Labor Parlamentaria
Diario de sesiones
- Alto contraste
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Índice
- DOCUMENTO
- PORTADA
- I.- ASISTENCIA.
- II.- APERTURA DE LA SESION.
- III.- TAMITACION DE ACTAS.
- IV.- LECTURA DE LA CUENTA.
- LECTURA DE LA CUENTA
- DESIGNACION DE PRESIDENTE EN LA COMISION DE GOBIERNO.
- V.- ORDEN DEL DIA.
- MODIFICACION DEL CODIGO PENAL EN LO RELATIVO A DELITOS CONTRA LA SALUD PUBLICA.
- CONSULTA DE LOS COMITES PARLAMENTARIOS REFERENTES A SENADORES EN EJERCICIO.
- MODIFICACION DE LA PLANTA DE LA DIRECCION GENERAL DEL REGISTRO ELECTORAL. PREFERENCIA.
- DESIGNACION DE PRESIDENTE EN LA COMISION DE GOBIERNO.
- INTERVENCIÓN : Jose Placido Musalem Saffie
- INTERVENCIÓN : Tomas Chadwick Valdes
- INTERVENCIÓN : Tomas Pablo
- INTERVENCIÓN : Raul Juliet Gomez
- MODIFICACION DE LA PLANTA DE LA DIRECCION DEL REGISTRO ELECTORAL.
- ANTECEDENTE
- INDICACIÓN
- Luis Bossay Leiva
- INDICACIÓN
- ANTECEDENTE
- CONSULTA DE LOS COMITES PARLAMENTARIOS REFERENTE A SENADORES EN EJERCICIO.
- INTERVENCIÓN : Raul Juliet Gomez
- INTERVENCIÓN : Tomas Chadwick Valdes
- HOMENAJE AL PASTOR MARTIN LUTHER KING.
- HOMENAJE : Exequiel Gonzalez Madariaga
- HOMENAJE : Jose Tomas Reyes Vicuna
- HOMENAJE : Luis Fernando Luengo Escalona
- HOMENAJE : Rafael Roberto Tarud Siwady
- HOMENAJE : Volodia Teitelboim Volosky
- HOMENAJE : Sergio Hernan Sepulveda Garces
- HOMENAJE : Jaime Barros Perez Cotapos
- VI.- INCIDENTES.
- PETICIONES DE OFICIOS.
- Del señor Pablo: PAVIMENTACION DE CAMINO EN COLVINDO (ÑUBLE).
- CONSTRUCION DE TRANQUE EN RIO ÑUBLE
- CONFLICTOS GREMIALES.
- INTERVENCIÓN PETICIÓN DE OFICIO : Volodia Teitelboim Volosky
- PETICIONES DE OFICIOS.
- CIERRE DE LA SESIÓN
- ANEXOS:
- 1.- INFORME DE LA COMISION DE CONSTITUCION, LEGISLACION, JUSTICIA Y REGLAMENTO, RECAIDO EN LA PETICION DE DESAFUERO DEL GOBERNADOR DESAN ANTONIO, DON GUILLERMO PINO BALCAZAR, FORMULADA POR DON JOSE FLORES FLORES.
- 2.- INFORME DE LA COMISION DE GOBIERNO RECAIDO EN EL PROYECTO DE LA HONORABLE CAMARA DE DIPUTADOS, QUE MODIFICA LA PLANTA DE LA DIRECCION DEL REGISTRO ELECTORAL.
Notas aclaratorias
- Debido a que muchos de estos documentos han sido adquiridos desde un ejemplar en papel, procesados por digitalización y posterior reconocimiento óptico de caracteres (OCR), es que pueden presentar errores tipográficos menores que no dificultan la correcta comprensión de su contenido.
- Para priorizar la vizualización del contenido relevante, y dada su extensión, se ha omitido la sección "Indice" de los documentos.
REPUBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
LEGISLATURA ORDINARIA
Sesión 82ª, en miércoles 24 de abril de 1968.
Ordinaria.
(De 16.12 a 20).
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES SALVADOR ALLENDE GOSSENS, PRESIDENTE;
LUIS FERNANDO LUENGO ESCALONA, VICEPRESIDENTE, Y
SERGIO SEPULVEDA GARCES, PRESIDENTE ACCIDENTAL.
SECRETARIO, LOS SEÑORES PELAGIO FIGUEROA TORO, Y
EL PROSECRETARIO, SEÑOR DANIEL EGAS MATAMALA.
INDICE.
Versión taquigráfica.
I.- ASISTENCIA 3495
II.- APERTURA DE LA SESION 3495
III.- TRAMITACION DE ACTAS 3495
IV.- LECTURA DE LA CUENTA 3495
Designación de presidente en la Comisión de Gobierno 3496 y 3497
V.- ORDEN DEL DIA:
Proyecto sobre modificación del Código Penal en lo relativo a delitos contra la salud pública. (Queda pendiente) 3496
Consulta de los Comités parlamentarios referente a Senadores en ejercicio. (Queda pendiente el debate) 3496 y 3500
Proyecto de ley en segundo trámite, sobre modificación de la planta de la Dirección del Registro Electoral. (Queda despachado) 3497 y 3499
Homenaje al Pastor Martin Luther King. (Se rinde) 3509
VI.- INCIDENTES:
Peticiones de oficios. (Se anuncian) 3528
Conflictos gremiales. (Observaciones del señor Teitelboim) 3529
Anexos.
DOCUMENTOS:
1.- Informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, recaído en la petición de desafuero del Gobernador de SanAntonio, don Guillermo Pino 3536
2.- Informe de la Comisión de Gobierno recaído en el proyecto sobre modificación de la planta de la Dirección del Registro Electoral 3538
VERSION TAQUIGRAFICA.
I.-ASISTENCIA.
Asistieron los señores:
Aguirre D., Humberto;Allende, Salvador;
Ampuero, Raúl;
Aylwin, Patricio;
Baltra, Alberto;
Bossay, Luis;
Barros, Jaime;
Campusano, Julieta;
Contreras, Víctor;
Corvalán, Luis;
Curti, Enrique;
Chadwick, Tomás;
Duran, Julio;
Enríquez, Humberto;
Ferrando, Ricardo;
Fuentealba, Renán;
González M., Exequiel;
Gormaz, Raúl;
Gumucio, Rafael A.;
Jaramillo, Armando;
Juliet, Raúl;
Luengo, Luis Fdo.;
Miranda, Hugo;
Musalem, José;
Noemi, Alejandro;
Pablo, Tomás;
Prado, Benjamín;
Reyes, Tomás;
Sepúlveda, Sergio;
Tarud, Rafael;
Teitelboim, Volodia.
Actuó de Secretario, el señor Pelagio Figueroa Toro, y de Prosecretario, el señor Daniel Egas Matamala.
II.-APERTURA DE LA SESION.
Se abrió la sesión a las 16.12, en presencia de 14 señores Senadores.
El señor ALLENDE (Presidente).-
En el nombre de Dios, se abre la sesión.
III.- TAMITACION DE ACTAS.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Las actas de las sesiones 47ª a 62ª, ambas inclusive, quedan en Secretaría a disposición de los señores Senadores hasta la sesión próxima para su aprobación.
IV.-LECTURA DE LA CUENTA.
El señor ALLENDE (Presidente).- Se va a dar cuenta de los asuntos que han llegado a Secretaría.
El señor PROSECRETARIO.- Las siguientes son las comunicaciones recibidas:
Mensajes.
Cuatro de Su Excelencia el Presidente de la República.
Con los dos primeros, comunica que ha resuelto incluir entre las materias de que puede ocuparse el Congreso Nacional en la actual legislatura extraordinaria, los siguientes proyectos de ley:
1) El que autoriza a la Municipalidad de Coihueco para contratar empréstitos, y
2) El que autoriza al Presidente de la República para transferir gratuitamente un predio fiscal al Cuerpo de Bomberos de Coronel.
Se manda archivarlos.
Con el tercero, retira la urgencia hecha presente para el despacho del proyecto sobre modificación del Código Penal, en lo relativo a delitos contra la salud pública.
Queda retirada la urgencia.
Con el último comunica que ha resuelto hacer presente la urgencia para el despacho del proyecto de ley que modifica el Código Penal en lo relativo a delitos contra la salud pública.
Se califica de "simple" la urgencia.
Oficios.
Cuatro de los señores Ministros de Relaciones Exteriores, Salud Pública y Minería con los cuales dan respuesta a las peticiones que se indican formuladas por los Honorables Senadores señora Campusano (1) y señores Duran (2) y González Madariaga (3):
1) Planta minera en Combarbalá, y Contratos de trabajo de pirquineros.
2) Posta de primeros auxilios en Antuco, y
3) Agradecimiento por envío de observaciones al Canal Beagle.
Quedan a disposición de los señores Senadores.
Informe.
Uno de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, recaído en la petición de desafuero del Gobernador de SanAntonio, don Guillermo Pino. (Véase en los Anexos, documento 1).
Queda para el tiempo de Votaciones de la sesión ordinaria siguiente.
Otro de la Comisión de Gobierno recaído en el proyecto sobre modificación de la planta de la Dirección del Registro Electoral. (Véase en los Anexos, documento 2).
Queda para la tabla de esta sesión.
DESIGNACION DE PRESIDENTE EN LA COMISION DE GOBIERNO.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
Además, ha llegado a la Mesa un oficio de la Comisión de Gobierno en el que comunica la designación como presidente de dicho organismo del Honorable señor Humberto Aguirre Doolan.
V.-ORDEN DEL DIA.
MODIFICACION DEL CODIGO PENAL EN LO RELATIVO A DELITOS CONTRA LA SALUD PUBLICA.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
En primer lugar de la tabla, figura un proyecto de la Cámara de Diputados que modifica el Código de Procedimiento Penal en lo relativo a los delitos contra la salud pública.
Este asunto no está informado por la Comisión respectiva; aparece en el Orden del Día en razón de tener urgencia que vence el día de mañana, la cual, como se han impuesto los señores Senadores en la Cuenta de hoy, ha sido retirada por el Ejecutivo. En consecuencia, el proyecto debe volver a Comisión y no corresponde tratarlo ahora.
Los antecedentes sobre este proyecto figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley:
En segundo trámite, sesión 16ª, en 12 de septiembre de 1967.
CONSULTA DE LOS COMITES PARLAMENTARIOS REFERENTES A SENADORES EN EJERCICIO.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
Corresponde ocuparse en una consulta de los Comités parlamentarios referentes a Senadores en ejercicio, informada por la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento.
El informe figura en los Anexos de la sesión 81ª, en 23 de abril de 1968.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
La Comisión, en informe suscrito por los Honorables señores Chadwick (presidente), Fuentealba, Juliet, Sepúlveda y Teitelboim, recomienda lo siguiente:
"1º- Un Senador condenado a pena no aflictiva en un proceso criminal, sin perder su cargo ni los derechos ni prerrogativas inherentes a éste no afectados por la sentencia, queda sujeto al cumplimiento íntegro de la pena principal y de las accesorias que le impongan, encontrándose mientras las cumple suspendido del ejercicio de sus funciones de tal;
(Acuerdo adoptado con, los votos de los señores Fuentealba, Juliet y Sepúlveda, el voto en contra del señor Teitelboim y la abstención del señor Chadwick).
2º- Remitir este informe y copias de las sentencias dictadas en contra del Honorable Senador señor Altamirano, a la Excma. Corte Suprema, a fin de que si lo estima conveniente y en la forma que fuere de derecho, ejerza sus facultades discrecionales en materia disciplinaria con respecto a los fallos dictados por los Tribunales, en función de los hechos y razones dadas de este informe;
(Acuerdo adoptado con la abstención del Honorable Senador señor Teitelboim, quien estimó inoficioso el trámite).
3º- Recabar de la Comisión Permanente respectiva el pronto estudio de una reforma legal que sustraiga a los Parlamentarios de la jurisdicción de los Tribunales Militares, y
(El Honorable Senador señor Fuentealba concurrió a este acuerdo dejando constancia de que se funda para ello sólo en la falta de competencia técnica de estos Tribunales, y de que la reforma deberá contemplar algunos casos de excepción en que los Parlamentarios queden sometidos a esa jurisdicción).
4º- Solicitar de la Comisión respectiva el pronto estudio de una Reforma Constitucional que extienda la inviolabilidad parlamentaria consagrada en el artículo 32 de la Constitución Política del Estado a todos los casos de actuación pública de los Diputados o Senadores.
El señor ALLENDE (Presidente).-
En discusión el informe.
Ofrezco la palabra.
MODIFICACION DE LA PLANTA DE LA DIRECCION GENERAL DEL REGISTRO ELECTORAL. PREFERENCIA.
El señor CONTRERAS (don Víctor).-
Como la mayoría de los asuntos que figuran en la tabla de hoy, según entiendo, serán de prolongada discusión, deseo solicitar de la Mesa se sirva tener la amabilidad de pedir las respectivas firmas de los Comités parlamentarios con el objeto de dar cumplimiento al acuerdo adoptado ayer en el sentido de despachar en esta sesión el proyecto que beneficia a los funcionarios de la Dirección del Registro Electoral, y destinar a ese objeto los últimos diez minutos del Orden del Día.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Ya se está tramitando el acuerdo, señor Senador.
El señor JULIET.-
No habría necesidad de ello, porque como recuerda el Honorable señor Contreras, en la sesión de ayer hicimos presente la necesidad de que la Comisión de Gobierno emitiera informe respecto del proyecto para tratarlo en la sesión de hoy. De manera que ese acuerdo significa colocar en primer lugar de la tabla de hoy la iniciativa legal a que ha hecho referencia Su Señoría. Por lo demás, la Comisión acaba de prestarle su aprobación unánime, por lo cual estimo que su despacho por la Sala no demorará más de cinco minutos.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
El señor Presidente me pide informar al Honorable señor Juliet que la Sala no pudo adoptar ayer el acuerdo a que se ha referido Su Señoría, porque se requería hacerlo por escrito y por la unanimidad de los Comités.
En este momento se está tramitando el acuerdo correspondiente. La resolución de ayer consistió en colocar el proyecto en la tabla aún sin haberse dado cuenta de él, lo que procede reglamentariamente.
El señor JULIET.-
Como a nuestro Comité no se le había solicitado la firma, está prestando su aprobación al acuerdo en este instante.
DESIGNACION DE PRESIDENTE EN LA COMISION DE GOBIERNO.
El señor MUSALEM.-
¿Podría usar de la palabra para referirme a una cuestión sobre la cual se ha dado cuenta hoy?
El señor ALLENDE (Presidente).-
No estamos en la Cuenta, señor Senador.
El señor MUSALEM.-
Pero por la unanimidad de la Sala, se podría adoptar un acuerdo al respecto.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Solicito el acuerdo unánime de la Sala para que el Honorable señor Musalem pueda usar de la palabra sobre la Cuenta.
Acordado.
El señor MUSALEM.-
Denantes se dio cuenta de que la Comisión de Gobierno designó como su presidente al Honorable señor Aguirre Doolan.
Sin perjuicio de estimar que ese organismo queda perfectamente presidido, quiero reiterar el planteamiento que hicimos en la Comisión a raíz de la censura formulada contra el Honorable señor Bulnes Sanfuentes.
A comienzos del actual período legislativo, todos los Comités parlamentarios, salvo el del Partido Radical, hicieron un pacto para distribuir las presidencias de las Comisiones del Senado. Como en esa oportunidad el Partido Demócrata Cristiano tenía la Presidenciay Vicepresidencia de la Corporación, le correspondió presidir menos Comisiones de las que tenía derecho con relación al número de sus parlamentarios.
Con la designación del Honorable señor Aguirre Doolan como presidente de la Comisión de Gobierno, se transgredió un pacto general, el cual sólo era posible desahuciar en su totalidad y no parcialmente. Con esto, en la práctica, se deja en estado de revisión todo el pacto, sobre las presidencias de las Comisiones del Senado que se concertó a comienzos del período legislativo.
El señor CHADWICK.-
Pido la palabra, señor Presidente.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Solicito autorización de la Sala para conceder la palabra al Honorable señor Chadwick sobre esta misma materia.
Acordado.
El señor CHADWICK.-
Las palabras del Honorable señor Musalem obligan al Senador que habla a reiterar en la Sala lo que ya expresé en la Comisión de Gobierno.
Nosotros no podemos aceptar ninguna ambigüedad respecto del alcance del mecanismo utilizado a comienzos del período legislativo, en 1965, para designar a los presidentes de las Comisiones, cuando se produjo la acefalía de ellas por renuncia colectiva de los Senadores radicales que habían sido elegidos en el primer momento. En realidad, había una situación de hecho caracterizada por un perfecto equilibrio de fuerzas en todas y cada una de las Comisiones, ya que, excluido el Partido Radical por su propia voluntad, del mecanismo de designación de presidentes, en todas las Comisiones se producía absoluto empate para elegir presidente: los miembros del Frente de Acción Popular eran dos, y el Partido Demócrata Cristiano más el Nacional igualaban ese número en cada una de ellas. En consecuencia, en conformidad a las disposiciones reglamentarias, procedía realizar un sorteo en cada designación. El acuerdo a que se llegó, consistió nada más que en reemplazar el sorteo particular en las diferentes Comisiones por uno solo, que daba derecho al favorecido a elegir primero, para luego alternativamente hacer las elecciones de presidentes, de modo que se llenaran por este medio todos los cargos.
Naturalmente, esto no involucra compromiso político alguno. Nunca se entendió que podía un presidente sustraerse a la censura, si acaso alguno de los sectores representados en las Comisiones estimaba que procedía adoptar esa medida. En la práctica, así ocurrió. El propio Honorable señor Luengo tuvo oportunidad de recordar que, presidiendo accidentalmente la Comisión de Hacienda, fue objeto de censura por un Senador democratacristiano y que ella se llevó a votación. En consecuencia, el Partido Demócrata Cristiano interpretó correctamente el alcance de ese acuerdo, tendiente a resolver un problema de procedimiento.
No podía entenderse de otra manera, porque nadie puede suponer que había pacto político entre las fuerzas del FRAP, por una parte, y la Democracia Cristiana y el Partido Nacional, por la otra. Han sido hechos demasiados reiterados debidos, por lo demás, a razones que están a la vista de todos los que impiden atribuir a esta concentración de los sorteos el alcance de un pacto que debiera desahuciarse previamente.
Como es lógico, esto no nos lleva a la conclusión de que el Partido Demócrata Cristiano o el Nacional estén impedidos ahora de formalizar alguna censura individual o colectiva a los distintos presidentes de Comisiones. Ellos están en la libertad en que quedaron desde el comienzo. Es una situación derivada de los hechos, que no nos ha obligado sino a permanecer bajo este régimen hasta el momento en que apareciera un motivo de censura.
En tales condiciones, yo mismo no tuve ningún inconveniente ni vacilación en adherir a la censura que formuló el Honorable señor Luengo, porque nunca creí, como no creo ni admito, que pudiera pensarse, como lo hace el Honorable señor Musalem, que estamos rompiendo un pacto, un compromiso o una obligación que nos vinculara a la conducta de los distintos presidentes elegidos por sorteo.
El señor PABLO.-
Pido la palabra, para referirme a esta misma materia.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Solicito el asentimiento unánime de la Sala para conceder la palabra sobre la misma materia al Honorable señor Pablo.
Acordado.
El señor PABLO.-
Reconozco como evidente que, cuando por un convenio se distribuyen las presidencias de las Comisiones, tal acuerdo no trae aparejado, como efecto, el hecho de que quien ejerce esa presidencia no pueda ser censurado. Ello equivaldría a dar patente de legalidad a todos los actos que pudiera realizar en el futuro.
Sin embargo, las presidencias de las Comisiones nunca se dan en relación a las personas. Ellas se asignan a los grupos políticos que en un momento determinado han llegado a acuerdo o convenio. Por lo tanto, no podría privarse a uno de ellos de cualquiera de las presidencias que ocupa.
En realidad, considero bastante extraño todo este procedimiento. También me extraña que la Mesa del Senado, después de que un partido político que contribuyó a elegirla le restó oficialmente su apoyo, no se haya adelantado a poner su cargo a disposición de la Corporación. O sea, todo el sistema que estamos viviendo es un poco extraño.
Era cuanto quería decir.
El señor JULIET.-
¿Me permite, señor Presidente?
El señor ALLENDE (Presidente).-
Solicito el acuerdo unánime de la Sala para conceder la palabra al Honorable señor Juliet.
Acordado.
El señor JULIET.-
Me ha sorprendido grandemente que el Honorable señor Musalem haya tocado este punto, haciendo uso de la autorización que le dimos para hablar por un minuto.
Es un problema contingente dentro de nuestro Senado y que habrá de tener, quizás, consecuencias políticas.
Nuestro partido no concurrió a ese pacto, de tal manera que no le alcanzan los razonamientos expuestos por Su Señoría.
El señor MUSALEM.-
Así lo reconocí.
El señor JULIET.-
En cuanto a su afirmación de que se encuentran en libertad para revisar ese acuerdo, allá quede el Partido Demócrata Cristiano con sus derechos.
Con respecto a la elección del Honorable señor Humberto Aguirre, nos sentimos satisfechos, pues ella se efectuó con arreglo al Reglamento.
En esta posición nos limitamos a observar la conducta que adopten los suscriptores del pacto.
MODIFICACION DE LA PLANTA DE LA DIRECCION DEL REGISTRO ELECTORAL.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
Ha llegado a la Mesa un acuerdo unánime de Comités para tratar con preferencia el proyecto informado por la Comisión de Gobierno relativo al Registro Electoral.
Los antecedentes sobre este proyecto figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley:
En segundo trámite, sesión 81ª, en 23 de abril de 1968.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
El informe, suscrito por los Honorables señores Aguirre Doolan (presidente), Chadwick, Musalem y Luengo, recomienda aprobar el proyecto en los mismos términos en que lo hizo la Cámara de Diputados.
Se aprueba en general el proyecto.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
El Honorable señor Bossay ha formulado una indicación para agregar al proyecto el siguiente artículo nuevo: "Facúltase al Presidente de la República para que, a petición del Director de la Empresa Portuaria de Chile, pueda disponer el traspaso del Item de "Jornales" al Item de "Sueldos", de la cantidad que sea necesaria a fin de que los actuales Operarios que erróneamente no fueron considerados para integrar la Planta Especial fijada por el artículo 9º de la ley Nº 16.375, sean incorporados a ella, siempre que en su trabajo, a juicio del Director de dicha Empresa, se hayan desempeñado eficientemente en labores administrativas y para cuyo efecto no será necesario que acrediten mayores requisitos".
El señor ALLENDE (Presidente).-
A juicio de la Mesa, esta indicación es improcedente.
El señor LUENGO.-
Así es.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Terminada la discusión del proyecto.
CONSULTA DE LOS COMITES PARLAMENTARIOS REFERENTE A SENADORES EN EJERCICIO.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
Corresponde continuar discutiendo el informe de la Comisión, de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento recaído en una consulta de los Comités sobre qué se entiende por Senadores en ejercicio.
La Comisión recomienda a la Sala adoptar los acuerdos a que di lectura hace algunos instantes.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Ofrezco la palabra.
El señor JULIET.-
Señor Presidente, nos corresponde conocer de una consulta formulada a mediados de marzo por el Honorable señor Aniceto Rodríguez, en cuanto a si nuestro Honorable colega el SenadorCarlos Altamirano, condenado por la justicia ordinaria y por la justicia militar a diferentes penas, era Senador en ejercicio o no lo era.
Para evacuar este informe, como lo dice su texto, solicitamos la cooperación de varios profesores universitarios de Derecho Constitucional y de Derecho Penal, principalmente. Al pedirles su colaboración, nos guió el propósito de rendir al Senado un informe completo y que, además, respondiera a nuestra permanente preocupación de actuar en forma independiente y ajustada al Derecho. De otra manera los miembros de la Comisión no habríamos podido dar debida respuesta en una materia que afecta a uno de nuestros colegas.
Especialmente el Honorable señor Sepúlveda y el que habla hicimos presente nuestra gran preocupación por el juicio que habíamos de emitir, puesto que para con el Honorable señor Altamirano nos ligaban muchas consideraciones y teníamos miedo de que la resolución que tomáramos no sólo produjera efecto en este instante, sino también hacia el futuro.
Sentadas estas premisas, que concuerdan con nuestra conclusión, y antes de analizar ©1 fondo del asunto, debo expresar que aplaudo, celebro y felicito al Secretario de la Comisión por el magnífico informe que tuvo a bien elaborar. El documento satisface plenamente a los cinco miembros de la Comisión, pues he oído iguales juicios. Por eso, quisiera que el señor Presidente tuviera la bondad de comunicar la felicitación que formulo en estos instantes al Secretario de la Comisión, don Jorge Tapia.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Así lo haré, señor Senador.
El señor JULIET.-
Acerca del fondo del asunto, se trata de la aplicación del artículo 35 de la Constitución.
Dice este precepto: "Desde el momento en que se declare, por resolución firme, haber lugar la formación de causa, queda el Diputado o Senador acusado, suspendido de su cargo y sujeto al juez competente".
El Honorable señor Altamirano fue acusado a la justicia ordinaria por la intervención que le cupo en una conferencia dictada en Concepción, cuyo texto se reprodujo en la revista "Punto Final". En ella, a juicio del Gobierno, quien formuló la denuncia respectiva., se profirieron injurias al Jefe del Estado y se hizo una apología de la violencia. En virtud de tal denuncia ante la justicia ordinaria, el Honorable señor Altamirano fue condenado a setenta y cinco días de presidio menor en su grado mínimo por cada uno de los delitos; y como en su caso había dos denuncias, una por la conferencia dictada en la Universidad de Concepción y la. otra por la publicación que de ella se hizo, fue juzgado por cuatro delitos configurados en un mismo hecho y recibió la pena de setenta y cinco días multiplicados por cuatro. De allí que el señor Senador está condenado por la justicia ordinaria a 315 días.
En seguida se incoó otro proceso ante la justicia militar por haberse estimado que en la conferencia mencionada nuestro
Honorable colega profirió injurias u ofensas contra las Fuerzas Armadas. En dicho proceso, fue condenado a la pena de sesenta días de prisión en su grado máximo y a la accesoria de suspensión de cargo u oficio público.
Por la primera condena está sometido al patronato de reos, y por la segunda, a privación de la libertad.
Para ambos procesos se solicitaron los desafueros correspondientes. O sea, se dio cumplimiento al artículo 35 de la Constitución Política que establece, como garantía, de la libertad de los parlamentarios, que antes de ser procesados debe solicitarse el desafuero para someterlos al juez competente.
El artículo 5º de nuestro Reglamento dispone, a la letra, que "no se considerarán Senadores "en ejercicio" los electos que aún no se han incorporado al Senado, los suspendidos por efecto de lo dispuesto en el artículo 35 de la Constitución Política del Estado y los que estén ausentes del país con permiso constitucional".
Es decir, el texto mencionado establece tres causales por las cuales un Senador no se considera, en ejercicio: no haber asumido el cargo, estar desaforado o encontrarse con permiso constitucional.
A nuestro juicio, la disposición no es taxativa. Y no podría serlo, porque el Reglamento del Senado, en este caso, como en muchos otros, no hace sino interpretar o aplicar lo que la Constitución Política u otras leyes establecen, para ajustarlo al normal desarrollo de las actividades que le son propias. Por lo tanto, si el Reglamento del Senado, como ley accesoria., no hubiera preceptuado todo lo establecido por la Constitución Política en cualquiera de sus disposiciones, sería deficiente; pero en ningún caso podría estimarse taxativo el precepto mencionado, por no comprender totalmente lo dispuesto en una norma constitucional.
La sentencia que condena a sesenta o sesenta y cinco días es no aflictiva, pues, según el artículo 37 del Código Penal, son penas aflictivas las de presidio menor en su grado máximo, o sea, superiores a tres años y un día.
Por lo tanto, tenemos al Honorable señor Altamirano condenado en dos procesos a penas no aflictivas. Este aspecto de la pena no aflictiva habrá de ser el motivo más importante de las conclusiones a que llegó el informe de mayoría.
A nuestro entender, el fuero establecido en el artículo 35 de la Constitución Política significa, una garantía de la libertad que debe tener todo parlamentario para el ejercicio adecuado y responsable del mandato que le ha sido entregado por la nación. Sin él, el Senador o Diputado podría estar sujeto a prisión, presidio o detención, lo que no ha querido nuestro Código Fundamental. De allí que entregó a los congresistas este derecho que les garantiza la libertad y les permite el ejercicio sin restricciones del cargo asignado, como digo, por la nación. En consecuencia, el fuero es la seguridad de obrar libremente y de no ser perseguido, procesado o arrestado, salvo en caso de delitos flagrantes. El fuero se concede por la Corte de Apelaciones respectiva, o sea, donde se cometió el delito, y el acusado queda sometido dice la Constitución: al juez respectivo.
La primera duda que se presentó a los miembros de la Comisión fue saber si el desafuero concedido sólo se limitaba a conocer de los hechos, a juzgarlos y a sancionarlos, si ello correspondía, o si alcanzaba hasta el instante del cumplimiento de la sentencia que hubiera correspondido. A nuestro juicio, el desafuero no puede limitarse hasta el momento de dictarse la sentencia, de existir cosa juzgada, sino que, lógicamente, debe extenderse, según la interpretación estricta de la Constitución, que habla de sujetarse al juez competente y al procedimiento que a él corresponde, hasta el cumplimiento del fallo. No otra cosa puede deducirse de una estricta interpretación de lo que son la pena aflictiva y la no aflictiva frente a la habilidad que pueda tener un parlamentario para el ejercicio de sus funciones.
La cátedra y los estudiosos del derecho político interpretan que un parlamentario, desde el momento mismo en que es condenado a pena aflictiva, o sea, a más de tres años y un día, queda privado del cargo de parlamentario, según la aplicación estricta de la disposición que establece los derechos ciudadanos, en virtud de la cual, para ser parlamentario, se requiere tener la calidad de ciudadano y cumplir los demás requisitos correspondientes. Y uno de tales requisitos es no haber sido condenado jamás a pena aflictiva. Al respecto, no hay duda, ni entre los miembros de la Comisión, ni en la cátedra ni en los tratadistas, en cuanto a que el parlamentario condenado a pena aflictiva pierde su fuero.
El parlamentario condenado a pena no aflictiva, como es el caso del Honorable señor Altamirano, previos todos los trámites del desafuero a que me he referido, cuando está cumpliendo la sentencia, como continuación del proceso que se le siguió cuando estaba desaforado, a nuestro juicio conserva su calidad de Senador, pero no el ejercicio de su cargo. De acuerdo con una lógica interpretación, si en virtud de una pena aflictiva el parlamentario no puede ejercer su cargo y, por el contrario, queda privado de la calidad de tal, por la pena no aflictiva, al permitírmele el ejercicio del cargo, no recibiría ninguna sanción. Vale decir, dada nuestra calidad de parlamentarios, no habría ninguna pena. En efecto, la pena no aflictiva sólo le significaría una condena a sesenta y un días en el patronato de reos o a la pena aflictiva de detención, pero continuaría ejerciendo el cargo, lo que, en nuestro concepto, no ha sido la voluntad del constituyente.
Además de lo anterior, en toda interpretación debe buscarse la menos conflictiva, como escuché a un profesor de Derecho Constitucional. Si aceptáramos que un parlamentario condenado a pena no aflictiva puede ejercer su cargo, ©videntemente a aquél se le presentaría un mundo de dificultades que le limitarían el ejercicio de ese derecho. Por de pronto, podría estar sometido al régimen carcelario y, en consecuencia, debería solicitar permiso para concurrir a este hemiciclo cuantas veces se estimara oportuna su presencia, lo cual repugna a una interpretación adecuada y jurídicamente concebida dentro del análisis que debemos hacer de las disposiciones de nuestra Carta Fundamental.
En seguida, se hicieron algunas observaciones respecto de las penas accesorias.
La persona condenada a pena aflictiva por un crimen o un simple delito, queda inhabilitada absoluta y perpetuamente para el desempeño de cargo u oficio público. En cuanto a los condenados a penas no aflictivas, el artículo 38 del Código Penal dispone que su inhabilitación será temporal, y en uno u otro caso debe aplicarse conjuntamente con la. pena principal. En el caso que nos ocupa, el Honorable señor Altamirano fue condenado a las penas a que me he referido, estableciéndose la inhabilitación temporal para el desempeño de cargo u oficio público. El problema de interpretar si el cargo de parlamentario es o no es público representa dudas para muchos. Para mí no las hay en el orden total y absoluto, sino en el aspecto a que me referiré en un momento más.
Por de pronto, el artículo de la Constitución Política relativo a las atribuciones de la Cámara de Diputados, empieza diciendo que se puede formular acusación "en contra de los siguientes funcionarios: c) el Presidente de la República...", que es un cargo de elección popular. El artículo 5º del mismo cuerpo legal dispone que son chilenos los que "obtuvieren especial gracia de nacionalización por ley." Y agrega: "Los nacionalizados tendrán opción a cargos públicos de elección popular...". Es decir, repite la expresión "cargos públicos de elección popular".
Desde el instante en que coinciden ambos preceptos constitucionales, vamos ya apreciando que el cargo de parlamentario es público y de elección popular.
Por su parte, el artículo 260 del Código Penal establece:
"Para los efectos de este título" se refiere a los delitos contra la propiedad "se reputa empleado todo el que desempeña un cargo público, semifiscal, de administración autónoma y municipal, aunque no sea de nombramiento del Jefe de la República., ni reciba sueldo del Estado. No obstará a esta calificación el cargo de elección popular". Esto fue motivo de modificación posterior, mediante la ley 15.078.
Hagamos, entonces, una interpretación lógica de nuestro texto constitucional aplicando la terminología que emplea. Tal como se hace presente en el informe, tengo una duda que debí disipar en momento oportuno, pues presionaba mi actitud la natural deferencia que me correspondía para con un colega, máxime cuando estimé que él había, sido condenado abusivamente. Tuve ocasión de conversar con el Honorable señor Altamirano en el lugar en que está detenido, antes de emitir juicio en la Comisión. Hice presente mi opinión al señor Senador, y recibí de él algunas observaciones. Me parece que con el diálogo el Honorable señor Altamirano llegó a comprender que me movía una viva inquietud. Pues bien, la duda a que me refiero dice relación a los términos "cargos públicos", empleados por la ley y la Constitución en muchas ocasiones, en circunstancias de que en otras hace mención de los "cargos públicos de representación popular". Me asaltaba la natural inquietud de saber si existía algún distingo de carácter penal o civil entre unas y otras, o si en nuestros textos de derecho público se hacía alguna diferencia entre "cargo público" a secas y "cargo público de representación popular". También tuve oportunidad de consultar la opinión de personas versadas en la materia, que han hecho de estos asuntos la ocupación de todos sus días. Todas ellas concurrieron en señalar que, a su juicio, la expresión "cargo público" en sentido genérico, y "cargo público de representación popular", eran la misma cosa y debía dárseles la misma interpretación. Por ello, dilucidada esta inquietud, estimé que la pena accesoria, en este caso temporal, de inhabilidad para el desempeño de cargos u oficios públicos, comprendía también, a mayor abundamiento, la conclusión a que llegó la mayoría de la Comisión en el sentido de considerar al Honorable señor Altamirano como Senador, aunque no en el ejercicio de sus funciones. Subrayo esto de que el Honorable colega está investido de su calidad de Senador, puesto que si se lo quisiera acusar de otro delito sería necesario cumplir con la disposición del artículo 35 de nuestra Carta Fundamental, o sea, debería pedirse nuevamente su desafuero. En otras palabras, el Honorable señor Altamirano mantiene su calidad de Senador, pero está limitado en el ejercicio del cargo. De todos estos antecedentes que conoció la Comisión y que tuve oportunidad de hacer presentes, se revelan para nosotros, especialmente para mí, algunas aplicaciones del derecho que nos repugnan vivamente. Al comenzar esta corta exposición explicativa de mi modo de actuar en la Comisión, señalé que la justicia ordinaria había condenado al Honorable señor Altamirano por dos delitos en cada uno de los dos procesos, y que lo había sancionado con 75 días de prisión por cada infracción. Los delitos fueron: injurias proferidas en contra del Presidente de la República en forma verbal y publicación de las mismas en la revista "Punto Final". Igualmente, se lo condenó por apología de la violencia, y propaganda de la violencia, en las mismas circunstancias anteriores. Parece que contraría a cualquier conciencia medianamente ilustrada, no sólo en derecho, sino con un mínimo de interpretación de la lógica, que a un hombre se le pueda condenar por cuatro delitos separadamente con el fin de juntar las penas y formular así una sanción de conjunto que limite o lesione el ejercicio de un cargo parlamentario. Por estas circunstancias, formulé una petición, acogida por cuatro votos contra uno, para elevar los antecedentes al conocimiento de la Corte Suprema con el objeto de que esta magistratura, con las facultades de que constitucionalmente está investida, pueda considerar, de oficio, una revisión o estudio del proceso y sancione el abuso que yo advierto en su tramitación. A mi juicio repito, repugna que se haya condenado a una persona por cuatro delitos iguales en dos procesos.
También manifesté en la Comisión que los parlamentarios no pueden, salvo casos muy excepcionales, ser sometidos a la justicia militar. Todos sabemos que si bien es cierto ella es ejercida por hombres conocedores del derecho, no lo es menos que está limitada con relación a la plena independencia e inamovilidad de que gozan nuestros tribunales de justicia en el juzgamiento de los asuntos sometidos a su resolución.
No estimo que los parlamentarios, respecto de la justicia militar, estén plenamente resguardados en el derecho que tienen a su defensa y a ser oídos por hombres independientes, inamovibles, que conozcan el derecho y aprecien en forma total su responsabilidad. No deseo disminuir la función de esos tribunales. Sólo pretendo entregar a los parlamentarios una garantía más, si ello es posible, mediante una modificación de nuestros textos legales. De allí que cinco miembros de la Comisión concurrimos en el acuerdo tácito de abocarse al estudio de la ley a fin de impedir que los parlamentarios sean juzgados por la justicia militar, salvo en casos muy excepcionales.
En resumen, por estimar que el informe como lo he dicho es de extraordinaria calidad y comprende nuestro juicio, consideré, en virtud de las razones expresadas, por una interpretación que creí la más ajustada a derecho, que el Honorable señor Altamirano o cualquier parlamentario condenado a pena no aflictiva, se encuentra suspendido de su cargo desde el momento mismo de su desafuero, en la primera etapa, y continúa en esa situación hasta el cumplimiento de la sentencia, o sea no se encuentra, en ejercicio.
En cuanto al envío de un oficio a la Corte Suprema y a la justicia militar, a que he hecho referencia y que propone el informe, cabe a la Sala pronunciarse sobre el particular.
Por último, reitero que para llegar a esta conclusión traté de despojarme de todo prejuicio o malquerencia, a fin de entregar al Senado, con la mayor libertad de juicio y dentro de mis limitadas condiciones para interpretar el derecho, un voto de buena fe. Creo que con ello contribuyo a su prestigio y a defender a cada uno de los miembros de esta Corporación.
El Honorable señor Sepúlveda me ha pedido expresamente manifestar que él participa de mis palabras por lo demás, lo dice en el informe y que está a disposición del Senado para el caso de que los Honorables colegas deseen alguna información.
El señor CHADWICK.-
Los Senadores socialistas populares hemos entrado a la consideración de este asunto en la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, convencidos de que se trata, por sobre todas las cosas, de un grave conflicto entre dos poderes del Estado.
Nosotros no podemos calificar la, sentencia dictada en contra del Honorable señor Altamirano como una materia despojada del contenido político que define toda la actuación de los tribunales y del Gobierno alrededor de este asunto.
Desde luego, observamos que aquí se desencadenó una actividad judicial provocada por el Gobierno para juzgar un delito que, si existiera, sería, de aquellos generalmente llamados "delitos de opinión", en los cuales no se enjuicia la acción realizada por el individuo, sino, sustancialmente, las ideas que profesa o manifiesta. Nos parece que en este camino vedado, en que las garantías individuales desaparecen, el atentado a ellas adquiere extraordinaria gravedad, pues viene a herir el estatuto constitucional que garantiza la libertad e independencia de la función parlamentaria.
Para nosotros, en consecuencia, resultó imposible disimular la repugnancia con que examinamos esos procesos, pues vimos en ellos un ataque a. la institución misma de que formamos parte, en su garantía esencial, que asegura a Senadores y Diputados la inviolabilidad personal por las opiniones manifestadas y los votos emitidos en el desempeño de sus cargos.
No admitimos ni podemos tolerar que pase en silencio esta amenaza permanente que pendería sobre cada uno de nosotros, limitaría nuestra autoridad y haría desdoroso nuestro desempeño, si tuviéramos que ir a los tribunales de justicia en la condición menoscabada de estar imputados de delitos criminales por el solo hecho de haber manifestado una idea y emitido una opinión.
Lo ocurrido al Honorable señor Altamirano puede suceder a cualquiera de nosotros que tenga el coraje moral de expresarse en contra del sistema de ideas consideradas sacrosantas en la sociedad en que vivimos.
Los socialistas populares pensamos que los tribunales de justicia están menoscabando la función parlamentaria cuando identifican la regla constitucional del artículo 32 de nuestra Carta Fundamental con una mera circunstancia eximente de responsabilidad penal que pudiéramos encontrarla en el número 10 del artículo 10 del código del ramo. En este último cuerpo legal se declara que está exento de responsabilidad criminal, sin necesidad de tener jerarquía especial, el que obra en cumplimiento de un deber o en el ejercicio de un cargo, oficio o profesión. Porque es natural que al desaparecer la ilicitud de la acción realizada en el cumplimiento de un deber o en el ejercicio de un cargo, oficio o profesión, a su autor no puede atribuirse criminalidad alguna. La conclusión anterior deriva de la aplicación de los principios generales de derecho, y la regla que la consagra no constituye excepción alguna. Por eso, resulta absolutamente inaceptable que el fuero, el estatuto, el privilegio de los Senadores y Diputados de manifestar libremente sus opiniones se confunda con una circunstancia eximente de responsabilidad por falta de ilicitud de la acción.
A nuestro juicio, el precepto constitucional ha sido vulnerado una vez más en el caso del señor Altamirano, quien se limitó exclusivamente a emitir opinión en el ejercicio de su cargo. Los tribunales de justicia han entendido que la función parlamentaria no es de ejercicio permanente, que sólo se realiza en el tiempo limitado y en un recinto especial, que es esta Sala, durante las sesiones de la Corporación o de las Comisiones de trabajo de cada rama del Congreso. Tal interpretación restrictiva es insostenible a la luz de los principios que informan el estatuto personal de inviolabilidad del Senador o Diputado. Ello es mucho más insostenible todavía, si se atiende a la necesidad política de admitir que el cargo de parlamentario es de ejercicio permanente; es decir, quien lo desempeña no se pone la investidura de Senador o Diputado al franquear la entrada del Congreso: la lleva consigo, es inherente a toda su actividad. En demostración de ello, la Constitución Política declara incompatible los cargos de Senador o Diputado con el de regidor y con cualquiera otra función pública; los priva de la investidura parlamentaria por el solo hecho de realizar una negociación incompatible con el ejercicio permanente de su cargo; no puede gestionar en ninguna parte menos en este recinto asun3 administrativos; no puede patrocinar juicios, si es abogado, contra el Estado no aquí, naturalmente en los tribunales de justicia. Todo lo anterior constituye la exteriorización de una verdad que va más allá de toda posibilidad de objeción.
¿Quién podría decir que el Senador o Diputado deja de desempeñar su cargo cuando abandona el recinto del Congreso y da cuenta de su gestión al pueblo soberano o formula las críticas que le merece el curso de los acontecimientos políticos y el destino que se está dando a la nación? El parlamentario tiene el deber, que ha de cumplir en todo instante, de mantener esa relación viva, ilustrada, juiciosa con el cuerpo electoral, en el cual reside la soberanía. ¿Cómo podría formarse la opinión pública de un país si, terminada una sesión de una rama del Congreso, el Diputado o Senador no pudiera insistir en sus propósitos, abundar en sus razonamientos, esclarecer sus juicios para ser mejor comprendido, y llegar a los órganos de difusión para que su posición política sea conocida de manera más completa? Yo digo que no podría, conforme a ese criterio burocrático, restrictivo, temeroso, añejo y reaccionario con que se ha abordado un problema en el que está inserta la cuestión sobre la posibilidad de abrir el cauce para que la sociedad se perfeccione, mejore, avance, deje atrás lo viejo y caduco. ¿Podría el parlamentario cumplir esa función, si respecto de él pesara la amenaza de ser enjuiciado por delito de emitir opinión o por las ideas que manifieste? En el caso del Senadordon Carlos Altamirano, se estimó que al emitir conceptos no aceptados comúnmente, podría hacérsele víctima de una represión que sirviera de advertencia a los demás Senadores. Ese parlamentario, guiado por su admiración al régimen cubano, manifestó ciertas opiniones, expresó algunas ideas que entraron en conflicto con ¡as sostenidas por quienes integran otros poderes del Estado, por lo cual se le arrastró a proceso, se le enjuició y se le condenó en forma ignominiosa. Al aceptar el Senado que a uno de sus miembros se le niegue de manera insolente la circunstancia atenuante establecida en nuestras leyes penales consistente en la irreprochable conducta anterior, la Corporación actuó en forma ignominiosa, bajó la cerviz, inclinó la espalda, aceptó un latigazo en pleno rostro.
Yo diría que con cierto refinamiento se ha buscado el exceso, el extremo para demostrar al país que ser Senador de la República es muy poca cosa, que se trata de un título menguado que no alcanza sino para lo meramente reglamentario, para aquellas funciones expresamente establecidas, y cuya dignidad no pareciera ser otra cosa que falso oropel.
Nosotros, los Senadores socialistas populares, no podríamos ser conducidos polla vía de esta consulta a aceptar como bueno todo este procedimiento vejatorio para el Senado y para cada uno de sus miembros. Nos pareció especialmente grave el hecho de que se condenara al Senadordon Carlos Altamirano por cinco delitos mediante dos procesos diferentes, en circunstancias de que la acción que se incrimina es una sola. Cualquier tribunal llamado a respetar los fueros del inculpado, sin más título este último que el ser un simple habitante del país, debió abstenerse, en conocimiento de esta circunstancia, de incurrir en la injusticia de condenar por quinta vez a. ese ciudadano anónimo, despojado de toda prerrogativa, que estuviera sometido a su jurisdicción. Pero aquí se trata de un Senador de la República que primero es conducido ante el fuero común, y allí un Ministro de Corte lo condena, como recordó el Honorable señor Juliet, fundándose en lo que en la Comisión se examinó, por cuatro delitos en el mismo proceso: por el de apología de la violencia, en razón de que sus palabras fueron calificadas de esa manera; porque esas mismas expresiones puestas por escrito se atribuyeron naturalmente al señor Altamirano; por el de injuria a Su Excelencia el Presidente de la República, repitiéndose en este caso el mismo paralelismo anterior.
¿Acaso el juez de la causa, en virtud de una disposición que conocemos todos quienes hemos ejercido algo en materia penal, no tiene la obligación de proceder con igual celo, no sólo en el establecimiento del delito y comprobación de la participación del inculpado, sino en todo cuanto pueda abonar la inocencia de éste o atenuar la responsabilidad que se le imputa? ¿Por qué esta vez, con el Honorable señor Altamirano, se faltó a ese deber, que está prevaleciendo entre todos los que debe cumplir el juez en materia criminal?
Cuatro veces condenado en un mismo proceso, por un solo hecho. Y después otro tribunal el de Justicia Militar, en proceso diferente, juzgando el mismo hecho, llega a la conclusión de que ha de imponérsele pena de nuevo, y esta vez inconmutable y negándole la irreprochable conducta anterior, porque por el mismo hecho ya había sido condenado.
No nos corresponde a nosotros por el contrario, nos está prohibido por la Constitución Política del Estado abocarnos a causas pendientes o hacer renacer procesos fenecidos. Por eso no entro al examen particular de los hechos y sus calificaciones. Pero como Senador en ejercicio, como integrante de esta Corporación, no puedo cerrar los ojos y dejar de ver lo que esas sentencias muestran: menosprecio por la dignidad del cargo de Senador, criterio que no podemos compartir respecto de la interpretación del artículo 32 de la Carta Fundamental; amenaza política proveniente de un poder público compuesto por funcionarios en contra de otro formado por representantes directos o mandatarios elegidos por el pueblo soberano, en una concepción republicana de gobierno.
Señor Presidente, nos parece que no podemos limitarnos a pasar como por un mero trámite al tomar conocimiento de estos hechos. El Senado de la República debe manifestar la reprobación que ello nos merece. Es inadmisible que por un mismo hecho se hayan seguido dos procesos diferentes y que este procedimiento se haya aplicado a uno de nosotros.
Tampoco es legítimo que esto se haga con habitante alguno del país. Por lo tanto nos corresponde rechazar esta conducta del Poder Judicial, en cuanto somos también me atrevería a decirlo, en una calidad republicana superior, un Poder del Estado que se ve, así, disminuido desconocido en sus prerrogativas y derechos.
Quiero agregar más: existen consideraciones que ya son comunes a todos los hombres que practicamos el Derecho, que no han podido escapar a los tribunales y que hacen especialmente aberrante la condenación del Honorable señor Altamirano en la forma ya expuesta. Desde hace muchos años, se enseña en la cátedra y se aplica en los tribunales la doctrina de que una misma acción no puede dar lugar a una doble, triple cuádruple o quíntuple incriminación, cuando el delito resulta ser uno solo por el proceso llamado de la consunción de la figura. Si diferentes leyes o disposiciones de una misma ley sancionan separadamente distintos tipos de delitos, pero una de ellas sanciona una figura de mayor gravedad, que comprenda intelectualmente los elementos de las otras figuras o tipos, la de mayor gravedad es la única que se aplica. Porque en este aparente conflicto de ley ha de entenderse que la voluntad del legislador es la de sancionar la lesión del derecho prevaleciente.
Si un individuo maltrata de obra a otro, lo hiere en su integridad personal, le causa daño en su vestidura y, en la misma acción, como culminación de su voluntad criminal, manifestada en esta sucesión de hechos que tienen unidad en la realización, lo mata, nunca los tribunales han juzgado ni los profesores han entendido que en dicha acción existan separadamente delito de injuria de daño en la ropa, de lesión por las heridas no mortales y de homicidio, en un concurso real de leyes. ¡Jamás! Por eso, en la cátedra se enseña que el concurso aparente de leyes es distinto del concurso real o material de delito y del concurso ideal.
Repito: esto se enseña en la cátedra, y los alumnos deben aprenderlo antes de dar examen de Derecho Penal.
Y yo diría que antes que en la doctrina, ya estaba en la norma de cultura que informa nuestra concepción de la justicia, nuestro sentido de la equidad.
El viejo aforismo romano que los glosadores resucitaron o desenterraron de los escombros del 'imperio desaparecido, ya "non bis in idem": no dos veces por la misma cosa. Aquí, con el Honorable señor Altamirano, Senador de la República se ha procedido haciendo escarnio de la justicia, utilizando medios intimidatorios que no están destinados sólo a doblegar la voluntad de una persona determinada o singular, sino toda la actividad parlamentaria.
Sabemos muy bien que no nos corresponde revisar lo que los tribunales hicieron en el estricto ámbito de lo meramente judicial. Pero el asunto está abierto a la conciencia de este país, que tiene desde antaño una preocupación constante por el imperio de la equidad, la justicia y el buen juicio.
Hacemos lo que constituye nuestro deber: colocar los hechos en su lugar, a fin de que todos los obreros, campesinos y empleados, los hombres que no viven aterrorizados porque algún día puede cambiar este régimen de privilegios, vean y comprendan cómo se ha procedido con un Senador de la República que, en una conferencia universitaria, osó manifestar ideas que fueron calificadas como revolucionarias y estigmatizadas por la inculpación de apología de la violencia.
Si se hubieran limitado a eso merecerían nuestra condenación en la forma como ya lo manifestamos cuando tuvimos oportunidad de pronunciarnos, en una sesión anterior del Senado, sobre el desafuero del Honorable señor Altamirano.
Pero han ido mucho más allá: apología de la violencia, una y dos veces; aparte esto, injurias al Presidente de la República, una y dos veces y no obstante todo lo anterior, ofensas a las Fuerzas Armadas, con declaración de que no existe irreprochable conducta anterior y de que el acusado no merece escapar a la celda del presidiario al régimen de los criminales.
Protestamos por esto. Nos negamos a aceptarlo. Creemos que en la persona del Senador Altamirano se hiere nuestra dignidad común, nuestro honor parlamentario nuestra libertad para cumplir nuestro deber, nuestra capacidad para servir al pueblo tal como lo entendemos: emitiendo nuestras opiniones y afirmando nuestras ideas.
Digo esto con tanto énfasis porque, a mi juicio, ningún hombre bien nacido puede aceptar si se considera que una persona debe cumplir pena por la apología de la violencia, que al mismo tiempo, por el mismo hecho, se le puede sancionar porque habría injuriado al Presidente de la República u ofendido a las Fuerzas Armadas. Si es inherente al bien jurídico protegido por la sanción del delito de apología de la violencia la idea de que quien incurra en tal infracción penal, de una manera o de otra, está manifestando menosprecio por las autoridades o quienes las personifican, y si está manifestando, de una u otra manera, igual actitud respecto de las Fuerzas Armadas, que están llamadas a mantener las instituciones; por el imperio de la fuerza si fuere necesario; y si se supone que el señor Altamirano ha cometido ese delito, no se le puede condenar fragmentariamente por hechos que no serían más que segmentos o aspectos circunstanciales de la acción ya juzgada. Eso es lo elemental; eso es lo que deseamos que el Senado conozca con serenidad, lo aprecie en su proyección y proteste, como nosotros protestamos.
Por eso señor Presidente, nos hemos abstenido de emitir opinión en este informe respecto de las consecuencias jurídicas que deben reconocerse a una sentencia que impone a un Senador pena privativa de libertad, no aflictiva, respecto del ejercicio de su cargo.
No creemos que esté conforme con la dignidad de nuestra función aceptar que en este caso debamos complementar el fallo señalando cuáles son las consecuencias internas para el régimen de funcionamiento del Senado que trae consigo tal decisión judicial.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Terminado el Orden del Día.
Queda pendiente la discusión del informe.
HOMENAJE AL PASTOR MARTIN LUTHER KING.
El señor GONZALEZ MADARIAGA.
Señor Presidente:
Una de las figuras más destacadas de los tiempos presentes acaba de caer tronchada por la intolerancia. Ahora el Pastor bautista Martin Luther King se ha incorporado a la historia y mañana su estampa la registrarán los textos de enseñanza y los sitios públicos albergarán su figura, en homenaje a su apostolado por alcanzar cristiano entendimiento entre los hombres.
El Pastor Ring era un hombre de color, y en la lucha desigual a que el destino lo abocó, tuvo por defensa el incomprensible drama que vive su raza; pero las armas que escogió lo elevan a las mayores alturas a que puede alcanzar un luchador social, pues a la violencia opuso la tolerancia y a la humillación la mansedumbre, ya que, como lo dijo, al odio no podía replicar con el odio, porque tal conducta conduce a la negación de la vida. Su comportamiento hace recordar al filósofo ateniense bebiendo la cicuta y resistiéndose a apelar de la sentencia porque no quería ser injusto consigo mismo, cuando, durante su vida, había tratado de no serlo con nadie; a Giordano Bruno, enrostrando a sus jueces que más les intimidaba a ellos a pronunciar la sentencia que lo condenaba a la hoguera, que a él oírla; a Mahatma Gandhi, su maestro e inspirador que lo antecedió en el sacrificio.
El drama que vive la raza negra en los Estados Unidos llega al horror y es difícil concebirlo ante el grado que la civilización ha alcanzado, y menos todavía en la nación norteamericana, que tanto se place de su sistema democrático y de los adelantos que ha logrado. La verdad' es que la mayor parte de su intelectualidad ignora el proceso racial que divide a la nación, y para descubrir el velo de la hipocresía que lo encubre es necesario palpar lo que acontece en los estados del Sur, adonde llegaron los esclavos africanos, que son los progenitores de la raza de color, la que sobrepasa en la actualidad los 22 millones de individuos. El 70% de su conjunto vive en dichos estados.
Un periodista norteamericano que ha tratado la materia y que con tal objeto visitó los estados del Sur, extrajo avisos publicados una centuria atrás en la prensa en que se reclamaba de la huida de esclavos, como si se tratara de objetos perdidos. Uno de esos avisos, para identificar a una negra fugada, señalaba que había sido marcada con hierro candente en la mejilla izquierda; otro que tenía cortada parte de ambas orejas; un tercero, la punta de la nariz: En nuestra época, el apaleo de gente de color, el abuso de sus mujeres y la negación de justicia se repiten a menudo.
Para la conciencia cristiana resulta imposible de aceptar lo que suele ocurrir, por ejemplo, en la ciudad de Atlanta. Dos médicos, negro uno y blanco el otro, intercambian observaciones de laboratorio y se prestan recíproca asistencia. Pero si el blanco encuentra al de color en la calle, no lo saluda. Si un profesional negro va a un hotel, debe usar el montacarga, y en la calle, ceder el paso a los blancos. La discriminación en los medios de transportes, en las tiendas, en los restaurantes, es general, salvo contadas excepciones. El arrabal negro se caracteriza no solamente por sus habitantes, sino porque es frecuente que allí no lleguen el agua corriente, la electricidad ni el gas. En resumen, un blanco no puede discutir con un negro, porque no son seres iguales, y si un hombre de color necesita ir al hogar de un blanco, debe usar la puerta de servicio, como en el caso del cementerio de South View, que se fundó en 1886 como consecuencia de una revuelta contra la segregación y al que se han referido últimamente noticias cablegráficas.
Para los latinoamericanos y para el mundo resulta incomprensible la conducta cíe los Estados Unidos en este aspecto de las relaciones humanas. La gran República se enorgullece del avance de su civilización. Su sistema democrático procura ponerlo como modelo para los demás países. A comienzos del segundo tercio del siglo pasado, el francés Tocqueville escribió su conocido libro "La Democracia en América", al que se sigue considerando como texto clásico de la ciencia política, obra destinada a realzar las costumbres norteamericanas. En verdad, aceptamos reconocer la elevación de los postulados en que se afianzó la independencia de los Estados Unidos. Jefferson, autor de la "Declaración de la Independencia" y del decreto de Virginia, que asegura la libertad de culto emitió juicios que la posteridad ha hecho suyos. Acerca de la verdad, aconsejó, en una ocasión, a uno de sus íntimos: "No creas ni niegues algo sólo porque otras personas lo han creído o negado. Tu propia razón es el único oráculo que te ha dado el cielo". En lo que respecta a la censura de prensa, sostuvo: "Sólo el error necesita el apoyo del gobierno. La verdad puede cuidarse ella sola. No hay peligro en que el pueblo lo sepa todo, tanto lo verdadero como lo falso, pues es capaz de formarse un juicio correcto. Si se me dijera que es necesario elegir entre un gobierno sin periódico o periódico sin gobierno, no vacilaría un instante en preferir lo último. En un país libre siempre habrá lucha de ideas y esto constituye una fuente de energía: el conflicto y no la conformidad mantiene viva la libertad".
Pero la contradicción entre lo que proclama y lo que practica el poderoso país del norte ha movido a muchos pensadores a discurrir acerca de sus flagrantes contradicciones. En materia internacional apoya la no intervención, y su comportamiento, ayer en Santo Domingo y hoy en Vietnam, para citar hechos recientes, desmienten su conducta. En materia económica, acostumbra a invertir diez para extraer cien, y al servicio de esta política imperialista va disciplinando notorios elementos de los países escogidos que terminan por desnacionalizar su espíritu. Pero ¡cuidado!' la historia es elocuente para señalar las funestas consecuencias a que estas paradojas conducen. Se ha sostenido que diez siglos tardó Babilonia en llegar a la decadencia y la ruina, y Roma tardó cinco. Pero hoy el tiempo y las distancias son más cortos, porque el reloj de la historia marcha con más rapidez. Desde luego, dentro del propio país corren informaciones acerca de que su economía se apoya en la fabricación de material bélico para mantener su bienestar. Esta información podría corroborarse con declaraciones prestadas ante su propio cuerpo legislativo. En discursos anteriores, he tenido oportunidad de afirmar que la guerra entre India y Pakistán, fue producto de la venta de elementos de guerra a este último país, según declaraciones de un ex Embajador. En el mismo acto, el Secretario para la Defensa aceptó que la balanza de pagos se beneficiaba con la venta de este material, todo lo cual puede explicar la indecisión para entablar negociaciones de paz en la Indochina, después que el propósito fue anunciado.
En cuanto al proceso racial, hay que admitir la mojigatería con que se lo enfoca. La Corte Suprema de los Estados Unidos se ha pronunciado con insistencia en contra de la discriminación racial, particularmente en materia escolar, pero la resistencia al contacto con el negro es impermeable. Se ha dado el caso de algunos estados del Sur que han preferido costear los gastos de la enseñanza en casas de estudio fuera de su territorio estadual, para no alterar el color níveo de los alumnos de sus planteles educacionales.
En materia electoral y con la intención de eliminar al negro en la participación de las elecciones primarias, que adquieren calidad decisiva en los actos finales, se inventó la "cláusula del abuelo", que permitía alejar a los negros del ejercicio de los derechos ciudadanos, si antes no probaban que dichos antepasados habían sido ciudadanos de la Unión. Todavía persiste el impuesto de "capitación" que grava al ciudadano en edad de votar y la exigencia del pago oportuno burla al negro del ejercicio del derecho de sufragio.
Los atentados del 67 revelaron que la cifra de los desocupados negros en las grandes ciudades era de dos a cuatro veces superior a la de los blancos. En otras ciudades se la estimaba en el 3,5%, y para el sector negro de Hough, llegó al 15,6%. La alarma producida el año pasado hizo que en las esferas legislativas se hablara de acelerar el despacho del proyecto de ley sobre derechos civiles como también de mejorar las condiciones de los "ghettos", lugares habituales de residencia de los negros. Mientras tanto, la estadística de los desórdenes raciales registrados por alguna prensa había arrojado ocho muertos el año 64, treinta y cinco el 65, doce el 66 y ochenta y seis el 67, con un cortejo de miles de heridos y enormes daños a la propiedad privada. El Gobernador de Michigan, señor Rommey, después de una inspección aérea, declaró que Detroit parecía una ciudad bombardeada. Acerca de los daños producidos en el curso de este mes, es imposible hacer cálculos por ahora pero es probable que hayan sido superiores a los anteriores.
En las últimas elecciones municipales fueron elegidos alcaldes dos negros: en la ciudad de Cleveland, la décima en importancia en la Unión, y en Gary, que antes había sido bastión del KuKluxKlan, organización creada para hostigamiento del hombre de color. En Boston, una coalición de blancos y negros facilitó la elección de un alcalde que se había declarado partidario de la integración escolar. El suceso permitió decir al Pastor King que tales elecciones constituían tres puñetazos a la intolerancia.
Dos alcaldes de color en el número de municipios de los Estados Unidos, constituye escasa proporción, pero es buena muestra de cómo puede hallar solución el problema racial. Los Derechos del Hombre proclamados en 1789 y reafirmados en la misma ciudad de París, dos decenios atrás, establecen que todos los seres humanos nacen libres, e iguales en dignidad y derechos sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión u opinión política. Declaran también que todo individuo es igual ante la ley y tiene derecho a recabar protección contra toda discriminación que infrinja tal propósito. Los Derechos del Hombre constituyen una dura lección para la democracia norteamericana.
Harriet Beecher, que escribió "La Cabana del Tío Tom", uno de los libros que de golpe dio a su autora explosiva celebridad, que se tradujo a todas las lenguas y constituyó el repudio más conmovedor de la esclavitud, terminó con el siguiente acápite: "Pero estas situaciones no son exclusivas del Estado de Ohio; en todos los Estados de la Unión vemos hombres libertados ayer del yugo de la esclavitud, que con admirable energía han formado su propia educación y conquistado un puesto honorable en la sociedad. Pennington, entre los clérigos; Douglas y Ward, entre los escritores son bien conocidos ejemplos. Si esta raza perseguida, arrastrando tantas desventajas y claudicaciones, ha dado tanto ¡qué no habría hecho si la Iglesia cristiana hubiera puesto más cerca de ellos el espíritu del Señor!". Pero el grito de la escritora Beecher, hija de un ministro congregacionista, conmovió las filas del Partido Republicano y convirtió en líder de los abolicionistas a Abraham Lincoln, a quien, como Presidente, cupo proclamar la libertad de los esclavos norteamericanos. Fue éste uno de los dichos favoritos de Lincoln: "Todo cuanto pido para el negro es que, si no lo quieren, lo dejen en paz", súplica que aún golpea a las puertas de la Casa Blanca.
El Reverendo sucesor de King en el cargo de Presidente de la Conferencia de Dirigentes Cristianos del Sur manifestó que los negros ya no pueden tolerar que sean relegados a la puerta trasera y que la pérdida de] Pastor King sólo puede ser redimida por una conquista social de la misma magnitud.
Un homenaje a la memoria del Pastor bautista Martin Luther King ultimado en condiciones parecidas a las del último Presidente de la República, pues por las circunstancias cabe admitir que en ambos casos han concurrido consorcio de voluntades y premeditación no puede impedir el análisis de hechos que hieren la conciencia universal. Debo agregar que este homenaje se rinde en el Parlamento más antiguo de América Latina, en el país que proclama ser asilo contra la opresión y que el bardo que participó en los entreactos de la conquista, denunció que la gente que esta tierra producía "no ha sido por rey jamás regida, ni a extranjero dominio sometida".
Con todo, un homenaje al Pastor King creemos que desmerecería si no nos valiéramos de sus propias palabras, expresadas durante el curso de la prédica de su evangelio por la no violencia. Bástenos decir que esta figura de extraordinaria firmeza y acentuada moral, que el tiempo irá agigantando, elevó su ministerio hasta más allá de la frontera de su patria. En 1964 fue distinguido con el premio Nobel de la Paz que, según voluntad del fundador, sólo puede ser concedido a quien haya trabajado "más y mejor en promover la fraternidad entre los pueblos". Anteriormente, en su propio país, había sido señalado por algunos semanarios como el "Hombre del Año" y algunas universidades lo habían designado "Doctor Honoris Causa".
Cuando recibió la noticia de haber sido favorecido con el Premio Nobel se encontraba en un Hospital de Atlanta. Declaró entonces, en conferencia de prensa:
"No considero esto como un honor personal, sino como un tributo a la disciplina, a la sensata moderación y al coraje de millones de valerosos negros y blancos de buena voluntad que han seguido la senda de la no violencia en la persecución de un reino de justicia y de amor a través de nuestro país.
"El premio obliga a una más completa devoción a la no violencia como filosofía de vida.
"Es también satisfactorio saber que las naciones del mundo reconocen el movimiento por los derechos civiles en nuestro país como una significativa fuerza moral cuando así se le premia".
En cierta ocasión fue detenido en la ciudad de Birminghan por haber encabezado un mitin público. Con este motivo entregó a la publicidad un comunicado, que adquirió fama y fue conocido como "Carta desde una Cárcel de Birminghan". El siguiente párrafo pertenece a ese comunicado.
"Una dolorosa experiencia nos ha demostrado que la libertad nunca se da voluntariamente por el opresor; debe ser exigida por el oprimido. Todavía no me he dedicado a ningún movimiento de acción directa que fuera considerado "oportuno", según las normas de aquellos que no han sufrido injustamente el dolor de la segregación. Durante años he oído la palabra "esperad", que suena en el oído de todo negro con una punzante familiaridad. Este "esperad" ha significado siempre "nunca". Ha sido una sedante talidomida que sólo ha calmado la tensión emocional por un momento para dar a luz luego el malformado bebé de la frustración. Debemos reconocer, con el distinguido jurista de antaño, que "justicia excesivamente demorada es justicia denegada". Hemos esperado durante más de trescientos cuarenta años para conseguir nuestros derechos constitucionales y que la ley divina nos otorga".
Pero el discurso más bello del Pastor King ha sido, sin duda, el que pronunció delante de millares de representantes reunidos en Washington, para describirles lo que él llamó "Yo tengo un Sueño" e invitar a sus oyentes a compartirlo con él. La fuente de donde recojo la información agrega que este discurso está considerado como una página de antología. El acto ocurrió en enero del año 1963:
"No estaremos satisfechos mientras el negro sea víctima de los indescriptibles horrores de la brutalidad policial.
"No estaremos satisfechos mientras nuestros cuerpos, agotados por las fatigas de un viaje, no pueden encontrar reposo en los moteles de las autorrutas y en los hoteles de nuestras ciudades.
"No estaremos satisfechos mientras nuestros niños sean despojados de su identidad, desposeídos de su dignidad por la inscripción "reservado a los blancos".
"No estaremos satisfechos mientras los negros de Mississippi no puedan votar, y los de Nueva York piensen que no tienen ninguna razón para votar.
"No, no estamos satisfechos y no lo estaremos en tanto que la justicia no corra como el agua clara y la virtud como un río majestuoso.
"Continúen trabajando con la certeza de que la redención recompensa a los que sufriendo saben defender su honor.
"Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, a Carolina del Sur, a Georgia, a Luisiana, vuelvan a los tugurios y a los "ghettos" de nuestras ciudades del norte, sabiendo que la situación puede ser cambiada y lo será.
"No nos abandonemos a la desesperación. "¡Tengo un sueño! Un sueño profundamente enraizado en el sueño americano. Sueño que un día, sobre las rojizas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos esclavistas, se sentarán todos juntos a la mesa de la fraternidad.
"Yo sueño que un día el mismo Estado de Mississippi, ahogado hoy por la injusticia, agobiado por el calor de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y de justicia.
"Yo sueño que un día mis cuatro hijos pequeños vivirán en una nación donde no serán más juzgados por el color de su piel, sino por sus méritos.
"Esa es nuestra esperanza. Es con esta convicción que vuelo al sur, es ella que nos permitirá arrancar a este océano de desesperación una gota de esperanza."
Pero los mártires tienen su ocaso señalado de antemano. No podía ignorar él que la muerte le esperaba como consecuencia de haber sostenido con firmeza la verdad de sus creencias. Aunque desde joven se había apartado de los senderos que conducen a la violencia y eligió el camino de la persuaden, el Pastor bautista presentía su fin. El día anterior a su muerte pronunció un discurso en Memphis, ciudad donde el victimario lo aguardaba, que es algo así como un testamento oral para las gentes de color, su raza oprimida. Dijo a sus oyentes negros, pocas horas antes de caer ante el plomo homicida: "No sé qué sucederá ahora, tenemos días difíciles delante, pero a mí no me importa ya, porque he subido a la cumbre de la montaña. Como todos los demás, quisiera que mi vida fuese larga, pero esto ya no me preocupa. Quiero hacer la voluntad de Dios, he llegado a la cima de la montaña y he contemplado la tierra prometida. Acaso no llegue a ella en vuestra compañía, pero quiero que sepáis que llegaréis allí. No me preocupa nada ni temo a nadie."
El apóstol de la no violencia lo había dicho todo. Ahora nada' puede ni tiene que agregar. A la humanidad deja el recuerdo de sus acciones y de su imagen.
Señores Senadores, hablo en nombre de estas bancas. El Partido Radical, que practica la tolerancia y persigue el progreso de los pueblos con sujeción a las normas evolutivas, rinde homenaje a la memoria del PastorMartin Luther King.
El señor REYES.-
¿Se justifica o no que el Senado de Chile rinda homenaje a un hombre que ninguno de los señores Senadores conoció, sino por medio de lejanas referencias; a un líder de reivindicaciones raciales ajenas a nuestra patria; a un Pastor bautista que ofrecía su otra mejilla obscura como la mejor réplica a la ofensa recibida? ¿Se justifica o no este homenaje?
La Democracia Cristiana, junto a otras fuerzas políticas, ha creído que debía rendirlo.
Martin Luther King nombre al que ya nadie responde es ahora un símbolo, ronca campana que seguirá tañendo en medio de la humanidad. Su lucha era la de todos los oprimidos que claman por el reconocimiento de los derechos del hombre y, más que eso, de su dignidad. El quiso, como fiel intérprete del mensaje cristiano, que la paz pudiese más que la guerra y el amor diera más fruto que el odio.
En medio de la convulsión del mundo presente, cuando se intensifican la luz y la sombra que deslindan los pueblos ricos de los pobres; mientras la muerte cobra miles de seres en Vietnam y la fuerza pretende constituirse en rectora de las relaciones internacionales; entretanto se consolidan los resabios del colonialismo, y el "apartheid" se convierte en sistema institucionalizado para regir naciones; cuando la violencia se apropia de los medios de difusión y acrecienta sus expresiones en todos los rincones de la tierra, precisamente, en este momento, se requiere la figura de King para estimular los sentimientos nobles y no las pasiones bastardas que todos llevamos dentro. El mundo se hace uno para confrontar su realidad. La más grande marea social de la historia comienza a eliminar los bordes de las naciones y continentes y a derrumbar los diques con que la vieja civilización guarda para unos pocos sus tesoros y privilegios.
Dentro de la nación más poderosa de la tierra, una minoría negra todavía no logra algunos de los más elementales factores de convivencia; y si es así donde la riqueza abunda y se estima alcanzado el más alto índice de desarrollo, ¡cómo será en medio de tantos pueblos en que la miseria y la desesperanza tienen sentados sus reales!
Por eso la rebelión de King invoca el espíritu de Lincoln para que la liberación alcance plena realidad y, sin violencia, avance implacable e intransigentemente.
"Viviendas abiertas": así se denomina la última ley que pretende no discriminar por el color el derecho a habitar de las familias negras en Estados Unidos. Como subir al ómnibus, comer en un restaurante o ingresar a la universidad, habitar una vivienda será también fruto de la Gran Marcha que hace años encabezó King sobre la ciudad de Washington reclamando la igualdad de derechos civiles. El mismo iba a presidir en estos días una nueva marcha, la Marcha de los Pobres, para reclamar la solución de los graves problemas que afligen a los sectores más deprimidos de una sociedad próspera pero tremendamente desigual.
Un disparo gatillado por una mano sin huellas digitales, apuntado por un ojo de rostro sin facciones segó su vida en Memphis el 4 de abril. Pero King siempre encabezará la nueva columna, en presencia inmaterial, y su palabra, de corte bíblico, penetrará las conciencias, porque los oídos ya no podrán escucharla. La lucha no se detiene, aunque sus líderes mueran, porque los que claman justicia y respeto por sus derechos esenciales no pueden enmudecer, cuanto más si integran la multitudinaria legión de los seres oprimidos.
El odio, que se presume anidado exclusivamente en el alma de los perseguidos y postergados, otra vez mostró ser más virulento en los que detentan injustas hegemonías. Tal vez se haya entablado un duelo enceguecido entre el "Black Power" y el "White Power", pero no puede corresponder al sentir de un pueblo que anhela y debe alcanzar una total integración.
El recuerdo de Martin Luther King también se proyecta hacia nosotros en un llamado a la fraternidad, al respeto recíproco, a la solidaridad nacional, precisamente cuando surgen atisbos de una violencia que nos era extraña.
Hay tensiones, hay injusticias, hay urgencias. No queremos conformismo. Nuestra realidad exige respuestas rápidas y trascendentes. La apreciación de la política que cumplimos puede hacernos a unos magnificar lo que estamos realizando y olvidar lo que queda por hacer, así como inducir a otros al desconocimiento de todo avance y a reclamar con premura lo que saben que no es posible satisfacer.
En la trama cada vez más entrelazada de la vida de los pueblos, Martin Luther King asume por muchos o, mejor, junto a muchos, la defensa vigorosa de los derechos humanos, pasa a ser pregonero de la hermandad entre los hombres y, al predicar la no violencia, empuña la espada de filo más agudo para imponer la verdad y afianzar los valores morales en un mundo desorientado, que busca afanosamente su auténtico destino.
Esos ideales también nos inspiran. En esa tarea estamos. Por eso la Democracia Cristiana ha rendido homenaje a Martin Luther King.
El señor LUENGO.-
Honorable Senado:
"Sueño que en las rojizas colinas de Georgia los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos esclavistas podrán sentarse juntos a la mesa de la hermandad."
Sí, señor Presidente, "juntos a la mesa de la hermandad".
He aquí un bello sueño, un bello sueño que fue hecho trizas por un certero balazo que también apagó para siempre la voz de quien lo alentaba, de quien, extrayéndolo de las raíces mismas de su alma, lo fue modelando a plena luz, ante las miradas sorprendidas de toda la humanidad, porque de sus labios no salían palabras de odio ni de beligerancia, sino, como un inagotable arroyo de aguas transparentes, surgían expresiones de paz, de comprensión, de justicia, de igualdad.
Era éste, Honorable Senado, el hermoso sueño de Martin Luther King, del cual fue violentamente despertado por una bala aviesa, que si bien se llevó con ella su existencia física, no es menos cierto que ubicó su nombre, su vida, su ejemplo y sus enseñanzas en el reducido claustro donde se guarda la memoria de los grandes servidores de la humanidad, de este tiempo y de todos los tiempos.
Por esa mesa de hermanos, universal y fraterna, entregó su valiosa vida, en plena juventud de corazón y de cuerpo. Se diría que el doctor Martin Luther King murió su muerte como había vivido su vida, es decir, soñando, pero no soñando desbocadas utopías, sino un sueño, un ideal, una esperanza muy simple y muy clara, que adviene del fondo mismo de la historia humana y se expresa en la imagen diáfana de hombres-hermanos, y no de hombres-lobos, compartiendo un mismo pan en torno de una misma mesa.
Eso soñaba Martín Luther King en su país, una nación, por desgracia, donde pareciera que hombres de su elevadísima espiritualidad no pueden sobrevivir por mucho tiempo.
Si, hoy fue en Memphis; ayer, con Kennedy, en noviembre de 1963, lo fue en Dallas; y antes, en abril de 1865, en Washington, con Abraham Lincoln. Tres hombres, por caminos diferentes, buscaron esa fraternidad que, en el doctor King, llegó a ser la razón de sí mismo, de su vida, de los suyos: "La humanidad junta", no dispersa, no dividida por abismos de odios, no segregada por el color de una piel; no desunida por el origen de una raza, sino estrechada por el amor, reunida por la tolerancia, hecha una sola gavilla de pueblos hermanados.
Por eso, porque Martin Luther King no predicó el encono entre los hombres, porque de entre ellos emergió con un lenguaje hecho de palabras sosegadas, amables, anunciadoras de tranquilidad y clamantes de concordia, le fue otorgado en 1964 el Premio Nobel de la Paz, cuando contaba con sólo 35 años de edad. El mundo exaltaba así la figura señera de un pastor de almas, que proyectó su ministerio a planos más ambiciosos y nobles, que extendió su quehacer, no ya a la pequeña comunidad que debía atender espiritualmente, sino a todos sus compatriotas escarnecidos y humillados por un desorbitado racismo, a todos los hombres, mujeres y niños de la tierra que, para muchos, han nacido con una especie de marca de fuego en la piel, porque la llevan más oscura que la de ellos, ignorando que sus almas están ennegrecidas por una espesa e implacable obsesión racista.
Convencido absoluto de la no violencia, que bebió en sus frecuentes lecturas de la obra del Mahatma Gandhi, aseveraba que no obstante haber transcurrido ya más de un siglo desde que Lincoln había liberado a los esclavos en su país, "los negros norteamericanos en el norte y en el sur perecen, igual que antes, en la isla de la miseria, en medio del océano de la abundancia. Los negros, igual que antes, viven en condiciones de opresión política, explotación económica, segregación y humillación".
Por decir estas cosas, por afirmar con su palabra estas verdades, Martin Luther King sufrió persecuciones, odiosidades e incomprensiones, que pagó con mil sacrificios personales, que no fueron ajenos a su propia familia. Era su inevitable destino de tenaz luchador social y político que abrió heridas profundas en la rosada carne de una genuina sociedad de opulencia la gran sociedad de Johnson, que muestra desgarraduras a lo vivo, corroídas por un cáncer antiguo, siempre renovándose.
¿Cómo no iba a tener razón Martin Luther King, al observar los "ghettos" en que se hacinan millones de sus congéneres, en las ciudades norteamericanas, que semejan islas de miseria en medio del mar de la abundancia?
De ahí que por la vía del pacifismo búscase para su hermanos de raza la hora de la justicia y de la libertad, porque no hay justicia ni libertad cuando se castiga al ser humano, por el aparente delito de exhibir una epidermis más oscura, a arrastrar una existencia odiosa y desdichada, cuando no francamente abyecta.
Acaso, por todo esto, que ennobleció a Martin Luther King, esa sociedad poderosa en recursos materiales quería doblegar sus ímpetus, acallar su voz denunciadora. ¿No lo había hecho ya antes con millones y millones de negros en todo el territorio nacional, por espacio de decenas y decenas de años? ¿No lo había hecho, también, con Lincoln y con Kennedy, a quienes no pudo someter sino destruyéndolos? ¿Por qué King iba a ser, ahora, la excepción de una sociedad construida principalmente sobre el apetito, el lucro y la violencia, que personifica, como arquetipos del hombre triunfador al vaquero del oeste y al "gángster" de Chicago o de Nueva York?
Convengamos en que en Estados Unidos conviven, repeliéndose, el país de los Lincoln, de los Kennedy, de los King, y el país de los Buffalo Bill, de los Al Capone y de la CIA.
No basta el "confort" material, la solidez de la moneda, el progreso increíble de la tecnología y de las ciencias, la concentración fabulosa de capitales, la plena seguridad económica de muchos, para ser una sociedad feliz, para asegurar la paz entre los hombres, si, junto a todo ello, hay seres humanos que padecen iniquidades, carecen de bienestar y de la libertad esencial para nacer, vivir y morir.
He aquí la tragedia del país del norte, con una comunidad que pareciera tener un resorte interior quebrado, una pieza espiritual que no engrana en la ajustada maquinaria de una organización política, social y económica que permite, a veces, exhibir, de un modo tan brutal, una miseria íntima que sobrecoge a la humanidad. Quizás, por esto mismo, jamás se sabrá quiénes dispararon el verdadero balazo que mató a Martin Luther King, como hasta hoy ignoramos al autor responsable del asesinato de Kennedy. Esa sociedad que muestra sus llagas tan a flor de piel, al proceder de este modo, pareciera que colectivamente se echa sobre sí una responsabilidad compartida, porque tales crímenes no fueron fraguados por una sola persona loco o fanático, sino por grupos o entidades secretas, que en todo momento tratarán de abatir a quien esté contra la discriminación racial, luche por los Derechos Civiles, o sueñe, como King, en que pronto asome el día de la justicia, para que las ráfagas de la rebelión no continúen sacudiendo las bases de ese país.
Sin embargo, el doctor King no sólo exhortó a un pacifismo doméstico, de puertas adentro. Preocupábanle, además, y con razón, los conflictos que se suscitan más allá de las fronteras de su país. En efecto, la guerra de Vietnam fue condenada por él con palabras de fuego, no sólo por el repudio reciente que recibe, día a día, del pueblo estadounidense por su inmenso costo en vidas humanas, sino también, como lo dijo en un mitin de protesta en contra de aquélla, en Chicago, en marzo del año pasado, "en esta cruenta guerra se despilfarran miles de millones de dólares, mientras que muchos norteamericanos viven en la miseria. La guerra de Vietnam causa daño moral a Norteamérica en los ojos de todo el mundo. Con nuestras acciones queremos impedir que el pueblo vietnamita decida él mismo su destino. Los Estados Unidos asumieron la misión de Gendarme mundial".
Y así ha sido, en verdad.
Señor Presidente:
Con la muerte del Pastor de Atlanta, en Estados Unidos ha quedado sepultada la etapa de la no violencia, que él, con verbo encendido y convincente predicó a millones de sus compatriotas.
Ya lo dijo Stockely Carmichael, el líder del "Black Power": "Los negros tendrán que obtener pistolas y tomar las calles para vengar la ejecución del doctor Martin Luther King. La América blanca cometió su mayor error cuando mató al doctor King. Mató toda esperanza razonable".
En efecto, ya a pocos días de su deceso, vemos cómo, en las principales ciudades de la Unión, el vendaval de la violencia barre sus calles y, en el sur, junto al Mississippi o en Nueva Orleans, el hombre de color ya no afina su voz para entonar sentimentales "spirituals", sino que alarga su mano para empuñar el fusil.
Con Martin Luther King se ha ido, pues, no sólo un líder excepcional, sino toda una política pacifista, que llenó una época corta, pero densa, en la historia de Estados Unidos.
Señor Presidente, Honorable Senado:
Un gran escritor inglés, George Bernard Shaw, dijo, en alguna ocasión, que la vida nivela a todas las personas, pero que la muerte revela a las eminentes.
Tal es el caso de Martin Luther King: su trágico fin nos mostró una personalidad singularmente valiosa, cuyo ocaso deplora el mundo entero.
En nombre del Partido Social Demócrata, adhiero al homenaje que esta tarde rinde el Senado de Chile a la memoria de Martin Luther King, en la certeza de que su prematuro desaparecimiento no sólo provocó lágrimas de impotencia y de dolor que rodaron por la morena tez de los habitantes de los "ghettos" norteamericanos de Nueva York, de Washington, de Carolina del Sur, de Alabama o Georgia, sino de todos los hombres del mundo, sean de la raza que fueren, que aspiran a ser juzgados, como soñaba Martin Luther King para sus cuatro pequeños hijos, no por el color de su piel, sino por sus méritos.
Esa era su esperanza y ésa es, también, la nuestra.
El señor TARUD.-
Señor Presidente, Honorable Senado:
Al rendir respetuoso homenaje a la memoria del asesinado doctor Martin Luther King, estimo tan importante condenar su martirio como expresar nuestra solidaridad hacia sus hermanos de raza por el reconocimiento de cuyos derechos él luchó y murió. Fue esta lucha de toda su vida, afirmada en la idea de la no violencia, la que le ganó el Premio Nobel de la Paz en 1964. La mano violenta de un racista tronchó su vida, pero no ha apagado ni disminuido la causa por la cual él ha sufrido bárbara muerte, en un atentado que ha estremecido de horror e indignación a todo el mundo.
Si juzgamos a Martin Luther King sólo como un hombre de raza negra que, se puso a la cabeza de sus hermanos para reclamar derechos iguales a los de los blancos, ello nos daría una imagen justa pero incompleta de la vasta actividad de su misión. Tanto como la justicia hacia los negros, le preocupaba la suerte de todas las minorías que viven en Estados Unidos y en el mundo. Y también estaba en la primera línea de la lucha por la justicia social, por el reconocimiento del derecho de los pobres en el seno de la sociedad más rica del mundo, como es la norteamericana. Y por lógica consecuencia, era un luchador vigoroso contra la intervención militar norteamericana en el Vietnam. "Esta guerra de agresión" decía "la pagan los negros y los blancos pobres, tanto porque pierden sus vidas como porque se despilfarran en instrumentos de muerte los recursos que podrían usarse para redimirlos".
Resulta imposible dejar de pensar que su trágica muerte, ocurrida en abierto desafío a toda opinión civilizada, especialmente después del eco de espanto que causó en el mundo y en Estados Unidos el asesinato del PresidenteJohn Fitzgerald Kennedy, refleja la grave situación espiritual que vive la nación norteamericana. Allí parece ser verdadero que cada vez que surge una figura limpia, honesta y pura, está condenada al martirio, y que todo intento dirigido por la razón, de encaminar la solución de los problemas de la sociedad por una ruta de aveniencia con los apremios de la historia, puede acabar con la bala de un asesino. La intervención militar norteamericana en Vietnam, que ha fracasado ante la resistencia del pueblo vietnamita, sólo puede haber agravado esta verdadera enfermedad de violencia que nunca ha sido curada en la sociedad de Estados Unidos. Si el más poderoso país del mundo se ha creído con derecho a distribuir la vida y los bienes de uno de los pueblos más pequeños y económicamente insuficientes, como lo es el pueblo vietnamita; si ha gastado allí quizá cien mil millones de dólares en agredirlo; si sus fuerzas aéreas han lanzado sobre su suelo más bombas que las que cayeron sobre toda Europa y todo Japón en la segunda guerra mundial, y si todos los días sus comunicados se han jactado de la eliminación de 100, 200 ó 500 "comunistas", es evidente que la violencia se ha incrustado aún más firmemente en el carácter y en la conciencia de los habitantes de ese gran país, especialmente en aquellos muchos que abrigan prejuicios de raza y que defienden privilegios políticos imperialistas bajo la paradógica divisa de "defender la democracia y la civilización cristiana y occidental".
Por eso, al recordar al doctor King en esta tribuna, resulta indispensable formular votos no sólo porque su causa triunfe, sino porque su propio pueblo pueda curarse de todo síntoma de arrogancia y aprenda a vivir en paz consigo mismo, abandonando la manía del intervencionismo. Resulta indispensable formular votos para que la valerosa juventud norteamericana que se ha movilizado a favor de los negros y los pobres, y por la paz, triunfe en sus metas generosas y pueda crear así una civilización cuyos logros morales y espirituales equiparen alguna vez su gigantesco poder material.
Y es también indispensable que aquí mismo en Chile, tendamos la vista sobre los males que plagan nuestra sociedad', para hacerla mejor. Nosotros también tenemos problemas como el racismo, en una escala muy relativa, pero que resulta vital para los afectados. Las minorías indígenas, por ejemplo, necesitan ser ayudadas para defender y ampliar sus condiciones de vida y vigorizar su identidad cultural propia, no tan sólo por ellos mismos, sino porque así se enriquecerá la vida de todos los chilenos. Sobre esto, la reciente carta pastoral del Episcopado ha tenido conceptos claros y atinados que no deben ser ignorados por nadie que se precie de amar a su país.
El señor TEITELBOIM.-
Honorable Senado:
La prensa de hoy anuncia que el asesino de Martin Luther King mató por paga. Se ofrecía un millón de dólares a quien ultimara al dirigente negro. Se trata de una conversación entre presidiarios, uno de los cuales, cuando en el patio del penal hace unos pocos años escucha la noticia de la muerte del PresidenteKennedy, murmura con una sombra de envidia y admiración : "Seguro que alguien ganó bastante dinero con eso". Se habla entre ellos de una agrupación de comerciantes que ofreció una bonificación así la llaman ahora con preciosismo de lenguaje de un millón de dólares por la vida, o sea por la muerte de Martin Luther King.
¿Pero quién está detrás repartiendo millones de dólares, haciendo pactos para la muerte, convirtiéndose en contratista y banco de asesinatos, mandando a matar por mano mercenaria? No simplemente un hombre alquilado ni un tirador certero; no simplemente una oscura asociación de comerciantes, mercaderes de sangre, sino una sociedad enferma, devorada por el prejuicio; un sistema de "ancestral" y arraigada discriminación que así como mató a Lincoln, así como asesinó a Kennedy, silenció con un disparo de un fusil con mira telescópica a este varón de paz, inspirado más en Cristo que en Marx.
Su voz de tambor mayor de la justicia quedó ahogada, pero de la tierra de la muerte, del polvo del tiempo, seguirán brotando y resonando sus redobles, repicando sus campanas, como la de un fantasma siempre vivo insistiendo en pedir cuentas por ese crimen y por mil crímenes parecidos en nombre de su pueblo y de toda la conciencia de la humanidad.
¿Su lección fue infructuosa?
El doctor Martin Luther King, ultimado el 4 de abril en Memphis, Tennessee, por una bala en el cuello, cuando estaba asomado al balcón del hotel sede de la Conferencia Meridional Cristiana, de 39 años de edad, Premio Nobel de la Paz de 1964, fue abanderado del movimiento de la no violencia por la lucha de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos. Arrebatado, pues, temprano por el odio que lo persiguió, como a los suyos, toda la vida, fue aniquilado en la flor y la fuerza de la vida, a pesar de que agitaba una enseña que era la de la esperanza y predicaba la fraternidad. Sin embargo, lo volvieron carne de sacrificio y holocausto. Millones de negros se preguntan hoy ante sus cenizas si todo su trabajo fue infructuoso, si inútil la suma de su obra, si vana su ruta y errada su doctrina.
He aquí la duda sembrada en el corazón de 20 millones de negros norteamericanos. Si ese varón justo, que buscaba justicia sin ruptura, que ansiaba la perfección religiosa y era un buscador de Dios, encontró un fin prematuro, súbito y sangriento, sacudiendo al mundo con una sensación de espanto terrible, ¿quiere esto decir que él predicó en el desierto de los Estados Unidos, en los despoblados crueles y despiadados de la intolerancia insuperable; quiere decir que todo lo que dijo fue como una sombra destinada a borrarse pronto como una enseñanza equivocada, sin dejar rastro en el tiempo largo de la historia?
La respuesta la darán los días, meses y años que van a venir. Pero la perspectiva no es alentadora en una sociedad soberbia que en buena parte ha olvidado el respeto por todos los hombres, que cualquiera que sea el color de su piel "una es la entrada de todos en la vida e igual la salida". Así como el negro les parece una raza inferior o un hombre a medias, tampoco en los hechos el vietnamita, a su juicio, vale el polvo de los zapatos de un rubio norteamericano.
Su concepción política.
Martin Luther King creía en el amor, a pesar de que vivía, como todos los suyos, rodeado por las alambradas de púas del odio y la segregación. Sabía' con su sangre, con su dolor adquirido en la experiencia del menosprecio, que existen en todas partes de Estados Unidos "muros tapizados con prohibiciones para negros. Existen fuentes donde no se puede beber; restaurantes a los cuales no se puede entrar; jardines por los cuales no se puede pasear; iglesias donde no se puede rezar". Discordando de las concepciones de los musulmanes negros y del Poder Negro, creía que el destino de los norteamericanos de color estaba ligado a los Estados Unidos; que sería absurdo huir de su pasado o de su presente. Sostenía que los negros deben ver en los Estados Unidos su propia patria y no pueden resolver sus problemas con la fuga, repudiando una herencia que está aquí en América. "Y por mala que sea esta herencia, la solución del problema hay que buscarla aquí donde nacimos y crecimos, donde nuestros padres trabajaron durante dos siglos".
Y pese a que su prédica, como se ve, no era amarga y proponía una convivencia decente y sus discursos no despedían aliento ácido, sino que se empeñaba en penetrar la lucha con todos los tonos de la alegría y de la esperanza evangélica, a esa voz la hicieron callar de un balazo, esperando que así podían cerrar su boca, apagar para siempre su discurso y nadie volvería a prestarle atención. Así el negro de los Estados Unidos quedaría sin pastor y sin jefe, sin luz ni camino y se librarían de un agitador que inventaba una discordia diabólica y artificiosa.
Todos sabemos que es un cálculo tonto. Surgirán muchos otros para recoger su mensaje y su antorcha caída. Seguramente han surgido ya. Y, sin duda, otros extraerán de su muerte una interpretación sostenedora de que con el cadáver de Martin Luther King murió también la no violencia.
Pero ese problema, el del negro en Estados Unidos, no lo podrán enterrar como enterraron el cuerpo del sacerdote bautista. Así como su asesino eventual no fue sólo el que se busca, según se dice, en Méjico, con extraña demora y sospechosa ineficacia.
La ira en el corazón negro.
La ira se acumula en el corazón negro. Su alto poeta W. E. B. Du Bois se encara directamente con el cielo al respecto. "Esta justicia del infierno no apesta ante Tus narices, oh Dios! Cuánto tiempo la creciente marejada de sangre inocente rugirá en Tus oídos y golpeará en nuestros corazones clamando venganza...".
Y la culpa es de todo un sistema de vida y prejuicios. "Señor" dice George Leonard Alien, "no fui yo quien mató a mi hermano inocente, sin motivo, sólo porque su piel era negra. No mi odio feroz, sino el de muchos otros, robó lo que la magra fuerza del hombre no puede devolver".
Hace más de ciento treinta años el estudioso más profundo del carácter norteamericano, Alexis de Tocqueville, observaba que en los Estados del Norte la esclavitud pierde terreno, pero el prejuicio a que ha dado origen es inamovible.
Actualmente el problema negro no está circunscrito al delta del Mississippi ni al viejo ni nuevo Sur, sobre todo hoy, cuando más de la mitad de la población negra vive en el Norte, y en ciudades como Washington y Newark constituyen la mayoría. Trescientos cincuenta años de esclavitud' o discriminación se metieron en el tejido mismo de la sociedad norteamericana y han obrado incluso, en la personalidad del negro. Un refrán popular entre ellos dice: "Si eres blanco, adelante; si tu piel es de color café, espérate; si eres negro, quédate atrás".
Condenados a vivir juntos.
Pero esa admonición de Thomas Jefferson de hace más de un siglo y medio, "tiemblo por mi país cuando pienso que Dios es justo", hoy se está cumpliendo. Los grandes racistas empiezan a descubrir, con sorpresa y miedo, la inmensa cantidad de angustia y rencor acumulada en la población negra, como material explosivo, luego de tres siglos y medio de humillación. Pero hay algo más: la condición enajenada permanente de la sociedad norteamericana, que lleva dentro de sí la semilla de su propia destrucción. Porque no sólo aprovecha de buena parte de la humanidad, de los países que se denominan subdesarrollados; no sólo lleva la muerte a lejanas tierras, sino que no toma en cuenta la acerba frase de Camus: "Estamos condenados a vivir juntos", y olvida que el hombre no puede negar la humanidad de sus semejantes sin destruir la suya propia.
La época del imperialismo trajo un empeoramiento de la situación alcanzada por los negros después del fin de la Guerra de Secesión. En 1910, los negros habían sido despojados de sus derechos civiles en todos los Estados del Sur. Carros de ferrocarril apartes, salas de espera separadas, asientos en los jurados sólo para negros. Biblias sólo para ser besadas por negros en los tribunales.
El escritor James Baldwin dice: "Ser negro en este país, y serlo relativamente consciente, obliga a vivir enfurecido casi todo el tiempo".
En el campo oscuro de los sentimientos.
Richard Wright, otro escritor, dice: "Comenzó a hacérseme consciente una vaga noción de lo que la vida significaba para un negro en Estados Unidos; no en términos de acontecimientos extraños, linchamientos discriminación y brutalidades sin fin sino en términos de sentimientos cruzados, de tensión emocional.
"La deserción y la apatía, sin supuesto, son ingredientes básicos de cualquier comunidad de 'clase baja y muchísimos problemas atribuidos a los negros por causa de su raza en realidad se deben a su clase. Pero existe una cualidad especial de desesperación en el barrio negro que lo distingue de cualquier otro. Para el joven que ha crecido en Harlem o en algún otro distrito negro, las puertas de la vida se cerraron en una edad aterradoramente temprana. Para empezar, el niño comenzó a darse cuenta, casi desde su infancia, del oprobio que los norteamericanos adjudican al color. Lo sienten en las voces de sus padres 'Cuando se les aconseja portarse bien si están fuera de los muros de su "ghetto". Lo blanco representa la pureza y la bondad; lo negro, el mal."
A Ralph Bunche, funcionario norteamericano, le negaron un cuarto de hotel en Georgia, pero se lo dieron a su secretaria. ¿Qué les parece este poema de Witter Byner: "En un tren de Texas los prisioneros alemanes comen con los soldados blancos norteamericanos, unos juntos a otros, mientras los soldados negros van sentados aparte".
Malcomí X sostiene: "El peor crimen cometido por el hombre blanco es habernos enseñado a odiarnos a nosotros mismos".
Se trata de una superestructura dirigida a humillar y a discriminar al negro.
La Corte Suprema de Estados Unidos sostuvo en 1896, en una sentencia, que "si una raza es socialmente inferior a la otra, la Constitución de los Estados Unidos no puede poner a las dos en el mismo plano".
King y los comunistas.
Un negro norteamericano, dirigente comunista, James Jackson, habló, pocos días después del asesinato de Martin Luther King, de su última conversación con él, y decía:
"Hace algunas semanas estuve con Luther King en los funerales de un negro asesinado en Mississippi Medgar Evers. Los funerales se convirtieron en una gigantesca manifestación en la que participaron varios miles de personas. Salieron tropas y policías en gran número a las calles, obligándonos a cruzar de la ciudad al cementerio entre un verdadero pasillo de ametralladoras. Quién sabe si tu resistencia pacífica, le dije, no sirve para nada. Mira, en cualquier momento nos matan a todos. Me respondió, es lógico, el hombre puede morir un día por las ideas que defiende, pero eso significa, que por las mismas ideas que defiende, también pueda matar a sus opresores. Es decir, la resistencia pasiva no está en contradicción irreconciliable con la acción en un momento determinado. Nuestro movimiento antisegregacionista y por la paz, es como una medalla. Tiene dos caras. De los círculos gobernantes depende el lado por que caiga la medalla."
"Martin Luther King nos deja cuatro tareas que debemos resolver los norteamericanos", subrayó finalmente el Secretario del Partido Comunista estadounidense:
"En primer lugar, no puede haber progreso en un país donde prevalece el racismo, donde los negros carecen de derechos.
"La opresión al negro separa a las fuerzas progresistas del país, lo que imposibilita el avance colectivo contra el enemigo común. El país no puede unirse. La unidad de la clase obrera plantea como tarea fundamental la liberación de los negros. Esto que dijo Carlos Marx hace 100 años, tiene perfecta validez en estos momentos.
"En segundo lugar, la opresión a los negros es fuente de opresión de clase a todos los trabajadores. El fin de la opresión de los negros sólo es posible como resultado del fin de la opresión de todos los pobres del país. Martin Luther King planteaba así la solución del problema racial e incluso hasta los últimos días de su vida mantuvo conversaciones con representantes sindicales de la clase obrera.
"En tercer término, no puede haber paz ni para los negros ni para los pobres norteamericanos, mientras se mantenga la guerra de agresión a Vietnam o en cualquier otro punto del planeta. Sólo poniendo fin a esta guerra es posible resolver en Estados Unidos los problemas de los negros y de los pobres. Por eso Luther King llamaba indiscriminadamente a los negros y a los blancos a no aceptar que se les enrolara en las tropas destinadas a Vietnam, conseguir que el dinero que el Estado gasta en la injusta guerra de Vietnam se dirija a la lucha contra la pobreza. Sus ideas son una cruzada contra el racismo y la pobreza y por la paz."
Unidad con los comunistas.
El 23 de febrero de este año se realizó un mitin en el Carnegie Hall de Nueva York, organizado por la revista marxista "Caminos de Liberación", en homenaje al científico Dubois y consagrada a la libertad de los negros. Martin Luther King participó en el acto, proclamando su "cuarta lección". Llamó a los negros y al movimiento por la paz a luchar contra el anticomunismo, porque éste aplasta con su peso únicamente los hombros de los trabajadores. "El anticomunismo" dijo en esa ocasión "es un yugo que contiene al movimiento progresista norteamericano". Y puso el ejemplo de Dubois, el científico que al final de su vida se hizo comunista. "No se puede ignorar al joven radical que fue Dubois" señaló "con el comunista que llegó a ser". Así como los ingleses no pueden dejar de enorgullecerse de Sean o Casey, y los chilenos, de Pablo Neruda, ambos comunistas, los norteamericanos de Lincoln, que mantuvo correspondencia con Carlos Marx, nosotros ahora, no podemos ignorar a los comunistas. Debemos trabajar hombro con hombro con ellos". Finalizó su discurso en aquella ocasión Martin Luther King, diciendo que "el Papa puede llamar al diálogo a los católicos y no católicos, nosotros también debemos mantener el diálogo con los representantes de otras ideologías. Es preciso encontrar las cuestiones que nos son comunes. Y ya tenemos tres, la paz, la lucha contra la miseria, la lucha contra el racismo".
Vietnam esencial preocupación.
Martin Luther King, hombre de paz, denunció a toda voz la guerra del Vietnam. Allí sí que los negros y los blancos pobres son los preferidos... por la muerte. Denunció a los halcones enloquecidos del Pentágono. Rechazó la destrucción física de una nación no blanca; la fragmentación de un país lejano; las cien mil bajas del pueblo norteamericano. Repudió la crisis moral, agravada por la guerra, la frustración, el cinismo, el arte oficial de matar negros y amarillos, el genocidio obligado. Fue la bandera a la cual, junto al fin de la discriminación racial, murió abrasado el pastor King.
Proposición.
¿Cómo hacer algo nosotros, Senadores de Chile, para decir algo más que palabras? ¿Cómo recoger un trozo de su herencia? Creo yo que haríamos bien, señor Presidente, que sentiríamos que una semilla de su legado ha florecido a través de América y de la tierra, si se acogiera la proposición que formulamos de enviar una comunicación al Senado de los Estados Unidos y a todos los Senados de las repúblicas latinoamericanas, solicitando agotar todas las iniciativas y esfuerzos para llevar la paz al Vietnam, terminando esa horrible guerra de invasión y abrir caminos para que el pueblo de Estados Unidos pueda reconocer al pueblo negro la seguridad de la vida, de la justicia, de la igualdad racial, social y económica, y haciendo presente el anhelo de que Estados Unidos no siga viendo cadenas de asesinatos políticos como los que inmolaron a Lincoln en el siglo pasado, a Kennedy, en tiempos recientes, y en días aún frescos, a Martin Luther King. Lo propongo en nombre de los Partidos Socialista y Comunista. Hablo en su representación esta noche, en tributo a una víctima inocente, luminosa, inmortal; hablo por su anhelo de justicia, de paz, de igualdad humana, que es también el nuestro.
El señor ALLENDE (Presidente).-
La indicación quedará para ser resuelta en el Tiempo de Votaciones de la sesión ordinaria siguiente.
Tiene la palabra el Honorable señor Sepúlveda.
El señor SEPULVEDA.
Señor Presidente, Honorable Senado:
En el Senado de Chile se habla esta tarde de Martin Luther King, un nombre que se incorpora plena y definitivamente a la inmortalidad, cruzando abruptamente los umbrales de la historia universal.
La democracia chilena, que sabe exaltar los valores legítimos de la humanidad, quiere dejar en sus anales parlamentarios solemne constancia de su homenaje de admiración a la luminosa personalidad del líder cuya reciente y trágica muerte ha conmovido al mundo.
Entre los más graves problemas que afectan a la sociedad contemporánea, que se interponen a sus propósitos de integración en busca de los mejores caminos para lograr sus metas de desarrollo y progreso material y social, el racismo se manifiesta como uno de los más difíciles de superar, con todo su explosivo contenido de pasiones y de odios "ancestrales".
Una de las naciones más poderosas y progresistas de nuestra época, los Estados Unidos de Norteamérica, lleva en su ¡seno la brasa ardiente del problema racial, cuya solución constituye, sin duda, un imperativo de conciencia y uña tarea inaplazable para los poderes públicos y para toda la sociedad norteamericana.
La dinámica evolución social de los últimos años, ha dado al problema de los negros en los Estados Unidos una nueva dimensión que presiona con inquietante actividad en la vida interna del país.
Los sectores más liberales y visionarios de la gran mayoría blanca, han venido dando pasos firmes y positivos para lograr la única solución justa y aceptable ante los ojos del mundo del siglo XX, cual es la integración racial, en un régimen de vida donde blancos y negros convivan en paz con igualdad de derechos y posibilidades para alcanzar las ventajas de un progreso colectivo que coloca a Estados Unidos en el más alto nivel de desarrollo, en el conjunto de las naciones más evolucionadas de la tierra.
Sin embargo, la ley de los Derechos Civiles y demás importantes conquistas alcanzadas por los negros norteamericanos en la última década, no resulta suficiente para calmar la impaciencia de las nuevas generaciones de la gente de color, que ahora se esparcen por casi todas las grandes ciudades del país, abandonando sus reductos del sur, y llegan a contar una población de unos veinticinco millones de almas.
Mientras más cerca se divisa la meta de sus aspiraciones, más violenta se torna la lucha por alcanzarla. Los negros quieren salir pronto de sus "ghettos" sucios y sombríos, superar la pobreza de los sectores más postergados e incorporarse de lleno a la gran comunidad norteamericana, en un plano de absoluta igualdad.
Este movimiento racial se desvía a menudo por el camino de la violencia primitiva e inconsciente, con estallidos de ira incontrolada que lleva a los negros a destruirse a sí mismos y a entregar a la voracidad de las llamas los progresos materiales alcanzados por sus propios hermanos de raza.
Violencia que destruye y deprime, que sólo aprovechan los más audaces en favor de sus propios designios políticos y que en vez de crear condiciones de entendimiento y de convivencia entre blancos y negros, agitan los odios y alargan las distancias que los separan. Los grupos de recalcitrantes blancos racistas, pretenden encontrar en esas depredaciones la justificación para su fanática intransigencia.
En medio de este cuadro cargado de intensa pasión humana, pintado en brochazos de fuego y de sangre, surge la noble figura del doctor Martin Luther King Jr., el pastor iluminado que sueña con "sentar a la mesa de la hermandad a los hijos de los antiguos esclavos junto a los hijos de los antiguos esclavistas".
Con fe de apóstol de Cristo recorre el gran país del Norte con su mensaje de paz, predicando amor donde hay odio y esperanza donde hay desesperación. Pide a los blancos encarar con urgencia y decisión las soluciones de los problemas sociales que afectan a sus hermanos de raza y exige abrirles las puertas de la verdadera igualdad; y a los negros los insta a luchar por sus derechos, no por la vía de la violencia que destruye y separa, sino por el camino de la razón y el convencimiento y de la fe en su propio destino.
El Premio Nobel de la Paz, que le fue otorgado en el año 1964, lo señaló a la conciencia del mundo entero como uno de los valores más preclaros puestos al servicio de las grandes causas de la humanidad contemporánea.
Su método pacifista para lograr la integración racial era tachado por sus antagonista por su aparente debilidad y espíritu transaccional, frente a la furia desatada del "black power", con toda su secuela de violencia, destrucción y venganza.
Más quien quiera que haya visitado los Estados Unidos en los últimos años en distintas oportunidades, podrá apreciar, si ha tenido posibilidades de observación seria del fenómeno racial, los evidentes progresos alcanzados por los habitantes negros en sus conquistas tendientes a hacer desaparecer las odiosas desigualdades que han venido caracterizando su trato con los blancos.
Más allá de su situación de igualdad jurídica y derechos civiles que constituye por sí misma una conquista preciosa, lo que anhelan ahora con vehemencia los sectores de gente de color es la igualdad de trato social y de posibilidades para alcanzar el bienestar de que disfrutan los blancos, proceso que resulta más lento de lo que su impaciencia reclama.
El camino elegido por Martin Luther King está destinado a abrir las puertas de la tolerancia, la comprensión y la convivencia de la inmensa mayoría de la gente blanca de los Estados Unidos, para sus conciudadanos de color de origen africano.
Ha sido un largo y doloroso camino para llegar desde la humillante e indigna esclavitud del siglo pasado, hasta la soñada y auténtica integración de las dos razas.
El ilustre pastor negro alcanzó a ver a personeros de sus hermanos de raza ocupar tan altos sitiales en la democracia norteamericana, como Ministros de Estado, magistrados de los Tribunales Superiores de Justicia, funcionarios de las más altas jerarquías en la Administración Pública y alcaldes de la capital y otras importantes ciudades del país.
Y la rubia señorita Rusk, hija del Secretario de Estado norteamericano, contrae matrimonio con un joven conciudadano negro, invitando con su ejemplo a la sociedad de su país a barrer con los prejuicios raciales.
Pero queda aún mucho por hacer. Comprendemos la impaciencia de los que todavía se sienten humillados y pospuestos, y hacemos votos por que los gobernantes y las mayorías norteamericanas redoblen sus esfuerzos para superar definitivamente el problema racial que, aunque pertenece a ellos, interesa a todo el mundo.
La juventud norteamericana, formada y educada en los principios de la convivencia y la igualdad racial, tiene la tarea de extirpar los resabios del fanatismo y la intolerancia de los sectores que resisten porfiadamente la integración inevitable.
El alevoso asesinato del líder de la paz racial, demuestra cuanto pueden todavía los obscuros sentimientos de odio y fanatismo que se engendran en torno de esta lucha singular. Los chilenos repudiamos este vergonzoso atentado contra la civilización, que priva al mundo de uno de sus más auténticos valores, y a Estados Unidos, de uno de sus ciudadanos más preclaros.
Al adherir al homenaje que el Senado rinde a la memoria de Martin Luther King, lo hago no sólo en mi nombre, sino también cumpliendo un honroso encargo de mis distinguidos colegas los Senadores del Partido Nacional.
El mejor homenaje que podemos rendir hoy al príncipe negro de la paz racial, es formular nuestro ferviente deseo de que su pueblo recoja pronto los frutos de su generosa siembra de las semillas de la justicia, tolerancia e igualdad, que han de forjar la hermandad que él tanto soñó.
¡Qué la luctuosa muerte de Martin Luther King no haya sido en vano!
El señor ALLENDE (Presidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Barros.
El señor BARROS.-
Señor Presidente, quiero asociarme a este sentido homenaje que inició esta tarde con brillantes palabras el Honorable Senador don Exequiel González Madariaga.
Hace poco más de un par de semanas fue asesinado el sacerdote afronorteamericano Martin Luther King. Murió este representante de la no violencia víctima de la violencia más encarnizada del racismo blanco norteamericano. Un predicador de la coexistencia pacífica muere víctima de su propio error, porque para conquistar la liberación definitiva el oprimido debe oponer la violencia revolucionaria a la violencia contrarrevolucionaria. ¡El que a hierro mata, a hierro debe morir!
Un país en crisis financiera y moral, una nación donde las contradicciones de clases se agravan día a día; un imperialismo derrotado en lo militar y en lo político, no podía hacer sino agredir, como bestia herida, agonizante, a un indefenso sacerdote negro cuya estirpe está apretando el cuello al sistema colonialista e imperialista reinante en Estados Unidos.
Tres dogales aprietan su cuello: la agresión contra Vietnam, la crisis del dólar y la lucha heroica de los afronorteamericanos contra los amos de la tiranía.
Floreció el imperio de Wall Street a la sombra de la esclavitud y el tráfico de negros, pero está llegando la hora en que los esclavos de ayer tendrán que ser los amos de mañana. Memphis se ha convertido en estos días en un símbolo, y la tea incendiaria alumbró los rostros negros de toda la Unión. En Miami, Birmingham, Jackson, Hartford y otras ciudades, la heroica lucha negra desafió a la fuerza bruta pacifista de Johnson y sus cómplices. Presa de pánico, el racista Johnson, en la misma noche del 4 de abril, tuvo que anunciar el aplazamiento de su viaje a Honolulú para enfrentar la grave tensión que al país le significa el asesinato aleve del pueblo vietnamita, sus crecientes gastos de guerra, los déficit financieros y de pagos internacionales, y el tambaleante sistema del dólar que echa por tierra la supremacía de los americanos del Norte, unido todo esto al despertar del alma negra norteamericana. El genocida presidente, cuyas manos están manchadas con la sangre de su antecesor, quiere darse tregua, engañar con conversaciones de paz, palabras huecas de "desealonamiento" en Vietnam, con su renuncia a la candidatura presidencial para la elección que se avecina, para poder aumentar su lánguida popularidad, con declaraciones efectistas propias de un politicastro de subterráneo.
Los verdaderos revolucionarios no creen en sus conversaciones de paz, porque ni siquiera tiene paz interna, ni en sus reuniones con camarillas de renegados, ni con el Gobierno laborista británico, ni con U Thant, Secretario General de las ineficaces Naciones Unidas. Nada podrán las bandadas de paracaidistas norteamericanos, ni los infantes de marina, ni la policía, ni los guardias nacionales contra los afronorteamericanos que desafían las atrocidades de los racistas blancos con sus puños, con gasolina y botellas incendiarias, con francotiradores, para resistir sin tregua la represión sanguinaria de los soldados y policías reaccionarios. La violencia de los blancos ha destruido la fórmula de no violencia de Martin Luther King; la no violencia no tiene significación alguna en una sociedad estructurada en el abuso, en la opresión.
Seguirán las muertes, pero el sol del nuevo día llegará. Los "ghettos" negros tendrán que levantarse y saber que los reaccionarios siempre hacen el doble juego de tácticas de represión violenta y engaño político para mantener su dominio reaccionario.
En la semana del 4 al 10 de abril, más de treinta afronorteamericanos fueron asesinados por la policía reaccionaria. Mientras tanto, Lyndon Johnson, cabecilla imperialista, y sus cómplices expresaban hipócritamente condolencias a los deudos de Martin Luther King, acudiendo incluso a los funerales para llorar lágrimas de cocodrilo ante su venerada tumba.
Precipitadamente, el 10 de este mes el Congreso de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley relativo a "derechos civiles": la llamada "libertad de domicilio". El hipócrita Johnson creía con esto romper las cadenas de la vieja injusticia, pues es sabido que las masas negras siguen viviendo en la miseria, al borde del hambre.
Esto lo denunció esta tarde con caracteres patéticos el Honorable señor González Madariaga. Ese proyecto, como otros aprobados en el pasado, seguirá siendo un fraude más para adormecer la voluntad de lucha del pueblo de color.
Cuando es preciso viajar a Estados Unidos y conseguir un pasaporte en la Embajada, hay que jurar que no se va a matar al Presidente ni se va a ejercer la prostitución. ¡Acto fallido!, diría Sigmund Freud. Y el viajero tiene que jurar, aunque sea una niñita, una anciana o un paralítico los interesados en viajar. Es lógico que en un país donde menudean los asesinatos y las prostitutas, sus autoridades tienen que considerar a los demás de su misma condición, pues jamás un Presidente de los Estados Unidos fue asesinado por un extranjero. ¡Y niñitas de pocos años deben firmar, o bien sus padres, al igual que las ancianas, garantizando que no ejercerán la prostitución!
¡He aquí reflejada, en una simple pincelada, la moral de los paranoicos cuya Estatua de la Libertad da la espalda al continente americano!
Yo leí hace algún tiempo la obra de Martin Luther King "Why we can't wait?" (¿Por qué no podemos esperar?), dedicada a sus hijos, hoy huérfanos, Yolanda, Martin III, Dexter y Beonice. Conocí allí el problema atroz de la segregación; medité, a través de ese libro, en la Oración de Gettysburg y en la Proclamación de la Emancipación, de Abraham Lincoln. Penetré junto al negro en la confinación de sus "ghettos". Viajé por Albany (Georgia), conociendo sus sucesos y encarcelamientos, y por Birmingham, símbolo de carnicerías humanas cuando se trataron de organizar los sindicatos. Aprendí lo que era la furia de los comisarios y conocí cómo Luther King quería asimilarse a los profetas del siglo VIII antes de nuestra era, saliendo al igual que Pablo del pueblo de Tarso para difundir sus principios en el mundo grecorromano por los ámbitos del pueblo norte americano, por el mundo contemporáneo. Supe lo que se entendía por "orden" y "justicia" en el Consejo de Ciudadanos Blancos y en el tenebroso Ku Klux Klan.
Leí la descripción más sensacional de la ejecución de la pena de muerte a un negro, hace más de 25 años, donde el gas tóxico reemplazaba a la horca. Los verdugos colocaron un micrófono en la cámara de muerte, para que los delirantes pudieran oír las palabras postreras del condenado que agonizaba. Cuando la pastilla de veneno cayó en un recipiente y el gas se esparcía humeante, el micrófono captó las siguientes palabras: "¡Sálvame, Joe Louis; sálvame, Joe Louis; sálvame Joe Louis...!" Esto revelaba el desamparo, la soledad y la profunda desesperación de los negros de aquel período. El joven negro no encontró a nadie que pudiera ocuparse de él sino al campeón mundial de boxeo de los pesos pesados. Joe Louis acudiría en su socorro porque era un negro; podría hacer algo porque era un luchador. En pocas palabras, el hombre agonizante había dejado proclamado un comentario social: ¡no Dios ni el Gobierno ni los blancos compadecidos, sino un negro que a la sazón era el luchador más experto del mundo, constituía en aquel postrer instante su última esperanza!
La propia declaración de independencia del poder negro, después de 300 años de esclavitud, tiene que ser la que agrega Luther King a ese macabro relato: "Podemos hacernos libres a nosotros mismos" el eco de esas palabras nos hace responder: ¡Abajo todas las Bastillas! ¡Abajo todas las hipocresías! ¡Sepultar todos los errores! He aquí las voces que emergen después del asesinato del pastor Martin Lutero King.
Y hasta mis oídos llegan, en este homenaje que el Senado chileno rinde a una víctima del racismo norteamericano, los ecos de la canción que los estudiantes negros de Mississippi entonan a coro en sus reuniones:
"Oh, deep in my heart,
I do believe
We shall overeóme some day".
"Oh, en lo más hondo de mi corazón, yo sé y creo que algún día venceremos".
El señor SEPULVEDA (Presidente accidental).-
Se suspende la sesión por quince minutos.
Se suspendió a las 19.14.
Continuó a las 19.32.
El señor SEPULVEDA (Presidente accidental).-
Continúa la sesión.
VI.-INCIDENTES.
PETICIONES DE OFICIOS.
El señor SEPULVEDA (Presidente accidental).-
Continúa la sesión.
El señor EGAS (Prosecretario).-
Ha llegado a la Mesa una petición de oficios del Honorable señor Pablo.
El señor SEPULVEDA (Presidente accidental).-
De conformidad con el Reglamento, se enviarán los oficios, en nombre del señor Senador.
Los oficios cuyo envío se anuncia son del tenor siguiente:
Del señor Pablo: PAVIMENTACION DE CAMINO EN COLVINDO (ÑUBLE).
"Al Ministro de Obras Públicas, a fin de que se sirva considerar las obras de pavimentación en una extensión de 300 metros, del camino que une la Panamericana con la localidad de Colvindo, comuna de San Gregorio, departamento de San Carlos. Con esta obra quedarían pavimentadas las dos cuadras de la plaza por calle Ernesto Zúñiga."
CONSTRUCION DE TRANQUE EN RIO ÑUBLE
"Al Ministro de Obras Públicas, solicitándole la necesidad de considerar la construcción de la obra del "Tranque Punilla" en el departamento de San Carlos.
La construcción antes señalada sería sobre el río Ñuble, a 80 kilómetros al oriente de San Carlos, por el camino de San Fabián, obra que tendría una capacidad de 400 millones de metros cúbicos, lo que permitiría regularizar el riego de 45.000 hectáreas, que actualmente dependen de ese río, y 6.000 hectáreas regadas por las aguas del Cato, pudiéndose incorporar aproximadamente 55.000 nuevas hectáreas, que hoy son de secano.
Se hace presente que los estudios de la obra antes citada se encuentran terminados y la firma inglesa "Elmer Palmer y Tritón", consultora de ese Ministerio, dio un informe sobre la factibilidad de ello.
Con la construcción de la obra antes señalada es obvio referirse a la recuperación del terreno cultivable y valorización de ellos, incremento de la producción agropecuaria, trabajo para la gente del sector, mejoramiento de caminos, etcétera.
Como es de suponer, dada la escasez de recursos financieros del país, esta obra tendría que realizarse con créditos externos en gran proporción."
El señor SEPULVEDA (Presidente accidental).-
En Incidentes, el primer turno corresponde al Comité Demócrata Cristiano, que ha cedido su tiempo al Comité Radical.
En el segundo turno, que corresponde al Comité Comunista, tiene la palabra el Honorable señor Teitelboim.
CONFLICTOS GREMIALES.
El señor TEITELBOIM.-
Señor Presidente:
En julio del año pasado, a raíz del movimiento reivindicativo del personal de Correos y Telégrafos, debimos hacer en ésta Sala una relación del largo vía crucis de tramitaciones y postergación sufrido por ese gremio. En la actualidad, dichos trabajadores, junto al magisterio y a otros sectores, como son los personales de la Universidad de Chile y de "Chilectra", se han visto enfrentados a nuevos conflictos en procura de una justicia mínima.
Considero oportuno recordar, una vez más, aquí, algunos de los antecedentes de la solución que tuvo el año pasado el conflicto de Correos y Telégrafos, así como también el acuerdo a que se llegó con los maestros. En ambos conflictos hay un elemento común digno de destacarse. En los dos casos, se concluyó un convenio que, sin ser por supuesto el desiderátum, al menos consignaba aspiraciones elementales y sentaba bases para un mejoramiento progresivo. En lo relativo al magisterio, la solución se concretaba a lo largo de un proceso de varios años, mediante un mecanismo de revalorización y de reajuste anual especial.
Y sucede que ahora, ausente el Ministro del Interior, con quien los respectivos gremios conversaron y obtuvieron un acuerdo, el Gobierno, por medio de otros Ministros, da por olvidadas sus palabras y los documentos suscritos, y aún las leyes dictadas por él mismo; lanza a estos trabajadores a un nuevo conflicto, que ciertamente ellos no han deseado ni buscado, y, en seguida, viene la historia de todos los gobiernos regresivos: la represión, la desfiguración de la realidad, la calumnia contra los que luchan por un pan de cada día un poco menos amargo, escaso y pequeño.
Correos y Telégrafos.
Las condiciones de postergación de los personales de Correos y Telégrafos fue reconocida hace ya tres años por el actual Gobierno. El gremio venía luchando desde la Administración anterior por superar una situación que ha llevado a hacer normal la jornada de diez u once horas diarias, para aliviar en algo las consecuencias de las bajas remuneraciones.
Después de gestiones variadas, se consiguió en diciembre de 1965 que se formara una comisión integrada por dos representantes del Ejecutivo y dos de la Asociación Postal Telegráfica para estudiar los problemas administrativos, técnicos y económicos de los trabajadores. Sus labores finalizaron en julio de 1966 y sus conclusiones fueron estudiadas por el Ministerio del Interior durante tres meses. A fines de octubre, se ordenó elaborar un proyecto de ley donde se vaciaran las conclusiones entregadas por la comisión; y ya a fines de febrero de 1966, el Ministerio de Hacienda devolvió el anteproyecto con observaciones, que fueron revisadas por aquélla para entregar sus puntos de vista definitivos a fines de marzo. Finalmente, el proyecto que elaboró el Gobierno no contenía las reivindicaciones mínimas de los trabajadores postaltelegráficos, pues de un total, entonces, de 7.215 funcionarios, 4.271 no obtenían mejoramiento alguno.
Reestructuración injusta.
Vinieron el conflicto y la represión, y, finalmente, la solución, mediante un acta de acuerdo estudiada por el Ministro del Interior señor Leighton y suscrita por él. Pero ahora, a casi un año de aquella huelga, el Gobierno envía, incluido en el proyecto de reajustes, una reestructuración general del servicio, que no cumple con el punto primero y básico de aquel acuerdo ni toma en cuenta las observaciones hechas por los trabajadores con anterioridad.
Los funcionarios postaltelegráficos califican de injusta la reestructuración, porque en una proporción de más o menos 40%, ellos quedan sin beneficio alguno y 60% sube entre uno y dos grados, pero pierden sus quinquenios y también la planilla suplementaria aprobada por la ley 16.617. Ambas pérdidas significan las sumas de 4 millones y de 12 millones 581 mil escudos, respectivamente. Es decir, el Gobierno está economizando dinero con la reestructuración.
Sin embargo, y contra lo que pudiera pensarse, los trabajadores no están exigiendo medidas que impliquen mayor gasto. Ellos piden mayor justicia, o simplemente justicia, dentro de los recursos limitados de que se dispone. Por eso, junto con rechazar por injusta y discriminatoria la reestructuración planeada por el Ejecutivo, han propuesto una fórmula que, en definitiva, significa un menor gasto de un millón 658 mil escudos. En efecto, el costo del proyecto del Gobierno es de 26 millones 158 mil escudos, mientras la fórmula de reemplazo propuesta por el gremio es de 24 millones 500 mil escudos.
En resumen, lo que piden los trabajadores es dejar de lado la reestructuración, por ser injusta, al menos mientras se propone una satisfactoria, y otorgar al personal de planta una asignación de Eº 250 mensuales, y una de Eº 100 para los obreros a jornal, valijeros y agentes postales subvencionados. Además, solicitan el pago de lo que se les adeuda por la asignación incluida en el arreglo del conflicto anterior, que es de cuatro millones, y la correspondiente a horas extraordinarias, que representa un gasto de 12 millones.
Las medidas complementarias, como son el desistimiento de las querellas y sanciones administrativas y el reintegro de todo el personal de obreros a jornal, se justifican plenamente, pues el conflicto ha sido provocado por el propio Gobierno al no dar cumplimiento al acuerdo de 1967.
El conflicto de los profesores.
El conflicto del magisterio presenta algunas características semejantes a las del que afecta a Correos y Telégrafos. En la ley de reajustes del año pasado, se dio forma al acuerdo logrado entre los maestros y el Gobierno, tendiente a concederles un mejoramiento progresivo de sus remuneraciones.
El problema de las bajas rentas del magisterio es uno de los que más deberían afectar la conciencia del país. Quizás pocas labores poseen un contenido más noble desde el punto de vista de la entrega personal que debe hacer el maestro a su tarea, y de más importancia, si se valorizan las consecuencias sociales de la formación de la niñez y la juventud.
No creemos que sea valedero hacer comparaciones y buscar consuelo en las cifras de países donde los profesores están peor que en Chile. Lo objetivo es que aquí los maestros trabajan en condiciones malas, con remuneraciones bajas y con horarios inhumanos; y que, finalmente, después de entregar treinta o más años a la docencia, terminan por jubilar con una pensión escasa que la inflación reduce en forma implacable.
Hay que recalcar que el horario de 36 horas está en contradicción con las condiciones mínimas para un trabajo eficiente y para la preservación de un elemento que es de la esencia de la enseñanza: el derecho al estudio y al perfeccionamiento, derecho que, a estas alturas del avance de la ciencia y la técnica, se ha transformado en un deber ineludible. Es bueno descender al terreno de lo concreto, cuando se habla de los horarios de los profesores. El maestro no sólo hace clases lo que ya constituye un esfuerzo muy especial, al que debe entregar toda su personalidad, esfuerzo que se intensifica cuando los cursos son, como aquí es general, numerosos, debe, además, preparar esas 35 horas, y corregir pruebas y trabajos de los alumnos, naturalmente fuera de esa jornada; participar en consejos de cursos y de profesores, y también estudiar, para poner al día sus materias y conocimientos. Ese maestro, por último, se ve frente a la necesidad de hacer clases particulares para ayudar su presupuesto. Y se trata de un hombre o de una mujer que posee una familia, que mantiene una casa, que cría y educa niños. Sus obligaciones llegan hasta la de conservar una presentación personal decorosa ante sus alumnos, aunque en su hogar esté faltando el pan.
El Acuerdo Magisterial.
Lo que decimos del profesorado primario, secundario y de la enseñanza profesional, vale también para el magisterio universitario, que, en los casos de la Facultad de Filosofía y Educación y de los Colegios Regionales, en especial, posee rentas realmente exiguas.
País que no cuida a sus maestros, no cuida a su juventud y no cuida, por ello, su porvenir. En este pecado estamos incurriendo en Chile. En esa falta han caído tradicionalmente los gobiernos; y el actual, autodenominado de la "revolución en libertad", no ha constituido una excepción.
Si bien durante 1967, después de trabajosas gestiones, los maestros consiguieron un acuerdo que fuera más allá del mero reajuste inmediato de remuneraciones, que normalmente ni siquiera repone la verdadera pérdida del poder adquisitivo, el Gobierno les preparó para comienzos del año siguiente una interpretación "sui géneris" de la solución alcanzada por medio de la ley 16.617. Y reiteramos que el acuerdo que sirvió de base a las disposiciones de esa ley no era, por supuesto, lo óptimo. Constituía un mínimo, que ahora ha sido desconocido por el mismo Gobierno que patrocinó las normas jurídicas que lo concretaron. El camino seguido ha sido el de hacer una interpretación legal completamente arbitraria de aquello que, con buena fe y con confianza en la palabra del Gobierno, habían aceptado los profesores.
Esperamos que la Sala conozca en tiempo oportuno el informe emitido por la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, antes de que el conflicto sea resuelto, y tome en cuenta ese dictamen al despachar el proyecto de ley sobre reajustes a los sectores público y privado, en cuya discusión precisamente incide la consulta formulada a dicha Comisión.
Situación económica desmedrada.
Los movimientos huelguísticos que existen en la actualidad, tanto los que llevan ya algún tiempo de duración como los que recientemente se han producido, responden a causas económicas bien concretas. De ellos deben de tener conciencia, sin duda alguna, los gobernantes. Si bien les es difícil formarse una idea de la verdadera situación de quienes viven de sueldos y salarios ínfimos, pues los separa de ellos una diferencia también económica muy grande y una máquina, de autopropaganda formidable, deberían siquiera recordar otros tiempos. Quizás el propio Presidente de la República pueda traer a su memoria palabras pronunciadas por él ¡en esta Sala, en las que hacía mención a la falsedad de los índices oficiales del costo de la vida y al canasto de la dueña de casa, que, con el mismo dinero, trae cada día menos comestibles a su hogar. Con seguridad, puede imaginar por lo menos lo que significa un reajuste igual o menor a la compensación de una pérdida de poder adquisitivo, ya producida el año pasado y no repuesta en cada momento, sino absorbida por cada trabajador con disminución correlativa de la alimentación, vestuario, medicinas, de él y de sus hijos. Ahora se le entrega un porcentaje de dinero que no compensa aquella pérdida ni mucho menos la que se comenzó a producir a partir de las alzas desatadas desde el día siguiente a la elección de Bíobío, Malleco y Cautín y que continúan hasta hoy.
Pero en vez de formularse estas reflexiones y actuar en consecuencia, obteniendo recursos de donde es posible extraerlos del bolsillo de los privilegiados, el Gobierno prefiere el camino tradicional de todos los regímenes reaccionarios habidos en Chile: la represión. El Ministro del interior ha anunciado que aprovechará los movimientos huelguísticos para practicar una "operación limpieza" en la Administración Pública. Todo el mundo sabe en este país qué significan expresiones semejantes: lanzar gente a la cesantía y colocar más personas incondicionales de las que hasta ahora han podido ser ubicadas, merced a los ilimitados medios de que puede valerse para ello el Poder Ejecutivo.
Inconsecuencias, ayer y hoy.
Quizás es difícil pedir a quien ha sido empresario o ha estado ligado a la producción, no en calidad de trabajador, sino de capitalista o gerente, que se ponga en el lugar del que vive de un salario o sueldo míseros. Pero hay gente en el partido de Gobierno que ha hecho una vida política de treinta años defendiendo a los trabajadores y que debe comprender la justicia de la causa de aquellos que están en conflicto. Recuerdo aquí expresiones del presidente de la Juventud democratacristiana, vertidas el año pasado después de una reunión con el Ministro, del Interior en la que se trató la huelga de Correos y Telégrafos. Decía ese dirigente: ''Nuestro interés es rescatar en la persona de Leighton a un valor del partido y a las posiciones que él defendió en los años 48 y 49... El se negaba a calificar los conflictos de los trabajadores como "legales o ilegales". La lucha del pueblo por vivir mejor es siempre justa. Por eso insistimos en que Bernardo Leighton debe ser rescatado para las posiciones de lucha del Partido, cuando él mismo logró formar una conciencia de vocación popular."
Los antiguos falangistas.
Hubo también otra persona que, fuera del campo de la política y desde esferas de pensamiento muy distinta a la nuestra, por aquellos mismos años a que se refería el presidente de la juventud democratacristiana y por otros anteriores, rehusaba dividir las huelgas en legales e ilegales. Y las dividía en justas e injustas, advirtiendo que prácticamente siempre eran justas y respondían a las necesidades del trabajador. Esa persona era conocida como el Padre Hurtado.
Hoy se olvidan muchos recuerdos y muchas actitudes que parecían definir una vida política. En el libro de Ricardo Boizard, "La Democracia Cristiana en Chile", publicado en 1963 al calor de la campaña presidencial, hay un párrafo muy decidor a este respecto. Dice en la página 290: "Nosotros multiplicábamos nuestros esfuerzos por levantar la voz ante la imposición aplastante de los intereses creados y cuando, en 1945, se arrebató a Gumucio la victoria ardorosamente conseguida, los falangistas llegamos hasta la Plaza Antonio Varas y allí lanzamos un reto a la trilogía siniestra que cierra, la plaza y que sistemáticamente procuraba silenciarnos: el Congreso burgués, la justicia de clase y el decano de la prensa que, durante un siglo, no sirvió sino de celestina mercenaria de la democracia, capitalista".
Cuántos falangistas podrían imaginar que el vilipendiado decano llegaría a ser el diario consejero de un Presidente salido de las filas de la colectividad de la flecha roja; que aplaudiría regocijado la represión contra los trabajadores, el despido, el apaleo, la cárcel; que justificaría dos masacres tan injustas como innecesarias practicadas bajo un Gobierno formado por quienes condenaron siempre, en términos absolutos, el derramamiento de sangre obrera. No parece que sea precisamente el diario de los grandes clanes financieros el que haya cambiado.
Solidaridad plena.
El Partido Comunista expresa aquí, por mi intermedio, su solidaridad con el magisterio, con el personal de Correos y Telégrafos y de Chilectra, con los profesores y personal administrativo de la Universidad de Chile, con todos los gremios que están luchando por diversos medios en pro de un mejoramiento justo.
Esta solidaridad es sin duda compartida por las más amplias capas de la población; por los padres de familia que saben que los maestros de sus hijos también mantienen un hogar y sufren sus mismas privaciones; por los alumnos que conocen los desvelos de sus profesores por entregarles cada día enseñanzas mejores. Y al respecto, es digno de destacar en forma muy especial la acción de los estudiantes de tomarse las escuelas y liceos y ocuparlos, como manera de solidarizar con la causa de sus maestros. La combatividad de los escolares ha tomado espontáneamente este camino, con una organización y una responsabilidad y seriedad que merecen admiración. Esta actitud responde a un noble impulso de defensa de sus profesores y habla muy bien de la madurez de nuestros estudiantes. Es muestra de la conciencia cada día mayor de la educación. Las movilizaciones de las madres y padres, de los niños pequeños, para defender sus escuelas, como sucedió con la Escuela Olea a fines del año pasado, son un índice de ese creciente despertar.
Adhesión a la Asistencia Pública.
Y a propósito de este tipo de acción popular en defensa de lo que estima un valor propio, creo procedente aludir al problema de la Asistencia Pública, en el cual la población de Santiago tomó una actitud decidida en pro de la destinación del nuevo edificio para el fin de atención de emergencia para el cual fue construido. Los carteles que circularon decían una verdad en una frase certera: "La Asistencia Pública pertenece al pueblo de Santiago y el pueblo la defiende." Lamentable es que ahora determinadas autoridades, con espíritu represivo, miope y torpe, hayan descubierto la luminosa idea de pedir sumarios y sanciones administrativas para el personal que actuó para que no se privara a nuestra ciudad de su posta central. Bueno sería que aplicaran tanto ingenio a una tarea más constructiva, en circunstancias que las necesidades relacionadas con la atención de la salud pública son tantas y tan apremiantes.
Se ha tratado de hacer una confusión entre los términos de la nivelación a la cual se obligó el año pasado el Gobierno, destinando 270 millones de escudos para solucionar este conflicto, al reconocer que la situación del profesorado en Chile era perfectamente deprimida desde el punto de vista económico; que se trataba de un Servicio postergado, al cual correspondía, por las necesidades materiales de sus componentes y la dignidad de sus funciones, elevar de categoría mediante esta llamada "nivelación".
La nivelación es un capítulo aparte que de ninguna manera puede ser atribuida al reajuste. Este, según lo establece estrictamente la ley, es un aspecto que no puede regirse sino por el texto del mismo artículo que determina la obligación de dar al magisterio un reajuste equivalente al promedio obtenido por la Administración Pública.
Palabras del mensaje presidencial.
El año pasado, precisamente el 21 de mayo, el Presidente de la República, en su mensaje al Congreso Nacional, se refirió largamente y con orgullo a esta conquista de su Gobierno: la llamada "acta o acuerdo magisterial". Y decía repetiré conceptualmente, pues no tengo ante mis ojos el texto correspondiente que por fin en Chile podíamos contribuir a hacer justicia al magisterio, estableciendo esta nivelación y permitiendo elevar su status económico. El mismo decía repitiendo el texto del artículo que se trataba de dar al magisterio un reajuste que correspondiera al promedio de lo que obtuviera la Administración Pública.
Señor Presidente, quiero insistir en la justicia de estos conflictos, en especial en la del magisterio.
El Ejecutivo reconoció en la ley Nº 16.617 que el gremio del magisterio tiene derecho este año, el próximo y en 1970, a un reajuste que debe ser equivalente al promedio que obtenga la Administración Pública. Y resulta que en una especie de malabarismo aritmético inconcebible, el Gobierno ha interpretado que dicho promedio es el mínimo, proponiendo 12,5%. Cualquier niño de preparatoria sabe que la expresión "promedio" no puede ser el mínimo, pues, como lo dice la propia palabra, es el término medio entre el reajuste más bajo y el más alto. Sin embargo, el Ejecutivo, a través de pomposas declaraciones del Subsecretario de Educación, Patricio Rojas, ha pretendido desacreditar el movimiento del profesorado, diciendo que pide cosas imposibles, utópicas y excesivas.
Dictamen de la Comisión de Constitución.
Nuestra Comisión ele Constitución, Legislación y Justicia estudió en profundidad este problema. En dicho organismo se escuchó la opinión del señor Ministro de Educación, Máximo Pacheco, y también la de los representantes de la Federación de Educadores de Chile. Allí se compulsaron los antecedentes proporcionados tanto por las autoridades como por los dirigentes del magisterio; y quedó perfectamente esclarecido que los profesores están pidiendo exclusivamente lo que les corresponde.
Y lo que el Presidente de la República dijo a los cuatro vientos del país en ocasión tan solemne, con satisfacción plena y comprensible, resulta que antes de un año es del todo desconocido: se pretende imponer una interpretación arbitraria y forzar a los profesores a aceptar un reajuste mínimo, miserable, que quebranta en forma violenta el mandato de la ley.
En nombre de los Senadores comunistas, queremos reiterar nuestro pensamiento, en el sentido de que deben solucionarse en forma rápida estos conflictos, que ya son extremadamente prolongados.
Hay ollas comunes de profesores en varios puntos de la capital y en diversas ciudades del país. No es un espectáculo edificante, pero constituye sí un gesto inaplazable e imprescindible de ciudadanos que se han visto burlados en sus derechos adquiridos, los cuales, constitucionalmente, no pueden ser violados.
En nombre de los Senadores comunistas, quiero solicitar de la Mesa que se ordene oficiar tanto al señor Ministro del Interior, en lo referente al conflicto de Correos y Telégrafos, y al de Educación, en lo relativo al de los profesores, a fin de que se arbitren todas las medidas conducentes para dar solución urgente a los movimientos y huelgas que están en curso.
Repito mi impresión: este Gobierno ha inaugurado una extraña demora en la solución de sus diferendos con los trabajadores y asalariados. No se da ninguna prisa por arreglar dichos problemas, y mediante su negligencia permite que las huelgas se prolonguen, en algunos casos, hasta por más de 100 días. Nadie gana con esto: ni el país, ni el obrero, ni la producción, ni tampoco el Gobierno.
Una actitud de mayor solidaridad y diligencia permitiría que esos conflictos llegaran al mismo fin, teniendo una duración más breve.
Por eso reitero la solicitud de nuestros oficios a los señores Ministros mencionados, a fin de que dentro del plazo de horas, ojalá, pueda encontrarse solución satisfactoria a esos conflictos, reconociendo los legítimos derechos de los trabajadores, tanto del magisterio, como de Correos y Telégrafos, de Chilectra e igualmente del personal de la Universidad de Chile, con el objeto de que puedan obtener en justicia lo que merecen aquellos que según la ley y sus necesidades deben obtener, en momentos en que la inflación se ha desatado.
El señor SEPULVEDA (Presidente accidental).-
Se enviarán los oficios en la forma reglamentaria.
El turno siguiente corresponde al Comité Nacional.
Se levanta la sesión.
- Se levantó a las 20.
Dr. Rene Vuskovic Bravo, Jefe de la Redacción.
ANEXOS:
DOCUMENTOS.
1.- INFORME DE LA COMISION DE CONSTITUCION, LEGISLACION, JUSTICIA Y REGLAMENTO, RECAIDO EN LA PETICION DE DESAFUERO DEL GOBERNADOR DESAN ANTONIO, DON GUILLERMO PINO BALCAZAR, FORMULADA POR DON JOSE FLORES FLORES.
Honorable Senado:
Vuestra Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento tiene el honor de informaros la petición de desafuero del señor Gobernador del Departamento deSan Antonio, don Guillermo Pino Balcázar, formulada por don José Flores Flores, en conformidad con lo dispuesto en el Nº 3 del artículo 42 de la Constitución Política del Estado.
Cargos formulados por el recurrente.
Con fecha 13 de febrero ppdo., don José Flores Flores, agricultor, domiciliado en Navidad, ocurrió ante la I. Corte de Apelaciones de Santiago para rendir la información en la cual debe fundarse el Senado para resolver la petición de desafuero.
Expresa en su libelo que, en un juicio seguido ante el Juzgado de Letras de San Antonio, en que se reivindicaba parte de un bien raíz, se falló restituírsele.
Con fecha 17 de julio de 1966 se ordenó el cumplimiento de dicha sentencia, oficiándose a la Gobernación de San Antonio a fin de que proporcionara el auxilio de la fuerza pública para proceder al cumplimiento de la resolución.
Agrega que, por razones que desconoce, el Gobernador no dio el auxilio de la fuerza pública y archivó el oficio.
Posteriormente, el 7 de julio de 1967, se reiteró el oficio, a pesar de lo cual la mencionada autoridad no le dio curso.
El lº de diciembre del mismo año, se remitió un nuevo oficio por el Tribunal a la Gobernación con el objeto de que se diera cumplimiento a la respectiva resolución judicial. Nuevamente, según el recurrente, no se concedió la fuerza pública, argumentándose que, por orden superior, se había remitido dicho oficio a la Intendencia de Santiago.
En mérito de lo sucedido, agrega el señor Flores, solicitó al Tribunal se oficiara a la Gobernación con el objeto de conocer la causa legal por la cual no se daba el auxilio de la fuerza pública decretada por el Tribunal. El mencionado oficio tiene fecha 30 de diciembre del año ppdo., y no ha sido contestado por la mencionada autoridad.
De los hechos relatados, el recurrente concluye que el señor Gobernador ha cometido los delitos de denegación de auxilio, que sanciona el artículo 253 del Código Penal; de abuso contra particulares, establecido en el artículo 256 del mismo Código, y de desacato al Tribunal, contemplado en el artículo 264 del mencionado Código.
Para acreditar la veracidad de sus aseveraciones el señor Flores rindió información sumaria testimonial, en la que dos testigos expresaron conocer el hecho de haberse solicitado el auxilio de la fuerza pública y de que ésta no ha sido concedida, uno de ellos por haber acompañado al recurrente a conversar con el Gobernador, y acompaña copia del último de los oficios citados.
Descargos formulados por el señor Gobernador.
Formulando sus descargos por oficio Nº 564, de 19 del mes en curso, el señor Guillermo Pino Balcázar expresa que es efectivo que en julio del año 1966 recibió la solicitud de auxilio de la fuerza pública para proceder al desalojo del demandado, señor Clodomiro Ramos Núñez.
Agrega que antes de dar curso a la petición, ordenó una encuesta por Carabineros sobre la situación del grupo familiar afectado, Cuerpo que informó que estaba compuesto por 19 personas, entre adultos y menores, que vivían en una media agua al lado del mar en precarias condiciones, en un lugar aislado y a cuatro kilómetros del camino más cercano, como también, que los afectados vivían exclusivamente de la pesca.
Teniendo en consideración la situación anterior, intentó buscarles a los afectados otro sitio o lugar para trasladarse, conjuntamente con la Gobernación Marítima y la Corporación de la Vivienda, traslado que no fue posible hacer por el oficio que el demandado desempeñaba.
Por la razón anterior se entrevistó con ambas partes y se llegó a un acuerdo verbal entre ellas, para que el demandado siguiera viviendo en el predio respectivo, comprometiéndose los señores Flores y Ramos a diversas condiciones, entre otras, la de firmar un Acta en que constare el Convenio.
A pesar de que los interesados han sido citados, en diversas oportunidades, a cumplir este último acuerdo, él no ha podido realizarse por diversas circunstancias.
Agrega el señor Gobernador que en el caso hay que tener presente que el demandado vivía en el mismo lugar por más de veinticinco años y, además, que el demandante no dio cumplimiento al convenio al activar el proceso.
Por último, don Guillermo Pino Balcázar informa que, en la misma fecha de esta respuesta, dio lugar al auxilio de la fuerza pública solicitado por el Juzgado de Letras de San Antonio.
Según se ha expresado tantas veces, para conceder el desafuero en casos como el de la especie, el Senado debe examinar si de los antecedentes proporcionados se desprende la existencia de hechos que revisten los
caracteres de delitos y que hay base para sospechar fundadamente que en ellos ha tenido una participación culpable el funcionario afectado.
La unanimidad de los miembros de vuestra Comisión estimó que, de los antecedentes proporcionados a la Corporación, no puede colegirse la existencia de un hecho delictivo ni, por tanto, la posibilidad de que exista responsabilidad criminal en este caso.
En efecto, durante el tiempo transcurrido entre la resolución del Tribunal y la concesión del auxilio de la fuerza pública, se efectuaron estudios para solucionar el problema, se ofrecieron alternativas para no afectar gravemente a un grupo familiar numeroso y de modestísimos recursos, e incluso se intentó llegar a un convenio entre las partes.
Por lo demás, de los antecedentes relacionados queda de manifiesto que el retardo en dar curso a la orden de lanzamiento no es imputable a la voluntad del Gobernador, pues no hay constancia de que fuera solicitada la diligencia por el Ministro de Fe correspondiente ante la autoridad recurrida.
Por otra parte, el demandante no ha sufrido perjuicio directo por el retardo, debido a que el demandado ocupaba un lugar aislado y distante del centro de su predio.
Asimismo, es evidente que el Gobernador no actuó maliciosamente, ya que por diversos medios trató de solucionar el problema y a que, en todo caso, a lo más hubo un mal entendido entre él y el señor Flores respecto del alcance de dichas gestiones.
Por último, vuestra Comisión consideró también la circunstancia de que se ha cursado la orden de auxilio de la fuerza pública, por cuyo retardo se ha solicitado este desafuero y fundada en ésta y en las anterioriores razones, ha acordado recomendaros que rechacéis la petición de desafuero.
Sala de la Comisión, a 23 de abril de 1968.
Acordado en sesión de esta misma fecha, con asistencia de los Honorables Senadores señores Chadwick (Presidente), Fuentealba y Juliet.
(Fdo.): I van Auger Labarca, Secretario.
2.- INFORME DE LA COMISION DE GOBIERNO RECAIDO EN EL PROYECTO DE LA HONORABLE CAMARA DE DIPUTADOS, QUE MODIFICA LA PLANTA DE LA DIRECCION DEL REGISTRO ELECTORAL.
Honorable Senado:
Vuestra Comisión de Gobierno tiene a honra entregaros su informe al proyecto de ley de la Honorable Cámara de Diputados que modifica la Planta de la Dirección del Registro Electoral.
El proyecto en informe confiere al Registro Electoral una estructura más de acuerdo con la realidad actual y el enorme incremento de la población ciudadana con derecho a sufragio.
La ley anterior Nº 15.634, de 1964, promulgada en los momentos en que esta población electoral había crecido en forma vertiginosa y exigía
una estructura nueva a la Dirección, llenó cumplidamente su objeto. En esa época fue preciso arrendar más de una docena de máquinas IBM para el control de los ciudadanos que estaban inscribiéndose, y, como consecuencia, preparar personal competente para trabajarlas, Estos fueron las "Perforadoras", adiestradas por IBM, las que hoy ya no son tan numerosas como entonces, pues el Servicio ahora cuenta sólo con tres máquinas de esa clase.
Pero en la planta del personal subsisten estos cargos y, aun cuando ya no se desempeñan como tales, la Contraloría General de la República exige que se provean con título y previo concurso, perjudicando así los ascensos de los funcionarios.
La práctica y las conveniencias del Servicio han demostrado, también, que el cargo de Secretario General, con las atribuciones y funciones que le son generalmente admitidas, no tiene vigencia en esta Dirección, y que sí es imprescindible un Inspector General permanente que tome contacto directo con organismos electorales tan importantes como las Juntas Inscriptoras y los Conservadores de Bienes Raíces.
Es preciso reactualizar, asimismo, con carácter más propio y ajustado a sus funciones otros cargos superiores, como los de Jefe de Estadística e IBM y de Jefe del Departamento Electoral, abogado y Prosecretario del Tribunal Calificador de Elecciones, que pasa este último a denominarse Subdirector Abogado y Prosecretario del Tribunal Calificador de Elecciones.
Por el artículo 2º, y en relación con este cambio de denominación, se mantiene la subrogancia que correspondía al Jefe del Departamento Electoral
El artículo 3º persigue adecuar también esta estructura administrativa, permitiendo al personal de Servicios Menores que, por su experiencia y capacidad, obtiene los requisitos necesarios, su incorporación a la planta administrativa.
La Comisión, no obstante que le mereció reparos la autorización que se concede, la aceptó en atención a las reiteradas peticiones de los funcionarios del Servicio.
Finalmente, el artículo 4º permitirá que el material utilizado después de cada elección y que se destruía por cremación, pueda servir a fines sociales del personal.
Vuestra Comisión, conociendo la conveniencia de las reformas propuestas, tiene a honra proponeros la aprobación de esta iniciativa en los mismos términos que constan del oficio de la Honorable Cámara de Diputados.
Sala de la Comisión, a 24 de abril de 1968. (Fdo.): Luis Valencia Avaria, Secretario.