) Ley Nº 12.861, arts. 18 y 22;
d) Ley Nº 13.305, art. 19;
e) Ley Nº 14.501, art. 1º, transitorio;
f) Ley Nº 14.688, arts 1º, 2º y 15;
g) Ley Nº 15.141, arts. 10, 11 y 26;
h) Ley Nº 16.250, art. 78;
i) Ley Nº 16.464, art. 140;
j) Ley Nº 16.840, art. 93;
k) Ley Nº 17.704, art. 2º;
1) Ley Nº 17.272, art. 29;
m) Ley Nº 17.416, art. 27; y
n) Ley Nº 17.654, art. 84.
Las dos únicas leyes de reajuste de remuneraciones que no contienen ningún precepto que autorice las referidas imputaciones, son, hasta la fecha, la Nº 17.713 y la Nº 17.828, de 2 de septiembre y de 8 de noviembre de 1972, respectivamente.
No debemos olvidar que el precepto en análisis es una norma de excepción, por lo que su interpretación debe ser restrictiva, como lo señalábamos en el número anterior.
Debe concluirse, entonces, que al no contemplar expresamente la ley Nº 17.713 la imputación o abono de los aumentos de los sueldos y salarios producidos como consecuencia de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Acta de Avenimiento de 4 de Abril de 1972, el reajuste de 76,2% mencionado en el Convenio Complementario de 4 de noviembre del mismo año celebrado entre la Sociedad Minera El Teniente y sus Sindicatos Industriales y Profesionales debe calcularse sobre los sueldos y salarios vigentes al 30 de septiembre de 1972; esto es, ya reajustados por la aplicación del sistema de Escala Móvil mencionado.
No es lícito imputar, abonar o descontar a los trabajadores porcentaje alguno obtenido por la aplicación del convenio aludido, del reajuste que otorga la ley Nº 17.713,
20.- Las remuneraciones sobre las que se calcula el reajuste de 76,2% establecido en el Convenio Complementario de 4 de noviembre de 1972, celebrado en cumplimiento a lo dispuesto en el artículo P, del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713, son las vigentes al 30 de septiembre de 1972.
Si el reajuste señalado en dicha disposición legal rige a contar del 1º de octubre de 1972 y su monto equivale al porcentaje de variación que hubiere experimentado el Indice de Precios al Consumidor entre la fecha de inicio del Convenio y el 30 de septiembre del año mencionado, no cabe duda alguna que las remuneraciones, bonos, tratos y demás beneficios pagados en dinero que se reajustan, son los vigentes en esta última fecha.
Confirma esta conclusión, la frase usada en la disposición en análisis: ...el reajuste de sus remuneraciones… El adjetivo posesivo sus denota claramente posesión, dominio y no cabe duda alguna que sus remuneraciones son las propias del trabajador al momento de tener derecho al reajuste y como éste se incorpora a contar del 1º de octubre, no pueden ser otras que las vigentes al 30 de septiembre.
Carece de relevancia el hecho que dichas remuneraciones hayan sido aumentadas en virtud de los reajustes producidos como consecuencia de la Escala Móvil y pagada por la empresa a sus trabajadores en cumplimiento del Acta de Avenimiento vigente a esa época; ya que tales eran sus remuneraciones y esas son las que se reajustan.
21.- El reajuste se incorpora al convenio, contrato colectivo, acta de avenimiento, fallo arbitral o resolución vigente, a contar del 1º de octubre 1972.
El acuerdo complementario que debe suscribirse de acuerdo a lo dispuesto en el artículo P. del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713, no modifica las remuneraciones, tratos, bonos y demás beneficios pagados en dinero vigentes según el convenio, contrato colectivo, acta de avenimiento, fallo arbitral o resolución de Comisión Tripartita, sino que Incorpora a éstos el reajuste de aquellas establecida en la ley.
Ahora bien, incorporar significa agregar, unir dos o más cosas para que hagan un todo y un cuerpo entre sí (Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, 19ª. Edición, Espasa Calpe S. A., Madrid 1970).
Este agregado o unión se produce a contar del 1º de octubre de 1972 y aquello a lo que se agrega o une, es el sueldo o salario vigente en esta época.
En el caso de la Sociedad Minera El Teniente el reajuste establecido en el Acuerdo Complementario de 4 de noviembre de 1972, calculado sobre las remuneraciones vigentes al 30 de septiembre de ese año, se agrega o se une a los sueldos o salarios percibidos por los trabajadores a contar del 1º de octubre; esto es, a los ya aumentados con motivo de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Convenio de 4 de abril de 1972.
22.- Rehazo de la indicación sobre imputación de reajustes de remuneraciones otorgados por la empresa a sus trabajadores en compensación del alza del costo de la vida.
No nos cabe duda alguna que el verdadero sentido y alcance del artículo P, del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713 es perfectamente claro y corresponde a lo que hemos expresado en los números anteriores.
Aún cuando no hay una disposición oscura que interpretar y las expresiones usadas por la ley son claras, conviene recordar que durante la discusión de la ley Nº 17.828, que reajusta, a contar del 1º de octubre de 1972, los sueldos y salarios de los trabajadores del Sector Público y Privado, el Honorable Senador García Garzena presentó una indicación tendiente a autorizar a los empleadores para que imputaran al reajuste señalado en ella, los aumentos concedidos a sus trabajadores en compensación del alza del costo de la vida. Esto es, una indicación similar a los artículos contenidos en leyes de reajustes anteriores.
Dicha indicación fue acerbamente criticada por los Honorables Senadores de Gobierno. Como consecuencia de ello, se reabrió el debate sobre la materia, pues ya había sido aprobada por la Comisión mencionada, y se rechazó la referida indicación.
Ello confirma que la intención del Congreso Nacional al aprobar la ley Nº 17.828, de la cual la ley Nº 17.713 es solo un anticipo, fue la de no hacer imputable al reajuste ordenado en ellas, los reajustas pagados por las empresas a sus trabajadores en cumplimiento de cláusulas de reajustes automáticos de remuneraciones, Escala Móvil, convenidas en las respectivas Actas de Avenimiento.
Por lo tanto, la Sociedad Minera El Teniente procedió a su arbitrio al imputar al reajuste establecido en el Acuerdo Complementario de 4 de noviembre de 1972, celebrado en cumplimiento de lo dispuesto en la ley Nº 17.713, los aumentos de los sueldos y salarios de sus trabajadores provenientes de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, del Acta de Avenimiento de 4 de abril del mismo año.
23.- El Decreto Supremo Nº 1.298, que aprueba el Reglamento para la aplicación del artículo P, del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713, confirma que los reajustes de sueldos y salarios otorgados por los empleadores en virtud de cláusulas convenidas en Actas de Avenimiento no se imputan al reajuste señalado en dicha disposición legal.
El decreto supremo mencionado fue publicado en el Diario Oficial de 3 de noviembre de 1972; esto es, una vez vencido el plazo para que los trabajadores ejercieran el derecho establecido en la norma reglamentada por aquel.
Esta situación crea, lógicamente, dudas sobre sus disposiciones. Sin embargo, no haremos cuestión de ello, reservándonos el derecho para plantear las observaciones que nos merece en el momento que estimemos oportuno y ante quien corresponda.
El decreto supremo en estudio dispone en la parte pertinente de su artículo 1º:
Los aumentos sobre salarios, remuneraciones, tratos, bonos y demás beneficios o regalías pagados en dinero que se hubiesen otorgado, pactado o convenido con fecha posterior al convenio... se absorberán en el reajuste correspondiente al ejercicio de la opción a que se refiere este artículo. No se imputarán de modo alguno al reajuste, los beneficios extraordinarios otorgados por las leyes Nºs 17.713 y 17.732.
De acuerdo con la disposición transcrita, los únicos aumentos que se imputan o abonan al reajuste ordenado pagar por el artículo P del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713 o se absorben por éste, son los siguientes:
a) Los otorgados con fecha posterior al Convenio;
b) Los pactados con fecha posterior al Convenio, y
c) Los convenidos con fecha posterior al Convenio.
Para disipar cualquier duda que se pudiera presentar con motivo del real significado de las expresiones usadas en el artículo 1º del Reglamento Nº 1.298, señalaremos las definiciones dadas por el Diccionario de la Lengua Española, op. cit., para los respectivos vocablos:
a) Otorgar: Consentir, condescender o conceder una cosa que se pide o pregunta;
b) Pactan: Asentar, poner condiciones o conseguir estipulaciones, para concluir un negocio u otra cosa entre partes, obligándose mutuamente a su observancia, y
c) Convenir: Coincidir dos o más voluntades causando una obligación.
Esto es, el precepto citado ordenó que los reajustes provenientes de la manifestación unilateral de voluntad del empleador, o del acuerdo de voluntades de éste y de los trabajadores, producidos con posterioridad al convenio, se imputen o abonen al reajuste ordenado pagar por el artículo P del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713 o sean absorbidos por éste.
En consecuencia, los reajustes de remuneraciones percibidos por los trabajadores como consecuencia de la aplicación de sistemas de reajustes automáticos de aquellas, escala móvil, convenidas en un acta de avenimiento y percibidos durante su vigencia, no se imputan o abonan al reajuste ordenado pagar por el precepto legal ya citado o, como dice el Decreto Supremo 1.298, no se absorberán por éste.
Los aludidos reajustes no han sido otorgados, pactados o convenidos con posterioridad al convenio.
Se pactaron o convinieron en el convenio mismo.
No pueden imputarse.
El artículo 1º del Decreto Supremo Nº 1.298 es una norma excepcional, por lo que debe interpretarse restrictivamente y no admite su aplicación por analogía.
Los aumentos pagados por la Sociedad Minera El Teniente a sus trabajadores durante la vigencia del acta de avenimiento no tienen el carácter de voluntarios, ni emanan de un acto unilateral de la empresa aceptado expresa o tácitamente por los trabajadores, ni de un acuerdo de voluntades entre el empleador y sus trabajadores, formalizados todos ellos con posterioridad al convenio o acta de avenimiento.
Al aumentar los sueldos, salarios y tratos de sus trabajadores durante la vigencia del acta de avenimiento, la Sociedad Minera El Teniente sólo está cumpliendo una obligación legalmente contraída al celebrar el aludido convenio.
Si no otorga oportunamente los aumentos a que se obligó en el acta de avenimiento, se producen los siguientes efectos:
a) Los Servicios del Trabajo pueden aplicarle multa a beneficio fiscal de hasta 10 sueldos vitales anuales escala a) del departamento de Santiago, por incumplimiento de acta de avenimiento (ley Nº 17.074, artículo 5º, inciso 1º), y
b) Los trabajadores pueden exigir el cumplimiento ejecutivo de la obligación contraída por la empresa, ya que las actas que ponen término a un conflicto colectivo del trabajo tienen mérito ejecutivo y estaríamos en presencia de una obligación líquida o liquidable, actualmente exigible y no prescrita (ley Nº 17.074, artículo 5º inciso 2º, Código de Procedimiento Civil, artículos 434, 437, 438 y 442).
Como puede apreciarse, el propio Gobierno, a través del Decreto Supremo Nº 1.298, de la Subsecretaría del Trabajo del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, confirma, indiscutiblemente, que el reajuste ordenado pagar por él artículo P, del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713 a los trabajadores que hayan ejercido oportunamente el derecho que les otorga, debe pagarse íntegramente sobre los sueldos y salarios vigentes al 30 de septiembre de 1972, sin que sea lícito descontar porcentaje alguno por los aumentos percibidos por los trabajadores en virtud de lo dispuesto en las actas de avenimiento suscritas.
En consecuencia, la Sociedad Minera El Teniente debió haber calculado y pagado el reajuste del 76,2% establecido en el acuerdo complementario de 4 de noviembre de 1972 suscrito en cumplimiento de lo dispuesto en la ley Nº 17.713, sobre los sueldos y salarios vigentes al 30 de septiembre del año referido, sin que pudiera legal, ni reglamentariamente imputar los aumentos de sus sueldos y salarios recibidos por los trabajadores a consecuencia del funcionamiento de la escala móvil convenida en el acta de avenimiento de 4 de abril de 1972.
IV.- Conclusión.
Todos los antecedentes expuestos en los párrafos anteriores, nos llevan, indudablemente, a la conclusión que el verdadero sentido y alcance de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, en relación con lo convenido en el acuerdo complementario de 4 de noviembre de 1972, suscrito en conformidad a lo dispuesto en la ley Nº 17.713, es que los reajustes de sueldos y salarios pagados por la Sociedad Minera El Teniente a sus trabajadores en cumplimiento de lo convenido en la cláusula sobre Escala Móvil referida, no deben imputarse, ni son absorbidos por los aumentos concedidos a dichos trabajadores en virtud del acuerdo complementario señalado.
En consecuencia, la Sociedad Minera El Teniente debió pagar el 76,2% de reajuste de sueldos, salarios, tratos y contratos sobre el monto de los vigentes al 30 de septiembre de 1972; esto es, sobre los sueldos y salarios convenidos a la iniciación del acta de avenimiento de 4 de abril de 1972 aumentados en un 20%, que corresponde al porcentaje de aumento experimentados por aquellos con motivo de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil.
La suma que resulte de aplicar el 76,2% de reajuste de los sueldos y salarios, tratos y contratos en la forma antes mencionada se agrega a los vigentes a contar del 1º de octubre de 1972, que ya han sido reajustados en un 11% adicional por aplicación del acta de avenimiento de 4 de abril de 1972, cláusula Nº 2, Escala Móvil.
Por tanto, con el mérito de lo expuesto y de las disposiciones legales y reglamentarias citadas en el cuerpo de este recurso, rogamos a la Honorable Junta Permanente de conciliación para la Gran Minería del Cobre, tener por interpuesto el presente recurso en contra de la Sociedad Minera El Teniente, tramitarlo y en definitiva acogerlo en-todas sus partes declarando que el reajuste de 76,2% establecido en el acuerdo complementario de 4 de noviembre de 1972 suscrito por dicha empresa con sus Sindicatos Industriales y Profesionales en cumplimiento de lo dispuesto en la ley Nº 17.713, debe calcularse sobre los sueldos y salarios, tratos y contratos, vigentes al 30 de septiembre del año referido y la cantidad que resulte, agregarla, a contar del l9 de octubre, a las remuneraciones aumentadas por la aplicación de la cláusula 2, Escala Móvil, del Acta de Avenimiento de 4 de abril de 1972.
Como consecuencia de lo anterior, la Honorable Junta condenará a la Sociedad Minera El Teniente al pago de:
a) Las diferencias de reajuste de los sueldos, salarios, tratos y contratos adeudadas por aquélla, como consecuencia de la errónea interpretación de las cláusulas y normas ya señaladas, a contar del 1º de octubre de 1972;
b) Las diferencias de reajuste de los sueldos, salarios, tratos y contratos adeudados por la empresa, como consecuencia de la aplicación de la cláusula Nº 2, Escala Móvil, calculada y pagada sin considerar la diferencia de reajuste señalada en la letra anterior;
c) Las diferencias de reajustes derivadas de las circunstancias mencionadas en las letras a) y b), de todas aquellas remuneraciones que se pagan en función de los sueldos y salarios, tales como sobretiempo, gratificación y participación en las utilidades, a contar del 1º de octubre de 1972;
d) Las cantidades que resulten del cobro formulado en las letras anteriores, deben pagarse debidamente reajustadas de conformidad con lo dispuesto en el artículo 99 de la ley Nº 16.840, lo que solicitamos sea expresamente señalado por la Honorable Junta.
En subsidio de lo anterior, solicitamos que la Honorable Junta condene a la Sociedad Minera El Teniente al pago de las diferencias de reajuste o cantidades que estime adecuadas, de acuerdo al mérito de los autos.
En todo caso, estimamos conveniente que la Honorable Junta declare expresamente que las sumas que ordene pagar a la Sociedad Minera El Teniente por los conceptos mencionados en las letras a) y b) deben entenderse incorporadas a sus remuneraciones para todos los efectos legales o convencionales futuros.
Primer otrosí. Venimos en acompañar copia de los siguientes documentos:
a) Nota de 28 de octubre de 1972, en que los trabajadores de la Sociedad Minera El Teniente optan por el reajuste señalado en el artículo P del artículo 1º transitorio de la ley Nº 17.713;
b) Nota de 24 de octubre de 1972 dirigida por la Compañía de Cobre Chuquicamata a sus Sindicatos Industriales y Profesionales;
c) Acuerdo complementario de 4 de noviembre de 1972, celebrado entre la Sociedad Minera El Teniente y sus Sindicatos Industriales y Profesionales, con las respectivas cartas anexas, y
d) Acta de cumplimiento de la ley de reajuste suscrita el 7 de noviembre de 1972, entre la Compañía de Cobre Chuquicamata y sus Sindicatos Industriales y Profesionales.
Segunda otrosí. Rogamos a la Honorable Junta tener presente que intervendrá en estas gestiones el abogado señor Alejandro Hales Jamarme, a quien conferimos poder para que nos represente en ellas, pudiendo, si lo estima adecuado, delegar parcialmente este mandato o actuar conjuntamente con el profesional o profesionales que estime necesarios.
Directiva Consejo Zonal El Teniente: Guillermo Medina Gálvez, Presidente; Carlos Robles Messina, Secretario; Julio Gálvez Aránguiz, Director.
En lo principal, solicita...
Sindicatos de la Sociedad Minera El Teniente: Sindicato Profesional Sewell y Mina; Sindicato Industrial Sewell y Mina; Sindicato Profesional Caletones; Sindicato Industrial Caletones; Sindicato Profesional Coya y Pangal; Sindicato Industrial Coya y Pangal; Sindicato Profesional Rancagua, Sindicato Industrial Rancagua, Sindicato ProfesionalSantiago. Alejandro Hales Jamarme, abogado.
El señor VALENZUELA.-
Por eso, el 18 de abril, los trabajadores de El Teniente iniciaron la huelga. Creo que está en la conciencia de todos los señores Senadores que no les quedaba otra salida para hacer respetar sus conquistas, obtenidas en treinta años y siempre respetadas en todas las leyes de reajustes. Aún más: como lo señalé al comenzar mi intervención, esas conquistas se incorporaron a nuestra Carta Fundamental cuando aprobamos la reforma constitucional para nacionalizar el cobre.
Un millón de dólares al día pierde la viga maestra de nuestra economía; no el sueldo de Chile, como en forma liviana ha calificado a la Gran Minería del Cobre Su Excelencia el Presidente de la República. Porque el sueldo es para pagar cosas; en cambio, la viga maestra de la economía chilena, el cobre, es para que en ella descanse el desarrollo económico y social del país, para posibilitar nuestro despegue económico, y al pueblo chileno, vivir en mejores condiciones. ¡Para esto es la viga maestra de la economía de Chile!
Por ello lo digo con la sinceridad más profunda, me parece que nuestra minería cuprífera se está manejando en la forma más antirrevolucionaria que es dable concebir: sin participación realmente decisoria de los trabajadores; alejando a los técnicos chilenos capaces y sacrificados; persiguiendo a empleados y obreros, negándoles sus derechos y conquistas obtenidos a lo largo de los años con esfuerzo ilimitado; con sectarismo e incapacidad inconcebibles.
Este Gobierno, que se llama a sí mismo de los trabajadores, está desprestigiando, ante la conciencia de los trabajadores chilenos y de las naciones explotadas por el imperialismo que succiona sus riquezas básicas, la herramienta preciosa que constituye la nacionalización de éstas para promover la real independencia de los países subdesarrollados y formar una conciencia revolucionaria de verdad.
Esta huelga de los trabajadores del cobre es total. Se quiere aparentar que no lo es. Pero ¿no está en la conciencia de la totalidad de los chilenos que todo se encuentra paralizado? ¿No se sabe que si bien a ciertas personas, por su militancia política, se obligó a trabajar, la verdad de las cosas es que todo está paralizado?
El Honorable señor Moreno, que también representa a la provincia de O'Higgins, analizará con detalles este problema. En este, instante, desde esta banca del Senado de la República, sólo quiero decir a Su Excelencia el Presidente de la República, el doctor Salvador Allende, que esta situación no puede continuar, que debe dársele una rápida solución, en que se reconozcan los derechos de los trabajadores. Me duele, como chileno, cuanto está aconteciendo.
Recuerdo en este momento una frase pronunciada en el medioevo: Quema lo que has adorado y adora lo que has quemado. No. Que no se queme lo que se adoró. Que lo que se adoró y cuanto se dijo sean una realidad y no se quemen por la conveniencia del momento. Que se reconozcan las merecidas conquistas de los trabajadores y que se respeten sus derechos.
En pocas palabras: el alza del costo de la vida entre abril y el 30 de septiembre fue de 76,2%, porcentaje que el Gobierno aplicó a los sueldos vigentes en abril y no a los que regían el 30 de septiembre.
Demos un ejemplo.
Un trabajador de categoría primera. Sueldo base en abril, Eº 4.548,70 no es una remuneración privilegiada; 76,2% sobre este salario, Eº 3.466,10, lo que, sumado a la cifra anterior, da un total de Eº 8.014,80, cantidad a que asciende el sueldo vigente al 1º de octubre. El Ejecutivo aplicó el reajuste sobre el sueldo base de abril y no sobre el correspondiente al 30 de septiembre.
Para nosotros, esta sesión del Honorable Senado tiene trascendental importancia, porque aquí se están jugando valores muy significativos: valores éticos, que corresponden a la fe de los trabajadores del cobre en lo que son sus conquistas sindicales; y aquellos de gran importancia para la economía chilena, representados por las pérdidas de nuestra producción.
Pero, a mi juicio, esta sesión no tendría más significado que una expresión de solidaridad ante las justas peticiones de los trabajadores del cobre si no derivara en una consecuencia de orden práctico. Por esto, me permito solicitar a la Sala que pida a la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia emitir un informe sobre este problema de interpretación jurídica, para que se diluciden los puntos cuestionados y se llegue a una solución.
Ese es el pensamiento de la Democracia Cristiana. Es un pensamiento que, como decía hace un instante, corresponde a lo más íntimo de nuestra vocación de partido verdaderamente democrático.
Deseamos que no se pierda la fe de los chilenos. Queremos seguir caminando hacia adelante en procura del bienestar de nuestro país y que, en esta forma, la patria avance por la senda del progreso y de la fraternidad entre todos los ciudadanos.
Por eso, esta mañana, en nombre de los Senadores de la Democracia Cristiana y de los miles de trabajadores y camaradas nuestros que, desde varios lugares de Chile, tienen puestos los ojos en el conflicto del mineral, de El Teniente, que tiene tantas repercusiones en los órdenes económico, social y jurídico, reitero la petición, al terminar mis palabras, de consultar a la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, de manera que la tesis sostenida por los trabajadores pueda ser confirmada por un estudio acucioso, de real con tenido jurídico y lleno de un profundo sentido de convicción social, cual es el que representan los trabajadores del cobre en la huelga de El Teniente.
Si le parece a la Sala, se aprobará la solicitud del Honorable señor Valenzuela, de consultar a la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia sobre el alcance de las disposiciones pertinentes de la ley 17.713.
Acordado.
Señores Senadores, el Honorable señor Valente planteó la posibilidad de distribuir el tiempo disponible entre todos los inscritos. Como quedan cuatro señores Senadores inscritos, y 85 minutos de sesión, corresponderían 21 minutos a cada uno.
Si le parece al Senado, así se procederá.
No.
No hay acuerdo.
Tiene la palabra el Honorable señor Moreno.
¡Entonces no podremos hablar!
La Mesa ha hecho cuanto ha podido, señora Senadora.
Puede prorrogarse la hora hasta que intervengamos nosotros.
No habría inconveniente.
Si le parece a la Sala, se prorrogará la hora.
Hay sesión ordinaria después.
Hay oposición.
¿No hay acuerdo?
No, señor Senador.
¡Es la democracia de ustedes!
Ya estamos acostumbrados a que, cuando hay sesión especial, ocupen todo el tiempo, aunque uno se esfuerce por llegar temprano para inscribirse. ¡Toda la vida es así!
¡Es una arbitrariedad de la mayoría!
¡Creo que se han cometido demasiadas arbitrariedades!
La sesión está citada hasta las 2 de la tarde. Me parece que nunca había sucedido eso. Corrientemente se cita hasta la una y media.
Que se prorrogue la hora.
Que se prorrogue.
El Comité Demócrata Cristiano está de acuerdo.
Que se prorrogue la hora hasta que intervengan todos los señores Senadores inscritos, con el límite de la hora de comienzo de la sesión ordinaria de esta tarde.
No estamos en desacuerdo.
Dividamos el tiempo entre todos los Senadores inscritos.
Pero tiene que fijarse un límite.
Si le parece a la Sala, se prorrogará la sesión hasta las cuatro de la tarde...
.
... para que puedan usar de la palabra todos los señores Senadores inscritos.
Que se prorrogue hasta un cuarto para las cuatro.
Estamos de acuerdo, pero con distribución del tiempo. No vaya a suceder que el Senador señor Moreno ocupe el resto de la sesión.
Si le parece al Senado, se prorrogará la sesión hasta las cuatro de la tarde.
Con distribución del tiempo.
Para evitar que el señor Moreno lo ocupe todo.
¡No! ¡No hablaré hasta las cuatro de la tarde!
Pido agregar el nombre del Comité Nacional.
El oficio se enviará en nombre del Honorable señor Moreno y de los Comités Demócrata Cristiano y Nacional.
Y en el nuestro.
Y en el nombre del Comité Comunista.
El Honorable señor Carmona me ha pedido una interrupción.
Hasta las cuatro, hay tiempo de sobra para que hablen todos los señores Senadores inscritos.
Si le parece a la Sala, se prorrogará la sesión hasta esa hora.
Acordado.
Tiene la palabra el Honorable señor Moreno.
La Democracia Cristiana solicitó sesión especial del Senado.
El señor PALMA (Presidente).-
Señor Presidente, los Senadores de la Democracia Cristiana solicitamos, de acuerdo con el derecho reglamentario que nos asiste, que se realizara esta sesión especial para analizar el conflicto que los trabajadores del mineral El Teniente mantienen desde hace 28 días.
Hemos manifestado nuestro interés por el problema al pedir esta sesión especial. Y, aunque les moleste a los Senadores de la Unidad Popular, ellos no fueron quienes demostraron apremio, ni siquiera la voluntad de promover una reunión de esta índole, hecho que los inhabilita para plantear que quienes solicitamos esta sesión debamos ceñirnos a determinado tiempo para exponer nuestros puntos de vista.
No hemos tenido inconveniente alguno en acceder a la prórroga de la sesión hasta las cuatro de la tarde, cosa tal vez excepcional, pues deseamos que ellos cuenten su versión. Nos parece que será de mucho interés que en el país se conozca su juicio sobre este conflicto, que, como lo demostraré, es netamente gremial y de carácter mucho más profundo que los legítimos derechos amagados de los trabajadores de El Teniente.
Como muy bien lo ha dicho nuestro camarada Senador Ricardo Valenzuela, la Democracia Cristiana ha concurrido siempre no sólo ahora, sino también cuando fuimos Gobierno a crear las condiciones necesarias para que los trabajadores puedan reivindicar sus legítimos derechos y obtener sus reivindicaciones.
Respeto a los derechos de los trabajadores.
No escapa a nuestro conocimiento porque no somos hipócritas ni desconocemos la verdad que todo Gobierno, cualquiera que sea, se ve enfrentado en algún instante a presiones o planteamientos de diversos grupos gremiales y que pueden discrepar de la orientación que en ese momento esté sustentando el Poder Ejecutivo. Durante el Gobierno de la Democracia Cristiana nosotros nos vimos enfrentados a conflictos gremiales, muchos de ellos de carácter económico y otros de tipo netamente político; pero siempre, cualesquiera que fueran nuestra opinión y nuestra posición, durante el transcurso de esos conflictos hicimos esfuerzos reales, primero, para respetar el derecho de los trabajadores a expresar sus puntos de vista y, en segundo término, para que la solución que se lograra no tuviera como base ni la vejación ni menos la división del movimiento sindical chileno.
¡Nada más que matando gente: ocho mineros del cobre en 1966 en El Salvador...! ¡Respetaron el derecho de los trabajadores y ocho mineros fueron asesinados...!
Pido a la Honorable señora Carrera, que debe estar muy nerviosa por este conflicto, conservar un poco la calma, pues tendrá tiempo para expresar su opinión.
Las razones del conflicto de los trabajadores de El Teniente.
El conflicto de los trabajadores de El Teniente se ha originado por una situación que, probablemente, no se había dado nunca en nuestro país.
La inflación desatada.
En octubre del año pasado, cuando la inflación se había desbordado más allá de las predicciones de cualquier pitoniso o economista aventurero que hubiera querido pronosticar un resultado catastrófico para la política económica del Gobierno de la Unidad Popular, y llevó la desesperación a miles y miles de trabajadores modestos, el Gobierno se vio obligado a enviar al Congreso un proyecto de ley para otorgar un reajuste previo, apartándose de la que había sido la norma habitual en la historia de las iniciativas sobre reajuste en nuestra patria. Dicho proyecto se envió al Parlamento en septiembre de 1972, y posteriormente fue promulgado como ley con el Nº 17.713. En ella el Ejecutivo planteó que todos los trabajadores reitero: todos, cualquiera que fuera su condición jurídica o su ubicación desde el punto de vista laboral, ya sea en empresas fiscales, mixtas o privadas, podrían percibir los derechos que se establecían en esa ley de reajustes. Más aún: con el objeto de precisar la situación de los trabajadores sometidos a actas, convenios u otras cláusulas especiales de reajuste, se creó una disposición muy controvertida, que quienes participamos en las Comisiones de Hacienda y de Gobierno de la época recordamos perfectamente como el artículo P de la ley 17.713. ¿Qué planteaba esa norma? Que si los trabajadores sometidos a convenios colectivos, actas de avenimiento u otro tipo de negociación se acogían al reajuste que otorgaba esa ley, los convenios se entenderían automáticamente prorrogados por el tiempo transcurrido desde la fecha de inicio de su vigencia y el 30 de septiembre de 1972.
Por un año.
Ley 17.713: controlar las peticiones de los trabajadores.
No, exactamente, señor Senador: por el tiempo que faltaba.
Esto, que aparentemente es difícil de comprender, no es sólo una cláusula escrita así al pasar, sino que respondía a un propósito extraordinariamente claro sustentado por el Gobierno marxista que hoy nos preside: que todos los trabajadores sometidos a convenio o negociación colectiva tuvieran que presentar sus pliegos en una misma fecha u oportunidad. ¿Con qué fin? Para que, al enfrentarse el Gobierno con peticiones de trabajadores que respondían a organizaciones de sindicatos poderosos, que siempre había sido el problema mayor de todas las Administraciones, las negociaciones llegaran a convertirse, en el fondo, en instrumentos manejados por una sola ley. No hay que ser adivino para darse cuenta de que si todos los pliegos de peticiones de los sindicatos sometidos a ese régimen deben presentarse en una misma fecha, no existe organismo, ni en la actualidad ni en lo futuro, que resista juntas de conciliación, visitas de inspectores del Trabajo o de funcionarios que deben estudiar, informar o resolver sobre la materia.
En consecuencia, el conflicto de los mineros de El Teniente, aparte ser un problema de suyo vital, de defensa de legítimos derechos amagados, consagrados en la Constitución y en la ley, explica la conducta del Gobierno y la del Ministro del Trabajo, quien, para su vergüenza, ocupó el cargo de Presidente de la CUT durante muchos años, así como también la conducta del Partido Comunista, que maneja hoy la política económica del Gobierno, tendientes a crear en forma subrepticia, pero determinada, las condiciones para el manejó centralizado y único del sistema de remuneraciones, de sueldos y salarios, Y si alguien tuviera alguna duda acerca de lo que estoy planteando...
Su Señoría no entendió la política del Gobierno.
7 de mayo de 1973. Se avanza en el control de sueldos y salarios por el Gobierno.
Si alguien duda de mi planteamiento, señor Senador, que también fue denunciado por parlamentarios democratacristianos al discutirse el proyecto de reajuste de octubre del año pasado, puede encontrar su comprobación en el Diario Oficial del 7 de mayo de 1973, donde se publican las normas para la dirección centralizada de la política salarial, emanadas de una reunión del Comité Económico de Ministros. ¿Qué se establece en ellas? Se consignan los preceptos sobre la dirección centralizada de la política salarial y, por medio de esa resolución, el Gobierno dispone que aquéllos tienen carácter obligatorio para toda la Administración del Estado, para el área social de la economía y para el área mixta en que el Estado tenga participación mayoritaria. Es decir, la Comisión Central del Trabajo que dicha disposición crea, es, como lo dicen muy bien el enunciado y la propia composición de sus integrantes, precisamente el mecanismo que faltaba al Gobierno para ir tomando el control de la política de remuneraciones, cualquiera que sea la forma de organización sindical que los trabajadores hayan conquistado a lo largo de sus años de lucha. Aquí es donde se ve en forma nítida por qué el Gobierno de manera tan enfática y, .quién sabe, tan frenética en algunos instantes, se ha negado a cumplir la ley vigente y a cancelar el reajuste a que tienen derecho los trabajadores de El Teniente.
¡Qué interpretación más torcida!
Pido al señor Valente respetar mi derecho a hacer uso de la palabra. Posteriormente, el señor Senador podrá dar su opinión al respecto. Comprendo que le duela oír que los hemos pillado en lo que estaban, igual como lo hicieron los empleados y obreros de El Teniente, pues, ¿qué ocurre en la actualidad?
La escala móvil, conquista de 30 años.
Los trabajadores sometidos a actas de avenimiento, como es el caso de los pertenecientes a los sindicatos mineros de El Teniente y de otras organizaciones gremiales en nuestro país porque no son aquéllos los únicos, han contado con un beneficio que para los trabajadores de dicho mineral se denomina escala móvil. ¿En qué consiste? Es una conquista lograda en 1943 para los obreros y en 1949 para los empleados de esos sindicatos, y estipula que mientras haya proceso inflacionario en el país, cada vez que el índice de precios al consumidor aumente en 5 %, los empleados y obreros agrupados en tales sindicatos recibirán, hasta el término del acta o del convenio, 50% del alza experimentada por el índice de precios al consumidor durante el lapso del convenio. ¿Qué significa esto? No significa sólo la entrega de un anticipo a cuenta del reajuste. Es muy importante dejarlo en claro, pues alguien podría pensar que la escala móvil es una ventaja para ir recibiendo anticipos de reajustes futuros.
Es así.
No, exactamente, señor Senador, porque los trabajadores van percibiendo una mayor renta y, al término del acta de avenimiento, nuevamente plantean sus exigencias. Es decir, no se hace un cómputo aritmético diciendo: yo recibí tanto por escala móvil; en consecuencia, ahora pediré mucho menos.
La ley 17.713 establece el no descuento de la escala móvil.
Por lo demás, en el artículo P de la ley 17.713, que concede a los trabajadores el derecho a percibir el reajuste de octubre, no se hizo mención alguna de que lo que habían recibido a cuenta de la escala móvil debía imputarse a dicho reajuste. Inclusive en esa oportunidad el Honorable señor García, presente en la Sala, formuló una indicación proponiendo descontar del reajuste los anticipos otorgados. Yo participé en la Comisión que estudió el proyecto de reajuste de octubre del año pasado, y soy testigo de lo que ahí se dijo, tanto, por ejemplo, por parte del Honorable señor Montes, ausente de la Sala en estos momentos, como por parte del señor Millas. Este expresó que se trataba de una indicación reaccionaria. Evitaré mencionar los demás adjetivos, pues seguramente el Honorable señor García querrá representarlos cuando intervenga. ¿Qué quedó en claro de todo esto para el país, para los Senadores y para todos los trabajadores? Que el Gobierno dijo rechazar la indicación por ser contraria a los intereses de aquellos que contaban con mecanismos para obtener anticipos de reajustes que significan beneficios adicionales.
El Ministro Millas lo aclara todo.
Vale la pena ir dejando constancia de las declaraciones del Gobierno, porque en esos mismos días, cuando se discutía la forma de aplicar la ley de Reajustes de octubre del año pasado, en el diario Puro Chile se publicó, el 15 de ese mes, una crónica realmente interesante, en la que, al igual que en esos libros de cocina de la Tía Pepa, de preguntas y respuestas, el MinistroOrlando Millas formula declaraciones en un artículo titulado El problema del reajuste. Orlando Millas lo explica todo. 50 preguntas para un reajuste de 100. ¡El señor Millas lo explica todo! Veamos qué dijo respecto del reajuste y del problema que afecta a los trabajadores sometidos a este tipo de convenios.
Pregunta Nº 19 de este libro de cocina: ¿Quiénes tienen derecho a reajuste? Respuesta del señor Millas: Todos, absolutamente todos los trabajadores.
Pregunta Nº 20: ¿Quiénes son trabajadores? Respuesta: Los que viven de un sueldo o de un salario, ya sea en la actividad pública o privada.
Pregunta Nº 21: ¿Una empleada doméstica tiene derecho al reajuste? Respuesta: Desde luego que sí. A 100 por ciento de reajuste.
Pregunta Nº 22: ¿Un gerente, un jardinero, un chofer, un médico? Respuesta: Todos. Absolutamente todos los que viven de un sueldo o de un salario.
Pregunta Nº 23: ¿Sin ninguna limitación o rebaja? Respuesta del señor Millas: Sin ninguna. Así gane un vital, o gane 80 vitales, todos tendrán derecho a un reajuste del 100 por ciento.
Señor Presidente, pido insertar en mi intervención el artículo en que aparecen estas preguntas y las respuestas dadas a ellas el 15 de octubre de 1972 por el señor Millas, Ministro del Gobierno.
El documento, cuya inserción se acuerda más adelante, es del tenor siguiente:
EL PROBLEMA DEL REAJUSTE.
Orlando Millas lo explica todo.
50 preguntas para un reajuste de 100.
1.- ¿Qué es inflación?
Cuando la plata vale cada vez menos y las cosas cada vez más. Cuando los precios suben y los sueldos quedan donde mismo, o sea, que con el mismo dinero se pueden comprar menos cosas.
2.- ¿Cuántos años hace que Chile sufre inflación?
Más de cien años.
3.- ¿A quiénes perjudica la inflación?
Principalmente a los trabajadores.
4.- ¿Por qué?
Porque siguen ganando un mismo sueldo, y las cosas que deben comprar con esa suma fija de dinero suben de precios, entonces tiene que comprar menos. Come cada vez más mal, se viste cada vez más mal, no alcanza a medicinarse, no puede darse ningún gusto porque cada peso lo debe destinar a cosas esenciales.
5.- ¿A quiénes favorece la inflación?
A los capitalistas. A los grandes comerciantes, grandes industriales, grandes intermediarios que pueden vender mucho más caro lo que ellos compraron muy barato. Compran mano de obra barata a sus obreros y venden artículos caros a los consumidores.
6.- Se habla tanto del imperialismo ¿tiene el imperialismo algo que ver con la inflación?
Por supuesto que sí. En el fondo lo provoca. El imperialismo compra materia prima barata a los países subdesarrollados como Chile y le vende artículos manufacturados con esas mismas materias primas a precios muy subidos. O le vende productos que nuestro país no está en condiciones de producir a precios sumamente elevados, que fija el mismo imperialismo según su conveniencia.
7.- ¿Por ejemplo?
El trigo, que Chile no produce en cantidad suficiente, lo importaba a razón de 60 dólares la tonelada. Ahora, lo tiene que comprar a 80 dólares. Con el trigo Chile elabora harina, tallarines, pan y todos esos precios tienen que subir al ritmo que dicta el imperialismo. Al mismo tiempo, Chile que produce cobre lo vendía a 75 centavos de dólar la libra de acuerdo al precio internacional, ahora ese precio ha sido rebajado a 49 centavos de dólar. O sea, que aún vendiendo más, recibe menos.
8.- ¿O sea que los chilenos no tenemos ninguna culpa de la inflación?
La tenemos y en alto grado. El proceso de transformaciones revolucionarias ha teñido una serie de insuficiencias. El área social aún no funciona con planes rigurosos, con participación efectiva y eficiente de la clase obrera. No se aplican convenios colectivos de producción y de salarios. Se exige solamente salario, y no se ofrece producción. Todo esto sin desconocer la influencia que tiene toda una conspiración económica contra nuestro país y un plan de sabotaje.
9.- ¿A cuánto ha ascendido la inflación en lo que va corrido del año 1972?
A un 99,8 por ciento.
10.- ¿No es eso mucho?
Evidentemente que es mucho.
11.- ¿Quiere decir esto que ellos han ganado?
Evidentemente, hasta aquí han ganado. Han ganado una batalla la de 1972, pero no la guerra. Digámoslo claramente: usando dólares y convirtiéndolos en escudos han vivido de la especulación obteniendo un doble resultado con utilidades económicas y políticas. Con el dinero han adquirido alimentos, materias primas, artículos de vestuario, medicina, objetos de tocador, respuestos y accesorios. Los han contrabandeado al exterior o los han vendido en el mercado negro ganando mucho dinero por un lado, y creando desabastecimiento, por el otro.
12.- ¿Qué hace el Gobierno para combatir esto?
Restablecer el nivel adquisitivo real de los sueldos, salarios y pensiones de los trabajadores mediante el proyecto de reajuste.
13.- ¿Si todos los gobiernos han dado reajustes, por qué la inflación ha seguido, por qué los trabajadores se han visto cada vez más perjudicados?
Distingamos entre la política de reajustes de los gobiernos capitalistas, y el Gobierno de la Unidad Popular. A veces es bueno hacer memoria y establecer las diferencias. El año 1958, el último año anterior al Gobierno de Jorge Alessandri, la inflación fue de un 32,5 por ciento. ¿Qué hizo el Gobierno de los gerentes el año 1959, ante la inflación que fue de un 32 y medio por ciento?: Dio un reajuste del 100 por ciento del alza del costo de la vida, pero sólo para los salarios que fueran inferiores al salario mínimo obrero, que era una suma miserable, para los demás, les dio sólo el 60 por ciento del alza del costo de la vida y les robó a los trabajadores el otro 40 por ciento del alza del costo de la vida.
El año 59, la inflación fue del 33,3 por ciento, pero en todo el año 1960, no se dio reajuste alguno a los trabajadores. Se les robó el reajuste.
Sólo el año 1961, después de dos años, el Gobierno vino a dar una bonificación no imponible (o sea que no era sueldo) del 15 por ciento para paliar una inflación del 33,3 por ciento ,y en el año 60, no desde enero, sino desde julio, se dio un 16,6 por ciento. El año 62, para una inflación del 22,7 por ciento se dio un reajuste del 20 por ciento, y el 64, para una inflación del 45 4 por ciento, se dio un 35 por ciento, robándole diez puntos a los trabajadores. Así fue el Gobierno de los gerentes. El Gobierno de los democratacristianos no fue mejor. El primer reajuste lo otorgaron con 4 meses de atraso. Le robaron cuatro meses a los trabajadores. El año 66, para una inflación del 25,9 se dio un reajuste del 25 por ciento hasta tres sueldos vitales, y el 15 por ciento para los que ganaban más de esos tres vitales. El año 67, con una inflación del 17 por ciento se dio un reajuste del 15 por ciento para los que ganaran más de un vital. En los años siguientes, para un 21,9 por ciento dieron un 21 por ciento; para un 27,9 por ciento, dieron un 20 por ciento y como broche de oro, el año que terminaron de gobernar, para un 29,3 por ciento dieron un 28 por ciento.
14.- ¿Cuándo se daban esos reajustes?
Algunos, a contar de enero, otros a contar del segundo semestre, pero en la práctica, siempre se pagaron después de abril, porque sólo en enero el Gobierno enviaba los proyectos de reajustes y pasaban tres, cuatro y hasta 5 meses en discusión en el Parlamento.
15.- ¿Cuál es la diferencia con ahora?
Que no se ha esperado hasta enero. Se da el reajuste a contar del 1º de octubre y en un porcentaje igual al 100% del alza que haya experimentado el costo de la vida en los 9 meses que van corridos del año.
16.- ¿Existe otra diferencia?
Por supuesto. Los regímenes capitalistas dejaban correr todo el año y daban el reajuste en enero del año siguiente para recuperar parte del poder adquisitivo del año anterior, pero junto con salir el reajuste se desencadenaba la ola de alzas, ya que en los meses de verano se fijaban los nuevos precios agrícolas, de movilización, en fin, de todos los productos y servicios de primera necesidad.
17.- ¿Y ahora, con el Gobierno Popular?
Se otorgaron primero, todas las alzas, a fin de que los trabajadores puedan recuperar la totalidad de su poder adquisitivo.
18.- ¿A cuánto asciende el reajuste?
Al ciento por ciento del alza del costo de la vida. Como ésta ha sido del 99,8%, el reajuste será del ciento por ciento, para redondear las cifras. O sea, que el que ganaba 100, a partir del primero de octubre gana doscientos.
19.- ¿Quiénes tienen derecho a reajuste?
Todos, absolutamente todos los trabajadores.
20.- ¿Quiénes son trabajadores?
Los que viven de un sueldo o de un salario, ya sea en la actividad pública o privada.
21.- ¿Una empleada doméstica tiene derecho al reajuste?
Desde luego que sí. A 100% de reajuste.
22.- ¿Un gerente, un jardinero, un chofer, un médico?
Todos. Absolutamente todos los que viven de un sueldo o de un salario.
23.- ¿Sin ninguna limitación o rebaja?
Sin ninguna. Así gane un vital, o gane 80 vitales, todos tendrán derecho a un reajuste del 100%.
24.- ¿Y los asentados?
Ellos, con ser trabajadores no reciben un sueldo ni un salario puesto que son dueños de la tierra y ganan en proporción a lo que producen.
25.- ¿O sea, que no tienen derecho a reajuste?
Técnicamente no debían tener, pero el Gobierno ha considerado la situación especial en que se encuentran estos trabajadores. En la actualidad reciben del Banco del Estado por intermedio de CORA un anticipo a cuenta de utilidades ascendente a un salario mínimo campesino. Ese anticipo también les será reajustado en un ciento por ciento a contar desde el 1º de enero, siempre a cuenta de sus utilidades cuando venga la cosecha y la venta de sus productos.
26.- ¿O sea, que tendrán reajuste?
En la práctica sí.
27.- ¿La primera diferencia de sueldo irá a las Cajas de Previsión?
No. Esa era una manera que tenían los gobiernos capitalistas de robarles un mes de reajuste a los trabajadores. Este es el Gobierno de los trabajadores y no les roba nada.
28.- ¿Cuánto vale el reajuste?
Aproximadamente 39 mil 437 millones de escudos.
29.- ¿No es eso mucho dinero? ¿De dónde saldrá?
Pese a que el Parlamento ha despachado desfinanciado el reajuste, hay dinero para hacerle frente.
30.- ¿Sin incurrir en emisiones inorgánicas de dinero?
Sin emitir.
31.- ¿De dónde saldrá esa plata?
De los ricos, de los que tienen. En ningún caso de los trabajadores como lo hacían gobiernos anteriores que, por la vía de los impuestos hacían que los propios trabajadores pagaran su reajuste.
32.- ¿Cómo será la cosa ahora?
Se ha hecho una redistribución tributaria que favorece a los trabajadores y evidentemente obliga a los capitalistas a ponerse.
33.- ¿No es discriminatorio eso?
Por cierto que lo es. Este gobierno favorece exclusivamente a los trabajadores.
34.- ¿Quién es un capitalista?
El que no vive de un sueldo o de un salario. El que es patrón.
35.- ¿O sea, que un zapatero, el dueño de barco de manicero, un lustrabotas o el dueño da un puesto de frutas es un capitalista?
Técnicamente lo es; pero el gobierno distingue entre los grandes y los medianos o pequeños. Para estos últimos se está elaborando un proyecto que los favorece enormemente desde el punto de vista tributario y que les da una serie de beneficios. A ellos no se les toca en absoluto. A los grandes sí.
36.- ¿En qué forma favorece a los trabajadores el financiamiento de este proyecto de reajuste?
Se le fija el impuesto único al trabajador, con lo cual desaparece el 3,5% de impuesto a la renta que pagaban todos los meses descontado, por planilla, y el Global Complementario cuya declaración tenían que hacer todos los años.
37.- ¿Quiere decir que los trabajadores, entendiéndose por tales desde Vicepresidentes, gerentes hasta ascensoristas no tendrán más que hacer la famosa declaración?
Se acaba a partir del próximo año. No se hace más declaración. Es más, los que estaban pagando Global Complementario y terminaban con sus cuotas en abril de 1973, se le condonan los cuatro meses a partir del primero de enero. O sea, no pagan las cuotas correspondientes a enero, febrero, marzo y abril.
38.- ¿Cuál es la diferencia para los trabajadores entre el sistema tributario antiguo y este Impuesto Único al Trabajador?
En primer lugar, hasta ahora le descontaban mes a mes por planilla, el 3,5% de Impuesto a la Renta. A fin de año tenía que pagar el Impuesto Global Complementario que se calculaba restándole al total de las rentas percibidas el 3,5% y las cargas familiares y agregándole las rentas presuntas por ser propietario de una casa habitación, un automóvil, intereses por ahorro, etcétera.
39.- ¿Y el Impuesto Único al Trabajador cómo se calcula?
Se toma nada más que el sueldo y se le hacen todas las rebajas que se le hacían antes en el otro sistema, pero no se le agrega nada.
40.- ¿No se agregan los Bienes Raíces?
No se agregan si no exceden de 135 millones de pesos en su avalúo. Si el avalúo es menor, no se agrega y no paga por tener una casita.
41.- ¿Y por el automóvil?
Tampoco.
42.- ¿Y por los intereses que le den cuentas de ahorro?
Tampoco. Nada, muy por el contrario, este gobierno liberará de todo impuesto al ahorro.
43.- ¿Y cuál será la tasa de impuesto?
Aquellos trabajadores que ganen un vital o menos no pagarán absolutamente nada. Hasta ahora pagaban siempre el 3,5% de impuesto a la renta. Ahora no pagarán nada. Ni un peso. Los que ganen hasta dos vitales pagarán un máximo del 3,5%; de 2 a 5 vitales un 10%; de 5 a 10 un 15%; de 10 a 15 un 20%; de 15 a 20 vitales un 25%, pero sólo por el tramo.
44.- ¿Cómo es eso?
Sencillo. Una persona que gana 20 vitales no paga el 25 % de su sueldo en impuesto, no. Paga el 25% de la diferencia que hay entre 20 y 15 vitales: un 20% por el tramo de 10 a 15, un 15% por el tramo de 15 a 10 y así.
45.- ¿Ningún patrón podrá negarle el pago del reajuste a sus asalariados?
Ninguno.
46.- ¿Y si alguno alega que va a la quiebra al tener que doblar prácticamente la planilla de salarios?
Nadie va a ir a la quiebra. Ya se han dado los precios de manera que puedan absorber el mayor gasto que les demandará el reajuste. Por eso este Gobierno dio primero las alzas y después el reajuste.
47.- ¿Y los pequeños y medianos empresarios industriales y comerciantes?
Para ellos habrá todo tipo de facilidades, se les otorgarán líneas de crédito y se les liberará tributariamente.
49.- ¿También resultarán beneficiados con el proyecto de reajuste?
Por cierto. Se considera la eliminación del Impuesto a la Compraventa, aplicándose solamente en la base. Los pequeños comerciantes que tengan un giro hasta de tres sueldos vitales no estarán obligados a entregar boletas y el resto de los pequeños y medianos tampoco mediante convenios con Impuestos Internos, pero eso ya es materia de otra explicación más larga.
50.- ¿Y qué debe hacer un trabajador que gana 100 y que a fin de mes ganará 200?
No volverse locos. No tirarse de hacha a acaparar porque eso creará desabastecimiento, no dejar que especulen con él, comprar lo que realmente necesita y el resto ahorrarlo.
Lo dice la ley de Reajuste.
Entonces, ya no se trata sólo de lo que dice la ley, sino de la explicación dada por el señor Millas en el diario Puro Chile de la fecha mencionada, aclarando, precisamente, los controvertidos alcances de la letra P) de la ley 17.713. El no estaba hablando del viaje a la Luna ni de ninguna otra Cosa.
¡Nada tiene que ver con El Teniente!
¡Seguramente los trabajadores de El Teniente lo son da Tanganyika! ¡O no viven en este país!
Lo vamos a explicar.
Dígame dónde está explicado aquí o en la ley.
Está en el convenio.
Sin embargo, lo que pasa es que al Gobierno no le conviene ahora reconocer la metida de pata que hicieron.
Ruego a los señores Senadores no interrumpir.
Como el Gobierno metió la pata...
¿Me permite una interrupción, Honorable señor Moreno, para recordar algo al Honorable señor Valente?
Planteé el asunto de El Teniente en la Comisión. En esa oportunidad, quedó claramente establecido que no habría rebaja de ninguna especie.
Si Su Señoría lee el convenio y se impone de la escala móvil, se dará cuenta de que la situación es distinta.
¡No es así!
El Honorable señor Valente podrá explicar la situación dentro de su tiempo.
Conflicto netamente gremial.
Lo que quiero dejar demostrado de manera adicional y reiterando lo planteando por el Honorable señor Valenzuela Senador por O'Higgins y Colchagua, es que éste es un conflicto netamente gremial. Aquí no hay manejos políticos. Y considero una grosería y una falta de respeto lo que se ha hecho con los trabajadores de El Teniente: suponerles intenciones o imputarles manejos torcidos, por parte no sólo de dirigentes sindicales, sino también por grupos políticos o personas que se vinculan con ellos. El conflicto tiene por objeto que la ley se cumpla; que se pague un beneficio que la ley otorga a los trabajadores.
Derechos Constitucionales de los trabajadores del cobre.
Como lo recordó el Honorable señor Valenzuela, adicionalmente los trabajadores de El Teniente tienen sus derechos consagrados en la letra k) de la reforma constitucional que terminó el proceso de nacionalización de las minas del cobre. Señaló Su Señoría que tales derechos están consagrados en la Constitución y son irrenunciables. Cualquiera que sea la presión que el Gobierno quiera ejercer sobre los trabajadores, no puede lograr que ellos renuncien a sus derechos. Si el Ejecutivo no supo redactar la ley o no tuvo el criterio suficiente en el momento oportuno para entender lo que estaba en juego, hoy no puede adoptar los procedimientos que está empleando para descalificar a los trabajadores e impedirles percibir sus justas remuneraciones, conforme a lo que la ley les otorga.
Presiones inmorales.
En abono de lo que digo, debo señalar que es tan burda la forma como se maneja la empresa por estos nuevos gringos del Mapocho como definió aquí el Honorable señor Olguín a quienes la administran, que a los trabajadores que hoy día están en huelga se les ofreció para que volvieran al trabajo, un bono de 24 mil escudos a los que están en el área de la producción, y uno de 20 mil escudos a los que están en la de servicios, con la condición de firmar este papelito, cuya inserción pido en el acta de esta debate. ¿Qué dice? Lo siguiente: He recibido este bono de estímulo a la producción conforma a la Fórmula de CODELCO, el 24 de abril pasado. De este modo doy por solucionada la dificultad de interpretación de la ley 17.713, resuelta por la Honorable Junta de Conciliación y otorgo a la Empresa amplio y completo finiquito, por no tener reclamo derivado de los hechos mencionados.
En seguida, aparece una línea de puntos donde debe figurar el número del rol, el nombre y la firma del trabajador.
Si le parece a la Sala, se insertarán éste y el anterior documento a que se refirió el Honorable señor Moreno.
Acordado.
El documento cuya inserción se acuerda en esta parte de la intervención es el siguiente:
He recibido este bono de estímulo a la producción conforme a la Fórmula de CODELCO de 24 de abril pasado. De este modo doy por solucionada la dificultad de interpretación de la ley 17.713 resuelta por la Honorable Junta de Conciliación y otorgo a la Empresa amplio y completo finiquito por no tener reclamo derivado de los hechos mencionados.
Nº Rol:... Nombre...
Firma
Para, conocimiento, especialmente de los trabajadores, debo informar que aunque hayan firmado ese recibo, el documento no tiene validez alguna. Y no renuncian a ninguno de sus derechos, porque los consagrados en la Constitución y en la ley están más allá de este verdadero bono de chantaje que se les está ofreciendo, y que la mayoría de ellos ha rechazado en forma digna.
¿Me permite, señor Senador?
Quiero darle una noticia.
Con la venia de la Sala, puede hacer uso de una interrupción el Honorable señor García.
En la mañana de hoy, temprano, debía llegar al Senado, a presenciar esta sesión, un grupo de dirigentes sindicales mineros. Sin embargo, los tres autobuses en que venían fueron detenidos en Angostura. En estos momentos, después de las gestiones que se hicieron ignoro quién las efectuó, pudieron llegar a la Corporación. A eso se debe su atraso en llegar a esta sesión, pese a que tenían interés en concurrir a ella.
Era la noticia que quería a dar a conocer para destacar que, aun para venir a una sesión del Senado, se priva de libertad a las personas.
¡La influencia del imperialismo de los gringos del Mapocho!
Así parece.
Expreso mi protesta por ese hecho. Se me avisó en la mañana que posiblemente se presentaría tal situación. Pido oficiar, en mi nombre, al señor Ministro del Interior, con el objeto de que se nos manden todos los antecedentes relacionados con la detención de los vehículos en que viajaban a Santiago mineros de El Teniente en la mañana de hoy.
Con la venia de la Mesa, puede hacer uso di la palabra Su Señoría.
He oído con mucha atención tanto las observaciones del Honorable señor Valenzuela como las que acaba de formular el Honorable señor Moreno, en relación con la garantía que la Carta Fundamental establece para los derechos de los trabajadores del cobre y de cuál fue el origen de tal disposición.
Sería conveniente agregar en estos momentos que cuando se discutió esa indicación, el señor Eduardo Long Alessandri quien dijo venir a la Comisión de Legislación, del Senado representando a la Confederación de los Trabajadores del Cobre, como el abogado de ella manifestó la abstención de esa organismo respecto de ese precepto. Adujo una serie de razones que es conveniente recordar en estos momentos.
Dijo que los trabajadores no podían incluirse dentro de una reforma constitucional en una disposición de carácter particular, porque las normas de la Constitución Política del Estado son de carácter general, para todos los habitantes del país; que los derechos de los trabajadores están suficientemente amparados por el Nº 10 del artículo 10 de la Carta Fundamental y por la ley de Efecto Retroactivo de las Leyes, etcétera. O sea: en nombre de la Confederación de los Trabajadores del Cobre, ese abogado dio una serie de razones para no incluir esa disposición en la reforma constitucional. Después se varió de criterio, al verse que tal precepto sería aprobado. Y ya el Honorable señor Valenzuela explicó que el Primer Mandatario también expresó opinión contraria cuando se promulgó la reforma constitucional.
Quiero agregar algo más: el Presidente de la República de Chile ha dado a conocer a la faz del mundo cuál es la fuerza del proceso de complementación de la nacionalización del cobré y de recuperación de las riquezas básicas para nuestro país. Ha puesto mucho énfasis anta el orbe en el sentido de que esa fuerza emana de nuestra democracia y del hecho de que todos los partidos políticos representados en el Congreso Nacional, por unanimidad, aprobaron una norma de carácter constitucional sobre nacionalización de nuestra riqueza básica, el cobre, expresando de esa manera el sentir unánime y soberano di la nación. Mas, no obstante el argumento expresado con mucho énfasis anta la faz del mundo por el Presidenta de la República en cuanto a que la fuerza del proceso de nacionalización emana del hecho de que está consagrado en la ley suprema del país, vemos ahora que, cuando se trata de respetar en esa misma reforma constitucional los derechos de los trabajadores, se desconoce la fuerza da aquella norma incluida en la Carta Fundamental.
Por estas consideraciones, creo que la huelga de los trabajadores del cobre tiene una proyección que va más allá de un simple conflicto laboral. Tiene tanta fuerza y autoridad, que si el Gobierno y el Mandatario que en estos momentos rigen los destinos del país quieren ser respetados y contar con autoridad moral para argumentar ante el mundo que la fuerza del proceso de nacionalización y recuperación del cobre emana de que dicho proceso está consagrado en una reforma constitucional, tienen la obligación de respetar las normas constitucionales que garantizan los beneficios y derechos de los trabajadores de que se ha hablado en la mañana de hoy con tanto énfasis en esta Sala.
Muchas gracias, Honorable señor Moreno, por la interrupción.
Todos los dirigentes sindicales plantearon los derechos que concede la ley 17.713.
Como lo hemos demostrado esta mañana, el conflicto que aqueja a los trabajadores del mineral El Teniente es netamente gremial. Para demostrar la veracidad de lo que estoy declarando, pido la inserción en el Diario de Sesiones de la comunicación emitida por todos los dirigentes de los nueve sindicatos mineros de El Teniente, los cuales, con fecha 28 de octubre de 1972, hicieron presentes a la Sociedad Minera El Teniente sus derechos establecidos en la ley 17.713 y, al mismo tiempo, optaron por que se les aplicara la letra P) del artículo pertinente y no la escala móvil ni se les desconociera ningún otro beneficio que ellos hubieran obtenido en el pasado.
Ahora, los dirigentes comunistas y socialistas se hacen los lesos.
Como lo voy a probar a continuación, la Unidad Popular, el Gobierno y sus órganos de prensa han tratado de tergiversar el carácter de este conflicto, motivo por el cual es indispensable dejar estampados en el Diario de Sesiones para que lo lean todos los chilenos los nombres y las firmas de los dirigentes sindicales, militantes socialistas y comunistas, a quienes hoy día sospechosamente les ha bajado un ataque de sordera y que, al parecer, no recuerdan lo que estaban repitiendo hace muy pocos días.
Pido la inserción de tal documento.
Si le parece a la Sala, se aprobaría la inserción señalada. Acordado.
-El documento cuya inserción se acuerda es el siguiente:
Firmas dirigentes sindicales
Vicepresidente Ejecutivo de la Sociedad Minera El Teniente, compañero Armando Arancibia.
Presente.
De nuestra mayor consideración:
La Zonal El Teniente, que agrupa a los nueve Sindicatos de la Empresa, comunica a usted que por acuerdo de la Zonal El Teniente, como asimismo por resolución de las respectivas Asambleas Sindicales, hemos decidido acogernos a las disposiciones de la ley Nº 17.713, de fecha 2 de septiembre de 1972, y que en su letra p otorga el derecho a los trabajadores sujetos a régimen convencional para acogerse por una sola vez y en el plazo de 60 días, al reajuste del 100% entre el inicio del convenio y el 30 de septiembre de 1972, por el alza del costo de la vida.
Asimismo, hacemos presente que la ley 17.713 nada dice sobre imputación de cantidades recibidas durante la vigencia de un convenio, acta, de avenimiento o fallo arbitral; por lo tanto, el reajuste que se establece en la ley antes mencionada debe calcularse sobre los sueldos y salarios vigentes al 30 de septiembre del año en curso, sin considerar ninguna variación experimentada por aquéllos durante la vigencia del acta de avenimiento que se prorroga por el período señalado en la ley 17.713.
Por otra parte, confirma indirectamente lo anterior, lo dispuesto en el artículo 84 de la ley 17.654 que repite la norma contenida en leyes de reajustes anteriores que otorga la facultad a los empleadores para imputar a los reajustes establecidos en ella los aumentos otorgados como anticipo a aquéllos, En consecuencia, al no establecer la ley Nº 17.713 una disposición similar, confirma el que dichos aumentos no se imputan al reajuste establecido en ella.
En virtud a lo expresado, quedamos a disposición de los representantes de la Sociedad Minera El Teniente, para reunirnos y ponernos de acuerdo sobre el modo y forma en que se otorgarán los reajustes de sueldos y salarios para los trabajadores de El Teniente.
Atentamente.
Sindicatos Sewell y Mina:
Etiel Moraga Fuentealba.- Jaime Arros C.- Luis Vergara C.- Julio Gálvez A.- Horacio Maldonado V.- Humberto Barrera L.- Jaime Araya A.- Carlos Vargas M.- Héctor Lagos P.- Luis Arredondo S.
Sindicatos Caletones:
Orlando Moraga Fuentealba.- Manuel Tapia A.- Armando Garrido F.- Aníbal Vargas G.- Rosendo Valencia.- Arturo Latuz F.- Eduardo Díaz S.- Osvaldo Rofusta J.- Carlos Robles.- Hugo Guzmán V.
Sindicatos Coya y Pangal:
Emilio Torres T.- Luis Gracia A.- Héctor Herrera M.- Hernán Castillo A.-Roberto Muñoz R.- Manuel Marín C.- Manuel Donoso P.- Reinaldo Villalobos O.- Víctor Liberona O.- Marcial Poblete P.
Sindicato Santiago:
Mario Escalona G.- Haroldo Muñoz S.- Guillermo Solís M.- Jorge Negrete B.- Gaspar Lueje V.
Sindicatos Rancagua:
Carlos Arellano J.- Milton Puga S.- Juan Pincheira C.- Guillermo Medina G.- Miguel Lee U.- Luis Guzmán C.- Manuel Jorquera O.- José Lillo V.- Marcos Pezoa S.- Octavio Cisterna R.
Los trabajadores recurrieron a todos los procedimientos normales para que se les cancelara lo que les otorga la ley 17.713. A los parlamentarios por la zona, nos consta cómo los dirigentes gremiales, con seriedad, ponderación y responsabilidad, fueron agotando todas las instancias, los mecanismos y los métodos oficiales u oficiosos para evitar la generación del conflicto.
A nadie le conviene la huelga del cobre.
Las infamias contra los mineros de El Teniente.
Yo rechazo la infamia que se lanza contra los trabajadores de El Teniente en el sentido de que ellos son agentes movidos por los hilos internacionales para tratar de socavar el prestigio y la solidez de este Gobierno. Creo que nunca esos asalariados habían sufrido las injurias y groserías que daré a conocer, publicadas en La Nación, en El Siglo y en Puro Chile.
Quienes llegaron al Gobierno haciendo gárgaras con el nombre de los trabajadores y se sacaron fotos con los mineros de El Teniente para hacer grandes posters y mandarlos al extranjero, hoy día les vuelven las espaldas y los tapan de injurias, calumnias y epítetos, porque, a juicio de ellos, tales trabajadores se les atravesaron en el camino al pedir que se respetaran la Constitución y la ley. ¡Estos son el clima que estamos viviendo hoy día y los métodos que se aplican para quebrar la resistencia de todos los trabajadores!
La grave trascendencia de este conflicto.
El conflicto, como lo hemos manifestado en esta Sala, tiene Una trascendencia mucho mayor que los legítimos derechos de los propios trabajadores de ese mineral. Si el Gobierno quiebra la huelga de El Teniente atropellando la ley y la Constitución, no habrá sindicato alguno en Chile que se pueda defender, no habrá organización gremial que pueda plantear sus legítimos derechos y reivindicaciones, no habrá negociación colectiva nunca más, pues, de acuerdo con la creación de la Junta Central de Sueldos y Salarios, desde las oficinas se les dirá a los asalariados lo que recibirán, lo que les conviene y lo que no les conviene. ¿En qué quedaron las luchas sindicales y los miles y miles de dirigentes gremiales que hicieron de una vida entera una causa de dolor y sacrificio para lograr tales conquistas?
Los democratacristianos levantamos con fuerza nuestra voz en esta Sala, porque siempre hemos estado junto a los derechos de los trabajadores. Inclusive en la época en que fuimos Gobierno y afrontábamos conflictos laborales, jamás recurrimos al expediente innoble de dividir los movimientos obreros o de comprar a los dirigentes, como está ocurriendo en la actualidad.
La estrategia del Gobierno en el conflicto.
Deseo ir demostrando cuál ha sido la estrategia que el Gobierno ha usado para manejarse en este conflicto que hoy día entra en su vigésimo octavo día. Creo que la pista la tomamos al analizar la publicación del diario Ultima Hora, de propiedad de los Ministros del Partido Socialista señores Almeyda y Tohá, y del Ministro independiente allendista, ex alessandrista, don Luis Matte Valdés, el cual, en su edición del 25 de abril pasado, muestra su sorpresa por el conflicto, diciendo: El Jueves Santo una apreciable mayoría de diez mil trabajadores de El Teniente son catorce mil acordaron iniciar una huelga exigiendo el pago de un pretendido reajuste que la empresa nacionalizada se habría negado a cancelar en octubre del año pasado. El paro, que no fue acatado por los sindicatos industriales de Coya, donde funciona la Central Eléctrica ni por la fundición de Calefones, pilló de sorpresa a los ejecutivos de El Teniente. ¡Tómese nota de esto en el Senado de la República: el paro, que ya llevaba varios días, pilló de sorpresa a los Ejecutivos de la sociedad! ¡Tamaña sorpresita...!
¿Y qué dice ese diario a continuación? El conflicto que a la luz de los antecedentes constituye una aberración fue preparado subterráneamente y con habilidad por sectores de oposición que trabajan en el yacimiento, los que lograron crear un clima de suspicacia y de falso gremialismo. Al respecto, vuelvo a recordar a los señores Senadores las firmas de los 45 dirigentes sindicales, muchos de ellos la mayoría, numéricamente socialistas y comunistas, con carné al día. ¡No sabía yo que se trataba de niños tan ingenuos, a quienes se podía pasar gatos por liebres y que no se daban cuenta de lo que estaban pidiendo y firmando...!
El conflicto no lo quieren arreglar.
¿Qué más dice ese artículo tan interesante, cuyo texto citó también en parte el Honorable señor Valenzuela? El trabajo político de captación y convencimiento ha funcionado mal y ahora recogemos los frutos, con un paro peligrosísimo por las implicancias futuras que representa. Es decir, no se quejan por el conflicto en sí, sino por lo que puede pasar después, como lo manifesté al comenzar mi discurso. Esta huelga continúa la publicación la podemos arreglar sin embargo, llevaba ya 28 días y no la querían arreglar, y aquí declaran que la pueden solucionar, pero ¿cómo solucionaremos el próximo pliego de peticiones que debe ser presentado en dos meses más? Y a continuación agrega algo que no lo hubiéramos imaginado jamás: En El Teniente operan nueve sindicatos, lo que constituye un pesado lastre heredado de la administración norteamericana. O sea, para la administración de la Unidad Popular constituye un pesado lastre la organización sindical. ¡Y nosotros creíamos que era motivo de orgullo para los comunistas y socialistas! Yo lo creía sinceramente, y me he desayunado con esa comunicación. Para ellos la lucha de los trabajadores chilenos de El Teniente en contra de los norteamericanos, que eran los dueños del yacimiento, es un pesado lastre.
Es una tergiversación absurda.
Estoy leyendo en forma textual el diario de su partido, y si Su Señoría lo desea, se lo puedo enviar para que lo revise.
¿La indefensión del Gobierno?
¿Qué dice en seguida ese artículo, publicado cuando se iniciaba la huelga? Ha quedado demostrada la gran indefensión del Gobierno de este Gobierno de los trabajadores, indefenso frente a éstos frente a los trabajadores del cobre, los que siguen operando como si negociaran con los patrones yanquis. El Gobierno no ha elaborado una estrategia para resolver los graves problemas laborales de la Gran Minería del Cobre y sólo ha recurrido a mecanismos de parche para resolver problemas parciales y evitar un enfrentamiento qué será inevitable tarde o temprano. Aquí el Partido Socialista les dice a sus propios militantes y a los comunistas, y también al resto de los trabajadores que en número apreciable no militan en esas colectividades, que habrá un enfrentamiento inevitable con ellos. ¿Cuál es el enfrentamiento? El que se producirá al quitarles sus derechos; porque si no, ¿de qué enfrentamiento me hablan? ¿Y cuál es la aspiración de los trabajadores? Mantener las conquistas logradas en las reformas constitucionales. Y en el diario del Partido Socialista se les notifica que tarde o temprano les va a llegar al pihuelo, porque no podrán seguir subsistiendo los derechos de los trabajadores, porque viene un enfrentamiento inevitable a fin de impedir que ellos sigan ganando lo que estaban ganando, de acuerdo con sus conquistas gremiales de más de treinta, cuarenta y cincuenta años. Por eso, dicho artículo, que es, a mi juicio, el inicio de la pista ideológica y política del manejo del conflicto, termina diciendo: Porque cabe preguntarse ¿es posible seguir permitiendo que elementos antipatriotas los trabajadores del cobre son los antipatriotas sigan paralizando los minerales por motivos fútiles, provocando pérdidas cuantiosas a la economía chilena y al pueblo?
Será interesante para los trabajadores de El Teniente y para todos los chilenos leer tales publicaciones, las cuales, probablemente por la escasa circulación del diario Ultima Hora, pasaron inadvertidas para mucha gente.
Primera tarea: descalificar a los mineros.
En los días siguientes, en el mes de mayo, es posible apreciar el manejo ambivalente del Gobierno frente al conflicto. Primero trata de descalificar a los trabajadores de El Teniente manifestando que son privilegiados. El mismo diario Ultima Hora, en su edición del 2 de ese mes relata que el Presidente Allende acaba de recibir en La Moneda a esos trabajadores antipatriotas que están en conflicto, y ha conversado con ellos para ver lo que ocurre. Al día siguiente, el diario Puro Chile, del Partido Comunista, expresa que en El Teniente los paleros ganan 18 millones de pesos mensuales como sueldo base. La declaración la hizo ese periódico, y los trabajadores presentes pueden imponerse de ello. Y se compara esa remuneración con lo que ganan los mineros de Lota en el carbón, los cuales sólo perciben dos vitales. En seguida viene una comparación muy curiosa en el Puro Chile del 3 de mayo, donde se expresa: Asimismo, debemos señalar que los trabajadores que ingresan a trabajar al mineral El Teniente perciben un sueldo de 11 millones de pesos, cantidad que percibe mensualmente un funcionario del Banco de Chile con 10 años de servicios, sin considerar que el Banco de Chile es una de las instituciones bancarias donde se pagan mejores salarios. En realidad, nunca había visto que para defender la posición del Gobierno se comparara a los del Banco de Chile con otros trabajadores. También ello ha constituido una sorpresa para mí.
Más agresividad: Los mineros de El Teniente son traidores de la clase obrera.
El 4 de mayo se ponen más agresivos, en vista de que su táctica anterior no les da resultados. El diario Ultima Hora, que se ha encargado, en nombre del Partido Socialista, de decir las peores cosas en contra de los trabajadores de ese mineral, señala: Trabajadores de El Teniente están traicionando los postulados de la clase obrera. La verdad es que nunca pensé que el hecho de pedir el cumplimiento de la ley y la mantención de los beneficios que los trabajadores han conquistado constituyera una traición a la clase obrera. Y bajo ese título se expresa que un dirigente de una mina de carbón del sur manifestó lo siguiente: Digo responsablemente, en nombre de todos los trabajadores del carbón, que la huelga del cobre es para nosotros una de las huelgas más antipatrióticas que esos trabajadores con mentalidad economicista en extremo están manteniendo. Este es un término muy interesante que hoy en día está circulando en las esferas de Gobierno. En el Ministerio del Trabajo, siempre que los obreros llegan a pedir un reajuste o a solicitar alguna reivindicación, se les dice que tienen criterio economicista. ¿Y en qué consiste ese criterio? En tratar de comer, de vivir y de defenderse de la inflación. Economicismo es luchar para que a la gente no se la coma ese monstruo que el propio Gobierno ha definido, en todos los términos, como el peor enemigo de los trabajadores, y en el cual los sueldos y salarios van perdiendo valor en la medida en que suben los precios de las cosas que la gente debe consumir y gastar para su diaria subsistencia. En realidad, el término economicismo resulta ridículo porque no sólo en el conflicto de los trabajadores de El Teniente, sino que en cualquier otro de los profesores, de los trabajadores de la educación y de la salud, la presión, que se ejerce sobre el Gobierno no se debe a que la gente quiera ganar más que antes, sino a que desea recuperar por lo menos un mínimo de lo que el Gobierno, mediante la inflación desatada, ha quitado hoy día a la mayoría de los trabajadores que viven de un sueldo o salario.
A continuación la mentira: ¡La huelga se terminó!
Pero siguiendo con el hilo del pensamiento que estoy desarrollando, ¿qué dice el diario La Nación? El 4 de mayo expresa que la huelga se termina. En esta materia pienso que si uno se guiara por las publicaciones de El Siglo, La Nación, Puro Chile, Canal Nacional de Televisión, Radio Portales y Radio Corporación, llegaría a la conclusión de que los mineros de El Teniente han vuelto a trabajar alrededor de 23 días seguidos, y cada día vuelven más. Sin embargo, a pesar de ello, cada día hay menos laborando.
El diario de Gobierno La Nación, en su edición del 4 de mayo, afirma que Más del 75 por ciento de los trabajadores del mineral de El Teniente se han reintegrado. El 5 de mayo Puro Chile publica el siguiente título: El 60 por ciento de los trabajadores ha vuelto al trabajo. Ese mismo día La Nación expresa: Principio de solución en paro de El Teniente. Por su parte, El Siglo del 5 de mayo afirma: Sindicato Sewell y Mina de El Teniente vuelve al trabajo. Después de ese título se relata una de las asambleas más grotescas que se conocen, a juicio de los propios afiliados a ese sindicato, y se afirma que los mineros gritaban con entusiasmo: Volvamos a trabajar.
El 6 de mayo Puro Chile afirma: Mineros en huelga vuelven al trabajo, y más adelante señala que El 70 por ciento de los trabajadores de la Gran Minería del Cobre que se encontraban en huelga desde hace catorce días, se reintegran al trabajo mañana lunes. Por su parte, El Siglo, en su edición del 7 de mayo, publica el siguiente título: Mineros de El Teniente vuelven hoy al trabajo. Es decir, no lo habían hecho en los días anteriores. Al día siguiente, el mismo diario, en un acceso de optimismo, declara: Mineros de El Teniente volvieron al trabajo. Y a continuación manifiesta que El mineral de El Teniente recuperó ayer su marcha normal cuando alrededor de 10 mil. de sus 13 mil trabajadores o sea, el 80 por ciento retornaron al trabajo. Esta es la cifra más alta que se da al respecto. Es decir, el conflicto había terminado y sólo quedaban algunos pocos despistados que no habían retornado a sus labores. Sin embargo, al día siguiente parece que se dan cuenta de que las cosas no eran como las describían, y Puro Chile destaca que El 61% ya está en la pega. Es decir, bajaron del 80 por ciento al 61 por ciento. Al día siguiente se afirma en El Siglo lo siguiente: Le estamos poniendo firme el hombro. Y el porcentaje sigue bajando ahora del 60 por ciento.
El método totalitario: ocultar la verdad e impedir la información.
Si uno va revisando los diarios de Gobierno por lo demás, fui testigo de ello, pues estuve en Rancagua, puede imponerse de cómo se ha bloqueado la información, cómo se han transmitido cadenas de radio a costos increíbles, cada quince minutos, declarando a los trabajadores que se ha arreglado la huelga y pidiéndoles que vuelvan a trabajar. Ello me consta. porque estuve a fines de la semana pagada conversando con algunos camaradas nuestros de Chuquicamata, quienes nos manifestaron que en el Norte la gente escuchaba las radios de Gobierno y pensaba que el conflicto se encontraba resuelto, y sólo gracias a que sintonizaban las transmisiones de la radio Cooperativa desde la medialuna de Rancagua, en donde se informaba que se encontraban reunidos más de 8.000 trabajadores de El Teniente y que la huelga seguía, pudieron enterarse de que el paro, a diferencia de lo que afirmaba el Gobierno, no sólo no estaba paralizado o quebrado, sino que era cada día más amplio.
Por eso, y en nombre de cientos de trabajadores que hoy están en conflicto con quienes he conversado en Rancagua, elevo mi protesta por esta campaña de falsedades, de tergiversaciones, de ocultamiento de la verdad. Entiendo que al Gobierno no le guste esta situación, que no le convenga y que daría cualquier cosa por evitarla, pero ello no justifica la faramalla grotesca de presentarse ante el país y la opinión pública diciendo algo que a cualquiera que vaya a Rancagua le consta que no es efectivo.
El Presidente del Senado, testigo de la verdad.
Pongo por testigo al señor Presidente del Senado, don Ignacio Palma, quien fue invitado por los obreros del mineral el lunes 14 de mayo a concurrir a la asamblea realizada en la calle Lastarria, de la ciudad de Rancagua. El podrá atestiguar si quienes allí estaban eran dueñas de casa, escolares u ociosos. Había más de ocho mil trabajadores con sus tarjetas en la mano, lo que es la prueba más fehaciente de que actualmente el conflicto no sólo mantiene su magnitud inicial, sino que, no obstante sus esfuerzos, el Gobierno no ha podido quebrarlo, ni siquiera con el ofrecimiento de un bono que tendía a chantajear y a comprar en Eº 24.000 la renuncia de los derechos consagrados en la Constitución y la ley.
Lo expresado significa que no podemos aceptar esta fórmula, de manejar problemas que revisten gravedad para todo el país.
Las injurias en forma oficial.
¿Cómo permanecer silenciosos cuando en los editoriales de la prensa oficialista se han escrito las peores procacidades en contra de los trabajadores? ¿Qué dice, por ejemplo, el editorial del diario La Nación no él comentario de un periodista, cronista o articulista cualquiera del 11 de mayo? Refiriéndose a La agitación en el cobre, título del editorial, expresa: En estos momentos es difícil ser neutral frente a la angustia de un pueblo que se empina ansiosamente hacia una meta socialista, y que se ve asediado por la jauría reaccionaria e imperialista. Ya no se trata de intenciones o de disensiones, porque el que se atraviese en el camino, comete, lisa y llanamente, una traición. ¡Que lo escuchen los trabajadores de El Teniente que se han atravesado en el camino, según el diario de Gobierno La Nación: son calificados y considerados traidores a la patria!
Ese mismo día, siguiendo la línea de provocaciones, el periódico Las Noticias de Ultima Hora, de propiedad del Partido Socialista, llegó a los excesos más increíbles al titular Paro del cobre es la clave de conspiración contra Allende. En esos días estaba de moda el complot número 38 denunciado por esta Administración, por lo que los trabajadores del cobre eran fascistas, como se los describía, que instigaban la caída del Gobierno; eran personas que no tenían derecho a llamarse trabajadores.
El mismo 11 de mayo, sincronizadamente con los periódicos mencionados, el órgano oficial del Partido Comunista, el diario El Siglo que normalmente se caracterizaba por su ponderación, también perdió los estribos y publicó que grupos de provocadores manejados por los reaccionarios se esfuerzan por crear condiciones para prolongar el conflicto. Para esto obstruyen los caminos de acceso al mineral con barricadas, se toman locales de la empresa, apedrean y roban vehículos. Más adelante agregaba: Estos rufianes que ahora amenazan con un paro nacional de todos los trabajadores de la Gran Minería del Cobre, a falta de patria y patriotismo, sirven en los hechos a los planes de los enemigos de Chile.
¡Sí, señor Presidente; estoy leyendo textualmente el editorial del órgano de prensa del Partido Comunista! Se refiere a los rufianes que están en huelga en el cobre, cobrando dice a continuación los sueldos de la traición...
No, señor Senador. Eso no se dice en contra de los trabajadores.
¡Escuche lo que viene en seguida, señor Senador, por si tiene alguna duda de a quién se refieren! Cobrando los sueldos de la traición, los dirigentes reaccionarios que pretenden romper nuestra economía, atentando contra la principal de nuestras riquezas básicas, se dedican a contabilizar con ánimo macabro las pérdidas que su miserable complot causa a nuestro país. Y a continuación, añade: Hay un complot contra Chile, y el paro de El Teniente tiene, sin que la inmensa mayoría de los que allí trabajan se lo hayan propuesto, todas las características de una pieza clave en él. Se produjo en los mismos días en que el fascismo redoblaba su política de violencia y preparaba el vuelo hacia Chile de Roberto Thieme, el difunto, para encabezar la rebelión de los vivos.
No sabía que los mineros de El Teniente se habían puesto de acuerdo y que estaban en contacto con el señor Thieme.
¡No se trata de los trabajadores en conflicto, sino de los dirigentes reaccionarios!
¿Qué señala La Nación del día siguiente?
Es el periódico oficial del Gobierno.
No haga esas afirmaciones, Honorable señor Valente, porque hay dirigentes en huelga que militan en la Unión Socialista Popular.
No he dicho eso. He mencionado a los dirigentes reaccionarios.
Los dirigentes son los representantes de los trabajadores, señor Senador.
Voy a terminar en seguida, aunque podría estar toda la mañana proporcionando antecedentes.
Creo que es decisivo, para la historia de los conflictos gremiales en Chile, dejar constancia escrita de cuál ha sido la conducta de este Gobierno Popular respecto de los organismos más populares, que son, precisamente, los sindicatos de los trabajadores del cobre, porque muchas veces la gente no lee estas cosas o las pasa por alto.
¿Qué expresa el editorial de La Nación del 12 de mayo, al día siguiente de las publicaciones que mencioné? Dice: Crimen contra Chile y, aparte hacer un exordio del conflicto mismo, manifiesta en un párrafo: Eso es de una injusticia irritante la petición de los trabajadores de que no se les hagan descuentos en virtud de la escala móvil y la clase trabajadora chilena toma debida nota de la actitud antipatriótica y anticlasista de aquellos que, engañados en los propósitos finales del movimiento del cobre, se han mantenido remisos a cumplir con la tarea de sostener el esfuerzo productivo que está realizando todo Chile.
Continúa: Y al momento de escribirse este editorial, se estaban desarrollando fuertes presiones sobre sectores desprevenidos de Chuquicamata, para detener la marcha de ese mineral, en un gesto de mal entendida solidaridad con los de El Teniente. Es decir, el diario La Nación declara que los organismos sindicales no podrían otorgar su apoyo a otros movimientos, porque eso sería una mal entendida solidaridad.
La publicación finaliza: Para sus maniobras en el exterior, el imperialismo se basta solo. Pero para sus ataques en el interior de nuestro país, necesita aliados chilenos que le sirvan incondicionalmente. Y en eso están ahora los imperialistas y sus agentes criollos, la burguesía nacional y sus partidos políticos sirvientes: atacando el cobre desde adentro, con la ayuda a veces inocente y otras veces culpable de ciertos sectores laborales que, por servir al amo extranjero y al viejo patrón criollo, no vacilan en traicionar a su propia clase.
Esta es una injuria que tampoco podemos dejar pasar y, por los miles de trabajadores independientes, democratacristianos y militantes en los partidos de la Unidad Popular que no son traidores a su patria, no puede permitirse ese tipo de imputaciones gratuitas y groseras en contra de los mineros de El Teniente.
Los mineros se han topado con una verdad distinta.
A lo largo de las muestras que he entregado a la Sala del Senado se observa que en torno del conflicto se ha ido creando determinado ambiente. Muchos asalariados en huelga se han llevado sorpresas al comprobar que la verdad que están viviendo y sufriendo es sistemáticamente desconocida y negada por los propios voceros oficiales del Gobierno.
En esto se ha llegado, a mi juicio, a situaciones realmente increíbles e inaceptables, como las ocurridas en los propios sindicatos en huelga. Es verdad que, como lo han publicado distintos órganos de prensa, el conflicto no partió simultáneamente en todos los organismos gremiales. Se inició con la paralización de cuatro sindicatos profesionales: Rancagua, Coya, Caletones y Sewell, y el Sindicato Industrial de Sewell y Mina. Pero con posterioridad llegó un instante en que casi la totalidad aprobó la paralización, en votaciones secretas. Hubo uno solo que no lo hizo: el Sindicato Industrial de Coya, en el que 264 trabajadores se opusieron y 113 manifestaron su conformidad. Pero, cosa paradójica, la propia empresa, por intermedio del gerente general señor Exequiel Ramírez y de uno de sus funcionarios, señor Jorín Pilowsky, propuso a los trabajadores: Párense ustedes, también, para evitar que haya problemas y dificultades con él resto de los obreros, insinuación que fue aceptada.
El Gobierno politiza el conflicto: da orden de quebrarlo.
¿Qué ocurrió después? Cuando el Gobierno adoptó la decisión de politizar el conflicto y dio instrucciones a los dirigentes socialistas y comunistas de romper el movimiento, ahí se produjo el cortocircuito. Y observamos que muchos de los que defendían la democracia dentro de sus organismos gremiales, mientras los controlaban, ahora volvieron la espalda y se olvidaron de sus propias actitudes sindicales anteriores.
El método marxista en operación.
Un ejemplo claro es lo sucedido en el Sindicato Industrial de Sewell y Mina, que agrupa a 4.500 obreros. Se citó a una reunión en la sede sindical, en la ciudad de Rancagua, a la que se invitó al señor Arrate, Vicepresidente de CODELCO, y a ejecutivos de la empresa. Llenaron la asamblea con personas ajenas al sindicato en su mayoría, obreros de la construcción de esa ciudad adictos a la Unidad Popular y allí, a gritos, dijeron que se debía volver al trabajo. No permitieron votación alguna, con lo que se impidió a los trabajadores ejercer su derecho a pronunciarse después de tan prolongado conflicto, y ni siquiera dejaron ingresar a la sede sindical a cientos de asalariados y mineros, con sus tarjetas, porque encontraron ocupado el local y no pudieron manifestar su oposición. Fue tal la violencia generada, que hubo conatos inclusive, agresiones con arma blanca, se destruyeron las butacas del sindicato y, además, agredieron al propio señor Arrate, quien, según el diario El Siglo que relató esa reunión, habría sido ovacionado por los trabajadores que querían volver a sus labores. ¡En realidad, no conocía esa manera de ovacionar a la gente...!
Posteriormente, ¿qué sucedió? El Gobierno va tratando, sistemática y persistentemente, de crear las condiciones para que los huelguistas desconozcan la verdad y magnitud de su propio conflicto. Ya he denunciado el ocultamiento de informaciones. Pero también se ha engañado a los obreros y a sus familias, y hacemos pública la tenebrosa campaña que se ejerce sicológica y físicamente en su contra. Activistas de la empresa y personas vinculadas a los Partidos Socialista y Comunista, de la Unidad Popular, recorren y visitan casa por casa diciendo que si los obreros no vuelven al trabajo, serán expulsados y se les aplicará la cláusula 8º de sus contratos, lo que significa que al no reincorporarse perderán sus derechos a continuar laborando en el mineral.
Esto se realiza con un despliegue increíble de recursos económicos. Estoy seguro de que si se saca la cuenta del dinero gastado en diarios, radios y televisión, en la campaña en contra de los huelguistas, se obtendría una cantidad suficiente para solucionar el paro.
El fin del Gobierno: quebrar los sindicatos de El Teniente.
Pero el Gobierno persigue otro propósito, actúa bajo otra perspectiva: si quiebra la huelga de El Teniente y obliga a los trabajadores a renunciar a sus derechos, atrepellando la Constitución y la ley, no sólo habrá creado los mecanismos de control totalitario y centralizado para los trabajadores de El Teniente, sino que habrá condenado a muerte a todos los sindicatos chilenos que están sometidos a negociaciones colectivas y que luchan por sus reivindicaciones sobre la base de su organización gremial.
¡Eso es lo que está en juego! ¡Eso es lo que les duele escuchar a estos caballeros de la Unidad Popular que ayer defendían a los trabajadores y que hoy defienden al patrón, a la empresa, y que no saben qué postura adoptar en su sillón; porque, ¡por Dios que debe ser incómodo recordar los textos de los muchos discursos que se pronunciaron aquí hablando de los derechos de los trabajadores, de esos derechos que hoy día aparecen pisoteados por los mismos que antes hablaban en Hombre de aquéllos...!
¿Me concede una interrupción, señor Senador?
No se la doy, porque voy a terminar.
¡Muy democrático...!
Esta es la situación que hoy queremos precisar y denunciar en el Senado. Y, por eso, reiteramos la solicitud hecha por el Honorable señor Valenzuela, en nombre de los Senadores democratacristianos, de que la Comisión de Legislación evacúe un informe sobre la interpretación del artículo P de la ley 17.713 y respecto de las atribuciones y medidas constitucionales consignadas en la reforma promulgada el 10 de julio de 1971 y que consagra los derechos de los trabajadores.
Que el Gobierno solucione de inmediato el conflicto.
No queremos la prolongación de este conflicto; no queremos que la producción siga perdiéndose; no queremos que se siga engañando al país, aunque parece que todos los representantes oficiales están sufriendo un ataque de gripe, porque desde hace mucho tiempo que están mudos. En esta materia, el Gobierno sabe que está enfrentado a una situación insostenible. Por más que el Gobierno y el señor Arrate, en CODELCO, digan todos los días que la producción aumenta, ello no es efectivo. Me permitiré dar brevemente algunas cifras al respecto.
¡Qué feliz está el señor Moreno porque no sube la producción!
Ruego al señor Presidente pedir al Senador señor Montes mantener la calma durante unos pocos minutos más.
Sus Señorías están inscritos a continuación.
Ruego al Honorable señor Montes no interrumpir. Está con la palabra el Honorable señor Moreno.
La producción baja violentamente.
En los concentradores de Sewell y Colón, desde el 18 de abril al 6 de mayo, hubo cero producción. En consecuencia, no es cierto el número de obreros que, según se ha dicho, han vuelto al trabajo. Desde el 7 al 14 de mayo se han procesado sólo 30 mil toneladas de mineral. Al respecto, quiero aclarar que los concentradores de Sewell y Colón tienen una capacidad normal de procesamiento diario de 55 mil toneladas. Es decir, desde el 7 al 14 de mayo, o sea en siete días, durante los cuales el Ejecutivo ha hecho los esfuerzos más desesperados por quebrar la huelga, sólo se han podido procesar 30 mil toneladas. ¿A qué lleva esto? A demostrar lo que anteriormente manifesté: que el retorno de los obreros a sus labores no es como el Gobierno falsamente lo está presentando.
Si políticamente hubiera que encasillar a quienes dirigen formalmente los sindicatos de Sewell, de Colón y de muchos otros campamentos y lugares de trabajo, habría que decir que la mayoría de ellos son socialistas y comunistas. Y la vuelta al trabajo de que aquéllos han hablado y que los propios dirigentes reiteran en sus declaraciones públicas, no es tal. Esto es lo que hoy nosotros tampoco podemos callar ni ocultar.
Queremos terminar nuestras palabras respaldando la declaración que el Obispo de Rancagua hizo hace pocos días llamando al Gobierno a poner término al conflicto. Lo hacemos porque compartimos el espíritu con que dicha declaración fue formulada y porque entendemos que no es posible estar provocando en estos momentos el enfrentamiento, la violencia en contra de las familias de los trabajadores, la desesperación de todos ellos.
Nosotros lo decimos como chilenos no estamos contentos con este conflicto. A nadie le conviene esta huelga. Pero al mismo tiempo decimos, como Senadores y representantes de provincias cupreras, que jamás permitiremos que, so pretexto de crear la organización centralizada de la política de sueldos y salarios, se atropellen la Constitución Política y la ley y se violenten los legítimos derechos de los trabajadores chilenos y de los obreros del Mineral de El Teniente. Nos podrán injuriar y atacar, pero no lograrán nuestro silencio, porque levantaremos nuestras voces en nombre de miles de personas que hoy no pueden hacerlo y porque nuestro deber, como Senadores y representantes de ellos, es traer la verdad a este recinto y hacer que ella sea conocida en toda nuestra patria.
He cedido una interrupción al Honorable señor Montes.
Yo me inscribí antes de la sesión, señor Presidente.
A continuación está inscrito Su Señoría.
Yo me inscribí ayer.
El señor Secretario me ha entregado la lista de los Senadores inscritos ayer.
Pido que se lea la lista de los Senadores inscritos, señor Presidente, porque yo me inscribí esta mañana.
Tiene la palabra el Honorable señor Valente.
El señor PALMA (Presidente).-
El señor PALMA (Presidente).-
Los inscritos hasta el momento son los Honorables señores Valente, García, Carrera y Noemi.
Tiene la palabra el Honorable señor Montes.
El Honorable señor Montes hará uso de una interrupción que le he concedido.
Puede usar de la palabra Su Señoría.
Señor Presidente, el Honorable señor Valente expresará la opinión de los Senadores comunistas y canalizará el problema que ha dado motivo a esta sesión. No obstante, después de escuchar las últimas palabras vertidas por el Senador señor Moreno, no podemos permanecer indiferentes frente a afirmaciones que, más que nada y como se ha venido demostrando en forma reiterada en el último tiempo, son producto de reacciones ante situaciones políticas contingentes y que no obedecen a una posición de siempre, de principios, de defensa de los trabajadores chilenos.
Quiero destacar, en seguida, lo que me parece una verdadera ironía. Hace un instante, y apuntando con su dedo hacia estas bancas, el Senador Moreno preguntaba si olvidamos el montón de discursos que pronunciamos antes, y si ellos están en concordancia con lo que hacemos o decimos en este instante. Podemos contestarle que sí, que nuestra posición de principios frente a los trabajadores chilenos y a los intereses del país no ha variado como consecuencia de circunstancias políticas transitorias ni por el hecho de que estemos hoy en el Gobierno y de que ayer fuéramos Oposición.
Por otro lado, no podemos permanecer en silencio ante quienes, frente al crimen y el asesinato cometido en épocas que todos recordamos, y precisamente contra trabajadores del cobre, guardaron el más ominoso y cobarde de los silencios. Nunca entonces escuchamos al que en aquella época era Vicepresidente Ejecutivo de la Corporación de la Reforma Agraria, miembro destacado del Gobierno responsable de la muerte de esos obreros del cobre asesinados por la metralla, levantar su voz para condenar tales hechos y salir en defensa de esos asalariados.
Por eso, pensamos que esta actitud de ahora, que nace un poco del fondo de una especie de rencor que se observa en cada frase y en cada palabra del Senador Moreno al referirse a estos problemas, al hablar de los socialistas, de los comunistas o del Gobierno, no tiene base real, como se demostrará mediante la intervención del Senador Valente. No existe un fundamento moral que autorice para formular hoy día ese tipo de observaciones a quienes ayer callaron frente a situaciones extraordinariamente complicadas y creadas por ellos mismos.
Por lo tanto, lo sucedido ayer es muy distinto de lo que está ocurriendo hoy. Y nosotros, ayer como hoy, tenemos la firme convicción, no sólo política, sino también moral, de que estamos actuando precisamente de acuerdo con nuestros principios y posición de siempre. Rechazamos, pues, de manera muy terminante y muy categórica, las observaciones contenidas en las últimas palabras pronunciadas por el Senador Moreno, quien, hoy como siempre, llevado por su rencor incontrolable hacia el Gobierno, trae aquí situaciones que no corresponden a la realidad.
Puede hacer uso de la palabra el Honorable señor Valente.
Origen del conflicto.
Los trabajadores de El Teniente se acogieron a las disposiciones del artículo P de la ley Nº 17.713, aceptando reajustar sus remuneraciones en el ciento por ciento del alza del costo de la vida a contar de octubre de 1972. Además, por efecto de la aplicación de la escala móvil estatuida en diferentes actas de avenimiento y vigente desde antes de octubre de ese mismo año, los trabajadores ya habían percibido 41,0% a cuenta del reajuste general del ciento por ciento establecido en la ley. En efecto, el acta de avenimiento, en su número 2, señala lo siguiente:
2.- Escala Móvil.
Durante la vigencia del presente Convenio regirá el mecanismo de reajuste automático de sueldos y salarios, según las fluctuaciones del costo de la vida, denominado Escala Móvil, y que operará en la siguiente forma:
Al experimentar fluctuaciones el costo de la vida en un porcentaje igual o superior a un 5%, se reajustarán en forma creciente o decreciente los sueldos básicos o de tarjetas y salarios y tratos reajustados a la fecha de iniciación de la vigencia de este Convenio, es un Convenio del año 1972 en el 50% de alza o baja que haya experimentado el costo de la vida, de acuerdo con el Indice General de Precios al Consumidor proporcionado por la Dirección de Estadísticas y Censos y sobre la base de las cifras correspondientes al mes de marzo de 1972.
Si el porcentaje de variación del costo de la vida anotare una fracción de entero, se redondeará al entero más próximo de modo que si, por ejemplo la fluctuación fuere de 5,4%, el redondeo sería a 5% y el reajuste sería de 2,5%, y si dicha fluctuación fuere del 6,5%, el redondeo sería a 7% y el reajuste de 3,5%.
Los reajustes a que se ha hecho referencia se harán efectivos a contar del día l9 del mes siguiente a aquel en que, de acuerdo con los datos estadísticos mensuales de la Dirección de Estadística y Censos, se produzca una fluctuación del costo de la vida en un porcentaje igual o superior al 5%, cualquiera que sea la fecha en que se reciban dichos datos.
El funcionamiento de este mecanismo en ningún caso podrá rebajar los sueldos, salarios y tratos con que se inicia el presente Convenio.
En otras palabras, la escala móvil constituye, inequívocamente, un reajuste periódico anticipado del reajuste general.
Son porcentajes adelantados a cuenta del futuro reajuste que se otorgue mes a mes, cuando se producen las condiciones señaladas en el Convenio; es decir, cuando la variación del índice de precios al consumidor haya sido igual o superior a 5 %.
Tengo a la mano el acta de avenimiento de 1971 de la Sociedad Minera El Teniente; que en una de sus partes, el punto primero, donde se habla del aumento de sueldos y salarios, se expresa lo siguiente:
Este aumento se imputará y servirá de abono a cualquier aumento de sueldos y salarios que establezca una ley que rija para el año 1971 o durante la vigencia del presente convenio. Además, no afectará ni pospondrá los aumentos anuales y trienales de los empleados y a que se refiere el artículo 20 de la ley Nº 7.295, así como tampoco los que correspondan a los obreros de acuerdo con el beneficio otorgado a este personal según lo estipulado en la cláusula Nº 44.
Es decir, en el acta de avenimiento ya está establecida la imputación de estos reajustes a cuenta de aumentos futuros. La empresa El Teniente imputó el 41% de la escala móvil argumentando que lo contrario significaría pagar dos veces el reajuste que se anticipó a los trabajadores por los efectos de tal escala. Es necesario advertir que la escala móvil opera de acuerdo a las variaciones del índice de precios al consumidor, o sea a] alza del costo de la vida, de tal manera que, evidentemente, los reajustes que se dan mes a mes o cada vez que el alza del costo de la vida aumenta en porcentaje igual o superior a 5 %, como lo establece la propia escala en cada acta de avenimiento, son anticipos a cuenta del reajuste general.
Nosotros estamos convencidos de que la gran mayoría de los trabajadores comprende que ésta es la interpretación sana y juiciosa de la disposición, y de que ellos, al igual que los dirigentes, están en este momento un poco confundidos por una interpretación interesada hecha por determinado grupo de dirigentes, en especial por el consejo de un abogado que está interesado en qua este conflicto prospere.
¡Haca 30 años que están confundidos!
Hace sólo un año, porque sólo ahora se crea el problema, como consecuencia de la aplicación del artículo P) de la ley 17.713.
Al interpretar correctamente la ley, la empresa imputó, como dije, el anticipo de 41% al reajuste general, lo que fue rechazado por los trabajadores. Eso es cierto. Los trabajadores apelaron a la Junta de Conciliación de la Gran Minería de] Cobre a fin de obtener un fallo ajustado a derecho. El dictamen de la Junta si país lo conoce dio la razón a la empresa, estableciendo que los reajustes automáticos de la escala móvil son anticipos de reajustes y, en consecuencia, imputables a los definitivos. No obstante, la zonal de los trabajadores de El Teniente acordó un paro luego de una votación irregular, con pronunciamiento por aclamación, donde no existió un debate esclarecedor ni votación democrática y libre, como lo ha reconocido el propio Senador señor Moreno en la mañana de hoy.
Dije precisamente lo contrario.
Lo escuché con mucha atención, señor Senador.
Entonces, quiere decir que es sordo.
No, señor Senador.
Tenemos algunas dudas al respecto.
Ninguna duda. Lo que ocurre es que Su Señoría es un mago para sostener algunas tesis y después cambiarlas con mucha facilidad.
Todo lo que he dicho está escrito.
Lo ha leído, pero lo ha interpretado a su antojo. Sus interpretaciones son absolutamente distintas de lo que se sostiene en esas informaciones. Su Señoría ha pretendido ofender a todos los trabajadores del cobre; no sólo a los dirigentes, que son los causantes del conflicto y entre quienes hay personas respecto de las cuales todo el mundo sabe qué hilos mueven y qué objetivos están buscando.
Numerosos trabajadores solicitaron, a través de sus sindicatos, que se realizara una amplia consulta a las bases, con un debate que aclarara la posición sostenida por algunos dirigentes y que se adoptaran decisiones por medio de una votación secreta y libre. Esa proposición no prosperó y se quebró la unidad de la zonal de trabajadores, lo que en el hecho originó la desaprobación tácita de un amplio sector de trabajadores a la tozudez de algunos dirigentes mal aconsejados o interesadamente aconsejados por un abogado de los sindicatos de la Zonal, que va bastante bien en la parada, porque sus honorarios alcanzan a la suma de 50 millones de escudos, que equivalen al sueldo de 5 mil trabajadores de El Teniente.
Todos los sindicatos han tenido abogados. El señor Eduardo Long ha sido siempre abogado de los trabajadores del cobre. Eso es justo.
La intervención de ese profesional es interesada, porque, a mayor duración del conflicto, más altos son sus honorarios o remuneraciones, y eso a costo de los trabajadores.
El Gobierno ha reconocido, como siempre lo ha hecho, el esfuerzo y la actitud patriótica de los compañeros de El Teniente, que lograron un aumento sustancial de la producción, desmintiendo categóricamente lo afirmado aquí por el Senador Moreno y las críticas injustas y mal intencionadas que la Oposición hace a esos trabajadores cada vez que tiene oportunidad, con el propósito de desprestigiar la labora gigantesca que están realizando para aumentar la producción en circunstancias muy desfavorables, si recordamos las condiciones en que el país recibió los yacimientos mineros cuando se nacionalizó la gran minería del cobre.
Muchas veces hemos escuchado y leído, de parte de los reaccionarios, culpar a los trabajadores y a la administración chilena de las empresas, catalogándolos y calificándolos de incapaces, politiqueros, flojos e irresponsables, denunciando disminución de la producción, mala calidad y baja de la ley del metal, como lo hizo un Senador de la República con claros propósitos de desprestigiar nuestro cobre en el mercado internacional y de desalentar a nuestros clientes para que no continúen adquiriendo la producción de cobre de Chile. Estos elementos antipatriotas son los que están detrás de las bambalinas, esforzándose por que el conflicto dure indefinidamente. Entre ellos están los que añoran a los empresarios norteamericanos, los que estaban en el rol oro, lo que fueron corrompidos por aquéllas para ponerlos a su disposición con el objeto de que patrocinaran y apoyaran en el Congreso Nacional leyes que atentaban contra nuestro país y que favorecían en forma alarmante a dichas empresas, multiplicando sus utilidades.
Estos elementos son los que añoran volver al pasado; los que están también interesados en desalojar a los profesionales y trabajadores chilenos de la administración de las empresas; los que siempre trabajaron para asegurar a esas empresas imperialistas más y más ganancias ; los que fueron cómplices del más ignominioso despojo y criminal saqueo que sufrió el país durante décadas.
Como decía, el Gobierno reconoce a los trabajadores del cobre su magnífico esfuerzo y patriotismo, y ha querido traducir su reconocimiento en una proposición contenida en la fórmula de arreglo del conflicto, que ha hecho llegar a los dirigentes y trabajadores.
No obstante que los términos de la proposición ya han sido publicados, los leeré.
Están contenidos en la siguiente declaración del Gobierno:
1.- El fallo de la Junta de Conciliación de la Gran Minería han establecido claramente la adecuada interpretación de la ley 17.713, en el sentido de no dar lugar a las gestiones de reajusta sobre reajuste.
¿Me permite una interrupción, señor Senador?
Cuando yo pedí interrupciones, no me las concedieron. Ruego a la Mesa hacer respetar mi derecho a usar de la palabra.
El señor Senador no desea ser interrumpido.
2.- El Gobierno, de acuerdo con la política de remuneraciones recientemente reafirmada por el Comité Económico de Ministros, de vincular los salarios a la producción y al aumento de la productividad y tomando en cuenta la recomendación de la Empresa, CODELCO y el Ministerio de Minería, resolvió reconocer y estimular el incremento de la producción verificado en 1372 y las perspectivas de aumento de 1973, ratificadas solemnemente por los trabajadores en el Encuentro de la Producción.
3.- De acuerdo con lo señalado, ha ofrecido a los trabajadores un Bono de estímulo por el cumplimiento de las metas y el aumento de la producción de 24.000 escudos por trabajador. En las secciones no vinculadas directamente a la producción, este bono es de Eº 20.000. Esto en reconocimiento del esfuerzo de crecimiento de la producción en 1972 y en el primer trimestre de 1973.
4.- También ha propuesto un bono de estímulo de la producción de un pago mensual a contar del 1º de abril de 1973.
5.- Esta fórmula ha sido aceptada por los trabajadores de los Sindicatos Industriales de Sewell, Coya-Pangal, Calefones y Rancagua y por el Sindicato de Empleados de Santiago (Profesional), lo que hace que cerca de 8.000 trabajadores con sus directivas no estén ya en conflicto con la empresa.
¡Qué gusto de engañarse a sí mismo!
¡Les gusta hacer el ridículo!
Son informaciones reales.
(Manifestaciones en tribunas y galerías).
Ruego a tribunas y galerías no hacer manifestaciones.
Puede continuar el Honorable señor Valente.
6.- La fórmula, en la parte referida al Bono, puede significar un aumento de remuneraciones de Eº 3.000 a Eº 4.500 más al mes, si se logran las producciones programadas por los propios trabajadores. En todo caso el monto de este Bono, su forma de cálculo y las correcciones a las metas originales, provocadas por causas ajenas al control de los trabajadores, serán materia de decisión de una Comisión Especial integrada por representantes de los trabajadores y de la empresa, como se señala más adelante. Adicionalmente a los montos indicados, la ley de anticipo de reajustes generará nuevos ingresos que complementarán los reajustes ya obtenidos a través da la escala móvil para completar el 100% de aumento del costo de la vida, para los sueldos bases hasta 5 vitales.
El Gobierno somete y así se hizo esta proposición para que sea debidamente conocida por los trabajadores y discutida en las asambleas de los sindicatos.
En seguida, hay un cuadro que ilustra el alcance de la proposición del Gobierno y que solicito sea insertado en esta parta de mi discurso.
Si le parece a la Sala, se insertará el cuadro mencionado por el señor Senador.
Acordado.
El documento cuya inserción se acuerda es el siguiente:
Para ilustrar el alcance de la proposición del Gobierno, conviene observar las remuneraciones que recibirían los trabajadores pertenecientes a las categorías 1ª, 3ª y 6ª incluida en la ley de Anticipo de Reajuste.
El trabajador medio de El Teniente recibiría, entonces, desde este momento lo siguiente:
Remuneraiones trabajadores El Teniente
Debe considerarse, además, que el sueldo en tarjeta deberá ser reajustado por la ampliación de la escala móvil en un porcentaje equivalente a la mitad del alza del costo de la vida, que para el caso de abril significa una cifra superior al 5%.
La escala móvil es una conquista de los trabajadores, que el Gobierno respetará como se deduce de lo anterior.
8.- Esta fórmula que significa un real estímulo a la producción asegura, inmediatamente, un incremento de remuneraciones. El anticipo de reajuste va inmediatamente a la tarjeta. El costo de esta fórmula es muy elevado y significa un esfuerzo enorme para el país, ya que asciende a Eº 700.000.000 por lo menos.
9.- Esta fórmula debe ser afinada por los trabajadores, la Empresa y el Gobierno en la Comisión propuesta para tal efecto. Dicha comisión será paritaria y su composición se fijará de acuerdo a las proposiciones de los trabajadores.
10.- Esta comisión podrá constituirse el martes próximo para acelerar sus resoluciones. Su plazo de trabajo se reducirá a 30 días. De esta manera se logrará que el bono se pague a contar del mes de junio.
11.- Esta Comisión tiene atribuciones para revisar las metas, forma del bono y del estímulo, y podrá incorporar nuevos aspectos en relación a dicho bono a sugerencia de los trabajadores.
12.- El Gobierno reafirma y garantiza su respeto de las conquistas alcanzadas por los trabajadores y a su derecho a presentar, libremente en el momento que corresponda el nuevo pliego de peticiones, de acuerdo a lo que expresamente señala la ley.
Queda demostrado entonces que el Gobierno ha mantenido, desde el primer momento, una posición muy clara y constructiva en la búsqueda de una solución.
Ha hecho proposiciones concretas que significan beneficios claros para los trabajadores de El Teniente y que están en armonía con los intereses generales del pueblo.
Con firmeza ha señalado el Gobierno la declaración que estoy leyendo, y lo ratifica en esta oportunidad que no aceptara reajuste sobre reajustes y sí, en cambio, propone mejoramientos ligados directamente a la mayor producción que se alcance. Al mismo tiempo, plantea la necesidad de afinar los términos de la fórmula a través del trabajo de una Comisión paritaria genuinamente representativa que comenzará a trabajar de inmediato. Es decir, amplia representación de los propios trabajadores en el seno de esta Comisión paritaria.
En seguida la declaración agrega:
El Gobierno declara que la solución planteada es la que mejor responde al esfuerzo liberador en que está empeñado el pueblo de Chile, cuyo éxito depende de la unidad y conciencia de los trabajadores por encima de diferencias ideológicas o religiosas. Esta conciencia es básica para derrotar las maniobras de los sectores minoritarios que pretenden derrocar el Gobierno, llevar a los chilenos a un enfrentamiento fratricida e imponer la vuelta al pasado.
Así lo ha comprendido la amplia mayoría de los trabajadores de El Teniente que luego de aprobar en sus sindicatos la fórmula propuesta se han reintegrado en ritmo creciente a las faenas, a pesar de las provocaciones de algunos grupos y de sectores extraños a la empresa que reciben el repudio de la gran masa de obreros y empleados de El Teniente.
Esta declaración aparece firmada por los Ministros de Minería, del Interior y del Trabajo.
Se está entregando a los trabajadores una amplia representación, para que con su aporte y experiencia busquen, de común acuerdo con el Gobierno, una solución efectiva y real a este conflicto. En este documento y en los planteamientos que formula el Ejecutivo se está dando toda la participación a los trabajadores, para que ellos decidan la vuelta al trabajo en las condiciones que no sólo los favorezcan a ellos, sino que también al país, respetando la política de remuneraciones que el actual Gobierno ha señalado a través de su Ministro del Trabajo.
La Oposición quiere herir el corazón económico de Chile.
El Gobierno, por intermedio del Ministro de Minería, Sergio Bitar, oportunamente advirtió al país de la escalada que la Oposición preparaba para paralizar los yacimientos de la gran minería del cobre, intentando herir gravemente el corazón mismo de nuestra economía.
La Exótica.
A mediados de abril, dicho Secretario de Estado informó al país en los siguientes términos:
En primer lugar el Gobierno ha decretado reanudación de faenas en la mina Exótica y ha designado como interventor al Coronel Eugenio Rivera. Esta decisión deriva de una paralización de un grupo de 19 trabajadores, que se prolonga por aproximadamente tres semanas. Paralización parcial que ha llevado a la paralización total de la mina, ya que estos trabajadores paleros mueven el mineral, que debe ser más tarde procesado por el resto de los trabajadores. Esta situación ha sido tratada por la empresa, en conversaciones con los trabajadores. La empresa logró una solución con todos los demás, salvo con este pequeño grupo. Se trata de un pliego ilegal y la suspensión de actividades de Exótica significa ciento cincuenta mil dólares menos, diarios, para el país. La aflictiva situación de comercio exterior por la que pasa el país, la situación financiera bastante delicada, que el Presidente de la República ha señalado en repetidas ocasiones, obligan al Gobierno, en estas circunstancias, a proceder con firmeza con el fin de mantener en funcionamiento la actividad minera, dada su vital importancia para el desenvolvimiento de la economía en el momento actual.
Para finalizar el proceso, en que estamos comprometidos, es imprescindible contar con las divisas necesarias para hacer las importaciones de alimentos y de materias primas que permitan mantener un abastecimiento, un nivel de actividad y un nivel de ocupación normales.
En segundo lugar, queremos señalar a los trabajadores de la minería y también a la opinión pública, que estamos haciendo frente a una escalada que están llevando a cabo determinados elementos de la Oposición, reaccionarios, que intentando envolver a algunos trabajadores pretenden en este momento introducir dificultades en este sector minero, que por constituir el sector que aporta cerca del 80% de las exportaciones del país, es de vital importancia.
En resumen, es intención del Gobierno, manteniendo el diálogo permanente con los trabajadores, para entregarle los elementos de juicio de que disponemos, proceder también con la firmeza necesaria para enfrentar una situación económica general bastante delicada, como hemos venido reiterando en el último tiempo.
Más adelante agregó el Ministro Bitar que los antecedentes concretos sobre la situación de El Teniente estaban siendo verificados. Esta información era de filies de abril. Solamente la evolución de los acontecimientos permitirá chequearlos. El contacto con los trabajadores también lo hemos mantenido en estos días y nos proporcionará antecedentes que ellos mismos vayan detectando durante el proceso, de manera que en los próximos días iremos viendo cómo evoluciona esto y podremos entregar antecedentes más concretos y de carácter específico que este fenómeno toma.
Luego agregó: La Junta de Conciliación del Cobre en el caso de El Teniente, se pronunciará pronto y allí nos corresponde dar la opinión del Gobierno.
Pocos días después de esa declaración, el Gobierno entregó a la opinión pública nuevos antecedentes de la ofensiva preparada, por los grupos de Oposición, en actividades laborales vitales.
Se informó al país en los siguientes términos:
Diversos aspectos de la ofensiva laboral opositora en el Mineral El Teniente confirman plenamente la denuncia planteada semanas atrás por el Ministro de Minería, Sergio Bitar, cuando señaló que el Gobierno Popular afronta una escalada. Bitar señaló esta escalada la están desarrollando determinados elementos de la oposición, reaccionarios, que intentando envolver a algunos trabajadores pretenden en este momento introducir dificultades en el sector minero, que aporta cerca del 80 por ciento de las exportaciones del país.
En este punto se repitió parte de la declaración anterior.
Luego se dijo:
El Gobierno: entregó el martes pasado, por intermedio de la Corporación del Cobre, una fórmula de arreglo al conflicto que afecta a El Teniente. La proposición empezó a ser analizada por los sindicatos el miércoles en la mañana. Sin embargo paralelamente los sectores opositores citaron a una concentración para la tarde del mismo día, a fin de pronunciarse sobre la mataría. El sistema no ofrece dudas respecto a sus objetivos. Vale decir tratar el problema a un nivel impropio de trabajadores organizados, a fin de provocar reacciones concordantes con la ofensiva denunciada.
Por otra parte la oposición ha tratado específicamente en Rancagua de arrastrar en el movimiento a los comerciantes, estudiantes, transportistas y otros sectores. Incluso logró en principio la momentánea paralización de los transportistas. Los que cambiaron su actitud al requisarse una veintena de camiones.
Por extensión de lo que ocurre en El Teniente, se puede deducir que los sectores de oposición están tratando afanosamente de buscar apoyo de masas en su acción a fin de corregir los errores que determinaron el fracaso del paro sedicioso de octubre del año pasado. Objeto último de esta ofensiva no es otro que el crear las condiciones para el derrocamiento del Gobierno Popular.
Respecto de esta última deducción, es conveniente señalar el apoyo logístico que proporciona la Empresa El Mercurio, a través de sus propias publicaciones y las que siguen sus aguas. El Mercurio titula, el miércoles 25 del presente se refiere al mes de abril en primera página, Intranquilidad Laboral, en Cobre y el Petróleo. En la información mezcla a los trabajadores de El Teniente, de Chuquicamata, Exótica, de la Empresa Nacional de Petróleo e incluso a los empleados fiscales. La mañosa combinación se hace a partir de un clima de intranquilidad, referido a la huelga de El Teniente, es proyectada a nivel nacional señalando que agita en estos momentos a los trabajadores de las industrias del cobre y el petróleo. La mañosa redacción de la información pretende hacer aparecer esta agitación transformable en huelga total relacionada con el proyecto de reajuste del Gobierno, seriamente torpedeado por la mayoría opositora del Congreso.
Todas estas maniobras, que como en el caso da El Teniente, se repiten en Exótica y Cobrechuqui, apuntan a causar serios perjuicios a la economía nacional. Un paro total en El Teniente significaría una pérdida diaria de un millón de dólares que es lo que está sucediendo hoy día y en Chuquicamata una cantidad superior. En Exótica el paro de la producción arroja una pérdida diaria de ciento cincuenta mil dólares. Esto sin considerar las secuencias anexas tanto en pérdidas económicas como en el deterioro de la imagen externa de la Gran Minería chilena. Por otra parte es del caso considerar también los efectos regionales que tendría el hecho de aceptar la petición original de los trabajadores de El Teniente. Ello implicaría desembolsar 600 millones de escudos aproximadamente, en realidad son más o menos 700 millones, de acuerdo con las informaciones que se han dado afectando los legítimos intereses de otros sectores de trabajadores.
Prensa opositora atiza división de los trabajadores.
Los medios de difusión de los partidos opositores han hecho esfuerzos increíbles por desinformar a los chilenos, y particularmente a los trabajadores del cobre, acerca de los verdaderos alcances del conflicto. Intencionadamente han especulado, mentido, tergiversado y falseado la verdad. Han intentado obstaculizar el diálogo entre Gobierno y trabajadores; están atizando no sólo la división entre los trabajadores, sino la lucha entre ellos, la destrucción de los sindicatos, el quiebre de la unidad de clase, que siempre fue una característica sobresaliente de los trabajadores del cobre.
En la nueva táctica trazada por los que buscan el enfrentamiento y la aventura golpista, está en primer término restarle al Gobierno el mayoritario respaldo popular con que cuenta; trabajar con los métodos más ruines para enfrentar a los trabajadores con su Gobierno; crear conflictos laborales artificiales; incentivar luchas reivindicacionistas sin principios, a sabiendas de que, finalmente, esa política terminará por destruir el nivel de vida alcanzado por los asalariados en el Gobierno Popular en términos jamás logrados por los trabajadores.
El Gobierno ha sido profundamente sensible para atender a las justas peticiones de obreros, empleados y campesinos. Jamás ha suprimido o evitado el diálogo ni se ha cerrado en posiciones intransigentes.
A raíz del conflicto de El Teniente, el Ministro de Minería puntualizó hace algunos días, lo siguiente, desmintiendo las repetidas insidias de los diarios de la Oposición;
1.- La política del Gobierno de la Unidad Popular y de este Ministerio de Minería ha sido y será mantener siempre el más franco y abierto diálogo con los trabajadores chilenos, de lo que hay sobrada conciencia y testimonio.
2.- En lo que a política de remuneraciones respecta, también ha sido una norma del Gobierno de la Unidad Popular y de este Ministerio, el considerar permanentemente que los aumentos de remuneraciones deben ir estrechamente ligados al incremento de la producción y no desvinculados a ésta.
3.- Aparte de la consideración anteriormente expresada, me parece también necesario reiterar el criterio del Gobierno Popular, en el sentido de considerar erróneo y altamente perjudicial para la economía nacional, el afán de algunos dirigentes laborales de estimular y solicitar reajuste, actitud con la que suficientemente hemos manifestado no estar dispuestos a transigir, por elementales motivos de seriedad, tanto técnica como política.
Trabajadores se reintegran al trabajo.
Con la vuelta al trabajo de los empleados de Coya y Caletones, acordada ayer, son siete los sindicatos integrados a las labores, y sólo quedan en conflicto dos.
La inmensa mayoría de los trabajadores de El Teniente han reparado en la inutilidad de la huelga, en la justa proposición del Gobierno y en la actividad divisionista y politiquera de un grupo de dirigentes que buscan, consciente o inconscientemente, dañar la economía del país y perjudicar gravemente a los chilenos.
Las informaciones que hemos recibido de Rancagua señalan que el trabajo en el mineral está alcanzando casi la normalidad.
Pregunte al señor Presidente del Senado, que estuvo allá antes de ayer, qué fue lo que vio.
Hay dos días de diferencia, señor Senador.
(Manifestaciones en tribunas y galerías).
Advierto a tribunas y galerías que está prohibido hacer todo tipo de manifestaciones.
Puede continuar haciendo uso de la palabra el Honorable señor Valente.
Una comisión de la CUT nacional, de la Confederación de Trabajadores del Cobre y de dirigentes de El Teniente continúa las conversaciones en la zona para llegar a la solución total del conflicto, que se espera ocurrirá dentro de las próximas horas.
La reacción de los asalariados de otros minerales de cobre también se ha hecho sentir frente al conflicto de El Teniente. No es que los trabajadores de otros minerales estén restando su apoyo solidario y moral a trabajadores que están en un conflicto justo.
Es una demostración de la conciencia de los trabajadores al no aceptar la actuación de algunos dirigentes que muchas veces, por continuar aplicando algunas tácticas políticas en perjuicio de los propios asalariados, se ponen en posición encontrada con las de éstos.
El Sindicato Industrial de Minera Andina, por ejemplo, hizo presente, por medio de un acuerdo de asamblea, el grave perjuicio que para los intereses del país significa la huelga del cobre. Y, en declaración pública entregaba ayer, rechaza adherir al paro.
También los sindicatos de Exótica, tanto el industrial como el profesional, igualmente en acuerdo de asamblea, rechazaron ir a la huelga, por estimar infundadas las causas que la generaron. La asamblea hizo públicamente un llamado a los trabajadores de El Teniente a deponer su actitud, que sólo lesionan los intereses de Chile y de los propios trabajadores.
En Chuquicamata se realiza hoy una votación, que terminará más o menos a las 8 de la noche, en la cual los trabajadores fijarán su posición frente al conflicto de El Teniente. Esperamos que la decisión de los compañeros trabajadores demuestre una vez más el patriotismo acendrado y la conciencia de clase de los asalariados nortinos y, en general, de los trabajadores del cobre.
Los grupos económicos monopolistas y los oligarcas que han sido desplazados del Gobierno por los trabajadores; la presión imperialista y la agresión de los consorcios multinacionales contra la economía de Chile; la acción de las hordas nazis que buscan desde dentro del país y desde las naciones fronterizas la provocación armada y el crimen político para llegar a la guerra civil y al derrocamiento del Gobierno, no se detienen ante nada, cegados por cumplir sus torvas intenciones, que la gran mayoría de los chilenos repudia.
El paro de octubre fue el primer intento para lograr esos objetivos. Los trabajadores organizados desbarataron esa maniobra criminal. Los golpistas fueron notificados de que una aventura golpista no pasará en Chile. En marzo de 1973 el Gobierno logró un apoyo electoral que golpeó duramente a la Reacción opositora, que luego de octubre promovió una campaña publicitaria intensa para obtener los dos tercios del electorado y así acusar constitucionalmente al Presidente de la República, creando una crisis institucional que igualmente provocaría la reacción lógica de los trabajadores y del pueblo en defensa de su Gobierno.
Ahora, la táctica de los ultristas de la Oposición se orienta a minar la sólida base de sustentación del Gobierno Popular: la organización sindical, para lo cual promueven la lucha fratricida entre los trabajadores, la división de los asalariados.
Lo del cobre es parte de la aplicación de esta táctica. No pretendemos desconocer el derecho de los trabajadores a exponer, reclamar y luchar por sus reivindicaciones económicas y sociales. El Gobierno, repito, ha sido y es sensible a la situación de los trabajadores, y nadie salvo los obcecados irremediables puede negar o desconocer que el nivel de vida de los asalariados ha subido notablemente en los últimos dos años, ni que su poder adquisitivo ha superado todas las expectativas, con relación a los Gobierno anteriores.
El Ejecutivo no sólo respeta las conquistas de los trabajadores sean del cobre, del hierro, de la industria, de la pesquería, del petróleo o del campo, sino que plantea el mejoramiento de sus remuneraciones, de sus condiciones de vida. Les entrega responsabilidades en la administración de las empresas y les da participación en las actividades más fundamentales de nuestro proceso económico.
Esto lo comprenden los trabajadores; lo valorizan y lo reconocen. Por eso, respaldan a su Gobierno, a pesar de las dificultades transitorias que lo reconocemos todavía afectan a numerosos hogares populares.
Pero Gobierno y trabajadores se han fijado una meta patriótica: la plena liberación de nuestro país y la construcción de una sociedad nueva, más justa, que brinde a todos los chilenos las mismas expectativas y les entregue también iguales responsabilidades. Esa meta será cumplida. Los reaccionarias y los fascistas sarán derrotados irremediablemente. Los trabajadores y el pueblo dirigirán los destinos de nuestra patria.
He dicho.
Tiene la palabra el Honorable señor García.
Señor Presidente, empiezo por decir, para que quede bien claro, que me cueste, creer que haya personas que deseen la prolongación de un conflicto copio el del cobre, que afecta gravemente, como toda huelga, no sólo a los trabajadores y sus familias, sino también a toda una provincia cuya vida económica depende de los ingresos que generan los trabajadores del cobre, y a las importaciones que nuestro país deba realizar. De modo que nadie, en el fondo a menos que se tengan otros propósitos, como creo que se tienen, puede querer la prolongación de un conflicto de esta naturaleza.
Es tanta la torpeza con que se ha actuado, y de tal magnitud la incapacidad demostrada para manejar el conflicto, que llego a pensar que se persigue, no un arreglo, sino otra finalidad. Digo esto porque me correspondió ser mediador en un conflicto de El Teniente el año 1959, en dos de Chuquicamata y en uno de El Salvador. Las que se formulaban en ese tiempo sí que eran peticiones, y no se tramitaban durante seis meses, como sucede ahora. Se trataba de situaciones que debían resolverse en diez o quince días. Y sé, por las conversaciones que sostuve en todas esas oportunidades, que cuando uno quiere solucionar un conflicto, puede hacerlo. Y ésta es la gran verdad. Pero; para eso es necesario adoptar varias medidas: saber cuáles son las razones legales aducidas; no engañar, no insultar, ni achacar a los trabajadores que mantienen el conflicto esto no lo han aceptado jamás ni los mineros de El Teniente ni los de Chuquicamata la intención de perseguir propósitos que no sean meramente gremiales. No sólo este Gobierno ha incurrido en tal actitud; otras Administraciones también dijeron lo mismo, y cada vez que lo hacían estaban poniendo una compuerta a la solución de los conflictos.
En primer término, para demostrar la claridad de los motivos que originaron la actual huelga y lo fácil que sería arreglarla, quiero recordar al Senado a este respecto, completaré la información del
Honorable señor Moreno cuáles son las disposiciones legales que va a conocer nuestra Comisión de Constitución, Legislación y Justicia.
Hay dos leyes de reajustes. La primera que lleva el número 17.713, tuvo carácter transitorio, mientras se dictaba la definitiva. Y en ese cuerpo legal transitorio aparecían los mismos preceptos que luego tendrían carácter permanente en la ley de reajustes definitiva, que tiene el número 17.828. En esas leyes, una igual a la otra, hay dos clases de reajuste: para el sector público se reajustan las remuneraciones permanentes que se percibían al 30 de septiembre; y para el sector privado, no las remuneraciones permanentes, sino las pagadas en dinero efectivo al 30 de septiembre. Estoy haciendo una comparación entre los artículos A del sector público y O del sector privado.
Los gremios y sindicatos de El Teniente se acogieron al artículo P, que dice textualmente que los trabajadores sujetos a convenio podrán, por una sola vez, y dentro del plazo de 60 días, contado desde la fecha de la publicación de la presente ley, solicitar la modificación del convenio,... Y agrega: para incorporar a éstos, a contar del 1º de octubre de 1972, el reajuste de sus remuneraciones, tratos, bonos y demás beneficios, pagados en dinero,...
Por lo tanto, el texto de la ley es de claridad meridiana. Tan meridiana, que oportunamente manifesté que, a mi juicio, esto provocaría varios conflictos, por la existencia de escalas móviles distintas: unas con la mitad, otras con casi 100%. Sostuve que no iban a funcionar esas disposiciones.
Para evitar dudas al respecto, pedí al Secretario de la Comisión pertinente, don Gustavo Yáñez, extenderme un certificado sobre una indicación que presenté para evitar todos estos conflictos, y que era del tenor siguiente: Los patrones o empleadores podrán imputar a los reajustes a que se refiere esta ley los aumentos de remuneraciones que se hubieren pagado como anticipo a cuenta de futuros reajustes. Después se consignan las excepciones.
Solicito insertar dicho certificado en el texto de mi discurso, para que quede en claro qué fue lo que pretendí.
Oportunamente se recabará el acuerdo de la Sala.
El documento, cuya inserción se acuerda más adelante, dice como sigue:
Certificado
El Secretario de las Comisiones de Gobierno y de Hacienda, unidas, del Senado, que conocieron del proyecto de ley de la Honorable Cámara de Diputados sobre reajuste de las remuneraciones de los empleados y obreros de los sectores público y privado a contar del 1º de octubre de 1972, certifica que, durante la discusión general en el Senado, el Honorable Senador señor Víctor García Garzena formuló la siguiente indicación, que consta textualmente, con el Nº 5, en el Boletín Nº 26.386:
Artículo.- Los patrones o empleadores podrán imputar a los reajustes a que se refiere esta ley los aumentos de remuneraciones que se hubieren pagado como anticipo a cuenta de futuros reajustes.
No serán imputables, en ningún caso, los aumentos anuales o trienales contemplados en el artículo 20 de la ley Nº 7.295 ni las bonificaciones concedidas por las leyes Nºs 17.713 y 17.732.
Otorga el presente certificado, a petición del Honorable Senador señor Víctor García G., para los fines que estime convenientes.
Santiago, a 9 de octubre de 1972.
(Fdo.): Gustavo Yáñez Bello, Secretario.
Señor Presidente, esa indicación se rechazó. ¿Por qué? No sólo por lo que expresó el Ministro de Hacienda señor Millas mediante la declaración que leyó aquí el Honorable señor Moreno. Voy a leer tres declaraciones del señor Millas, aparecidas en los diarios Las Noticias de Ultima Hora del 26 de setiembre y El Siglo y Puro Chile del 27 del mismo mes.
La declaración publicada en Las Noticias de Ultima Hora dice:
El Ministro Millas calificó como Extremadamente grave la indicación presentada por el Senador Víctor García Garzena, que señala que todo aumento de remuneraciones, anticipos y bonificaciones de los trabajadores del sector privado, hecha en el transcurso del año 1972, será imputada y rebajada del reajuste general, que regirá a partir del primero de octubre.
Esta indicación, presentada y aprobada por la Oposición, ha sido rechazada enérgicamente por distintos gremios, afectados por la medida. En el caso de que prospere el Ejecutivo la vetará, por constituir un atentado a los trabajadores.
Como no hay racionalidad para estudiar la situación, he dado a conocer los preceptos de la ley y su historia, y estoy señalando ahora el criterio sustentado por el Ministro de Hacienda señor Millas.
¿Qué publicó El Siglo? Lo siguiente: la ley enviada al Congreso por el Gobierno establece claramente que el reajuste se otorgará sobre las rentas que los trabajadores perciban al 30 de septiembre de este año, mientras que la indicación del Senador García, en la generalidad de los casos, significaría pagar el reajuste sobre las rentas que los trabajadores percibían el primero de enero, declaró ayer el Ministro de. Hacienda, Orlando Millas.
Y agregó más adelante: El Ministro Orlando Millas señaló ayer taxativamente que el Gobierno discrepaba totalmente con esta indicación. Dijo que en esta oportunidad el Gobierno ha señalado, en términos muy claros en la ley, que el reajuste se aplicaría sobre las rentas percibidas al 30 de septiembre.
E inmediatamente después viene el desprestigio de las personas. Se trata en el fondo añadió ese diario de favorecer a los empresarios privados. Esa es la idea fundamental. Descontar toda cantidad de dinero que hayan obtenido los trabajadores en su lucha con el objeto de que los patrones no paguen el reajuste completo, acotó finalmente el Senador Montes. De manera que, a juicio de El Siglo, interpretando el criterio del Ministro de Hacienda, se trata de que no se puede descontar nada de lo que se estaba ganando al 30 de septiembre.
Y, finalmente, en el diario Puro Chile se dice de nuevo que el Ministro Millas, que estaba junto al pasillo y que escuchó sus brillantes arranques verbales, se está refiriendo al Senador que habla, respondió que efectivamente, el Gobierno así lo planteó en años anteriores, pero que ahora consideró la experiencia y no cayó de nuevo en un error.
El Gobierno considera necesario que no haya en el reajuste absorción de aumentos anteriores y dice que aquel debe hacerse sobre la renta percibida al 30 de septiembre. Sin embargo, al tratar de establecer una norma mediante esa indicación para dar solución a estos problemas, el Ejecutivo no quiso resolverlos. Lejos de eso. No me refiero, señor Presidente, a las injurias que recibí ni a los ataques de que se me hizo víctima en más de treinta publicaciones, en donde poco menos que se me tildó de bandido, de traidor, de vendido a la CIA y de todas las cosas que acostumbran decir frente a lo que ellos consideran que les molesta en su política; no me refiero a eso sino en mi calidad de abogado, a cómo se interpreta una ley. Mucho más clara es, todavía, la interpretación de que la escala móvil no puede quedar exenta de reajuste, pues, legalmente, éste debe hacerse sobre la remuneración que ganaban al 30 de septiembre los empleados y obreros de El Teniente. Y acerca de la disposición que yo pretendí que existiera y que ha sido tradicional en todos los convenios a los cuales se refirió el señor Valente, al señor Senador se le olvidan ciertas cosas.
Sin ir muy atrás; ya en la ley 12.006, artículo 4º, así como en las de 1960 y 1962, que llevan los números 12.432, y 16.464, y en las leyes 16.617, 16.840, 17.074, 17.272, 17.416, 17.454 y 16.617, se establecía la norma de que debían descoritarse los aumentos a cuenta de reajustes. Si, después de haber sostenido esa tesis durante once años o más, ella se quiebra en una ley de reajustes, no se quiere que exista la indicación que la consigne y el Ministro aclara en tal sentido las ideas del Gobierno, yo me pregunto; frente a un conflicto tan grave como el de El Teniente, ¿cómo se atreven a no dar, primero, la razón legal a quien la tiene y no empiezan arreglando el problema de la única manera decente que se puede hacer? Deben comenzar por decir a los miembros de los sindicatos profesional e industrial de ese mineral: tienen ustedes la razón, legal y, por ello, veamos manera, sentados ante una mesa, con buen espíritu, de buscar una solución a ese conflicto que, tanto daño causa a tantas personas pero que, sobre todo, daña a la integridad de las leyes; que deben cumplirse, y al espíritu de justicia que siempre debe reinar en las autoridades para que se les obedezca.
Señor Presidente, no sólo la claridad de la ley, no sólo la historia de la ley, no sólo el rechazo de las indicaciones que presenté, no sólo las declaraciones del Ministro señor Millas puedo citar, sino algo más. Hace pocos días, la misma indicación a que me acabo de referir se votó aquí. ¿Para qué? Para que fuera un precepto de la nueva ley, de anticipo de reajuste. Y ¿qué dijimos nosotros? No queremos que haya más confusión sobre esta materia; no queremos que se nos diga que estamos luchando en contra de los trabajadores, o animando las huelgas, o haciendo una labor destructiva. Que el Gobierno diga qué es lo que quiere en esta materia.
Y yo, desde este mismo asiento, señalaba a la bancada de Gobierno para que se pronunciara al respecto, cuando estábamos votando esa indicación al proyecto de ley que despachamos hace pocos días. Pero en respuesta no oímos ni una sola palabra, ni a un solo Ministro que dijera qué quiere el Gobierno.
¡Practican el silencio, para interpretar después, a su amaño, como quieran, las disposiciones legales! Lo que quieren ellos es tener gente a su servicio, verdaderos esclavos a quienes mandar, y, sobre todo, no quieren que exista lo único que puede defendernos a todos los ciudadanos, dé todas las clases sociales y de toda actividad: la ley. Y, para que haya ley, tiene que haber discusiones claras.
No quisieron una discusión clara, en este asunto. Y todos los grupos de Oposición esperamos cómo votaría el Partido Comunista. Cuando los Senadores del Partido Comunista se hubieron pronunciado por una disposición que, para lo futuro para lo futuro establece un mecanismo sobre cómo deben entenderse las escalas móviles, el propio Presidente del Senado dijo: Veo que hay unanimidad en la Sala para entender así estas normas. De este modo, en la nueva ley de anticipo de reajustes, se vuelve a cambiar el sistema, lo que no significa otra cosa que ratificar la posición que sostienen los gremios de El Teniente: que del reajuste de remuneraciones aprobado en octubre del año pasado, no se podían descontar las escalas móviles.
Además, hay que atenerse a un principio, que todo el mundo debe entender. Cuando me correspondió ser mediador en conflictos similares, yo siempre empezaba por reconocer aquello en que tenían razón los obreros y empleados. Así es muy fácil dialogar. A mi juicio, tuve éxito bastante grande en ese aspecto nada más que por este sistema; Y conste que estaba representando al Ministro del Trabajo de un Gobierno al que se llamaba de extrema Derecha y reaccionario. Es conveniente que se sepa cómo actúan unos y cómo proceden otros. Los antiguos dirigentes sindicales he visto los nombres de varios de ellos deben acordarse de lo que estoy diciendo en estos momentos.
Al aceptar los trabajadores y aquí está lo grave, el reajuste de la ley 17.713, tomaron las siguientes medidas: primero, postergaron su pliego, y para ellos es bastante importante retrasar la fecha del convenio; en seguida, presentaron una reserva, que leyó aquí el Honorable señor Moreno y por lo tanto esta incorporada en su discurso. Daré lectura a la contestación que se dio a esa reserva. A ella, sólo podía contestarse de una de dos maneras. O tienen la razón o no tienen la razón, pero no dejando pendiente el conflicto. Y no me digan ustedes, señor Presidente y señores Senadores, que la respuesta no está hecha para dejar abierto el problema. ¿Cuál fue? Dijeron: En relación con ese particular, nos permitimos puntualizar enfáticamente que a los sindicatos, como a cualquier otra organización, les asiste el derecho para formular las declaraciones y/o recurrir a los organismos que el ordenamiento jurídico establece. En cuanto al pago íntegro del reajuste, nos remitimos a los alcances, Reglamentos e instrucciones de la ley 17.713, y a las estipulaciones del Acuerdo Complementario suscrito con esta misma fecha.
Soy abogado, tengo experiencia, pero me pregunto qué significa eso que se dice a los trabajadores. ¿Se acoge o no se acoge la reserva? ¿Qué significa decirles que tienen pleno derecho a reclamar por una vía legal? Entiendo que algo así como aceptar su idea. Esa respuesta está hecha a propósito para que en el momento de la firma del nuevo convenio no haya ninguna claridad, así como no se quiso que la hubiera en el sistema de la ley de Reajustes a que me he estado refiriendo.
Después se engañó a los trabajadores sobre los alcances de la ley de Reajustes. Una propaganda sostenida, como la que se leyó en esta Sala, demuestra que el Gobierno quiso expresar urbi et orbi, a todo el mundo, a todos los empleados y obreros: Esta sí que es una buena ley de reajustes. Otorga mucho más que todo lo que ustedes podían esperar. Es mejor que las antiguas leyes de reajustes, porque ahora existe verdadera conciencia y vamos a aumentar las remuneraciones sobre las cantidades líquidas que se recibían al 30 de septiembre. Y con toda esa propaganda, por radio, por televisión o mediante entrevistas, se llevó a la gente a la convicción de que tendría doble reajuste: uno, proveniente de las escalas, que les van aumentando las rentas, y otro, el de la ley.
Por otra parte, debemos considerar que la escala móvil, magnífico triunfo sindical obtenido hace bastantes años creo que en 1942 ó 1943, ha perdido ahora su vigencia. ¿Por qué? Porque importa compensar en la mitad la pérdida del valor adquisitivo del dinero. Antes, cuando en el año se registraba 15%, 18% ó 20% de inflación, esa mitad, que durante el año había sido del 10%, significaba una escasa pérdida. Pero ahora, cuando en este mes completamos 196% de inflación, 200% en cifras redondas en los últimos doce meses, la escala móvil, que da la mitad, es decir 100%, significa la pérdida de la mitad de las remuneraciones. Y los propios trabajadores se dan cuenta de que esa conquista, que era grande cuando la inflación se mantenía relativamente o de alguna manera se administraba, por así decirlo, ya no tiene el mismo valor ahora, en que la inflación se ha desatado y alcanza a 200%.
Por lo tanto, al tenor de lo expuesto, si se examina la parte legal del asunto y todo lo demás que he relatado, creo que nadie podrá discutirme racionalmente que, desde el punto de vista legal, tienen razón los sindicatos de El Teniente. Pero si al hecho de no reconocerles la razón se agrega el insulto, estamos en presencia de la única manera de no llegar a solución alguna. A quienes han dicho en la Sala: No hemos insultado a los trabajadores. Hemos insultado y nos hemos referido a algunos dirigentes, yo les pregunto: ¿A qué dirigentes se están refiriendo? Quiero mencionar una injuria de las que se han inferido, agregándola a la larga lista a que dio lectura en esta Corporación el Honorable señor Moreno. En el diario La Nación del domingo 13 del mes en curso no puedo dirigirme directamente al Honorable señor Silva Ulloa por prohibírmelo el Reglamento, pero me gustaría que el señor Senador escuchara cómo tratan a su partido se publica lo siguiente:
Puede estar feliz el señor Medina o los usopientos de Chuqui con los aplausos de El Mercurio y del pasquín nazista, pero la clase obrera consciente y el pueblo de Chile saben muy bien a quién están sirviendo y para qué lado están tirando.
Ese editorial de La Nación tiene dos títulos: Cobre e Infamia, y, entre las cosas que dice el diario del Gobierno, ¡el diario de las personas que deberán ir a El Teniente a buscar un arreglo con los dirigentes sindicales del mineral, el mismo diario de quienes tienen que firmar los acuerdos!, expresa lo siguiente respecto de la gente de El Teniente: Numerosos sujetos que posan de dirigentes están vendidos a la reacción y al imperialismo,...
Cuando yo presenté la indicación tendiente a evitar que se produjera el conflicto en El Teniente, yo era el vendido a la I.T.T. y al imperialismo. ¡Si ahora hablara de nuevo estaría, pues, ayudando a los vendidos al imperialismo que están entre los obreros de El Teniente!
No sólo dicen eso, sino que agregan que están vendidos a la reacción y al imperialismo, por lo que han provocado este conflicto irracional, a fin de crear bases para extender después la acción a los grupos patronales.
A esto hay que agregar lo que dijo El Siglo, leído también aquí, y compararlo con lo que es, oficialmente, el señor Medina.
Tengo en mi poder la contestación oficial dada a la Zonal El Teniente por el Gerente General de la empresa El Teniente. No costaría nada sacarle una fotocopia para incorporarla a la versión...
Oportunamente se solicitará el acuerdo necesario, señor Senador.
El documento cuya inserción se acuerda, con posterioridad es el siguiente:
En relación con ese particular, nos permitimos puntualizar enfáticamente que a los sindicatos, como a cualquier otra organización, les asiste el derecho para formular las declaraciones y/o recurrir a los organismos que el ordenamiento jurídico establece. En cuanto al pago íntegro del reajuste, nos remitimos a los alcances, reglamentos e instrucciones de la ley 17.713 y a las estipulaciones del acuerdo complementario suscrito con esta misma fecha.
¿A quién se dirige el Gerente General en su nota de respuesta? Al señor Medina como dirigente máximo de la Zonal El Teniente. Por consiguiente, la persona tratada de esa manera por el diario prácticamente oficial del Gobierno La Nación, es nada menos que el dirigente máximo de la Zonal El Teniente.
Ahora, veamos cómo trataba el Presidente de la República al señor Medina, poco antes del conflicto, el 2 de mayo. Tengo aquí la declaración del Presidente de la República, don Salvador Allende:
Me dirijo desde aquí también a algunos de mis viejos compañeros del cobre, porque sé que me están oyendo. El Teniente está en huelga. Recibí a sus dirigentes y conversé con ellos. Cerré las puertas del Salón Presidencial y les hablé como un hermano mayor.
Al parecer, esto de los hermanos mayores y menores es como una obsesión del Primer Mandatario, porque ya le hemos oído que el hermano mayor era Rusia con respecto a nosotros; ahora, él es el hermano mayor con respecto a los trabajadores de El Teniente.
Más adelante, dice;
Les hice ver la gravedad que entrañaba el que pararan la producción de cobre, cuando necesitamos divisas, cuando no tenemos financiamiento necesario, cuando estamos amenazados de no poder cumplir con algunos compromisos esenciales.
En seguida, agrega esta frase seguramente el señor Medina debe tener guardado el documento, porque pocas veces se menciona y trata en esa forma a los dirigentes gremiales: les hablé a mis compañeros con cariño, con respeto y afecto.
Sin embargo, pudo más el criterio economicista. ¡Y está parado El Teniente, lo que significa muchos millones de dólares para el país!
De manera que esas personas, injuriadas, como la han sido todos los que se oponen a este Gobierno, eran hermanos del Presidente de la República. Eran hermanos a los cuales se hablaba con cariño y afecto, creyendo que con eso se les iba a conquistar. Y es porque no conoce el Primer Mandatario cómo deben tratarse estos problemas.
Estoy cierto de que si los Honorables Senadores de Gobierno que me están oyendo hacen un esfuerzo y van directamente a conversar con los trabajadores y les reconocen sus derechos legales, se solucionará el problema. Estoy absolutamente cierto de ello. No quiero intervenir para no dar carácter político a un problema gremial, pero tengo interés más que nadie en la solución de la huelga. Pero, para resolverla, tienen primero, que detener los insultos y, después, sentarse alrededor de una mesa y conversar; no falsear las leyes ni retorcer interpretaciones, pues ¡los resquicios legales los pueden soportar las sociedades anónimas, pero no los aceptan los trabajadores! Esa es la manera de proceder, si se quiere leal y honradamente llegar a una solución del conflicto.
Quiero agregar algunas palabras antes de terminar.
Dentro de esa línea que estoy señalando, no pueden hacerse ciertas cosas, como, por ejemplo, suspender la concentración que se iba a celebrar el sábado en la medialuna. Los recados se llevaron por medio del Jefe de la Plaza, porque el Presidente de la República iba a recibir a todos los dirigentes. Sin embargo, no lo hizo, de manera que hubo que suspender el acto. Finalmente, el señor Ministro del Trabajo, el domingo recibió a los dirigentes. ¿Para qué? Para decirles lo mismo que se acaba de leer. ¡Esa no es la manera de arreglar los conflictos! ¡Lejos de eso! Produce irritación en las personas y no facilita los acuerdos.
He llegado, finalmente, dada la torpeza en arreglar el conflicto, a pensar en si no habrá algo más, distinto, que no sea simplemente falta de eficiencia o de costumbre de hacer estas cosas no lo sé, y voy a aventurar una opinión; en si estamos ya en pleno desarrollo de lo que el Partido Comunista en su última reunión acordó. No se han publicado íntegramente los acuerdos del Pleno del Partido Comunista, pero se sabe que allí se señalaron algunas cosas que, a mi juicio, son muy importantes.
En primer lugar, tenían que hacer la campaña; No a la guerra civil. A ella debían entrar no sólo las personas pertenecientes a los partidos que forman la Unidad Popular, sino también las de otros un poco más independientes; las Fuerzas Armadas; la Iglesia y los sectores no freístas, como los llaman, de la Democracia Cristiana. Y se dejó de lado al partido que yo represento.
¿Qué se preparaba con esta campaña de No a la guerra civil? Montar una voluntad dictatorial que tomara todo el país en sus manos por el miedo a la guerra civil. De manera que todos ahora van a repetir por la radio, en los letreros, en las calles lo veremos en todas partes y ven todos los lugares: No a la guerra civil. A los obreros del cobre que están en huelga, se les dirá: ¡Cuidado, hay guerra civil; ustedes están de acuerdo con Thieme, con la gente que voló a la Argentina! ¡No a la guerra civil. Tendrán que ir a trabajar, y estar bajo la férula del Gobierno. Lo mismo se advertirá a los obreros de la ENAP o de otros sectores: ¡Cuidado, no se plieguen a la reacción, a la oligarquía, al imperialismo! ¡No a la guerra civil!
Hay otra manera de decir No a la guerra civil: tratar a todos los chilenos como tales, sin insultar a nadie. Esa es la manera de pacificar, no la de decir hirientemente todo el tiempo: Venceremos, palabra única que usó Ernesto Guevara cuando se despidió de Fidel Castro para ir a armar la revuelta en todos los países de América Latina; y, al entrar en Bolivia, se despide por carta a Fidel Castro, y, como señal de victoria en una lucha armada, le dice: Venceremos, expresión que repite nuestro Presidente de la República no sólo en los mensajes ante el Congreso Nacional y en sus discursos importantes, sino también en su espíritu, con el objeto de liquidar toda oposición y reclamo. Para él, Venceremos significa vencer en la lucha, de cualquier especie que ésta sea.
En vez de estar predicando como lo van a hacer durante todos estos meses No a la guerra civil, deberían tender un poco la mano y dar un poco de paz y tranquilidad a este país.
El señor Valente se quejaba de que El Mercurio hubiera dicho que había intranquilidad en las faenas del cobre. Creo que El Mercurio ha usado un tono mercurial, cuando está prácticamente en huelga todo un mineral; cuando ha habido encuentros violentísimos en las calles; cuando ha habido heridos; cuando se han producido tomas de instalaciones y de establecimientos. ¡Y el señor Senador se queja porque ese diario ha dicho que hay intranquilidad! Quisiera que dijera que hay absoluta tranquilidad, como en esa inmensa cantidad de recortes, en que se afirma que todos vuelven al trabajo y que existe la más absoluta tranquilidad en El Teniente.
La obligación de la prensa y de la radio es decir la verdad.
Sobre este aspecto, diré un poco más, para que se medite acerca de lo que significa el régimen comunista. Significa que no haya prensa ni radio. El oficialismo se tomó todas las radios de Rancagua, para dar informaciones. ¿Qué sucede cuando la gente está desinformada, no sabe lo que ocurre ni tiene manera de dar a conocer sus inquietudes? Los Gobiernos pueden hacer con ella lo que quieran. Aquí, se empezó con una tarea de tremenda desinformación.
Señor Presidente, no soy el llamado a dar consejos a sindicatos de tanta experiencia como los del cobre, que tienen una muy larga trayectoria, con grandes éxitos y, además, con grandes huelgas. Pero yo sé espero que ellos me crean que el sistema comunista no es tan grave para las clases más altas o las clases medias como para los sindicatos y los obreros. Para ellos, no hay perdón. Para ellos, el tribunal popular. Para ellos, la amenaza de destruirlos. Para ellos, la infamia del insulto. Generalmente, a las clases más altas se les permite arrancar, para que dejen tranquilo al Gobierno; a los obreros, no, porque los necesitan para su política de trabajo forzado, política de trabajo que empieza con los niños en los colegios y sigile, férrea, dando a todos la misma remuneración, tal como lo está diciendo ese acuerdo de los Ministros que ya se ha leído dos veces aquí, en el Senado, sobre cómo deben ser las remuneraciones en Chile. ¡Todos iguales, y de acuerdo con lo que produzcan! De manera que podamos tener esa igualdad ideal que quieren los comunistas para que un pequeño grupo, que ha sido llamado la clase dorada, no tenga oposición, gane todo lo que quiera, dirija como quiera, dé rienda suelta a sus ansias de poder.
Eso es lo que nosotros estamos impidiendo.
Cualquier sindicato, cualquier gremio, cualquier grupo de hombres que quiera vivir libremente estará siempre al lado de nosotros y le prestaremos todo el apoyo que podamos. Y esto no quita para que haga un último llamado a la racionalidad de la gente de Gobierno, para que arregle este conflicto.
He dicho.
Tiene la palabra la Honorable señora Carrera.
Señor Presidente, nada más doloroso para una Senadora socialista que tener que decir a un sector de los trabajadores que está equivocado, porque hemos estado siempre al frente de sus luchas; y ahora nos sentimos al frente de sus luchas en términos nacionales. Decirle a ese sector que está equivocado no es fácil, pero obedece a la política correcta para todos los trabajadores, también para los del cobre.
La de hoy en la mañana y ahora en la tarde ha sido una excelente experiencia política: ver cómo los sectores que siempre estuvieron haciendo toda clase de acciones y trabajos en contra de los obreros, juntan sus voces a la de El Mercurio, a las de Tribuna, La Prensa y otros diarios de la Derecha, de la reacción y del fascismo, para, supuestamente, defender los intereses de los trabajadores.
Quiero recordar algunas cosas, para que se vea quiénes son los que ahora hablan defendiendo esos intereses. Deseo comenzar por decir que aquí nosotros vemos claramente una escalada muy inteligente, muy bien hecha, que no nos cabe la menor duda por lo menos a mí, personalmente, de que tiene la asesoría extranjera de la CIA, porque, en realidad, es bastante coordinada. Tenemos suficiente información para saber que ha costado bastante coordinarla e, incluso, que de repente llegan agentes de la CIA a las reuniones no sé si alguno de los señores aquí presentes habrá asistido a ellas y dan instrucciones que más de alguno se niega a cumplir. Pero ahora ya está mejor organizada esa acción.
Es conveniente que los trabajadores conozcan esa táctica conjunta de la Derecha, la que de ninguna manera protege los intereses, ni de los obreros, ni de los empleados. Se trata de una táctica nacional e internacional en la cual uno de los más importantes objetivos que se persiguen es entre otros el de socavar la economía de nuestro país por todos los medios de que dispone. Desde el exterior se cortan los créditos, se bloquean nuestras importaciones de repuestos, de maquinaria pesada, de medicamentos, etcétera. Baja el precio del cobre en forma extraordinaria, y dentro de nuestro país se realiza un boicot abierto a la producción. Y aquí entra la producción de cobre, pues, para los planes de la Derecha, nada mejor que haya menos producción de cobre y menos ingresos de divisas.
Todos sufrimos la falta de divisas.
Deseo que se respete mi derecho, señor Presidente.
Una de las tareas del Parlamento siento decirlo ha sido precisamente la de haber contribuido a la socavación económica de nuestro país; aprobar reajustes desfinanciados, impedir que paguen impuesto los ricos y tratar por todos los medios de que haya emisiones extraordinarias, a fin de que la inflación aumente cada vez más. Y de ahí deriva esta huelga injusta del cobre.
Otra parte del plan sedicioso es el desarrollo de fuerzas paramilitares, que tan afortunadamente se han ido descubriendo a la luz pública, ni siquiera por nuestra mediación, sino desde el extranjero. De la República Argentina nos llega la noticia de la detención de un señor que se había muerto hace tres meses en un accidente sufrido por la avioneta en que viajaba, la que fue descubierta llena de armas y dólares en el vecino país.
¿Qué tiene que ver ello con la huelga del cobre?
Si me escucha con atención, señor Senador, lo sabrá de inmediato.
Otro de los objetivos que persigue dicho plan y es conveniente que la gente más seria entre los trabajadores analice y compruebe las coincidencias que se producen y las proyecciones que dicho plan tiene para el futuro es el de destruir la unidad de los trabajadores, enfrentándolos a su propio Gobierno mediante un señuelo economicista, a fin de engañarlos.
Que estas cosas las defiendan ahora con pasión determinados personeros debiera despertar sospechas en los obreros de mejor memoria. Tengo a mano una relación de sucesos ocurridos anteriormente, y la voy a leer, pues considero conveniente que los trabajadores tomen nota de ellos:
Versión de los hechos ocurridos en El Salvador, el viernes 11 de marzo de 1966, según información recogida por los parlamentarios firmantes.
Minutos antes de las dos de la tarde, tropas del Ejército transportadas en tres camiones se unieron a efectivos de Carabineros e Investigaciones y se apostaron frente al local del Sindicato Industrial.
Se hallaban, en esos momentos, en dicho local, alrededor de 200 obreros. Buena parte de ellos estaba almorzando, lo que es habitual que se haga en el Sindicato cuando hay paralización de faenas y eran atendidos por esposas de trabajadores. Contribuía a que la concurrencia fuera crecida el hecho de que la movilización colectiva que sirve a los Indio Muerto e Intelec, estaba suspendida.
El Honorable Diputado don Francisco Sepúlveda se había retirado del Sindicato más o menos a las 13,30 horas.
Informados los obreros de la presencia de la fuerza pública por dos esposas de trabajadores que extendieron después una bandera chilena, se agolparon en la puerta de entrada del Sindicato. Se les acercó el Teniente de Carabineros señor Hald, acompañado del Suboficial Luis Abarzúa y un piquete de tropa. Pretendió entrar sin cumplir ninguna formalidad, lo que provocó la protesta de los obreros. Esto último fue suficiente para que el Suboficial lanzara bombas lacrimógenas al interior del Sindicato, siendo seguido por otros individuos de tropa en la misma acción. Rompieron, además, una ventana con el mismo propósito.
Semi asfixiados por los gases, los obreros rompieron la puerta posterior del edificio que estaba con candado y una ventana contigua, para escapar. En un grupo corrieron en dirección al Norte por una franja de terreno que delimitan el Sindicato y el Estadio. Al llegar a la esquina noroeste del Sindicato fueron objeto de una nueva agresión con bombas lacrimógenas por parte del mismo Teniente, el mencionado Suboficial y el piquete que los acompañaba. Se produjo una gran confusión, los obreros se dividieron en dos grupos y por primera vez la fuerza pública les disparó. Una parte de los obreros logró escapar arrancando unas piezas de calamina que sirven de cercó al Estadio y otra se dio a la fuga en la dirección en que habían salido. Entre estos últimos, fueron muertos Raúl Francisco Monárdez, por herida a bala cuyo orificio de entrada indica con absoluta claridad que fue alcanzado en la región occipital de atrás hacia adelante; y Mauricio Dubó Bórquez por herida de bala con orificio de entrada en la región epigástrica. Otros quedaron heridos, también a bala. No es posible indicar con toda exactitud los lugares en que cayeron las demás víctimas, salvo las excepciones que más adelante se expresan.
Cuando el grupo mencionado de carabineros abrió el fuego, lo hicieron también las tropas del Ejército que se encontraban apostadas al frente del local sindical, y son muchos los impactos de bala que se observan en las paredes de zinc calaminado del edificio. Es digno de anotar que numerosas balas traspasaron esas paredes y se dice que uno de los muertos fue alcanzado por uno de esos proyectiles, en la parte exterior y posterior del Sindicato.
Mientras se recogían los heridos la fuerza pública no dejó de disparar, pues lo hacían en forma intermitente, cuando los obreros que se habían echado al suelo intentaban correr. Por fin, se suspendieron los tiros y disparos quedando un cordón de fuerza armada al frente del Sindicato. Los cadáveres de Monárdez y Dubó no fueron recogidos.
Cuando cesaron los disparos y la alarma había cundido por toda la población, hombres, mujeres y niños se agruparon de preferencia detrás del cordón formado por la fuerza pública a la altura de una postación, a pocos metros del Retén de Carabineros.
Transcurrieron alrededor de veinte minutos, y el Capitán de Ejército señor Alejandro Alvarado Gamboa, sufrió una herida a bala en el tercio medio de la pierna derecha con orificio de entrada en su parte posterior y con fractura expuesta de la tibia.
Sobre esta lesión el Senador Chadwick fue informado en el Hospital de El Salvador por el Subdirector del Servicio Médico de la Compañía Dr. Manuel Vidal de la Cruz y por el Dr. Samuel Pantoja, Jefe del Hospital de El Salvador de la misma Compañía, que el tipo de herida que presentaba tenía las mismas características que el resto de las víctimas.
Este punto fue largamente examinado e incluso se tuvo a la vista un proyectil recogido en el lugar de los hechos.
Los mencionados médicos Vidal y Pantoja fueron especialmente explícitos en afirmar que sin ser ellos peritos balísticos, el orificio de entrada los hacía pensar que la herida del Capitán Alvarado correspondía a proyectil de guerra.
Estas declaraciones se hicieron en presencia de de los médicos Dr. Ljuvetic, Dr. René Nahmías y Dr. Sergio Infante.
Numerosos testigos expresan que el Capitán Alvarado se habría herido con su propia arma en forma accidental al bajar precipitadamente un terreno irregular. Sin embargo, los referidos médicos Vidal y Pantoja, impuestos de esta versión, la desestimaron prefiriendo la hipótesis de que se hubiese escapado un disparo a un individuo de tropa.
Sea cual fuere lo ocurrido al Capitán Alvarado, este hecho desencadenó la acción descontrolada de la fuerza pública que disparó en todas direcciones.
Se afirma reiteradamente que el Suboficial de Carabineros Luis Abarzúa, tuvo principal participación en estas nuevas descargas.
El pánico dominó a los pobladores y fueron heridos de muerte Ofaldina Chaparro Castillo, Marta Egurrola de Miles y Manuel Contreras Castillo. Además quedaron mortalmente heridos Delfín Galaz Duque, obrero de la firma Constructora Forham, en el mismo sitio de su trabajo y Ramón Santos Contreras Pizarro. Ya se ha dicho que uno de los heridos graves lo habría sido en la parte exterior y posterior del Sindicato, sería Luis Alvarado Tabilo que falleció posteriormente en el Hospital de El Salvador.
Una vez recogidos los heridos la fuerza pública volvió a su posición primitiva apostada frente al Sindicato, local que se mantuvo absolutamente desocupado mientras grupos de obreros rodeaban los cadáveres de Monárdez y Dubó.
La lista de heridos entregada por el Departamento Médico de Andes Copper Mining sólo registra el nombre del Capitán Alvarado Gamboa, por parte de la fuerza pública y treinta y cinco civiles.
A la exposición anterior debemos agregar que no hay ningún antecedente que permita suponer que los obreros estuvieran premunidos o usaran armas de fuego. No se encontraron armas en poder de ellos ni en el sitio en que ocurrieron los sucesos y la fuerza pública no tuvo entre su personal otros lesionados que el Capitán Alvarado y el Teniente de Carabineros señor Luis Hald M., que por presentar sólo una contusión leve, no figura en la lista de heridos ya referida y continúa prestando servicios normalmente.
En consecuencia, resulta abiertamente inverosímil, tendenciosa y apartada de los hechos la versión que el Gobierno ha presentado al país.
El Salvador, 12 de marzo de 1966.
Firman: Tomás Chadwick, Senador; Hugo Miranda, Senador; Orlando Poblete, Diputado que más tarde fue candidato por la Derecha unida; Francisco Sepúlveda, Diputado, y Luis Aguilera, Diputado.
Después de ese conflicto, que costó la vida a ocho compañeros, no solamente se llevó a cabo esa represión sangrienta y pavorosa contra un grupo de gente totalmente desarmada, sino que se despidió a más de trescientos trabajadores, algunos con 29 años de servicio. Ellos fueron sacados violentamente de sus casas y trasladados a Pueblo Hundido.
Al recordar tales hechos uno empieza a preguntarse si estos parlamentarios son los mismos que en esa época ocupaban altos cargos en la Democracia Cristiana y que no dijeron nada frente a esa agresión a los trabajadores, de los cuales ahora se autocalifican defensores. ¿Es esta Derecha, que ha explotado en forma inmisericorde durante más de 150 años a nuestro pueblo, la que pretende dar consejos y decir a los trabajadores lo que deben hacer, o defender en este momento sus derechos, en circunstancias de que los explotaron durante más de siglo y medio? En realidad, me parece algo inconcebible.
¿Me permite una interrupción, señora Senadora?
Cuando les solicitamos interrupciones, ustedes nos las negaron. Preferiría...
¡Es que es totalmente falso lo que Su Señoría afirma!
Nos interesa lo que ahora está sucediendo, no lo ocurrido durante 150 años.
Señor Presidente, prefiero continuar mi exposición.
En la actualidad, hay discusión amplia con los trabajadores, y ellos saben que jamás serán reprimidos. Lo saben e incluso, para animarse, a veces lo han dicho en sus reuniones. Por eso, ahora están luchando contra las proposiciones del Gobierno, que son buenas y que han sido aceptadas por cinco sindicatos. Prueba de ello es que reconozco que la situación es difícil ya están trabajando gran número de obreros. En el primer turno de hoy subieron dos mil cuatrocientos trabajadores. Puedo afirmarlo, pues antes de venir al Senado me preocupé de preguntarlo a la compañía. Esta información puede ser comprobada por los trabajadores. Figurará en la versión de mi discurso. Sólo es cuestión de confirmarla cuando se tenga la confianza necesaria para pedirlo.
¿Cuántos trabajaron ayer?
No tengo la cifra exacta, pero su número va aumentando día tras día.
Los demás turnos están parados.
No todos los trece mil trabajan en todos los turnos.
Las proposiciones del Gobierno de otorgar un bono de producción y de analizar, como lo explicó el Senador señor Valente, la forma de relacionar el rendimiento de la mina con los salarios se pueden discutir y se están discutiendo con los trabajadores. El planteamiento fue aceptado por sindicatos industriales y el sindicato único de Santiago. Aquí tengo una declaración de un dirigente del Sindicato Sewell y Mina, en la cual se habla de esta materia.
Durante estos días hubo bastante acción y provocaciones en Rancagua. Por ejemplo, para impedir que los obreros trabajaran, se tomaron el camino de acceso al mineral y también las oficinas centrales en Rancagua. Se produjeron situaciones bastante tensas, sobre todo porque algunos dirigentes, llevados tal vez por su entusiasmo al hablar frente a una masa, formularon declaraciones que causan profunda preocupación. Se expresó que allí había explosivos, que podrían volar juntos carabineros y trabajadores y que correría sangre de mineros.
Señor Presidente, a mi juicio, hay bastantes formas de llevar un conflicto sin que mueran trabajadores, y no considero correcto salvo que se busque una provocación extraordinariamente grave anunciar que habrá muertes de trabajadores y que volarán carabineros. Esta es una provocación extremadamente seria, que espero no se repita.
Hubo conversaciones, en las cuales intervine personalmente, cuando se produjo la toma de la oficina central, donde hay gran cantidad de explosivos e instalaciones de singular valor para toda la minería del cobre, no sólo para El Teniente. En verdad, existía temor de que se produjera cualquier tipo de provocaciones más graves en contra de los carabineros de guardia. Aprovecho la oportunidad para aclararlo, porque sé que se han hecho publicaciones en otro sentido, las que me parecen injustas. Por fortuna, se encontraban en ese lugar 25 dirigentes, en quienes confío que no dirán una cosa por otra, a menos que se hayan formado una opinión muy especial sobre la situación creada, con los que conversamos en la Intendencia de Rancagua. En realidad, no me consta la cantidad exacta de personas, pero era aproximadamente la que he dicho.
Repito: era aquel un momento de mucho peligro por las provocaciones de que podían haber sido objeto los carabineros que se encontraban afuera, porque sospechábamos que entre los mineros y sus acompañantes había gente extraña. Logramos convencerlos de que salieran sin ningún ofrecimiento de una nueva fórmula por parte del Diputado señor Insuma y de la Senadora que habla. Esto lo digo aquí por si en algún tipo de publicaciones, como se me ha informado, se ha dicho que se habría ofrecido un arreglo con una solución distinta, lo que no es efectivo. Por suerte, allí había una cantidad suficiente de dirigentes como para conversar con ellos en cualquier momento y hacerles recordar exactamente lo que pasó.
Quiero llamar la atención insisto en el riesgo que habría significado, en un momento de tanta tensión, cualquier provocación de alguien que estuviera adentro. Aunque no deseo ofender a nadie, los dirigentes me expresaron esa noche que algunos trabajadores se encontraban en estado de intemperancia y que, por este motivo, costaba sacarlos del local. Pues bien, ello implicaba la posibilidad de un enfrentamiento, de que se lanzaran piedras, balines o piezas de acero de las que estaban distribuidas en las puertas, a los carabineros, y de que éstos, agotados, con ya casi 24 horas en la calle, pudieran haber respondido.
En ese instante, en que no había ningún parlamentario de la Democracia Cristiana...
¿Me permite una interrupción?
Más adelante, señor Senador.
En ese instante repito, en que no estaba presente ninguno de los Senadores y Diputados de la zona para intervenir en la solución del problema, logramos, afortunadamente, conversar con los trabajadores, y se hizo retirar en dos oportunidades a los carabineros, a fin de que salieran quienes estaban en el local. Como no respondieron a los requerimientos de sus dirigentes, se volvió a la una y media de la madrugada, a retirar por dos horas el cuerpo policial, lo que finalmente dio resultado.
En todo caso, implícitamente se produjo un desafío que pudo ser muy grave, por lo que estimo que los representantes de los trabajadores deberían tratar de impedir que se lleven las cosas a esos extremos.
¿Me concede una interrupción, señora Senadora?
Muy bien, señor Senador.
Lo que acaba de expresar la Senadora señora Carrera me mueve a decir unas palabras.
En primer lugar, que la actitud de los dirigentes sindicales de esa noche, en que la situación era extraordinariamente difícil y arriesgada, fue la de personas conscientes. Esos mismos dirigentes sindicales que están con los trabajadores en la huelga, hicieron lo humanamente posible para convencer a sus compañeros de que no debía producirse un enfrentamiento; y ellos, esos dirigentes, han sido calificados con los peores epítetos por el señor Valente quien desgraciadamente está ausente de la Sala, lo que demuestra la falsedad absoluta de las argumentaciones del señor Senador.
Respecto de la actitud de los parlamentarios de la Democracia Cristiana, he probado en mi intervención y el Honorable señor Moreno también lo hizo en la suya que este movimiento tiene carácter exclusivamente gremial. Por lo tanto, no teníamos por qué los parlamentarios estar junto a los obreros en ese momento, porque, sin dudas, nos habrían acusado de instigar un conflicto con una finalidad política baja, lo que no es efectivo, pues el que perseguimos es un alto objetivo político y de bien para el país, exclusivamente.
Siento discrepar del Senador señor Valenzuela, porque, ante una situación tan grave como la que se produjo, con calificativos o sin ellos cualquier representante de la zona debía haber estado allí defendiendo la integridad de los trabajadores.
Aquí se dice que a nadie conviene que siga la huelga de El (Teniente. No, señor Senador. No estoy de acuerdo con esa afirmación. A un sector de chilenos le conviene que continúe el Conflicto: a la gente de Derecha, porque así deteriora más nuestra economía; porque así, si logra triunfar en este tipo de huelgas que persiguen, realmente, dar reajustes sobre reajustes, otorgar un reajuste extremadamente alto para ciertos asalariados, desencadenaría con mucho más fuerza una inflación que perjudicaría directamente a los mismos que ahora han paralizado y a todos los demás trabajadores chilenos. Ese es uno de los fines que se ha propuesto la Derecha en este país, a fin de ir socavando nuestra economía hasta límites increíbles y tener campo propicio para derrocar al Gobierno.
Esa no es ninguna campaña inventada. Ya la SOFOFA, especie de comité central de la Derecha, con el que colabora el resto fácilmente instrumentable de ésta, antes de las elecciones trazó sus tácticas y previo una serie de posibilidades, porque está compuesta por gente muy habilidosa, que no se limita a una sola posibilidad, sino que se pone en el caso de varías. Una de ellas era, me parece, la de que la Unidad Popular obtuviera entre el 32% y el 35% del electorado; otra, entre el 35% y el 42%. No conozco las cifras exactas. Tal vez el Senador señor García pueda corregirme.
Desconozco ese documento, señora Senadora.
¡Su Señoría lo conoce muy bien. Tenía carácter de secreto, pero ahora se conoce bastante.
Según ese documento, si la Unidad Popular superaba el 42% de los sufragios, había, que instrumentar un enfrentamiento por todos los medios con que contara la Derecha, porque sabían perfectamente que, a pesar de las dificultades y los problemas, éstos se solucionarán, se irán obviando y el pueblo se dará cuenta, cada vez más, de que éste es el único Gobierno que lo ha defendido. De manera que la gente de la SOFOFA los dueños del capital, de las fábricas y las industrias en Chile decidió recurrir, y lo sigue haciendo, a toda clase de elementos para que no pasemos de este año.
Por esas razones, nosotros, conscientemente, llamamos a los compañeros de El Teniente a recapacitar para que estudien la solución que propone el Gobierno, lo que no han hecho suficientemente, para que la discutan en forma amplia en sus asambleas, porque no pensamos que deba imponerse a la fuerza, y para que después concurran a la Comisión a seguirla discutiendo, pues no queremos nada oculto.
Eso no se ha hecho; no se ha discutido porque, aunque los trabajadores no lo crean ni lo quieran, ellos están insertos en todo un plan para destruir a este Gobierno, para destruir nuestra constitucionalidad y las instituciones chilenas, y para que haya un verdadero enfrentamiento, en el que nadie ha de salir ganando, sino al contrario, pues los campesinos no entregarán sus fundos; incluso, los compañeros del cobre no devolverán las minas al capital extranjero; los compañeros de la construcción no dejarán que los sigan estafando; en fin, los trabajadores no aceptarán ese tipo de cosas. Por lo tanto, lo que debe hacerse es actuar en la forma más inteligente para el bien de la clase trabajadora y no dejarse engañar por cantos de sirena destinados a provocar una inflación que, en último término, no sólo perjudicará a los demás trabajadores, sino que también, directamente, a los obreros del cobre.
No me extraña esta reunión, pues en oportunidades anteriores hemos asistido a otras sesiones especiales del Senado. En una de ellas, que creo recordar que se celebró el 8 de octubre, se nos dijo claramente por desgracia, no teníamos una noción clara de las cosas que estaban escondidas ni de las que iban a pasar después que se iba a llevar a cabo el paro de octubre. No tengo los documentos a mano, pero varios señores Senadores dieron entonces el vamos al paro de octubre. Después, ello se dijo claramente en una concentración del Partido Nacional, el día l9, para luego empezar el 12 de octubre, el paro patronal con la intención, de la que todo el mundo está consciente, de derrocar al Gobierno. Pues bien, creo que ahora también se nos proporcionan algunos indicios.
Cuando oigo los argumentos del señor Moreno sobre el economicismo, acerca de que es preciso dar de comer y mejorar las condiciones de vida, pienso en lo mismo que debe haberse dicho a los pobres compañeros asesinados en El Salvador.
Al oír al señor Senador hablar del dolor que siente por el trabajador que no tiene qué comer, no creo que ello lo afecte mucho, porque recuerdo, por ejemplo, que en una oportunidad defendí a los trabajadores en contra del señor Moreno por una diferencia de un escudo y veinticinco centésimos; los campesinos de San Esteban ganaban nueve escudos y pedían que se les pagaran diez escudos y veinticinco centésimos. Hubo allí una huelga legal de 45 días en que los patrones, en connivencia con el Gobierno de la época, para no pagar un escudo veinticinco, impusieron el hambre a los obreros. Había que hacer colectas en las calles a fin de llevar a los huelguistas azúcar y harina para que pudieran alimentarse.
En vista de que se tomaron un fundo para pedir la aplicación de la reforma agraria, el Ejecutivo de la época seguramente, por acción directa del señor Moreno, que era jefe de la CORA mandó al lugar 600 carabineros. Se dispararon muchas balas y se lanzaron muchas bombas lacrimógenas, y se apresó a cien campesinos, que permanecieron dos meses detenidos.
En consecuencia, no le creo al señor Moreno cuando dice que le interesa la vida de los trabajadores y que siente dolor por ellos. No puedo creerle, porque lo he visto actuar en la práctica.
¿Me concede una interrupción?
Preferiría no dársela.
Me está aludiendo personalmente.
tendrá después diez minutos para replicar.
Verdaderamente, no creo a este tipo de personas. Lo que digo está en su política, en su pensamiento y en su ideología, y actúan en consecuencia, Ahora el señor Moreno dice estas cosas porque tiene un fin ulterior que cumplir, lo mismo que los otros señores de la Derecha. Ven muy claramente que ésta es una de las formas de socavar al Gobierno y de cumplir su sueño, que antes del 4 de marzo era el de botarlo por la vía legal. Ahora lo intentan por otras vías, y estamos en presencia de una de ellas.
Afortunadamente, nosotros también tenemos claridad al respecto; lo sabemos y nos estamos defendiendo, como asimismo a los trabajadores, quienes no deben caer en el garlito que les tiende la Derecha, que siempre ha sido su enemiga.
Quisiera remontarme al origen del conflicto, a pesar de que ya lo analizó el señor Valente. A mi juicio, el problema debe discutirse en todas partes. Sabemos muy bien que los pliegos de los trabajadores del cobre tienen vigencia de quince meses, y ante las empresas se presentaban siempre por separado y en fechas no coincidentes. En septiembre de 1972, por primera vez en la historia del país, el Gobierno Popular dio a los trabajadores del cobre la oportunidad de acogerse a la ley de Reajuste que comenzaría a regir para todos los sectores laborales. Los mineros aceptaron acogerse a esa ley y postergar hasta septiembre de este año la presentación de nuevos pliegos. Es decir, en septiembre del año en curso habría un nuevo reajuste.
En el caso del mineral El Teniente, los trabajadores, por conquistas de hace muchos años, reciben mes a mes un reajuste equivalente a cincuenta por ciento del alza del costo de la vida, cada vez que ella exceda de 5%. En septiembre de 1972, los mineros del yacimiento de la provincia de O'Higgins habían percibido, desde que se firmó el último pliego, en el mes de abril anterior, 41% de reajuste, que compensaba la pérdida del poder adquisitivo. Por lo tanto, al otorgárseles el reajuste que se dio a todos los asalariados del país, a los de El Teniente se les descontó el 41% ya recibido y se les aumentaron las remuneraciones en el porcentaje correspondiente, a la diferencia entre lo percibido y el 99,8% que se dio al resto de los trabajadores del país.
El origen del movimiento estuvo, entonces, en ese porcentaje de diferencia, lo que se ha prestado para diversas interpretaciones de la ley. Aquí mismo hemos escuchado algunas. Y ya la Unidad Popular, por intermedio del Honorable señor Valente, ha dicho lo que piensa sobre la materia.
En lo referente a la fórmula de arreglo, cabe destacar que en cuanto se produjo el conflicto, las autoridades de Gobierno tomaron contacto con los trabajadores. Me consta que así fue, porque el martes 8, por ejemplo, fui testigo presencial de que altos personeros de CODELCO, junto con el Ministro de Minería, permanecieron hasta las 6 de la mañana siguiente esperando poder conversar con los trabajadores. Por lo tanto, no ha sido por desidia del Gobierno que no se conversó con aquéllos ese día;
El paro de El Teniente, que cuesta un millón de dólares al día, es, como ya he explicado, un conflicto favorable para la actividad que desarrollan todos aquellos elementos que desean llevar al país a una situación económica insostenible. Ahora el Gobierno ha presentado una fórmula de reajuste económico que tiene relación directa con el aumento de la producción, y yo no creo que en Chile haya alguien a quien no interese que se produzca más cobre. Si se logra ese aumento, no hay duda de que los obreros percibirán un porcentaje sobre el alza de la producción. En cambio, si se deja de producir el metal rojo, se perjudica todo el funcionamiento del país. Al producirse menos cobre, contamos con menos servicios que aquellos de que ahora disponemos; tenemos menos educación, pues hay menos escuelas, menos universidades, menos posibilidades de capacitación para los hijos de los asalariados. Jamás, por supuesto, por mucho que baje la producción de cobre, se perjudicará a los hijos de los ricos, ya que éstos asisten a colegios particulares, pero sí a los hijos de los trabajadores. Y cuando se dispone de menos divisas, de menos dinero para los hospitales, tampoco se perjudica, como es natural, a los niños de los terratenientes del país, sino a los de la clase obrera. Cuando hay menos divisas, se construyen menos caminos, menos puertos, se tiene menos capacidad para comprar en el extranjero e instalar industrias. En fin, no se trata, en realidad, de un problema que afecte sólo a un sector de los trabajadores, sino a todo Chile. Por lo tanto, creemos justo que haya una relación directa entre el reajuste y el aumento de la producción.
El mecanismo para otorgar los reajustes debía ser estudiado por una comisión compuesta por representantes de la empresa, de los trabajadores y del Gobierno. Sobre la base señalada y tomando en cuenta el aumento productivo de los meses de enero a marzo, se ofreció a los mineros un bono de 24 mil escudos para los que trabajan en labores directamente vinculadas con la producción, y uno de 20 mil escudos para el resto.
Los sindicatos industriales, así como el Sindicato Unico de Santiago, informaron de la fórmula a las bases, y en asambleas realizadas los días viernes 4 y sábado 5 de mayo, acordaron aceptarla y volver a las faenas. Por cierto, no todos los obreros se han reintegrado a sus labores, desde el momento en que todavía hay algunos que no han ido a trabajar.
¿Va a terminar luego, señora Senadora? ¡Me parece que está muy cansada...!
Estoy tratando de explicar algunas cosas que no alcancé a abordar antes.
¿Me permite una interrupción, señora Senadora?
No puedo, señor Senador. Deseo poner término a mis observaciones.
En realidad, me extraña la impaciencia del señor Senador, quien me precedió en el uso de la palabra y habló cerca de dos horas. Tan así es que, para intervenir nosotros, hemos tenido que esperar hasta las 4 de la tarde.
Quiero hacer presente que cada vez que se realiza este tipo de sesiones en la Corporación lo hemos comprobado en diversas oportunidades, la democracia de los señores Senadores, especialmente la del señor Moreno, ha impedido a los parlamentarios de la Unidad Popular hacer uso de la palabra.
¿Por qué no piden ustedes una sesión especial?
Esto no ha sucedido una sola vez, sino en numerosas ocasiones, señor Senador. Por eso, aprovecho la oportunidad para protestar de esta actitud, y esperamos que a partir de la próxima legislatura las cosas no sucedan de la misma manera.
Advierto a la señora Senadora que la Mesa siempre ha aplicado el Reglamento.
Hay varias formas de aplicar el Reglamento, señor Presidente. Por desgracia, ella siempre se ha hecho en contra de nuestro interés para decir lo que pensamos. Comprendemos, por cierto, que algunos sectores entienden la democracia de esa manera. Por eso, nos produce bastante preocupación cuando ellos vociferan y hablan de la tiranía marxista, en circunstancias de que quienes siempre han usado de la dictadura de la burguesía, de la tiranía de la burguesía, son los sectores que ahora rasgan sus vestiduras y se lanzan cenizas en la cabeza. Y la han usado muy bien, porque el Estado chileno ha instrumentado permanentemente una tiranía de la burguesía. Estas son cosas respecto de las cuales, por lo demás, se da cuenta cualquier persona estudiosa.
Nosotros nos oponemos a que continúe la huelga de los mineros de El Teniente y expresamos nuestro anhelo de que ella sea solucionada lo antes posible. Y ello porque, aparte ser un movimiento que con viene a los intereses de la Derecha, es también un conflicto que perjudica enormemente a esos trabajadores, especialmente si se tiene en cuenta que en el curso del presente mes no han concurrido a las faenas; y también porque tiende a enfrentar a trabajadores contra trabajadores, que es lo que en el fondo está pretendiendo la Derecha, la que hasta el momento tiene cierto éxito mediante una lucha de tipo economicista. Por último, a lo mejor ni siquiera le importa cuáles sean los resultados, pues de lo que he dicho se desprende, incluso, que algunos obreros usaron explosivos o llevaron las cosas al extremo de que pudieran provocar incidentes y causar la pérdida de vidas humanas, según declaraciones que hicieron algunos dirigentes.
Nosotros creemos que esto no puede continuar y que los trabajadores conscientes deben estudiar lo que el Gobierno les propone y no cerrar los ojos y lanzarse tras una lucha economicista que sólo perjudica a toda la clase obrera y a los miles de trabajadores del cobre.
El Honorable señor Chadwick me ha pedido una interrupción.
Con la venia de la Mesa, ¿me permite una interrupción?
Yo no puedo concedérsela.
No se la pedí a usted.
Lamento no poder dársela, pues no me está permitido reglamentariamente.
Faltan pocos minutos para que termine la sesión y Sus Señorías están haciendo tiempo.
Señor Presidente, quiero hacer un alcance a la intervención del Honorable señor Moreno en lo relativo a la irrenunciabilidad de los derechos concedidos por la Constitución. Quiero decir que el principio de que son irrenunciables los derechos...
Si me permite hablar la galería...
Señor Presidente, parece que hay un resfrío colectivo en la Sala, y creo que sería conveniente repartir algunos Mejórales. ¡Los asistentes a las galerías también están resfriados...!
¡Y también forman parte del circo…!
¡Así que los obreros son payasos ahora!
Algunos sí.
¡A lo que hemos llegado en este país! ¡Sépanlo los trabajadores asistentes a las galerías: antes eran dirigentes responsables y ahora son payasos!
Está con el uso de la palabra el Honorable señor Chadwick.
Puede continuar Su Señoría.
El Honorable señor Lorca ha estado haciendo cuestión de cierto resfrío que impide hablar.
¡Es el resfrío de los trabajadores..!
Alguien dejó abierta la puerta del refrigerador.
Por desgracia, no alcancé a oír al señor Moreno. Por consiguiente, no puedo contestarle. Si usara los micrófonos al interrumpirme, podría hacerlo.
He pedido una interrupción a la Honorable señora Carrera para formular un alcance a lo dicho por el Senador Moreno. Su Señoría ha afirmado que los derechos serían irrenunciables porque están otorgados por la Constitución Política del Estado y que, por lo tanto, el documento que él mencionó estaría en contradicción con estos derechos irrenunciables. La verdad es que en la Carta Fundamental nada hay que permita resolver el problema que se debate en la actual huelga del cobre. Este consiste en la interpretación de una ley posterior, que ha sido bastante mal interpretada en esta sesión y que en el fondo envuelve la gran contienda de saber si el reajuste anticipado en virtud de un convenio colectivo se debe o no se debe descontar cuando se da un reajuste por ley. Yo pienso honestamente, y no haciendo una intervención de tipo personal o político, que cuando se otorga un reajuste de acuerdo con la escala móvil, hay que imputarlo al reajuste general de la ley.
¡Nunca ha sido así!
¡Jamás ha sido así, desde hace treinta años!
¡El Honorable señor Chadwick dejó de leer hace dos años..!
El señor Moreno cree que yo he dejado de leer; pero no he dejado de respetar a las personas y de pensar.
¡No se le nota..!
El señor Moreno no es más que un insolente. Por desgracia, tengo que decírselo en resguardo de mi propia dignidad.
No puedo contestarle, señor Senador, por las razones que Su Señoría conoce.
No tengo placer alguno en decir estas cosas. En todo caso, si las digo es porque son necesarias. El señor Senador sabe que soy abogado, de manera que no me venga a preguntar si sé leer.
¡Me parece que sólo lee lo que quiere..!
El señor Moreno no es más que un pequeño insolente, un pequeño autócrata que se ha venido a meter al Senado creyendo que puede decir cualquier cosa.
No me he venido a meter: a mí me eligió el pueblo.
No pongo en duda que el pueblo haya elegido a Su Señoría; pero fue elegido en una combinación con la ultraderecha, a la que antes persiguió y a la cual ahora sirve con mucho entusiasmo mediante sus intervenciones.
Su Señoría persigue a los obreros.
¡Pero, señor Lorca, cómo es posible que diga esas cosas!
Parece que Sus Señorías no comprenden la molestia de los trabajadores. ¿O acaso ustedes creen que quienes en estos momentos asisten a las galerías están resfriados de verdad?
No diga inepcias, señor Lorca.
Si el señor Senador me permite continuar...
Ha terminado el tiempo de la interrupción, señor Senador.
Pero si no han dejado hablar al Honorable señor Chadwick. Ni siquiera ha podido desarrollar su pensamiento. Me parece que esto no es correcto.
Ya transcurrieron los cinco minutos de la interrupción, señora Senadora.
Pero insisto en que el señor Senador no ha terminado su intervención.
Sostengo con toda claridad una cosa bien precisa: que aunque sean irrenunciables los derechos concedidos a los trabajadores, siempre se ha estimado que los finiquitos o las decisiones posteriores a los hechos en que tales derechos podrían jugar, se llevan adelante. O sea, no es efectivo lo que afirmó el Honorable señor Moreno.
Terminó el tiempo de la interrupción, señor Senador.
Creo que el Honorable señor Moreno está mal informado.
Entonces, hay que rebajarles los salarios a los trabajadores.
No digo eso. Parece que Su Señoría no entiende algunas cosas.
Puede continuar la Honorable señora Carrera.
En primer lugar, protesto por las intervenciones del señor Lorca. Creo que el señor Senador no tiene derecho a incitar a las galerías.
¿Por qué se molesta la señora Senadora si los trabajadores están resfriados?
Si no me molesto. Protesto en defensa de la integridad de esta institución tan respetable que es el Senado de la República.
Le repito que los trabajadores están resfriados, señora Senadora.
No le oigo, señor Senador.
Está con la palabra la Honorable señora Carrera.
No me parece aconsejable que algunos Senadores inciten a las galerías a hacer manifestaciones, ni que el señor Presidente las acepte e incluso sonría con agrado frente a ellas.
Nada de eso ha sucedido, señora Senadora.
Perdóneme, señor Presidente, pero lo he estado observando. Me parece que esto no es correcto.
Puede continuar con la palabra, señora Senadora.
Nosotros esperamos que los trabajadores de El Teniente recapaciten, estudien las proposiciones del Gobierno y discutan al respecto; que no se dejen utilizar para la escalada sediciosa en que está embarcada en estos momentos la reacción; que se defiendan a sí mismos y a sus hijos; que no se dejen arrastrar a lo que se viene encima, a lo que está preparando la Derecha, por más que aquí se diga que no es efectivo, pues nosotros sabemos que lo es.
Aquí se han mencionado algunas técnicas que se seguirán en el futuro para tratar de que los trabajadores se endilguen en una política de tipo economicista para socavar la economía del país. Esperamos que aquéllos no caigan en este tipo de engaños, que reflexionen y que vuelvan a su trabajo, como corresponde.
(Manifestaciones en tribunas y galerías).
Se hará despejar las galerías si siguen las manifestaciones.
En todo caso, creemos que hay mucho que avanzar. Pensamos que hay grandes cosas que hacer frente al problema de la participación. Los parlamentarios de estas bancas estamos totalmente llanos a estudiar cualquier proposición en este sentido, y ella contará con todo nuestro apoyo para desarrollarla y discutirla. Creemos que esto nos puede llevar a conclusiones favorables.
(Manifestaciones en tribunas y galerías).
Estimamos que el aumento de la producción que hubo durante los últimos meses es una buena señal de que se pueden hacer grandes cosas. Tenemos fe en los trabajadores. Tenemos plena confianza en que tarde o temprano comprenderán dónde están sus verdaderos beneficios y dónde sus verdaderos dirigentes,...
(Manifestaciones en tribunas y galerías).
...los que realmente los defienden ahora como lo han hecho siempre y de los cuales no pueden dudar. En estas condiciones, nosotros seguiremos trabajando, seguiremos haciendo todo lo necesario para paliar los problemas que en este momento enfrenta nuestro pueblo y que la Derecha organizada está tratando de agrandar por todos los medios que tiene a su alcance.
¿Me permite, señora Senadora?
Por haber terminado la hora, se levanta la sesión.
Se levantó a las 16.
Dr. Raúl Valenzuela García, Jefe de la Redacción.