Labor Parlamentaria
Diario de sesiones
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Índice
- DOCUMENTO
- PORTADA
- I.- ASISTENCIA.
- II.- APERTURA DE LA SESION.
- III.- LECTURA DE LA CUENTA.
- LECTURA DE LA CUENTA
- JURAMENTO O PROMESA DE PARLAMENTARIA RECIENTEMENTE ELECTA, SEÑORA MARIA ELENA CARRERA VIUDA DE CORBALAN.
- JURAMENTO
- Maria Elena Carrera Villavicencio
- JURAMENTO
- IV.- ORDEN DEL DIA.
- ANALISIS DE QUERELLA CONTRA EL SENADOR CARLOS ALTAMIRANO Y DE LA SITUACION POLITICA GENERAL.
- INTERVENCIÓN : Carlos Altamirano Orrego
- INTERVENCIÓN : Carlos Altamirano Orrego
- INTERVENCIÓN : Carlos Altamirano Orrego
- INTERVENCIÓN : Julieta Campusano Chavez
- INTERVENCIÓN : Carlos Altamirano Orrego
- INTERVENCIÓN : Aniceto Rodriguez Arenas
- INTERVENCIÓN : Tulio Renan Fuentealba Moena
- INTERVENCIÓN : Tulio Renan Fuentealba Moena
- INTERVENCIÓN : Carlos Altamirano Orrego
- INTERVENCIÓN : Tulio Renan Fuentealba Moena
- INTERVENCIÓN : Tulio Renan Fuentealba Moena
- INTERVENCIÓN : Tulio Renan Fuentealba Moena
- INTERVENCIÓN : Tulio Renan Fuentealba Moena
- INTERVENCIÓN : Jonas Gomez Gallo
- INTERVENCIÓN : Salvador Allende Gossens
- INTERVENCIÓN : Salvador Allende Gossens
- INTERVENCIÓN : Salvador Allende Gossens
- INTERVENCIÓN : Salvador Allende Gossens
- INTERVENCIÓN : Salvador Allende Gossens
- INTERVENCIÓN : Salvador Allende Gossens
- INTERVENCIÓN : Pedro Ibanez Ojeda
- INTERVENCIÓN : Pedro Ibanez Ojeda
- INTERVENCIÓN : Pedro Ibanez Ojeda
- INTERVENCIÓN : Pedro Ibanez Ojeda
- ANALISIS DE QUERELLA CONTRA EL SENADOR CARLOS ALTAMIRANO Y DE LA SITUACION POLITICA GENERAL.
- CIERRE DE LA SESIÓN
Notas aclaratorias
- Debido a que muchos de estos documentos han sido adquiridos desde un ejemplar en papel, procesados por digitalización y posterior reconocimiento óptico de caracteres (OCR), es que pueden presentar errores tipográficos menores que no dificultan la correcta comprensión de su contenido.
- Para priorizar la vizualización del contenido relevante, y dada su extensión, se ha omitido la sección "Indice" de los documentos.
REPUBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACION OFICIAL
LEGISLATURA ORDINARIA
Sesión 20ª, en jueves 13 de julio de 1967.
(De 10.44 a 19.01)
Ordinaria
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES SALVADOR ALLENDE GOSSENS, PRESIDENTE, Y
LUIS FERNANDO LUENGO ESCALONA, VICEPRESIDENTE.
SECRETARIO, EL SEÑOR PELAGIO FIGUEROA TORO.
INDICE.
Versión taquigráfica.
I.- ASISTENCIA
II.- APERTURA DE LA SESION
III.- LECTURA DE LA CUENTA
Juramento o promesa de la Senadora recientemente electa, señora María Elena Carreraviuda de Corbalán 953
IV.- ORDEN DEL DIA:
Querella en contra del Senador Carlos Altamirano. Análisis de la situación política nacional 953
VERSION TAQUIGRAFICA.
I.-ASISTENCIA.
Asistieron los señores:
Ahumada,Hermes;
Altamirano, Carlos;
Allende, Salvador;
Barros, Jaime;
Bulnes, Francisco;
Campusano, Julieta;
Carrera, María Elena;
Contreras, Carlos;
Contreras, Víctor;
Curti, Enrique;
Chadwick, Tomás;
Foncea, José;
Fuentealba, Renán;
Gómez, Jonás;
González M., Exequiel;
Gumucio, Rafael A.;
Ibáñez, Pedro;
Jaramillo, Armando;
Luengo, Luis Fdo.;
Miranda, Hugo;
Noemi, Alejandro;
Palma, Ignacio;
Reyes, Tomás;
Rodríguez, Aniceto;
Tarud, Rafael;
Teitelboim, Volodia.
Actuó de Secretario el señor Pelagio Figueroa Toro, y de Prosecretario, el señor Daniel Egas Matamata.
II.-APERTURA DE LA SESION.
-Se abrió la sesión a las 10.44, en presencia de 11 señores Senadores.
El señor ALLENDE (Presidente).-
En el nombre de Dios, se abre la sesión.
III.-LECTURA DE LA CUENTA.
El señor ALLENDE (Presidente).- Se va a dar cuenta de los asuntos que han llegado a Secretaría.
El señor PROSECRETARIO.- Oficio del señor Ministro del Interior, con el que comunica que no podrá concurrir a las sesiones especiales que celebrará el Senado en el día de hoy, y a las que fue invitado por esta Corporación por oficio de fecha de ayer, con motivo de tener compromisos contraídos con anterioridad.
-Se manda archivar.
El señor ALLENDE (Presidente).- Terminada la Cuenta.
El señor ALLENDE (Presidente).- Hago presente a la Sala que están inscritos para hacer uso de la palabra en esta sesión, hasta ahora, los Honorables señores Altamirano, Gómez, Fuentealba y ...
La señora CAMPUSANO.- Ruego a Su Señoría inscribirme.
El señor GOMEZ.- Nosotros designaremos en un momento más al Senador radical que intervendrá.
El señor ALLENDE (Presidente).- Yo también deseo participar en el debate.
El señor FUENTEALBA.- Por las expresiones de Su Señoría, me impongo de que yo estaría inscrito para hablar.
El señor ALLENDE (Presidente).- Sí, señor Senador: a petición verbal expresa del Comité Demócrata Cristiano, Honorable señor Reyes, en el día de ayer. Incluso, la Mesa envió al Honorable señor Reyes el orden de los oradores.
El señor GOMEZ.- ¿Cuál es ese orden?
El señor FUENTEALBA.- No tengo inconveniente en hacer uso de la palabra en el orden que corresponda; pero temo que, dada la hora de término de esta sesión, la mayor parte de ella sea ocupada por las intervenciones de los Senadores del FRAP, con lo cual los demás inscritos dispondremos de escaso tiempo para referirnos a las materias que ellos abordarán y que nosotros "ignoramos cuáles sean, salvo en lo que atañe a la persona del Honorable señor Altamirano.
No sé si es posible hacer una distribución equitativa del tiempo entre los Comités parlamentarios. En todo caso, propongo a la Mesa consultar dicha posibilidad, con el objeto de que puedan intervenir los diferentes sectores de esta Corporación.
El señor BULNES SANFUENTES.- Ruego al señor Presidente inscribir al Honorable señor Ibáñez.
El señor ALLENDE (Presidente).- El motivo que la Mesa tuvo para dar a conocer los Senadores inscritos fue precisamente saber en definitiva quiénes desean intervenir en el debate y así poder distribuir el tiempo y fijar el orden, sobre todo tomando en cuenta que esta sesión dura hasta las 2 de la tarde, es decir, tres horas y cuarto.
Una vez que la Mesa sepa el número de los inscritos, indicará el orden definitivo y el tiempo que corresponderá a cada uno de ellos.
JURAMENTO O PROMESA DE PARLAMENTARIA RECIENTEMENTE ELECTA, SEÑORA MARIA ELENA CARRERA VIUDA DE CORBALAN.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Ruego a los señores Senadores esperar un momento la llegada de la doctora Carrera, a quien se le tomará el juramento o promesa de estilo.
Solicito a los señores Senadores ponerse de pie. Lo mismo deben hacer tribunas y galerías.
- (Ingresa a la Sala la señora Carrera).
El señor ALLENDE (Presidente).-
Compañera María Elena Carrera:
¿Juráis, o prometéis, guardar la Constitución Política del Estado; desempeñar fiel y lealmente el cargo que os ha confiado la Nación; consultar en el ejercicio de vuestras funciones sus verdaderos intereses según el dictamen de vuestra conciencia y guardar sigilo acerca de lo que se trate en sesiones secretas?
La señora CARRERA.-
Sí, prometo.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Si así lo hiciéreis, Dios os ayude, y si no, El y la Patria os hagan cargo.
Quedáis incorporada al Senado de la República.
-Aplausos.
IV.-ORDEN DEL DIA.
ANALISIS DE QUERELLA CONTRA EL SENADOR CARLOS ALTAMIRANO Y DE LA SITUACION POLITICA GENERAL.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Altamirano.
El señor ALTAMIRANO.-
Señor Presidente.
En primer lugar, quiero dar excusas a la Sala, porque tal vez en mi intervención me extienda más de lo necesario, pues versa sobre un tema que no sólo se refiere a mi persona, sino que también importa un enjuiciamiento a todo el pensamiento político de Izquierda, a los marxistas chilenos y al movimiento popular y revolucionario de nuestra patria.
El Gobierno se ha querellado en mi contra, basándose para ello en tres supuestos delitos: injuria grave en contra del Presidente de la República; apología de la violencia como método y sistema para introducir cambios en las estructuras social, política y económica de nuestro país, y, por último, ofensas al Ejército de Chile.
En cuanto al primero de ellos -injuria grave contra el Presidente de la República-, debo decir que no he cometido tal delito. El señor Ministro del Interior, quien por desgracia ha disculpado su inasistencia a esta sesión, me imputa en la querella correspondiente calificativos y adjetivos que no proferí contra la persona del Primer Mandatario. Pone en mi boca adjetivos tales como los de "lacayo", "títere", "siervo", etcétera.
Yo califiqué a los Gobiernos latinoamericanos de lacayos, títeres, etcétera, del imperialismo, pero no al Jefe del Estado. Si yo fuera un tinterillo, diría que es el señor Ministro del Interior quien, medíante una distorsión manifiesta y deliberada de mis palabras y términos, está infiriendo una ofensa al Presidente de la República.
Ha sido sólo el Gobierno de Chile el que se ha dado por aludido de tales expresiones. ¿Acaso nuestro Gobierno tiene la epidermis muy fina o la conciencia muy intranquila, ya que se puso el sayo de lo que yo expresé en términos genéricos?
Lacayos.
Sin embargo, sostengo que la mayoría de los Gobiernos latinoamericanos son lacayos. Y lo son por el sometimiento permanente a los intereses extranjeros, al imperialismo norteamericano. Son lacayos, porque a lo largo de los años han venido clamando en contra de los términos injustos que se nos imponen en cuanto a los precios de nuestras materias primas y, a pesar de ello, nada se ha remediado en es-e sentido y nuestros países continúan acatando los intereses del amo del norte.
He calificado de lacayos a los Gobiernos latinoamericanos, porque durante muchos años han repudiado y condenado el régimen de privilegio establecido para las grandes inversiones extranjeras, que se roban las riquezas y materias primas de nuestras repúblicas; pero nada se ha conseguido.
He dado el calificativo de lacayos a los Gobiernos latinoamericanos, porque en forma insistente han pedido eliminar y suprimir en los convenios de créditos las cláusulas profundamente lesivas para el interés patrimonial de nuestro país y para el interés público del continente latinoamericano, y nada se ha conseguido.
Se ha tratado de obtener que los créditos que nos entregan no se inviertan necesariamente en Estados Unidos, que el transporte de las mercaderías no se haga forzosamente en barcos norteamericanos, que los seguros no se contraten en empresas de esa nacionalidad.
El propio diario "La Nación", que tanto pide una víctima y que tanto exige mi castigo, decía días atrás, el 11 de abril de este año:
"La delegación norteamericana, definitivamente, negó toda posibilidad de reducciones arancelarias para los productos latinoamericanos en el mercado de Estados Unidos. Y cuando en la sesión secreta de esta mañana, el Canciller Valdés expuso la exigencia chilena de que los préstamos se otorguen directamente y no a través de la AID o el BID, permitiendo además la inversión en la misma área o en otras exteriores no estadounidenses, con el apoyo casi unánime de los demás países, Dean Ruk explicó con firmeza la inflexible negativa de Washington: "Hemos adoptado compromisos para la defensa de nuestra moneda -dijo- que no nos permiten desnivelar la balanza de pagos". Es decir, los dólares que salen deben regresar al país. "Esa es una posición cruel, realmente", se limitó a comentar Valdés."
Por eso he hablado de Gobiernos lacayos : porque a pesar de estas exigencias, continuamos sometiéndonos al interés de una potencia extranjera: Estados Unidos.
Títeres.
He calificado, en términos genéricos, de títeres a los Gobiernos de nuestros países, porque el cuadro que presenta América Latina es realmente desolador. Viven en el vasto escenario continental doscientos treinta millones de habitantes, y aproximadamente ciento setenta millones de ellos soportan regímenes totalitarios, dictaduras, donde se ha hecho tabla rasa del derecho, se ha conculcado la Constitución Política, se ha perseguido a los dirigentes gremiales, se ha asesinado a obreros y se ha desterrado a los intelectuales de esos países.
¿Cómo puedo no llamar títeres a aquellos Gobiernos que representan a la CIA y al Pentágono? ¿Cómo puedo no llamarlos títeres, cuando aquí tengo un documento entregado por la Oficina de Informaciones de] Senado, en el cual se da cuenta de cada uno de los golpes de Estado que, en gran medida, han sido patrocinados y estimulados por el Departamento de Estado, por la CIA, por el Pentágono de los Estados Unidos?
Pido insertar en mi discurso este documento, emanado de la Oficina de Informaciones del Senado.
-Se accede a lo solicitado.
-El documento que se acordó insertar es del tenor siguiente:
"Oficina de Informaciones Santiago, 11 de agosto de 1966.
"Honorable Senador :
En respuesta a la consulta formulada por US., relacionada con los golpes de Estado ocurridos en América Latina con posterioridad a la firma de la Carta de Punta del Este que instituyó la Alianza para el Progreso, en agosto de 1961, me permito remitir a Su Señoría una nómina de los diversos países latinoamericanos en los cuales se produjeron derrocamientos de poder constituido, con indicación de las fechas respectivas.
Hago presente a US. que, para el ordenamiento de los datos se requirió, del Ministerio de Relaciones Exteriores, una relación sobre la materia, no disponiendo éste de la información pertinente. Por ello, este informe hubo de realizarse en base a las fuentes de consulta que se mencionan a continuación:
-"Libro del Año Barsa", 1961, 1962, 1963, 1964 y 1965;
-"Almanaque Mundial del Reader's Digest", 1966, y
-Publicaciones del diario "El Mercurio" sobre el tema.
ARGENTINA.
18 de marzo de 1962: La elección de un gran número de gobernadores y Diputados peronistas, provoca golpe militar en contra del PresidenteFrondizi, quien es reemplazado por el sucesor constitucional, Presidente Interino del Senado, doctor José María Guido, en 28 de marzo de 1962.
18 de septiembre de 1962: Una parte del ejército se subleva al mando del GeneralJuan Carlos Onganía, que triunfa después de una lucha en que hay muertos y heridos.
26 de jimio de 1966: Un golpe militar derroca al PresidenteArturo Illía, sucediéndole el GeneralJuan Carlos Onganía.
BOLIVIA.
3-5 de noviembre de 1964: El Vicepresidente de Bolivia, General René Barríentos Ortuño, encabeza, con el Jefe del Ejército, General Alfredo Ovando Candía, una rebelión en contra del PresidenteVíctor Paz Estenssoro, quien sale exilado al Perú y el primero asume el poder.
BRASIL.
31 de marzo de 1964: Un movimiento militar derroca al PresidenteJoao Goulart; asume la PresidenciaRainieri Mazzilli (en 2 de abril de 1964) hasta que el Congreso elige al General Humberto Castelo Bran-co, en 11 de abril de 1964 para completar el período de Goulart (1967) ; 40 miembros del Congreso son destituidos y privados de sus derechos políticos.
REPUBLICA DOMINICANA.
25 de septiembre de 1963: Caída del
PresidenteJuan Bosch, quien es reemplazado por un triunvirato civil, Presidente del cual fue designado el CancillerDonald Reíd Cabral.
24 de abril de 1965: Estalla un movimiento civil y militar en contra de la Junta de Gobierno, y en favor del restablecimiento de Juan Bosch en la Presidencia.
26 de abril de 1965: Los revolucionarios forman un Gobierno provisional presidido por José Rafael Molina Ureña que arma a los civiles.
27de abril de 1965: Fuerzas aéreas del General Elias Wessin y Wessin y barcos de la Armada bombardean Santo Domingo. El Presidente provisional, Molina Ureña accede a retirarse. Son evacuados 1.100 norteamericanos.
28 de abril de 1965: Los revolucionarios dominan gran parte de la capital que es bombardeada por la aviación del General Wessin y Wessin. Este designa una Junta compuesta por tres militares, como Gobierno provisional.
2 de mayo de 1965: Los revolucionarios anuncian que los dirige una Junta compuesta por 40 miembros, en su mayoría militares, presidida por el Coronel Francisco Caamaño D., quien, el 4 del mismo mes, es designado Presidente constitucio-nal con asistencia de 17 Senadores y 41 Diputados.
7 de mayo de 1965: La Junta Militar instala otra constituida por cinco miembros, tres de ellos civiles y presidida por el General Antonio Imbert Barreras, quien se instala, al día siguiente, en el Congreso situado en la "Zona Internacional".
30 de agosto de 1965: El General Imbert Barreras y otros cuatro miembros de la Junta renuncian en favor del Gobierno provisional presidido por el doctor García Godoy. Este asume el cargo como Presidente provisional, el 4 de septiembre de 1965.
ECUADOR.
4-8 de noviembre de 1961: Caída del PresidenteVelasco Ibarra y asunción del Gobierno por el VicepresidenteCarlos Julio Arosemena.
11 de julio de 1963: Caída de Carlos Julio Arosemena, quien es derrocado por un golpe militar encabezado por el Oficial de la Armada Ramón Castro.
29 de marzo de 1966: Presión civil hace caer la Junta Ecuatoriana.
GUATEMALA.
30 de marzo de 1963: El Presidente, General Miguel Idígoras Fuentes es derrocado por un golpe militar, y asume el Gobierno el Coronel Enrique Peralta Azurdia.
HONDURAS.
5 de octubre de 1963: En vísperas de la elección presidencial, un golpe de Estado militar derroca y destierra al PresidenteRamón Villeda Morales. El movimiento fue encabezado por el Coronel López Arellano.
PERU.
10 de junio de 1962: En las elecciones presidenciales no obtiene la mayoría necesaria ninguno de los tres candidatos: Haya de la Torre, Belaúnde y Odría.
18 de julio de 1962: Una Junta Militar depone al PresidenteManuel Prado Ugar-teche, anula las elecciones y promete realizar otras en 1963.
28 de julio de 1963: Asume la Presidencia, Fernando Belaúnde Terry.
Dios guarde a US.
(Fdo.) :- Guillermo Canales Giiemes, Subjefe de la Oficina de Informaciones. Senado."
El señor ALTAMIRANO.-
¿Cómo puedo no llamar títeres a ios Gobiernos latinoamericanos, cuando aceptan la vulneración y el atropello de todas las normas de derecho que rigen en nuestro continente, sin ni siquiera levantar la voz?
Cuando se desterró a Cuba de la familia latinoamericana, Radomiro Tomic, hoy Embajador en los Estados Unidos, levantó su voz acusatoria en contra de ese acuerdo, que se obtuvo, para vergüenza histórica de nuestro continente, ofreciendo un crédito al delegado de Puerto Rico, pocos minutos antes de llevarse a cabo la Conferencia de Punta del Este. En esa reunión se desterró a Cuba de América Latina, por haber realizado una auténtica y profunda revolución socialista, libertadora y antiimperialista.
Según una información de prensa, "sostuvo Tomic que el Tratado de Río de Janeiro ha sido deliberadamente violado y al respecto dijo que todo sistema jurídico se destruye cuando hay abuso con los tratados y se violan ¡as leyes".
"Dijo categóricamente que las decisiones de los Gobiernos latinoamericanos frente a Cuba indican que ellos renuncian a tener voz, a tener independencia".
Cuando esto decía Radomiro Tomic, gobernaba en Chile el señor Alessandri, quien habría tenido pleno derecho, utilizando los mismos argumentos y las mismas disposiciones legales, a querellarse en contra del señor Tomic, por acusar a nuestro Gobierno de no tener voz ni independencia suficiente para juzgar el acto incalificable que se cometió en Punta de Este, al proscribir a Cuba de la familia latinoamericana.
El señor ALLENDE (Presidente).-
¿Me permite, señor Senador?
Solicito el acuerdo de la Sala para empalmar esta sesión, que termina, con las siguientes a que está citada la Corporación.
Acordado.
Puede continuar Su Señoría.
El señor ALTAMIRANO.-
"evocó que el Radomiro TomicPresidente de U. S. A., Keneddy, se hizo cargo de la responsabilidad de la invasión de Bahía Cochinos, sin que ningún Estado americano pidiera cuentas por esa agresión".
Eso expresaba Radomiro Tomic. A eso obedece nuestra calificación de títeres, cuando, vulnerando todas las normas sobre las cuales se basa el derecho interamericano, Estados Unidos invade a un país hermano nuestro, sin que nadie levante su voz, excepto Radomiro Tomic aquí, en el Senado, y, lógicamente, los partidos populares.
He llamado títeres a los Gobiernos latinoamericanos, porque viven pendientes de la limosna yanqui. ¿Y quién dice esto? ¿Un marxista, un socialista, un demagogo, como nos califica la prensa reaccionaria? No. Lo sostiene uno de los nueve sabios, el señor Rómulo Almeida, cuando renuncia a presidir e] CIES. Sus palabras textuales son las siguientes: "Los esfuerzos de planificación de los países, que pudo consagrarse con el apoyo del Presidente
Kennedy, fue desalentado por el bilatera-lismo al por menor de la AID, que llega a confundirse con una venta humillante de favores; un perfecto clientelismo internacional de tipo neocolonialista".
Vale decir, un brasileño, un hombre a quien no se puede acusar de participar de nuestra posición de Izquierda y revolucionaria, también condena a los Estados Unidos y a nuestros países, por aceptar mecanismos, procedimientos y relaciones que nos colocan en una posición de subordinación colonial o neocolonial.
Llamé títeres a nuestros Gobiernos, porque aceptaron la invasión a Santo Domingo, donde también se atrepellaron las normas del derecho interamericano. Nadie autorizó a Estados Unidos, para entrar a ese país con cuarenta y cinco mil "marines" . Y una vez más en forma vergonzosa se consiguió el acuerdo de la Organización de los Estados Americanos. Por un voto se permitió a Estados Unidos la invasión, el atropello y el vejamen a Santo Domingo. ¿ De quién provino ese voto ? Del representante de Santo Domingo, del representante del Gobierno que había caído. ¡ Con ese voto se permitió a Estados Unidos consumar un ultraje a la dignidad de América entera! Y todos nuestros Gobiernos aceptan esa farsa grotesca, ridicula y humillante.
¿Cómo no llamar títeres, en términos genéricos, a los gobernantes latinoamericanos? Son títeres, porque hasta el día de hoy han aceptado que Puerto Rico se mantenga en su "status" colonial y dependiente, que degrada su condición de pueblo libre y soberano.
Punta del Este.
Me condenan especialmente por el párrafo en el cual comento lo acaecido en Punta del Este. Dije textualmente:
"Confirmación clara de la inoperancia de todo este monstruoso mecanismo "panamericanista", es el saínete tragicómico representado en Punta del Este, donde Jefes de Estado -presuntamente soberanos- se congregaron en un casino, el casino San Rafael, para rendirle cuentas del estado de su feudo, al sumo sacerdote del norte, quien desde un portaviones se trasladaba diariamente a escuchar el lenguaje oscuro y confuso del "lorerío" nativo, donde se entremezclaban los agradecimientos con las quejas, los reproches con los ruegos, las peticiones con las ofertas.
"Este hecho constituye un vivo y dramático símbolo de la indignidad y el deshonor en que habita nuestro continente, sumergido en la miseria, el retraso y el estagnamiento: un casino y un portaviones. Esto es -sin más ni más- América Latina bajo el signo del orden imperial-capitalista. Una gran timba vigilada por un portaviones, donde las burguesías criollas, las castas militares y el imperialismo se reparten el producto del pueblo, ganado a las pauperizadas masas latinoamericanas."
Y sostengo cada una de las palabras que dije. Pero lo extraño es que, si se me juzga por ellas, también debería juzgarse, entre nosotros, a quienes suscriben un documento ideológico y político emanado de altas personalidades de la Democracia Cristiana. ¿Qué decían ellas, al analizar esta misma conferencia?
"Demasiado impermeable y silencioso fue el solemne cónclave de las castas militares," -hasta reproducen mis términos, o yo reproduzco los de ellos- "de las oligarquías terratenientes y de las burguesías progresistas con el presidente de la operación Vietnam. No llegaron al corazón del pueblo más que rumores... Pareciera que el infranqueable cordón policial que separó a los Presidentes de la ira exterior simbolizara la enorme distancia que separa a la revolución objetiva y demandante de las masas latinoamericanas, de esas maniobras temblorosa de sus líderes para desviar o controlar el proceso de cambios."
En esa oportunidad yo no me referí al señor Frei, pero se me imputa que aludí a él. Quiere decir, entonces, que este párrafo, de un democratacristiano, también se refiere a Frei, a quien condena por formar parte de esta farsa vergonzosa para nuestro continente.
Más adelante, agrega:
"Si hoy la América Latina no es un Vietnam, es porque aún la política del imperialismo no ha llegado hasta las últimas consecuencias. Todo está en relación a cuán lacaya" -¡a cuán lacaya, repito!- "sea la política de los gobiernos latinoamericanos".
También, una vez más, Eduardo Díaz, en este documento ideológico y político, repite textualmente los términos que yo usé.
Pero eso no es todo, señor Presidente. En la declaración última de la Democracia Cristiana se dicen cosas parecidas:
"Al hacer nuestra crítica señalamos que aquel es un enfoque unilateral porque no es el imperialismo norteamericano el único mal que aqueja a la humanidad ni la causa única de todos los males". Eso dice la Democracia Cristiana, desde su punto de vista. Y luego agrega: "Reconocemos que significa un sometimiento de muchos pueblos a los intereses económicos y políticos de los Estados Unidos. Es el caso de América Latina".
También la Democracia Cristiana, en declaración oficial, reconoce el sometimiento nuestro, de América Latina, a los Estados Unidos. Y no podría hacerlo de otra manera, porque lo contrario significaría negar una realidad objetiva e irrefutable de los hechos, en esta época histórica en que estamos viviendo.
Pero esto no es todo. Hace tiempo, Eduardo Frei escribió un libro llamado "Pensamiento y Acción" y, al comentar las declaraciones suscritas en la ciudad de Caracas, decía en la ina 216: "La declaración relativa a los Derechos Humanos, firmada en Caracas, dice entre otras cosas, que ella "reitera la inquebrantable adhesión de los Estados americanos respecto de los Derechos Humanos adoptados en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos".
Agrega a continuación: "Esta declaración la firman, precisamente, representantes de gobiernos que han suprimido todos los diarios que no están a su servicio, que han cerrado universidades, que mantienen miles de prisioneros políticos, a los cuales, como hay testimonios irredargüibles en muchos casos, se les tortura, y a otros se les condena al exilio y deben vagar por América en busca de refugio y de pan.
"Podrían algunos decir que en ciertas naciones es imposible la vida democrática, porque los odios y las violencias desatadas por generaciones no la permiten. Si así fuere, preferible sería que lo digan con valor, pero que no afirmen que son defensores de la democracia, de la libertad, de las garantías individuales y de los derechos del hombre.
"Y esta declaración la firman quienes están de espaldas a sus pueblos, muchos de ellos que no podrían resistir una elección libre y que se sostienen las más de las veces gastando hasta el veinte por ciento del presupuesto en aparatos policiales ultramodernizados para reprimir."
Eso afirmaba Eduardo Freí al comentar la Conferencia de Caracas.
Pero los términos que yo utilicé se consideran ofensivos, agraviantes, injuriosos para el Gobierno de Chile, para la persona del Presidente de la República. ¿Por qué no se han analizado las crónicas de los periodistas de esos días?
¿Qué decía la periodista Erika Vexler, comentando la cita de Presidentes en Punta de Este? Bajo el título "El huevo de Colón o el camino del burro", expresaba: "En el Hotel San Rafael de Punta del Este, en la sala donde habitualmente funciona la ruleta del casino," -nuevamente el símbolo es el mismo- "se reúnen hoy 18 Presidentes latinoamericanos oficialmente, para echar a correr la "bolita"
del destino continental. De éstos, 7 son militares, sin contar al ausente General Barrientes y al compañero de viaje del Mandatario peruano: el Comandante en Jefe del Ejército".
Según el diario conservador "Le Fígaro", de París, en su edición del 17 de febrero, "es el "show" de los presidentes para Johnson".
Si la mano de la justicia chilena fuera tan larga, debiera también procesarse a "Le Fígaro", de París, por calificar así una reunión tan solemne, importante y pomposa como la que realizaron estos entorchados latinoamericanistas.
Agrega más adelante la misma periodista : "La Cortina de palabras" -vale decir, un símil muy parecido al de "lorerío" latinoamericano-: "Entre las muchas previsiones tomadas para resguardar la comodidad, seguridad y necesidades de la nutrida población flotante de Punta del Este, tampoco se olvidó contratar a 187 alegres jóvenes ( de preferencia bilingües), especialmente importadas desde Buenos Aires, para la magna ocasión, por lo que podría llamarse "un comité oficial de diversiones no oficiales"."
¿Son o no son más ofensivos estos conceptos que lo que yo pude haber dicho?
¿Qué dice Luis Hernández Parker, en su comentario de la revista "Desfile", de la empresa Zig-Zag, vale decir, de la Democracia Cristiana y de la Iglesia Católica chilena? Refiriéndose al documento aprobado expresa: "¡ Total, un documento más, qué importa al mundo¡ Pero los más grandes desilusionados fueron aquellos que esperaron que en el Casino del Hotel San Rafael -simbólica y momentáneamente convertido en sala de sesión de los Mandatarios- el Tío Sam jugara sus mil 500 millones de dólares a "público", el resto de los caballeros a "banca", y como las cartas habían sido cuidadosamente marcadas, cada gobernante latinoamericano se retirará con sus correspondientes dólares". Esto decía el periodista chileno. Así recogía lo que pasaba en Punta del Este y era fiel testimonio de lo que allí en verdad estaba sucediendo. Y de nuevo se advierte el uso por este periodista de la imagen en que yo me inspiré cuando dije que se trataba de una timba, de una sala de juego donde, por extraña casualidad, se reunían los Presidentes latinoamericanos.
Tito Mundt, en "La Tercera de la Hora", escribió un artículo que tituló "El "show" de Punta del Este" y dijo: "La moda es hablar del tanto por ciento y de Punta del Este. Se reúnen 19 Presidentes, de los cuales sólo el raquítico 15 por ciento fue elegido en votaciones democráticas y populares. El resto luce uniformes o nació de un golpe de Estado, de una revolución o de una asonada". En términos similares, continúa analizando esta "trascendental e histórica conferencia" para los reaccionarios, para los imperialistas, y -perdóneseme la repetición- "de principios", para "El Mercurio".
Capacidad del Presidente de la República.
Aún más, señor Presidente. La única ocasión en que, en toda mi conferencia, califiqué concretamente al Presidente de la RepúblicaEduardo Frei fue al hablar de los personajes que han desaparecido, desde el punto de vista de Cuba, del escenario político revolucionario continental. Manifesté que, así como los Haya de la Torre y los Betancourt están fuera por traidores y vendidos, puesto que durante largos años profesaron la fe antimperia-lista y escribieron muchos y grandes libros para denunciar el terrible daño que infiere a nuestro continente el imperialismo norteamericano, a otros los considero ineptos e incapaces, y entre ellos mencioné a Eduardo Frei. Y voy a sostener el derecho legítimo que me asiste para calificar la capacidad de un gobierno. Si se le niega a la Oposición chilena, o a cualquier ciudadano, hacer esta mínima calificación, habría terminado el derecho a la libre crítica y a la libre expresión en un Estado que presume de democrático.
Y me reservo el derecho a calificar de incapaz al Gobierno, porque Chile está viviendo y padeciendo esta gestión, a pesar de existir las mejores condiciones históricas posibles: con el más alto precio del cobre, con los mayores impuestos de la historia de nuestra patria, con un endeudamiento similar al del Gobierno anterior, Chile vive en la miseria y hay estancamiento, hambre, cesantía, paralización de las industrias y disminución en las ventas. No me extenderé sobre el tema, por no ser el objeto preciso de esta sesión.
Subordinación a los intereses de Estados Unidos.
Y más todavía. Aun cuando no incluí expresamente a Eduardo Frei, al Gobierno de Chile, entre los Presidentes lacayos y títeres, sostengo que la subordinación de este Gobierno al imperialismo norteamericano es superior a la de cualquier otro en la historia de Chile.
¿Cómo no considerarlo así, cuando se han firmado los convenios del cobre? No olvidaré las palabras que empleó el Honorable señor Chadwick cuando estudiaba esos proyectos de convenio, que eran traducción fiel de otros preparados en Estados Unidos, con vocablos del lenguaje norteamericano y expresiones jurídicas ausentes de nuestros textos legales.
¿Cómo no considerarlo así, cuando se ha firmado un contrato de administración con la Braden, en cuya virtud se entrega por once años -a mi juicio, de acuerdo con la forma en que está redactada la cláusula pertinente, indefinidamente- la administración a los norteamericanos de esa empresa? La principial y posiblemente única importancia de ser socio mayoritario en una empresa es la posibilidad de conducir los negocios. Pues bien, nosotros entregamos la administración de esta nueva empresa a los intereses norteamericanos.
¿Cómo no calificar de subordinación al interés extranjero haber vendido 90 mil toneladas de cobre a 36 centavos la libra, cuando en el mercado de Londres se vendía a 60 ó 70 centavos? Millones y millones de dólares regalados al imperialismo norteamericano para fabricar balas baratas, para construir cañones baratos, para asesinar al pueblo vietnamita en el sudeste asiático. Millones y millones de dólares regalados por un Gobierno que ha mantenido la misma política de Gobiernos anteriores, calificados como "entreguistas" por Radomiro Tomic, Rafael Agustín Gumucio y Renán Fuentealba, cuando criticábamos las imposiciones del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, el mismo tipo de Carta-intención se firma por este Gobierno, los mismos formularios repartidos a toda América Latina.
¿Cómo no acusar de subordinado a un Gobierno, cuando en los convenios de créditos se aceptan cláusulas que se están condenando por ser profundamente lesivas para el interés nacional y que también fueron condenadas ayer por los propios democratacristianos ?
¿ Cómo no calificar a un Gobierno de sometido a los intereses norteamericanos, cuando permitió que la invitación que se hizo al Presidente de Chile se extendiera en términos que comentaron no sólo los parlamentarios de estas bancas y los Senadores del Partido Radical, sino incluso del propio Partido Nacional? En esa oportunidad la invitación se extendió para que Eduardo Frei "diera a conocer las realizaciones de su gran experimento de revolución en libertad". Se le invitó para que fuera a dar cuenta del resultado de esta experiencia considerada tan original y única en América.
El Honorable señor Francisco Bulnes, Senador del Partido Nacional, al fundar su voto manifestó: "Pero en este caso -y eso es lo que ha determinado la actitud del Partido Nacional- existe un motivo gravísimo para denegar el permiso, y ese motivo gravísimo está constituido por los términos en que el Presidentede los Estados Unidos planteó su invitación, términos que, desgraciadamente, fueron acogidos y aceptados por la Cancillería chilena".
De manera que no sólo nosotros, a quienes se nos supone una oposición ciega, terca, pertinaz, juzgamos humillantes para nuestra soberanía los términos de la invitación, porque entonces hasta el Partido Nacional levantó su voz de condena por la forma en que se invitaba al Presidente de Chile a los Estados Unidos.
¿Cómo no tildar de subordinado a un Gobierno, cuando establece un tratamiento discriminatorio para expropiar al nativo chileno, en comparación con la gran empresa norteamericana? En esa ocasión era el Senador Julio Durán, a quien nadie puede considerar marxista, revolucionario, izquierdista, quien decía: "Sin embargo, en la Cámara, cuya mayoría está con el Gobierno, se modificó la posición respecto del derecho de propiedad: se dictaron normas de excepción, propuestas por el Gobierno, según las cuales se establecían claras líneas que permitían al Ejecutivo apretar la garganta a los chilenos; pero, al mismo tiempo, se fijaban normas para marginar de este tipo de política a las grandes empresas norteamericanas. No creo que el señor Frei haya tenido esa iniciativa "motu proprio"." Eso declaraba el Honorable señor Durán.
¿Cómo no calificar de subordinación de nuestro Gobierno a los intereses del imperialismo norteamericano la actitud asumida ante Puerto Rico, cuando allí se pretende liberar a esa nación del "status" colonial dependiente y humillante en que lo mantiene Estados Unidos y Chile vota junto a las potencias occidentales imperialistas?
¿Cómo no calificar en esos términos al Gobierno de Chile, cuando hasta hoy día se mantiene a Cuba proscrita de las naciones latinoamericanas? Hasta hoy no podemos mantener relaciones con ese país.
No obstante, ayer se condenaba por la Democracia Cristiana, por Radomiro Tomic, la forma en que ese país fue excluido de América Latina, Ahora se agrava el problema, puesto que las disposiciones que durante el Gobierno del señor Alessandri hacían posible el comercio con Cuba han sido derogadas por el Gobierno actual.
Por todo esto, señor Presidente, reivindico el derecho a calificar a este Gobierno de subordinado a los grandes intereses del imperialismo norteamericano.
No he cometido el delito de injuria. He calificado la capacidad de un Gobierno y, en general, he enjuiciado a los gobernantes latinoamericanos por su posición de subordinación incondicional a los grandes intereses imperialistas norteamericanos.
Apología de la violencia.
Tampoco he cometido el delito de apología de la violencia. No he hecho la apología -jurídicamente hablando- de sistemas que propugnan la violencia para introducir cambios en la estructura social de un país.
En cambio, sí he expuesto en forma razonada y didáctica los principios y, características de Una estrategia de liberación continental antimperialista, que considera la violencia expresada en forma de guerrillas como instrumento de cambio en las estructuras de las repúblicas latinoamericanas.
No me condenan a mí.
La verdad es que se quiere una víctima y se desea condenarme.
Pero no me condenan a mí, sino al Partido Socialista, bastión del antimperialismo en Chile.
No me condenan a mí. Condenan al pensamiento marxista chileno.
No me condenan amí. Condenan a los partidos y a los movimientos revolucionarios nacionales y latinoamericanos.
No me condenan a mí. Condenan una ideología, un pensamiento y una estrategia de liberación continental.
No me condenan a mí. Condenan a todos los jóvenes y estudiantes que están dispuestos a inmolar sus vidas para que otras generaciones disfruten de una sociedad mejor.
No me condenan a mí. Condenan a todos los patriotas, guerrilleros, latinoamericanos que en las diversas latitudes del continente luchan por la liberación definitiva de nuestra gran patria explotada por el imperialismo.
No me condenan a mí. Condenan toda acción de rebeldía contra la vergonzosa desnacionalización de las riquezas fundamentales de nuestra patria.
No me condenan a mí. Condenan a los que luchamos por que las riquezas chilenas sean para Chile, por que el Ejército de Chile sea para defender el territorio y la soberanía nacional, por que la cultura y los valores que han presidido nuestra historia no sean reemplazados por culturas y valores norteamericanos.
Frei, "revolucionario en libertad", puede sentirse orgulloso. ¡Los norteamericanos y "El Mercurio" lo aplaudirán! Condenándome a mí, condena lo que prometió al país y que ahora niega ante la historia.
¡ Quiere condenar hasta la sospecha, hasta la posibilidad de un vestigio de revolución, para así liberarse de la semilla que él también, en mínima parte, contribuyó a sembrar en el ancho y generoso corazón de Chile!
Cementerio de ideas.
Quiere transformar a nuestra patria en un vasto cementerio de ideas, de ideologías de discusión libre, de pensamiento revolucionario.
Quiere enterrar los libros y a todos aquellos que han expresado y defendido posiciones similares a las que ahora sostenemos.
Tendrán que condenar a Jean-Paul Sartre, uno de los más grandes y preclaros europeos, quien, a pesar de su calidad de europeo, condena en términos de fuego la penetración imperialista en Africa al decir : "Cuando los campesinos reciben los fusiles, los viejos mitos palidecen, las prohibiciones desaparecen una por una; el arma de un combatiente es su humanidad. Porque en los primeros momentos de la rebelión, hay que matar: matar un europeo es matar dos pájaros de un tiro, suprimir a la vez a un opresor y a un oprimido: queda un hombre muerto y nace un hombre libre; el superviviente, por primera vez, siente un suelo nacional bajo la planta de los pies".
Tendrán que condenar -repito- a Jean-Paul Sartre. Deberán quemar sus libros. Tendrán que quemar la obra "Los Condenados de la tierra", de Frantz Fanon, donde aparece el prólogo de Jean-Paul Sartre, en que se recogen las palabras que he repetido esta mañana en el hemiciclo del Senado chileno.
Tendrán que condenar la memoria de Martí, quien levantaba su voz de poeta, escritor, mártir y revolucionario latinoamericano y llamaba a la rebelión continental y libertadora con las siguientes palabras: "Es cubano todo americano de nuestra América, y en Cuba no peleamos por la libertad humana solamente; ni por el bienestar imposible bajo un gobierno de conquista y un servicio de sobornos; ni por el bien exclusivo de la isla idolatrada que nos ilumina y fortalece con su simple nombre; peleamos en Cuba- para asegurar, con la nuestra, la independencia latinoamericana".
También tendrán que quemar la memoria, los libros y las poesías de José Martí, quien llamaba a la rebelión para conquistar la independencia, libertad, soberanía y dignidad de nuestro continente herido y castigado por el imperialismo.
Tendrán que condenar la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica y la Declaración de la
Revolución Francesa, a la cual habré de referirme más adelante.
Tendrán que quemar los libros de Locke y de Juan Jacobo Rousseau, y, por supuesto, formar una inmensa pira con todos los escritos de Carlos Marx.
También deberá caer en esta condenación y en esta "caza de brujas" el Papa Paulo VI, porque, en la última encíclica, "Populorum Progressio", aun cuando repudia la violencia, en algunos casos la consiente. Dice textualmente: "Sin embargo ya se sabe: la insurrección revolucionaria no la aceptamos, salvo en el caso de tiranía evidente y prolongada, que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y damnificase peligrosamente el bien común del país... ".
Pues bien, tiene que saber el Papa Paulo VI que 170 millones de latinoamericanos viven bajo el régimen del oprobio. No existen Constituciones ni normas de derecho y se pisotean los atributos más fundamentales de todo ciudadano.
En consecuencia, el Papa Paulo VI también permite la rebelión, la insurrección, el alzamiento en contra de esos gobiernos dictatoriales.
Tendrán que condenar -y no se lo deseo- al SenadorRenán Fuentealba, aquí presente, porque "El Mercurio", en declaración que le atribuye -no sé si Su Señoría después lo comprobará o formulará algunos alcances-, dice literalmente: "Para el señor Fuentealba las guerrillas no son repudiables, en términos globales. Cuando las vías legales están cerradas y los pueblos son víctimas del despotismo que desconoce los derechos humanos, la subversión armadas es legítima. Hay guerrillas católicas luchando con justicia contra el régimen de Duvalier en Haití. Y también la democracia cristiana prestó su respaldo moral a la lucha de Fidel Castro contra la dictadura de Batista en Cuba".
Luego, para el Honorable señor Fuentealba, por lo menos en catorce o quince de las veinte repúblicas latinoamericanas es justa la guerrila, es legítima la insu rrección armada, tienen razón los hombres que se baten por reivindicar para esos países días mejores y sociedades distintas.
Tendrán que condenar, con gran dolor de mi parte, al Presidente del Senado, porque, en un discurso pronunciado el 16 de marzo de 1966, haciendo la defensa de OLAS, manifestaba en palabras textuales: "La Conferencia proclama el derecho inalienable de los pueblos a la total independencia política y a recurrir a todas las formas de lucha que sean necesarias, incluyendo la lucha armada, para conquistar ese derecho. Para los pueblos subyugados de Asia, Africa y América Latina no hay tarea más importante".
Más adelante agregaba: "¿Acaso alguien podrá negar que es justa esta actitud, cuando vemos que en Santo Domingo los "marines" desembarcan por la voluntad omnipotente y atropelladora del señor Johnson? ¿Acaso hay algún hombre en América Latina que no sienta indignación y rencor justo y necesario para señalar este atropello que liquida definitivamente el derecho a la autodeterminación y soberanía de nuestros pueblos?"
Puede sentirse satisfecho el Gobierno democratacristiano: ya tiene bastantes hombres a quienes condenar y muchos libros por quemar.
Derecho a exponer nuestras ideas y estrategias.
Sostenemos y defendemos nuestro derecho inalienable de partido revolucionario, fiel y auténtica vanguardia política de los trabajadores chilenos, a exponer sin restricciones nuestro pensamiento sobre todos y cada uno de los problemas que nos atañen y a escoger las vías revolucionarias que las condiciones objetivas aconsejen en cada circunstancia histórica. No renunciaremos jamás a este derecho cualesquiera que sean las amenazas que se ejerzan en contra de nosotros.
Papel de la violencia en la historia.
El papel de la violencia o ce la fuerza en la historia y en el desarrollo político de las sociedades es un tema fundamental e insoslayable.
Cualesquiera que sean las teorías existentes sobre la sociedad, el hacho es que, tanto en el pasado como en el presente, la guerra, la revolución armada, los golpes de Estado, la represión por la fuerza de los movimientos obreros, campesinos y estudiantiles, y la subversión violenta, marcan no sólo los sucesivos caminos por los cuales ha transitado la historia, sino también los períodos de aparente calma social, en los que la fuerza de la ciase dominante, institucionalizada en normas de derecho, mantiene una aparente, temporal y precaria armonía social.
Sostengo que la estrategia expuesta por mí, y que dice relación a la violencia -la violencia guerrillera, continental y antiimperialista-, constituye el trasunto de realidades objetivas que nadie puede negar hoy día y que es objeto del estudio y análisis de ideólogos, periodistas, sociólogos, dentistas, políticos y escritores.
La violencia es la resultante del uso por parte del hombre de la fuerza para alterar la naturaleza intrínseca de alguna entidad o realidad externa a él. Es imposible modificar la naturaleza de esta realidad externa sin que previamente medie la intervención de alguna acción física, del empleo de la fuerza.
El hombre puede ejercer esta acción de fuerza o de violencia sobre las cosas o sobre las personas. Para el caso que nos preocupa, nos interesa el empleo de la fuerza sobre las personas.
Como el hombre es un ser consciente, racional y capaz de comunicarse mediante el lenguaje, resulta que los propósitos de algunos hombres pueden ser cumplidos mediante el convencimiento o bien por medio de la amenaza material. De tal manera que, para que un hombre acepte su posición de subordinación respecto de otro, es menester que haya sido convencido o amedrentado. Si no está convencido o si no teme la amenaza, simplemente desobedecerá, oponiendo su propia fuerza.
En otras palabras, el hombre, a diferencia de las cosas, puede oponer la fuerza a la fuerza, la violencia a ¡a violencia.
Veamos ahora cómo ha jugado en el contexto histórico este esquema conceptual.
En las sociedades primitivas, caracterizadas por la gran homogeneidad interna y por un óptimo nivel de cohesión proveniente de la ausencia de intereses antagónicos, ¡a violencia siempre estuvo excluida como mecanismo regulador de las relaciones sociales.
Pero, en la medida en que el avance de la tecnología y de la división del trabajo dio origen a grupos o clases con intereses contrapuestos, se debilitaron los lazos seculares que los unían, y en esa medida la primitiva cohesión inicial se tornó precaria y problemática.
¿Cómo se mantiene políticamente la cohesión social en un grupo dividido por conflictos internos provenientes de la aparición de intereses antagónicos? Simplemente, por la violencia organizada y personificada en el Estado, quien la expresa en normas de carácter jurídico.
Juan Jacobo Rousseau manifestaba en "El Contrato Social": "El más fuerte no es nunca suficientemente fuerte para ser siempre el amo si no transforma la fuerza en derecho y la obediencia en deber... La fuerza es un poder físico; no veo qué moralidad pueda derivarse de sus efectos. Ceder a la fuerza es un acto de necesidad, no de voluntad".
No hay duda. Tras la apariencia de un estado de derecho está la violencia, y es ella el medio de mantener la cohesión social cuando la comunidad se escinde por conflictos internos derivados de profundos antagonismos de clase.
Así lo han entendido también algunos sectores de la Democracia Cristiana, quienes en el folleto denominado "Documentación Ideológica y Política", de 12 de julio del año en curso, expresaban: "De esta forma, las huelgas se transforman en acción práctica y concreta destinada a alterar radicalmente las relaciones de poder dentro de la empresa y en toda la sociedad. El conflicto de clases adquiere así una profundidad revolucionaria. Abandona el campo puramente económico para desarrollarse en un campo superior: el político".
Más adelante, decían: "En esta última perspectiva, todas las huelgas son políticas. Y necesariamente tienen que serlo, desde el momento que las condiciones mismas de la sociedad capitalista exigen que los conflictos de las clases se expresen como antagonismos globales: a favor o en contra del sistema". Y continuaban analizando este mismo tema.
Por lo demás, lo que estoy sosteniendo no sólo se aviene con la concepción de la teoría marxista del Estado, sino también con las ideas de Max Weber, el mayor sociólogo no marxista de la primera mitad de este siglo, quien define al Estado como "el monopolio de la violencia legítima en la sociedad". Y Almond, uno de los principales cientistas políticos norteamericanos, caracterizó el sistema político "como el conjunto de interacciones sociales por las cuales se mantiene la cohesión mediante el empleo o la amenaza del empleo de la violencia". Juan Locke, en su "Tratado de Gobierno", sostiene que, "cuando se violan los derechos naturales del hombre, el pueblo tiene el derecho y el deber de suprimir o de cambiar de gobierno".
La legendaria declaración de los revolucionarios franceses estableciendo los Derechos del Hombre, a la cual ya me he referido, entregó a las generaciones venideras este legado elemental y básico: "Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para éste el más sagrado de los derechos y el más imperioso de los deberes".
La Declaración de Independencia de las trece colonias norteamericanas, tal vez uno de los documentos más bellos que se haya escrito, deja expresa constancia del derecho a valerse de la violencia para modificar un "status" de despotismo injusto.
Dice esa declaración: "Sin embargo, cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente hacia el mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevas garantías para la futura seguridad. Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias ; y tal es ahora la necesidad que las obliga a reformar su anterior sistema de gobierno".
En cambio -por extraña paradoja histórica-, los Estados Unidos son hoy el vivo y dramático símbolo de todas las fuerzas represivas que se oponen al progreso de la humanidad, a la liberación de los pueblos, a la justicia entre los hombres.
Por lo mismo que Metternich acusaba a Jefferson y a los revolucionarios norteamericanos hace tres siglos, hoy Johnson acusa a Fidel Castro y a Cuba socialista.
En el libro de Arnold Toynbee -tal vez el más grande historiador viviente del mundo occidental- titulado "La economía en el hemisferio occidental", el autor recoge las opiniones que le mereció a Metternich la revolución libertadora de los Estados Unidos. Dice textualmente el libro:
"Estos Estados Unidos de América -se lamentaba Metternich- han sorprendido a Europa con un nuevo acto de rebelión sin provocación alguna, lleno de audacia y no menos peligroso que el anterior... Al fomentar las revoluciones en cualquier parte en que aparezcan, al lamentar aquellas que han fracasado, al extender una mano protectora a aquellas que parecen prosperar, los Estados Unidos prestan nuevas fuerzas a los apóstoles de la sedición y reaniman el coraje de todo conspirador. Si esta ola de perniciosos ejemplos se extendiera por toda América, ¿qué sería de nuestras instituciones religiosas y políticas, de la fuerza moral de nuestros gobiernos y del sistema conservador que ha salvado a Europa de la completa disolución?"
Estas palabras vienen precisas, idénticas al caso que estamos tratando: a la Izquierda, al pensamiento revolucionario continental y a mí se nos juzga por lo mismo que Metternich enjuiciaba a Jefferson, a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y a este acto "lleno de audacia", como él lo calificaba.
¿Por qué se juzga a Fidel Castro? ¿Por qué se condena aquí a Fidel Castro? Porque "formenta las revoluciones en cualquier parte en que aparezcan", porque "la menta aquellas que han fracasado", porque "extiende una mano protectora a aquellas que parecen prosperar", porque "alienta a los apóstoles de la sedición", porque "reanima el coraje de los conspiradores" ... Eduardo Frei se parece a Metternich ; Johnson es hoy día el Metternich de ayer.
Y comentando la Declaración de Independencia, en el documento pertinente se lee en forma literal: "Tras una década de disidencias cada vez más y más agrias, la querella entre Gran Bretaña y las Trece Colonias trascendió en 1774-75 el plano económico en que se originó. El anhelo general de independencia no se manifestó, sin embargo, hasta muy avanzado el año 1775, después de los primeros choques armados en Lexington y Concord, en el Estado de Massachusetts; y luego que. Pa-trick Henry lanzó, desde Virginia, su grito de "Libertad o Muerte".
¡ El mismo grito que, tres siglos después, Fidel Castro habría de lanzar en Sierra Maestra, conmoviendo profundamente al continente latinoamericano y marcando el signo de una nueva época para estos países explotados y sumergidos ! Ayer fueron "Libertad o Muerte"; hoy son "Patria o Muerte" las palabras que con toda la fuerza evocadora de un conjuro han movido a dos pueblos y a un continente, con tres siglos de diferencia y han llamado a los hombres al combate por la independencia, libertad y dignidad de nuestras naciones.
El Estado se basa en la fuerza o en la violencia.
O sea, el Estado, en las diferentes épocas, puede haber asumido muchas y distintas funciones, pero la que nunca ha podido abandonar, so pena de dejar de ser Estado, es la de retener el monopolio de la violencia para mantener un orden social dado. Podrá el Estado no poseer escuelas, ni organismos de fomento, ni hospitales, pero de lo que nunca podrá carecer es de órganos represivos, vale decir, de violencia organizada administrativamente, de policías, ejércitos y cárceles.
Se sostiene por algunos que lo dicho no valdría para los Estados democráticos modernos occidentales, los cuales disponen de mecanismos adecuados para alterar un orden social injusto, mediante el convencimiento y la persuación de la ciudadanía, expresada en un veredicto electoral.
Antes de entrar a analizar este razonamiento, debemos dejar constancia de que un orden socioeconómico basado en la explotación del hombre por el hombre sólo puede subsistir cuando cuenta con el respaldo de la fuerza legalizada por el Estado. En otras palabras, para el explotado es sólo y exclusivamente la violencia la razón que lo mantiene en tal carácter.
La propia revista católica "Mensaje" se refiere a este tema. Solicito que se inserte en el texto de mi discurso el párrafo respectivo.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Recabo el asentimiento de la Sala para insertar el documento a que ha hecho referencia el Honorable señor Altamirano.
Acordado.
-El documento cuya inserción se acordó es del tenor siguiente:
"Graves equívocos se esconden bajo las palabras "paz" y "violencia": pues la opresión permanente del hambre, del analfabetismo, de la cesantía es también una "violencia"; y, por otra parte, para pasar de una situación injusta a otra de justicia es necesario aplicar una fuerza que será también "violenta" en proporción de la resistencia encontrada."
El señor ALTAMIRANO.-
Señor Presidente, le ruego solicitar el asentimiento de los señores Senadores presentes, para que se me dé mayor tiempo. El tema a que me estoy refiriendo es demasiado trascendente para el movimiento popular y no podré, en el breve lapso de tres cuartos de hora, exponer con la latitud necesaria mis ideas.
El señor ALLENDE (Presidente).-
La Mesa consultó a los señores Senadores para saber quiénes deseaban participar en el debate. Se han inscrito, además de Su Señoría, cinco Honorables colegas.
La Mesa ha estimado que a Su Señoría debe dársele más tiempo que a los demás, porque está sometido a tribunal. Se le ha computado una hora, que terminará dentro de cinco minutos. El resto de los Senadores inscritos dispondremos, cada uno, de veinticinco minutos.
Solícito de la Sala, o bien prorrogar el tiempo otorgado al Honorable señor Altamirano, o postergar ¡a hora de término de esta sesión, para lo cual es indispensable unanimidad.
El señor PALMA.-
¿Cuánto tiempo más requiere Su Señoría?
El señor IBAÑEZ.-
Me parece que debemos conceder al Honorable señor Altamirano el tiempo que solicite y, además, resolver si prorrogamos la sesión -tal vez ya es tarde para ello- o si llevamos a cabo una segunda sesión, hasta agotar la materia.
El señor FUENTEALBA.-
Podríamos prorrogar la sesión, como lo sugiere el Honorable señor Ibáñez, suspenderla a las dos y reanudarla a las tres y media.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Eso iba a proponer.
Si a la Sala le parece, suspenderemos la sesión a la una y media. En seguida, si hay acuerdo unánime para prorrogarla, la reanudaremos a las tres y media.
El señor GOMEZ.-
A las cuatro.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Conforme. A las cuatro.
El señor PALMA.-
Dejando abierta la posibilidad de inscripción a todos los sectores, naturalmente.
El señor ALLENDE (Presidente).-
La prorrogaríamos hasta las siete, de tal manera que pudieran inscribirse otros señores Senadores, y la Mesa haría los arreglos necesarios para que tuvieran oportunidad de intervenir quienes quieran hacerlo.
Solicito el pronunciamiento de los Comités para prorrogar la sesión por más de una hora.
Acordado.
Puede continuar Su Señoría.
El señor ALTAMIRANO.-
Agradezco a los señores Senadores la benevolencia que han demostrado al concederme mayor tiempo para defender nuestros puntos de vista, hoy día llevados a los Tribunales de Justicia.
También quiero recordar en esta ocasión las palabras de uno de los más valerosos revolucionarios litinoamericanos, cuya vida se ofrendó en aras de una auténtica justicia humana: Camilo Torres. Lo hago mediante las palabras que Julio Silva Solar, Diputado democratacristiano, le tributó en la Cámara de Diputados, en la sesión del 23 de marzo de 1966, al recordar que Camilo Torres escribió lo siguiente : ".. .Al analizar la sociedad colombiana, me he dado cuenta de la necesidad de una revolución para poder dar de comer al hambriento, de beber al sediento, de vestir al desnudo y realizar el bienestar de las mayorías de nuestro pueblo. Estimo que la lucha revolucionaria es una lucha cristiana y sacerdotal".
Y agregaba Julio Silva, reiterando un homenaje a este mártir de la revolución latinoamericana, en palabras que hago mías: "Nos inclinamos ante su sacrificio; pero tuvo que morir, así como otro hombre también tuvo que morir en un pequeño cerro de Jerusalén, crucificado por los poderosos de ese tiempo, hace cerca de dos mil años, y así como han muerto tantos héroes del pueblo a lo largo de la historia. Sin embargo, no murieron en vano; esas muertes apuran la hora de la justicia y del despertar de la conciencia humana".
Ha sido un Diputado democratacristiano quien ha comparado el holocausto de la vida de un mártir revolucionario con el Cristo de hace dos mil años.
Estados democráticos.
Veamos ahora qué hay de cierto en esto de que en los Estados "democráticos es posible alterar el orden vigente por la vía pacífica de las elecciones".
En primer término, para que ello pudiera suceder sería necesario, a lo menos, que concurrieran copulativamente dos circunstancias: una, que la mayoría del electorado de un país se convenciera espontáneamente de la urgencia y necesidad de cambios en el sistema, y dos, que una vez obtenido este pronunciamiento, las clases sociales dominantes acataran el veredicto de las urnas.
Indudablemente, la concurrencia de ambas circunstancias, en particular de la segunda, es altamente improbable.
La primera de ellas, porque las clases dominantes disponen de inmensos recursos para distorsionar la opinión pública mediante los más refinados y modernos recursos propagandísticos y publicitarios. Y la segunda, porque no hay un precedente histórico en que los sectores usufructuarios del poder hayan hecho abandono gracioso y gratuito de él.
En los más amplios sectores de la Izquierda chilena existe la íntima convicción de que si Salvador Allende hubiese triunfado en 1964, la fuerza de los sectores reaccionarios internos y la violencia del imperialismo externo habrían impedido el acceso del pueblo al poder.
Resulta así cada vez más difícil la posibilidad de que se dé, concretamente, el complejo de circunstancias que permita producir una revolución social por la vía pacífica o electoral. Por lo contrario -de la manera en que esta vía se da-, va adquiriendo la función real de servir de señuelo para desarmar ideológica y políticamente a las masas, y no de medio eficaz y adecuado para procurar transformaciones auténticamente revolucionarias en la sociedad.
Las revoluciones inglesas del siglo XVI, la Revolución Francesa de 1789, la lucha por la independencia de ambas Américas, los trastornos europeos de los años 1830 y 1848 son demostraciones, todas violentas, que marcan el advenimiento y la consolidación de una nueva clase -la burguesía- en su lucha contra el antiguo régimen feudal.
Por otra parte, ninguno de los Estados socialistas modernos ha emergido en otra forma que no sea mediante el uso de la violencia revolucionaria, puesta en juego contra la violencia de los Estados reaccionarios.
El caso de América Latina es idéntico. Los últimos años demuestran cómo las oligarquías dominantes, cuando han temido perder sus posiciones, han recurrido siempre al uso de la violencia. En definitiva, haya elecciones o no las haya, las fuerzas armadas son empleadas, en último término, por los grupos dirigentes y por el imperialismo para salvar el "status" social amenazado.
De todo lo anterior se concluye que sólo una milagrosa concurrencia de circunstancias favorables podría determinar que en América Latina, considerada en su conjunto, se produjera un tránsito pacífico hacia formas socialistas de convivencia humana.
El plantear estos hechos, el analizar estas situaciones, el postular que frente a la violencia contrarrevolucionaria -sobre todo después de la "doctrina Johnson", la cual santifica el uso de la violencia reaccionaria por parte de Estados Unidos- sólo cabe la violencia revolucionaria, constituye la única postura seria, responsable y honesta que puede adoptar un político socialista latinoamericano, si no quiere ser un mero declamador, un iluso o un cómplice.
¿Qué camino nos cabe?
Paredón reaccionario y paredón revolucionario.
Cuando la violencia se ejerce por los reaccionarios, siempre existen argumentos para legitimar la masacre, la represión, la crueldad y la tortura. Cuando la violencia la han ejercido, en muy contadas ocasiones, los trabajadores, los obreros, los campesinos, los estudiantes o los intelectuales, se convierte en un hecho repugnante y es vilipendiada por todo el inmenso coro de crueles y aterrorizados servidores del "status" capitalista.
Ahora, por ejemplo, se condena implacablemente, por reaccionarios e imperialistas, el presunto "paredón" revolucionario de Cuba.
Y ¿cuántos han sido fusilados en ese paredón?
Decir mil es decir mucho. Tal vez no haya existido otro proceso revolucionario con menor derramamiento de sangre que el de Cuba.
En cambio, ¿cuántos miles de muertos arroja el paredón reaccionario en América Latina? Eso no importa a los reaccionarios: el paredón en que miles y miles de revolucionarios, obreros, campesinos, idealistas han entregado su vida en holocausto de días mejores. Eso no interesa al mundo imperialista o reaccionario.
¿Qué sucedió en España? Se alzaron los reaccionarios, las legiones franquistas, las huestes totalitarias y fascistas, contra el Gobierno legítimo. Un millón de españoles pagaron con sus vidas la construcción de un Estado totalitario, católico y fascista, apoyado por moros y nazis. Pero eso no fue condenado por el mundo, que ahora pregona la democracia y la libertad. Tres millones de españoles viven exilados, pero lo que importa a muchos son los 300 mil cubanos burgueses exilados en Miami. ¡Cuántos artistas españoles muertos ! ¡ Cuántos hombres de esa tierra viven hoy en el exilio! El. más grande de los músicos españoles, Manuel de Falla, murió en el exilio; el poeta Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez fueron desterrados de su patria por las hordas reaccionarias, moras y totalitarias. Pablo Casals, el más notable violoncelista de nuestro siglo; Pablo Picasso, el mayor de los pintores; Jiménez de Asúa, Rafael Alberti y José Bergamín, glorias de la literatura contemporánea, viven exilados por el paredón reaccionario.
Sin embargo, el paredón que se atribuye a Cuba no ha llevado al destierro a ningún artista ni a ningún escritor, Al contrario, ni a Nicolás Guillén ni a Alejo Carpentier se los ha perseguido; y hoy se reúnen en Cuba los más preclaros artistas. Allí han estado Jean-Paul Sartre, Si-mone de Beauvoir y lo más granado y representativo de la intelectualidad latinoamericana. Pero eso no importa, porque lo que se condena es el paredón revolucionario y se tiende un manto de complicidad y olvido sobre los sacrificados, muertos y torturados por el paredón reaccionario.
En Colombia, el paredón reaccionario ha costado 300 mil muertos, pérdida tal vez superior a las ocasionadas por muchas guerras.
Cuando el aprismo era antimperialista, 6 mil apristas fueron masacrados en Trujillo. Pero ello no fue condenado por las fuerzas reaccionarias.
Hoy mismo, en Brasil, una dictadura ha pisoteado la Constitución y conculcado el derecho; ha perseguido y torturado a los dirigentes gremiales y masacrado a obreros, y ha proscrito del Brasil el derecho a la vida. Celso Furtado, notorio economista, y Josué De Castro, humanista destacado, viven en el exilio. Pero eso no importa, porque son víctimas del paredón reaccionario instaurado en Brasil.
Para qué mencionar lo acaecido en Guatemala, Nicaragua, la República Dominicana y Paraguay.
Paredón chileno.
¿Y cuándo se ha hablado del paredón reaccionario en nuestra patria? ¿Quiénes han recordado a los miles de obreros y campesinos que pagaron con su vida el tratar de ganar para la patria una sociedad nueva y distinta?
El 29 de abril de 1888, se produce un movimiento de protesta contra la Compañía de Ferrocarril Urbano. Dicha empresa tenía el monopolio de la locomoción de la época y fijaba los precios arbitrariamente. Había alzado las tarifas, y una comisión popular pidió que los precios volvieran a su nivel normal. En la concentración realizada en la Alameda, al pie del monumento de José de San Martín, la policía cargó contra los manifestantes. Decenas de heridos y todo el directorio del Partido Democrático encarcelado e incomunicado durante cuarenta y tres días.
Durante los días 11 y 12 de mayo de 1903, se perpetran los asesinatos contra los obreros marítimos de Valparaíso. Los trabajadores portuarios de Valparaíso pedían rebajar a nueve horas la jornada de doce horas, una hora para almorzar y el pago de los salarios atrasados. Fueron atacados por el diario "El Mercurio", que defendía a la Compañía Sudamericana de Vapores. Durante una manifestación frente al edificio de "El Mercurio", uno de los concurrentes lanzó una piedra. Desde el recinto de ese diario se disparó contra la muchedumbre, la que sufrió, posteriormente, el ataque de la policía. Quedaron cerca de diez muertos y cincuenta heridos.
El 22 de octubre de 1905, más de 25 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos. Se produjo un mitin contra la carestía de la carne y para protestar contra los negociados y peculados de la época. Por esos años se había verificado la compra del crucero Chacabuco y de los transportes Maipo y Aconcagua, naves por las cuales se pagó un sobreprecio de 30 mil libras esterlinas, que quedó en mano de los gestores e intermediarios.
El 6 de febrero de 1906, se produjo la matanza de Plaza Colón, en Antofagasta. Los gremios de la provincia habían presentado pliegos de peticiones económicas a los cuales se negó la compañía de ferrocarriles, en poder de los ingleses. El día 6 de febrero se declaró un paro provincial, con solidaridad efectiva de los pampinos a favor de los ferroviarios. Durante una reunión de tres mil manifestantes, se dispara contra ellos desde el Club de la Unión de Antofagasta. Luego los ametralla el ejército, y quedan más de diez muertos y más de cien heridos.
El 21 de diciembre de 1907, ocurre la matanza de obreros en la Escuela Santa María. Militares, policía y tropa de marinería ametrallan a los huelguistas del salitre que estaban concentrados en esa Escuela. Mueren mil doscientos obreros y se fusila a los sobrevivientes individualizados como dirigentes.
El 23 de enero de 1919, la policía dispara contra una concentración de obreros del frigorífico "Puerto Bories", quienes habían formulado peticiones económicas. Caen muertos decenas de trabajadores.
Los días 19, 20 y 21 de julio de 1920, la "canalla dorada" asalta el local de la Federación de Estudiantes de Chile. Se inicia una feroz persecución. Se encarcela a Domingo Gómez Rojas, quien muere dos meses más tarde, víctima de una enfermedad que contrajo en la prisión.
El día 27 de julio de 1920, se produce el asalto e incendio del local que ocupaba la Federación Obrera de Magallanes. Durante la refriega, que duró tres cuartos de hora, se dispararon más de dos mil tiros. Los proyectiles atravesaron las paredes de madera del local, mataron a más de diez obreros e hirieron a docenas de ellos. Además, ocurrió el "desaparecimiento" de otras quince personas, algunas de las cuales fueron encontradas más tarde, "fondeadas" en las playas de Punta Arenas.
El 3 de febrero de 1921 son asesinados a mansalva 25 obreros en la localidad' salitrera de San Gregorio y se hiere a cientos de trabajadores. Al día siguiente, tropas llegadas de refuerzo matan a culatazos a los heridos y persiguen por la pampa a los obreros. Saldo: más de 150 muertos.
El 5 de junio de 1925, en La Coruña, otra localidad de la pampa salitrera, se ametralló a los obreros. Como hubo de parte de éstos alguna resistencia, se los atacó con fuego de artillería. Quedaron más de mil muertos. Los trabajadores sobrevivientes que se rindieron, fueron fusilados. Previamente, se les ordenó cavar su propia tumba; luego, se los "palomeaba" (caían con los brazos abiertos en la fosa).
Más tarde, durante la masacre de Ranquil, en 1934, son asesinados por decenas los campesinos, por el solo delito de aspirar a la tierra.
El 5 de septiembre de 1938, sesenta jóvenes caen en la masacre ocurrida en el edificio del ex Seguro Obrero.
El 13 de noviembre de 1963, las fuerzas militares masacran en la población José María Caro a los trabajadores que querían impedir las alzas y solidarizaban con la Central Unica de Trabajadores.
El 11 de marzo de 1966, policía y militares asesinan a seis obreros y a dos mujeres en el mineral de El Salvador. Fueron heridas 35 personas y detenidos numerosos obreros. Acto seguido, la empresa procedió a despedir en masa a obreros y dirigentes. El Gobierno justitficó la represión.
Así, siempre han existido causas y razones para justificar el paredón reaccionario.
Ofensa al Ejército.
Quiero defenderme del tercer delito que se me atribuye: el de ofensas al Ejército, por haber supuesto que, día a día y paso a paso, nuestras Fuerzas Armadas se están injertando en un monstruoso mecanismo de ataque y represión de los movimientos populares.
Yo no he ofendido al Ejército. Soy director del Comité Patria y Pueblo, que muchas veces ha levantado su voz en defensa del Ejército chileno y para hacer presente la urgente necesidad de dar ingresos y remuneraciones justas a los Institutos Armados de Chile. Hemos sido nosotros, ha sido el movimiento popular chileno, quienes hemos exigido insistentemente extender el derecho a sufragio a todos los militares chilenos.
Repito que no he ofendido al Ejército; tan sólo he planteado lo que Chile entero sabe.
Frente a los Estados Unidos existe una discrepancia absoluta y total entre unos y otros. Unos piensan que no hay posibilidades de desarrollo sin la ayuda y el apoyo de Estados Unidos. Otros, nosotros, pensamos que no habrá desarrollo mientras no nos independicemos del imperialismo yanqui, que es el gran enemigo de América Latina.
Estados Unidos, el gran enemigo.
Con razón, hace un siglo, Simón Bolívar decía que "Estados Unidos parece destinado por la Providencia para plagar a América de miserias en nombre de la libertad".
Estados Unidos ha vivido atacando y agrediendo a América Latina.
Estados Unidos dividió a Colombia y se anexó el Canal de Panamá; invadió a México y le usurpó la mitad de su territorio; ha intervenido cuarenta y seis veces en forma armada en América Latina; cuatro veces invadió a Cuba; cuatro veces, el territorio de México; tres veces, el de Nicaragua; dos veces, a la República Dominicana, y dos veces, a Puerto Haití. Estados Unidos es nuestro gran enemigo. Para poder invadir la República Dominicana, atropelló todas las normas del derecho interamericano. También obligó a nuestros países a proscribir a Cuba por haber realizado una auténtica revolución libertaria y socialista en su territorio.
Pactos militares y Operaciones Unidas.
Sin embargo, es con Estados Unidos, el gran enemigo nuestro, con quien realizamos las maniobras militares conjuntas llamadas Operaciones Unitas; con Estados Unidos suscribimos los pactos militares; adiestramos nuestros ejércitos en las escuelas norteamericanas, y la oficialidad latinoamericana va a ese país a adiestrarse en la lucha antiguerrillera.
Ya ha dicho el propio Senador Ampue-ro, en cada ocasión en que se ha discutido la autorización para efectuar tales Operaciones Unitas: ".. .se está produciendo una suerte de desnacionalización de las Fuerzas Armadas, como ellas, institucio-nalmente, más allá de la voluntad de sus jefes, pasan a ser simples mecanismos integrados en un sistema continental, hemisférico, cuya dirección escapa a nuestras manos. Esta mentalidad, esta abdicación de nuestros deberes y perfiles nacionales, ya adquiere contornos de un fenómenos penoso".
No soy yo solamente, sino también el Presidente de la Comisión de Defensa del Senado, quien acusa al Gobierno por estar integrando a nuestro Ejército y a nuestras Fuerzas Armadas en un sistema continental cuya finalidad no es precisamente la defensa de nuestra soberanía ni de nuestro territorio.
A comienzos de este año, una revista derechista de Argentina, llamada "Primera Plana", decía:
"Estamos en guerra con el "comunismo", dicen los teóricos... No con la URSS, puesto que Castelo Branco recibió una cuantiosa ayuda financiera y técnica de Moscú; por otra parte, la cooperación entre USA y la URSS es cada día más desembozada. No: el enemigo es el "comunismo", es cualquier manifestación de inconformidad popular.
"Según ese pensamiento, no sólo en el caso de una agresión extranjera, sino también en el de "subversión interna", procede el desembarco de una policía regional en cualquier país de América, para aplastar a los revoltosos sin preocuparse por la soberanía nacional. La nueva Constitución brasileña autoriza al Presidente a franquear las fronteras de su país a esa benéfica invasión, como lo hizo dos años atrás el general Wessin y Wessin en Santo Domingo.
"En favor de esa invasión, y de una fuerza permanente que pueda repetirla cuantas veces sea necesaria, presionó la Junta Interamericana de Defensa. Integran este organismo oficiales que, al incorporarse a él, adquieren carácter internacional; pero está claro que el oficial norteamericano de la JID sigue pensando como norteamericano, mientras que sus colegas iberoamericanos comienzan a pensar como oficiales internacionales.
"El concepto de Washington es realista : la desnacionalización progresiva de los Ejércitos latinos, su instrucción en institutos de USA, su conversión en secciones de una policía regional bajo comando efectivo extranjero, no son sino consecuencia de que estos países, endeudados hasta la médula e incapaces de sostener una industria de guerra, dependen militarmente de la potencia rectora del sistema."
También habría que enjuiciar a esta revista y al Presidente de la Comisión de Defensa del Senado, por reconocer que la mayor parte de los ejércitos latinoamericanos se han transformado en. simples secciones del Pentágono, y que el nuestro marcha, día a día, por esa fatal pendiente.
Aún más, esta misma revista argentina da cuenta de cómo todo tiende a crear una fuerza represiva interna panamericana al servicio del imperialismo. Dice, textualmente: "En cambio, se tiene la impresión de que en Bolivia algún sector oficial no rehuiría una "acción colectiva" (la cual, presumiblemente, podría estar a cargo de soldados argentinos y brasileños bajo la dirección de técnicos norteamericanos en lucha antiguerrillera)".
Por consiguiente, nadie puede negar que aquí se está fabricando una maquinaria monstruosa destinada a aplastar los movimientos populares. Para comprobarlo, basta leer el diario "El Mercurio", que precisamente ayer, al comentar en su ina editorial la declaración de la Democracia Cristiana, bajo el título "Democracia y subversión", lisa y llanamente llama a aplastar los movimientos populares e impedir el funcionamiento de la organización OLAS. Dice en forma textual: "No es la primera vez que los grupos democráticos aguardan pasivamente su supresión, desde que los senadores romanos esperaron a los bárbaros sentados en sus sitiales". Es decir, incita a los Senadores democratacristianos a no esperar sentados, como los romanos, que se organice OLAS, sino que, por el contrario, utilicen la fuerza policial y el Ejército para reprimir el movimiento popular y proscribirnos a nosotros como representantes del pueblo en esta Sala.
Todavía más, la misma edición del diario mencionado, refiriéndose a la reunión a que estaba convocada la Organización de Estados Americanos para tratar el caso del desembarco de cubanos en Venezuela, expresa: "De este modo crece la importancia de la reunión, que debe discutir no sólo la amenaza castrista en toda América Latina, sino también la mejor manera de hacerle frente".
Y como si esto fuera poco, este mismo diario, con fecha 22 de octubre de 1966, hacía presente que la reunión a que asistieron los Altos Mandos del Ejército chileno, en Buenos Aires, tenía por objeto adiestrarse en la lucha antiguerrillera. A la letra, expresa: "Los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas del hemisferio van a estudiar los aspectos militares de ese desafío y la coordinación de los esfuerzos para hacerle frente".
No somos nosotros, sino el diario "El Mercurio" y todos los órganos de publicidad continental reaccionarios, los que están confirmando cómo, paso a paso, los ejércitos latinoamericanos pierden su autonomía y se transforman en simples guardianes del orden injusto, capitalista e imperialista, vigente en América Latina.
Pero hay algo que resulta más curioso todavía: el diario "El Mercurio", en su edición del domingo último, destinó una de sus inas enteras a alabar, en el fondo, al Gobierno "gorila", totalitario, de Onganía.
En el ejemplar de la revista "Primera Plana" que tengo a la mano, se recogen las expresiones que Nixon vertió en Argentina sobre Onganía. Dijo: "Es un líder muy fuerte, con gran respeto por las instituciones libres, la libertad de prensa y las leyes... Está completamente dedicado a dar a la Argentina un gobierno libre y representativo. La gente de este país no debe temer que haya en él un dictador en potencia. Ha tenido un gran acierto en la elección de su equipo de colaboradores; lo considero uno de los mejores que yo haya conocido".
No sé si Nixon expresó palabras similares respecto del Presidente de Chile. En todo caso, ¡qué extraordinaria concordancia se advierte, una vez más, entre lo que sustenta el diario "El Mercurio" y las opiniones expresadas por uno de los personeros políticos más reaccionarios de los Estados Unidos!
Nadie puede negar que, al suscribir el Pacto de Ayuda Militar, aceptamos formar parte de una maquinaria destinada, en realidad, a reprimir los movimientos populares.
Los ejércitos latinoamericanos, en el pasado, fueron concebidos y tenían como tarea profesional, única, la de resguardar la soberanía interna, el territorio nacional, la dignidad de la patria. Pero en el Pacto de Río de Janeiro se les dieron otras funciones: resguardar la seguridad hemisférica, la seguridad norteamericana. Ahora se les está modificando incluso este objetivo, no consignado en nuestra Carta Fundamental, cual es la de resguardar la integridad hemisférica, vale decir, el "patio trasero" de los Estados Unidos, la zona de seguridad de los norteamericanos en esta parte del continente.
Las fuerzas armadas latinoamericanas, en la actualidad, deben reprimir los movimientos de rebeldía que brotan espontáneos y masivos en los más amplios sectores de América Latina.
Esto ya lo había previsto Eugenio González, Rector de la Universidad de Chile y una de las más altas figuras intelectuales del país. Cuando se discutió, en 1952, el Pacto de Ayuda Militar, Eugenio González, militante de nuestro partido, Senador socialista, en nombre del socialismo sostuvo:
"El convenio mismo, en la letra de su flojo articulado, puede considerarse, como tanto se ha dicho, una simple consecuencia de otros acuerdos internacionales suscritos por nuestro Gobierno, que miran a la llamada "seguridad del Hemisferio". Viene a culminar en él, por lo que a nuestro país respecta un proceso de subordinación a la política mundial de los Estados Unidos, es decir, se perfecciona en sus términos, propicios por su vaguedad a interpretaciones especiosas, la adscripción de Chile a la maquinaria bélica que la gran plutocracia del norte está montando para ejercer sobre el mundo entero un poder hegemónico, destinado a afianzar la vacilante estructura del régimen capitalista, bajo el pretexto de defender la herencia cultural de Occidente.
"No nos engañemos. Estamos en una etapa histórica de grandes decisiones."
Es decir, las palabras que en 1952, hace aproximadamente 15 años, pronunció Eugenio González, Rector de nuestro principal plantel universitario, tienen hoy mayor vigencia que nunca y están confirmando plenamente nuestras aseveraciones.
Se nos ha subordinado a otra potencia extranjera, mediante estos convenios que nos adscriben a la maquinaria bélica de la gran plutocracia norteamericana. ¡ Seguramente, por esto también pretenderán procesar a Eugenio González... !
-Más adelante, se acuerda insertar el siguiente documento:
Estas aseveraciones de Eugenio González, de Raúl Ampuero, mías y tantos más se ven confirmadas por las conclusiones de la Comisión Especial Investigadora de la Cámara de Diputados acerca del Plan Camelot, conclusiones que suscriben, entre otros, los Diputados democratacristianos señores Andrés Aylwin (presidente), Julio Silva Solar y Enrique Zorrilla.
Dicen estas conclusiones:
"De estos antecedentes se concluye que el Plan Camelot, en lo que dice relación con Chile, es un proyecto de investigación social que utiliza para sus fines todos los medios técnicos modernos, que está provisto de enormes recursos económicos, cuyo financiamiento emana del Departamento de Defensa norteamericano, y que está dirigido por la American University de Washington con el objeto de determinar en Chile el potencial de guerra interna y, cventualmente, poder intervenir en nuestro país cuando a juicio de esta potencia extranjera lo fuere necesario.
"Del hecho que el Plan Camelot se encuentre patrocinado por el Ejército norteamericano y de otros antecedentes que más adelante se señalan, se puede presumir que esa intervención podría, incluso, revestir el carácter de militar. Esta afirmación aparece confirmada en una crónica del diario norteamericano Sunday Star, publicada el 27 de junio del presente año, en la cual expresa que en un documento de trabajo del Ejército norteamericano acerca del Plan Camelot figura lo siguiente:
"En virtud de lo expuesto, la Comisión ha llegado a la conclusión de que el Plan Camelot forma parte, consecuentemente,' de un vasto plan internacional destinado a defender los supuestos intereses y seguridad de Estados Unidos, dentro de la democracia, el orden económico y el derecho, sin sujetarse a otra norma que a la de su propia conveniencia, sin respetar el sistema jurídico interamericano, y sin comprender que puedan existir en América Latina movimientos populares que son ajenos a la experiencia norteamericana, y sobre los cuales no caben pronunciamientos de países extraños al pueblo mismo en que dichos movimientos se desenvuelven, conforme al principio de la autodeterminación de las naciones."
El Gobierno no tiene la razón.
El señor ALTAMIRANO.-
La querella que el Gobierno ha incoado en mi contra carece de justificación jurídica, política y moral. Por eso, en la misma medida en que la Corte Suprema o los tribunales ordinarios de justicia acojan el delito de apología de la fuerza como sistema o método para introducir cambios en la estructura de nuestra patria, se encarcela también el pensamiento revolucionario en Chile; en esa misma medida se proscribirá a todos los partidos marxistas; en esa misma medida, todo aquel hombre o ciudadano que lucha por cambios auténticamente revolucionarios debe saber que lo aguardan la cárcel y la persecución.
Jamás hemos querido usar la violencia en forma deliberada; mucho menos hemos efectuado su apología. Predicamos una concepción profundamente humanista. Interpretamos las viejas esperanzas de los desposeídos de la tierra. Sólo estamos defendiéndonos de la violencia bárbara, primaria y reaccionaria, que impide las grandes transformaciones y cambios.
Por eso, termino expresando nuestra profunda fe en que algún día todos los hombres hagan suyas las palabras trágicas y angustiadas de John Donne, recogidas en el hermoso libro de Ernest He-mingway "Por quién doblan las campanas" :
"La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque soy una parte de la humanidad. Por eso no quieras saber nunca por quién están doblando las campanas; están doblando por ti...".
He dicho.
La señora CAMPUSANO.-
Señor Presidente, las fuerzas reaccionarias han logrado, por fin, un anhelo muy trabajado en este período de Gobierno de revolución en libertad: lograr que el Ejecutivo intente enjuiciar al Senador Altamirano por opiniones vertidas respecto de la lucha antimperialista en América Latina y del papel que juegan actualmente los ejércitos en nuestro continente.
Con ello, el Gobierno intenta enjuiciar a la Izquierda, ponerla en la picota, enfrentarla a los tribunales, por declaraciones de alguno de sus representantes, por la actividad solidaria que realiza. Y quiere aprovechar también la oportunidad para enfrentar al movimiento popular con las fuerzas armadas de nuestro país; enfrentar al pueblo uniformado con los civiles, separarlos como si se tratara de personas con intereses opuestos.
Pero la verdad es que esto se convertirá en un juicio contra el propio Ejecutivo, juicio abierto no ante los Tribunales de Justicia, sino ante el más alto tribunal: la opinión pública nacional, los trabajadores del país.
Un Gobierno elegido para poner en práctica determinadas medidas que cuentan con el apoyo mayoritario de la población y tendientes a realizar ciertas reformas con el objeto de cumplir un programa y hacer, según sus propias palabras, una "revolución", no tiene calidad moral para enjuiciar a nadie.
No le daremos en el gusto. Frente a todo el cúmulo de problemas ficticios que el Ejecutivo pretende crear, los comunistas seguimos pensando que lo fundamental es la vida del pueblo, de sus trabajadores; lo central debe ser la preocupación por mejorar las condiciones materiales de los millones de chilenos que sufren las alzas, la inflación, la cesantía, la desnutrición, la falta de viviendas, etcétera. Y de todo esto no se puede culpar a la Oposición. Aunque duela al Gobierno, no puede culpar de esto a nadie que no sea él mismo; que no pretenda ocultarlo; que no invente enemigos y problemas inexistentes. Porque, como no se atreve a enfrentar a los reales enemigos del país -el imperialismo norteamericano y la oligarquía nacional-, inventa enemigos ficticios a fin de distraer la atención de las masas respecto de los reales problemas nacionales.
La inflación, que el Gobierno se comprometió a derrotar, sigue su marcha ascendente. En los seis primeros meses del año, ha superado holgadamente la cifra fijada para 1967, de 12%, pues ya va en 14,7%. Y si las cosas no cambian de manera radical, ese porcentaje seguirá subiendo.
Es que la inflación no puede derrotarse con buenos propósitos y con un organismo como el CONCI, que sólo sirve para "emborrachar la perdiz" a los consumidores y comprar automóviles para sus directivos. Derrotar la inflación significa atacar las causas de fondo que la provocan, combatir los males de estructura de la economía chilena, atacar a los causantes de la inflación y a los que se aprovechan de ella, cosa que este Gobierno no se atreve a enfrentar.
Si la inflación pudo ser disminuida durante un tiempo, ello se debió sólo a una de esas etapas cíclicas de la economía, como podemos observar ahora. Si se hubiera tratado de un proceso orgánico y dirigido, no se explicaría que ahora se hubiera escapado mucho más allá de los límites calculados y fijados por el propio Ejecutivo.
Nosotros no nos alegramos con la inflación. Jamás hemos jugado al fracaso del actual Gobierno. Pero comprendemos que no podía ser de otra manera, dada la política económica y financiera de la actual Administración.
La inflación favorece y enriquece a pequeños sectores de empresarios, latifundistas, exportadores, y perjudica y empobrece a la gran mayoría de los chilenos. La inflación significa cosas muy concretas en el bolsillo de los trabajadores. Los sueldos y salarios valen cada vez menos; con el mismo dinero se puede comprar menos artículos. Y esto significa que la gente coma menos, se vista mal, viva en peores viviendas, no disponga de dinero para ir al cine, al estadio, para movilizarse, etcétera.
La inflación significa alzas, ese flagelo que aterroriza a la dueña de casa cada vez que va de compras. Nunca se sabe cuándo un producto ha subido de precio hasta que hay que comprarlo. La dueña de casa compra cada vez menos alimentos con el mismo dinero; menos alimentos para la guagua que no entiende de alzas y que llora de hambre; menos zapatos para los niños que deben ir a la escuela.
Nosotras somos las que mejor conocemos las diferencias que existen entre el precio que fija el Gobierno a los artículos y aquel que realmente debemos pagar para comprarlos.
El Ejecutivo, para evitar que el índice de precios refleje las alzas, mantiene precios fijos a una serie de productos, aun a sabiendas de que en el comercio nadie los respeta. Y así, el índice no refleja las alzas, pero las refleja el bolsillo del consumidor.
En los últimos meses, han subido el arroz, la harina, los frejoles, la carne de cazuela, el aceite, los huevos, la leche, la mantequilla, el queso, el ajo, las arvejas, las cebollas, las lechugas, las papas, las manzanas, los plátanos, el café, el té, etcétera. Esto es lo que realmente preocupa a la población; lo que afecta a los trabajadores; lo que el Gobierno se comprometió a terminar. Sin embargo, la inflación sigue su marcha; los precios siguen subiendo, y en porcentajes mucho mayores que los que anota la Dirección de Estadísticas. Los ricos son cada vez más ricos, y los pobres, cada vez más pobres. De esto, el responsable directo es el Gobierno. No ha cumplido una de sus metas; ha traicionado una de sus promesas.
Y la crisis por la que atraviesa el país no se refleja sólo en los precios. Muchos otros índices revelan la misma tendencia de crisis. Según las últimas estadísticas oficiales disponibles, ha disminuido la producción industrial manufacturera, ha disminuido la producción de leche condensada, de fideos y pastas, de manteca vegetal, de cigarrillos, de neumáticos, de gasolina; disminuye la producción de petróleo, de gas licuado, de cemento; disminuye la edificación de viviendas en el sector privado y en el público, como si estuviera resuelto el problema de la vivienda.
Día a día se desvaloriza nuestra moneda, haciendo subir el precio del dólar, y junto a éste, sube el precio de los productos importados o que se fabrican con materia prima importada. Se benefician al mismo tiempo los exportadores y las grandes compañías del cobre. Aumenta el número de letras y cheques protestados.
Todo esto configura un grave cuadro de crisis de la economía nacional.
Los próceres de la banca y el comercio siguen percibiendo fabulosas utilidades, sin preocuparse en absoluto de una reforma bancaria que no se ve en ninguna par-te y que constituye otra de las grandes promesas incumplidas de este régimen.
Los datos del primer semestre de este año señalan que en tal lapso 9 bancos privados obtuvieron la impresionante suma de 10 mil millones de pesos de utilidad líquida por especular con el crédito y distribuirlo a su gusto, deduciendo de ella, incluso, la remuneración de los presidentes y directorios respectivos. Sólo el Banco de Chile acumuló, para los afortunados del clan que lo integra, la cantidad de 4 millones 635 mil 652 escudos. El Español percibió 1 millón 640 mil 574 escudos, y el Sudamericano, 1 millón 919 mil 653 escudos.
Todos ellos superan ampliamente las utilidades del mismo período de 1966, así como las del segundo semestre de ese año, demostrando que para el gran poder financiero la situación no' está tan mala. Y que para los poderosos clanes no hay crisis, sino para la mayoría asalariada y modesta del país. Nadie puede negarlo; lo muestran incluso las cifras comparativas de los años anteriores. Así, en 1965, las utilidades de los bancos aumentaron en porcentajes de más de 30% y hasta de 40% sobre las obtenidas en 1964, sin que la iniciación de la "revolución en libertad" se trasluciera en lo más mínimo respecto de ellos.
Si examinamos las cifras sobre remesas, al exterior por utilidades de empresas extranjeras, en proporción considerable yanquis o ligadas al imperialismo norteamericano, comprobamos también un constante ascenso. Es decir, hasta ellas no ha llegado la crisis.
En efecto, en 1965, tales remesas totalizaron la cantidad de 118 millones de dólares. En 1966 se elevaron a la suma de 149 millones, y se calcula que en el presente año llegarán a 190 millones. De manera que, si agregamos a esa cifra una
posible salida por servicio de créditos externos de 100 millones de dólares, comprobaremos que nuestro país -tan falto de capital y de recursos, según se sigue repitiendo en todos los tonos- exportará 290 millones de dólares, prácticamente 300 millones de dólares en sólo un año.
La situación política no cuadra tampoco con las grandes promesas que hiciera el Gobierno. En vez de marchar hacia la Izquierda, él camina cada vez más hacia la Derecha. Su política económica, social y laboral, se asemeja mucho a la política de los Gobiernos de la Derecha tradicional. Junto a la actual Administración se alinean los grandes empresarios, propietarios, grandes comerciantes y banqueros, etcétera. Los terratenientes, único grupo afectado por una reforma, tienden a acercarse al Gobierno, a fin de hacer inoperante la reforma agraria y que ésta quede sólo en el papel.
Los trabajadores, pobladores, mujeres que estuvieron junto al Gobierno y lo apoyaron, lo están abandonando. Es evidente ya para todos que éste no es su Gobierno, no es el Gobierno del pueblo. Y esta evidencia se hace especialmente patente cuando se trata de los conflictos sindicales. La respuesta del Ejecutivo es la de siempre: son "conflictos ilegales", "no hay financiamiento", "hay que detener la inflación", etcétera. Y, como medida inmediata, la represión, apaleos, querellas criminales, cárcel, persecución. Y de esto no se salvan ni siquiera los democrata-cristianos. La huelga de Correos, recién terminada, es un ejemplo de ello.
La Derecha, separada sólo formalmente del Gobierno, tiende a identificarse con él cada día más. Desde la Oposición, respaldan toda la política antipopular del Ejecutivo.
La Izquierda, especialmente el Partido Comunista, ha señalado una salida progresista de la crisis. Ha planteado en forma reiterada al Gobierno su apoyo para despachar rápidamente todos los proyectos progresistas en los cuales haya coincidencia de criterios entre el FRAP y la Democracia Cristiana. En el fondo, se trata sólo de exigir al Gobierno el cumplimiento de su propio programa. Ninguno de los proyectos o materias del desafío de los comunistas, ahora reiterado, se sale un ápice del programa del PresidenteFrei. El problema es que el Ejecutivo se niega a cumplir el programa con el cual llegó a La Moneda.
Frente al fracaso evidente de la política del Gobierno; frente a la incapacidad para sacar al país de la crisis que padece; frente a la impotencia y miedo para atacar a los enemigos fundamentales del país, se forma una nueva correlación de fuerzas, favorable a la Izquierda y que se agrupa en torno del Frente de Acción Popular, teniendo como meta inmediata la ejecución de los cambios que el país requiere: rescate de nuestras riquezas básicas, desarrollo industrial, profunda reforma agraria, lucha contra los monopolios, término de la dependencia de nuestro país del imperialismo yanqui.
Este patriótico afán de modificar rumbos llega incluso a la Democracia Cristiana, partido gobernante en el cual se suceden las críticas a la gestión del Presidente de la República. Es que sus dirigentes sienten vivamente que la política actual conduce a su partido a la derrota y a la pérdida de toda influencia popular. Y el Ejecutivo, en vez de modificar su política, trata de intervenir, en forma abierta o encubierta, en la determinación de la línea y en la elección de sus nuevos dirigentes, tal como ayer trató de hacerlo, sin ningún éxito con el Partido Radical.
Las posiciones de la Izquierda salen favorecidas ante la incapacidad del Gobierno para solucionar los grandes problemas de las masas. La alternativa popular se refuerza: se suman a ella grandes sectores, desilusionados con el experimento reformista. Y esta realidad desespera al Gobierno y lo hace inventar fantasmas y enemigos imaginarios.
El último enemigo que ha inventado ahora para esconder su fracaso son las presuntas injurias del Senador señor Altamirano. No entramos a referirnos' a 5as palabras pronunciadas por nuestro Honorable colega, pues ellas, como decimos, no son sino una justificación para una querella tendiente a arrastrar a un parlamentario de Izquierda a los tribunales, para impedir el libre ejercicio del derecho de opinión por parte de un congresal en un recinto universitario. Además, el Honorable señor Altamirano ha hecho su defensa brillantemente en su intervención de esta mañana.
Solidarizamos con el Honorable colega y compañero Altamirano y repudiamos y desaprobamos las querellas que se han interpuesto en su contra. El Gobierno ha arrastrado a la discusión política al Ejército; lo ha hecho parte de asuntos de política contingente, partidaria. Este es un hecho sumamente grave.
El Ejército chileno se caracteriza por su tradicional respeto por las normas constitucionales y legales, que ha jurado defender y que le impiden convertirse en un cuerpo deliberante. El Gobierno pretende sacarlo de estos cauces, olvidando el gran peligro que puede correr él mismo si insiste en marchar por ese camino. Y esto no lo decimos nosotros: se encargó de recordarlo al Gobierno el diario "La Segunda", edición vespertina de "El Mercurio", por quien el Presidente Frei parece sentir gran respeto.
El Gobierno ha encontrado un nuevo y gran enemigo que le impide realizar la "revolución en libertad" y cumplir todas las promesas hechas en diversas elecciones. Ese enemigo es la Organización Latinoamericana de Solidaridad. Esta vez se trata de un enemigo importado. Patentado por los Estados Unidos para uso de todas las oligarquías del continente americano, ha sido orquestado y organizado en Chile por la Embajada norteamericana y su filial periodística, el diario "El Mercurio". Como producto de origen estadounidense, la reacción lo considera de buena calidad y lo utiliza para innumerables usos. Veamos: se ha usado para intentar desviar al Partido Radical de su línea programática y doctrinaria y separarlo de las organizaciones populares. Ha servido para intentar derribar la Mesa del Senado de la República. Se ha usado para atemorizar y amedrentar a los militantes progresistas del Partido Demócrata Cristiano. Igualmente, para tratar de intervenir en la próxima Junta Nacional de dicha colectividad, con el objeto de interferir en la conducción de las relaciones internacionales de nuestro país y obligar al Presidente a que se alinee nuestro país al lado de las más feroces dictaduras del continente, para agredir a Cuba. Usando este pretexto de OLAS, se pretende que el país marche codo a codo con las grandes "democracias" anticubanas: Argentina, Brasil, Paraguay, Haití, Bolivia, Nicaragua, etcétera.
No se explica qué es la OLAS, cuál es su objetivo, para qué ha sido creada, quiénes la componen. Simplemente es el fantasma de turno para atemorizar a las burguesías nacionales y obligarlas a unirse al carro del imperialismo, so pena de ser abatidas por esa temible organización. Lo que no se dice es que el gran fabricante y destructor de regímenes "democráticos" -no sólo en América Latina, sino también en Asia y Africa- es precisamente el señor Johnson, el "cow-boy" de la Casa Blanca, y la camarilla militar del Pentágono que gobierna junto a él.
OLAS surgió como resultado de la Conferencia Tricontinental realizada en La Habana, en el mes de enero del año pasado, con asistencia de representantes de partidos y movimientos populares de América Latina, Asia y Africa.
En América Latina, la supervivencia de regímenes coloniales de antiguo cuño, el neocolonialismo sostenido e impulsado por el imperialismo norteamericano y la creciente lucha popular por librarse de estas rémoras, hicieron nacer la necesidad de contar con un organismo encargado de hacer efectiva la más amplia solidaridad, ayuda y apoyo fraternales a los movimientos liberadores, e impulsar la resistencia nacional a la política agresiva e intervencionista del Gobierno de los Estados Unidos. La Organización Latinoamericana de Solidaridad, entonces, corresponde a las condiciones actuales de lucha en nuestro continente, que exigen elevar a un nivel superior las acciones solidarias.
La opresión imperialista, económica, política y cultural sobre los pueblos del hemisferio, provoca la lucha de las masas más vastas por su liberación nacional y social. Todos los pueblos latinoamericanos enfrentan a su enemigo común, el imperialismo norteamericano, que al explotarlos y agredirlos los une en su rebeldía. Cada pueblo se enfrenta al imperialismo y sus aliados, las oligarquías nacionales, en las condiciones propias y particulares de su realidad. Primero la lucha de los pueblos es un combate nacional y, en seguida, un aporte al esfuerzo de los otros pueblos empeñados también en vencer al enemigo de todos. El camino no armado, la vía armada u otra senda distinta que transiten los pueblos tienen un mismo destino: la derrota del imperialismo, la liberación de los pueblos; son absolutamente coincidentes, en el fondo, sus fines antimperialistas y emancipadores.
Los mismos que rasgan sus vestiduras ante una supuesta conspiración internacional, tenebrosa y apocalíptica -donde, en verdad, no hay más que el propósito de los pueblos de coordinar sus luchas ante el enemigo común-, guardaron y guardan un silencio cómplice ante la penetración del imperialismo norteamericano, no ya en las actividades económicas -circunstancia que aplauden jubilosos-, sino en los más variados sectores nacionales, incluso en las universidades y en las Fuerzas Armadas.
No abrieron la boca cuando quedó al descubierto la escandalosa maquinación del Plan Camelot, detenido la campaña del diario "El Siglo", que provocó una verdadera tempestad de indignación contra los sociólogos instrusos al servicio de la CIA y el Pentágono.
La revista "Ercilla" decía en su edición de! 7 de julio:
"Si el proyecto se hubiese realizado en Chile, el ejército de los Estados Unidos habría tenido a su disposición el más completo "plano" de la fisonomía humana y social del país, dándole la posibilidad de actuar secretamente para sofocar todo movimiento calificable -según el modo de ver de USA- como "insurreccional"."
Nada dicen de la actuación de los Cuerpos de Paz, repudiada por los estudiantes de las Universidades de Concepción y Técnica del Estado. Tampoco se pronuncian respecto de las denuncias concretas y fundadas que ha hecho la prensa popular sobre la ingerencia yanqui en los asuntos militares chilenos, lo que es una omisión intolerable en materias privativas de la soberanía nacional.
Las intenciones del Pentágono están a la vista. Se esfuerza, desde hace años, por montar un mecanismos represivo de los movimientos populares, ya sea mediante la creación de la Fuerza Interamericana, de reuniones de coordinación de los altos comandos o del entrenamiento antiguerrillero que se imparte en Panamá y Estados Unidos a oficiales y clases de los ejercicios latinoamericanos.
Se trata de desviar a las Fuerzas Armadas nacionales de su papel específico de defensa de la soberanía hacia actividades de política interna; poner a! Ejército contra el pueblo, lanzarlo como ariete para romper los movimientos reivindicativos, transformarlo en un partido político. Esos son los planes imperialistas.
Y ante esta realidad de la política exterior norteamericana, agresiva y belicista, no es posible callar.
No se injuria ni se denuesta a las Fuerzas Armadas si se denuncian estas actividades y planes. Por el contrario, se defienden los intereses nacionales auténticos alertando al pueblo de los peligros que lo amenazan.
La política del imperialismo yanqui levanta nuevos contingentes contra él.
La marcha de la juventud en solidaridad con el pueblo de Vietnam, víctima del genocidio desencadenado por el imperialismo, ha provocado profundo impacto en el país.
Jóvenes de todas las tendencias, comunistas, socialistas, democratacristianos, jóvenes sin partido, de diversas creencias religiosas, jóvenes estudiantes norteamericanos, jóvenes presbiterianos, de orgazaciones religiosas protestantes norteamericanas, se sumaron, en estos cinco días, en un acto de verdadero heroísmo, para testimoniar su protesta ante la agresión yanqui, su vocación antimperialista y sus anhelos de paz.
Han demostrado, en los hechos, que la juventud es capaz de distinguir con claridad a los enemigos del pueblo y de unirse sobre la base de buscar salida a los problemas más graves que enfrentan ¡os pueblos, la dominación imperialista, la guerra.
Ha sido una muestra práctica de solidaridad con la lucha de liberación de los pueblos, que, por lo demás, nunca ha sido ajena al nuestro. Hace pocos años, una enorme movilización nacional condenó el ataque norteamericano y mercenario a playa Girón.
El país entero alzó su protesta ante la invasión a Santo Domingo. Antes lo había hecho a propósito de Guatemala, cuando aventureros y mercenarios derrocaron al Gobierno progresista de Arbenz; entonces se lanzaron miles y miles de jóvenes a las calles de Santiago, y los jóvenes falangistas de entonces participaron decididamente en las manifestaciones.
Hace treinta años, cuando España fue agredida por el fascismo, el pueblo chileno entregó su apoyo ardiente a la lucha de los republicanos; incluso fueron compatriotas nuestros a empuñar las armas leales.
Y hace cincuenta años, el proletariado, conducido lúcidamente por Recabarren, solidarizó activamente con la revolución bolchevique, con los "maximalistas" de Lenin, como se llamaba entonces a los que iniciaban una nueva etapa en la historia de la humanidad.
No se trata, pues, de una actitud de última hora o de una postura reciente. La lucha de los pueblos ha encontrado invariable eco profundo en el pueblo de nuestra patria, y los comunistas hemos estado siempre en la primera fila de las acciones solidarias, pues ella responde a planteamientos de la raíz del marxismo-leninismo.
Por eso, ¡qué falsos e interesados aparecen los ataques de aquellos que quisieran ver a los jóvenes de nuestro pueblo segregados de los procesos sociales que conmueven al mundo incubando los gérmenes de una sociedad más justa y humana !
Esta tradición solidaria se entronca, por otra parte, con la gesta emancipadora de comienzos del siglo pasado. Los padres de la patria, los próceres de la independencia no lucharon solamente por la independencia de sus respectivos países; empeñaron sus vidas en la empresa de conquistar la libertad de todos los pueblos de América.
El tiempo que me resta lo cedo al Honorable señor Altamirano, quien me lo ha solicitado.
El señor ALTAMIRANO.-
Solicité una interrupción a la Honorable señora Campusano, sólo para pedir que se incluya un documento más en mi exposición.
Debido a la premura del tiempo, y para no continuar abusando de la paciencia de los señores Senadores, omití pedir que se insertaran algunas conclusiones de la investigación que hizo la Comisión Especial de la Cámara de Diputados respecto del Plan Camelot.
Dichas conclusiones están firmadas por los Diputados democratacristianos Andrés Aylwin, Enrique Zorrilla y Julio Silva Solar, entre otros. De más está decir que
Andrés Aylwin es hermano del actual presidente de la Democracia Cristiana.
Tales conclusiones son tan graves y acusatorias de la penetración imperialista nortemaricana en Chile, que no dejarán duda, a quien las lea, de las razones y fundamentos que hemos tenido para hacer las afirmaciones que en su oportunidad hicimos.
Por eso, ruego al señor Presidente insertar en mi discurso el documento referido.
El señor CONTRERAS LABARCA.-
Esas declaraciones fueron aprobadas por unanimidad en la Cámara.
-Se accede a lo solicitado.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Rodríguez.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Se suspende la sesión hasta las cuatro de la tarde.
-Se suspendió a las 12.59.
-Se reanudó a las 16.16.
El señor RODRIGUEZ.-
Sólo deseo dar lectura a la declaración oficial del Comité Central de nuestro partido, frente a los problemas que han suscitado el interés del Senado para esta sesión especial.
La declaración dice textualmente:
"En su reunión del día miércoles 11 del presente, el Comité Central del Partido Socialista analizó extensamente la ofensiva reaccionaria desatada contra la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), una de cuyas manifestaciones más peligrosamente agresivas la representan las querellas del Gobierno democratacristiano para despojar de su cargo al Senador socialistaCarlos Altamirano. Como conclusión del debate se acordó formular la siguiente declaración:
"1.- El Gobierno curiosamente "revolucionario" de la Democracia Cristiana se ha querellado contra el camarada Carlos Altamirano por los supuestos delitos de ofensas a las Fuerzas Armadas, injurias al Presidente de la República y apología de métodos o sistemas que propugnan la violencia como medio para provocar transformaciones económicas, sociales o políticas. Estos "delitos" los habría cometido al exponer en amplias asambleas estudiantiles universitarias el pensamiento cubano sobre ¡a estrategia revolucionaría latinoamericana.
"El Comité Central del Partido Socialista, como respuesta inmediata, expresa que detrás de estos procesos está la mano tenebrosa del imperialismo norteamericano, que ha impuesto esta determinación al Gobierno para silenciar y amedrentar a los sectores más consecuentemente enemigos de la penetración y la voracidad extranjeras. Estos hechos demuestran que los yanquis no aceptan ni siquiera ¡a farsa de la legalidad democrática en ninguna nación americana, exigiendo gobiernos dóciles y encontrando, a menudo, gobernantes dispuestos a doblegarse.
"En consecuencia, señalamos al Presidente de la República de haber capitulado una vez más a los dictados del imperialismo.
"2.- Los grupos gobernantes de Estados Unidos, por medio de la agresiva "doctrina Johnson", han notificado a América Latina que no tolerarían nuevos gobiernos ' populares y revolucionarios, desconociendo y destruyendo, de manera tajante y categórica, los sagrados principios de autodeterminación y no intervención consagrados en los más importante Tratados Internacionales.
"No necesitamos reiterar tantos ejemplos recientes y pasados que prueban la criminal agresividad del intervencionismo imperialista, que ha obligado a varios pueblos latinoamericanos a tomar el camino de la lucha armada para obtener su liberación. En legítima defensa, las vanguardias políticas de estos pueblos han opuesto la violencia revolucionaria a la violencia reaccionaria y a la intervención extranjera,
"3.- Los socialistas hemos reconocido y defendido el rol de prescindencia política de las Fuerzas Armadas. Ellas han sido creadas y formadas para combatir contra cualquier agresión, a la soberanía e integridad de nuestro territorio nacional, y no para ser utilizada peligrosamente en contra de nuestro pueblo, de sus organizaciones sindicales y políticas o de sus dirigentes. Por eso reivindicaremos siempre nuestro inalienable derecho a criticar su comportamiento, cada vez que por arbitrarias imposiciones del Gobierno, se aparten de sus deberes profesionales específicos. Así lo hicimos a raíz de la horrenda y criminal masacre de los mineros de El Salvador, o de los caídos anteriormente en la Población José María Caro, que también condenó en su época el señor Frei. Así lo hacemos ahora cuando son utilizados para querellarse contra un parlamentario popular.
"Lo anterior no implica ofender a las Fuerzas Armadas, sino, por el contrario, velar por su prestigio e impedir su desafecto en nuestro pueblo.
"Es una verdad indiscutible la intromisión descarada del imperialismo en los ejércitos del Continente y su utilización como aparatos represivos contra los pueblos. Eso no lo queremos para nuestras Fuerzas Armadas, que pertenecen a Chile y no son una unidad dependiente del Pentágono norteamericano. Por desgracia, una serie de actitudes de nuestro Gobierno rompen este buen principio de altiva independencia, al hacer participar a delegaciones de los Altos Mandos en repudiados cónclaves y reuniones junto a los más repulsivos personeros de regímenes dictatoriales "gorilas".
"Al denunciar estos hechos y responsabilizar por ellos al Gobierno, los socialistas estamos cumpliendo con un deber nacional, político y revolucionario.
"4.- El Comité Central ha dado su más amplio y decidido respaldo al camarada Altamirano, cuyas ideas y expresiones comparte, cualquiera que sean las consecuencias que puedan derivarse de esa actitud. En el fondo, con estos enjuiciamientos arbitrarios se está procesando a la totalidad de las fuerzas políticas marxistas chilenas y a los sectores revolucionarios independientes, que consideran que el principal enemigo de los pueblos es el imperialismo, que las clases dominantes retienen el poder por la violencia y que los explotados sólo puedan desalojarla de sus posiciones por medios similares a los que aquéllas emplean. Si divulgar estas ideas importa un delito, todos los marxistas estamos comprometidos y sometidos a juicio.
"En consecuencia, las querellas ordenadas por el Gobierno y su Ministro de Defensa representan una persecución ideológica sin precedentes, que los socialistas, junto con condenar, resistiremos valerosamente.
"Por todo lo expresado, desde este instante declaramos al Partido en estado de alerta y de activa movilización en defensa de nuestro sagrado derecho a exponer sin restricciones su pensamiento socialista y revolucionario. Llamamos también fraternalmente a nuestros aliados del FRAP, a los trabajadores, estudiantes y sectores consecuentemente antiimperialistas, a incorporarse a este combate histórico decisivo y a continuar en esta tarea de esclarecimiento ideológico sin claudicaciones."
Y para que no se piense que esta declaración es simple verbalismo, anuncio desde ya que, en la próxima cadena nacional de radioemisoras que tomaremos los socialistas para referirnos a todo el conjunto de la política nacional, personalmente el Secretario General del Partido, sin escudarse en el hemiciclo del Senado, compartirá todos los juicios del Senador Altamirano, para que también se le enjuicie por el Gobierno del señor Frei.
Nada más.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Continúa la sesión.
Puede usar de la palabra el Honorable señor Fuentealba.
Objeto de la sesión.
El señor ALTAMIRANO.-
¿Me permite una interrupción, señor Senador?
El señor FUENTEALBA.-
Yo, señor Senador, esta mañana no interrumpí a nadie, con el ánimo de poder hacerme cargo esta tarde de lo que escuchaba.
El señor ALTAMIRANO.-
Por eso, estoy preguntando.
El señor FUENTEALBA.-
Con todo gusto se la concederé más adelante. Le ruego no interrumpirme a medio camino y permitirme completar mi pensamiento.
El señor ALTAMIRANO.-
Es que Su Señoría me está suponiendo...
El señor ALTAMIRANO.-
Pero, ¿me permite una breve interrupción, Honorable señor Fuentealba; muy corta?
El señor FUENTEALBA.-
Señor Presidente, según la convocatoria, hemos sido citados a esta sesión con el fin de ocuparnos en la querella contra el Honorable señor Altamirano y efectuar un análisis de la situación política.
De las intervenciones que hemos escuchado esta mañana, no sólo se desprende un análisis respecto de las querellas que afectan al Honorable señor Altamirano, sino que tanto el señor Senador como la Honorable señora Campusano y el propio Secretario General del Partido Socialista, Honorable señor Aniceto Rodríguez, se han referido también a otras materias, relacionadas en especial con la situación general del país -la Honorable señora Campusano hizo incluso algunos alcances de orden económico- y con este fenómeno que estamos observando en la actualidad en América Latina: la existencia de las guerrillas, y las discusiones y polémicas que se han originado en torno de la vía pacífica o la vía violenta como métodos o caminos para llegar al poder.
Significación del objetivo de las denuncias.
Considero que él Honorable señor Altamirano, al referirse concretamente, en primer término, a las denuncias -análisis del cual quiero hacerme cargo- ha exagerado el alcance que ellas tienen. Y pienso así porque, sin pretender inferir ni lo más mínimo una ofensa al señor Senador, y con ser muy importante su persona, no creo que pueda sostenerse que, por el hecho de haber ejercido algunas acciones judiciales en su contra, el Gobierno pretenda, por este medio, hacer un enjuiciamiento o una especie de proceso político al movimiento revolucionario que encarna el Frente de Acción Popular. Y no lo creo, además, porque el Gobierno ha tenido una intención muy clara al hacer esas denuncias: no es otra que lograr que los Tribunales de Justicia juzguen acerca de si, en la conferencia publicada por la revista "Punto Final", dada por el Honorable señor Altamirano en la ciudad de Concepción, se contienen efectivamente, o no se contienen, ofensas a las Fuerzas Armadas o injurias a la persona del Presidente de la República. Repito que es exagerado suponer que el Gobierno, por medio de tales querellas, esté haciendo un proceso al FRAP.
De hecho, el Jefe del Estado, en muchas oportunidades, en elevados discursos pronunciados a lo largo del país, ha enjuiciado las condiciones políticas de los adversarios. Si el Gobierno desea hacerlo, lo expresará por boca del Presidente de la República o de sus Ministros, o por intermedio de los parlamentarios democratacristianos o de los dirigentes de nuestro partido. Pero de ninguna manera, para hacer un proceso o análisis político de posiciones adversarias, recurriría al expediente de iniciar una denuncia -y no querella, como erróneamente se dice- en contra del Honorable señor Altamirano. Lo que se ha perseguido, repito, es muy claro: que los tribunales de la República juzguen si, en ese documento publicado por la revista "Punto Final", hay o no hay ofensas a las Fuerzas Armadas e injurias en contra de la persona del Jefe del Estado. Son los tribunales de justicia los que deben pronunciarse sobre este particular.
Inconsecuente actitud del Senador Altamirano.
Me ha extrañado -lo confieso paladinamente- la actitud de protesta tan vehemente, tan ampliamente divulgada, asumida por el Honorable señor Altamirano a causa de la interposición de esa denuncia.
Confieso, y lo digo con mucha serenidad, que la actitud del señor Senador me parece inconsecuente. Lo es, desde luego, con lo que dice, sostiene y piensa el señor Senador. El se ha demostrado fervoroso partidario de la revolución violenta. El Honorable señor Altamirano es admirador profundo de las guerrillas y de los guerrilleros, y no deja pasar ocasión de demostrarlo. Pudiéramos decir que es un guerrillero, en Chile, de la revolución violenta. Y cuando ha hecho un panegírico, no sólo en el discurso publicado en "Punto Final" sino en el de esta mañana, de la vía violenta, yo pensaba: "¡ Qué inconsecuencia tan grande! ¡Este revolucionario, que desea terminar con el orden burgués, que no teme a la violencia ni a las armas; este revolucionario que, como tal y admirador de los guerrilleros, estaría dispuesto a participar en las guerrilllas y a dar su vida por los ideales que sostiene, sin embargo, se asusta por una denuncia criminal ante los tribunales burgueses!".
El señor FUENTEALBA.-
Digo que hay inconsecuencia en su actitud, porque si uno es revolucionario o guerrillero, lo es hasta sus últimas consecuencias; y no creo que haya de recurrir incluso a la tribuna burguesa del Parlamento -que por cierto en esos países revolucionarios no existe- para elevar una airada protesta en contra de una actitud legítima, por lo demás, asumida por el Gobierno, no en defensa de su estabilidad democrática, sino en defensa del honor de las personas.
Considero, además, que es inconsecuente la actitud del Honorable señor Altamirano, no sólo con lo que él.piensa y sostiene, sino también con lo que ha hecho y hace; porque el señor Senador no puede negar al Presidente de la República, que ha sido ofendido en su dignidad y en su honor, el derecho de recurrir a los tribunales de justicia para que, si coinciden con su opinión en ese sentido, castiguen al culpable, cuando el propio Honorable colega ha usado también el instrumento de la querella criminal en contra de un modesto funcionario: el Subdirector General de Investigaciones, cuando consideró que había sido ofendido por él en su dignidad y honor. No pueden negarse a los demás las armas que uno mismo suele usar.
El señor BARROS.-
Hay diferencia...
El señor FUENTEALBA.-
Puede haberla en los hechos en que consisten las diferentes denuncias; pero no hay diferencia alguna, Honorable señor Barros, en cuanto al fondo. No la hay, porque en ambos casos tanto el Honorable señor Altamirano como el señor Presidente de la República las han interpuesto en resguardo de lo que ellos consideran su dignidad y honor ofendidos.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Puede usar de la palabra Su Señoría.
El señor FUENTEALBA.-
... tratando de demostrar aquí, en el Senado, ...
El señor ALTAMIRANO.-
... que no las he inferido.
El señor FUENTEALBA.-
... que no ha incurrido en ellas.
El señor ALTAMIRANO.-
Claro, eso es.
El señor ALTAMIRANO.-
En esta materia, concuerdo, no 99%, sino en 100% con Su Señoría. Es evidente que el Jefe del Estado tiene derecho, si estima ofensivas las palabras que pronuncié, a denunciarme o querellarse en contra de mi persona. No estoy reclamando de ese tipo de denuncia incoada, sino precisamente del delito que Su Señoría ha omitido mencionar, seguramente por olvido o tal vez porque piensa referirse a él más adelante, cual es el de la apalogía de la violencia.
Así, pues, no hay inconsecuencia de mi parte. No he condenado a este Gobierno por interponer legítimamente una denuncia por considerarse ofendidos el Presidente de la República o las Fuerzas Armadas. Concuerdo con Su Señoría en esto.
El señor FUENTEALBA.-
Señor Presidente, en la mañana de hoy, hace pocas horas, hemos oído al Honorable señor Altamirano, en esta Sala, referirse extensamente a la denuncia por injurias...
El señor ALTAMIRANO.-
Evidentemente.
El señor FUENTEALBA.-
De manera que mal puede sostener que ése no ha sido motivo de su intervención. Lo ha sido también. Y ahora me referiré a este aspecto, en forma breve, porque la verdad de las cosas es que mucho más importante es el análisis político que aquí se ha hecho.
Las denuncias del Gobierno.
La denuncia interpuesta por el Gobierno comprende ciertos delitos. Es decir, son dos las denuncias: una, hecha por el señor Ministro de Defensa Nacional, por ofensas a las Fuerzas Armadas; y otra, hecha por el señor Ministro del Interior, por instrucciones del Presidente de la República, relativa a las ofensas a la persona del Jefe del Estado; o sea, por injurias y por hacer el panegírico de la violencia.
Quiero decir que este Gobierno, a quien se supone la intención de querer hacer todo un proceso político al FRAP a raíz de tales denuncias, ha sido extremadamente respetuoso de todas las ideas; ha sido un Gobierno extremadamente respetuoso, no sólo de las ideas políticas, sino también de las ideas religiosas; ha respetado y respetará todas las organizaciones, de cualquier índole que sean; y en ese entendimiento, por cierto, ha respetado a los partidos políticos, ha respetado la libertad de expresión; y todos los sectores del país, de cualquiera tendencia ideológica que ellos sean, disfrutan en Chile de la libertad necesaria para expresar sus opiniones, para defenderlas y divulgarlas. La Oposición, asimismo, goza de las más amplias garantías para ejercer sus derechos de tal; estamos, de hecho, presenciando cómo los ejerce, a veces duramente o en forma exagerada. Sin embargo, al Gobierno no se le reconocen ese auténtico fervor por la libertad y la democracia ni su auténtico y profundo respeto por las garantías constitucionales y el régimen institucional. Otros gobiernos, que no respetaron la Constitución ni las leyes, que tampoco respetaron la existencia de las ideas y menos aun el derecho a expresarlas y divulgarlas, no fueron tan atacados ni tan vilipendiados como lo ha sido la actual Administración.
¿Para qué recordar la ley de Defensa de la Democracia? ¿Para qué recordar dicho texto legal que fue aplicado, sucesivamente, por varios gobiernos anteriores al actual, incluso por el que propuso derogarlo, que utilizó esa ley durante casi todo el período de su mandato? Recuerdo que, durante la época en que ejercí la abogacía en la ciudad de La Serena, innumerables veces debí defender a decenas de dirigentes sindicales (desde Chañaral hasta La Ligua), que habían sido apresados en el curso de las querellas instauradas de conformidad con la ley de Defensa de la Democracia.
Pues bien, al actual Gobierno, que ha respetado las garantías individuales y el libre juego democrático, se lo ataca duramente. Y por el hecho de que este Gobierno ha presentado una denuncia para defender su honor, que estima ofendido, se ha llegado a decir que ¡o que se pretende es execrar y poner fuera de la ley y de la Constitución a todo el movimiento representado por el frente de acción revolucionaria. ¡Qué exageración tan absurda!
Deseo referirme en forma muy breve a
la denuncia interpuesta por el Gobierno. Como dije denantes, la primera parte de la denuncia atañe a las injurias proferidas contra el Presidente de la República. Esta acción judicial se ha ejercido de conformidad a la ley de Seguridad Interior del Estado, conjunto de disposiciones que quedaron, en definitiva, luego de ser derogada la ley de Defensa Permanente de la Democracia, y en cuya aprobación participaron y participamos todos los parlamentarios de los más diversos colores políticos, sin excepción alguna. Dicha ley, en su artículo 6º, configura los dos delitos que han sido denunciados por el señor Ministro del Interior. La letra b) del mencionado precepto legal se refiere, entre otros, a los que injurien, calumnien o difamen al Presidente de la República, a los Ministros de Estado, a los Senadores o Diputados o a los miembros de los tribunales de justicia. Esta misma disposición fue invocada por el Honorable señor Altamirano para presentar su querella en contra de don Eduardo Zúñiga. Es el mismo artículo; pero cuando lo usó el Honorable señor Altamirano, se consideró que todo estaba perfectamente y su actuación no mereció reclamaciones de ninguna especie. Sin embargo, ahora, cuando el mismo texto legal se invoca por el señor Ministro del Interior para defender al Presidente de la República, se considera que ello es ignominia.
El señor ALTAMIRANO.-
No he afirmado tal cosa, señor Senador.
El señor FUENTEALBA.-
La letra b) del citado artículo -también, por fortuna, aprobado por todos los partidos políticos aquí representados- dice que cometen delito contra el orden público los que hagan la apología o propaganda de doctrinas, sistemas o métodos que propugnen el crimen o la violencia en cualquiera de sus formas, como medios para lograr cambios o reformas políticas, económicas o sociales.
Yo soy muy franco para decir toda la verdad que tengo dentro de mí. Por eso, no tengo inconveniente para manifestar que a mí no me gusta la denuncia del Gobierno al amparo del último de los preceptos citados.
El señor ALTAMIRANO.-
Esa disposición es la que he condenado, y no la anterior.
El señor FUENTEALBA.-
Las condena todas; absolutamente todas.
El señor ALTAMIRANO.-
De la anterior me he defendido.
El señor FUENTEALBA.-
No me gusta la querella, pese a que se funda en una disposición legal aprobada por todos nosotros, y sin desconocer que es legítimo al Gobierno hacer uso de la ley que el Congreso aprobó por unanimidad. A mí no me gusta.
Pues bien, ¿en qué han consistido las injurias contra el Presidente de la República? El Honorable señor Altamirano sostiene que no ha injuriado a la persona del PresidenteFrei. Por mi parte, declaro que me parece desagradable que se procese a un parlamentario; pero, asimismo, declaro que considero inadmisible sostener que el Gobierno carece de la inteligencia necesaria para discriminar cuándo se ha cometido una ofensa contra el Jefe del Estado. La tiene. Considero que el Gobierno ha hecho uso legítimo de un derecho. No quiero leer toda la querella criminal o denuncia hecha por el Gobierno. En consecuencia, agradecería que su texto fuera incluido en la versión como parte de mi discurso.
El señor ALLENDE (Presidente).-
Si le parece a la Sala, se accederá a lo solicitado.
Acordado.
-El documento cuya inserción fue acordada, dice así:
"Santiago, 28 de junio de 1967.
"Cúmpleme requerir a US., por instrucciones precisas de Su Excelencia el Presidente de la República, y en uso de la facultad que me confiere el artículo 26
de la ley de Seguridad del Estado, a fin de que se inicie proceso para sancionar al Honorable Senador señor Carlos Altamirano Orrego como autor de los delitos previstos en el artículo 6º, letras b) y d), de la ley de Seguridad Interior del Estado.
"En efecto, en el Suplemento a la edición N° 31 de la Revista Punto Final, se contiene la versión de una conferencia pronunciada por el Honorable Senador señor Carlos Altamirano Orrego, miembro de la Comisión Política del Partido Socialista, al regreso de su visita a Cuba, como miembro de la Delegación Oficial del Partido Socialista Chileno.
"Esa publicación, que acompaño, evidencia la comisión de claros delitos de inusitada gravedad, como quiera que el Honorable Senador señor Altamirano injuria gravemente a Su Excelencia el Presidente de la República, y se hace la apología o propaganda de doctrinas, sistemas o métodos que propugnan el crimen o la violencia en cualquiera de sus formas como medios para lograr cambios o reformas políticas, económicas o sociales.
"Me referiré, separadamente, a cada uno de estos delitos, para demostrar que el Honorable Senador señor Altamirano es autor de ellos y que procede, previo el desafuero que contempla la Legislación Procesal Penal, sancionarle con el máximum de las penas que la ley señala, en cada caso.
"I.- Injurias graves a Su Excelencia el Presidente de la República:
"En los primeros acápites de la versión de la conferencia del Honorable Senador señor Altamirano, bajo el sub-título "Revolución en la Revolución", se lee lo siguiente:
"Los actores, los antiguos actores de la vieja y gastada comedia continental, han sido desahuciados definitivamente. Los Haya de la Torre, los Betancourt, los Fi-gueres, los Frondizi y LOS FREI, todos ellos, ya no tienen vigencia en el proceso histórico desatado por Cuba. Los unos por ineptos e incapaces, los otros, por traidores y vendidos al statu imperialista".
"Y más adelante se lee:
"Político revolucionario es el que lucha por establecer un poder revolucionario para desde allí realizar auténticos cambios revolucionarios. No son políticos revolucionarios los que aspiran a mantener o restablecer hipotéticas garantías individuales dentro de las farsas democráticas representativas,".
"Y luego, bajo el subtítulo "La lucha es contra el imperialismo", se lee:
"Las burguesías latinoamericanas y sus Gobiernos títeres son simples lacayos del imperialismo."
"Y más adelante: "Nuestro Gobierno, con su acostumbrada hipocresía, la niega en el Derecho, pero 3a justifica y la acepta en los hechos." Y luego, se lee: "En consecuencia, nadie puede negarlo. El Gobierno de Chile está integralmente comprometido en esta monstruosa conspiración reaccionaria, militarista, de yanquis y de Gobiernos títeres, para aplastar los movomientos populares, revolucionarios latinoamericanos."
"Y, al final de la versión de la conferencia del Honorable Senador señor Altamirano, se dice:
"Confirmación clara de la inoperancia de todo este monstruoso mecanismo "panamericanista", es el saínete trágico-cómico representado en Punta del Este, donde Jefes de Estado -presuntamente soberanos- se congregaron en un Casino, el Casino San Rafael, para rendirle cuentas del estado de su feudo, al sumo sacerdote del Norte, quien desde un portaviones se trasladaba diariamente a escuchar el lenguaje oscuro y confuso del "lorario" nativo, donde se entremezclaban los agradecimientos con las quejas, los reproches con los ruegos, las peticiones con las ofertas."
"Este hecho constituye un vivo y dramático símbolo de la indignidad y el deshonor en que habita nuestro continente, sumergido en la miseria, el retraso y el estagnamiento: un casino y un portaviones. Esto es -sin más ni más- América Latina bajo el signo del orden imperialista-capitalista. Una gran timba vigilada por un portaviones, donde las burguesías criollas, las castas militares y el imperialismo se reparten el producto del pueblo, ganado a las pauperizadas masas latinoamericanas."
"Es innecesario recalcar a VS. lo injurioso de las expresiones transcritas, y la necesidad que existe, por respeto al cargo de Presidente de Chile, de sancionar a quien, conjuntamente con hacer la apología de las guerrillas en América Latina, trata al Presidente de la República de ||AMPERSAND||quot;inepto", "incapaz", "traidor", "vendido al status imperialista", "lacayo del imperialismo", "hipócrita", "títere", "presuntamente soberano", etc., etc.
"El hecho es gravísimo. Se trata de un Senador de la República, quien, en una conferencia, posteriormente transcrita íntegramente en el suplemento de la Revista Punto Final, ofende gravemente al Presidente de la República, al Jefe del Estado, a quien dedica epítetos que no son el producto de una improvisación, sino la clara demostración del juicio que a él merece el Jefe del Gobierno, serenamente expresado en una conferencia leída por el Senador Altamirano en la ciudad de Concepción.
"Nadie puede deconocer que con esas expresiones se lesiona gravemente el prestigio del Jefe del Estado, y que ellas son gravemente ofensivas. No es la crítica política, no es el reproche a medidas o actos de Gobierno, con los que el Honorable Senador pudiera legítimamente estar en desacuerdo. Es la ofensa, la procacidad, el insulto, la injuria grave, que no pueden jamás quedar impunes, y mucho menos cuando la injuria y el insulto van dirigidos al Presidente de la República, y provienen de un Senador, a quien los lectores de Punto Final tienen el derecho a suponer informado, por una parte, y sereno, en sus juicios, por la otra.
"Decir que el Presidente Freí no tiene vigencia en el proceso histórico desatado por Cuba porque es inepto e incapaz, o traidor y vendido al status imperialista, es gravísimo. Expresiones como éstas no prestigian a quien las dice, ciertamente, máxime si ellas se refieren al Presidente de la República de Chile, y tienden a lesionar el prestigio que el Presidente de un país necesita tener frente a sus gobernados, y que el Jefe del Estado tiene, lo que parece que desespera a sus adversarios.
"Sostener, en seguida, que el Gobierno, representado por el Jefe del Poder Ejecutivo, es simple lacayo del imperialismo, es altamente ofensivo, porque el Presidente jura, al asumir el mando, defender la dignidad, soberanía y seguridad de la Nación, y tratarlo de lacayo del imperialismo significa decir que ha traicionado ese juramento y que se ha transformado en "criado de librea, cuya principal ocupación es acompañar a su amo", lo que, naturalmente, no puede aceptarse, porque lo contrario sería aceptar la injuria como conducta lícita, aun cuando el injuriado ocupe el más alto cargo dentro del país, elegido por aplastante mayoría de los sufragios emitidos.
"Tratar al Gobierno del señor Freí deGobierno títere, y decir del Jefe del Estado que es presuntamente soberano, y que concurrió a la Conferencia de Presidentes de Punta de Este a rendir cuentas "del estado de su feudo al Sumo Sacerdote del Norte", con el lenguaje oscuro y confuso del "lore-río nativo", son expresiones que nadie puede dudar que son altamente ofensivas, porque demuestran la clara intención de menospreciar al Jefe del Estado, lo que se prueba si ello fuere necesario con la frase ya transcrita anteriormente en la que se habla de la "indignidad y el deshonor en que habita nuestro continente" con la que se pone de manifiesto el delito contra el orden público cometido por el Honorable Senador señor Altamirano al injuriar en forma pocas veces vista al Jefe del Estado.
"VS. habrá de convenir conmigo en que tales expresiones no pueden quedar sin sanción y en que el Gobierno tiene el derecho y la obligación de requerir la instrucción de un proceso criminal para que esa sanción sea aplicada con ejemplar severidad.
"Admitir la injuria como sistema, el insulto como único medio de demostrar que no se comparten puntos de vista en materia política, económica o social, rebaja el debate y puede llegar a extremos peligrosísimos, ya que si ahora no se pone atajo, por la vía legal, a tales desmanes, nada podría hacerse mañana si esto llegara a generalizarse entre los miembros más importantes de las colectividades políticas o sindicales. Si este delito quedase impune, no tendría autoridad moral el Gobierno para enjuiciar mañana a otros por ataques injuriosos parecidos o menos graves aún. De ahí la necesidad del castigo ejemplar que reclamo y que estoy cierto habrán de aplicar los Tribunales de Justicia, porque el delito se encuentra muy claramente tipificado, y porque su gravedad no puede desconocerse.
"Y no son las frases aisladas que he destacado, las únicas que podrían señalarse como altamente injuriosas para Su Excelencia el Presidente de la República. Es toda la conferencia. Es su tónica, es el conjunto de ella la que, en esencia, debe sancionarse porque, junto con la apología de la guerrilla, toda ella va dirigida a ofender a Su Excelencia el Presidente de la República, a quien se alude siempre con singular agresividad y con términos que, naturalmente, no pueden aceptarse en un país en que el respeto a los poderes públicos es la base de una convivencia democrática que debemos mantener a toda costa.
"II.- Apología de las guerrillas en América Latina:
"La conferencia del Honorable Senador señor Altamirano es claramente delictuosa porque en ella se hace la apología de las guerrillas, esto es, de sistemas o métodos que propugnan el crimen o la violencia como medios para lograr cambios o reformas políticas, económicas o sociales.
"Hay innumerables párrafos de esa conferencia que así lo demuestran. Se citarán sólo algunos:
"En la introducción de su conferencia, el Honorable Senador señor Altamirano centra su pensamiento sobre el tema y dice:
"Cuba -socialista y revolucionaria- nos entrega su respuesta clara, audaz, optimista y desafiante. Pretendo plantear, en forma por demás esquemática, la estrategia concebida por Cuba para lograr liberar a nuestro pueblos de la implacable explotación imperial, del hambre, del analfabetismo, del retraso y del subdesarrollo."
"Y desarrollando esa idea, explicando lo que Cuba hace y lo que el Honorable Senador señor Altamirano desea para América toda, agrega las frases siguientes:
"Aquí nosotros hablamos de partidos políticos, allá ellos hablan de ejércitos del pueblo."
"A la antigua lucha electoral y pacífica, ellos contestan con un audaz llamado a la lucha armada, revolucionaria, en escala continental."
"A las vanguardias de clase (de obreros y campesinos civiles) ellos oponen las vanguardias militares (de obreros y campesinos guerrilleros)."
"Para ellos, político revolucionario es el que se hace en el combate guerrillero, de la sierra o de la montaña, no el que se forma en la lucha municipal, sindical o en los pasillos parlamentarios."
"Político revolucionario es el que lucha por establecer un poder revolucionario para desde allí realizar auténticos cambios revolucionarios. No son políticos revolucionarios los que aspiran a mantener o restablecer hipotéticas garantías individuales dentro de farsas democráticas representativas."
"En seguida, bajo el sub-título, La lucha es contra el imperialismo, se leen los siguientes conceptos:
"A la fuerza interamericana de paz de los reaccionarios, debe responderse con la fuerza armada guerrillera, continental, de los revolucionarios."
"Abundando sobre este mismo punto, más adelante, expresa: "La lucha debe ser armada. El imperialismo no será derrotado por la vía pacífica. Al imperialismo no se le derrotará con buenas palabras o conquistando el poder por la vía electoral. En definitiva, el enfrentamiento final entre imperialismo y revolución se decidirá en el campo armado."
"Por esto, Cuba no cree que se posible trasplantar mecánicamente la política de la coexistencia pacífica a nuestra realidad continental."
"La lucha armada debe adoptar las formas propias de la guerrilla, y el significado concedido a esta lucha armada guerrillera es muy otro del que nosotros podríamos atribuirle. Aquí, nuevamente, nos encontramos frente a una innovación profunda y radical, hecha a la antigua otordo-xia clásica."
"La primera experiencia exitosa, la toma del poder por la clase trabajadora, fue el resultado de una lucha de masas, en progresivo ascenso, la cual culminaba en una insurrección general armada urbana, la que a su vez permitía destruir el poder-burgués."
"Muchísimos otros párrafos podrían citarse. Sería cansador hacerlo. Toda la conferencia es una apología a las guerrillas, a la subversión, a la lucha armada, especialmente en los campos. El conferencista anota que en Chile se dan factores favorables, porque existen partidos políticos de vanguardia, con real ascendencia en las masas, y con esta frase recalca que en Chile es posible la guerra de guerrillas, que el ambiente es propicio, y de ahí otra frase del Honorable Senador señor Altamirano, casi al término de su conferencia, leída en Concepción, cuando expresa:
"Nuestro partido ha ido configurando, cada vez en mayor medida, una posición clara, precisa y tajante frente a la compleja realidad latinoamericana y chilena. Por eso no hemos dudado en emitir una declaración pública, manifestando resueltamente nuestra concordancia con la concepción general de la estrategia cubana para enfrentar al imperialismo."
Y el apologista de la subversión termina así su conferencia:
"Asistimos a la gran rebelión de las poblaciones periféricas y explotadas del mundo."
"El proletariado externo del universo capitalista, se ha sublevado. La lucha de hoy y mañana será entre este proletariado externo de las grandes regiones periféricas del mundo capitalista y las naciones occidentales imperialistas parapetadas tras su brazo armado: el imperialismo norteamericano."
"Llamamos a la juventud a participar en este gran desafío histórico, en este gigantesco enfrentamiento entre explotados y explotadores, entre naciones capitalistas y pueblos oprimidos. Cuba nos ha entregado su respuesta heroica y desafiante. Nosotros debemos hacer otro tanto."
"Estos son sólo algunos párrafos de esa conferencia, en la que se hace la apología de la lucha armada en América Latina, y en la que se incita a la subversión, en una forma por demás clara.
"Cualquiera puede expresar su pensamiento político o filosófico. Nunca expresar ideas puede ser constitutivo de delito, y, si alguna vez lo fue en nuestro país, no tardó en surgir la reforma legal, porque expresar ideas no puede ser delictuoso.
"Muy distinto es hacer la apología de sistemas o métodos que propugnan la violencia o el crimen como un medio de lograr cambios o reformas políticas, que es lo que el artículo 6º, letra d), de la ley de Seguridad Interior del Estado castiga como delito contra el orden público, y que es lo que el Honorable Senador señor Alta-
mirano Orrego hace a través de toda su conferencia, sin dejar margen de duda.
"Traza un cuadro de lo que en Cuba ocurre, que es lo que el conferencista desea que también ocurra en toda América Latina, y dice que a la lucha electoral pacífica los cubanos contestan con la lucha armada, en escala continental, y más adelante agrega que la lucha municipal o sindical de Cuba ha sido reemplazada por el combate guerrillero, de la sierra o de la montaña. Eso es lo que el Honorable Senador propugna: la toma del poder por la clase trabajadora, no como resultado de elecciones democráticas, sino como consecuencia de "la insurrección general armada urbana"."
"Y esto es delictuoso, y nadie puede ponerlo en duda, porque quien propugna la destrucción del régimen democrático de Gobierno no sólo cae dentro de los preceptos de la ley de Seguridad Interior del Estado, sino que, además, comete los delitos contemplados en los artículos 121 y 122 del Código Penal.
"No duda el Gobierno de la República que VS. apreciará debidamente la gravedad y la trascendencia de estos hechos. Se trata de una conferencia leída, y no de un discuros improvisado. Se trata de un Senador de la República que incita a la revolución armada y que hace un llamado a la juventud de Chile para que participe en el desafío histórico que Cuba ha planteado. Cuba, dice, nos ha entregado su respuesta heroica y desafiante. Nosotros, agrega, debemos hacer otro tanto.
"En otras palabras, frente a la revolución cubana se incita a la revolución guerrillera en Chile, y se desprestigia, como ya se vio, al Jefe del Estado con epítetos inaceptables, como un medio de obtener, a través del desprestigio que se desea producir, que la revolución llegue más rápido, con la violencia y la destrucción que toda lucha armada implica.
"Frente a esto, el Gobierno no puede permanecer impasible. Hacerlo importaría infracción clara de preceptos legales y, por sobre todo, una pasividad condenable frente a excesos que no pueden aceptarse, y cuya gravedad es difícil medir ahora.
"Por todo lo anterior, porque los delitos de injurias graves a Su Excelencia el Presidente de la República, y de apología a sistemas o método que propugnan el crimen o la violencia como medio para lograr cambios o reformas políticas, económicas o sociales, han sido cometidos en forma por demás clara, por un Senador de la República, en una conferencia leída, como lo acredito con la publicación del diario El Sur, de Concepción, que se acompaña, vengo en solicitar de V. S. se sirva disponer se instruya sumario en contra del Honorable Senador señor Carlos Altamirano Orrego, en calidad de autor de los delitos que he señalado, que son reiterados, ya que se cometieron, primero en Concepción, y luego en esta capital, mediante la publicación en el Suplemento a la edición Nº 31 de la Revista Punto Final.
"Solicito, asimismo, de V. S., atendido lo que dispone el artículo 612 del Código de Procedimiento Penal, se eleven los autos al Tribunal de Alzada correspondiente, a fin de que, si halla mérito, haga la declaración de que ha lugar a la formación de causa en contra del Honorable Senador señor Carlos Altamirano Orrego, ya que, con el solo texto de la conferencia por él pronunciada, aparecen datos que podrían bastar para la detención del inculpado, pues nadie puede discutir que las expresiones vertidas, en la conferencia y en el Suplemento mencionado, son constitutivas de delitos, atendidos sus términos, y que ellos han sido cometidos por ese parlamentario.
"Acompaño, pues, a V. S., el Suplemento de la Revista Punto Final, en el que se publica la conferencia del Honorable Senador señor Altamirano, y una publicación del diario El Sur, de Concepción, que demuestra que los periodistas de ese diario suprimieron algunas frases que figuraban en el texto leído por el señor Altamirano, por su clara delictuosidad.
"Solicito a V. S., de conformidad con lo que dispone el articulo 30 de la ley de Seguridad Interior del Estado, que se ordene en el sumario, como primera diligencia, que se recojan y pongan a disposición del Tribunal los suplementos a la edición del número 31 de la Revista Punto Final, que sirvieron para cometer los delitos que denuncio, oficiándose al Servicio de Investigaciones en este sentido.
"Me permito, finalmente, hacer presente a V. S. que asumirá la defensa del Gobierno de la República, y figurará como parte en este proceso, el abogado don Luis Malaquías Concha L., inscripción Nº 1925, patente al día Nº 1242, para ante la Excma. Corte Suprema, con domicilio en esta ciudad, Huérfanos Nº 1160,. oficina 204.
"Dios guarde a V. S.- (Fdo.) : Bernardo Leighton Guzmán, Ministro del Interior."
"A S. E. el Sr. Presidente de la I. Corte de Apelaciones."
El señor FUENTEALBA.-
Las expresiones que particularmente sirven de fundamento a la denuncia por injurias son del tenor siguiente:
"Los actores, los antiguos actores de la vieja y gastada comedia continental, han sido desahuciados definitivamente. Los Haya de la Torre, los Betancourt, los Fi-gueres, los Frondizi y los Frei, todos ellos, ya no tienen vigencia en el proceso histórico desatado por Cuba. Los unos por ineptos e incapaces, tos otros, por traidores y vendidos al status imperialista".
Los adjetivos y epítetos no están adjudicados aquí por grupos o nombres determinados, sino a unos y otros; no sabemos a cuáles corresponden unos y a cuáles, otros; pero todos esos adjetivos y epítetos constituyen insultos e injurias que, sin duda, atentan contra el honor de las personas. Estoy seguro de que ninguno de los
Senadores presentas aceptarían adjetivos semejantes lanzados contra ellos en el hemiciclo, en la prensa, en alguna conferencia dictada en la universidad o en cualquiera otra parte. Es indiscutible que las expresiones mencionadas hieren el honor y la dignidad del Presidente de la República. Ahora bien, toda la conferencia del Honorable señor Altamirano contiene términos despectivos para todos los gobernantes y Jefes de Estado de América Latina, sin hacer distingos. En efecto, en ninguna parte del discurso del señor Senador se excluye de esas expresiones a Chile y a sus gobernantes, por existir en nuestro país un régimen democrático.
Pienso que cuando alguien profiere un insulto a plena conciencia, debe estar en situación de sostener lo dicho y afrontar las consecuencias.
Deploro la situación producida; pero estimo inaceptable que los personeros del FRAP estén continuamente empleando el insulto a las personas como forma de lucha política. Hay que terminar con esto. Pueden encontrar malo al Gobierno; pueden decir que es imperialista u opinar lo que quieran sobre su política económica o laboral; pero ¿ por qué insultar a las personas y herir su honor y dignidad? Eso no lo podemos aceptar, porque nosotros no somos un grupo de mentecatos que deje pasar insultos que hieren la dignidad, no sólo del Presidente de la República, sino la de un hombre que, además, es nuestro amigo y camarada. Tenemos derecho a defenderlo.
La segunda parte de la denuncia se refiere a la apología que el Honorable señor Altamirano ha hecho de las guerrillas en América Latina. Repito que sobre esta materia no me detendré sino en el análisis político. Respecto de la denuncia misma, yo no habría incluido este capítulo como parte de ella. En todo caso, dejo constancia de que el delito ahí mencionado está igualmente configurado por el artículo 6º de la ley de Seguridad Interior del Estado.
Por otra parte, existe una denuncia
formulada por el señor Ministro de Defensa Nacional, quien considera que las Fuerzas Armadas de Chile han sido ofendidas por el Honorable señor Altamirano. Se sostiene que lo que se pretende es poner en pugna a las Fuerzas Armadas con el Frente de Acción Popular. Eso es una suposición de intenciones.
El señor ALTAMIRANO.-
"El Mercurio" lo dice todos los días.
El señor FUENTEALBA.-
"El Mercurio" no es el Presidente de la República.
El señor ALTAMIRANO.-
Pero está muy cerca.
El señor FUENTEALBA.-
No es el Presidente de la República ni el Partido Demócrata Cristiano. "El Mercurio" puede sostener lo que quiera, pues aquí hay libertad de prensa y nosotros podemos discrepar de cuanto ese diario sostenga.
El señor Ministro de Defensa Nacional considera que han sido ofendidas las Fuerzas Armadas chilenas. ¿En qué se basa el señor Ministro? En las expresiones que el Honorable señor Altamirano empleó en su. conferencia. En efecto, manifestó:
"América Latina, gran nación deshecha en veinte repúblicas" -nosotros somos una de esas veinte repúblicas-, "tiene una superficie de 21.000.000 de kilómetros cuadrados y 240.000.000 de habitantes. El orden burgués y la explotación imperialista están cautelados por 1.200.000 guardias nativos de ejércitos profesionales oí servicio del Pentágono".
Si preguntamos a cualquiera persona que pase por la calle si esto es ofensivo contra nuestras Fuerzas Armadas, indudablemente nos responderá de manera afir-" mativa. Es un insulto, es una ofensa a las instituciones armadas.
Más adelante dice:
"Cómo derrotar a los ejércitos profesionales nativos y a sus tutores armados yanquis, guardianes del sistema de vida capi-talista en esta zona del hemisferio, es el gran dilema planteado a las vanguardias políticas continentales".
El señor ALTAMIRANO.-
Es lo mismo que se preguntaba en otra ocasión quien era presidente de la Democracia Cristiana.
El señor FUENTEALBA.-
Comparto la opinión sustentada, no sólo por Senadores del FRAP, sino por muchas personas, políticos y no políticos, que estiman que en América Latina existen ejércitos que cumplen las funciones a que se ha referido el Honorable señor Altamirano. Los hay, sin duda, pero niego que nuestras Fuerzas Armadas puedan ser incluidas entre ellos o ser sindicadas de servidoras del imperialismo, del régimen capitalista, de los explotadores. Nadie puede decir eso de los institutos armados de Chile. Ni los señores Senadores del FRAP ni nadie en el país puede pensar una cosa semejante, porque, en realidad, nuestras Fuerzas Armadas no están al servicio de oligarquía alguna, del capitalismo, del Gobierno ni de ningún partido político determinado. Ellas, simplemente, son guardadoras de la soberanía de la nación, y siempre, en Chile, han sido la mejor garantía de estabilidad del régimen democrático, y respetuosas de la autoridad legítimamente constituida.
Nuestras Fuerzas Armadas, en noventa y nueve por ciento, están integradas por hombres modestos, sencillos, venidos de todas las esferas y clases sociales, y no es admisible afirmar que en ellas se oculten las fuerzas del imperialismo, del capitalismo, ni que sus oficiales carezcan de la dignidad suficiente para resistir las presiones de orden moral y material que quisieran ejercerse por cualquier cuerpo armado o cualquiera tutoría extranjera.
Estamos absolutamente seguros de que nuestras organizaciones castrenses jamás tolerarían tal cosa. Luego, se las ofende cuando se dice esto expresamente sin excluir a Chile.
Por eso, hizo bien el Ministro de Defensa -es su deber, señores parlamentarios- al plantear la denuncia correspondiente. ¿Para qué? Con el objeto de que los tribunales establezcan si efectivamente, como lo estima el Gobierno, hubo ofensa en contra de las Fuerzas Armadas. Ese es el alcance de esta denuncia.
Hasta cierto punto, considero explicable que el Honorable señor Altamirano y algunos parlamentarios del FRAP, que tienen un concepto distinto de lo que es una fuerza armada en un gobierno revolucionario, tengan esta opinión, no sólo de fuerzas armadas extranjeras, extrañas, sino de las propias Fuerzas Armadas chilenas. Porque en los países socialistas -en Cuba, concretamente, país al cual permanentemente vemos invocar como ejemplo y modelo de gobierno revolucionario- las fuerzas armadas, simplemente, se confunden y están al servicio, no sólo del gobierno revolucionario de Fidel Castro en el caso particular de Cuba, sino también de la ideología y doctrina que esos gobiernos representan.
Como prueba de lo que estoy afirmando -porque yo también lo recibo; no sólo a Sus Señorías les llega-, tengo a la mano una edición del diario "Gramma", en el cual aparece un artículo dedicado a las fuerzas armadas, que dice: "Plenaria de organización del partido en las fuerzas armadas".
O sea, el Partido Comunista se organiza dentro de las Fuerzas Armadas, y ello corresponde a la concepción que los países comunistas tienen de los institutos armados. El caso concreto es el Gobierno cubano. Más adelante, en la misma publicación, figura toda una exposición sobre lo que significa la presencia del partido dentro de los organismos militares, y se señalan algunas cosas muy interesantes. Por ejemplo : "Las experiencias alcanzadas hasta hoy demuestran que los objetivos principales para lo cual se crea nuestro Partido en las Fuerzas Armadas, aun faltándonos Unidades por construirlo, están garantizados plenamente: el de contribuir con todas sus energías a que nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias cumplan su misión de defender la integridad territorial de nuestro país, protejan el trabajo creador del pueblo y las conquistas de la Revolución, rechazando y anicjuüando cualquier agresión, venga de donde venga, y el de educar en los principios del marxismo-leninismo a todos nuestros soldados, clases y oficiales, así como en el profundo amor a nuestras tradiciones y a los pueblos que se enfrentan resueltamente al imperialismo; de la misma forma que tenían como misión fundamental educar a todos los miembros de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias, permanentemente como tarea, en la absoluta fidelidad ai pueblo trabajador y en el incondicional acatamiento a las orientaciones del Comité Central de nuestro Partido y de nuestro Comandante en Jefe."
En otro de los párrafos de esta publicación, se expresa lo siguiente:
"Ayudar al Partido Comunista de Cuba en el cumplimiento de sus dos principales deberes en las FAR: la educación de los soldados, clases y oficiales en los principios del marxismo-leninismo; y la elevación constante de la capacidad combativa de las Unidades."
Podría citar muchos otros párrafos que demuestran hasta qué punto, en Cuba, existe identificación absoluta entre las fuerzas armadas, el régimen cubano "y la doctrina marxista. Los soldados son adiestrados en el marxismo.
Pues bien, quien tenga una concepción de esta clase acerca del empleo de los institutos armados, evidentemente debe estar en desacuerdo con las Fuerzas Armadas chilenas. Pero los señores Senadores pueden tener la seguridad de que jamás esto Gobierno, como tampoco ningún otro Gobierno democrático del país, intentará colocar a las Fuerzas Armadas al servicio del partido. Ni al Partido Radical ni ai Demócrata Cristiano se les ocurrirá, mañana, ir a adoctrinar, con las ideas radicales o democratacristianas, a los soldados, ciases y oficiales de las Fuerzas Armadas.
Repito: cuando se tiene una concepción de esta naturaleza respecto de los institutos armados, es perfectamente lógico condenar la autoridad, independencia y autonomía que las Fuerzas Armadas chilenas tienen respecto de cualquier ideología o de cualquiera tutoría nacional o extranjera.
La lucha antimperialista.
Se habló también esta mañana de la lucha antimperialista. Tanto el Honorable señor Altamirano como la Honorable señora Campusano se refirieron a esta materia. El Honorable señor Altamirano -está en su derecho- hizo nuevamente una apología de la vía violenta como medio para conquistar el poder. Incluso tuvo la gentileza de recordar algunas expresiones que parlamentarios de estas bancas hemos emitido con relación a la existencia de las guerrillas y de la subversión armada en Latinoamérica. Nosotros también estamos en contra del imperialismo. Reconocemos que el imperialismo norteamericano es una realidad existente en América Latina y constituye un mal para nuestros países, en cuanto es factor de presión e impide nuestra independencia económica y el libre desarrollo de nuestros pueblos.
Muchas veces hemos condenado al imperialismo norteamericano. Pero no sólo estamos en contra de él, sino de toda forja de imperialismo. Porque el imperialismo yanqui no es el único existente. Sin duda, en América latina especialmente, es éste el más poderoso, el más fuerte, el que más nos hiere.
Nosotros también estimamos que es preciso dar una lucha antimperialista, y la estamos dando en la medida en que lo permiten las posibilidades que otorga la democracia, que es lenta de por sí, para que ese imperialismo desaparezca algún día de nuestro continente, de nuestra patria. Pero no aceptamos que, bajo el pretexto de combatirlo, se nos coloque en situación de tener que caer en las garras de otros imperialismos.
Aquí se habla mucho de imperialismo yanqui, de los pactos de ayuda militar, etcétera; pero nada se dice de los imperialismos chino o soviético, o del Pacto de Varsovia. Es claro que aquí se habla de la existencia de una oficina que funciona en virtud de los pactos militares, donde trabajan oficiales de las fuerzas armadas norteamericanas. Todos los chilenos nos rebelamos en contra de eso. Pero yo pregunto ¿cuántas oficinistas de las Fuerzas Armadas de la Unión Soviética hay en los países socialistas adherentes al Pacto de Varsovia? Me parece que Sus Señorías, igualmente, deberían averiguarlo.
Eso también es repudiable. Lo importante es que estemos de acuerdo en derrotar al imperialismo; pero cada uno luchará contra él según sus métodos y pensamientos: unos, por la vía violenta; otros, por el camino democrático que algunos creemos posible. Porque el empleo de la violencia, concretamente en Chile, podría significar, en el caso de fracasar esa vía, un sometimiento mayor de nuestro país a dicho imperialismo; y en caso de tener éxito, podría involucrar la entrega de Chile a otro imperialismo, cuyo respaldo sería necesario invocar y obtener para mantener nuestra posición ante el imperialismo yanqui.
Nosotros nos estamos moviendo dentro de un esquema democrático, lento de por sí, donde debemos respetar las decisiones mayoritarias que muchas veces nos son adversas y hacen difícil ir cumpliendo las tareas. ¡Pero no se nos diga que no somos antimperialistas!
Al comentar la Conferencia Tricontinental de La Habana y referirme a esta materia, dije:
"Todos los planteamientos de la Conferencia Tricontinental llevan a un enfrentamiento de la mayor violencia con los Estados Unidos. Es el camino seguido por Cuba. Se busca un choque de tal mangitud con la gran potencia del norte, que es imposible salir bien parado, es imposible ganar la batalla si no hay otra gran potencia detrás. Ese sistema simplemente produce, no una liberación de la dependencia exterior, sino una transferencia de la misma."
Eso es lo que mantenemos, sostenemos y creemos. Podemos estar errados; pero no por eso merecemos que se nos lancen epítetos de grueso calibre, se nos insulte y ofenda.
Por lo demás, respecto de esta materia no estamos solos. No somos los únicos en América Latina que pensamos que la vía Violenta sería perjudicial para nuestros países, pues cada nación de este continente debe resolver sus problemas. En esto nos acompaña el propio Partido Comunista venezolano, que aquí, por desgracia, no ha sido mencionado, no obstante que han hablado Senadores socialistas y comunistas. No se ha hecho mención alguna de la gran disputa existente entre Fidel Castro y el Partido Comunista cubano, por una parte, y el Partido Comunista venezolano, por otra.
Al efecto, los cables que publica el diario "El Mercurio" de hoy nos dan la noticia de que continúan las diferencias entre los Partidos Comunistas colombiano y venezolano, por una parte, y el régimen cubano, por la otra. Y la disputa radica, en gran medida, en el uso de la vía violenta o de la vía pacífica.
Pues bien, a raíz de los acontecimientos originados con motivo del asesinato del hermano del canciller venezolano y de la condenación que el Partido Comunista venezolano hizo por la actitud de quienes asesinaron a ese personaje, el señor Castro efectuó un análisis sobre la vía violenta y la vía pacífica.
En la mañana de hoy, al escuchar los discursos de la Honorable señora Campusano y del Honorable señor Altamirano, creí ver un pequeño trasunto de esta polémica. Porque mientras el Honorable señor Altamirano, con la vehemencia que le conocemos, hacía el panegírico de vía violenta y de la subversión armada en Latinoamérica, la Honorable señora Campu-sano nos hablaba de la necesidad de apertura del Frente de Acción Popular hacía nuevas fuerzas populares, con el objeto de llevar la revolución al éxito.
Son precisamente los dos puntos de vista que separan en este instante al señor Fidel Castro del Partido Comunista venezolano.
El señor Fidel Castro en un discurso pronunciado el 13 de marzo y que se publicó en la revista "Punto Final", la cual nos proporciona muy buen material a los no marxistas -la revista es muy buena, yo la compro siempre-, refiriéndose al cambio de táctica del Partido Comunista venezolano, luego de relatar el nacimiento del movimiento guerrillero en Venezuela, bajo Betancourt, hizo duras críticas por el cambio de táctica.
¿En qué consistía ese cambio de táctica ? El propio Fidel Castro, en su discurso, se encarga de reproducir algunos documentos que así lo demuestran. Uno de ellos es una carta de Fabricio Ojeda, revolucionario venezolano, quien se dirige a Fidel Castro y le relata el cambio que se está produciendo en la línea del Partido Comunista de Venezuela. Decía lo siguiente:
"Y es que en el seno del Partido Comunista de Venezuela se debaten dos importantes corrientes de opinión:
"Una, la minoritaria en la base del partido, pero que ha tomado cuerpo en los miembros del Buró Político y el Comité Central, cuya esencia es la siguiente: los procesos en marcha permiten al movimiento revolucionario tomar la iniciativa en el frente político; sin embargo, será necesario que las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional ordenen un repliegue de las guerrillas y unidades tácticas de combate. No se trata de una nueva tregua, sino de algo más a fondo: se trata de dar un viraje en las formas de lucha. Es decir, abrir un nuevo período táctico en el cual, en lugar de combinarse las formas de lucha, quedarán suspendidas las acciones de las guerrillas y las unidades tácticas de combate.
"La otra, mayoritaria en la base del partido, pero debilitada en los organismos superiores de dirección, que encabeza decididamente el compañero Douglas Bravo, que no sólo se opone al viraje y cambio de táctica, sino que formula fuertes críticas a la forma como se ha venido conduciendo la lucha revolucionaria.
"Como se ve, el centro de las divergencias está en la lucha armada, a la cual se ha venido oponiendo desde el comienzo un grupo de dirigentes del Partido Comunista venezolano."
Después, Fidel Castro cita un documento escrito por tres notables comunistas: Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff y Freddy Muñoz. Ellos dicen lo siguiente:
"A grandes rasgos (en el Partido Comunista venezolano), la situación es la siguiente : la lucha armada ha sufrido varios golpes y se ha debilitado. El movimiento revolucionario no está actualmente en condición de continuar el choque frontal y abierto contra sus enemigos. El dispositivo armado del Partido ha sido severamente dañado, la sangrienta y brutal represión está afectando la capacidad del movimiento revolucionario de organizar, unir y movilizar a las amplias masas y dar una adecuada respuesta a la política del Gobierno."
Y en otro documento firmado por Guillermo García Ponce, para completar la visión sobre esta nueva línea política del Partido Comunista venezolano, se dice lo siguiente:
"No se trata de una nueva tregua, sino algo más de fondo: se trata de dar un viraje en las formas de lucha, es decir, abrir un nuevo período táctico en el cual, en lugar de combinarse todas las formas de lucha quedarán suspendidas las acciones de guerrillas y de las unidades tácticas de combate, y se colocarán en el primer plano las iniciativas políticas, el agrupamiento de las izquierdas, la promoción de nuevas fuerzas a la lucha contra el "betancouris-mo", la organización y movilización de las masas populares, la alianza con los sectores nacionalistas de las fuerzas armadas, la acción de los trabajadores por sus demandas, la lucha contra la represión, etcétera".
"Nuevos frentes de agrupamiento de las izquierdas"; es decir, una posición que tal vez podría explicar ciertos fenómenos que estamos observando en Chile. Presumo que esta nueva táctica del Partido Comunista venezolano es compartida por el Partido Comunista chileno. Digo "presumo", porque así se colige en gran parte de lo que escuchamos esta mañana a nuestra distinguida colega señora Campusano.
Pues bien, ¿qué juicio le merece a Fidel Castro esta nueva actitud del Partido Comunista venezolano, actitud que da plena razón en lo dicho por mí hace algunos instantes en cuanto a que se pueden tener apreciaciones diferentes sobre cuál es la vía más conveniente de usar, si la violenta o la pacífica? El señor Fidel Castro usa los peores calificativos contra esas personas. Comienza, desde luego, por decir que los comunistas cubanos no tienen por qué callarse frente a una cosa semejante. Textualmente, dice lo siguiente:
"¿Por qué íbamos a estar nosotros obligados a aceptar esa tesis? A nosotros no nos corresponde en absoluto decidir los problemas de estrategia o de táctica en el movimiento revolucionario venezolano. Nadie nos ha pedido nunca que decidamos sobre tales problemas; nunca hemos intentado hacerlo. Pero sí tenemos un derecho que no nos puede negar nadie en nombre de nada, que es el derecho a pensar, el derecho a opinar, el derecho a expresar nuestra simpatía y nuestra solidaridad con los combatientes".
Después dice:
"En nombre de qué principios, de qué razones, de qué fundamentos revolucionarios estábamos obligados nosotros a darles la razón a los derrotistas, a. la corriente derechista y claudicante" -así califica Castro alPartido Comunista venezolano-. "¿En nombre del marxismo-leninismo? ¡No! En nombre del marxismo-leninismo jamás les habríamos podido dar la razón. ¿En nombre del movimiento comunista internacional? ¿Estábamos acaso obligados por el hecho de que se tratara de la dirección de un Partido Comunista? ¿Es acaso ése el concepto que debemos tener del movimiento comunista internacional? Para nosotros el movimiento comunista internacional es, en primer lugar, eso: movimiento de comunistas, movimiento de combatientes revolucionarios. ¡Y quiénes no sean combatientes revolucionarios, no se podrán llamar comunistas!".
Así califica Fidel Castro -cuya táctica de la vía violenta apoya en forma decidida el Honorable señor Altamirano- al Partido Comunista de Venezuela, que patrocina dentro de su territorio la vía pacífica, la vía de la combinación, la vía de la ampliación de las fuerzas populares.
Por supuesto que el Partido Comunista venezolano no quedó impasible frente a estas críticas y ataques del gobernante cubano, del primer ministro cubano. Y esa colectividad política hizo una declaración con fecha 13 de mayo de 1967, de la cual quiero leer algunos párrafos, porque son interesantes. Dice, por ejemplo, refiriéndose a Fidel Castro:
"El mismo hombre que encuentra tolerancia para todas sus intemperancias verbales gracias al hecho de que Cuba se encuentra en la primera trinchera de la lucha antimperialista, debería tener la nobleza elemental de cuidar su lenguaje al referirse al Partido Comunista que lucha en el país más intervenido por el imperialismo yanqui en toda América Latina y al que combate en las más difíciles condiciones. Así, pues, la acción de Fidel Castro es innoble, Ventajista y alevosa, carente de la hidalguía y la gallardía que siempre caracterizaron a la revolución cubana."
Luego agrega:
"Por lo que respecta al hecho en sí mismo, el Partido Comunista venezolano dijo exactamente lo mismo que Fidel Castro. Ni más ni menos. En cambio, afirmamos que lo que sí le hace el juego a la reacción y al imperialismo son discursos como el de Fidel Castro, calumnias como las que ha lanzado contra nuestro partido, su pretensión de dividirlo y hechos como el asesinato de Iribarren Borges".
Son apreciaciones de apreciaciones.
Los sectores marxistas discrepan sobre cuál es la vía más laudable de emplear en Venezuela. Y los sectores marxistas de dicho país no aceptan a sus hermanos marxistas de Cuba que los insulten, los injurien y los calumnien.
¡Sin embargo, nosotros, democratacristianos, que no somos marxistas, no podemos levantar nuestra voz en el Parlamento, en la calle o en los tribunales de Justicia para defender al Presidente de la República, que es nuestro camarada y amigo, además de ser el Jefe del Estado, cuando se le insulta!
Agrega el Partido Comunista venezolano :
" . .pero lo que sí no hemos sido, ni somos ni seremos jamás es agentes de Cuba en Venezuela, como no lo somos de ningún otro partido comunista del mundo. Somos comunistas venezolanos y no admitimos tutelas de nadie, por muy elevados que sean sus méritos revolucionarios."
Dicen más adelante:
"Mas, a este Fidel Castro, supremo dispensador de títulos revolucionarios, que se pregunta qué diría Vietnam del Norte si Cuba comerciara con Vietnam del Sur, queremos preguntarle tan sólo si piensa en lo que dice el pueblo español de su comercio con Franco y con la oligarquía española o lo que el pueblo negro de Zimbabwe (Rhodesia) y los patriotas de Adén pueden decir de su comercio con la Inglaterra imperialista. ¿O es que Fidel Castro considera oportunismo en los demás, lo que en él quedaría lavado por el agua lustral de su propia autosuficiencia?"
Señores Senadores, ustedes son muy apasionados en sus ataques contra el Gobierno. Cuando nosotros contestamos, Sus Señorías reaccionan en forma violenta y dicen largas diatribas en contra nuestra; pero nunca se detienen a hacer un análisis de lo que sucede en su propia casa.
Todos los partidos políticos en este instante están con problemas. No recordaré los que afectan al Partido Socialista. Sin embargo, las disputas entre marxistas son también tremendas, y cuando reaccionan lo hacen en forma violenta contra sus propios hermanos de ideas. Entonces, ¿poiqué se nos niega a nosotros el derecho de defendernos cuando somos vilipendiados e injustamente atacados?
Quiero decir, al recordar aquí esta disputa y polémica de cómo combatir el imperialismo y la lucha antimperialista, que nadie puede dictar cátedra, ni hay dogmas. Cada uno lo hará de acuerdo con sus ideas y con los métodos que sustenta.
Los democratacristianos tenemos ideas democráticas. Creemos que dentro de la democracia es más posible, dado que es el mejor camino, que Chile vaya liberándose paso a paso del imperialismo. Creemos que la vía violenta en nuestro país podría ocasionar perjuicios mucho más grandes y mayores que los que se trata de evitar.
Por último, hoy día se ha hablado sobre la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). Sobre esta materia el Consejo Nacional de mi partido emitió una declaración, en la cual se deja constancia de algunos hechos de importancia. No quisiera cansar al Senado leyéndola, ya que esta Corporación conoce esa declaración y también fue publicada íntegramente en la prensa. Sin embargo, quiero decir que en ella no hay sino un pronunciamiento similar al que siempre hemos hecho sobre esta clase de materias en anteriores oportunidades.
Nosotros siempre hemos condenado la agresión ilegítima, la vía violenta para derrocar Gobiernos legalmente constituidos. Hemos dicho que la vía insurreccional, de rebelión, es legítima cuando se trata de sacudirse de tiranías o de dictaduras que atentan contra los derechos fundamentales de la persona humana. Y ésa es una doctrina que hemos sostenido -repito- desde hace muchos años.
La Democracia Cristiana y "OLAS".
La declaración del Consejo Nacional De-mocratacristiano se refiere no sólo a la constitución de OLAS en Chile, sino también a la posición de nuestra colectividad frente a la lucha guerrillera y al movimiento revolucionario latinoamericano.
Pido,- para no leer dicha declaración en el Senado, que sea insertada en la versión de mi discurso.
-Se accede a lo solicitado.
-El documento que se acuerda insertares el siguiente:
"1º.- El Consejo Nacional del Partido Demócrata Cristiano ha tomado conocimiento de la constitución oficial en nuestro país del Comité Central Chileno de OLAS, organización emanada de la Conferencia Tri-continental de La Habana y establecida en Chile con participación de ios Partidos socialista y comunista.
La inspiración, objetivos generales y métodos de OLAS aparecen visiblemente vinculados a la política internacional del actual régimen cubano, que preconiza sin ambages la lucha armada de guerrillas en todo el continente.
Sin embargo, OLAS ha sido constituida en Chile tras reiteradas y públicas afirmaciones de no querer ser más que un portavoz de la solidaridad que los partidos que la forman desean expresar a movimientos insurgentes que existen en América latina.
2º.- El Partido Demócrata Cristiano, firme sostenedor de la libertad política en su más amplio sentido, reconoce el derecho de los diversos grupos partidistas a integrar organismos internacionales, siempre y cuando no pretendan tener ingerencias en nuestra política nacional, ni servir de vehículo para que desde nuestro país se intervenga en la vida política de otras naciones.
Consecuentemente, el Partido Demócrata Cristiano no se opone al funcionamiento de OLAS en Chile; pero hace presente que no aceptará que por medio de esa organización se pretenda introducir la violencia en la vida política chilena, desconocer las autoridades elegidas libre y soberanamente por el pueblo, ni perturbar las relaciones internacionales del país. El futuro de OLAS queda entonces entregado a los criterios y actitudes que logren predominar en su seno.
3º.- El Consejo Nacional estima necesario precisar también los puntos de vista del Partido frente a los movimientos guerrilleros y a los grupos insurgentes que proliferan en algunos países de América latina.
El Partido Demócrata Cristiano sostiene la vía democrática como el mejor camino para el desarrollo de los pueblos en su lucha contra todo imperialismo y por superar el atraso, la explotación y la miseria. Admite, sin embargo, conforme a sus principios, que en casos de Gobiernos que desconocen los derechos fundamentales de las personas y del pueblo, sin dejar salida democrática posible, es legítimo defender esos derechos por la vía de la insurrección armada.
4º.- El Partido Demócrata Cristiano no cree que deban atribuirse a Fidel Castro y a la Tricontinental de La Habana, todas las guerrillas o subversiones que se producen en América. Este fenómeno obedece a causas más profundas que dicen relación con la miseria y la desesperación de millones de seres humanos sumidos en el subdesarrollo, manejados por dictadores militares y explotados por las oligarquías nacionales o intereses extranjeros. Hubo guerrillas antes de Castro y seguirían existiendo si terminara el actual régimen cubano. En ciertos casos, la subversión es alentada y dirigida por cristianos de avanzada.
La democracia cristiana comprende esas actitudes en el caso de situaciones extremas sin salida democrática, y repudia el aventurerismo criminal de quienes, incapaces de conquistar el apoyo mayoritario de los pueblos por la vía electoral, buscan el camino de la violencia sin importarles los resultados siempre trágicos que su empleo ocasiona.
5º.- El Partido Demócrata Cristiano reitera su apoyo al principio de no intervención mantenido firmemente por el actual Gobierno. Fiel a ese principio, la democracia cristiana rechazó en su oportunidad el intento de crear en nuestro continente una fuerza interamericana de paz. Con igual razón condena cualquier acto de intervención de donde quiera que venga.
El Partido Demócrata Cristiano expresa su esperanza en una evolución latinoamericana hacia formas de convivencia democrática, desarrollo económico y progreso social que hagan imposible o innecesario todo movimiento subversivo."
El señor FUENTEALBA.-
Con estas palabras, creo haberme referido, por lo menos, a lo que logré captar y escuchar de las intervenciones de la Honorable señora Campusano y del Honorable señor Altamirano.
Repito que al entablar el Gobierno estas denuncias en contra el Honorable señor Altamirano, no lo ha hecho como persecución a su persona ni para someter a un análisis político al Frente de Acción Popular. Eso es una exageración que no podemos aceptar. En Chile hay plena libertad en la prensa, la radio, la calle, la tribuna pública y el Parlamento para polemizar sobre esta materia. No necesitamos recurrir al expediente de una denuncia criminal por injurias u ofensas, para procesar al FRAP por su pensamiento político, que nos merece respeto -porque somos respetuosos de las ideas ajenas- aunque discrepemos de él.
Por lo tanto, pido que se juzgue esta denuncia en el terreno en el cual debe juzgarse : como la reacción legítima de un Gobierno que defiende la integridad moral y el honor de su jefe máximo, el Presidente de la República.
Nada más, señor Presidente.
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Gómez.
El señor GOMEZ.-
Señor Presidente, mi partido discrepa, en muchos aspectos, de la posición del Honorable señor Altamirano. Nosotros no somos partidarios de la violencia en donde hay regímenes de libertad. Pensamos que en el caso de Chile el pueblo tiene los caminos abiertos para resolver sus diferencias y problemas, por las vías electorales. Sin embargo, frente a regímenes de dictadura, donde las libertades han sido conculcadas, creemos que la violencia es el camino legítimo para imponer la voluntad del pueblo.
Estimamos que en este caso, que afecta al Honorable señor Altamirano, él tiene el derecho a expresar sus opiniones, y que es tomar un mal camino denunciar a los tribunales de justicia a un Senador por las opiniones que vierte en una universidad. El recinto universitario, a nuestro juicio, debe estar totalmente resguardado por el Estado, para que dentro de él se expresen todas las ideas y opiniones.
Nosotros condenamos la acusación planteada en contra del Honorable señor Altamirano, porque conculca las libertades y, en cierta manera, viene a constituir una justificación para las guerrillas.
Se podrá discrepar de un adversario, pero el derecho a expresar el pensamiento es algo sagrado en una república, en una democracia.
Escuchaba al Honorable señor Fuente-alba referirse al problema de Latinoamérica ; a la posición antimperialista de su partido. Le escuchaba manifestar que su colectividad política está en la lucha antiimperialista. Sus palabras eran elocuentes, pero las palabras, por más elocuentes que ellas sean, de nada valen si no van acompañadas de la grandilocuencia de los hechos, y los hechos de su Gobierno están desmintiendo su condición de antimperialista. Este es el problema que se plantea en el Senado y en el país.
Detrás de una posición, que en las palabras concuerda con la nuestra, aparece una actitud gubernamental al servicio del imperialismo. Noventa mil toneladas de cobre fueron vendidas a 36 centavos la libra, cuando en los mercados del mundo se cotizaba el metal a 70 y 80 centavos la libra. Se pretendió llevar a engaño al pueblo de Chile, diciendo que a cambio de ese precio, excesivamente bajo para el país, se daría a nuestra nación un préstamo que le compensaría sus menores entradas de divisas. Es decir, se reemplazaba lo que pertenecía al país, por una deuda. Chile disponía del mismo dinero o de una suma parecida, pero quedaba endeudado. Esta es la forma cómo se manifiesta el imperialismo en los países sudamericanos.
Este mismo Gobierno, que en su campaña electoral había manifestado que iría al estanco en las ventas del cobre, propuso al Parlamento entregar el control del comercio del cobre a una oficina que funcionaría en Nueva York, que estaría bajo la supervigilancia norteamericana. De esta manera no se es antimperialista. El antiimperialismo hay que demostrarlo en los hechos.
Hace unos días, conversando con una alta intelectualidad del continente, con un hombre que tuvo altos cargos políticos en una nación hermana y cuyos derechos civiles han sido cancelados, me decía que la revolución en libertad chilena había resultado un fraude; que América latina había pensado que esa revolución podía haber dado frutos en beneficio del continente y en la lucha antimperialista; pero que esa revolución había defraudado a América latina en las conciencias de los hombres que piensan.
Yo le pregunté: "¿En qué se basa, señor, para hacer esta afirmación? "Conocí" -me dijo- "el proyecto enviado por el señor Freí al Parlamento, acerca del nuevo trato al cobre; y las concesiones que allí es hacían al imperialismo, la entrega del país que aparecía en esa iniciativa, están revelando que esto es una revolución fallida y que el señor Frei ya no constituye para América la esperanza que se había cifrado en él."
Este mismo Gobierno ha venido transigiendo en muchos aspectos fundamentales para la vida nacional,
En el derecho de propiedad -como denunciara mi colega el Honorable señor Durán desde estas bancas- se ha establecido una discriminación odiosa en contra de los chilenos. Para la propiedad minera, que fundamentalmente es extranjera, rigen las viejas garantías, las garantías del sistema liberal y muchos más; pero para la expropiación del resto de las formas de propiedades básicamente chilenas, se han introducido innovaciones fundamentales que permiten al Estado expropiar con pagos diferidos. La expropiación de cualquiera forma de propiedad nacional ahora podrá hacerse con suma facilidad, pero la expropiación de las materias primas fundamentales del país deberá hacerse conforme a garantías excepcionales. Aquí hay una abierta discriminación. Hay una actitud del Gobierno que favorece a los empresarios extranjeros, y existe toda una discriminación racial establecida a través del Estatuto del Inversionista.
Es penoso ver cómo en nuestro país, igual que en otras naciones de este continente, van apareciendo en nuestros consumos diarios, nombres extranjeros.
Este es el paraíso del royalty. Ya no se usan camisas con nombres chilenos, no obstante ser nacionales y hechas por obreros y materiales chilenos. Ahora se llaman Arrow, Manhattan, Mc Gregor. Estarnas pagando "royalties" por usar los nombres norteamericanos, y tenemos un Gobierno generoso, dadivoso, que autoriza el pago de dólares de que carecemos, por el uso de esos nombres. Estamos frente a una invasión de tipo comercial que alcanza a los entresijos de nuestra vida íntima, de nuestra vida nacional.
No bebemos jugo de manzanas o de papayas, sino Coca-Cola. Y esto significa pagar "royalty" al exterior. Estamos frente a una especia de "cocacolonización" del continente.
Un Gobierno que permite usar estas marcas y el establecimiento de empresas extranjeras, cuando perfectamente puede haberlas nacionales, es un Gobierno que no está resguardando el interés nacional y que está al servicio de los intereses foráneos.
La Alianza para el Progreso es la llave maestra de esta entronización en nuestro continente. La Alianza para el Progreso está destinada a financiar el desarrollo de las industrias mixtas o extranjeras en este continente, al mismo tiempo que financia a organismos como la CORFO, que a su vez fomenta la instalación de ese mismo tipo de industrias e incluso los procesos de comercialización derivados de ellas.
La Alianza para el Progreso representa nuevas formas de penetración, las más sutiles de que están siendo víctimas nuestro país y nuestro continente, sin que haya reacción en contrario. Todo el aparato fiscal aparece al servicio de esos fines.
Fueron a Punta del Este los Presidentes de nuestros países a impulsar la Alianza para el Progreso, la cual, así lo entendemos, debe efectuarse entre nosotros para defendernos de la penetración extranjera. No obstante, ésta es una Alianza para el Progreso que se estructura bajo la dirección del país del norte.
Nosotros no concebimos un mercado común que se convenga, discuta y establezca con el propio Presidente norteamericano. Entendemos que el Mercado Común Latinoamericano se hace para defendernos de Norteamérica. No digo contra Estados Unidos, pero sí sin ese país.
Nuestro Gobierno no está dentro de estos lineamientos; está al servicio de la Alianza para el Progreso, y ésta, como su nombre lo indica, está destinada a detener, a parar el progreso de latinoamérica.
Las cifras de la CEPAL sobre este particular son muy elocuentes. Cuando se produce la guerra y los norteamericanos deben replegarse, para vaciarse en los campos de batalla, y dejan tranquilos a este continente, allá entre los años 1945 y 1950, la tasa media de crecimiento del producto nacional bruto de América latina es de 4,5% ; pero cuando la guerra termina y Estados Unidos se dedica a ayudarnos y surgen la Alianza para el Progreso y el Fondo Monetario Internacional, esa tasa decrece: de 1950 a 1955, a 2,2% ; de 1955 a 1960, a 1,7%, y de 1960 a 1965, a l,6%. De manera que el desarrollo de nuestro continente se frena cuando Norteamérica decide ayudarnos: cuando se produce la guerra y se repliega, y hay aquí un Gobierno popular de Presidentes radicales, el país alcanza las más altas tasas de crecimiento, se industrializa y se demuestra al mundo y al continente que los chilenos son capaces de levantar sus industrias, de desarrollarse; por lo contrario, cuando aparecen estas formas de ayuda, nos estancamos en nuestro desarrollo. Esta es la realidad cruda de América latina, que azota nuestras conciencias.
Los latinoamericanos no podemos esperar ningún desarrollo mientras estemos sometidos a estos organismos. A nosotros nos corresponde desarrollar la ALALC y el Mercado Común, con la idea de integrar a les chilenos con los argentinos, los bolivianos y los venezolanos; para no aceptar de ninguna manera, como lo está aceptando y fomentando este Gobierno, que sean empresas extranjeras las que vengan a establecerse en Chile, para complementarse con las similares extranjeras establecidas en Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela. Por ese camino no seremos más que el subproducto de una integración foránea, hecha al amparo de las políticas que desarrollan nuestros Gobiernos.
Es, por lo tanto, en los hechos donde mi partido discrepa profundamente con el Gobierno. Las palabras del Honorable señor Fuentealba fueron muy elocuentes, acertadas; y si tuviéramos que juzgarlo por ellas, tendríamos que estar con él. Pero, desgraciadamente, los hechos nos dicen algo muy distinto, y esto desorienta al pueblo y lo impulsa a hablar en contra del Gobierno. Origina exabrupto, porque la conciencia se rebela.
Está bien ser antimperialista; pero no se tergiverse, no se mienta al pueblo, porque eso es inmoral e inaceptable.
Es preciso que el partido de Gobierno aclare sus posiciones, porque no puede plantear una cosa y hacer otra. No puede hablar de chilenización cuando está extranjerizando, como ocurrió con el cobre. Y sólo gracias a la intervención, aquí, en el Senado, de representantes de muchos sectores, especialmente de las bancas radicales, que obligaron a modificar el proyecto primitivo en aspectos fundamentales, se evitó una entrega total.
Esto que estoy diciendo tiene relación con lo que manifestaba en el día de ayer mi distinguido colega el Honorable señor González Madariaga. Hizo, en efecto, el señor Senador revelaciones quemantes y exigió una aclaración al país de parte de la Democracia Cristiana, para llevar tranquilidad a nuestros espíritus.
Una revista norteamericana, semioficial, considerada como publicación seria, informó que el Gobierno democratacristiano había recogido fuertes sumas en Estados Unidos para el financiamiento de su campaña electoral, y se hablaba de cifras que alcanzan a millones de dólares.
Yo siento un drama interior tremendo frente a los destinos de mi Patria; a lo que estoy viendo en el país en cuanto a revelaciones como las que hizo en el día de ayer el Honorable señor González Madariaga. Quisiera que la Democracia Cristiana desmintiera esa información de la revista norteamericana, porque si así no fuera se estaría indicando que toda esta desacertada política seguida por el Gobierno de la Democracia Cristiana sería el precio de aquella ayuda denunciada por el señor Senador.
Y esto tiene que dolemos como patriotas. Creo que se hace indispensable llamar a las cosas por su nombre. No se puede continuar llamando blanco a lo negro. Al final estas mentiras son descubiertas y se produce el descrédito. Así se explica que el partido de Gobierno bajara de 56% a 42%, y ahora a 35% ; y no hay duda de que seguirá bajando a medida de que el país vaya descubriendo estas grandes mentiras.
En el campo latinoamericano, como lo manifestaba una alta intelectualidad de nuestro continente cuyo nombre no puedo dar, porque sus derechos políticos se hallan cancelados, también se va abriendo paso la verdad; y ya esta "revolución en libertad" aparece desacreditada, aparece como una esperanza fallida, como una posibilidad fracasada. Ya no hay confianza en los círculos intelectuales respecto de esta revolución. La propaganda podrá mantenerla un tiempo más en los estratos inferiores de la cultura; pero a medida que pasa el tiempo, continuará abriéndose paso la verdad.
Es preciso que el país reaccione, y celebro la oportunidad que nos ha procurado el Senador Altamirano para discutir estos temas, para decir al Gobierno, con rigurosa sujeción a la verdad, lo que le estamos manifestando. Estas formas de penetración que yo señalaba en los aspectos económicos, de las cuales seguirán preocupándose en profundidad los Senadores de mi partido en los días siguientes, se manifiestan también en hechos más sutiles que golpean las conciencias.
Hace un mes, en Pudahuel, me encontró con que la señalización para los pasajeros aparecía puesta en inglés con preeminencia a la señalización en nuestro idioma. Confieso que el hecho me violentó, porque lo estimaba como el extremo a que podía llegarse en este afán de aparecer agradable y de subordinarse. No se había titubeado en subordinar nuestro idioma a una lengua extranjera, y hube de quejarme a un Ministro de ascendencia española. Ahora tengo la satisfacción de decir que esos letreros hubieron de ser recortados en su parte superior, para dejar las indicaciones en idioma español en el lugar de preferencia que les corresponde. Pero fue necesario para ello la airada protesta del Senador que habla.
También en el mismo Pudahuel existen unos galpones en los cuales se han colocado placas recordatorias de que ellos han sido construidos con fondos proporcionados por la Alianza para el Progreso, que es la forma moderna de succión de nuestros países, la manera últimamente descubierta para seguir succionando a este continente a cambio de algunas dádivas que se invierten en esos edificios.
Pienso que sería útil quitar también esas placas recordatorias que hieren la conciencia nacional. Nosotros necesitamos que el país actúe digna y altivamente; que cobre por sus materias primas lo que debe cobrar; que no venda a 36 centavos la libra de cobre cuando vale 90 centavos, y que los galpones de los puertos aéreos se hagan con esas diferencias de precios y no con dádivas que nos imponen la obligación de aceptar esas placas recordatorias en las cuales se deja constancia de hechos que no corresponden a la verdad. Por lo demás, si se desea hacer caridad, caridad cristiana, que se haga como tal, en silencio, y no como ellos lo hacen, atribuyendo a una caridad insignificante el alto valor de la propaganda.
No creo en las expresiones de antimperialismo vertidas desde las bancas democratacristianas. Ellas rebelan nuestra conciencia, y están reñidas por completo con la realidad de los hechos.
Reitero la posición de mi partido en el sentido de repudiar toda actitud que lesione la libertad de expresión, sobre todo la de los señores Senadores. El Gobierno tiene muchos medios para manifestar y probar la inexactitud de tales declaraciones y revelaciones. Pero creemos que procesar a parlamentarios por emitir juicios, puede llevarnos por mal camino.
Repudiamos toda forma de coartar la libertad de expresión. La democracia es así, y debe tener la debilidad de dejar hablar, de dejar exponer todas las ideas. Y allí reside precisamente la fuerza de la democracia y la República.
No creemos que deba oponerse la fuerza a la libertad, que sobre ella deba descargarse el Poder. Este podrá descargarse frente a los hechos, a la violencia, a los actos provocados por una revolución armada. Allí puede y debe reaccionar la democracia, porque no puede haber libertad contra la libertad. Pero reaccionar frente a la emisión de juicios, nos parece un error.
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Allende.
El señor FONCEA.-
¿Hasta qué hora dura la sesión?
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Está acordado una prórroga hasta las 19, señor Senador.
El señor FONCEA.-
¿Qué Senadores están inscritos a continuación?
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Los Honorables señores Allende, Ibáñez, Palma, Barros, Teitelboim y Chadwick.
El señor FONCEA.-
Solicito prorrogar la sesión hasta que intervengan todos los señores Senadores inscritos.
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Oportunamente solicitaré el acuerdo respectivo.
El señor FONCEA.-
Puede suceder que después que no haya quórum.
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Se requiere acuerdo unánime de Comités, señor Senador.
El señor FONCEA.-
¿También para prorrogarla?
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Sí, señor Senador, porque esta sesión es especial.
Tiene la palabra el Honorable señor Allende.
El señor FUENTEALBA.-
Para mí también, señor Senador.
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Para ello se requiere acuerdo unánime de Comités y no están todos en la Sala.
El señor ALLENDE.-
¿No podría consultárselos telefónicamente?
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Es necesario que el acuerdo de los Comités conste por escrito.
El señor ALLENDE.-
Señor Presidente, cuando el número reglamentario de Senadores solicitó una sesión especial para analizar las acusaciones formuladas por el Gobierno en contra del Senador camarada Carlos Altamirano y, además, para hacer un enfoque de la política nacional, conversé con algunos de los colegas que firmaron esa petición y les expresé mi propósito de intervenir, para clarificar, por interés nacional, lo que es la OLAS; el significado de su proyección; su contenido, y, sobre todo, para señalar cómo en las escalas internacional y nacional se ha tejido y se teje una maraña de intrigas destinadas, con móvil político muy claro, a crear resistencia contra los movimientos populares que luchan por la dignificación del hombre y por la independencia económica y política de nuestros pueblos.
Consecuente actitud del Senador Altamirano.
Seleccioné el material necesario e hice rápidamente una pauta para profundizar sobre estas materias. Pero, presidiendo el Senado, escuché, con interés -como siempre lo hago-, la intervención del Honorable señor Fuentealba -deploro que Su Señoría no esté en la Sala-, y sus palabras me mueven a modificar substancial-mente el planteamiento que quería hacer en esta Corporación.
Reconozco al señor Senador gran serenidad, sobria elocuencia, espíritu analítico, que, en algunas oportunidades, envuelve con fina ironía. Por eso, intelectualmente, es agradable oírlo. Además, en sus intervenciones hay pasión medida, que se desborda a veces en este hemiciclo y que en la campaña presidencial se ofreció con mucha frecuencia.
Me alegro de que haya regresado el Honorable señor Fuentealba: un minuto de elogios justos, en su ausencia, para pasar ahora a precisar lo que expresaba hace un instante.
Me parece que un hombre de la cultura y capacidad política del señor Senador democratacristiano no tenía derecho, para defender la posición del Ejecutivo -comprendo que un Senador de Gobierno-deba hacerlo-, a argumentar sobre hechos y cosas que nada tienen que hacer con la realidad política chilena; con los problemas contingentes de ella ni con nuestro pensamiento doctrinario o filosófico.
El señor Senador es brillante abogado; y a mí, por cierto, no me compete analizar el aspecto jurídico de la afirmación categórica que hizo respecto de las denuncias formuladas por el Gobierno en contra de nuestro compañero Senador Altamirano, quien, esta mañana, pronunció, a mi juicio, un discurso brillante, profundo y enérgico.
No se trata, Honorable señor Fuentealba, de que un hombre de ideas revolucionarias se haya atemorizado, como injustamente lo dijo Su Señoría, por las denuncias del Gobierno.
El señor FUENTEALBA.-
Yo señalé una inconsecuencia. No he hablado de eso.
El señor ALLENDE.-
Aparte eso -perdóneme, señor Senador; pero tengo muy buena memoria, sobre todo cuando interviene Su Señoría; lo dije en su ausencia-, me interesa seguir sus razonamientos, porque se le observa elaborarlos, y eso, intelectualmente, resulta agradable.
Pues bien: el Honorable señor Fuentealba aseveró que el Senador Altamirano, siendo revolucionario, era inconsecuente al demostrar temor por las denuncias del Gobierno.
Creo que ni el Senador Altamirano ni ningún parlamentario del Partido Socialista pueden temer a denuncia o querella alguna. Tenemos la obligación de esclarecer -eso sí que es conveniente- que la actitud del Gobierno no constituye un hecho aislado, sino que obedece a toda una política, respecto de la cual el Ejecutivo, directa o indirectamente, cae y sigue cayendo en extraordinarias inconsecuencias frente al planteamiento político y doctrinario que decía tener. El Gobierno cuenta sólo con un partido, y, a lo largo de Chile, en una amplia campaña presidencial, el candidato de entonces -actual Presidente de la República- expuso el ideario de su colectividad política.
Creo que el Honorable señor Altamirano tenía razón, aunque las denuncias formuladas por el Gobierno puedan implicar mañana una sanción en su contra, mediante el uso de resquicios de disposiciones legales, a veces ante tribunales obsecuentes.
Y mido mis palabras, porque respeto a los jueces y magistrados. Pero no concibo -no creo que quepa en cabeza alguna- la sentencia absolutoria de una Sala de la Corte de Apelaciones. respecto de la querella entablada por el Senador Altamirano en contra del insolente funcionario Subdirector de Investigaciones, quien debió ser sancionado por una respuesta al margen de todo derecho y sobre la base de una concatenación absoluta de injurias.
El Honorable señor Fuentealba dijo también que no lo dejan defenderse; que a Sus Señorías se les impide levantar la voz para defender al Gobierno, incluso en este recinto. Y ha señalado, con razón, su deseo de que las discusiones políticas se hagan en alto nivel y al margen de la apreciación de las personas. En la mayoría de los casos, en este hemiciclo, hemos escuchado al señor Senador y a sus compañeros de bancas, y lo seguiremos haciendo en el terreno de las ideas y los juicios.
Intenciones política lesivas.
Queremos señalar, sí, que frente al clima nacional e internacional existente, estas denuncias del Gobierno democratacristiano en contra de un Senador -el más combativo de los nuestros en el campo económico- por señalar los errores del Ejecutivo, constituyen un hecho político de extraordinaria significación.
Tengo 22 años en este recinto, y recuerdo sólo tres casos de querellas en contra de Senadores, por sus posiciones políticas o sus expresiones, y, por cierto, todas fueron rechazadas por los tribunales de justicia. Una de ellas se entabló en contra del Senador que habla.
Existen adjetivos duros, Honorable señor Fuentealba, pero hay apreciaciones e imputaciones que lo son más que todos ellos juntos y que suponen una intención política a mi juicio mucho más grave y profunda que el calificativo que, en determinado momento de una improvisación, un orador pueda usar.
Y pongo un ejemplo: el Presidente de la República, horas después de un hecho doloroso, que debe haber sido un latigazo brutal en el rostro de los demoeratacristianos -la masacre de El Salvador-, utilizó una cadena radial para dirigirse al país. Este hecho; en mí concepto, es mucho más grave que cualquier tipo de expresión empleada por algún parlamentario para juzgar a un Gobierno o al Gobierno de Su Señoría.
¿Qué dijo en esa oportunidad el Primer Mandatario, el mismo qu aceptó, por primera vez en la historia, que un grupo de ciudadanos, menguado en su número y actitud, se reuniera para pedirle "mano dura" contra los obreros?
¿Qué había dicho antes el Ministro señor Carmona, el mismo que se querella ahora en contra de nuestro compañero de representación Honorable señor Carlos Altamirano?
El Presidente de la República expresó:
"En la reciente Conferencia de La Habana se dijo en declaración pública que en Chile las guerrillas tenían otra modalidad, y se actuaría a través de paros, huelgas, ocupaciones de fundos, la movilización colectiva y la violencia revolucionaria.
"Estamos, pues, en presencia de una decidida y premeditada actitud de subversión."
Es decir, el Jefe del Estado imputaba a los partidos populares; al Frente de Acción Popular, a comunistas y socialistas, la intención de haber creado, nosotros, el clima que significó el asesinato de seis obreros y la muerte de dos mujeres, una de ellas embarazada. Esa imputación es más dura, Honorable señor Fuentealba, que cualquier calificativo apasionado y violento que se emplee. Y para corroborar las palabras del Jefe del Estado, que reafirmaban lo expresado por el Ministro de Defensa veinticuatro horas antes, cuando culpaba a los obreros de lo ocurrido en El Salvador y hablaba de trescientos o más preparados, pertrechados ex profeso -para crear todavía más certeza sobre ese clima-, el diario del Gobierno, de todos los chilenos, el diario "La Nación", una vez más me honraba con los siguientes párrafos:
"Los deplorables sucesos ocurridos en el Mineral de El Salvador, deben ser cargados íntegramente en el prontuario del Frente de Acción Popular..."
Sí, Honorable señor Fuentealba. El FRAP tiene un prontuario, pero un prontuario que nos enaltece. Un prontuario al servicio de Chile: el de nuestras luchas por las riquezas básicas de la patria, para dignificar al hombre de Chile, para hacer de nuestra tierra un país independiente y soberano, no sometido a la explotación imperialista ni presionado políticamente. Este es el prontuario moral que exhibimos con orgullo. Y los hombres del FRAP, con su sacrificio, con su vida, con su sangre han empujado la lucha revolucionaria para hacer posible una patria digna, altiva e independiente.
Continuaba "La Nación": "... dirigido en forma sincronizada con un cuadro terrorista que se extiende por toda la América Latina y que está siendo guiado en conformidad con los acuerdos de la Conferencia Tricontínental de La Habana, financiado por la Unión Soviética.
"Salvador Allende, delegado del FRAP en esa Conferencia del terrorismo marxista internacional, visitó el domingo centros cupreros del norte del país, aun antes que finanlizara la elección parlamentaria en la que era generalísimo de uno de los candidatos."
El Ministro aseveró algo inexacto. El Presidente, con su autoridad moral, sostuvo lo mismo, sabiendo que no era cierto; y el diario del Gobierno, menguado en su actitud, artera y cobardemente culpaba al movimiento popular y al Senador que habla de los hechos ocurridos, de la sangre derramada, de los obreros asesinados.
Yo le pregunto, señor Senador: ¿Es ésta ética política? ¿Es ésta moral revolucionaria? ¿Es ésta la manera como entienden ustedes la responsabilidad democrática del Gobierno y de partido? A pesar, entonces, de las formas -que atraen- de sus palabras, uno puede encontrar el señuelo que permite a Su Señoría aseverar lo que aquí afirma. Yo le voy a demostrar, señor Senador ...
El señor FUENTEALBA.-
Su Señoría me ha hecho una pregunta ...
El señor ALLENDE.-
No. Es una forma elegante de expresión.
Conjura imperialista: América Latina y Chile.
Voy a demostrar que Su Señoría -a quien me interesa oír, porque improvisa, crea ideas- tenía la obligación de darse cuenta de qué minuto está viviendo Chile, qué minutos está viviendo América Latina, qué drama brutal está viviendo el mundo; y de qué manera su Gobierno -el Gobierno democratacristiano- está jugando un papel, y cómo en este país ya parece haber la decisión de promover un golpe de Estado -no lo digo por el señor Frei ni por Su Señoría: por gente de afuera- en contra ustedes. Y yo, óigalo bien, Honorable señor Fuentealba ...
El señor FUENTEALBA.-
Estaremos juntos para contener ese golpe de Estado.
El señor ALLENDE.-
... estaré con ustedes para contener el golpe de Estado.
Se lo digo honestamente, porque, para mí y para cualquier marxista, la revolución es una cosa y el golpe de Estado es otra cosa, y otra, también, el cuartelazo.
El señor ALLENDE.-
Me alegro de que ya empecemos, en el terreno de las ideas, a ponernos de acuerdo; pero le ruego que siga usted mi razonamiento como yo seguí el suyo.
Tengo aquí, a mano, algunos recortes de tipo internacional. Deploro informar que se refieren a mi persona. Pues bien, en Lima, en Caracas, en Buenos Aires y en Montevideo se usa el mismo lenguaje para señalar que no <http://que.no> es admisible que un marxista sea Presidente del Senado de Chile; para destacar lo que representa como peligrosidad la acción que desarrolla este Senador, ¡ que ha tenido la insolencia de ir a dar una conferencia en la Universidad de Montevideo en el mismo momento en que se realizaba la Conferencia de los Presidentes en Punta del Este! Disertación aquella que, por lo demás -y me honro en ello-, ha sido editada en el Uruguay. Y tendré el agrado de regalarle el folleto al Honorable señor Fuentealba.
El señor FUENTEALBA.-
Muchas gracias.
El señor ALLENDE.-
Aquí están los recortes. Con meses, días y horas de anticipación, se sostiene lo mismo que se ha venido haciendo en nuestro país. Y pido, señor Presidente, que los documentos que parcialmente voy a utilizar, sean incorporados en la parte que corresponda de mi intervención.
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Si le parece a la Sala, así se procederá.
Acordado.
-Los documentos cuya inserción ha sido acordada son del tenor siguiente:
-Párrafos de los comentarios publicados, en Lima.
"Ultima Hora", en un artículo titulado "Cuba, Allende y Punta del Este", dice:
"Que si el presidente del Senado de Chile quiere ir a Montevideo a criticar la Reunión en la Cumbre y para "apoyar a los agentes a sueldo del castrismo, instalados cómodamente en la Federación Universitaria Uruguaya, en la Confederación de Trabajadores y en el Partido Socialista, en su campaña de oponerse violentamente a la reunión de Presidentes, es necesario que renuncie a su alto cargo en el Senado, porque estas dos actividades, presidente del Senado y agitador callejero, no son compatibles nunca."
Agrega el mismo comentario: "Si cumpliera su promesa de trasladarse a la capital uruguaya y participar en los actos programados por los extremistas contra la Reunión Presidencial, sin renunciar a su cargo, "habría infligido a su país el golpe más bajo imaginable en su soberanía y en su orgullo nacional". "Desde este instante, el Senado de la República de Chile, ocupado por tan ilustres figuras de la historia continental, y celoso vigilante de la legalidad dentro de sus fronteras, caería a su nivel más ínfimo en su historia."
"Allende ha sido, es y será un títere de las fuerzas totalitarias del comunismo, y este nuevo episodio que se espera en Montevideo lo demostrará una vez más."
"La Tribuna", órgano del APRA, inserta un artículo en que hace un breve análisis de un discurso de Fidel Castro en la Universidad de La Habana, y después dice: "Allende es hoy un prisionero de Castro".
Agrega el mismo comentario: "A pesar de que se dice civilista y guardián del régimen constitucional chileno, no lo pensó mucho cuando viajó a la isla comunista, presidiendo la delegación de su país a la Tricontinental. Ni tampoco reflexionó cuando le declaró al corresponsal del periódico "Paese Sera", de Roma, que "la revolución cubana es el capitalizador de los movimientos revolucionarios de la América latina, incluyendo al nuestro. Y nosotros implantaremos un socialismo, igual que los cubanos han implantado el suyo". Esta actitud -añade- obedece a una sola cosa: a que Allende sabe que sin el apoyo de Castro y, por ende, del de Rusia, no podría "aspirar por cuarta vez a la Presidencia de la República que es su obsesión ... Para llegar a ser candidato por cuarta vez debe obedecer a todo lo que se le ordene. Si tiene que arrojar bombas contra la Embajada de los Estados Unidos, lo hará. Si tiene que declarar "indignos y asesinos" a los veinte Presidentes del Continente, también lo hará". Allende está dispuesto a todo con tal de llegar a ser de nuevo candidato, aun cuando "se desprestigie y desprestigie a su pueblo, convirtiéndose en un bufón más del comunismo internacional".
El señor ALLENDE.-
La prensa oficialista de Venezuela también hizo publicaciones en mi contra, a raíz de la visita a Chile del PresidenteLeoni. En ese instante, el mismo día de su arribo, debía yo partir a Montevideo para dar mi conferencia. Mi viaje se vio postergado en un día, porque las autoridades uruguayas cerraron el aeropuerto, por razones de seguridad para los Presidentes que se habían dado cita en Punta del Este. Falso, de falsedad absoluta, que haya tenido que ver algo -ni siquiera en lo mínimo- con las manifestaciones hostiles al gobernante venezolano.
Dice "El Mercurio" de una de tales publicaciones:
"El Mundo", de Caracas (11 de abril), en un artículo de primera ina, acusa a Salvador Allende de organizar una demostración en Santiago contra el Presidente de Venezuela. Junto al artículo se inserta una fotografía del Presidente del Senado chileno, con esta leyenda al pie: "Salvador Allende, que organizó las manifestaciones contra el PresidenteLeoni". Por su parte, el destacado comentarista radial caraqueño Félix Martínez Suárez. abordó el mismo tema en Radio Libertad y Radio Tropical, reproduciendo "La Verdad", de Caracas, sus juicios, que dicen así: "Salvador Allende viaja a Montevideo en una falsa posición de independiente socialista, cuando en verdad lo hace como agente del Partido Comunista de Chile, en plan de tomar parte en el sabotaje contra la Conferencia de los Presidentes americanos".
"Hace cierto tiempo, Allende declaró al periodista italiano Paolo Pozzesi algo que no deja lugar a dudas en cuanto a su verdadera personalidad. Dijo Allende que "el
FRAP es el instrumento de batalla del Partido Comunista, así como de los socialistas y otras fuerzas, agregando que "la revolución cubana es ejemplo de todos los movimientos revolucionarios latinoamericanos y, por lo tanto, del nuestro".
Refiriéndose a la disputa entre la China comunista y la Unión Soviética, declaró Allende: "Esta disputa me apena y preocupa. Yo admiro y considero como válido tanto el socialismo soviético como el chino".
"¿Qué mejor prueba de la actitud subversiva de Allende contra nuestras democracias latinoamericanas" ?, se pregunta el señor Martínez Suárez."
Diarios argentinos publicaron, principalmente en provincias, una extensa crónica distribuida cablegráficamente desde Buenos Aires por la Agencia Saporiti, respecto de la eventual presencia en la nación vecina del "Ché" Guevara. En esta información se decía:
"Otros dirigentes recuerdan, sin embargo, que el "Ché" Guevara no es, con representar la mano derecha de Fidel Castro, el único hombre en quien deben ponerse los ojos del alerta. Es que nadie ha reparado en la personalidad de un dirigente político chileno de neta simpatía roja, que es a la vez Presidente del Senado de aquel país? ¿Cuál puede ser la posición de ese hombre -nos preguntan- frente a la contingencia de una guerra declarada por el comunismo internacional contra América Latina? El curriculum del doctor Salvador Allende Gossens lo sitúa, ingresando a la vida pública de su país a los 30 años de edad, cuando decide renunciar a la práctica de la medicina y entregarse de lleno a la política. Eso ocurre en la década del 40 y es ya por entonces decididamente izquierdista. Su ubicación doctrinaria lo lleva a Moscú, a la Europa del Este y a la China Roja, en una gira de la que regresó ungido dirigente de izquierdas para ser al presente, integrante del ala izquierda -la extrema- del partido comunista chileno. Realizó varios viajes a Cuba y hasta encabezó la delegación que envió su país a la conferencia tricontinental de La Habana, en el año último.
Después, conversó con dirigentes de su tendencia en Polonia, Checoslovaquia y Alemania oriental.
Esto no le impide ser, en Chile, un hombre de vida acomodada residente de una villa veraniega del balneario de Algarrobo. Pero, con miras a una espera que nadie, entre los suyos, le discute en razón.
Esto nos dicen nuestros políticos, a quienes acudimos en busca de opinión frente a lo que ocurre en América en estos momentos. Y la respuesta es unánime. Hay hombres y nombres que renacen ante el anuncio de la lucha armada. Y América no puede permanecer indiferente a ello."
La agencia internacional de noticias A. I . P. distribuyó por la prensa latinoamericana una crónica a raíz del XIII Congreso del Partido Comunista de la URSS. Este comentario, que mezclaba toda clase de apreciaciones, se centraba en el propósito de demostrar que la agitación social y política de América Latina proviene de la labor de la Conferencia Tri-continental y que la actitud de ésta se hallaría respaldada por la URSS.
Esta crónica, publicada, por ejemplo, con grandes titulares, en un diario importante de Montevideo, decía en uno de sus acápites:
El senador chileno, hoy presidente del Senado de su país, Salvador Allende, declaró poco después de terminada la Conferencia Tricontinental que "el comunismo está entregado a una acción concertada y decisiva en todo el Continente, que ve en esta ofensiva simultánea y sin cuartel, la única posibilidad de llegar al poder", agregando que "estamos a las puertas de un desencadenamiento de la violencia y del estallido de las guerrillas en toda América Latina", para terminar diciendo que "cada fracción comunista dirá cuándo deben comenzar en su territorio" y que "Chile también entrará a sufrirlas".
Un conocido de siempre: "El Mercurio".
El señor ALLENDE.-
Señores Senadores, tengo por "El Mercurio" una urticaria personal, moral. Por higiene pública -y por falta de tiempo- no me referiré, en este instante, a ese rotativo. Tengo documentos que algún día expondré ante el Senado para que el país entienda qué vinculaciones siniestras ha tenido y tiene esa empresa, que defiende sus intereses, que no son los de Chile, y cómo ha interpuesto siempre sus propias conveniencias a las nacionales.
Pues bien; ese diario me honra también con su propia urticaria con relación a mi persona. Claro que la de él es mercenaria. La mía es biológicamente auténtica y gratuita. Tengo aquí, Honorable señor Fuentealba, recortes obtenidos de la buena Oficina de Informaciones del Senado: todo un naipe de caricaturas. Es la misma, que se repite cada tres o cuatro días. El Presidente del Senado forma parte de una carta con dos cabezas: una, la legal, la que represento allí, en esa Mesa, por la voluntad mayoritaria de los Senadores; la otra, la subversiva, la siniestra, la sanguinaria.
PRESIDENTE DEL SENADO
"OLAS" DE PRESIDENTE
En lo personal, no me alcanza nada de lo que "El Mercurio" dice, señores Senadores. Sé muy bien a quiénes se paga y por qué se les paga. Lo que me inquieta es que nazis confesos de ayer, que combatí con las armas en la mano en mi época de juventud, sean hoy día vestales de la democracia, de esta democracia. ¡ Director y Subdirector de ese diario, vestales de la Democracia! Pero deben guardar todavía, en sus roperos, envejecidos uniformes con los cuales mancharon las calles y pla-zas de nuestra patria.
Lo mismo que en escala internacional. Es decir, cacatúas mentales que repiten lo que antes les señalaron otras capitales. En Lima y Caracas, en Buenos Aires y Montevideo, les enseñaron a escribir en mi contra, en contra de la voluntad mayori-taria del Senado, en contra de la posibilidad de que un marxista sea Presidente de esta Corporación.
La Democracia Cristiana y "OLAS".
Pero eso no me inquieta, porque reconozco que busqué el pronunciamiento de esta Sala acerca de la pregonada incompatibilidad. Hubo una posición de principios en la resolución sobre la materia de fondo adoptada por el Consejo Directivo de la Democracia Cristiana, aunque muchos de los aspectos en que funda su resolución no puedo, por cierto, compartirlos. Pero es indiscutible que tal posición de principios existe. Y por eso la censura de la Derecha no ha de prosperar. El Partido Nacional, en una orfandad infinita, la archivará o la presentará para sacar intransigentes y sectarios votos.
Pero hay un hecho que va mucho más allá, que es lo que me interesa dilucidar esta tarde, sobre todo frente a los señores Senadores democratacristianos. ¿Es que toda esa campaña va en contra de un hombre? ¡No! ¡Si yo tengo sentido de las proporciones! Está dirigida en contra de lo que representamos, y por eso se ataca al Honorable señor Altamirano, porque es el pensamiento revolucionario auténtico de un partido como el nuestro. Son el Frente de Acción Popular, la unidad, lo que duele, lo que inquieta y la perspectiva de que otras fuerzas se sumen a la lucha antimperialista. Porque se comprende que no hay en América Latina, a pesar de todos nuestros problemas, un movimiento más maduro, más fuerte, excepto el de Cuba, que el que tenemos en Chile.
Ustedes lo comprendieron así, y en la pasada campaña presidencial desataron toda una política de terror, fatídica, creando una falsa alternativa: dictadura marxista o democracia. Y ahora, al cabo de dos años y ocho meses de Gobierno, un sector de la Democracia Cristiana., a casi tres años de una elección, ya está planteando la misma alternativa; ya está diciendo que ahí está la amenaza, que no hay otra posibilidad que la perpetuación de la Democracia Cristiana o el marxismo, que apunta con toda su peligrosidad. Y entonces se juntan Gobierno, Democracia Cristiana y "El Mercurio" para acometer en contra de un pensamiento, una doctrina, una idea.
Este proceso, señores Senadores, no es de ahora.
La lucha antimperialista.
Tiene raíces mucho más profundas, mucho más serias. En 1962, allá mismo, en Punta del Este, se reunieron los Cancilleres de América Latina, para proclamar la excelencia de la Alianza para el Progreso, pero también para tomar una resolución: que era incompatible con los regímenes democráticos representativos de América Latina la presencia de un Gobierno mar-xista-leninista.
He aquí el texto oficial del acuerdo de la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para servir de órgano de consulta en aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca.
Punta del Este, Uruguay,
22 a 31 de enero de 1962.
"Declaración:
1°.- Que la adhesión de cualquier miembro de la Organización de Estados Americanos al Marxismo-Leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano y el alineamiento de tal Gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y la solidaridad del Hemisferio."
Existe, pues, toda una confabulación internacional, que se proyecta lenta pero firmemente, y que adquiere carácter distinto y adopta métodos también diferentes de acuerdo con la realidad con que debe enfrentarse: antes de la revolución cubana, con los viejos métodos de opresión permanente y explotación centenaria de nuestros pueblos, y utilizando, como siempre, los desembarcos impúdicos, la corrupción, el dinero como dádiva, la compra de políticos venales, derribando Gobiernos legítimamente elegidos para elevar dictaduras castrenses reaccionarias. Después de Cuba, Alianza para el Progreso, maniobra política envuelta en la apariencia de un anhelo de avance para nuestros pueblos y de desarrollo económico. Pero, en seguida, vinieron ideas mucho más aconchadas en la expresión represiva que contienen: fuerza interamericana de paz; fronteras ideológicas; desembarcos para defender sus intereses, como en el caso de la República de Santo Domingo; el acuerdo de la Cámara de Representantes y los de las Comisiones Especiales de la OEA.
Y por eso, como los movimientos populares de América Latina y del mundo se van fortaleciendo en su drama de dolor y miseria, la actitud es más desembozada, y es más cínica e implacablemente más dura.
Como sabe el Senado, los socialistas nacimos a la vida política para ser antimperialistas. Como poseemos el método científico de interpretación de la historia que nos proporciona el marxismo, tenemos conciencia muy clara de la relación dialéctica que existe entre subdesarrollo e imperialismo.
Al respecto, cito, a continuación, un cuadro enunciativo de la relación dialéctica imperialismo-subdesarrollo:
"El mundo se halla dividido en tres grupos:
Primer grupo, cuyo nudo principal está formado por las comunidades ampliamente desarrolladas que se encuentran en las dos riberas del Atlántico, en América y Europa, comprende los países capitalistas: Estados Unidos, Canadá; toda Europa, menos la URSS y las democracias populares; Japón, Israel, Australia y Nueva Zelandia. Representa el 20% de la' población del planeta. (Setecientos millones de habitantes). Tiene el 60% del producto mundial.
Segundo grupo: los países socialistas,incluida China, Mongolia, Corea del Norte, Vietnam del Norte y Cuba. 1.100.000.000 de habitantes, tiene el 30% de la producción mundial.
Tercer grupo: Tercer Mundo que comprende toda Africa, América salvo Estados Unidos, Canadá y Cuba; toda el Asia, salvo los países socialistas citados, el Japón, Israel, comprenden también toda Oceanía, salvo Australia y Nueva Zelandia.
Tiene territorios más de dos veces superiores a los de los países capitalistas, cuenta con 1.400.000.000 de habitantes (47%) de la población mundial. Sin embargo, su producción no llega al 10% de la producción mundial. En el Tercer Mundo pesa toda la miseria de la humanidad.
El subdesarrollo no confiere a los países del Tercer Mundo una característica propia y autónoma específica, tanto en el plan económico como en el político. Estos países están ligados dialécticamente a las naciones capitalistas e imperialistas por relaciones de explotación y de dependencia que fluyen de la esencia misma del imperialismo. Estos países han perdido el ómnibus de la revolución mercantil y de la revolución industrial. Los elementos más patriotas y lúcidos del Tercer Mundo llevan la lucha para imponer en ellos una etapa de desarrollo no capitalista para alcanzar el socialismo."
Repito que tengo respeto por el Honorable señor Fuentealba, porque lo he visto muchas veces intervenir con elevación en nuestros debates parlamentarios y porque hemos polemizado sobre la Conferencia Tricontinental, tanto aquí como en foros radiales. Pero no podemos aceptar que un hombre como el señor Senador pretenda convencernos de que son lo mismo el imperialismo de Estados Unidos y la acción desarrollada por los países socialistas. Su Señoría tiene, honestamente, la obligación de puntualizar su pensamiento al respecto en un debate posterior. Los que algo hemos leído, sabemos perfectamente que el imperialismo se expresa como el desborde del capital financiero, como la etapa superior del capitalismo. Obsequiaré al Honorable señor Fuentealba un libro que posiblemente leyó en su juventud, tiempo ha, pero tal vez poco. Me refiero a la obra de Lenin en que habla del imperialismo como etapa superior del Capitalismo. Al leer ese libro, el señor Senador podrá comprender, como lo entendemos nosotros, que los países llegados a la etapa superior del capitalismo buscan en las materias primas de los países sub-desarrollados la gran ventaja financiera que necesitan para mantener su propio poderío. Eso es el imperialismo. Por definición, un país socialista no puede ser imperialista. ¿Cómo puede haber imperialismo en un país donde los bienes de producción son colectivos? Si en esas naciones se suprimió la explotación del hombre por el hombre, con mayor razón se ha eliminado la explotación de los pueblos por los pueblos. Por eso, no cabe, doctrinariamente, sostener tal juicio, así como no puede pretenderse que la Democracia Cristiana, en su acción de gobierno sea antimperialista. Sé que dentro de esa colectividad política hay militantes, algunos escasísimos dirigentes y contados parlamentarios que dicen ser antimperialistas. ¿Cómo podría el pueblo, cómo podría Chile, cómo podríamos nosotros aceptar que se defina como antimperialista la acción del actual Gobierno, cuando, en realidad -como lo señaló, y con razón, nuestro compañero y amigo el Honorable señor Altamirano-, nunca en la historia contemporánea de Chile hubo un Gobierno que diera mayores facilidades al imperialismo? Durante horas y horas discutimos los contratos del cobre, a los que se quiso dar primeramente el carácter de contrato-leyes, lo que no ocurrió gracias a la dureza del Senado. Saben Sus Señorías que el Fondo Monetario Internacional rige las normas de nuestro Presupuesto; los gastos fiscales, y la política de remuneraciones. Sus Señorías han de tener conciencia de que todo el plan de desarrollo económico que dice estar aplicando el Gobierno democrata-cristiano se halla asentado en las franquicias extraordinarias que se siguen otorgando al capital extranjero, que penetrará cada vez más en nuestro país. Todo el proceso de la programática que el Gobierno dice habrá de realizar, está sujeto a las mismas características. Sus Señorías saben que la mayoría del Senado hubo de rechazar un proyecto del Gobierno sobre otorgamiento de mayores beneficios para la CAP, compañía nacida del esfuerzo de Chile; pero actualmente entregada a la voracidad del capital imperialista norteamericano. Sabemos que las provincias del norte están muriendo junto con extinguirse la industria del salitre. Después de tantos años en el que capital imperialista se aprovechó de nuestra riqueza natural, terminó vinculándose a los productores internacionales de nitrógeno sintético y así se estranguló una de las fuentes más importantes de riqueza que poseíamos.
Las apreciaciones anteriores no son algo subjetivo. Cuando uno oye hablar a los Senadores de la Derecha, piensa que están al margen de una realidad que no desean ver; pero me parece que lentamente la van palpando. Cuando, en un país como el nuestro, se hace la reforma agraria sin tocar el latifundio minero, los terratenientes del Partido Nacional deberán sospechar la existencia de razones muy poderosas que impiden al Gobierno adoptar, respecto del capital foráneo, medidas justas que se aplican a los ciudadanos chilenos y a las empresas nacionales.
Sé perfectamente el proceso bullente de nuestros pueblos; sé que la realidad brutal de nuestras patrias está señalando ya la toma de conciencia de millares y millares de hombres de nuestros países.
¡ Con qué satisfacción uno puede comprobar en la historia de Chile cómo, en los comienzos del Partido Radical, durante la violenta lucha de esa época, en que no se podía usar el lenguaje de hoy, los padres del radicalismo apuntaron desde la provincia precisamente contra los servidores de los intereses foráneos ya avecindados en nuestra patria y su centralismo.
¿No cayó después Balmaceda, el mártir, por defender a Chile del imperialismo inglés ?
Toda la historia de nuestra patria y de nuestro pueblo tiene un contenido de lucha contra el explotador implacable, que es el capital extranjero.
Señor Presidente, antes de continuar mi discurso, deseo saber de cuanto tiempo dispondremos. Hago presente que, mientras yo estuve presidiendo la sesión, el Honorable señor Ibáñez fue llamado tres veces a la sala para que usara de la palabra; pero el señor Senador se excusó, diciendo que no tenía a mano todos los papales de su discurso. Ahora, él me solicita una interrupción. No tendría inconveniente en concederle algunos minutos, pero no quisiera que ello me impidiera terminar mi intervención, la que no estoy prolongando en forma artificial.
Quiero saber si podremos prorrogar la hora para que el Honorable señor Ibáñez tenga el tiempo que necesita y para que yo pueda, después, con tranquilidad, continuar mi exposición.
El señor ALLENDE.-
Entonces, puedo manifestar al Honorable señor Ibáñez que el implacable Reglamento, que aplico desde la Mesa, me salva en esta oportunidad.
Sostenía que la lucha debe tener hoy caracteres distintos. He debido sintetizar -y, en lo sucesivo, apretaré más mi pensamiento- sobre la orientación de la gran batalla de liberación que en escala mundial se realiza.
¿Cómo es posible que no se vea lo que significa Vietnam? ¿Cómo no golpea en la conciencia del Senado esa marcha realizada por dos mil o más muchachos pertenecientes a todos los partidos políticos, lo que señala una toma de conciencia de vastos sectores? Porque allí, integrantes de las juventudes católica, democratacristiana, comunista, socialista, radical marcharon como expresión de protesta contra el mayor genocidio de la historia. Y en cada hecho trascendente así procederá la juventud, porque constituye lo más sano que tiene el pueblo.
Recuerdo haber marchado, en 1954, junto a un brillante parlamentario de la Democracia Cristiana, el Senador Freí, cuando en Guatemala cayó Arbenz, víctima de un golpe artero dado por Castillo Armas, empujado por el Departamento de Estado.
Veamos lo que acontece con Cuba; lo que pasó en Brasil y lo que ha significado la invasión de la República Dominicana. Por eso, los pueblos tienen hoy conciencia de que la lucha debe ser en escala continental y mundial. Lo digo aquí sin ambages, claramente para que se juzgue nuestra actitud política, señalando que hay una misma mano, una misma voluntad que presiona en la acusación contra el Honorable señor Altamirano, y en la interpretación política que ella tiene. Ese factor se advierte en los artículos editoriales de "El Mercurio", anteriores a la denuncia del Gobierno. Me refiero también a la campaña tenaz y torpe en mi contra y a la que se hace con fines de incitación a las Fuerzas Armadas. Siempre se ha recurrido al fantasma del comunismo; siempre se utilizaron los mismos resortes. Antes de que existieran la Conferencia Tricontinental y la OLAS, las represiones de San Gregorio, La Coruña, Población Caro y El Salvador marcan la lacra de un régimen capitalista que se defiende con la violencia cuando la gente humilde pide pan.
El gobierno D. C. no basta ya a "El Mercurio".
En "El Mercurio" de hoy aparece un artículo intitulado "Sueldos y Fuerzas Armadas", suscrito por "N. N., Coronel de las FF. AA.", que dice:
"Señor cronista :
En primer lugar deseo, sinceramente, felicitarlo por su editorial del pasado domingo titulado "Doble Juego con las FF. AA.". En forma gráfica y objetiva Uds. han señalado tina tremenda verdad de la política del comunismo con respecto a nuestras instituciones armadas.
Sin embargo, como Comandante de una Unidad de las FF. AA. vivo a diario el drama económico de mi personal y debo autorizar, a pesar de mis deseos, el que soliciten ¡a baja de la institución por razones económicas un promedio de 10 hombres por mes entre oficiales y suboficiales, casi todos ellos especialistas técnicos.
Como lo dijo un general de un país latinoamericano, "Los militares no tenemos derecho a deliberar en política; pero no somos tarados mentales" y no se necesita pensar mucho vara observar que nuestra política criolla se está encaminando a una disyuntiva ideológica única en las próximas elecciones presidenciales: Democracia o Comunismo. Este último no ha tenido ambages en decir que adoptará una actitud agresiva e incluso armada.
Por razones obvias no puedo dar mi nombre al señor Director porque nuestra reglamentación nos veda el derecho de reclamar por nuestros emolumentos y sólo quería, conociendo la sana política que siempre he visto en el periódico de su digna dirección, darle a conocer que en estos momentos está, justamente, produciéndose efervescencia en nuestra oficialidad joven y que nada bueno puede traer.
Saluda atentamente:
N. N.
Coronel de las FF. AA.".
Explica este seudo Coronel que no ha colocado su nombre por encontrarse en servicio activo. ¿Se trata, en realidad, de una carta enviada por un oficial de Ejército o de una maniobra periodística? Lo cierto es que hay un hecho muy grave. De la lectura de los editoriales publicados en estos dos últimos días por "El Mercurio" y el artículo que aparece hoy, firmado por el "Coronel" de marras, se comprueba cuán justificado es lo que estoy sosteniendo. "El Mercurio" sabe perfectamente que ya no le basta ciento por ciento un gobierno como la actual administración demócrata cristiana. No le basta a él ni a sus intereses y quizás tampoco a los insaciables intereses imperialistas. Ha desatado una campaña que debería merecer a ese diario sencillamente una sanción legal, ya que las sanciones morales no le alcanzan. ¡ Eso sí que es incitación: señalar a las Fuerzas Armadas que deben actuar. El pretexto para ello son ahora la Presidencia del Senado, las guerrillas y las supuestas afirmaciones del Honorable Senador Altamirano; el marxismo, la OLAS y la Conferencia Tricontinental.
Por lo expuesto, señalo la inconsecuencia y la torpeza de algunas de las actitudes del señor Frei.
El señor FUENTEALBA.-
Advierto al Honorable señor Allende que, a causa de una reunión a la que debo asistir, me ausentaré de la Sala, por lo cual le ruego excusarme.
El señor ALLENDE.-
Le agradezco su deferencia.
La ausencia del señor Senador me induce a abreviar aun más mis observaciones, con el fin de dejar tiempo a otros Senadores que desean usar de la palabra en esta sesión.
"OLAS"
Tengo a mano alrededor de 80 ó 90 artículos, la mayoría de ellos publicados en "El Mercurio" y "El Diario Ilustrado", referentes a OLAS. Todos ellos están destinados a señalar lo que representaría esta organización. Y yo, Presidente del Senado de Chile, con profunda calma y sin vanidad, declaro públicamente que, en nombre de mi partido y junto con Clodomiro Almeyda, patrocinamos la OLAS en la reunión Tricontinental de La Habana.
En el discurso que pronuncié, como presidente de la delegación chilena ante esa asamblea, propuse la creación de dicha entidad, y me siento profundamente satisfecho de haberlo sugerido. Pero la OLAS no es creación de la Tricontinental. Saben que es así, pero les conviene sostener lo contrario.
Sin embargo, OLAS no pudo tratarse en esa Conferencia, porque era materia no consignada en la Agenda correspondiente. En el discurso inaugural, planteé la necesidad de crear una organización de esta índole para América Latina, no obstante existir la Bicontinental; es decir, la Afroasiática. El proceso que culminó en la Bicontinental y después en la Tricontinental, no se le ocurrió a dos o tres hombres, ni es algo artificial, sino que fue, indiscutiblemente, consecuencia del desarrollo de la conciencia de los pueblos, expresada por medio de sus dirigentes revolucionarios, para crear un organismo de información, solidario, frente a los mismos problemas y al mismo enemigo.
Resumo, a continuación, la génesis de la Conferencia Tricontinental:
"1.- 1955.- Conferencia Afro-Asiática de Bandung: 24 países. Toma conciencia mundo subdesarrollado induce a encarar su liberación con táctica ecuménica.
2.- Conferencia de El Cairo.- Diciembre 1957. Quinientos personeros de 40 naciones Africa y Asia crearon la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Africa y Asia. (OSPAA). Representantes de Gobiernos de países ya independientes y de movimientos de emancipación de ambos Continentes concurrieron a esta resolución.
Se puso de realce la urgencia de vincular a la misma tarea a los pueblos de América Latina.
3.- 1958.- Conferencia de Accra (Ghana) Representantes de los pueblos de Africa. Se declaró la descolonización en abierta lucha con Inglaterra, Francia y Bélgica.
4.- 1960.- Conferencia de la OSPAA en Conakry (Guinea).
5.- 1961.- Cuarta sesión del Consejo de Solidaridad Afroasiática, Bandung. Se planteó ya abiertamente el contacto de América Latina. Fue en el mismo mes y año del ataque a Playa Girón.
6.- 1961.- Primera Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz. México. Patrocinada por Lázaro Cárdenas.
7.- 1962.- Conakry (Guinea). Segunda Conferencia de Juristas Afroasiáticos.
8.- 1963.- Tercera Conferencia de la OSPAA, en Moshi, Tanganika. Un observador cubano formula invitación para organizar ¡a Tricontinental.
9.- 1964.- El Cairo. Se constituye Comité preparatorio de la Tricontinental: participan representantes de México, Venezuela, Guatemala, Chile, Uruguay y Cuba.
1965.- Winneba, Ghana. Se produjo la cuarta Conferencia de la OSPAA. Además de acentuar la lucha contra el neoco-lonialísmo en ambos continentes, se perfecciona el Comité de Organización de la Tricontinental," que había sido creado en El Cairo. Se acuerda la celebración de la Tricontinental en 1966 en La Habana.".
Por eso, una vez terminada la Tricontinental, quienes integramos las delegaciones latinoamericanas nos reunimos para dar nacimiento a la idea de crear la OLAS.
Pero esta organización no está creada ni fue idea de los cubanos. Le daremos fe de bautismo revolucionario ahora, el 28 de julio, en La Habana.
Por lo tanto, quienes estamos en las OLAS no seguimos una orientación que nos hayan impuesto. ¡ No! Y para que Sus Señorías lo sepan, tengo a la mano un pequeño folleto titulado "Razones y Objetivos de la Primera Conferencia||AMPERSAND||quot;, cuyo temario es el siguiente: "I) La lucha revolucionaria antimperíalista en América Latina; II) Posición y acción común frente a la intervención político-militar y la penetración económica e ideológica del imperialismo en América Latina; III) La solidaridad de los pueblos latinoamericanos con las luchas de liberación nacional, y
IV) Estatutos- de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS)."
Una entidad que no tiene estatutos aprobados; que carece de vida consagrada por la voluntad de quienes han querido crearla definitivamente. Alcanzará su existencia y, a mi juicio, será -¡oíganlo bien; no me lo callo!- el más duro y responsable baluarte de la lucha antimperíalista. Pero no constituirá un organismo supranacional ejecutivo, destinado a imponer, obligatoriamente, tácticas y estrategias a ¡os partidos y movimientos populares. No será, como dijo con razón el Honorable señor Teitelboim -reafirmo sus palabras-, el "Estado Mayor" de las guerrillas en América Latina. ¡No, señores Senadores!
Sostengo, con absoluta responsabilidad, que el Honorable señor Altamirano en parte alguna de sus intervenciones -ni en las que hizo esta mañana en el Senado, ni en las que expuso en la Universidad de Concepción, ni en las que formuló en el Partido Socialista, en la Sala Arauco- ha dicho que la guerrilla es el único camino revolucionario en Latinoamérica. ¡ No, no lo dijo! El ha manifestado lo que yo también afirmo, guste o no guste a algunos señores Senadores o partidos: la lucha revolucionaria no culmina con la guerrilla; ésta es sólo una parte de aquélla.
En muchos países, las condiciones objetivas y subjetivas harán que la lucha revolucionaria armada no se alcance o se postergue. Pero nadie que sea honesto; ningún hombre que piense y mida las posibilidades del continente, podrá negar que, por desgracia y no por voluntad de los pueblos, va prevaleciendo la lucha revolucionaria, armada, pues en la mayoría de las naciones de América Latina no existe salida por los cauces legales, ya que las dictaduras militares y los oprobiosos regímenes castrenses reaccionarios van cerrando de manera implacable y lapidaria la marcha de nuestros pueblos para conquistar el derecho a la vida y la libertad auténtica. No la libertad abstracta con que se perturban algunos señores Senadores, sino la auténtica libertad, que se alcanza cuando también se alcanza el dominio de la propia existencia, sobre la base de destruir la negación del hombre -sus grandes alienaciones- que son la falta de cultura y de trabajo, la miseria y la enfermedad.
Esta es la posición nuestra. Lo hemos dicho con honradez. Porque incluso De-bray, ese joven intelectual francés que en este continente concitó la admiración y el odio porque a los veintiséis años de edad escribió un libro sobre la. "Revolución en la Revolución", así lo reconoce, porque se atreve a mirar en profundidad lo que ocurre en América Latina. Debray, en el libro mencionado, dice, por ejemplo: "En Uruguay y otros países de América Latina no están dadas las condiciones para la lucha armada".
En un ensayo anterior, hace igual aseveración sobre Chile. También definió Debray el proceso de identificación revolucionaria que se suscita en América Latina, al decir:
"Este encuentro no debe nada al azar. Debe menos todavía al complot. No se han dado el santo y seña como afectan creerlo las oligarquías. Este encuentro es simplemente racional. En una situación histórica dada puede haber mil maneras de hablar de Revolución; pero hay una concordancia necesaria entre todos los que se han decidido a hacerla."
¿Y qué dijo la Conferencia Tricontinental de La Habana, a la cual asistí, en un punto importante y claro de sus conclusiones?: "Los pueblos de los tres Continentes deben responder a la violencia imperialista con la violencia revolucionaria, tanto para salvaguardar la independencia nacional duramente conquistada como para lograr la liberación de los pueblos que luchan por sacudir el dogal colonialista. Ya los pueblos subyugados y explotados por el imperialismo van adquiriendo conciencia de que en las actuales circunstancias históricas, allí donde están cerradas las vías legales por la presión y el predominio de los monopolios yanquis y donde el imperialismo y sus lacayos realizan represión y persecución, la lucha armada es el canal eficaz para alcanzar la victoria."
!Sí, señores Senadores. Lo digo en este recinto y lo diré fuera de él, aunque a Sus Señorías les parezca mal y el Partido Nacional vuelva a amenazarme con una censura! Tengo derecho a decirlo, no sólo como socialista, sino también como chileno y hombre de Latinoamérica.
¿Y qué quieren Sus Señorías? ¿Creen, acaso, que una auténtica revolución pueda alcanzarse por la vía democrática en Paraguay o en el Brasil? ¿Creen posible que allí puedan ejercitarse siquiera los derechos que tenemos nosotros en Chile? ¡ No, Honorables Senadores !
Por lo tanto, no mixtifiquemos ni minimicemos nuestra posición.
Sostenemos que en muchos países de América Latina los cauces legales están cerrados. ¿Por qué? Por la acción de las oligarquías y la presión imperialista. Y cuando los cauces legales y democráticos se cierran, los pueblos tienen derecho a utilizar el camino de la insurgencia y responder a la violencia reaccionaria con la violencia revolucionaria.
Ya el Honorable señor Altamirano, en su documentada intervención de esta mañana, señaló que, a lo largo de la historia y en todas las épocas, esta concepción ha sido aceptada por sistemas, instituciones y pensadores.
Al respecto, tengo a la mano material para hablar durante horas sobre la misma cuestión, pero me parece innecesario insistir.
Quiero, sí, antes de terminar, reiterar que la OLAS, organización que nosotros patrocinamos y que yo defendí con calor de chileno y latinoamericano, será el baluarte más duro de la lucha antimperialista, y que el camino que el pueblo siga en Chile dependerá del Gobierno y del imperialismo.
Espero, también, que las determinantes causas no sean las informaciones que proporcionan los monopolios de la prensa, ni que se use la corrupción brutal que empieza con el "zapato huacho" o el ofrecimiento de una plancha eléctrica, de un viaje o de un puesto y que alcanza a quienes no son partidarios del Gobierno, pero quedan agradecidos por la prebenda que se le otorga.
Subrayo que la OLAS será un organismo de información-coordinación y de solidaridad. ¿Por qué? Porque las agencias informativas que nos dan las noticias pertenecen al imperialismo norteamericano, y lo que publican "El Mercurio" y todos los diarios es lo que a éste interesa.
La OLAS será un organismo de solidaridad que actuará en la forma más amplia y permanente. Amplia también para los que luchan con las armas en la mano, porque en sus países se les negó la oportunidad de hacerlo mediante los cauces legales. Es decir, respecto de los pueblos que sufren la explotación y la miseria, la solidaridad más profunda, aquella que va más allá de nuestras fronteras, porque para nosotros esta lucha no tiene otro armisticio que la muerte.
¡ Qué pequeños somos comparados con la vida de lucha de los emancipadores! Pero somos, siquiera, hombres que estamos escribiendo, dentro de nuestra propia pequeñez, un renglón de la historia de nuestras patrias.
Nacimos para ser antimperialistas, y lo seguiremos siendo. Sabemos que el primer enemigo de nuestro pueblo es el imperialismo.
A lo largo de 50 años, nueve mil millones de dólares, que equivalen al valor de todo el patrimonio actual de Chile, un Chile entero, un Chile igual al nuestro, ha sido entregado a la voracidad implacable del imperialismo. Son antipatriotas los que no son antimperialistas; los que prefieren el capital foráneo antes que el nacional. Carecen de sentido nacional los que no creen en la pujanza del pueblo y en la conciencia revolucionaria capaz de despertar las fuerzas dormidas de nuestra colectividad.
Creemos en Chile y su pueblo; creemos en el hombre, en nuestros campesinos y profesionales; creemos en la mujer de nuestra patria; creemos que los cauces de la revolución no son para llenarlos de sangre, sino para desatar las fuerzas del pueblo y abrir a éste la posibilidad de hacer una historia distinta, can contenido revolucionario, en el más alto significado de la palabra.
No somos materialistas en el sentido pequeño con que nos injurian sus señorías. Creemos en un humanismo que permita el desarrollo integral del hombre.
Finalmente, y junto con Miguel Angel Asturias, digo:
"No me juzgues, Bolívar, antes del último
[día, porque creemos en la comunión de los hombres que comulgan con el pueblo; sólo el pueblo hace libres a los hombres; proclamamos guerra a muerte y sin perdón a los
[tiranos, creemos en la resurrección de los héroes y en la vida perdurable de los que como
[Tú,
Libertador, no mueren, cierran los ojos y
[se quedan velando".
He dicho.
El señor ALLENDE.-
Honorable señor Ibáñez: acabo de terminar mis observaciones. No me suponga cosas que no he dicho.
El señor IBAÑEZ.-
Señor Presidente, la disertación de nuestro Honorable colega señor Altamirano que dio origen a las querellas iniciadas por el Gobierno, y el discurso que le escuchamos esta mañana contienen conceptos que nosotros rechazamos de manera rotunda. Pero hay en sus palabras una nota especial que me deja perplejo. Es una nota de exageración en la violencia, y toda exageración implica siempre sentimientos inconfesados u ocultos. En este caso, la extrema violencia de las palabras del Honorable señor Altamirano me llevan a la conclusión de que él y algunos de los miembros de su partido están cogidos, fundamentalmente, por un sentimiento de desesperación que los impulsa a actuar en la forma que lo hacen y a decir lo que expresan.
Su Señoría, en realidad, ha hecho la apologia de las guerrillas y ha analizado en forma entusiasta y extensa las opiniones del señor Debray sobre esta materia.
Creo importante referirme a dos o tres aspectos esenciales de las ideas expuestas por el Honorable señor Altamirano.
Ante todo, al citar a Debray, el señor Senador ha dicho que "las masas obreras reclaman en todas partes el socialismo, pero no lo saben todavía". Yo me pregunto ¿cómo pueden reclamar de algo que desconocen, que todavía no lo saben?
El Honorable señor Altamirano nos explica esa idea diciendo que lo que para Cuba es importante en América Latina es la lucha guerrillera, porque en ella se encuentra "la causa desencadenante del proceso político revolucionario"; la lucha armada es la que debe dar origen a la acción política según los inspiradores de esta forma de violencia.
En consecuencia, el Honorable señor Altamirano definió con estas palabras el carácter artificial y artificioso de las guerrillas. Ellas no responden a reacciones democráticas ni espontáneas del pueblo. Constituyen una labor que realizan pequeños grupos técnicos, sin mayor significación política. Se trata de una acción de grupos políticos desesperados y sin porvenir, lo que no quita ni atenúa su extrema peligrosidad.
Las guerrillas, por lo demás, utilizan técnicas muy avanzadas y en ellas participan, en forma decisiva, elementos venidos del extranjero.
Ni en Chile ni en Cuba las guerrillas tienen eco en el pueblo. En la isla del Caribe, con una población de cinco a seis millones de habitantes, Castro . conquistó el poder con sólo mil guerrilleros, y entre ellos la mayoría era de condición social alta, como el propio Castro y el "Ché" Guevara. Para alcanzar su triunfo obtuvieron importantes ayudas desde el exterior. Es preciso recordar en este instante, con el objeto de ver hasta qué punto se alteran ciertos hechos históricos, la decisiva ayuda que Castro recibió de los Estados Unidos, país que envió armamentos, facilitó dinero y otorgó a Fidel Castro un sólido respaldo de opinión pública, sin todo lo cual jamás hubiera podido alcanzar el poder.
Según el Honorable señor Altamirano, en Chile las condiciones no son adecuadas -así se desprende de una declaración que hizo a la prensa-, dado el sentido jurídico e institucional de nuestro pueblo. Tampoco hay condiciones de tipo político, como una tiranía, por ejemplo. Y sobre todo, no existen condiciones geográficas, por lo que las guerrillas aquí serían eliminadas rápidamente.
Pero, de toda forma, para el Honorable señor Altamirano, la guerrilla es fundamental, porque constituye el elemento que provoca la revolución.
Es importante mostrar aquí que el Honorable señor Allende parece hacer un distingo bien curioso y difícil de comprender, entre golpe de estado y cuartelazo por una parte, y guerrilla, por la otra. Respecto de los primeros, lo condena en los términos más enérgicos. En cambio, a las guerrillas las considera una forma encomiable de alcanzar el poder.
El señor IBAÑEZ.-
Las guerrillas, en el fondo, constituyen una fría forma de asesinato que se ampara en la impunidad que concede la naturaleza de ciertos países. Constituye una forma violenta y deliberada de romper el orden institucional.
El señor ALLENDE.-
¡ Protesto enérgicamente ! El señor Senador afirma que las guerrillas son una forma de asesinato. No acepto que se suponga que así apreciamos el problema. ¡ A mí no me viene a decir asesino ni Su Señoría ni nadie!
El señor IBAÑEZ.-
No le he dicho asesino. Sostengo que las guerrillas constituyen una forma de asesinato.
El señor ALLENDE.-
- Su Señoría no puede decir eso, porque hemos explicado un proceso de orden social que no entiende.
El señor IBAÑEZ.-
El señor Senador explica un proceso de no sé qué orden; y yo me estoy refiriendo a que las guerrillas, tal como hoy día existen en el continente, indirectamente...
El señor ALLENDE.-
Ni directa o indirectamente las guerrillas constituyen asesinato.
El señor IBAÑEZ.-
...constituyen también una forma de asesinato.
Sostengo enfáticamente que en este caso hay un despliegue de técnicas para incitar a las guerrillas. Las hay indirectas, e incluso que revisten forma negativa. Caso conocidísimo de esas técnicas es el del político chileno Malaquías Concha, quien dirigiéndose a los tranviarios en una situación de agitación obrera, les dijo: "Lo único que les pido es que no quemen los tranvías". A los pocos instantes, el orador quedó sin público, porque todos los tranviarios se fueron a quemar tranvías. Lo anterior es una demostración de estas técnicas que, aun negando lo que pretenden, se utilizan para incitar a la revolución o a la sedición.
El señor ALLENDE.-
Usamos la forma directa y asumimos la responsabilidad de nuestras palabras.
El señor IBAÑEZ.-
La limitación de tiempo me impide referirme a las extensas explicaciones del Senador Altamirano sobre lo que debe o no debe hacerse en materia de guerrillas; pero es evidente que todo ello implica una incitación para destruir por las armas el orden jurídico del país.
El tema central de mi intervención, y que apenas alcanzaré a enunciar, es que cuando se proclaman ideas como las difundidas por el Honorable Senador Altamirano, se pierde el respeto, o se induce a que todo el país lo pierda, por las normas jurídicas. De este modo, se abre también el camino para represiones realizadas por cualquier grupo social. Si la autoridad no
actúa en forma enérgica ante estas amenazas, terminará rompiéndose la convivencia nacional, e imponiéndose "la ley de la selva" como única forma de relación entre los ciudadanos. Sólo quedaría la violencia para enfrentar la violencia que aquí se proclama. ¿Es esto lo que se pretende?
Sea como fuere, el Gobierno ha entablado querella contra el Honorable señor Altamirano. No me corresponde a mí anticipar ninguna opinión sobre lo que habrá de ser el fallo de la Justicia. Sin embargo, celebro que el Honorable señor Altamirano esté sometido a la decisión de los tribunales, y que no le haya correspondido la suerte que le habría afectado en otros países, otras latitudes o bajo otros regímenes, de responder por opiniones de esa naturaleza frente a un paredón.
En realidad, las guerrillas son un elemento precursor del golpe de Estarlo. Hay algunos que hoy las ensalzan en la confianza de que serán grupos amigos suyos los que obtengan el poder.
Yo pregunto, ¿es admisible que el Gobierno, la autoridad o las Fuerzas Armadas permanezcan impasibles ante una campaña que tiene por finalidad derrocar el poder legítimo, con ayuda venida desde el exterior ?
Soy Senador de Oposición y he mantenido en forma muy clara esa línea durante ¡a gestión de este Gobierno. No puede decirse, en consecuencia, que yo intente defender las posiciones del Ejecutivo. Pero debo reconocer que, en este caso, el Gobierno ha cumplido con sus deberes elementales, al preocuparse de preservar el orden público.
Pero debo mencionar, siquiera de paso, un punto que me preocupa mucho. Me refiero al fracaso de la gestión económica de la actual Administración, que origina angustia en los hogares y que justifica -o al menos explica- un malestar que se extiende a todo el país. Me parece, por lo tanto, indispensable invitar a esta Corporación al señor Ministro de Hacienda para que nos dé explicaciones claras acerca de lo que está aconteciendo. También debemos hacer lo mismo respecto de los Ministros del Interior y de Defensa Nacional, con el objeto de que nos informen sobre las repercusiones de esta situación en los sectores que, por disposición legal, deben resguardar el orden público.
Para ninguno de nosotros es secreto la preocupación existente en las Fuerzas Armadas por la condición deplorable en que se encuentran sus servicios. Frente a ella, uno no puede dejar de observar que los asalariados que cuentan con respaldo político y que tienen la facultad de reunirse, sindicarse, asociarse y protestar, obtienen a veces importantes mejoramientos. Sin embargo, hay otros sectores que, por su condición, no pueden actuar en esta forma y nadie vela por ellos. Entonces, uno se pregunta ¿dónde quedan la justicia y equidad del Gobierno en materia de remuneraciones para los servidores públicos?
El señor TEITELBOIM.-
¿Qué insinúa con eso el señor Senador?
El señor IBAÑEZ.-
Insinúo que debemos preocuparnos de la situación del Poder Judicial y las Fuerzas Armadas, que no pueden expresar sus necesidades económicas como lo hacen otros sectores de la sociedad.
El señor TEITELBOIM.-
¿Su Señoría está de acuerdo en dar reajuste al sector privado, que representa a un millón de trabajadores?
El señor IBAÑEZ.-
Concuerdo con ello. Incluso propuse, aquí en la Sala, cuando se estudió la ley de reajuste para el sector público, incluir al privado, precisamente para no hacer las odiosas diferencias a que me refiero. Esas injusticias provienen del desplazamiento del poder de compra hacia los grupos de presión que son más fuertes y que dejan en la indefensión a los más débiles, o a aquellos que carecen de medios o no les está permitido expresar públicamente su angustia o su protesta.
Vuelvo al tema de la subversión, para manifestar que aquí no se ha dicho quién deberá calificar la justicia en que esa subversión podría estar fundada, según se expresó en esta Sala. Afirmo, en consecuencia, que la tesis sostenida por el Honorable señor Altamirano, compartida por el Honorable señor Allende, y también por el propio Honorable señor Fuentealba, deja abierto el camino y otorga una justificación ilimitada a quien quiera dar un golpe de estado. Esto es para mí lo más grave de las ideas que escuchamos en el día de hoy. Porque los argumentos que se han expresado en favor de la tesis del Honorable señor Altamirano, podrían volverse en cualquier momento contra cualquiera de las fuerzas políticas representadas en el Senado, incluso contra el propio Partid; Socialista. En tal emergencia, los argumentos que hoy escuchamos podrían ser invocados para justificar la destrucción, polla fuerza, de nuestro régimen institucional.
No creo que la violencia sólo deba ser condenada cuando la emplean determinadas dictaduras. Ella debe serlo siempre. Sin embargo, si la violencia la proponen los marxistas en favor de ellos, no hay condenación. Pero cuando se insinúa en contra de los marxistas, surgen los peores dicterios para condenarla.
Los marxistas piden para sí y reclaman el imperio de todas las libertades para patrocinar, al amparo de ellas, la instauración de un régimen totalitario que termine violentamente con esas libertades.
He aquí un punto sobre el que hubiera querido explayarme con mayor detenimiento. Me refiero a la doble personalidad de los marxistas. Ellos hacen la apología de la violencia y la dictadura para conquistar el poder y mantenerlo; pero esa violencia y esos gobiernos fuertes les resultan extraordinariamente vituperables cuando se trata de contener desbordes, o cuando éstos son ejercidos por grupos de ideologías diferentes de las sustentadas por los partidos marxistas. En definitiva, la libertad que ellos reclaman no tiene más finalidad que destruir el orden institucional que el pueblo se ha dado libremente.
Quisiera referirme, aunque sea en forma brevísima, al imperialismo, del que tanto se ha hablado esta tarde.
El imperialismo reviste múltiples formas : es económico, militar o político. Nosotros hemos condenado toda forma de intervención foránea. Fuimos daros respecto de la intervención política cuando nos opusimos al permiso para que el Presidente Frei viajara a los Estados Unidos. No dispongo de tiempo para un análisis del imperialismo, que mucho me interesaría hacer. Pero deseo recordar que, con motivo de mi regreso de la Unión Soviética, señalé que consideraba admirable la fuerza vital que denota un pueblo cuando llega a la etapa imperial de su historia. Lo dije refiriéndome concretamente al pueblo soviético. Pero otra cosa muy diferente es que acepte que se ejerza alguna forma de imperialismo respecto de nuestra patria. Las rechazo todas, vengan de donde vinieren. No acepto ni el imperialismo americano, ni el soviético, ni el cubano ni ninguno otro.
Discrepo además, en forma absoluta, de las afirmaciones que acabo de escuchar a mí Honorable colega el señor Allende. No existe, como él ha sostenido, ninguna supeditación fatal e inmutable de los pueblos subdesarrollados respecto de lo que él denominó pueblos imperialistas. Una rápida ojeada a la historia comprueba que carece por completo de asidero la doctrina del Honorable Senador. Basta recordar el modestísimo origen de los pueblos que crearon los imperios de Inglaterra, Venecia o España -mejor dicho, Castilla-, para demostrar que el imperialismo exige, como condición histórica, una etapa de subclesa-rrollo cuya superación tiene que ser la primera prueba de las virtudes de un pueblo.
Dentro del esquema de ideas que estoy enunciando, quiero decir breves palabras sobre la posición del Partido Demócrata
Cristiano respecto del tema en debate. El Honorable señor Fuentealba y su colectividad política han declarado no oponerse al funcionamiento de OLAS, agregando, a renglón seguido, que no aceptan que se introduzca la violencia en la política chilena. Me pregunto, ¿cómo se puede conciliar la contradicción de estos conceptos? A mi juicio, quienes redactan los acuerdos políticos de la Democracia Cristiana parecen ser las mismas personas que escriben los horóscopos. Ellas han desarrollado el curioso arte de redactar frases contradictorias, para que siempre haya una parte de sus afirmaciones que encuentre eco en la persona que las lee.
Pero con OLAS o sin OLAS, la opinión pública de Chile reclama definiciones claras en cuanto a si se está en favor de las posiciones políticas sustentadas por el marxismo, o si se respalda a aquellas otras sustentadas por el mundo libre. Hay realidades que obligan a todos los pueblos a definirse, por mucho que se quiera evadir una identificación con esas dos posiciones.
Yo no soy dogmático para juzgar a los gobiernos ni mucho menos a los pueblos, tanto más que observo evoluciones extraordinariamente interesantes como, por ejemplo, la de Yugoslavia, a la que quisiera referirme en otra oportunidad.
Mas, lo que necesitamos saber ahora y aquí en Chile,, es si hay concordancia entre el Gobierno y el Partido Demócrata Cristiano para apreciar este tipo de problemas.
El Partido Demócrata Cristiano dice que OLAS puede funcionar. Entre tanto el Presidente de la República y las Fuerzas Armadas se querellan contra el Honorable señor Altamirano, porque sostienen, en el fondo, una posición que es diametralmente opuesta a la del partido único.
En la Sala, el Honorable señor Fuentealba, hace pocos instantes, defendía con calor a la persona del Primer Mandatario; pero se pronunció en contra de las querellas que dedujo el Gobierno, en cuanto ellas tienden a cautelar nuestra vida institucional, amenazada por la subversión. Realmente, es difícil entender a los demócra-tacristianos. Y lo que precisamente quiere saber el país es cuál es la posición de ese partido. Pienso que esa clarificación lo obligaría a limpiar sus filas de quienes participan de esos pensamientos contradictorios, o bien a declararse francamente en favor de la posición política en que se apoya OLAS.
Lamento que el término de la hora me impida seguir desarrollando el pensamiento del Partido Nacional sobre estas materias.
Terminaré, pues, mis palabras, citando al Honorable señor Allende, porque, aunque parezca extraño, ocasionalmente suelo concordar con su pensamiento. La frase de Su Señoría, publicada hace varios días en "El Mercurio", dice: "No amo la violencia -lo he repetido cien veces-, porque, entre otras cosas, son las masas populares las que pagan el precio más duro".
Pienso también que esta ola de violencias que, por razones políticas, trata de
desencadenar el Partido Socialista, dañará fundamentalmente a las masas más desposeídas y, de hecho, ya está recayendo sobre ellas, porque el temor y la inseguridad que existen en el país como consecuencia de esta campaña, repliegan su desarrollo económico y reducen la creación de empleos y las posibilidades de mayor bienestar para las clases populares.
El señor ALLENDE.-
Felicito a Su Señoría, pues va mejorando sus citas.
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
El señor Secretario dará lectura a una indicación llegada a la Mesa.
El señor FIGUEROA (Secretario).-
El Honorable señor Altamirano formula indicación para publicar "in extenso" todo el debate de esta sesión.
-Se aprueba.
El señor LUENGO (Vicepresidente).-
Se levanta la sesión.
-Se levantó a las 19.01.Dr. René Vuskovic Bravo,
Jefe de la Redacción.